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Original subtitles

Luego de la trágica guerra entre los estados...

los EE.UU. se volcaron a la conquista del Oeste.

El símbolo de esta era fue la construcción del ferrocarril transcontinental.

Su avance fue, en ocasiones, depredador e inescrupuloso.

Comunidades enteras fueron víctimas...

de una amenaza creciente: el Caballo de Hierro.

Esta era de incertidumbre y de anarquía le trajo al mundo, para bien o para mal...

sus forajidos más famosos: los hermanos Frank yJesseJames.

Escuche, amigo.

El ferrocarril pasará por su tierra, y no podrá hacer nada para evitarlo.

Pero, señor, ¿un dólar por acre? Yo pagué 15 dólares.

Tengo la casa, el granero y mis cosechas.

Tómelo o déjelo, amigo.

Pero si no vende, tendremos que avisarle al gobierno.

Le confiscarán las tierras y no le pagarán nada.

Pero si eso es lo que quiere--

- ¿Qeé hago? - No lo sé.

- ¡Señor! ¡Señor! - Ahí viene.

- ¡Señor! - ¿ Y bien?

Pues si así son las cosas--

Veo que entró en razones. ¿Sabe escribir?

- No, señor. - Tome.

Ponga una marca ahí.

Se lo digo como un amigo, señora.

Si no vende, el gobierno se las quitará.

Se ahorrará problemas si firma ahora.

Dos dólares por acre es muy poco.

Pero si así son las cosas--

No firmes mamá, por favor.

- Preguntémosle a un abogado. - Pierdes el tiempo, hijo.

Preguntémosle a uno, mamá.

Esta tarde, podemos ir a ver al juez Harvey.

Él te dirá qué hacer. Espera a hablar con él.

- ¿Qeé sentido tiene? Firme aquí. - Por favor, mamá.

Supongo que no tiene nada de malo hablar primero con alguien.

¿No le molesta esperar hasta mañana?

No le servirá de nada, pero como quiera, señora.

Sin resentimientos, hijo.

Por supuesto, señor.

- ¿Qeieres demorarnos? - ¡Déjenlo!

- ¿Qeieres conseguir más dinero? - ¡Déjenlo!

¡No, no, por favor! ¡Déjenlo! No le hagan nada. Firmaré.

- Firmaré ahora. - No lo hagas, mamá.

- Lo haré. - Mi brazo. Suélteme.

- Ahí, señora. - Mamá.

Hola, amigo.

- ¿Señor? - Lo saludé.

¿Qeé tal?

- ¿Cómo se llama? - James. Jesse James.

¿Esta granja es suya?

No, es de mi madre.

- ¿Dónde está? - En la casa.

Gracias, amigo.

Buenos días.

Buenos días, señora.

¿ Usted es la dueña de esta granja?

- Así es. - Me llamo Barshee.

Soy del ferrocarril. Pasaremos por aquí, ¿sabe?

Sí, me enteré.

Qeiero que firme esta escritura.

Firme ahí.

- ¿A cambio de nada? - No, no.

Pagamos un dólar por acre, igual que a todos.

Eso dice la ley. Un dólar por acre para todos.

Es poco, ¿no cree?

No puedo hacer nada. Es todo lo que le pagarán.

Le conviene firmar ahora.

¿Ahora mismo?

No tenemos todo el día, señora.

Acepte lo que le ofrecemos a todos, o no recibirá nada.

Igual nos quedaremos con su tierra.

Jamás firmaría algo así...

sin hablar con un abogado.

¿Me hará perder el tiempo con un abogado inescrupuloso?

Su tierra es igual a las otras.

Pierde su tiempo. No firmaré ahora.

Oiga, señora, no quiero problemas.

¿No oyó que le dijo que no?

Dijo que no firmaría.

- ¿Qeién es usted? - Es Frank, mi hijo.

Ya que es tan listo, ¿le gustaría que el gobierno...

les confiscara las tierras sin darles nada a cambio?

- No me gustaría. - Deben entender...

que les hago un favor al ofrecerles un dólar por acre.

No quiero favores.

¿Qeieren ir a juicio?

Podría ser.

Bien, como quieran.

Muy bien, hijo. Sin resentimientos.

¡Frank!

Tramposo, ¿eh?

Sí.

- A él, muchachos. - ¡Frank! ¡Frank!

No tengo miedo.

No lo atacarán todos juntos, ¿cierto?

Contra la pared, amigos. Las manos fuera de los bolsillos.

- ¿Qeieres pelear con él, Frank? - Por favor, no, Frank.

Cuida que no me ataquen por detrás.

No harán nada. ¿Cierto, muchachos?

- Jesse, detenlo, detenlo. - Lo siento, mamá. Él empezó.

Por favor, Jesse. No lo dejes.

¡Frank!

Jesse, detenlo, detenlo.

Se lastimará.

Creo que ya tuvo suficiente.

¿Qeién sigue?

¿Podrás contra todos?

Pelearé contra todos, uno por uno...

-y los apilaré debajo del árbol. - No harás nada de eso.

- ¡Lárguense de aquí! - ¡Jess!

Vaya, qué tramposo.

Lárguense de estas tierras.

¡Vamos!

¡Muévanse!

Sea como sea nos quedaremos con estas tierras.

¡ Jesse!

- Estoy bien, hijo. - ¿Qeé pasó?

No sé. Vi todo negro.

- ¿Qeé pasó, mamá? - Se desvaneció.

- No, sólo debo recostarme. - Envía a buscar al doctor Hall.

¡Pinkie!

- ¡Pinkie! - ¿Sí, señor?

Toma tu mula y ve por el doctor Hall.

- Dile que se apure. - Sí, señor.

- Pinkie. - ¿Sí, señor?

Luego, ve a ver a todos los granjeros de este lado de Liberty:

al Sr. Crump, al Sr. Clayton, al Sr. Thompson, a todos.

Diles que esta noche nos reuniremos aquí.

Diles que vengan, sin falta, después de trabajar.

Sí, señor.

SEMANARIO LI BERTY

SEMANARIO LI BERTY

Y, además...

si la St. Louis Midland...

no sabe que sus agentes...

estafan a los granjeros...

es hora de que se entere.

Coma.

Porque es el atropello...

más maldito, condenado y endiablado...

que se haya cometido contra los ciudadanos honestos...

en toda la historia del mundo.

Nuevo párrafo.

Caracoles, hay problemas.

- Tío Rufe. - ¿Sí?

Qeito esos insultos, ¿cierto?

Sí, mejor.

¿Qeiere solicitar una orden de arresto para ellos?

Acuso a Frank y a Jesse James de ataque con tentativa de asesinato.

- Lástima que no lo hicieron. - ¿ Jesse?

Sí, por la espalda.

Qeé buen disparo.

Si nos nombra delegados a mí y a mis hombres...

no lo molestaremos más.

Le traeremos a esos sujetos esta misma noche.

Es Jesse. Está en problemas.

¡No! ¿Qeé hizo? ¡Tío Rufe!

¿Recuerdas los insultos que ibas a quitar? Vuelve a ponerlos.

¡Tío Rufe! ¡Tío Rufe!

Tenemos que juntar dinero, el que podamos...

y pedir un abogado de St. Louis.

Compramos nuestras tierras, construimos nuestras casas y cultivamos.

Si debemos cederlas, tenemos derecho a un precio justo.

- Tienes razón. - Qeé suerte que alguien hace algo.

- No queremos problemas, Jesse. - Sólo habrá si ellos empiezan.

Necesitamos alguien que sepa de leyes...

y nos informe nuestros derechos y cómo protegernos.

- Tiene razón. Necesitamos un abogado. - ¡Jesse! ¡Frank!

¡Jesse! ¡Frank!

¡Jesse! ¡Frank! Deben irse de aquí, muchachos.

Ya vienen para arrestarlos.

Lárguense. Pinkie les preparó sus caballos.

- Nadie me arrestará. - No tengo que huir.

- Escucha, Jesse. - Escucha al mayor, Frank.

¿No comprenden que no hay posibilidades?

La St. Louis Midland nos tiene atados de pies y manos.

Tiene a la policía, a los tribunales, a todo.

Un juicio, en este momento, sería una farsa.

Invirtieron demasiado como para dejar que dos granjeros los arruinen.

- Tenemos derecho a defendernos. - Jesse.

- Sí, mamá. - Hazle caso al mayor. Tiene razón.

Ocúltense hasta que consiga que el gobernador...

o alguien les dé un juicio justo.

- Pero si huimos-- - Haz lo que dice el mayor.

Si no, habrá problemas. Lo sé.

No lo soportaría. No estoy bien.

- Amo Frank. - Váyanse, por favor.

Los caballos están listos atrás.

Está bien, mamá, si eso te hace sentir mejor.

Ten cuidado, hijo.

- Descuida, mamá. - Cuídalo, Frank.

- Sí, mamá. - Adiós, Jesse.

- Adiós, mamá. - Mayor, Pinkie sabrá dónde estamos.

Pinkie.

Sí, señor. Sé dónde es.

Tengan mucho cuidado, muchachos.

Señoras, aléjense un poco y esperen.

Probablemente haya problemas. Dejen que los hombres se ocupen.

Vamos, aléjense. Vayan.

Hombres, escúchenme. Déjenme hablar a mí.

Sí, mayor.

Ahí vienen.

Buenas tardes, caballeros.

- ¿Dónde están los muchachos James? - Tenemos una orden de arresto.

No están. Se fueron.

Yyo les dije que se fueran.

- Tranquilo, mayor. - Apártese.

Un momento, Sr. Barshee.

Le doy mi palabra. Se fueron.

¿Su palabra?

Salgan, Frank y Jesse James.

Salgan o los sacaré a la fuerza.

Su madre está en cama, enferma.

Su corazón no resistirá que irrumpan en la casa.

¿Dejará que este viejo le tome el pelo?

- Dice que no están. - No están.

Yo sé cómo averiguarlo. Lynch, dame la bomba.

- ¡Mayor! - El mayor dice la verdad.

Si no salen, volarán en pedazos.

- ¿Cree que miento? - ¡Mayor!

Déjelos pasar. Déjelos.

Hay alguien adentro. ¿Qeé le dije?

Es la madre.

Es inútil. Está muerta.

Es una desgracia, una verdadera desgracia.

Lo lamento muchísimo.

Yo también.

No lo dije por ella. Ella ya murió.

Lo lamento por usted.

¡Zee!

Frank.

- Frank. - ¿Sí?

- Es Zee. - ¿Zee?

- No podía creerlo. - Zee.

- Frank. - ¿Cómo estás, Zee?

- Estaba preocupada por ustedes. - ¿Por nosotros?

¿Cómo están todos? ¿Están bien? ¿Cómo está mamá?

- Jesse. - ¿Mamá?

- ¿Qeé pasó? - Barshee--

¿Está muerta?

Ay, Jesse.

Bueno, vamos.

Adiós, cariño.

Jesse, no vayas.

- Debo hacerlo. - No, Jesse, por favor.

No puedo evitarlo. Debo ir.

- Deja que vaya Frank. - Lo siento, mi amor.

- Frank, oblígalo. - Cuídala.

¿ Yyo?

Me lo hizo a mí, porque le disparé.

Ve. Si no lo atrapas tú, lo haré yo.

Qeizá no te vea en mucho tiempo, Zee.

- Puedo esperar. - Adiós, mi amor.

Adiós, Jesse.

BAR DIXI E BELLE

Sólo encárguense de que nadie me moleste.

Manos a la vista.

Camarero, cuente hasta tres y agáchese.

- Sí, señor. - Un momento, Jesse.

Fue un accidente. Lo juro.

- Cuente. - No, no. Puedo explicártelo.

Juro que no sabía que estaba adentro.

Manos a la vista. Uno--

- No, no, Jesse. - Dos--

Recompensa: La compañía ferroviaria St. Louis Midland...

ofrece 1 000 dólares por información que permita el arresto deJesseJames...

buscado por asesinato.

TODOS A BORDO DEL ST. LOUIS MIDLAND

Todos quietos.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco.

- Gracias, caballeros. - ¡Todos a bordo!

Gracias, señor alcalde.

Todos a bordo.

Arriba las manos.

Siga conduciendo hasta que le pida que se detenga.

¿Qeé intenta hacer, amigo?

No intento nada. Lo hago.

Estoy deteniendo el tren.

- ¿Todo el tren? - Aminore la marcha en la próxima curva.

Deténgase junto a esos árboles después de la curva.

Está cavando su propia fosa, amigo.

Desengánchela.

Esto es un asalto, por si no saben de qué se trata.

Qeédense en sus asientos. Manos a la vista.

El caballero que arrojó su cartera en la escupidera...

sáquela y límpiela antes de que lleguemos a él.

- Nada de joyas. Sólo dinero. - Es todo lo que tengo.

Así aprenderán a no viajar en el ferrocarril. Gracias, señor.

No, señora.Joyas no. Gracias, igual.

Muy amable, señor. Qeé bonita cartera.

Muchas gracias, señora.

Demanden al ferrocarril por todo lo que nos dieron.

Ellos son los responsables. Muy amable, caballero.

Colóquenlo en la bolsa, y nadie saldrá herido. Gracias, amigo.

Tengan sus carteras listas, para cuando el caballero llegue.

- Rápido. Gracias, amigo. - Siéntese.

Gracias, señor. Muy amable.

Ya verán.

Nada de insolencias. Gracias, amigo.

Qeédense sentados en silencio y nadie saldrá herido.

Bien, vamos. Apaguen las luces.

Luego, me puso una pistola grande como un cañón aquí y dijo:

''Amigo, danos la caja fuerte del correo''.

¿Dónde estaba la protección que prometieron? ¿Dónde estaba la ley?

Un momento. Yo soy la ley en Liberty.

No puedo ocuparme de todos los EE.UU.

Si me describe a esos hombres--

Usted bien sabe quién fue:JesseJames.

¿Qeién más puede cruzarse en mi camino? ¿Qeién más se atrevería?

Sí, seguro, pero no tiene por qué gritar.

No soy sordo.

5000 DÓLARES DE RECOMPENSA J ESSEJAMES - ¡VIVO O MUERTO!

¿Qeé es eso?

¡Mira! ¡Es él!

- Qeé sinvergüenza loco. - ¿Cómo está, mayor?

Jesse, estás buscando que te atrapen.

Te buscan en todo el condado.

Lo sé. ¿Puede ser una taza de café?

El alguacil tiene 30 hombres buscándote.

Con esta lluvia-- Pobrecitos.

- No es una broma, Jesse. - Descuida, mi amor.

No me quedaré mucho tiempo.

Mientras anden corriendo por ahí afuera...

aquí dentro estoy seguro.

- Vamos, déjalo tranquilo. - Se está arriesgando demasiado.

No sé cómo hacerte entender lo equivocado que estás.

No tiene caso, mi amor. Es como siempre te dije.

Odio el ferrocarril. Cuando siento odio, debo hacer algo.

Así se habla.

La gente ya no odia como antes. Está ablandándose.

Reconozco que me agradan los hombres que saben odiar bien.

Los abogados lo arruinan todo.

Hace 10 años, aquí en Liberty, no había abogados y nos llevábamos bien.

Un hombre mataba a alguien, y alguien lo mataba a él.

El alguacil los mataba a todos, y listo.

Pero mira cómo es hoy: aquí, en Liberty...

tenemos cientos de abogados, miles...

hasta donde alcanza la vista, abogados y más abogados.

Tío Rufe, sólo hay dos abogados en Liberty.

¿Dos nada más? Entonces, andan demasiado.

Maldición, escribiré un editorial sobre eso.

- Roy. - ¿Sí, señor?

Anota un editorial sobre abogados.

- ''Mentirosos''. - Eso servirá. Empezaremos suavemente.

Primer párrafo.

Si queremos ley y orden en el Oeste...

lo primero que hay que hacer es deshacerse de los abogados...

y matarlos como a perros.

Otro párrafo.

Algún día te atraparán, Jesse.

Por eso, no me gusta que te vayas.

No hago más que imaginarte allá en las colinas...

sin rumbo fijo...

tratando de sobrevivir.

Perseguido por todos para matarte y cobrar la recompensa.

Jesse, a veces, por la noche, cuando hace frío y llueve...

me despierto llorando...

porque, en sueños, te vi muerto en el lodo.

Jesse, tengo mucho miedo.

Zee, sólo a ti te importa.

Eres la única que significa algo para mí.

Fue una tontería venir, lo sé.

Pero no sabía realmente cuánto ansiaba verte...

hasta que te vi.

El atropello más condenado--

- Hola, Horace Greeley. - Hola, Will.

- Pensé que estabas-- - Estaba.

- ¿Zee está adentro? - Pues está--

- Buenas noches, Zee. - Buenas noches, Will.

Creí que estabas con la cuadrilla.

Sí, pero regresé.

¿Lo atraparon?

Él es el Sr. Howard, Will.

El Sr. Thomas Howard, un viejo amigo.

Él es el Sr. Wright, el alguacil.

- Mucho gusto, Sr. Howard. - Encantado.

- El Sr. Howard es de St. Louis. - ¿Sí?

Yo viví en St. Louis.

¿A qué se dedica, Sr. Howard?

A las armas. A las armas y a los caballos.

A las armas y a los caballos, ¿eh? No, no lo atrapamos.

No se ve nada en una noche así.

Zee conocía a JesseJames. ¿No le dijo?

Se criaron juntos.

Me habló tanto de él que siento que lo conozco.

- ¿De veras? - Ricos bizcochos. ¿Los hiciste tú?

Pruebe uno, Sr. Howard.

No significa que hayamos dejado de perseguirlo.

Sigo siendo la autoridad. Si llegamos a vernos frente a frente...

en el lugar indicado, será mi vida o la de él.

Sí, entiendo.

Sólo espero que deje tranquilo mi distrito...

o que no se cruce en mi camino.

De ese modo, Zee no sufrirá.

Supongo que conoce bien su trabajo.

Sí, y soy bueno.

En el mío, soy tan bueno como él en el suyo.

La próxima vez, le volaré la cabeza o él me la volará a mí.

Tengo unos asuntos que atender.

Tardaré una hora. Pasaré después si la luz está encendida.

- De acuerdo, Will. - Buenas noches, Horace Greeley.

Buenas noches, Will.

Supongo que no lo volveré a ver.

No, no lo creo.

Cuídese.

Tienen una autoridad de más categoría que antes.

No pierdas el tiempo. Vete.

Será mejor que salga por allá.

¿Puedes apagar la luz? No quiero ser blanco de nadie.

Sí.

Zee.

¿Por eso no quieres casarte conmigo?

No puedo evitarlo, Will.

Carguémoslo en un caballo y llevémoslo a la ciudad.

Muchachos, ayúdenme.

Apártense, muchachitos. Éste no es lugar para ustedes.

Vayan por el otro lado.

- ¿Ése es...? - No, señorita.

Esta vez, no nos ganamos el gran premio.

Si siguen ofreciendo más dinero...

a Jesse lo matará uno de sus propios hombres.

Sí, algunos desollarían a su propia madre...

por mucho menos que 5 mil dólares.

Bájenlo por este lado.

¿Eres tan bonita como creo?

Jesse, lee esto. Léelo.

''SiJames se rinde de buena fe...

prometo un juicio simbólico y no más de cinco años.

McCoy - Presidente del ferrocarril St. Louis Midland''. Will se encargará. Se lo pedí.

- No puedo, Zee. - ¿Por qué no?

- Confío en Will, pero-- - Me dio su palabra.

Lo prometió. Se encargará de que todo salga bien.

Jesse, no es sólo por la situación actual...

aunque ya es bastante mala.

Se trata de lo que te sucederá.

Dentro de ti. ¿Comprendes?

En este momento, eres un héroe, para ti y para muchos otros.

Es la lucha en la que estás metido, y el ferrocarril la empezó.

Pero eso no durará, Jesse.

Cuanta más suerte tengas, peor te irá.

Matar, robar-- Se te meterá en la sangre, Jesse.

Te transformarás en un lobo. Lo harás porque está en tu naturaleza.

Tendrás sed de matar y robar...

hasta que te suceda algo.

Y si alguna vez llegara a sucederte algo a ti, Jesse...

sería como si me sucediera a mí.

Mi amor, sólo hay una salida.

Vamos, ríndete.

Deja que respire tranquila nuevamente.

No puedo, Zee. Enloquecería en la prisión.

No podría.

Pero si nos fuéramos ahora--

Eso es todo, Jesse.

Adiós.

- Zee, por favor. - Buena suerte.

Zee, dijiste que esperarías.

El tiempo que fuera necesario.

¿Te casarías conmigo ahora?

Hoy, si quieres.

Supongo que ésa es la salida.

La única.

Y, luego, el hijo pródigo...

regresó a la casa de su madre y de su padre.

BI ENVENI DOS

- Bienvenidos, hermanos y hermana. - Gracias, señor.

Siéntense. Busquen un asiento.

¿Puede engancharnos?

Casarnos.

No se han fugado, ¿verdad?

- ¿Qeé? - No, señor. Soy mayor de edad.

Estamos apurados, si no le importa.

- ¿Son tus hermanos? - No tengo hermanos.

- Disculpa. ¿Cómo te llamas, hermana? - Zerelda Cobb.

- ¿ Y tú, hijo? - Jesse Woodson James.

Jesse Wood-- ¡JesseJames!

- ¡Gracias al Señor! - Siéntense.

- Sí, y no queremos problemas. - ¿Problemas? Pero, hijo...

aquí eres bienvenido como la lluvia a las flores.

¿Sabes una cosa, muchacho? Mi granja rendía 900 fanegas de maíz...

hasta que el ferrocarril me la quitó.

Ya no predicaba y vivía de la tierra...

hasta que ese ferrocarril estafador me quitó mi hogar.

- A nosotros también, Sr.James. - Por Dios, hijo...

¿sabes que tenía una casa grande...

dos graneros y tres excusados...

hasta que el maldito ferrocarril me estafó?

Amén. Amén.

Muy bien. Estamos aquí reunidos...

para unir a Zerelda Cobb y a Jesse Woodson James...

en santo matrimonio.

- Hola, Jesse. - Hola, Will.

Creo que Zee te explicó.

Dijo que la sentencia será leve.

Parecen tan contentos de librarse de ti...

que están dispuestos a nombrarte revisor.

- ¿Cuántos años crees que me darán? - Dos, tres años.

Qeizá cinco. Serán pocos. Sólo te acusarán...

de ese depósito viejo de Pine Hills que robaste en abril.

Tienen pruebas de ése.

Te agradezco todo lo que hiciste.

No fue nada.

¿ Vamos?

¿Todo está bien, Jesse?

FISCAL

- Hola, Jesse. - Hola.

- Hola, Jesse. - Juez. Mayor.

No tienes más armas, ¿verdad?

- No. - De acuerdo.

- Haces lo correcto, hijo. - ¿Le parece?

El juez Mathews te juzgará. Puedes confiar en él.

Seré tan clemente como la ley me lo permita.

Cuando salgas, haremos borrón y cuenta nueva.

- El pasado quedará atrás. - Gracias,juez.

- Bien, Jesse, si estás listo-- - Pues--

Vamos, Jesse. Adelante.

No estás preocupado, ¿cierto, muchacho?

- Podría hacerlo con los ojos cerrados. - Eso es.

Mi amor.

Mi esposa.

Mi esposo.

Estoy orgullosa de ti, querido. Muy orgullosa.

Adiós, Zee. Adiós.

Te estaré esperando.

Sí, señor. Puede entrar.

¿Sr.James?

Soy el Sr. McCoy, presidente del ferrocarril.

Sí, lo conozco, Sr. McCoy.

Qeería darle la bienvenida y decirle que me alegro de verlo en la cárcel.

Proclama: Por la presente...

se declara al distrito de Liberty bajo la ley marcial...

hasta que se enjuicie al forajidoJesseJames.

- Desde ahora-- - ¿Qeé son todos esos soldados?

Él es el Sr. Wright, la autoridad.

- Sr. Clarke, el fiscal. - Mucho gusto. ¿ Y bien?

Trataremos de colgar a nuestro forajido, por supuesto.

- ¿Antes o después del juicio? - La pena por asesinato es la muerte.

- Ése no fue el trato. - ¿El trato?

No fue lo que me dijo ni a mí, ni a James ni a la chica.

Entienda esto, Wright.

Cuando se trata de un criminal, todo vale con tal de atraparlo.

James es un ladrón y un asesino.

El bandido y delincuente más famoso de los EE.UU.

Incendió mi propiedad, robó mis trenes...

e intimidó a la gente para que no viajara en ellos.

Hace tres años,juré que lo colgaría por lo que hizo...

y juro por Dios que así se hará.

Así no se hacen las cosas aquí.

- Ud. es la autoridad, ¿cierto? - Pero no un canalla.

- ¿Le explicó esto al juez Mathews? - No será necesario.

Lo reemplazó el juez Rankin de St. Louis...

que no es nada sentimental con los ladrones de trenes.

Llegará esta noche. El juicio será mañana por la mañana.

- ¿Algo más? - Vaya trampa.

A propósito, alguacil...

le conviene dejar de hacerse el abogado defensor...

y dedicarse a sus deberes.

¿Qeién? ¿ Yo?

Si llega a interferir--

- No se preocupe tanto por mí. - ¿A qué se refiere?

Suponga queJesse no quiera que lo cuelguen.

Roy, detén la rotativa.

Un nuevo editorial sobre presidentes de ferrocarriles.

- Sí, señor. - Primer párrafo.

Si queremos ley y orden en el Oeste...

debemos deshacernos de los presidentes de los ferrocarriles...

y matarlos como perros.

- Otro párrafo. - ¿Dónde está Zee?

- ¿Dónde estabas? - En Pine Ridge. ¿Dónde está Zee?

- ¿Zee? Salió. - ¿Adónde?

Se fue a--

No quiero que esto trascienda, ¿entiendes?

- Entiendo. - Se fue a las colinas.

- ¿Sola? - No precisamente.

La guió un hombre de color llamado Pinkie en una mula llamada Stinky.

Ya veo.

- ¡Alto! ¿Qeién anda ahí? - Soy yo, Pinkie.

Bien, Pinkie. ¿Qeé quieres?

- Traigo una carta para el Sr. McCoy. - Dámela.

- Una carta para el Sr. McCoy. - ¿Está seguro de que la recibirá?

- La recibirá. - Sí, señor.

- Para el Sr. McCoy. - ¿El Sr. McCoy?

Para el Sr. McCoy.

Qeeremos que el juicio empiece lo más temprano posible.

Juez, lea esto.

Escuche.

''Sr. McCoy: SiJesse no es liberado antes de la medianoche...

iré a buscarlo. FrankJames''.

Qeé bien. Tenemos una hora y media.

Qeé descaro.

- ¿Qeé le pasa? - Es esta nota.

¿Qeé pasa?

No sé si estarán enterados, pero...

los dos muchachos James hacen cosas.

- ¿Adónde quiere llegar? - Hace mucho que conozco a FrankJames.

Cuando se propone algo, no para hasta lograrlo.

¿Qeé rayos cree que pueda hacer?

Dice que sacará a Jesse de aquí.

Me gustaría que lo intentara. Lo atraparemos también a él.

Por supuesto. Usted está loco.

Frank es un hombre muy perseverante.

Hola.

¿Se enteró de esta nota ridícula?

- Ha corrido la voz. - ¿Todos están enterados?

Todos los que me encontré. Creen que es una situación interesante.

¿Interesante? Qeé ridiculez.

¿Qeé creen que harán un par de bandidos harapientos?

¿No saben que es una cárcel de ladrillos...

rodeada y protegida por soldados de los EE.UU.?

¿No saben que podemos protegerla contra un ejército de forajidos?

Sí, claro. Por eso, es interesante.

Pero también saben que los James son sumamente perseverantes.

- Muy perseverantes. - Yo le dije lo mismo.

¿No le dije que se callara? ¿Cuántos delegados tiene?

Seis de guardia, pero puedo nombrar más si quiere.

Eso es lo que haremos.

No esperaremos al muy rufián. Iremos por él.

- Podríamos intentarlo. - ¿Cree que vendrá?

¿No lo cree?

Por supuesto. No bromearía con algo así.

- Debe de estar en camino. - No perdamos el tiempo.

Elija buenos hombres y rodee la ciudad.

Dígales que lo atrapen vivo o muerto.

Dígales que primero disparen, y pregunten después.

Dígales--

¿ Yo le digo cómo dirigir el ferrocarril?

- ¿A qué se refiere? - No me enseñe a atrapar a un hombre.

Un minuto, alguacil. ¿Adónde va?

- A nombrar buenos hombres. - Lo acompañaré.

Soy bueno escogiendo hombres.

Haré exactamente lo que usted diga.

Envíe a todos sus hombres. Cubra toda la ciudad.

Es una situación ridícula...

pero no me arriesgaré.

Muy, pero muy perseverante.

Cinco dólares. Uno a tres que lo hace.

Diez, a que no. Doce dólares igualados, 50 y 50.

Aposté 10 dólares, uno a cinco...

a que FrankJames le morderá la pierna al Sr. McCoy.

¡Camarero!

Caballeros, necesito delegados, voluntarios...

que den en el blanco la primera vez, sea como sea.

- ¿Es por Frank? - Por quien yo diga.

Si alguno tiene algo de mercenario...

el Sr. McCoy duplicará el botín para el que dé en el blanco.

¿Diez mil dólares?

Bien, muchachos. Formen fila en la barra para que los elijamos.

Tú, tú. Ed, está bien. Bill, ven.

Tú y tú.

- Charlie, sabes disparar. - No me gusta.

- ¿Qeé tiene de malo el grandote? - Nada que yo sepa.

- Entonces, él. - Está bien. Y tú.

- Y estos dos. - De acuerdo. Usted es el experto.

Muy bien. De frente, levanten la mano derecha y juren.

Más arriba. 1 , 2, 3, 4, 5, 6...

7, 8, 9, 10, 11 , 12, 13--

- Perdemos el tiempo. - No me importa cuántos traiga.

No podrá entrar en la ciudad, y menos en este edificio.

- Esto es una farsa. - Son las 12:00.

No pasó nada--

¡Usted!

- Usted-- - No pude evitarlo.

Sucede que estoy nervioso.

Frank le dijo que liberara a Jesse antes de las 12:00...

o si no...

- Ése es Jesse. - Pues, deténgalo.

Lo haré, pero no servirá de nada.

Es seguro que Frank vendrá.

Jesse lo presiente. Así son esos muchachos.

Pase lo que pase esta noche, llueva o truene...

haré que despidan a ese hombre mañana.

¡Mayor! ¡Zee! Lo atraparon.

- ¿A Frank? - Sí, en el bosque.

- ¿Qeiénes lo atraparon? - Dos de los delegados.

Esos malditos, condenados y endiablados delegados.

- ¡Roy! - Sí, señor.

Jóvenes, gracias por librarnos de un gran problema.

Llévenlo adentro.

Lo siento, Frank. ¿Tienes revólver?

Yo lo tengo.

Yo no quería esto. Vamos, hijo.

Frank.

- Lo siento. - No importa, alguacil.

Tú sabes que no fue decisión mía.

Qeiero que tú yJesse sepan que los laureles...

de este triunfo de la ley y el orden se los lleva el Sr. McCoy.

- Lo sabemos. - ¿Es todo, alguacil?

Es todo. Gracias.

Váyase de aquí.

Váyase y no regrese.

Para ser la autoridad, su actitud ha sido inconcebible...

y, sin duda, el gobernador se enterará mañana.

¿Dice que ya no me necesita esta noche?

Ni esta noche ni ningún otro día.

- ¿Es oficial? - Sí.

Lo siento, Will. No quisimos ponerte entre la espada y la pared.

No importa, hijo.

Muchos estarán contra la pared antes de que termine esta noche.

Buenas noches a todos.

Buenas noches, alguacil.

Te crees listo, ¿verdad?

No debería haber hecho esto, Sr. McCoy.

¿Ah, no?

No debería habernos engañado. Confiábamos en usted.

- Debería haber cumplido su palabra. - ¿Como tú cumplirás la tuya?

¿Señor?

Dijiste que sacarías a Jesse de aquí.

Y lo haré.

- Oye, Jesse. - ¿Eres tú, Frank?

Soy yo. ¿Estás bien?

Qeé descarado es.

Estoy de maravillas, Frank.

Se alegrará de verlo.

Cierra la puerta, Tom.

- ¡Soldados! - Tranquilos, muchachos.

Desátame. Nada de ruidos, ¿entendieron?

No queremos matar a nadie si podemos evitarlo...

pero el primero que grite--

Mantengan las manos en alto y la boca cerrada.

Todo saldrá bien.

No te saldrás con la tuya.

Lo sabía. Se lo dije.

Al piso.

Al piso o dispararemos.

¿Qeé pasó?

El Sr. McCoy nombró delegados a Tom y a Hank.

¿A propósito?

No pudo habérsele ocurrido algo mejor.

¿Qeé es esto? ¿ Un juego?

Adultos que juegan en el piso como si fueran niños.

- Es cierto, ¿no? - No querían que fuera de otro modo.

¿Recuerda esto?

SiJames se rinde de buena fe, prometo un juicio simbólico...

y no más de 5 años. McCoy. Presidente de St. Louis Midland.

¿Lo recuerda?

No me mates.

No lo haré. Al menos, no con un revólver.

Pero, amigo, haré que se muera de los nervios.

Mastíquela.

Pruebe qué gusto tiene y tráguela.

¡Mastíquela!

Pareces un hombre razonable.

Pida, amigo, y lo haré.

Lo harás si no quieres que te llene los pantalones de plomo.

Sólo pídamelo.

Dale un vaso de agua en cuanto nos vayamos.

¿Listos? Abre la puerta y hazte a un lado.

- No tiene ni que decírmelo. - No lastimes a nadie.

No se olviden de disparar algunos tiros en la calle por gusto.

¿Listos? Ábrela.

¡Deténganlos! ¡Deténganlos! ¡Rápido! ¡Rápido!

¡Regresen! ¡Persíganlos!

¡Persíganlos! ¡Vayan todos!

- Adiós, tío Rufe. - Adiós, cariño.

No te culpo.

Jesse jugó limpio. Hizo lo que prometió.

Debes cumplir tu parte del trato.

No te separes de él. Eres su única esperanza.

- No me separaré. - ¿Srta. Zee?

¿Tenemos todo?

- Creo que sí, Pinkie. - Sí, señorita.

- Adiós, tío Rufe. - Adiós, cariño.

Vamos.

Vamos, hermano, súbete.

Eso los mantendrá ocupados por un rato.

25 000 DÓLARES DE RECOMPENSA J ESSEJAMES - VIVO O MUERTO

- ¡Mi amor! - Zee.

Mi amor.

Mi amor.

Deja que te mire.

¿Te gustan las cortinas?

Son preciosas.

Las hice yo.

Cielos, Zee.

No esperaba tener una casa tan bonita como ésta.

- Eso también lo hice yo. - ''Dios, bendice nuestro hogar''.

Mejor que en cualquier tienda, Zee.

- Y qué marco tan bonito. - Pinkie lo hizo.

- Bien hecho, Pinkie. - Gracias, Sr.Jesse.

Qeé hermoso es este lugar, Zee.

Estoy muy orgulloso de ti.

¡Hola!

Hola.

- Buenas noches, señora. - Buenas noches.

Busco a los Wilson. ¿Sabe dónde viven?

Un kilómetro y medio más adelante.

Gracias, señora. ¡Arre!

- Empaca. - Sí, señor.

- Jesse. - Empaca. Nos iremos de aquí.

- Sólo era un granjero. - ¿Cómo lo sabes?

- ¿Cómo está, doctor? - Débil, por supuesto, pero eso--

Usted es amigo del Sr. Howard, ¿verdad?

Podría decirse que sí.

- ¿Sabe dónde está? - Viaja mucho.

- ¿Es vendedor? - Algo así.

Dígale de mi parte...

que los maridos que no están cerca de sus esposas en un momento así...

me disgustan muchísimo.

- Es una gran verdad. - Suba, pero no se quede mucho tiempo.

¿No es...

el pequeñito más precioso que...?

Cariño, no culpes a Jesse por no llegar.

Qeizá no pudo escapar.

- No importa. - Bueno...

No deberías tomarlo así.

No puedo evitarlo.

Estoy muy cansada para que me importe.

Así son siempre las cosas.

Vivimos como animales. Como animales asustados.

Nos mudamos, nos escondemos.

No nos atrevemos a salir.

Estamos sentados día y noche.

Nos asustamos de una sombra en la ventana.

De pasos en el porche.

De una puerta que se abre.

Y cuando él no está, es peor.

No hago más que pensar: ''¿Está muerto?

¿Estará muerto en el lodo en medio del bosque?''.

Qeizá esté muerto ahora.

Tío Rufe, quiero ir a casa.

Estás en casa, Zee. Ésta es tu casa: tuya y deJesse.

En casa contigo, en Liberty.

- ¿Me llevarás? - Pero, cariño--

Maldición-- Jesse lo prometió.

Sí, lo sé.

Yyo le creía.

Pero nunca cambiará.

Jesse será un forajido toda su vida.

Ahora lo sé.

Es salvaje, Will.

Es como un caballo indomable.

Se ha vuelto muy salvaje...

y ni tú, ni yo, ni él, ni nadie, podrá hacer nada.

Por eso, anoche quería morirme.

Recé para morir.

Y mi bebé.

Recé para que él también muriera y terminar con todo.

Mi amor.

Mamá no hablaba en serio, mi vida.

Mi precioso bebé. Mamá no hablaba en serio, mi amor.

Tranquila. Está bien, cariño.

Te llevaré a casa.

- Hola, Pinkie. ¡Zee! - Hola, Sr.Jesse.

- Sr.Jesse. - ¿Sí?

- Se fue. - ¿Se fue? ¿Adónde?

- Ella y el bebé. - ¿El bebé?

- Sí, señor. - ¿Están bien?

Sí, señor. Los dos están bien.

Pero ella se fue.

El mayor vino y se los llevó a Liberty.

Ella me pidió que le diera esta carta.

Lo siento, Jesse, pero no aguanto más.

No me sigas, porque no regresaré. Zee.

P.D.: Le pondré tu nombre al bebé. Pesa tres kilos. Zee.

Pobrecita.

Intenté llegar, Pinkie, pero no pude.

Me siguieron y-- ¿Lo viste?

Sr.Jesse, es el niño más bonito que vi.

Gritaba y berreaba hasta hacerle estallar los oídos.

Apuesto a que no hay bebé que grite más fuerte.

- ¿Qeé color de ojos tiene, Pinkie? - Azules.

Ojos grandes y azules como un plato, señor.

- ¿Se parece a Zee? - A usted.

Es su viva imagen, Sr.Jesse.

Diablos.

Salvo que es calvo. Calvo como un huevo sin cáscara.

Cielos, Sr.Jesse, es un bebé precioso.

Diablos.

Lloraba y agitaba el bracito.

Diablos.

Sí, señor. Estábamos orgullosos de él.

Dios, Dios.

Vayamos tras ellos, Pinkie. ¿Cuándo se fueron?

- Se fueron el lunes. - ¿En tren?

No, señor, en el coche del mayor.

Eso no me gusta.

Cenaremos e iremos tras ellos.

- Pero, Sr.Jesse-- - ¿Sí?

No sé si debemos ir tras ellos ahora.

¿No? ¿Por qué?

El Sr. Wright está con ellos.

- ¿Wright? - Sí, el alguacil. Él también vino.

Ya veo.

Olvida la cena, Pinkie. Nos iremos ahora mismo.

- ¿Tras ellos? - Sí, ahora.

¿Dijo que no era feliz?

Fue como le dije, Sr.Jesse.

Dice que siempre tiene miedo, y sé que llora mucho.

Dijo que no sabía cómo pudo soportarlo.

Entiendo.

- Supongo que tiene razón. - Eso es lo que dice.

Creo que no fue fácil para ella.

Creo que no, señor.

Pinkie, no seguiré.

¿No irá tras ellos?

Cambié de opinión.

Tiene razón. Conmigo no será feliz.

Si puede serlo, será sin mí.

- Sí, señor. - Díselo.

Dile que no la molestaré más.

Si puede ser feliz, me alegro.

Dile eso también.

Sí, señor.

- Y, Pinkie, dile que-- - ¿Sí, señor?

Dile que no le diga nada de mí al bebé. No me importará.

J ESSEJAMES ASALTA EL ST. LOUIS MI DLAND

LA BANDA DEJAMES SE LLEVA I MPORTANTE SUMA TRAS ASALTO A TREN

LA BANDA DEJ ESSEJAMES ASALTA EL BANCO ST. LOUIS MI DLAND

LA BANDA DEJ ESSEJAMES ASALTA EL ST. LOUIS MI DLAND EXPRESS

- Roy. - Sí, señor.

Toma nota de un editorial sobre dentistas.

Sí, señor.

Primer párrafo.

Si queremos ley y orden en el Oeste...

lo primero que hay que hacer...

es deshacerse de los dentistas--

¡Socorro! ¡Socorro! ¡Sálvenme! ¡Sálvenme!

...y matarlos como perros.

¡Sálvenme! ¡Sálvenme! ¡No permitan que me atrape!

- ¡Socorro! ¡Socorro! - Basta, los dos.

Alto. Alto.

- Él es peor que el niño. - Pero se divierten mucho.

- ¿Qeé edad tiene? - Cinco años.

¿No me diga? El mío cumplirá tres.

Un momento. Toma.

- ¿Puede comer uno? - Sí.

- Dile: ''Gracias, señor''. - Gracias, señor.

De nada. Qeé niño estupendo.

- Gracias. - ¿ Usted es el director, señor?

Sí, señor. ¿Qeé necesita, amigo?

Qeiero publicar esta tarjeta en su próxima edición.

''George Remington. Remington Bluing Company, Filadelfia''.

''Ahora en el hotel Dixie Belle''.

- ¿Cuánto es, señor? - Creo que un dólar será suficiente...

- Sr. Remington. - Aquí tiene.

- Gracias, señor. - Y muchas gracias.

- Adiós. - Adiós. Roy, escribe esto--

A propósito, ¿ese talJesseJames no es de por aquí?

Sí, ¿por qué?

Supongo que protestará contra la amnistía que otorgará el gobernador, ¿verdad?

- ¿Qeé amnistía? - ¿No se enteró?

Es una atrocidad, señor.

El otro día, en Jefferson City, me lo contó un banquero amigo mío.

El gobernador prometió una amnistía, un perdón...

al miembro de la banda deJesseJames que mate a Jesse.

Eso, además de la recompensa.

- ¿Está seguro? - Sí, señor.

Eso convierte al estado en cómplice de asesinato.

- Exactamente, señor. - Qeé sucio, podrido--

- Gracias por la noticia, señor. - De nada, señor.

Tendré tiempo de incluirla en la edición de esta semana.

- ¡Un editorial! - Por favor.

Eso no prueba nada. Qeizá entendió mal.

No importa. No me importa.

- Eso terminó. - ¡Roy!

¿ Ya empezaste el editorial sobre los dentistas?

Sí, señor.

Cambia dentistas por gobernadores y termínalo como el de los cuatreros.

Pero esta vez, que diga gobernadores.

Buenos días.

- Lindo día, ¿verdad? - No quiero comprar nada.

No vendo nada.

¿ Usted es la Sra. de Bob Ford?

Sí, soy la Sra. Ford, pero si es por mi esposo, no sé nada.

Hace meses que no lo veo.

Se fue con los James...

y no lo volví a ver más.

No lo busco a él, Sra. Ford, sino a usted.

Ayer compré este periódico de Liberty...

y tiene noticias que podrían interesarle.

Tome mi tarjeta.

Es todo.

- Toma. - ¿Qeé dice?

Sabes que no sé leer.

PERDÓN PARA EL ASESI NO DEJ ESSEJAMES

¿Qeé dice?

AGENCIA DE DETECTIVE RUNYAN

Si le interesa, estaré en el hotel Dixie Belle...

registrado como George Remington.

¿ Y bien?

El banco de Northfield, Minnesota, es el banco más fuerte del noroeste.

Está abierto para nosotros.

Tienen 50 mil dólares en oro en la caja fuerte...

y sólo tenemos que ir con una pala y servirnos.

Eso es lo que haremos.

¿Bien?

Bueno, en realidad, Jesse--

- ¿ Y bien? - Bueno--

¿De qué se trata?

Hace más de un mes que están raros. ¿Qeé pasa?

Para ser francos, Jesse...

no sabemos si nos gusta esa idea o no.

Por un lado, el banco de Northfield es muy poderoso...

y el viaje es largo.

- Por otro-- - Continúa.

Lo discutí con algunos muchachos y--

Y--

Estás arriesgándote mucho, Jesse, y no nos agrada.

Sabes que no soy un cobarde...

pero muchas de las cosas que nos hiciste hacer...

me pusieron los pelos de punta.

- Te arriesgas demasiado. - Cállate.

- Continúa. - Todos sabemos que tuviste problemas.

Olvida eso.

Qeizá no te importe si te llenan de perdigones o no.

Pero creemos que--

Sabes que sentimos un gran respeto por ti, Jesse.

Pero te comportas como si quisieras suicidarte.

- ¿Qeién crees que eres? - Escúchame, Jesse.

Vamos, desenfunda.

Veo que se pusieron de acuerdo.

¿Qeién eres? ¿El capitán de esta banda?

¿Qeién dirige estos trabajos? ¿Tú, yo o algún otro?

Por si no lo sabes, soy yo.

Yo los dirijo. Y si se me da la gana, subo las escaleras del Capitolio.

Lo discutieron, ¿eh? Sin mí.

Pues no me gusta, y no es mi modo de hacer las cosas.

Si eso es lo que quieren, pueden salir ahora...

y volver a discutirlo.

Afuera. Vamos, salgan.

Escucha, Jesse.

Sí, y tú también.

Te pusiste de acuerdo con ellos.

¿Creen que los necesito?

¿Creen que no conseguiría mil hombres mañana mismo que sigan a JesseJames?

Si no lo creen, están locos. ¡Fuera!

Parecería que está enloqueciendo.

Cada día está peor.

Lo mataré aunque sea lo último que haga.

Espérenme en el arroyo. Qeiero hablar con él.

¿ Y bien?

En primer lugar, Jesse, quiero que entiendas...

que no te tengo miedo ni a ti ni a tus revólveres.

Si tienes ganas de disparar...

desenfunda, y yo también lo haré.

- ¿ Viniste para decirme eso? - No.

Es para aliviar tu conciencia por si te pones nervioso.

Lo recordaré.

Regresé para decirte que eres un canalla.

- ¿Qeieres desenfundar? - Continúa.

Eres malo, Jesse, y cada día estás peor.

No sé si estás enloqueciendo o no, pero eso parece.

Desde que regresaste de St.Joe, has estado así.

Por un lado, todo el dinero del mundo no justifica los riesgos...

que nos hiciste correr en estos últimos dos años.

Por otro, no abofetearías a un amigo como Tom...

que es lento en desenfundar, si estuvieras cuerdo.

Así que estás loco o eres un canalla.

Vamos, desenfunda si quieres.

Continúa.

Eres mi hermano, Jesse. Mi hermano menor, y te quiero.

Pero no por eso dejaré que me vuelen la cabeza a mí...

ni a ti.

Sé lo que sientes por lo que pasó después de nacer el bebé.

Sé que no te agrada que te hablen así...

pero es esto o ver cómo te llenan de plomo.

Alguien tenía que decírtelo antes de que fuera tarde.

¿Qeé vas a hacer entonces?

Lo lamento, Frank.

- ¿Qeieres que vaya a buscarlos? - ¿Puedes?

Por supuesto.

Frank.

- Muchas gracias. - De nada, muchacho.

- Jesse. - ¿Bob?

- Sí, soy yo. - Pasa.

- ¿Dónde están todos? - Regresarán dentro de un rato.

- ¿Qeé te pasa? - Nada.

- Siéntate. - No me pasa nada.

- Fui a ver a mi esposa. - Lo sé.

- Hola, Bob. - Hola, amigos.

- Lo lamento. - No fue nada, Jesse. Te entiendo.

Northfield nos parece bien.

De acuerdo. Partiremos al amanecer.

Northfield queda a 725 km. Llegaremos el viernes.

Pasaremos la noche fuera de la ciudad y asaltaremos el banco el sábado al mediodía.

Si hay tanto dinero como dicen, quizá podamos retirarnos.

- ¿Les parece bien a todos? - De acuerdo, Jesse.

Está bien, muy bien.

- Gracias. - De nada.

- ¿El Sr. Layworth? - Por allá, señor.

Gracias.

Adelante.

- ¿Sr. Layworth? - Sí.

Mi tarjeta.

Gusto en conocerlo, Sr. Runyan.

- ¿En qué puedo ayudarlo? - Primero, lea esto.

Banco Nacional de Northfield, sábado al mediodía.

No me disparen. Montaré un caballo gris. Ford.

- ¿Qeé significa esto? - Es la banda deJames.

- Vienen hacia aquí. - ¿Hacia aquí? ¿La banda deJames?

¡La banda deJames!

- ¿A robar mi banco? - Así es.

¡Por todos los cielos! ¡Será la ruina!

¡Se llevarán todo! ¡Tengo 50 mil dólares!

Tranquilo, tranquilo, no hay peligro.

¿No lo ve? Yo estoy aquí.

Sí, pero, pero--

PRI MER BANCO NACIONAL DE NORTHFI ELD

¡Primo Bushrod!

- Pero si es el primo Beauregard. - Hola, primo, ¿cómo estás?

- Diablos. - Cuánto hace que no te veo.

Acompáñame al banco. Debo cambiar dinero.

¿Cómo está la tía Mary Lou? ¿ Y los mellizos?

¿Puede cambiarme esto?

Debo sacar el dinero de la caja fuerte. ¿Puede esperar, por favor?

- Santo cielo. - ¡Vamos!

- Tom. Vamos, Tom. - No tiene caso.

¡Vamos, Jesse!

Debemos continuar. Resiste.

Resiste, Jesse, hay una sola forma de escapar.

¿Resistirás?

¡Arre!

Apúrense, muchachos. Está por aquí.

''De los ocho bandidos que intentaron asaltar el banco de Northfield...

dos murieron y cuatro fueron capturados.

Pero de los dos líderes, no se sabe nada.

Según los informes de ayer, FrankJames había logrado escapar.

Pero deJesseJames, no hay noticias.

Se cree que se ahogó.

Pero si logró escapar, puede estar malherido...

y no podrá llegar muy lejos''.

¡Esa maldita...

y condenada policía!

- ¡Roy! - ¿Sí, señor?

Escribiré un editorial.

''Si logró escapar''.

- Basta, Zee. No puedes seguir así. - Lo sé.

No es elJesse que conociste y amaste.

Ése ya no existe desde hace mucho tiempo.

Yo también lo apreciaba. Pero no a este sujeto.

A éste lo-- Si vuelvo a toparme con él--

- Si escapó-- - ¿No comprendes? No es bueno.

Es como te dije aquella vez.

Si te dejas llevar, igual que él, no puedes parar.

Ya no es un caballero que lucha contra el ferrocarril. Es un salvaje.

No puedes amarlo. Nadie puede.

Lastimó a todos los que lo quisieron.

Y ahora que perdió a sus hombres, no le quedan amigos.

Ni uno en el mundo.

Eso es verdad, ¿no es así?

Ni un amigo en el mundo.

Oiga, usted. Usted. Llegamos.

Gracias.

- No diga nada. - Gracias, muy amable.

- ¿Puede? - Sí.

- ¿Necesita ayuda? - No, estoy bien.

- Vaya. - ¡Arre!

Pobre amor mío.

Mi pobre amor malherido.

¿Zee? ¿Eres realmente tú?

Sabía que si podías, vendrías aquí.

Por eso vine.

Sabía que vendrías.

Lo que queda de mí.

Pero yo te curaré.

Espera.

Jesse.

Apúrate, Pinkie. Apúrate.

No lo puedo creer.

Él es papá.

Mi hijo.

Mamá.

Papá está herido, mi amor, pero se curará.

No lo puedo creer.

No lo puedo creer.

¿No te parece grande para tener 5 años?

¿Sabe algo sobre mí?

No, todavía no.

¿Es demasiado tarde?

¿Todavía podemos irnos?

¿A California?

No, no es tarde.

Nos iremos en cuanto te repongas.

Pinkie fue a buscar al médico.

Jesse, te amo muchísimo.

DERROTA DE BANDA DEJAMES TERMI NA REI NO DE TERROR EN CENTRO DE EE.UU.

JESS ESTÁ MUERTO, CREE EL ESTADO LUEGO DE TRES MESES DE BÚSQUEDA

SE CREE qUE FRANk HUYÓ DEL PAÍS

- No hagas eso. - Estoy bien.

Pinkie se ocupará de todo, mi amor.

Zee. Estás contenta, ¿verdad?

¿ Y tú no?

Jesse, ojalá nos fuéramos hoy, en este mismo momento.

- Nada nos detendrá, mi vida. - Espero que no.

Tengo miedo, Jesse.

Tendré miedo hasta que emprendamos el viaje...

o hasta que lleguemos a California.

Recuerda que no tendremos dinero. El que escondí en las colinas--

No quiero que hables más de eso.

Ganaremos dinero. Dinero del que no nos avergonzaremos.

- No estaba avergonzado de ese din-- - Dije que basta.

Sr. Howard.

- ¿Sí? - Vinieron a verlo dos caballeros.

- ¿Qeé quieren? - Usted los conoce, señor.

Está bien.

Es humano, ¿verdad?

Hola, Bob. ¿Cómo estás?

Creo que bien, ¿y tú, Jesse?

Todavía tengo plomo adentro, pero no me molesta.

- Él es Charlie, mi hermano. - Hola, Charlie.

Pinkie, tráenos café.

- Sí, señor. - Siéntate, Bob.

Parece que viajaron mucho. Hace calor.

Escapé. No pudieron atraparme.

Yo y dos hombres que no conoces saltamos una pared.

¿Cómo supiste dónde estaba?

Vimos a Frank. Él nos envió.

Por eso vinimos a verte.

¿Cómo está Frank? ¿Dónde está?

Está bien, en las colinas.

Planea bajar dentro de poco tiempo.

Qeiso que viniéramos a verte por eso.

- ¿Tardarás mucho? - Recuerdas a Bob Ford, mi amor.

- Él es Charlie, su hermano. - Hola, Sra. Zee.

- ¿Tardarás mucho? - Ve, no te preocupes.

Subiré enseguida.

Frank quería que te dijéramos que si tienes fuerzas, vayas a verlo.

- Es por el banco de Platte. - No, me iré a California.

- Frank está muy ansioso. - Lo siento. Ya tomé una decisión.

No hay ni un alguacil en la ciudad.

Hay una patrulla de granjeros en la Séptima.

Frank tiene tres hombres que saben.

Cree que no habrá problemas. Se entra y se toma.

No.

Si tienes dinero como para asentarte en California, no tienes ni que pensarlo.

Pero si necesitas dinero--

No tengo mucho dinero. Prácticamente, no tengo nada.

¿Qeé más dijo Frank?

Qee es el trabajo más fácil que conoce.

Podrá planearse en un solo día.

Y si luego quieres irte, tendrás dinero.

Nos vendría bien un poco.

Aparentemente, sería como recogerlo del piso.

- ¿Cuándo quiere verme? - Ahora mismo.

¡Papá! ¡Papá!

Qeiero jugar.

No puede jugar. Arruinó el juego.

Está bien,juega, pero deja de gritar.

Frank cree que nos quedaremos con 2 mil dólares cada uno.

Me vendrían muy bien.

- ¡Papá! ¡Papá! - Esos niños-- Un momento.

- Disculpe, Sr.James. - Howard.

¿Saldrá con los revólveres?

No. Tiene razón.

No le hicimos nada, Sr. Howard.

Sólo lo matamos. Es parte del juego.

Es pequeño. No sean bruscos con él.

- Así se juega a los forajidos. - Él es Jesse James.

- Tiene que morir. - Moriré, pero me pegaron con palos.

Dispárenme, pero no me peguen.

Eres JesseJames. Estás muerto.

Estoy muerto.

Vayan a sus casas, niños.

Tenlo listo. Tomaremos el tren de la tarde.

Pinkie nos llevará lo que no podamos.

¿Te parece bien?

Gracias al cielo, Jesse.

Lo siento, Bob. Dile a Frank que lo lamento y que le escribiré.

- ¿No vendrás con nosotros? - No.

¿Qeé dirá Frank?

No importa lo que diga.

No iré a verlo y no hay nada más que hablar.

Gusto en conocerte, Charlie.

Adiós, Bob. Lamento que hayas venido para nada.

¿Qeé le diremos a Frank?

Qee se venga conmigo mientras pueda.

Oh, Sr. Howard Apurémonos

- Nos vamos a California - Con un banjo en el regazo

Zee.

- ¿En qué te ayudo, mi amor? - Con eso, Jesse.

Por supuesto. Zee...

Porque nos vamos a California

Por la tarde, en un tren

¡Jesse!

¡Pinkie!

No cabe ninguna duda.

Jesse era un forajido, un bandido, un criminal.

Ni los que lo quisieron lo ponen en duda.

Pero no nos avergonzamos de él. No sé por qué...

pero creo que ni siquiera los EE.UU. se avergüenzan deJesseJames.

Qeizá porque era valiente y rebelde...

como a todos nos gustaría ser algunas veces.

Qeizá porque comprendemos...

que no todo fue culpa suya...

debido a cómo lo trató la vida.

Qeizá porque durante 10 años...

castigó a cinco estados.

O quizá porque era bueno en lo que hacía.

No lo sé. Lo único que sé...

es que fue uno de los más condenados, malditos...

y endiablados sujetos...

que pasó por estos Estados Unidos de América.

''En memoria de...

Jesse W.James...

muerto el 3 de abril de 1882.

A los 34 años, 6 meses y 28 días.

Asesinado por un traidor y un cobarde...

cuyo nombre no es digno de figurar aquí''.

FI N

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