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FRlEClTO
Guión: M. VOLPlN Y N. ERDMAN
Dirección: Alexandr ROU
Cámaras: D. SURENSKlY
Decorados: A. KLOPOTOVSKlY
Música: N.BUDASHKlN Sonido: A. DlKAN
Protagonistas:
Abuelito Frío (Friecito): AlexandrJVYLlA
Nastasita: N. SEDlJ lván: E. lZOTOV
Marfota: l. CHURlKOVA
Anciano: P. PAVLENKO Anciana: V.ALTAlSKAYA
La bruja Abuela Yagá: G. MlLLlAR Viejito Honguito: G. BORlSOVA
Jefe de los bandidos: A. KUBATSKlY
Subtitulos en español Pablo Enrique López Ródriguez
Había una vez un par de ancianos.
Tenían dos hijas:
Nastasita: hijita del viejo, Marfota: hijota de la vieja.
¡Anda, viejo!
Los mosquitos están picando a Marfita, no la dejan dormir.
-¿Qué haces? - Le tejo unas medias a Marfita.
Usted misma lo ordenó.
¡Te ordené tejer y no golpear las agujas!
- Despiertas a Marfita. - ¿Acaso la pared deja pasar el ruido?
Tú te agotas tanto por el día, que duermes a pierna suelta.
Mientras que ella dormitó todo el día,
y ahora cualquier ruido la despierta.
Aquí vas a tejer, y a Marfita no la desvelas.
La luna te alumbrará,
nada se escuchará, ni el calor notarás.
Pero, con el primer canto de los gallos la segunda media ha de estar lista,
Si no, ¡a tirones te arrancaré las trenzas!
¡Quédate sentado, Tiapa!
Ten piedad de mí, gallito, me falta una hilera y una puntadita.
Mejor díselo a la Aurora.
¡Ten lástima de mí, Aurora diáfana!
¡Ten compasión, Solecito hermoso!
Déjame terminar, si no, me van a castigar.
La madrastra me. arrancará las trenzas
¡Muchas gracias, Alba cristalina!
¡Gallito de cresta dorada!
¡También te lo agradezco!
¡Me dio tiempo!
Bueno, ¿ Ya están listas?
¡Lo logró, bruja! ¡Maldita, víbora!
La próxima vez le daré un trabajo más duro.
Ahora vas a alimentar las aves, darle agua al ganado,
partir la leña y barrer el patio.
Esa misma mañana, de ese mismo día,
pero en otro lugar, y en otra aldea.
-¡Hijito! - ¿Qué más?
Cuídate.
- No olvides a tu madre. - Está bien.
No ofendas a los débiles.
Respeta a los ancianos.
¡Oh, lván, lvanito, acércate a la puertecilla!
Mira mi nuevo sarafán, ¡con hilillos de seda!
lvanito, lvanito, espera, aguarda un momentito.
¡No pases por al lado de mi casa, sin mirar a mi ventana!
No te vayas lejos, lván, sentémonos en el umbral.
¡Prueba esta manzana, conversa con nosotros!
Abra paso, pueblo honrado,
No te llenes de polvo, camino.
Un bravo mozo va
a pasear un poco.
Hay luli, hay luli, No te llenes de polvo, camino.
Me miro en el espejo
y soy de mi agrado.
Ni tuerto, ni picado de viruelas,
Sino, como he de ser.
Hay luli, hay luli, No te llenes de polvo, camino.
Los mares a pie cruzaré,
las montañas atravesaré,
y una muchacha hermosa encontraré,
mi cerecita, mi frambuesa.
Hay luli, hay luli, No te llenes de polvo, camino.
Robaremos o no robaremos, comeremos o no comeremos.
Asaltaremos o nos asaltarán...
¡Alto ahí!
Te vamos a desvalijar.
- ¿A mí? -Ati.
Bueno, pues, desvalíjenme.
¿Por qué las porras no caen a tierra?
No se apuren. A lo mejor caen en invierno.
¡Qué fuerza hay que tener para esto!
Si durante mucho o poco tiempo se paseó lván por el mundo,
eso no lo sabemos.
Llegó a tierras lejanas, nunca antes exploradas.
¡lvanito!
¿Quién juega aquí al escondite?
-Yo. - ¿Quién? ¿Tú?
Abuelo, ¿no serás un brujo?
Practico un poco la hechicería. Pero, me aburre.
¿Te sientes aburrido?
Sí...¡A que no me topas!
¿Ati? ¡No bromees! Yo te alcanzo en un instante.
Si me alcanzas, te regalaré un arco y unas flechas certeras.
De acuerdo.
¡lvanito!
¡lvanito!
¡No me topaste, no me topaste!
- ¿Bueno, y qué, me alcanzaste? - Tú ganaste.
Por haberlo reconocido, te regalo lo prometido.
¡Qué prodigio!
Sin esto no hacemos nada.
¡En verdad que eres un brujo!
lván.
- ¡Regresa! - ¿Para qué?
- Has olvidado lo principal. - ¿Qué olvidé?
Dar a este anciano las gracias
haciéndole reverencias.
Si uno a cada cual la venia hace, de la cabeza se deshace.
Que ante ti un oso se incline.
Esta bien, será como tú dices.
Un oso me hará la reverencia,
pero tu espalda será la que se incline.
Busca en el campo una plumilla, deja que el viento se la lleve.
Si a ella seguirás, tu suerte encontrarás.
Tu suerte encontrarás...
Cuclillo, haces demasiados cucús.
Tonto, estás augurando una larga vida.
Pero no sabes, ni te imaginas,
Como vive una huérfana sin madre.
No crecerá la flor sin los rayos del sol,
No florecerá sin su calor.
Por eso, ¿Por qué haces tanto cucú?
Por gusto me prometes una vida larga.
¡Buenos días, doncella!
¡Buenas, belleza adorable!
¡No tengas miedo! Mírame y admírate, querida.
- ¿Verdad que no soy feo? - No tengo tiempo.
- ¿En qué estas ocupada? - Estoy regando este tocón seco.
¿Hasta cuando lo regarás?
Hasta que no le broten flores.
- ¿Flores! - Mi madrastra lo ordenó.
- Por lo visto, es una madrastra mala. - No, de lo más corriente.
- ¿Cómo te llamas? -Anastasía, de sobrenombre Nastia.
Pero, me dan diferentes apodos:
papi querido, me dice Nastasita,
mi hermanita, con desprecio, Nastota,
para mi madrastra soy una bruja maldita y una víbora.
Nastasita...
- Cásate conmigo. - ¡Qué rápido eres!
¿Por qué no puedo sertu novio? Ni tuerto, ni picado de viruelas.
Es cierto, pero no puedo sertu pareja.
- ¿Por qué? - No se fanfarronear.
¿Acaso estoy fanfarroneando? ¡Lo puedo todo!
Se manejar el arado y al combatir nunca me he turbado.
Soy bailarín y trabajador, pescadory cazador.
-Ahora la tumbo de un flechazo. - ¡Tiene hijuelos pequeños!
¡Y qué!
¡Tiapa! ¡Tiapa!
¿Qué te pasa Nastia?
¡Está viva!
¿Qué me hiciste, maldita bruja!
¡lvanito! ¡Yo no tengo culpa de nada!
¡Maldita seas!
¡Víbora!
Porque mi flecha te mató, tu pluma mi vida arruinó.
Si no fueras descortés, no fuera un hocico de oso tu tez.
¡Hay, lván, testa de oso!
Perdóname, Viejito Honguito.
Ya ves, ocurrió como querías:
un oso me hace la reverencia, pero es tu espalda la que se inclina.
Una buena lección me has dado.
Ahora aconséjame, ¿Cómo volver a ser un hombre hermoso?
¡Hay, testa de oso!
Recuerda tu pasado.
Ante los demás te jactabas y ante el espejo te admirabas.
Te regocijabas y a la gente enojabas.
-Y a Nastasita la enfadaste por gusto. - ¿A Nastasita?
No has hecho el bien a nadie.
Esta es mi respuesta y mi consejo.
Pero, no se si me entiendes o no.
No hay que pensarlo dos veces. Voy a hacer un bien.
Y con este hecho bondadoso volverá mi rostro hermoso.
No has comprendido nada, lván.
¿Puedo ayudarles en algo?
¡Párense, tontuelas!
¡Deténganse!
¡Quiero hacer una buena obra!
¡Párense!
¡Un oso!
¡Un hombre oso!
¿Cómo están florecitas, en el toconcito seco?
Cada día las visito,
y a conversar las invito.
¿Todavía no las he aburrido?
No, no las he aburrido.
Digan, floresitas, ¿aún vive lvanito?
Vive.
¿ Y sigue maldiciéndome?
No me maldice.
¿Nos volveremos a ver?
Den una limosna, queridos hermanitas y hermanitos.
Presten atención a mi aflicción.
Den una limosna, para el alimento.
De esta huérfana, sin parentela, con frío y con hambre.
- ¿Cuanto dinero hay en el jarro? - Ni una perra gorda.
Entonces, recibe cinco kopeks.
Por lo visto, dar cinco kopeks es poco para que sea un acto noble.
¿Adónde vas?
¡ Un hombre oso! ¡Sálvese quien pueda!
¿Qué buena obra realizar?
Nastia, ¡alcánzame la trenza!
¡Mamaíta! ¡Embárrale las cejas!
¡Oh, mi dulce frutilla!
La trenza de Nastota es mejor.
¡ La tuya, traída de la feria, vale más!
¡Córtale la trenza!
¿Por dónde la asiré para darle tirones!
Mejor cubrimos su trenza con un trapo.
Está bien.
¿Ansias jamar?, el horno vas a limpiar.
Anda así, víbora, y limpiarás mejor.
A ver, pruébatelo...
¡Oh, toda una princesa!
- ¿Verdad que sí? - Sí.
Prince-e-esa...
- Estoy agotada, sudada... - Cállate. Aguanta.
No, no eres una princesa.
- ¿ Y quién, pues? - ¡Una reina!
¿Qué acto noble he de hacer?
-Abuela, déjame ayudarte. - Haz una buena obra.
Con gusto. ¡ Necesito realizar con urgencia un bien!
- Pues, hazlo. - Siéntate.
- ¿Dónde? - Sobre mis hombros.
- ¿Vives lejos, abuela? - Muy lejos, buen mozo.
Hay que pasar una montaña y después subir a otra.
¡Eso está muy bien!
Estará bien, pero te puedes agotar.
¡ Bueno, en marcha!
Así es mi hijita. De día y de nochecita.
Todo el día está tejiendo, y cosiendo, ni una palabra diciendo.
Desde por la mañana el horno prende,calienta, fríe, cuece.
¡Y qué bien trapea el piso, y pone la mesa...!
En fin, una moza tan hermosa ni en sueños verás.
Casamentera, eso está de más.
Hemos oído, que tienen ustedes otra hija.
La gente miente sin cobrar ni un diente.
Yo soy la única hija, esa otra es una hijastra.
Porfavor, muestren la segunda.
¡Mamaíta!
Mírenla, si así lo quieren.
¡Nastasita! ¡Nastasita!
¡Ven para acá!
Oh, víbora.
Nastasita, ¡mi melaza! ¡mi melcocha!
Saluda a los visitantes.
Esta no vale para nada.
¡Es un espantapájaros!
Nuestra boba no tiene ni cara, ni figura. Salió a su papito.
No digo nada, nada...
¿Con qué los agasajo?
Nos da igual carne, que pescado, las gracias previamente hemos dado.
A mi hijito le encantan los menudillos de ganso.
¡Nastota!
No, que vuestra belleza todo por si misma lo cueza.
Así veremos, la clase de ama que es.
- ¿Estas cansado, buen mozo? - No, hace calor.
- ¿No se ve ya una isbita, arruinadita? - Sí, se ve.
Ese es mi palacio. ¡Más rápido!
¡Montaña abajo y con viento!
¡Ya llegamos!
Este es mi palacio. ¡Gracias, bello!
¿Te estás burlando de mí!
¿Acaso no ves el tipo bello que soy?
¡Oh, no veo nada!
Si mi cuenta no falla, llevo unos diez años ciega.
Mejorfuera yo el ciego.
Me engañó el Viejito Honguito.
¡No me miraré más al espejo!
¿Cómo hallas a la novia?
Le gusta mucho. De tez blanca,
con mejillas coloradas e impecable.
¡Mamaita!
- ¡Marfita, hijita! - ¡Sálvenme!
¡Sálvenme, rápido!
¡Hay que sujetarla mejor, pichoncita!
¡Rechazáis a mi cría!
No, ¿Por qué?
El es un jovencito apuesto, que a casarse está dispuesto.
¡Pero, no con ella!
¡Sino, con aquella!
A quien Nastasita llaman.
¿Cómo va a poder andar la abuela sin su bastón?
¡Hay que llevárselo!
¡Bravo, lvanito!
Será que realmente lo estoy viendo, o me está pareciendo,
o el viejo brujo se hace de rogar.
Hasta aquí me condujo la pluma.
Aquí me encontré con Nastasita.
Y el toconcito ha florecido.
El malvado brujo se entretiene conmigo.
No me liberaré del hechizo.
Entonces, sólo puedo...
¡Adiós, Nastasita!
¡Nastasita!
¡ Pasaron las semanas, azotaron las heladas!
Lleva el anciano a su hija, a lo más intrincado del bosque
no lo hace por placer, sino para a la madrastra complacer.
¡Tanto ella le reprochaba! ¡Sin parar le regañaba!
¡Cada vez, lo mismo le machacaba! ¡Mucha lata le daba!
Le busco novio a Marfita,
pero todos sólo miran a la Nastia maldita.
¡Llévate al bosque a esa vil!
¡Que desaparezca esa víbora servil!
No importa que la vieja me haga la vida imposible,
pero yo, hijita, en el bosque no te dejaré.
¡Arre, Zorca! ¡Vira, para volver a casa!
¡Que me golpeé si quiere, ya sea con la badila o la horquilla.
¡Ya no le temo a nada!
¡Ya no le temo a nada! ¡Les diré todo lo que pienso de ellas!
Ella te llevará a la tumba, papito, te consumirá la vida.
Adiós.
¡Que nunca me olvides!
¡Nastia!
¡Párate, Zorca, párate!
¡Eh, ustedes, en la isba, muévanse!
¡Abran la puerta, a todo lo ancho!
- ¡Mamaíta! - ¿Qué pasa?
¡Basta ya! Ustedes estaban en lo alto, ahora nos to...
Me callo, me callo ya...
Marfita, entremos a la isba, que te resfrías, mi corazoncito.
¡Anda al hilo conmigo!
Ya no está nuestra Nastasita...
lsbita, date la vuelta, ponte de espalda al bosque y de frente a mí.
¿Qué quiere?
¿lván?
Apareció, no esperado, ni llamado.
Hizo girar a la isbita y despertó a la viejita.
Estaba la isba de espalda parada, pero a él no le gustó esta fachada.
No te pongas así, Abuelita.
Ayúdame, quiero a Nastia encontrar y del peligro salvar.
No esperes ayuda de mí. ¡Vete de aquí!
¡A ver isbita!
Ponte de frente al bosque y de espalda a lván.
¡De frente a mí!
¡De espaldas a lván!
¡Ponte de espaldas al bosque y de frente a mí!
¡ de frente al bosque y de espaldas a lván!
¡Patán!
¡De todas maneras, será como quiero! ¡lsbita, ven hacia mí!
- ¡Hacia mí! - ¡Hacia mí!
¡No creas que siempre será como quieres!
No esperes mucho de tus fuerzas.
¡Te basas en la naturaleza y yo en la brujería!
¡No te aflijas, paladín!
¡Un, dos!
¡Tráelo para aquí, majo!
¡Ya comeré carne, después del caldo!
lván, deja de esforzarte
y en los pies apoyarte.
De toda maneras, serás mi almuerzo.
- No lo hago a propósito. - ¿No es a propósito?
Nunca me han sentado en una pala.
Muéstrame, cómo hay que sentarse en la pala.
Bájate.
¡Qué juventud es la de ahora! ¿Qué les enseñan a ustedes?
Esto no tiene nada de difícil.
¡Buen viaje!
¡Pongan pie en polvorosa, sino los convierto en tizón!
¡Troncos podridos!
¡Ten piedad, lvanito, me estoy asando, me estoy escaldando!
Le deseo un buen baño, abuelilla.
Dime, bruja, qué hacer para hallarla,.
para a Nastasita salvarla.
Aguanta, abuelilla, aguanta, Yaguilla.
En el bosque un pinito nació,
En el bosque él creció.
Todo el año gallardo era,
Sin que su verdor perdiera.
Duérmete pinito,
La ventisca le cantaba.
Cuidado, no te congeles, decía el Frío y con nieve arropaba.
¿De dónde salió este portento?
De casa.
¿No sientes frío, muchacha?
No, Friecito.
Y ahora, ¿no tienes frío, buena moza?
No tengo, Friecito. No lo noto, abuelito.
Eres una buena muchacha, no llevas la contraria.
Ponte mi abrigo, cielito.
¿No te congelaras, abuelito?
¿Que si me congelo...!
¡Un pajarito!
No te esfuerces, mocita.
No te afanes, beldad.
En mi cayado hay una fuerza congelante de gran intensidad.
¡Eres cruel y malo!
También me da lástima de esa avecita.
Pero, quien mi cayado ha tocado, nunca se ha despertado.
- ¿Qué te pasa muchachita? -Adiós, Friesito...
- ¿Qué tienes, hermosa? - Me estoy congelando.
¡Eh, trineo hielo, galopante, y por sí mismo andante!
¡Más ánimo, cielito! No te congeles.
Que aún tenemos que celebrartu boda.
¡Adelante, trineo volante!
¿ Ya has entrado en calor?
Nastasita...Amor...¡Qué absurdidad!
He aquí, chiquillo, una zamarra de piel de corderillo.
¡Qué bien! ¡Salud! ¡No te resfríes!
¿Qué?
He aquí un trineo galopante, indesviable, por si mismo deslizable.
El mismo todo hará: andará, se guiará y hasta Nastasita te llevará.
La zamarra es casi nueva. No te olvides devolverla.
¡Qué buena faena le he hecho!
¡Qué cansada estoy, me he agotado!
La radiculitis me está martirizando.
¡Detente, trineo volante!
¡Ay, que mal me siento!
No tengo calentura, ni resfriado. A esta pobre viejita
una dolencia no le está matando,
un malsano rencor la está acabando.
No puedo dormir, ni un bocado engullir.
Un visitante inesperado a la abuela Yaga ha agraviado.
Me lo quería engullir, pero no lo llegué a digerir.
En la pala me senté, como una tonta me comporté.
Gatico, mi gatico, de vientre calentico,
de lomo negrito, y bien afelpadito.
Ayúdame gatico, corre por la nieve derechito.
¡Y ultima a la novia de lvanito!
¡Ahora se armará un buen jaleo!
No es nada, nietecita, todo terminará bien.
El nunca te olvidará.
Por el bosque voy a andar,
a abedules y abetos he de observar.
¿Estará todo en orden allí?
Mientras, haz de ama de casa.
No te aburras. Pronto regresaré.
¿A Nastia le ha pasado una desgracia!
¡Viejo! ¿Para dónde sales disparado?¡Ve para la isba!
¡Misifú!
¿A dónde vas?
Quien mi cayado llega a tocar, nunca se ha de despertar.
Eso no está bien. Te he de poner plateado.
¡Ay, viejo atolondrado, sin memoria me he quedado!
El cayado congelante en mi mansión he dejado.
¿Quién vive en esta mansión?
¿Quién me abrirá en esta ocasión?
Soy yo, Nastasita, regresé ya.
¡Nastasita, nietecita!
¡Ay, viejo atolondrado, sin memoria me he quedado!
No protegí a Nastasita.
¿Bueno y qué?
¡Bravísimo!
Los premiaré a lo Yaga.
Para ti, gatico, crema de leche agria en un platico.
Te lo mereces, negrito.
Tú también te has esforzado. Esta golosina te has ganado.
Te la mereces, doradito.
¡Buenas, lván, hijo de viuda!
¿Buenas, Friecito!
¿Viniste a buscar a Nastasita?
¡Nastasita!
Está durmiendo.
¿Por qué duerme de día?
De noche también reposa.
Perdóname, Nastasita,
Por haberte ofendido sin motivo.
¡Perdóname!
¡lvanito, que bueno eres ahora!
- ¿De veras? - Mejor de lo que eras.
Me he convertido en otra persona.
Antes pensaba sólo en mí mismo,
ahora estoy dispuesto a servir a los demás.
- ¿Qué tienes en la mejilla? - ¿Qué...?
Parece que otra vez te está saliendo pelaje de oso.
Fue una broma, lvanito.
¡Esfúmate! ¡Desaparece!
¡Embusteros! ¡Parásitos!
¿Qué vamos a hacer?
¡Probémoslo!
Otras viejas tienen viejos memos, pero no hasta tales extremos.
¡Su hija carnal dejó en el bosque fatal!
Al Abuelo Frío como pasatiempo, a los lobos para su descuartizamiento.
Me callo, me callo.
A veces le tirabas la trenza, y se te quitaba un peso del corazón.
¡Acaso se puede halartu rala barbita, o los pocos pelos de tu calva cabecita!
Portu culpa a mi hijita amada he dado una bofetada.
Y si estuviera aquí Nastota...
¡Miren, quien viene!
Este es mi novio, lvanito.
Todo es muy sencillo, papito.
El Abuelito Frío me encontró y a su mansión me llevó.
Organizó mi noviazgo con lván.
Me dio una rica dote.
¡Verdaderas piedras preciosas!
¡El novio es muy hermoso!
¡Nastasita tiene un aire de princesa!
¡Y Marfota se parece una marmota!
¡Váyanse de aquí! ¡Que no quede de ustedes ni el aire!
¡Tú misma eres una marmota! ¡Te mediré las costillas!
¡Quiero un novio! ¡Quiero riqueza! ¡Quiero!
Por deseos de Marfota y por órdenes de la viejota,
el viejo a Marfota se llevó,
y bajo un alto abeto del bosque dejó.
¿No sientes frío, muchacha?
¿Qué dices viejo, estás loco?
No ves que mis manos y piernas se han congelado.
¿De dónde salió este portento?
Y ahora, ¿no tienes frío, buena moza?
Dame rápido un novio y la dote.
¡Y que sea grande!
¡Eso es otra cosa!
Duerme el oso apaciblemente en su madriguera.
Bajo la nieve está la cueva de la zorra.
El cuervo hace su nido, mientras, no tiene nada el bandido
ni hato ni garabato.
¡Qué hambre tenemos! ¡Qué hambre sentimos!
¡Silencio! ¡ sus sitios deben ocupar!
¡Rápido! ¡Vamos a robar!
¡No te duermas!
La abuela Yagá va a arribar.
Se ha apresurado en llegar.
¡Habitantes del bosque, asaltantes de caminos!
Por cierto, no quisieran...
¿Qué?
Dos recipientes de oro colmados, cuatros cubos de plata saturados,
e aguamiel en gran proporción por una simple misión.
¡Más dinero!
Para ellos la aguamiel es suficiente, para usted es el oro...
¡Después! ¡Primero haz el trabajo!
¿No confía usted en nosotros?
¡Oh...! Facinerosos hermosos...
¡Silencio!
Pues bien, malhechores, vuestra tarea es fácil.
Pasarán ahora por este paraje lvan y su novia con su equipaje.
¡Hay que capturarlos, amarrarlos y atormentarlos!
- ¿Entendido? - ¡Entendido!
¡Ocupen todos sus lugares!
¡Haz resistencia, Nastasita!
¿Buen trabajo, eh?
-Abuelita, suelta la moneda. - Por mí no queda.
¡Arruinaron a la viejita, parásitos!
¡Entrégate, lván!
¡Si no, será mayor el pago por la pala!
¡Vamos!
¡Estúpidos, han cogido miedo!
¡Adelante!
¡Mi escobita!
¡Nuestros garrotes!
¡Cuidado, lvanito!
- ¡Ah, perversa! - ¡Ten piedad de la abuelita!
!No habrá piedad para ti!
Si a Nastasita le regaló un arca y un cofrecito con joyas,
a Marfita dará cuatro arcas y dos cofres.
No, a cuatro arcas, cuatro cofres.
Si dio a Nastasita de novio un aldeano,
a Marfita le reserva de novio un gran señor boyardo.
¡Ahí, viene!
¿Dónde está la dote?
¡Estúpida!
Me callo, me callo.
¡Fu, gallinas cluecas!
En la boda estuve. Con aguamiel y cerveza me entretuve.
Vi a la novia en su puesto, al novio apuesto,
Y de este cuento su...
Fin
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