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¡Soledad!
¿Habéis visto a Soledad?
¡Soledad!
¡Soledad!
¡Soledad!
Inspectora Eva Aguirre.
Parece que hay dos personas que vieron a la niña en las dunas.
Vi a tu hija y al hombre que se la llevó.
Era un hombre grande y con dibujos por el cuerpo.
-¡Papá!
(GRITA)
-Le tapó la boca y se la llevó.
-¡Mamá!
-El hombre tenía un ojo de mentira.
¿Quieres decir que estaba tuerto?
Antonio Santos.
Angelita Moreno, abogada de oficio.
¿Y entiende que fue detenido traficando
con 1,5 kg de cocaína en polvo dentro del estómago?
(LADRA) ¡Quieto!
¡Ah!
Claro.
Se lo pregunto porque no lo veo muy nervioso.
Gracias por todo, Angelita, pero no puedes ayudarme.
Cometí un delito y debo pagar por él.
-Imagina qué pensarán de ti si descubren
que te hiciste coger a propósito, porque tú querías acabar aquí.
-Era un hombre grande y con dibujos por el cuerpo.
El hombre tenía un ojo de mentira.
(HABLAN A LA VEZ)
-Avancen, avancen.
(Golpes) Siguiente.
Vamos. Avancen. -Rápido.
-El siguiente.
Vamos. El siguiente.
Sigan, sigan.
El siguiente.
Avancen, avancen.
Avancen, avancen.
(Gritos)
(Silbido)
-¡Español!
Hola.
Sigo siendo su abogada,
si no me manda al carajo.
Deja que me lo piense.
¿Cómo va?
Péguese a los otros españoles.
Ellos le van a enseñar todo lo que necesita saber
y, además, lo van a proteger.
Me llevaron al módulo 5. No estoy con los españoles.
¿Qué?
¿Quién chingados decidió eso?
Mire, no discuta con nadie.
No es meta en peleas.
Antonio, ¿de verdad no quiere que avise a nadie de que está aquí?
Debe haber alguien que lo extrañe en España.
Gracias.
La desaparición de un ser querido afecta de manera dolorosa
y profunda a la existencia de aquellos que la padecen.
Un desaparecido es una pregunta abierta.
No es un muerto ni un vivo.
Es un espíritu que no deja dormir,
que no permite sanar ni comenzar de cero.
El mero hecho de volver a una vida cotidiana
puede considerarse una afrenta, una claudicación.
Sin embargo...
Sin embargo, a veces es preferible
dar por sentada la muerte del ser querido
para no verse obligados a renunciar también a la propia vida.
La esperanza puede ser una droga,
pero, como droga, también mata.
Gracias.
-Gracias. Ya sé que no te gustan estas cosas.
¿Quieres? No, gracias.
Son importados. Más finos, fumas menos.
Una muerte más lenta.
Ya eres comisaria. Sí.
Y no lo tenías fácil. ¿Por ser mujer?
Por ser tan cabezota.
Todo lo que sé lo aprendí de usted.
Estoy orgulloso de ti.
Gracias.
¿No te queda al cóctel? No.
¿Tienes un plan mejor que hacerles la pelota a quienes te han ascendido?
Trabajar, señor.
Trabajar ya no te va a servir para ascender.
(Sirenas)
-Eva, hay una señora que pregunta por ti.
¿Cuántas veces tengo que decirte que llames a la puerta antes de entrar?
Eva, hay una señora que pregunta... Que sí, que pase, que pase.
-Hola.
No sé si se acuerda de mí. ¿Cómo no me voy a acordar?
Es la abuela de Soledad. Sí.
¿Pasa algo, Concha? Es mi hijo, Antonio.
Ha desaparecido.
(CHISTA)
-¡Eh, eh, eh! ¿Quieres lavar esa camisa?
Parece que vienes de los sanfermines. No, ahora no.
Venga, que yo te invito. Vente. No, ahora no.
Gasta cuidado en los baños, que es el peor sitio.
Hola.
Soy Antonio.
Quería hablar contigo.
(Silbido)
-Patrón.
Espera, será un minuto nada más. Déjame hablar.
Españolito de mierda. ¡Ah!
Quiero hablar con él, por favor.
-Patrón.
Su uniforme, como nuevo.
No, por favor. Usted es amigo.
-¿Y el pantalón?
-Si me acompaña, se lo doy ahora mismo.
(HABLAN A LA VEZ)
No quiero pelear. Solo quiero hablar con él, ¿vale?
(HABLAN A LA VEZ)
-¡Indio!
-Esta vez te salvaste, maricón.
-¿Qué pendejada es esa, hermano?
¿No se pueden quedar solos un momentico como en la escuela?
-Moviéndolo, hermano.
Gracias.
(Campana)
¿Vas tú por la playa y yo por el pueblo?
¿Nos vemos en dos horas?
(Campana)
Soledad, no te alejes mucho.
Adiós, papá. Te quiero.
(GRITA)
-Vaya cómo te ha puesto.
A ver, a ver. A ver que te vea. A ver, a ver.
A ver, a ver.
Yo creo que no te la has roto.
Pues ya conoces a Molinos.
Aquí no hay quien joda con él, ¿eh? Ni siquiera en este patio,
que aquí hay guardias que no se atreven a entrar.
¿No ves que esto es territorio de los Plumas?
¿Plumas? Seguidores del Pluma, del patio.
Del tuerto, que ya te he visto yo cómo tú lo miras.
Pues ese es Cruz Alfonso Ochoa
y tú no eres quién para acercarte a él.
¿Se puede saber qué coño haces en este pabellón?
Este es el pabellón 5, módulo norte.
Aquí solo meten a los de las FARC y a los de las narco-guerrillas,
y a los peores asesinos que te puedas echar a la cara.
Y todos ellos controlados por los sicarios de Cruz,
los Plumas.
Módulo sur, el otro.
Ahí meten a los enemigos de todos estos.
También están los extranjeros, como los españoles,
que estamos en el pabellón 3.
Paramilitares, expolicías...
Los fachas más chungos, para que tú y yo nos entendamos,
que obedecen las órdenes de otro narco.
Quitombo. Equilicuá.
Quitombo y Cruz se llevan más a matar que el rebujito y el calimocho.
Horroroso.
¿Y tú qué haces aquí, español?
Tengo pase especial para trabajar, pero termino mi jornada de trabajo
y me las piro para mi pabellón volando. No, me voy a quedar aquí.
¿Y cómo has conseguido el trabajo?
Pagando, hijo mío. Aquí se paga por todo,
hasta por cagar, literalmente. A ver que te vea.
Mi nombre es Enrique.
Yo soy el lavandero. Antonio, mecánico.
-¡Aquí, aquí!
(Ladridos)
-¡Aquí!
(TODOS) ¡Gol!
-¡Golazo!
¡Golazo!
(TODOS) ¡Golazo, golazo, golazo,
golazo, golazo! Un momentito, ¿vale?
-¡Pilla!
-¡Pilla!
Antonio y yo perdimos el contacto hace tiempo.
¿Cuánto hace que se fue? -Diez meses.
Dijo que tenía un viaje de trabajo, pero que no podía decirme adónde.
Me llamaba todas las semanas.
Mensajes no me manda porque sabe que no veo bien,
pero hace un mes que no me llama ni me coge el teléfono.
No es normal en Antonio desaparecer de repente.
No. ¿Por qué?
Porque Antonio era muy previsor.
Y hay otra cosa.
En el banco dicen que tengo 20.000 euros en mi cuenta.
Nunca he tenido tanto dinero.
Antonio te seguía llevando las cuentas.
Inma. ¿Qué?
Ya perdí a un marido, a una nieta y a una nuera.
No puedo perderle a él también.
¿Habéis preguntado en el taller?
Sí. Lo vendió.
Pero era su sueño.
A lo mejor la chica que salía con él sabe algo, su secretaria.
Nunca me la quiso presentar.
Hola, buenas. -Hola, ¿qué tal?
¿Es usted Sagrario, la secretaria? No soy la secretaria, soy la dueña.
Ah, bueno. Perdón. Eva Aguirre, comisaria.
Veníamos a hablarle de Antonio Santos.
Ella es Inma, su... Inma, su exmujer.
Sí.
Antonio me contrató nada más acabar mis estudios.
Necesitaba ayuda con la contabilidad y con los partes de los seguros.
Él estaba volcadísimo en el trabajo.
Yo creo que estaba muy solo.
Y, bueno, poco a poco...
Pues eso.
¿Iniciaron una relación?
Sí.
No llegamos a vivir juntos oficialmente,
pero es verdad que pasaba largas temporadas en mi casa.
Y luego pasó algo.
Lo encontré leyendo algo en el ordenador del taller.
Creo que era un e-mail, pero lo cerró rapidísimo.
Le pregunté qué pasaba y nada, se cerró en banda.
¿Cuándo fue eso?
Hace un año, más o menos.
De hecho, a partir de ahí empezó a faltar al trabajo.
¿Y te ofreció venderte el taller? Sí, por 150.000 euros.
Podía haber sacado muchísimo más.
Supongo que necesitaba dinero rápido.
Me dijo que el taller se llevaba solo y que solo necesitaba mi firma.
Vamos, que lo tenía todo pensado.
Y tenía razón, como siempre.
¿Y entonces se separaron? Sí.
Es verdad que lo llamé pasado algún tiempo,
pero me dijeron que su número ya no existía.
Pensé que había vuelto contigo.
¿Este es el ordenador donde recibió el e-mail?
Inma, siento muchísimo lo que os pasó.
Gracias.
-No sé por qué no lo has llevado a los de la Tecnológica.
Porque solo con el papeleo tardan tres semanas.
Sí, son unos gilipollas. Bueno, ¿puedes hacerlo o no?
Solo hicieron un borrado superficial. He recuperado casi todos los correos.
-Pero ¿esto es legal? -Depende. ¿Tú lo vas a denunciar?
-¿Yo? No. -Entonces, sí.
-Ese es un proveedor.
Ese también. Espera, espera.
Vuelve atrás.
0307. Me suena ese número.
Parece Spam. -No, no es Spam.
La carpeta está vacía, salvo con este archivo. Espera.
Es mi niña.
Arturo la está buscando.
Está buscándola otra vez.
-Las sombras oscuras te ayudan a resaltar
las partes lindas de tu cara: tus ojos, tus pómulos...
Sin exagerar, que no quedes como una calavera.
-Ya, mamá. Tengo 18, ¿sí? Sé cómo maquillarme.
-Sí, pero vas a salir al mundo real y ahí nadie te perdona nada.
-¿De qué mundo real estás hablando? Es solo la universidad.
Aparte, no me puedes hablar de eso porque nunca estuviste en una.
-Más respetico, que soy tu mamá. -Niña, ya está la maleta.
-Gracias, Lilly.
Te voy a extrañar muchísimo.
-Ay, tampoco va a estar tan lejos.
Cuídese mucho, ¿sí?
-Ya habíamos hablado y no puedes pasarte toda la vida protegiéndome.
-Sí puedo.
(Cláxones)
(Claxon)
-Dijimos que hasta el límite de la facultad.
No me vayas a subir a la habitación.
-Ay, no puedo, es la señorita independiente.
Cuídate.
-Chao, mami.
-Te quiero.
(Sirena)
Pedí audiencia con usted,
pero sus hombres no le pasaron el aviso.
-Es porque cumplen órdenes.
¿Puedo?
Tengo una petición. Usted siempre pidiendo y pidiendo.
Pero ¿qué ofrece a cambio? Nada.
Tengo un cliente español de nuevo ingreso,
Antonio Santos, y lo enviaron al módulo norte.
¿Y?
Que ahí tarde o temprano lo van a matar.
Si su amigo está donde está es porque habrá delinquido, ¿no?
¿Puedo?
Sí sabe que soy amiga de Quitombo, ¿verdad?
Quitombo tiene muchas amigas.
Si le pasa cualquier cosa a ese preso,
será su responsabilidad.
Joder.
Tiene gusanos.
-Es mejor no mirar. Ahora, que uno que no miró
se desangró por masticar una cuchilla de afeitar.
Tú verás. No comerás nada más en 13 horas.
Cuando yo entré aquí pesaba 130 kilos.
Tú te vas a quedar bonito.
¿Tú eres de Huelva?
No jodas, picha. Yo soy de Cádiz, de la Tacita de Plata.
No la echo nada de menos...
Echo de menos hasta a los yonquis de El Palmar.
¿Tú tienes familia?
Mujer y dos niños.
Y por ellos estoy aquí, ¿eh?
No había curro. Nos iban a desahuciar.
Y un día un nota te dice que por un viajecito rápido
te dan 8.000 pavos. 8.000 euros nos arreglaban la vida.
Ahí me jodieron.
Siete años me cayeron.
¿Y tu familia sabe que estás aquí?
Le dije a mi mujer que me enrolaba en un carguero.
De eso hace cinco años, ¿eh?
Le he mandado cartas para que sepa que estoy vivo,
pero no he tenido el valor de volver a llamar.
Así que aquí estamos.
En la brecha seguimos, ¿no?
(Timbre)
Yo me tengo que ir para mi pabellón. Vente.
Aquí la noche es chunga. Cierran los pasillos.
Nadie vigila lo que pasa dentro.
Cada dos por tres apuñalan a alguien, ¿vale?
Ven.
¿Qué?
Toma. Esto es lo mejor que tengo.
Gracias.
Oye, no sé dónde tengo que dormir.
A los nuevos os toca carretera. ¿"Carretera"?
Pasillo, churra.
(Grito)
(Voces)
-Ya, ya. Hay muchos hombres...
No importa. Sigue tomando.
(Grito)
Ya olvídate de esto. Ya pasó.
-Hay que superarlo. -No, ya. O sea, ya.
¿Crees que pudieron sacar a Soledad de España en barco?
Desde aquí es fácil llegar a Argelia o Marruecos.
Y desde África puedes zarpar a cualquier lugar del mundo.
Antonio se rindió mucho antes que yo.
Cuando se fue de casa, dejó todas las fotos de Soledad.
Quería arrancársela de la cabeza.
Si ahora la está buscando...
Es porque ha encontrado algo.
Tenemos que buscar a esta pareja.
Paso a paso.
No cometamos los mismos errores, Inma.
(Móvil)
¿Sí?
¿Cómo?
No, no, no. ¿Quién es usted?
Este número es para dejar aviso sobre la desaparición de una niña.
Una niña, Soledad Santos.
Váyase a la mierda, ¿vale?
(Música clásica)
(TOSE)
(GRITA)
(HABLAN A LA VEZ)
-Buen día, corazón.
-Hola, guapo.
-Traigo un cargamento del pasillo brasileño.
Hola.
¿Y este?
-Un amigo español.
Antonio, Gilberto. Encantado.
-¿No estarás detrás de mi Enrique?
No, no. Tranquilo, no es mi tipo.
Como si eso fuese un problema aquí.
Chao, mi amor. -Chao, guapo.
-Mucho cuidado, porque voy a vigilarte.
Pero ¿tú no tenías mujer e hijos?
-Te puedes imaginar el chocho mental que yo tengo.
Vaya tela.
-Hola.
Hola.
-¡Ay, qué susto me diste!
Soy Valentina. -Soledad. Mucho gusto.
-Sí, yo sé que eres Soledad. Y prepárate,
desde ahora vas a tener que contarme todo,
desde ahora vas a tener que contarme todo,
porque vas a ser mi mejor amiga. ¿Entendiste?
-OK.
-¿Y tú qué haces sin vestir?
-¿Vestir para qué?
-A ver, nena,
es el primer día de universidad.
# Vamos allá, no lo niegues. # Estás contando horas en tu cuarto,
# rogándole a Diosito # para ver si nos vemos un rato.
# Ven, ven. No dejes # que se te escape este tren.
# Vamos lejos. Vamos a London # para que veas el Big Ben.
# Si te vas, mi linda, # yo no sé qué hacer,
# pero sé que tú eres linda # y que no vives del ayer.
# Altiva y pasiva, # quiere mi vitamina.
# Jugando a las mentiras # segrega dopamina.
# Con su falda corta...
# Dejó a todos engañados, engañados.
# Del barrio, la más fina. # La madre le advertía
# que en la calle hay hombres # que solo están para un día.
# Mueve ese body # de un lado al otro lado.
# Como siga en esa línea # caigo al suelo como KO.
# Ey, beba,
# no juegues con el fuego, # que te que...
# Bueno, nos quemamos.
# Dime, # ¿nos bailamos o mejor nos vamos?
# Yo sé lo que quiero, # tú sabes qué quieres.
# Esto se hizo para romperla. # Yo quiero verla.
# Como mujer, quítese la prenda.
# Las mujeres buenas # quieren hombres malos, claro,
# alguien que no pierda el tiempo, # que busque a su chavo,
# que defienda lo ganado # para que lluevan... #
(Ladridos)
¿Ya se durmieron los niños?
-No gracias a vos.
Lo siento.
¿Hace cuánto que no pasamos un fin de semana los cuatro juntos?
No sabía que me extrañabas.
Es que no es lo mucho que trabajes, es para quien trabajas,
tu amiguito Quitombo.
No es mi amigo.
En eso estamos de acuerdo.
Deberías tenerle miedo, ¿no?
No sabía que eras un cobarde, Ricardo.
¿Cobarde?
Perdón, no quise decir eso.
Sí quisiste decirlo.
Y no es justo que el único que se preocupe aquí
por nuestros hijos lo taches de cobarde.
Mira, sé que vas a hacer lo que te dé la gana,
como siempre, pero lo único que te pido
es que no los pongas en peligro.
¿OK?
Buenas.
-Angelita.
Perdóneme por venir a esta hora.
Ay, usted es de la casa. No se ponga en esas.
¿Cómo va todo?
Bien, gracias.
¿Qué se quiere tomar?
Nada, no quiero demorarlo.
No sea tan retrechera, hombre.
¿Ni uno? No.
Venga.
Necesito pedirle un favor.
Usted controla la brecha
y yo quiero cambiar de módulo a alguien que corre peligro.
Me imagino que es el españolete ese.
¿En qué pabellón está? 5.
Ahí yo no tengo poder.
Está lleno de terroristas y maricones
que siguen las órdenes del malparido de Cruz Ochoa.
Exacto.
Y va a ir por él porque pasó droga para su hombre.
Si lo matan, va a parecer que usted abandonó a uno de los suyos;
pero si lo saca de ahí,
se gana un tanto entre su gente y entre sus enemigos.
Si lo hago es por usted, no por un tanto de mierda.
Usted decide, mamita,
qué tan importante es el español para usted.
Es lo que nos dijo el crío. Estuvimos años buscando
a un hombre con tatuajes y un ojo blanco.
¿Y la mujer? Pues no lo sabemos.
A la niña casi no se le ve la cara. Es ella, estoy segura.
Señor, es la primera pista fiable que tenemos desde hace 13 años.
¿Cuántos recursos malgastamos en esa búsqueda?
¿Cuántos trabajos se perdieron en la zona
porque nadie veraneaba en unas playas donde se raptaban a niños?
Este caso casi acaba con mi carrera, Eva, y con la tuya también.
Ya, pero no lo hizo. Aún estamos a tiempo.
Se lo ruego. ¿No podría haber al menos una orden de búsqueda?
¿Contra quién? No se sabe quiénes son ni quién envió la fotografía.
Entendedme, yo estoy de vuestra parte;
pero si el juez no lo ve claro, habréis gastado una bala.
Necesitamos algo más.
Si Antonio la ha encontrado, significa que la abandoné.
¿Lo entiendes?
La abandoné durante años.
(Música instrumental)
-Eres muy linda.
Ven.
-Cuidado.
¿Qué haces? Aléjate.
¡Suéltame!
¿Qué haces? ¡Suéltame!
¡Suéltame! ¡Ayuda!
¡No!
-¡Ah!
-Venga conmigo.
Su mamá me mandó. Todo bien.
Confíe.
-¿Mi mamá?
-Hola.
Hola, buenas. Quería pedirle un favor.
¿Conoce a este hombre o a esta mujer?
Sí, la veo por aquí a veces. ¿A la mujer?
Sí. ¿Y dónde podría encontrarla?
En ese almacén blanco y azul que hay aquí al lado.
Pero es una zona restringida. Usted no puede pasar ahí.
De acuerdo. Muchas gracias. De nada.
-¡Ah!
¡Hijo de puta, me dañaste!
¡Ah!
(RÍE)
-Levántenlo.
(GRITA)
¡No! ¡No! ¿Te gusta la vista?
Muchos presos tratan de escapar por aquí.
(GRITA) Todos los meses caen uno o dos.
¡No! ¡No!
El que no se mata, bien bien no queda.
¡No!
Usted iba a sacar droga para Quitombo.
¡No! ¡No!
Quitombo fue quien me metió aquí
y quien mete sicarios todos los meses para que me asesinen.
Yo no soy sicario.
No, no lo pareces, por eso podrías engañarme.
(GRITA)
¡No! ¡No!
¡Escucha! ¡Escucha! ¡Puedo pagarte! ¡Tengo plata!
A mí no me hace falta plata.
Escucha. Soy amigo del mexicano.
(Disparo) Escucha.
-Están prohibidas las armas aquí. -Y ustedes tienen prohibido
subir a esa azotea, señor. (GRITA)
¡Por favor! Además, el españolito es mío.
¡No!
-¿Fue que se enamoró de este marica o qué?
¡No! ¡No!
Bájenlo.
Parece que tienes muy buenos amigos aquí.
-Bueno, bueno, moviéndolo, moviéndolo.
-Vamos. Muévanse.
Todos a sus celdas.
(Móvil)
¿Sí?
-¿Ya estaba dormida?
Lo intento.
¿Qué tiene puesto?
Su españolete ya está a salvo.
Está en el pabellón 3. Se lo agradezco.
Ahora me debe un favor, de los grandes.
Comprende, ¿no?
Comprendo.
Bueno, Angelita, que tenga buena noche.
Buenas noches, señor Quitombo.
(Canción en inglés)
Buenas noches.
(Ruido)
¿Quiere algo? No, no. Perdone.
Es guardiacivil y destinada en Aduanas.
El hombre que se la llevó está aquí dentro.
-Intentó violarme.
No quiero dormir. Tengo pesadillas.
-Ha vuelto el jefe. -La vida te da sorpresas.
-Milena, el director no suspira por tu trabajo.
Intento localizar a algún pariente del señor Antonio Santos.
Fue una estupidez ofrecerte dinero. Hay algo que te interesa más.
-Va a empezar la guerra contra los Plumas.
Vosotros dos, conmigo.
-¿Ya se lo contó a mi mamá? -Todavía no.
-Tenga cuidado, Pablo. -¡Tranquilo! ¡Tranquilo!
¡Tranquilo! Se prepara un ataque.
No tengo los detalles, pero los tendré.
Dejo caer esto al suelo y nos vamos a tomar por culo. Tú mismo.
Es ella.
¡No!
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