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Ayer se llevaron a Marta.
Al parecer, están separando a los niños
de los padres sin trabajo. Tu madre me consiguió uno.
Hay un problema: es para un matrimonio.
¿Hacerme pasar por Sara? Lo siento, no te puedo ayudar.
Ahí te pinchan.
Para.
¿Sara?
Voy a cruzar esa puta valla.
Y tú vas a ir al registro y vas a averiguar dónde está Marta.
Vuelva mañana.
La han detenido.
A la niña a la que ayudaste la están interrogando.
Cuando salgas del trabajo, vete a los antiguos túneles
de la M40. ¡Hugo!
Perdóname, cariño.
El comandante está investigando el asesinato
de nuestro querido amigo Mérida.
Esta mujer mía, acabará descubriendo
la vacuna contra el virus.
- ¿Probaron ya con seres humanos? - Solo cobayas.
Daniela, prepárale los papeles. Pronto van a tener a su hija.
- Necesito vuestras firmas.
¿Funcionaron las dosis?
De momento, los resultados son positivos.
Ahora, a descansar con los angelitos
y mañana te vas a sentir mucho mejor.
¿Y esto?
Yo te lo guardo.
Ya sabes lo que tienes que hacer.
Sé quién es la persona a la que están buscando.
Nunca olvidaré lo que has hecho por mí.
Vivimos tiempos difíciles.
Y tengan por seguro
que a nuestros enemigos les espera únicamente la derrota.
¡Corred!
Quedan todos detenidos.
Que nadie se mueva.
Vamos por aquí, la Policía, venid.
La Dirección General de Seguridad
acaba de informar, hace tan solo unos instantes,
que el terrorista Carlos Castillo, autor del atentado que acabó
con la vida del comandante Antonio Mérida, ha sido abatido.
Creo que se han ido.
Qué va.
Si acabamos de llegar.
Le juro que no hemos hecho nada.
Arriba. Se lo juro.
No hemos hecho nada, de verdad se lo digo.
Cállate. Las manos detrás de la nuca.
Andando.
No tengas miedo, yo estoy contigo.
¡Silencio, coño!
Vamos, andando.
Por favor.
Vamos, chaval.
Un pie delante del otro.
Es fácil hasta para alguien como tú.
Tranquilo, no, no, no.
Las manos detrás de la nuca, abuelo.
Por favor, por favor.
Quieto, abuelo.
Quieto.
Delante de mí.
¡Eh!
¡Eh, eh, no, quieto!
Quieto, no disparen.
No ha hecho nada, es mi mujer.
Es mi mujer.
Las manos donde yo pueda verlas.
Ella no ha hecho nada, trabajamos para el ministro de Sanidad.
Tengo aquí los papeles.
Ella no ha hecho nada.
Documentación.
Acabamos de llegar de Asturias.
Por eso me perdí.
Es que no conozco la ciudad.
Empecé a andar y...
Y no sé cómo he acabado aquí.
¿Y esos dos con los que estabas?
No los conocía.
Escuché unos disparos, me asusté y me escondí con ellos.
Permiso de trabajo en el Sector 1.
Trabajamos para el ministro de Sanidad.
Nos están esperando en casa.
Esto no es como el pueblo.
Aquí tenéis que ir con cuidado.
Iremos con cuidado, agente.
A lo mejor, la próxima vez te pierdes
y no tienes tanta suerte.
Y no vuelves a casa.
Muchas gracias.
Largo de aquí.
Vamos, cariño.
Espera.
Espera.
No te pares, sigue.
Espera, tengo que avisar a Carlos.
Por favor, vámonos a casa de tu madre.
¡Para!
¿Qué haces?
Julia.
¿Qué?
Carlos no va a venir.
¿Cómo que Carlos no va a venir?
¿Tú qué sabes si va a venir?
Lo siento.
♪ Ya han florecido cipreses
♪ como gigantes cabezas,
♪ que con órbitas vacías
♪ el horizonte contemplan.
♪ Salen los niños ♪ alegres de la escuela
♪ poniendo en el aire
♪ tibio del abril
♪ canciones tiernas. ♪
Enrique Jiménez, el nuevo jefe superior
de la Dirección General de Seguridad del Estado,
ha efectuado el arresto y neutralización del terrorista
que asesinó al comandante.
- Pero qué hijo de puta eres.
- Aún así, el caso sigue abierto y el comisario Jiménez ha declarado
que se buscan posibles cómplices.
Hija.
Lo siento mucho, Julia.
Sara.
Desde ahora, todos la llamamos Sara.
¿De acuerdo?
Ve a esconderte.
Hugo, ve con ella.
Abre la puerta, abre.
Hola, Begoña.
- Emilia, ¿estáis sordos?
Estábamos viendo las noticias.
Ah, pues entonces, ya lo sabes.
Sí.
Lo del novio de tu hija.
¿Y dónde está ella?
No lo sé.
¿Tu hija no te dijo nunca nada?
La pobre, no sospechaba del elemento que tenía al lado.
Buenas noches, Begoña.
¿Y vuestra hija?
Mañana estará con nosotros.
Pues en cuanto venga, me la traéis, que no la veo desde chiquitita.
¿Se te parece?
Sí.
Bueno, es igualita a su madre.
Lo que pasa es que la sonrisa es la mía.
Bueno, eso dices tú.
Vaya, qué tarde es.
Emilia,
si Julia es una chica lista, que lo es,
sabrá que lo mejor que puede hacer es entregarse.
Ojalá la vea y pueda decírselo.
Eso, díselo.
Que nunca es tarde para encontrar el buen camino.
Tú lo sabes mejor que nadie.
- Begoña, si quiere, la acompaño a la puerta.
- Bueno.
Pues a pasar buena noche.
Buenas noches, Begoña.
Adiós.
- Buenas noches, señora.
Buenas noches, Rosa.
- ¿Mi hijo? - En la piscina.
¿Quiere que le prepare una infusión?
Un té de manzanilla, gracias. Llévamelo allí.
- Buenas noches, Ray. - Buenas noches, señora.
Mírate.
Pareces una diosa griega.
Caminando hacia el Olimpo.
Es que soy feliz, hijo.
Tu madre está a punto de lograr algo muy, pero muy, importante.
¿Y eso?
No te puedo contar más.
Pero si todo sale como yo espero, pasaré a la historia.
Y en un puesto más importante que tu padre.
Te lo mereces.
Mamá.
Tengo que contarte algo.
Dime.
Yo estaba en el club donde mataron al comandante.
¿Qué hacías tú allí?
Pues lo que se hace en un club, mamá.
Pero ese no es el problema.
Dímelo.
El problema es...
Que papá lo sabe.
¿Se lo has dicho tú?
No, ni loco, pero aparezco en todos los informes.
Me ha echado una bronca horrible.
La que te mereces.
Tranquilo.
Tranquilo, yo me encargo de esto.
Me debes una.
Lo que tú me pidas.
Buenas noches, hijo.
Buenas noches.
Te quiero.
Y yo a ti.
Su té, señora.
Está fría.
Otra vez así y te despido.
Lo siento.
Ah, qué felicidad estar en casa.
Hola, mi vida.
Hola, cariño. ¿Cómo ha ido?
Bien.
Un asunto que solo podía resolver yo.
Hola, mi amor.
Vengo tan cansada, estoy muerta de sueño.
Me duele.
Es que trabajas demasiado.
Y nos estamos haciendo mayores.
Ah, está hablando por usted, ¿no?
Porque en realidad, yo no me siento nada mayor.
Claro, tienes razón.
Aquí, el único que envejece soy yo.
Vos tenés un pacto con el diablo, flaca.
Es una forma de decir que todavía sigo estando muy buena.
No, es una forma de decir...
que te quiero.
Te amo.
Oye, amor.
Tenemos que cuidar a Iván.
Nos necesita.
Chorradas.
Nos está tomando el pelo.
Está jugando con fuego.
¿Te vas a enojar ahora?
Le consientes demasiado.
Y hace contigo lo que quiere.
¿Qué pasa?
Me ha dicho Edurne que vaya con ella.
¿Ahora?
¿Qué es, el desayuno?
Creo que no.
¿Y entonces, adónde vas?
Pues no sé.
A lo mejor, te llevan con tus padres.
Es verdad, a lo mejor, es eso.
Qué suerte.
Felipe, vamos.
"Por su seguridad, ha terminado el toque de queda.
Pueden circular libremente y recuerden llevar siempre consigo
su documento de identidad".
Julia.
Eh, buenos días.
Buenos días.
¿Has podido dormir algo?
No.
¿Y tú?
No, yo tampoco.
Pues toma, casi sabe a café.
No te preocupes porque te reconozcan,
porque sois iguales.
Y me gusta cómo te queda el pelo así.
Te queda muy bien.
Sí, la verdad, es que te queda muy bien.
¿A que sí?
Espectacular, ¿no?
Yo es que soy guapísimo, ya lo sabéis,
el problema es que me saco poco partido
porque no me gusta que hablen. Muchas envidias.
Álex, ¿lo llevas todo?
Sí.
¿Ah, sí? ¿Seguro?
Sí, lo he comprobado todo tres veces.
¿Y el contrato?
Bueno, se me ha olvidado. Álex, por favor.
Hugo, esto es lo más importante que voy a hacer en mi vida.
Necesito que confíes en mí.
Confío en ti.
Esta noche cenamos con la niña.
Ánimo.
Hasta luego, familia.
Adiós. Mucho ánimo, mi amor.
Gracias.
Me voy contigo, espera,
que abro abajo.
Cuídala. Claro que sí.
Esto no va a funcionar.
Van a terminar viniendo aquí a buscarme
y os voy a poner en peligro a todos.
Escúchame.
Te están buscando por todas partes.
Es más peligroso huir.
Solo por unos días hasta que la cosa se calme.
Sí.
Hasta que vuelva Marta.
Está bien, hasta que vuelva Marta.
Venga, va, vamos.
Vamos.
¡Vamos!
Buenos días.
Venga, arriba, dormilones.
Nos levantamos, nos calzamos, cogemos el aseo,
a hacer pipí, a lavarse la cara, lavarse los dientes.
Carlota ya está.
Venga, chicos, que se nos hace tarde.
Triana casi está.
El aseo y nos vamos, venga.
Felipe, ¿al final no te has ido?
Felipe.
Venga, que hay que levantarse.
Felipe, despierta.
Que te van a reñir.
Marta.
Vamos, vamos, que eres la última.
Venga.
Vamos, vamos.
Muy bien, Lucas. Ahora a desayunar.
Lucas, ¿te ha dolido?
Un poco, pero es solo un momentito.
Vamos, Lucas, a desayunar.
Felipe.
¿Dónde está Felipe?
Felipe.
¿Alguien ha visto a Felipe?
Está en la habitación, es que no se despierta.
Bueno, Marta, pasa tú.
Las normas de la casa son sencillas.
Prohibido coger comida, prohibido robar agua,
prohibido descansar sin permiso. ¿Está claro?
Sí, sí.
El desayuno se sirve siempre a las ocho en punto.
La señora toma fruta fresca y el señor,
un huevo pasado por agua dos minutos.
La señora ha decidido que tú...
Sara.
Sara, te encargues de su sobrino Sergio.
Luego te daré un papelito con los horarios y el uniforme.
Hugo, respecto a ti, ya te iré diciendo.
Vamos.
Recordad que se sirve por la izquierda.
La señora, leche desnatada.
Rosa.
Quería darle las gracias por esta oportunidad.
No se puede imaginar lo importante que es
para nuestra familia este trabajo.
¿Verdad, cariño?
Sí, verdad.
Pues muy bien.
Ni un despiste. Claro.
Buenos días, con permiso.
Buenos días, Rosa.
Muy bien, perfecto.
- Buenos días, Rosa. - Buenos días, señora.
¿Y mi hija?
Su hija salió a primera hora de la mañana.
Señor.
Buenos días, tía Alma.
Buenos días.
Buenos días, tío Luis.
Buenos días, campeón.
Hola, Sara.
Hugo, tú eres ingeniero, ¿verdad?
Sí.
Luego quiero que me acompañes, voy a encargarte algo.
Si a Rosa no le importa que te robe un rato.
Lo que usted quiera, señor.
Yo no necesito un ingeniero para cortar patatas.
Buenos días, Rosa.
Buenos días.
Buenos días, familia.
¿Sin vestir todavía?
A lo mejor, piensas volver a la cama.
Buenos días, Iván, ¿qué tal has dormido?
Inténtalo, papá.
Al menos, una vez en la vida, a ver qué pasa.
Intenta tú hacer algo de provecho alguna vez en la vida,
- a ver qué pasa. - No empecemos, por favor.
Café, por favor.
¿Este es el tipo que mató a Mérida?
Qué desgraciado.
Tiene cara de loco.
O de cabrón, ¿no?
Basta, Iván.
Espero que le hayan torturado antes de morir.
¿Pero qué coño haces?
Por favor.
Que me ha quemado, joder.
Déjame ver. ¿Te lastimó?
¿Lo has hecho adrede?
Déjame ver.
¿Lo has hecho adrede?
Iván, suéltala.
¿Te arde?
¿Duele?
Sara, sal ahora mismo.
Con permiso.
Perdóname.
De verdad, lo siento, lo siento.
No pasa nada.
Te juro que...
Señora, si quiere, les echo ya.
Es que ella está muy nerviosa, está pendiente de lo de su hija.
¿Le vas a defender, Rosa?
No.
No, la decisión de que se queden es de tu madre.
Yo solo digo que fue un accidente.
¿Un accidente? Sí, Iván, todo el mundo
tiene accidentes, incluso tú.
Se quedan bajo tu responsabilidad, Rosa.
Otro problema con ellos y te despido a ti también.
Sí, señora.
Una y no más.
Os he defendido por vuestra hija.
Pero que no se vuelva a repetir.
Gracias.
Perdóneme.
Llévate al niño y contrólate.
Los problemas se quedan en casa.
Anda, ve a cambiarte.
Perdóname.
Es que te juro que...
Es que no me puedo quitar de la cabeza que lo han matado
como a un perro.
Tranquila.
Hijos de puta.
Ahora sí.
Atención todo el mundo.
¿Álex Múgica?
Identifíquese.
Álex Múgica.
¿Estamos sordos o qué?
Álex Múgica.
¿Me permite?
He traído unos papeles para Álex Múgica.
Son del permiso de trabajo de su hermano.
Son imprescindibles.
Soy yo.
Perdón.
¿Tú eres...?
Ayer le di un papel mal a tu hermano.
¿Cómo que un papel mal?
El adjunto al contrato de trabajo.
La hoja verde en vez de la azul.
Entonces, dame la azul.
- ¿Esta? - Sí.
Y te doy esta.
Bueno, encantada, me voy.
Espera, no puedes irte ahora.
¿Perdona?
No, quiero decir que a ti, a usted, se le dan bien los papeles, ¿no?
Si me pudiera acompañar a la ventanilla,
es que no me quiero meter en problemas, ¿sabes?
Es por mi sobrina.
Por favor.
¡Eh!
Te sorprendería saber
la de gente que traemos aquí
y que no sabe nada.
Mala suerte que tenemos con los detenidos, ¿eh?
¿Sabes que vas a cantar hasta el carnet de identidad
de tu abuelo?
No os puedo decir lo que no sé.
Insisto.
¿Había alguien más cuando mataste al comandante?
Yo no le maté, no sé quién lo hizo.
¿No conoces a esta mujer?
No.
Sí, sí que lo sabes.
No, ya le he dicho que no.
Sí la conoces, es tu novia.
¿Cómo lo sabes?
Así que, fue tu novia la que asesinó al comandante.
¿Qué coño me habéis puesto?
¿A que es buena?
Fue ella, ¿no?
Fue ella quien mató al comandante, ¿verdad?
Sí, fue ella.
Es una tía de puta madre.
Lo hizo para ayudar a una niña a la que estaba violando
ese cabrón.
Ya podéis correr, que no la vais a encontrar.
Es mucho más lista que vosotros.
Sí, por supuesto, y mucho más guapa.
La pena es que tú no la puedas volver a ver.
Por lo menos, viva.
Pero el cadáver si se lo podemos enseñar,
- ¿no, Navarro? - Sí, el cadáver, sí.
Muy bien, chaval.
¿Le matamos?
No lo sé.
Señor, el coche está listo.
Sigue a lo tuyo, Ray, aún no nos vamos.
Solo voy a enseñarle a Hugo una cosa.
Tú eres asturiano, ¿verdad?
Sí, señor.
Pues te voy a enseñar una preciosidad
que también viene de Asturias.
Qué maravilla.
Este era el coche de mi padre.
¿Qué le pasa?
No lo sé.
No va.
Hace años que no arranca.
Además, no hay piezas de recambio.
Bueno, no sé, pues vamos a ver qué podemos hacer.
Las llaves están puestas.
Si eres capaz de hacerlo funcionar, ya no sé lo que hago por ti.
Claro, señor.
A por él. Gracias.
Nos vamos en cinco minutos, Ray. Sí, señor.
Y ayuda a Hugo en lo que necesite. Claro, por supuesto.
¿Qué? ¿Cómo lo ves?
¿Crees que lo vas a poder arreglar?
Pues no lo sé.
¿No lo sabes?
Que no te oiga el ministro decir eso.
¿Me pasas unos alicates, por favor?
Claro.
Mira, compañero, no sé quién te ha enchufado
en esta casa, pero te lo advierto, este es mi garaje.
¿Has entendido?
Sí, sí.
Suéltame, por favor.
Muy bien, asturianito.
Vas a ser un buen chico.
No creo.
Escúchame bien.
Tú serás un cabronazo, pero yo puedo serlo mucho más.
¿Sabes por qué?
Porque tengo una niña que depende de que su padre no se achante
ante gilipollas como tú.
Este también es mi trabajo y me vas a dejar hacerlo en paz.
Por las buenas o por las malas.
¿Entendido?
Ray, nos vamos.
Voy, señor.
Está todo.
Genial.
Siguiente.
Un momento, un momento.
Perdón, ¿cómo que siguiente?
¿Y mi sobrina dónde está?
El Gobierno le mandará una carta a su casa tras estudiar su caso
y le informará de todo.
A ver, ¿estudiar?
¿Qué cojones tienen que estudiar?
- Verá señorita, mi cliente... - Buenos días. Documentación.
Espere un momento, por favor.
Verá, trajimos un contrato de trabajo y toda la documentación
que regulariza a los padres. Solo quiere saber cuándo y cómo
- le devolverán a la niña. - Seguridad.
No me voy a ir sin la niña.
- Vamos. - Que no me puedo ir.
Hasta luego.
Déjame, joder.
Hay que joderse. Mierda de país,
mierda de Gobierno y mierda de todo.
Es una puta mierda.
Cálmate.
Te entiendo, de verdad, pero os la van a devolver.
¿Que me entiendes?
Pero tú, ¿qué me vas a entender?
Si tú eres como todos estos.
Aunque vayas de buen rollito.
No me hables así, que te estoy ayudando.
Yo lo que quiero es recuperar a mi sobrina.
No necesito tu puta ayuda.
Mierda.
Mierda.
Joder.
Mierda y mierda.
Estás haciendo el idiota.
Ven conmigo antes de que te detengan.
Eh, qué mal rollo da esto.
Oye, ¿adónde vamos?
"Por su salud, está terminantemente prohibido
el paso a aquellos que no hayan superado
las revisiones médicas obligatorias o presenten síntomas
de enfermedad".
Para emergencias.
Es tabaco del de antes.
Venga, uno para los dos.
"Por su seguridad, tengan los salvoconductos
y sus documentos de identidad visibles y a disposición
de las Fuerzas del Orden".
No te puedes poner como un loco, es peligroso.
Yo solo quiero que me devuelvan a mi sobrina.
Que nos la han robado, joder.
Para darle una educación y una calidad de vida,
que ahora mismo, vosotros no le podéis ofrecer.
¿Qué tiene de malo?
Me estás vacilando, ¿no?
No.
O sea, que tú estás encantada con todo esto, ¿no?
Soy feliz.
Tenemos todo lo que necesitamos para vivir.
El Gobierno nos protege, se preocupa por nosotros.
No me quiero imaginar qué haríamos sin este régimen.
Te espero esta tarde en mi casa
para hablar con más calma.
En los bloques de funcionarios.
¿Te apetece?
Claro que sí.
Adelante.
Es impresionante, ¿te das cuenta?
¿Lo que significan estas cifras?
Ya está.
Ya lo tenemos.
No tenemos que usar animales ni fabricar el antígeno
en un laboratorio. Eran los niños.
No todos, Alma, ni siempre.
Y tiene muchos riesgos.
Cuando subimos la dosis, no la aguantan.
Alma, por favor.
Investigar es arriesgar.
Madame Curie y Galileo se jugaron sus propias vidas.
Estamos luchando para salvar a millones.
Son niños, Alma.
Más que eso.
Algunos son ángeles.
Mis ángeles.
Ariadna, ven conmigo.
A ver.
Muy bien.
Dani, vente con nosotras.
Y Triana también se va a venir por aquí
y os vais todos con Carmen.
¿Vale? Muy bien.
Y ahora todos a merendar, vamos.
¿Quién quiere un yogur?
Estos son los niños especiales.
Qué maravilla.
Si ellos supieran todo lo que representan.
¿Empezamos?
Vamos a empezar.
Vamos, chicos.
Que la directora está aquí y nos va a contar un cuento.
Vamos todos.
Hola, princesa, hermosa, hola.
Hola.
Hola, pequeñín.
¿Quién falta?
Felipe.
Lo siento, no hemos tenido tiempo de corregir la lista.
¿Les gustan los cuentos?
¡Sí!
Les voy a contar un cuento.
Érase una vez unos niños
que eran muy, pero muy valientes.
Y salvaron a muchas personas.
Y esos niños eran muy chiquitos.
Algunos, no tenían más de tres años.
Como tú.
Y no tenían ni mamá ni papá.
Y como estaban solitos en el mundo, se hicieron muy amigos.
Y fuertes.
Y emprendieron un viaje muy largo.
¿Saben por qué?
Porque llevaban en sus cuerpos
un tesoro que era...
que era muy, muy importante.
Mis ángeles.
Sergio, ¿paramos un poquito por aquí a descansar?
Vale.
¿Puedo ir a explorar?
Ve a explorar, sí.
Quédate donde te pueda ver, ¿vale?
"El tiempo se ha detenido.
No hay trabajo, no hay obligaciones.
Nunca vamos a envejecer.
Te quiero.
Escucha, no te vas sola.
Yo me voy contigo".
Sergio.
Sergio.
¡Sergio!
¡Sergio!
¡Sergio!
Pero bueno, qué susto. ¿Dónde estabas?
¿Qué tienes ahí? A ver.
Un regalo.
¿Un regalo?
¿Para mí?
¿Dónde has encontrado esto?
¿Ahí?
¿Qué haces?
Es que este colgante era de mi hija.
¿Dónde está tu hija?
No lo sé.
Sergio, ¿tú sabes de qué son estas letras?
Sí.
Ven conmigo.
Mira, mi tía trabaja allí.
Álex, ¿verdad?
Begoña, ¿qué tal?
¿Cómo está?
Muy bien, ¿y tú?
Bien, cansado, la verdad.
Llevo todo el día haciendo papeleo para el registro.
O sea, que no estáis de visita. Habéis venido para quedaros.
- Sí. - Hacéis muy bien.
Esta ciudad es próspera y segura.
Ya verás.
Por supuesto.
Si uno hace las cosas como debe
y no se mete en problemas, claro.
Hay mucho cabronazo suelto que quiere acabar con el sistema.
Vaya.
¿Qué llevas ahí?
¿Esto? Nada, papeleo para el registro
y nada, cosas aburridas.
A ver.
Solo para asegurarme de que todo está bien.
A ver.
Está todo bien, ¿no?
Hombre, el código de expediente.
Este sí que es importante que no lo perdáis.
Por lo demás, parece que todo está bien.
Pues ya sabéis, si tenéis algún problema
o alguna duda, ya sabéis dónde estoy.
Nosotros se lo decimos.
Me tengo que meter en casa, Begoña.
Perfecto.
Adiós.
Hasta pronto.
Una cosita más.
Dígame usted.
Si por casualidad, la otra hija de Emilia, Julia,
se pone en contacto, cuéntamelo.
Será lo mejor para todos.
No me lo entretengas más, Begoña.
Aquí estábamos, conociéndonos un poco.
Se van a quedar un tiempo.
Es lo que querías saber, ¿verdad?
Ya me ha dicho, ya.
Me gusta ver caras nuevas en este edificio.
Sobre todo, chicos guapos.
Gracias.
Bueno, pues nada, cuando puedas, me das una copia
de sus identificaciones.
Claro, yo, en cuanto los tenga, te los hago llegar.
- Un placer. - Igual.
Adiós. Adiós.
¿De dónde has sacado esto?
Joder, Emilia, ¿yo cómo iba a saber que se me iba a caer?
¿De dónde lo has sacado? ¿De dónde ha salido?
De la calle, lo cogí y lo traje.
La próxima vez, no seas tan estúpido de cogerlo.
O por lo menos, no lo traigas aquí,
que nos has puesto en peligro a todos, hombre.
Lo siento.
Ya, pero esto no es un juego, porque aquí,
por menos de esto, te matan.
¿Entiendes?
Eh.
Pero qué pasada de coche.
¿Te gusta?
¿Puedo subir?
Después. Ve a que Manuela te dé la merienda.
Luego subimos, venga.
Hugo.
Mira.
¿De dónde lo has sacado? Estaba en un contenedor.
Al lado de un centro de investigación médica.
Alma es la directora.
¿La señora?
Sí.
Tenemos que hablar con ella. No, no.
No es buena idea.
Hola.
Pasa.
Qué guapa estás.
Oye, ¿te pillo en mal momento?
¿Quieres vestirte o...?
Tenía miedo a llegar tarde, ¿sabes?
¿Estamos solos?
De momento, relájate.
Hay tiempo.
¿Mucho tiempo?
¿Cuánta gente va a venir? ¿Sabes si seremos muchos?
Escucha la música.
Oye, esto no irá contra las normas de la organización, ¿no?
Qué bonito está tu cuarto.
Me alegro que te guste.
Oye, ¿tú adónde vas?
A probar el coche.
Me lo ha pedido el señor.
Pues podríamos ahorrar la gasolina y nos llevas al economato.
Vamos, Manuela, monta.
No, no, mejor no.
Mejor vamos andando, que tenemos mucho que hacer,
no vaya a ser que nos deje tirados.
Y tú no tardes, ¿eh?
Claro.
Vamos, Manuela.
Mierda.
Vamos, vamos, vamos.
Vamos, vamos, vamos.
Ni se te ocurra levantarte.
Cómo es la vida, ¿no?
Yo hace dos días estaba en un sitio donde la máxima aventura
era ir a cazar saltamontes.
Y ahora todo es...
imprevisible, emocionante y...
Y terrible, también, porque no nos dan a mi sobrina.
Ya me lo has contado mil veces.
Bueno, es que estoy jodido con eso
y no me lo puedo quitar de la cabeza.
Pero también estoy contento.
Porque nos hemos conocido y...
Y no solo nos gustamos muchísimo, sino que además,
coincidimos en las ideas.
Eso es tan importante...
No coincidimos en las ideas.
Para nada.
¿Qué haces?
Baja eso, ¿qué haces?
Yo no he hecho nada, por favor, yo no he hecho nada.
De eso se trata.
De impedir que nunca lo hagas.
Quieto.
Ni se te ocurra gritar.
¿Sí? ¿Quién es?
Soy la tía de Álex, necesito hablar con él, por favor.
No hagas nada, por favor.
Por favor.
Vamos.
Le vas a decir que estás bien
y que se largue.
Y sé convincente.
Si no, también la mato a ella.
Emilia.
Vístete.
Nos vamos.
He venido a llevármelo.
Vístete.
Ya, lo que pasa es que su sobrino no quiere irse.
Nos estamos divirtiendo.
Él no se está divirtiendo.
Es mejor que dejes que nos vayamos.
Por favor.
Lo siento.
Cumplo con mi deber.
Ve a vestirte.
Ve a vestirte, hijo.
¿Qué haces? Salvarte el culo.
Desordena eso.
¿Tú eres de la resistencia?
No soy de nada, ahora mismo. Soy de mi familia, incluido tú.
¿Qué es eso?
El diario de una delatora.
Vámonos.
Para, para, para.
Es ese edificio de ahí.
¿Qué haces?
Esta zona parece abandonada.
Vamos.
Sábanas fuera y camas hechas rapidito.
Vamos, Carmen, con brío.
Sábanas nuevas.
Quiero todas las camas con sábanas nuevas.
Hugo.
No puede ser.
¡Marta!
¡Marta!
¿Eres capaz de contarme, coherentemente,
lo que está pasando? Sí.
Pues empieza.
No debes hablar de mí.
No digas que me conoces y mucho menos
que eres de mi familia.
No debes hablar de mí jamás.
Si quiere vivir, nos dirá el nombre de su contacto.
Y aquí nadie me dice nada porque estáis todos metidos
en la misma mierda.
Solo cumplía órdenes. ¿De quién?
No le gustará saberlo.
Mi marido es un hombre muy importante para mi país.
Yo soy valiosa, tú no.
Hola.
¿No me vas a decir ni tu nombre?
Luis.
Yo lo hago por el futuro de este país y tú lo sabes.
No se hará nada sin que yo lo sepa y controle personalmente.
Necesito que me acompañe a comisaría.
Solo vamos a hablar un poco.
Julia.
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