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El periodismo tendría que ser un servicio público.
En una democracia la gente tiene que estar informada,
o eso nos decían en la facultad.
Cuando empecé a trabajar en el mundo del periodismo
estaba convencida de ello,
pero ahora veo que he sido una estúpida o una ingenua.
Todo empezó hace unos meses.
Como tantas otras veces,
el director bajó las persianas de su despacho.
Lo hace siempre que habla con un confidente,
y aquello que le explica el confidente
es el principio de una historia que nos cambiaría la vida.
Ya lo entenderéis.
¿Sí?
Señor presidente, la señora Schöll ha llegado.
Adelante.
Gracias.
Frau Schöll, encantado de volver a verla.
- Igualmente. - Siéntese, por favor, siéntese.
- Gracias. - ¿Quiere tomar algo?
Agua con gas, si no le importa.
Una agua con gas y un café para mí, gracias.
A partir de las 15:00
no es conveniente beber café, presidente.
¿Ah, no?
Dormir es muy importante.
¿Sí?
Ahora es demasiado pronto, pero, como le decía,
durante el tercer año de legislatura será una de nuestras prioridades.
¿Sí?
Es una urgencia.
Disculpe, frau Schöll.
Tranquila, Elvira, tranquila, cálmate, por favor.
- ¡Ha sido horrible! - Tranquila.
- ¡Dentro de una caja, una caja! - Espera, por favor.
Espera, espera.
Elvira, espera.
¿Qué hijo de puta hace una cosa así?
Si te pones a gritar no hay quién te entienda.
- ¿Qué ha pasado? - ¡Es horroroso, es horroroso!
- ¿Dónde está? - ¿Quién os ha hecho esto?
- ¡¿Me quieres decir dónde está?! - ¡En la sala!
SICILIA SIN MUERTOS
BASADA EN LA OBRA "SICÍLIA SENSE MORTS",
DE GUILLEM FRONTERA, PUBLICADA POR CLUB EDITOR
UN AÑO ANTES
¡Presidente, presidente! ¡Presidente, presidente!
¡Presidente, presidente!
Buenas tardes.
Gracias a todas y a todos.
Querría empezar agradeciendo a todas las personas
que han participado en estas elecciones.
Muchas gracias de todo corazón, muchas gracias.
Gracias.
Gracias.
Bueno...
Ha sido duro,
ha sido difícil.
Eh...
- ¡Presidente, presidente! - Sí, gracias.
- Gracias. - ¡Presidente, presidente!
Gracias. Como os decía, ha sido difícil, pero, finalmente,
y después de un esfuerzo regenerador de nuestro partido en las Islas
sin precedentes,
hemos ganado las elecciones, ¡tenemos mayoría absoluta!
Gracias.
Ahora empieza... ahora empieza una nueva era,
llena de esperanza,
para recuperar la ilusión que, como sociedad, nos habían robado.
Y nos espera un futuro, un futuro sin extremismos,
con prudencia, con respeto, sin crispaciones ni alteraciones,
con sentido común y moderación.
Sabemos, como hemos dicho durante la campaña,
que unas islas distintas son posibles, unas islas distintas son posibles.
Por eso, cuanto antes empecemos, antes podremos volver a dignificar
con sensatez, trabajo, progreso y riqueza
la vida de los mallorquines, de los menorquines,
de los formenterenses y de los ibicencos.
Muchas gracias.
- ¡Presidente, presidente! - Gracias.
- ¡Presidente, presidente! - Gracias.
Mierda.
Parece que quieras más a tu presidente que a mí.
- Debo tenerle contento. - No, a mí me tienes que tener contenta.
A ti te puedo tener contenta gracias a él.
Si no, ¿cómo podría pagar esto?
- Oye, te he escuchado, ¿eh? - Ya lo sé.
Buenos días, presidente. ¿Qué tal?
Sí, sí, ahora voy para allá. Hasta ahora.
¿Qué ha pasado?
No lo sé, dice que es muy urgente.
Como siempre.
¿Así que te vas, señor consejero?
Esto no es ninguna broma, Cécile.
- ¿Qué pasa? - Cierra la puerta.
Venga, cierra la puerta.
Alguien nos envió esto ayer a casa dentro de un cofre de zinc.
Elvira lo encontró.
Todavía estoy de pastillas hasta aquí arriba.
- ¿Qué dices? Qué puto asco. - Sí.
- ¿Por qué? - No lo sé, no lo sé.
- ¿Quién ha sido? - Algún resentido, alguien del partido.
No pueden soportar... ¿Sabes qué no pueden soportar, Miquel?
Que yo no deba nada a nadie,
que no esté de mierda hasta el cuello, como esos corruptos.
No pueden soportar no tenerme cogido por los huevos.
- La regeneración del partido. - Exacto, Miquel, exacto.
- Hijos de puta. - Sí, hijos de puta.
- ¿Y qué hacemos? - No lo sé.
Será mejor no precipitarnos. Un escándalo como este no nos interesa.
- Sí. - Es muy arriesgado.
Sí, tienes razón.
Ve a limpiar arriba, Mariela.
Sí, señora.
Me alegro de verlo, señor Berrocal.
He que decir que, a pesar de las circunstancias,
lo hemos hecho todo de la mejor manera posible,
tal y como me había pedido,
me refiero: buen servicio floral, buen féretro...
Todo de primera.
Estamos a punto de empezar la incineración.
Una madre... Es un momento delicado en la vida de una persona, sí.
Aquí lo sabemos muy bien, señor Berrocal.
La muerte de un ser querido...
No nos habíamos visto desde que yo era regidor en Palma.
¿Lo recuerda?
Pep,
muchas gracias por tus atenciones a mi amigo.
Si me perdonas...
Don Justino, muchas gracias por todo esto.
No es necesario. Ven aquí.
Una madre es una madre.
Disculpe,
las cenizas no estarán a su disposición hasta mañana.
¿Mañana?
Me sabe mal, pero no lo podemos acelerar.
Es el procedimiento habitual.
Yo no me voy sin mi madre.
Me tengo que ir.
¿Por qué no te quedas?
- Tú no quieres que me quede. - Ah, ¿no?
¿Y tú como lo sabes?
Porque te aburrirías.
Contigo...
Yo no me quiero aburrir.
Pues no te vayas.
Quédate
para siempre.
Está bien.
¿Seguro?
Sí.
Me quedaré aquí contigo para siempre jamás.
Para siempre...
Sí.
No saldremos nunca de Mallorca, de Palma, de esta casa.
Nunca saldremos de esta cama.
Pero...
Tienes un avión esperándote, ¿eh?
Que espere.
No conviene hacer esperar a los aviones.
Ya no te necesito, Mateu.
¿Qué harás con tu casa?
- La venderé. - ¡No!
Es la casa de tus antepasados, ¿qué dirá tu abuela?
Están todos muertos, Mateu, todos muertos.
¿Y la gata?
- ¡Que le den por el culo a la gata! - ¡Pobre animal!
Aun así, te aburrirías.
Contigo.
Yo no me quiero aburrir.
A mediodía.
A mediodía, ¿qué?
Hay otro avión.
Me voy.
Vale, de acuerdo.
¿Cuándo vendrás a Barcelona?
No sé. La semana que viene, seguramente, ¿no?
- La semana que viene. - Claro.
Sí, seguro.
Bueno...
Tan seguro como se puede estar en esta vida.
Sí...
Adiós.
Mateu, estaba teniendo un mal día, pero ahora...
Créeme que no mejorará.
- ¿Qué pasa? - Quiero hablar contigo.
Mira, Aina.
Esta vieja gloria es el motivo por el cual no te puedo subir el sueldo.
¿Ahora le pagas un sueldo?
- ¿Ya no te explota? - Sí que me explota.
¡Me cago en todo!
Que sea un periódico progresista
no quiere decir que me podáis hacer reivindicaciones sindicalistas
a todas horas.
¿Ahora somos un periódico de derechas?
- Le va a dar algo. - ¡Todo el mundo a la calle, fuera!
¿Quieres un café?
La verdad es que me vendría de cojones.
No le lleves nada.
Si quiere un café que vaya él,
que ponga 55 céntimos y se lo saque de la máquina.
¿55 céntimos?
Me gusta Aina. Tiene madera.
Tu última columna es una porquería, perdona que te lo diga.
Sí, sí... Yo qué sé. No te lo discutiré.
Escucha, ¿55 céntimos el café? Antes solo eran 50.
- Eres un puto miserable, Andreu. - ¿Yo qué tengo que ver con el precio?
- No cambies de tema. ¿Qué pasa? - No cambio de tema, solo que...
¿Tan mal va todo para tener que sacarle dinero a la gente?
Sí, las cosas van muy mal. ¡Fatal!
Llevas diciendo lo mismo desde que te conozco.
Mira, tengo una buena noticia para ti.
¿En serio? ¿Cuál?
Que lo dejo.
Sí.
Sí, te libero de tu compromiso conmigo.
¿Y esto a qué viene esto?
Tú mismo lo has dicho, ¿no? Mi columna es una porquería...
Sí, eso es cierto.
- Oye, tío, no te pases. - Pero a Cécile le gusta.
No me preguntes por qué, pero es así.
¿Qué pasa?
Quiero estar más tranquilo, ¿sabes?
Seguro que lo haces para escribir tu novela.
Para escribir mi novela o para escribir la Biblia, da igual.
- ¿Qué te piensas? - Los periodistas y sus novelas...
Mira, Mateu, te voy a decir lo que vamos a hacer.
Olvídate de las cuatro columnas semanales.
- No... - Lo dejamos en dos
durante una temporada para que puedas escribir tu novela
y ya lo hablaremos, ¿de acuerdo?
¿Con el mismo sueldo?
Me cago en todo...
¿Qué más te da el sueldo ahora?
Me importa, es una cuestión de principios.
Espera un momento.
Tengo una cosa que te interesará.
Mateu no tenía espíritu de periodista,
sino de escritor.
Nunca le interesaron los hechos, sino las repercusiones.
Pero Andreu Miranda pensó que aquella historia
del envío de la rata al presidente
le podría llamar la atención.
¿Quién sabe si para escribir una novela?
¿Qué pasa aquí?
Gracias.
Adiós, Aina.
- ¿No me puedo quedar? - No hagas preguntas.
Andreu, me contrataste para que hiciera preguntas.
Venga, cierra la puerta cuando salgas.
¿Quién te ha enviado esto?
Tenemos nuestras fuentes. Ya sabes cómo va esto.
Parece cosa de la mafia, ¿no?
Mallorca, Sicilia sin muertos.
¿Del cofre qué sabes?
Es de zinc.
Industria funeraria.
¿Tú crees?
Es muy probable que sea así.
- ¿Quieres investigar un poco? - No, no.
Aquí hay una historia, Mateu.
Y a ti te gustan estas historias.
No me vengas con esas, Andreu.
Mira, vete a tu casa y te lo piensas.
Después, vas a ese bar que tanto te gusta,
pides un buen vermú y volvemos a hablar.
¿De acuerdo?
Eres un puto liante.
Soy un director de periódico.
¡Pobrecito!
¡Aina Garcia!
¡A mi despacho!
¿Señor Nicolai?
Las cenizas.
Las cenizas.
¿Tú tienes madre?
- No, no... - Dale.
- ¡Nasdrovia! - Nasdrovia, Nasdrovia...
No estuve con ella...
¿Perdona? No, no...
Murió sola.
¿Y tú de qué trabajas?
Quiero decir, ¿a qué te dedicas?
Mecánico.
Muy bien.
Hago más cosas.
Sé hacer que la gente pague lo que debe.
Todo el mundo tiene secretos.
Incluso tú.
¿Yo? ¿Qué voy a tener yo?
Yo.
El señor Berrocal sabe los secretos de todo el mundo.
¿Y el presidente Bergas tiene secretos?
Haces demasiadas preguntas.
No, perdona, perdona...
Solo es curiosidad, pero no...
Acércate, ven aquí.
Tu presidente
tiene problemas.
Esa mañana, mi amiga Ludmila
hacía un concierto en la terraza de un bar.
Entre el público, me encontré a Mateu Llodrà.
Pensé que eso era una señal.
Tenía que convencerle para que me ayudara a investigar
el caso de la rata del presidente.
Quién me iba a decir cuánto habría preferido
que ese encuentro no se hubiera producido nunca.
Mateu, no te había visto.
- ¿Cómo va? - Bien.
No hay ninguna mesa vacía.
Si no te importa sentarte con un compañero de trabajo,
podemos compartir.
Gracias.
Eso de compañeros de trabajo no sé...
Tú eres el columnista estrella, y yo solo soy la de sucesos.
Si te parece que este periódico está para columnistas estrella...
Pero me das mucha envidia ocupándote de sucesos.
Si trabajara en cultura, hubieses dicho lo mismo.
Probablemente, pero no con tanta convicción.
¡Joven!
- ¿Qué tomarás? - Lo mismo.
- Dos de esto. - ¿Cómo dos?
Uno es para ti, que ya lo terminas.
Pues sí...
La crónica de sucesos está reservada tradicionalmente
a hombres, no sé por qué...
Pero las cosas cambian.
Por suerte.
¿Sabes que las ratas son los animales más raros que existen?
- ¿Sí? No... - Lo pone en Wikipedia.
Entonces, lo son seguro.
Sí, un mordisco de rata, ningún problema.
Un mordisco de un humano te puede matar.
Aquí tienes la oportunidad de trabajar en sucesos.
¿Qué opinas?
- Gracias. - Ya no estoy para esas historias.
Venga, Mateu.
Ayúdame con esto.
Las ratas te necesitan.
¿Lo conoces?
Trabaja en la funeraria municipal.
Y éramos amigos de pequeños.
Pues parece que lleva un buen pedo.
- Toca bien esta chica, eh. - Sí.
- Es amiga mía. - Ah, ¿sí?
Ya he visto que la saludabas.
Ahora te la presento.
- Hola. - ¿Qué tal?
Ludmila, te presento a Mateu Llodrà.
El nuevo fichaje de la sección de sucesos.
Bueno, eso ya lo veremos.
- Encantada, Mateu. - ¿Qué tal?
Es mi compañera de piso.
Somos como hermanas.
Me ha gustado mucho escucharte tocar, mucho.
Vaya, gracias.
Viniendo de Mateu Llodrà es todo un piropo.
Salud.
- ¿Qué pasa? - Es muy amargo esto.
- A mí me gusta. - ¿Sí?
- Todo para ti. - Gracias.
El paro ha vuelto a aumentar durante el mes de diciembre,
lo que no hacía desde 2009,
y llega a la cifra récord de 98.087 parados.
Son 767 más...
Rosa, que pase.
- Ya puede pasar. - Sí.
- Presidente... - ¡Ey, Pep! ¿Qué tal?
- Hacía tiempo que no nos veíamos. - Presidente.
Tienes que perdonarme, Madrid. ¡Madrid!
- ¿Y la familia? - Bien, los niños...
Bueno, ya no son tan niños y pasan una temporada difícil.
Ya se sabe.
- Mano dura, Pep, mano dura. - Sí, sí...
- ¿Y la funeraria? - Muy tranquilo.
Quiero decir, no hay problemas últimamente,
desde la inauguración del tercer horno.
De eso ya hace muchos años.
El tratamiento informativo fue una vergüenza.
Pasar de gerente a jefe de departamento no es lo mismo.
Bueno, conservaste el trabajo.
- Te aseguro que no fue fácil. - Y yo estoy muy agradecido.
Y por eso estoy aquí, José Antonio.
Bien, pues tienes toda mi atención.
Se trata de...
Bueno, es un tema muy delicado y no te quiero incomodar.
Pero por el aprecio que te tengo, tengo que informarte por tu bien.
Suéltalo.
He sabido que hay unas grabaciones.
¿Unas grabaciones?
Sí... Me cuesta porque...
Bueno, te lo diré claramente.
- Tu socio... - Creo que no estás bien informado.
Yo no tengo ningún socio. De hecho, no tengo ninguna empresa.
A ver, ya sé que tú no apareces, pero ya nos entendemos...
Los Sabores del Mundo era una empresa de mi padre.
Exacto, eso mismo.
La empresa de tu padre y de Baltasar Bennàsar.
Verás...
Resulta que hay unas grabaciones en las que se escucha muy claro
que Baltasar Bennàsar recibió una suma considerable
de Justino Berrocal por vuestra empresa.
Quiero decir, la suya, no la tuya.
Ya sé que no es tuya.
Bueno, supongo que no hay nada más que hablar.
Me sabe mal haberte molestado, José Antonio.
Siéntate, hombre, siéntate.
Para una vez que nos vemos, quédate cinco minutos. Siéntate.
Era por no molestar.
Pep, fue una injusticia eso que te pasó.
Tenías una carrera política asegurada.
Ya hace mucho tiempo de eso, pero quizás podríamos...
Nos vendría muy bien alguien con tu experiencia ahora.
Esta maldita crisis...
No salimos de una y ya estamos en otra.
Querrán que arreglemos en dos días todo lo que hicieron
esos desgraciados con un mal gobierno.
- Ni que lo digas. - Siempre igual.
La izquierda gasta y gasta...
¡Y todo gratis para todos! ¡Cuantas más manos, más vale!
Los cojos, los bendecidos...
Ya lo creo que todo el mundo pone la mano.
Cuando pierden las elecciones, nosotros nos encontramos la caja vacía
o llena de ratas.
- ¿Cómo? - Eso, que no hay un duro.
Pep, en referencia a estas grabaciones,
¿de dónde sale esta historia?
Hay una cinta donde se escucha claramente
que Justino Berrocal le dice a Baltasar Bennàsar:
"Aquí, en este sobre, está la cantidad acordada".
Te agradezco mucho la confianza, pero no veo cómo me puede afectar.
De hecho, si tuviera algo que ver con la empresa, que no es el caso,
no hay ninguna ley que prohíba dar un préstamo, ¿no?
También es cierto.
Pero Justino también dice: "José Antonio Bergas me ha prometido
que si llega a presidente de la comunidad, que no hay duda,
me compensará ampliamente".
O sea, no es textual esto, pero el sentido es este.
Y creo que puede ser muy grave.
Bueno, si dices que puede ser muy grave, no puedo mirar a otro lado.
Pep, ¿tú en qué crees que me podrías ayudar?
- ¿Tú tienes estas grabaciones? - Las podría tener.
¿Y?
Me las han ofrecido.
Tienen precio.
Lo tienes que saber de antemano.
Me gustaría poder planteártelo de otra manera,
pero, a veces, las cosas son así.
Quiero decir, son duras.
¡Puta!
¡Joder!
Para el coche, Damià.
La rabia es carbón encendido.
Por eso me apunté a natación.
Dentro del agua no te quemas.
Por primera vez, Andreu Miranda confiaba en mí.
No sé por qué.
Quizás pensaba que Mateu y yo nos podríamos entender.
En ese momento, yo me pensaba que era muy lista,
que era muy astuta,
pero todavía había muchas cosas que no sabía.
Por ejemplo, no sabía nada de la relación
entre Josep Pons Ventura y Mateu Llodrà.
No puedo más.
Tranquilo, todo irá bien.
¿Qué pasa, José? ¿Qué está pasando?
¿Qué?
La rata, amor. Todavía no me has dicho nada.
¿Qué quieres que te diga?
¿Qué has hecho?
¿Cómo que "qué he hecho"?
Eres una imbécil.
José, perdona. No quería...
No quería decir...
Aquella rata enviada anónimamente al presidente
empezaba a tener un efecto desencadenante.
Y parecía esconder muchos secretos.
Yo estaba segura que, detrás de esto, había alguna cosa que no cuadraba.
Y pensaba descubrirlo.
Si hubiese sido un poco inteligente,
habría visto que todo era una trampa.
EN EL SIGUIENTE EPISODIO...
- ¿Qué dices? - Esto empieza a ser una plaga.
Ha aparecido otra, Andreu.
La persona que está detrás de todo esto,
¿puede decirme qué quiere?
Quieren corrupción,
pero que no se entere nadie.
Si no renuncias, la empresa será tuya y mía,
a partes iguales.
No necesito dinero para las elecciones.
Necesito dinero, pero es por un tema personal.
Entonces, te aconsejo que agarres tan fuerte como sea posible
el Postventura.
Porque si la grabación existiera, no conviene que circule sin control,
y que por una mala interpretación me comprometa a mí.
La gente sabe que esto es un circo.
Ellos quieren que esto sea un circo.
Si lo comprendes, no habrá nada que te pare.
Escucha, tenemos que vernos.
Es sobre unas grabaciones.
¿Has hablado con alguien de nuestra relación
con el presidente Bergas?
Ludmila, si quisieras venir a nuestra casa,
hay sitio.
Quiere echar un polvo.
- Lo sabes, ¿no? - No lo sabemos.
Cuando era pequeño,
le salvé la vida a un niño.
Para esto estamos los amigos, ¿no? Para ayudarnos.
No quiero que los de seguridad te vean, ¿me oyes?
No me digas que estás celoso.
¡José!
Eres desconocido, tío.
Sigue así.
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