All language subtitles for cuatro paredes 2025

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Original subtitles

¿Listo?

Hola.

Hola.

Sofía, ¿verdad?

Sí, Sofía Vergara.

¿Y tú?

Arturo, ¿no?

Sí.

Oye, Sofía, no sé si sabes, tu papá y yo empezamos juntos

a hacer teatro, ¿lo sabías?

Sí, ya sabía.

Ah, mira.

¿Y sabes qué obra de teatro queremos montar?

Sí, la de todos los años.

Muy bien.

Me gustaría que me cuentes por qué quieres ser actriz.

Pero que me lo cuentes sin hablar.

Ya voy, ya, mamá.

Pon la maleta en la entrada.

Vale.

Mi vida, te estoy llamando y no me coges.

Vamos a ir bajando, porque estamos ya listas.

Mamá, ¿vamos a dormir en tiendas de campaña?

Sí, es un plan muy chulo.

¿Te apetece?

A ver, estará Javier, que va con sus hijas.

¿Pero por qué no vamos a casa de los Haitites?

Porque este año queríamos hacer algo especial.

Ahí conoceréis a más niños, hay piscina.

Va a ser muy chulo y corazón.

¿Te hago el teatro?

A ver.

Mi vida, compra, por favor, las pastillas para el marido, que no

se te olvide.

Y, por favor, date prisa.

Este paso nos va a tocar con los días de noche.

¡Mamá, dile a Ita que lleve ese tal de linchón!

Sofía, ayúdame a recoger la comida, anda.

Mamá, ¿Ita me podrá ayudar en lo de Puc?

Claro, cariño, ¿no ves que Ita ha cerrado la pescadería dos semanas?

¡Vamos a estar totalmente de vacaciones!

¿Tenéis hambre?

Hola, Rosa, dime, he visto que me has llamado.

Sí, del piso de Justo me encargo yo.

Me he citado con ellos a la vuelta de vacaciones, sí.

No, no, no lo enseñes tú, que esa comisión es mía.

Puc, ¿por qué no comes?

Estás malito.

A ver, me voy a ir unos días, ¿vale?

Hace que no cojo vacaciones.

Bueno, pues háblalo con el jefe, ¿vale?

Venga.

Sí, sí, háblalo con el jefe, no lo voy a discutir contigo.

Sofía, ¿qué haces, hija?

Que tengo hambre.

A ver, esto lo guardamos en el refrigerador.

Ya pararemos en el camino, ¿vale?

A comer un bocadillo.

¿Seguro que no nos podemos llevar a Puc?

Ay, ¿cómo nos vamos a llevar a Puc, hija mía?

Todo esto, ¿qué voy a hacer?

Que se lo lleve Constanza cuando venga y lo que no quiera

que lo tire.

¿Cómo está malito?

Vendrá Constanza a cuidar a tus peces.

Vale.

Venga, barriega un poco las plantas, que nos vamos a ir ya.

Agur, Puc, ponte bueno, ¿vale?

Sí.

No las ríes demasiado, que si no las ahogas.

Cuidado.

Vale.

Ama, ¿cómo te gusta más?

Venga, vamos a ir bajando.

Esperamos a Ita en el portal.

Deja eso ya, Sofía, vamos.

No me digas que no se dejan cerradas.

Dame las llaves, anda.

¿Qué se me otorgará por tanto ansiado tesoro?

Eh, no sé qué desea, señora.

¿Se me concederá un deseo?

Depende del deseo que usted me pida, se le concederá o no

se le concederá.

A ver, ¿qué quieres?

Que vengas conmigo todas las noches al escondite.

Ajá.

Y que luego volví de ti.

Ah, y me quedo ahí en el bosque, ¿no?

Yo sola.

Eso es.

Ah, qué bien, qué buen juego, me encanta.

Pero quiero que Ita me ayude a hacer lo de Puc, porque

es muy difícil y es en castellano antiguo.

Castellano antiguo es muy difícil, sí.

Pues eso lo tienes fácil, porque sabes que a Ita le encanta.

Mira, ya está aquí.

¿Sí?

¿Sí?

Sí, soy yo.

Estoy con mi hija.

¿Por qué?

¿Cómo?

No, no, ahora mismo no sé cómo podemos ir.

Eh...

¿En qué hospital?

¿En qué hospital?

Pero, ¿cómo está bien?

No, dígame, ¿está bien?

¡Listo, ya está en play!

¡Silencio!

¡Shh!

¡Venga, acción!

Venga, vete por las plantas.

¡Qué bonitas son!

¿Ahora qué hago?

Ahora tienes que ir con mucho miedo, porque te piensas que estás

sola en casa.

Vale.

Esta aquí antes no estaba, ¿no?

Uf, por fin sola.

¡Guau!

Ahora es cuando le digo que se beba la sangre.

Eso no va ahora, ahora solo va a asustarla.

Y cuando vaya al banquete se bebe la sangre sin querer.

Sin querer no, se la bebe porque se la doy yo.

Que no se la das tú, Lidia, que ya lo hemos hablado.

Que no, que no lo hemos hablado.

Siempre tenemos que hacer lo que tú digas.

Joder, pesada.

¿Es una mandona?

Venga, ahora sí, vamos a hacer una cosa.

Hola, mamá.

Gracias.

A ver cuándo nos vemos.

Sí, estamos bien.

Sí, hemos estado bien.

Te quiero, mamá.

Te paso con mamá, ¿vale?

Es la mamá.

Date prisa que tenemos que ir a lavar la peli.

Hola, Elena, ¿qué pasa?

Sí, yo acabo de llegar y esto parece el pasaje del terror.

Una pasada.

Sí, claro.

Podemos ir a veros el fin de semana, si queréis.

Así celebráis con Sofía.

En el banco está, ¿o sí?

¿Qué es eso?

Pues que bebía más de lo que pensaba por la pescadería, Sofía.

Bueno, pues pensé que lo había devuelto, Elena, la verdad.

No lo sé.

Pues vendiendo pisos por ahora.

¿Podemos hablar en otro momento, por favor?

¿El fin de semana?

No, vamos en el bus, de verdad.

Venga.

Agur.

Venga.

Pero bueno, vaya fiesta, vaya pastel, vaya todo que han preparado, ¿no?

Qué suerte.

Vamos a cantar.

Venga, vamos a cantar, cariño.

No, espera, primero tengo que pedir un deseo.

Claro que sí, un deseo, va, cariño.

Que yo quiero no se puede cumplir.

Yo sé de un deseo que sí se puede cumplir, cariño, y

tiene que ver con el teatro.

¡Ah, ya lo sé!

Es que le doy a ella el personaje de Puc.

No, el personaje de Puc me lo van a dar a mí.

Bueno, a ver, los deseos no se dicen que si no, no

se cumplen, ¿verdad?

Venga.

Sopla.

No sé si quiere hacer teatro.

¿Qué dice, mi niña?

¿Te ayudo?

Más fuerte.

¡Bien!

A ver, ¿y cómo es que se llama la obra que van

a hacer?

El sueño de los 12 de verano.

Y yo voy a ser Puc.

Bueno, esto no lo sabes, hasta la edad no nos lo dicen.

Mira, Lidia, tu mamá.

Vaya, la que habéis montado, por favor, pero ¿qué tal el cumple?

Muy bien.

¿No habéis pasado miedo?

Sí.

¡Qué guay!

Está súper bonita.

Sí.

Y esto es para Sofía.

¡Oh, qué bien, mi niña!

A ver si te gusta, bonita.

¡Que lo abra!

¿Quieres tomar algo?

Pruébatelo.

A ver si le gusta.

Seguro que te queda grande.

¿Te gusta?

Sí, ¿qué le gusta, mi niña?

Para el invierno va genial.

Bueno, ahora estamos a como 35 grados, pero bueno, el armario está

bien.

Es que ya han sacado la temporada de invierno, pero a ver,

que este mes han dicho que va a hacer frío.

Está muy bien, Sofía.

Está guapísima, mi niña.

Lidia, amor, nos vamos a casa, que tenemos prisa.

Bueno, que ahora sí tú también, ¿vale?

Venga, movimiento, chicas.

Venga, despedirse.

Adiós.

Gracias.

¿Quién quiere tarta?

Yo.

¡Hola!

¿Qué he dicho yo?

Pues Dani, gracias por el regalo, ¿no?

Bueno, de nada.

Claro que sí.

Tú cualquier cosa que necesites me dices, ¿vale?

De verdad, ¿eh?

Gracias.

Agur, Sofía.

Agur, Sofía.

Vamos, niñas.

Agur.

¿Estás con él algún?

¿Te ha gustado?

¿Eh?

A ver, ¿qué es eso de que no quieres hacer teatro, eh?

Lo vas a hacer muy bien.

Y a tu Aita le encantaría.

Seguro que cogen a Lidia.

A ver, ¿cómo van a coger a Lidia si tú eres el

duende más bonito que ha parido este planeta?

¿Eh?

También le echo de menos.

¿Qué haces, cariño?

Esto, esto.

Pero si aquí hay un montón de cosas que te sirven, cariño.

Mira, el uniforme que te dio tu padre, que te queda chulísimo.

¿Qué pasa?

Mamá ha tirado todas las cosas de Aita.

Sus cosas, las señoras.

No, mi niña.

¿Sabes?

Mamá ha tirado todo lo que nos sirve.

La ropa, las cosas del baño, el cepillo.

El cepillo de dientes, ¿sabes?

Pero mamá nunca va a tirar sus recuerdos.

No, los recuerdos nunca se tiran.

¿Sabes, cariño?

Mira, escúchame.

Mamá llora porque lo echa muchísimo de menos.

Como tú, ¿verdad?

¿Te voy ya?

No, anda.

No, mi niña.

Tengo que esperar que venga tu madre.

Pero ¿sabes una cosa?

Hoy sí es mi último día aquí, ¿vale?

Ya no trabajaremos aquí.

¿Cómo?

¿Por qué?

Porque tú ya eres grande, mi reina.

¿No ves, pues?

Que ya, mira.

Que ya no te tengo que recoger ni al cole.

Pues, mamá ya no me necesita.

Anda.

Venga.

¿Pero vas a venir a verme?

¿Cómo no te voy a venir a ver, mi niña?

Con lo que te quiero, voy a dejarte de ver.

Venga, vamos a llevar esto al trastero.

Bien ordenadito, ¿vale?

Ordenadito, sin tirar.

Hola.

Perdóname que llego tarde.

Espera, que vuelvo a pescar.

¿Qué tal?

Me han dicho que no hacía el teatro hoy.

No, hoy no se encontraba muy bien, ¿sabes?

¿Ah, no?

Mamá.

¿Y qué es todo eso?

Nada, son cositas que Sofía quiere guardar también en el trastero, ¿sabes?

Ya.

Constanza, ¿me ayudas?

No, ya la ayudo yo.

Venga, que le ayude la mamá.

Toma, cariño.

Sí, que Constanza se tiene que ir.

Esto no va para el trastero.

Esto lo tienes que guardar muy bien, que lo necesita.

Venga, cuídate mucho, que te veré, ¿vale?

Adiós.

Ya lo siento, te he hecho esperar, pero es que tengo el

encargado que es un desastre.

No sé cómo voy a hacer, la verdad.

Ya, nada.

Pues bueno, pues nada.

Ay, Constanza, no sé.

Ya nos veremos.

Espero que encuentres un trabajo pronto.

Tú tranquila, que algo saldrá, ¿vale?

Vosotros también vais al trastero.

¿Qué pasa?

¿Eh?

Pero...

¿Qué haces, cariño?

¿Qué pasa?

Quiero que se quede Constanza.

Ya lo sé, yo también quiero que se quede, pero es que

no la puedo pagar.

Me están llegando facturas que no sé cómo pagarlas.

Y ahora me tengo que ocupar del negocio de Aita.

Pero es que tampoco sé llevarlo.

¿Me entiendes?

Todo se va a solucionar, de verdad.

Y Constanza podrá volver con nosotros.

Mira, tengo una idea.

¿Por qué no me acompañas ahora que tengo que ir a enseñar

un piso?

Que tú me vas a dar mucha suerte.

Y después nos vamos a merendar.

A tomar un...

Croffle.

Croffle.

Eso.

¿Quieres?

¿Sí?

Venga.

A ver,

ama, ¿cuál te gusta más?

¿Este o este?

Son los dos muy bonitos, ¿no?

Bueno, este que tiene forma de árbol de Navidad.

A mí también.

Estos son muy bonitos también.

Sí, es que estoy haciendo como cuadros, en plan para luego pegarlos

así.

Mira este, qué bonito me ha quedado.

Pues si lo eché yo.

Venga, anda.

Recoge ya que vamos a cenar.

¿Tan pronto?

Sí, tan pronto.

Toma, prueba eso.

Toma.

Ay, coño, me he quemado.

¿Todavía vamos a comer lo que acusa que no se ha pescado?

Es lo que hay, cariño.

Me has puesto muchísimo.

Cómete la mitad, ¿vale?

Me ha quedado muy rico.

¿Has vendido los muebles?

Sí.

¿Y vas a vender algo más?

No lo sé.

El mueble lo he vendido porque los satélites me han dejado.

Y luego he vendido otras cosas que estaban viejas, que no usábamos.

Puedes vender las cosas de Aita si quieres, ¿eh?

Están en el trastero.

Me tengo que ir.

¿A dónde?

He quedado con un amigo de Aita.

Me está ayudando con las cuentas de la pescadería.

Si quieres paso por el súper y compro algo que te guste.

Muy bien.

¿Bien?

A ver.

Dime qué te gustaría.

No sé.

Napolitana.

Bollitos.

Huevo, chorizo.

Y unas zapas.

Ya.

Pues acábate el pesca y mañana cenamos tortilla con chorizo, ¿vale?

Vale.

Venga, vuelvo pronto.

Te quiero.

¿Qué?

¡El móvil!

A ver, si necesitas algo tienes que llamar a Javier, el amigo

de Aita.

¿Vale?

Y no abras a nadie, ¿eh?

Que sí.

Ya lo sabes.

Mamá, soy Sofía.

Hola.

Sí.

Sí, un poco.

Ah, era para decirte que ya he hecho la lista del olimpiado.

Sí, bueno.

Ah, es que se ha ido con un amigo de Aita.

Sí, algo así.

¿Estás solo?

Ah, ya, mamá, espera, que va a empezar mi peli favorita, ¿vale?

Ah, bueno, pues ya llamamos.

Adiós, cariño.

O sea, es que el pilpil es tiqui, tiqui, tiqui, tiqui.

No es darle un meneo a la cazuela.

El pilpil hay que tener mano para hacerlo.

Sí, sobre todo la tuya.

¿Eh?

No, porque no hemos querido.

Sí, oiga, mamá.

Qué bonito ha quedado el árbol.

Es que tienes una imaginación de verdad.

Con cuatro cartones el árbol que has hecho es una maravilla.

Precioso.

Qué artista.

Ay, Tite, mira.

Es que ya lo he visto.

Está muy bonito, Sofía, eh, precioso.

Venga, pues trae los regalos.

¿Me regalo?

Vamos a ver, vamos a ver lo que hay aquí.

Vamos a ver lo que hay aquí, que pone aquí.

Sofía, Sofía.

Mira.

¿Qué es, ay, Tite?

Un poquito de paciencia.

¿Esto qué hago?

Pon el linarro también.

Claro.

Esto aquí en el arbolito.

Para las dos.

El regalo y esto para mamá.

¿Lo puedo abrir ya, Tite?

No, cuando te diga, mamá.

Tú espera, mira, pregúntaselo.

Mamá, ¿puedo abrir ya mi regalo?

Esperamos un poquito, ¿no?

¿Ves?

Ay, gracias.

¿Y la tía Julieta no venía a estas navidades?

¿Qué va, qué va?

¿Cómo va a venir?

Tú sabes lo que vale el billete de Peru aquí.

No puede venir más.

A ver, vamos a ver.

Precioso el árbol, ¿verdad?

Sí, muy bonito.

Juana, yo te veo cara de cansada.

Teníamos que haber hecho la cena en mi casa porque yo hubiera

hecho un asadito y hubiéramos venido a buscaros.

Pero no entiendes que tiene trabajo, ¿no?

Que este es un momento de lío en la pescadería.

Es cuando más pollón hay.

Precisamente se lo digo por eso, porque está cansada.

La veo cansada.

¿Puedo abrir ya mi regalo?

Bueno, entonces espérate.

Cuando diga, ama.

No, cuando diga, yo.

Abre yo.

Venga.

No, no, no.

Esto no es así, ¿eh?

Bueno, no vale.

Ama más.

Nada, nada.

Venga, lo que queráis.

A ver, ¿qué es?

Un ladrillo.

Un ladrillo, dice.

¡Amala!

¡Es lo que yo quería!

¡Te lo voy a enseñar!

Cuidado, cuidado.

No corras.

No corras.

No se te caiga.

Ama, no tiene mi mejor amiga.

Claro.

Y se puede pintar, se puede escuchar música, se puede grabar vídeos,

se puede jugar a juegos.

Venga.

¡Ama!

Te estoy abriendo la otra botella que habéis traído.

Oye, que no, no, no abras más de verdad, ¿eh?

Yo no voy a beber.

Mira, macho.

¿Y eso?

Es una tablet.

Es que también no hemos dudado, ¿eh?

Que no sabíamos si comprársela o no, pero al final hemos decidido

que sí, porque es lo único que quiere.

Ya, claro que lo quiere.

¡Me encanta, mamá!

Venga.

¿Qué haces?

No hay nada, mamá.

A ver, Sofía, ¿qué haces?

Que tengo hambre.

¿Qué vas a tener hambre si has dejado toda la comida en

el plato?

Venga, tira para allá y come el turrón.

Que te he cogido la tarjeta de regalo, entonces la puedes cambiar

por lo que quieras, ¿eh?

Bueno, incluso me han dicho que te devuelven el dinero, o sea,

que tú verás.

No, el dinero no me lo voy a quedar.

Bueno, tú misma, tú decide.

Escucha, que la próxima vez que venga te voy a traer una

carne buenísima del pueblo, que así tienes para una temporadita.

Y luego las manzanas.

Este año...

Sofía, desaparecido, que los sepáis, ¿eh?

¿Qué me estás diciendo?

Ahí va, ahí va.

Pues yo oigo algo por aquí, por debajo de la mesa, no

sé si es un gato.

Tienes un poquito más para cerrar, si quieres.

Es la última, ya, es la última.

Ay, así estoy con todas las de arriba.

¿Gatito?

Que quería hablar con vosotros.

Sí.

Nos van a cerrar la pescadería.

Me hubiera encantado, pero...

el banco me ha dicho que hasta aquí.

No tengo dinero, en la inmobiliaria ya no cuentan conmigo porque estaba

todo el día ahí.

No sé qué vamos a hacer.

Tú no tienes la culpa, ¿eh?

Andrés gastó muchísimo dinero y mira, pues no han salido las cosas.

Ya te dije yo que estaba invirtiendo demasiado en la reforma, demasiado.

Porque estaba bien como estaba.

Ya está bien como estaba, por favor.

A ver, era antigua, de acuerdo, pero es que todo funcionaba, ¿o

no es verdad?

Vieja, vieja, que estaba cayendo a pedazos.

Bueno, ya está, esa discusión ya fin.

Fin, por favor, es a fin.

A ver, ahora el tema es...

es que a nosotros no nos queda dinero.

¿Nada?

Nada, lo dimos todo a él.

Sí, ahora...

a ver cómo nos bandeamos con...

¿sabes cómo son los bancos?

Claro, es que...

es que hemos hablado con la casa.

Bueno, si lo necesitáis, es que podéis venir al pueblo, allí nos

arreglamos todos juntos.

No, yo de mi casa no me voy a ir.

¿Pero por qué no?

¿Por qué no?

Pues que venga la niña, habrá unos días al menos de vacaciones.

Bueno, eso es lo que ella quiera, ¿no?

Sí, claro.

Ah, vale.

Sofía, ¿dónde estás?

Sal de ahí, anda.

¿Has oído a los haitites?

Que te puedes ir con ellos, si quieres.

¿Quieres venir al pueblo?

Quiero estar contigo.

Mi actriz favorita!

¿Sabéis que está yendo a clases de teatro?

Ah, mira, como su padre.

Sí, el otro día la vi en una clase que me invitaron,

¿verdad?

Estaba su profe, Arturo, que les decía ¡Haced unos ejercicios de animales!

¿Tú cuál eres?

¿Y tú eres...? Yo era el caballo relinchón.

¿El caballo qué?

Relinchón.

Sí, sí, iba relinchando por toda la sala ahí, riéndose, ¿verdad?, hasta

que te caíste.

Sí, me resbalé con Lidia porque era una serpiente salvaje.

¡Uy, uy, uy, uy!

Siempre me quiere molestar.

Ay, le ayuda a Suaita, es...

¿Eh?

Pues que...

Suaita le grabó unos audios que tiene todos los textos de la

obra de Puck en el móvil.

¿Y tú lo escuchas?

Yo no, los he borrado.

¿Cómo que los has borrado?

Eh, no, no, no.

A ver, a ver, el teatro está muy bien, el teatro es

muy importante, pero más importancia tienen las notas, Sofía.

Eso no lo están diciendo nada.

¿Qué pasa con las notas?

Bueno, ha suspendido dos, pero se está esforzando mucho.

Ah, bueno.

Si se esfuerza, eso es lo más importante.

Eso es.

Y ya está.

Y además ya lo sacará.

No pasa nada.

Si todos los años ha ido muy bien.

Hola, venga.

Vámonos.

¿Vamos ya?

Sí.

Bueno, venga.

Tenemos una hora hasta casa de mí.

Te diré una cosa, cada vez me gusta menos conducir de noche.

Ya solo me faltaba que te durmieras en el coche.

Oye, pero ¿cuándo, cuándo?

O sea, mira que...

¿Vais a dormir en el sofá?

¿O yo duermo en el sofá y vosotros aquí?

No, no.

A mí me gusta amanecer en mi casa, en mi cama, con

el canto del gallo.

¿Qui, qui, qui?

¿Es Sofía?

Venga, vámonos.

¡Ay, mi chiquituna!

¡Agur, mamá!

¡Agur, preciosa!

¡Hala, pues!

¡Hala!

Coge la checata.

Ah.

Bueno.

¡El caballo religiona!

Tú tranquila.

Ya, ya lo iremos hablando, a ver cómo se soluciona esto, ¿eh?

¡Hala, venga, venga!

Ya, vamos.

Venga, siento.

¡Ah!

¡Hala, Agur!

¡Agur, Agur!

¡Hala, guapas!

¿Cómo no sabías de tu regalo?

No.

A ver.

Está bien.

Ana.

¿Eh?

¿Tú cuando perdiste a tu osita lloraste?

Sí, claro.

¿Y yo por qué no lloro?

¿Se me había olvidado?

Que tengo tu regalo.

A ver si te gusta.

Son las que querías.

Gracias, ama.

Son mis colores favoritos.

¿Dónde vas, ama?

Pues mira, voy por fin a una cita que me han dado

con María Ángeles, la asistenta social.

¿Nos van a dar dinero?

Dinero no.

Pero me pueden conceder alguna ayuda o buscarme un trabajo.

Ponte este, ama.

Ah, sí, vamos.

Ese me voy a poner.

De Merlín me disfrazo.

Venga, ama.

Que con ese se concederán todos tus deseos.

¿Quieres que me lo ponga?

¡Claro!

A ver.

A ver si se me conceden mis deseos.

Para pensárselo.

¿Quién me los va a conceder?

Pues yo, obviamente.

Sí, ¿eres tú, María Ángeles?

Sí.

A ver.

Pues mira, María Ángeles, me gustaría mucho si pudiera ser tener una

chimenea muy, muy, muy calentita, que nunca se apague ni con todo

el viento.

¿Ah, sí?

Pues yo te lo puedo conceder.

Gracias.

¡Un, dos, tres!

¡Ya!

¡Concedido!

Venga, tu segundo deseo.

Ah, tengo más.

¿Ah, sí?

Ah, pero yo te puedo proponer una cosita.

A ver.

Yo te puedo dar la maleta más grande del mundo con dinero

infinito.

Ay, eso estaría muy bien.

¿Me lo aceptas?

Sí, me encantaría, por favor.

¡Un, dos, tres!

¡Concedido!

Gracias.

Y tu último deseo.

Piénsatelo muy, muy bien.

Pues a ver.

Ama, pon voz de viejecita pobre.

Mi deseo, señora María Ángeles, sería tener un trabajo, un buen trabajo,

pocas horas, porque quiero estar con mi hija también, para no tenernos

que ir de esta casa.

¿Ah, sí?

Pues yo te lo puedo dar.

¡Una, dos y tres!

¡Concedido!

¡Ya!

Muy bien.

Pues ahora vamos a celebrar.

¿A celebrar?

A ver.

¿Cómo celebramos?

Pues bailando.

Venga, chicos, comed un poco más, que no coméis nada.

Vamos, Puc.

¡Au!

¿Te has quemado?

Sí.

Pues ten cuidado.

Joder, se me está cayendo todo el pelo.

¡Coño!

No, no, no te metas, que te voy a pasar la pelota.

A ver.

¿Por dónde te picaba?

Por aquí.

¿Y quién te dice que hueles mal?

No es niña, es el coli.

Ay, mamá.

Es que sí que tienes, Sofía.

Pues te puedes duchar en el colegio.

Perfectamente.

Aunque no tengas gimnasia.

¿No?

Tengo que hacerlo.

Hazlo tú si quieres.

No.

¿Me has oído?

Te puedes duchar en el colegio aunque no tengas gimnasia.

¿Y si me ven?

¿Si te ven qué?

No estarías haciendo nada malo.

Ya, pero no quiero que sepa que no tenemos agua caliente en

casa.

Oye, mamá, para ya.

¿No vas a abrir?

No, no voy a abrir.

¿Por qué?

Pues porque será el del alquiler que viene los sábados.

Bueno, pues voy a abrir yo y le digo que no estés.

Que no, no, no, no.

Ven, ven.

No, no, que voy yo, mamá.

Bueno, pregunta antes de abrir.

Vale.

¿Quién es?

Arturo.

¿Quién?

Arturo.

Uy.

Hola, Sofí.

Eh, hola.

¿Está tu madre?

Sí, sí, pasa.

¡Mamá, ha venido Arturo!

Hola, Juana.

¿Qué tal?

¿Qué tal, Arturo?

¿Cómo estás?

No, no me acerco mucho.

No te he oído, pero es que tengo un trancazo del copón.

¿No sabíamos que ibas a venir?

Bueno, mira, he venido a daros una buena noticia.

Bueno, dos buenas noticias, ¿vale?

La primera es esta.

Esto es un regalo para ti.

Tú puedes abrir.

¿Sí?

A ver, pasa.

A ver qué te parece.

Perdona, es que tengo la casa hecha un desastre.

Pues si miras la mía, vamos.

Esto es un palacio en comparación con la mía.

La mía es una leonera.

A ver qué te parece.

Abre, abre.

¿Soy Puc?

Sí, eres Puc.

Señora Puc.

¿Qué te parece?

¡Me encanta!

¿En serio?

Sí.

Gracias.

No, gracias a ti.

Te lo mereces por buena actriz.

¿Me lo puedo probar?

Sí, claro, pruébatelo.

Gracias, harto.

A ti, a ti, disfruta.

¿Vale?

¿Quieres tomar un café o algo?

No, no, que va, que va.

Si tengo en el portal abajo a mi mujer y a mi

hija que me están esperando para ir a comer.

Ya.

Escribí no sé cuántos, unos tres o cuatro mensajes, correos.

No sé si los has podido leer.

Ah, ¿sí?

Ay, perdóname, es que tengo el correo lleno y no me llegan.

Vale.

Bueno, yo te iba a llevar el traje a la clase, pero

como llevaba varios días sin venir al colegio, pues no sé, digo,

bueno, os lo acerco a casa y ya está.

Arturo, es que, a ver, la niña no va a poder ir

al teatro.

¿Pero por qué no me digas eso?

Bueno, a ver, porque llevamos un...

un tiempo difícil, no sé si sabes que...

su padre...

Sí.

Sí, sí, me interesa.

Bueno, pues no está muy centrada en los estudios, ¿sabes?

Está costándole mucho sacar el curso y yo creo que es mejor

que lo del teatro lo deje.

Bueno, yo sé, perdóname, lo siento, lo de tu marido, pero, amor,

yo creo que...

A ver, que lo del teatro yo creo que es al revés,

es decir, que con el tiempo, a corto plazo, va a hacer

que se interese más por otras asignativas.

Sí, ya lo sé, pero también económicamente es un esfuerzo...

Bueno, ahora mismo no lo puedo pagar.

Pero, a ver, si es por las mensualidades, se pueden pedir ayudas,

eso tienen remedio.

Bueno, ayudas he pedido ya, pero es que no me llegan esas

ayudas.

A ver, por ejemplo, yo te diría aquí en el barrio mismo,

es que yo vivo a...

Siéntete.

Sí, yo vivo a tres, cuatro manzanas de aquí y yo según

salgo del portal de mi casa, a 20 metros, a la derecha,

está Save the Children.

Ellos nos pueden ayudar a pagar la cuota de la comida, a

pagar las extraescolares...

Bueno, yo os voy a pagar el teatro, lo que pasa es

que ahora estoy trabajando en un pequeño trabajo que me ha salido

y buscando más.

Pero, amor, que ya te digo, no pasa nada.

Ahora mismo no pienses en el dinero.

Como decía mi madre, mejor...

Lo único que no tiene remedio es la salud o la muerte.

El dinero se puede arreglar, te arreglaré, no te preocupes, ¿vale?

Ya.

A ver, he pedido ayudas, pero, por ejemplo, la vida no me

la dan porque no estábamos casados.

Ya.

Y luego estoy esperando algunas que también puede ser que...

Vamos, que estoy haciendo lo que puedo para que Sofía esté bien.

Claro que sí, claro que sí.

Y...

Mira, escúchame, todo va a salir bien, ¿vale?

¿Te acuerdas antes que he dicho que tenía dos sorpresas?

Una de ellas es para ti, ¿vale?

A ver, yo he estado organizando con Gimeno, que es mi ayudante,

unas colonias, ¿vale?, para que los chicos y las chicas puedan ir

allí a ensayar y perfeccionar la obra de teatro de cara al

estreno, ¿sí?

Vale, pues he gestionado con el colegio el hecho de que Sofía

pueda ir gratis a esas colonias.

Nada.

Ah, eso está muy bien.

Perfecto, ya está.

Solo tienes que, lo único, cuando quieras, sin ninguna prisa, lo lees

y cuando quieras lo firmas, se lo das a la niña y

que me lo lleve al colegio y ya está.

Bueno, lo de las colonias le va a volver loco, eso le

va a gustar mucho a ella, sí.

Bueno, pues lo vemos.

Tienes una hija increíble.

Increíble.

Bueno, y me voy, que mi mujer y mi hija lo van

a matar, que están abajo.

Todo va a salir bien, ¿vale?

Todo va a salir bien.

Sofía, sal ya, que Arturo se va.

¿Pero esto qué es, señoras y señores?

¡Con ustedes, Puc!

Era increíble, increíble.

Gracias, Artur.

Por ti, por ti, mi amor.

Oye, mañana te espero en el ensayo, ¿sí o no?

Sí.

¿Bien?

¿Y mamá qué dice?

Sí, ¿no?

¿Sí?

Bueno.

Bueno, pues ya está, yo con él sí me quedo, ¿vale?

Te queda increíble.

Gracias.

Bueno, cuidado, ¿vale?

Chao, chao.

Adiós.

Chao.

¿Tú qué?

¿Tú qué?

Anda, que te estás mojando esto de vinagre.

La voy a lavar.

Y vente, que ya se enfría el agua.

Hablaste, hada, con acierto.

Soy ese alegre rondador nocturno.

Y yo divierto a Verón.

Y le hago sonreír cuando traigo algún caballero gordo y bien nutrido

de ambas.

Imitando el relincho de una yegua joven.

¡Cristalda!

Hola, cariño.

¡Pero qué guapa estás!

¿Pero si eres tú?

Soy Puc, la moderna.

¡Felicidades, mi niña!

¡Qué alegría!

¿Os ayudo?

A ver.

¿Te quieres ayudar?

Mira.

Son de chocolate.

¿Y qué es eso?

Son normales.

Guárdame esto en la nevera.

¿Hay de fresa?

No, son naturales.

Mira, te voy a guardar aquí Constanza unos porque se nos van

a caducar.

Mañana.

¿Y chorizo?

¿Chorizo no hay?

No, cariño, no hay chorizo.

Pero, ¿sabes?

Esta semana voy a ir al cole, te voy a recoger y

te voy a llevar un bocadillo de chorizo y de tortilla.

¿Te apetece?

Vale, mi niña, así queda.

A ver, cariñete.

¿No tiene frío?

Venga, va.

Abrígate un poco.

Va, corre.

Sí, sí.

Juana.

Tenemos que mirarlo de vuelta, ¿no?

Porque es que, a ver, aquí no se puede estar.

Mucho frío, Juana.

Todo lo pasas cinco meses.

Sí.

¿Qué hace?

Pero si no nos anima.

Juana, no pueden darle de baja.

Es que, es que no es normal.

¿Sabes qué?

Ya quedamos y vamos y nos informamos.

¡Oh!

¿Me vas a acompañar?

¿Ahora?

Cuidado, cuidado.

Esa es la madre de la pupila, Juana.

Limpiando la mierda de mi casa.

Espero que no me pegue nada.

Sofía, cariño, mi niña.

A ver.

¿Ya te has estado memorizado, mi amor?

¿Sí?

A ver, porque es que tengo unos deseos de que llegue a

fin de curso para ver tu actuación.

Y ahí estaré en primera fila.

Porque, a ver, que de mí no te puedes olvidar cuando seas

muy famosa.

¿Sí?

Y también puedo ser tu representante por unas pocas horitas.

¿Sí?

Venga, mi niña.

Venga, déjame esa carita, cariño, que me tengo que ir.

Esta semana nos vemos a la salida del cole, ¿vale?

Venga, adiós, amor.

Constanza.

¿Qué, cariño?

Dime.

¿Te vas?

Pero llévate estos yogures, ¿no?

No, Juana, déjalos, déjalos.

Déjalos, que yo ya llevo lo mío.

Tú tranquila.

Y nos veremos estos días, ¿no?

Sí.

¿Tienes una cita al mismo día que yo?

Claro, sí.

Me llamas y quedamos.

Podemos ir juntas.

Claro, y allí quedamos.

Claro.

Cielo, que me cuentas cuando te vea en el cole, ¿sí?

¿Un café?

¿Quieres?

No, Juana, llevo prisa.

Hoy no puedo.

Otro día, así que nos tomamos un café.

Pues nada, si sabes de alguien que le pueda hacer trabajo en

su casa...

Mira, sí, voy a dar voces y algo saldrá.

¿Sí?

Sí, que yo con lo que voy sacando, así, me ayuda con el alquiler...

Mira, yo llego perfectamente a fin de mes que...

Es que lo único que quiero es meterme debajo del colchón.

Que no, te pongas así, Juana.

Ya está, ya está.

Vale, bien, ya está.

Ven, Juana, siéntate.

Tranquila.

Va.

A ver.

Séntate.

Sofía, Juaniño, trae un vasito de agua a la mami, va.

Va, cariño mío.

Juana, por favor, ya.

Ya.

Es que no puedo más, ya no sé qué vas a hacer,

te lo juro.

Ya está, ya está.

Es que no me sale nada.

Ya está.

Me voy.

Yo lo único que quiero es que estés muy bien, de verdad.

Ya, cálmate, Juana.

No puedo más.

Mírame, por favor.

Tú recuérdame.

Tú mírate.

¿Vale?

Ya.

Mira, ¿sabes qué?

Te quiero.

Vamos a estar bien.

Vamos, Sofía, relincha.

Puc, tienes que relinchar, amiga.

No podemos hacer otra cosa.

¿Cómo que otra cosa?

¿Qué?

Es que cuando lo hago se ríen de mí.

¿Cuándo relinchas?

¿Quién se ríe de ti?

No, no, amiga, no se ríen de ti, se ríen contigo.

Cuando Shakespeare pone Puc relincha, lo pone en el texto para que

la gente sonríe y se ría.

Pero se ríe con el actor, porque lo hace bien, no del

actor.

Es que piensas todo el tiempo en la cuarta pared.

No tienes que pensar en la cuarta pared, sino en lo que

pasa aquí.

¿Cómo que en la cuarta pared?

Amiga, la cuarta pared.

¿Eres actriz?

¿Ese día no viniste a clase o qué?

Mira, muy fácil.

Estamos en casa, ¿sí?

Aquí.

Hay una pared, dos paredes, tres paredes, y ahí hay otra.

¿Sí?

Cuarta pared.

Cuarta pared, ahí.

En el teatro, escenario.

Una pared, dos paredes, tres paredes, y ahí no hay pared.

¿Qué hay?

¿Cómo que no hay pared?

No.

Cuando tú miras así en el teatro o en el escenario, ¿qué

hay ahí delante?

¡Ay, por favor!

Ah, vale, el público.

¡El público!

La cuarta pared.

Los ejercicios que hacemos en clase cuando decimos, venga, miramos ahí a

la gente de la clase y hacemos el bobo.

Es para perder la vergüenza.

A ver, está ahí el público.

Me da igual el público.

Ven, esa energía.

¿Esto es una actriz?

Amiga.

Venga, vamos, vamos, al público, venga.

¡No me da vergüenza!

¡Eh!

¡El hincho!

¡Eh!

Hola.

Buenas.

¿Qué tal?

¿Cómo estás?

Nada.

Que he venido a comentarte una cosilla, pero como no llegabas, nos

hemos puesto a ensayar hasta que vinieras.

Fíjate que nos ha dado una noche, hemos sacado cuatro linternas, yo

no sé si es que se ha ido la luz o lo

que sea, y el show más goón, que esto no para.

No, no, quédate.

Dime.

Nada, pues que...

Venía a comentarte que es que últimamente, ¿verdad, Sofí?

Pues que tiene...

Sofí tiene algunos problemas con las niñas de clase.

¿Qué problemas?

Sí.

Pues que está...

¿verdad?

Según me ha comentado, está circulando un vídeo por su clase.

Bien, tú ves ese vídeo ahí.

Ya le está afectando mucho, etcétera, etcétera.

¿Qué vídeo?

Cuéntale, cuéntale lo que me has dicho.

¿Qué vídeo, Sofía?

Vamos, que tampoco, si no quiere decirlo, pues...

Me lo puede contar ella, ¿no?

¿Por qué no me lo cuentas?

Sofía, ¿qué vídeo?

¡Que me digas qué vídeo!

Uno que te grabó Lili en su casa limpiando.

Eso era lo que quería contarte.

Ya.

Pero si quieres, que a lo mejor no es el momento mejor,

a lo mejor si quieres...

¿Pues has venido aquí a mi casa a decirme que yo no

me entero de lo que le pasa a mi hija?

¿Es eso?

Perdón, ¿qué dices, Juana?

¿Sabes, Arturo, cómo se acaban los problemas con esa niña?

Pero...

Quitándola del teatro.

No, pero...

Tú ya te puedes ir de mi casa.

Pero, Juana, por favor...

¡Que te vayas de mi casa!

Si me necesitáis, si pasa cualquier cosa, ¿ok?

Me llamáis por teléfono.

¿Me lo juras?

Tú también te vas a ir como mi hijita.

¡No, no!

Mírame, ¿tú confías en mí, sí o no?

Pues ya está, esto va a salir todo bien, te lo juro.

¿Sí?

¿Vale?

¿Ok?

Me llamáis por teléfono.

Si necesitáis cualquier cosa, ¿entendido?

¿Sí o no?

Venga, va a salir todo bien.

Yo no me voy a ir.

Venga, chao.

Chao.

¡Mamá!

He llegado.

¿Mamá?

¡Mamá!

¡Mamá!

Espera.

¿Qué haces aquí?

¿No te llevan mañana los Haitites al cole?

Sí, pero es que la Eteri se ha torcido el tobillo y

hemos tenido que ir a urgencias.

¿Y por qué no me han llamado?

Pues es que te han llamado.

Vamos a la cocina, anda.

¿Quieres comer algo?

Vale.

¿Con quién estabas hablando, amor?

Está muy sucia el agua.

¿El qué?

Está sucio.

Hola, Sofía.

¿Qué tal?

Yo soy Javier.

Tenía muchas ganas de conocerte.

¿Cómo estás?

Es Javier, el amigo de Aita.

¿Te acuerdas?

Ama me ha contado que te encanta el teatro.

¿Verdad?

A mí también.

¿Sabes que viene un musical dentro de poco aquí?

Yo voy a ir con mis hijas.

Son un poquito más mayores que tú.

Pero puedo conseguir más entradas y estaría genial.

Me encantaría que fuésemos todos juntos.

Lo siento, se me olvidó darles de comer, Sofía.

¿Cómo?

Joder.

Otro día hacemos un plan, ¿vale?

¿No quieres que vayamos a comer algo?

Pero mejor que te vayas.

Sofí.

Dios.

Puc.

Se me olvidó darles de comer, lo siento muchísimo.

¿Cómo?

No sabía, no me he acordado de que me he quedado yo

a cargo de yo qué sé, de los peces.

¿Cómo que lo siento?

¿Cómo que lo siento?

Ya no te estoy diciendo que me cuides a mí.

Ya lo puedo hacer yo sola, pero es que ni siquiera sirves

para cuidar a un pez.

Mamá, es que es lo que yo más quiero.

Estás todo el rato llorando en la cama.

Y solo yo te doy por una vez que te pido una

cosa, mamá.

Te pido una cosa, Ana, una, que no es nada más, eh,

no se me ilude, no se me impide cuidarte un pedo, Ana.

¿Por qué lo encaristas, eh?

Te odio, hazlo, madre del mundo.

¡Sofía!

¡Sofía!

¿Quién hay ahí?

Por su atavío parece de Atenas.

¿Será acaso ese quien se muestra?

Hablas de hada con abierto.

Soy ese alegre rondador nocturno.

Yo divierto a Oberón y le ouso sonreír cuando atraigo algún caballero

gordo y bien nutrido de habas, imitando el relincho de una yegua

joven.

¿Sofía?

¿Sofía?

¿Sofía?

He atravesado los bosques y no he hallado atenienses para probar en

sus ojos si puede esta flor hacer encantamientos de amor.

¡Oh, noche!

¡Oh, silencio!

¿Quién hay ahí?

Por su atavío parece de Atenas.

¿Será acaso ese quien, según se refiere mi amo, causó mal de

amor a una doncella ateniense?

Aquí está ella, dormida, en sueño profundo sobre un lecho sucio e

inmundo.

¡Oh, criatura infeliz!

¿Qué no se atrevió ella a hacer junto a un amador tan

descontento?

¡Ama, sube y no despierta!

¿Ama?

¿Ama?

¿Ama, qué te pasa?

¿Ama?

¿Ama?

¿Ama?

¿Ama?

¿Ama?

¡Ama, despierta!

¡Despierta!

Ama, ¿y te acuerdas cuando Hermel y Sandro me estaban buscando en

el bosque y yo les daba un susto tremendo?

Todo el público se ha reído, se ha ido superdivertido.

Ama, y el rey linchón me ha salido superbien, no he tenido

nada de vergüenza.

Incluso Constan y los eidites han emocionado.

¿Tú te has emocionado, Ama?

Sí, claro.

Ha sido el mejor día de mi vida.

Estás un poco pálida, Ama.

Uy, mira.

Ama, todo va a salir bien.

Un duende mágico, ese soy yo.

Errante de la oscuridad.

Me gusta hacer reír y llorar.

Llegabas con tu mamá fresco, ¿no?

Llegamos con el calor que hace.

Claro, sí.

Bueno.

Tomamos lo que...

bueno, latas o...

Y bueno, pero yo en el comidor como de todo.

Y siempre que llego a casa para cenar, no puedo comer porque

estoy hinchada.

Pero es Sofía, ¿no?

Eh, sí.

Yo soy María Ángeles, soy la trabajadora social.

Y es mi compañera...

Hola, sí, soy educadora social.

Y bueno, estamos aquí para ver cómo estáis, por si necesitáis algo.

Estamos bien, gracias.

Y guapísima, además.

Te llama mucho la atención.

Gracias.

Es un traje de teatro, ¿no?

Sí, soy Puc.

Ah.

Es que, bueno, hoy hemos hecho la hora en el cole.

Ah, vaya.

¿Pero la habéis entrenado hoy?

Sí, el sueño de una noche de verano.

Y ha salido fantástico.

Vaya.

A mí me la gustan mucho.

Qué bien.

Pues, sí, entonces, los suministros, luz sí que estuvo cortada, ¿no?

Sí, pero bueno, vino Arto y nos la arreglaron.

Sí, ya está arreglado.

Vale.

Muy bien.

¿Agua sí que tenéis?

Sí, agua sí.

Vale.

Bueno, ¿agua caliente no?

Bueno, pero la vecina, veo, pues nos deja ducharnos en su casa.

De todas formas, el gas lo puedo reclamar hoy mismo.

No, no, no, de verdad, no hace falta.

Lo que hace falta es una nevera.

Ah, bueno, eso es un poco más complicado, Sofía.

Pero bueno.

Bueno, pero todo es hablarlo, ¿no?

¿Te parece que les dejemos aquí hablando de estas cosas y...

o sea, me enseñas tu habitación, por ejemplo?

Vamos.

Sí, claro.

Gracias.

Vamos.

Espectacular, ¿eh?

Este traje es precioso.

Gracias.

O sea, yo quiero uno así para mí.

Me lo ha hecho mi ama.

Sí, sí, es que este es color...

Ay, Dios, pero es que es como un bosque.

¿Esto lo habéis hecho por la obra o...? Bueno, me ayudó mi ama a decorar.

Es que es una artistaza, ¿eh?, tu ama.

Gracias.

Mira, mira, está...

Este es el guion, ¿no?

Ah, este es, mira.

Sí.

A ver.

No, ya está al revés.

He soñado una noche.

Pero esto es un montón, ¿eh?

Habéis aprendido todo esto.

Sí, nos costó un poco.

Sí.

Bueno, yo no sé, yo no...

Bueno, yo no podría, la verdad, porque a mí es que me

da mucha vergüenza esto que pongo yo delante de la gente y

eso.

Bueno, es que mi ama me ayuda a hacer ejercicios para no

tener vergüenza.

Ah, claro, qué buena.

Bueno, yo me acuerdo que a mi hermano sí que le ayudé

una vez, ¿eh?

Que empezó a hacer teatro y me decía...

Hola, hola, ayúdame, que tengo que hacer como...

Como que me río y no sé cómo hacer y...

Le encantaba, ¿sabes?

O sea, estuvo un montón de años haciendo, ¿eh?

Decía que era como volar.

No sé, como que le hacía feliz y...

Y decía, a ver, es que yo me pongo a hacer teatro

y es como que se me olvidan los problemas, así.

¿A ti te pasa eso?

Bueno, que tampoco te quería molestar, ¿eh?

Que no me tienes que contestar a todo.

No me separéis de mi ama, por favor.

Es lo único que tengo.

Claro, pero...

Nosotras...

Lo único que queremos es que tú y tu ama estéis bien,

¿sabes?

Y una cosa sí que he visto, que os queréis un montón.

Y eso es lo que más vale.

¿Me puedo ir ya?

Sí, pero...

¿Te importa que te diga una cosita?

Mira, yo sé que la Itita y la mamá os quieren muchísimo.

Y os pueden ayudar.

Dale.

Vamos.

Sí, después...

Has...

Bueno, estás con seguimiento de...

Estoy tomando biosepidina.

¿Cómo?

Biosepidina, puede ser.

Y has sido derivada a salud mental.

¿Y tú qué tal el curso, Sofi?

Bueno.

Regular.

Ya.

Ha sido un año un poco complicado, ¿no?

Bueno, bastante tiene, ¿no?

Con lo que hemos pasado.

Sí.

Sí, sí.

Bueno, a ver.

Nosotras estamos aquí por si pudiéramos facilitar algún tipo de recurso.

No, no hace falta facilitar nada.

Estamos bien.

Pero bueno, a lo mejor...

Tú ama, así que necesita algún tipo de ayuda.

No, no necesita.

Yo le ayudo siempre.

Estamos bien, ¿no lo ves?

Sí.

Sí, pero todos necesitamos, ¿no?

Sí.

Ya, pero nosotras no.

Yo la ayudo, la cuido y estoy para eso.

Para ayudarla.

Claro, Sofía.

Si todo lo que podamos ayudar y aportar...

No, pero no necesitéis hacer nada.

Yo lo hago sola y ya está.

Tú me tienes que ayudar.

Sofía.

Yo no te estoy cuidando bien.

Amor, he hecho lo que he podido.

Pero yo no estoy bien.

Tú estás bien, amor.

No, mi amor.

No, tú estás bien, amor.

Escúchame.

Estoy mal.

No, tú estás bien.

Escúchame.

He tomado unas pastillas.

Que casi hacen que yo me muera.

Escúchame.

Eso no lo puede hacer una madre, ¿entiendes?

Porque yo te tengo que cuidar.

Ya, pero tú me cuidas, amor.

Y yo no puedo permitir que te quedes sola.

Pero tú me cuidas.

No hace falta que yo me quede sola.

Tú me descuidas, amor.

Pero es que yo no puedo cuidarte, ¿lo entiendes?

Que no puedo.

No es que no quieras, que no puedo.

No.

No puedo, mi amor.

Estoy muy mal.

Puedes llamarme, tú no estás bien.

Me odio, me odio a mí misma.

Me odio por no cuidarte, mi vida.

Yo te amo, amor.

Te tienes que ir con los retetes.

No hagas esto, mi amor.

No me hagas esto.

Lo único que tengo, por favor, es lo único que me quiero.

Mi amor, mi amor.

Por favor, por favor.

Hola.

Hola.

¿Cómo estás?

Bien.

Yo estoy mejor.

Empezaba a caminar.

Por ahí, por la ría, como hacía Eta.

Y ahora trabajo en una cafetería.

Qué bien.

Sí, estoy contenta.

Bueno, a ver, es muy difícil eso de llevar tanto peso en

la bandeja.

Pero mira, me estoy poniendo fuerte.

Artur me va a empezar a pagar.

Me ha aceptado en su...

Sí, me lo ha contado, que estáis en la compañía de mayores,

¿no?

Y le he dicho que todo lo que gane, que te lo

dé a ti.

Sí.

Bueno, yo ya tengo entradas para verte al estreno, ¿qué te crees?

¿Qué?

Hombre, claro.

Yo solo me lo pierdo por nada del mundo.

Ahí estaré yo en primera fila.

Tenía muchas ganas de verte.

De verdad.

Y yo.

A ver si te gusta.

Se me ha robado.

¿Para mí?

¿Te gusta?

Que le he pegado hojitas así, como haces tú.

¿Lo has hecho tú?

Sí.

Hombre, es que he aprendido mucho de ti.

Te ha quedado muy bien.

Gracias, ama.

¿Una tarta?

Que va a ser tu cumpleaños.

Te lo doy mucho, ama.

Hombre, queda muy poco.

Mira, le ponemos unas velitas y así hacemos que es una tarta.

Y podemos pedir un deseo.

Yo ya sé lo que pediría.

Yo...

No sé.

Tú sabes que yo quiero estar contigo, ¿verdad?

Porque estoy haciendo todo para estar bien.

Se me concederá mi deseo.

¿Soplamos?

Sí.

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