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Amelia.
�Amelia!
�Y ahora qu� quieres?
Quiero la cena.
- No comer�s hasta que llegue Belle. - Eso dijiste hace media hora.
Yo tengo hambre y voy a comer ya.
No te quedes ah� mirando, sirve la comida.
- Ni miga hasta que llegue Belle. - Oye, t�...
Muy bien, adelante, dilo.
S�lo soy una pariente pobre ingl�s que os hace,
a ti y a Belle el favor de trabajar en este siniestro caser�n,
con sus voces nocturnas riendo y gritando,
y pasos, golpes y puertas que chirr�an.
A veces desear�a no haber venido jam�s a Am�rica,
pero s� en qu� lado me untan el pan de mantequilla.
Por eso esperaremos hasta que llegue Belle.
�Por fin llegas!
�Te das cuenta de que son las 7:30 y no he cenado?
Lo que estuve haciendo es mucho m�s importante que comer.
A mi edad, nada es m�s importante que comer.
- �Qu� estuviste haciendo? - Llamar a la mujer de Wayne Fletcher.
Para hablar de Donna y Wayne, imagino.
- Donna es mi sobrina. - Tambi�n la m�a, �y qu�?
Yo no trato de organizarle la vida.
Toma nota, Belle Kincaid: ella nos dejar� alg�n d�a.
Tiene edad para cuidarse sola. Y mucho car�cter.
Tenga o no car�cter, no soportar� que ande por ah� con Wayne FIetcher.
No anda con Wayne FIetcher.
- Trabaja para �l en su bufete. - No tiene por qu� trabajar.
Ninguna mujer Kincaid ha trabajado jam�s,
y dudo que trabaje mucho pasada la medianoche.
- La cena est� en la mesa. - Bien.
- �Y Donna? - Se fue.
Esper� aqu� hasta pasadas las siete,
y cuando su insolencia perdi� su efecto, se march�.
Ten�a trabajo pendiente en el despacho para Wayne.
�Trabajo nocturno!
No te quedes ah� haciendo muecas como un mono.
La comida es lo m�s importante de tu vida. Vamos al comedor.
Por supuesto, querida hermana. �Puedo?
Gracias por ayudarme esta noche.
No te lo habr�a pedido
de no ser porque debo entregar esto en el juzgado ma�ana.
- Fue un gran favor. - El que t� me hiciste.
Me ha sacado de aqu� un par de horas.
Es la �nica manera de salir de esa casa de noche.
- Te lo agradezco, jefe. - Donna.
�Qu�?
Esta noche hablar� con Vivian.
Hemos de ponerlo todo en claro. No podemos seguir as�.
No es justo.
- �Wayne? - �S�?
Por favor, no hagas nada que uno de nosotros pueda lamentar.
La gente habla de nosotros.
T�o Sam y t�a Belle han sido buenos conmigo.
No quiero hacerles da�o.
Y no quiero ser el motivo por el que se lo hagas a ella.
A Vivian no le importo tanto como para sentirse herida por mis actos.
Bueno, ma�ana me pasar� el d�a en el juzgado,
as� que te llamar� por la ma�ana a ver c�mo est�s.
De acuerdo.
�No olvida algo, Julian?
Le he dicho todo lo que s�, capit�n McCracken.
- Buenas noches, se�or Fletcher. - Buenas noches, capit�n.
�Qu� hacen aqu�? �Algo va mal?
Mucho. Acabamos de encontrar muerta a su esposa abajo.
�Vivian, muerta?
�C�mo ocurri�?
A primera vista, por asfixia.
�Pero c�mo?
Eso tenemos que averiguarlo.
No hay se�ales de violencia, ni huellas.
�D�nde estuvo usted esta tarde entre las 7 y las 11?
- En mi despacho, trabajando. - �Puede demostrarlo?
- S�, alguien estaba conmigo. - �Qui�n?
Mi secretaria.
Pero si hay forma de que su nombre no trascienda...
As� que es un romance.
�No puede ser que usted quisiese dar pasaporte a su esposa?
Olvida, McCracken, que soy abogado.
- No tengo por qu� responder... - S�, lo s�. No tiene por qu� hablar.
Pensaba que querr�a usted ser de ayuda.
Julian ha sido de mucha.
Dice que pretend�a usted deshacerse de su mujer.
Cree que le gustar�a casarse con esa tal Kincaid.
�Eso vino a decirle ese farsante?
No exactamente. Afirma haber venido a averiguar
por qu� su mujer no acudi� a una cita en su estudio.
Dice que telefone� varias veces y nadie contest�.
Tambi�n afirma haber tenido el presentimiento ps�quico
de que algo iba mal.
Por eso vino aqu�.
Nadie atendi� al timbre, as� que llam� a comisar�a.
Y hallamos el cad�ver.
- �Hay algo raro en esta historia? - Mucho.
Se define a s� mismo como investigador ps�quico.
No s� su verdadero nombre.
Mi esposa le conoci� har� un a�o en una de esas tontas sesiones
a las que tan a menudo asisten las mujeres.
Tontas tal vez para usted, se�or Fletcher,
pero no para quien cree.
�La se�ora Fletcher cre�a?
M�s que eso. Era uno de esos raros individuos,
veh�culos naturales de contacto con el mundo de los esp�ritus.
�Sab�a que su esposa era medium?
S�lo s� que, desde que conoci� a ese hombre, cambi� mucho.
Perdi� el inter�s por m�, abandonaba nuestra casa
y no hablaba m�s que de la muerte y la vida tras la muerte.
Se torn� extra�amente interesada en el suicidio.
De hecho, estaba leyendo sobre el tema.
SUICIDIOS FAMOSOS EN LA HISTORIA
�Cree que su esposa se suicid�?
No s� qu� pensar.
Su mujer fue asesinada, se�or Fletcher.
Le dije que descansase
antes de venir a mi estudio para la experiencia de esta noche.
Y entonces,
sent� recibir un mensaje suyo. Supe que le hab�an hecho da�o.
Estoy seguro de que quer�a contactar conmigo
desde el otro lado.
�Cen� en casa hoy?
- S�. - �A qu� hora sali� hacia el despacho?
- Unos minutos antes de las 7, creo. - �Pero no est� seguro?
S�, lo estoy. Tuvo que ser hacia esa hora,
porque me reun� con mi secretaria en el despacho a las 7.
�Diga? S�, est� aqu�.
Para usted, capit�n.
McCracken.
�Hace cu�nto?
Bien, gracias.
Fletcher, le detengo como sospechoso de asesinato.
- �No estar� cometiendo un gran error? - Puede. Ya me pas� antes.
No estar� detenido por mucho tiempo, si lo estoy.
Hasta ma�ana, tal vez.
- �Le suena el habeas corpus? s- Claro, claro.
Ll�vatelo, Harry.
Mejor venga conmigo, Julian. Podr�a necesitarle.
Desde luego.
Por cierto, y por curiosidad, �cu�l es su verdadero nombre?
Julian.
- �Julian qu�? - Julian Julian.
Est� usted estancado.
�No tienes orgullo?
�No te dice nada el apellido Kincaid?
No he hecho nada que deshonre el apellido.
�Y que murmuren sobre tu relaci�n
con Wayne Fletcher no es deshonroso?
No puedo evitar que la gente pinte como desagradable
- una relaci�n perfectamente decente. - "Relaci�n perfectamente decente".
En mi �poca, ninguna chica con un m�nimo inter�s en su reputaci�n
ir�a a trabajar de noche al despacho de un hombre.
Pero esta no es su �poca, t�a Belle.
- Vivimos en un mundo nuevo. - Y yo brindo por ello.
�Qui�n puede ser a estas horas de la noche?
- Ve a ver, Amelia. - L�stima que nacieses hace tanto tiempo, t�a Belle.
Tal como te recuerdo, a la edad de Donna,
no eras tan fea.
Pudiste haber pescado un hombre, si la gente no pensase
- que hu�as de ellos. - Calla, y deja ese bocadillo.
�Qu� le pasa?
Si comes algo de pinta tan empachosa, no pegar�s ojo.
�Has acabado, querida hermana?
No te preocupes por eso.
Dormir es algo posible
s�lo cuando las sombras de los muertos se toman la noche libre.
- Se�or Julian. - Buenas noches, Amelia.
- Disculpe por venir a esta hora... - D�jelo, Julian.
Si los dem�s se han acostado, despi�rtelos.
Quiero hablar con todos los residentes.
- �Y usted quien es? - Capit�n McCracken, detective de la Polic�a.
- �Detective? �Qu� ha hecho? - �Qui�n?
Donna.
Sab�a que tarde o temprano ocurrir�a algo horrible,
con todas esas noches movidas con Wayne Fletcher.
Luego hablaremos de eso.
Es Julian. Trae un detective con �l.
- �Detective? �Y qu� quiere? - Hacerle unas preguntas.
- Sobre un asesinato. - �A qui�n han asesinado?
A la esposa de Wayne Fletcher.
Parece muy alterada, se�orita. �Le importa decirme por qu�?
No, ver�,
trabajo para el se�or Fletcher,
y claro, la noticia de que su mujer ha muerto...
- Tambi�n trabaj� para �l esta noche, �no? - S�.
Si insin�a que ella ha tenido algo que ver con el asesinato...
- �Qui�n es usted? - �Que qui�n soy? Eso me gusta.
- Soy Belle Kincaid. - Ah, s�.
Tambi�n quiero hacerle unas preguntas,
en cuanto termine con la joven.
Mientras, puede sentarse.
- Y usted ser� Samuel Kincaid. - S�, yo soy.
Y esta es Amelia, de la rama inglesa de la familia
- que despilfarr� el dinero. - Ya veo.
Y no me pregunte sobre el asesinato.
No he salido de casa en todo el d�a.
Bien, ah� tenemos la primera coartada del caso. Si�ntese.
- Usted rel�jese tambi�n, Julian. - Gracias.
�Ese perturbador de esp�ritus tambi�n est� metido en esto?
- �Conoce a Julian? - �Conocerle?
Casi ha vivido aqu�
desde que Belle y Amelia decidieron
que quer�an hablar con todos los fantasmas de los Kincaid.
En este casa ya hab�a muchos ruidos antes de que �l llegase,
pero tendr�a que o�rla ahora.
Venga cualquier noche, si�ntes conmigo y me entender�.
Puede que lo haga.
Fletcher dice que estuvo con �l en su despacho de las 7 a las 10.
- �Es cierto, se�orita Kincaid? - S�.
�Sospecha de Wayne?
- Lo he mandado al calabozo. - Pero �l no pudo haber sido.
Cuando me trajo a casa me dijo que volver�a para hablar con Vivian...
�Sobre qu�?
- Asuntos personales. - No es muy colaboradora.
�Qu� quiere decir?
S� que est� enamorada de Fletcher, y �l de usted.
Supongo que eso se lo dijo Julian.
No tuvo que hacerlo. Fletcher intent� que su nombre no figurase,
tratando de protegerla.
T�pico de Wayne, un se�or muy respetable.
Un buen tipo, s�,
que mata a su mujer y enreda a Donna en el caso.
- Wayne no es un asesino. - Si me hablase usted sobre
ese asunto personal, podr�a ser de ayuda.
�De qu� iba a hablar con su esposa?
Iba a pedirle un careo, e insistirle para que le dejase.
Ah� est�, un asesino.
Eso parece,
�pero no le suena raro que
tuviese que ir a casa a pedir un careo a una mujer muerta?
Por cierto, �qu� estuvo haciendo usted esta noche?
�Qui�n dijo que sal�?
Recibimos una llamada an�nima en comisar�a.
Parece que sale poco despu�s del anochecer.
Uno de sus vecinos debi� de verla.
- Entrometidos... - �D�nde estuvo usted?
Visitando a Vivian Fletcher.
- Se�orita Belle, no deber�a... - No se meta en esto, Julian.
Siga, se�orita Kincaid.
�Por qu� visit� a la se�ora Fletcher esta noche?
Para pedirle que obligase a su marido a dejar en paz a Donna.
- �Y ella acept�? - S�.
- �Estaba viva la se�ora Fletcher cuando se fue usted? - Claro que s�.
Estaba a punto de cenar.
- �Qu� hora era? - Sobre las 6:40 de la tarde.
- �Estaba �l en casa cuando se march�? - Su coche entraba por el camino
del garaje cuando me desped� de Vivian.
Lo veo todo muy l�gico. Ella le pidi� que dejase a Donna,
�l mont� en c�lera y la mat�.
�Por qu� no van y cuelgan al tipo,
o lo que sea que se haga con los asesinos,
en lugar de hacer preguntas est�pidas?
A veces la l�gica apunta hacia la persona equivocada.
�Rid�culo! �Por qu� tiene que prolongar el caso
y traernos a todos un mont�n de mala reputaci�n?
Tiene preso al asesino, y lo sabe.
Puede ser.
Se�or Kincaid,�d�nde estuvo esta noche? - Cazando fantasmas.
- �Dio con alguno? - No.
Me sent� en el desv�n con una escopeta de dos ca�ones
hasta que no pude soportar el hambre, pero nada.
Hemos estado escuchando ruido de cadenas all�,
- y alguien que r�e cada noche. - Muy interesante.
�Le importa salir un momento al pasillo conmigo?
- Quiero hablar en privado. - S�, hombre.
No se mueva de aqu�, salgo un momento.
Un poco tarde para ir de excursi�n, �no le parece?
- �Ve ah� a alguien conocido? - Pues s�, vivo al lado.
Entremos, a ver si sus vecinos le reconocen.
- Hola, Bruce. - Hola, se�or Kincaid.
�D�nde le encontr�?
Lo sorprend� de mir�n ah� fuera.
- Dice que vive al lado. - Es verdad.
Pase al sal�n, se�or.
- Hola, Donna. - Bruce, �qu� haces aqu�?
Adel�nte, cu�nteselo. Yo tambi�n escucho.
O� en la radio lo que le pas� a la se�orita Fletcher.
Sab�a que estar�as afectada, as� que sal� a ver qu� pod�a hacer.
Vi el coche de polic�a fuera,
y mir� por la ventana a ver qu� estaba pasando.
All� me encontr�.
Es horrible saber que volviste a casa hoy con un asesino.
�C�mo sabe que volvi� acompa�ada?
Hab�a salido a dar una vuelta, y pasaba por all�...
�A dar una vuelta! Me espiabas, como siempre.
Espiar es una forma de proteger a alguien que te importa.
�Proteger?
Claro. Todo el mundo trata de protegerme,
- trat�ndome como a una ni�a. - �Donna!
Pues no soy una ni�a,
y nada de lo que ninguno de vosotros pod�is decirme
me convencer� de que Wayne Fletcher es culpable de asesinato.
�Escuchen!
�Se refiere al reloj?
No, al fantasma del desv�n.
Ya se est� riendo otra vez.
Ah� est�, �lo oye?
- �Dice que est� en el desv�n? - S�.
Es el esp�ritu del t�o Joe.
Curiosa manifestaci�n. La he o�do muchas veces.
Hemos tratado de establecer contacto,
- sin resultado. - �Majader�as!
Si ese es el fantasma de Joe Kincaid, mucho le ha cambiado la voz.
Cantaba en el coro.
�Pero y las cadenas? Sabes que las has o�do.
�Y eso qu�?
Parece que el t�o Joe era algo gamberro de joven
y le pillaron una vez en el sur sin dinero.
Y le pusieron un mes en una cuerda de presos.
Nunca logr� borrar esa mancha.
Y esa cosa de ah� arriba arrastra cadenas.
- Echemos un vistazo al desv�n. - Yo no.
- Ni yo. - Se lo mostrar�.
Usted es el experto en esp�ritus, Julian. Mejor que nos acompa�e.
- Por supuesto. - Yo tambi�n voy.
- A m� me gustar�a tambi�n, si no le importa. - Claro, �por qu� no?
�Crees que deber�a contarle a McCracken lo de Donna?
�El qu� de Donna?
No pudo haber estado en el despacho de Wayne Fletcher a las 7.
- No se march� de aqu� hasta entonces. - �Est�s segura?
Segura.
Mira, Amelia, no digas una palabra de esto a nadie.
�Entendido?
Ya no oigo nada.
Puede que t�o Joe nos oyera llegar.
Ese es mi cuarto.
La esposa de t�o Joe muri� en �l.
Podr�a ser su esp�ritu camino del desv�n, para jugar con t�o Joe.
- Aqu� no hay nadie. - Nunca hay nadie.
Llevo a�os tratando de encontrar abierta la puerta.
Podr�a al menos intentar engrasar un poco las bisagras.
- S�. - Mu�streme el desv�n.
Creo que el t�o Joe sigue ah�. Vamos.
Est� muy oscuro.
Tal vez su fantasma sali� por esa ventana.
- Se�ores, he aqu� el fantasma. - Un mapache.
�Incre�ble!
Debe ser el animalito que los Morrison encadenaron en su patio trasero.
No s� yo... Un poco s� se parece al t�o.
Tiene la orejas diferentes.
Wayne.
- Hola, Donna. - Tienen cinco minutos para hablar.
- Les vigilo desde el pasillo. - Gracias.
Oh, Wayne, he estado tan preocupada.
No hay de qu� preocuparse.
- �No creer�s que mat� a Vivian? - No, claro que no.
Pero ese detective, McCracken, vino a casa anoche.
Tem�a que me sonscacase algo.
- �El qu�? - Que no estabas en el despacho a las 7.
No llegu� hasta la 7 y cuarto, y t� unos minutos depu�s.
Bueno, si es todo lo que te preocupa, olv�dalo.
Claro que me llev� unos minutos ir de casa al despacho.
Pero le dijiste a McCracken que nos encontramos all� a las 7.
Lo s�, pero fue porque no sab�a a qu� hora fue exactamente.
No tengo nada que ocultar, Donna.
Si as� te sientes mejor, se lo cuento todo a McCracken.
Oh, no, por favor.
Sospechar�a de ti todav�a m�s.
Hacen falta m�s que sospechas para condenar a alguien por asesinato.
Cuando McCracken sopese los hechos esta ma�ana, seguro que me soltar�.
El capit�n McCracken quiere hablar con ustedes en su despacho.
Por aqu�.
Parece muy interesada en condenar a Wayne Fletcher, se�orita Kincaid.
�Por qu� no deber�a?
Donna era una chica feliz y normal hasta que empez� a trabajar para �l.
M�rela ahora, caprichosa, tozuda,
y en lugar de ver abiertos sus ojos por la tragedia,
se cree enamorada de ese asesino.
T�a Belle, �qu� haces aqu�?
- Contar la verdad en inter�s de la justicia. - Si�ntese, se�orita Kincaid.
�Por qu� me minti� anoche, Fletcher?
Imagino que se refiere al dato de la hora.
Donna acaba de recordarme que no llegu� al despacho
hasta dos minutos despu�s de las 7 y cuarto.
- Supongo que eso zanja el caso. - Tal vez.
D�jese de bromas, McCracken.
Sabe que no tiene pruebas suficientes para retenerme.
�Entonces env�o a mi secretaria de vuelta al despacho
a redactar un escrito de habeas corpus, o me libera usted ya?
- Le voy a soltar, Fletcher. - �Qu�?
- No puede hablar en serio. - Pues s�.
Todas las pruebas en su contra son meramente circunstanciales.
- Como la que tengo contra usted. - �Contra m�? Debe estar loco.
En absoluto. Admiti� haber telefoneado anoche a la se�ora Fletcher,
y s�lo tengo su palabra de que el se�or Fletcher lleg�
justo cuando usted se iba.
Por cierto, Fletcher, �vio a la se�ora Kincaid salir de su casa
cuando llegaba usted a cenar?
- No la vi. - �Lo ve?
�Quiere decir que va a dejar libre a un asesino en la comunidad?
- �Cree que deber�a retener a ambos? - Sabe muy bien que no.
Y no pienso quedarme aqu� ni un minuto m�s
escuchando sus absurdas insinuaciones.
- Ven comigo, Donna. - No, t�a Belle.
Tengo algo que hablar con Wayne.
Se�orita Kincaid, no abandone la ciudad, por si quiero interrogarla de nuevo.
�Qu� haces?
Estaba midiendo las cortinas.
Est�n muy ra�das. Necesitamos unas nuevas, �no crees?
Llevan 30 a�os haciendo su servicio.
Y no quiero cambiarlas.
Pero quiz� Wayne y t� hay�is pensado redecorar la casa.
Pues yo sigo aqu�.
- Buenas noches, Julian. - Buenas noches.
- Perm�tame el sombrero. - Gracias, Amelia.
- �Est� todo preparado? - S�.
�No cree que deber�a apartarse de esto?
Yo desde luego lo har�. Estoy asustada.
No tiene por qu�.
D�jemelo todo a m�.
Voy a querer estar unos minutos en el corredor,
solo, para aclimatarme a los alrededores.
Por supuesto.
Iba a llamarte. Est� aqu� el se�or Julian.
- Bien. �D�nde? - En el comedor,
- aclimat�ndose. - �Aclimat�ndose!
Espero que hayas guardado la cuberter�a de plata.
No se preocupe. La cuberter�a de los Kincaid es espl�ndida,
pero puedo asegurarle que no tengo el menor inter�s en ella.
- No tomes en serio a mi hermano, Julian. - Claro que no.
Nadie lo hace en esta casa.
�Cree que lograremos lo que nos proponemos esta noche?
Conf�o mucho en ello. �Vamos al comedor?
Como sabr�n, Vivian Fletcher era mi medium.
Una perfecta medium.
Ten�amos un pacto.
Acordamos que el primero en... pasar al otro lado
entrar�a en contacto con el que hab�a quedado atr�s.
Es la mayor sarta de estupideces que he o�do.
�Podr�a sentarse al extremo de la mesa, se�or Kincaid?
Lo har�, pero no quiero.
�Quiere sentarse a mi lado, se�orita Belle?
Y usted aqu�, Amelia.
- �D�nde est� Donna? - Aqu�.
�Seguro que le dijo al se�or Fletcher que hab�amos quedado a las 9?
- S�. - Si�ntese, por favor.
- Son casi las 9 y cuarto. - No se preocupe, vendr�.
Este es mi concepto de perder el tiempo.
Sentarse en corro como unos bobos esperando o�r un fantasma.
- Hola, Wayne. - Hola.
- �Registraste el cuarto? - S�, sin resultado.
Bien, as� Julian estar� solo.
Mant�n los ojos abiertos.
Buenas noches a todos.
- Perd�n por la tardanza. - No te disculpes, Wayne.
Lo que fuese, era m�s importante que esta peque�a y triste reuni�n.
Si toma asiento, se�or Fletcher, podremos seguir.
�Puede apagar la vela de su extremo de la mesa, se�or Kincaid?
�Ahora quieren extender las manos sobre la mesa y unirlas?
Quiero que entiendan que un silencio absoluto
y una intensa concentraci�n son necesarias.
Todos conoc�an a Vivian Fletcher.
Quiero que piensen en ella. Conc�ntrense.
Expulsen de sus mentes cualquier otro pensamiento.
Piensen �nicamente en Vivian Fletcher,
que se encuentra en otro reino.
Piensen en ella como la conocieron... en vida.
Si se concentran lo suficiente, ella hablar�
a trav�s de mi, durante mi trance.
A partir de este momento, s�lo silencio
y concentraci�n.
Estoy esperando, Vivian.
Estoy esperando.
Soy Vivian Fletcher.
�Me oyes, Julian?
Te oigo, Vivian.
�Tienes alg�n mensaje?
Te oigo, Vivian.
�De qu� se trata?
Quiero acusar a mi marido, Wayne,
- de haberme asesinado. - �Eso es mentira!
Wayne.
- �Calle, tonto! Lo estropear� todo. - En eso tiene raz�n.
D�jelo, Julian.
D�jelo ya, Julian. Quiero hablar con usted.
- �Qu� sucede? �Qu� ha pasado? - Sabe lo que ha pasado.
Buen truco, ese de imitar la voz de Vivian.
- �Habl�? �La oyeron? - S�, y le identific� como su asesino.
Entonces es cierto. La mat� usted.
Lo hizo, lo hizo. Ella lo dijo.
- Julian, habr� sido un truco. - No hab�a truco.
�No?
Aqu� est� su secuaz, Julian.
Ambos deber�an explicar a los presentes por qu� han armado esta farsa.
Le aseguro que no sab�a que Bruce estuviese en la casa.
Es lo que esperaba o�r.
Supongo que negar�
que Julian tenga nada que ver con su presencia aqu�.
- Claro que no lo tiene. - �Pues por qu� est�s aqu�?
Porque con �l no est�s segura.
- Oye, Bruce... - No, Wayne, por favor.
La violencia no arreglar� nada, Fletcher.
Que le quede claro, Julian.
- No estoy acusado de nada. - S� lo est�.
Est� acusado de asesinato por la mujer a la que mat�.
Es cierto. Todos lo o�mos.
�Por qu� no llama nadie a la polic�a?
�Por qu� no cierras esa bocaza?
Esta palabrer�a no servir�a ante el juez, �no, Wayne?
Claro que no.
�Pues por qu� no ignora a estos farsantes?
- Yo lo har�a de no vivir aqu�. - Es mejor que se vaya, Wayne.
- Siento haberte metido en esto, Wayne. - Olv�dalo.
El espect�culo de Julian puede conducir a alguna parte.
Como abogado, he visto que, cuando alguien trata con tal
insistencia de probar que otro ha cometido un crimen,
suele tener una buena raz�n para ello.
�Sugieres que Julian asesin� a Vivian?
O eso, o trata de encubrir a alguien.
Tal vez McCracken pueda averiguarlo.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Bruce, llevas entrando y saliendo de aqu� desde muy ni�o,
pero �te importa decirme c�mo has entrado esta noche?
Por la puerta de la cocina. Estaba abierta.
Pues sal por el mismo sitio.
Pero, Donna, quiero hablar contigo.
S� que estar�s muy afectada.
- Si puedo hacer algo... - S�, puedes marcharte.
De acuerdo.
Eso tambi�n va por usted, Julian.
S� que la evidencia de la culpabilidad de Fletcher la desconcierta, pero...
�Evidencia? �Ha pensado por un momento que
me cre� sus bobadas espiritistas? Ahora v�yase.
Julian no se marcha, Donna.
Le he invitado a ser nuestro hu�sped.
Gracias, se�orita Bell.
Ahora ya nunca descansar�n los pobres fantasmas de los Kincaid.
Wayne.
Wayne.
�Por qu� bebes, Wayne?
�Crees que eso te ayudar� a olvidar que me mataste?
Vivian.
Ven, Wayne. Quiero mostrarte algo.
Aqu� estoy, Wayne.
Por aqu�.
Entra, Wayne. Sin miedo.
Por aqu�, Wayne.
�Por qu� te detienes? Ven dentro conmigo.
�Vivian!
�Vivian!
�Vivian!
Vivian, �d�nde est�s?
�Vivian!
�Vivian!
�Vivian!
�Vivian!
�Qu� hacs aqu�?
�Qu� hace corriendo por este cementerio
en mitad de la noche, gritando como un loco?
�Va a contestarme, o llamo a la polic�a?
- Oh, no, no la llame. - �Oiga!
Sam. Despierta.
Son m�s de las nueve.
SAMUELL KINCAID HALLADO MUERTO
EL ASESINO SE COBRA UNA NUEVA V�CTIMA
LA POLIC�A INVESTIGA LA MUERTE DE KINCAID
�Dice que vio un hombre anoche merodeando por el jard�n?
- S�. - �A qu� hora?
Poco despu�s de medianoche.
Me dispon�a a acostarme.
Me dirig� a la ventana para correr las cortinas y le vi.
�Tiene idea de qui�n era?
No estoy segura,
pero me pareci� el se�or Fletcher.
�Qu� dice de eso, Fetcher? �Estuvo anoche en el jard�n?
- Para ser sincero, no lo s�. - �Qu� quiere decir?
Comprendo que le sonar� muy extra�o,
pero anoche viv� una experiencia terrible.
Vi a mi mujer, y le habl�.
- �Espera que me crea eso? - No, pero es verdad.
Se me apareci� cuando yo estaba solo, en casa.
Dijo que quer�a ense�arme algo.
La segu� hasta el cementerio,
hasta la puerta de nuestra cripta familiar, donde fue enterrada.
Luego desapareci�.
Tiene que creerme, McCracken.
Cuando desapareci�, fui por el cementerio llam�ndola.
- Luego me encontr� el sepulturero. - �Y despu�s?
No lo recuerdo.
Lo siguiente que supe es que despert� esta ma�ana en casa, como si...
- hubiese tenido una horrible pesadilla. - �Est� seguro de que no lo fue?
Segur�simo.
Le digo que la vi, y que le habl�.
Mejor ir a ver la cripta. Orden� que la dejaran sin sellar.
Estar� en contacto con los dem�s. Vamos, Fletcher.
Adelante, �brala.
-�Est� vac�a! - �Vac�a?
S�. No corpus delicti.
�Lo ve ahora? Esto prueba que Vivian sigue viva.
Puede.
He resuelto muchos casos razonablemente dif�ciles,
pero este me tiene perplejo.
Suponga que admitimos que su mujer sigue viva,
y que Julian y ella se confabularon para hacerle quedar como un asesino.
�Por qu� querr�a nadie matar a un anciano inofensivo como Sam Kincaid?
- Eso tampoco me cuadra. - Tal vez esto ayude.
Parece que mi t�o investigaba el pasado de Julian.
- Esto podr�a decirnos algo al respecto. - �Qu� es?
Es de la Asociaci�n de Artistas Consagrados de Vodevil.
Dice que Julian era ventr�locuo e imitador.
Eso le da un m�vil, entonces:
el miedo a que Sam Kincaid le descubriese.
Y como ventr�locuo, podr�a haberme enga�ado imitando la voz de Vivian.
S�, podr�a.
�Qui�n eres?
Soy Deborah Kincaid.
Traigo un mensaje para Belle.
- �Cu�l es? - Dile que...
Dile que nunca deje de creer en el mundo de los espiritus.
- Nunca. - Se lo dir�.
- �Ha o�do? - S�.
Y nunca dejar� de creer.
Debo prepararlo todo para que prosigas la investigaci�n ps�quica, Amelia,
en caso de que algo me sucediese.
Es una mujer muy sabia, se�orita Belle.
As� hac�as tus s�bitas y misteriosas apariciones.
- Dios, qu� susto me diste, Donna. - Me alegro.
No se te perdi� nada aqu� para que entres y salgas de las paredes.
�A d�nde conduce ese panel deslizante?
�Recuerdas el pasadizo que descubrimos en el s�tano de peque�os?
S�, pero terminaba en un muro de piedra gruesa.
S�. Pero una de las piedras se desplazaba si sab�as d�nde tocar.
Pues hay otro pasadizo, que acaba en un cuarto mohoso,
- y unos escalones conducen al exterior. - Gracias por la informaci�n.
Har� que lo tapien.
No, por favor, Donna.
Quiero saber que siempre puedo venir si corres peligro.
Y a m� me gustar�a saberme en cierta intimidad.
Ahora, �quieres marcharte por donde has venido,
o por la puerta, todo sea por variar?
Ver�s a Wayne esta noche, �no?
- Bueno, �y qu�? - Es peligroso, Donna.
S� que crees que siempre me estoy entrometiendo,
pero no lo har�a si no estuviese loco por ti.
Yo antes te gustaba. Donna, �qu� nos ha pasado?
�Esperas que me guste alguien
que siempre anda a hurtadillas,
espi�ndome y meti�ndose en mis asuntos?
Donna, �a qu� viene todo esto?
Bruce ha estado intentando decirme c�mo vivir mi vida.
Como si no tuviera yo bastante aqu�.
- Donna, �a d�nde vas? - �Fuera!
Amelia, �qu� ha pasado?
Belle. Est� muerta. Como los dem�s.
�S�?
�Qu�?
Bien, ya me ocupo.
- O'Leary. - O'Leary, soy McCracken.
Han asesinado a otra Kincaid.
- Sin bromas. - Sin bromas.
Misma casa, misma forma. Ve a buscar a ese Julian.
Tr�ele y f�chale.
No ser� necesario, capit�n McCracken.
Espera, O'Leary.
Sab�a que sospechaba de m� y quer�a arrestarme,
as� que pens� en ahorrarle el viaje.
Vuelve a tus cartas, O'Leary. Acaba de entrar en mi despacho.
NUEVO ASESINO MISTERIOSO
BELLE KINCAID HALLADA MUERTA
ENCERRADO SOSPECHOSO DE ASESINATO
- Buenas noches, Amelia. - Hola.
- �Le vas a dejar entrar en esta casa? - Claro que s�.
El se�or Fletcher pasar� aqu� a noche, a petici�n m�a.
Y no os pong�is desagradables.
Tranquila, estar� en mi cuarto con la llave echada.
Y si alguien piensa matarme,
aviso: duermo con un arma bajo la almohada.
Agradable, �verdad?
Ahora que ya no est�n t�o Sam y t�a Belle,
me temo que Amelia ser� un problema importante.
S�, me doy cuenta.
Wayne.
- Wayne, despierta. - �Qu�?
Escucha.
- Ah� est� otra vez. - S�, arriba.
�Amelia! �Amelia!
- �Est�s bien? - Perfectamente.
Y as� seguir� mientras tenga esta pistola.
- �Pero no oy� un grito de mujer? - No.
Ahora march�os y no llam�is a mi puerta
s�lo por remordimientos de conciencia.
Mira.
�De qui�n es ese cuarto?
De nadie. Se usa para guardar ropa y ba�les.
Se fundi� la bombilla.
Qu� raro, no hay nadie.
Me pregunto qu� hizo abrirse esa puerta.
- �Amelia! �Amelia! - �Qu� ocurre?
- Abre, Amelia. Estamos encerrados. - Pues claro. Os encerr� yo.
- �Qu�? - Os he encerrado.
Pobre se�or Julian, preso por asesinato.
Es inocente pero nadie le cree. Ir� a la c�mara de gas.
Ahora os he encerrado, y morir�is.
No habr�a habido ning�n asesinato de no ser por vosotros.
Sois malos, los dos sois malos.
No seas tonta, Amelia. Abre la puerta.
Oh, no.
Wayne Fletcher mat� a su mujer, y a Sam, y a Belle.
Y matar�n al pobre Julian con gas. Gas.
Gas. Ya s� lo que har�.
Traer� un tubo del gas de abajo, lo llevar� por el pasillo,
os lo pasar� por debajo de la puerta y morir�is como Julian.
Parece una loca.
Amelia, has perdido el juicio. Abre.
Ella tambi�n podr�a morir. No hay ventanas aqu�.
�Julian!
- Hola, Amelia. - Usted... se ha escapado.
Se ha escapado.
- �Qu� es eso? �Qu� es ese ruido?
Les encerr� en el trastero.
- �A quienes? - A Donna y a Wayne Fletcher.
Podemos matarles con gas.
D�melo.
- Hola, Fletcher. - Julian.
Menos mal que McCracken me liber� a tiempo de llegar.
- �Le liber�? - S�.
Decidi� que no hab�a pruebas para retenerme.
Una suerte, �verdad?
Amelia me dijo que iba a matarles a ambos.
- La lealtad mal entendida puede ser peligrosa - Son malos, eso son.
Es mejor que te vayas a la cama, Amelia.
Antes de que pierdan la paciencia y acabe usted en la c�rcel.
- Malvada. La casa entera es malvada. - Lo s�.
- Buenas noches, Amelia. - Buenas noches, Julian.
Supongo que debemos agradecerle que nos salvase, Julian.
No se molesten.
La felicito por haberse convertido en la heredera de la fortuna Kincaid.
Naturalmente, ya no soy bienvenido aqu�.
Har� las maletas esta noche, si insiste.
O si cree que puedo ayudar a que Amelia se calme,
esperar� hasta ma�ana.
- Qu�dese hasta ma�ana de todos modos. - Gracias.
- Buenas noches. - Buenas noches, Julian.
Buenas noches.
Sigo sin entender por qu� McCracken le dej� libre.
Estoy segura de que es culpable.
- Tambi�n me dej� libre a m�. - Eso era distinto.
La presunci�n de inocencia rige para todos.
Un hombre es inocente salvo prueba en contra.
Los detectives son conocidos por liberar a sospechosos
con la esperanza de que se delaten ellos mismos, �no?
Bueno, s�.
Estoy seguro de que McCracken ha hecho lo mismo con Julian.
- �Has o�do? - S�.
- Son� como si viniera de abajo. - Bruce. Anda por aqu� otra vez.
- �A qu� te refieres? - �Ves el panel abierto?
S�.
Conduce a un pasadizo secreto que atraviesa el s�tano.
Lo usa para entrar en casa cuando le apetece.
- �Por qu� no me lo contaste? - No me pareci� importante.
- Bruce es inofensivo. - Inofensivo.
�Y si lo es, por qu� siempre anda espiando?
Este debe ser el cuarto secreto del que habl� Bruce.
Wayne, mira.
Es Vivian.
- �Est� viva? - No.
Vamos, mejor salir de aqu�.
�Qui�n es?
�Est� listo para confesar que mat� a su mujer
- y a los dem�s, Wayne Fletcher? - Es Bruce.
Confiese, Fletcher. Sabe que les mat�.
D�game qu� sabe de la presencia aqu� del cuerpo de Vivian.
�Vamos, hable!
Fui yo. Traje el cuerpo desde la cripta.
�Pero por qu�?
Le odio, Wayne Fletcher, por quitarme a Donna.
Har�a lo que fuese hacerle confesar.
Cre� que se vendr�a abajo al encontrar vac�o el ata�d.
Le enred� deliberadamente para atraerle aqu�,
esperando que confesase al ver el cuerpo.
�Hiciste todo eso?
�l es culpable. Y tarde o temprano lo admitir�.
- Miserable y cobardemente... - No servir� de nada, Donna.
Vamos arriba.
Tenga. M�rchese, y deprisa.
Donna, mejor que subas a tu cuarto.
�Y t�?
Me quedar� aqu� a meditar sobre todo este asunto.
�No puedo quedarme contigo?
No, s�lo hablar�amos en c�rculo sin llegar a nada.
Por favor, haz lo que digo.
Pero t� te quedar�s aqu�. �No te marchar�s?
Claro que no. Ahora ve.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Wayne.
Wayne, espero.
�Qu� quieres?
Quiero que lo veas todo claro, Wayne.
Acomp��ame.
Por aqu�, Wayne.
Arriba.
Estoy aqu�, Wayne, en el cuarto del viejo Kincaid.
Entra, Wayne.
Este es el cuarto.
Ahora ens��ame c�mo lo hiciste.
- �C�mo hice qu�? - C�mo le mataste.
Me seguiste al cementerio.
Luego te escapaste del sepulturero y viniste aqu�. �Recuerdas?
S�, recuerdo.
Bien. Ahora mu�strame c�mo lo hiciste.
Entr� por esa ventana abierta.
�l siempre la dejaba abierta.
Luego cruc� hasta la cama.
No me oy�. Dorm�a.
- Luego cog� la almohada. - �Entonces lo hiciste as�?
S�.
Igual que os mat� a ti y a Belle.
�Wayne!
�Qu� est�s diciendo?
Le contaba a Vivian c�mo les mat�.
- Pero Vivian no est� aqu�. - Oh, s� lo est�.
Wayne.
- Ah� est�. �No la oyes? - No.
No oigo nada.
Donna no me oye, pero lo sabe.
Al fin se da cuenta
de que eres un asesino psic�pata.
�No es una l�stima que no puedas tenerla a ella
y todo el dinero de los Kincaid,
ahora que estamos fuera del camino?
Pero no puedes, Wayne. Ella hablar� con la polic�a.
Debes matar a Donna.
S�, lo har�.
Lo har�.
Hablar� con la polic�a.
Que no escape, Wayne.
- No. Wayne, no. - No intentes huir, Donna.
�No grites, cari�o! �No, no!
Sujeta con fuerza la almohada, Wayne.
- Donna, �est�s bien? - Lo estar� cuando recobre el resuello.
Ni un movimiento, Fletcher.
No lo intentes, Wayne. Te matar�.
�Qu� hago, Vivian?
�Qu� hago?
Te llevar� conmigo.
Estoy aqu�, en la ventana.
Deprisa, Wayne. No hay tiempo que perder.
Bueno, supongo que esto es todo.
Donna, Bruce.
Tuve un presentimiento ps�quico de que todo podr�a acabar as�.
Espero que sean felices
con los fantasmas de los Kincaid.
- Adi�s, capit�n McCracken. - Adi�s, Julian.
Debo agradecerle que nos ayudase a desenmascarar a Fletcher.
Ese abracadabra ps�quico suyo tiene su punto.
Querido amigo,
la palabra "abracadabra" es anatema del verdadero creyente en lo oculto.
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