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Despierta, despierta, despierta.
Te veo un poco perdida, cariño.
Están por allí.
¿Ya estamos todos?
No, claro que no. Te ibas a olvidar de mí.
Bienvenidos.
Vais a estar aquí todo el verano
y, durante ese tiempo, vais a tener la oportunidad de dejar atrás
todo aquello que no os hace felices.
Eso no será un reloj, ¿verdad?
Ya sabéis que nuestro primer paso aquí
será liberarnos de eso que nos hace esclavos cada día
sin que nos demos cuenta.
- El tiempo. - Pero no os preocupéis,
porque tanto los relojes como los teléfonos que habéis traído
se os devolverán cuando salgáis de aquí.
Si es que salimos, claro. Cuando salgáis de aquí,
tal vez queráis vivir sin ellos. Y ahora seguidme.
Aún nos queda lo más importante:
encontrar el lugar.
¿Qué? No tenías otro plan para pasar las vacaciones, ¿no?
No, yo en cuanto vuelva, voy a despedir a mi agente de viajes.
Soy Abel. Olivia.
Encantado. Nos van a matar.
Así que, si vuestro plan es follar como conejitos,
hacedlo pronto. Perdón.
En la naturaleza está la esencia de las cosas.
Cuanto más nos alejamos de ella, más nos autodestruimos.
Por eso, aquí vamos a conectarnos con ella, como nuestros ancestros.
Vamos a aprender de la naturaleza
para aprender de nosotros mismos.
Ah, y cuando os baje la regla, tenéis que poneros una hoja
de eucalipto en el coño.
¿Podrías comentar en alto tus pensamientos, Carolina?
No te preocupes, si estoy bien escuchando los tuyos.
Hablar de nuestros sentimientos forma parte de la experiencia
en Albanta.
Le estaba comentando a este que me acojona un poco
que nos puedas proponer ponernos hojas secas en el coño.
Ese era básicamente mi sentimiento.
No es exactamente el tipo de sentimientos
que quiero que expongáis en Albanta, pero agradezco tu sinceridad.
Bienvenidos a Albanta.
Este lugar se ha abierto para vosotros.
Os ha elegido a vosotros.
¿Qué? ¿Te gusta el sitio? Mucho.
Me alegro. La verdad que...
Y ahora dejad vuestras mochilas junto a las tiendas.
Os quiero enseñar el lugar más importante del campamento.
Chicos, este es el fuego sagrado.
Lo primero que tenéis que hacer cada vez que os sentáis frente a él
es entregarle una ofrenda
y darle las gracias por algo por lo que estéis agradecidos.
El fuego sagrado representa el compromiso con el campamento
y con los demás.
Por ello, nunca puede apagarse.
Es nuestra responsabilidad, la de todos,
que permanezca encendido de día y de noche.
- Y para ello, vamos a establecer turnos por parejas.
- Carolina, tú y Begoña haréis el primer turno.
Sustituiréis a Ramón cuando terminéis de comer.
Qué planazo para empezar, oye.
Como veis, chicos, la idea es muy simple.
Se trata de que conectéis con Albanta,
de que conectéis con vuestros compañeros;
pero sobre todo, de que conectéis con vosotros mismos,
para llegar a la esencia de lo que sois
y, solo desde ese punto, construyáis lo que en realidad queréis ser.
Y para ello os propongo un reto. Tenéis que contar vuestra historia
a cada uno de los que estamos en el campamento.
¿Nuestra historia? Todos estamos aquí por una razón,
¿verdad? Pues la razón que os ha traído aquí
es vuestra historia, y queremos que la contéis,
pero solamente cuando estéis preparados.
No.
Ya lo sé.
Yo tampoco soy de carbohidratos,
pero, chica, después de la carrera que te has metido esta mañana,
tienes que recuperar.
- Oye, perdona.
- ¿No hay otra cosa? - Vamos a ver, mi amor,
¿tú ves que lleve puesto una cofia o algo? Que le traiga
un plato de comida a mi amiga no me convierte en camarera.
Hola, ¿qué tal?
¿Qué tal tu primer día? Que te he visto aquí sola,
y yo qué sé, que a mí también me da un poco de vergüenza integrarme.
Simpática.
¿Me cuentas tu historia?
¿Eso qué es, el nuevo "me das tu Whatsapp"?
Sí, aquí en el fin del mundo, sí. Pues yo no tengo ninguna historia.
Todos los que estamos aquí tenemos una historia interesante.
Es un requisito indispensable para que te acepten.
Además, sé cuando alguien miente.
Vale. ¿Y tú? ¿Por qué estás aquí?
Pues por un tema de drogas.
Yo también sé cuando alguien miente, Abel.
Vale, me has pillado.
¿Te gusta esto? No.
Vamos a probar. No lo recomiendo.
¿Lo dejo por aquí?
¿Os puedo ayudar en algo? No te preocupes.
Gracias. De todas formas, tranquilo,
vas a tener tiempo de sobra para hacerlo tú.
No, si yo en mi casa friego mucho los platos también.
Me voy. Oye, tú eres Marcos, ¿no?
Sí. ¿Qué tal? ¿Cómo ha ido
la primera toma de contacto? Bien, bien.
Bueno, me está costando un poquito hacer amigos, pero bien.
¿En serio? ¿Y cómo te suena venir a dar luego una vuelta por el bosque?
Vale.
Uy, perdón. Pero ¿tú qué coño haces aquí?
¿Y por qué no paras de seguirme? Voy a ser tu compañero de tienda.
Pero ¿tú quién eres? Soy Marcos. Encantado.
Así que voy a dormir contigo aquí, en este zulo, todo el verano.
Eso quiere decir que estoy muerta y esto es el infierno.
No, no, por mí no te preocupes, a mí se me coge cariño enseguida.
Además, ni ronco ni nada.
¿Y por qué no paras de sonreír todo el rato?
Es que pareces un violador.
Mira, es que... Es que tengo una cita.
Una cita, en esta mierda de sitio.
¿Carolina? ¿Qué?
Te están esperando junto al fuego.
Ah, pero que era verdad
lo de cuidar de cuatro trozos de leña.
Joder. Esto es la polla.
Y tú, ¿qué? ¿Estás listo?
Sí. Vamos.
Qué ganas.
Chicos, os explico. En la actividad de hoy
lo que vamos a hacer es aprender a orientarnos en el bosque,
pero lo vamos a hacer de la forma en la que lo hacían
nuestros antepasados más primitivos. Es decir, nada de mapas
y nada de brújulas. Veréis cómo nos hemos olvidado de escuchar.
- ¿Qué te pasa, que te veo mustia?
Chicas, aquí, justo aquí,
podéis expulsar vuestros temores.
¿Qué os sugiere?
Begoña, ¿qué te invita a hacer el cuerpo?
- Eh. - Lo que sea.
- Pues no sé.
¡Uh, uh, uh, uh, uh, uh!
- Muy bien. Carolina, tú también.
Estoy bien, yo estoy bien así.
Pero ¿qué te sugiere? ¿Qué te invita a hacer fuego? Di.
Es que no creo que me queráis ver cagando.
Carolina,
sé que esto te parecerá una estupidez o una locura,
pero a veces tenemos tantas cosas dentro que nos ahogan
que necesitamos soltarlas de una manera o de otra.
Pero bueno, seguramente lo harás cuando estés preparada.
O cuando me vuelva loca.
Chicas, es fundamental que tengamos el fuego encendido,
porque es un símbolo.
Es el símbolo del compromiso que tenéis con este lugar,
pero sobre todo
es el compromiso que tenéis con vosotras mismas.
Os dejo entonces.
El fuego es vuestro.
No te apetece mucho esto, ¿no?
Por lo menos, no sé, me apetece más que ir de excursión
con toda la tribu de los Brady al completo.
Oye, ¿llevas mucho tiempo haciendo esto?
¿Siendo mentor de campamento? Unos años ya.
¿Y qué tal? ¿No te aburres de tanto árbol y tanto bosque?
Bueno, hay días mejores y días peores.
Con vuestro grupo, creo que me lo voy a pasar bien.
O sea, el año pasado también estuviste aquí.
Claro. ¿Y te suena el nombre de Gonzalo?
¿Gonzalo? Sí, vino a este campamento
el año pasado. De hecho fue él el que me lo recomendó.
El año pasado, no. El año pasado no hubo ningún Gonzalo aquí.
¿Seguro? Seguro.
Me habré confundido.
A ti, ¿qué te pasa? Nada.
¿Nada? Estabas todo contento hace un rato, ¿y ahora qué?
No sé, que igual, igual me esperaba un plan
un poco más íntimo.
Venga, anda, ven conmigo, que te voy a llevar a un sitio
que te va a encantar.
¿Tú y yo? Tú y yo.
Y tú, ¿qué haces aquí?
Morirme del asco. ¿Te parece poco?
Ya. Me refería a que por qué estás aquí.
Esa misma pregunta me la hago yo también.
Vale. Se ve que no quieres hablar mucho de ti.
Y es una pena, porque seguro que tienes
una historia muy interesante.
Tienes cara de persona interesante.
¿Follamos? ¿Cómo?
Que si follamos.
Vale. ¿Y qué pasa con el fuego?
Fuego. ¿Qué fuego?
Oye, ¿puedo hacerte una pregunta? Claro.
¿Quién es Gonzalo?
Es que antes te he escuchado hablando con Dídac.
Pues nada, es un amigo. Un amigo especial, ¿no?
¡Abel! ¡Por favor, estás celoso! Qué fuerte, ¿no?
Oye, ¿tú no tienes nada mejor que hacer?
¿Yo, en un campamento en mitad de la nada? No, cariño, y tú tampoco.
Venga fuera y déjame hablar con mi amiga.
Qué mono, ¿no? Y a ti, ¿qué te ha pasado?
¿A mí? Tu historia. Aquí, cada año,
descubrir la historia del de al lado es el entretenimiento principal.
O sea, que has estado aquí otras veces.
Sí, cariño, soy de las repetidoras. A mi alrededor, todos dicen
que hay algo en mí que no funciona bien, pero yo empiezo a pensar
que hay algo en el mundo que no funciona bien.
¿Y te suena el nombre de Gonzalo?
Sí, mi amor. Me suena.
Lo conociste. Porque Dídac me ha dicho que el año pasado
no había nadie con ese nombre.
Te aseguro que todos aquí se acuerdan del nombre de ese chico.
¿Y sabes si le pasó algo o, no sé, o le dijeron algo?
No, cariño. Eso yo...
Yo en terrenos pantanosos no me meto, que me mancho.
Eso pregúntaselo tú a Idalia. Es la diosa del lugar.
Aunque también te digo una cosa, ten mucho cuidado con ella.
Es una zorra muy lista.
Sabe perfectamente cómo meterse aquí.
¿Adónde vas?
Pues a hablar con la diosa del lugar.
¡Olivia! ¡Olivia!
¿Abel?
¡Ayuda!
¡Ah! ¿Qué pasa?
Es que escuché gritar y pensé...
¿Qué te pasa, Olivia?
Que acabo de ver a uno de los chicos del campamento.
Está muerto.
¿Lo estás diciendo en serio? Sí.
¿Dónde? Por ahí.
Teníais una tarea. ¡Una tarea!
Señora, por Dios, que estamos ocupadas.
Salid de aquí ahora mismo y volved junto al fuego.
- ¡Idalia, Idalia! - ¿Qué pasa?
- Es Marcos. Creen que le ha pasado algo.
- ¿El qué? - Y Dídac tampoco está.
Estaba aquí. Te lo juro que estaba ahí.
¿Estás segura que era justo aquí? Segurísimo, estaba ahí, era Marcos.
- ¿Dónde está mi hijo? - ¿Su hijo?
- Olivia dice que ha visto a Marcos colgado de ese árbol.
- ¿Qué es lo que has visto exactamente? ¿Dónde está Dídac?
Yo he... ¡Dídac!
¡Dídac! ¡Dídac!
¡Dídac!
¿Qué pasa?
Volved todos al campamento. Se acabó la expedición.
Te juro que... Te juro que lo vi.
- ¿Qué ha pasado? - ¿Dónde estabas?
- Estaba con Marcos, enseñándole la roca.
- Dídac, estos chicos ya están lo suficientemente confundidos
en sus vidas.
Ten cuidado, ¿vale?
- ¿Qué? - ¿Tienes un momento, preciosa?
Porque creo que te va a interesar lo que te voy a contar sobre Olivia.
¿Tú tampoco puedes dormir? No.
Dicen que la primera noche lejos de casa
siempre es la más difícil.
¿Cómo te encuentras?
No es mi mejor momento.
Bueno, esto es un campamento de autoayuda.
Nadie está en su mejor momento.
Es que te prometo que lo que vi fue tan real.
Igual fue por el estrés, ¿no? ¿Por el estrés?
O sea, quiero decir, que tú no has venido aquí
a cantar canciones con el ukelele, Olivia.
No, no he venido a eso. Yo solo quiero que sepas
que puedes contar conmigo para lo que quieras.
De verdad.
Eh, ¿cómo estás?
Todo lo bien que se puede estando en una secta.
Oye, que me encantó lo que pasó ayer con nosotras.
Me alegro.
¿Qué te pasa conmigo? La nada más absoluta.
No entiendo. ¿Estás confusa con lo tuyo?
No, no, no. Yo no estoy confundida,
eres tú la que está confundiendo un polvo con una pedida de mano.
Y eso no es lo que pasó anoche, Vero.
Oh. Soy Bego.
Ese también es un nombre precioso.
Eres la peor persona que he conocido.
Joder, colega. Eres como una montaña rusa de emociones,
o estás muy bien o estás muy jodido.
Si vas a reírte de mí, hazlo sin rodeos.
El amor es muy complicado.
Cuéntaselo a Vero, que seguro que te entiende.
Creo que me gusta un poco.
Cuéntamelo.
¿En serio? ¿De verdad te interesa algo de lo que le pase a alguien?
Mira, tío, o te lo pregunto, o te vas a quedar ahí balbuceando,
así que cállate y cuéntamelo.
¿Puedo hablar contigo?
Claro. ¿Te encuentras mejor que ayer?
Estoy segura de lo que vi. No tengo ninguna duda.
Lo que pasa es que a veces hay cosas que solo vemos nosotros.
¿Te suena el nombre de Gonzalo Castor?
No, no me suena el nombre de Gonzalo.
Eres una mentirosa. Gonzalo estuvo aquí el año pasado
y vino por un problema alimenticio, si es que no era nada serio.
Su madre lo mandó aquí porque le encantaban los campamentos
y pensó que igual este sitio podría ayudarle.
Sin embargo, fue salir de aquí y saltar por una ventana.
Así que sí, Idalia, debes conocer a Gonzalo,
debes conocer a mi hermano. No es algo que se olvide así
fácilmente. Aquí no hemos tenido a nadie
con ese nombre. Olivia, te lo prometo.
Pero Audrey lo vio aquí el año pasado, si me lo ha dicho.
¿Audrey te ha dicho eso?
Mucho me temo que a Audrey le gusta ver el mundo arder,
pero te aseguro que ni Audrey ni mucho menos tu hermano
estuvieron aquí el año pasado. No me creo una mierda.
Olivia,
¿tú sabes por qué estás aquí?
Os he engañado para entrar. Yo no tengo ningún problema.
Lo de la bulimia es mentira.
Tu madre, Alicia, pensó que este era un buen sitio para ti,
y yo también lo pienso.
Y estoy segura de que en el fondo tú también lo crees.
¿Es que no te enteras? Que es mentira.
Olivia, tú no tienes ningún hermano. Eres hija única.
Estás aquí porque desde hace unos meses empezaste a creer
que te perseguían, que la gente quería hacerte daño,
que te ocultaban cosas.
Tuviste un brote de esquizofrenia.
La mente es muy traicionera
y hay cosas que solo están en nuestra cabeza.
Pero aquí te vamos a ayudar.
Este sitio te va a ayudar.
Yo no quiero hacerte daño, te lo prometo.
Pero tienes que confiar en mí.
Confía en Albanta.
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