All language subtitles for sesso a roma

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian Download
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish Download
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Anuncie su producto o marca aqu� cont�ctenos www.SubtitleDB.org hoy

- �Oh, Jes�s! �Pero qu� pasa? - No lo s�.

- �Qu� hermoso! - �Don Arpagone!

- �Qu� pesada! - Don Arpagone.

- �A qu� tanto bum bum bum? - �Don Arpagone!

- �Don Arpagone! - Ya sab�a yo que vendr�a esta.

Ya voy, ya te he o�do. Eres t� la que no me oye.

�Ah� est�! �Qu� pesada!

�Por qu� das esos golpes? �Por qu� chillas?

Has llamado demasiado pronto, has venido antes de tiempo.

Don Arpagone, ayer por la noche...

olvid�steis decirme a que hora quer�ais que os despertara.

As� que us� mi cabeza.

�Tu cabeza!, �se puede saber de qu� cabeza hablas? T� no tienes cabeza.

�Qu� te dije ayer por la noche?

Ma�ana por la ma�ana probaremos el reloj.

Se inaugura el reloj.

Todos esos animalillos cantan.

Cuando oigas cantar a la lechuza, llama.

Con la lechuza no puedes equivocarte. tiene tu misma voz.

S�, y con ese ruido despert�is a todo el vecindario-

Bueno, �y qu�?

Si yo me despierto tienen que despertarse todos.

�Faltar�a m�s!

- �Cu�nto os ha costado ese artefacto? - �Cu�nto me ha costado? Caro, muy caro.

Si vos lo dec�s...

En todos los a�os que os conozco, y ya son muchos,

nunca os he entendido.

Claro, no tienes porqu� entender, nadie debe entenderlo,

porque el secreto de ese reloj solo lo conozco yo.

Yo y los ingenieros suizos que lo han construido.

- �Sabes porqu� lo he mandado construir? - No

Porque en esta casa todos son unos ladrones, lo roban todo,

incluyendo a mis hijos.

Comen, beben, no producen y consumen.

Adem�s me gastan unas bromas, mira que huevecito me han enviado.

- �Es que esto es un huevo? - Don Arpagone...

para que las gallinas pongan un buen huevo...

tienen que comer, y aqu� nadie les da pienso.

�No dan de comer a las gallinas? �Qui�n ha dado esa orden?

�Pero qu� orden ni que...? �C�mo les van a dar de comer...

...si ni siquiera ellos tienen qu� comer?

�D� quien hablas? �De esos malditos sirvientes que lo consumen todo...

no producen y a quienes pago, pago, pago, pago, pago, pago...?

Ah, entonces soy la �nica a quien no hab�is pagado.

- �No? - �No!

- �No? - �No!

No, a ti no te pago porque te considero una m�s de la familia.

- Ah - S�, tu eres rica, �no est�s contenta?

- S�, muy contenta, s�. - �Pues entonces?

�Y c�mo es que en los 40 a�os que llevo con vos no me hab�is dado ni 1 perra?

Por eso eres rica, porque nunca te he dado nada.

Si te hubiese dado el dinero, ahora no ser�as rica.

Ah, pues nunca he visto toda esa riqueza.

No la puedes ver, est� all� dentro segura, encerrada en la caja fuerte.

- Ah. - Est� en sitio seguro.

Sooooo.

- (al un�sono) Buenos d�as Maese Simone. - Buenos d�as, venid, venid.

Mirad, �v�is lo que traigo en el carro?

Lo entrego a vuestra custodia, os hago responsables.

Despu�s no quiero problemas con Don Arpagone, �eh?

- �Entendido? - S�, s�, s�, entendido.

- Bien, m�tanlo todo en la casa, �vamos! - Vamos, vamos.

Maese Simone, el Se�or os env�a. �Madre m�a, qu� abundancia!

�Chicos, hoy por fin comeremos!

�Qu� me has tra�do de la granja, dime? - Corderos, pollos, calabazas,...

lechugas, rabanitos, achicoria, cebolla roja, repollos,...

- Os he tra�do de todo. - Debes tra�rmelo todo, todo es m�o.

Ah, �Oyes qu� musiquilla? Si�ntante, anda.

- Gracias. - En el escritorio.

Que bien suena este tintineo de buena ma�ana.

- Vamos, hazme gozar, cu�ntamelo todo. - Bien, esto es el producto...

de la venta del grano y de las 7 vacas.

- Su�ltalo. �Has vendido las vacas? - Pues s�, ten�an la solitaria.

El que las ha comprado, ha comprado 200 quintales de lombrices.

- �S������? �No me digas! �Vaya negocio! - Y esto otro es del reba�o...

- ...que he enviado a Puglia. - Has enviado el reba�o a Puglia, bravo.

- �Y te lo han pagado bien? - Pues claro, a 3 escudos por cabeza.

- Que multiplicados por 1.300... - �No me lo digas! �Alto!

- Lo voy a calcular. Dirin, diri, dirin, diri, dirindirindi dindi.

- Dirin, diri, dirin, diri, dirindiri... - Din, din. Din, din, Din, din...

- Dirin, diri, dirin, diri, dirindiri... - Din, din. Din, din.

26 aqu� y 4 all�, treinta mil. Eso es.

�Ya est�! Buenos d�as, hijos m�os. �Hab�is dormido bien?

Tesoros bonitos. Mu�. �Cu�nto os quiero!

Aqu� est�n vuestros hermanitos.

- Pero bueno, �qu� haces ah�? - �Yo? Yo nada.

- �C�mo que nada? Me estabas espiando. - No

Por cierto, hoy estamos a �ltimos de mes, �no me das los alquileres?

- C�mo no, aqu� los tengo. - R�ndeme cuentas que tengo que cerrar.

S�, ahora mismo.

- 1, 2, 3, 4. 1, 2, 3, 4. 1, 2, 3, 4. - Dirin, diri, dirin, diri, dirindiri...

- dirin, diri. - 1, 2, 3, ya est�.

- �Y los otros tres? - �Qu� otros tres?

- �C�mo qu�? Los pisos son 6. - Seis....

- Seis por tres, dieciocho. - por tres dieciocho.

Tu has hecho dirin, diri, dirin, diri, dirin diri falta din dindi.

- �Y los otros tres? - �Qu� otros tres?

- Abre la mano. - �Qu� mano?

- La derecha - Ah.

- La izquierda. - Ah.

- �A ver la otra? - �Cu�ntas manos tengo, Don Arpagone?

Tres, tienes tres.

�Cu�ntos escudos me has robado?

�Cochino ladr�n!

- Yo no os he robado nada. - �Ah, no?

Vereis, hay dos inquilinos que no han pagado el alquiler.

Ah, y me lo dices a mi.

- �A qui�n se lo voy a decir? - �A qui�n, a los guardias, no?

- Que los echen y que los arresten.

Abrid, en nombre del Papa Rey.

Se�or, no pod�is echar a estas se�oras, os aseguro que hay un error.

Tengo �rdenes y he de cumplirlas.

- Lo siento. - Tomad, es cuanto tengo.

- Dadme dos d�as y lo solucionar�. - S�lo un d�a, excelencia. Os saludo.

V�monos.

- Todo arreglado. - �Quiere decir que no nos desahucian?

No. Tenemos un d�a, s�lo me han concedido eso.

- Un d�a. - Ser� suficiente, ya ver�s.

Querido hijo, entre tanta desgracia, tu eres un rayo de sol en nuestras vidas.

Pero no queremos que por ayudarnos, te veas envuelto en situaciones...

poco claras, peligrosas. �Comprendes, Cleante?

No os preocup�is se�ora. Mi amor por Mariana me salvar� de todo.

Adem�s, quiz� os parezca chocante, pero tengo la impresi�n que conseguir�...

tocar el coraz�n de mi... de vuestro casero.

- S�. - Ahora debo irme.

- Conf�a en mi, Mariana. - Lo har�.

Recuerda que solo hay dos clases de hombres: ricos y pobres.

El rico, tierne que ser avaro, si no se convierte en pobre.

Conceder un plazo a esas pobres mujeres no va a haceros m�s pobre.

Ah� es donde te equivocas, si das un escudo a todos los pobres que piden,

tu te har�s pobre y ellos nunca llegar�n a ser ricos.

La limosna no sirve para nada.

Haz como el due�o de esa casa, si no pagan, �chalas.

- �chalas. - No puedo, he dado mi palabra.

Tengo que echarles una mano.

�chales una mano, dales el pie, dales lo que te parezca...

mientras no les des mi dinero.

Si fueras un hijo cari�oso e inteligente...

ni siquiera conocier�as a dos mujeres pobres.

Padre, os lo he dicho, antes eran ricas.

Peor a�n, han ido hacia abajo, no se merecen ninguna compasi�n.

Hazme caso, olvida esas dos piojosas. �M�ndalas al diablo!

- No os preocup�is. - "Ya no espero m�s" (en alem�n)

Aqu� est�.

- Don Arpagone. - Guten morgen. Guten morgen.

- Ah, guten morgen, ingenieros. - He hecho buen trabajo, debe pagar ya.

S�, ya s� que son muy buenos y estoy muy contento, pero...

otro d�a, ahora... �no les has dicho que tengo que ir...?

He explicado a Maese Franz que ten�is que ir al Vaticano.

- S�, voy al Vaticano. - Ya, pero si no pagar...

yo no dar llavecita y sin llavecita reloj no andar.

Cuando dar a mi llavecita, yo pagar. Otro morgen.

- Auf wiedersehen. Guten morgen. - Auf wiedersehen, Don Arpagone.

A seguir bien, relojeros.

Vaya con estos suizos, �d�nde est� el carruaje?

Un momento Don Arpagone, ya viene.

�Venga!

Ya era hora Giacomo, �cu�nto tiempo te hace falta para preparar el carruaje?

A mi poco, pero los caballos esta ma�ana no querian ponerse en pie.

- �Por qu�? - Porque tienen hambre.

- �Por qu�, les has dado comida? - No, me hab�is dicho...

que si los caballos est�n parados, no debo darles de comer porque...

- no gastan energ�as. Eso he hecho - S�.

- �Han gastado energ�as? - No.

�Pues, entonces!

El hambre es un bajo instinto que ten�is vosotros, los ignorantes y cabezotas.

El cabello es un animal noble. Y aunque tenga hambre sabe dominarse.

- Ser� asi, pero los veo tan flacos. - Pues claro, no son voraces como tu...

que das asco.

Estos caballos son fuertes y musculosos, son pura sangre, �no los ves?

S�, los veo. Los veo dormidos de pie. Para mi que estan so�ando...

- con una gran comilona. - Entonces fust�galos. �At�zalos!

- Que se despieten. - S�, s�.

V�monos, que se muevan.

- Ah, Valerio, ven aqu�. - Decidme.

Oye, tu eres mi secretario, s�lo me f�o de ti.

Vigila a esos vagos que andan por la casa.

Porque en cuanto me alejo roban todo lo que pillan.

- Monta guardia como un mast�n. - No os preocup�is Don Arpagone...

si faltara un solo alfiler, me hago responsable.

�Responsable de qu�? si no tienes un c�ntimo.

Mejor ser� que trates de que no roben sino tendr�s que trabajar sin cobrar.

Pero si yo trabajar�a gratis, para vos.

- �S�? �Has o�do? - S�, lo he o�do. �Este rufi�n!

- Ah tonto, me has asustado - Te has pensado que era tu padre.

- Tranquil�zate, �me perdonas? - No, por favor, pueden vernos.

Ven, sent�monos aqu�.

- �Qu� te pasa? - Empiezo a estar harta de esta comedia.

Que para poder estar cerca de mi te hagas pasar por un sirviente.

Tesoro,

si fuese rico, ya habr�a pedido tu mano a Don Arpagone.

Pero sabes que tras la tr�gica p�rdida de toda mi familia no tengo un c�ntimo.

- Si llegara a sospechar que tu y yo... - No.

Por favor, ten confianza en mi.

Y recuerda que tu padre no es muy distinto de los dem�s.

El mejor medio para ganarse a un hombre es alabar sus defectos.

Aplaudir todo lo que hace.

Hasta el m�s listo se vuelve tonto ante la adulaci�n.

- �Por qu� nos hemos parado? - No s�.

Tenemos un reba�o delante. Eh, quita de ah� esas ovejas, venga.

�Qui�n eres? �Me conoces? Entonces, �qu� quieres?

Que llamo a los guardias--

- Soooo. - Giacomo.

- �Qu�? - �Por qu� paramos otra vez?

- Me temo que no vamos a poder pasar. - �Por qu�?

�No veis a los guardias y los que est�n en las jaulas?

- �Quienes son? - Ser� mejor que no nos metamos...

donde no nos llaman.

Eh, d�jame, ya ver� yo si nos metemos o no. �Guardia!

- Diga. - �Podemos pasar?

- No, ten�is que volver atr�s. - �Por qu�?

- �No v�is las jaulas? - S�, claro que las veo.

Un espect�culo b�rbaro, incivil, indigno de la Ciudad Santa.

El Santo Padre deber�a ser informado de esta salvajada.

Lo sabe, lo sabe.

�Que si lo sabe? �l es quien los ha condenado a muerte.

- �S�? - S�.

- Pero, �existe la pena de muerte? - Pues claro.

Dicen que vuelve a estar de moda. Dos d�as en la picota y despu�s zas.

Ser� mejor que nos vayamos de aqu� cuanto antes.

D�jame, no me pongas las manos encima. D�jame mirarlo.

F�jate, f�jate que caras.

Para que los hayan condenado a muerte deben ser ladrones, asesinos,

- seguro que han cometido una matanza. - Peor, han defraudado al fisco.

- �Qu� dices? Estar�s bromeando. - No, no bromeo, mirad el bando.

- �El bando? - S�, lo he visto esta ma�ana...

cuando iba a vuestra casa, lo he le�do bien.

- �Y qu� pone? - Ocultaci�n de bienes,

tentativa de corrupci�n, impago de impuestos directos e indirectos...

y de tributos varios.

No os lo he dicho para que no os impresion�rais.

- �Por qu� iba a impresionarme? - Por eso.

- �He defraudado al fisco yo? - �Hab�is defraudado al fisco vos?

- �Yo he defraudado al fisco? - �Hab�is defraudado al fisco?

�Que si yo he...? �Por qu� repites lo que digo?

- �Lo has defraudado tu? - No, yo no.

Bueno, pues si tu no lo has defraudado, no hay problema.

No nos pueden hacer nada.

- Pero ser� mejor que nos vayamos. - S�, ser� mejor.

- Giacomo. - �S�?

Cambia de calle, da la vuelta. �Vamos!

Perdonad, tenemos una cita con el cardenal Spinosi.

- Pasad. - Gracias.

�Mira!

- No es ese Don Oronte? - Ah, s�, es �l.

Don Oronte, que amable al salir a recibirnos.

- Hoy el cielo no promete nada bueno. - No.

- Esperemos que sea s�lo el cielo. (haciendo referencia a que no les jorobe tambi�n el cardenal) - Esperemos.

Venid Don Arpagone, el Cardenal os espera.

Claro, vamos. Venga, no te quedes ah� plantado.

- Oye, �estamos seguros? - S�, s�, lo he tra�do todo.

El Santo Padre, aunque con dolor, ha debido ponerse el guante de hierro...

sobre su c�ndida mano, para castigar a esos criminales.

Creo que si su Santidad ha cre�do justo castigarles, h�gase su voluntad.

Esperad aqu�, voy a ver si su Eminencia puede recibiros.

Gracias Monse�or.

- El sombrero. - S�.

- Con cuidado. - Ya lo tengo.

- �Don Arpagone? - �Qu� pasa? �Qui�n me llama?

�A que no me reconoc�is? �Me reconoc�is? Decidme.

- Pues os lo dir�, no os reconozco. - �Y ahora?

- No os reconozco. - �Qu� malo sois!

Deber�a sentirme ofendida, soy la Condesa Isabella Spinosi,

- hermana del Cardenal. - Do�a Isabella

Dadme unos azotes, me lo merezco, �pero c�mo he podido no reconoceros?

A vos, a vos a quien aprecio tanto.

Con esas palabras os hab�is ganado mi perd�n.

Gracias Do�a Isabella. Mi administrador, Do�a Isabella -la hermana-.

�Record�is? Nos vimos en el funeral de mi marido.

Mi pobre difunto marido, el pr�ncipe Colonna.

Claro, claro que os vi. Oh, fue un d�a terrible para mi.

Qui�n se lo iba a esperar, y verlo all�, tendido.

�Ten�ais alguna relaci�n con el pr�ncipe?

Ah, relaci�n... �l ten�a una peque�a deuda conmigo, �lo sab�ais?

No, sab�a de un prestamista usurero que le financiaba sus deudas de juego.

No, je je, ese no era yo. La nuestra era una deuda de honor, Do�a Isabella.

�Mon Dieu!

Gracias a Dios, monse�or vol� al cielo antes de tener que afrontar...

- la humillaci�n humana. - S�.

Monse�or vol� al cielo pero Do�a Isabella se ha quedado aqu�.

Y yo, en esos ojazos con que me mir�is, entiendo lo que quer�is decirme.

La peque�a deuda del difunto, la pago yo, �no es as� Do�a Isabella?

�No es as�?

�Qu� risa me da!

- Ten�is un gran sentido del humor. - S�.

- S�, pero ya no me r�o. - Ah, me pareci� que re�ais.

A�n no, la pr�xima vez.

Me gust�is, adieu.

- �Y cu�ndo nos reimos? - Os lo har� saber.

Id, mi hermano os espera.

Ver�is como �l os har� reir mucho.

- Gracias Do�a Isabella, gracias. - De nada.

- La hermana del Cardenal Spinosi. - S�, es guapa esta Do�a Isabella.

- Tiene un algo que inquieta. - Hombre, algo m�s que inquietante.

- Ha tenido tres maridos en tres a�os. - Claro, cuando te mira, te fulmina.

- Por eso han debido morir los 3 maridos. - S�.

- Sab�is lo que dice la gente de ella? - No, �qu� dice?

�Una asesina? �Los ha matado ella?

No, es la hermana del Cardenal y el Cardenal es el brazo derecho del Papa.

�Qu� tiene que ver? �Acaso Lucrecia Borgia no era la hija del Papa?

- �Qui�n? �Lucrecia Borgia? - S�.

- �Madre m�a d�nde hemos ido a caer! - Don Arpagone.

- S�. - El Cardenal os espera.

- El Cardenal. - Entrad.

Gracias Don Oronte.

No arrastres los pies. Con permiso.

Eminencia, Don Arpagone est� aqu�.

- �Cual de los dos es el retrato? - Acercaos, su Eminencia espera.

S�, s�.

Eminencia.

Iluminadme, querido Don Arpagone, �para qu� hab�is venido?

�Que a qu� he venido?

Estoy sorprendido por vuestra injustificada hilaridad.

S�.

Decidme qu� quereis. Retiraos.

Claro. Perdonadme Eminencia, pero, �c�mo que qu� quiero?

�Qu� podr�a querer?

Estamos a �ltimos de mes, Eminencia. �Record�is ahora?

�Deber�a recordar algo, Don Oronte?

�Qu� haces ah� tan quieto? Dame el contrato, no ves que no se acuerdan.

Ved Eminencia, este es el contrato. Aqu� est�.

Esta es vuestra firma, y este el sello del Vaticano.

- Volved all�. - S�.

Hace tres meses, prest� cien mil escudos al Papa.

- Todo cuanto ten�a, Eminencia. - Ese dinero que nos hab�is prestado...

- con tanta usura. - No.

No, Eminencia, no dig�is esa palabra tan fea, que me duele el coraz�n.

- Por otra parte en el Evangelio no... - Dejad en paz el Evangelio,

ese es mi terreno.

De todas formas, hoy vence el contrato y he venido a retirar el capital.

M�s tres meses de intereses que, s�lo al 18%,

no creo merecer, Eminencia, ese calificativo tan feo.

Don Arpagone, si conoc�is el Evangelio...

tambi�n conocer�is la Par�bola de la oveja descarriada.

S�, lo de la ovejilla lo recuerdo.

Es nuestro deber perdonar a la oveja descarriada,

pero aqu�, Don Arpagone, no se trata de una sola oveja,

sino m�s bien de 1,347

�D�nde ha ido a parar el reba�o de vuestra finca de Fogliano?

- �D�nde ha ido a parar? - �Eso os pregunto!

- �D�nde ha ido a parar? - S�, �d�nde ha ido?, �d�nde?

Bajo tierra, Eminencia. S�, la peste ovina ha terminado con mis ovejas.

- �No es verdad, Maese Simone? - S�.

Ah, has dicho s�.

- �Qu� has dicho? �S�? - �Qu� debo decir?

- No. - No.

Nos han llegado noticias mucho m�s tranquilizadoras.

Ese gran reba�o ha viajado hace unos d�as a Puglia.

�De verdad, Eminencia? �Has o�do Maese Simone?

Nuestras ovejas no han muerto, han viajado a Puglia.

Oh, alabado sea el Se�or.

Me consta...

que ese gran reba�o lo hab�is vendido por un total de 30.000 escudos

Olvidando, desgraciadamente, de pagar los impuestos debidos.

Ah, eso es grave.

- Pero, �qu� has hecho? - �Yo?

- �No has pagado los impuestos? - �Yo? Pero si vos...

�Qu� dices! �Te das cuenta de lo que has hecho?

Dec�deselo vos, Eminencia.

Decidle la pena para los que no pagan los impuestos. Dec�dselo.

- La muerte. - �Oyes? La muerte.

Lo he o�do, la muerte. �Y yo qu� tengo que ver?

Sabed que en estos d�as, la mirada del Santo Padre...

se est� posando sobre v�s.

�Y eso es bueno o malo? Eminencia.

Eso no puede saberse, misterium eclesie.

Lo que sin embargo es cierto, es que su Santidad me ha encargado...

haceros saber que, en este momento, por desgracia,

no se os pueden restituir vuestros cien mil escudos

- �Eso ha dicho el Santo Padre? - S�.

Perdonadme, Eminencia, pero me da vueltas la cabeza.

Ya lo veis, me estoy poniendo malo, excusadme, Eminencia.

- �Estoy p�lido y demacrado? - No.

T� cuando tienes que decir s�, dices no.

El Santo Padre, en su magnanimidad, os est� muy agradecido por el pr�stamo.

Y me ha autorizado a pagaros los intereses trimestrales.

�De verdad? �Eso s� que es una buena noticia!

- �Tu lo hab�as entendido? - Yo s�.

Con que s�, y no pod�as dec�rmelo, imbecil, me ha dado un susto.

He aqu� los intereses.

Ah, esto s� que me cura.

Ahora si me lo permit�s, Don Arpagone, lo vuelvo a guardar.

Ser� como si lo tuvierais vos.

- Ya comprend�is porqu�. - No, perdonad.

C�mo a�n me da vueltas la cabeza, no lo entiendo.

�Por qu� lo hab�is guardado otra vez?

Es tan sencillo, Don Arpagone. Lo guardo en el fondo com�n.

- �Lo entend�is ahora? - �Eh?

- �Lo has entendido? - Bueno, yo...

No me digas que lo has entendido porque pido perd�n a su Eminencia...

y te doy un palo en la cabeza. �Qu� es?

- �Qu� es todo esto? - El fondo comun, Don Arpagone,

es la acumulaci�n de los bienes de las familias que se unen.

- Vuestras riquezas se multiplicar�n. - S�.

- Cierto. - �Qu� dec�s?

La felicidad de mi hermana es...

la cosa m�s querida para mi en esta vida terrenal.

Es un alma hermosa, piadosa, generosa.

�No os dais cuenta, Don Arpagone? Al casaros con mi hermana...

habr�is emparentado conmigo.

Entrar�ais a formar parte de la gran familia del Vaticano...

tras los esponsales con mi hermana.

�Ah, despu�s de los esponsales! Perdonad, no os hab�a entendido.

�Tendr�a que casarme? �Casarme con vuestra hermana?

No, no, lo siento much�simo pero...

no puedo casarme con vuestra hermana.

Decidme, Don Arpagone, �hab�is o�do alguna habladur�a sobre mi hermana?

�Alguna infamia por la muerte de sus tres maridos?

No son habladur�as, Eminencia, han muerto los tres.

- �Quiz� os da miedo la muerte? - Si he de seros sincero, s�, un poco.

- Pero si est�is vivo. - S�, de momento estoy vivo.

- Gracias a Dios. - Entonces, �por qu� est�is tan alterado?

�Es que por desgracia no os place mi hermana?

S�, no, claro. Cuando la vi, me qued� muy impresionado.

�Verdad? D�selo, d�selo, despierta de una vez.

S�, s�, es verdad, os impresion� mucho, much�simo.

Impresionado, por eso he dicho que me da miedo.

Eminencia,...

quiero confesarme.

Pero, Don Arpagone, levant�os, ahora no es posible oiros en confesi�n.

Entonces os hablar� como en confesi�n, he pecado, he pecado.

�Volved a vuestro sitio!

Eminencia, necesito vuestro perd�n y toda vuestra comprensi�n.

Estoy aqu� para escucharos, sinceraos con vuestro pastor.

�Pastor!

Ya no soy puro.

Como mi condici�n de viudo podr�a hacer pensar.

He cedido a las llamadas del demonio y a los placeres de la carne.

�Pero, qu� hab�is hecho?

Desde hace mucho tiempo, Eminencia, tengo una relaci�n amorosa..

con una mujer.

Pero, �qu� me decis? Eso no necesita ser perdonado.

Sois viudo, s�lo. Y tratar de aliviar vuestra soledad no es un pecado.

- �No? - No, no.

La iglesia puede intervenir y liberaros del compromiso.

Por otra parte, �se trata s�lo de... una relacion amistosa, verdad?

No del todo.

Y ah� precisamente, nace el problema.

La muchacha... est� encinta.

�C�mo es posible? �Qu� ha sucedido?

�Que qu� ha sucedido? Eminencia,

- me lo pon�is dificil. - �Don Arpagone!

�Qu�?

A vuestra edad.

Ha sido la voluntad divina.

A la que no puedo sustraerme, ni como hombre ni como buen cristiano.

- No, Eminencia. - Entiendo.

Ante una criatura que va a nacer,...

- hemos de resignarnos. - S�, resign�monos.

Resign�monos, no hay nada que hacer.

A saber como se lo tomar� el Santo Padre.

�Y c�mo puede tom�rselo?

Ten�a la intenci�n de bendecir personalmente..

vuestra uni�n con mi hermana.

�Ah si? El Santo Padre es tan bueno que lo comprender�.

Claro, claro. Si todo lo que hab�is confesado es cierto.

Pero si hab�is intentando enga�arme...

-entonces, Don Arpagone, por medio del Santo Padre, caer� sobre vos...

-la ira divina, como un rayo.

- �Qu� pasa? �El Santo Padre? - No, llueve.

- Menos mal, �qu� hacemos? - �Qu� hacemos?

- Nos vamos. - Y �no nos despedimos?

S�, nos despediremos.

Eminencia, ya nos vamos y gracias por vuestra comprensi�n.

- Eminencia. - Vamos, vamos.

Ah, por cierto.

Eminencia, dado que todo queda como antes, �verdad?

Y esto ya no va al fondo com�n, recojo mis intereses...

y dentro de tres meses, volveremos a vernos.

- �Est� bien? - Quiz� nos veamos antes.

- S�, quiz� antes. - Andad, andad, que Dios os proteja.

- Gracias. - Gracias, Eminencia.

�A qu� vienen estos truenos si hay sol?

Esos rayos me han asustado tanto.

Ha habido un momento en que yo tambi�n he tenido miedo.

Suerte que en medio de tanta desgracia ten�is la fortuna de una prometida...

- embarazada. - S�, gracias a ella.

Gracias a ella hemos salido con bien de esa terrible situaci�n.

Desde luego, gracias a ella, pero me pregunto...

�Qui�n es ella? Yo no sab�a nada y vuestra familia tampoco lo sabe.

Claro, nadie sabe nada, si ni siquiera lo s� yo.

Es algo secret�simo, nadie tiene que saberlo.

Ah, s�, de acuerdo.

�Dios m�o! �Qu� pasa? �Es el Cardenal que nos manda prender?

- No, no, es el Papa. - El Papa.

La mirada del Santo Padre se ha posado sobre mi.

- Don Arpagone. - �Qu�?

- �Qu� hacemos ahora? - �Qu� hacemos?

Tengo que arreglarlo todo antes de que act�e el Cardenal.

Y s�lo hay una persona que pueda ayudarme.

Madre m�a, �qu� es esto? Uf, ratas, qu� asco.

�Qu� asco! Fuera, fuera ratas asquerosas.

- Eh, ven aqu� con nosotras- - Vosotras, �qu� quer�is?

- Mira lo que tengo. - Dejadme, dejadme tranquilo.

�Se�or!

- Quiero un beso. - �Eh?

- Quiero un beso. - Aparta, borracho asqueroso.

Borracho t�, yo s�lo quer�a un beso. �Qu� antip�tico!

Ya no hay gente amable.

- Don Arpagone. - Abre.

S�, s�, enseguida.

- Repito el envite. - Bueno.

Cuatro.

Ah� est�, qu� mala suerte.

Dos, dos.

- Perdonad. - Por favor, seguid jugando.

Don Arpagone, qu� honor. �Qu� puedo hacer por vos?

Callarte y sacarme de este tugurio cuanto antes.

Tengo que hablarte urgentemente.

Venid, venid, pasad,

hablaremos "en priv�", entrad os lo ruego.

- Entrad, est�is en vuestra casa. - Pues ya estamos los dos "en priv�".

As� que vives aqu�, �eh? �Uy!

�Qu� es este elefante?

Esto es tu priv�, �Y todo este lujo de d�nde sale?

- Es fruto de mis ahorros. - No. Fruto de lo que me robas.

- Ah, �os robo? entonces mirad esto.

- S�, mirad esto. - �Las cuentas!

- Mu�strame a ver. - Mirad.

No, no hagas eso.

Los porcentajes del juego suman siete mil escudos.

Comidas y bebidas, ochocientos escudos.

- Y las chicas. - No, no, las chicas no.

Haz una cuenta que comprenda todo, no quiero saber nada de las chicas.

- Pero lo que rinden, s� os interesa. - S�, s�lo lo que rinden

Lo que puedan hacer no me interesa, porque yo tengo mis principios morales.

- Bravo, buenos principios. - S�.

El dinero es asunto m�o, c�mo lo ganan las chicas es asunto tuyo, �est� claro?

- No. - Pues s�.

- Yo no cuento nada, el amo sois vos. - S�.

As� es y recu�rdalo siempre.

- Guapo. - �Qui�n?

- Guap�simo. - Venga mujer.

- Guap�simo. - Lo s�, pero no exageres.

- Venid aqu�. - No exageres, estate quieta. S� buena.

�No me dij�steis el otro d�a que buscase un marido para vuestra hija?

- Rico y que no quisiera dote. - S�, �por qu�?

Pues lo he encontrado.

- �De verdad? - S�.

De ti se puede decir de todo pero hay que reconocer...

- que como celestina eres la mejor. - Gracias, muy amable.

�Qu� dices de amable?, es cierto, y lo que es cierto, es cierto.

y vamos si lo eres.

- Venid a ver. - �Adonde vas?

- �Lo veis? - S�, lo veo.

- Venid aqu� y mirad. - Y si no quitas esto, �c�mo voy a ir?

- �Qu� hac�is? - Qu�talo ya.

Venga, subid.

- Mirad ahora. - S�, s�.

- �Qui�n es? �d�nde est�? - Aqu�l, aqu�l de all�.

- �D�nde? - El que est� frente a vos.

S�, ya. �El que lleva el traje de oro con encajes?

S�, aqu�l con tantos encajes.

Qu� hombre tan guapo, y que fuerte, fuerte.

Juega fuerte.

Y se r�e. �Genial!

- �Gana? - Pues no, pierde.

Por eso me gusta.

Si uno que pierde, r�e, debe tener mucho dinero.

Mucho, much�simo, adem�s se ha quedado solo.

Ha perdido a toda la familia de forma tr�gica.

Oye Frosina, �est�s seguro de que se casar� con mi hija sin dote?

Segur�sima. Basta con que sea guapa y pura.

Yo garantizo pureza y castidad, ll�valo a casa,

- as� podr� conocerle. - De acuerdo.

Lleva tambi�n a esa viuda rica que se casar� con mi hijo Cleante.

Como mand�is Don Arpagone.

Y ahora que hemos pensado en los hijos, sent�monos.

- Vamos a hablar de mi. Oye, Frosina... - Decid.

La otra noche, me despert� con un gran deseo.

- Un gran deseo. - S�, un grand�simo deseo de casarme.

- �De casaros? - S�, de casarme, como lo oyes.

Y entonces pense...

- que nadie en el mundo mejor que tu... - Querido, querido, querido.

- No, est�te quieta. - Cari�o.

- �Qu� quieres? - No me d�bais esperanza.

Levanta, �qu� te pasa? �pero qu� he dicho?

�Me pregunt�is qu� hab�is dicho?

Le hab�is vuelto a dar a mi coraz�n la esperanza que hab�a perdido...

de casarme.

Y ahora me hab�is pedido en matrimonio.

�Est�s loca? �C�mo se te ocurren ciertas cosas?

- �Entonces? - �Entonces qu�?

Te he dicho que me quer�a casar no que me quisiera casar contigo.

�Vamos,mujer!

Perdonandme, por un momento olvid� quien soy.

- Procura recordarlo. - �Qui�n soy yo?

Sin embargo para ciertas cosas eres inteligente.

- Porque �c�mo soy yo? - �Qu�? �C�mo eres?

- Eres inmoral. - Ah, gracias.

�Qu� gracias? Es verdad.

Decidme, �c�mo es que ahora hab�is decidido casaros?

Siempre hab�is dicho que una esposa es una extra�a...

y que casarse era como llevar una enemiga a casa.

Y as� es, es una enemiga.

Por eso quiero saber a qui�n me meto en casa.

Si puediera evitar�a esto sino fuera porque me veo obligado.

- �Pero qui�n os obliga? - �Qui�n? Pues eso �no?

las circunstancias. �Y a ti que te importa?

Tengo que casarme cuanto antes.

- Calm�os . S�.

Si ya lo hab�is decidido todo, �cu�l es el problema?

Ese es el problema.

Que no tengo esposa, tu debes encontrarmela.

So no fuera por esto, �crees que hubiera venido aqu�?

Qu� s� yo, un deseo.

Un pecadito.

�Ves, cochina, en lo que est�s pensando siempre?

Vas a encontrarme esposa, �s� o no?

S�, s�, os la buscar�. �Y c�mo debe ser esa esposa?

Eh �c�mo debe ser?

- Ha de ser digna de llevar mi nombre. - �Claro!

A ser posible, rica.

En cualquier caso, joven, bella, educada, modesta, ahorradora...

- obediente, simp�tica. - �Y nada m�s?

y encinta de dos meses.

- Que chiste tan bueno. - No, no, no es un chiste,

tengo que encontrarla c�mo sea.

- Inmediatamente. - Inmediatamente, inmediatamente.

Dadme tiempo de ver lo que hay en el mercado.

Est� bien, m�ralo.

Vamos a hacerlo as�, nos veremos ma�ana en la misa de medidodia en San Jorge.

En la iglesia, �qu� vamos a hacer en la iglesia?

Justamente all� convocar� a vuestras posibles esposas.

Todas temerosas de Dios y sin que ninguna sepa nada.

As� podr�is observarlas sin comprometeros.

- Como en un desfile. - S�, �est�is contento?

Claro que estoy contento, ahora s�.

Me has respondido como lo que eres.

Muy bien, se nota que tienes cerebro.

- �Solo v�is eso en mi? - �Eh?

S�, s�lo veo eso.

Decidme al menos que est�is contento conmigo.

- S�, s�, s�. - Dec�dmelo, dec�dmelo.

Estoy contento, estoy cont...

�Os ha gustado?

- �Os ha gustado? - No, s�, sal, ay�dame.

Es mejor que me vaya, si no terminar� mal.

- �Por qu� lo has hecho? - Yo soy as�.

- Ha sido bonito. - S�.

Te lo ruego, Frosina, no me abandones.

Dormid tranquilo, Don Arpagone.

Nos vemos ma�ana en la iglesia.

- �Qui�n es ese cliente? - Un se�or.

- �Rico? - Muy rico.

- �Y os corteja? - S�, pero �l no lo sabe.

�Qu� quer�is decir?

Que si las cosas van como espero,

dentro de dos d�as ser� la patrona de este local...

y qui�n sabe de cuantas cosas m�s.

- �Entonces nos v�is a dejar? - Bueno.

- Vamos, vamos, chicas, a trabajar. - Est� bien, est� bien.

- �Qui�n ha llegado? - Quien ya sab�is.

- Hazlo pasar. - Ya voy.

Buenas noches, Monse�or, sed bienvenido.

�Me hab�is conseguido lo que os ped�?

Pues claro, Monse�or.

Por favor, por aqu�, seguidme.

Por favor.

- �Has visto qui�n es? - S�.

Muy bien.

- Muy bien. - Naturalmente.

Como siempe, a vuestro servicio.

�Qu� vemos a nuestro alrededor, hermanos?

El pecado,

la corrupuci�n, el odio, el abuso de poder.

Porque incluso en esta ciudad,

la ciudad Santa,

la ciudad del Papa,

hoy los valores del esp�ritu son un mero recuerdo.

Dinero, oro, joyas, lujuria.

�Con qui�n la tiene tomada ese loco?

- �Vos qu� creeis? - �Qu� se yo?

Si hoy, Cristo,

viniera a echar a los mercaderes del templo,

Roma quedar�a desierta...

y todos ser�an precipitados...

en las llamas del infierno.

Y vosotros tambi�n.

T� tambi�n, te abrasar�as vivo, con todo lo que bebes.

- �Van a venir o no esas novias? - Tranquilo, llegar�n.

- Ahi viene la primera. - �S�?

Dios m�o.

Es la primog�nita de un mayorista de maderas.

Y su padre le ha hecho la pierna, la pata de palo.

Es una magn�fica poetisa y la pintura al temple no tiene secretos para ella.

Vos valor�is m�s la inteligencia que la belleza,

- �no? - No.

Todo lo contrario.

Quiero a la mujer con unos muslos as�.

Pero de los de verdad, no de madera.

- Agnus Dei, qui tolis pecata mundi - Miserere nobis.

- Agnus dei qui tolis pecata mundi - Dona nobis pacem.

Y las otras, �no vienen?

- Agnus dei qui tolis pecata mundi - Miserere nobis.

Tened paciencia, ya vendr�n.

Ah� est�, ya viene la segunda.

- �Viene? - Esa es hija de Dominici.

"Oremus"

Tiene un car�cter muy exhuberante como pod�is ver.

Y es una excelente cocinera.

Tiene la ventaja de parecer encinta.

S�, embarazada,

�que lleva, toda una familia ahi dentro?

- Comprendo, no os agrada. - No, no me agrada.

Bueno, mi candidata preferida a�n no ha llegado.

Menos mal.

Ah� est�, ya llega.

Se llama Esmeralda Batiferi

�Esmeralda? Si tiene barba.

No sab�is cu�nto me ha costado convencerla...

para que se dejase ver por vos.

Pensad que la quer�an encerrar en un convento.

Y la deber�an encerrar y tirar la llave.

Don Arpagone, �qu� puedo hacer si tampoco esta os gusta?

Cierto, �qu� puedes hacer?

�Eres una asquerosa!

Hablad bajo, estamos en la iglesia.

�Me has tra�do t� a la iglesia!

- Callad. - No, c�llate tu.

Calm�os, calm�os, �c�mo iba a encontrar en 3 horas una mujer como vos quer�is?

- �Qu�? - El �bolo.

Ya voy, espera.

Esa s� que ser�a mi mujer ideal.

- �De qui�n me habl�is? - De aquella joven,

joven, hermosa, modestamente vestida,

- religiosa, ahorradora. - �C�mo sab�is que es ahorradora?

Si ni siquiera la conoc�is.

Lo he comprendido, al ver c�mo se resiste al �bolo.

�Vaya con ella!

- �La conoces? . No, yo no la conozco.

Claro, tu no conoces a las buenas.

Te ha sorprendido que la haya descubierto, �eh?

Cuando termine la misa, sal...

y proponle el matrimonio

Y no me gastes otra vez tus est�pidas bromas porque...

"In nomine Patris, et filii et Spiritus Sancti. Amen"

- "Ite, misa est" - "Deo gratias"

Eh, espera.

Eh tu, espera.

- �Es a mi? - S�, s�, es a ti.

Perdonad, no os conozco.

Me llamo Frosina, vivo en el callej�n del pi�.

S�lo te quiero hacer una pregunta, no te preocupes.

�Eres soltera o est�s casada?

No estoy casada, �por qu�?

Caramba, eres tan bonita que esperaba que estuvieras casada.

�Esper�bais que estuviera casada?

Perdonad, �pero qu� puede importaros eso?

M�s de lo que imaginas.

En fin, dado que eres soltera, he de proponerte algo.

Hay un hombre muy rico, algo mayor, que te ha visto en la iglesia...

y se ha enamorado de ti hasta tal punto que quisiera casarse contigo enseguida.

�Casarse conmigo? pero si ni siquiera s� qui�n es.

�Qu� importancia tiene eso? No le des m�s vueltas, te he dicho que es rico.

S�, os he o�do, pero no lo conozco y por lo tanto, no le amo. Perdonad.

Mujer, razona. Eso no tiene nada que ver.

A un hombre rico no hay que quererle, hay que casarse con �l y nada mas.

- �De verdad es tan rico? - Inmensamente rico.

Bien,...

os estoy muy agradecida a los dos, a vos por molestaros...

y al se�or por hacerme una proposici�n tan halagadora.

Creedme,

aceptar vuestra propuesta, resolver�a muchos problemas de mi vida.

Vamos a ver, �me est�is diciendo que quer�is aceptar?

Si fuera menos egoista, deber�a aceptar inmediatamente.

Ma�ana nos van a deshauciar

Y por si fuera poco, no vivo sola, tengo una madre enferma.

Este matrimonio hubiese podido devolverle la serenidad...

y el bienestar que tanto necesita.

- Pero... - Pero, �pero qu�?

Pero ya estoy enamorada.

Y a veces el amor nos vuelve muy egoistas.

- Entonces, entonces, �vas a rehusar? - S�.

Pero, espera. �Espera!

- Buenos d�as. - Buenos d�as.

Buenos d�as, disculpad, busco a Maese Augusto.

- Voy a avisarle. - Gracias.

Buenos d�as.

Buenos d�as, excelencia.

Si no me equivoco, no tengo el placer de conoceros.

No, en efecto.

�Hab�is venido para un pr�stamo?

S�, quisiera un pr�stamo de cincuenta mil escudos.

Es una cifra muy importante.

Me parec�is demasiado joven para ser un hombre de negocios.

Ten�is raz�n, quiero el dinero para casarme.

Ah, para comprar una casa digna de vuestra esposa, supongo.

- S�, as� es. - Y como garant�a, �qu� vais a ofrecer?

�Ten�is objetos de arte, oro, joyas?

No exactamente, ver�is, he tra�do los t�tulos de propiedad de mi familia.

Dad una ojeada.

Bien, un patrimonio muy sustancioso.

Si me coneced�is el pr�stamo os aseguro que no ser� por mucho tiempo.

Mi padre es un hombre anciano y muy, muy enfermo.

Creo haberos comprendido.

Me est�is pidiendo un pr�stamo a "padre muerto".

- �Exacto? - Exacto.

Pod�is dar por hecho el negocio.

Pero dada la importancia de la garant�a deb�is darme tiempo hasta ma�ana.

Pero haceos cuenta que el dinero ya est� en vuestro bolsillo.

- Gracias, gracias. - Y ahora,

�pod�is decirme el nombre de vuestro padre?

Preferir�a dec�roslo ma�ana,

antes de que me conced�is el pr�stamo.

Ah, sois reservado, me parece justo.

Trat�ndose de dinero, la prudencia es necesaria.

Exacto.

Te tengo dicho que no vengas a casa.

No quiero que se sepa que tengo una casa de empe�os.

Luego dicen que soy un usurero.

- �M�rchate! - Es un asunto muy importante.

- A saber lo que llamas tu importante. - Cincuenta mil escudos.

Vamos, si�ntate. Cincuenta mil escudos, �y de qu� se trata?

Se trata de un pr�stamo "a padre muerto".

�A padre muerto!

Bien, esto si que es una buena noticia.

Ah� ten�is el certificado m�dico.

Esperemos que muera pronto ese padre. �Qu� dicen? �Cu�ndo se muere?

- Pront�simo. - �Qu� edad tiene?

60 a�os. �Sesenta!, tiene mi edad.

Esperemos que est� peor que yo.

�F�jate! Tiene asma, insomnio, mala digesti�n, �mala qu�?...

�Evacuaci�n!. Bien. Estado de salud: ruinoso. �Muy bien!

Muy bien. Previsi�n de vida de tres a seis meses.

Con lo que tiene me parece mucho.

- Ahora os leo la lista de propiedades. - S�, vamos a ver qu� tiene.

Diez mil ovejas en el lago de Bracciano

Vaya, diez mil en el lago de Bracciano, linda con nosotros.

No sab�a que hab�a otro reba�o?

- Una salina en Ostia. - Tambi�n la salina... �Una salina?

B�falas, quesos, tierras de labor, alquer�as.

Propiedades en la ciudad: 200 pisos en alquiler, 50 tiendas,

una casa de juego en Vicolo del Piede, n�mero 7.

�Cretino! �Imb�cil"

Este "padre muerto" soy yo. �No lo ves? Es la letra de mi hijo.

�Asesino! �Parricida!

Tres meses de vida me han dado.

Ten�is que creerme, yo nunca hab�a visto a vuestro hijo.

�Padre!

He venido a deciros que me voy de casa.

�Y tienes el valor de presentarte aqu�? �Asesino!

S�, os digo adi�s. He ganado cincuenta mil escudos en el juego.

- �Qu� hac�is vos aqu�? - �Que qu� hace aqu�?

�A padre muerto!

- �Yo lo mato! - �Padre!

Tu quieres matarme a m� pero yo te matar� a ti.

- Dejad que os explique. - �Qu� vas a explicarme? Est� muy claro.

�Asqueros�simo hijo m�o!

Est� todo bien claro, sois el due�o de la casa de empe�o.

- Mi padre es un usurero. - S�, soy un usurero.

Pero ya no soy tu padre.

Ya no tengo hijo despu�s de lo que has hecho.

Nunca hubiera tenido que hacerlo si hubieseis tenido coraz�n.

Hab�is destruido mi amor.

Y vuestra crueldad va a obligar a la mujer que amo y a su madre,

a llevar una vida de humillaci�n y de dolor.

Y t� para salvar tu amor, matas a tu padre o lo vendes "a padre muerto".

Vete de aqu�, sal de esta casa, no quiero volver a verte.

Vete a vivir con esas dos piojosas.

Mariana, d�jalo, es in�til.

No le estoy esperando, �l me lo prometi�.

Cleante no tiene culpa de nada,

Sabes que ha hecho cuanto le ha sido posible por ayudarnos.

- S�, s�. Pero, �ahora qu� hacemos? - Irnos de aqu�.

Es in�til luchar contra el destino,

los designios de la providencia son inexcrutables.

Debemos resignarnos.

�Cleante, estamos salvadas!

- �Ten�is el dinero? - Los est�bamos esperando.

- No, no lo tenemos. - Hemos venido a llevarnos los muebles.

Son propiedad del due�o de la casa.

Quiz� podr�ais sugerirnos alg�n lugar donde ir.

Dos calles m�s arriba, est� el asilo del Sagrado Coraz�n.

Perdonad, �sab�is d�nde puedo encontrar a Frosina?

�Eres la nueva de Florencia? Espera un momento, ahora te abro.

- Cre� que no ibas a venir. - Me he entretenido, �ha llegado ya?

Entra, entra.

No s� qui�n ser�.

Espera, voy a llamarla.

- �De d�nde vienes? �Eres de Roma? No te he visto antes.

- D�jame ver. - Creo que os confund�s.

S�lo he venido para hablar con Frosina.

- Aqu� estoy. - Buenos d�as, Frosina.

Ah, eres t�, �c�mo es que has venido a verme?

- Lo lamento. - �Lo lamentas? �y entonces?

S�, no quisiera hacerlo, pero me veo obligada a aceptar su proposici�n.

La proposici�n de matrimonio.

Frosina, desgraciada, �qu� te est�s calentando?

Hace fr�o.

T�, si no descubres las nalgas no est�s contenta.

- Ven aqu�, cu�ntame. - Vengo, ahora os cuento.

Al�grame un poco tras tanta �nsia.

- Dime su nombre, �c�mo se llama? - Se llama Mariana.

- �Mariana? - S�.

�Mariana? Bello, bell�simo; joven, hermosa. �Mariana!

Me alegro mucho de que est�is tan contento.

S�, s�.

- Mariana tambi�n lo est�. - �En serio?

Y, �no te ha puesto ning�n inconveniente?

- Ninguno. - �Ninguno?

Y me ha aceptado as�, sin objetar nada, �ni la edad?

Al contrario, le gustan los ancianos y detesta a los j�venes.

- �No me digas? - S�, le gust�is sobretodo por la edad.

�S�?

- Si no me ha visto nunca. - Os equivoc�is.

Ya se hab�a fijado en la iglesia.

La chica no tiene nada de ingenua.

Fing�a rezar, pero se dio cuenta de c�mo la mir�bais.

Entonces, adem�s de ser bonita es listilla.

Pues s�.

Y tambi�n inteligente, sabe muy bien lo que quiere con este matrimonio.

- Estupendo. - Aqu� est� el contrato.

- El contrato. - �El contrato? �Qu� contrato?

Las capitulaciones.

- �Mariana pide algo? - S�, pero es muy modesta,

- lo propio de su caracter. - Eso est� bien.

- �Qu� peticiones son esas? - Os las leo.

- Lee, lee, solo por curiosidad. - Un piso para ella...

- y otro para la madre. - La madre, �qu� madre?

- Do�a Elvira, una noble dama. - S�, �y qu� pretende?

- �Traerme a casa a su madre? - S�, es la primera petici�n.

- Ah, �es la primera? - S�, despu�s dos doncellas,

un cocinero franc�s, dos carruajes con caballos y cocheros,

- un sastre y un peluquero. - S� y un enterrador,

para cuando me encuentren muerto y tirado en el suelo.

Y yo qu� quer�is que os diga, todo esto es para la madre.

Para ella solo pide lo que pedir�a una chica habituada a vivir...

en una gran familia de ambiente intelectual

- Claro. - La manutenci�n de un poeta...

- y de un m�sico. - �La manutenci�n!

A esos cuando les hospedas, comen, beben y no se van.

- Im�ginate, m�sicos. - Luego un viajecito al a�o...

a Par�s, para comprar vestidos, joyas y cosm�ticos,

para una chica de su rango.

- Ya, ya. - Eso es todo.

Eso es todo.

- �Y esto es un contrato nupcial? - S�.

Pero esto es una declaraci�n de guerra.

- No, no, calm�os. - Es un duelo a muerte...

con sangre, muerte y heridos.

- Y yo �qu� pinto? Calm�os. - S� calm�os.

No la he elegido yo a la chica, la hab�is escogido vos, �s� o no?

- Nadie os obliga, pod�is decir que no. - Pues digo que no.

Es una asesina,

asesina era la otra y asesina es esta y mi hijo "a padre muerto".

�De qui�n puedo fiarme yo? De nadie.

Nadie me quiere.

No, no es verdad Don Arpagone, hay qui�n s� os quiere.

No, no, no, nadie.

Pensad que si os cas�is ya no vivireis solo.

Y que en las fr�as noches de invierno, para calentar vuestro enorme lecho,

tendr�is a una dulce y calentita esposa para abrazar.

- Si no, �a qui�n abrazar�is? - A la caja fuerte.

No es suave, pero al menos est� llena.

Y quita de ah� esas cosas, descarada, venga a pas�rmelas por delante.

Y di a esa ni�a ingenua...

que Don Arpagone no firma ese contrato.

Que no me caso, antes me casar�a...

con una de aquellas urracas que me presentaste en la iglesia.

�Creeis que no intent� encontrar otras?

Pero cuando han sabido el nombre del esposo,

dada la fama de vuestra avaricia,

todas, �lo o�s? todas han dicho que no.

Lo siento, pero es culpa vuestra.

Porque soy avaro, �verdad?

- Tambi�n t� lo crees. - No, yo no.

- No pensar�is eso de m�. - Entonces...

me parece entender que...

la �nica disponible eres t�.

Depende de vos, Don Arpagone.

Si de m� depende, querida Frosina,

ha llegado el momento de la gran decisi�n.

- Por fin. - Dame esa hoja.

Pero, �qu� hac�is?

�Qu� v�is a hacer? �Igualmente os cas�is con ella?

- Ya est�. - �Con estas condiciones?

S�, con estas condiciones, es decir,

primero me caso y luego veremos qui�n cumple las condiciones.

T�ma, ll�vaselo.

Ya le dar� yo... poeta y m�sico.

- Elisa. - No deben o�rnos.

- �Est�s loca?, vete enseguida. - No, mi padre nunca nos dejar� casar.

A menos que...

�A menos que qu�?

- Si yo estuviera encinta, quiz�... - Pero �qu� dices?

Con tal de liberarse de dos bocas que alimentar. Entonces...

�Y t� querr�as?

�T� no?

�Has visto que hermoso palacio? �Te gusta?

No s�, me parece tan triste.

Est� en tu mano lograr que sea alegre.

Recuerda siempre lo que te he dicho, que tu puedes pedir y pedir mucho,

porque eres joven y tienes todo el derecho.

Pero no est�s triste por el palacio,

est�s pensando a�n en tu enamorado, �verdad?

S�. Pero qu� importancia tiene ya.

Oye, que siempre nos podemos echar atr�s, estamos a tiempo.

- Yo podr�a arreglarlo. - No, no puedo de ning�n modo...

dejar a mi madre, enferma, en aquel hospicio horrible.

- Como quieras. - Adelante.

Buenos d�as se�ora Frosina,

bienvenida, Don Arpagone os est� esperando.

- Muy bien, vamos. - Pasad por favor.

�Qu� ocurre Filoavena? Hoy deber�a ser un d�a feliz...

para esta casa, �a qu� vienen esas l�grimas?

Por desgracia, el amo joven, est� a punto de dejarnos para siempre.

- Espero no ser yo la causa. - No se�orita, nada que ver con vos.

Ha sido a causa de una discusi�n terrible con su padre.

No tiene remedio. Pasad, pasad.

Est�is en vuestra casa, voy a decir a Don Arpagone que hab�is llegado.

Con permiso.

S� desde luego, es algo trist�n pero imag�nate todo esto con alfombras,

- cuadros, flores, candelabros-- - Frosina, por favor,

qu� me importan esas cosas.

- Vamos, no pongas esa cara. - Mariana,

- �qu� haces t� aqu�? - �Cleante!

�Y t�?

Oh, no es posible, no me digas que es del que est�s enamorada.

Y t� eres la prometida de mi padre.

Perd�name, te esper� pero nos han desahuciado...

y he tenido que aceptar por mi madre.

No, eres t� quien tiene que perdonarme,

por no haber sabido obligar a mi padre a salvaros.

Tu padre. �Tu padre es el due�o de nuestra casa?

Veo que sab�is muy poco el uno del otro.

Es culpa m�a, no quer�a que supi�ras que--

Mi padre no goza de buena fama.

- Vos lo sab�is bien. - S�lo s� que...

estamos metidos en un buen l�o.

Ah, todos reunidos.

Buenos d�as, buenos d�as a todos.

- Oh Don Arpagone, buenos d�as - Buenos d�as Frosina.

Os presento a vuestra futura esposa.

Don Arpagone.

- �Guapa no es cierto? - S�, he de admitirlo,

sois bell�sima, querida.

Sois muy bueno, Don Arpagone.

�Bueno yo? No demasiado.

�Y t� c�mo eres?

Quiero ponerte a prueba Mariana, ven conmigo.

Escucha querida, tenemos que hablar sobre los gastos,

a mi me parecen exagerados.

Deber�amos hacer alg�n que otro recorte,

son demasiadas cosas, me parece un poco exagerado.

Est� bien por ti pero tu mam�,

tambi�n le ha pegado fuerte, �eh?

No Don Arpagone, no empec�is que si no nos vamos.

Pues vete, �t� qu� tienes que ver? Estoy hablando con mi futura esposa.

Por favor sent�os, sent�os todos. Bravo Cleante.

�Qu� haces aqu�? Veo que no te has ido con esa desarrapada.

�Te has quedado en casa de pap�?

�Has venido a conocer a tu guapa mamita?

�Qu� te parece? �Te gusta?

Si he de ser sincero, padre, no puedo ser sincero.

�Qu� haces, aforismos? No te he entendido, �qu� quieres decir?

Quiere decir que...

a Cleante no le entusiasma la idea de que Mariana sea su madrastra.

�No? �Por qu�?

- Padre, no pod�is entender, - Ah.

sin embargo estoy seguro...

de que vos hab�is entendido bien lo que he dicho.

S�, claro, perfectamente.

Y puedo a�adir que tambi�n siento la misma repugnancia,

al pensar que podr�ais llegar a ser mi hijastro.

- Bien, �lo has entendido? - S� padre.

T� has entendido, ella ha entendio, el �nico que no ha entendido este juego...

soy yo. �Qu� hab�is dicho, eh?

Calm�os Don Arpagone, no es un juego, es una realidad.

Son demasiado j�venes para aceptar la idea de ser madre e hijo.

Parecer�an casi dos novios.

Claro que con el tiempo, Cleante se acostumbrar� a la idea,

e ir�n perfectamente de acuerdo.

Tienen que llevarse bien, �a mi qu� me importa?

Si el que se casa soy yo, no �l.

- Buenos d�as, padre. - Buenos d�as, hija m�a.

Buenos d�as.

Ahora ya estamos todos. Elisa, te presento a mi prometida.

- �Te gusta? - Qu� joven sois.

Al veros se dir�a que sois m�s bien la prometida de mi hermano,

- m�s que de mi padre. - Ya sab�a yo que dir�a una gracia.

Querida Elisa, es una cuesti�n de gustos y no de edad.

Si Mariana me ha elegido a mi, est� claro que es porque le gusto m�s.

Por otra parte, Cleante, ya tiene su prometida, �no?

S�, una rica y anciana viuda, que debo ver por primera vez esta noche.

�Y se lo dices a mam�? D�melo a mi.

S�, le he encontrado novia, y tambi�n novio a Elisa.

Y como no soy ego�sta,

he querido reunir a mis hijos en esta gran felicidad.

Ah, �no os lo he dicho? Ma�ana nos casamos los tres en la misma ceremonia.

- Hablaremos de eso m�s tarde. - No, no, no, �qu� m�s tarde?

Lo he planeado todo, ser� una sola ceremonia-

Y un solo banquete, as� ahorraremos.

�Quieres callarte t�?

As� nacen despu�s los rumores de que soy un avaro.

Y en cambio vos, Don Arpagone, sois el hombre m�s generoso del mundo.

- No, no, tampoco exageremos. - Es cierto,

- y os lo demostrar� a todos. - Demu�straselo.

�Veis aquel anillo? Es una maravilla.

- Vale al menos seis mil escudos. - No.

- �S�? - S�.

No s� cu�nto vale.

Claro que es un anillo precioso.

- Si me permit�s, - No, no, no.

- se lo regalo a vuestra futura esposa, - No.

segura de que interpreto bien vuetros sentimientos.

Pero, �qui�n te ha dicho nada? �qu� sentimientos?

��Qu� sabr�s t� de mis sentimientos?!

Es un anillo de caballero, un anillo m�o.

Demasiado grande, ella es tan delicada,

necesita un anillito muy fino y ligero, �c�mo se te ha ocurrido darle mi anillo?

- Dej�dselo Don Arpagone. - No, yo se lo quito,

- �Don Arpagone! - Me lo tiene que devolver.

- Don Arpagone, disculpe. - �Qu�? �Qu� pasa?

- Disculpe. - �Qu� sucede?

Hay dos personas que quieren hablaros.

- No estoy para nadie. - Son los ingenieros suizos,

- han regresado. - Est� bien, si han vuelto...

hablar� con los ingenieros, pero precisamente hoy--

- �Qu� se yo? - Adelante, vamos.

No les entiendo cuando hablan.

- �Han vuelto los dos? - S�, los dos.

Se ha ido.

- �Por fin! - Cari�o.

Tened cuidado, chicos,

vuestro padre puede volver de un momento a otro.

No olvid�is que vuestro padre es un hombre inteligente y astuto.

Entonces... decidnos �qu� podemos hacer?

Ten�is que obrar con astucia,

hacerle creer que como buenos hijos...

os sacrificar�is casandoos con quien �l haya decidido.

O sea que ten�is que mentirle.

Yo no soy capaz de eso.

Tesoro, todas las mujeres somos capaces de mentir.

Pero si hacemos lo que vos dec�s,

- ma�ana, �qu� va a ocurrir? - �Qu� va a ocurrir?

Lo dejaremos llegar hasta la iglesia,

y no se presentar� nadie a la ceremonia.

- C�mo, �nadie? - Nadie.

- �Nadie? - Nadie.

Y �qu� va a hacer nuestro padre sin esposa?

Ah, eso es f�cil,

en el �ltimo momento siempre hay una mujer dispuesta a sacrificarse.

- Edgar, Franz, �grandes ingenieros! - �Don Arpagone!

- �Terminado? - S�, terminado.

- �ltimo mecanismo reloj, �terminado? - Terminad�simo.

Entonces, �podemos probar experimento con llavecita?

Quedar, nosotros �ltimo plazo pago. nosotro dar llavecita.

- Ya, �necesario? - Necesar�simo.

- Absolutamente. - Lo sospechaba.

Os he tra�do escudos, �ltimo plazo, �vosotros dar llavecita a mi?

- �Est� bien? - s�.

- Yo dar llavecita a ti. - Y con la llavecita...

yo hago funcionar grande mecanismo reloj.

- Claro, vayamos, - Esperen, esperen.

- �Esperar? - Secret�simo.

- Nadie debe saberlo, secret�simo. - Secret�simo.

Estoy segura de que hab�is hecho una buena elecci�n.

As� lo espero, una esposa pondr� fin a mi soledad.

As� lo espero. Celebrar�is aqu� el matrimonio.

Por favor.

- Nunca hab�a venido a esta iglesia. - Es muy bonita.

Colocad bien las guirnaldas.

No chaf�is las flores.

Eh, cuidado con esa escalera.

- Oh, qu� placer. Por favor, por favor. - Buenos d�as Don Paolino.

Le presento al futuro esposo de Elisa.

Oh, bien, sois un hombre afortunado, se�or.

Vuestra esposa es un ejemplo de belleza y virtud.

Si vos lo dec�s, padre, quedo tranquilo.

Necesitar�a vuestros datos para las amonestaciones.

Naturalmente.

Me llamo Don Guglielmo d'�valos.

- Nacido en N�poles, - �D'�valos?

el 10 de mayo de 1638.

�Tambi�n vos os llam�is D'�valos?

�Qu� quer�is decir con "tambi�n vos"?

Ved esto, la futura esposa de Don Arpagone se llama D'�valos.

D'�valos.

Mariana D'�valos, nacida en N�poles el 16 de junio de 1660.

- �La conoc�is? - Nacida en N�poles,

el 16 de junio de 1660.

�Y se llama Mariana!

Esa Mariana es mi hija.

- �Vuestra hija? - �Vuestra hija?

- No entiendo, parece imposible. - Don Guglielmo, �qu� sucede?

Os veo p�lido.

- Pero. - �Dadme una mano!

- Por aqu� Don Guglielmo, por favor. - S�, s�, claro, claro.

- Venid. - Gracias, gracias.

- �Oh, cielo santo! - Calm�os.

- Sent�os en esa silla. - Cre� que hab�a muerto...

hace 15 a�os...

en un naufragio frente a Marsella.

Donde tambi�n perd� a mi esposa y a mi otro hijo, Valerio.

Los he buscado durante a�os.

Ya hab�a perdido toda esperanza,

hasta el punto de haber pensado en volver a casarme.

Entonces, no pod�is casaros con Elisa,

vuestra mujer, est� viva.

- �Qu� decis? - S�.

- �Elvira est� viva? - S�.

Claro que est� viva.

Y si quer�is verla, puedo acompa�aros.

Est� en el hospicio de aqu� al lado, ayer las desahuciaron a ambas.

�Desahuciadas?

A prop�sito de matrimonios, debo deciros que Mariana se casa con Don Arpagone...

�nicamente para salvar a su madre de la indigencia.

Gracias Se�or, por haberme dejado llegar a tiempo de impedir que mi peque�a...

se case sin amor.

Entonces Don Arpagone y Mariana, ya no se van a casar.

- Dios m�o. - �Frosina!

- �Qu� ten�is Frosina? - �Madre m�a!

��Qu� hac�is?!

- Don Guglielmo, que es el agua bendita. - Lo s�, tambi�n Frosina es una santa.

- Traed ac�. - Pensad que...

sin ella nunca habr�a vuelto a ver nunca a mi familia.

Gracias Don Guglielmo, gracias, gracias. Me encuentro mejor,

- me encuentro mucho mejor. - Vos os sentir�is mejor pero yo no.

�Y ahora qu� va a pasar?

Ma�ana, Don Arpagone, tiene que casarse a toda costa.

No se preocupe Don Paolino, dej�dmelo a mi,

ya me ocupo yo.

Cada cosa a su tiempo.

- Don Arpagone. - �Qu� pasa?

Pregunta por usted, Don Oronte.

- �Huy, Don Oronte! Sal de aqu�. - Ya me voy, ya me voy.

- Vete. - Estoy saliendo, ya voy.

Qu� honor, Don Oronte.

- Buenos d�as, monse�or. - Buenos d�as.

Perdonad el desorden pero me estoy preparando para la boda.

- Incluso me he ba�ado en ese chisme. - Muy bien.

Acompa�adme ahora mismo al Vaticano.

�S�? �Y cu�l es el motivo de tanta urgencia?

�He de preocuparme o alegrarme, monse�or?

- No estoy autorizado a hablar de ello. - �No?

�Buenas noticias, Don Oronte?

�Tal vez el Santo Padre ha decidido devolverme todo mi dinero?

- No. - �No?

No.

No, el Santo Padre nada tiene que ver.

Es el cardenal quien quiere veros.

Don Oronte,

en confidencia,

a mi el cardenal me da miedo.

Sonr�e de una forma--

Y lanza unas miradas de fuego con los ojos, que traspasan.

Yo no quisiera ser sacr�lego, pero...

�y si fuera el diablo?

No, porque digo yo, el maligno, a veces gasta esas bromas.

- �No lo cre�is as�? - Desgraciadamente s�.

- �S�? - Lo creemos.

�Entonces?

Hemos abierto una investigaci�n de su conducta,

- a prop�sito de ciertas acusaciones... - Ah s� �eh?

Prevaricaci�n.

Entonces estoy en la boca del lobo, �qu� debo hacer?

Comportaos con �l como si vos y yo no hubi�semos hablado.

- Ni palabra. - Y yo os ayudar� durante la entrevista.

Se me ocurre... A ver si est� cabre...

Quiero decir, a ver si se ha molestado porque no he querido casarme...

- con su hermana. - No, sabemos lo de la hermana

- �S�? - No es tan ingenua.

Para proceder contra vos ha lanzado ciertas acusaciones.

Conspir�ci�n contra el estado.

- �Qu�? - He o�do algo de los turcos.

�De los turcos!

�Hab�is dado ese dinero en pr�stamo a los turcos!

Para que armen una flota contra el Santo Padre.

Eminencia, si soy una avaro, no doy dinero a nadie.

�Se lo iba a dar a los turcos? �Qui�n conoce a esos turcos?

Por casualidad, tengo aqu� una lista que detalla...

creo que con extrema exactitud,

todo el contenido de vuestra caja fuerte.

Escudos vaticanos:

233.000.

Doblones espa�oles:

121.000.

100 lingotes de oro de un quilo.

Luego est� la lista de las piedras preciosas sueltas...

y las joyas montadas,

incluyendo la famosa esmeralda R�spoli,

conseguida del pr�ncipe por vos, en pago de ciertas deudas de juego.

�Debo seguir?

Ahora s� qui�n os ha dado la lista, maldito asqueroso.

Si ced�is al Vaticano, todo el contenido de vuestra caja fuerte...

Naturalmente sin sustraer...

nada de lo que se detalla en esta relaci�n,

Entonces me comprometo...

a hacer que vuestra culpa sea...

definitivamente...

perdonada.

Si la cancel�is, Eminencia, sab�is que no puedo sino aceptar.

- Decidme, �qu� debo hacer? - Vos nada.

Est� tarde, ir� personalmente a vuestra casa,

a recoger la caja fuerte.

y os llevar� el perd�n papal.

�Entonces, Don Arpagone?

�Entonces, qu�? Obedezco vuestras �rdenes...

y me someto devotamente a la voluntad del Santo Padre.

Muy bien, hasta la tarde, Don Arpagone.

S�, hasta la tarde Eminencia.

- Os acompa�o, Don Arpagone. - Gracias, Don Oronte.

Con vuestro permiso, Eminencia.

Me retiro.

�Hab�is o�do lo que me ha dicho?

�Qu� tengo que ver con la Guerra Santa y mucho menos con los turcos?

Despacio, despacio Don Arpagone, muchos han querido denunciar...

a su Eminencia, pero nadie ha tenido el valor de hacerlo.

Don Oronte, soy miedoso por naturaleza,

pero si me tocan el dinero,

- entonces s� soy valeros�simo. - Por aqu�.

�Faltar�a m�s!

��Pero es que no puedo hablar con el Santo Padre?!

- Calm�os Don Arpagone, calm�os. - S�, si yo estoy tranquilo.

Dir�a al Santo Padro unas buenas palabritas sobre vos.

Porque no es justo que s�lo se�is el secretario del cardenal,

- mientras que ese malnacido... - Ya est� bien.

S�, s�.

Seguidme, os llevar� ante �l, me hab�is convencido.

- Un minuto, nada m�s que un minuto. - S�, s�, s�lo un minuto.

- Gracias, gracias Eminencia. - A�n no.

- Pero pronto-- - Si Di�s quiere.

�Maldita sea! Santidad.

Disculpad si os molesto pero se trata de algo urgente.

Santidad, soy Arpagone. �Me record�is? Arpagone.

He tenido el honor de prestaros alg�n dinero.

Deseaba tanto veros.

Pero el cardenal Spinosi...

nunca ha querido que hablara con vos,

no s� por qu�, tal vez tenga alg�n motivo oculto.

Santidad, el cardenal dice...

que vuestra mirada se ha fijado en m�.

�Es verdad?

�Es verdad que quer�is mi caja fuerte?

Necesito estar seguro,

�por qu� no me hac�is una se�al?

�aunque sea peque�ita? algo que yo comprenda.

Se quiere llevar mi caja fuerte, Santidad.

No es justo, lo dice el mismo evangelio.

Si uno tiene dinero, debe guardarlo.

Creo que el Cardenal Spinosi--

de acuerdo con su hermana, la asesina y con mi administrador,

quieren llevarse mi dinero.

Y si quieren quitarme lo m�o, quiz� lo hagan tambi�n con vos...

que, tal vez, ocupado en las cosas espirituales,

no repar�is en eso.

�Qu�?

�Me hab�is hecho una se�al? Santidad.

Gracias, hab�is abierto mi coraz�n a la esperanza.

Entonces, mi caja fuerte est� a salvo.

Ya que estamos en ello, Santidad,

aquel peque�o pr�stamo de 100.000 escudos,

si me lo pudierais devolver, porque...

me hacen falta.

Hacedme otra peque�a se�al, Santidad.

Una se�al chiquitita, os lo ruego.

Santidad.

Santidad.

�Se ha dormido!

Ser� mejor que me vaya.

Levantemos las copas y brindemos por la querida Frosina,

Gracias.

Que ha devuelto la paz a mi familia. C�mo lo ha hecho, no lo s�,

- pero lo ha hecho mejor que yo. - �Qu� dec�s, Don Arpagone!

Vos lo hab�is ordenado y yo s�lo he cumplido con mi deber.

No, no, no, lo has hecho muy bien.

Has conseguido que mis hijos se casen con las personas que hab�a elegido...

para ellos y para su felicidad.

- �Est�n listas las amonestaciones? - Todo listo,

s�lo faltan los nombres y apellidos de los novios. Todos listo-

- �Bien! - Y despu�s nada ni nadie...

- podr� impedir esta maravillosa... - �Nada ni nadie!

- ceremonia colectiva. - �Socorro, los ladrones!

- �Callad! �Dios m�o! �Qu� sucede? - �Ladrones! �Ladrones!

- �Qui�n pide ayuda? �Es Argene! - Ayudadme.

- �Han entrado los ladrones!

- �Lo han robado todo! - �Ladrones!

- �Padre! - Han entrado los ladrones.

Ladrones en mi casa, �y mis llaves?

�D�nde est�n mis llaves? �Oh Dios m�o! Me encuentro mal.

- �Qu� ha sucedido? - Argene, en la ventana, r�pido.

- �Argene! - �Argene!

- �Qu� ha pasado? - �La caca! �La ca-ca!

- �La caca qu�? - La caja fuerte.

- La caja fuerte, �qu�? - La caja fuerte.

- Antes yo era muy rica. - S� y lo eres.

- Ten�a un mont�n de dinero. - Bueno, �qu� quieres decir?

- Ya no tengo ni un c�ntimo. - Habla, �expl�cate!

- Soy una pobrecita, - Nos han robado.

- Una muerta de hambre. - �Han robado! �Han robado!

- La caja fuerte. - La caja fuerte.

- La caja fuerte. - La caja fuerte.

- Venid. - S�, s�, vamos.

- Aqu� est�. - La caja fuerte.

- �Lo hab�is visto? - Lo hemos visto.

- �Qu� pasa? - �Qu� pasa?

- �Est� vac�a! - Est� vac�a.

- Est� vac�a. - Est� vac�a.

- �Ladrones! La caja fuerte est� vac�a. - La caja fuerte est� vac�a.

- La caja fuerte est� vac�a. - La caja fuerte est� vac�a.

- La caja fuerte est� vac�a. - S�, s�, est� vac�a.

- S�, est� vac�a. - Est� vac�a.

- Est� vac�a, lo han robado todo. - Oh, soy pobre.

- Soy una pobrecita. - Todas mis riquezas.

Ayer la ten�a, hoy la he perdido.

Decidme que estoy durmiendo tranquilamente,

y que lo que he visto ha sido un sue�o.

- �Un sue�o? - S�, un sue�o.

- Estaba durmiendo. - No padre, no est�is durmiendo.

- Est�is despierto. - Est�s despert�simo.

- Est�is despierto. - Gracias por la informaci�n.

Entonces, si no estoy durmiendo,

lo que he visto, es verdad.

�Pueden ser ellas!

�Sois vosotras moneditas m�as?

�Sois vosotras? �Vosotras?

Con vuestro brillo, con vuestro resplandor.

Calm�os.

�D�nde est�is?

Ya no os veo, pobres moneditas m�as.

- �Qu� podemos hacer? - Ya no oigo...

vuestro tintineo.

Dirin dirin, dirin dirin, dirin dirindin dindin.

�Qu� le pasa?

�D�nde est�is ahora? �Con qui�n est�is?

- Hagamos algo. - Dejadme oir de nuevo vuestra m�sica.

- Ha perdido el juicio- - Dirin, dirin--

Oid, �alguien puede ayudarme?

Necesito encontrar mi dinerito, se las han llevado, me las han robado.

�Ah� est�n! �Las oigo! �Ya llegan!

Viene una carroza que trae de vuelta mis moneditas.

Eminencia, que honor.

- �Qu� hab�is venido a hacer? - Lo sab�is muy bien.

He venido a llevarme lo que me hab�is prometido, la caja fuerte.

- �La caja fuerte? - S�.

La caja fuerte est� vac�a. Completamente, �no es cierto?

- S�, es verdad. - Dec�dselo a su eminencia,

- que est� vac�a. - Pero �qu� est�is diciendo?

Ha habido un robo.

S�, s�, no hay nada, ya no hay nada.

Mis dineritos ya no est�n.

Dirin dirin, dirin dirin, dirin dirindin

- �Dej�dlo ya! - S�, s�.

La comedia ha terminado.

Quiero ver por mi mismo lo que ha sucedido.

- Vamos. - Vamos, venid a ver.

Por aqu�, eminencia. Venid, os abro paso.

Ver�is que terrible, yo a�n no me he repuesto.

Me siento fatal eminencia, con todo lo que ha pasado.

Ah� est�, vac�a.

No hay nada, los ladrones se lo han llevado todo.

Hasta el dinero de Argene. Mirad, se me doblan las piernas.

Est�n d�biles, ya no las siento.

Estamos arruinados. Yo, vos y tambi�n el Santo Padre.

- Es cierto, la caja fuerte est� vac�a. - S�.

Pero es raro, no veo ninguna se�al de haber sido forzada.

- Ninguna, ninguna. - �O me equivoco?

Claro que no, es que esos bribones son muy h�biles.

- Dejad que os explique. - Ahora no.

Est�is demasiado d�bil y confundido.

Estoy seguro que algunos d�as en las prisiones del Vaticano,

servir�n para aclararos las ideas.

- �Qu� prisi�n? Yo no soy el ladr�n. - Eso est� por ver.

Har� investigar a fondo para ver realmente c�mo sucedieron los hechos.

Y si es c�mo yo pienso, querido Don Arpagone,

- �Qu�? - la horca ser� vuestro destino.

- Llev�oslo. - �Ahora la horca!

Menuda justicia.

M�ralos, id con cuidado con esa coraza de hierro.

�Qu� sois, suizos?

No pod�is llevarme a prisi�n, soy Don Arpagone.

Soy amigo del Papa, os aviso.

- Peor para vosotros. - �Alto! Un momento, esperad.

No es justo que Don Arpagone sea arrancado tan cruelmente...

de su casa y de su familia.

No os conozco, apart�os de enmedio.

Pero yo s� que os conozco e incluso mis chicas os reconocer�an,

incluso bajo esta vestidura sagrada que hab�is ensuciado tan impunemente.

Cuidado eminencia, tengo pruebas de todo.

No entiendo lo que dec�s, querida se�ora.

Insisto en deciros que no os conozco.

De todos modos, pod�is darle las gracias, Don Arpagone,

gracias a ella ya no est�is arrestado.

- �Lo o�s? Ya no estoy arrestado. - Despu�s de todo, creo que podremos...

llegar a un acuerdo.

Me temo, eminencia, que ahora ya no pod�is poneros de acuerdo con nadie.

Don Oronte, por fin.

�Hab�is o�do, eminencia? Ya no podemos llegar a un acuerdo.

Don Oronte, �sab�is? Quer�a cortarme la cabeza.

�Qu� hab�is venido a hacer aqu�?

Alguien, no se sabe qui�n, os ha denunciado ante el Santo Padre.

Y la investigaci�n efectuada sobre vuestra administraci�n,

ha confirmado las acusaciones.

- �Tra�is por mi esos soldados? - S�, me ha enviado el Santo Padre,

para sorprenderos en flagrante delito mientras os embols�bais el dinero.

�El dinero? Mirad, la caja fuerte est� vac�a.

Porque han venido los ladrones, que si llega a estar llena--

�Quer�is negarlo?

Entiendo.

- Estoy arrestado. - No.

No exactamente, hay una nave que os espera en Civitavecchia,

para una larga misi�n en las Indias Orientales.

Y con vos, ir� vuestra hermana.

Voluntad del Santo Padre.

�Nos vamos?

Parece que la mirada del Santo Padre se ha fijado en vos,

Hoy por mi, ma�ana... Pero buen, no os ha ido del todo mal.

Don Oronte, os estoy infinitamente agradecido.

Gracias a vos, Don Arpagone, vuestra sugerencia al Santo Padre,

- ha sido inestimable. - �Qu� dec�s? Nada.

Dentro de unos d�as me consagrar�n Cardenal

�S�? �Qu� feliz soy!

Ahora podr�is interceder ante el Santo Padre...

para que me sea devuelto ese dinerillo que no me ha restituido.

- �Podr� ir a veros, Don Oronte? - Gracias tambi�n de mi parte,

Espera--

por haber arrestado a la asesina de Do�a Isabella.

Don Arpagone merece otra mujer.

Una mujer que le ame desinteresadamente--

Ciertamente, se lo merece. Yo me voy.

�C�mo que se va? Espere.

�Qu� has hecho? Me has interrumpido.

- Le estaba preguntando... - �Pero!

si me va a devolver el dinero, y me has interrumpido, bocazas.

- Pero-- - Vete, no te quiero ver m�s.

- Adi�s, adi�s a todos. - Adi�s.

Mis respetos, eminencia.

In nomine Patris, et Filii et Spiritus Sancti.

Adi�s.

- Don Arpagone, permitid que me alegre con vos...

- �C�mo? - por haber sorteado el peligro.

Es hermoso ver el triunfo de la justicia.

Me hab�a olvidado de ti,

si no hubiera hecho que te arrestaran los suizos.

Deber�as estar encadenado, judas asqueroso.

- No, �qu� decis? - Fuiste t�...

quien le dio la lista de todos mi bienes y de lo que hab�a en la caja fuerte.

- No. - S�, vete enseguida de esta casa.

Y olv�date de haber estado a mi servicio.

- �Qu� hac�is, me desped�s? - S�.

- �Y a d�nde ir�? - �A d�nde? Vete con tus amigos.

Vete a la India con ellos, hazte bonzo.

No, no, bonzo no, quiero quedarme con vos, a�n sin sueldo.

Sin sueldo, has dicho.

- �Tambi�n sin comer? - Nada.

S�lo quiero de vos que me perdon�is.

Si no quieres nada, besa esta mano,

- y yo te perdono. - S�.

Gracias, gracias, gracias, gracias...

�Hab�is visto que dif�cil es gobernar una casa como esta?

�Hab�is o�do a Maese Simone? No quiere nada.

Si vosotros tampoco me pidi�rais nada,

quiz� podr�amos salir adelante incluso con la caja fuerte vac�a.

Y ahora perdonadme,

necesito quedarme a solas, voy a meditar.

�Hab�is o�do c�mo razona? �Ahora qu� vamos a hacer?

Se�or, Dios m�o, t� que todo lo puedes,

t� que todo lo ves,

me tengo que casar, ilum�name.

- �Qu� debo hacer? - �Puedo?

Pues claro, te lo estoy preguntando.

- Est� Don Guglielmo. - �S�? �Y qui�n es?

Don Arpagone que est� Don Guglielmo.

- �Pero eras t� quien hablaba? - S�, soy yo.

Est� Don Guglielmo, se�or, gracias.

- �Yo te mato, siempre molestando! - He hecho pasar a Don Guglielmo...

- al sal�n bueno. - Muy bien.

- Don Arpagone, est� Don Guglielmo. - Ya lo he o�do, vamos,

- no lo hagamos esperar, vayamos. - S�, vayamos.

�D�nde est�n mis queridos e ilustres hu�spedes?

Aqu� estan.

Don Guglielmo, qu� honor.

Que hermosura, que elegancia tan refinada.

Un hombre de vuestra riqueza en esta casa m�a, tan humilde.

He venido a rendiros homenaje,

gracias a las amonestaciones de vuestra boda,

he logrado encontrar, tras quince a�os de cruel separaci�n,

a mi esposa, Do�a Elvira.

�Vuestra esposa?

- �Pero est�is casado? - S�, as� es.

�S�? �Entonces? Do�a Elvira,

que placer conoceros.

- Padre, venid a sentaros aqu�. - S�, s�, voy.

Prometida m�a.

- �Qu� pasa? - Esa es la piojosa.

- �En serio? - S�.

- Que hermosa mujer. - Mi hija, Mariana.

�C�mo que vuestra hija?

- Y mi hijo Valerio. - Oh, Dios m�o, �Valerio tambi�n?

S�, hermano y hermana.

�Hermano y hermana?

- �Hijos vuestros? - Cierto.

Y por tanto ricos.

Qu� digo ricos..., riqu�simos. �Dios m�o!

- Me encuentro mal. - �Ten�is algo que objetar?

No, no, nada que objetar, todo lo contrario.

�Entonces no os opondr�is si amo a vuestra hija y quiero casarme con ella?

�Sin dote? Es ideal, siempre lo dije, �verdad Elisa?

Tener un joven as� en casa, es una gran suerte.

- Parece irreal. - �Y yo padre?

�A�n pens�is que tengo que casarme con la viuda?

�Qu� dices? Siempre cre� que Mariana era la esposa ideal,

hasta yo querr�a casarme con ella.

Y ahora que esta flor de jovencita es tuya.

�Quieres casarte con la viuda? �Te has vuelto loco?

Don Guglielmo,

�sab�is que me han robado todo lo que ten�a en mi caja fuerte?

S�, y para aliviar vuestro dolor,

- permitidme haceros un pr�stamo. - �Un pr�stamo? �En serio?

Gracias por vuestra generosidad, pero un pr�stamo...

- �a qu� tipo de inter�s? - De ning�n tipo,

lo ha llamado pr�stamo...

s�lo para que no os sinti�rais inc�modo si dec�a regalo.

Do�a Elvira,

ofrecido por vos, con vuestra gracia,

no puedo m�s que aceptar.

�Vaya que mont�n! Gracias infinitas.

�Contento? Entonces hablemos del matrimonio de nuestros hijos.

Este es un mal tema,

porque este gesto vuestro de generosidad,

se lo llevar�n los gastos de las bodas. Ya lo sab�a yo.

Don Arpagone, en un momento as� no os toca a vos pagar los gastos.

- �No? - No.

Vestidos, bebidas carruajes, comida, servicios, cocineros,

en resumen todo. Y todo correr� a mi cargo.

�Dios m�o! Sirvientes, pajes, imb�ciles, tontos, �qu� hac�is ah�?

- �En marcha! �Maese Giacomo! - Diga, don Arpagone.

- Vamos, corre al mercado. - Pero si ya he ido.

Pues vuelves, compra todo lo que haya y lo traes a casa. �Venga, va!

Corderos, pollos, conejos, langostas, �todo?

Todo, venga.

- Espera. - De todo.

Y, sobre todo, los vinos.

Escoge los m�s preciados en honor a Do�a Elvira.

- Obedezco. - Oh, que generoso sois, Don Arpagone.

Gracias Do�a Elvira, efectivamente en ciertos momentos soy as�.

Me sorprendo de mi generosidad.

- Don Arpagone. - �Qu� quieres?

- �Yo sigo sin comer? - Claro que comer�s,

- habr� tanto que comer, imag�nate. - Gracias, gracias.

�D�nde vas? Ven aqu�.

- A comer, �no? - Ma�ana, hoy no, ma�ana se come.

Por cierto, Frosina, �d�nde est�? �qui�n la ha visto?

�Por qu� no est� aqu�? �Alguien sabe d�nde ha ido Frosina?

Os olvid�is padre, que la hab�is ofendido y se ha marchado.

�La he ofendido? Pobre Frosina, en el fondo es una gran mujer.

Ma�ana ir� a verla y le pedir� perd�n.

Ahora, queridos m�os,

sinti�ndolo mucho, me retiro, que hoy ha sido un d�a tan...

cargado de emociones y ma�ana no lo ser� menos.

Consider�os como en vuestra casa, pero yo me retiro.

- Hasta ma�ana, queridos. - Don Arpagone,

- �S�? - os olvid�is de esto.

�De qu� se trata? �El mont�n!

Habr�a vuelto en cuanto me hubiera dado cuenta,

- De todos modos, gracias Do�a Elvira. - Es un placer.

Gracias tambi�n a todos vosotros, que Dios os bendiga.

Hoy me hab�is hecho un hombre feliz.

�Aqu� estoy! Hoy tambi�n nos ha ayudado la providencia.

Aqu� est�.

Lo primero pregunta a Don Arpagone.

Ya se lo he dicho al pobre.

Reloj. Aqu� est� la llavecita.

1, 2, 3

Mecanismo seis y cuarto.

Seis...

y cuarto.

La vuelta, resuelta.

Por fin funciona este perfecto mecanismo.

S�, s�, s�, s�, s�, s�,

S�, s�, s�, que jam�s nadie en el mundo podr� nunca adivinar.

S�, listo.

Se abre la portezuela y trae el agua a su molino.

Gira, gira, arriba, abajo, el agua corre y hace glu, glu.

S�, listo.

1, 2, 3, 4...

Voy para all�, gracias, de nada.

Una bola corre, la otra se prepara, es un d�a de fiesta, ya.

Cantemos, bailemos, tralalalal�, armario, �brete ya.

Bailo, canto y estoy contento.

Ha llegado el gran momento. Dringuen, dranguen, dringuen, drang.

Este es mi secreto que nadie descubir�, permiso, �puedo entrar? - S�.

Buenos d�as tesoros m�os, aqu� estoy.

�Os encontr�is c�modos en vuestra nueva estancia?

�Qu� preciosos sois!

Tan relucientes.

Tan deslumbrantes.

�Vaya, c�mo un rayo!

Que intente entrar alguien aqu� a robar, y ya ver�.

Le arranca la cabeza.

No, amor m�o, yo no soy un ladr�n, vuelve arriba.

Perfecto, �qui�n podr� descubiros?

Mis queridos tesoros, nadie en el mundo sabr� nunca d�nde est�is.

Ni siquiera mi esposa, si alg�n d�a tuviera que casarme.

- �Est�is seguro? - S�.

�Qui�n sois? �Frosina!

�C�mo has entrado?

�Maldita asquerosa!

�Asesina! �Ladrona!

Pero, �c�mo?

Dos a�os de trabajo para construir esta caja fuerte de relojer�a--

Era mi secreto,

el que deb�a llevarme a la tumba.

Llegas t� y lo descubres todo.

- Entonces, �qu� vais a hacer ahora? - �Qu� voy a hacer!

S�, claro, �qu� hago?

�Qu� debo hacer?

Pues t�, de esta habitaci�n ya no sales.

- �Para toda la vida? - Para toda la vida.

Bueno, �no era eso lo que quer�as?

Don Arpagone, no imaginaba que de vuestros labios,

pudieran brotar palabras tan dulces y tiernas.

No, espera,

aqu� en presencia de ellos, no.

- �Por qu�, son celosos? - S�.

- Pero yo os deseo tanto. - Y yo no--

Pero para ciertas cosas s�lo hay un sitio.

- �Vamos? - S�, vamos.

Disculpad.

Bien.

Subt�tulos creados por tahita y revisados por pipa

Ap�yanos y convi�rtete en miembro VIP Para eliminar todos los anuncios www.SubtitleDB.org

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.