All language subtitles for Marisa la civetta (M.Bolognini, 1957) español (www.cine-clásico.com)

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Original subtitles

�Helado de chocolate, bollos rellenos, croissants, cerveza!

- �Y �sa qui�n es? - �Bollos, helado de chocolate!

- �Un momento! - Tambi�n yo tengo derecho a mirar.

- �Qu� demonios! - Permiso. - �Qu� modales son �stos?

- �Est�n locos todos en los trenes o qu�? - �Permiso!

- �Permiso! - Gracias.

- �Helado de chocolate, bollos! - Permiso.

�Ven aqu�, que voy a emborracharme de Coca-Cola!

�Quiere un helado? �Lo quiere?

�Lo quiere?

Se�orita, otro helado.

- �Se�orita! - �Ya voy! - Un polo.

- �Venid a ver! - �Qu�?

- �Madre m�a! - �Madre!

�Se�orita! �Otro helado para m�! �Se�orita!

- �Se�orita! - �Cien liras, se�orita!

- �Mira que se va el tren! - �Vaya!

- �Se�orita! �D�se la vuelta! - �Adi�s, guapo!

�Se�orita, d�jenos admirarla!

�Se�orita! �Sus andares son de puro fuego!

- �Qu� pesadez es ser guapa! - Tienes raz�n.

Hola, Luigi.

- �Te sonr�e la vida, eh, Marisa? - Qu� remedio, es la juventud.

- Marisa, �qu� me hab�as prometido? - Un beso. - �Eh!

- �Cu�ndo vendr�s a bailar conmigo? - Ma�ana.

- �Te llevar�a al altar! - Acu�rdate de tu mujer.

Jefe, tengo algo que hacer. �Enseguida vuelvo!

�Vas a tontear con mi hijo? �Con el bobo de mi hijo? �Vaya!

- �Fumetto! - �Vaya carrocer�a! - Ven aqu�, �d�nde vas?

- �Vamos! - �Cu�ndo dejar�s de dar esperanzas a esos muchachos?

- �Y qu� trabajo me cuesta hacerlo? - Alg�n d�a llegar� quien te pesque.

- �A m� no me gusta ninguno! - �O te gustan todos!

�Gardenio, espera!

�Marisa! �Probando a ver si Gardenio te invita a dar una vuelta?

- �Da media vuelta! - �Largo!

�Espabila nene!

Marisa, �a qu� juegas? �A la conquista de Roma?

- �Adi�s! - �Adi�s!

�Pican?

�Qu� bonito! �Qu� es, un pez gato?

�Pobrecillo! �Esto mata, pobre!

�No te acuerdas de c�mo est� frito?

- �Venga, escapa! - �Idiota! - �Los peces!

- �Har�as un viajecito conmigo? - �C�mo no!

- �D�nde te gustar�a ir? - Bueno, me vale con viajar.

A m�, en cambio, me encantar�a viajar en este barco.

No, no. El mar me da miedo.

- Fumetto, �me haces un favor? - �Cu�l?

Corre donde Luccicotto y d�le que enseguida voy.

- Le dir� que el directo trae retraso, �vale? - �V�te!

De ni�o, a mi tambi�n me daba miedo el mar.

Tengo que irme. Me esperar� el capit�n.

�Por qu�? �No eres t� el capit�n?

�Hago el recorrido por el Tirreno! �Es la primera vez que embarco!

- �Yo trabajo en la estaci�n! - �Hacemos Civitavecchia-Palermo!

Estamos aqu� toda la semana.

- �C�mo te llamas? - Angelo, �y t�? - Marisa.

- �Adi�s! - �Adi�s!

�Hasta el domingo!

- �D�le! �Soy un tigre! - �Toma, a ver si paras esto!

- �Vaya tigre! - �Bastardo!

- �Me quer�as fusilar? - �Luccicotto!

- �Luccicotto! - �Ya era hora!

- Luccicotto. - �Tambi�n hoy el directo se ha equivocado de calle? - �Bah!

�Se te ha metido en la cabeza volverme loco?

- �No seas tan bobo! - �A que te atizo como a una ni�a!

Adi�s, me despido.

- �D�nde vas? �Ven aqu�! - �Qu� quieres? �Acaso eres mi novio?

- �Acaso te he besado alguna vez? - Claro que s�.

�Est�s loco! �ramos dos ni�os que a�n iban a la escuela.

�A eso llamas besar?

�Marisa! �Qu� d�a es hoy?

�Bastardo!

Busca algo.

�Busca! �Recuerdas d�nde �bamos a escondernos para darnos besos?

Bajo el banco del bar de la estaci�n.

Eso cuando no nos pillaba tu padre.

- �Esto s� que es bonito! - Es de oro.

Tienes 17 a�os: casi una vieja.

Me ha dado un tir�n muscular, sobre la columna. �Me das un masaje?

Bueno, te dar� ese masaje.

�Qu� vas a hacer sin m�? �Me echar�s de menos, eh?

�Maldita sea! Debo hacer la mili.

Y pensar lo bien que se est�... aqu� contigo.

- �Se est� tan bien! - �Vaya golpe!

Bueno, me voy. �Si llego tarde cualquiera aguanta a tu padre!

- �Ya? - �No sabes que est� al llegar el tren r�pido? �Adi�s!

- �Ese no se equivoca de calle, eh? - �Adi�s!

�Como te coja no te reconocen!

- Mejor d� que est�s celoso de m�. - �Como te coja...!

- �Ya llega Marisa! - �Todos a popa!

- �Qu� guapa vas! - �Marisa, preciosidad!

�Marisa, qui�n era ese rubio!

- �Me caso contigo! - �Ven ac�!

- �Vaya tortazo! - �Desgraciado!

- No me has dejado ver nada. - �Y qu� quer�as ver?

�Tremenda, tremenda de verdad!

- �Mu�eca sin coraz�n! - �Hola! - �Rubia de fuego! - �Vida m�a!

- �Buh! - �Est�pido!

�Mira que el r�pido no espera!

- �M�tete en tus asuntos! - �Y t� sue�a despierta!

- �Cucaracha! - �Pero de las que comen palomitas!

- �Y t� qui�n eres? - Prosperella. - �D�nde vives? - Por all�.

- �Y c�mo es que no te hab�a visto nunca? - Estaba en el orfanato. - �Adi�s!

- �Espera, saco de huesos! - �L�rgate, destripaterrones!

�A trabajar como una esclava!

�Cuidado que se llama Pedro! �Entendido?

�Qu� pasa, est� dormido? �Helado de chocolate, bollos, croissants, cerveza!

- �Bienvenido! - Gracias. - Buenos d�as.

- Le esper�bamos en el tren de las cinco. - Me he retrasado. - �Venga!

- �Siempre es as�? - �Y peor!

�Bollos, croissants, cerveza!

- �Bollos tontos, croissants para todos, cervezas! - �Bollo? - �Ay!

- �Siempre se viste as�? - S�. - �Con ese escote? - S�.

- Ense�ando hasta la rodilla. - S�, s�.

Que me lo d� ella. �A ti no quiero ni verte!

�Fuera! �Me haces perder la cabeza!

- �Siempre crea tanto jaleo? - Vaya...

- �Siempre va con ella el chico? - No, siempre no.

Es de aqu�. Todo el mundo la conoce en la estaci�n.

Su padre muri� cuando era ni�a. Un accidente de trabajo.

El viejo jefe de estaci�n la quer�a como a una hija propia.

�Adi�s preciosa!

- �Luigi, mi polvera! - El nuevo jefe de estaci�n. - �Ah!

- �Tan joven? - Aqu� lo tienes.

- Se me hab�a ca�do. - Se ha roto el espejito.

�Lo que no me pase a m�! �Adi�s!

�C�mo es posible que esta chica viva aqu�?

Con tantas escuelas que hay para hu�rfanos de ferroviarios.

�No ser�a m�s l�gico encontrar un modo de sacarla de aqu�?

- �Marisa a la escuela? - Lo que sea con tal de alejarla de la estaci�n.

Aqu�, contra la pared.

Parece la cueva de un buhonero.

- �Permiso? - �Qu� quiere usted?

He venido a traerle la ropa interior y prepararle la cama.

Bien, d�se prisa.

Esta p�ngala delante de la ventana.

El jefe de estaci�n de antes la ten�a ah� para tener vistas al mar.

- Coja ese cuadro y h�galo desaparecer. - �Cu�l? �El de las vacas?

- Es una bonita obra, de un divisionista. - �Vaya p�rdida!

- Deprisa, vamos. - Buenos d�as.

�Largo!

A m� me gusta el orden.

Me gusta todo aquello que est� en su sitio.

Como los hombres.

A m�, por ejemplo, me gustaba ir siempre as� vestida... tan seria.

Cualquiera lo dir�a... se lo aseguro.

Si a veces voy algo descocada es porque debo vender la mercanc�a.

- El cliente tiene sus exigencias. - Bonitas exigencias, �no le da verg�enza?

- S�. - No la creo.

- La cama est� lista. - Bien, puede irse.

- �Acaso soy fea! - �Quiere irse?

�Si supiera lo dura que es la vida para una chica sola como yo!

Mi padre y madre murieron. No he tenido ni siquiera primos.

Tuve que buscarme la vida.

�Sabe que la mejor defensa es el ataque? Pues, yo ataco.

�No! �Le guste o no! �Qui�n se cree este jefe de estaci�n?

�Para ti, Marisa! �Eres una 'rosa de fuego'!

Llevo el tango en la sangre.

- �Te apuestas algo? - �Qu�? - �Todo bien, se�or Emilio? - Todo bien.

- �Ha llegado la primavera, hace calor? - �Estoy que ardo!

Toma, guapa, lleva esto a la mesa.

- �El qu�? - En una semana har� que se enamore de m� y luego me reir� en su cara.

- �Qui�n? - El jefe de estaci�n. - Buenas noches.

Este giro no me sale.

- �D�nde vas? - Adi�s. - �Qu� har�s, el ermita�o? - �Bah!

�Qu� avaricioso! �Se las liga todas!

- Si me lo propongo me voy con cualquiera, �vale? - Aunque est� usada.

- �Cuidado chicas, que llega el guaperas! - �Perfumado como una rosa! �Ay!

- �Eh, gal�n! - �Vamos! �Daros prisa!

Toma un momento, Prosperella.

- �Buscas a Marisa? - S�. - Est� en el campo de f�tbol. Ven, te acompa�o.

- Esp�rame aqu�, vengo enseguida. - �Vuelve pronto!

�Vamos, Luccicotto! �Demuestra lo que vales!

�D�le un buen chut!

�Arbitro! �Porque no te das una vuelta por los retretes del Coliseo!

Luccicotto, �qu� te pasa? �Tienes el pie torcido o qu�?

�Que te lo enderece tu padre!

- �Pasa el bal�n! - �Vamos! - �Capullos!

Ah� est�.

- �Y ese qui�n es? - El jefe de estaci�n.

�Cu�nto me gusta el mar! Si fuera hombre ser�a marinero.

Pero siempre confundo el Tirreno y el Mediterr�neo.

- Siempre era la �ltima de la clase, �y usted? - El primero.

No pod�a estar ante un libro m�s de cinco minutos.

S�lo me gustaba divertirme.

Ten�a una compa�era en la escuela como usted.

- �Se enamoraron? - Nada de eso. - �Pues cu�l era su amor?

La primera de la clase del grupo B.

En cambio, yo nunca me he enamorado hasta ahora.

- �Viene al partido? - No, me quedar� aqu�.

�Vaya diversi�n, quedarse aqu� solo!

Bueno, soy un rom�ntico. Siempre he odiado el f�tbol.

Tambi�n yo soy rom�ntica, pero cuando algo se me mete en la cabeza...

- �Y qu� se le ha metido en la cabeza? - No volver nunca a la escuela.

Tambi�n yo, cuando algo se me mete en la cabeza... no cejo.

Pues que se divierta. Vuelvo al campo. �A m� s� me gusta el f�tbol!

�Pero cu�ndo termina el primer tiempo?

�Ya me han dicho que mandas al nene a chocar en las cunetas!

- ��rbitro, tiempo! - �Tienes miedo de que espante m�s mariposas? - �Calla!

- Marisa. - �Qu� quieres? - El marinero. - �D�nde? - All�.

- �Dios m�o! - �Qu� pasa?

- Siento algo raro, como si tuviera algo aqu�. - �D�nde? - En el est�mago.

Entiendo, tienes la enfermedad del mar. ��nimo Luccicotto!

- �Hola! - Hola.

- �C�mo est�s? - Muy bien, �y t�?

- �C�mo es que te has acordado de m�? - �Y t�?

�Ahora tambi�n con los forasteros?

- �Y �stos qu� quieren? - �No les hagas caso, son cuatro bocazas!

�C�mo se atreven a...?

Se ha terminado el primer tiempo. �Me esperas? Enseguida vuelvo.

Espera aqu�, �vale?

- Marisa, �viste qu� potencia tengo? - �Me das un masaje? - �Quita!

�Cu�ntos croissants vendiste?

- Luccicotto, esc�chame. - �Eh? - Hay algo que no te dicho.

- No ser� la �nica. Canta. - �Has visto al jefe de estaci�n? - �Eh?

Ese desgraciado, rom�ntico y primero de la clase... quiere echarme.

- �Echarte? �De d�nde? - �Del bar de la estaci�n? �Bobo!

Adem�s, el jefe de la estaci�n est� aqu�, en el campo.

- Habr� venido a verte. - S�, seguro.

- �Esta te domina! - �Vaya! - �A que te estampo!

- �Y bien? - Hoy termina la Flecha del Sur y deber� volver enseguida.

- Tenemos poco tiempo que perder. - �Para qu�?

Ha escrito al ministerio para ingresarme en la escuela de tel�grafos.

�Se aprovecha de que soy hu�rfana de ferroviario!

�Qu� te importa eso? �Vamos a casarnos, no?

�Qu� hac�is, confesaros? - �Hab�is llegado ya a la penitencia?

Me ha dicho que hoy llegaba la respuesta. Al despacho del jefe de estaci�n.

Tengo que verla, Luccicotto. Pero no tengo valor para robarla.

- �Y? - Que vayas t�. - �Qu� dices? �No puedo!

�Por qu� no? Eres el hijo del jefe, puedes hacer lo que quieras.

- �No ves que estoy jugando? - �Que juegue otro!

- �No le des cuartel! - �Mujeres! - �Te chupan la sangre a traici�n!

- �Imb�cil! - No puedo hacerlo.

- �Luccicotto! Debes elegir: o el f�tbol o yo. - �Que no puedo, Marisa!

�As� me ayudas, eh? �No te vuelvo a mirar a la cara!

- �Luccicotto! �Te la est�s jugando con Marisa! - �Te digo que no puedo!

�Vamos, Luccicotto! �Ay! �Qu� duro est� esto!

- �Marisa, d�nde vas? - Debo correr a la estaci�n, esp�rame.

�Marisa!

�Marisa, espera!

- �Volver�, te digo que volver�! - �Marisa! - �S�, por Navidad!

- Deja que se vaya. - �Dej�dme pasar!

�Idiotas! �Bellacos!

�Corre, corre! �Ya llegar� quien te pesque!

- Hola. - �Hola, Marisa!

Eres la �nica persona que lo sabe.

No le he dicho a nadie m�s que a ti que el jefe de estaci�n quiere echarme.

- Ya, soy como el confesor... - �Sabes por qu�? Porque eres bueno.

Eres el �nico que me entiende como soy.

Mejor dicho... lo tonta que soy.

- Te entiendo, Marisa. Pero la carta del ministerio no se toca. - �Por qu�?

- �Qu� hay de malo en ello? - Porque no es honesto.

- �Te has preguntado lo que significa tener limpia la conciencia? - �Baah!

Esas cosas s�lo les importan a los hombres.

- No, Marisa, no puedo. Adem�s, �por qu� tienes que leerla? - �Palabras!

- Si me cojen en esa escuela, todo se va al carajo. - �Al carajo? - Eso es.

As� �l tendr�a que volver a escribir, mientras vuelve a escribir y no...

quiz�s...pasa una semana.

�Sabes todo lo que puede pasar en una semana?

Hoy mismo, el jefe de estaci�n se ha dignado a dar un paseo conmigo en la playa.

- �C�mo? - Ah, pero para m� los jefes de estaci�n son como padres.

A�n eres un ni�a, Marisa.

Una ni�a alocada y mala.

Por esto te amo.

- �Entonces? - No.

�Ah! �As� te comportas conmigo! �As� me tratas?

�As� que tambi�n t� se la juegas a Marisa, eh?

Luigi, �recuerdas aquella vez en Pasquetta?

Nos quedamos solos.

�Con aquella moto que justo te llegaba a la nariz, recuerdas?

- Quer�as besarme. - Y tanto que me acuerdo...

Me escap� de ti.

�Recuerdas aquella otra vez que fuimos al Luna Park?

�Luego quisiste que fu�ramos al Pasaje del Terror?

Tambi�n entonces quisiste besarme.

�Me met� en una momia!

Luego, t� casi llorabas.

Cierto, Marisa. Llevo escrito en el coraz�n todo lo que hemos hecho juntos.

Bueno... ahora te dar�a ese beso.

Toma.

- �Y bien? - Admitida. S�lo me esperan a m�.

- Me han cogido, me voy a la escuela. - �Y el beso? - Luego nos vemos.

�Entre nosotros dos siempre habr� una moto o una momia, eh?

Les he dejado a todos KO.

�Qu� tarde se ha hecho! Casi es de noche.

- No se te meta en la cabeza que me he enamorado de ti. - �No!

�Una hora preciosa �sta! Pronto se encienden las luces.

Luego entra en el puerto el 'Crist�bal Col�n', con todas esas luces...

De peque�a las contaba cada noche.

Ven�a aqu� para ver a los hombres pescar.

Y luego les escup�a en la cara...

�No has cambiado mucho!

Me quedaba hasta la noche porque me gustaba pasar miedo. Luego me iba.

Iba con los chicos a jugar a la guerra.

- Nunca conoc� una chica as�. - �C�mo?

- Que me haga llorar de pena. - �Qu� tonto eres!

- �Siempre has estado sola? - Nunca. Siempre en la estaci�n.

Gente grit�ndome, d�ndome besos.

Cuando quer�a estar sola deb�a ir a encerrarme en la oficina.

- Parece un bonita vida. - S�.

Hice algunos viajes.

Un d�a un maquinista me cog�a y me llevaba a Fiumicino.

Otro d�a, un inspector, rumbo a Livorno o a Mil�n.

Me llevaban no importaba d�nde. Todo me parec�a bien.

- Tanto hablar de m�... �y t� qui�n eres? - Uno.

As�, m�s seria.

Parezco la princesa Margarita.

Buenos d�as.

Lo he pensado mucho antes de venir a molestarle.

Es usted tan distinto a los dem�s.

�He hecho mal?

A�n no me he muerto para que me traiga flores.

- S�lo quer�a saber si el ministerio ha respondido algo. - Ya responder�.

Por cierto, si yo no quiero ir, usted no puede obligarme.

- Me da igual, lo que importa es que no siga aqu� escandalizando. - �Qu� hago yo?

Desde que llegu� no tengo ninguna duda...

de que me busca medio desnuda, entrando en mi cuarto.

- �Qu� quiere? - �D�nde dejo las flores? - Donde le parezca.

Al final he encontrado la horma de mi zapato, estoy mal acostumbrada.

�Qu� me quiere hacerme creer? �Qu� me he cre�do sus cuentos?

- Tal vez sea irrecuperable. - �S� que soy recuperable!

�Eso es lo que quiero!

- �Para qui�n es? - Para una chica muy guapa.

- �Cu�ndo se lo dar�? - Cuando sea el momento.

�Llega el tren r�pido! �Perdone!

Cuando termines de comer, ir� a comprar tabaco.

�Buena idea! Ah� viene.

- Casi no llegas. - �Qu� cosas dices?

- Venga, no te hagas la tonta. - �Qu� quieres? - �Su�ltalo!

- Deja que las ventas las haga yo. - �Ilusa!

- �Te ha besado el jefe de estaci�n ya? - No. - �Entonces?

- Casi casi ha ca�do. - �Por qu�? - Porque est� enamorado.

- Ya me ha comprado un regado: una polvera de oro. - �Ah, s�?

Est� en el bote. Soy la �nica mujer de su vida.

- Hola. - Antonio.

�Oh! �Y esa jirafa qui�n es?

- Hola, �c�mo est�s? - Bienvenida.

Suelta.

Toma esto, Fumetto.

�Vaya fastidio! �Helados!

Estoy bien. �Y tu padre?

Tan ocupado como siempre. Ya sabes c�mo es el ministerio...

- Se ha convertido en el brazo derecho de Rossi y Bandelli. - �Y t�, alguna novedad?

El domingo purgando al perro, anteayer muri� el portero...

y ayer, viendo las pinturas de Bovia.

- Hola, jefe. - Buenos d�as. - �Y esa qui�n es?

Nadie, una camarera. Hu�rfana.

- Buenos d�as, jefe. - Buenos d�as. - Esto es para ti.

�Qu� maravilla! 'Para Luisa, para Luisa, para Luisa. Un enamorado Antonio'.

Gracias, Antonio.

- El espejito est� roto. - El imb�cil del factor.

No pasa nada.

- �Es interesante esta zona? - �Eh? Claro, claro.

- Una muchacha inquietante. - No hagas caso. - �Libre? - S�.

- Vamos. - �D�nde me llevas? - Al paseo mar�timo, es precioso.

Incluso la vida en provincias tiene sus encantos.

Cierto, especialmente en esta �poca.

�Benditos los ojos que te ven!

�Qu� se cree �ste?

Yo tambi�n tengo qui�n me regale una polvera. Y de oro.

�Qui�n, el imb�cil de mi hijo, te lo ha regalado?

A mis tiempos, eran las mujeres quienes me hac�an regalos.

- �Los j�venes de hoy d�a! - Ya no me hablo con el tarugo de su hijo.

Tengo tantos novios como quiero, querido se�or Emilio.

Levanto un dedo y me rodea un regimiento.

- �Fig�rate si levantas dos! - �Un regimiento me encuentro!

- Un momento, enseguida vuelvo. - �Qu� tienes, el baile de san Vito?

�Qui�n no llora, no mama! En casa la lengua se seca...

�Qu� te parece?

�Luigi, Luigi, baja! �Es muy importante!

No puedo, Marisa. �Tengo que ir a trabajar!

�Idiota! �Quer�a ser novia tuya!

Te espero esta noche en el Luna Park, a las nueve. �Adi�s!

- Marisa, �d�nde vas? - Al campo de f�tbol.

- Voy contigo. - �T� te quedas aqu�? - �Por qu�?

Porque tengo que hablar a solas con Luccicotto.

Ah, entiendo.

Yo, a veces, entro donde pone 'se�ores".

- �D�nde est� Luccicotto? - Se est� cambiando.

- �Qu� idiotas! - D�jalo en paz, le est�s arruinando la carrera.

- Cuando una mujer se empe�a, no te la quitas de encima. - �Qu� sabr�s t�?

�Luccicotto!

- �Estoy medio desnudo! - �Qu� m�s da?

V�stete que tenemos que hablar.

�Me has o�do?

�Eh, te hablo a ti!

�Te ha dado una par�lisis o qu�?

�Mira que me marcho!

�Adi�s!

Dame una bofetada aunque sea, pero d�me algo.

Eras t� la que no quer�a volver a mirarme a la cara.

- �La que no quer�a volver a dirigirme la palabra, no? - S�, Luccicotto.

Si quieres que volvamos a ser amigos, p�deme disculpas.

- Bien. - D�me: 'Perd�name'. - Perd�name.

- Si quieres que seamos amigos de nuevo, debes decidir algo. - �Qu�?

Ser mi novia.

Justo para eso he venido.

- Pero no sab�a c�mo decirlo. - �Marisa!

Luccicotto, �qu� te han hecho?

�Caramba, vaya rapada!

Esta noche lo celebraremos.

Una cena sin fin en la pizzer�a del se�or Torcuato.

Estar�n el abuelo, la abuela, los t�os, los sobrinos, los amigos.

- �Ya saben todos que somos novios? - �No! �No ves que me he rapado?

- Me voy esta noche a Roma, a hacer la mili. - �Pero c�mo?

�Justo ahora te vas!

�Entonces?

�De qu� me sirves, entonces?

- �Balena! Le estaba cogiendo gusto... - Mira qui�n habla...

- Venga que le divierto yo... - �Ah, s�? �Qu� bien!

- �Me permite? - No la dejan a una tranquila.

- �Le tiene bien agarrado, eh? - �Y qui�n se mueve de aqu�?

Hacemos buena pareja.

�Luccicotto! �

Cien gramos de carne picada,

medio para el relleno, ajo y cebolla...

Cuando est� todo pochado, echas el tomate y dos vasos de vino.

- �C�mo comes t�? - Todo sin sal. - Mmm...

- �Ni siquiera se lo decimos a mis padres? - Mejor que no.

- �Pero por qu�? - Porque no.

- �Vendr�s a verme a la mili? - Claro.

�Buuuh! �Despacio!

- �Me dejas decirte una cosa? - �Qu� quieres?

- Me env�a Luigi. Te espera en una hora. - D�le que ya voy. �V�te!

Se acab�, machote. �Vienes a probar los pu�os?

Te est� haciendo esperar, �eh? �Ven a probar, rubio!

�Qu�, te da miedo? Toma.

Con fuerza.

- �Y bien? - Se divierten tanto que parece un banquete de bodas.

- �Y Marisa? - Se divierte tambi�n mucho: cantando, bailando...

- �Y con qui�n baila? - Con la se�ora Rosa.

�Quietecito!

- Tenga. �Vamos! - �Toma ya! - V�te a dormir.

- �Cu�ndo vendr�? - Ha dicho que pronto.

S�lo he subido una vez a los autos de choque.

Nunca he tirado al blanco. Nunca llevo una lira en el bolsillo.

Me la ha regalado Prosperella. La encontr� en la basura. �Ves?

- Toma, dispara, venga. - �Quieres disparar?

�Me das un fusil?

�Sufre!

Te mueres por ella, �eh?

- �Qu� me das como recuerdo? - �Qu� te doy? No tengo nada.

Si quieres, la polvera.

�Y c�mo har�s t�? �Si te miras cien veces al d�a!

Est�is demasiado enganchados los dos. Olvida a esta cabeza loca.

- �Ya viene el tren! - Vamos. - �No te vayas!

- �Cu�ntos a�os tienes? - 26.

�M�s de veinte a�os? Eres un viejo.

Cuando se llega a una edad...

dice mi abuelo que empiezan los dolores, el mal de espalda...

tener que comer seg�n qu� para ir al ba�o...

�V�monos!

- �Tienes sobrinos? - No.

Pues entonces, cuando seas viejo te llevar�n al asilo.

Y cuando mueras, el ayuntamiento correr� con el entierro.

Luego, te enterrar�n y nadie se acordar� de ti.

- �V�te a la cama! - �Luigi! Pens� que ya no te encontrar�a.

Mientras hay vida hay esperanza, �eh? Buenas noches.

�Qu� me miras?

Vaya. �Qu� haces, te vas?

�Despu�s de la carrera que me he dado para venir a hablar contigo?

�Eh, que te hablo a ti!

�Es culpa m�a haber tenido cosas que hacer?

�Puedes pararte cinco minutos o no?

He sido una est�pida haci�ndome novia de Luccicotto.

- �Basta! - �Qu� haces, Luigi, lloras?

- Basta, al principio tambi�n yo tonteaba... - �Y ahora?

Te amo. Pero t� sigues tonteando conmigo, como con todos.

Ah, yo tonteo, claro...

- �Y qui�n dice que tonteo? - Dec�dete entonces.

Yo... ya me he decidido.

�Mira que soy elegante! �Parezco un pach�!

�Vamos, p�jaros!

- Es una l�stima lo feo que me hizo mi mam�. - Tienes raz�n.

Angelo, si sales, lleva el carnet de identidad. Te lo advierto.

- �Salimos juntos? - �V�te! - �Qui�n se creer�?

- Esta noche te daremos novedades. - �Menudas novedades!

Voy a casarme.

Tres cosas hay en el mundo que no se olvidan...

La juventud, la madre y el primer amor.

�Que me caso! Ella es un �ngel.

Estoy cansado de navegar en este barco fantasma.

�D�nde encontrar� una como �sta? Al verla, parece que va uno a volar.

- �Cu�ndo te fuiste? - Llevo un mes esperando esta semana.

La conoc�a el domingo pasado, antes de embarcarme.

�C�mo se puso conmigo! Nunca hab�a besado a nadie.

Me di cuenta porque no sab�a respirar por la nariz.

�Un �ngel!

La juventud pasa, la madre muere...

Y lo que no se olvida es el primer amor...

- �Ah! - �Me caso con ella! - �Oh! �Pero qui�n te va a querer?

- �Somos novios! - �Viva!

- �Cu�ndo terminar�s ese trabajo, Luigi? - Qui�n sabe.

�Y cu�ndo ascender�s?

No te preocupes, ser�s la esposa de un jefe de estaci�n.

�Oh, Luigi! �Soy tan feliz!

- Nos hemos hecho novios. - �Felicidades!

D�jalo estar y ven conmigo.

�Se dar�a cuenta de que le robamos la carta del ministerio?

Creo que sigue esper�ndola. Adi�s.

- D�me un besito. - �C�mo, aqu�? - S�.

�Adi�s!

Adi�s, amor m�o.

�No! �Angelo, no!

�No!

�Oh, Dios m�o! �Lo que me ha hecho!

�Angelo! �Dios m�o! �Angelo!

EL que r�e �ltimo r�e mejor. �Y yo a la escuela no voy!

No quiero ser telegrafista.

No me quiero pasar la vida en una oficina...

con esa horrible gorra en la cabeza, como una momia.

�Yo soy una chica alegre! Me gusta divertirme.

Vaya a arreglarse, que no ir� a ninguna escuela.

Me han escrito del ministerio y no hay plazas. Se queda.

Angelo...

�Angelo!

Para Marisa, mu�eca de mis pensamientos...

A Marisa, sue�o preferido de mis noches. Carmine.

�Y esto qu� es?

�Vaya atajo de mamelucos!

�Qu� les dar� Marisa?

- �Tiene buen tipo, Luccicotto, eh? - Hmmm.

�sta la hicimos en Pasquetta, �te acuerdas?

Despu�s de que Luigi me mand� a dar una vuelta.

- Fumetto. - �Qu�? �Quieres el �lbum? - S�.

- Te lo regalo. - �Y qu� tengo que hacer yo? - �R�mpelo!

�A la �nica que no he olvidado ni olvidar�! �Hoy, ma�ana y siempre!

Am�n.

�Demonios, cu�nto escribe ese Carmine!

Pasaba por aqu�...

Buenos d�as, Marisa. Vamos, entre.

- Quer�a darle las gracias. - �Por qu�?

Esta estaci�n es como mi casa. No me veo en ninguna otra parte.

Ya ver� como alg�n d�a alguien se la llevar� con �l.

Le he puesto flores en su cuarto.

He visto que ha cambiado de sitio la mesa. �La ha puesto como antes, no?

- Junto a la ventana, con vistas al mar. - Bueno, me voy.

- Marisa, escucha. �Ir�s al partido de f�tbol este domingo? - Tal vez.

El 'Flecha del Sur' no funciona el domingo. Tengo toda la tarde libre.

Podr�amos caminar por la playa como tanto le gusta.

- No puedo, lo siento. - Esperaba que fuera m�s amable.

- �No le he tra�do flores? - �Por qu� no puede venir conmigo?

- Porque... estoy comprometida. - S�, con todo el mundo.

- No, esta vez se trata de un aut�ntico compromiso. - �Con qui�n?

- Con Luccicotto. De hecho, un d�a de estos voy a su encuentro a Roma.

�Que se diviertan!

Luigi, �podemos hablar un momento?

- �Qu� te pasa, Marisa? - Me ha pasado una cosa.

- V�te a la cama y t�pate bien. - No, no es eso.

El resfriado es lo de menos.

Se trata de otra cosa.

He recordado que hab�a hecho un trato, esta noche.

- �He sentido un escalofr�o! - Pero... �qu� cosa es?

�Recuerdas aquella vez...

aquello que me dijiste de la conciencia, de la honestidad?

- Bueno, me he dado cuenta de que quiero tenerla. - �Ya era hora!

- �De qu� color es esa conciencia? - Negra, Luigi, negra.

Pero, no te r�as mucho de m�, he pensado otra cosa.

- �Cu�l, Marisa? - No me atrevo a dec�rtelo.

- �El qu�? - Adiv�nalo t�.

�No pretender�s querer disculparte con todos a los que molestaste?

�Has comprendido que debes hacer las paces con el jefe de estaci�n?

No, Luigi. Es algo que te incumbe a ti.

- �Has decidido dejarme? - S�.

�Est�pida!

�Caray, qu� bofet�n!

Perd�name, Luigi. Perdona.

�Recuerda cuando le dijo a Luccicotto que se olvidara de m�...

porque soy una cabeza loca?

- �Cu�nta raz�n ten�a! - �Has ido a confesarte o qu�?

�Me mata el tango!

�Qu� te pasa?

- �Te has vuelto loca? - �Estoy enamorada, Fumetto!

Te gustan los dulces, �eh?

- �Ma�ana vuelve! - �Qui�n, el que te ha pescado? - �S�!

�S�, s�, s�, s�!

�Por qu� te pones tan guapo? �Para �quella?

�Acaso s�lo hay una mujer en el mundo?

Angelo, el primer amor no se olvida.

�A m� que me importa �sa? Se acab� todo entre los dos. �Fin!

- Ya est�. - �Pues por qu� no me la pasas a m�?

No me importa que no sepa respirar por la nariz. Mis besos son cortos.

- Esa se va con cualquiera. Incluso contigo. - �Seguro?

�Anda ya! �Si las chicas se levantan de la mesa cuando las besas!

- �Eh, b�salas t�! - �Listo!

- Tra�me una foto de la se�orita. - �Sufre! - �Capullo!

- �Chicos, todo el d�a por delante! - �Vamos a divertirnos!

�Menuda maleta!

�Ay, ay! �D�jame!

�Atentos! �Vais a ver qui�n es Angelo!

- �Se las queda todas �l! - A la fuerza, es el m�s guapo.

- �Pero qu� dices de guapo! - �Demuestra tu clase!

- Bueno... �qu� miras? - �Qu� qu� miro? A ti...

�Atenta que va a disparar!

Se�orita, se�orita.

D�me la maleta, se la llevar� yo. Vamos, d�mela.

�Vamos al cine? �D�nde pues? D�gamelo. Resp�ndame.

- Van juntos. - �Para qu�? - S�, te lo aseguro.

- Espera que enseguida vuelvo. - Pronto, que me duele la cabeza.

Buenos d�as, Marisa.

- �Se marcha, jefe? - S�, a Roma.

- �Marisa! - �Qu� quieres, gorrioncillo?

- �Qu� me das si te cuento algo? - D�jame en paz, Fumetto.

- �Me das algo si te lo digo? - �Te esfumas?

Bueno, te lo cuento igual.

- El marinero va con una rubia. - �Mentiroso!

Mientras t� duermes, �l se divierte en una juerga sin fin.

�Mira que como sea mentira te doy una paliza!

�Carnera! �Qui�n me le dar�!

- J�rame que es cierto que est� con una rubia. - Te lo juro.

Me marcho. Fumetto, me voy a Roma.

- �Con la cantidad de chicos j�venes que hay por ah�! - �Ya lo creo!

�Me las pagar�!

- �A qu� vas a Roma? - A buscar marido.

- �Y qui�n va a ser tu marido? - �Baah! �Qu� s� yo!

Luccicotto. O cualquier otro.

�Qu� te apuestas a que esta noche vuelvo comprometida con el jefe?

�Ya estoy harto de tanto noviazgo!

- �Entonces, Marisa, apostamos? - Vale.

- �Y c�mo era esa rubia? - Tremenda. �Con parte del pelo negro!

�Polos de chocolate, bollos rellenos, croissants, cerveza!

- �Est� loca? - �Es que no se puede cambiar de idea o qu�? - �Perdone!

�Marisa, c�mo es esto? �Vas tambi�n a Roma?

�Por qu� no? �No soy libre de viajar cuanto me parezca? �Y usted?

Voy al encuentro de mi prometida.

- Tambi�n yo voy al encuentro del m�o. - �Ah, s�?

- �En qu� tren vuelves? - En el de las seis o en el de las ocho, no s�.

- �Piensas divertirte? - Ya lo creo, a eso he venido.

- �Antonio! - Hola, Luisa.

- �Os conoc�is? - S�, la vi en tu estaci�n.

�D�nde est� el cuartel de tu novio?

En el Paseo de los Militares, d�nde est�n los carros.

- �Sabr�s ir sola? - Me apa�ar�.

- �No has estado nunca en Roma? - S�, una vez, con tres a�os.

- Bueno, me despido. - Tienes que tomar el 99, all�. Vamos.

Roma ha cambiado mucho.

- �No costar� tanto tomar el 99? - Bueno, no se haga la independiente.

- �Al Paseo de los Militares, pues? - S�. - �A�n no sale? - Claro.

Conductor, �querr� avisar a la chica cuando llegue al Paseo de los Militares?

En el cuartel de los carros.

- Te espero esta noche para volver. - Yo volver� pronto.

- �Me la voy a encontrar siempre tras tus pasos a esta lapa? - �Luisa!

�Que Dios te bendiga!

Perdone, querr�a hablar con el carrista Lucio Paradisi. �Bah!

�Presenten armas!

Eh, se�orita. �D�nde va usted?

Querr�a hablar con el carrista Lucio Paradisi.

- �Y qui�n es usted? - Su hermana. - Espere en locutorios. - Gracias.

�Eh! �Avisa a Paradisi! �D�le que le espera la abuelita!

�Qui�n busca a Lucio Paradisi? - Yo.

- Luccicotto no est�. Hoy es domingo. - �Y entonces?

- En cuanto tenemos salida libre se marcha. - �Y ad�nde va?

�Es un verdadero alcornoque! Irse a la calle con una abuelita as�.

- �Quiere decirme d�nde ha ido? - Pues al baile. Venga, te acompa�ar�.

- �Hab�is visto aquella con los calcetines verdes? - �Cu�l? �La de la derecha?

- No, aquella. La que sale del camerino. - �Ah, s�, qu� guapa!

- �Para qu� quieres a Luccicotto? �No te valgo mejor yo? - �Ya empezamos!

- �Albino! - �Qu� pasa? - Escucha un momento.

�Viste a Luccicotto?

- �Eh, que te estoy hablando a ti! - Ha ido al Paradiso. - Gracias.

- Vamos, que te acompa�o. - �Espera! - �D�nde vas? - Contigo.

�No tengo una lira para llevarla a ella y te apuntas t�?

- �Eh, Tarz�n! No, eh. - �Qu�? - �Largo! - Quita esas manos.

�Rubia, no te vayas!

Escucha, ahora busca por all�, �eh? Yo busco por ac�. �Vamos!

Mientras �l est� buscando, �por qu� no nos hacemos un tango?

Deja, preoc�pate de encontrar a Luccicotto, vamos.

�A sus �rdenes! �Alma m�a!

- �Eh! - Luego.

- Hag�smoslo ahora. - Te digo que no.

Mira que no encontrar�s otro como yo. Te espero.

- �Eh! �Viste a Luccicotto? - �Y qui�n es �se?

�Pero m�rala!

- �Una estrella! - S�, una estrella.

�Bien? �Y entonces qu�?

�Te la regalo, la bailarina!

�Pero, y nosotros...?

- �C�mo es que prefiere a la Marina? - S�, �por qu�? - �Qu� quieres?

- Te sigo esperando. - Pues espera.

- �De qu� te r�es? - Me r�o. - �Acaso hay de qu� re�r?

- �Acaso no puedo re�rme? - �D�janos en paz! - �Submarinista!

Vamos, palomita. Te llevar� con Luccicotto.

�Que te largues!

�Qu� bruto eres!

- �Eh! - �Bien? - �Largo! - �Por qu�? - �Que te largues!

�Qu�, sois voluntarios?

- �Tan muertos de hambre est�is? - �V�te a trabajar un poco!

�Soy hijo de pap�, rubito!

Ya estamos.

Oye, aqu� nos despedimos, �eh?

- �L�rgate! - Tres militares y una dama.

- Ahora nos divertiremos. - Con esta mu�equita.

- �Eh, qu� haces? - �C�mo te lo tengo que decir?

- �Prepotente! - �Hay algo de que re�rse?

- Ven conmigo. - �Quita!

- Aprovecha que soy todo tuyo. - �Vamos! - Te sigo esperando.

- �No sabes que te har�a! - �Quieres dejarla? - �Cu�nto me quieres!

�Marisa! �C�mo me encontraste?

�Vaya sorpresa tan agradable! Parece un sue�o.

Habla, d�me algo, si no pareces un fantasma.

- �C�mo viniste? - En tren.

�Amor m�o!

�Lo pasas bien de soldado, eh!

- �Sabes qu� har� en cuanto vuelva? - �Eh? - Casarme contigo.

�Por qu� no nos vamos de aqu�? Hay tantos sitios bonitos en Roma.

- No, Luccicotto. - �Por qu�? - No quiero ir a ning�n sitio, s�lo a casa.

- �Y eso? �As�, de repente? - S�, de repente.

�Marisa!

- �Eh, que se nos escapa! - �Corramos!

- �Sube? - No, espero.

�Dejad que la mire un poco m�s!

- Bueno, chicos, adi�s. - Adi�s. - Adi�s, Marisa. - Adi�s, Marisa.

- Marisa, �no me das un besito? - �Delante de todos �stos?

- S�lo un besito. - �No es igual si te digo?

Toma, te lo doy, en la boca.

- Luccicotto, est�s manchado de carm�n. - �Adi�s, guapetona!

- �Adi�s! - Adi�s, amor m�o. - �Adi�s, Marisa! - �Vuelve pronto!

- Marisa, hola. - �Qu� quiere? D�jeme en paz. - �Marisa!

- �Dej�dme todos en paz! - �Pero qu� he hecho yo?

Estoy harta, no puedo m�s.

- �De qu�? - De los hombres.

�Luccicotto, Luigi... son todos iguales los desgraciados!

�Cree que son sinceros? �Qu� me aman? �No!

Si aceptara, �sabe cu�nto tardar�an en dejarme plantada?

- Eres una ni�a. - S�, una ni�a.

- �Me he fijado mucho en ti todos estos d�as! - Ya lo s�.

- �Recuerdas la primera vez que nos vimos? - �C�mo no?

Me diste miedo, por eso quise echarte.

Te odiaba. Era insorpotable verte con tantos hombres alrededor.

- �Y qu� puedo hacer yo? - Nada.

Ni yo tampoco, nada. As� me enamor� de ti.

�Cu�ntas veces he estado a punto de besarte, quisieras t� o no!

En mi cuarto, aquel d�a en la playa. �Te acuerdas?

- �Por qu� me dice ahora todo esto? - �Te casar�as conmigo? - Pero...

No, no enseguida. Quiz�s m�s adelante...

- �Recuerdas cuando vino Luisa y salimos en carroza? - �Ya!

Pens�: 'Esta tonta tan torpe y alocada se casar� conmigo'.

Hoy he terminado con mi novia. Nos hemos peleado.

He estado esper�ndote en la estaci�n toda la tarde.

- Lo siento. - No importa. Has venido.

- No, no. No puedo, no. - �Por qu�?

Estoy enamorada de otro.

- Abuelo, quiz�s est� hasta tu foto... - �Qui�n sabe!

- �Aqu� est�! - �De veras?

�Marisa!

- Entonces, �te has hecho novia del jefe de estaci�n? - S� y le he dejado.

- �D�nde vas ahora? - �Al Fuerte! - �A qu�? - A tirarme abajo. - �Al r�o!

No llover�. Tormenta de verano: apenas empieza ya ha terminado.

�Tambi�n t� esperas?

�Llevo tantas horas esperando!

He ido a casa a comer y luego he vuelto. Espero a Fumetto, �y t�?

�Chiquilla, quieres callarte?

- �Es guapo �se al que esperas? - �Que te calles!

No te lo tomes as�. Ya encontrar�s otro.

�Te callas? �Encuentra t� otro!

- Estoy cansada. - Tienes raz�n, llevamos todo el d�a andando.

- Bonita tarde, �verdad? - S�.

Algo fresca.

Me gustar�a dormir aqu�. �Y a ti?

- �En qu� piensas? - En mi casa.

No sab�a que fueras un sentimental, pero te comprendo.

Aunque nosotros los artistas estamos siempre de viaje, como los marineros.

- �De d�nde eres? - De Cesena.

Pero ya no tengo familia. S�lo una vieja t�a que bebe y fuma puros.

Nosotros somos cuatro hermanos, todos hombres. �Fig�rate!

Los otros son m�s peque�os. �Me quieren tanto!

Esperan siempre que vuelva. Soy como un dios para ellos.

Es verdad que la familia es lo mejor.

Mi padre tiene tierras all�, en la isla de Giglio.

La �ltima vez la pint� toda entera, con las persianas verdes.

�Si vieras qu� bonita!

�Aquella con la que me case estar� como una reina en esa casa!

�Como una reina!

No ser� yo esa reina, seguro.

�Qu� va a decirte el director de esa compa��a por el retraso?

- Todo por mi culpa. - No te preocupes, todo ir� bien.

Mi n�mero se sustituye con facilidad, que no soy Wanda Osiris.

- Adi�s. - �No me das un beso de despedida?

Adi�s, marinero guapo.

�Adi�s!

�Canalla! �Toma, canalla!

�Pelapatatas!

�A ver si te ahogas!

�Te odio!

�Marisa!

Marisa, cas�monos.

Aparta, que me mojas la cama.

Marisa, c�sate conmigo. �A esto llamas vida?

Sola, rodeada de tantos hombres, sin nadie que te quiera de verdad.

En esta cama que parece la de una monja.

�Vuelve con tu chica, venga! No te quiero ver m�s.

�V�te! �V�te de aqu�!

Te quiero, Angelo.

Angelo, �qu� haces?

- Angelo, �qu� buscas? - D�te prisa, que nos vamos.

- �Est�s loco? - �Por qu�?

- Irnos as�, de improviso. - �Qu� tenemos que esperar?

Pero si no s� de ama de casa, ni siquiera fre�r un huevo.

- No te preocupes, yo te ense�ar�. - No, no, no.

- Coje tus cuatro vestidos, dos medias y haz la maleta.

No, Angelo, que no voy.

Vamos, haz la maleta.

Que te parece, esto lo tengo fuera.

Venga, no hay tiempo que perder.

�Angelo, lo que me haces hacer!

El barco sale en un cuarto de hora.

- Hola, abuelo. - Hola, jefe. - Hola, Luigi.

- Te ayudo. - Ahora que no baja nadie, �eh?

No, Angelo. Aqu� est� mi vida. No puedo dejar la estaci�n.

Me quedo.

- �Marisa! �D�nde vas? ��ste, que se me lleva!

- �D�nde? - A su casa.

R�pido, Marisa, que el Tirreno se va.

- �De verdad vas a casarte? - Eso parece, Fumetto.

- �Con la corona de laurel en la cabeza? - S�.

- �Y con una cura dando la bendici�n? - S�, Fumetto.

�Marisa! �Cu�ndo volver�s?

�Fumetto! Cuenta en la estaci�n que me he marchado.

- Vamos, Marisa. - D�le recuerdos a todos.

D�le a Luigi que me perdone, y tambi�n al jefe de estaci�n.

D�le un beso de mi parte a Luccicotto cuando vuelva. �Adi�s!

- Marisa, �volver�s alguna vez? - �No!

�Lloras, Fumetto? �Te duele la barriga?

Si tardas un poco m�s, me habr�a ido.

�V�monos, venga!

Toma, t�pate.

�Qu� le vamos a hacer? Se ha ido.

�A m� Marisa me era muy simp�tica!

- Era una 'rosa de fuego'. - Bueno, algo alocada...

Todas las mujeres lo son. �Cabezas locas!

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