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- ¡Adelante! - Esta munición está pesada.
- Voy a presentar mi dimisión. - Es un trabajo seguro, ¿no?
Comida y alojamiento, aire fresco y un buen horario. ¿Qué más quieres?
- Sólo queda un mes. - Desearía irme ya.
Deja caer eso, y nos iremos todos... disparados.
¡Los primeros soldados en llegar a la luna!
Daos prisa, salimos a las cinco.
Realizado con la colaboración
del Ejército de los EE.UU. y del Ministerio de Defensa
1-6, aquí 1-1, estoy en posición, cambio.
¡Conductor, deténgase! Artillero, cargue.
-¡Fuego! - ¡Allá va!
Alto el fuego.
¡Fuego!
Conductor, deténgase. Artillero, cargue.
Gire a la derecha 2-0. Baje a 200.
- La choza blanca. - En la mira.
- ¡Fuego! - ¡Allá va!
- Como si tuviera ojos. - Deberías verme con un tirachinas.
Conductor, regrese a la base. Buen trabajo.
- Recibido. - A casa, Sebastián. Por el parque.
Sargento, ¿alguna noticia de Frankfurt?
Nos trasladan mañana. Es nuestra última noche. ¡Consígueme una chica!
- ¿Rubia, morena o pelirroja? - Calva. Basta que sepa contonearse.
¡Qué bien me conoces!
Jeeter, acaban de llegar las órdenes. He de hablar con Cookie.
Comprobaré si está en el puesto de comando.
Chico Bonito 5, aquí Chico Bonito 1-1.
- Aquí Chico Bonito 5, cambio. - ¿Eres tú, Cookie?
- ¿Qué pasa, amigo? - Frankfurt.
¿No es estupendo? Acabo de enterarme.
Nos trastoca los planes de esta noche.
Tengo que cancelar el Ratskeller. Tengo otros planes.
¿Cancelar? ¡Íbamos a estrenar unas canciones!
Lo siento, pero hay unas canciones muy guapas que debo ver.
No puedo irme sin despedirme.
¡Lograste que Müller nos contratara y ahora abandonas!
Yo no he dicho eso.
Cookie tiene razón, Tulsa. Nuestra profesión ante todo.
Tú ganas. Iré al Ratskeller pero sólo hasta las 10.
Hablando de Frankfurt. Tengo noticias de primera.
- Escucha. Marla está allí. - ¿Marla? ¿En Frankfurt?
¿Has oído lo mismo que yo?
- ¿Está lloviendo? He oído un trueno. - ¿Estás ciego?
¿Ciego? Ha chocado, ¿no?
- ¡Vaya suerte! - ¿Suerte? ¿Qué vamos a hacer?
Aquí llegan los problemas.
De cháchara por la radio y habéis roto la cadena. ¿Qué ha pasado?
- Lo siento, sargento. Es culpa mía. - Eres el conductor, ¿no?
Ha dicho que lo siente. ¿Es que el ejército no acepta disculpas?
Será difícil arreglarlo.
Cállate. ¿Debería llamar a los de Ayuda en Carretera?
- ¿Lo haría, sargento? - No os quedéis parados. ¡Arregladlo!
Os quedaréis aquí hasta que acabéis.
Sargento, será difícil buscarle una chica.
- Sí, ven conmigo, Dynamite. - ¡Espere un minuto!
Alguien tiene que preparar el informe.
"Alguien tiene que preparar el informe".
¡Adiós!
Las chicas son una moneda de cambio, Tulsa.
- No me mires, estoy sin un duro. - Me gustaría estar igual que tú.
¿Cómo es La chica con la que me ves?
¿Cómo es La chica con la que me ves?
Te diré que es maravillosa
Es maravillosa
Y es mía
Su boca sabrosa Es toda mía...
¡Cookie! Estuve cuatro horas en aquel tanque.
La próxima vez haré que me nombren General.
Yo no. Soy un civil nato.
¿Cuándo me daréis los 300 que me debéis?
¡Siempre la misma pregunta, sargento!
No los tengo ahora. No tengo bolsillos.
- ¿Y mi jabón? - Nos lo hemos comido.
¿Dónde está mi jabón? ¡Dadme el jabón!
Está bien, está bien...
- ¡Tulsa! - Hola, Lizzie.
Mi tío me ha prestado el coche. ¿Vamos a dar una vuelta?
Lo siento, tocamos esta noche.
No lo entiendes, tocamos aquí.
- Pero tengo el coche. - Quizá después.
Deja el motor encendido, cariño.
Se va a divertir, sargento. Vamos a tocar esta noche.
- Mire qué curvas. - No es mi tipo. ¿Y Dynamite?
- Eh, sargento. - Veo que tienes bolsillos.
La pasta. Acepto cualquier cantidad.
Sargento, ha sido muy paciente.
Se quedará con la mitad de lo que ganemos esta noche, ¿de acuerdo?
Estaré esperando.
- Aquí esta Papa Müller. - Adiós, sargento.
- Hola, Papa Müller. Aquí estamos. - Preparados para la prueba.
Chicos, no dije ni sí ni no.
- Usted dijo "tal vez". - Ese "tal vez" es ahora "no".
No puedo arriesgarme con unos principiantes.
Somos los mejores de este lado del Rhin.
Podría hacerse famoso
por descubrirnos. Y no tendría que pagarnos mucho.
- No puedo pagar nada. - Lo aceptamos.
- ¿Qué es esto? - Necesitamos practicar.
Si no me cuesta nada, me arriesgaré.
- ¿No estamos siendo muy baratos? - Sé positivo.
Si no conseguimos nada, McGraw recibirá la mitad de nada.
Hola, sargento. Tengo una de cada. Elija.
- Descansen. - El rojo es mi color preferido.
Bien, chicas. Vamos a tomar un trago al bar.
- ¿Tu nombre? - Britta.
Nos dieron un cuarto Con hermosas vistas al Rhin
Nos dieron un cuarto Con hermosas vistas al Rhin
Prefiero un riachuelo de Texas Aunque tenga barro y serrín
Uno, dos, tres, cuatro Ocupación GI blues
Desde el corte militar A las suelas de mis zapatos
Si no vuelvo a casa dentro de poco Voy a volverme loco
Nos dan hasenpfeffer Y pumpernickel negro para comer
Nos dan hasenpfeffer Y pumpernickel negro para comer
Estás conmigo.
Gastaría mi próxima paga En un pedazo de vaca tejana
Nos gustaría ser héroes Pero sólo hacemos marchas
Nos gustaría ser héroes Pero sólo hacemos marchas
Y no nos dan medallas Por ponernos cachas.
Uno, dos, tres, cuatro Ocupación GI blues
Desde el corte militar A las suelas de los zapatos
Si no vuelvo a casa dentro de poco Voy a volverme loco
Las fräuleins son preciosas Pero acercarte a ellas no osas
Las fräuleins son preciosas Pero acercarte a ellas no osas
Porque todas ellas te dirán: "Por favor, no tocar"
Uno, dos, tres, cuatro Ocupación GI blues
Desde el corte militar A las suelas de los zapatos
Si no vuelvo a casa dentro de poco, Voy a volverme loco
Descansen.
¡Mira! Papa quiere darnos dinero.
Ya somos profesionales. Sigue tocando. Ahora vuelvo.
- Habéis estado muy bien. - Gracias.
Esto nos servirá para abrir nuestro club en América.
Mientras sea en América. Así no habrá competencia.
- Buena suerte. - Gracias, Papa.
20 marcos, son 10 pavos.
- 10 pavos más 290 son... - Mis 300.
- Espere un momento, sargento. - ¿Por qué?
Sólo quería darle las gracias. Aquí tiene lo que le debemos.
Sargento, nos hizo un gran favor
al prestarnos el dinero para comprar los instrumentos.
Ahora voy a hacerle un gran favor.
- ¿Qué es esto? - Solían vender chiles,
pero lo convertiremos en el mejor club de Oklahoma.
Éste es el contrato. Ricky, Cookie y yo
lo abriremos en cuanto acabemos el servicio.
Queremos que sea nuestro socio.
- ¿Por qué? - Usted es un tipo moderno.
¿Porqué no iba a ser socio de nuestro club?
- ¿Un club con mujeres? - Todo un coro.
- Puede elegirlas y entrenarlas. - Y entrenarlas...
Esto cubrirá su parte del contrato. Hasta luego, socio.
Entregué mi corazón
Entregué mi amor
Oh, cariño mío
Soy sincero
Lo hago lo mejor
Lo mejor que puedo
Pero no es suficiente
Para ti
Intenté tanto
Tanto complacerte
Oh, cariño mío
¿Qué más puedo hacer?
Lo hago lo mejor
Lo mejor que puedo
Pero no es suficiente
Para ti
Sabes que saldría corriendo
En cuanto llamaras
Supongo que era el único
Al que no le importaba
Seré un soñador
Seré un loco
Oh, cariño mío
Toda mi vida
Haciendo lo mejor
Lo mejor posible
Pero no es suficiente
Para ti
Sabes que saldría corriendo
En cuanto llamaras
Supongo que era el único...
- ¿Qué haces? ¡Está cantando! - ¿Y qué? Prefiero el original.
- ¡Quita eso! - ¡Que quiten a Tulsa!
- Lo quitaré yo. - No, Jeeter.
¡Las mujeres y los niños primero!
¡La policía militar! ¡Vámonos, Tulsa!
¡Venga, larguémonos de aquí!
Papa, esto pagará los vasos rotos.
Lo siento, Papa.
Sargento, está haciendo algo inteligente. Su firma en este papel
le convierte en socio del club.
Espero no estar cometiendo un error.
- Me olvidaba. Necesitamos 300. - ¿300?
- Bastará con un cheque. - ¡Anoche me sacaste 300!
Intentaré explicarlo. La firma del contrato es sólo una parte.
Necesitamos 600, y como usted es el tesorero...
- Dimito. Dame mi pasta. - Los socios no deberían discutir.
¿Qué es eso? ¡Ya voy, Joe!
Yo no he oído nada.
- Hasta luego. - ¿Adónde vas, Rick?
- A por el tipo que vio a Marla. - ¿Quieres algunas direcciones?
No me interesan los números de teléfono ya usados.
¿Firmó McGraw el contrato?
Lo firmó pero no quiere darnos la pasta.
¿Y ahora qué? Necesitamos 600. Sólo tenemos 300.
Lo sé.
¿Cómo son las fräuleins de Frankfurt?
Para mí, son fáciles. Te va a resultar difícil.
Me arriesgaré. Te seguí hasta Hawai, ¿no es así?
Acabé con 12 faldas de hula en mi armario.
Dynamite tuvo un promedio de casi 1.000.
Ese "casi" es lo que diferencia a los hombres de los niños.
¿Y siempre has tenido éxito?
Sólo fracasó una vez. Sólo una vez, ¿eh, Turk?
- ¿Te refieres a Lili? - Sí.
- Ella no cuenta. - ¿Quién es esa Lili?
Una bailarina del Café Europa.
Ningún soldado ha conseguido salir con ella. Manda a todos a paseo.
Caliente por fuera y un témpano por dentro.
¿De veras? 50 dólares a que consigo descongelarla.
Doblo la apuesta.
Conseguí llevarla hasta la puerta. A ver si consigues que entre
y se quede dentro hasta el amanecer.
Dame tres días.
- Te daré una semana. - Apostado.
- 10 en Dynamite. - 20.
- Tengo 50. - ¡Tengo 25!
- ¡Apuesto 300 en Dynamite! - ¿300?
- ¿Alguien apuesta? - Sí, desde luego.
Espera un momento, yo también. 50 pavos.
- Tú estás con nosotros. - Pero apuesto contra ti.
- Estoy contigo. - Controla la apuesta.
- Bien, vamos. - ¡Escribe bien mi nombre!
¡Hola, Padre!
Nos informábamos sobre las galerías de pintura de Frankfurt.
Desde luego. El Café Europa tiene unos cuadros magníficos.
Está bien, ¡en fila!
Órdenes del capitán Hobart. ¡En marcha!
¡Vamos, dame eso!
¡Compañía, alto!
¡Vuelta a la derecha!
Descansen. No llevará mucho tiempo.
Como ya sabéis, sois embajadores americanos en Alemania Occidental.
Vuestra conducta durante este período es de gran importancia.
No debería haber ovejas negras pero, por desgracia, ése no es el caso.
Sargento Bixby. Es usted un buen soldado pero hemos recibido quejas.
- Los padres alemanes se quejan. - No conozco ninguno.
Sería mejor que los conociera. La Comandancia
ha decidido trasladarle a Alaska.
- ¡Capitán, no puede hacer eso! - ¿Quién ha dicho eso?
Saldréis a las 10:00. Tomaréis el tren a las 09:50. ¿Alguna pregunta?
¡Compañía... atención!
Que rompan filas sus secciones.
Rompan filas.
Intenta hablar con Turk.
¿Quieres azúcar con el café?
- Dos terrones. - Con mucho gusto.
Turk, sólo queremos algo justo. Eso es todo.
No es culpa nuestra que envíen a Dynamite a Alaska.
- ¿Qué opinas? - Está bien, seré justo.
- Gracias. - Uno de vosotros le reemplazará.
- No bromees. - ¡Cookie, nos vamos!
- ¡Mis bártulos! - ¡Ya están dentro!
- ¿Qué dices? ¿Anulamos la apuesta? - ¡Sigue en pie!
¡Buena suerte! ¡La necesitaréis!
Tienes que ayudarnos.
Para mí, ligar es un hobby, no un negocio.
Si me siento romántico, no puedo pensar en dinero.
- Bien, ¿quién es el siguiente? - Jeeter.
Se ha casado seis veces. Alguien debió quererle.
Quizá aún le quede alguna chispa. Le preguntaré.
300 pavos al garete. Tendré problemas con el sargento.
No eres el único.
Rick y yo, nuestro club en Oklahoma, todo.
Acabas de cargarte "The Three Blazes".
- Supongo que sí. - ¡Sabía que no nos fallarías!
- ¡No tomaré el lugar de Dynamite! - Qué modesto. ¡Eso necesitamos!
Un tipo modesto y distinguido que conseguirá meter el pie en la puerta.
- Rápido, coge esto. ¡Eh, chicos! - Cuidado, Cookie.
- Sé dónde trabaja Marla. - Bien. A trabajar.
Los dos debemos trabajar.
¡Tulsa sustituirá a Dynamite!
¿Es éste el tren Especial para Frankfurt?
¿No es éste un traje increíble?
Del cuartel oímos rumores
Que las chicas de Frankfurt Son unos primores
Vamos, tren, vamos Sopla, silba, sopla
El Especial de Frankfurt Y su especial maniobra
Cuando al cuartel lleguemos
Seremos buenos chicos Y obedeceremos
No os quitéis las chicas Los unos a los otros
Y como hermanos os portaréis Entre vosotros
Vamos, Especial, vamos Sopla, silba, sopla
El Especial de Frankfurt Y su especial maniobra
Ruedas que cantan Por la larga vía
La caldera a punto de reventar
Ciudades y pueblos ves pasar
Adiós, fräulein, no llores Pronto encontrarás otros amores
Vamos, tren Sal a todo gas
Hay que esquivar una vez más
A las fräuleins de la estación
Están listas para una celebración
Vamos, Especial, vamos Sopla, silba, sopla
El Especial de Frankfurt Y su especial maniobra
Vamos, Especial, vamos Sopla, silba, sopla
El Especial de Frankfurt Y su especial maniobra
Menuda bienvenida. Nada.
¿A quién saludas?
¿Qué tengo que perder? Quizás alguien me salude.
Lo guardaba para mi noche de bodas pero esto es más importante.
Si voy a hacerlo, no me eches ese perfume apestoso.
- ¿Tuviste suerte con Marla? - He de ir antes de que cierren.
- Buena suerte. - ¡Buena suerte!
¿Cómo vas a romper el hielo?
Encanto, chico. Iré y le diré: "Toda mi vida, Lili,
"he soñado poder conocer a una chica tan guapa como tú.
- "Vayamos a tu apartamento". - No, no. Sé más sutil.
Sí. ¿Qué te parece esto?: "Jovencita,
"no soy uno de esos lobos americanos que rondan por los clubs.
"Dame tu llave y quedamos en tu casa".
- ¿Es eso sutil? - Está bromeando, Harvey.
Tranquilos, chicos. Lo haré a mi manera.
No os emocionéis demasiado. Y mira...
No me importa hacerlo por vosotros, por todos nosotros,
pero no intentéis ayudarme, ¿vale? Vamos.
¡Operación Lili!
¡Vaya, vaya, vaya! Aquí está. El objetivo de esta noche.
- Di algo. - Ya lo has dicho por nosotros.
¡Muchachos! Venid, echad un vistazo.
- Refresca a cualquier hombre ¿eh? - Va a ser difícil.
Tal vez no. Hace falta una estrategia.
Venga a la oficina del gerente, le secaremos.
Vino para el Sr. Klugmann. ¡Invita la casa!
Haré un reconocimiento.
Desplegaos, chicos. Dadme espacio, por favor.
¿Me permites?
- Sí, desde luego. - Gracias.
- ¿Te apetece una copa? - No, gracias.
Damas y caballeros, hay un coronel americano
al que le gustaría oír una canción de uno de sus soldados.
Tulsa McLean, por favor. Suba aquí.
Será mejor que cantes, soldado. Tu público te espera.
Puede que sea el final de un hermoso principio.
- Os dije que no me ayudarais. - ¿Qué hice?
"¿Qué hice?"
Espera a ver a este tipo. Es amigo mío. Tulsa McLean.
El especialista Tulsa McLean. ¿Te suena?
- Nunca oí hablar de él. - ¿No has oído hablar de Tulsa?
Tu abrazo es de lo más tierno Tus ojos son preciosos
Eres justo mi tipo Y del tamaño preciso
Voy a dejar de mirar por ahí
Voy a dejar de mirar por ahí
Porque he encontrado A la chica que buscaba
La primera vez Que tocaste mis labios
Cogiste mi corazón Y lo hiciste pedazos
Ya no buscaré más
Voy a dejar de mirar
Porque he encontrado A la chica que buscaba
No hay ninguna otra muñeca A quien yo quiera abrazar
Muñeca, estoy loco por ti
Lo más bonito que jamás conocí
Te envolveré Y te guardaré para mí
Es una sensación que nunca sentí
Voy a dejar de mirar por ahí
Porque he encontrado A la chica que buscaba
Voy a dejar de mirar por ahí
Voy a dejar de mirar por ahí
Voy a dejar de mirar por ahí
- Tu amigo no está mal. - Deberíais estar juntos.
Bueno, los dos sois artistas. Espera aquí. Iré a por él.
¡Vino!
Le gustas. Te está esperando.
- ¿Dónde? - ¡Vamos!
¿Adónde se fue Lili? Quería ver a mi amigo.
- Me parece que no. - Conque le gusto, ¿eh?
Creo que le gustó largarse.
- ¿Y ahora qué? - Dímelo tú.
Perdimos el primer asalto, eso es todo.
Te pueden derribar en el primero.
¿Desea una copa?
- Arsénico con hielo. - Que sean dos.
- Dos cervezas. - Vale, dos cervezas.
¡Por favor, señorita, sea razonable!
Si casi ahogo a Herr Klugmann es culpa suya.
No, no le pediré disculpas.
Está bien, no lo haga, pero es uno de nuestros mejores clientes.
¿No puede sentarse con él y sonreír un poco?
Dígale que lo lamento pero estoy muy fatigada y me voy a casa.
- No lo entenderá. - ¡Está bien!
Dígale que tenía una cita previa con dos soldados americanos.
- ¿Algo más? - Nunca se sabe.
Roma no se construyó en un día. Y ella tampoco, afortunadamente.
Dijiste que ibas a presentarme a tu amigo.
¡Sí! Tulsa, Lili. Lili, Tulsa.
- ¿Quieres acompañarnos? - Sí, por favor.
- Siéntate aquí. - Gracias.
- Eres rápido. - No te he visto antes.
¿Es la primera vez que vienes al Europa?
- La primera. - Nunca ha estado aquí antes.
Buena familia, buena educación.
Podría ser diplomático pero prefirió ser soldado.
Me gustó tu canción. ¿Eras cantante antes de ser soldado?
Tal vez abra un club con Cookie y otro amigo.
No le hace falta trabajar.
No es un "playboy" como cualquier otro millonario.
Nadie sabe que es el único heredero de 100.000 acres en Texas.
- Mira... - Lo siento, se me escapó.
Quiere triunfar él solo. No aceptaría ni un centavo de su padre.
- Eso demuestra carácter. - Ve a dar un paseo, Cookie.
Me iré antes de que cuente lo del ferrocarril de tu abuelo.
No quiero estar aquí. Vayamos a otro sitio.
Lo que tú digas, cariño. ¿No tendrás problemas si te vas?
Me voy cuando me apetece, y quiero irme ahora.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¿No quieres ver cómo lo hace?
Más tarde. Me hice una apuesta a mí mismo. Iros.
- ¿Adónde vamos esta noche, cariño? - No me llames "cariño".
- Ahí dentro no te importaba. - Ahora estamos fuera.
Yo creía que te gustaba.
Tú y Herr Klugmann tenéis mucho en común.
- Espera un momento, cariño... - No me llames así.
- Si vamos a algún sitio... - No vamos a ningún sitio.
Me ayudaste a deshacerme de Klugmann. Gracias.
- Ahora me voy a casa, ¡sola! - ¡Pero tenemos una cita!
Un millonario de Texas puede encontrar a una chica fácilmente.
No soy millonario. ¡"Hijo de un magnate del petróleo"!
Lo más cerca que estuve del petróleo fue trabajando en una gasolinera.
- ¿Y el ferrocarril de tu abuelo? - Mi abuelo era guardafrenos.
¿Qué tiene de gracioso?
Vamos, pobre millonario. Te invito a una copa, cariño.
Vamos.
Cuando tu amigo mencionó los 100.000 acres de tierra en Texas,
- ¡deberías haber visto tu cara! - Ahora sé por qué pierdo al póker.
Deberías ver a Tulsa en acción.
- Me alegro de verte, Lili. - Me alegro de verte.
- No es tu estilo de música. - ¿Demasiado lenta?
No, un poco diferente, eso es todo.
Pero si es demasiado lenta, es aburrida.
No si sabes interpretarla. El ritmo tiene que fluir.
- ¿Was ist "fluir"? - Enséñale lo que es "fluir".
- Observa "was ist fluir". - Ja, ja. Fluir.
Abrázame fuerte Mientras la luna brille
Es una noche para el amor
Es el momento De decir que serás mía
Es una noche para el amor
Y las estrellas brillan A nuestro alrededor
Brillan en tus ojos
Quién creería que estaríamos aquí
Tan cerca del paraíso
Éste podría ser el beso
Que abriría las puertas del cielo
Esa mágica hora de paz
Que ambos esperábamos
Te amo cada vez más
Podríamos llevar hasta el cielo
Las cosas que soñábamos
Y qué reales parecerían
El sueño de una noche de verano
¿No ves que esta noche
Está destinada para el amor?
Y qué reales parecerían
El sueño de una noche de verano
¿No ves que es una noche
destinada para el amor?
Abrázame fuerte La luna brilla tanto
Esta noche
Está destinada
Para el amor
- Das ist "fluir". - Jawohl.
Muy bonita.
- ¿Vamos a otro sitio? - Sí, vámonos.
¡Se van!
Turk llegó hasta aquí y le dejaron plantado.
Yo invito.
Vayamos a un sitio donde podamos comer. Sin música.
Tengo una idea. Iremos a casa
y prepararé un buen liederkranz, pumpernickel y café.
No te molestes.
Aunque sería más tranquilo y lavo los platos muy bien...
Bien. Liederkranz, pumpernickel y café.
Y de postre, un strudel de manzana.
Sí que tienes hambre.
Estoy creciendo, señora. Llamaré a un taxi.
Iremos caminando. No está lejos y podremos comprar un strudel.
- Gracias, señora. - No me gusta ese "señora".
A mí tampoco, cariño.
Vigílalos. Llamaré a Cookie.
Café Europa, por favor.
¡Habla más alto! ¿Qué noticias hay?
¡Le acompaña a casa! Va a prepararle un bocadillo.
Pararán a comprar un strudel.
Bien, un hombre no funciona con el estómago vacío.
Faltan tres horas y media.
Será mejor que coma lentamente.
Déjame la dirección en el cuartel.
Quizás llegue tarde.
¡Estás guapísima, Tina!
¿Te ha permitido el gerente que me lleves?
Le dije que era tu primo Angelo.
- ¿Te ha creído? - ¿Por qué no?
Tú me crees, ¿no?
Antes de ir más lejos, quiero que sepas algo.
- No soy de ese tipo. - ¿De qué tipo?
Del tipo que imaginas. Un rompecorazones.
- Te equivocas conmigo. - ¡Te creo!
No todos consiguen medallas de Buena Conducta como ésta.
Taxi, bitte.
Cookie, nos divertiremos esta noche. Me encantan los clubs.
- Yo no los soporto. - ¿Y qué hacías en el Europa?
Estaba solo, Tina. Un soldado solitario, lejos de casa.
Yo también estoy lejos de casa. Soy de Milán.
Qué curioso. Dos personas solas y lejos de sus casas,
sin un apartamento acogedor adonde ir,
donde podríamos sentarnos, leer,
y tal vez escuchar discos.
- ¡Tengo un apartamento! - ¿De verdad?
- Pero no tengo discos. - ¿No?
¿Quién los necesita? Haremos nuestra propia música.
La señorita le dará la dirección.
Tulsa, cuéntame más de Oklahoma.
- Ya lo oíste todo. - Pero es muy interesante.
Tu abuela india, ¿era cherokee?
Fumaba en pipa y tocaba la guitarra. Ella me enseñó.
Es curioso, yo creía que los indios tocaban el tambor.
Es sólo en las películas. Mira mi tío Charles, Oso Que Salta,
es su verdadero nombre. Toca el clarinete mejor que nadie.
Sí, como en las películas. Todos los alemanes son capitanes de submarinos,
y todas las francesas bailan el Can-can.
Es lo mismo. Eso es lo malo de la gente.
Si las personas se conocieran mejor entre ellas,
las cosas irían mejor.
Mucho mejor.
- ¿Te gusta mi pizza? - No me sorprende que Nero engordara.
Me alegro de que te guste. Prepararé más.
- Ahora no. Hablemos un rato. - Hablemos...
Hablemos de Park Avenue, en Nueva York, de donde eres.
OK. ¿Qué quieres saber, mi pequeña bambino?
Te has equivocado. "Bambino" es un niño.
Eso sí que es un error. Nena, tú no eres un niño.
Hay que ser rico para vivir en Park Avenue, en Nueva York.
¿Eres rico, Cookie?
El dinero no lo es todo, Tina.
Fíjate en mí. Antes de convertirme en soldado,
las únicas chicas que conocía eran de la alta sociedad.
Aburridas y artificiales. Sabían jugar al tenis,
cabalgar y criar perros, pero, ¿sabían preparar una pizza?
¡En absoluto!
- Yo no sé criar puerros. - Perros.
Eso fue lo que dije. Pero sé hacer pizzas desde los 12 años.
Tina sabe lo que le gusta a un hombre.
Lo supe en cuanto te vi. Eres muy comprensiva.
Eres una chica italiana del campo, sencilla y comprensiva.
Soy de la ciudad. Mi padre es carnicero.
¡Mejor aún! Una hija de carnicero, sencilla y comprensiva.
- Te respeto. - Y yo a ti.
Eso es lo que hace girar el mundo. Respeto...
¿Qué haces en el apartamento de Tina?
También es mío. Vivimos juntas.
Tulsa, me gustaría que conocieras... Pero ya la viste en el Europa.
Prepararé el café y el strudel. Ven a ayudarme, Tina.
- ¿Cómo llegaste aquí? - ¡No fue fácil!
Ya la volviste a fastidiar.
- ¿Qué hace ahí arriba? - ¿Qué importa?
- Tulsa debe estar a solas con Lily. - Lo sabemos.
- Debería estar a solas con ella. - Aquí no puedes.
Exacto. Coge tu gorra.
Lili, has roto las reglas. Has traido a alguien a casa.
Pero él no es como los otros. Es muy sincero y honesto.
Igual que mi Cookie.
- Lili... - Aún no está preparado.
- Lo siento, debemos irnos. - Qué lástima.
Es nuestra primera noche en la ciudad,
y hemos de regresar temprano.
Si no, no tendremos permiso mañana.
- Tengo planes para nosotros. - Tina, dame una bolsa, por favor.
Te daré un poco de strudel para el camino.
Gracias. Mira, ese permiso de mañana...
Si lo consigues, quizá podríamos ir de excursión a Aschaffenburg.
Bien. Siempre quise conocerlo. ¿Dónde está?
- Será mejor que nos vayamos. - Bien, general.
- ¿Hablas alemán? - ¿Hablas italiano?
- Aquí tienes el strudel. - Gracias.
Tina, ¿sabes una cosa?
En Oklahoma, los indios no siempre tocan el tambor.
¿Sabes qué? Antes de mí, él sólo conocía chicas que criaban puerros.
Cookie, ¿cómo llegaste ahí arriba?
- Soy estúpido. - ¡Exacto!
- Turk no mencionó a la amiga. - No preguntaste.
¿Por qué no os rendís y me dejáis liquidar la apuesta?
- Porque vamos a ganar. ¿De acuerdo? - De acuerdo.
Esta noche, reconocimiento. Mañana, batalla campal.
¡Cuidado por donde andas! ¿Qué demonios...?
Hola, sargento. Me alegro de verle.
- Necesito un permiso para hoy. - Hoy estás de guardia.
- ¡Pero es sábado! - ¿Y qué?
- Es importante. ¡Es por nosotros! - ¿Por nosotros?
Intentaré que nos contraten para el espectáculo de mañana.
Será una excelente publicidad para nuestro club.
- ¿Por qué no lo dijiste antes? - Debo ser tonto.
Sargento McGraw.
Gracias, sargento. Y haga otro para Cookie.
- Sargento McGraw. - Gracias, sargento.
Y también para Rick. Quizá haya una audición.
Tal vez deba ir con vosotros. Podrías decir que soy tu manager.
Nos encantaría llevarle, sargento, pero le necesitan aquí.
- Se lo ordena su uniforme. - ¿En serio?
- Sí, sí. Es verdad. - Gracias, sargento. Gracias.
Todo lo que se mueve, me recuerda a esa chica.
Qué mala suerte.
Primero me trasladan a África un año,
y cuando vuelvo, me dicen que Marla se ha ido sin dejar dirección.
Es duro.
¡Lo lograste! Lo único que necesitaba era un poco de dulzura.
Un poco de dulzura. ¡Así conseguiré camelar a su casera!
- ¡Gracias, Cook! - ¿Qué he dicho?
Está bien, ya basta. Tres permisos.
- Para ti. - Eres un amigo. ¡Me será útil!
¿Cómo lo hiciste? No importa.
Lili me recogerá en la puerta en media hora.
Lo estás haciendo muy bien con Lili.
Pero no lo disfruto como debería, con la apuesta y todo eso.
No dejes que eso te preocupe. Es normal.
A tí te gusta Lili y a ella le gustas tú.
Y si tus amigos sacan partido de eso, ¿es malo?
- Supongo que no. - ¡Así está mejor!
Buena suerte.
Buenas tardes. Eso me gusta más.
- Espero tener tanta suerte como él. - Yo también. Ése es nuestro autobús.
- El soldado... - Quería hablarle de Marla.
Ya le dije ayer que Marla no vive aquí.
Se ha mudado. ¿Adónde? No lo sé.
- Quizá esto le ayude... - Joven,
aunque me diese un millón de marcos, seguiría sin poder ayudarle.
- Pero... - No venga más.
Gastaría su tiempo y el mío.
- ¿Marla? Cielo santo, chica... - ¿Sí, Sra. Hagemann?
- Ha estado aquí otra vez. - Espero que no vuelva.
Una sólo se enfada así cuando está enamorada.
¿No quieres verle? Parece un joven agradable.
Seguro que si conociera las circunstancias, él...
Por favor, Sra. Hagemann, no deseo hablar con él. ¡Por favor!
¿Tienes unas vistas así en Oklahoma?
No, señora.
Bueno, tenemos el arroyo Catfish y el Río Rojo, eso es todo.
Vamos.
Frankfurt am Main se llama así porque está al lado del río Main,
que desemboca en el Rhin, y que a su vez, desemboca en el mar.
Así me parece perfecto.
Observa este magnífico trabajo.
Fechado por el artista en 1959.
Para los que no lo saben, "liebe" significa "amor".
No hace falta decírselo a un soldado.
Es una de las primeras palabras que aprende.
- ¿Tú también, Tulsa? - Por supuesto.
- Como: "Liebe esa sauerkraut". - No pensaba en sauerkraut.
Aquí hay otra.
Y otra.
- Fritz es popular. - ¿Sabes qué?
Tengo que confesarte algo.
Anoche, cuando estábamos cenando, pensé:
- "Hay que tener cuidado con éste". - Y cuando tú te sentaste, pensé:
"Aquí está la chica de la que he oído hablar tanto".
- ¿Tengo reputación? - Una buena.
Deberías ser fría. Un iceberg humano.
Con ojos de pez muerto.
¡Por favor, los halagos se me subirán a la cabeza!
Hermoso, ¿no?
Apaches.
¿Por qué están tan excitados? ¿Ha venido el circo?
- Mejor aún. Un show de marionetas. - ¿Sí? Nunca he visto uno.
A veces me gustaría tener siete años.
Venga, volvamos a tener siete años.
Si el soldado la quiere de verdad, nunca se rendirá.
Diez a uno a que se acobarda.
- ¿Apostado? - Apostado.
Un final feliz. Tú ganas.
Aún no ha terminado. Ahora le canta una canción a ella.
- No hay música. - Es una orquesta completa.
- Le echaré una mano. - Sí.
¿Conoce esta música? ¿Sabría tocarla con su concertina?
- Probemos. - Probemos, como usted dice.
Pruebo todo una vez.
¿No ves que te amo? Por favor, no me rompas el corazón
No será difícil
Porque mi corazón no es de madera
Y si dices adiós
Entonces sabré que lloraré Tal vez moriré
Porque mi corazón no es de madera
No hay compromisos En este amor mío
Desde el comienzo Siempre fuiste tú
Trátame bien, trátame bien Trátame como debieras
Porque no estoy hecho de madera
Y mi corazón no es de madera
No hay compromisos En este amor mío
Desde el principio Siempre fuiste tú
Porque mi corazón no es de madera
Al frente, el famoso Niederwald. La cumbre del Niederwald
está a 300 m sobre el nivel del mar. 225 m sobre el río.
¿No se estropean estos cacharros?
Imagina si nos quedamos atrapados toda la noche.
- No necesitas preocuparte. - No, lo estoy deseando.
Me gusta estar aquí arriba. Se está muy bien.
Los viñedos del Niederwald existen desde hace 300 años.
- Me marea ir hacia delante. - Será mejor que te sientes aquí.
Sí, y yo me sentaré aquí.
Observa el orden y la precisión de los viñedos.
- ¡Tulsa! ¿Qué haces? - Sólo quiero sentarme contigo.
- ¿Mejor? - Mucho mejor.
No me preocupo
Cuando el cielo está gris
Tengo un puñado de colores
Tengo un corazón repleto de amor
Sr. Penas
Encontré la manera de que se vaya
Tengo un puñado de colores
Tengo una estrella escondida
Bésame con ternura
Abrázame sin reproches
Porque guardo tu dulzura
Para una solitaria noche
No más lágrimas
Ahora que he encontrado Un amor verdadero
Tengo un puñado de colores
Y un montón de flores
Bésame con más ternura
Abrázame sin reproches
Porque guardo tu ternura
Para una solitaria noche
No más penas
Ahora que he encontrado Un amor sincero
Tengo un puñado de colores
Y un montón de flores
Estás muy callado. No has dicho una palabra desde hace tiempo.
- ¿No te has divertido hoy? - Sí. Quizá demasiado.
Hasta ahora, he hecho yo todos los planes.
Esta noche, después del trabajo, haremos lo que tú quieras.
Vamos, cariño.
Eres muy generoso al comprarme un billete para Milán.
- Me encantará ver a mi familia. - Sé lo que es la añoranza.
No puedo volver a Park Avenue todavía,
pero puedo invitarte para que visites a tu familia.
- Gracias. - Quédese con el cambio.
No pierdas el avión.
- No será mucho tiempo. - Eres un encanto.
Lo hago por mí también. Si eres feliz, soy feliz.
"El avión de Milán se ha retrasado dos horas".
Cookie, no hace falta que te quedes. Ya has sido demasiado amable.
- ¿Cómo podré pagarte? - Ya... se me ocurrirá algo.
Adiós, Tina.
Entra.
Bueno, millonario de Oklahoma, ¿adónde vamos esta noche?
De eso quiero hablar.
- Tengo que romper la cita. - ¿No tienes más permisos?
No, tengo que cancelar nuestra cita, eso es todo.
Debería haberlo sabido, eres un soldado,
y no puedes permitirte salir todas la noches.
No, nada de eso. Me divertí mucho esta tarde.
- Yo también. - Llevo pensándolo desde entonces.
- Me gustas mucho. - Me alegro.
- Más que mucho. - Estoy más que contenta.
Verás, un chico como yo, un militar,
conoce a una chica que le gusta, como tú.
Salen juntos y se lo pasan bien,
y de repente, las cosas se ponen serias.
Y sin darse cuenta, alguien sale herido. No quiero que suceda.
Ya veo. Está claro que has pensado mucho en ello.
Sí.
¿Me estás diciendo que sería mejor que no nos viéramos más?
Bueno, supongo que eso es todo.
- ¡Hola, Tulsa! - Siéntate.
Esta noche no habrá nadie. Le compré a Tina un billete de avión.
- Lo siento, lo he cancelado. - ¿Qué? Oh, no.
- ¿Le dijiste lo de la apuesta? - Cancelé la cita.
Así no sabrá que soy un canalla.
- Estás loco. - Me voy al cuartel.
Se acabó la apuesta. Nada de lo que me digas me hará cambiar de idea.
Vale, naciste con escrúpulos. No es culpa tuya.
- Nadie es perfecto. - Lo siento, muchachos.
Una jarra de ginebra.
Rick te está buscando.
Dejó su número. Dice que es muy importante.
Muchas gracias.
- ¿Por qué estáis tan contentos? - Cállate.
¿Qué he dicho?
¡Tengo una idea! No hagáis nada.
¿Adónde va? ¿Qué estáis tramando?
- ¿Sí? - Soy yo, Cookie.
Entra.
- Me alegro mucho de verte. - ¿De veras?
Estaba tomando una copa. ¿Te apetece una?
Sí, no me importaría.
No es asunto mío... ¿Ibas a beberla tú sola?
No toda. Sólo un poco.
- Tengo la moral muy baja. - Yo también.
Iba a pedir un tranquilizante.
Esto te ayudará.
Siento lo tuyo con Tulsa.
Tu amigo es un caso. No conozco muchos hombres que rompan citas.
- No me sorprende que estés picada. - No estoy picada...
Le admiro. Hagamos un brindis.
- Por un caballero. - Sí. Por Benedict Arnold.
Cookie, en este negocio no es muy frecuente
conocer a un joven con principios.
Le echaré de menos.
- Su turno, Srta. Lili. - Sí, estoy preparada.
- ¿Me disculpas? - Debo volver con mi grupo.
No me perdería tu actuación, Lili.
Chicos, he visto a la chica muy triste.
El pódium sigue preparado para Tulsa.
Cookie, ¿no se había ido Tina a Milán?
Sí. ¡La compañera de piso!
Es probable que ya haya regresado. Os veré más tarde.
Tina, muñeca, no deberías estar aquí.
- ¡He cambiado de idea! - Pero echabas de menos a tu familia.
Pero despues de irte, te echaba de menos.
- Y echo de menos mi trabajo. - Yo también te echaba de menos.
Cuando acabes el trabajo, iremos a la ciudad. Tú y tu Cookie.
¡Bien, Cookie!
¡Tulsa! ¡Entra! Me alegro de que hayas venido.
- ¿Por qué estás tan alterado? - Quítate la gorra.
Está bien, siéntate. Siéntate. De pie, de pie.
Primero, fumemos un puro.
Dijiste que era una emergencia, no para darme un puro.
He encontrado a Marla. Nos vamos a casar.
Qué bien. Quieres que sea el padrino, ¿no?
- No, necesitamos un canguro. - ¿Canguro?
- Hola. Me alegra verte de nuevo. - Me alegro de verte.
- ¡A los dos! - Es precioso, ¿verdad?
Es precioso, sí. Pero, ¿cómo...?
Bueno, ¿quién...? No sé. Enhorabuena.
¿Te imaginas? No lo sabría si la casera no me lo hubiera dicho.
La Sra. Hagemann es una mujer muy sabia.
Tulsa debe tener un millón de preguntas.
- Bueno... - Háblale de tu estúpido orgullo.
Huiste de mí, embarazada y sin decirme nada.
No era orgullo. Pero cuando recibí una carta de una joven americana
diciendo que estaba comprometida con el hombre que dice que me ama...
¡Ésa era su versión! Yo ya tenía la licencia para casarme contigo.
Y el permiso del comandante.
¡Pero yo no lo sabía! Debías habérmelo dicho.
No me diste la oportunidad. Ya te habías ido.
- Mira, yo... - Lo siento, Tulsa, continúa.
No, creo que ya has respondido a todo.
Nos iremos a Heidelberg a usar esa licencia.
- Por eso necesitamos un canguro. - Me gustaría ayudar, Rick,
pero no sé qué hacer en este tipo de emergencia.
No tendrás ningún problema. Si llora, dale el biberón.
La mezcla ya está preparada.
Pero no llorará. Es un bebé muy bueno.
- Bien. - Volveré a acostarlo.
Buenas noches, hijo. ¡Buenas noches, chavalín!
- Dale las buenas noches. - Buenas noches.
- He de comprarle un regalo. - ¿Una bicicleta?
- ¿Bicicleta? - Desde luego, es un niño.
- ¿Cómo se llama? - Junior.
¿Junior? Bueno, no me sorprende.
¿Preparada, cariño?
- Dormirá como un bebé. - Es un bebé.
- Nos vamos. - Volved cuando queráis.
Si tienes hambre, hay liverwurst en el congelador, junto al biberón.
- Cuídate. - Eso haré.
¡Ataque aéreo!
Calma. Tranquilo. Tranquilo. Eso va por mí también.
No tengas miedo. ¡No tengas miedo!
Tus papás volverán enseguida. Han ido a casarse.
Soy tu tío Tulsa. Vamos a jugar.
Mira, mira...
No me sorprende. Ya sé, tienes hambre, ¿verdad?
Bueno, arreglaremos eso.
Arreglaremos eso.
Tranquilo, tranquilo. Espera, espera.
Tranquilo. Quédate aquí.
Quédate ahí mismo y te traeré la leche, ¿vale?
No salgas corriendo. No salgas corriendo.
¿Ves lo que me has hecho hacer?
Ya voy. Rápido.
Ya basta.
¡Espera! No puedes comer eso.
Venga, dáselo al tío Tulsa. Vamos.
Manual del Ejército, sección 43.
En combate cuerpo a cuerpo, dar un golpe de judo en la nuca.
Si fueras de mi tamaño, pequeño bribón...
Vamos, dámelo.
Leche... Leche... Tengo que... No hay leche.
Tengo que encontrar leche.
Tengo que buscar ayuda.
Haces más ruido que un tanque.
Con el Café Europa, por favor, es una emergencia.
Teléfono, Srta. Lili.
- ¿Diga? - ¿Hola, Lili? Soy yo, Tulsa.
- ¿Qué es ese ruido? - Es el bebé.
¿Bebé?
No quiero molestarte en el trabajo, pero estoy cuidando al bebé
de un amigo que ha ido a casarse. ¡Estoy metido en un lío!
Ya sé, no sabes cómo cambiar los pañales.
Aún no he llegado a ese problema.
Creo que no.
El biberón del niño se ha roto.
Está llorando y está medio loco...
- Te digo que es una emergencia. - Estaba a punto de salir, Tulsa.
Te veré en mi apartamento, en 20 minutos.
Iré enseguida. Adiós. Vamos, Tigre.
Buenas noticias, chicos. Era Tulsa.
El amor está floreciendo. Deberías haber oído esa voz melosa.
"Te veré en mi apartamento". ¡No os quedéis sentados, en marcha!
¡Operación Patrulla del Amanecer!
Espera. Tranquilo.
Me alegro de que las mujeres tengan los bebés.
¿Qué le está llevando?
¡Una caja de champán, tonto! ¡Este chico piensa a lo grande!
Son sólo las dos y media. Puede que le eche.
No. Tomemos un café, nos queda una larga espera.
El Tigre está tranquilo. Es un buen bebé.
Es una bomba de relojería. Nunca sabes cuándo va a explotar.
Sólo bromeaba. No es nada personal, Tigre.
Lili, siento molestarte tan tarde y todo eso, pero...
Fuiste la primera persona en la que pensé. La única.
Me siento halagada.
Y también estoy muy contenta. No creí que volvería a verte.
Yo pensaba lo mismo.
Sí, señor. Me alegro de haber cuidado del bebé esta noche.
- ¿Te gustan los bebés? - Cuando ya han crecido.
Nada de "cuchi cuchi". Siéntate ahí.
Está a punto de explotar otra vez.
A todos los bebés les gusta llorar.
A veces porque tienen hambre, por los dientes, o por sueño.
Y a veces para poder escuchar una canción de cuna.
Ya entiendo. Chantaje.
Desde luego. ¿No tenéis canciones de cuna en Oklahoma?
No me gusta esa mirada.
Vale, ya voy. Intento acordarme de la letra. Canción de cuna...
A tu padre le llaman Botas Grandes
Y Botas Grandes es su nombre
Hace falta ser un gran hombre Para llevar botas grandes
Por eso es famoso tu padre
Conocen a tu padre Botas Grandes
Dondequiera que haya soldados
Porque conduce Un tanque blindado
Como si fuera un coche americano
Duerme, soldadito
No llores
El general Sandman pronto vendrá
Te contaré un pequeño secreto
No lo creerás
¿Sabías que tu papá Botas Grandes
Usaba pequeñas botas como las tuyas?
¿Usaba pequeñas botas como las tuyas?
Creo que lo he hecho bastante bien.
Y como recompensa, puedes ayudarme a limpiar la cocina.
Turno de cocina otra vez.
La una en punto. Es demasiado temprano para volver a casa.
Otra vez la una. Era la una hace dos horas.
¡Fíjate! Se me ha parado el reloj. ¿Camarero? ¡Camarero!
Cerveza. Nos gustaría más cerveza.
Cookie, no tengo sed. Estoy cansada. Quiero irme a casa.
Esto sí que es hacer de canguro.
- Se ha dormido. - Ya no dará más problemas.
¿Quieres decir que debería llevarlo a casa?
Es mejor mientras esté dormido.
Entonces me iré mientras esté dormido.
Creo que sí.
Cogeré su cesta.
¡Despierta, Tigre! Despierta, Tigre.
Despierta, Tigre. Arriba, chico.
Sabía que no me decepcionarías.
¡Ya está arreglado! Mejor que te quedes hasta que vuelva a dormirse.
Buen chico.
- Ahí está. - No hay nada que hacer.
Ya ha amanecido, amigo. Se acabó.
¡Tulsa!
Tienes el biberón pero te olvidaste de la leche.
¿Te veré mañana? Bueno, hoy.
Sí, pero no toda la tarde.
Tengo que ensayar mañana... hoy. Para la gala del ejército.
Estaremos ahí también... Te veré allí.
- Sí. - Bueno... adiós.
- Adiós. - Olvidé algo.
Seguro que trabaja horas extras.
Me alegro de que vinieras a Alemania.
Escribiré una carta de agradecimiento a tus superiores.
Eso les sorprenderá. Nunca han recibido una carta de agradecimiento.
Me quedo con 10, él con 20...
- Dynamite no podría mejorarlo. - Está bien.
- Mientras tengamos la pasta... - No lo machaques.
Muy bien. Muy bien. Gracias, Lili.
Gracias. Os veré esta noche, chicos.
Vale, chicos, cinco minutos de descanso.
- Hola, Maestro. - ¿Cuántas canciones quiere?
- Una. - Bien. Y un bis.
No, una canción, sin bis. Ensayamos en 15 minutos.
No se vaya, ¡enseguida volvemos!
¿Viste qué cara puso?
- ¡Hola! - Hasta luego.
Hola. ¿Te has recuperado de cuidar al niño?
No te metas con Tigre, me hizo un gran favor.
- Quizá no te habría vuelto a ver. - Te contaré un secreto.
Te hubiera dado un día para que me llamaras. Quizá dos.
Y al tercer día, te habría llamado.
Disculpa. Es el fin. El capitán Hobart quiere hablar contigo.
- ¿De qué? - ¿Qué? ¿Quién ganó la apuesta?
Se quedó en su apartamento hasta el día siguiente, ¿no es así?
- Discúlpeme, señorita. - No había ninguna apuesta.
- La cancelamos. - ¿Y por qué pagaron a todos?
He de encontrar a Cookie. Quizás él tenga la respuesta.
Mira, no fue así como ocurrió.
Por supuesto. ¿El asunto concernía a dos personas diferentes?
- No, éramos nosotros. - Cuéntamelo en otro momento.
- Te lo contaré ahora. - Muy bien, soldado.
- ¿Cuánto ganaste? - Anoche no hubo apuesta.
No necesitabas traer a un bebé para entrar en mi apartamento.
Realmente, subestimas tu atractivo.
- McLean, tienes una cita. - Tengo que ver a un amigo.
¡Sígueme!
Espera aquí.
Disculpe, Srta. Lili, el capitán Hobart desearía hablar con usted.
Gracias.
Dos bebés no pueden parecerse tanto. Eres tú.
- ¿Eres Lili? - Sí.
Soy su madre.
Fuiste muy amable al ayudar a Tulsa. Los hombres son unos inútiles.
Son más infantiles que los propios bebés.
¿Era tu canguro?
- ¡No me digas! - ¿Srta. Lili?
Srta. Lili, el Ejército le debe una disculpa.
Su cita con este hombre tenía un motivo despreciable.
- Había una apuesta. - Pasar la noche con usted a solas.
Me temo que eso no sucedió. Tuvimos compañía.
Verá, Tulsa y yo hicimos de canguros.
Sí, para Marla y para mí.
Cuidando de un bebé. No puedo trasladarle por eso.
Me hubiera gustado saber antes que hacía ese tipo de trabajo.
La Sra. Hobart y yo tenemos una cita mañana.
- ¿Qué tal se le dan los gemelos? - El doble de bien.
Aquí tienes, Tigre. Vuelve con tu papá. Tengo trabajo, capitán.
Lili, no es el momento ni el lugar...
Pues claro que me casaré contigo. Te amo.
¿Podemos casarnos? ¿Esta tarde?
- Si el comandante me da permiso. - Quizás.
Y quizás esta noche, después de la gala, ganes la apuesta.
¿Alguna vez
¿Alguna vez
¿Alguna vez tenéis uno
¿Alguna vez tenéis uno de esos días?
¿Alguna vez tenéis Uno de esos días, chicos?
¿Alguna vez tenéis uno de esos días?
Cuando nada va bien Desde la mañana hasta las diez
¿Alguna vez tenéis Uno de esos días, chicos?
¿Alguna vez tenéis Uno de esos días
Te levantas un día Y te das una ducha
Y te pones pachucho Porque el agua está fría
Estás congelado Y te quieres secar
Pero es uno de esos días en que la toalla allí no está
¿Alguna vez
¿Alguna vez
¿Alguna vez habéis conocido
¿Alguna vez habéis conocido A una de esas chicas?
¿Alguna vez La habéis conocido, chicos?
¿Alguna vez la habéis conocido?
Alguien maja pero fea como una pasa ¿La habéis conocido alguna vez?
¿La habéis conocido alguna vez?
Estáis en un cine abierto, Con una guapa morenaza
Contando todos los besos Mientras ella te abraza
Más cerca, más cerca Luego ella grita ¡Oh!
¿Alguna vez habéis conocido A quien sólo quiere ver el show?
¿Alguna vez
¿Alguna vez
¿Alguna vez tenéis
¿Tenéis uno de esos días?
¿Alguna vez tenéis Uno de esos días, chicos?
¿Alguna vez tenéis uno de esos días?
Cuando nada va bien Desde la mañana a las diez
¿Alguna vez tenéis uno de esos días?
Un domingo te vas de comida Y comienza a llover
Tropiezas con unas ortigas Y te rascas hasta escocer
Las hormigas llegan bailando Y se llevan todas las migas
¿No tienes uno de esos días cuando Levantarte de la cama no deberías?
¿Alguna vez
¿Alguna vez
¿Alguna vez tenéis uno de esos días?
¿Alguna vez tenéis uno de esos días?
¡Uno de esos días!
¿Alguna vez?
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