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PREVIAMENTE EN SICILIA SIN MUERTOS...
Gracias. Cómo os decía, ha sido difícil,
pero, finalmente, y después de un esfuerzo regenerador
de nuestro partido en las islas sin precedentes,
hemos ganado las elecciones.
¡Tenemos mayoría absoluta!
Gracias, gracias.
Alguien nos lo envió ayer a casa.
- ¿Por qué? - No lo sé.
- ¿Y quién ha sido? - Algún resentido, alguien del partido.
Las cenizas.
Don Justino, muchas gracias por todo esto.
El señor Berrocal sabe los secretos de todo el mundo.
¿Y el presidente Bergas tiene secretos?
¿Quieres investigar un poco? Aquí hay una historia, Mateu.
Y a ti te gustan estas historias.
No saldremos nunca de Mallorca, de Palma.
El avión te está esperando.
Que espere.
Venga, Mateu, ayúdame con esto.
Las ratas te necesitan.
¿Lo conoces?
Trabaja en la funeraria municipal
y éramos amigos de pequeños.
Los Sabores del Mundo era una empresa de mi padre.
Exacto, así es.
Resulta que hay unas grabaciones donde se escucha claramente
que Baltasar Bennàssar recibió una suma considerable
de Justino Berrocal por vuestra empresa.
Y creo puede ser muy grave.
Parece ser cosa de la mafia.
Mallorca, Sicilia sin muertos.
Se sabe poco del actual presidente.
Hace diez años era un simple regidor de la oposición
en el Ayuntamiento de Calvià.
Aquella fue una buena época para su partido, el Partido Nacional.
Mayoría absoluta en las islas y también en Madrid.
En aquel momento, el presidente balear era Jaume Miró.
Jaume Miró tenía una reputación,
incluso le auguraban un futuro prometedor en Madrid,
pero las cosas tomaron otro camino.
Le estallaron en la cara todo tipo de escándalos de corrupción
y aquella ilusión desapareció.
El presidente Miró dimitió y se fue a Chicago,
pero tuvo que volver para enfrentarse a una serie de juicios.
Actualmente, está encerrado en la prisión de Estremera.
El Partido Nacional perdió las elecciones
y buscaron a alguien que levantara el partido.
Alguien nuevo, alguien joven, alguien que no estuviera fichado.
José Antonio Bergas,
hijo de un empresario vinculado al partido.
José Antonio Bergas fue miembro
de las nuevas juventudes del Partido Nacional
y estudió Economía en la Universidad Rey Juan Carlos,
donde hizo nuevas amistades con las que compartía
lo que él denominaba unos ideales liberal-conservadores.
Más tarde, empezó a trabajar de contable
en la empresa familiar Los Sabores del Mundo,
fundada por su padre y Baltasar Bennàssar,
propietario actual junto con un testaferro.
Fue una etapa muy productiva de su vida
porque comprendió cómo era la vida empresarial.
"Una etapa de gran crecimiento personal",
ha afirmado el presidente Bergas en diferentes entrevistas.
José Antonio conoce a Elvira Campanario,
prima de un buen amigo suyo, y empiezan una relación.
En poco tiempo, su vida cambia.
Entra en la política activa, se casa con Elvira
y se convierte en el alcalde de Calvià.
Estamos en el inicio de una meteórica carrera
enturbiada solo por la muerte de su padre.
DOS AÑOS ANTES
¿Sí?
- José. - ¿Sí?
- Lo siento mucho. - ¿Qué ha pasado?
Tu padre acaba de morir, José.
Tendrías que cancelar la entrevista en Madrid y venir aquí.
¿Amor?
José...
¿Estás ahí?
Serán 20 euros.
Gracias. Que pase un buen día.
SICILIA SIN MUERTOS
Baltasar, pensaba que la empresa iba bien.
E iba bien.
Y lo más importante, métetelo dentro de la cabeza, irá bien.
Irá bien.
Hemos pasado un bache.
Es la puta crisis, José.
Ahora, con esta cantidad, la empresa se convertirá
en una máquina de hacer dinero, ya lo verás.
Tú lo sabes.
Eso son cosas tuyas y de mi padre.
Lo siento, pero me están esperando todos.
¿Pero no eres tú el heredero?
Baltasar, ahora no estoy para estas cosas, ¿me entiendes?
Si no renuncias,
la empresa será tuya y mía a partes iguales,
beneficios y pérdidas.
Ahora bien, si quieres conservar las acciones de la eléctrica
y la casa donde vives,
tendrás que ser mi socio en Los Sabores del Mundo.
O todo o nada, chaval.
Es lo que tiene ser hijo único.
He trabajado en la empresa y sé perfectamente lo que hacíais.
¿Y?
Todavía es muy pronto,
pero te lo digo por la confianza que nos tenemos.
Me presento a las elecciones para presidente.
Y creo que ganaré.
José.
José...
Haz caso al tío Baltasar.
Tú ve al notario y acepta la herencia.
Después, yo ya me encargaré de que, de una manera u otra,
tu nombre no salga en los papeles de la empresa.
Eso nos beneficiará a los dos.
Y ahora ve y cuida de los tuyos,
señor presidente.
José Antonio...
Ya se han ido todos.
Vale.
¿Nos vamos?
Ahora voy.
- ¿Qué? ¿Cómo se presenta la campaña? - Va bien. Va bien. La izquierda...
Bueno, estos que nos gobiernan, porque la izquierda no existe.
Nos están haciendo el trabajo. La gente está muy cabreada.
Han llevado la comunidad a la ruina.
Estás a nada de conseguir la absoluta.
Y no tienes que pactar con los regionalistas,
que ahora pactan con unos y con otros, y entonces...
Tenemos que conseguir la absoluta como sea.
Es la única forma de gobernar tranquilos.
La idea de la campaña ha sido muy buena, te lo tengo que decir:
"Unas islas distintas son posibles".
- Con moderación, sin extremismos. - Gracias.
- Esto se tiene que celebrar. - ¿El qué?
¡Pues que ganarás las elecciones!
Aún no, pero, venga, ¡salud!
Salud.
Si necesitas algo, ya sabes que me lo puedes pedir.
Si necesitas dinero para el acto de final de campaña,
me lo pides.
Aunque tú no lo supieras en ese momento,
ahora ya sabes que aposté mucho porque fueras alcalde de Calvià.
Sí, lo sé, Justino.
Y en Madrid, cuando me pidieron nombres, no tuve ninguna duda.
-Gracias, Justino. Te lo agradezco.
Para eso estamos los amigos, para ayudarnos.
No necesito dinero para las elecciones.
Necesito dinero, pero es para un tema personal.
José, si quieres, me dices cuánto necesitas.
Te los devolveré con intereses.
¿Intereses?
Los intereses se devuelven al banco, no a los amigos.
Yo te hago un favor, que no me cuesta nada.
Y, entre amigos, los favores se devuelven con favores, no con dinero.
¿Me entiendes o no?
Mira, ahora nos vamos a necesitar más que nunca,
tú a mí y yo a ti.
Y los dos saldremos beneficiados.
En eso consiste la amistad, ¿no?
Una amistad de confianza,
que será buena siempre y cuando yo cumpla mis promesas y tú las tuyas.
Yo ahora pienso estar más tiempo por aquí que por Valencia.
Allá tienen unos jaleos... Y aquí todo es más tranquilo.
Y la isla...
La isla es una joya.
Algún día ya te explicaré las ideas que tengo
y que quizás te serían útiles para hacer que la comunidad funcione.
José Antonio Bergas tenía el apoyo de la cúpula del partido,
pero, sobre todo, de su entorno,
empresarios influyentes con intereses que apostaban por su candidatura.
Con este contexto favorable, Bergas entró con mucha fuerza
a la presidencia del Gobierno de las Islas Baleares.
Querría empezar agradeciendo
a todas las personas que han participado en las elecciones.
Muchas gracias de todo corazón. Muchas gracias.
Gracias.
Gracias. Finalmente, y después de un esfuerzo regenerador
de nuestro partido en las islas sin precedentes,
hemos ganado las elecciones.
¡Tenemos mayoría absoluta!
Gracias.
Y, de repente, el presidente recibe una rata muerta en su casa.
¿Quién la ha enviado?
¿Un miembro de la oposición?
¿Un empresario resentido?
¿Alguien de su propio partido?
¿O no tiene nada que ver con todo eso?
Mucha gente pensaba que la carrera política de José Antonio
no estaba marcada por el trabajo, el esfuerzo y los años de experiencia,
sino que era el resultado de una necesidad puntual del partido.
Estar en el momento justo en el lugar preciso.
Y estas circunstancias pueden generar envidias y desconfianzas.
José...
Ayer te quería decir...
Lo que te quería decir es...
¿Estabas nerviosa?
Sí... Sí, sí... Perdona.
No pasa nada. Da igual.
Justino.
Presidente, cuánto tiempo sin saber de ti.
- ¿Va todo bien? - Va todo bien.
- Oye, tenemos que ver. - ¿Es urgente?
- Un poco. - Dime.
- Es delicado. - ¿Sí? ¿Qué pasa?
- Es en relación a unas grabaciones. - Te escucho.
No quiero hablar por teléfono.
¿Estás en Palma?
No, hombre, no. Justo me coges que estoy en Valencia.
Pensaba ir esta noche, que mañana tengo algunas reuniones.
¿Mañana a las once?
Mejor once y media, que ya sabes que me gusta dormir.
De acuerdo.
Te esperarán en el muelle, como siempre.
- Adiós. - Adiós.
Una rata muerta.
¿Me quieres explicar qué significa eso?
- No lo sé. - Es una amenaza.
- ¿O no? Está clarísimo. - Sí, sí... Supongo que sí.
- Han entrado dentro de nuestra casa. - Es que es muy fuerte.
La persona que está detrás todo esto,
¿me puede decir qué es lo que quiere?
Quizá espera alguna reacción por tu parte.
¿Cuál? ¿Cuál?
Y, si la cosa continúa, es porque no tiene lo que quiere.
Ahora tenemos que estar tranquilos.
No sabemos el impacto que puede tener un escándalo así. Es arriesgado.
Sí, tranquilos.
Siempre podemos usar la información cuando más nos interese como Gobierno.
También he pensado que necesito a alguien de seguridad.
Al menos, en nuestra casa.
De acuerdo. Lo pondré en marcha.
Como presidente, tienes derecho.
El mundo está lleno de tarados.
- Ya, pero es una putada. - Eso no puede ser.
No es ninguna mentira, mi familia es de allí cerca.
¿En serio? ¿Pero cómo es la casa...?
- ¿Cómo se llama la casa? - Yasna poliyana.
- Eso. ¿La has visto? ¿Has estado allí? - Yo creo...
Cuando era pequeña, vivíamos a dos o tres kilómetros,
y pasaba por delante cada día.
Qué guay, tía.
- Muy bien. - Han pasado muchos años.
Adiós.
Tenemos un problema.
¿No ha ido bien?
¿Qué pasa?
Nos echan del piso.
¿Qué dices?
Nos suben el alquiler.
Nos echan del piso.
Nos lo suben el doble, ¿tú lo entiendes?
Piensan que con el alquiler vacacional sacarán el triple.
Y tienen razón.
Esto acabará mal.
Tenemos una semana.
¿Qué pensáis hacer?
Ir a casa de mi padre, qué remedio...
No sé...
Ludmila, si quieres venir a nuestra casa,
hay sitio.
No sé, piénsatelo.
No te lo creerás, pero hoy he pensado en ti.
Los rojos siempre añoráis la compañía de una persona de derechas
conservadora y sensata como yo.
Mis lectores no pueden vivir sin ti.
- Pues resulta que hay novedades, Andreu. - Tú dirás.
Confidencialidad, ¿eh?
Ya sabes que sí.
Diría que el presidente de la comunidad de vecinos
empieza a tener un problema serio con las ratas.
- ¿Qué dices? - Esto empieza a ser una plaga.
Ha aparecido otra, Andreu.
Espera, espera... ¿Y dentro de una caja también?
Esta ha aparecido en la nevera, concretamente.
- Esto quiere decir... - Que alguien entró, sí.
Mira, no había visto nunca la comunidad tan revolucionada.
Ya me lo imagino.
- Incluso se ha... - ¿Perdona?
Que incluso se ha puesto vigilancia 24 horas en su casa.
No me extraña nada. Esto empieza a ser preocupante.
- ¿Has encontrado algo? - No, todavía no.
Si te paso esto es para que investigues y me tengas informado,
no para que lo publiques todavía.
¿Cuándo lo podremos publicar?
Pronto.
- A ver si ahora se nos van a adelantar. - No te preocupes por eso.
Ningún periódico se os adelantará.
Tú investiga y dame más pistas de quién puede estar detrás, ¿sí?
¿Fijamos una semana como máximo?
El mundo está tan desbaratado que produce demasiada información.
Afloja un poquito, ¿no?
No os llevamos nosotros al juzgado, Miquelet.
Escucha, Andreu, te dejo que tengo mucho trabajo.
Tú ya sabrás qué hacer, que eres el director.
Sobre todo, discreción. Andreu, ¿me escuchas?
Sobre todo, discreción.
¿Qué cojones dices?
Si habla en ruso es que está en éxtasis.
Que esto es un paraíso.
Sí, incluso hay discos de Bakalina. Deben de tener...
Deben de tener más de 100 años.
Mateu, ¿cómo es que tienes tantas brújulas?
No lo sé, porque me gustan.
La vida puede ser complicada sin una brújula, ¿eh?
Seguro que no limpias tú todo esto.
No, viene una mujer.
Mila, si te vienes a vivir aquí, ya te veo quitando el polvo.
No le hagas caso, Mateu. Tiene envidia.
¿Entonces qué? ¿Te instalas?
Un momento...
¿Qué pasa?
Quiero hablar con ella.
¿Dónde podemos ir?
No lo sé. Da igual.
Quedaos aquí y yo me iré a la cocina a preparar algo para picar.
Buena idea.
¿Estás segura?
¿Y qué quieres que haga? No me puedo ir debajo de un puente.
Habíamos quedado que vendrías a casa de mi padre.
- Yo te estoy muy agradecida, pero... - Solo quiere un polvo. Lo sabes, ¿no?
- Eso no lo sabemos. - Ludmila...
Si te vienes a vivir aquí,
no estaréis en una situación de igualdad.
Aina, ya soy mayorcita.
Déjaselo claro desde el principio.
Tranquila.
Soy una persona adulta.
No estoy tranquila porque no lo conocemos tanto.
Si me haces elegir entre tu habitación,
que tiene los mismos muebles que cuando tenías seis años
y este piso...
Me sabe mal.
Tienes razón.
Mateu, ya puedes venir.
Gracias, Damià.
- Ven aquí un momento. - Buenos días.
Buenos días.
¿Me puedes decir quién es este chico?
He quedado como una tonta cuando lo he visto. No entiendo nada.
- ¿Qué pasa? - Ha aparecido otra rata muerta, ¿vale?
- ¿Otra? - Sí.
No sé quién está detrás, pero tenemos que protegernos.
José, por favor, denúncialo a la policía.
No, no quiero escándalos.
- ¿Dónde la habéis encontrado? - Eso da igual.
- ¿Dónde la habéis encontrado? - Dentro de la nevera.
Mateu, te tendríamos que hacer un monumento.
Ecuestre, para que lo pudieran poner al lado del rey Jaume,
a ver quién luce más.
Por acoger a esta mujer desinteresadamente.
- Solo serán un par de días. - Tú, tranquila. Los que te hagan falta.
¿Lo ves? Un filón.
Filántropo.
Mira, no sé si soy un filántropo o no.
Lo cierto es que cuando era pequeño
le salvé la vida a un niño.
¿En serio?
- Sí... - ¿Saliste en los periódicos?
En esa época no debía haber tele.
No... Ni periódicos.
No, no, era...
Fue en nuestra casa, en Baldó.
Bueno, entonces era en nuestra casa.
Nada, una especie de primo mío. Se llamaba Pep.
Siempre hacía cosas raras.
Se metió dentro del lavadero, se dio con la cabeza contra el suelo
y no salía.
- No salía, no salía... - ¿Lo sacaste?
Fue un momento muy complicado.
Te debe de estar muy agradecido.
Sí... No sé. Mira, si pudiera volver atrás,
quizá no lo haría.
¿No le salvarías ahora?
A ver si no serás tan filón.
Pues sí, sí que es preocupante.
¿Tú no notaste nada?
Cuando me dio el dinero, estábamos los dos solos.
Y yo, la verdad, las últimas...
Además, venía de parte tuya.
No sé, pero...
A ver, ¿a ti quién te ha dicho que existe esta grabación?
Eso da igual.
Como quieras. Pero si esta persona lo único que sabe es que existe,
que la muestre, que la muestre.
¿Cómo sabe entonces que Justino Berrocal nos dejó el dinero?
¡Hostia! Porque en esta puta isla todo se sabe tarde o temprano.
Tú no has hecho nada malo.
A ver si ahora será un delito dejarle dinero a alguien.
No es solo eso.
Al parecer también se da a entender
que yo lo compensaré con obra pública o yo qué sé.
Hay otro tema que me preocupa y no sé si tiene algo que ver.
Me han enviado dos ratas muertas a casa.
A mí no me hace ni pizca de gracia.
José...
Si te dedicas a la política, como mínimo, te pasa esto.
- ¿Qué quieres decir? - ¿Como que qué quiero decir?
Que has tenido suerte.
¿Quieres un consejo de un buen amigo?
No le des más vueltas a esta tontería.
Cuanta más importancia le des tú,
más le dará la gente.
¿Queréis otro?
- Yo he bebido demasiado. - ¿Y tú?
- Me termino esta. - Bueno...
- Tengo una cosa para ti. - ¿Lo ves?
Tu generosidad no tiene límites.
Si lo supieras...
Voilà.
¿Me quieres pedir matrimonio?
Claro, no quiero que te quedes para vestir santos.
¿Una brújula?
¿Crees que la necesito?
No, no más que yo.
Es a ella a quien se la tendrías que regalar.
¿Y eso?
Porque se le da bien perder el norte y meterse donde no se tendría que meter.
- Aina. - ¿O no?
Basta, Aina.
No te enfades. ¿Tengo razón o no?
Cuando limpies la nevera, tira todo esto, Mariela.
Sí, señora.
Presidente, lo siento, pero no dispongo de mucho tiempo.
Me solicitan para todo
y yo solo quiero estar aquí tranquilo pescando.
Un mundo esto de la pesca. Y engancha.
Dime, ¿algún problema?
Bueno, depende.
Ya... ¿De qué depende?
De si lo que me ha contado Pep Pons Ventura es cierto.
Perdona, pero sigo sin entender cuál es el problema.
¿Pep Pons Ventura?
Sí, Pep Pons, Josep Pons, el de la funeraria. Sí, ¿qué?
Vino a mi despacho y me hizo saber que existe una grabación
que me podría comprometer.
¿Y?
- ¿Cómo? - ¿Que qué tengo que ver yo?
La supuesta grabación es de una conversación
entre tú y Bennàssar
en la que citáis claramente lo que tú ya sabes.
¿Te refieres a los euros que te dejé
para cubrir el pasivo de Los Sabores del Mundo?
Podemos decir que se da a entender que son para mí y no para él.
No jodas, presidente.
No es que lo podamos decir así, es que no hay otra forma de decirlo.
Sabes de sobra que yo te quería ayudar a ti,
no a tu socio.
A mí me la trae floja tu socio,
ya sea Bennàssar o unos fartones con horchata.
Perdona, a lo mejor no me he expresado...
Que no, no hay nada que perdonar.
Se trata de tener las cosas claras.
Yo le entregué a Baltasar Bennàssar el dinero
porque tú me lo habías pedido, nada más.
- Tú me dijiste que... - No, no, no. Yo nada.
Tú estabas en apuros.
Tú eres socio del cáterin por mucho que no figures.
Justino, te agradecería que me dijeras si la grabación existe o no.
Y si tú tienes algo que ver.
¿Pero tú por quién me has tomado?
Hostia, esto no me lo esperaba, José.
- No me lo esperaba. - Justino, por favor.
Ni Justino ni nada. ¿Has hablado con tu socio?
Sí, y fue el primer sorprendido.
Entonces te aconsejo que amarres tan fuerte como puedas
a Pons Ventura
porque si la grabación existe, no me conviene que circule sin control
y que, por una mala interpretación, me comprometa a mí también.
Si Bennàssar y tú no sabéis nada, no puede existir esta grabación.
El problema es cómo se ha enterado Pep Pons.
Eso no lo sé. Yo solo me fío de los amigos.
Tú eres amigo mío, Bennàssar no. Lo conozco y ya.
Y yo que me pensaba que querías verme para hablar de cosas más importantes.
También.
Quería hablar contigo para informarte de lo que haremos desde el Gobierno.
Ahora, ahora nos entendemos.
Bueno, todavía está un poco verde, pero ya madurará.
Mañana tengo que hablar con la ministra.
Se trata de hacer un carril más en la autopista de Levante.
Sería obra pública.
¿Eso es todo, presidente? ¿Un triste carril?
Justino, las cosas ya no son como antes.
Tienes la mayoría absoluta.
¿No crees que ya es hora de cambiar la ley de ordenación del territorio?
Pensaba que pondríais a los ecologistas en su lugar.
Y estamos en ello, Justino.
Y ya puestos, ¿por qué no privatizáis la promoción turística?
- ¿Los has dejado bien? - Sí.
Nicolai, tú y yo nos entendemos muy bien, ¿no crees?
Sí, señor Berrocal.
Te haré una pregunta y quiero que seas sincero, ¿de acuerdo?
¿Has hablado con alguien
de nuestra relación con el presidente Bergas?
Lo que más me gusta de ti es que no sabes mentir.
¿Con quién has hablado?
- El de la funeraria. - Josep Pons.
¿Y qué le dijiste?
No estoy seguro.
¿Por qué?
Estaba triste.
Por lo de tu madre.
Y enfadado.
Lo sé.
Tendrías que haber estado con ella cuando murió y no conmigo.
Fui un egoísta, Nicolai. Te pido disculpas.
¿No recuerdas nada?
Le hablé del presidente.
Le dije algo de nuestro plan para grabarle.
Está bien.
Todo ha ido bien.
El presidente ha venido aquí preguntando por la grabación
y el muy idiota no sabía que la grabación
se estaba haciendo en ese mismo instante.
El pobre se ha puesto la soga al cuello.
Ha habido un momento en que me ha dado pena y todo,
¿te lo puedes creer?
El mundo es un lugar extraño.
Nicolai,
no me vuelvas a fallar.
Elvira.
Elvira, despierta.
Ay... Ay, hola, amor.
Qué bien que hayas llegado...
¿Se puede saber qué haces aquí?
No sé. Se ve que me he dormido.
Venga, levántate, por favor. Vamos dentro.
Sí, sí...
¿Qué te has tomado?
Una infusión.
Cariño, ayer no te acordaste.
¿De qué?
No te acordaste de que era mi cumpleaños.
No, ya lo sé. No pasa nada, te entiendo perfectamente.
Estás muy estresado y tienes mucho trabajo y...
Y ya sé que no puedes pensar en todo y te entiendo.
No quiero que los de seguridad te vean así, ¿me escuchas?
No me digas que estás celoso.
¿Cómo ha ido el trabajo?
- Bien, todo bien. - ¿Sí? No, yo te veo muy tenso.
Reuniones y más reuniones, y gente y más gente.
Todo el mundo quiere su parte.
Ya, todo el mundo quiere que le des su parte, ¿a que sí?
Todos miran por sus intereses.
Nadie es capaz de ver el dibujo entero. Es frustrante.
Ay, pobrecito. Ven aquí.
- Ven aquí. - Elvira...
Ven. Túmbate aquí conmigo.
- Quiero ir a la ducha. - No, yo también te echo de menos.
Yo también quiero que mi parte. No se lo pueden quedar ellos todo.
Además, estoy a punto.
Son los días fértiles, tenemos que aprovechar.
- Elvira, por favor... - No...
Elvira, por favor, no empecemos.
¿Qué te pasa, José? Venga, ven.
¡José!
Me voy a la ducha.
¿José?
¡José!
¡José!
EN EL SIGUIENTE CAPÍTULO...
¿Tú qué harías si recibieras una rata?
Lo intentaría resolver enseguida.
- ¿No irías a la policía? - Es un tema mafioso.
- Escúchame. - Déjame en paz, ¿quieres?
¿Qué más dice tu informador?
Que nos tenemos que poner a investigar ya.
No queremos que tu informador se vaya a otro periódico.
Quiere saber, por ejemplo, quién está detrás todo esto.
Hay un rumor sobre unas grabaciones
que pondrían en un compromiso al presidente Bergas.
No me mientas, Josep, que nos conocemos.
Has venido por todo este misterio de Pep Pons.
A lo mejor te has cansado de mí y te gustan otras chicas.
Te pasas todo el día tirada en el sofá
y yo, mientras tanto, tengo presión, presión y más presión.
¡Algún día me explotará la cabeza!
Si hablas con alguien más, te arrepentirás. ¿Te queda claro?
Abre el maletero.
Necesitamos dos negocios, tres negocios que sean potentes.
He visto fotografías de cuando éramos más jóvenes,
de antes de separarnos.
Pensaba que aquellas imágenes de nosotros
durarían más tiempo que la pasión misma.
Pronto se moverán otras fichas.
¿Qué quieres decir, Mateu?
Hasta aquí puedo leer.
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