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INSPIRADO POR EVENTOS HISTÓRICOS Y LAS MEMORIAS DE LA HERMANA LUCÍA

EN 1917, PORTUGAL PELEÓ EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

RECIÉN SE VOLVIÓ UNA REPÚBLICA

ALENTADA POR VALORES LIBERALES

Y SE VOLVIÓ ANTICLERICAL.

LA GUERRA, QUE NO FUE DENTRO DE SU TERRITORIO,

PROVOCÓ UNA GRAN POBREZA

Y LA MUERTE DE MUCHOS SOLDADOS Y CIVILES.

No tengas miedo.

No te preocupes.

¿Quién eres?

Soy el ángel de la paz.

El ángel de Portugal.

Mira.

Y parece que no quieren detenerse.

¡Manuel!

¡Manuel!

Deberíamos rezar.

Yo creo.

- Yo creo. - Yo creo.

- Tengo esperanza. - Tengo esperanza.

- Y amo a Dios. - Amo a Dios.

Amo a Dios.

Reza por la paz.

Gracias.

Profesor Nichols.

- Sí. - Bienvenido.

Siéntese, por favor. Vendrá en seguida.

Gracias.

Buenos días, hermana Lucía.

De Jesús y del Inmaculado Corazón.

Sí.

Gracias por tomarse el tiempo para verme hoy.

Lo aprecio mucho.

Mi libro no estaría completo sin usted.

Acabo de leer lo último que escribió y me gustó mucho.

- Gracias. - Aunque...

...no comparto la mayoría de sus opiniones.

No, supongo que no.

En su último artículo escribió: "Todas las videntes son inestables".

No quise ofenderla.

Al contrario, siempre me ha fascinado

por las opiniones contrarias a las mías.

Entonces tenemos algo en común.

Tengo muchas preguntas, hermana Lucía.

Déjeme empezar con la más obvia.

Si alguien le preguntara ahora

por qué lo que pasó hace tantos años

entre tanta gente, tuvo que pasarle a usted.

¿Cómo respondería?

Porque fue necesario.

¿Necesario?

Para difundir su mensaje.

En ese tiempo, naturalmente,

no podría haber imaginado ni su importancia

ni las consecuencias.

Era una niña.

¿Se arrepiente de algo?

¿Le parece que el mundo escuchó el mensaje de paz celestial?

Solo de eso me arrepiento.

De no haber hecho más para complacer a mi madre.

¿Cuál madre?

¿La Santa Madre?

Almeida, Júlio.

Batallón 22.

Caído.

Auch, Eduardo. Batallón 22.

Caído.

Costa, Francisco.

Batallón 34.

Caído.

Fernandes, Domingos.

Batallón 34.

Caído.

Gomes, Alberto.

Batallón 7. Caído.

Gonçalves, Mário, Batallón 7.

Caído.

¡Ay, no!

No.

- Batallón 34. Caído. - No.

No.

Lopes, Alfredo...

Batallón 34.

Caído.

Martínez, Fernando.

Batallón 22.

Santa Virgen María, madre de todas las madres.

No dejes que diga su nombre.

Prometo que trabajaremos más duro por la iglesia

y para propagar la fe.

Como familia...

...haremos mucha penitencia.

Nuestro hogar será ejemplo para la iglesia.

Lo haremos por Dios.

Batallón 22.

- Pero, por favor... - Desaparecido.

...permite que Manuel regrese sano.

Batallón 7. Caído.

Rodrigues, Luis. Batallón 34.

Caído.

Por favor, Dios.

Silva, José.

Batallón 34. Caído.

No dijeron "Santos".

Sousa, Augusto.

Batallón 22.

Desaparecido en acción.

Hola, linduras.

¿Qué están haciendo?

Le dije que viera al padre Ferreira.

Qué bien.

Sí voy a ir.

- Muy bonito. - Gracias, mamá.

Fernanda, mira.

Gracias, muy bonitas.

Está lindo, ¿no?

¡Mi hijo!

Ma.

Estamos orgullosos.

Ellos pelean para mantener en alto el honor de nuestro país.

También defienden a nuestra república.

Defienden nuestras ideas liberales que nos liberarán del pasado feudal,

de su ignorancia y supersticiones religiosas.

Debemos seguir el ejemplo de Nuno y Ernesto.

Su ayuno acabó, ¿no?

Brindemos en su honor.

Joaquim, les invito un trago. ¡Música!

¡Francisco!

- Lucía, ven conmigo. - ¿Por qué?

Te dije que es tiempo de rezar y de pedir perdón.

Estaba bailando.

Prometimos a la santa Virgen... por Manuel.

No creo que Dios ni la santa Virgen

se enojen si una joven baila.

Prometí sacrificarnos para traerlo a casa.

Sí.

Francisco. Ven a bailar. Ven.

¡Lucía! ¡Lucía!

¡Te trajimos un regalo!

Estaba esperándolos. Estoy hambrienta.

Pero mamá dice que un poco de hambre le hace bien al alma.

Especialmente ahora.

¿Mi tía sigue enojada contigo?

No hiciste nada malo. Solo estabas bailando.

Sí, ya lo sé.

Pero mamá tiene miedo por Manuel.

¿Qué tiene que ver contigo?

Mamá dice que expíe para que Manuel regrese.

Vengan, vámonos.

Recemos como lo hicimos la última vez.

¡Ave!

- ¡María! - ¡María!

¿Cuántas escucharon?

No sé. Quizá tres.

¡Ave!

- ¡María! - ¡María!

¿Vieron eso?

- ¿Qué? - Un rayo.

Debemos irnos. Va a llover.

Pero está brillando el sol.

- Ayúdenme con los borregos. - No lo vi.

Vengan.

Vengan. Vamos a casa.

- Vengan. Vámonos. - Vamos a casa.

Vengan, vamos a casa.

- ¡Vamos! - ¡Rápido!

Otro más.

Miren.

¿Quién es? ¿De dónde viene?

¿Con quién hablas?

- ¿No puedes verla? - No.

Basta de bromas.

Vengo del cielo.

¿En serio del cielo?

¿Iré al cielo?

Ya puedo verla.

¿Y Jacinta?

También.

- ¿Y Francisco? - ¿Qué?

Igual, pero...

¿Qué dijo?

Te lo diré después.

Nuestra amiga, María Das Neves.

Está en el cielo.

¿Por qué vino? ¿Qué quiere?

Deben regresar aquí

cada mes, a la misma hora,

por los próximos seis meses.

Recen el rosario a diario...

...para traer paz al mundo...

...y acabar con la guerra.

El mundo necesita paz.

Quiero saber lo que dijo de mí.

¿Le dijeron del rosario?

No.

Dijo que necesito rezar más el rosario.

Lo sabe todo, hasta nuestras cosas personales.

¿No está enojada conmigo?

Te dije que no les aventaras piedras a los niños de Boleiros.

¿Creen que por eso no la escuché?

- Claro. - Ellos me golpearon.

- Traté de correr... - Paren.

¿Qué haremos ahora?

Dijo que tenemos que sufrir.

¿Por qué?

No le entendí bien.

¿Qué estamos haciendo mal?

Muero por contarles a papá y a mamá.

- ¡No digas! - ¡No digas!

Pero dijo que éramos sus mensajeros.

Ella vino a nosotros. Es nuestro secreto.

Es pecado usar el nombre de Dios en vano.

¿Tengo que decirte que no mientas?

- Dale tiempo para explicar. - Perdónenme.

No quise decirles, pero...

Es verdad, mamá.

Era muy hermosa.

Y tan real como tú.

Estaba triste por la guerra.

Pero dice que nos quiere mucho.

Y volverá cada mes al mediodía.

No solo la vi yo. La vimos los tres.

Sí, pero yo no pude oírla.

¿Y si están diciendo la verdad?

¿La verdad?

¿Cómo estás tan seguro?

Hace dos días, Lucy dijo que vio un ángel

y a Manuel herido.

Tía, es la verdad.

La vimos.

No la imaginamos.

¿Dijo que era la santa Virgen?

Vino del cielo.

- ¿Ella lo dijo? - No.

No dijo quién era.

- Pudo ser alguien más. - Era ella.

¿Por qué la Madre de Dios los eligió de entre toda la gente?

- ¿Son especiales? - María.

Es una engreída.

Antonio, no entiendes.

Primero ve un ángel, después, a Manuel

y ahora, a la Madre de Dios.

No mientas para llamar la atención.

No estoy mintiendo.

Pero quizá...

No lo sé.

Era real.

Lucía. ¡Lucía!

Espera.

Es tarde. Mejor vámonos.

Es mi culpa. No debí leer

La aparición de la Virgen a los pastorcitos de Salette.

Buenas noches.

- Hasta mañana. - Buenas noches.

Jacinta, espera.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Francisco, Jacinta.

Jacinta es menor que yo...

...y fue más valiente.

Perdóneme, por favor. Estaba asustada.

De veras quiero verla otra vez.

Lucía, ¿estás bien?

¿Les crees?

No lo sé.

Nunca han mentido.

Gracias. Padre.

Gracias por llamarme.

Lucía me dijo todo.

Perdóneme, padre. No sé qué le pasó a Lucía.

Tiene una gran imaginación, pero parece haber ido demasiado lejos.

Y te lo dije, mentir es pecado.

Va en contra de Dios.

Ahora di la verdad y pide perdón.

No es mentira. La vimos.

Y nos dijo que regresáramos a verla.

¿Cuándo se acabará esto? Lo siento.

¿Por qué no acordamos

y aceptamos que lo que dices es verdad?

¿Cómo estás tan segura de que esa señora era la Virgen María?

Solo lo sé.

Quizás alguien te hizo una broma.

O peor. Pudo ser el demonio.

A veces el demonio tienta a las almas jóvenes como tú.

Con frecuencia se disfraza,

a veces, a través de formas tranquilizantes

para esconder su maldad.

Gracias, padre.

Con permiso.

Sería sabio prohibir a Lucía y a sus primos

que regresen a ese sitio.

¿Cree que tuvo una visión del diablo?

Aunque fuera producto de su imaginación...

...si se corre la voz, en estos tiempos podría ser peligroso.

Para muchos es malo lo relacionado con la religión.

Gracias, padre.

Vámonos a casa.

Lucía.

¿Eres tú?

Ven acá.

Ave María, llena eres de gracia. El Señor es contigo.

Ave María, llena de gracia. El Señor es contigo.

Ave María, llena de gracia.

Ave María, llena eres de gracia. El Señor es contigo.

Bendita eres entre las mujeres

y bendito el fruto de tu vientre: Jesús.

Ave María, llena de gracia.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ave María, llena eres de gracia. El Señor es contigo.

¿Alguna vez se ha preguntado

por qué las divinidades que surgen en apariciones

siempre coinciden con la iconografía tradicional

de la cultura donde aparecen?

Esto es cierto en su caso

como ha sido en casi todas las apariciones religiosas.

¿No le parece extraño?

No.

Si sigo su lógica, hay múltiples divinidades.

O es el inconsciente lo que convierte el deseo personal de descubrir lo divino

en imágenes de su cultura.

Usted lo llama el inconsciente.

Yo lo llamo Dios.

Quien, en su infinita sabiduría,

se manifiesta en una forma que esperamos,

para ayudarnos a entender mejor.

Cree que es Dios quien eligió la postura incorrecta

para la aparición de estigmas en las palmas de las manos

en lugar de la sugerencia de la iconografía clásica,

como pinturas y esculturas, ¿no?

Sabemos que en tiempos de Cristo

los romanos clavaban en la cruz las muñecas de la gente

y no las palmas.

Profesor...

...solo puedo darle mi testimonio.

No tengo respuesta para todo.

¿Qué te dije? Toma uno.

¿Quiere pan?

¿Oyó que la Virgen se le apareció a Lucía?

- Alcalde. - Buen día.

Buenos días.

- Buenos días, María. - Buenos días.

- Niños. - Buenos días.

Veo que produjo mucha lana este año.

Con el rebaño y las cosechas, gracias a Dios, no nos falta comida.

O puede agradecer al trabajo de usted y su marido.

Es una de las pocas ciudadanas educadas en este pueblo

y sé lo respetada que es por ayudar a los pobres y los enfermos.

Por eso los rumores que he escuchado sobre los sueños de su hija

son, por decir lo mínimo, extraños.

Ya termina, por favor.

También podrían dañar al pueblo y a su familia.

Son juegos de niños. Nada importante.

Seré más cuidadosa.

Le doy mi palabra.

Salúdeme a su esposo.

Lo haré.

Si no fuiste tú ni Francisco ni Jacinta...

...¿quién fue?

Hola, papá.

- ¿El padre Ferreira? - No lo sé.

- ¿Qué pasa? - Pregúntale.

Dime qué pasó.

En el mercado, el mayor dijo que sería sabio

vigilar a nuestra hija

y todas sus incoherencias o tendríamos problemas.

No hacemos nada malo.

No deberías preocuparte.

Si quieres, puedo hablar con él.

Ya lo hice.

Le dije que era un juego de niños.

- Buenas noches. - Hola.

- María. - Un momento.

Aquí tiene.

Tome esto.

- Que Dios la bendiga. - No, gracias, señora.

¿Es casa de los Santos?

Sí.

Vengo por los videntes.

No, aquí no hay videntes.

Perdón. Dijeron que vive aquí.

Le mintieron.

Le daré un caldo y un lugar para quedarse.

Pero siento decirle que aquí no hay videntes.

Gracias. Buenas noches.

- Adiós. - Adiós.

Ve a tu cuarto.

¿Todavía crees que no hay de qué preocuparse?

13 DE JUNIO DE 1917

Lucía, debemos irnos.

¿Ves lo que hiciste? Los engañaste.

Dios, perdónanos. Salgamos por atrás.

Márquez, Alberto. Batallón 7.

Caído.

Martins, Nuno.

Me dijeron que vive aquí.

Allá están.

- ¡Lucía! ¡Ya es hora! - ¡Ya es hora!

¿Cómo era?

¿Habló contigo?

Reza por nosotros, por favor.

- Dile que perdone a mi hijo. - Le diré.

Reza por nosotros, por favor.

¿Pueden parar? ¡Son niños!

¡Por favor, espera! Te lo ruego.

Vayamos por el bosque.

Cruceira, Serafim.

Ven.

Batallón 2. Desaparecido.

Vayamos a la iglesia a agradecerle a la Virgen bendita

por proteger a tu hermano otra vez.

No puedo ir a la iglesia. Le prometí que regresaría.

¿Dejarás de faltarme al respeto?

¿Y a la Santa Madre?

- Vamos. - Tengo que ir.

¿Qué haremos?

Todos están allá.

Aquí está.

- Mira. - Vámonos.

Aquí están los videntes.

Me preocupaba que no vinieras.

Por favor, mi hijo Diogo.

- ¿Le pides a María que lo sane? - ¿Y a mi esposa?

- ¿Se lo dirás? - Por favor.

- No puedo verla. - Diogo no puede caminar. Por favor.

- No puedo verla. - Levántala.

Ahí está.

Puedo verla.

Eso es bueno. Es bueno, niña.

¿Papá?

Reza por nosotros.

El padre tenía razón.

Vi al demonio. Se esconde entre los buenos.

Lucía.

Debemos rezar.

Me agrada que recen por mí.

Deben seguir rezando el rosario.

Deben aprender a leer.

Es muy importante.

Lo haremos.

Debemos aprender a leer.

Aquí está Diogo con su mamá.

No puede caminar.

Sanará si empieza a creer.

Madre, gracias.

Dice que Dios sanará a Diogo.

Sanará si empieza a creer.

¿Qué significa eso?

Mi hijo ya es un creyente.

Será sanado, pero ¿cuándo?

Espera, Benedetta.

Lo siento, Madre.

Queremos ir al cielo con usted.

Francisco y Jacinta pronto se reunirán conmigo.

Pero...

Dijo que iremos al cielo.

Tú tienes que quedarte.

Jesús te eligió.

Serás la mensajera de la fe en el corazón inmaculado de María

¿Por qué tienen que ser ellos y no yo?

Un día...

...dentro de mucho tiempo...

...vendré por ti.

Nunca te dejaré sola.

Ya se fue.

Lucía. ¡Lucía!

¡Jacinta!

Espera, papá. Bájame.

Bájame.

Diogo.

Diogo.

Estás caminando.

Hay una cosa más.

Hubo una sanación.

¿Quién? ¿Preguntaste?

No. Fue un niño.

Diogo Lima.

Lo conozco. Cuando era niño,

su papá y yo éramos amigos.

Estaba paralítico y de pronto,

sin razón, pudo moverse un poco.

Lo llaman un milagro.

¿Un milagro? Cuando Diogo Lima cayó del techo del granero,

lo llevé al hospital de Leiría.

Le dijeron que volvería a andar

si él se comprometía a hacer un gran esfuerzo.

Entonces, las apariciones, el milagro, los videntes

todo es mentira.

Pero la gente quiere eso,

solo cuentos y una providencia divina.

Debemos evitar que corra la voz.

Por supuesto, señor.

Pero no será fácil.

Gracias, capitán.

Adiós, Sra. Adelina.

Alcalde.

¿Qué daño pueden hacer tres niños?

Más del que crees.

Son casi de la edad de Víctor y República.

¿Liderarán una insurrección?

Adelina, es peligroso lo que representan.

Peor que las armas.

¿Sería muy peligroso conocer a la santa Virgen?

Es algo hermoso.

Y es maravilloso que sucediera aquí.

Tú y yo somos muy diferentes,

pero hacemos muy buena pareja, ¿verdad?

Sí, claro, pero...

...no tiene que ver con nosotros.

Mis enemigos lo usarán para atacarme.

No arriesgaré mi posición, mis ideas y todo lo que he construido

por la invención de tres niños

y una superstición estúpida.

¿Una superstición estúpida?

¿Te casaste con una supersticiosa tonta?

No dije eso.

Digo que hoy no hubo ni milagro ni aparición.

Digamos que...

...la Virgen María no sanó a Diogo.

Si hoy tuvo la fuerza para caminar allá,

en ese lugar específico,

entonces todo depende de su fe.

- ¿Mamá? - ¿Sí?

Quiero aprender a leer y a escribir.

Al fin.

Te dije muchas veces lo importante que es.

Porque la señora lo dice.

Claro.

Ahora que lo dice la señora.

Vámonos.

Perdí a mi hijo y la santa Madre no hizo nada.

Lo dejó morir como a un perro,

lejos de casa.

A pesar de que recé día y noche.

¡Ya no te creo!

¡No creo nada!

¡Vete!

Ven conmigo.

Vete a casa y deja de esparcir mentiras.

Deberías avergonzarte por tener una hija como ella.

Tú, de todos los que predican la fe y la devoción.

Si está loca, deberías encerrarla en un convento.

¿Ves lo que pasa cuando inventas cosas?

Confiesa ahora, frente todos.

Y terminemos con esto.

Es verdad, mamá. Yo vi a la señora.

No estoy loca.

Desahogas tu ira en una niña. Qué valiente eres.

Ustedes no tienen hijos.

Y los tuyos son bebés que viven en la calidez de tu techo.

No puedo odiarlos porque sería pecado.

"Como el Padre me amó,

yo también te he amado.

Ahora permanecerán en mi amor.

Si guardas mis mandamientos,

te quedarás en mi amor,

como he guardado los mandamientos de mi Padre,

y permanezco en su amor".

Entonces Jesús dijo: "En verdad les digo,

que mi alegría more en ti y que tu alegría sea plena.

Mi mandamiento es este: amaos como yo os he amado.

Amor más grande...".

¿Qué estás esperando?

- Manuel. - Ven.

"...dar la vida por los amigos".

No quiero volver al frente.

Déjame quedarme.

Olvídala, te lo ruego.

No vayas nunca más.

- No puedo solo... - El padre tiene razón.

- Es la hija del diablo. - ¡Mentira!

No quiero morir.

Te lo ruego, no regreses.

Entonces todo volverá a ser como antes.

Manuel, ven.

¿No puedes dormir?

No.

Yo tampoco.

Papá.

¿Me crees?

No lo sé.

Sé que nunca te dejaré.

Me pareció que fue algo muy hermoso.

Sí, es hermoso.

¿Por qué parece como si estuviera dañando a todos?

A veces, nuestros dones especiales causan problemas.

La gente puede encelarse.

Otros quizá no entiendan.

Ven.

Cuando sea.

Por favor, Padre.

¡Lárguense!

¡Lárguense! ¡Este es mi campo!

No sabíamos dónde asentarnos.

Estamos aquí por la Virgen.

Todos venimos de lejos.

Ustedes...

...la destruyeron. Es nuestra cosecha.

Es...

Lo siento.

Nos iremos después de la aparición.

- Señor, bendícenos y a los dones... - Bendícenos, Señor...

...que recibiremos de tu bondad...

...que recibiremos de tu bondad...

- ...por Cristo nuestro Señor. - ...por Cristo...

- Gracias a Dios. Amén. - Gracias a Dios. Amén.

Amén.

Dame el vino.

Por tu culpa papá está preocupado.

En invierno no habrá comida.

Para. No insistas.

Sírvete.

El otro día en el mercado

vi a doña Clara.

¿Me escuchas, Antonio?

Sí.

¿Me ayudas, por favor?

Dijo que buscaba a alguien que la ayudara en la casa.

- Me preguntó por Carolina. - No.

Los Gómez son buenos.

¿Crees que me gusta enviar a nuestra hija a trabajar?

Discúlpame.

Presiento que estamos perdiendo todo lo que amamos

y hemos construido.

Me siento inútil.

No quiero que te vayas.

No me iré.

¡Se lo ruego!

¡No quiero que otros sufran!

¡Hago esto por los pecadores!

¡Como lo pidió!

¿Dónde está?

¿Dónde está?

¿Dónde está?

¿Pero cómo usted, Francisco y Jacinta soportaron todo?

Tenía solo 10 años.

Lo que más me sorprende

es el mensaje que dice que la Virgen le encargó,

un mensaje de sufrimiento y expiación.

¿Por qué la elegiría de entre tanta gente?

Solo hubo un momento

cuando no pude entender.

Pero estábamos dispuestos a aguantar todo.

Lo sé. Es difícil de entender para alguien que no es creyente.

Entiendo.

Los mensajeros inocentes hacen el mensaje más sagrado e inexpugnable.

Pero ¿a qué costo?

¿Cree que su Dios quiere eso?

Para mí, es opuesto a toda lógica

pedir a niños pequeños de siete, ocho, diez años

sufrir y hacer sacrificios como lo hicieron ustedes tres.

Seguro podrá decirme que Cristo se sacrificó.

Pero lo hizo por sus creencias, sus ideas.

Pero era un adulto.

La fe comienza en los límites del entendimiento.

La investigación científica por la verdad debe empezar ahí.

Entonces, ¿no es la fe la búsqueda de la verdad?

Una verdad inexplicable

que engendra una esperanza irracional.

13 DE JULIO DE 1917

Mamá, aquí hace demasiado calor.

No, estoy bien.

Saludos, alcalde.

Ya están listos.

Ordenaré que despejen todo.

No, no tiene sentido. Hay mucha gente.

No están hablando con nadie.

Y nadie me cree.

¿Puedo pedir un milagro

para que todos sepan que se apareció?

Pronto hará un milagro para que todos lo vean,

así creerán que es verdad.

¿Por qué no lo hace ahora?

Tiene razón.

Porque es una mentira. No hay ninguna aparición.

Deben rezar seguido...

...y sufrir mucho.

Sacrifíquense por los pecadores.

No se lastimen con cuerdas.

Y repitan esta oración.

Oh, Jesús.

Oh, Jesús.

Oh, Jesús.

Te estoy ofreciendo esto...

Te estoy ofreciendo esto...

Te estoy ofreciendo esto...

...a cambio de tu amor...

...a cambio de tu amor...

...a cambio de tu amor...

...por la conversión de los pecadores...

...por la conversión de los pecadores...

...y para enmendar los pecados en contra del Inmaculado Corazón de María.

...y para enmendar los pecados en contra del Inmaculado Corazón de María.

¿Qué fue eso?

Eso era el infierno.

A donde van las almas de los pecadores.

Si no dejamos de insultar a Dios...

...habrá una guerra peor que esta.

Eso pasará si los pecadores no se convierten.

No le digas a nadie lo que viste

hasta que yo te diga.

¿Por qué llora?

Dile a papá qué pasó.

Me dijo que no le dijera a nadie.

Debemos rezar y arrepentirnos de nuestros pecados.

- Necesitamos rezar. - Tiene razón.

Dice que debemos pedir perdón por nuestros pecados.

Como te dije antes,

no puedes ocultarle un secreto a un sacerdote.

El padre Ferreira tiene razón. Es un hombre de Dios.

Padre, ya le dije, pero es inútil.

¡Atrás!

Esta es una casa de paz. Llévese a los guardias.

Los mítines son ilegales. Le advertí.

Saque a todos de la iglesia.

Que regresen al lugar de donde vinieron. Vamos.

Deténgase, por favor.

No usen la violencia. Me iré con mis feligreses.

Dejen que el sacerdote los guíe.

Artur, deténgase. ¿Cómo puede hacer esto?

- Es absurdo. - Lo hago por usted.

¿Querría que hablaran de un sacerdote

a quien engañaron tres niños mentirosos?

No es fe, es superstición, lo sabemos.

No. ¿Así que su respuesta

es expulsar a quienes vinieron a confesarse

y cerrar la iglesia?

Su madre venía seguido y Ud. la acompañaba.

Ella era analfabeta, desafortunadamente para Ud., yo no.

- Soy diferente. - El raciocinio es tolerancia.

La iglesia permanecerá cerrada hasta que haya orden.

Cerraron la iglesia.

- Eso es inaudito. - ¡Basta!

Estos temas no te competen.

Sí, si me competen.

Lee esto.

Es de Lisboa,

me piden una explicación y que reinstaure el orden.

Esto no es fácil para mí, Adelina. Trata de entenderlo.

Y no me hagas todo más difícil como lo hiciste hoy.

Así que la Virgen les reveló unos secretos.

Parece que les dijo que no dijeran nada

acerca de estos secretos ni siquiera a su obispo.

Sí, Excelencia.

Dijiste que tú no la podías oír.

¿Es verdad?

Se lo dijimos.

Le decimos todo lo que la Virgen dice.

A ti no te hablo.

Dijiste que no podías oírla

porque no rezabas el rosario lo suficiente.

No lo sé.

Pero la Virgen no explicó por qué,

de todos a los que podría haberse aparecido,

escogió a un niño que no reza suficiente.

¿Cuánto durará esta tortura?

Padre, él ha preguntado lo mismo durante dos meses.

Mientras el monseñor lo estime necesario.

Jacinta.

Dime la verdad.

Cualquiera que sea la verdad,

no será solo la parroquia quien pagará,

sino toda la Iglesia de Portugal.

Iré a ver al tío Anastácio.

Por favor, váyanse. Ya es suficiente.

- ¿Pueden irse? Vuelvan a su hogar. - Por favor.

Freire, Eduardo.

Batallón 19. Caído.

Filipe, Paulo. Batallón 19.

- Buenos días. - Buenos días.

La última vez que supe de mi hijo mayor fue hace dos meses.

Gavinho, Eduardo.

Batallón 19. Caído.

¿Estás bien, mamá?

Sí.

Sales, Francisco.

Batallón 11. Caído.

Santos, Manuel.

Batallón 4.

Desaparecido en batalla.

Es todo.

Cada vez que leo el nombre de alguien que perdió la vida

- defendiendo los ideales de... - Mamá.

- ...los admiro mucho. - Mamá.

Pero también siento dolor.

Mamá.

- Por favor. - Pero hoy les pido...

Mamá.

...si la Virgen de verdad apareció en Fátima,

entonces ¿por qué no protegió a estos pobres hombres

y salvó a sus familias de este dolor?

El alcalde dijo desaparecido, no muerto.

La señora nos ayudará.

¡No digas su nombre frente a mí!

Pero es verdad.

- Por los pecadores. - ¡No te burles de mí!

¿Me oyes? ¡No te burles de mí!

Si Manuel no regresa, es por tu culpa.

Papá.

Venderé el rebaño.

No necesitas ir a Cova da Iria otra vez.

Entiendo que no estás segura de lo que dijiste.

- Sí, está segura. - Díselo.

- Déjala hablar. - Jacinta.

Escuchaste a tu madre. Di lo que debas.

Hiciste que cerraran la iglesia.

¿Entiendes lo serio que es?

Todo lo que necesitas decir es: "Inventé todo".

Y todo será resuelto.

Gracias.

No sé más. Por favor.

¿Y?

Lucía, no debes preocuparte por lo que me dijiste ayer.

A veces nos perdemos.

Lo que necesito oír...

...es lo que sientes muy adentro.

Hablaré con la curia.

Su comportamiento es ridículo.

- Excelencia. - Rece por mí, por favor.

- Por favor, rece por mí. - Bendíganos.

¿Podemos rezar contigo?

Ave María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.

Bendita entre las mujeres

y bendito el fruto de tu vientre: Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte.

¿Alguna vez tuvo dudas de lo que vio?

¿Nunca se le ocurrió, ni esa vez ni después,

que su imaginación podría haber sido provocada,

influenciada por las circunstancias?

Guerra, hambre, soledad.

Falta de cariño.

¿Por qué?

La Virgen apareció para salvarnos

de esas circunstancias.

¿La Virgen apareció para salvarla de su madre?

Parece que Jacinta fue la más mística entre ustedes.

Sí, lo era.

Quizá porque era la más pequeña. Solo tenía siete años.

Tal vez porque ustedes dos eran mayores y quería superarlos.

No. Ella era así.

Tenía un don.

¿Vio su cuerpo cuando lo exhumaron?

Sí, lo vi. Estaba completamente intacto.

¿Y usted naturalmente cree...

...que es coincidencia?

No, esto es diferente.

Creo que es increíble e inexplicable.

No todo lo inexplicable necesariamente es trascendente.

A veces es porque somos limitados.

¿A eso se debe que haya casos fortuitos e inexplicables?

Perdón.

A veces tengo que burlarme de usted. Si no, no estaría haciendo mi labor.

¿Su labor es ayudarme con mi libro o convertirme?

¡Lo que ella diga!

13 DE AGOSTO DE 1917

¡Recen el rosario!

¡Rosarios!

¡Seis centavos!

¿Quiere el rosario de la Virgen?

¿Dónde están los videntes? Es mediodía.

No sé, señora. Gracias.

¡Rosarios! ¡Rosarios de la Virgen!

Venimos a ver a nuestros hijos.

Solo obedecemos al capitán.

- O al alcalde. - El alcalde mintió.

Dijo que los trajeron a casa del padre Ferreira.

Para interrogarlos. Aquí está.

- Por favor, déjeme entrar. - No.

Déjenos entrar. Necesitamos hablar con él.

Es imposible.

- ¡Quiero verlos! - No.

- ¡Mis hijos están ahí! - ¡Antonio!

- ¡Mis hijos están...! - ¡Antonio!

- ¡No! - ¡No, no! Atrás.

Adelante, coman algo. No tengan miedo.

¿Por qué hacen esto?

Porque tengo hambre.

Eso no.

¿Cuándo tuviste la idea de ver a la señora?

¿Quién está detrás de esto?

Tu mamá quería mucho a Manuel.

Su único hijo.

Recuerdo que era listo. También guapo.

Tu mamá quería que regresara a casa.

Antes, era como si no existieras.

Y ahora Manuel está muerto.

Y tu mamá te culpa. Está enojada contigo.

Eso debe ser muy doloroso, ¿no?

Sí.

Sí. Entiendo qué quiere decir...

...anhelar...

...desear el amor de alguien.

Así que...

Un día te sentías sola y herida

y te imaginaste a otra mamá.

Sé que les dijiste a tus primos: "Nada más es un juego".

Pero Jacinta, quien te adora, cree en tu juego

- que ya le parece real. - ¡Mentira!

Yo la vi.

Pero ahora, si dices que fue un juego,

se decepcionarán y se enojarán.

Y no sabes cómo detener el juego, ¿no?

No quiero engañar a nadie.

Lamento que no pudiera verla.

Gracias por venir hasta aquí con tanta premura.

La autoridad sanitaria explicó la urgencia.

Su opinión es muy importante y ayudará a resolver esto.

...ruega por nosotros,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ave María, llena eres de gracia. El Señor es contigo.

Bendita eres entre las mujeres

y bendito el fruto de tu vientre: Jesús.

Le mostraré dónde están los niños.

Ave María, llena eres de gracia. El Señor es contigo.

Bendita eres entre las mujeres

y bendito el fruto de tu vientre: Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores.

Ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ave María, llena de gracia. El Señor es contigo.

Bendita eres entre las mujeres

y bendito el fruto de tu vientre: Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,

Ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ave María, llena eres de gracia. El Señor es contigo.

Bendita eres entre las mujeres...

Solo te pedí una cosa:

que no te vieran con ellos.

Libera a los niños.

Déjalos ir.

Los está viendo el psiquiatra.

Descuida. Sé lo que hago. Ve a casa.

¿Seguro que lo haces por la presión que viene de Lisboa?

Preocúpate por nuestros hijos. Vete y déjame trabajar.

Contéstame.

Libéralos, Artur.

- Todo tienes límites. - Exacto.

Por favor, ve a casa

y jamás dejes que te vean con ellos.

Y no me fuerces a escoger.

Alcalde.

El doctor está aquí.

Que pase.

Acompañe a mi esposa, ya se va.

Sí, señor. ¿Y a ellos?

- ¿Qué hago? - Déjelos rezar.

En algún momento se cansarán.

Lo siento.

Hablé con ellos.

No encontré ninguna patología ni física ni mental,

que justificara hospitalización forzada.

Pero podría darme una prueba

o una herramienta para probar su deshonestidad.

Algo para acabar con la mentira.

Solo puedo darle esta copia que preparé para las autoridades de Lisboa.

Gracias, doctor.

Gloria al Padre...

...al Hijo y al Espíritu Santo.

Gloria al Padre,

al Hijo y al Espíritu Santo.

Por ahí, niños.

- ¡Mamá! ¡Mamá! - ¡Lucía!

¡Lucía!

- ¡Mamá! - ¡Lucía!

¿Estás bien?

- Te extrañé. - Gracias. Gracias.

Te amo.

- Adiós. - Gracias, doctor.

Está muy débil.

Un momento, por favor.

Dele algo de comer.

Y asegúrese que descanse.

Que inhale vapor.

¿Puede esperar, doctor?

- Gracias. - Adiós.

Gracias, doctor.

Tenemos extrema necesidad ahora. ¿Dónde está tu dama?

- Déjala en paz. - Basta.

Los quiero a todos junto a mí.

A todos ustedes.

A ti también, Lucía.

Lucía.

Ven.

Dios me ha dado la bendición.

Quiere llevarme con Manuel.

Es suficiente. María, por favor.

Suficiente de esta tontería.

El doctor no dijo que morirías.

Lucía.

¿Adónde va?

Lucía.

Lucía.

Creo que es tiempo de irse.

Seguramente mamá ya se siente mejor.

Padre.

Antonio, tengo buenas noticias.

Es de Manuel. Está vivo. Está vivo.

El capellán escribió la carta.

Dice que está herido, pero no de gravedad.

Gracias a Dios por eso.

Gracias.

Lucía. Manuel está vivo.

Manuel está vivo.

Manuel está vivo.

Él está vivo.

Está vivo.

Parece que sus rezos han sido respondidos.

Mi madre decía que yo no era buena para convencer a la gente.

Nunca pensé que pudiera convencerlo.

No lo hizo. No sea tan confiada.

Espero que nuestras reuniones le ayuden a escribir su libro.

No solo para eso.

Profesor Nichols, llegó su taxi.

Gracias. Salgo en seguida.

Gracias, hermana.

Si recuerdo bien, hubo una polémica

por el hecho de que la Virgen asegurara

que la guerra acabaría el día del milagro.

Es apropiado recordarle...

13 DE OCTUBRE DE 1917

¡No queremos esperar!

¡Estamos cansados!

¡Nadie les pidió venir!

No vendrá. Está lloviendo demasiado.

¡A seis centavos! ¡Rosarios!

¡Rosarios! ¡A seis centavos!

¡Rosarios! Bendecidos por los videntes.

Vamos, grita más fuerte.

- ¡Rosarios! - ¡Rosarios!

- ¡Bendecidos por ellos! - ¡Rosarios!

Gracias por venir, señor.

- ¿Me perdí de algo? - No.

No ha pasado nada todavía. Solo lluvia y gente rezando.

No querrá que yo

pierda la oportunidad de escribir sobre este posible milagro.

No.

En Lisboa solo hablan de esto.

Hola, hijos míos.

Gracias por venir a verme.

¿Puede decirnos quién es?

Quieren saber.

Ahí está.

Soy la Señora del Rosario.

Los guiaré hacia mi hijo

a través de la paz y del amor.

¡Dice que es la Señora del Rosario!

¡Ahora los rosarios cuestan diez centavos!

Nos guiará hacia su hijo a través de la paz y del amor.

No deben insultar al Señor,

a quien ya insultaron demasiado.

Tienen que rezar.

¡Recen el rosario todos los días!

Y no insulten al Señor.

A quien ya insultaron demasiado.

¡La guerra acabará pronto!

¡Y nuestros soldados regresarán a casa con sus familias!

Mírelos.

Una gran multitud aferrándose a cada palabra

que una niña mentirosa, ignorante y necia está diciendo.

Algunos nunca creerán.

Aunque estén ante Dios.

Miren.

¡El sol!

¡El sol está cayendo!

¡Quítense del camino! ¡Muévanse!

¡Víctor! ¡República!

Gracias.

Vete.

Lucía.

- Ayuda. - Lucía, te queremos.

Mejor vámonos.

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SOLO HAY DOS MANERAS DE VIVIR TU VIDA.

UNA ES PENSAR QUE NADA ES UN MILAGRO.

LA OTRA ES PENSAR QUE TODO ES UN MILAGRO.

ALBERT EINSTEIN

EL 13 DE OCTUBRE DE 1917,

CERCA DE 70 000 PERSONAS, CREYENTES Y NO CREYENTES,

PRESENCIARON UN GRAN FENÓMENO LLAMADO "EL MILAGRO DEL SOL".

EXISTEN MUCHOS TESTIMONIOS

QUE DESCRIBEN DE LA MISMA MANERA LA EXPERIENCIA.

JACINTA Y FRANCISCO MURIERON

VÍCTIMAS DE LA DEVASTADORA EPIDEMIA DE LA INFLUENZA EN 1918

QUE MATÓ A MILLONES EN EUROPA.

EN 1921, HUBO MISA EN UNA CAPILLA

ERIGIDA EN EL LUGAR DE LAS APARICIONES.

SE VOLVIÓ EL CENTRO

DE UNO DE LOS SANTUARIOS MARIANOS MÁS IMPORTANTES.

EN 1917, ARTUR DE OLIVEIRA SANTOS,

FUE EL ADMINISTRADOR DE OURÉM.

EN 1928, LUCÍA DE JESÚS SE HIZO RELIGIOSA.

ENTRÓ AL CARMELO EN COÍMBRA EN 1948,

DONDE MURIÓ EN 2005. TENÍA 97 AÑOS.

EL PROCESO DE SU CANONIZACIÓN INICIÓ EN 2008.

EL 13 DE MAYO DE 2017, EN EL CENTENARIO DE LAS APARICIONES,

EL PAPA FRANCISCO CANONIZÓ A JACINTA Y A FRANCISCO.

Ave María, llena eres de gracia

El Señor

Es contigo

Ave María, llena de gracia, el Señor es contigo.

Ave María, llena de gracia, el Señor es contigo.

Bendita eres entre las mujeres,

y bendito el fruto de tu vientre: Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, los pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte.

Ave María

Llena eres de gracia

El Señor

Es contigo

Por el regalo de la vida

Por el aire que respiramos

Por las lágrimas que lloramos

Por cada melodía

Por las veces que flaqueamos

Hasta cuando sangramos

Por el sol de la mañana

Levanto mi voz para cantar

Gloria

Gloria

Gloria

Gloria

Un amor eterno

Estoy eternamente agradecido

Gloria

Gloria

Tú eras solo una niña

Apenas ayer

Y ahora aquí estamos

Aquí en el día de tu boda

Como un millón de estrellas

Tú iluminas el cielo

Eres un milagro

No puedo creerlo

Gloria

Gloria

Gloria

Gloria

Un amor eterno

Estoy eternamente agradecido

Gloria

Gloria

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