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(Música militar)
¡Eh, amigo! ¿Quiere decirme si queda muy lejos Fort Victory?
Pues a unas 6 millas siguiendo ese camino.
Gracias. Adiós.
Hasta mañana, Valerie.
¿Cómo? ¿Es que no vienes?
No me es posible, debo estar en el fuerte cuando llegan las patrullas.
¿Y son más importantes las patrullas que yo?
Tú eres lo más importante para mí.
Entonces, acompáñame a casa.
No, no puedo, tengo que esperar a esos hombres.
¿Pero por qué quieres que vaya?
Porque te quiero. También te quiero yo,
pero eso no debe hacerme olvidar mis obligaciones en el fuerte.
Siempre el fuerte. ¡Es lo único que cuenta para ti!
¡Si me quisieras, todo el tiempo
te parecería poco para estar a mi lado! ¡Jiá!
Pero Valerie, escucha... Comprende que...
¡Mañana te veré en la factoría!
¡Arre!
¡Jiá, caballo!
¡Jiá! ¡Arre! ¡Jiá, jiá! ¡Arre!
(RÍE)
¿Qué hace usted ahí mirándome así?
¡Es que me gusta mirar a las mujeres bonitas!
¡No puedo remediarlo! ¡Es usted odioso!
Y usted, en cambio, me cae muy bien.
Escuche, estoy dispuesto a ayudarla
si me promete que seremos amigos.
¿Qué le parece, se da por vencida?
¡Jiá! ¡Jiá!
¡Arre! ¡Jiá!
¡A ver si de una vez se cansa de mirarme!
Si espera que me canse, se equivoca.
Me pasaría la vida aquí, junto a usted.
Vamos, la cruzaré a la orilla.
Me basta con que saque el coche del atasco.
Hay que aligerarle de peso, no creo que usted pese mucho,
pero de todos modos, tendrá que venir conmigo.
Es inútil que insista, no me moveré del coche.
(RÍE) De acuerdo, como usted quiera, señorita.
¡Eh, oiga! ¡Vuelva!
¿Se da cuenta?
He pensado que irá más segura en mis brazos.
El caballo se pondría nervioso, vamos.
No, verdaderamente no pesa mucho.
La llevaría siempre así.
¿Le ha gustado el paisaje? Sí, claro, es una maravilla.
Pero hay algo que me gusta mucho más.
Perdone, será mejor que lo lleve yo.
Espero que no vivirá usted muy cerca.
¿Conoce usted al inspector Bedford?
No, dicen que es un hombre muy duro.
De gran carácter, inflexible en la disciplina,
pero valiente como el primero.
Le advierto que yo no me quedo atrás.
Creo que usted no se queda atrás en nada, cabo...
White, pero puede llamarme Paul.
Suena mejor.
Aún no me ha dicho su nombre.
Valerie. Recuérdelo.
Tal vez mañana se lleve una sorpresa.
¿Una sorpresa?
¿Y por qué esperar a mañana si puedo tenerla hoy?
No corra tanto, cabo.
¿Correr? Pero si voy al paso. ¡So!
No me obligue a pedirle que se baja del coche.
Eso no, no quiero perder su amistad.
Pare, prefiero que no me vea mi padre.
Pero bueno, ¿qué puede haber de malo en ello?
Nada, pero evitaré explicaciones.
Está bien, Valerie.
Dígame, ¿cuándo podré verla de nuevo?
Tal vez más a menudo de lo que usted piensa,
y sin pretenderlo siquiera,
pero de momento, será mejor que olvide que me ha conocido.
No lo entiendo.
Explíqueme el motivo, es lo menos que puede hacer, digo yo.
Mañana verá las cosas de otra forma.
Y quizá descubra que se ha enfriado de golpe
su entusiasmo de esta tarde.
Adiós, Paul.
¡Hasta pronto, Valerie!
¡Eh, mi caballo!
¡Que se lleva mi caballo! (RÍE)
Si me presento sin él, me cuesta un mes de calabozo.
Vendré a buscarla siempre que el servicio me lo permita.
Yo que usted no lo haría, es un consejo.
(Trompeta militar)
Atienda al caballo.
A la orden, sargento. Se presenta el cabo Paul White.
Bienvenido, cabo. El inspector está esperándole.
Señor, se presenta el cabo White, procedente de Fort Calgary.
Descanse. Ah, sí.
Ya recibí un informe detallado sobre usted.
Y voy a advertirle una cosa:
esto no es Fort Calgary ni yo no soy el Mayor Thompson.
Tengo una guarnición de la que me siento muy orgulloso
y no permitiré que nadie se aparte de las ordenanzas.
El informe habla de cierto lío de faldas.
Señor, le aseguro que no fue culpa mía, porque...
¡Basta! No le he pedido ninguna explicación.
Su versión no me interesa en absoluto.
Esperemos que en lo sucesivo
se comporte dignamente para borrar esa mala nota
que tan poco dice en su favor.
Acompáñele a su alojamiento. Bien, señor.
(Música alegre)
¡Pero Paul! ¡Adams!
Esto habrá que mojarlo. ¡Eh, Joy, trae una botella!
Bueno, hombre, cuéntame. ¿Qué haces por ahí?
¿Algún mensaje de Fort Calgary?
Que va, me echaron de allí por conquistar a una estupenda muchacha.
Todo iba bien hasta que llegó el escuadrón del Mayor Thompson.
¿Y que tenía que ver esa estupenda muchacha con el escuadrón?
Con el escuadrón nada, pero sí con el Mayor.
Figúrate que era nada menos que su prometida.
Y asómbrate, por lo visto, no quería compartirla con nadie.
Que tío más raro. (RÍE)
Hay tipos que no comprenden nada.
Se puso furioso, simplemente porque nos encontró besándonos.
Y el muy estúpido sacó a relucir sus brillantes galones.
Comprenderás que yo no estaba dispuesto a ceder,
y después de una discusión violenta,
estuvimos a punto de llegar a las manos.
¿Y ella qué? Oh...
La pobre está que bebe los vientos por mí.
¿Pero qué se le va a hacer?
Dice que me guardará mientras viva,
que nunca me olvidará.
Lo malo es que va a tener que vivir mucho tiempo
porque quién sabe cuándo podré volver.
Mi hoja de servicio se ha puesto hecha una verdadera lástima.
Y el inspector Bedford me ha tomado tanto cariño,
que no me sacará de aquí.
Estás arreglado.
Esto no es como la ciudad,
aquí tendrás que conquistar a alguna mestiza.
Te equivocas, amigo Adams.
Porque he tropezado por el camino con una chica maravillosa.
¿Eh? ¿Qué te has creído? (RÍEN)
¡Siempre el mismo!
Donde haya una mujer que enamorar, allí estarás tú.
Valerie. ¡Valerie!
¿Qué quieres padre? Tienes visita.
¿Qué te pasa? No pareces alegrarte.
¿Estás seguro de que viene a visitarme a mí y no a ti?
¿Qué ocurre entre vosotros?
¿Aún no te has convencido
de que a Bedford no podrás manejarlo a tu antojo?
Nunca lo he intentado.
Hola, Jackson. ¿Qué hay, inspector?
¿Qué, cómo van las cosas por aquí? Todo bien.
Le aconsejo que tenga paciencia.
Anda muy rara estos días, tan pronto está contenta,
como rehúye nuestra compañía y se encierra sin decir una palabra.
Hola, Valerie.
Ayer estuve esperándote donde siempre.
Recibí tu recado, pero pensé que podría ahorrarme la molestia
de salir a buscarte después de cuatro días sin vernos.
No ha sido por falta de ganas.
Vamos, no te enfades, demos un paseo.
Estaba deseando verte.
¿Estás seguro o es que no tienes nada que hacer en el fuerte?
Por favor, debes comprender que no pudo disponer
del tiempo a mi antojo.
Tengo muchas responsabilidades.
No es nada fácil mantener la paz entre los colonos
y las tribus indias.
Por favor, John, ayúdame. Lo necesito.
Dime, ¿qué te ocurre?
No me preguntes nada,
pero procura verme todos los días, todos.
Te lo pido por lo que más quieras.
Descuida, no te dejaré ni un momento.
Pero ahora lo que te conviene es distraerte, mujer,
y no estar aquí encerrada, ¿damos un paseo?
Como tú quieras. Así me gusta.
Voy a arreglarme.
Es muy extraña la actitud de su hija.
Ya se lo decía yo.
Lleva varios días insoportable.
Detrás de aquella arboleda está factoría del Hudson.
La conozco perfectamente, he estado por los alrededores varias veces.
Oye, ¿qué te parece la hija de Jackson?
¡Mira, ahí viene!
Y bien acompañada, como siempre.
Bueno, iremos a dar el parte al inspector. Sígueme.
Sin novedad en la ronda, señor inspector.
¡Hola, Valerie!
¿Qué te pasó ayer? Te estuve esperando y no apareciste.
¿Qué confianzas son esas, White?
Perdona, John.
El cabo White y yo nos conocimos casualmente el día de su llegada.
Me ayudó a sacar el coche del río
y tuvo la delicadeza de acompañarme a mi casa.
Preséntese en mi despacho en cuanto llegue al fuerte.
Bien, señor.
No lo entiendo. ¿Qué es lo que no entiendes?
¿Qué le habrá pasado al inspector?
Se ha puesto hecho una furia. Ah, ¿pero no lo sabes?
Pues que Valerie es su prometida.
¡Aiba! Estoy listo.
No creo que tenga importancia.
Nos hemos visto algunas veces y me ha acompañado a dar un paseo.
Te he dicho que no me gusta nada ese tipo.
¿Sabes qué clase de hombre es?
Sí, para mí un caballero que valora a una mujer por encima de todo.
No como otros que yo conozco.
¡Basta! Te prohíbo que vuelves a verle.
Tengo motivos para no fiarme de él.
Bien, cabo White. ¿No tiene nada que decir?
No, señor. ¡Pues yo sí!
¿Sabe lo que puede ocurrirle como no deje en paz a la señorita Jackson?
Perdone, señor, pero esto es un asunto privado.
Creo que solo nos concierne a Valerie y a mí.
Como no he infringido las ordenanzas,
no se me puede culpar de nada.
Se equivoca, cabo White.
Fue expulsado de Fort Calgary.
Y no estoy dispuesto a que vuelva a repetirse aquí lo mismo.
Retírese.
(Música)
Hola, Jackson. ¿Cómo le va?
Hola, John. ¿Dónde está Valerie?
La he visto ir hacia el río. Gracias, hasta luego.
Qué cosas dices.
Te suplico que tomes rápidamente una decisión.
Es preciso que sepa a qué atenerme.
Ten un poco de paciencia, Paul. Compréndelo.
Antes tengo que estar segura de mis sentimientos.
No puedo decidir una cosa tan importante.
Yo estoy enamorado de ti, Valerie, necesito...
¿Puede informarme de su servicio, cabo?
Todo bien, señor, no hay novedad.
¿Y el separarse de su zona de vigilancia
para molestar a la señorita Jackson
No es Paul quien me molesta, sino tu actitud.
La factoría queda dentro de mi demarcación
y no creo que sea una falta de servicio
entretenerme unos segundos, señor. ¡Usted no debe creer nada!
Cuando termine su ronda, preséntese al sargento Custer.
Adiós, Valerie, te ruego que me perdones.
¿Qué te pasa?
¿No tienes que decirme? Sí.
Que no será con tu autoridad militar con lo que consigas mi cariño.
(Música)
Una muchacha así es lo que necesitamos.
-¿Dónde está el hombre blanco que compra pieles?
-Ahí le encontrarás.
-¿Te gusta, eh?
-¿Qué demonios os pasa? Entrad las pieles.
Yo os aseguro que quedaréis contentos de Barton.
-Queremos rifles. -De acuerdo.
Tendréis rifles y whisky si me traéis buenas pieles.
Son muy malas.
Pero no quiero que os vayáis con las manos vacías.
Esto es lo que os puedo dar.
-No me dejaré robar.
balas y vestidos para flor de las cumbres.
-Eso es imposible.
Traed más pieles mejores que estas. -Hay una solución.
Yo... Doy dos rifles.
A cambio de la muchacha. -¡Quietos!
Tú espera fuera.
-Esta será para mí.
-¡No seáis locos!
-Nos sobran testigos.
-¡Ven aquí!
¡Suelte!
¡Ven aquí! ¡Déjeme!
¡Suelte!
Un poco de paciencia, amigos. ¿O queréis morir?
-¡Pronto! ¡Hay que esconder las armas y el whisky!
¡Viene uno de la montada!
¡Vamos!
¡Rápido!
(GRITA)
Hola, cabo.
Unos indios nos atracaron de improviso.
Veo que han sabido defenderse.
Yo diría que demasiado bien. ¿Qué insinúa, cabo?
Que los han asesinado con el propósito de robarles.
¿Es que no tiene uno derecho defenderse?
Sí, pero les va a ser difícil demostrarlo.
Además, tráfico ilícito de whisky.
Y si no me equivoco, de armas también. ¿Les parece poco?
No puede acusarnos sin pruebas, cabo. Los indios nos agredieron
y el whisky es para nosotros y los clientes blancos.
¡Ah!
Voy a registrar el almacén.
¡Arrojen las armas al suelo!
Ahora vengan aquí todos.
¡Vuélvanse y pongan las manos contra la pared!
¡Vamos! ¿No me han oído?
¡Salgan de ahí con los brazos en alto! ¡Enseguida!
¡Johnny! ¡Nos han desarmado!
Escuche, voy a entrar.
Si no arroja las armas, ¡le mataré, Johnny!
¿Qué importancia tienen tres salvajes más o menos, cabo?
Haga la vista gorda y sabremos agradecérselo.
-¡Déjalo! Ya nos encontrará.
Gracias. Eres un bravo guerrero.
No tienes que preocuparte, ya ha pasado todo.
(Música)
El Gran Jefe Oso Pardo vengará a mi padre y a mis hermanos.
No, esa misión nos corresponde a nosotros
y los castigaremos como merecen.
Aunque para ello tenga que movilizarse toda la policía montada.
Ven.
Vamos.
¡Atención, sargento de guardia!
¡Llega el cabo White con un peso!
A la orden.
¿Otro desaprensivo traficante de whisky?
Esto es mucho peor, sargento. Han asesinado a tres indios.
Mal asunto.
Eso le servirá a Oso Pardo para enardecer a sus guerreros.
Enciérrenlo y llamen a sargento Brighton.
Lamento que no sea usted quien los persiga, White,
pero deberá permanecer en su habitación
hasta que reciba órdenes del señor inspector.
Mientras tanto, puede ir redactando el informe.
¡Soy el único que los conoce!
Lo siento, de veras lo siento.
Un consejo, cabo White: apártese de Valerie.
Si no lo hace, Bedford va a perder la cabeza.
-¿Me llamabas, Custer? -Sí, prepárate.
Tienes que salir con una patrulla en persecución de tres asesinos.
-Enseguida. -Suerte.
Hola, Paul.
¿Qué hay, Adams? ¿Algo grave?
Siempre es grave asesinar a tres hombres.
Pero creo que exagera un poco el sargento Custer
al decir que los indios tomarán represalias.
Malo es que sienta esa corazonada.
Tiene olfato de buitre.
Vamos a tomar un trago en la cantina. No, ahora no.
He tenido un pequeño roce con el inspector.
Custer no se ha atrevido a pronunciar la palabra "arresto",
pero no puedo salir de mi dormitorio.
Oye, ¿pero no me cuentas lo que ha ocurrido?
-¡Pelotón, a caballo!
¡En columna de a dos!
¡En marcha!
Falta algo en este informe, cabo White.
Debería añadir que usted se siente responsable de esos crímenes
y que habría podido evitarlos de no haber ido a hablar
con la hija de Jackson.
No acepto esa responsabilidad, señor.
Y quisiera hablarle de Valerie. ¡Dejemos eso de momento, White!
Si me permite una opinión, creo que convendría vigilar
el territorio indio o hacerles una demostración de fuerza.
No.
Bastará con advertirles que castigaremos
cualquier acción violenta contra los blancos
y sus propiedades.
Esa será su misión.
White, vaya con Adams a devolverles sus muertos en prueba de amistad.
Pero que sepan que estaremos preparados en todo momento.
A la orden.
(Disparos)
De buena nos hemos librado.
Si llegamos a entretenernos un poco más...
Vámonos al fuerte, Paul. Esto me huele a chamusquina.
Malo es que hayan comenzado.
Si Brighton no detiene a esos dos traficantes,
tendremos baile. Yo bailaré al son de la gaita,
pero en el fuerte. ¡Jiá! ¡Arre!
A poner en conserva mi hermosa cabellera.
Está bien, hombre, seguiré solo. Vete si quieres.
¡Eh, Paul! Espérame...
Iremos juntos a nuestro entierro.
(Vítores)
Abandonemos aquí los cadáveres y regresemos antes de que nos vean.
Eso gentuza es capaz de quemarnos vivos.
No, me han encomendado esta misión y la cumpliré hasta el fin.
¿Estás loco? ¿No te das cuenta de que el inspector quiere deshacerse de ti?
No digas tonterías.
Y vete.
Yo sigo.
(Vítores)
(HABLA EN INDIO)
Gran Jefe Oso Pardo. Habla.
El Inspector Bedford me envía a devolverte
los cuerpos de tus guerreros
y a decirte que desea vivir en paz.
¿Y cómo podremos vengar a nuestros bravos hijos?
Ya hemos salido en persecución de los asesinos.
Cuando se les detenga, serán juzgados en el fuerte
y se les aplicará la pena que merezcan sus crímenes de acuerdo
Mis guerreros se encargarán de hacerlo.
Si el inspector desea mi amistad,
que me entregue al prisionero que tiene en el fuerte.
Nunca te hemos pedido hacer justicia con tus guerreros.
Quiero advertirte que si te atreves a atacar a un hombre blanco,
quedará roto el trato que tienes firmado con nuestros jefes.
Puedes irte.
Oso Pardo no olvida que Guerrero Rojo
ha salvado la vida a Flor de las Cumbres.
Vámonos, Paul. Te digo que estos bestias nos queman vivos.
¡No les entregaré al prisionero aunque prendan fuego
a toda la comarca! ¡Están dispuestos a hacerlo!
¡Pues que lo intenten!
¡Llevad a los heridos a la enfermería!
¡Y alojad a los colonos!
(Llaman a la puerta)
Adelante.
¿Y los fugitivos?
Me he visto obligado a abandonar su persecución
para evacuar a los colonos en peligro.
¿Cómo se atreve a desobedecer una orden?
¡Para contener a los indios hay que capturar a esos criminales!
Hemos encontrado ya varios ranchos destruidos.
Dejar sin protección a los colonos hubiera sido condenarlos a muerte.
Debió dejar unos hombres para protegerlos
y seguir usted en la persecución.
Las tribus atacarán el fuerte si no castigamos a los culpables.
Redacte un informe de todo.
Y ocúpese de alojar a los colonos.
Puede retirarse. Bien, señor.
-¿Qué? ¿Qué cómo ve la situación el inspector?
-Asegura que seremos atacados por Oso Pardo y sus tribus.
Lo que yo me temía, esta maldita comarca
va a convertirse en un infierno del que será difícil salir.
White, Custer, Brighton, vengan aquí.
Descansen.
Custer, envíe un pelotón para advertir del peligro a los colonos.
Esta misma noche.
¿Y no sería conveniente proceder a una evacuación total?
No, daríamos con ello una sensación de debilidad
que aprovecharían las tribus para atacarnos.
Usted, White, saldrá en persecución de los fugitivos.
Le envío a usted porque...
Es el único que los conoce.
Eso es imposible, señor inspector. ¿Por qué?
No admito la palabra "imposible".
Toda la comarca está plagada de indios en pie de guerra.
Usted sabe de sobra, señor, que esta misión
no puede llevarse a cabo con éxito.
Está condenada al fracaso. Limítese a cumplir mis órdenes.
Yo también creo que es un riesgo suicida he inútil, inspector.
Los indios le matarían en cuanto cruzara su territorio.
-Brighton tiene razón, inspector.
¡Basta! ¡No les he pedido su opinión!
White, salga ya.
Tom provisiones suficientes
y no vuelva por aquí sin esos forajidos.
¿Debo ir solo, señor? Necesito a todos los hombres
para defender el fuerte.
Nada más. Buena suerte, pueden retirarse.
Custer. Diga, señor.
Su sección evacuará la zona norte incluida la factoría de los Jackson.
Bien, señor.
(Música)
Ya le advertí que no tardaríamos en verlos.
No me gusta nada esta escolta.
-Son pocos para atacarnos.
-No estoy tan seguro, sargento. Mire a la izquierda.
Creo que tratan de rodearnos.
-Era mucho pedir que nos dejaran llegar tranquilamente al fuerte.
No se alarmen si no nos detenemos en el río,
nos siguen de cerca los indios.
¿Cree que se atreverán con nosotros, sargento?
No si conseguimos alcanzar el desfiladero antes que ellos.
Cabo, ordene a los conductores que fuercen la marcha al máximo
conservando la misma distancia entre los carros.
Y que nadie haga fuego hasta que yo lo mande.
-¡Bien, sargento!
Mete a los niños dentro.
¡Arre!
-Agachaos bien.
Sitúe cuatro hombres a los flancos.
Y recuérdeles que no disparen ni un solo tiro sin que yo lo ordene.
-Bien, señor.
Si Dios nos ayuda, estaremos en el fuerte antes de dos horas.
Se nos echan encima.
¡Jiá! ¡Jiá!
El sargento ha prohibido disparar hasta que él lo mandé.
-Esos perros han matado a mi mujer.
(HABLA EN INDIO)
(Gritos)
¡Sigan al galope!
¡Los carros, al desfiladero a toda marcha!
¡Nosotros a retaguardia!
(Disparos)
¡Ánimo, Mary, ya estamos llegando!
¡Mary! ¡Mary! ¡Háblame! ¡Mary!
¡Cubre el cerro!
¡Alto, pie a tierra! ¡Hay que contenerlos aquí!
(Continúa la música)
(Disparos)
¡Sargento de guardia, se acerca una caravana al galope!
¡Abran la puerta enseguida!
¿Y el pelotón del sargento Custer?
Se quedaron conteniendo a cientos de indios en el desfiladero,
necesitan ayuda urgente.
Irá usted, Brighton, reúna todos los hombres disponibles
y reviente los caballos si es preciso.
Bien, señor.
Valerie. Hola, Johnny.
Qué alegría, estaba muy preocupado hasta que te he visto llegar.
Te agradezco mucho lo que haces por nosotros.
¿Pero a quién buscas con tanto interés?
No será al cabo White, ¿verdad?
¿Le ha ocurrido algo?
Todos corremos el mismo peligro que él, pero que yo sepa,
no tienes por qué preocuparte. ¿No está aquí?
No, le envié con una misión especial y ya debe estar lejos,
pero por qué no hablamos de nosotros dos, ¿eh?
Perdóname, tengo los nervios destrozados.
Lo comprendo, es natural, luego nos veremos.
Valerie, Valerie, ven a ayudarme a llevar esto.
(Música tensión)
(Jadeo)
Me muero...
Han sido los malditos indios,
buscaban a tres hombres que se refugiaron en mi cabaña.
Uno de ellos,
cayó en la lucha.
¿Y los otros, consiguieron escapar?
Se los han llevado.
Los mataron como a mí.
(Continúa la música)
(FORCEJEAN)
(GRITAN)
¡Atrás todos! Nadie tocará a los prisioneros
hasta que llegue Oso Pardo.
Bienvenido, cabo, no sabe cuánto nos alegra verle de nuevo.
Será un placer morir a su lado, ¿eh, Don?
-Ya lo creo. Aún no es hora de alegrarse,
confío en verlos colgados en el patio del fuerte.
Flor de las Cumbres, al fin podrán vengar los tuyos
a los que mataron a tu padre y a tus hermanos.
Yo sé que andabas buscándolos,
y que hubieras hecho lo posible para vengarlos tú mismo,
se lo diré a Oso Pardo cuando vuelva.
¿Dónde está? Rodeando el fuerte.
No podrán vencer a los míos.
Todo cambiará mañana cuando llegue Cuervo Rojo
con los bravos hermanos del poniente.
¿Y qué mensaje os ha enviado vuestro gran jefe?
Él siempre ha amado la paz.
Águila Azul está lejos, es viejo y habla, solo habla.
Águila Azul es un jefe prudente que aconseja bien a sus hijos
para que no desaten una guerra que lamentarán todos.
No sea usted tonto, cabo, aproveche el agradecimiento
de esa india para que le suelten esta noche.
¿Es que piensa que ella sola puede influir para que me liberen?
Sí, claro que puede influir, y nos salvaría a todos.
Usted no dejará que nos maten. Oiga, tenemos mucho dinero escondido
y le daremos buena parte de ello si logra soltarnos.
Puede ahorrarse las palabras, además de ser un bandido
es usted un cobarde.
Oso Pardo, escucha, suéltame, estoy herido
y no dispararé contra tus guerreros, te lo juro,
me quedaré a vivir con vosotros.
-Prometí vengar a Flor de las Cumbres.
Las mujeres y los hijos de los guerreros que mueran
en esta lucha por tu culpa, sabrán lo que significa
haber quebrantado la paz.
Oso Pardo no ha iniciado la guerra, no lo olvides.
Él me salvó la vida, salva tú la suya, te lo suplico.
(HABLA EN INDIO)
(Música)
¿Qué quieres de mí?
El corazón de Flor de las Cumbres te ha elegido.
Quédate con tus hermanos para siempre,
juntemos nuestra sangre y vivamos en paz.
No puedo aceptarlo, yo soy un soldado y me debo a los míos.
Entonces, vete lejos con ella,
y prométeme que no tomarás las armas contra nosotros.
Levantaremos una tienda en el gran lago,
donde se baña la luna.
Lo que me pide Flor de las Cumbres es un hermoso sueño,
tú eres muy buena,
pero este uniforme representa a mi bandera y a mi patria.
Entrégame a esos dos hombres y los verás colgar en el fuerte
junto al otro que tenemos allí. Si no lo haces,
pensaré que otros motivos te lanzan a la lucha contra los blancos.
¡Atarlo otra vez!
(Continúa la música)
(SOLLOZA)
Él lo ha querido.
Baja de ahí si no quieres que te apague la pipa de un tiro.
-No hay que tener miedo, muchacho, aprende de mí.
(Piano)
Demonio, qué cerca están esos condenados.
-Venían a cazarte. -Si no llego a resbalar...
Descansen.
¿Qué le ha pasado a usted, Adams?
Que a los indios les molesta el humo de mi pipa.
Por cierto, cada vez se ven más hogueras.
-Mal asunto, señor. Parece que estrechan el cerco.
Temo que otras tribus hayan acudido al llamamiento de Oso Pardo.
Y si atacan, no sé cuánto tiempo podremos resistir.
¿Y si atacamos por sorpresa? Sería una locura,
¿qué haríamos con toda esta pobre gente refugiada
si consiguieran tomar el fuerte?
No, solo hay una solución.
El coronel McCloud.
(Música)
Escúchenme todos, necesitamos un voluntario
que atraviese el cerco y lleve un mensaje al coronel McCloud.
La misión es difícil, el bosque está infestado de indios,
y lo más probable es que caiga en las primeras yardas.
-Cuente conmigo. -Y conmigo.
-Y conmigo también.
-Me obligan a elegir.
Usted es ágil y fuerte, Dawson. -Sí, señor.
-No es cuestión de piernas ni de juventud, sargento,
usted necesita un hombre de experiencia como yo.
-Se trata de un servicio oficial, compréndalo, McGregor.
-La vida de todos depende de que el mensajero
llegue al fuerte McCloud y nos envíen refuerzos.
-McGregor tiene razón, el problema nos afecta a todos por igual
y está acostumbrado a burlar a los indios.
-Venga conmigo, Dawson.
-Oso Pardo lo habrá previsto, creo que le va a ser difícil
esquivarlos. -No le consideren un novato,
todos tenemos pruebas de la excelente preparación
de la Policía Montada. Yo confío en ese chico.
No se apresure, lo importante es llegar al bosque, suerte.
Creo que lo ha conseguido.
-Ojalá, tengo los nervios de punta.
(FORCEJEAN)
(GRITA)
(HABLAN EN INDIO)
(Disparos)
Ha muerto como un valiente, será citado en la orden del día.
Pobre muchacho, y pensar que yo le he llevado a la muerte.
-No lo tomes así, Dawson se sentía orgulloso de tu elección.
-Sí, claro, todos se hubieran sentido orgullosos.
El honor de la Policía Montada.
Johnny...
Es horrible esta situación. ¿Qué pasará ahora?
Los colonos empiezan a tener miedo. ¿Crees que se atreverán
a asaltar el fuerte? Eso no lo sabemos.
Enviaré otro mensajero al amanecer, quizá tenga más suerte que Dawson.
Tú sabes de sobra que no la tendrá.
¿Por qué vas a sacrificar otra vida inútilmente?
¿Y qué voy a hacer? Mi deber es defenderos a todos,
cueste lo que cueste.
Tú, con las demás mujeres, ve a la enfermería,
el doctor os necesitará. Anda.
(Música)
(Música tensión)
Sígueme.
Eh, cabo, ¿y nosotros?
Vamos, id delante.
No has debido soltarlos, que paguen su crimen.
Lo pagarán en el fuerte, ahora son mis prisioneros,
si intentan escapar, los mataré, vamos.
¿Y los prisioneros?
-Los han soltado los espíritus de los guerreras rojas
que me acosaban por todas partes sin dejarse ver.
-¡Imbécil! ¡A los caballos!
(GRITAN)
(Música militar)
Doctor, ¿qué hago ahora?
Vaya a descansar, que buena falta le hace.
Gracias.
¿Cómo se encuentra, Sanders?
Hola, ¿qué hay, Valerie?
Buenas noches.
Valerie, ¿qué te pasa? ¿Por qué me rehúyes?
Dicen que has enviado a Paul a una muerte segura.
No sé de qué me hablas, ¿quién ha podido contarte eso?
Quiero la verdad, John.
Nos cogerán antes de que lleguemos al fuerte.
Conseguiremos burlarlos si cruzamos el bosque.
¡Se oye galopar de caballos!
¡Vámonos! Ayúdele usted, Barton, deprisa.
(CON DIFICULTAD) No puedo más.
¡Alto, desmonten y ocúltense detrás de esas rocas!
¡Jiá, jiá!
Al fin has podido librarte de ellos.
No podemos perder tiempo, hay que continuar.
Dejadme morir aquí.
Qué más da, cabo,
se ahorrará el trabajo de ahorcarme en el fuerte.
Cargue con él, Barton, tenemos que seguir adelante como sea, vamos.
(SE QUEJA)
Imposible cruzar la explanada, nos descubrirán enseguida.
Si pudiéramos hacer saber a los del fuerte que...
Ya está, déjame tu collar.
¡Sargento de guardia!
¡Sargento de guardia!
-¿Qué hay, Kruger?
-¡En el lindero del bosque hay alguien haciendo señales!
Es el cabo White con una india y dos desconocidos.
Ha conseguido detener a los forajidos.
Cabo, traiga un heliógrafo.
Usted, Custer, haga una descubierta con su pelotón. No, espere
que enganchen dos caballos a un carro para lanzarlo
al galope contra los indios, deprisa.
Oiga, Brighton, por medio del heliógrafo,
comunique a White que aproveche la salida del carro para avanzar,
nosotros le protegeremos con nuestro fuego.
Espera. Dime, ¿qué ha ocurrido?
El cabo White está a la vista del fuerte con unos prisioneros.
Vamos a tratar de que llegue hasta aquí. ¿No te alegras?
(Música)
Perdona por lo que te dije anoche, comprendo que estaba equivocada.
Creía que habías enviado a Paul deliberadamente a una muerte segura.
No tengo nada que perdonarte, mandé a White
porque era el único que conocía a esos bandidos,
y no me pesa haberlo hecho, porque es uno de mis mejores hombres.
Solo él podía tener éxito, no vuelvas a desconfiar de mí.
Ahora pídele a Dios que White logre cruzar el cerco.
Valerie, a partir de hoy prometo no volver a dejarte sola nunca.
(Continúa la música)
Johnny...
Ya sabía yo que no daría resultado lo del espejo.
No levantaremos la tienda a orillas del gran lago,
donde brilla la luna.
No pierdas la esperanza, vivimos todavía.
Mira, hacen señales desde el fuerte con otro collar.
¡Preparados, en posición de abrir fuego!
¡Abran la puerta, adelante!
¡Fustigad los caballos!
(Música tensión)
(Gritos)
(Música acción)
Barton, encárguese de Halsey.
Hay que atravesar la explanada sin detenerse,
antes de que vuelvan los indios. Sigan detrás de mí, vamos.
¡Allí, hacia el fuerte!
(Música acción)
¡Fuego!
(Música, disparos)
¡Fuego!
(Música, disparos)
Corra, Barton, ya no se puede hacer nada por él.
Todos te dábamos por muerto.
No es fácil morir cuando le acompaña a uno su ángel protector.
Cabo White. Inspector.
Este es Peter Barton, el único fugitivo superviviente.
A Husley le han matado cuando alcanzábamos la puerta.
Ya lo he visto. Hágase cargo del preso.
Misión cumplida, inspector. ¿Desea algo más?
Felicitarle por su éxito.
Inspector.
Perdone, señor, las tribus de las montañas
se han unido a Oso Pardo, y espera que lleguen mañana al amanecer.
¿Está seguro de eso? Oso Pardo atacará
de un momento a otro. ¿No cree conveniente pedir refuerzos?
No habrá refuerzos, White. Envíe un mensajero
que no ha podido llegar a su destino.
¿Qué te parece? Este es capaz de traer prisionero
al propio Oso Pardo en pleno día.
Oye, tú que conoces sus secretos,
¿qué significa para él esa india? Es bonita, ¿verdad?
¿Qué hace con Paul? Nunca me ha hablado de ella.
Es solo curiosidad. Quizá esté esperando
que te decidas por él, o por el inspector.
Eres odioso. (RÍE)
(Música)
¿Qué haces tú aquí?
Me gusta tu tienda.
¿Sabrás hacer una igual junto al lago?
Lo intentaré, pero no puedes quedarte en esta habitación,
por favor, vete.
Me quedaré a velar tu sueño, estás muy cansado.
No, no puede ser, nuestras ordenanzas
no te permiten quedarte aquí, Flor de las Cumbres,
vamos, márchate.
(Continúa la música)
No tengo familia, y Oso Pardo me ha entregado a ti,
soy tu mujer.
(Continúa la música)
De acuerdo, quédate aquí, yo me iré a otro sitio.
No olvides que soy tu mujer. Sí.
Valerie, Valerie, te aseguro que esa mujer
entró sin que yo lo supiera.
No tienes por qué darme explicaciones ni me importan.
Te digo que estaba allí cuando yo entré, le decía que se fuera.
Y yo te repito que me da lo mismo, es decir, me alegro,
porque así quedas libre de tus promesas.
Espera, escúchame, Valerie,
quiero que sepas que... Déjame.
Tienes que escucharme, Valerie, por favor.
¡Suéltame! ¡Suéltame!
¡Estás completamente equivocada! ¡Me haces daño!
¡Valerie, escúchame! ¡Suéltela, White!
¡He dicho que me sueltes! Suéltela.
Otra vez quería abusar de su autoridad.
¿Qué haces, Paul, te has vuelto loco? Óigame, White.
Le aseguro que lamentará esto toda su vida.
Ha sido culpa mía, John.
Llévele al calabozo. Vamos.
Lo siento.
Tenía que ocurrir un día u otro, ya puedes encerrarme.
(RÍE) Esto no es serio, cabo.
¿Se ha propuesto compartir mi suerte en todas partes?
(RÍEN)
Cierre la boca, o se la cerraré yo a puñetazos.
No te preocupes, Brighton, estoy convencido de que el inspector
no se atreverá a dar curso a un expediente tan grave,
habiendo por medio una mujer.
No lo sé, en este caso yo creo que te has pasado de la raya.
(Música)
¿Qué haces tú aquí? Venga, lárgate.
-Tienen razón los colonos,
no podemos poner en peligro la vida de tantas familias
por culpa de dos asesinos.
-No me gustan las reuniones que se están formando.
-A mí tampoco, Brighton.
-Eso venía a decirle, señor, la gente anda muy excitada.
No comprenden cómo el inspector no cuelga a esos bandidos
y de ese modo evita la lucha contra los indios.
-Algún motivo tendrá.
De todas formas, creo que convendría dar una explicación
a toda esa gente si queremos contar con ellos.
-Ven conmigo, hablaremos al inspector.
(Tambores)
Pasen.
Señor, hay un malestar general, la gente dice
que si se hiciera justicia con los detenidos,
los indios se alejarían.
Diga la gente que se tranquilice.
La justicia se hará cuando yo lo mande,
¿o es que pretenden complicar las cosas?
¡Vamos, hablen!
Señor, en caso de que ataquen los indios,
no respondemos de la ayuda de los colonos.
Bien, pues que preparen las armas y se dispongan para el combate.
Todos están bajo mis órdenes, vayan a comunicárselo.
Se hará como usted lo ordene, inspector,
pero por causa de unos forajidos no debemos poner en peligro
la vida de tantos hombres.
(Música)
Ven a la cantina a tomar una copa. -Ven, te convidamos.
(Continúa la música)
Que quema.
(Continúa la música)
¿Qué opina usted de la dulzura y la delicadeza de las mujeres?
Aquí, muchacha, ábrenos.
Deprisa, yo sé por dónde escapar.
Suéltenos, cabo, juntos huiremos mejor.
Pídaselo al inspector, ahora se lo mando.
¡Alto, alto!
-Centinela, ¿qué ocurre?
-Dos personas han huido por la trampilla del vertedero.
-¿Qué ha ocurrido?
-No hemos podido hacer nada para impedir la fuga del cabo White.
-Menos mal. Creí que habíais sido vosotros, granujas.
(Disparos)
Escuchadme.
Id al otro lado del fuerte, los blancos están saliendo
para atacarnos, Oso Pardo está en peligro.
Ven.
Si logramos llegar hasta el río antes de que descubran mi engaño
no podrán alcanzarnos.
Es la tribu de Alce Veloz que acude al llamamiento
de Oso Pardo.
Los blancos morirán, hemos salido a tiempo del fuerte.
Y cuando estemos lejos,
mis besos borrarán la tristeza que ahora nubla tus ojos.
(Música)
(Disparos)
(Disparos)
Deprisa, no hay tiempo que perder.
Cuidado, Paul.
(Disparos)
Oye, sálvate tú,
pero sonríe.
Que tu sonrisa me acompañe
en el viaje hasta el valle del Manitu.
No... No te dejaré aquí.
(Disparos)
(Disparos)
(Música)
Paul, acércate. Acércate más.
(Continúa la música)
¿Ya no nos persiguen, verdad?
No, han quedado lejos.
Y pronto estaremos entre amigos que te curarán.
Cierra los ojos y sueña con la casa que querías tener a orillas
del gran lago.
Ya verás, todas las noches pasearemos los dos
a la luz de la luna.
No...
Ya no la podré ver, pero no importa.
He sido muy feliz con tu cariño.
Ahora... Bésame una vez más.
Y dime que siempre me recordarás, bésame, Paul.
No... No...
No.
(Tambores)
(Música caballería)
Todos los hombres a sus puestos.
Suban a cubrir posiciones.
Vamos, cada uno a su sitio. Sígame, Custer.
(Continúa la música)
(Tambores)
Son más de los que esperábamos.
Demasiados, señor.
Los dejaremos aproximarse.
Y cuando yo lo ordene, abriremos fuego.
Se están preparando para lanzarse al ataque, inspector.
Es preciso que nuestra primera descarga
les cause el mayor número de bajas.
Y cuidado, según parece, el grueso de sus fuerzas de a pie
va a aproximarse por la derecha, que monten armas.
Preparados para hacer fuego.
(GRITA) -¡Yajá!
(Música y griterío)
¡Preparados!
¡Fuego!
(Disparos)
¡Fuego!
(Disparos)
¡Fuego!
(Música)
Otra descarga como esta y se les quitarán las ganas de atacar.
Preparados.
(Música)
Cubran el ala derecha.
(Continúa la música)
Brighton, vaya a reforzar el sector norte, deprisa.
Vamos, muchachos.
(Música y disparos)
¡Oh!
(Continúa la música)
¡Ah! Padre...
No te preocupes, ocupa mi puesto.
(Música)
Custer, acuda al parque izquierdo con los hombres que pueda.
Desalójelo de enemigos.
(Continúa la música)
(Disparos)
Id a aquel sector.
(Continúa la música)
(GRITA) ¡Ah!
(Continúa la música)
¡Lucharé con vosotros!
¡Ah!
(Música)
(Disparos)
Jonhy. Jonhy.
Te vas a desangrar.
Ven a la enfermería.
(Música)
¡Quieto! ¡Dejádmelos a mí!
¡Ahí va esa cosa!
(RÍE)
(Música)
¡Ahí vienen!
(Continúa la música)
¡Huyen, huyen llenos de miedo! ¡Hurra!
(Continúa la música)
No te preocupes por mí. Ve a curar a los demás heridos,
yo puedo esperar. Sí, John.
Pero antes quisiera que me perdonarás por...
Calla, Valerie.
No es este el momento de pensar en nosotros.
Hay muchas vidas en peligro, y hemos de salvarlas luchando
cada uno en su puesto.
Haré lo que tú quieras.
¿Cómo es posible que hace poco tiempo me atreviese a dudar de ti?
Valerie... Huyen, inspector.
Huyen como conejos. Sabía que lo conseguiríamos.
Llame al sargento Custer.
Ha muerto combatiendo, señor.
A Brighton entonces. Aquí estoy, señor.
Los hemos rechazado, el enemigo se retira.
-Han huido, pero volverán. Saben que no podremos resistir.
Pues el fuerte resistirá mientras quede una sola guerrera roja en pie.
Brighton, hágase cargo del sector sur.
Yo me encargaré del resto.
No podemos descuidar la vigilancia ni un solo momento.
Vamos, ánimo, Brighton. Adams...
Creo que no volverán a atacarnos.
Han sufrido muchas bajas, ¿no lo crees tú?
Sí, tal vez tengas razón, al menos, es bueno tener esperanzas.
(Música)
-¡Jiá!
¡Jiá!
-¡Jiá! ¡Jiá!
-A las armas, vuelven a la carga.
¡Todos a sus puestos, a sus puestos!
(Música)
¡Desciendan la puerta, hay que cerrarles el paso!
¡Todos a la puerta!
(Música y disparos)
¡Aquí todos!
¡Adelante!
(Disparos)
¡Alto!
¡Monten armas, toque de carga!
(Música caballería)
¡Son los refuerzos! ¡Adelante, muchachos!
¡La victoria es nuestra! ¡Adelante!
(Continúa la música)
Oso Pardo, repón las armas y entrégate sin condiciones
a la policía montada.
Sargento, con su pelotón, hágase cargo de los prisioneros,
los demás que me sigan, en marcha.
Adelante, nos dirigimos al fuerte, en columna de a dos.
(Música)
Guardia, a formar, el coronel.
Corneta, toque formación.
Vamos, todos a formar.
¡Firmes!
(Música)
El inspector Bedford y este puñado de valientes,
han escrito con su gesta una página de oro en la gloriosa historia
de la real policía montada. Que nos sirva a todos de ejemplo.
John...
John... ¡Corneta, rompan filas!
(Corneta)
Hay que llevarle a la enfermería.
Me equivoqué con usted, White.
Le he dado motivos para desertar.
Y, sin embargo, usted, se ha comportado como un héroe
salvando el fuerte.
Le felicito.
Y al tiempo le pido disculpas por todo lo ocurrido.
Estoy a sus órdenes, señor. Y ahora, si usted me lo permite,
voy a solicitar del coronel McCloud que me destine a otro destacamento.
¿Qué opinas tú? ¿Eh, Valerie?
¿Debe hacerlo?
Sí, creo que sí.
Pero no debes seguir hablando tanto, has perdido mucha sangre.
Hágalo, White. Le estoy muy agradecido, señor.
Suerte.
Un gran muchacho.
¿Cómo se encuentra, Bedford? Mucho mejor, señor.
Quiero proponer al cabo White por su comportamiento
el ascenso a sargento.
Gracias a su valentía
llegó usted a tiempo para salvarnos.
Está bien, aceptada su propuesta.
Además, todos los defensores tendrán una mención especial
por su heroico valor.
Espero que dentro de pocos días estará usted en condiciones
de presidir la ceremonia. Así lo deseo.
Dejaré un destacamento en el fuerte para cubrir las bajas.
Y ahora, descanse.
(Corneta)
Espero que seas feliz, Valerie. Muchas gracias, Paul.
Le deseo suerte, inspector. Que tenga éxito en su nuevo destino,
sargento White. Gracias, señor.
(Corneta y tambores)
Adiós, Paul, no sabes cuánto siento no poder ir contigo.
Y solamente deseo... ¿Qué, Adams?
Que el jefe de tu nuevo fuerte no tenga novia.
(RÍEN)
Adiós. Adiós.
Suerte.
(Música)
Izquierda.
Levanten armas.
De frente.
(Música)
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