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Original subtitles

Empezar por el principio.

Es primavera, una noche sin luna, en un pueblito,

sin estrellas, negra como la Biblia.

Las silenciosas calles adoquinadas

y el bosque encorvado, de novios y de conejos,

debilitándose invisible hacia el mar negro endrino,

lento, oscuro, negro como cuervo, que menea las barcas pesqueras.

Las casas están ciegas como topos,

aunque los topos ven bien esta noche, en los vallejuelos de terciopelo.

O ciegas como el Capitán Cat,

en el apagado centro,

cerca de la bomba y el reloj del pueblo.

Las tiendas en duelo,

Welfare Hall, en la maleza de las viudas,

y toda la gente del adormecido y callado pueblo

están durmiendo ahora.

Silencio, los bebés están durmiendo.

Los granjeros, los pescadores, los comerciantes y jubilados,

el zapatero, el maestro, el cartero y el dueño del bar,

el de la funeraria y la prostituta,

el borracho, la modista, el predicador, el policía,

las mujeres que recogen berberechos y las esposas pulcras.

Las jóvenes están en suaves colchones o volando en sus sueños,

con anillos y ajuares, acompañados de luciérnagas,

por los pasillos del bosque donde toca el órgano.

Los chicos sueñan traviesos

o los ranchos sumergidos de la noche,

y el mar con su bandera pirata.

Y las estatuas de antracita, de caballos durmiendo en los campos,

y las vacas en los establos,

y los perros en los patios mojados.

Y los gatos duermen en inclinadas esquinas,

moviéndose con energía, en la sombra de los tejados.

Puedes oír caer el rocío y el silencioso pueblo respirando.

Sólo tus ojos no están cerrados para ver el oscuro pueblo,

rápido y lento, durmiendo.

Y sólo tú puedes oír la invisible caída de estrellas,

la oscuridad antes del alba,

la agitación del rocío del negro mar lleno de carnadas,

donde el Arethusa, el Zarapito y Alondra,

Zanzíbar, Rhiannon, el Trotamundos, el Cormorán,

y la Estrella de Gales se ladean y navegan.

Escucha.

Anochece en las calles,

el viento procesional, salado, lento, musical,

en la calle Coronación y Berberecho.

El pasto crece en la Colina Llareggub,

el rocío, la caída de estrellas,

el dormir de los pájaros en el Bosque Lácteo.

Escucha.

Es de noche en la fría capilla de ocupación ilegal,

haciendo cánticos con broche y sombrero, y fustán negro,

con collar y corbata de pajarita, tosiendo como cabras,

chupando caramelos, durmiendo con las aleluyas.

Noche en la taberna de cuatro cervezas, silenciosa como dominó.

En la panadería de Dai Pan, volando como harina negra.

En los desvanes de Ocky el Lechero, como ratón con guantes.

Esta noche, trotando en silencio, con alga marina en sus cascos,

por las conchas de berberecho, pasando los helechos,

libro y baratijas, armonio, porta platos,

acuarelas hechas a mano,

perro de porcelana y bandeja para el servicio de té.

Es de noche, flotando entre las cunas de los bebés.

Mira.

Es una noche silenciosa,

majestuosamente sinuosa, por los cerezos de Coronación.

Pasando por el cementerio de Bethesda

con vientos englobados y doblados y lejos del rocío.

Tambaleando por frente de Los Brazos de los Marineros.

El tiempo pasa.

Escucha.

El tiempo pasa.

Acércate más, ahora.

Sólo tú oyes las casas durmiendo en las calles

en la noche lenta, profunda, salada y silenciosa, negra, cubierta.

Sólo tú puedes ver, en los cuartos oscuros,

los peines y enaguas sobre las sillas,

las jarras y los cuencos,

los vasos con dentaduras, los Mandamientos sobre la pared,

y las fotografías amarillentas y viejas de los muertos.

Sólo tú puedes oír y ver detrás de los ojos de los durmientes,

los movimientos, países, laberintos, colores y consternaciones

y los arco iris y melodías y deseos y vuelo

y la caída y desesperaciones y grandes mares de sus sueños.

Desde donde te encuentras, puedes escuchar sus sueños.

El jubilado y ciego Capitán Cat,

dormido en su litera, en el mejor camarote

de barco embotellado de Schooner House, sueña con...

Nunca tales mares que inundaron los muelles

de su barco de vapor S.S. Kidwelly,

sobre las sábanas y las escurridizas medusas,

arrastrándolo al salado Davy, espíritu del mar,

donde los peces pican y mordisquean hasta la espoleta.

Y recuerda con nostalgia su vida pasada.

¿Me recuerda, capitán?

Eres Dancing Williams.

Perdí la pierna en Nantucket.

¿Me ve, capitán?

¿El hueso que habla?

Soy Tom Fred, el del motor auxiliar.

Una vez compartimos a la misma chica.

Era la Señora Probert.

Rosie Probert.

Sendero del Pato 33.

Suban, muchachos.

Estoy muerta.

Sujéteme, capitán.

Soy Jonah Jarvis, terminé mal.

Fue muy placentero.

Alfred Pomeroy Jones, marinero discutidor.

Nacido en Mumbles. Cantaba como pardillo.

Le di un botellazo. Tatuado con sirenas.

Bebía como cosaco. Morí de cáncer.

El Rizos Bevan.

Dile a mi tía que yo empeñé el reloj similar.

Sí, sí, Rizos.

Dile a mi mujer que no, que yo nunca.

Nunca hice lo que ella dijo. Nunca.

Sí, sí lo hicieron.

¿Y quién le lleva ahora sus cocos y mantones y loros a mi Gwen?

¿Cómo se está arriba?

¿Hay ron y pasta de algas para untar?

¿Pechos y petirrojos?

¿Concertinas?

¿Campana de advertencia?

¿Peleas y cebollas?

¿Gorriones y margaritas?

¿Pescaditos en frasco?

¿Suero de leche y galgos?

¿Canción de cuna?

¿Cuerdas para ropa?

¿Y chicas en la taberna?

¿Y tenores en Dowlais?

¿Quién ordeña las vacas en Maesgwyn?

Cuando sonríe, ¿se le hacen hoyuelos?

¿A qué huele el perejil?

Ay, mis queridos muertos.

De donde estabas,

podías oír en Cockle Row, en la noche de primavera sin luna,

a la Señorita Price, modista y encargada de la dulcería, soñar con...

Su amante, alto como la torre del reloj,

de melena como la de Sansón, de muslos colosales y ardiente,

con voz de bajo, pecho de percebe,

sacudiendo los berberechos con sus ojos como sopletes,

abalanzándose sobre su cuerpo solitario,

cariñoso, como bolsa de agua caliente.

¡Myfanwy Price!

¡Señor Mog Edwards!

Soy un pañero, locamente enamorado.

Te amo más que a la franela y el percal,

que a la chinilla, cotonia, cutí y lana merino,

tusor, cretona, crespón, muselina, popelina,

cutí y sarga en todo el mercado central de telas del mundo.

Vine a llevarte a mi emporio en la colina.

Tirar tus chinelas y tu chaqueta tejida de lana galesa.

Calentaré las sábanas como tostadora eléctrica.

Me acostaré a tu lado como asado de domingo.

Te tejeré una billetera azul de no me olvides,

para que el dinero esté cómodo.

Calentaré tu corazón junto al fuego,

para que puedas ponerlo bajo tu chaleco

cuando la tienda esté cerrada.

Myfanwy, Myfanwy,

antes de que los ratones roan tu cajón del fondo, ¿dirías...?

Sí, Mog.

Sí, Mog.

Sí, sí, sí.

Y todas las campanas de las cajas registradores del pueblo

tocarán por nuestra boda.

Vamos.

Ve hacia la oscuridad.

Sube por la calle oscura como el mar,

en la noche oscura, oscilando como el mar,

al desván mal ventilado, negro como Biblia,

sobre la tienda del zapatero Jack Black.

Evans el Muerto, el de la funeraria, corre hacia el campo

donde su madre hace panecillos con agua de nieve,

y roba un puñado de copos de nieve y pasas

y vuelve a la cama a comerlas, frías y dulces,

bajo las sábanas blancas y tibias.

Mientras el Señor Waldo, atrapa-conejos, peluquero,

herborista, veterinario, curandero, sueña con...

Este cerdito fue al mercado.

Este cerdito se quedó en casa.

Este cerdito comió asado. Y este cerdito no tuvo nada.

Y este cerdito fue...

¡Whee, whee, whee, whee, whee!

Hasta la casa de la mamá de Waldo.

¡Waldo!

Sí, mamá, afuera.

- ¡Waldo! - ¿Sí, mamá?

¿Sí, Blodwen, querido?

¡Ay, Waldo!

Cállate, amor.

Cállate.

Ahora soy el viudo Waldo.

¿Qué dirán los vecinos?

¿Los vecinos...?

- Negro como chimenea. - Timbres tocando.

- Rompiendo ventanas. - Pasteles de lodo.

- Robando pasas. - Escribiendo graffiti con tiza.

- Lo vi en los arbustos. - Faltando a clase.

Mándalo a dormir sin cenar.

Dale ricino y enciérralo en la oscuridad.

Mándalo al reformatorio.

Al reformatorio.

Pégale con la pantufla.

¿Qué haces con nuestra Matti?

Danos un beso, Matti Richards.

Danos un penique.

Norma Jane tiene medio penique.

Es una tonta.

Sólo tengo medio penique.

Mis labios por un penique.

¿Acepta a esta mujer, Matti Richards...

Dulcie Prothero.

Erne Bevan.

Lil, Tarro de Goma.

Señora Flusher.

...como su horrible esposa?

No.

¡No!

¡No!

Ahora, en su camisón de crinolina blanco iceberg, bien lavado,

bajo las sábanas virtuosas,

en su recámara limpia y arreglada, desafiando al polvo,

en el impecable Bay View,

la casa para huéspedes en la cima del pueblo.

La Señora Ogmore-Pritchard, viuda dos veces,

del Señor Ogmore, el del linóleo, jubilado,

y del Señor Pritchard, corredor fallido,

que enloqueció con el sonido de la aspiradora,

y los gases del desinfectante de limpieza,

que irónicamente bebió el desinfectante,

inquieta su descanso, despierta en un sueño,

y codea las costillas del fallecido Señor Ogmore,

del fallecido Señor Pritchard,

fantasmales a cada lado.

¿Señor Ogmore? ¿Señor Pritchard?

Es hora de que inhalen su bálsamo.

Señora Ogmore.

Señora Pritchard.

Pronto será hora de levantarse.

Díganme sus labores en orden.

Debo poner mi piyama donde dice "piyamas".

Debo tomar mi baño frío, que es bueno para mí.

Debo usar mi banda de franela, para prevenir la ciática.

Debo vestirme detrás de la cortina y ponerme mi delantal.

Debo sonarme la nariz.

En el jardín, por favor.

En un pañuelo de papel, que después quemaré.

Debo tomar mis sales, que son amigas de la naturaleza.

Y debo hervir el agua de beber, por los gérmenes.

Debo hacer mi té herbal, que no tiene tanino.

Y comer un panecillo, que es bueno para mí.

Puedo fumar una pipa de hierba asmática.

En la leñera, por favor.

Y sacudir el salón y rociar al canario.

Debo usar guantes de plástico y quitarle las pulgas a Pequinés.

Debo desempolvar las cortinas y después levantarlas.

Y antes de dejar entrar el sol, limpien sus zapatos.

En casa de Beynon el carnicero,

Gossamer Beynon, la hija,

maestra de escuela, duerme profundamente.

Sinbad el marinero, sueña en Los Brazos de los Marineros,

con alguien cuyo nombre secreto es...

Gossamer.

Gossamer.

Gossamer.

Gossamer.

Gossamer.

El policía Attila Rees salta de la cama, bien dormido,

a la profundidad de su sueño.

Lamentarás eso en la mañana.

El tiempo pasa.

Escucha.

El tiempo pasa.

Un búho vuela hacia Bethesda, a una capilla en un roble.

Y rompe el alba.

Párate en esta colina. Es la Colina Llareggub.

Viejo como las colinas, alto, frío y verde.

Y de este pequeño círculo de piedras,

hecho por druidas que visitan el Bosque Lácteo,

puedes ver el pueblo que está abajo, durmiendo al romper el alba.

Menos de 500 almas habitan las tres pintorescas calles

y las pocas granjas angostas y esparcidas

que constituyen el pequeño lugar de agua descompuesta,

que, por cierto, puede llamarse "el agua estancada de la vida",

sin ofender a sus nativos, dueños hasta hoy,

de una individualidad mordaz propia.

La calle principal, Coronación,

consiste, en su mayor parte, de casas humildes de dos pisos,

muchas de las cuales intentan ser coloridas,

pintándolas de colores crudos,

y por el uso generoso del rosa,

aunque hay algunas casas con mayor ostentación,

aunque, en conjunto, en un triste estado de abandono.

Aunque hay poco atractivo para el escalador,

el que busca su salud, el deportista,

o el automovilista de fin de semana, el meditabundo puede,

si le parece atractivo, pasar algunas horas sin prisas,

en sus calles adoquinadas de conchas y su muelle pesquero,

con su variedad de costumbres curiosas

y en la conversación de los aldeanos,

esa pintoresca sensación del pasado

con frecuencia tan falto en pueblos y aldeas

que se han mantenido más al día.

Dicen que en el Río Dewi abundan las truchas, de caza furtiva.

El lugar de adoración con su descuidado cementerio,

no es de interés arquitectónico.

Este principado del cielo brilla sobre nuestra verde colina

en la mañana de primavera, con alondras, cuervos y campanas.

Querida Gwalia.

Sé que hay pueblos más encantadores que los nuestros,

y colinas más bonitas y más altas,

con más bosquecillos llenos de flores,

y bosques más densos y de mayor primavera,

y engalanado con los pájaros, y bardos que cantan mejor que yo,

alabando esta hermosa mañana.

En montañas donde sueña el Rey Arturo

desafiante de Penmaenmawr,

la Colina Llareggub se ve enana junto al gigante.

Junto a Sawdded, Senni, Dulais, Daw, Ely, Gwili, Ogwr, Nedd,

nuestro Río Dewi es pequeño, Señor, un bebé en su cuna.

Junto al Carreg Cennen, rey del tiempo,

nuestra Cabeza de Garza es una pequeña piedra llena de algas

donde las gaviotas van a estar solas.

Bosque Lácteo es una hondonada junto a Golden Grove,

cerca de Grongar.

Pero si me dan a elegir,

la amaré toda mi vida y más,

para pasear entre nuestros árboles,

y perderme en Goosegog Lane, en Donkey Down,

y oír al Dewi cantar todo el día y nunca, nunca irme del pueblo.

Acabó la misa de la mañana.

Gracias, Dios Bach, por escuchar.

¿Quién más lo haría?

Ah, esa es una dama.

¿Lily?

Y esta no la es.

Ah, allí hay un rostro.

¿De dónde sacaste ese cabello?

Del viejo Tom Cat.

Regrésalo, entonces, querida.

Tiene permanente.

¿De dónde sacaste esa nariz, Lily?

De mi padre, tonta.

La tienes al revés.

Hay unas napias.

Mira tu cutis.

Ah, no, mira tú.

Necesita un poco de maquillaje.

Necesita un velo.

Ah, hay glamour.

¿De dónde sacaste esa sonrisa, Lily?

Olvídalo, muchacha.

Nadie te ama.

Eso es lo que crees.

¿Quién te ama?

No te diré.

Vamos, Lily.

¿Entonces, lo juras?

Lo juro.

El Príncipe de Gales.

¿Lily?

¡Lily!

Sí, mamá.

¿Dónde está mi té, muchacha?

¿Dónde crees?

Ya va, mamá.

Toma tu arsénico, querida.

Y tu bisquet con herbicida.

Estrangulé a tu periquito. Escupí en los jarrones.

Puse queso en las ratoneras.

Aquí está tu...

...rico té, querida.

Tiene mucha azúcar.

Aún no lo has probado, querida.

Entonces tiene mucha leche.

¿El Señor Jenkins ya recitó su poesía?

Sí, querida.

Entonces es hora de levantarse. Dame mis lentes.

No, mis lentes de leer, no.

Quiero mirar.

Quiero ver.

¡Ah, el equipaje!

Él arrestará a Polly Garter, recuerda lo que te digo.

¿Por qué, querida?

Por tener hijos.

Tal vez él sólo vaya al muelle

a ver si el mar sigue ahí.

Tengo 85 años, 3 meses y un día. Y éste es el Paraíso Terrenal.

Diré esto a su favor. Ella nunca se equivoca.

Hay extraños.

Para nada bueno.

Quizá sólo están visitando, querida.

Si sólo están visitando, ¿por qué no los conozco?

Soy Dai Pan, yendo a la panadería,

acomodándome el faldón, abotonando mi chaleco.

Se cayó el botón. ¿Por qué no los cosen?

No hay tiempo para desayunar.

Tener esposa para esto.

¿Adónde va, Señora Dai Pan Uno?

A pedir prestado un pan, Señora Dos.

No tardaré.

¿Le leo la suerte en las hojas de té?

Tengo mucha prisa, Señora Dai Pan.

Dos. Señora Dai Pan Dos.

No soy la Señora Uno. Ésa es otra. Tic, tac, dos.

No hay una pierna para este pie,

que le quede a este zapato.

Buenos días, Señora Sarah.

¿Me puedes prestar un pan, querida? Dai Pan olvidó el pan.

Claro que puedes tomar un pan. Ve por un pan, querida.

Es una mañana encantadora.

¿Cómo van sus furúnculos?

Van muy bien.

Buenos días.

Aquí tienen.

Ah, Señor Criminal.

Lo apresaré.

Una linda camisa de franela por 11.11 libras.

Para usted, señora, una mortaja mejor.

Para usted, una blusa floreada.

Amo a la Señorita Myfanwy Price.

Tres peniques de descuento por lo oxidado,

pero sin que se enteren.

Nada crece en nuestro jardín.

Sólo la ropa para lavar.

Y los bebés.

¿Y dónde viven sus padres, mi amor?

En las colinas y lugares lejanos.

Ahora me estás viendo.

Sé lo que estás pensando, mi pobre criatura lechosa.

Estás pensando,

"No eres tan buena como deberías ser, Polly Garter,

y con eso me basta".

¿No es la vida algo terrible?

Gracias a Dios.

Las sartenes salpican, las teteras y los gatos ronronean en las cocinas.

El pueblo huele a algas y a desayuno

por el camino hasta Bay View.

Fuera, viejo sol. Arruinarás el betún.

Bendito sea el Señor que hizo la avena.

Vidrio molido.

¿No puedes pararte derecho?

Malicioso y silencioso, entra a su estudio de química.

Y ahí entre el silbar y circulo prúsico de calderos y ampollas

llenos de viruela y Peste Negra,

cocina un fricasé de hierba mortal,

nicotina, cianuro y saliva de murciélago.

Pobre Señora Waldo.

Lo que tiene que soportar.

- No debió casarse. - Si no tenía que hacerlo.

- Como su madre. - Con un esposo así.

- Malo como su padre. - Sabes dónde acabó.

- En el manicomio. - Llorando por su mamá.

- Cada sábado. - Y es un borracho.

- Y siguió. - Con Beattie Morris.

- En la cantera. - ¿Has visto a su bebé?

Tiene su nariz.

- Te parte el corazón. - Lo que hará por beber.

- Vendió su pianola. - Y su máquina de coser.

- Es caer bajo. - Hablando con el farol.

- Insultando. - Cantando en el baño.

Pobre Señora Waldo.

Lord Cut Glass, en su cocina, lleno de tiempo,

oye las voces de sus 66 relojes,

uno por cada año de su disparatada vida,

y mira, con amor,

sus caras negra y blanca, de luna,

haciendo tic tac.

Relojes lentos, relojes rápidos, de péndulo.

De porcelana, de alarma, de pie, cucú.

Relojes con el zumbido del Arca de Noé.

Relojes que discuten en barcos de mármol.

Relojes en la matriz de mujeres de cristal.

Relojes de arena, relojes de cacareo,

relojes que tocan melodías.

Relojes del Vesubio, de campana y lava.

Relojes de catarata del Niágara que hacen tic tac.

Viejos relojes con barbas de ébano.

Relojes sin manos anunciando el tiempo eternamente

sin saber qué hora es.

Sus 66 cantantes están puestos en horas distintas.

Lord Cut Glass vive en una casa y una vida de peligro.

Cualquier minuto o día oscuro,

el enemigo desconocido saqueará y atacará cuesta abajo,

pero no lo atrapará durmiendo.

66 horas distintas en su cocina de superficie pegajosa.

Suena, golpea, hace tic tac y repica.

Yo, Nogood Boyo, no hacía nada bueno en el lavadero.

¿Ves la mancha en la pared junto a la foto de la Tía Blossom?

Ahí es donde lanzaste el sagú.

Estuviste a punto de golpearme.

Tampoco acierto a la Tía Blossom.

¿Recuerdas anoche?

Tambaleabas, hijo mío, estabas más ebrio que un diácono,

con un cubo grande y mojado y lleno de cerveza.

Y me viste y dijiste:

"Dios ha llegado a casa", dijiste.

Y te fuiste sobre el cubo tumbándote y vociferando

y el piso lleno de jarras y de anguilas.

¿Estaba herido?

Después te quitaste los pantalones y dijiste:

"¿Alguien quiere pelear?"

Viejo babuino.

Dame un beso.

Y cantaste: "Pan del Cielo", con voz de tenor y bajo.

Siempre canto "Pan del Cielo".

Y después bailaste en la mesa.

- ¿Eso hice? - ¡Imagínate!

¿Y después qué hice?

Lloraste como un niño

y dijiste que eras un pobre huérfano ebrio,

sin un lugar adónde ir, que a la tumba.

¿Y después qué hice, mi cielo?

Volviste a bailar en la mesa

y dijiste que eras el Rey Salomón Owen

y yo era tu Reina de Saba.

¿Y después?

Y después te llevé a la cama,

y roncaste toda la noche como cervecería.

Del carnicero Beynon, en la Calle Coronación,

el olor a hígado frito con cebolla sale sigilosamente.

A ella le gusta el hígado, Ben.

Tiene que ser así, Bess. Es de su hermano.

- ¿Oíste eso, Lily? - Sí, mamá.

Comemos gato.

Sí, mamá.

¡Mata gatos!

Estaba operado.

¿Y eso qué tiene qué ver?

Ayer comimos topo.

¡Ay, Lily! ¡Lily!

El lunes, nutria.

El martes, ratones.

Siga, Señora Beynon. Él es el más mentiroso del pueblo.

No digas eso del Señor Beynon.

Todos lo saben, mamá.

El Señor Beynon nunca miente.

¿O sí, Ben?

No, Bess.

Y ahora saldré con mi cuchilla de carnicero a buscar perros.

¡Ay, Lily!

Nogood se arriesga hoy.

Habrá un vendaval.

No me importa si habrá un vendaval.

Ese Boyo no hará nada bueno.

No sé quién está allá arriba y no me importa.

LOS BRAZOS DE LOS MARINEROS

¿Entonces es hora de abrir?

Son las 11:30.

Hace más de 50 años que son las 11:30.

Siempre es hora de abrir en "Los Brazos de los Marineros".

¿Me invitas una cerveza?

Invítame una a mi.

Por mí, marineros de Sinbad.

¡Tenga cuidado!

¡Deberían revisar su cochecito!

¡Llamaré a un policía!

Usted no.

Quiero mi pipa y él quiere su botella.

Es tarde para la escuela.

Hay educación.

Las mejores manitas y carne picada.

¿Qué es eso?

Carne de búho.

Ojos de perro.

Morros.

Maggie Richards.

Ricky Rhys.

Tommy Powell.

Nuestra Sal.

El pequeño Gerwain.

Billy Swansea, con la voz del perro.

Uno del Señor Waldo.

El repugnante Humphrey.

Jackie, con resuellos.

¿Dónde está Albie, el de Dicky? ¿Y los chicos de Ty-pant?

Tal vez tengan sarpullido otra vez.

¡Basta!

¡Basta!

Alguien le pegó a Maggie Richards.

Apuesto a que fue Billy Swansea. No confíen en un niño que ladra.

¡Billy Swansea! ¿Cómo te atreves?

Tengo razón otra vez. Es Billy.

Mejor ponte un libro en los pantalones.

¡Ahora entren todos!

Es Willy Nilly, tocando en Bay View.

Golpeteando suavemente.

El que toca lleva guantes de piel.

¿Quién le envió una carta a la Señora Ogmore-Pritchard?

¡Cuidado!

Ella limpia la entrada exageradamente.

Cada escalón es como barra de jabón.

Cuidado con sus zapatotes.

La vieja Bessie enceraría el césped para que los pájaros resbalaran.

Buenos días, Señora Ogmore-Pritchard.

Buenos días, cartero.

Traigo una carta con un sobre adjunto con timbre y dirección

de Builth Wells.

Un caballero quiere estudiar pájaros

y busca hospedaje, con baño, por dos semanas.

Es vegetariano.

No.

Ni notará que estuvo en la casa.

Se irá al amanecer

con su bolsa de migas y su telescopio.

Y volvería a casa ya tarde, cubierto de plumas.

No quiero gente en mis cuartos lindos y limpios

respirando sobre las sillas.

Le juro que no respirará.

Y pondrá los pies en mis alfombras

y estornudará en mi vajilla, y dormirá en mis sábanas.

Sólo quiere una cama individual, Señora Ogmore-Prtichard.

Y ella vuelve a la cocina a sacar brillo a las papas.

Y ahí va Willy Nilly traqueteando el empedrado.

Ésa es la Señora Rose Cottage.

"¿Qué trae hoy?"

¿Qué trae hoy?

Hoy recibe la carta de su hermana en Gorslas.

Hoy recibe la carta de su hermana en Gorslas.

"¿Cómo van los dientes de las gemelas?"

¿Cómo van los dientes de las gemelas?

Hoy no hay nada para ti, querida.

¿Los dientes de las gemelas? Terrible.

Ése es el Emporio.

Buenos días, Señor Edwards. Hay pocas noticias.

La Señora Ogmore-Pritchard no quiere aves en la casa

y el Señor Pugh compró un libro de cómo matar a la Señora Pugh.

¿Recibió carta de ella?

La Señora Price lo ama con todo su corazón.

Hoy huele a lavanda.

Se acabó el vino de bayas

y está tejiendo rosas en las carpetas.

La semana pasada vendió tres frascos de dulces,

una libra de caramelos, media caja de gomitas

y seis postales a color de Llareggub.

Suya para siempre.

Y 11 X.

Willy Nilly, ella es un tesoro.

Aquí está mi carta. Entrégasela ahora.

¿Él se detiene en la escuela?

Buenos días, Señora Pugh.

La Señora Ogmore-Pritchard no recibirá al señor de Builth Wells

porque dormirá en sus sábanas.

Ya salen los dientes de las gemelas de la Señora Rose Cottage.

Déme la carta.

Es para el Señor Pugh, Señora Pugh.

No importa. ¿Qué trae?

Un libro llamado "Vidas de los Grandes Envenenadores".

El Señor Waldo corre a "Los Brazos de los Marineros".

Una cerveza oscura con un huevo.

Hay una carta para él.

Es otra demanda de paternidad, Señor Waldo.

Pronto, Sinbad, una cerveza oscura.

Y sin huevo.

¿Entonces quiénes son esos?

¿Qué buscan?

Ponlo en el agua, de donde sale.

Todas las mujeres salieron hoy a tomar el sol.

Se nota que es primavera.

¿Quién está hablando cerca de la bomba?

Alguien que habla de platijas. ¿Qué se puede decir de las platijas?

Vamos, debe darme un mejor precio.

Es la Señora Dai Pan Uno, bailando en la calle como gelatina.

Cada vez que se mueve, es palmada, palmada, palmada.

¿Qué desayunaste? ¿Hocico de cerdo?

La Señora Butcher Beynon y su gato negro

que la sigue a todos lados, maullando y todo.

Ahí va la Señora Veintitrés. Es importante.

El sol sube y baja en su perigallo.

Cuando cierra sus ojos, es de noche.

Ahora de zapatos de tacón.

También en la mañana.

Mae, la hija mayor de la Señora Rose Cottage.

Tiene 17 años y nunca ha sido besada.

Pasa jovial bajo mi ventana

hacia el campo, a ordeñar a las cabras.

Ella me trae muchos recuerdos.

No escucho lo que las mujeres charlan en la bomba.

Lo mismo de siempre.

Ocky el lechero en su ronda.

Diré esto. Su leche es tan fresca como el rocío.

Porque es mitad rocío.

Organ Morgan toca temprano.

Se nota que es primavera.

Alguien viene.

Por las voces cerca de la bomba se sabe que alguien viene.

Silencio.

Hay un silencio.

Se nota por el ruido del silencio.

Es Polly Garter.

- Tendrá un hijo. - Nos engañó.

Necesita adelgazar.

Esa Polly Garter.

Ventilándose un poco.

Debería haber una ley.

¿Vieron a la Señora Beynon con su nuevo traje?

Es el viejo, gris, pero teñido.

¿Quién murió?

Nadie murió.

Es un día encantador.

El costo del jabón en escamas.

¡Hola, Polly!

¿Quién anda ahí?

Yo, mi amor.

Esa es Polly Garter.

Hola, Polly, mi amor.

¿Escuchas el seseo tonto de las esposas

al abrazare y besarse o hacen aspavientos al caminar?

¿Quién te abrazó?

¿Cuál de sus maridos gimió en Bosque Lácteo

por tus traviesos y maternales brazos y cuerpo, mi amor?

Limpia el piso del Welfare Hall

para el baile de la Asociación de Madres.

Eres la madre que no moverá su trasero regordete

o palmeará sus pies gordos, pequeños y mantecosos

en ese salón esta noche.

Ya es muy tarde, gallo.

Es muy tarde.

Ya casi es de tarde en el pueblo.

La mañana es ajetreada.

Norma Jane.

Norma Jane.

Se oye el ruido de los cascos de los caballos

en las animadas calles adoquinadas,

el golpeteo de las herraduras, engullen, graznan y cacarean,

el herrerillo de las ramas,

rebuznando en Donkey Down.

El pan se hornea. Los cerdos gruñen.

El carnicero corta. El lechero toca la campana.

Las registradoras suenan. Las ovejas tosen.

Los perros gritan. Las sierras cantan.

El relincho de primavera y la mañana muge

desde las granjas bailando con zuecos,

las gaviotas charlan y la plebe del río y mar que mueven los barcos,

y las conchas de berberecho en la arena.

Correteo de aves. El zarapito llora.

El cuervo grazna. El cerdo zurea.

El reloj tañe. El toro brama.

Y el farfullo de la escuela de locos,

las mujeres hacen chirridos y murmullan

en la tienda de la Señora Organ Morgan,

donde se vende de todo.

Crema, baldes, henna, trampas para ratones, redes, azúcar,

estampillas, confeti, parafina, hachas, silbatos.

La Señora Ogmore-Pritchard tiene un hombre en Builth Wells.

Tiene un telescopio para ver aves.

Willy Nilly dijo...

¿Recuerdas a su primer esposo? No necesitaba un telescopio.

Solía verlos desvestirse por la cerradura.

Y gritaba para azuzarlas.

El Señor Ogmore era un caballero.

Aunque haya ahorcado a su pastor escocés.

¿Han visto a la señora del carnicero Beynon?

Dijo que el carnicero hace carne molida de perro.

Anda. Le está tomando el pelo.

No te atrevas a decirle eso.

Pensará que se lo quitará y lo comerá.

Pensándolo bien, aquí vive gente repugnante.

Miren a Nogood Boyo.

Es tan holgazán que no se suena la nariz.

Va de pesca todos los días.

Y sólo ha traído a la Señora Samuels.

Estuvo una semana en el agua.

Y la esposa del lechero que nadie ha visto.

La tiene en su aparador.

Y Dai Pan con sus dos esposas.

Una para el día. Otra para la noche.

Hola, señoras.

Los hombres son unos salvajes.

¿Cómo está Organ Morgan, Señora Morgan?

Se ve cansada.

Es el órgano, siempre con el órgano.

Se duerme hasta la media noche tocando el órgano.

Sufro por la música.

Arpa, himno, órgano

Órgano.

Organ Morgan.

Organ Morgan.

Nunca seré refinada si tengo un tic.

Es primavera en Llareggub. Bajo el sol de mi vejez.

Y ésta es la Tierra Prometida.

"Del Emporio Llareggub.

Único propietario, el Señor Mog Edwards.

Amada Myfanwy Price, mi novia en el cielo".

Anoche soñé que estabas empapada

y te sentabas en mi regazo

cuando pasaba el reverendo Jenkins.

"Tienes una sirena en el regazo", dijo,

y levantó su sombrero.

Es un buen cristiano.

No como Cherry Owen, que dijo,

"Debiste haberla regresado".

El negocio va muy mal.

Polly Garter compró dos ligas con rosas,

pero no traía medias, ¿para qué servían?

El Señor Waldo intentó venderme un camisón enorme, de mujer.

Dijo que lo encontró y sabemos dónde.

Si esto sigue así, iré al asilo de pobres.

Mi corazón está en tu pecho y el tuyo en el mío.

Que Dios te acompañe siempre, Myfanwy Price,

y te mantenga hermosa para mí en Su mansión celestial.

Debo acabar ahora y te saludo afectuosamente, Mog Edwards.

Y un mensaje con una estampilla de goma.

"Compre en Mog".

Debo ir a la Cámara de los Comunes.

Afuera, el sol se oculta en el agreste pueblo.

Hasta los setos de Goosegog Lane,

haciendo que los pájaros canten.

La primavera llegó a Bosque Lácteo.

A Llareggub, esta corta mañana

es fruta salvaje y calidez.

Las calles, campos, arenas y aguas

saltando en el sol.

Los burros dormitan angelicales en Donkey Down.

Norma Jane.

Las gaviotas van hacia el puerto,

donde los pescadores preparan la mañana

y ven el mar lleno de peces, hasta el confín,

reposado y azul.

Dinero verde y oro, tabaco, salmón enlatado,

sombreros con plumas, ollas de paté de pescado,

calor para el invierno,

se entretejen y saltan resbaladizas

en los refulgir de los peces, por las frías calles marinas.

Pero los pescadores miran

a la ordeñadora murmurando sin arrugas ni ondas,

como si echara cañonazos y serpientes

y hubiera un tifón en el pueblo.

Está muy picado para pescar hoy.

Gracias a Dios.

No. Me llevaré al mulato.

Por Dios, ¿quién es el capitán aquí?

¿Habla coito, señora?

Gwennie, llama a los muchachos

Hacen tanto ruido

Muchachos, muchachos, muchachos

Vengan conmigo

Muchachos, muchachos, muchachos

Besen a Gwennie donde ella dice

O denle un penique

Anda, Gwennie

Bésame en la Colina Llareggub

O dame un penique

- ¿Cómo te llamas? - Johnnie Christo

Bésame en la Colina Llareggub, Johnnie Christo

O dame un penique, señor

Gwennie, Gwennie

Te beso en la Colina Llareggub

No tengo un penique para darte

Muchachos, muchachos, muchachos

Besa a Gwennie donde ella dice

O dale un penique

Vamos, Gwennie

Bésame en Bosque Lácteo

O dame un penique

- ¿Cómo te llamas? - Dicky

Bésame en Bosque Lácteo, Dicky

O dame un penique, pronto

Gwennie, Gwennie

No puedo besarte en el Bosque Lácteo

- Gwennie, pregúntale por qué - ¿Por qué?

Porque mamá dijo que no

Cobarde, cobarde

Dale a Gwennie un penique

- Dame un penique - No tengo

Pónganlo en el río hasta el hígado

Pronto, pronto, Sucio Dick

Péguenle en el trasero con una vara

¿Y qué quieres?

¿Qué quieres?

¿Qué quieres?

Déme una moneda de plata, Señora Uno.

De nuestro dinero de los gastos de la casa.

¿Qué ves, querida?

Veo un colchón con tres almohadas.

Y un libro arriba de la cama.

No veo lo que dice. Hay nubarrones.

Ya se fueron.

- "Dios es amor", dice el libro. - ¡Es nuestra cama!

Ya desapareció.

El sol va girando.

¿Quién sale del sol?

Es un hombre velludo con labios rosados, delgados.

Es Dai. Es Dai Pan.

Otra vez el colchón de plumas.

El hombrecito se quita las botas.

Se saca la camisa por la cabeza.

Golpea su pecho con sus puños.

Sube a la cama.

Sigue, sigue.

Hay dos mujeres en la cama.

Las mira a las dos con la cabeza ladeada a un lado.

Está silbando entre dientes.

Abraza a una de las mujeres.

¿A cuál? ¿A cuál?

Ya no veo más.

Otra vez hay grandes nubarrones.

Las nubes malas y viejas.

Amaba a un hombre llamado Tom

Era fuerte como oso, de 1.82 de estatura

Amaba a un hombre llamado Dick

Era grande como barril y de 90 centímetros de ancho

Y amaba a un hombre que se llamaba Harry,

de 1.82 de estatura y dulce como una cereza

Pero al que más amaba

Despierta o dormida

Era al pequeño Willy Wee

Y está enterrado a dos metros de profundidad

Tom, Dick y Harry eran tres buenos hombres

Y nunca tendré un amor así otra vez

Pero el pequeño Willy Wee quien me sentó en su rodilla

El pequeño Willy Wee era el hombre indicado para mí

Hombres de todo el lugar

Corren tras de mí y me revuelcan en el suelo

Pero cuando vuelvo a amar a otro hombre

Johnnie de la colina o Jack el marinero

Siempre pienso cuando hacen lo que se les antoja

En Tom, Dick y Harry que eran altos como los árboles

Y en lo que más pienso cuando estoy a su lado

Es en el pequeño Willy Wee que se cayó y murió

Ay, Tom, Dick y Harry, eran tres buenos hombres

Y nunca tendré amores así otra vez

Pero el pequeño Willy Wee, que me puso en sus rodillas

El pequeño Willy Wee es el hombre indicado para mí

Alabado sea el Señor.

Somos una nación musical.

El pueblo está tan lleno, como el huevo de un tortolito.

Buenos días, reverendo.

Ahí va el reverendo con su paraguas y sus odas

Llénalos, Sinbad.

Hoy tomaré cerveza.

Señor Waldo, adoro a Gossamer Beynon.

Ella es toda una señora.

Ninguna señora que conozco lo es.

No, no, niños. Sus acentos.

Era un amante y su mujer.

Con un "eh" y un "jo" y un "eh, bobo, no".

Si la abuela muriera y me dejara la taberna.

Juro que iría de rodillas, Señor Waldo,

y diría...

"Señorita Gossamer", diría.

Cuando las aves cantan la-la-la, la-la-la

La, la, la, la, la, la

Los enamorados aman la primavera

Tom, Dick y Harry eran tres buenos hombres

Y nunca tendré algo así, otra vez

Tom, Dick y Harry eran tres buenos hombres

Y nunca tendré algo así otra vez

No me importa si es ordinario

Quiero comérmelo todo.

No me importa si no pronuncia las haches,

mientras que tenga un gran falo y sea un demonio.

Oh, Gossamer Beynon, ¿por qué eres tan orgullosa?

Hermosa, hermosa, Gossamer B

Quisiera, quisiera que fueras para mí

Quisiera que no fueras tan educada

Gossamer

Gossamer

Johnnie Crack y Flossie Snail

Tenían a su bebé en el cubo de ordeñar

Flossie Snail y Jonnie Crack

Uno lo sacaba y otro lo metía

"Ahora es mi turno", dijo Flossie Snail

"De sacar al bebé del cubo de leche"

"Y ahora es mi turno", dijo Johnnie Crack

"De golpearlo en la cabeza y regresarlo"

Johnnie Crack y Flossie Snail

Tenían a su bebé en el cubo de ordeñar

Uno lo metía y otro lo sacaba

Y sólo tenía cerveza para beber

Johnnie Crack y Flossie Snail

Siempre solían decir que la cerveza

Era buena para el bebé en el cubo de ordeñar

Las personas educadas no leen en la mesa, Pugh.

Algunas personas fueron criadas en chiqueros.

Los cerdos no leen en la mesa, mi amor.

Los cerdos no saben leer, mi amor.

Conozco a uno que sí puede.

Solo, en su laboratorio de sus deseos,

el Señor Pugh, entre tanques y botellas de vino,

camina de puntitas entre sotos de hierbas asesinas,

con la agonía en sus crisoles,

y mezclas especiales para la Señora Pugh,

un veneno desconocido para los toxicólogos,

que la escaldará por todo su cuerpo

hasta que se le caigan las orejas, como higos,

y sus dedos se pongan negros como globos,

y salga vapor de su ombligo.

Las personas educadas no mueven la cabeza en la mesa.

Deberías esperar a retirarte a tu chiquero.

Disculpa, querida.

Tú sabes mejor, mi amor.

¿Qué libro tienes en tu abrevadero, Señor Pugh?

Es un trabajo de teología, mi amor.

"Vidas de los Grandes Santos".

Vi a una santa esta mañana.

A Santa Polly Garter.

Otra vez fue martirizada anoche.

La Señora Organ Morgan la vio con el Señor Waldo.

Cuando me vieron, fingieron buscar nidos.

"Pero eso no se hace juntos en el suelo".

Me dije a mí misma.

Y el vestido casi sobre la cabeza, como la de Polly Garter.

No me engañaron a mi.

Cuando uno piensa en los hijos que tiene,

sería mejor que dejara de buscar nidos.

No es el pasatiempo adecuado

para una mujer que no dice no, ni a los enanos.

¿Recuerdas a Bob Spit?

No era más grande que un bebé y le dio dos.

Dos lindos niños, debo decir.

Fred Spit y Arthur.

A veces me gusta más Fred y otras Arthur.

¿Quién te agrada más, Organ?

Bach.

Sin duda alguna. Bach me gusta siempre.

Organ Morgan, no has oído una palabra de lo que dije.

El órgano, siempre el órgano contigo.

Y después Palestrina.

Los cerdos gruñen en el revolcadero

y sonríen mientras resoplan y sueñan.

Sueñan con la bellota del mundo,

con la búsqueda de comida,

con las ubres de la puerca,

el chillido y resoplido

de las puercas en celo.

Se revuelcan en el lodo bajo el sol.

Sus colas se tuercen.

Se divierten, babean y roncan

en un profundo sueño, petulante, después de comer.

Cuando los hijos de los granjeros, el primer día bonito

Bajan de la colina a beber y estar alegres

Antes de que el sol se meta, estaré ahí entre sus brazos

Porque son buenos muchachos malos de las granjas solitarias

Pero siempre pienso al acostarnos en la cama

En el pequeño Willy Wee que está muerto

Muerto

Muerto

El mar se apoltrona y está de ocioso

con peces durmiendo en su regazo.

Eso no significa nada en absoluto.

Llorando por la leche de su madre,

por su omento y leche cortada y pastelillo galés

y la cama con olor a parto

y con la luna en sus brazos

nunca lo olvidará camino a su casa

por el lloroso fin del mundo.

¿No tienes dignidad? Acuéstate.

El Capitán Cat en su ventana, tirado al sol

y los mares que navegó hace mucho,

cuando sus ojos eran azules y brillantes

duerme y viaja.

Dando vueltas,

"Te amo, Rosie Probert" tatuado en su barriga,

pelea con botellas rotas

en la atmósfera viciada del oscuro bar del muelle,

recorre con una manada de vacas

en cada puerto travieso,

se enrosca y macera

con el ordinario muerto ahogado.

Tom Cat.

Tom Cat.

Recuerda una voz con más cariño

entre sus sueños.

Rosie, la perezosa.

En ese golfo y ese puerto,

han anclado docenas de flotillas

buscando el pequeño cielo de la noche.

Grazna dos veces y pregunta por Rosie, Jack.

Vale la pena.

Oye, Tom, préstanos un dólar.

Pero ella habla a solas con el Capitán Cat que dormita.

Rosie Probert es el amor de su vida marina

que estaba plagada de mujeres.

¿Qué mares conociste, Tom Cat, Tom Cat?

¿En tus épocas de marinero hace mucho, mucho tiempo?

¿Qué monstruos marinos había en las ondulantes aguas

cuando fuiste mi dueño?

Te diré la verdad.

Mares vociferando como focas.

Mares azules y verdes.

Mares llenos de anguilas, tritones y ballenas.

¿Qué mares navegaste, viejo ballenero,

en las olas lloriqueantes entre San Francisco y Gales

cuando eras mi contramaestre?

Tan cierto como que estoy aquí, ramera de Tom Cat,

tú, Rosie, marinera de agua dulce, tú, acogedor amor,

la mejor de las fáciles, mi verdadero amor.

Mares verdes como alubias.

Mares majestuosos con cisnes bajo la luna.

¿Qué mares te mecieron, mi pequeño marinero,

mi esposo favorito, con tus botas y tu anhelo,

mi pato, mi ballenero,

mi amor, mi papi, mi hermoso marinero,

con mi nombre en tu barriga,

cuando fuiste joven, hace mucho, mucho tiempo?

No te mentiré.

El único mar que vi

fue el vaivén del mar, contigo adentro.

Acuéstate.

Reposa.

Déjame naufragar en tus muslos.

Toca dos veces, Jack,

en la puerta de mi tumba y pregunta por Rosie.

Rosie Probert.

¿La recuerdas?

Ella está olvidando.

La tierra que llenaba su boca se le desaparece.

Recuérdame.

Te he olvidado.

Voy a lo más oscuro para siempre.

He olvidado que nací alguna vez.

Regresa.

Regresa.

Regresa.

Regresa.

¡Mira! El Capitán Cat está llorando.

Está llorando con ganas.

Su nariz parece de fresa.

Nogood Boyo me dio tres peniques ayer,

pero no lo hice.

Hola, Gwennie.

Te daré seis peniques.

Me ama.

No me ama.

Me ama.

No me ama.

Maldito pez extraño.

¿Quieres este lindo corsé mojado, Señora Dai Pan Dos?

¿Quieres este lindo corsé mojado?

No, no quiero.

¿Y una mordida de mi manzana?

No lograrás nada, Boyo.

Quiero ser un buen Boyo, pero nadie me deja.

Me ama.

El viejo sucio.

17 años y nunca ha sido linda en el pasto.

En la granja de Salt Lake,

el Señor Utah Watkins duerme y cuenta las ovejas.

34, 35, 35...

48, 89.

Teje uno. Salta uno.

Tejos dos juntos. Paso el punto de dobladillo.

Tejo uno. Dejo uno.

Tejo dos juntos. Paseo el punto de dobladillo.

Tejo uno. Paso uno.

Pobre papá.

Morir por la bebida y la agricultura.

Las praderas parecen de domingo.

Los toros con borlas,

los valles de cabras y margaritas duermen felices y holgazanes.

Las lagunas de patos dormitan.

Las nubes se comban en la Colina de Llareggub.

Malditas vacas.

Peg. Meg.

Buttercup y Moll. Váyanse del castillo.

Theodosia y Daisy.

Las haré pedazos, tartas de picadillo, sopa.

¿De donde sacaré la maldita leche?

Bessie Bighead concebida en Bosque Lácteo,

nacida en un granero,

envuelta en papel, abandonada en un umbral,

cabezona y con voz grave,

creció oculta hasta que Gomer Owen la besó,

cuando ella estaba descuidada porque él era osado.

Sola hasta que muera.

Ahora, en la luz, trabajará, cantará, ordeñará,

dirá los nombres de las vacas,

y dormirá hasta que la noche le chupe el alma

y la escupa al cielo.

A la luz de su amor de toda la vida,

Bessie ordeña a las afectuosas vacas de ojos lacustres

mientras anochece sobre el establo, el mar y el pueblo.

¡Dale una gran mordida!

Sángralo. Siéntate en el, Daisy.

¡Camina, maldita tullida!

¡Camina, maldita tullida!

Anocheció en el pueblo.

Cada calle empedrada, cada burro, ganso,

y grosella, es una calle donde anocheció

y de polvo ceremonial.

Y el oscurecer de la noche y el dormir de los pájaros

se desvía y se desplaza en la oscuridad

de este lugar de amor.

Llareggub es la capital de la oscuridad.

¡Esposos!

Usted primero, Señor Ogmore.

Después de usted, Señor Pritchard.

No, no. Usted primero, Señor Ogmore.

Después de usted, Señor Pritchard.

No, no, Señor Ogmore.

Usted la hizo viuda primero.

Los amo a los dos.

Oh, Señora Ogmore.

Oh, Señora Pritchard.

Pronto será hora de ir a la cama.

Díganme sus labores en orden.

Sacar los piyamas del cajón que dice: "piyamas".

Y luego deben quitárselas.

Soy fácil.

Soy una mala mujer.

Dios me matará.

Tengo 17 años.

Iré al infierno.

Ya verán.

Pecaré hasta reventar.

Vayan a casa.

Cada mañana, al despertar,

amado Señor, digo una pequeña oración.

Que tus ojos amorosos cuiden

a todas las pobres criaturas nacidas para morir.

Y cada noche, al atardecer,

te pido que bendigas el pueblo.

Porque ya sea que sigamos vivos o no,

Sé que siempre es incierto.

No somos totalmente malos o buenos,

los que vivimos nuestras vidas en el Bosque Lácteo.

Y sé que Tú serás el primero

en ver nuestras cualidades, no nuestros defectos.

¡Hay un demonio en Bosque Lácteo!

¡A Gomorra!

¡A Gomorra!

Siempre digo que tienes dos esposos.

Uno ebrio y uno sobrio.

Y soy una mujer afortunada porque los amo a los dos.

Hola, muchachos.

Buenas noches, Cherry.

Buenas noches, Sinbad.

¿Qué tomará?

Demasiado.

"Los Brazos de los Marineros" siempre está abierto.

Gossamer, ábrete.

La oscuridad seguirá hasta mañana.

De pronto ya es de noche.

El ventoso pueblo es una colina de ventanas,

y desde las rompientes

las luces de los faros en las ventanas

claman el día y la muerte que han ido hacia el mar.

En esa oscuridad,

los niños y viejos son sobornados y arrullados a dormir.

Duérmete, abuelo, en la copa del árbol

Cuando el viento sopla

La cuna se mecerá

Cuando la rama se rompa

La cuna se caerá

Caerá el abuelo

Con todo y bigotes

Duérmete.

Yo no lo haré.

Pronto será de día.

Y supongamos que no esté para verlo.

¿A quién verás?

Tendrás más hijos.

Abajo los bailes y los saltos.

Bailar no es normal.

Venga a buscarme, Señor Cualquiera.

Bosque Lácteo en la colina.

El monumento a la gente que mora en la región de Llareggub

antes que los celtas dejaran la tierra del verano

y donde los viejos magos

se hicieron una esposa con flores.

En Pembroke City, cuando era joven

vivía en la torre del castillo

Ganaba seis peniques a la semana

Por trabajar limpiando chimeneas

Me daban seis fríos peniques

Ni uno más ni uno menos

Y lo único que podía comprar

Era ginebra y berro

No necesitaba cuchillo ni tenedor

Ni un babero en la barbilla

Cenar un plato de berros

Y una jarra de ginebra de chirivia

¿Conocían a un muchacho que creciera

viviendo tan cruelmente y con escasez?

¿De comida sin carne ni huesos

y licor que te hace llorar?

Barre, barre, barre la chimenea

Lloraba por Pembroke City

Pobre y descalzo en la nieve

Hasta que una joven amable me tuvo misericordia

"Pobre hombre limpiachimeneas", dijo

"Negro como el as de espadas

Nadie ha deshollinado mi chimenea

Desde que mi marido se fue"

"Ven a limpiar mi chimenea

Ven a limpiar mi chimenea"

Suspiró con rubor

"Ven a limpiar mi chimenea

Ven a limpiar mi chimenea

Trae tu escobillón"

¿Dancing Williams?

Sigue bailando

Rosie, con Dios, ha olvidado morir

Escucha cómo rompe la noche.

Los muertos salen con su mejor ropa.

¡Johann Sebastian!

¿Quién?

Johann Sebastian, el poderoso Bach.

Bach, Bach.

Vete al diablo.

Mi Mog.

Soy tuya para siempre.

Ven a mis brazos, Myfanwy.

Pero siempre pienso, cuando nos acostamos en la cama

En el pequeño Willy Wee quien está muerto, muerto, muerto

Tras los ojos y secretos de los durmientes en las calles

arrullados por el mar para dormir, veo el...

La delgada noche oscurece.

La brisa del mar

suspira en las calles,

cerca del Bosque Lácteo que despierta.

El bosque, en el que cada raíz del árbol hende

en la oscura mirada de los cazadores de amantes,

que es un jardín creado por Dios para Mary Ann Sailors

quien sabe que hay un Cielo en la Tierra

y los elegidos por Él en la tierra de Llareggub,

que es la capilla de los peones

displicente de las camas de las novias

y al reverendo Eli Jenkins,

un sermón de la inocencia de los hombres,

el bosque azotado por el viento

despierta por segunda vez en este día de primavera.

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