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Mira, todo tirado siempre.
Bueno, ¿de verdad que has entendido todo lo que te he dicho?
No le des la merienda muy tarde a tu hermano,
que ya sabes que luego no cena.
Y ponle primero a hacer los deberes.
- Jo, qué rollo.
Que sí, mamá que todo bien, todo en orden.
Tranquila, que no va a salir la casa ardiendo.
Vale. Cualquier cosita, me llamas, ¿vale?
¿Hola?
¿Quién anda ahí?
¡Joder! ¡Joder!
¿Qué haces aquí?
No me creerías. Inténtalo.
Me dejaste bastante claro
que no sabes si puedes confiar en mí.
No quería decir eso. Ya. ¿Y por qué lo dijiste?
Porque estaba celoso.
Recuerdo que cuando daban las dos de la mañana,
yo empezaba a temblar como un flan.
A las dos de la mañana cerraban el bar
y eso significaba que mi padre iba a volver.
Y como volviera con una borrachera mala...
- Tranquila. - No, no.
Disculpadme.
Como volviera con una borrachera mala,
la pagaba conmigo
y me empezaba a golpear.
Y a golpear.
Y a golpear.
A veces incluso pensaba que me iba a matar.
No le gustaba cómo era yo.
Andando.
¿Qué es esto?
Te voy a llevar a un sitio que te va a encantar, tú y yo.
No, Dídac, mejor me voy a quedar,
todavía me duele un poco el tobillo.
No te lo voy a repetir una segunda vez.
Tienes el tobillo estupendamente, así que vámonos.
Marcos, ¿qué pasa?
Nada. ¿Nada?
No sé, que estoy un poco triste.
¿Triste por qué?
Me da la sensación de que siempre cometo
los mismos errores. Bienvenido al club.
¿Tú sabes lo que hice? ¿Lo que hiciste cuándo?
Ahí fuera.
No.
¿Y lo quieres saber? ¿Tú quieres contármelo?
¿Quieres que te cuente yo algo?
Una de las cosas buenas que tiene este lugar
es que te permite empezar de cero.
Y todos nos merecemos una segunda oportunidad.
Así que olvídate de los fantasmas,
porque aquí solamente estamos el bosque, tú y yo.
¿Has hecho bocadillos? Porque a mí andar me de hambre.
¿Cariño?
¿Estás bien?
Sí, sí, gracias.
Parece que te ha afectado mi historia.
Y pensar que todos dicen que eres una zorra sin corazón.
¿Y quién dice que no lo sea?
Bebé.
En este sitio nada es lo que parece.
¿A qué tú piensas lo mismo?
Este pueblo está lleno de ecos.
Parece que estuvieran encerrados en el hueco de las paredes
o debajo de las piedras.
Cuando caminas, sientes que te van pisando los pasos.
¿Qué es eso?
"Pedro Páramo".
No lo he leído, pero gracias por la recomendación literaria.
Sé lo que has visto.
¿Cómo lo sabes?
Porque yo también lo he visto.
Y si yo fuese tú, me lo guardaría para mí.
Si no, los ecos dejarán de ser solo ecos.
Anoche volví a caminar sola por el bosque
y, sinceramente, no sé muy bien cómo llegué hasta ahí,
pero vi a Idalia caminando por la noche sola.
No me vio, pero yo la seguí.
¿La seguiste? Sí.
Llegó hasta una especie de refugio, no sé muy bien lo que era,
pero sé que es algo raro. Vale. ¿Sabes dónde está?
Sí, esta vez sí.
Si fueras a preguntarle a Idalia sobre mí,
te diría que estoy loca.
Lo que me dijiste el otro día, ¿no quería saber qué te diría?
Pues eso, que estoy loca. ¿Por qué?
Mi hermano Gonzalo estuvo en este campamento.
Y vale que tenía problemas, pero yo sé de lo que era capaz
y de lo que no.
Y te aseguro que suicidarse no entraba en sus planes.
Pero fue salir de este puto sitio y lo hizo.
Por eso estoy aquí, quiero averiguar qué pasó.
Pero Idalia me ha dicho que no tengo ningún hermano,
básicamente me ha dado a entender que estoy grillada.
No estás grillada.
Yo sé lo importante que es tener un hermano
y creo que, por muy loco que estés, no te puedes inventar este vínculo.
Entonces, ¿qué me está pasando?
Esto es, esto es lo que estaba buscando,
aquí es donde vi a Idalia.
¿Y cómo has encontrado este sitio?
Lo descubrí hace mucho tiempo,
en una de las primeras rutas que hicimos.
A veces vengo aquí a pensar, a estar tranquilo.
¿Te gusta?
Mucho.
Tranquilo, tranquilo. ¿Estás bien?
¿Qué estás haciendo aquí?
Tenéis que sacarme de aquí. ¿Quién te ha hecho esto?
¿Idalia, la regente del campamento?
Esto no es un campamento.
Sacadme de aquí antes de que vuelva ella.
Tenemos que salir de aquí.
No, tenemos que volver al campamento y contárselo a todos.
Que no, tenemos que escapar de aquí y contárselo a la Policía.
Idalia está haciendo algo chungo aquí
y esto es la puta prueba de ello.
Es la prueba de que Gonzalo estuvo aquí
y de que le hizo algo.
Abel, si volvemos al campamento y descubre que sabemos esto,
igual acabamos como él o peor. ¿Y cómo salimos de aquí?
Caminando, hasta que encontremos el pueblo más cercano.
A ver, ayúdame a cargarlo.
¿Puedes? Sí.
Cuidado.
¿Eres feliz?
¿Y tú?
Mira, yo me podría morir ahora mismo y estaría bien.
No digas tonterías.
Nos quedan muchas cosas por hacer.
Has dicho "nos", has dicho "nos".
Vale, y...
¿Y qué te gustaría que hiciésemos juntos?
¿Viajar?
¿Viajar a dónde?
Siempre he querido ir a Nueva York.
¿A Nueva York?
Por favor, qué cosa más típica.
Bueno, supongo que estoy cansado de tanto árbol.
Quiero arquitectura, quiero edificios, contaminación.
¿Y por qué no vamos?
¿Tú y yo?
Tú y yo.
Oye, que no me has respondido a lo de antes.
¿A qué?
A que si eres feliz.
No lo sé.
¿Y qué te haría feliz?
Creo que te quiero.
Esto es infinito.
A ver, que estamos siguiendo una dirección.
Es cuestión de tiempo que encontremos...
¿Eso ha sido un tiro?
¡Eh, cuidado!
¡Hostia puta!
¡No se han equivocado, nos están disparando! ¡Ah!
¡Corre, corre!
¿Qué ha sido eso?
Algún cazador, supongo.
¿Aquí hay cazadores? Ajá.
Dídac, yo creo que deberíamos volver.
¿Qué pasa, que te espera alguien?
No, a mí no. ¿Cómo que a ti no?
¿A qué te refieres?
A tu madre. ¿A mi madre?
¿Qué pasa con ella?
Nada. ¿Te ha dicho algo mi madre?
Marcos, ¿te ha dicho algo mi madre?
Marcos.
¿Qué pasa?
Yo no quería hacerle daño.
Y no quiero hacerte daño a ti, te lo juro.
¿Eso te he dicho, que me vas a hacer daño?
Marcos, quiero saber todo lo que ha pasado, cuéntamelo.
¡Cuidado!
¡Ah! ¡Olivia!
¿Estás bien? Sí.
¿Quién cojones era ese tío?
Dídac, ¿qué te pasa?
No has dicho nada en todo el camino. Prepara tus cosas, Marcos.
¿Mis cosas? Nos vamos de aquí.
A ver, ¿estás de coña?
¿A dónde?
A Nueva York, a donde sea, me da igual. Nos vamos.
Vamos a ver, Dídac, eso es una locura.
Ya. Y si no hago locuras ahora,
¿cuándo se supone que las tengo que hacer?
Vale.
¿Y cuándo nos vamos? Esta noche.
¿Te parece?
Podrías haber escapado. ¿Qué?
Antes.
Cuando te estaba disparando, podías haber intentado huir.
¿Por qué tengo que dormir la siesta ahora? No tengo sueño.
Porque si no te duermes ahora, luego estarás muy cargante.
¿Qué significa cargante? Venga, va, a dormir.
¿Puedo dormir con Míster Flamenco? No.
¿Por qué? Porque es un flotador, David.
Venga.
Duerme con este.
No, no me gusta.
Oye, o te vas a dormir ahora o le digo a mamá
que te estás portando fatal.
- Quiero hablar contigo. - Dídac, estamos en medio...
- Me suda la polla lo que hagáis, quiero hablar contigo ahora, ya.
- ¿Qué le has dicho a Marcos? - ¿Qué le he dicho?
- No te hagas la tonta, ¿qué le has dicho?
- Te dije que tuvieras cuidado con él, que no quería...
- Que no querías, que tú no querías, mamá.
¿Te has parado a pensar si esto es lo que quiero yo?
- Albanta es nuestro proyecto. - No, es tu proyecto.
Igual que yo, que soy tu puto proyecto personal.
- ¿Todo esto viene por una conversación con un niñato?
- No, viene porque no puedo salir a buscar un trabajo normal,
porque no me puedo ir a Madrid a vivir
ni irme de vacaciones a donde me dé la gana.
¿Y ahora qué, no me puedo enamorar tampoco?
¿No puedo sentir nada por nadie?
¿Por qué no me castras y me atas a un árbol?
- Baja la voz. - No me da la gana.
- ¿Crees que es ético enrollarte con un chaval?
- ¿Pero de qué ética me hablas?
No eres psicóloga, mamá, y yo tampoco.
Míranos, parecemos una puta secta.
- Ah, ¿sí? Pues esta es mi secta y las normas las pongo yo.
- Perfecto, pues te quedas en tu secta
y esta noche me voy de aquí.
- Dídac, Dídac.
No puedes tomar una decisión como esa así como así.
- Al menos, estaré tomando una decisión.
- Está bien.
¿Quieres irte?
Te has aburrido de Albanta y no quieres estar conmigo,
está bien.
Pero vamos a hacerlo bien.
No puedes dejarme colgada a mitad de verano.
Este sitio te ha ayudado mucho, Dídac.
Viniste aquí y te pusiste mejor, ¿no?
Tú siempre lo has dicho, que este sitio es como...
- Milagroso.
- Y ahora eres tú el que ayuda a la gente, Dídac,
y lo haces muy bien.
Y sí, me he excedido con lo de Marcos,
pero ese chico tiene un problema.
Arruinó la vida a una persona casada, ¿te ha contado?
Se lió con su entrenador una sola vez
y empezó a rondar por su casa para pedirle algo más serio.
Por su casa, Dídac, con su mujer y su hijo.
Para su entrenador había sido un tema de una sola noche.
Suena duro, pero es así.
Ese chico se aferra a las ilusiones,
a cualquiera que le muestre un poquito de amor,
porque nunca ha tenido a nadie que lo quiera.
¿No te has dado cuenta?
Desde que llegó aquí,
el principal objetivo ha sido despertar tu interés.
Ese chico es un obsesivo, Dídac.
Y yo lo único que quiero...
Es que no tengas ningún problema, tesoro.
- Déjame que yo decida con quién quiero estar, ¿vale?
¿Qué tal?
Genial. Aquí, haciendo trabajos forzados.
Eso sí, echo mucho de menos que me den con un látigo.
Toma. ¿Y esto qué es?
La dirección de mi casa y mi teléfono.
¿Y para qué quiero yo esto?
Si te lo cuento, ¿me guardas el secreto?
A ver, Marcos, ¿a quién se lo voy a contar?
Si solo hablo contigo y porque no me dejas en paz.
Me voy del campamento.
¿Te vas?
Nos fugamos, Dídac y yo.
Y por si cuando acabes el campamento, te apetece llamarme.
Ya sabes dónde tienes un amigo. Que yo sé que por tu parte,
todavía no hemos llegado a ese punto,
porque tú tienes como tu coraza
y se ve que tampoco tienes muchas ganas de hacer amigos.
Pero bueno,
si cambias de opinión, ya sabes.
Ok, lo pensaré.
Te abrazaría ahora mismo,
pero no quiero que me des un puñetazo.
Haces bien.
Adiós.
Ya no quieres, ¿no?
Soy imbécil.
Marcos, no me puedo ir así.
¿Y por qué no? Antes íbamos a hacerlo.
Porque las cosas no funcionan a base de impulsos,
se necesita tiempo, Marcos.
Y tú mejor que nadie deberías saberlo.
¿Yo mejor que nadie?
¿Qué significa eso?
¿Qué te ha contado tu madre?
Mi historia, ¿no?
Dídac, tu madre está enferma.
Y espero que te des cuenta pronto. No, suéltame.
Marcos.
Marcos, ¿dónde vas? Quiero estar solo.
¿Has ido a cazar gamusinos?
Tranquila, mi amor, tranquila,
que a mí no me tienes que dar ninguna explicación.
Pero te aviso, te anuncio que hay lío.
- ¿Lío?
- La Asquito y el torturado también se han ido sin decir adiós
de tu campamento.
Y tienes a los monitores un poco alteradillos.
- ¿Que se han ido a dónde? - A buscar al conejo blanco.
- No sé qué te hace tanta gracia, también es tu problema.
No encontramos ni a Olivia, ni a Abel ni a Marcos.
- Ya, he salido a buscarlos y tampoco los he encontrado.
- ¿Qué pasa?
- Han desaparecido unos chicos del campamento.
- ¿Quiénes?
¿Cuánto tiempo hemos andado hoy?
No sé.
Es que no recuerdo que estuviéramos tan lejos.
Oye, nunca me has contado tu historia.
Es una historia triste.
Bueno, supongo que aquí
nadie está a salvo de una historia triste.
¿Alguna vez te has sentido tan culpable
que no puedes ni dormir por la noche
porque sientes que has hecho algo tan malo
que nunca nadie te va a perdonar?
No soy una buena persona, Olivia.
¿Y eso quién lo dice?
Yo no creo que seas una mala persona.
¿Dónde está?
Abel.
Abel.
Esto no debería estar aquí.
Es solo un flotador.
¿Quieres saber mi historia?
Mi hermano casi se ahoga en una piscina.
Sufre una parálisis cerebral.
Y desde entonces no se puede mover.
Ni podrá.
Y fue por mi culpa.
¿Y sabes por qué se tiró a la piscina, Olivia?
Porque le gustaba la sonrisa de un flamenco rosa.
¿Cómo se llamaba tu hermano?
David.
David.
¿Qué pasa?
Cuando estuve en la cabaña,
vi en el televisor el vídeo de una mujer.
Y estaba hablando de su hijo.
Quería que supiera que le perdonaba, que no fue su culpa.
Que David le perdonaba.
Creo que esa mujer era tu madre, Abel.
¿Qué está pasando?
No lo sé.
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