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Original subtitles

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1 ¡Guardia!

[aplausos y festejos]

¡Guardia!

¡Guardia!

- Llamame al director. - Claro, ya mismo le pido una cita.

No me jodás, huevón, acá me van a quebrar. Estoy mal ubicado.

Bueno, tranquilo. Lo hago enterrar al lado de su patrón.

No se preocupe.

Un detallito con puro cariño.

[aplausos y festejos]

[vítores]

¡Morite, perro, morite!

Yo recuerdo que estaba haciendo un trabajo para la universidad

y mi mamá llegó feliz gritando: “Mija, mataron a Escobar”.

Realmente nos alegramos. En la casa todos celebramos.

Luego esas sonrisas terminaron convirtiéndose en lágrimas...

porque nos dimos cuenta que la muerte de Escobar

no nos iba a devolver a mi papá.

Porque una muerte no paga a otra muerte, era continuar con una guerra.

Y era lo último que queríamos.

- ¿Por qué la trató así, detective? - Porque es un animal.

Yo estoy a cargo de esta operación, Ramos.

Esta jurisdicción es mía y aquí se hace lo que yo diga.

¿Le queda claro?

Le pido disculpas, mi colega no ha sabido manejar la situación.

A ver, en vez de estar alegando como un par de viejas

por qué no se dan la manito y se van para la mierda.

- Antes tenemos que hablar, le conviene. - No, a mí no me conviene nada, señor.

Le conviene a usted soltarme. Yo no tengo por qué estar acá.

- Yo sé perfectamente quiénes son ustedes. - Pues mejor, ¿no?

No, mejor no, porque es que yo no les voy a colaborar.

Yo a John no lo vendo.

Mire, Alexandra, piense en su esposo, en lo que más le conviene.

Les voy a decir una cosita.

John prefiere una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos.

- Perfecto, le tenemos las dos opciones. - Ah, qué bueno. ¿Ya me puedo ir?

- ¿Y usted también prefiere una tumba? - Ay, ¿por qué no se calla?

Es que con Escobar muerto, John Jairo tiene las horas contadas.

Oiga este, ¿Escobar muerto?

Escobar está muerto.

Piénselo bien, Alexandra.

¿Usted qué prefiere? ¿Mandarle cartas a la cárcel

o ir a llorarlo en una tumba?

[música]

Colabórenos.

[Alexandra solloza]

¿Qué hubo, pues? Ábrame la puerta. [ríe]

[los detectives ríen]

Buen trabajo, detective.

Pero no creo que haya funcionado.

Ya le sembramos la duda a la mujer. Ahora, give her time.

- ¿Qué? - Hay que darle tiempo.

Tiempo es lo que no tenemos, John Jairo tiene las horas contadas.

Y eso para la Fiscalía es perder todas las posibilidades que tenemos

- de sacarle la información. - Vamos un paso a la vez, Durán.

Un paso a la vez.

Mañana le hacemos la visita en la casa y tratamos de sacarle alguna prueba

para que incrimine a J.J.

[Ramos] Es eso o la tierra.

[Alexandra tose]

[jadeos]

[música sonando]

[Urrego] A ver, vamos a brindar papi.

[♪ ♪ ♪]

[conversación indistinta]

[música de fondo]

[Potro] ¡Que viva el cartel del Valle!

[todos] ¡Que viva!

¡Abajo Pablo Escobar!

[todos] ¡Abajo!

[♪ ♪ ♪]

[Ana María] Muy seguramente Alias J.J. sintió mucho miedo

con la muerte de Escobar.

Tal vez se sintió desprotegido.

No sé, a lo mejor ese miedo, esa angustia,

era parecida a la que sentí yo, a la que sintió mi familia,

a la que sintieron miles de víctimas durante años.

Yo recuerdo que era imposible salir a la calle sin pensar en los atentados,

en los carros bombas.

Era la sociedad del terror.

- ¿Cómo la están pasando mis nenes? - [todos] ¡Bien!

A ver, papi, hoy vamos a hacer un brindis en este día tan glorioso

que yo no lo podía dejar pasar por alto. ¿Sabés por quién vamos a brindar?

Por la flaca. [todos festejan]

Pero no por esta flaca.

Vamos a brindar por la flaca que es la muerte.

Que se llevó al miserable más grande que ha parido este país:

¡Pablo Emilio Escobar Gaviria!

¡Oíste! [todos festejan]

- ¡Que viva el Bloque de Búsqueda! - [todos] ¡Que viva!

Y que viva el cartel.

El cartel del Norte del Valle.

[disparos y festejos]

[♪ ♪ ♪]

[disparo]

[gritos]

[gritos]

Tranquilo, tranquilo, dejá la bulla.

Quedate quieto, quedate quieto. Dejá la bulla.

[J.J.] Sigan bailando tranquilos.

Sigan bailando tranquilos que acá no ha pasado nada.

¡Torres!

¡Torres!

[jadeos]

¿Qué pasó?

Ya vengo.

¡Torres!

Quedate quieto o te prendo a bala.

¡Torres! [disparo]

[Torres] Pero ¿qué fue, qué fue?

Quietecitos todos.

Amigo, qué pena con usted dañarle el ratico.

¿Será que me va a llamar al director

- o se va a seguir haciendo el marica? - No me meta en problemas.

No, el que se va a meter en un problema es usted. Hágale pues.

- Suéltelo. - Hágale pues.

[Potro] ¡Hacele, Torres!

[Torres] Esto es una locura J.J.

[golpe de puerta]

[Urrego] Va.

Patrón, necesito hablar con usted urgente.

Puerta, Querubín.

[Piojo] Patrón.

Discúlpeme, patrón, pero es mejor que salga ya mismo.

Allá afuera están pasando vainas.

[J.J.] ¡Torres!

Dejá la bulla. Quedate quieto.

¡Torres!

Quieto.

¿Cuál es la huevonada tuya, nene?

Nada, don Iván, aquí bregando con su mujer.

[Urrego] ¿Sabés qué?

Soltame al Potro y te perdono esta, mijo.

¿Cuál soltame al Potro? ¿Vos sos huevón o qué?

- Calmate. - Yo acá estoy mal ubicado.

Yo necesito es que me pasen de patio.

Estás muy alebrestado, papi.

¿Tenés mucha cosquilla?

- Vos y yo vamos es a negociar. - Qué vamos a transar vos y yo.

Acá todo está dicho.

Está muy clarito lo que iba a pasar. [disparo]

[gritos] ¡Ay, hijo de puta! ¡Mucho perro!

Quieto, quieto.

Atrás.

[J.J.] ¡Callate, callate! Para atrás.

Para atrás o le doy el descanso eterno.

[gritos]

[Bejarano] ¿Dónde carajos estaba?

¿Qué estaba haciendo para que pasara todo esto?

- Doctor, le juro... - ¿Clemente dónde está

para que me presente un reporte de toda esta vaina?

- No, yo lo llamé... - ¡Ni me hable!

Ni me hable que tiene tufo a whisky.

Límpiese esa jeta, que la tiene llena de colorete.

- Le juro que no fue mi culpa... - ¿Dónde están?

Están en la enfermería, señor.

[Potro] Mirá cómo me tenés, no me jodás más.

[golpean la puerta]

¡Auxilio!

[J.J.] Entrá pero solo.

- [Potro] ¡Auxilio, mi jefe! - Cerrá la puerta.

- Solo, quedate afuera. - [Bejarano] Torres, quédese ahí.

[Bejarano suspira] ¿Qué fue lo que hizo?

Nada, unos tiritos y ya.

Es que eso no era necesario.

Pero ya armé el mierdero, ¿qué vamos a hacer?

- Ayudame. - Ya, tranquilo. ¿Por qué tenía

que llegar a esto? ¿Qué es lo que quiere?

Que me cambie de patio.

A ver, señor, a esta hora, una cárcel estatal requiere protocolos,

- papeles, esto no es La Catedral. - Viejo marica.

No me venga a enredar. Me puede cambiar de patio

a la hora que sea, sin ningún problema.

Mire, hagamos una cosa.

Deje que un médico atienda al Potro y yo le ayudo.

Eso, un médico. [gritos]

Callate.

No, señor, yo necesito que usted me garantice que me va a cambiar de patio.

Pues tiene mi palabra.

¿Usted sabe qué hago con su palabra?

¿Entonces qué quiere?

[suena el teléfono]

[tono de llamada]

[sigue sonando el teléfono] Virgen santísima.

- ¿Aló? - Aló, doña Rosa, habla con John Jairo.

John Jairo, ¿qué pasó?

Alexandra no está aquí, se fue para Bogotá.

[J.J.] Deje la bulla y escuche lo que le voy a decir.

Dígale a Alexandra que llame al abogado y que le diga esto.

A mí me van a pasar de patio en este momento,

que si me llega a pasar algo, el responsable es Eduardo Bejarano.

[J.J.] Apréndase bien este nombre, Eduardo Bejarano.

[J.J.] Dígale que si me llegan a matar, cualquier cosita

que se llame al amigo. Ella sabe a quién llamar, ¿oyó?

Y dígale, Eduardo Bejarano.

Hágale, pues.

Yo lo cambio de patio, pero eso no garantiza que a usted no le pase nada.

Desde que llegó a la cárcel le tiene ganas todo el mundo.

- Entonces, tampoco. - Usted tranquilo.

- Cumplo mi palabra, lo cambio de patio. - Hágale.

[Potro] Panita, panita, no me dejés acá tirado, no me... [gritos]

[Bejarano] Torres.

Alístese para que lo pasen al patio de los paras, ¿bueno?

Yo cumplo.

[Potro] ¿A dónde va? [gritos y sollozos]

Agradezca que yo no estaba anoche porque yo sí no lo dejo

armar esa guachafita.

Vamos a ver cuánto le dura esa sonrisa cuando estos perros empiecen a morderlo.

Amigo, yo con estar vivo ya gané.

Acá me siento más tranquilo, como en familia.

[Abel] Sobra decirles, señores que nuestro compromiso es con la patria

y con la democracia.

Así que a tierra, 20 de pecho. ¡Ar!

Ahí lo dejo con su familia.

[los presos cuentan al unísono]

[♪ ♪ ♪]

Los paramilitares surgen como grupos armados al margen de la ley

para defender a los terratenientes de la guerrilla.

Luego, poco a poco se dan cuenta que el negocio del narcotráfico

es más lucrativo y es una mejor manera de financiación.

Mi padre fue uno de los primeros en denunciar los nexos y alianzas

entre los carteles del narcotráfico y los grupos paramilitares.

♪ Oh gloria inmarcesible ♪

♪ Oh júbilo inmortal ♪

♪ En surcos de dolores ♪

♪ El bien germina ya ♪

[Abel] Comando, a discreción.

Rompan filas.

Bueno, tuvo tiempo de pensar, ¿no?

[Abel] Ah, muy bien.

A ver, qué le paso yo aquí.

Vamos.

Comandante, ¿cómo está?

¿Pero a quién tenemos aquí? Si es al mismísimo J.J.

El patrón lo estimaba mucho a usted.

En lo que yo le pueda colaborar, cuente conmigo, ¿oyó?

¿A usted se le olvidó que su patrón estaba organizando un embarque para mí?

No, yo supe de ese negocio.

¿Y en dónde está el billete?

A usted esa plata no se le ha perdido.

Mientras yo esté vivo, yo le respondo por eso, ¿sí me entiende?

- ¿Y cómo me la piensa conseguir? - Usted sabe que yo me doy mañas.

Eso se le echa todo el teléfono que sea necesario.

Yo tengo mis haraganes, yo tengo mi gente.

Eso sí, me va a tener que dar un tiempito.

[ríe] ¿Usted lo que necesita es tiempo?

Mire, señor. Entienda que con la muerte del patrón,

la gente está replegada. Eso afuera está una cosa de locos.

Pero usted confíe en mí que yo mismo le busco esa plata

y yo mismo se la entrego.

Jaque.

Claro que me la va a entregar, perro.

Claro que me la va a entregar.

Por ahora, solo siéntase como en su casa.

[♪ ♪ ♪]

Con permiso, comandante, muy formal.

Usted tranquilo, amigo.

Palabras más, palabras menos, eso fue lo que me dijo.

- ¿Pero cómo que eso? ¿Qué más? - No más.

- ¿Está segura? - Que sí.

Vea, Alexandra, yo creo que ahora lo más importante

es que se dé mañas para que él se entere

- que usted está embarazada de él. - ¡Ey, dele con el temita!

¿Usted es que no se da cuenta que a John se le vino el mundo encima

- con la muerte de Pablo? - Pues claro.

- ¿Y entonces? - Pues precisamente por eso, Alexandra.

Por eso es que él se tiene que enterar que usted está embarazada,

para que nos deje organizadas, sino después de muerto, ¿qué?

¿De muerto quién?

¿Ah?

Mucho cuidadito, ¿no?

Ay, mi amor, yo sé que usted está muy enamorada y que no quiere pensar

que esas cosas pasen, pero una de las dos tiene que tener los pies en la tierra

- y pensar. - Ya.

[tono de llamada]

[suena el teléfono] Aló.

Aló. ¿Usted me puede por favor comunicar con el doctor Cantillo?

¿De parte de quién?

De parte de J.J. ¿Me lo puede pasar?

[dubitativa] No, qué pena, eso no va a ser posible.

Lo que pasa es que al doctor Cantillo lo mataron hace unos días.

- ¿Cómo? - [secretaria] Hasta luego.

¿Qué pasó, Alexandra? ¿Qué le dijeron?

[forense] Orificio a la altura del corazón.

[forense] Tiene orificio de salida.

[Abel] Tenemos que averiguar qué es lo que quiere esa gente.

[Abel] Así que oídos y ojos bien abiertos, ¿entendido?

- [presos] Sí, señor. - [Abel] No nos vamos a dejar joder.

[J.J.] Dele duro como si fuera la mujer.

[Abel] J.J.

Venga, mi viejo. Tranquilo.

Descanse, queda relevado.

J.J., quiero informarle que a partir de este momento

usted es el nuevo jefe de aseo de este patio.

[todos ríen]

¿Jefe de aseo? Listo, se le hace.

Ahí tiene para entretenerse mientras piensa cómo es

que me va a conseguir el dinero.

Sí, señor. Yo ya hice unas llamadas.

- Ese dinero lo quiero prontico. - Cuente con eso.

- Comandante Abel. - Permiso.

Espera, espera.

Lo que pasa es que yo tengo una pequeña duda, una urgencia.

- ¿Qué será? - ¿Quién me va a acompañar

a hacer mis cosas ahora que Roldán se largó?

Mire, le presento aquí a nuestro amigo John Jairo Velásquez Vásquez.

Él es el nuevo jefe de aseo de este patio.

Él se va a encargar de esos menesteres.

¿Cómo así?

Mire, como puede ver, aquí nuestro amigo es un poco... grande y se le dificultan

algunas cosas personales. Nosotros siempre le asignamos a alguien

para que le ayude en esos menesteres.

Así que a partir de este momento, usted es el encargado de esos menesteres.

[Abel] ¿O tiene algún inconveniente?

- Ningún problema, señor. - [Torres] Don Abel Mahecha.

[Torres] Por acá lo están solicitando, señor.

- Voy. Ahí quedan. - Gracias, comandante.

¿Entonces qué? Hacele, mijo. Hacele.

- ¿No te aguantás? - No.

Vamos pues. Hágale, tranquilo amigo.

Urrego.

Contame.

¿Qué querés a cambio para que me traigas a J.J. a mi patio?

Veo que se encariñaron con J.J., ¿no?

No, es que me está debiendo un billete y tengo que cobrárselo

y vos sabés que a mí nadie me queda debiendo nada.

¿Y cobrarle significa qué?

¿Ah?

- Ese es problema mío, papi. - Pero también es problema mío.

Porque si cobrarle significa que lo van a matar,

yo no se los puedo entregar.

No jodás.

¿Te encariñaste con él tan rápido? ¿Ah?

No, con él no.

Pero sí con una platica que se me refundió por ahí y J.J. me la va a recuperar.

Te voy a proponer un negocio.

Vos me entregás a J.J.,

y yo te cobro ese billete, papi.

No, yo no puedo aceptar ese ofrecimiento.

Yo no les puedo entregar a J.J.

Desde que mataron al señor que nos giraba los cheques,

J.J. es mi único seguro.

¿Querés que te dé un anticipo?

Nosotros nunca queremos problemas con ustedes, no hemos tenido.

Mire, me alegra mucho que por fin estemos de acuerdo en algo

porque nosotros tampoco queremos problemas.

Puerta.

Vea, Torres. Quiero que entienda que el que jala más para un patio

que para el otro... le va mal.

Mamá, qué hubo pues a empacar que nos fuimos. Apúrese, ¿sí?

Yo no me pienso ir de mi casa, Alexandra.

Perdón, ¿usted no me está escuchando? Nos tenemos que ir ya, mamá,

no tenemos otra opción.

- ¿Y para dónde, niña? - No sé. No tengo ni idea.

Tenemos que salir primero de acá y después miramos para dónde agarramos.

[Rosa] "Después miramos". Alexandra, ¿usted se está oyendo?

Nosotras no nos podemos ir como un par de locas por ahí

y dejar la casita botada y todo. No, no señora.

- Y menos con usted preñada. - ¡A ver, yo estoy preñada

pero no estoy lisiada! ¿Listo? Si le estoy diciendo

que nos tenemos que ir es porque nos tenemos que ir.

Mamá, mataron a Pablo, mataron al abogado. Están matando a todo el mundo.

¿Qué quiere que me maten a mí?

¿Y después la maten a usted?

[♪ ♪ ♪]

[Alexandra] No se me ponga así.

[Alexandra] Venga, venga, ya.

Ya, perdóneme.

[Alexandra] Perdóneme por haberla metido en esta vaca loca.

Mamá, es que no es capricho mío. Aquí estamos corriendo peligro.

Yo no quiero que a usted me le pase nada.

Ni a usted ni al bebé, por favor, entiéndame.

[Alexandra] No me la ponga más difícil.

[Rosa solloza] Mire, yo le...

Yo le prometo que todo va a estar bien. ¿Sí?

Pero por favor, nos tenemos que ir. Vaya empaque.

Vaya empaque que usted es berraca.

[Alexandra] Hágale, pues.

[respira hondo]

[♪ ♪ ♪]

[sicario] Hágale, hágale.

[disparo] [Alexandra grita]

Venga, venga.

[disparo]

[sicario] Hágale, busque, busque bien.

[sicario] Busque al fondo. Hágale.

[Alexandra] Rápido, venga.

Al segundo piso. Rápido, venga.

Rápido, rápido.

[respiran agitadas]

Alexandra, nos van a matar. [Alexandra chita]

Nos van a matar.

[♪ ♪ ♪]

Alguien entró, alguien entró.

[sicario] Aquí están.

[sicario] Abrí, malparida.

[sicario] ¿No vas a abrir? [disparo y gritos]

[disparos]

[♪ ♪ ♪]

[disparos]

Se escapó este hijo de puta.

[golpea la puerta] [Durán] Alexandra.

Alexandra, abra la puerta.

Es la Fiscalía. Soy Durán.

[Durán] Alexandra, ya está a salvo. Abra la puerta.

[golpea la puerta] Alexandra.

[Durán] Alexandra.

[Durán] Confíe en nosotros, Alexandra. Ya están a salvo.

¿Están bien?

¿Se encuentran bien?

¿Quiénes... quiénes eran?

No tenemos ni idea, pero las iban a matar.

Si no vienen con nosotros, no vamos a poder seguir protegiéndolas.

- Vamos, por favor. - Sí, vámonos, Alexandra. Vámonos.

- Vamos, vamos. - Venga.

[Potro] Contame cuál es la novedad. ¿Pudiste matar a la gallina?

[sicario] No, nada, Potro. Esa gallinita se nos voló.

[gritos de dolor] ¿Cómo así que se te voló?

¿Vos sos huevón o qué?

A ver, calmate. Imaginate que apenas estábamos por desplumarla

llegaron dos tipos y empezaron a darnos candela.

Es más, le dieron al Mono.

Me importa un reverendo culo si tenían seguridad y si mataron al Mono.

Vos la buscás, la encontrás y me la matás.

Quiero esa gallina muerta para el sancocho de hoy.

- ¿Me entendés, maricón? - [sicario] ¿Aló?

[se queja de dolor]

[♪ ♪ ♪]

Buenas.

[explosión]

[hombre] ¡Todos al piso!

[gritos]

[Carrillo] Quieto todo el mundo. Abajo todo el mundo.

No se vayan a levantar porque les va mal.

[Carrillo] ¿Dónde está 3H? Contesten, digan.

Vos te quedás. Yo me voy ya.

[Carrillo] ¿Lo están defendiendo? ¿Dónde está...?

[♪ ♪ ♪]

[Carrillo] ¿Dónde está 3H? Tú, ven para acá.

[Carrillo] ¿Dónde está 3H? Cántala, ¿dónde está?

[disparos]

[Carrillo] ¿Ustedes también quieren lo mismo? ¿Quieren que los mate?

Armen un perímetro, vamos a buscarlo que no debe estar lejos. Vamos.

[Carrillo] Vamos, rápido.

[♪ ♪ ♪]

[3H] Pará, hijo de puta, pará.

- [militar] Quieto, al piso. - Ya, ya.

- [3H] Ya, calmados, calmados. - [militar] Al piso.

[3H] Calmados, calmados.

Ya, ya.

[Castañeda] Yo le recomendé personalmente la seguridad de 3H.

- Sí, mi comandante, pero usted sabe... - Cómo se le ocurre aparecerse aquí

- sin el hombre. - Mi comandante, primero me disculpo.

Pero usted sabe que don 3H con el tema de la seguridad

no le para muchas bolas.

Vea gran huevón, yo no le pago a usted para que me venga con excusas pendejas.

Yo le encomendé la seguridad de mi cuñado y usted me lo deja perder.

Pero le advierto una cosita.

Si 3H no aparece rapidito, yo mismo voy a despellejar vivo

a cada uno de los hombres de su unidad.

Y usted va a ser el primero.

- Y ahora largo de aquí, maldita mierda. - Sí, mi comandante.

- Carlos, ¿qué pasó con 3H? - ¿Será que me podés dejar tranquilo?

¿Me viste cara de tonta o qué? Qué pasó con mi marido te estoy diciendo.

Linda, te prometo que yo voy a recuperar a tu marido sí o sí,

pero dejame resolver las cosas a mí.

Para el momento en el que J.J. se entrega, Castañeda era uno de sus peores enemigos.

Pero este realmente era poderoso.

Tenía todo un ejército a su disposición, con diferentes frentes en todo el país.

- Venga. - No, gordo, no me jodás.

Yo ahorita no tengo tiempo de limpiarle el culo a nadie.

¿Cómo me está hablando a mí? ¿Muy gallito o qué?

- ¿O quiere que hable con el comandante? - Hable con el que quiera, amigo.

[Robledo] Mierda.

- [J.J.] ¿Y ese quién es? - [Robledo] ¿Y a usted qué le importa?

- ¿Cómo me le va, señor? - ¿Cómo va todo?

- Bien pueda siga, yo lo acompaño. - Gracias.

Esta gente nos cogió a mansalva.

Nosotros estábamos ahí hermano, en el campamento.

[riendo] ¿Sabe qué es lo más berraco de todo?

Me salvé por una meada.

[ambos ríen]

Me dieron ganas de mear. Me salí del campamento, hermano,

me metí detrás de una piedra, cuando, ¡pum, hijo de puta!

Una granada, hermano. Salí todo aturdido y comencé a mirar.

Y cuando vi fue a los chinos, hermano, les estaban dando bala.

Muy berraco.

- ¿Y no le montaron la perseguidora? - Claro, hermano.

Esta gente venía por mí.

Yo escuché que empezaron a preguntar, ya tenía visto el terreno

y bajé por una cañada.

Esa cañada da a una carretera.

Lo más berraco de todo eso es que ni los guerrilleros ni yo

sabíamos que me iba a encontrar con la caravana del ejército.

[riendo] Puta. Y me echaron mano y veame acá.

¿Y cuándo lo judicializaron

no sospecharon que usted es familiar de los Castañeda?

No, hermano, no. Cuando me cogieron presenté cédula falsa.

Donde esa gente se llegue a enterar, a mí se me va hondo.

[Torres] Señor Velásquez, tiene visita.

[J.J.] Listo amigo.

¿Qué hubo, John Jairo?

¿Y vos por qué tenés eso? ¿Dónde está Alexandra?

Porque la tenemos en Estados Unidos.

¿Y para qué se la llevaron si ella no tiene nada que ver en este asunto?

Porque la iban a matar y nosotros tuvimos que intervenir.

- Bueno, yo tengo que hablar con ella. - Vaya, llámela.

Dese cuenta por usted mismo.

John Jairo...

yo lo quiero ayudar.

Yo puedo conseguir que usted se encuentre con ella.

Usted lo que tiene que hacerme es un favor a cambio.

¿Y eso qué es?

Su confesión.

Acepte los cargos por narcotráfico.

[ríe] No voy a ser huevón para que me extraditen.

Metete eso por el culo, mejor.

- Le estamos ayudando, John Jairo. - No, muy formal por la ayuda.

El acuerdo le conviene, John Jairo.

Si usted acepta trabajar con la Fiscalía,

nosotros nos vamos a encargar de que la DEA

le dé toda la protección a Alexandra en los Estados Unidos.

Le van a brindar todas las comodidades que la agencia pueda.

Ella va a estar allá con carro, con casa, con dinero.

Y lo más importante de todo, va a tener protección.

[Durán] Piénselo. Piense en su familia.

Piense en Alexandra, piense en su suegra.

Piense en su hijo.

[Durán ríe]

No sabía que Alexandra está embarazada.

[Durán] Entonces piense en su familia.

[Durán] ¿Cómo los quiere ver? ¿Vivos o muertos?

Hacé lo que querás. A mí ya no me importa.

¿Seguro?

¿Está seguro de lo que está diciendo?

Esta conversación la va a escuchar Alexandra.

Y seguramente las cosas que nos diga Alexandra

van a ser importantes.

Y esas cosas que nos diga van a ser suficientes

para que usted se pudra en una cárcel en Estados Unidos.

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