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1 No quiero pasar aquí encerrada 15 años
por un asesinato que no cometí.
¿Qué quieres?
Hon Fan envía un contenedor a China
con todo el dinero recaudado.
Y vas a ayudarnos a robar ese dinero.
Recuerda mi encargo.
Ninguna se atreve a plantarle cara a las chinas.
Nos van a cazar una a una.
Necesito a alguien que sepa disparar un arma.
También necesito una moto con las llaves puestas.
¡Abre la puerta! ¡Tira la pistola!
Lo siento.
Ha montado todo esto para ir a ver a Ferreiro.
A tu marido le han hecho unas pruebas.
No puede tener hijos.
Ya no somos tu familia.
Ese niño no tiene padre, ni abuela.
Cortarle la verga a este cerdo te sale barato.
Cómete la paloma.
No comas, Anabel.
Me decepcionas.
¿Me vas a meter en la centrifugadora?
¡Alto!
Abre la puerta de la lavadora.
¿Vas a jugártela por esta hija de puta?
Zulema es una auténtica hija de puta.
Pero es nuestra hija de puta.
Todas salimos perdiendo hoy.
Esto es la guerra.
Sáquenla.
Madre mía.
Con cuidado.
Dadle aire.
¡Dadle aire!
Este galapaguito...
no tiene madre.
Lo parió una gitana,
lo echó a la calle.
Lo echó a la calle, sí.
Lo echó a la calle, no.
Este galapaguito
no tiene cura...
Hola, mamá.
Ey, que esta tarde te veo, pajarito.
- ¿Sí? - Sí.
Y nos vamos tú y yo solitas al parque
y a comer una hamburguesa, ¿te apetece?
¿Puedo llevar la bici nueva?
¿Qué bici?
La que me has regalado.
Me ha encantado, mamá,
y la caja de hacer pulseras tiene mil piezas,
y algunas de oro. Eres la mejor.
No, cariño, tú eres la mejor.
ahora te tengo que colgar.
Que te quiero mucho, cariño.
Adiós, mamá.
Atención:
se han averiado...
Abre 10-5.
Concejala,
me han dicho que sales hoy.
Y necesito tampones.
Sí.
Ey, ¿qué pasa?
Oye, mira,
llevas eligiendo mal las amistades desde que entraste:
Ferreiro, Akame...
Yo tampoco soy un chollo como amiga, no te voy a engañar,
pero las chinas nos han declarado la guerra.
Si te han hecho algo, dímelo, no seas imbécil.
Yo soy la única que puede ayudarte aquí dentro.
Aunque no lo creas, tú y yo,
estamos en el mismo bando.
¿Qué te pasa?
Akame quiere fugarse de la cárcel.
Quiere robar un contenedor lleno de dinero,
de la mafia china.
¿Y tú qué pintas en todo esto?
Me está chantajeando.
Quiere que le consiga el número del contenedor.
Tú eres la única que se ha enfrentado a ella.
Necesito tu ayuda, por favor.
Sí.
Cuenta conmigo. Y no te olvides los tampones.
Carrillo.
Joder,
cada día estás más pálida.
¿Qué?
¿Cuándo te sacan de la jaula?
Me han dicho que mañana.
¿Y cómo lo llevas?
Pues cómo quieres que lo lleve, si me dan para desayunar
pastillas rojas y azules pa las locas
y estoy...
que se me cae la baba.
¿Y cuándo vas a arreglar eso?
No hay na que arreglar.
Yo a este bebé lo voy a tener.
Hombre,
sabiendo que el padre es Sandoval,
pensaba que habrías pensado abortar.
Es que, un mes en aislamiento...
da para comerse la cabeza que no veas.
Y lo único que he tenido ahí dentro
pa hacerme compañía
es a esta gitanita.
He tenido unas charlas con ella que no veas.
¿Qué más da lo hijo de puta que haya sido Sandoval?
Saray mamá.
Ya, yo también lo flipo.
¿Sabes una cosa, Zule?
Yo no quiero que
el primer color que vea mi niña nada más nacer...
sea el amarillo.
Ni que aprenda que el cielo tiene barrotes.
Te conozco.
Te conozco.
Si estás metida en algo para salir de este agujero,
yo quiero estar dentro.
Acércate.
¿Qué es lo que entra y sale del talego
sin que nadie haga preguntas?
Las gallinas.
¿Las gallinas?
Controlando el flujo de gallinas
tenemos línea directa con el exterior.
Y en el exterior,
me espera un container lleno de billetes.
A mí, a ti,
y a la gitanilla.
Y hasta aquí puedo leer.
Vamos Saray, que ya estáis hablando demasiado.
Joe, Millán, cómo te gusta sacar la porra, hija.
Cállate, Vargas.
¡Zule!
Tú.
Tú.
Tú.
Tú.
Rizos,
lávate bien que cuando salgas ese coñito me lo voy a comer yo.
¡Te vas a comer el de tu puta madre, zorra!
Eso se lo cuentas a la Anabel, que cobra por adelantado.
El precio eres tú.
Que seas mi puta durante un año.
Déjanos solas.
Yo te aviso, no tardaré mucho.
Al final se mantienen todos los cargos:
fuga, participación en intento de homicidio,
posesión de armas y resistencia a la autoridad.
Vale.
Culpable de todo,
pero resistirme, no me resistí.
Reconozco que no fue la mejor la manera de conocernos.
Ya.
Es posible que aumentes tu condena en 10 años
y que no puedas disfrutar de ningún beneficio penitenciario
en tu vida.
¿De verdad ha merecido la pena?
Sí.
No podía fallarle a Macarena.
Qué gilipollez.
Ya.
No sé querer de otra manera.
Mira que sí, ¿eh?
¡Mira!
- ¿Y el viejo ese? - Ay, Sole.
Las cartas me dicen
que en tu vida va a llegar un pedazo de maromo.
¡Qué suerte!
¿Maromo? Pues pa ti. Yo no quiero ningún maromo.
Sí, sí, pero un pedazo de hombre de esos que te tiran patrás.
Yo prefiero que me tire palante,
porque patrás... No, no, no.
Tú céntrate ahí y dime...
Lo que quiero saber es lo de mi suerte, mi hija.
La suerte es
que viene con un pistolón.
- ¡Qué bueno! - Eso está muy gordo.
Tú no llores porque viene con mantequilla, también.
¡Mira qué bien!
- Pues pa ti, métetelo tú. - Soledad,
tienes visita.
Mírale. ¿No te lo he dicho? Ahí está el maromo.
- Bruja. - Está ahí esperándote.
- Eres una bruja. - Anda, que te vas a poner...
¡Venga, vamos!
- Antonia. - Dime, hija.
Quiero saber de mi marido.
- ¿Qué le pasa a tu marido? - Igual que todas.
Cada vez llama menos,
el condenado.
Primero paga. Y esto, pa la buchaca.
Venga, vamos a ver.
Coño, ten un poco de cuidado.
¿Anabel?
- Anabel, ¿llevas algo? - No, estoy fuera del mercado.
Si quieres algo, pídele a las chinas.
¿Quieres que haga pajas por ti?
Lo que quieras, de verdad, pero dame algo, por favor.
Pero ¿tú te has visto?
Además, ya tengo mi puta.
Sé dónde las chinas guardan cosas.
Te lo juro, las he visto,
en el gallinero.
¿Conoces a ese hombre?
No.
Creemos que es el sicario que asesinó a tu marido.
¿Y me lo ha traído para que le ponga cara?
¿Por qué me cuenta esto?
El día anterior al asesinato de tu marido...
ese hombre recibió una llamada desde Cruz del Sur.
¿De quién?
No lo sabemos.
Las llamadas personales
solo se pueden registrar con orden judicial.
Solo tenemos una lista
de todas las presas que usaron el teléfono ese día
y en esa lista, estás tú.
Un momentito.
¿Usted cree que yo mandé matar a mi marido?
No.
Sé que no fuiste tú,
pero un juez...
Esa llamada y el dinero que heredaste
son más que suficiente
para darte un móvil y convertirte en sospechosa.
Yo nunca...
quise el dinero de mi marido.
Ya, pero ¿te quedaste con un piso de la herencia?
Soledad,
búscate un buen abogado,
porque te van a acusar del homicidio de tu marido.
Alta, que van a tirar las taquillas viejas del fondo.
- Vale. - Nos han reasignado.
Vale.
Y que me han dado la taquilla de Unai.
Pero que si no que yo comparto taquilla con alguien,
- a mí me da igual. - No, no, está bien.
Es una taquilla, no un mausoleo, ¿no?
No pasa nada.
¿Esta taquilla es más pequeña?
Voy a aplanarlo.
Quédate la mía.
- No, no. - Que sí, que sí.
Yo no tengo tantas cosas.
No necesito tanto espacio.
- Que no, de verdad. - ¡Que sí, Millán!
Es una orden.
Bueno, me voy que tengo turno en admisión.
¿Qué mierda es esto?
¿Has visto a Millán?
Sí, se acaba de ir a admisión.
- ¿Frutos? - Dime.
¿Quién cambió los turnos esa noche?
¿Los turnos de qué?
La noche que mataron a Unai.
Él tenía turno en los monitores.
Lo sé porque yo solía encontrarme con él ahí.
Alguien le cambió el turno para que hiciera la ronda con el segway.
¿Quién fue?
No lo sé, los cuadrantes vienen de arriba.
¿Por qué?
¿Qué pasa?
Que no lo mataron de una puñalada,
lo degollaron con un cable de acero.
Eso es algo que no se improvisa,
alguien le cambió los turnos y que yo sepa, las presas no hacen eso.
¿Robando huevos?
Ya que no me dejan vender lo mío, tendré que abrir nuevos mercados.
La dieta de las yonquis se basa en yogures
y huevos crudos.
Clientas no me van a faltar.
Bingo.
Akame quiere fugarse de la cárcel.
Me está chantajeando.
Venga, tírate, que te hago la foto.
Así. ¡Muy bien!
A ver qué guapa...
Ay, qué cosita más bonita. ¡Madre!
Hong Fang es uno de los jefes de la triada Tao.
Las mujeres occidentales son su debilidad.
Te acercarás a él
y te ganarás su confianza.
Alicia, corre, recoge, que nos vamos.
Este es el número de serie del contenedor
que quiere mi hermana Akame.
Te envía ella, ¿verdad?
Yo te diré dónde está
y la fecha de la salida.
Díselo todo,
pero que no note que conozco su plan,
no lleva bien que la engañen.
No pienso decirle nada.
Le diré que...
no he conseguido hablar contigo,
que no me haces caso.
Claro que se lo vas a decir.
En dos semanas te vas a fugar con ella...
y las vas a llevar hasta el contenedor lleno de dinero.
Le daré a mi hermana lo que tanto desea.
El dinero,
la libertad.
Y volver a China.
Morirá dentro de ese container
después de meses de travesía...
rodeada de millones.
¡Alicia!
¡Alicia!
- Hola, chicas ¿qué tal? - Bien.
Podéis sentaros.
- Tere. - ¿Qué?
Adelante, cuando quieras.
¿Ya?
¡Vamos!
Pues, hola a todas. ¿Qué tal?
Pues nada, era para contaros
que esta medalla,
pues que significa que llevo dos meses limpia.
- ¡Esa es mi niña! - ¡Bien!
Y... que me encuentro muy bien,
que tengo un poquito de calambres todavía,
me hago caca por las esquinas.
Antonia lo sabe muy bien.
Jo, qué peste.
Perdóname, cariño.
Y que bueno, que estoy muy bien y que por algo se empieza.
Esa medalla que tienes puesta, mi amor,
vale más que un oro olímpico, ¿eh?
Yo la mordería a lo Rafa Nadal,
pero no me fío de mis piños.
Mejor que no.
Ay, ay, rapazas...
En las drogas es mejor no entrar, ¿eh?
Que luego es muy difícil salir.
Y que lo diga la Pruden,
que la vendía en la Ría de Arousa por toneladas.
Vamos a ver, vamos a ver.
- Yo no estoy aquí por santa. - Ni ninguna.
Ya lo sé, pero al menos yo nunca vendí droga cortada.
No, jamás. No.
Ni la porquería, la merda esa que venden ahora por las calles.
No, vamos, que no sabes ni lo que te metes en el cuerpo.
Sí, cuando la droga era droga, ¿no?
Ay, Tere, qué bien habríamos estado tú y yo en los 80, ¿no?
Yonquis, pero ahí con la hombrera bien puesta, ¿no?
Te imaginas con los pendientes, el pelazo...
Estarías maravillosa,
pero mira cómo son las cosas...
La ética del narco.
Pruden, tú viviste a cuerpo de reina
a costa de desgraciadas como la Tere,
como Luna.
Sole, te digo una cosa,
¿orgullosa de que lo que hice? No, pues no,
pero al menos éramos gente de casa, gallegos.
Denominación de origen.
Mira ahora los mejicanos, los dominicanos...
¿Qué pasa con nosotros los dominicanos? ¿Qué?
¿Cómo que qué pasa? Pasa que cortáis cabezas.
Sí, sí, andamos cortando cabezas por ahí.
No, mira mujer,
que entre untar a la policía y decapitar,
hay una diferencia, vamos, digo yo.
Tere, ¿cómo acabaste tú en la droga?
¿Yo? No, yo por mi chico,
que se metía
y, pues nada,
que fui la típica gilipollas
que se enganchó por amor ¿no?
- ¿Cómo tú? - Como yo.
¿Y ahora qué?
¿Ahora me vas a acusar también de ser una Celestina?
No estamos aquí para reprocharnos nada.
Si estáis aquí en Cruz del Norte, estáis pagando ya todas.
- ¿Sí o no? - Sí.
Lo importante ahora es que Tere
necesita vuestra ayuda.
La tengo, la tengo.
Os toca demostrar qué clase de compañeras queréis ser,
de las que ayudan o de las que dejan caer.
De las que ayudamos. Estamos contigo, Tere.
¡Que de esto se sale!
¡Ole, campeona!
- ¡Tere, Tere! - ¡Tere, Tere!
¡Oye, oye! Que a los muertos se les respeta.
Mira, decía mi abuela,
que con la muerte se pagan todas las deudas.
Da igual lo hija de puta que hayas sido en la vida,
muerto el perro,
se acabó la rabia. ¿Sabes?
Por eso la vida vale tanto
y las tumbas son sagradas.
De luto.
¡Esa gitana torera!
- ¡Ole! - ¡Ole!
¡Vamos!
¡Hasta los huevos le habría cortado yo!
Mira, mira, niña.
¡Mira!
- ¡Ole! - ¡Ole!
Mira, mira, mira.
- ¡Ole! - ¡Ole!
Siéntate, siéntate.
Escucha bien, porque no te lo voy a explicar más veces.
Esto va así:
una gallina ponedora tiene una vida media
de cinco años.
Con un poco de ayuda, puede morir antes.
Las gallinas muertas se apilan en una carretilla
que salen en un camión los viernes.
Nadie hace preguntas.
El camión llega a una planta procesadora de animales,
- donde las queman. - Y ahí entra en juego Ahmed.
Vale, espera, no me entero.
.¿Quién coño es Ahmed?
Ahmed, casualmente, acaba de entrar a trabajar ahí.
Por un sueldo razonable,
saca del aplicador el dinero que yo he metido.
No hace preguntas.
En un aplicador caben, bien doblados,
hasta seis billetes de cincuenta
o yo que sé,
diez tarjetas SIM
o 30 gramos de hachís. Me da igual.
Lo que tú quieras. ¿Me sigues?
Vale, vale, pero
¿y cómo sabe él la gallina que va rellena?
¿Cuántos dedos tiene una gallina?
Yo qué sé.
¿Tres?
¿Por qué todo el mundo se olvida del espolón?
Pues yo que sé lo que es un espolón.
¿Dónde va metido el tampón?
En la gallina que tiene amputado el espolón.
No, tranqui,
está muerta, no sufre.
Pero, espera, que aún me queda el camino de vuelta.
¡No jodas que nos las traen muertas!
No, las sustituyen por gallinas vivas.
Las que entran por las que salen. Vuelven en un camión
que repone los miércoles, una vez cada dos semanas
- y ahí está Omar. - ¿Y quién coño es Omar?
Él se encarga de rellenar el aplicador
con lo que yo le diga
y vuelve a casa
con mamá gallina.
Joder, qué puto lío, Zulema.
Vamos a ver, ¿cómo sabemos nosotras la gallina que van rellenas?
Porque todas las gallinas vienen marcadas
con una arandelita amarilla.
Cero, gallina vacía.
Equis, gallina mulera.
¿Y todo este business lo has montado en un mes?
¿Estás dentro o fuera?
Pues voy a tener que empezar a pensar
cómo voy a hacer para robar los tampones, ¿no?
Llevas cuatro semanas saliendo.
¿Algo que contar?
No.
No te creo.
¿Qué me escondes, Mercedes?
Que no escondo nada.
¿Y por qué tu mirada dice otra cosa?
No es la mirada,
es la cara...
de póquer.
Y eso significa que aquí es donde empezamos el juego.
¿Qué hace ella aquí?
Soy su representante.
A ver, esto va así:
nosotras tenemos algo que tú quieres,
que es el número del contenedor de tu hermano, y tú no.
Zulema, vuelve a tu celda.
Te libraste una vez,
no habrá una segunda.
Que hayas dejado de dormir en el suelo,
- no te convierte en reina. - Ya.
En hormiguita, de las que van poco a poco.
¿Sabes?
Llevo demasiado tiempo en política
para saber que valgo más por lo que callo que por lo que digo.
¿Me estás intentando chantajear?
Para mí no vales nada.
Ahí te equivocas.
La concejala
vale un contenedor lleno de dinero.
Así que se acabaron los regalitos a mi hija.
No te vuelvas a acercar a ella, ¿entendido?
Akame,
los chinos sois negociantes por naturaleza, ¿no?
Y aquí el negocio es salir de la cárcel.
¿Es lo único que vas a pedir a cambio?
Todas ganamos.
Tú, tu contenedor lleno de dinero,
yo mi libertad y ella que la dejéis en paz.
Y, por cierto,
lo de la guerra,
mejor lo dejamos para más adelante.
No son buenas para el negocio.
¿Le gustó?
A tu hija.
¿Le gustó la bicicleta?
Dudábamos entre rosa y amarillo,
sus dos colores favoritos.
No, estoy mirando,
porque tampoco sé cómo jugar a estas cosas.
¿Zulema? Sé que es nueva.
Es peculiar,
pero...
no.
Nos hemos cruzado un par de veces,
nos miramos, pero poco más.
Zulema,
creo que no quiero seguir con esto.
Tú no me puedes proteger siempre,
las 24 horas del día.
Y mucho menos a mi hija.
- ¿Y quién puede? - La policía.
Voy a contárselo todo.
Lo del dinero, lo de Akame, lo de la fuga...
Todo.
No le voy a contar nada de ti, te lo prometo.
Pero es que no voy a poner en riesgo a mi hija.
Olvídate de mí.
Te entiendo.
Tu hija es lo primero.
Pero acepta un consejo:
piénsatelo.
Date 24, 48 horas.
Porque si hablas con la policía, no hay vuelta atrás.
Eso sí,
decidas lo que decidas,
estaré contigo.
Gracias.
Anda que las chinas esas,
cortan las patatas así de pequeñitas.
Madre de Dios.
La patata hay que cortarla gorda
y romperla para que suelte la fécula
y hervirla a fuego fuerte.
Y luego,
ya si le agregas su chorro de aceite,
su lacón, sus grelos, su pimentito dulce...
Bocatto di cardenale.
Carne picada, huevo batido,
pan rallado,
ajo, cebolla, pimiento rojo
y cinco patatas.
Madre de Dios.
¿Qué te pasa, Soledad?
Me van a acusar del asesinato...
del único hombre que me ha querido en la vida.
Y yo sé quién lo mató.
¿Y por qué no lo denuncias a la policía?
Yo estoy aquí por haber hecho una barbacoa de mi primer marido,
¿quién va a creer que no maté al segundo?
Mami.
Mami, no estoy bien.
¿Qué te pasa, mi niña?
No, Tere, no.
No puedes arruinar todo lo que tú has hecho para ganar tu medalla.
Llevas dos meses limpia.
- Me lo voy a llevar - No, no.
Quédate la papelina.
- Pero ¿qué coño estás diciendo? - ¿Cómo que qué coño?
¿Acaso eres tú la enganchada?
No, ¿verdad?
Es ella la que se tiene quitar.
La última vez que tuvo una recaída
hubo que pincharla con Naloxona cuando estaba medio muerta.
¿Tú crees que ella puede controlar?
Mira, Sole, yo no entiendo de matemáticas,
ni de física, ni de nada de eso,
pero de lo que sí sé es de drogas y de yonquis.
Pues a esta yonqui, tú no la conoces.
Y si le quitamos ahora la papelina,
dentro de una hora tiene dos.
Eso no arregla nada.
A ver, chica.
Mira, el caballo se deja
porque tú quieres,
porque tú puedes,
no porque te lo diga nadie.
Es una putada, ya lo sé.
- Sí. - Pero es así.
Tú tienes que poder, mujer.
Vale.
Ya lo verás.
Tienes que poder.
Vale.
Tere,
¿quién te dio la puta papela esa?
Buenas noticias.
Ha llegado el primer envío de la agencia.
- Gallina Exprés. - Pero ¿cómo que ya?
¿Toda la mandanga que me has contado esta mañana
- ya está pasando? - Desde hace una semana.
Pero necesito tener acceso diario al gallinero
si queremos tener el control.
- ¿Quieres? - ¿Gominolas?
Me encantan.
¿Gominolas?
Sí, tenía que hacer una prueba para saber que funcionaba.
Y ahora que sabes que funciona,
¿qué vamos a meter?
Glicerina.
Gallinitas, tampones,
explosivos...
Pensé que éramos amigas, Zulema.
¿No me pensabas decir nada?
Anabel, a tomar por culo de aquí.
El otro día me dije:
"¿Qué hace Zulema acumulando tampones a final de mes
cuando a ella le baja la regla el día 20?".
Sí, hombre, sí, tú sabes aquí cuando le viene la regla a cada una.
A las mujeres cuando conviven culo con culo
se les acaba sincronizando, ¿no lo sabías?
Bueno, a Ferreiro no.
A ella le bajaba el día siete.
Sole, menopáusica, Tere, a su bola por las drogas...
Lo tengo todo en mi libretita. ¿Sigo?
- No, qué va. - Qué asco.
¿Y qué es lo que quieres a cambio de mantenernos informadas
de los ciclos menstruales?
Quiero un hueco
en el transporte.
Estás pensando en pequeño, querida Zulema Zahir.
Si una gallinita saca un huevo,
fácilmente le caben cuatro tampones.
Quiero dos con mi nombre.
Anabel Villaroch.
La pena es no poder mandarte a ti
y meterte dentro un vagón de metro.
Más.
A mí me cabe más.
No vas a entrar en el negocio.
Hubo un tiempo en el que tú y yo nos respetábamos.
Cada una marcaba su terreno.
Te conviene seguir haciéndolo.
Y a ti te conviene tenerme como socia,
¿sabes lo que tardo en quitarte el turno del gallinero?
Lo que se tarda en hacer dos mamadas.
Hubo un tiempo en que sabías cuándo tenías las de perder, Zulema.
Deja en paz a Tere.
No le pases más droga,
está tratando de salir del hoyo.
Aquí hay muchísimas otras yonquis a las que puedes vender tu mierda.
No pienso dejarla en paz.
Si quieres hacer el Proyecto Hombre, búscate otra yonqui.
Por cierto,
he oído que han cogido al que mató a tu marido.
Estarás contenta, ¿no?
El desgraciado va a colaborar con la policía,
va a contar quién le contrató.
Tú.
¿Qué injusta es la vida, verdad, Sole?
La jodida por culo esta nos la va a liar.
Tenemos que quitarnos de encima a Anabel, pero ya.
Anabel ya está fuera,
pero todavía no lo sabe.
Primero necesitamos que nos den el último turno en el gallinero.
Las que recogen las gallinas muertas.
Y los turnos los organiza Altagracia.
Jefa, ¿tiene un minuto?
Tú flipas.
Esa no es gallina,
es zorra.
Te lo va a oler desde lejos.
Ya,
pero yo tengo algo que ella quiere.
Sé quién mató a Unai. Tengo pruebas.
Zulema, que te estás cavando la tumba.
Esta tía te lleva por delante.
¿Tú sabes a qué estás jugando?
No va de farol. Tiene la muerte en la mirada.
Quita.
Te espero en la garita antes del cierre.
Y más te vale que aparezcas,
o mañana amaneces con la cabeza abierta.
Es justo.
¿Y Anabel?
Sole.
¿Acetona?
¿Me vas a hacer las uñas? ¡Hija de puta!
Ya yo quemé a un hombre una vez.
La segunda es más fácil,
sé cómo vas a gritar
y sé cómo vas a oler.
¡No!
¡Sole! ¡No!
¡Socorro!
Mira, ¿ves este murito?
El mar, las cadenas, el poema,
el sueño va sobre el tiempo.
Cuando yo salga de aquí,
voy a dejar mi camisa
con mi número bien a la vista, como...
una bandera pirata.
De una cárcel te vas...
dejando huella o cicatrices y, yo voy a dejar el pack completo.
La puta reina del baile.
Vamos a hacer que merezca la pena.
Puta loca.
El único momento que he tenido de justicia en mi vida,
fue el día en que me condenaron.
Yo era culpable.
Era culpable.
Nunca vi más justicia,
ni antes ni después.
¿Y quemar viva a Anabel es justicia?
Venga, Pruden, vete de aquí,
que esto no es contigo, venga.
¡Llama a los funcionarios! ¡Por favor! ¡Pruden!
A ver, a ver,
esto es cosa vuestra.
Si no os importa,
voy a quedarme aquí sentada a mirar.
Quédate ahí.
El cable que mató a Unai.
En el centro la sangre de Unai...
Y, en uno de los extremos, la de la presa que tiró del cable,
la que lo mató:
Anabel Villaroch.
Vete para la pinga de aquí, ¡cojones!
Que te van a acusar de cómplice.
Dale, vete para la pinga. ¡Dale!
Ya ves tú,
¿y qué van a hacerme?
¿Me van a meter en la cárcel? Ay, Dios.
Venga mujer, enciende esa cerilla de una vez,
que tenemos que ir a cenar.
No, Sole.
No.
No.
En la galería se dice que tu novio cobraba un sobresueldo,
pero, Unai...
era...
ambicioso.
Jugaba a demasiadas bandas.
Anabel ideó lo del cable.
Anabel ejecutó a tu amiguito.
¿Cómo sé que lo que dices es cierto?
Tienes el cable para comprobarlo.
Lo malo es que una prueba de ADN tarda semanas.
Engañándote, pierdo más que gano.
Vete.
Mereces morir.
Se merece morir.
- Se merece morir. - Sí.
Seguro que sí,
pero ¿mereces tú cargar con su asesinato?
Cuidado con la venganza Soledad,
que corta por los dos lados.
Venga, Pruden.
Vámonos, Pruden.
Venga.
Hija de puta.
Hija de puta.
La voy a matar.
La voy a matar, hija de puta.
Hija de puta, hija de puta...
Te voy a matar, hija de puta.
Te voy a matar, hija de puta.
¿Qué tienes ahí?
Nada, jefa.
Contra el mueble.
¿Pensabas matar a alguien?
No, no, jefa.
Soy incapaz de matar a nadie.
Esto es por Unai.
Las malas existimos para que podáis diferenciar a las buenas.
Ahora, ellas van a parecer todas un poco más miserables.
Esa es mi herencia.
A ver, hijas de puta. ¿Me vais a echar de menos?
Tres,
dos,
uno, cero.
Si vamos a ir contra las chinas,
tenemos que ser un equipo sin fisuras.
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