All language subtitles for Rob Roy (1995) (1080p BluRay x265 10bit Tigole).ro

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La începutul secolului al XVIII-lea,

boli și lăcomia nobilimii

schimbau Scoția pentru totdeauna.

Mulți au migrat în America

iar vechiul sistem de clanuri se stingea încet.

Această poveste simbolizează încercarea individuală de a face față acestui proces,

și, chiar în înfrângere, păstrează respectul și onoarea.

ALTURILE SCOȚIEI 1713

Cât timp în urmă?

O zi sau două.

Rob, fiarele au dispărut și vândute.

Pe partea cealaltă a Ben Duh există o mică râpă .

Dacă aș fi un jibar cu două zile de avantaj,

me quedaría ahí y mataría algo para comer.

No llegaremos allí antes del anochecer.

No si nos quedamos aquí parados.

Se les puede oler incluso a través del olor de la carne.

Si pelearan tan fuerte como huelen,

tendríamos problemas.

Sí que están ahí, tal como dijiste, Rob.

Podemos atacarlos cuando estén dormidos.

10 de ellos contra seis de nosotros.

Nueve. Hay una mujer.

La mitad de ellos morirá antes de que despierten.

¿Cómo los cogeremos, Rob?

Hablaré con ellos por la mañana.

Estoy demasiado viejo para esto... tumbándome aquí con el culo mojado,

en busca del ganado de otros.

Vente conmigo a América.

Dicen que hay buenos acres de tierra en Virginia.

Sí, y seguramente igual de dura que ésta.

¿Por qué vas a hablar con ellos?

Conozco a uno.

¡Arriba!

¡Levantaros, pandilla de tunantes andrajosos ladrones de vacas!

Soy Robert Roy McGregor y he venido a reclamar las 32 bestias

que robaron de milord James Graham,

...el Marqués de Montrose.

Tam Sibbald.

Todavía robando.

Si las tiráis ahora os perdonaré a todos, menos a uno.

Tam, hay un precio que pagar por ser el líder.

Por Dios, McGregor, que si hay que matar a alguien,

tú serás el primero.

¿Quién te crees que eres, el gran jefe?

Porque sé que eres aún más ladrón que cualquiera de nosotros.

Sí, pero si yo hubiese robado el ganado de milord,

tú no hubieses irrumpido en mi sueño tan fácilmente.

Puedo llamar al Gregorach y matar a la mitad de vosotros,

o si lo prefieres lo arreglaremos entre nosotros dos.

- ¡Ah! - Piénsalo.

¿No preferirías morir después de una buena jodienda

y de cargar la tripa con cerveza robada

a que te lleve preso hasta Montrose

y que de aquí a un mes acabes cagándote de miedo en la horca?

¡Tiradlas! ¡Ahora!

¡Y os doy mi palabra de que nadie más morirá!

Venga, muchachos.

Matad a cualquiera

que tenga una hoja en la mano.

¿Sois hombres...

o qué?

¡Ha matado a Tam, y vosotros ahí parados!

¡Y él tan bandido como cualquiera de vosotros!

¡No hay ningún hombre entre vosotros! ¡Vuestras madres os maldijeron!

¡Sois una mierda!

¡Sois despojos!

Escuchadme bien, y acordaos de esto:

O me acordaré de hasta el último de vosotros.

La próxima vez que penséis en robar ganado,

Aseguraos de que no estén bajo mi protección.

Porque si lo están, no estáis robando a los dueños,

me estaréis robando a mí, Robert Roy McGregor.

Ningún hombre que robe mis bestias sacará ningún provecho.

Si lo dudáis, preguntad a Tam Sibbald.

¿Qué vas a hacer con ella?

Márchate y no le digas a nadie que te hicimos ningún mal.

Vamos.

¡Mátalo!

Vamos.

¡Bien!

Damas y caballeros, ¡el ganador del concurso es Guthrie!

Montrose, viene directamente desde la corte al campo de batalla.

Le presento a Archibald Cunningham.

Su Eminencia el Duque de Argyll.

Soy su humilde sirviente, Su Eminencia.

¿Otro de sus prometedores muchachos?

Archibald me ha sido enviado por su madre

con la esperanza de que nuestro clima enfríe la calentura que tiene en la sangre

Bien, señor Cunningham,

¿cuáles son esos pecados capitales que afligen tanto a su madre?

¿El juego? ¿La bebida?

¿O es usted un sodomizador de jovencitos?

Son muchos años, milord, desde que sodomicé a un muchacho.

Y en mi defensa diré que lo creí muchacha

cuando lo penetraba.

¿Qué piensa, Guthrie?

¿Que Archie no sabe distinguir entre un culo y un coño?

Muchos ingleses tienen ese mismo problema.

Oh, habla tan bien como lucha.

Señor Cunningham, ¿vio cómo luchó aquí Guthrie?

Tiene muy buena mano con la cuchilla de carnicero.

¿Entonces, no le parecen gran cosa nuestras herramientas escocesas?

Si tuviera que matar a un buey, escogería una espada escocesa, señor.

Le iría mejor un mosquete

y le ahorraría a la bestia una muerte lenta.

No necesitaría un mosquete para usted, Guthrie.

¡Oh, espléndido!

Me apuesto 100 de lo que quiera

a Guthrie y su cuchilla.

¿Con probabilidades?

A ver, James, es usted un zorro. ¿Qué probabilidades?

- ¿Tres? - Dos.

Libras inglesas.

Hay más tintineo en las guineas.

- Entonces, guineas. - Excelente, excelente.

Un buen vino para Lord Montrose

y muéstrenle al señor Cunningham las hojas que tenemos.

Me siento muy honrado, señor, de que me sirva usted mismo.

Le digo, James,

que me olvido de lo poco que le gusto hasta que me encuentro en su compañía.

¿Qué noticias hay de la corte?

¿Qué más va a ser sino la sucesión?

Nuestra pobre reina no tiene ni un momento para morir en paz.

Temo que se muera y deje el asunto sin resolver.

Lo habría resuelto si hubiese tenido un hijo vivo que consolara al reino.

Cualquiera se hubiera esperado que un campo arado tantas veces

hubiese producido al menos una buena cosecha.

A decir verdad, he visto cementerios más sanos

que el vientre de esa mujer.

¡Venga!

Me preguntan de qué lado se va a declarar Su Eminencia.

Allá donde vaya Argyll, el camino será firme y amplio.

Y ahora todos observan para ver de qué lado saltar.

Uno no puede ni ir a mear,

pues algunos partidarios de James elogian hasta su meado.

Confieso que siento cierto hastío por todo este asunto

y observo a Su Eminencia para dar ejemplo.

Y todo lo que puedo responder, con toda honestidad,

es que sería al que más le beneficiaría.

Maldición. Habla usted demasiado.

¿No se puede ocupar de su apuesta?

Argyll, mi apuesta ya ha sido bien ganada.

¡Demonios, Guthrie!

¿No es suficiente que haya perdido para que encima sea un cobarde?

Mi secretario hará llamar a su secretario, Eminencia.

Bienvenido.

Bien hecho, Rob.

Mata otra de las reses.

Si los jíbaros comieron una, pudieron también comer dos.

Montrose te cobrará de todas maneras.

Estoy cansado de ver niños hambrientos y viejos con frío.

Se necesita más de una vaca para arreglar eso.

Tú estarás en América, viviendo de las rentas,

así que no te preocupará.

- Toma más caldo, Rob. - No, Coll. Me voy a casa.

Que el Señor te bendiga, Rob.

Rob anda entre ellos, con su espada todavía en su funda

y dice, "levantaos, pandilla de tunantes andrajosos..."

Hola, Rob.

"Levantaos, pandilla de tunantes andrajosos ladrones de vacas".

Rob se le acerca y dice,

"Si le dices a tu banda que se tumbe, sólo te cortaré a ti el cuello,

de lo contrario llamaré a mis hombres".

Y todos estamos allí, listos.

Levántate. Vamos.

Vamos.

Soñé que aparecía un caballero.

¿Y qué te hizo, tu caballero?

Me despertaste antes de que empezara lo mejor,

pero seguro que me hubiera raptado.

¿Cómo sabes que estás despierta, esposa?

Señor Killearn.

Ya me voy.

Sí. Me atrevería a decir que vas muy bien.

Déjeme, señor Killearn. Lo despertará.

¡No, señor Killearn!

Seguro que el joven amo te tiene bien engrasada, ¿no es así?

Oh, Betty, casi ni lo notarías.

Un olorcillo de coño por la mañana,

Señor Cunningham.

Justo lo necesario para despejar la cabeza.

Señor Cunningham, espero que no se moleste.

Mierda, por supuesto que me esta molestando.

¿Cree que me gusta despertarme

y encontrarme con un apestoso escocés mirándome?

¿Qué hace aquí?

Vine a decirle que algunos comerciantes locales

están insistiendo en que pague su deuda.

¿Me ha despertado para eso?

Le pido mil disculpas, señor Cunningham,

pero también han pedido una orden de milord.

Maldita sea.

No hace mucho conseguí 200 guineas para milord.

¿Qué son las quejas de unos comerciantes

en comparación con mis servicios?

Este país no me sienta bien.

No puedo esperar a salir de este deplorable país.

Muchos de nosotros sentimos lo mismo, señor.

¿Quiere que saque su orinal?

Sé que a muchos escoceses les vendría muy bien esto en una mañana helada.

Es casi alcohol puro,

y no soy ningún experto en pintas de pis.

Vuelve.

¡Ven aquí!

Maté a Tam Sibbald ayer por la mañana.

Una vez jugamos a la pelota en el mercado de Creiff.

Me acuerdo de gritarle, "Bien hecho, Tam",

cuando salió corriendo.

Y ahí estaba, colgando de la punta de mi puñal como un pedazo de carne.

Sí.

Bueno, seguramente fue necesario.

Lo fue. Lo bastante necesario para impedir mayores daños.

Pero no todos esos jíbaros nacieron de mala cuna, Mary.

Algunos tenían familiares y sus clanes.

Me hicieron pensar que cualquiera de ellos

podría ser uno de nosotros.

Los McGregor no son tunantes.

Con uno o dos malos inviernos, algunos de nosotros...

¿Qué te está atormentando, Robert?

He decidido que le voy a pedir un préstamo a Montrose

para comprar ganado en el mercado de Creiff y venderlo en Carlisle.

¿Cuánto?

Mil libras.

Créeme, Mary, obtendremos ganancias.

Seis libras en Creiff son 12 en Carlisle.

Y yo sé de ganado.

Puedo llevarlo más rápido y entregarlo más rápido

que ningún hombre del reino.

¿Por qué el Marqués de Montrose le prestaría a un McGregor mil libras?

Por las ganancias, ¿por qué si no?

Es tanto una inversión como un préstamo.

Así que ahora sois socios, tú y el Marqués.

Mujer, guarda esa lengua para los niños.

No te he dicho lo que pensaba para que me azotes con ello.

Robert McGregor, sabes lo mucho que te quiero,

pero sabes que te tomas muy a pecho lo que no se puede cambiar.

Deberá cambiar.

Está bien,

pero hoy no.

Os pillé.

¡Os tengo!

¡Os tengo!

Vamos.

Padre,

¿volverán alguna vez a ser reyes los McGregor?

Todos los hombres con honor son reyes,

pero no todos los reyes tienen honor.

¿Qué es honor?

El honor es

lo que nadie puede darte

pero tampoco quitarte.

El honor es un don que uno se concede a sí mismo.

¿Lo tienen las mujeres?

Las mujeres son el corazón del honor,

y lo valoramos y lo protegemos en ellas.

Nunca debes maltratar a ninguna mujer ni calumniar a ningún hombre,

ni tampoco dejar que lo haga otro.

¿Cómo puedes saber si tienes honor?

Nunca te preocupes de conseguirlo.

Crece dentro de ti y te habla.

Todo lo que tienes que hacer es escuchar.

Está bien, chicos, ya vale de estas cosas.

Tenéis animales que atender y también que sacar agua.

Vuestra madre y yo bajaremos ahora.

Coged la cesta.

¡Vamos! Una carrera cuesta abajo.

¿Sabes lo buena que eres conmigo, Mary McGregor?

Muy buena.

¿Por eso has hecho que se vayan?

¿Para decirme lo buena que soy?

¿O quieres hacer de mí

lo que no soy?

Con qué desvergonzada estoy casado.

¿Sabes lo que dicen las viejas casadas

sobre estas piedras?

No. ¿Qué dicen las viejas casadas... vieja esposa?

Oh. Ven aquí.

¿Qué dicen?

¿Qué es lo que dicen?

Dicen que las piedras ponen a los hombres duros

y a las mujeres fértiles.

Nosotros no las necesitamos.

¿Sabes lo bueno que eres conmigo, Robert McGregor?

¿Este sastre de Glasgow, a quien debe 87 libras,

ha extendido el crédito porque usted es mi invitado?

O, como a usted le gusta decir,

un miembro de mi familia.

Le puedo asegurar, milord,

que de ningún modo estoy en deuda con él.

Y ahora Killearn me cuenta

que está montándose a una de mis criadas.

¡Maldita sea! Su madre no le envió aquí

para pervertir a chicas inocentes.

Siento haber ofendido a milord.

Con su permiso, me marcharé.

¿Y le puedo preguntar,

adónde se irá?

No tiene ni un penique. No tiene montura.

No conoce a nadie.

¿Adónde se marcharía?

¿Tiene pensado

presentarse a la puerta del Duque de Argyll

y pedir su patrocinio como su nuevo campeón?

Estoy a las órdenes de milord.

¡Recuerde cuál es su lugar!

Es lo único que pido de cualquier hombre.

¿Quién es el siguiente?

McGregor, milord.

Se puede ir, Archibald.

¿No porta armas?

No tenía planeado exigir condiciones a punta de espada.

Robert McGregor de Craigrostan, milord.

McGregor...

Conocía a su padre, un hombre capaz, aunque no muy sabio.

¿Ha ocupado su lugar?

Lo mejor que puedo, señor.

Entonces, ¿de cuántos hombres es dueño?

No soy dueño de ninguno, señor,

pero unas 200 almas viven cerca de Craigrostan,

y están a mi cuidado.

Usted es su sostén y los beneficia,

¿o no es así?

Hago lo que puedo.

No es gran cosa si se compara con el trabajo de milord.

Saber cuál es su lugar, McGregor,

tal como están las cosas, es una gran bendición.

¿Qué condiciones, Killearn?

Un quinto, milord.

¿Dice un quinto?

¿Quién se cree que es para que le tenga que ofrecer

unas condiciones tan buenas?

¿Acostumbro a un quinto con los préstamos sin garantía?

McGregor tiene 300 acres en Craigrostan, milord.

Un hombre con propiedades que quiere más riquezas.

Bien, tenemos más en común de lo que pensaba, McGregor.

¿Dice que mil libras en tres meses,

y esos acres suyos como seguridad?

Y mi juramento.

Ah, sí.

Dígame, ¿hay algo de verdad en lo que dice Killearn,

que ahuyentó a mi ganado

y lo devolvió con historias de que cogió a unos tunantes

y los ejecutó sumariamente?

En otros tiempos robé ganado,

pero nunca cuando estaban bajo mi guardia.

¿Es esto lo que McGregor

entiende por honor?

Lo que yo entiendo por honor

es probablemente lo mismo que para milord.

Cuando doy mi palabra,

es suficiente.

Bueno, habrá que darle la enhorabuena

por tal nobleza comprada tan barata.

Killearn preparará los papeles.

Anticipo que los términos se cumplirán.

Se lo agradezco, señor.

Sí, es una firma vigorosa y fuerte la que tiene,

digna del propio jefe de un clan.

¿Es usted Rob Roy McGregor?

Sí. ¿Y usted cómo se llama?

Davey Anderson.

Hola, Davey Anderson.

Hola.

Incluso los sirvientes saben quién es.

Se ha convertido en un famoso perro cobrador en vida.

Por los negocios y ganancias.

Y un invierno suave.

¿Es usted Rob Roy McGregor?

Lo soy.

Yo soy Will Guthrie.

¿Ha oído hablar de mí?

No.

Yo sí he oído hablar de usted.

Ya lo creo.

¿Y qué es lo que ha oído, señor Guthrie?

He oído que apuñaló a Tam Sibbald por la espalda.

¿Eran Tam y usted familiares?

Casi.

Me tiraba a su hermana.

Es muy probable que Tam también lo hiciera.

¿Quiere que deje correr el viento por su vejiga?

¿Qué asunto tiene conmigo, Guthrie?

Los asuntos son mejor arreglarlos fuera.

No tenemos ningún pleito.

Eso se puede remediar.

¿Con el primer corte?

Sí.

Bien hecho.

En otro momento,

cuando estemos los dos sobrios.

Tam Sibbald tiene mejor puntería muerto que vivo.

Me voy a casa.

Quédate con la jaca, y espera junto a Killearn hasta que le llegue la nota.

Te veo en Craigrostan.

Esperaré aquí hasta que se firme la nota.

Sí. Somos los obedientes.

El recadero a su mandato.

¿Por qué un muchacho tan listo como tú

se ha unido a tal pandilla de tunantes?

Estarías mejor

sirviendo a un señor como mi amo, el Marqués de Montrose.

Yo no sirvo a Robert McGregor.

Soy su amigo

y me considero afortunado de serlo.

Dios, qué pandilla de montañeros escoceses sois.

Con vuestros aires y honores,

viniendo a pedir mil libras como si le hicierais un favor al prestamista

Folladores de ovejas, todos vosotros.

Lo más cercano que me dijo mi madre sobre mi padre

es que hubo tres candidatos.

El Conde de Rutland.

Ése es el nombre del amo de una puta.

Un secretario del embajador de España

cuyo nombre ella aventuró como Ferdinando.

Y un joven petimetre al que nunca había visto

y que le levantó las faldas en el baile de máscaras.

¡¿La violó?!

Yo diría que más bien la sorprendió.

Archie, llévame contigo.

Adonde sea.

Lo que sea.

Llévame contigo lejos.

Estoy lejos, Betty,

y que Dios me ayude, pero aquí es donde he desembarcado.

Te crees que soy un caballero

porque llevo lino y puedo cecear.

Soy un bastardo extranjero,

buscando mi fortuna y los favores de hombres importantes,

tan puta como lo fue mi madre.

Estoy embarazada, Archie.

Bien.

Cuando pregunte el nombre de su padre,

por lo menos se lo podrás dar.

Señor Cunningham, soy yo, Killearn.

Quiero hablarle.

No dejes que me vea.

Usted es un furúnculo en este país culeado.

Y si vuelve a informar sobre mí a milord,

le exprimiré todo el pus que tiene

con mis propias manos.

Caramba, Archie,

tiene un raro desprecio dentro de usted.

No le he dado permiso para que me hable en términos familiares.

¿Podría pagar por el privilegio?

A un precio justo.

¿Qué está farfullando?

Dinero, Archie. Dinero. ¿Qué otra cosa si no?

¿Cuánto dinero?

Hablemos dentro con una copita.

Hace frío en las escaleras.

Diga lo que tenga que decir.

Tengo un compromiso dentro.

Ah, tienes a Betty calentando la cama.

¿Cuánto dinero?

Mil libras.

Mil libras. ¿Cómo son mil libras?

¿Tendremos suficientes jacas para llevarlas?

No habrá monedas. Una nota de crédito

firmada por milord.

- ¿Qué interés, Rob? - Un quinto.

¿Y se lleva 200 libras de ganancias en tres meses?

Sí. Eso es lo que vale,

y debemos planearlo todo hasta el último penique.

Cuando vuelva Alan, se llevará a tres de vosotros,

y os iréis a Creiff.

Allí negociaréis con los arrieros

y reuniréis la manada para cuando llegue yo con lo necesario para el viaje.

¿Cómo de grande la manada?

300. A lo mejor más.

Y lo que podamos conseguir por el camino.

Nada de malo en que se nos unan una docena o más.

Las llevaremos hasta Carlisle como un ejército.

Entonces, todos de acuerdo.

Este invierno no pasaremos frío, ni por dentro ni por fuera.

Para celebrarlo, haremos una fiesta

¡y beberemos por nuestro éxito!

Bien, McKinness.

Todavía debes dos chelines.

- El siguiente. - Colqhoun.

Colqhoun, ¿qué tienes? ¿Un conejo?

Todavía debes una semana, Colqhoun.

¿Tengo que esperar todo el día mi nota, Killearn?

Paciencia, hombre de McGregor.

Tu turno está marcado.

Lleva esa cabra al corral.

Venga, joven Davey Wilson.

¿Qué tienes para mí? Otro conejo.

- ¿No tiene nadie dinero? - No, señor. Sólo un conejo.

Soñando con el Nuevo Mundo, ¿eh?

He oído que en el Nuevo Mundo

hay tribus de nobles salvajes

con pintura en las caras

y pieles en sus espaldas.

Te encontrarás en casa entre ellos.

Ya vale de bobadas. ¿Tiene la nota?

El señor se ha ido a Edimburgo a la sesión jurídica,

y después se va directo a Londres.

Grandes actividades en la corte.

Y se ha ido sin firmar la nota.

Lo mejor que puedo hacer es darte monedas.

Esto no es lo acordado.

Acordado o no, aquí hay mil libras.

O lo tomas o lo dejas, a mí me da igual,

y a milord también.

Sí, impresiona mucho,

toda esta fortuna tan al alcance de uno, ¿verdad?

Menos mal que McGregor ha depositado su confianza en ti

o me resultaría difícil dártelo.

Angus.

Una gran reunión, Rob.

Oh. Ese Alasdair Roy es un bailarín feroz.

La última vez que te vi con tantos humos,

estabas tumbada.

No te afrentes conmigo delante de esta gente.

Rob, ¿sabes por qué los calvinistas están en contra de follar de pié?

No, Coll. No lo sé.

Porque tienen miedo de acabar bailando.

No te muevas,

o por Dios que te pego un tiro.

Por un momento pensé que ibas a tomar la carretera de Greenock

con tus mil libras.

Matar no es tan fácil como parece.

La.

Estuvo sentado todo el día ahí cavilando sobre esto.

- Le diste monedas. - Él insistió.

Cuando le dije que milord no había firmado la nota,

dijo que tenía que tenerlo,

o que no podría comprar las bestias al mejor precio.

Me puso en una mala posición al dar tal suma

a alguien que no podía cargar con esa deuda.

Era su hombre,

estaba allí cuando se firmaron las condiciones,

y usted le pidió que esperara.

¡Por una nota, no una bolsa de guineas!

No todo eran guineas.

Estos granjeros pagan con monedas pequeñas, se lo aseguro.

¿Firmó por esta bolsa de monedas?

Ya lo creo.

Lo hizo.

Con una mano casi tan energética como la suya.

Será mejor que aquí no haya tejemanejes, Killearn.

Alan McDonald sigue bajo mi protección.

Bueno, tengo que decir que es un gran alivio para todos

cuando hay mil libras en juego.

Escuchadme. Tenemos que buscar a Alan.

Me temo que se ha metido en problemas de un modo u otro.

Yo digo que busquemos en Greenock.

Se os ha pasado muy pronto por la cabeza que nos ha robado.

Hablaba mucho de las Américas.

Y anduvo desde Greenock hasta Buchlyvie,

¿y mandó la jaca sola a casa?

Con mil libras tendría más que suficiente para comprarse 10 jacas.

Alan McDonald no me ha traicionado.

Ponte a ello, y encuentra sus rastros.

¡Vamos! ¡A ello!

Vete a Greenock,

ya que tienes ese olor en la nariz.

Pero hermano,

no pongas las cosas peor de lo que ya están.

Rob.

¿Qué noticias hay?

El barco zarpó el día antes de que yo llegase,

y el nombre McDonald

no se encontraba en la lista del capitán de puerto.

Pero no habría dado su propio nombre

si se escapaba con... mil...

Sí.

Señor,

se aproxima el Duque de Argyll.

John, parece un hombre que quiere jugar fuerte.

¡No presuma de habla por encima de su clase, señor!

¡Conseguiré mi rango con usted!

Excelencia.

Me han dicho en la corte que anda diciendo por ahí que soy jacobita,

que apoyaría a Stuart si viniese a reclamar el trono.

Los hombres importantes como usted

atraen rumores como la mierda moscas.

¡Usted es la mierda, Montrose,

con las moscas encima!

Con todas las flores que tiene en sus jardines,

mi nariz lo reconoce.

Aleje su peste de mi nombre,

o por Dios que lo recortaré tanto como uno de sus árboles castrados,

¡y esta carroña que guarda no se interpondrá entre nosotros!

¡Qué arrogancia utilizar a otro Lord de tal manera en público!

¡Al demonio su orgullo!

Discúlpenme.

Al diablo el orgullo de Su Excelencia.

¿Por qué no te puedes creer

que pudo haber cedido ante tal suma?

Sin vigilancia, sin preguntas, delante de él

el salario de toda una vida en una bolsa.

Porque lo he conocido durante media vida.

¿Pero le dieron alguna vez antes mil libras?

Se le dio algo mucho más importante.

Se le dio confianza, y la devolvió con generosidad.

¿Por qué no me crees?

Está bien, Rob.

No te robó.

Pero ha desaparecido, y también el dinero,

y a Montrose le va a dar igual que creas una cosa u otra.

- Eso es otro asunto. - No. Eso es lo que importa ahora.

Por nuestro propio bien, Robert, tienes que dejar tu orgullo a un lado,

y poner las condiciones que puedas.

O de lo contrario perderemos nuestra casa y seremos arrendatarios de milord.

Ah, aquí llega el audaz escocés montañero.

Sin culo en sus pantalones

pero demasiado orgulloso como para inclinarse ante nadie.

Seguro que el bribón querrá echarle la culpa a su sirviente

porque he oído que no se sabe nada de él.

Veo que ha vuelto a congraciarse con su sastre, Archibald.

Será un hombre feliz.

McGregor, ¿cómo le va?

Como me iba, señor.

Aún no se sabe nada de McDonald ni del dinero de milord.

¿Qué haremos entonces?

Si milord me firmase otra suma,

conseguiría lo suficiente para devolver mi deuda.

¿Ya he perdido mil libras y quiere que pierda más?

Señor, el dinero me lo robaron tanto a mí como a usted.

Yo no tengo nada que ver con su incompetencia.

Usted firmó un papel.

Y lo cumpliré.

Oh, no me acose con su honor, hombre.

Vamos a simplificar este asunto.

Usted tiene una deuda conmigo. ¿Estamos de acuerdo en eso?

Lo estamos, señor.

¿Conoce al Duque de Argyll?

Sólo por su reputación.

Estoy informado de que Argyll es un jacobita

y apoyaría a James Stuart si viniese a reclamar el trono.

Esa es información que desconozco, señor.

Ya no.

No estoy seguro de lo que quiere decir su señor.

¡Maldita sea, hombre!

Usted y su clan son jacobitas,

lo tienen metido en los huesos.

Argyll no significa nada para usted.

Quiero su palabra contra la de él,

y llegaremos a un acuerdo sobre lo que me debe.

No puedo ayudar a milord

en este asunto del Duque de Argyll.

Me debe.

Le debo dinero. Nada más.

Lo que me pide sería tan indigno de mí como debería serlo de milord.

Me está insultando, McGregor.

Es el Marqués de Montrose el que me insulta a mí

cuando me pide que perjure contra sus enemigos.

¡Deje la hoja donde está, señor!

No es su pelea.

No me ha entendido, McGregor.

No le he pedido que elija.

Su tierra queda a mi disposición con su deuda.

Hasta que se resuelva, lo alojaré en la prisión.

Deténgalo, Archibald.

¡Le doy mi comisión por ello!

Mi padre pasó dos años en esa prisión

por ningún motivo más que la voluntad de hombres importantes como usted.

- No iré allí, señor. - ¡Llamad a la guardia!

¡No va a llamar a nadie, o le corto el cuello!

Está condenado, McGregor.

Condenado al infierno.

Venga, milord.

Deje algo para el diablo.

Ya ha hecho suficiente por un día.

¡Llamad a la guardia!

Sí, señor.

¡Llamad a la guardia! ¡Llamad a la guardia!

Ya no volverá a dormir tranquilo, McGregor.

Ni usted ni los suyos.

¿Qué tenemos que ver nosotros con John Campbell, el Duque de Argyll,

para tener que defenderlo contra Montrose?

No lo defendí.

Me niego a dar falsos testimonios contra él.

Gregor, envía hombres a los pasos y pon vigilancia.

¿Y junto al lago?

No creo que vengan por el lago, pero vigila todos los caminos.

Escuchad, chicos. Tengo que irme a las montañas por un tiempo.

Quedaos a ayudar a vuestra madre, ¿me oís?

Hazle saber a Argyll que te están persiguiendo por él.

Mary, no me están persiguiendo por nadie más que por mí mismo.

¿Qué?

¿Harías que fuera en contra de mis principios por Montrose?

¡No! Por mí y Duncan y Ranald,

para que te quedes en casa con tu mujer y tus hijos

en lugar de irte a los montes como un zorro.

¡Fuera!

¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!

¡Volverá a estar con vosotros muy pronto!

Lleva a los chicos a casa de Morag.

Les hará espacio.

Y dejar que los soldados de Montrose destrocen mi casa.

No te harán ningún daño. El pleito de Montrose es sólo conmigo.

Y te deleitas en ello.

El gran hombre contra todos.

Y seguramente te escurrirás por la noche

cuando te apetezca.

¿O simplemente buscarás una oveja para que te consuele?

Si lo hago, será una que no bale tan amargamente.

No hay ningún problema entre ellos y vosotros.

Si no dais motivos.

Esto es sólo entre Montrose y yo,

y seguramente se calmará cuando haya destrozado algunos caballos.

Vigila a Alasdair. Ponle donde no pueda causar problemas.

Sigue buscando a McDonald.

Rob, se fue hace mucho.

Sí, pero ¿sobre las aguas o debajo de ellas?

Y Coll, pídele a Morag que vaya a ver a Mary.

Está dolida conmigo por este asunto.

Ese Montrose es un armiño de hombre.

Que el cielo nos proteja de hombres como él.

Cuando vuelva el rey atravesando las aguas,

lo veremos ahorcado.

Milord no se arrepentirá de haber dejado el asunto en mis manos.

Yo sé la mejor manera de hacer entrar en vereda a estos bribones.

Quebrado pero no muerto, Archibald. Es todo lo que pido.

Quebrado pero no muerto.

Suena bien.

A su salud.

¡Adiós!

En lugar de espiar, deberíamos tenderles una trampa

y matarlos según pasen.

Sí, nos vendría muy bien una pequeña guerra con Montrose.

Escucha, Alasdair Roy.

Mantén la vigilancia, da aviso, y no muevas un dedo,

o tendrás que rendirme cuentas.

Ese maldito McDonald es el culpable de lo que nos está pasando.

Nunca me fié de él.

Siempre detrás del culo de Rob, como un perro.

Morag soñó con él. Lo vio ahogarse.

A lo mejor naufragó su barco

y él con su lote.

Dame tu mosquete.

¡Muchachos, levantaos! ¡Levantaos! ¡Rápido! ¡Rápido!

¡Salid de la cama!

¡Vamos! ¡Traed el Gregorach!

Vengo a buscar al bandido Robert McGregor.

Si piensa que iba a estar esperándolo en la cama,

es más tonto de lo que parece.

Buscad en los establos.

Quemadlos. Matad el ganado.

Será mejor que se quede aquí, señora McGregor.

A una puta no se le pregunta, se le ordena.

¿Quiere su turno ahora, Killearn?

Ya la he hecho que entrar en calor.

Piense que ha sido una funda

y yo la espada, señora McGregor.

Y de verdad que ha sido un buen encaje.

Pensaré en que está muerto

hasta que mi marido lo mate.

Y entonces ya no me acordaré nunca más de usted.

Ya lo creo.

Un hombre como él necesitará ver sangre en su espada

para saldar su honor.

Dígale que Archibald Cunningham está a su servicio.

¿Qué hace ahí boquiabierto?

¿No ha estado nunca en una guerra?

Oh, es usted un auténtico guerrero, Archie, no hay ninguna duda.

Si no sale, Archie,

habrá un juicio.

Follarla es una cosa, pero quemarla es otra.

Saldrá. Esa tiene mucho odio dentro.

Ahí está.

¡Volved al barco!

Dicen que no es pecado

si no hay placer.

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Venga! ¡Vamos!

¡Soy Alasdair Roy McGregor!

¡Vamos! ¡Vamos!

¿Es eso lo mejor que podéis hacer?

¡Venga!

¡Vamos! ¡Vamos! Va...

¿Mary, te han hecho daño?

¿Te han herido?

Oh, Mary.

Oh... Mary.

¿Qué han hecho?

Te vengaremos.

Rob matará hasta el último.

No lo sabrá. Rob no lo va a saber.

Mary, Rob tiene que saberlo.

¡No lo sabrá! ¡No lo sabrá!

¡No! ¡No lo sabrá!

Yo no se lo diré, ni tú tampoco.

¿Me has oído, Alasdair McGregor?

¡Es lo que quieren!

¡Es lo que quiere el inglés!

¡Es su plan!

Júramelo.

¡Júramelo!

¡No puedo! ¡No puedo!

¡Sí puedes! ¡Si yo puedo con ello,

tú también podrás!

¡Júramelo! Júramelo.

Júralo. Júralo.

¡Júralo!

Lo juro. Lo juro.

Lo juro.

Y haré que lo cumplas.

Ya verás.

¿Todavía nada de McGregor?

Lo tendremos muy pronto.

Ha sido tal afrenta a su honor escocés,

que vendrá a redimirla.

Muy bien.

Asegúrese de que yo no quede en ridículo,

y mientras tanto reclame esos acres en Lomondside

por la deuda que me debe.

¿Todavía no hay noticias de ese hombre de McGregor?

¿El que se llevó las monedas?

No, señor, nada.

Ni las habrá.

Esa era la estratagema de McGregor, llevarse el dinero y echar la culpa a otro.

Su hombre está escondido... y el dinero de milord lo han gastado.

Lo apuesto.

Entiende muy bien la mente del conspirador, Archibald.

Se le tiene que elogiar por ello.

Él sabe lo que ocurre, Archie. Lo conozco a él y sus burlas.

¿Cree que irá en nuestra contra si lo sabe?

Tiene otros 300 acres para plantar y podar.

Y todo por 1.000 míseras libras escocesas.

Un buen precio en la opinión de cualquiera.

¡Archie, señor!

Tengo que hablar contigo.

Me han dado de baja por el estado en que me encuentro.

¿Y qué estado es ése, Betty bonita?

Lo sabes bien. Llevo a tu hijo.

Y él... éste... lo ha informado.

Yo no he informado de nada que no haya anunciado ya tu vientre.

Archie, ¿qué voy a hacer?

Sácalo de raíz.

Si Killearn no conoce a ninguna bruja con una ramita,

no sé qué más decir.

Es demasiado tarde para eso.

Entonces no será el primer bastardo que nazca en Escocia.

Archie, te quiero.

El amor es una montaña de boñiga, Betty,

y yo no soy más que un gallo que sube a su cumbre y cacarea.

¡No!

Es muy doloroso lo que nos han hecho... a Mary y a mí.

Ha ido mucho más lejos de lo que esperaba,

incluso de alguien como Montrose.

¡Tiene que pagar por ello, Rob!

¿O si no qué somos?

Oh, lo pagará

hasta que sus dientes rechinen.

Ahora pensemos en ello.

Pensemos en ello.

Incluso aunque reunamos a todos los McGregor,

no podríamos, no deberíamos, luchar con Montrose en batalla abierta.

Es 10, 20 veces más fuerte que nosotros

y le apoya la corona.

El honor está en juego.

Han obrado mal contigo y han obrado mal con Mary.

El honor será vengado. Me conocéis de sobra.

Pero tened esto en cuenta.

Una casa quemada,

el ganado lo han matado,

pero no hay nadie muerto, nadie herido.

Rob tiene razón.

¡Rob tiene razón!

No está a nuestro alcance dañar a alguien como Montrose.

¡Calma!

¡Calma!

Le haré daño. No temáis.

¡Sí! ¡Sí!

La parte más delicada del marqués es su bolsillo.

Lo atacaremos por ahí.

Robaremos su ganado. Robaremos sus rentas.

Rentas y ganado, hasta que dejemos vacías sus arcas.

¡Sí! ¡Sí!

¡Esperad! ¡Esperad!

¡Calma! Morag.

No hemos oído aún a Mary,

y en verdad, fue la más ofendida.

Rob tiene razón.

Lo que no se puede cambiar se debe aguantar.

Se verá mejor cuando salga el sol.

¿Eh, chicos?

Cuando tengamos nuestras camas, y estemos dentro de ellas,

nos sentiremos como en nuestra casa.

Muy bien,

el juego puede esperar, hay trabajo que hacer.

Duncan.

Tenía que haber estado contigo, Mary.

No está bien que yo estuviese en las montañas.

Entonces estarías ya muerto.

No. Me habrían metido en prisión.

No. Creo que estarías muerto.

No lo pude oír todo,

pero Killearn habló sobre un dinero que Archie se podía ganar.

¿Hablas de Cunningham, ese Archie?

Es un salvaje... pero no es él.

Es ese Killearn.

Tiene el diablo metido dentro.

Cuéntame lo del dinero.

¿Se habló de alguna suma?

Archie dijo que serían las mil libras más fácilmente ganadas de su vida.

La única pena era que fuesen libras escocesas y no inglesas.

¿Cómo pensaba ganar esas mil libras?

No lo sé,

sólo que Killearn dijo que no se podía dejar ningún rastro.

Mi esposo apreciará que hayas venido a contarlo.

¿Quieres comer algo y descansar, Betty?

Tienes muy mal aspecto.

Oh, no estoy peor de lo que merezco, señora McGregor.

Porque tengo al bastardo de un bastardo dentro de mí,

y ningún hogar para él cuando salga.

Será mejor que te alimentemos,

o no tendrá fuerzas para intentarlo.

Oh, muchacha, muchacha.

Aguanta ahora.

Tu hijo te va a tener a ti, y tú a tu hijo.

Pero no tendré a Archie.

Señora McGregor, lo amo

incluso después de todo.

Oh, ¿acaso es un pecado peor que otro?

No, Betty.

El amor nunca es pecado,

sólo la falta de él.

Lo sabía.

Sabía que conspiraron contra nosotros.

Malditos sean por llevarlo hasta el final.

Los pondré ante los tribunales, a ese Killearn y Cunningham.

Montrose también, si participó en ello.

¿Lo admitirán estos hombres,

sólo porque lo dice Betty Sturrock, con su tripa hasta la barbilla?

- ¿Qué tiene que ver su tripa con esto? - Va a tener el hijo del inglés.

Dirán que es una puta que busca venganza.

Dirá la verdad.

Para estos hombres, la verdad es una mentira no descubierta.

¡Tendré justicia!

Alan McDonald está muerto, mujer.

Entonces, lleva tu caso al Duque de Argyll.

No le debe ningún favor a Montrose.

Tiene una buena reserva de lobos de todos los tonos.

- Todos son iguales. - ¡Y tú te saldrás con la tuya!

Te lo digo, Killearn y Cunningham

no serán condenados ante un tribunal sólo con la palabra de Betty.

Sí.

Pero sé de alguien que los condenará,

y tendrán que dar cuentas,

o no me llamo Robert McGregor.

El inglés nunca los encontrará.

McGregor conoce cada roca y atajo.

Puede andar más rápido que los soldados galopando.

Hágale saber a milord

que soy un hombre que conoce los senderos y caminos.

Lo encontraré. Lo prometo.

Levántese, Killearn.

Usted y yo tenemos unos asuntos.

Ahora es el momento, Guthrie.

Quedará muy bien con milord.

Este no es su pleito, Guthrie.

¿Y si lo hago mío?

Entonces envíe saludos a Tam Sibbald cuando lo vea.

Pelee bien y se ganará el favor de milord.

Lo garantizo.

Por favor, por favor, no me mate.

No me mate. No fui yo.

Fuera.

Es de Cunningham de quien la chica quiere vengarse.

Y lo reconozco, la trató muy mal.

Si me hace daño,

milord le dará caza,

y usted lo sabe.

Ya no me importa, Killearn.

La linterna.

Vuelve y trae a Betty, y lo juzgaremos antes de que amanezca.

Ahora.

Dentro.

- ¡Mary! ¡Mary! - ¿Quién es?

Es Alasdair.

Rob tiene a Killearn,

y quiere ver a Betty ahora mismo.

La despertaré.

Trátala bien. No creo que aguante mucho más.

¿Dónde está mi padre?

¡Sh...!

¿Vienen los soldados?

Deberíais estar dormidos.

¡Quedaos ahí!

¡Coge el cuchillo!

Mary.

¿Dónde está la chica?

Betty Sturrock se ha ahorcado en nuestra cabaña.

Me pidió que la trajese.

Le pedí que me trajese

porque tengo un asunto con Killearn.

Betty Sturrock y yo, y el hijo de Betty Sturrock,

entre los tres se lo arrancaremos.

No. Esto no es asunto suyo.

Es sólo entre nosotros.

Como tu esposa, Robert, en esto voy a hacer lo que yo quiero.

¡Betty!

¿Eres tú?

Betty está muerta.

Se mató esta noche

y se llevó con ella al hijo que esperaba.

Señora McGregor.

Entonces la pobre chica está muerta.

No necesito su hipocresía, Killearn.

Es usted su asesino,

tanto como ese inglés.

No tuve nada que ver con ese hijo,

como tampoco con ese asunto en Craigrostan.

Se quedó allí y se deleitó.

Lo hizo todo con sus ojos.

No se lo ha dicho.

¿Cree que soy un títere

que pondría la cabeza de mi marido en una soga

creada con mi deshonra?

Tiene algo que proponerme.

Lo veo.

Firmará su nombre en una declaración

en la que dirá cómo asesinó a Alan McDonald,

robó el dinero de mi marido, y quemó nuestra propiedad.

Lo firmará ante un juez.

¿Y dejar que me cuelguen en prisión con mi ayuda?

No es un gran incentivo, señora McGregor.

Cuando lo firme,

podrá irse donde quiera... donde pueda.

No me olvidaré,

Mary,

de la última vez que la vi.

Cuando salió tan noblemente del fuego,

como una reina.

Lo firmará o ya verá.

¿O ya veré el qué?

¿Le dirá a Rob cómo la usó Cunningham?

Tengo otra imagen,

no tan noble,

de usted en el lago Lomond,

lavándose entre las piernas.

Me he preguntado muchas veces desde esa mañana,

¿se quitó a Archie de dentro,

o todavía está ahí, creciendo como su padre?

Lo está.

¡Lo está!

Bien, tengo una propuesta para usted, señora McGregor.

Convenza a su marido de que Cunningham mató a su hombre él sólo

y se guardó todo el dinero,

y yo no hablaré de lo que tiene

ahí dentro.

Rob tendría problemas en querer a tal bastardo,

¿no es así?

Ya sabe el refrán, Mary.

Es un padre sabio el que reconoce a su propio hijo.

Y si usted no dice nada, yo tampoco.

Le doy mi palabra.

No...

¡Para!

¡Para!

¡Oh! ¡Me ha... cortado!

¡Ah! ¡Parad!

Me ha cortado.

¡La muy puta me ha cortado!

¿Mary, te ha herido?

¿Estás herida?

¿Qué has hecho, mujer?

¿Estoy malherido?

¡¿Estoy malherido?!

No lo suficiente para mi gusto.

Por Dios, ¿qué te impulsó a hacer tal cosa?

Tengo tanto motivos como tú en esto. Más.

Tiene que confesar.

Nunca confesará.

Betty tenía razón. Tiene el diablo dentro.

Es mi prisionero. ¿No lo entiendes?

Oh, Robert, hay cosas que tienes que saber,

cosas que tengo que decirte.

¿Entonces?

Dímelas.

Fue...

¿Bien?

Está muerto, Rob. No pude hacer nada.

Oh, Robert, escúchame.

No hay tiempo para hablar ahora.

Alasdair, ¿puedes hundir a un hombre?

Sí.

Quítale el aire, mete una roca en su vientre,

y llévalo donde esté profundo.

Montrose nos buscará por todas partes.

Tenemos que asegurarnos de que tú y los chicos estéis a salvo.

¡Profundo, eso sí!

Se está burlando de mí este canalla

a quien me ibas a traer quebrado.

Seré yo el que quedaré quebrado si continúan estos asaltos.

Ahora mi secretario ha sido secuestrado en pleno día.

¿Me estoy volviendo loco?

Señor...

No,

no, repito, hables por mí.

Hay algo aquí que no entiendo.

Killearn y usted se traen ciertos asuntos entre manos

que no están muy claros.

Eso me dice que tiene dinero,

y sin embargo sé que no tiene medios.

El juego, señor.

Las cartas son mis favoritas.

¡¿Me toma por un completo estúpido, señor?!

Me da igual lo que usted y ese grasiento capón hayan tramado

pero ponga fin a la insolencia que me persigue.

Soy James Graham, Marqués de Montrose,

y nadie se burla de mí.

¿Me oye?

No podemos dejarles que quemen, saqueen, y se vayan así.

Deberíamos atacar, Rob.

Cunningham está ahí. Él es el que...

Sé quién es.

¿No piensas vengar a Mary por ello?

Son más de 30. Nos cogerían como a ovejas.

Alasdair McGregor no es ninguna oveja.

Coll tiene razón. No podemos hacer nada.

¡Maldito idiota!

¡Dispersaos! ¡Volved a casa por donde podáis!

¡Allí están!

¡Cogedlos!

¡Quiero a McGregor!

¡Disparad, idiotas! ¡Disparad!

Le he dado a uno.

Y nos costará.

¡Muévete!

¡Quiero a McGregor!

Dios me ha maldecido con un hermano como tú, Alasdair.

¡Quiero a McGregor!

Te estás haciendo ya viejo para batallas, ¿eh, Rob?

¡Vamos!

¡Disparad! ¡Imbéciles, disparad! ¡Disparad!

Bájame.

Calla la boca.

¡Corre, Rob, corre!

¡Vamos, Rob! ¡Corre!

¡Quiero a McGregor!

¡Quiero a McGregor! ¡Detrás de él!

¡Silencio!

No te muevas. No te muevas.

Casi no puedo respirar.

Rob,

no noto las piernas.

¿Están ahí?

Sí, sí. Tus piernas están bien.

Perdóname, Rob,

porque yo no me puedo perdonar.

Descansa, muchacho.

No la pude salvar, Rob.

Lo hicieron con Mary antes de que yo llegara.

Me hizo prometer que no te lo diría.

Lo siento.

¿Hicieron el qué a Mary?

¿Hicieron qué?

Ella dijo...

Que si ella podía aguantarlo...

¿El qué con Mary, Alasdair?

Rob, no puedo ver.

Estoy aquí, Alasdair.

¿Qué pasó con Mary? ¿Qué fue?

Ellos...

Ellos la violaron.

Alasdair,

¿quién?

Se está aclarando la neblina.

Estad listos.

¡Estad listos!

¡Vosotros, buscad por arriba!

¡Seguidlos!

¿Dónde está? ¡Allí!

¡Dadle al caballo!

Bien, bien...

Por fin tenemos al gran McGregor.

¿Cómo ve esta noche, McGregor?

¿Le gusta el plan que Dios ha preparado?

"Quebrado pero no muerto" fue lo que pidió milord.

Yo cumpliré mi parte si usted cumple la suya

y no muere antes de llegar al puente de Glen Orchy.

Dígame,

¿qué hizo con esa bolsa de tripas, Killearn?

No me irrite, McGregor,

o haré que lo arrastren un rato.

Soy un hombre de palabra.

Usted es un ladrón, un asesino

y un violador de mujeres.

Ah, estaba esperando desde hace mucho que viniera a saldar ese asunto.

Si lo hubiera sabido antes,

lo hubiera matado hace mucho.

Le diré algo como recuerdo.

Su mujer fue mucho más dulce forzada

que muchas de las que están dispuestas.

A decir verdad, creo que no se opuso del todo.

Aprecio el honor que me hace, señora McGregor,

al presentarme su caso.

Pero por lo que sé de su marido,

se ha ganado la enemistad del Marqués de Montrose

solicitando un préstamo que no puede pagar

y acosando constantemente su ganado como chantaje.

Hay más en este asunto de lo que parece, Su Eminencia.

Seguro que sí,

pero no me corresponde inmiscuirme en ello,

por mucho que aprecie su situación.

Es duro,

pero los hombres pelean,

y las mujeres y las crías lo soportan.

Su Eminencia, Robert se encuentra en esta situación

por haberse puesto de su parte.

¿De mi parte?

¿Por qué tendría que hacerlo,

y de qué manera?

Se negó a atestiguar contra usted, y condenarlo con ello,

cuando el marqués le pidió que dijera que usted era un jacobita

para dañar su nombre en la corte.

¿Montrose le pidió eso?

En remisión de su deuda.

Pero Robert se negó.

No sabía que su esposo me tuviese en tanta estima.

No es más partidario de usted

que de ningún otro hombre importante.

"Como lobos con corderos"

es lo que les llama.

No lo hizo por Su Eminencia,

lo hizo por su propio honor,

al que tiene en más estima que a mí misma y a mis hijos,

o a su clan o su familia,

y por lo cual a menudo le he censurado.

Pero es su manera,

y si fuese de otra, no sería Robert Roy McGregor.

Él no se presentaría aquí ante usted,

ni desearía que yo lo hiciese en su lugar,

pero no tengo otra elección

o lo dejaría en manos de sus enemigos.

Y aunque amo su honor,

no es más que un resplandor de la luna en comparación con lo que le amo.

Por la gracia de Dios,

llevo a su hijo dentro de mí

y quiero un padre para él.

No deshonra a su marido, Mary.

Tenga fe, es un hombre bendecido por la fortuna.

Tienen a McGregor, señor.

¡Caballería, alto!

Quebrado pero no muerto, señor,

como pidió.

Quitadle la mordaza.

Bien, McGregor,

¿qué tiene que decir en su favor?

He sido tratado con injusticia por milord

así como por sus sirvientes.

¿Ha sido tratado injustamente?

¿Usted?

Si no me equivoco,

es a mí a quien le faltan mil libras, han matado a mi ganado,

y mi secretario, Killearn, ha sido secuestrado.

Entonces, pregúntele a éste de aquí dónde está su dinero

y dónde hundió a Alan McDonald después de matarlo.

Las mismas acusaciones que hizo contra mí, señor.

Palabras desesperadas de un hombre desesperado.

¿Tiene pruebas de esos asuntos?

Tiene mi palabra.

Oh, creo que hará falta algo más que su palabra.

Entonces, tiene el carácter de este hombre.

Si milord no es capaz de ver lo que es verdad

y lo que no,

entonces me temo que ha perdido el juicio por completo.

Colgadle del puente.

- ¡McGregor! - ¡Liberadlo!

¡Traedlo aquí!

¡Lo quiero aquí!

¡Traedlo!

¡Lo veo!

¡Por ese lado!

¡Por ahí!

¡Oh, apesta por aquí!

¡Qué olor! ¿Lo huele?

Vamos a bajar por aquí.

¿Es aquí donde nos podemos quedar?

Sí, con la bondad de Su Eminencia,

bajo su protección.

- ¿Vendrá nuestro padre aquí? - Si puede.

¿Robert?

¡Robert!

¡Oh, mi Robert!

¿Qué te han hecho?

Me lo tenías que haber dicho, Mary.

Robert, habría debido, pero no pude.

Perdóname, mi amor.

Hice mal.

Hice mal.

No. Fui yo el que no hizo bien.

Tenías razón cuando dijiste que siempre tengo que hacer todo a mi manera.

Por eso está ocurriendo todo esto.

Tenía que haberme guardado mi orgullo y hacerlo como quería Montrose.

No, Robert.

Y todo esto ha caído sobre ti, todo esto has soportado.

Craigrostan todavía sería nuestro.

Alasdair y Coll estarían vivos.

¡Y no te habrían hecho justicia!

¿Y qué ocurre con la injusticia que te han hecho a ti?

¿Ya no importa?

No, sí que importa.

Sí que importa.

Importa si tengo a mi Robert,

y él se tiene a sí.

Y no sería así,

no si hubieses hecho lo que quería alguien que se tiene por hombre.

El honor es un don que el hombre se da a sí mismo.

Les dijiste eso a nuestros hijos.

¿Habrías eliminado de ti mismo

lo que te hace ser Robert McGregor?

Oh, mi Mary.

Eres tan buena conmigo.

Y tú conmigo.

Oh, Robert, hay más.

¿Qué más?

Estoy esperando un hijo

y no sé quién es el padre.

Mary.

Mary.

No podría matarlo, esposo.

No es al niño al que hay que matar.

Este asunto del honor podría acabar matándolo, señor.

He visto al hombre luchando,

y no es ningún burro con la hoja.

Si pudiese disponerlo Su Eminencia,

estaría más en deuda con usted de lo que ya estoy.

Muy bien.

Veré lo que puedo hacer.

McGregor.

¿Señor?

Le matará, McGregor.

Perdería dinero si apostase por otro.

Su Señoría tiene mi permiso

para beneficiarse del modo que crea conveniente.

He recibido correspondencia

de Su Eminencia, el Duque de Argyll.

Parece ser que nuestro McGregor está con él.

Nos ofrece un combate,

tú y el escocés montañero.

Argyll recuperaría las pérdidas de su última apuesta.

Tráigalo.

¿Está hablando, Archibald?

Uno nunca debe subestimar

el poder curativo del odio.

¿Cuánto tiempo tiene que irse, padre?

No mucho tiempo.

¿Tiene negocios con el duque?

Sí, negocios.

¿Chicos, habéis oído que va a haber un nuevo miembro en nuestra familia?

Muéstrales dónde está escondido, Mary.

¿Está... dentro de ti?

¿Cómo sale?

Por el mismo camino por donde entró.

Robert...

- Robert, qué ocurrirá si... - Calla.

No, no puedo.

Qué ocurriría si...

No puedo.

¿Qué ocurriría si no volvieses?

Si es un niño, llámale Robert.

Si es una niña,

llámala como mi amor... Mary McGregor.

Mi hombre, Guthrie, fue como un toro en el matadero

bajo la hoja de Cunningham.

Tendrá que ser mucho más rápido que el pobre Will.

Dígame, McGregor,

¿Esta cuestión de honor tiene algo que ver con su mujer?

Tiene que ver conmigo, Su Eminencia.

El señor Cunningham y yo tenemos asuntos pendientes.

Ella no le agradecerá que la haga viuda,

con honor o sin honor.

Quizás a usted le gustaría apostar una suma por su pensión.

Si le va a ayudar a morir mejor,

apostaré 20 guineas por ella.

50 irán más lejos.

Por Dios, tiene su propio estilo, McGregor.

Me gusta eso.

Sí.

¿Qué vamos a apostar, Su Eminencia?

¿De nuevo guineas?

No quiero tomar parte en esto.

Aquí hay algo más que paladines.

Creo que estos hombres se odian.

Sí.

No se tienen mucho aprecio.

Usted le ofreció a McGregor amnistía por sus deudas

si presentaba acusaciones contra mí.

Entonces, así es como lo engañó

para que le diera refugio.

Oh, yo reconozco la verdad cuando la veo.

Oh, y yo que me creía

que era sólo un don de Dios.

No se piense que todos los pecados quedan impunes en esta vida, Montrose.

Bueno,

veo que algunos serán pagados muy pronto.

¿No va a tomar mis probabilidades, Argyll?

Le doy cinco al petimetre.

Le apuesto esto:

Si McGregor vive,

le perdonará todo lo que le debe.

¿Y si pierde?

Pagaré su deuda.

Mi secretario llamará al suyo, Su Eminencia.

Ustedes están aquí por un asunto de honor.

Yo estoy aquí para asegurar que se salde de manera honorable.

No habrá puñaladas por la espalda.

No tirarán sus hojas,

ni usarán ninguna otra arma que las acordadas.

Si se pide clemencia...

No se pedirá clemencia.

Ni se dará.

Ocúpense de sus armas

y empiecen cuando yo lo indique.

No se pide y no se da.

Se cumplirá nuestro trato.

Esas heridas necesitarán cuidados.

Con el permiso de Su Eminencia,

iré donde conseguiré los mejores.

Como lo desee.

Ya sé por quién apostaré la próxima vez.

Espero que Su Eminencia viva tanto tiempo.

¡Madre! ¡Mira!

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