All language subtitles for La valla 1x09 Recuerda quién eres [WEB-DL A3P 1080p h264 AAC Subs][Spanish][Adrià][GrupoTS]_Subtitles01.SPA

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Original subtitles

¿Quién te ha pinchado así, hija?

En el sitio médico ese decían que éramos unos sujetos únicos.

- Los niños están muy bien, sanos y felices.

Estamos alternando las extracciones y las inyecciones.

Espero tus instrucciones pronto. Besos, hermana.

- Brindemos por la derrota total del virus.

- Siento muchísimo el accidente de su amigo.

Ayer alguien intentó pegarme un tiro.

¿Eso también fue un accidente? Yo solo sé que ayer

hubo un tiroteo para evitar la huida de una terrorista.

- ¡Ministro, al suelo!

- Pero usted no estaría con ella, ¿verdad?

Disculpe, señora. - Llevátelo.

Es el sobrino del ministro de Sanidad.

¡Joder! ¿Qué haces aquí?

Necesito saber qué pasó con mi amigo. ¿Y tú?

Clara. Hay algo aquí escondido que quiere que me lleve.

Quédate el móvil. Si pasa alguna cosa, me llamas.

- ¿Viven aquí los dueños del colmado?

Creemos que ahí dentro está nuestro hijo.

- Tiene los ojos grandes, marrones.

- Y tiene dos lunares grandes detrás de la oreja.

¿Por qué les habrán quitado al niño? No sé,

pero tenemos que llevarlo a casa, si no queremos

que nos hagan preguntas. Sí.

Si no regresamos con él, la familia con la que vive se va a preocupar.

- Podéis acabar en la cárcel o peor.

Te vienes con nosotros a nuestra casa, a dormir.

Oh, Dios mío. Marta.

- ¿Dónde está?

¿Dónde está el niño?

Señora, sé... ¿Dónde está?

Sé que quizá deberíamos haber... ¿Dónde está?

Está en la habitación, durmiendo con Marta.

Sergio.

- Aquí no hay luz, tía.

Vestite, que nos vamos. Ya.

Vamos, venga.

Vamos. Ayúdame.

Es mejor que no le digáis nada a ella.

Habláis con Luis, con ella no. De acuerdo.

Sentimos mucho lo que ha pasado, de verdad.

Entendemos que esté asustada, pero el niño está bien.

Ayer lo llevamos a su casa, ustedes no estaban

y decidimos no dejarlo solo allí.

¿No querían dejarlo solo? Claro.

Estoy alucinando, de verdad.

¿Quiénes se creen que son ustedes para tomar una decisión así?

Señora, escúchenos.

Ayer apareció una pareja...

Da igual.

¿Ustedes saben lo que yo sentí cuando no vi a mi niño en su cama?

¿Ustedes recuerdan lo que sintieron cuando les faltó Marta?

Si no lo recuerdan, no se preocupen, lo van a volver a sentir muy pronto

cuando se la quiten otra vez por no tener trabajo.

Están despedidos. No aparezcan más por casa.

¿Cómo que estamos...? Venga, mi rey.

¿Estás bien, mi amor? Joder.

Espere, señora. Ni se te ocurra tocarme.

Se lo ruego. Venga, mi rey.

Cariño, tranquila.

- ¿Esto acaba de pasar?

¿Nos puede despedir así, sin más?

¡Joder! ¡Qué hija de puta!

No lo puedo creer. No lo voy a permitir.

No me van a quitar otra vez a Marta.

No perdáis tiempo. Id a hablar con Luis ya.

Ya. Sí, vamos.

♪ Ya han florecido cipreses

♪ como gigantes cabezas

♪ que, con órbitas vacías,

♪ el horizonte contemplan.

♪ Salen los niños alegres ♪ de la escuela,

♪ viendo en el aire tibio del abril

♪ canciones tiernas. ♪

Ve con Rosa, Sergio.

- Alejo, ¿qué pasa?

- Tranquila, Alma, los niños están bien.

- Buenos días, Alejo.

Van a desayunar ahora. Tenemos leche fresca...

Están contentos acá.

Pero deberíamos tener paciencia, algunos ya están muy débil.

Ya no podemos exprimirles más.

- No seas cobarde, hermanito.

Acordate de mamá.

Hay que seguir adelante.

Vamos.

- Coja lo que quiera, pero no me haga daño.

Por favor, coja lo que quiera y váyase.

¡Váyase!

- Tranquila.

Soy yo, mamá.

- No puede ser.

No puede ser.

No puede ser.

Mi niño.

Mi niño está vivo.

Lo sabía, mi amor.

"En las últimas semanas se han registrado

500 nuevos casos de infección..." - Vamos, circulen.

"Aunque se han extremado los controles de acceso a Madrid,

se ha detectado un foco infeccioso en Alcorcón.

La zona se ha acordonado y se ha prohibido el acceso.

Se recuerda a todos..."

Esto se está poniendo cada vez más feo.

¿Qué puede pasar? Que declaren a Madrid en cuarentena.

Si lo hacen, tendremos problemas de abastecimiento.

Madre mía. Sí.

Vamos. Sí.

"Por su seguridad, tengan a mano su documentación y muéstrenla..."

Hola, buenos días.

- Este pase ya no es válido.

¿Cómo que no es válido? No puede ser.

Si ya nos conocen. Venimos todos los días.

Por aquí.

"Por su salud, está prohibido..." ¿Quiere verlo otra vez?

No es válido. ¿Cómo que no es válido?

No puede ser. Compruébelo en las listas.

Es un error.

Trabajamos en casa de una persona importante.

¿Qué persona? En casa del ministro de Sanidad.

Sí. No podemos llegar tarde.

Déjame ver.

- ¡Cuidado, que está enferma!

¡Tiene el virus! - ¡Alto! ¡Alto!

¡Alto! - ¡Alto!

- Pasad. Rápido, vamos.

Trabajan para el ministro. Déjalos pasar.

- Vamos, vamos.

"Solicitado soporte de contención bioquímica."

- Eh.

- Emilia.

Emilia. ¿Sí?

¿Estás bien? Sí.

¿Qué piensas? No, que no entiendo...

Yo no entiendo por qué Carlos le ha dado a mi hija

estas imágenes para nos las trajera arriesgando su vida por ello.

Lo que yo no entiendo es qué hacen las fotos de Marta y de Sergio ahí.

¿Qué tienen que ver entre ellos?

Bueno, ¿y qué relación tienen con los otros niños?

¿Sabes qué pienso?

A lo mejor no se llevaron a Marta porque tu hermano no tenía trabajo.

A lo mejor nos la querían quitar.

¿Cómo? ¿Por qué iban a hacer eso?

Hubo un tiempo,

hace unos años,

en que corrió un rumor.

Un grupo de padres buscaba a sus hijos desaparecidos.

Decían que se los habían quitado e los hospitales con engaños

y que les aseguraban que estaban muertos.

Y se habló durante mucho tiempo por las calles.

Luego, de repente, voló el rumor, desapareció.

- Yo conozco a estos niños.

Yo conozco a estos niños del sitio médico.

Se los llevaron.

- ¿Por qué no vuelves a la cama? Es muy pronto todavía.

Espera. ¿Y adónde se los llevaron, hija?

A unos cuantos niños nos sacaron

y nos llevaron a un autobús.

Teníamos mucho sueño y nos dormimos.

Esos niños también querían volver con sus padres,

como yo.

- Tenemos que hacer algo, Emilia.

Hay que encontrar a esas familias.

Ven, mi amor.

Venga.

"Próxima parada: zona C-2."

¿Hola?

Rosa. Manuel.

Abrid la puerta, por favor.

Rai, venimos a hablar con el señor.

- No podéis pasar, ya no trabajáis aquí.

Por favor, Rai. Rai, es importante.

Bueno, podéis llamarle por teléfono. Seguro que os coge.

Déjanos pasar, no seas cabrón. ¿Cómo me has llamado?

Lo que has oído. Eres un cabrón. Déjanos pasar.

Vale, vale. Por favor.

Rai, es importante. Fuera de aquí ya.

No nos vamos a ir a ningún sitio. ¡Manuela!

¡Eh, no la toques! ¡Rosa, por favor!

Señorita. - Rai...

Señorita, tenemos que hablar con su padre.

Es un asunto complejo, ¿vale? Sobre Sergio.

De verdad, necesitamos pasar.

Rai, déjales entrar.

Joder.

Gracias.

- Que no se te ocurra...

Rosa, suélteme. No se te ocurra molestar al señor.

Rosa, no quiero hacerle daño. Por favor.

Sara, cariño. Y ahora la otra. Por favor...

Señor. ¿Qué pasa?

Señor, sentimos invadirle de esta manera,

pero tiene que escucharnos. Si es por lo del despido...

Escúchenos un minuto, por favor.

- ¿Cómo que están con mi marido? - Sí.

- ¿Yo no le dije expresamente que no quería volver a ver en casa?

- Le ayudo, señora.

- Ya está.

- ¿Quién los dejó entrar, Rosa? - No lo sé, señora.

De verdad que no lo sé.

Hay unas personas que dicen ser los padres de Sergio.

¿Qué?

Ayer volvimos con el niño.

Intentamos hablar con usted, pero no le encontramos

y por eso nos volvimos a llevar al niño.

Ellos cuentan que se lo llevaron con mentiras.

Bueno, que se lo robaron.

Y nos han dicho algunas cosas sobre el niño.

Parecen conocerlo muy bien.

¿Comprende?

- ¿Qué hacen acá? ¿Cómo se atreven?

Alma, espera... No espero nada.

Voy a llamar a la Policía.

¿Y vos? ¿No te dije que estaban despedidos?

Prácticamente secuestraron a Sergio. ¿Sabés lo mal que lo pasé?

¿Ya?

Bien.

Ahora escúchales un momento, es importante, por favor.

Escuche, señora. Un minuto les doy.

De verdad, no te entiendo.

Alma, ¿tú recuerdas el apellido de los padres de Sergio?

¿Eh?

Sí, sí, saben perfectamente que Sergio no es nuestro sobrino,

que es una forma cariñosa de llamarle.

Juan. Se llama Juan.

Ese es su verdadero nombre, ¿verdad?

¿Y de dónde sacaron eso?

Nos lo ha dicho una pareja, un matrimonio.

Creo que es importante que les escucharan.

¿Podéis esperarnos en la cocina, por favor?

Gracias.

Podrían ser ellos.

Si en este momento alguien aparece diciendo que es la madre de Sergio,

es para sacarnos dinero.

Seguramente se compincharon con los criados.

¿No te das cuenta? No lo sé, no lo sé,

pero sea como sea yo quiero conocerles.

¿Por qué? Porque se lo debemos a Sergio.

O a Juan.

¿No te parece?

- Firmad. Aquí y aquí.

Ya os dije el primer día que no ibais a durar mucho.

- Pero ¿qué habéis hecho?

- Pues meterse donde no le llaman, que es lo que hacen siempre.

¿O no te has dado cuenta?

Firmad.

No vamos a firmar nada.

¿Ah, no?

Pues entonces os tenéis que ir con una mano delante y otra detrás.

Venga, firmad.

Os lo digo por vuestro bien. No podemos, Rosa.

No podemos aceptar el despido por nuestra hija.

Pues habedlo pensado antes.

¿A quién se le ocurre llevarse al niño?

¿O no sabéis que es el ojito derecho de la señora?

Eso no es verdad, Rosa. No es verdad.

Tú sabes mejor que nadie que ese niño está siempre solo.

¿O no, Manuela?

Estará solo, pero tiene donde comer, un techo y un futuro.

Decís unas cosas que parecéis de otro planeta.

Sí, uno donde la gente se quiere y se respeta.

- ¿Y por qué no habláis con la señorita Daniela?

Seguro que os ayuda.

- Como no venga el presidente a ayudarles...

Menuda es la señora y menudo disgusto tiene.

Venga, firmad, antes de que aparezca por aquí.

Hugo.

He hablado con mi mujer y ha habido un malentendido.

Os quedáis con nosotros. Muchísimas gracias, señor.

Mañana ve a buscar a esas personas. Yo hoy tengo mucho trabajo.

Usa mi coche. Claro, señor.

Mi amor, voy a cambiarme.

Bueno.

- Qué bien, ¿verdad?

- Habéis nacido con una flor en el culo.

Venga, tú vete a ver a Sergio, que no ha querido ni desayunar.

Claro, Rosa.

Está tan rara la casa...

- ¿Cómo?

- Que hace cuatro meses esos no habrían durado aquí ni dos días

y ahora ya ves.

El señor está muy cambiado.

Venga, vamos, a trabajar.

Venga, saca la basura. Y no olvides reciclar el vidrio.

- Sí, sí.

Hola.

- ¡Sara!

Hola.

¿Cómo estás? ¿Estás bien?

Sí, Iván me está cuidando. Ya.

Ya lo veo, ya. Pero me duele un poco la tripa.

¿Y eso? ¿Por qué?

¿Has venido a decirme adiós?

La tía me ha dicho que te vas. No me voy al final.

Me quedo contigo. ¡Bien!

- ¿Qué me dices? ¿No os han despedido?

Cojonudo.

Pues prepárale algo de desayuno a este.

Menos mal, guapa.

Es que a mí se me da fatal hacer de "baby sister".

Bueno, a veces se me da bien, con las de más de 16.

Ya.

¿Y tú qué? ¿Nos vestimos?

¿Vamos al parque? Venga, vamos.

Venga, venga, venga. Ahí está la ropa.

- Mamá, te vienes conmigo. Ya veremos dónde.

Ahora lo importante es que cojas tus cosas

y que nos vayamos de aquí cuanto antes, ¿vale?

- Hijo, mírame. Estoy ciega.

- Mamá... - Y muy mayor.

Para mí, volver a estar este rato contigo ha sido lo mejor de mi vida.

- Mamá, por favor. - No pido más.

Vete tú antes de que te encuentren y olvídate de mí.

Mamá, escúchame. No tenemos tiempo para hablar.

Mete lo que necesites en un bolso y vámonos, por favor.

- Claro.

Oye, tenemos que ir ligeros, ¿eh?

Coge lo imprescindible, nada más.

¿Estás bien, mamá?

Mamá.

¡Mamá!

"Por su seguridad, en 15 minutos comienza el toque de queda.

Se ruega a los ciudadanos

que regresen ordenadamente a sus casas."

- ¿Qué coño estás haciendo?

Deja ahí todo lo que llevas.

Venga.

Venga, vamos.

Venga.

- Esto no hace falta, ¿no?

- ¿Nada más?

Ahora te voy a llevar a un sitio cómodo.

- Espera un momento. Quiero llamar a mi abogada.

- ¿A quién? ¿Tu abogada? - Sí, mi abogada. ¿Qué pasa?

- ¿Tú qué abogada vas a tener, muerto de hambre?

Tira. - ¡No quiero ir, joder!

- ¿Alguna novedad? - No, señor.

Hola.

Ya estamos. Sí.

- Gracias.

De nada. Hola.

Hola.

¿Cómo estáis? Nerviosos.

¿Sí?

Bueno, vamos, os espera el ministro.

Gracias.

- Pasen, por favor.

Pueden sentarse ahí. Ahora mismo vienen los señores.

- Ya estamos aquí.

Lo siento tanto...

Gracias por venir. Qué situación realmente.

Luis. Encantado.

- Manuel.

- Sentémonos, tenemos mucho para hablar.

Rosa, podés retirarte.

Ustedes no. Quédense, por favor.

Bueno, quiero decirles que estoy absolutamente horrorizada

con este asunto, que los entiendo tanto...

Como se imaginarán, para mí, Sergio es un hijo más.

Sara y Hugo nos lo han contado todo.

- Nosotros no...

En el hospital nos dijeron que había muerto,

que había cogido el virus y...

- Manuel, cariño, ya lo saben.

- Luis, ¿me acercás los papeles?

Sí, sí. Estos son los documentos que firmamos

cuando nos hicimos cargo del niño. Perdón.

Aquí figura...

La enfermedad de Sergio.

Y miren lo que pone aquí.

Que Sergio estaba muy enfermo y nosotros nos hicimos cargo

porque sus padres lo abandonaron.

Perdón. Y aquí está el documento donde ustedes renuncian a su cuidado.

- No es cierto. Eso no es cierto.

Nosotros no firmamos nada.

- Nunca abandonaríamos a nuestro hijo, nunca.

- No tienen por qué sentirse culpables, de verdad.

Un niño con tan poca posibilidad de vida...

- No, no fue así. Era mi niño. No me habría separado de él.

- Pero ustedes conocían la condición de Sergio, ¿no?

La enfermedad de Sergio necesita un tratamiento muy complejo.

Recibe transfusiones periódicamente.

Cuando nosotros lo adoptamos, le daban pocos años de vida

y nosotros lo aceptamos así.

- ¿Para quién coño trabajas?

- Para nadie.

De hecho, estoy buscando curro.

Así que si os enteráis de algo, me haríais un favor.

- ¿Ha dicho algo?

Aún no.

Todavía estamos calentando.

Si me da media hora más le saco... - Desátale y llévale a mi despacho.

- ¿Perdone?

- Ya me has oído.

¡Que le desates y le lleves a mi despacho, hostia! ¡Ya!

- ¿Se va a morir mi hijo?

- Ahora estamos esperanzados. Con el tratamiento

que le estamos dando es posible que tenga una larga vida.

¿No, mi amor? - Pero nosotros podemos cuidarle.

Yo soy peluquero y mi mujer cose. Le daremos todo.

Le daremos todo. Solo dígannos qué debemos hacer.

Es un tratamiento experimental, pero quizá nosotros

podríamos ayudarles a financiar... - No es suficiente.

El niño necesita cuidados y atención médica constante,

y lo sabés. Muy bien,

pues podrían contratar a alguien. Ay, por favor.

No es tan simple, mi amor. Disculpen a mi marido.

No es consciente de lo que implica la enfermedad de Sergio.

Luis ha estado poco tiempo en casa por su posición en el Gobierno

y quien se ha ocupado de cuidar a Sergio durante todos estos años

he sido yo. Sí, eso es verdad.

Nadie como mi mujer conoce en profundidad

lo que supone el tratamiento de vuestro hijo.

- De todas formas... Es que no lo entiendo,

porque el niño nació sano y nunca nos dijeron nada de esto.

- Evidentemente, tanto ustedes como nosotros somos víctimas,

pero aquí hay una víctima mayor en la que tenemos que pensar ahora,

que es Sergio. ¿Entienden?

- ¿Qué quiere decir?

- Que tienen que tomar una decisión,

que Sergio está muy delicado y es sensible a los cambios.

Y de repente darle una noticia así, que sus padres están vivos...

No sé, en su estado...

- Bueno, es que no lo entiendo. Entonces, ¿qué pretenden que hagamos?

- Que lo piensen muy bien, que sean generosos con su hijo.

Que, sea cual sea la decisión que tomen,

sea pensándola en él y no en ustedes.

Bien, les dejamos solos un tiempo para pensarlo.

Claro que sí, por supuesto. Café, por favor.

No, mejor una tila. Demasiadas emociones.

No me puedo creer que les hagan esto, Hugo.

De verdad, no me lo puedo creer. Venga, va.

No te pongas así. Tienes razón, pero ya...

No sé, ya... Ya sabes que el niño está enfermo.

¿O no? Tu misma me lo dijiste. No lo sé, Hugo.

Yo no veo que el niño esté tan enfermo.

- Ellos son médicos, Manuel. ¿Qué sabemos nosotros de esa enfermedad?

Si nos lo llevamos y le pasa algo...

Lo mejor para un niño siempre es estar con sus padres, siempre.

- Que no, María. No podemos dejarlo aquí.

Yo no puedo perder otra vez a mi hijo.

Además, son los padres quienes tienen que tomar esta decisión.

- ¿Crees que no quiero ir ahora mismo a buscarlo

y decirle que somos sus padres,

que hemos estado pensando en él cada día

¿todos estos años?

No me creo nada de lo que dice Alma. Les está manipulando

para que dejen aquí a Sergio. Eso es lo que hace.

Ya.

Me lo imagino corriendo por el jardín,

riéndose, bañándose en la piscina...

Solo digo que Alma tiene los medios económicos suficientes

para que Sergio sobreviva, nada más.

¿Qué podemos darle nosotros?

O sea, que a final todo es una cuestión de dinero, ¿no?

¿Es eso lo que estás diciendo?

- Nosotros podemos darle amor.

Mira,

yo hubiera renunciado a todo con tal de salvarle la vida a tu hermana.

¿Lo entiendes?

Venga.

- ¡Ah!

¡Ah!

- ¿De dónde has sacado esos carteles?

- De ningún sitio. Los he hecho yo.

- ¿Y para qué los estás pegando?

- Son niños desaparecidos.

- Eso ya lo sé.

Te he preguntado que para qué los estás pegando.

- Quería hablar con los padres, nada más.

Que yo sepa, todavía no es un delito hablar con alguien.

- No.

¿Y qué es lo que les quieres decir?

¿Sabes algo que ellos no saben?

- Puede.

- ¿Qué es lo que sabes?

Mira, si vuelves a esa sala,

no creo que salgas más,

así que te conviene contestarme.

¿Qué es lo que sabes?

- Que puede que esos niños estén vivos.

- Hola, buenas.

Soy Daniela Covarrubias, la abogada de este chico.

- Y la hija del ministro.

- ¿Hay alguna acusación contra mi cliente?

- No. De momento, no.

- Si quiere contactar con él, aquí tiene mi número.

- ¿Vamos luego a parque?

- No sé si vamos a poder ir, cariño.

- ¿Podemos verle a solas?

- No. Perdón, pero hoy no. Sería muy raro para el niño.

No queremos que se asuste ni se altere.

Mira, Sergio. ¿Te acuerdas de ellos?

- ¿Pasa algo, tía?

- No, mi amor. Estos señores solo querían darte un beso.

Ya se van.

- Qué bien lo pasamos el otro día jugando, ¿verdad?

- Sí.

¿Queréis que juguemos otra vez?

¿Pueden, tía?

- Ya nos gustaría, pero hoy no va a poder ser, cariño.

- Nosotros conocíamos a tu madre, ¿sabes?

Y a tu padre.

Y te querían mucho, muchísimo, más que a nada en el mundo.

Y nos dieron esto para ti.

- Gracias.

¿Cómo era mi madre?

- Pues tú te pareces mucho a ella.

Era muy buena y muy lista y quería lo mejor para ti.

- Bueno, gracias por todo, pero hoy Sergio se va con la tía.

¿Vamos a ver la tele, mi amor?

Adiós.

Mostrame esto.

Lo siento.

Lo siento mucho.

Habéis sido muy valientes.

Bueno, ya sabéis cómo encontrarme.

Estoy a vuestra disposición para lo que necesitéis.

- No he podido decirle nada de lo que quería.

- El ministros nos ha dicho que podemos volver.

Podremos, ¿no? Claro que podéis volver.

Y así estáis con Juan a solas. A solas no sé si nos van a dejar.

Por supuesto que os van a dejar. Sí, claro que sí.

Tranquilos, esto solo es el principio, ¿vale?

Siento mucho que hoy esto haya terminado así.

Cualquier cosa que necesitéis, lo que sea, estamos aquí.

¿De acuerdo?

Bueno...

- Yo hubiera luchado por mi hijo hasta el final, ¿sabes?

Pero esta es la única guerra que no puedo ganar.

Y al menos esta vez siento que he ayudado a salvarle la vida.

Claro que sí.

Has hecho bien.

- No hagas esto, Luis.

Ellos mismos se han dado cuenta de lo que es mejor para su hijo.

Sus padres son los únicos que pueden tomar esta decisión, nada más.

Luis, mi amor,

no lo pienses más, no te va a hacer bien.

Prométeme que no lo vas a pensar más.

Prométemelo.

Luis, mi amor.

¿Sí?

- Hola.

Hola, Begoña.

¿Qué tal va todo?

Uy, pues eso mismo te iba a preguntar yo a ti.

¿Qué pasaba ayer en tu casa, que oía voces?

Ah, pues una tontería que no te vas a creer.

El ministro nos pidió que el niño se quedara a dormir con nosotros

y se le olvidó decírselo a su mujer. No me digas.

Sí. Vaya susto que se llevaría la pobre,

¿no? Pues sí.

Eso es lo que tiene estar casado con un ministro,

que están más al trabajo que con la familia.

¿Qué te pongo?

Pues mira, mañana.

Mañana me paso a por unas legumbres. Pues hasta mañana entonces.

¿Y eso?

¿El qué? Emilia, eso que suena.

¿Qué es? Cada día estoy más sorda.

Es la cajita de música que se ha olvidado mi nieta.

¿Qué pasa?

Me estaba acordando ahora mismo de una cosa.

¿Y tu hija Julia, que hace ya muchos días que se marchó,

no ha contactado todavía contigo? No, qué va.

¿Ni un mensaje, una carta, una llamada?

¿Nada? Te he dicho que no.

¿Qué pasa, que no confías en mí?

Mi trabajo es desconfiar de todo el mundo, ya lo sabes.

Apártame unos garbanzos para mañana.

Hasta luego, Begoña.

¿Sí?

- ¿Hola?

¿Quién es?

Llamo por lo de los carteles.

¿Conoce a algún niño?

Unos de ellos era mi hijo.

- Uy, qué recibimiento. Ya.

- ¿Cómo ha ido?

- Más o menos.

Por el momento aceptaron mis condiciones.

- Por el momento, tú lo has dicho.

- ¿Y tu marido?

- No puedo contar con él para nada.

Me duele, pero es la verdad.

- Alma, tú sabes que hay cosas que no pueden seguir como están.

¿Entiendes?

- ¿Te estás refiriendo a Luis?

- También, pero no. De eso te ocupas tú,

ya lo sabes.

Me refiero a lo otro.

Tú has hecho todo lo que has podido, pero no pueden quedar cabos sueltos.

- No quiero saberlo.

Hacé lo que tengas que hacer.

- Como desees.

- ¿Te duele mucho?

- Muchísimo.

Me duele mucho.

¿Sabes qué es lo que más me duele?

- ¿Qué? - El orgullo, el puto orgullo.

- ¿A quién se le ocurre?

¿Creías que te iban a llamar así, sin más?

- Pues sí.

- ¿Cómo puedes ser tan ingenuo?

- Espera.

Si tu hijo hubiera desaparecido, ¿no te gustaría saber que sigue vivo?

- Claro que sí, pero tienes que ser más listo que ellos.

No puedes ir de frente.

¿Qué haces?

¿Qué?

- Es Emilia. - ¿Qué?

- Que ha llamado una madre, joder.

Yo sé que a lo mejor tenéis miedos, sentís miedo.

Yo también tengo, pero es natural.

El simple hecho de que estemos aquí reunidos

implica un gran riesgo, y lo sabemos,

pero hay algo más fuerte

y más poderoso,

que es el valor, la ilusión y la esperanza de que algún día

podáis reencontraros con vuestros hijos.

Yo propongo una votación

para ver los que estáis a favor.

Que levante la mano quien quiera seguir adelante, claro.

"Hola, Sergio.

No te imaginas la ilusión que nos ha hecho volverte a ver.

Te conocimos hace tiempo, cuando tú eras mucho más pequeño.

- Estamos deseando verte de nuevo.

De hecho, te vamos a llevar una sorpresa.

- Nos dijiste que te gustaban mucho los pasteles,

así que te vamos a hacer la tarta más grande y más rica

que vas a probar en tu vida.

Tú apenas nos conoces,

pero nosotros siempre te hemos querido muchísimo.

- La vida es muy dura,

pero a veces te puede sorprender con cosas muy buenas

y tú has sido la mayor alegría que nos ha dado.

- Por eso tienes que intentar ser lo más feliz que puedas

y no perder nunca esa sonrisa maravillosa que tienes.

- Sabemos que en la casa donde vives te cuidan y te quieren.

- Tienes que jugar, reírte mucho y aprender en el colegio muchas cosas

para que cuando seas grande puedas hacer lo que quieras.

Ser abogado o médico.

- Nosotros estaremos siempre cerca,

viendo cómo vas creciendo, cómo se cumplen todos tus sueños

y cómo te conviertes en todo un hombretón?

¿Te ríes?

"Y si alguna vez te sientes solo o triste

y no tienes a nadie con quien jugar o con quien hablar,

aquí nos tendrás,

esperándote siempre con los brazos abiertos.

- Para nosotros eres muy especial, así que no lo olvides,

te queremos y estaremos siempre a tu lado.

- Un beso enorme y hasta pronto."

"Por su seguridad,

respeten rigurosamente su turno para acceder al sector 1

y tengan su documentación disponible para cuando les sea requerida."

- Fernando.

Nuestro bebé, Fernando.

Nuestro bebé, Fernando.

- Hola. - Hola, hermanita.

- ¿Cómo estás? - No tan bien como vos.

- ¿Y los demás dónde están?

- Vení, que te cuento.

- Mira, la señora. - La señora de los médicos.

- Hice lo que me pediste, aumentamos las dosis,

pero murieron más de la mitad.

- Entonces habrá que traer más niños, muchos más.

- Hay otra cosa. - Decime.

- Estuve trabajando en los nuevos análisis que me pediste,

en las secuencias de ADN.

Saqué todas las unidades en las muestras de los niños.

Los acabo de terminar. - ¿Y?

- Ni un resultado.

Quiero hacerlo otra vez para asegurarme.

Los niveles de anticuerpos están por las nubes.

- ¿Cuánto? - 500%.

- ¿De quién? - Eso es lo raro, que no está acá.

Nunca llegó al campamento. - ¿No llegó?

"Bienvenidos.

Así que ustedes son los nuevos.

Estos niños especiales son nuestra última esperanza.

Algunos son ángeles, mis ángeles.

Busco a mi hija. ¿Qué has hecho con ella?

Encuéntrala.

No hay nada que me haga más feliz que haber podido salvar a su hija.

- Nunca llegó al campamento."

- Es la nena.

- ¿Qué nena? - Marta. Marta, la nena.

Es la hija de esa gente que trabaja en mi casa.

Los padres de Sergio han aparecido muertos.

- ¿Es usted la responsable de esto?

Esto no es casualidad.

Los han matado. Seguro que los han matado.

¿Cuándo ha sido? Ayer.

- ¡Ah!

¿Y si nuestro hijo está vivo?

- Otra vez no, ¿eh?

No puedo volver a pasar por esto, Alicia.

- Sospecho que eres de lo poco que importa en esta vida

y voy a hacer lo que sea para que nos salga bien.

- Lo sentimos muchísimo, señor.

- No me hicieron caso y confiaron en ustedes.

Y esas no son las banderas de su país.

- ¡Joder!

- Atrás.

- Las cosas están cada vez peor. El virus ha saltado la valla.

- Se ha quedado embarazada.

Es Manuela, mamá.

- Busquen a Manuela por toda la casa. ¡Búsquenla ya!

- Vas a ayudarla, ¿verdad? - Voy a hacer lo mejor para ella

y para vos.

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