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Original subtitles

- Coño, Marqués. - ¿Por qué le llamáis Marqués?

Quiso pringar a un marqués en lo de Los Galindos.

¿Ahora a por quién vas, a por el rey?

Quería escribir un reportaje sobre delincuentes fugados.

Muy bien, hombre.

¿Y?

Pues eso, que a vosotros se os escapó uno, ¿no?

El Nani.

Vosotros a desaparecer unos días, como siempre.

Hasta que se enfríe todo.

Yo os aviso.

¿Qué tal el nuevo?

- Buen chaval. - Joder, no esperaba tanto.

¿Dónde estabas?

A partir de ahora, nos va a ir de puta madre.

Quietas ahí, quietas las dos.

- ¿Qué pasa? ¿Qué queréis? - ¿Santiago Corella está aquí?

Contigo quería hablar yo, figura. Vente conmigo.

¿Qué le van a hacer?

- Se lo llevaron y de ahí no salió. - ¿Gritos de quién?

Del Nani y del Conan.

Gritos de dolor y golpes, y "¿Dónde está el oro?".

Cuando fuimos a buscarle,

nos dijeron que se había escapado.

¿Se había escapado de la DGS?

Fueron a preguntar por él a los dos días

y les dijeron que se había fugado.

¿Y no se lo creen?

Ya ha pasado un año y pico y todavía no saben nada.

¿Para qué periódico trabajabas?

Impresión.

Enhorabuena.

Gracias.

Tira.

- Me ha llamado el juez. - ¿Reaño?

Otro, el sustituto. Miranda se llama.

Quiere hablar conmigo.

Y contigo.

De Santiago Corella, del Nani.

Qué mala suerte que os tocara el juez Reaño.

No puede ser más del Régimen.

El relato de las hermanas es verosímil, pero...

Esto no son pruebas.

Son testimonios de testigos interesados.

Hay incoherencias, contradicciones...

No puedo creer que con esto

pretendiera que se abriera una investigación.

Y usted, entiendo que se trata

de hacer el reportaje más impactante,

pero ¿qué pruebas cree usted tener para apoyar todo esto?

El testimonio de las hermanas parece convincente.

Echaron abajo la puerta de su casa,

se lo llevaron a la DGS y nunca más se supo.

El registro de entrada y salida de calabozos

dice que el señor Corella salió por su propio pie.

Está firmado por él mismo.

Y las diligencias policiales afirman que se fugó.

¿Cómo lo explica?

Señoría, esas mujeres

no tienen nada que ganar con esto.

Han tenido que vencer su miedo

antes de acudir a Loli, a la letrada.

Entonces, sostiene que al señor Corella lo hicieron desaparecer.

Creo que, como mínimo, habría que investigarlo.

Mire, les voy a ser sincero.

Son muchas las denuncias que estamos recibiendo por...

malas prácticas de la Policía.

Es un aparato policial heredado de la dictadura

donde siguen mandando los mismos

y que tiene una complicidad feroz entre ellos y la judicatura.

Algunos jueces estamos intentando

que entre algo de luz, pero...

desde aquí estoy atado de pies y manos.

¿Entonces por qué nos ha llamado?

Porque si todo esto es cierto, que no digo que lo sea,

no voy a dejar que quede impune.

Voy a llevar a juicio a todos los responsables.

Pero es que, como les digo,

mi capacidad de movimiento desde aquí

no es la misma que pueden tener ustedes.

Disculpen, tengo una vista.

Cuando hablo de capacidad de movimiento,

no me refiero solo a esto.

Pero ¿entonces usted cree que hay posibilidades?

Depende de lo que me traigan.

Gracias.

- Adiós, buenos días. - Buenos días.

Buenos días.

¿Por dónde empezamos?

Tú no sé.

Yo me voy a casa, que tengo un bacalao desalando

y me toca cambiarle el agua.

Buena suerte.

Pero ¿te vas?

¿Qué más puedo hacer yo?

No sé, ayudarme.

El caso ha llegado a mí gracias a ti.

- Tú eres abogada. - Mercantil.

Empresas, negocios, contratos...

Lo de estas chicas es otra cosa.

Pero tú eres su abogada.

Tú pusiste la denuncia, llevas más de un año con ellas.

Confian en ti.

Hay más abogados.

Y seguro que más cualificados que yo para este caso.

¿Y dónde los encuentro? ¿En las Páginas Amarillas?

Yo puedo presentarte a alguien.

Tengo compañeros de facultad

que se especializaron en este tipo de cosas.

Yo no me puedo meter en un lío así.

Tengo al chaval en una edad complicada.

Tú no tienes hijos.

Estoy esperando uno.

¡Coño, Loli!

Benjumea, ¿cómo estás?

- ¿Salís de hablar con Miranda? - Sí.

¿Has decidido dedicarte al penal?

No te lo aconsejo.

Estás mejor dedicándote al mercantil.

Es Onofre, Onofre Romera.

- Onofre. - Un placer.

¿Tú eres el periodista?

- Soy periodista, sí. - ¿Buscando una historia?

Ya la tengo.

Muy bien.

Tengo que irme.

Me alegro de verte, Loli.

- ¿Los niños, bien? - Muy bien.

Me voy pitando, que tengo que ir al Supremo.

Benjumea has dicho, ¿no?

Cuando acepté representar a Carmen y Concha,

le faltó tiempo para llamarme

y aconsejarme que no siguiera con el asunto.

¿Y va a hacerle caso?

Vamos a tomar ese café.

Pero a Jaime no lo mató solo un despreciable delincuente.

A Jaime lo mataron

las mismas leyes que él había jurado defender.

Estas leyes que sacan a los delincuentes de la cárcel.

Pido a nuestros representantes políticos...

más medios y, sobre todo, más protección

para poder hacer el trabajo que la sociedad nos pide.

Jaime no dejó de sonreír ni un solo día.

Y ya sabéis por qué.

Porque para Jaime...

su casa era esto.

Los compañeros,

las tronchas...

Los chistes malos y las noches sin dormir.

Porque Jaime, antes que nada, era un policía.

Un buen policía español.

Por Jaime.

Por Jaime.

Qué pena.

Ahora que le iban a ascender a inspector de primera.

La vida es un asco.

Carpe diem.

Que la vida sigue, que es lo que él habría querido.

¿Os acordáis de la gallega?

La testigo del atraco del restaurante chino.

La que vino en minifalda.

¿La del grupo de música?

Pues superlanzada la chavala.

Como son las titis buenas.

La llevé a casa en el coche

y se pasó todo el trayecto con las piernas separadas.

Para mí que no tenía ni bragas.

Bueno, total, este viernes

voy a verla a un concierto a Malasaña.

- Os venís. - No jodas.

Para conciertos estoy yo.

Dos millones y medio que me cuesta

el implante en el oído de la niña.

Más el viaje, más la semana de estancia en Zúrich.

Vamos, que si el banco no me da el préstamo, lo llevo clarinete.

Total, para lo que hay que oír...

Además, el otro día puse la radio.

Había una canción... ¿Cómo era?

Me gusta ser una zorra, me gusta ser una zorra.

Y la cantaban un grupo de crías

que era como para darles una hostia con la mano abierta.

- Tiene su gracia, hombre. - Gracia.

Te hace mucha gracia porque te quieres follar una moderna.

Eso es lo que te pasa a ti.

Qué rancio eres, qué mala es la envidia.

Señores, me tengo que ir.

¿A dónde vas? No son ni las tres.

Tengo que llevar a la gata al veterinario.

¿Otra vez la gata?

Sí. Hasta mañana.

En algún momento le tenemos que decir

que lo de la gata no cuela,

que sabemos que se va de putas después de comer, ¿no?

A mí me da igual lo que haga con su minipolla,

pero, como se entere el baranda, al que le cae el puro es a mí.

Paco, pon otras dos.

Unas gildas, Paco.

Ni Rock and Ríos ni Rock and Mares.

Alberto, hijo, no somos Onassis.

No tenemos 700 pesetas.

No es no, Alberto.

Si llegas diez minutos tarde, te juro que la tenemos.

En casos como este

es cuando más echo en falta a Eugenio.

Él sabía ponerle límites.

A mí me trata como al pito del sereno.

La firma del Nani en el registro de entrada y salida de calabozos.

Fíjate en la firma de salida.

Después de horas de palizas y amenazas,

y tan limpia y tan bien escrita.

Igual un grafólogo podría decirnos...

¿Conoces alguno?

Sí, tenemos uno en la revista.

Interpreta la firma de los famosos.

Ya veo, pura ciencia.

Por el largo de la jota se nota

que Julio Iglesias es un truhan y es un señor.

Oye, no te rías, que es bueno, ¿eh?

Este cambio de color en la fotocopia...

Es como cuando se hace una corrección.

Eugenio se ponía malo con estas cosas, no lo soportaba.

Me hacía repetir el folio entero con tal de no poner corrector.

Necesitaríamos el original.

Eso no te lo dan.

Ya.

Si conociésemos a alguien que trabajase allí...

¿Allí, dónde?

En la DGS.

Pero, claro, no puede ser un policía.

Tiene que ser un funcionario o algo así.

Hombre, ahora que lo dices...

No.

No me mires así.

Yo te he dicho que te ayudo si me queda algo de tiempo libre.

Yo no he dicho nada.

¿A quién conoces?

Hola.

Hola. Eres Chelo, ¿verdad?

- Perdona, se nos ha hecho tar... - No, tranquila.

Vengo por la fregona, acabo de vomitar en el ascensor.

- ¿Puedes limpiarlo, Oni? - Sí, claro.

Bueno, Chelo, ella es Loli.

Es la abogada con la que estoy trabajando.

Encantada.

Perdón.

Otra vez.

Qué mona es, ¿no?

¿Hace mucho que estáis casados?

No, no estamos casados.

¿Qué pasa, renacuajo?

No se nota todavía.

Pero yo lo siento.

- ¿Sí? - Sí.

¡Callarse, chavales! ¡Chavales!

- ¡Hola! - ¡Hola!

Pero, ¿esto qué es?

- Dale, dale, ábrelo. - Que lo abra.

¡Que lo abra!

¡Que lo abra!

- ¡Que lo abra! - ¿Esto qué es?

Ábrelo.

- Voy a ver. - Te va a flipar, Carmelita.

- Ya verás. - Ay, madre.

A ver.

¿Para qué es eso? ¿Da masajes?

¡Que no, hombre, es un robot de cocina!

Para hacer la comida.

Qué fuerte.

Gracias, nene, no haberte molestado.

- Lo vas a usar un montón. - A mí no me lo regalas.

Hemos alicatado a tu vieja la cocina.

Ya, pero no soy mi madre, soy tu mujer.

Eres mi reina.

Pues a ver si se te nota, hijo.

Nani, cuéntales cuando nos metimos

en la tienda de Hermosilla.

- Joder. - Chicas, vienen las batallitas.

- No, no, no. - ¡Vienen!

Hasta una nevera pillamos.

Olé, chaval, pregúntale a la Yoli.

¿Y por qué no la trajiste?

Churri, si ni siquiera estábamos casados.

Se la dimos a la vieja del Conan.

Inma...

O sea, nene, no hace ni dos meses que has salido

y ya estás con regalos de estos,

que no se sabe de dónde los sacas.

Los saco de la tienda, Concha.

Todo legal, hermana. Pagado con mi dinero.

Ya, pero ¿de dónde sale ese dinero?

Le vendí la Derbi al Macetas,

que le venía bien para un curro que le salió en Barajas.

Ven aquí, anda. No te preocupes.

De verdad, no te metas más en líos, te lo pido por favor.

Si vas para el trullo otra vez, no vuelvo a verte.

Lo sabes, ¿no?

Chacha, deja de preocuparte, que está todo bien, anda.

Disfruta, que estamos de cumple.

Relájate.

Me voy al meadero, que me lo hago encima.

Venga.

¿Qué haces? Eres un guarro.

- Cállate. - A la cocina.

Mira, ven.

Pero ¿y esto?

- ¿Es portátil? - Sí.

Y en colores.

Para que veas en colores El hombre y la tierra

donde tú quieras.

¿De dónde has sacado esto, Nani?

Pero si ya sabes que para mí eres lo más importante...

Cuidado, cuidado.

¿El reportaje de los marqueses de Urquijo?

Buenísimo.

Me lo leí de una tirada.

Yo te digo una cosa, a mí Rafi me parece inocente.

- Marisa, el favor que te decía... - Por ti, lo que sea.

Aquí donde la ves, tu amiga me salvó la vida.

Exagerada. Un rato que tuve libre.

Como yo era medio tonta, me casé con el demonio.

Putero, bolinga, con la mano bien larga.

Pero el cabrón no quería separarse.

Y como no había divorcio en este país...

Y tu amiga, como si nada, va y dice:

"Pues si no hay divorcio, anulamos el matrimonio".

"Pero ¿y eso cómo se hace?".

Había muy pocas razones

que permitían anular un matrimonio.

Falta de uso de razón, engaño grave, impotencia.

Impotente ya te digo yo que no era.

¿Entonces?

Esterilidad.

No sé cómo. Un amigo médico o algo así...

Loli se enteró de que el muy cabrón era estéril

y me lo había ocultado.

Fue presentar el informe y me concedieron la nulidad.

Bueno, ¿qué favor necesitáis?

El registro original de entrada y salida de calabozos

de un detenido.

Tenemos la fotocopia,

pero hay un borrón

que necesitamos cotejar con el original.

Aquí está todo: fecha, nombre...

Santiago Corella.

El Nani.

Es un tema que todavía escuece, se les escapó en Vicálvaro.

Ese original es importante.

Se ha cometido una injusticia muy grande.

¿Es verdad eso?

Loli, yo por ti hago lo que sea.

- ¡Marisa! - ¡Coño, qué susto!

¿Qué tal, guapa?

Bien.

- Menudo lío con el traslado. - No me hables.

Con lo bien que me venía estar aquí, con el metro en la puerta,

y nos mandan a Carabanchel.

Viene la Comunidad de Madrid, pero ¿qué mierda es esa?

Ya, ya, ya.

- ¿Buscabas algo? - Sí.

Necesito una fecha de ingreso.

En noviembre del 83.

¿Qué nombre?

Pues a ver...

Corbacho.

Corbacho.

Con la C.

Noviembre del 83.

Pasillos 4 o 5, busca ahí.

Gracias, majo.

En una semana, está todo esto metido en cajas.

Ya, sí, sí.

¡Necesito esos datos ya!

Sí, la dirección y el teléfono también son sus datos.

Pues rapidito.

Chicos, os presento al inspector de segunda Hilario Peñafría.

Sustituye a Ferrera en el grupo.

Pero no en nuestro recuerdo.

Estos son el inspector de primera Rodales.

- ¿Qué tal? - Inspector de segunda Palop.

- Vicente. - Inspector de tercera, Dávila.

Óscar.

Coincidimos en lo de Ferrera.

¿Le despejáis, por favor, el escritorio?

Tratadlo bien.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Descuide.

Ven, tienes que firmar unas cosas.

Bienvenido.

¿Qué quiere el jefe que hagamos con el caimán este?

¿Cómo ha dicho que es?

Pichafría ha dicho, ¿no?

Peñafría.

Había oído hablar de él. Estuvo en la Social

y luego fue guardaespaldas de Carrero Blanco.

Pues se lució.

Con guardaespaldas así, quién necesita Goma-2, ¿no?

Bueno, vale ya.

Es un compañero experto y algo podrá aportar.

Experiencia.

Mucha.

Perdón.

Ha cambiado mucho todo esto. ¿Los baños dónde están?

Sí, aquí al lado.

- Segunda puerta... - A la derecha.

La próstata, la tengo como una berenjena.

No os hagáis viejos, chicos. Es una mierda.

¿Y?

Broches... ¿No tiene más?

En esta remesa, solo estos.

Ya.

No sé, son un poco raros, ¿no?

Se llevan bastante, diseño catalán.

Me vas a permitir un momento. ¡Adrián!

- Sí. - Te vas a ir a la ferretería.

Van a cerrar, ¿vale?

- Recoges el pedido. - Oído, jefe.

¿Relojes no quieres?

¿Tienes Longines?

Mira.

Y te vas a tu casa, ya cierro yo.

- Hasta luego. - Hasta luego.

Esto es calidad, ¿eh? De toda la vida.

Los usan en las olimpiadas, imagínate.

- Joder, es verdad. - Es precioso.

A ver, quietitos y callados, vamos a hacer las cosas bien.

- Por favor. - ¡Eh, esa manita!

Esa manita donde la vea.

Esa manita, cuidadito, ¿eh? Ata a este.

- Date la vuelta, coño. - No, por favor.

Que te calles, hostias.

Y eso de ahí, eso de ahí también lo quiero.

- Ya... - ¡Que te calles!

No me hagas sangre, que soy hemofílico.

Lo que eres es gilipollas, ¡venga!

Venga, coño, vamos.

Venga, que esta se dispara sola, ¿eh?

¿Qué coño dices, coño?

Es la cuarta vez, coño. ¡La cuarta vez!

- La próxima vez traigo la pistola. - ¡Cállate!

Venga, venga, vamos, vamos, vamos.

Venga, rapidito.

¿Qué tal?

Bien.

No, si sacarlo del legajo ha sido fácil.

Pero casi me cago viva.

Me sentía más culpable que si hubiera matado a alguien.

Muchas gracias, Marisa.

Siento que hayas pasado mal rato.

Muchísimas gracias, de verdad.

No pondréis mi nombre, ¿verdad?

- En la revista, digo. - No, no, claro.

Bueno, pues ya está.

- ¿Quieres tomar algo? - Pues igual sí.

Un gin-tonic.

Efectivamente, alguien escribió algo y luego lo borró.

¿Lo raspamos?

Sí. Prueba con esto.

Cuidado, a ver si lo vamos a romper.

Qué va.

¿Qué coño es esto?

RIP.

Descansa en paz.

¿Será una broma?

Sea lo que sea, lo escribieron y se arrepintieron.

Mira, aquí está el nombre del policía

que hacía el registro de entrada y salida de calabozos aquel día.

Benjamín Pazos.

Voy a llamar a Marisa, a ver si lo conoce.

- ¿Puedo? - Sí, yo voy a buscar al grafólogo.

A ver si ha podido contrastar la firma.

Este es el número de esta semana.

Impresión.

Puto Marqués.

Conque dos mosquitas muertas, ¿eh?

Pero esta revista mezcla ovnis, titis en bolas, el niño lama...

Esto no es prensa seria, hombre.

Cuidado, cuidado.

No es nada nuevo.

Estas dos arrastradas llevan más de un año

dando el coñazo con lo mismo.

¿No os dais cuenta?

¿A ti qué te ha dicho Benjumea?

Que se encontró en los juzgados al Marqués

y a la abogada esa que le fue con el cuento al juez Reaño.

¿Otra vez?

No creo que Reaño...

La diferencia es que ya no está Reaño.

Ahora hay un juez nuevo.

Miranda.

¿Se sabe de qué pie cojea?

De los dos, que va con muletas.

¿En serio?

¿Tú crees que el juez ese nos puede joder?

Pero ¿de qué van a acusarnos?

Sin cuerpo, no hay delito ni prueba de nada.

¿Qué dice la momia?

Tu puta madre.

No tiene nada que hacer,

pero lo último que necesitamos es una mosca cojonera.

Hay que revisar esas diligencias.

Marisa, ven.

¿Alguno sabéis algo de ese tal Miranda?

Que ni pita ni anda.

¿Tú siempre eres así de gilipollas?

Señores, les recuerdo que en un mes nos mudamos.

Dígame, inspector.

Baja al archivo

y súbeme las diligencias de Santiago Corella.

¿De quién?

De Santiago Corella.

He comparado la firma de entrada con la de salida.

Está claro que no son de la misma persona.

Para empezar, por lo que hemos hablado antes.

Nadie después de recibir una paliza así

firma con un trazo tan firme.

Y luego,

las oes de "Santiago" y de "Corella".

Fijaos.

Aquí ha seguido el sentido de las agujas del reloj.

Y aquí, al revés.

¿Ese es el original?

Coño, haber empezado por ahí.

Esta firma la ha hecho copiando la otra.

Aprieta mucho,

pero entre letra y letra levanta el boli.

¿Lo veis? No va del tirón.

RIP.

¿Esto qué es? Esto...

Esto no está en la fotocopia.

Estaba tapado.

Pues yo diría que está hecho con otro bolígrafo.

¿Esto de qué va?

Muchísimas gracias, Eusebio.

Un placer.

Ni me voy ni me ausento,

pero pongo los pies en movimiento.

Te dije que era bueno.

¿Sí, dígame?

¿Marisa?

¿Cómo? ¿Por qué?

Sí, sí, sí, sí. Calle del Correo, sí, ahí al lado.

Sí, tardo diez minutos.

Estoy saliendo, estoy saliendo.

¿Qué pasa?

Rodales ha pedido las diligencias de Corella.

Como se den cuenta de que falta justo esto,

a tu amiga la empapelan.

- Vale, ahora vengo. - Espera, espera.

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

Claro, coño.

Ya está, está bien, está bien.

Ahora vengo.

¿Cómo que se ha ido? ¿A dónde?

Vamos, no me jodas.

¿Qué pasa?

Marisa.

- Se ha ido a la farmacia. - ¿Cómo que a la farmacia?

¿Por qué coño se tiene que ir a la farmacia?

Le pido unas diligencias y la tía tonta se va a la farmacia.

¿Por qué coño se tiene que ir a la farmacia?

Las mujeres van mucho a la farmacia, deberíais saberlo.

Luego van pidiendo igualdad y todas esas gilipolleces.

Al final tengo que bajar yo.

Marisa.

Había mucho tráfico en la Gran Vía...

Gracias.

Cuando te pido unas diligencias, me las traes, ¿te enteras?

Lo siento, inspector.

He tenido que salir a la farmacia.

Bueno, ya sabe, cosas de mujeres.

Pues la próxima vez que te quedes sin compresas,

te pones un trozo de papel higiénico.

- ¿Quiere que se lo lleve yo? - Puedo yo solito.

Además, te estás desangrando, ¿no?

Inspector.

¿Qué coño te pasa ahora?

Se le ha caído una hoja.

Tome.

¡Eh!

¿Qué pasa, Marqués?

Coño, qué susto.

¿Qué pasa, no somos amigos?

¿Por qué lo dices?

¡Hombre!

Nos habías prometido llevarnos a una sesión

con las guarillas esas de tu revista.

Yo ya os dije que con las chicas no tengo mano.

Que no tiene mano dice.

Bueno, con las hermanas del quinqui

sí que tienes mano, ¿no?

¿Qué?

¿Te las estás follando a las dos a la vez o qué?

¿Qué coño es esto?

No, que parece que tu revista

está muy interesada en saber dónde está el quinqui este.

Yo te lo explico.

Está en Brasil.

Bebiéndose y follándose

los 80 millones en oro

que se llevó crudos del último palo.

Si sigues inventando cosas,

vas a mandar a la mierda tu carrera como periodista.

¿Estamos?

¿Y qué tiempo llevas aquí?

Pues como un año hace que trabajo aquí.

Un año, muy bien.

Vaya susto lo del otro día, ¿no?

Me lo llevaba temiendo meses.

Ah, ¿sí?

Menos mal que me pilló fuera.

Vaya potra.

¿Y eso cómo fue?

El jefe, que me mandó a hacer un recado.

Este Melero...

¿Qué tal jefe es?

¿Horarios, sueldos? ¿Te paga vacaciones?

Sí, sí.

Bueno, vaya, lo que dice el convenio.

Ya.

¿Y dónde está ahora?

En una reunión.

¿Tiene muchas reuniones?

Sí.

Bueno, normal.

Es secretario de AJOMA,

Asociación de Joyeros de Madrid.

Ah, AJOMA.

¿Y a qué se dedica exactamente el secretario?

Disculpe, un segundo.

A ver.

Te lo puedo enseñar.

- ¿Tienes algo más? - Sí, perfecto.

Pisto manchego me parece bien.

¿Qué tal la niña?

Pásamela.

¡Cariño!, ¿qué tal el colegio?

¡Soy papá!

¡Que soy papá!

¡Que qué tal...!

¡Muy bien!

¡Esta noche nos vemos!

Un beso.

¡Un beso!

- ¿Qué pasa? - Melero.

El joyero del atraco de ayer.

¿Qué pasa con él?

Aquí Hilario cree que...

¿Qué es lo que crees, Hilario?

Pues creo que ha organizado el atraco a su propia joyería.

¿Y de dónde sacas eso?

A ver, los atracadores sabían dónde estaba la alarma,

a qué hora estaría el representante

con las mantas

y, además, hizo salir a su empleado

justo un minuto antes del atraco.

Y no hace más de dos meses renovó su seguro por atraco

por el doble del que tenía.

Si todo es un paripé y recupera las joyas,

solamente tiene que fundirlas,

hacer otras y volverlas a colocar en la vitrina.

Hay más.

Este tal Melero es el secretario de... AJOMA.

AJOMA es la Asociación de Joyeros de Madrid.

Se pasa el día visitando a los joyeros

para asesorar en temas de seguridad.

Por lo tanto, conoce horarios, alarmas, permisos de armas

de todas las joyerías de Madrid.

¿Y eso cómo lo sabes?

He estado haciendo preguntas por ahí.

Hilario, no me gusta que trabajes por tu cuenta.

En esta agenda, hay iniciales con fechas,

direcciones y cantidades.

Las he estado cotejando con los últimos robos a joyerías

y cuadra.

F: Fuencarral, 12 de enero.

MJ: Mejía Lequerica, 21 de enero.

Y DC: Donoso Cortés, 6 de febrero.

¿De dónde la has sacado?

De la joyería, en un cajón.

Pues.. Olé tus huevos.

Como los grises, ¿eh?

No nos vale.

No lo podemos meter en diligencias.

Hilario, ya no se pueden recoger pruebas

sin la presencia de un secretario judicial.

No es para el juez.

Es para ponérselo en las narices a Melero

y ver cómo se hace caca encima.

Creo que no me he explicado bien.

No solo se ha dado un palo a sí mismo,

sino que tiene montado un tinglado con los quinquis

para repartirse el botín.

¿Lo captáis u os hago un croquis?

Vicente, llama al joyero y que venga.

Pero que no sospeche nada.

Señor Melero.

- Inspector Palop. - Sí.

- Acompáñeme. - Buenas tardes.

- ¿Hay novedades? - Por aquí.

Buenas tardes.

Tome asiento.

Buenas tardes.

Inspector Rodales. Siéntese, por favor.

Bien.

Vayamos al grano.

Podemos hablar aquí o bajar a los calabozos.

No... No entiendo.

- Calabozos, entonces. - ¡No, no, no!

- Espere, espere, un momento. - Espera.

Espera, Palop.

Tenemos motivos para pensar

que usted apañó el atraco a su propia joyería.

Y eso son dos cargos:

simulación de delito y estafa a la aseguradora.

- ¿Puedo beber agua? - No.

No puede beber agua.

¿Admite usted los delitos?

Pero ¿de dónde saca eso?

- Calabozos. - No, no, ¡no, no!

No, no, no.

Admito.

- Admito. - Muy bien.

Sigamos entonces.

Pertenencia a banda criminal.

Pero ¿de qué habla?

- Es que... - Vamos a ver.

Cuando dos o más personas se unen para cometer delitos,

se llama "banda criminal".

¿Quiere usted que le apliquemos la Ley Antiterrorista?

Esos son diez días en el calabozo sin abogado.

¡Yo tengo derechos!

¡No me pegue! ¡No me pegue!

¡No me pegue! Soy hemofílico.

Por favor, no me pegue.

Soy hemofílico.

Soy hemofílico.

Soy hemofílico.

Bien.

Pues ahora nos vas a explicar cómo va la cosa

y todo lo que hay en esta agenda.

Yo les informo de todo lo que es...

la rutina, las armas, las alarmas y...

De todo lo que sé, eso es todo.

¿Y qué más?

Pues...

Luego fundo...

las joyas, las vendo en lingotes y...

Hacemos el reparto.

Hacemos el reparto.

Óscar, redacta el informe. Palop, bájalo a calabozos.

- Seguimos. - No, no, no, por favor.

¡Por favor!

Les he dicho todo lo que sé.

Por favor, no me haga daño.

Marisa, pásame con los juzgados, por favor.

- Con permiso. - ¿Qué haces?

Vamos a pensar un poco.

Tiene pinta de ser ese.

Sí, creo que sí.

¿Te dijo Marisa por qué dejó la Policía?

Para trabajar aquí, en la frutería de su suegra.

Lo dejó un par de meses después de la detención del Nani.

¿Vamos?

Buenísimas, señora, de Valencia me vienen.

Si encuentras una pepita, la traes y te regalo otro kilo.

¿La siguiente?

Hola, buenas, mira...

Me pones medio kilito de alubias para fabada.

Y dos o tres cebollas, que tú veas así buenas.

Claro que sí, marchando para esa fabada rica.

Tú eres Benjamín, ¿no?

Marisa te manda saludos.

- Marisa... - Marisa, de la DGS.

Ah, Marisa.

- Muy maja, ¿cómo le va? - Bien, bien.

Dice que haber cuando te pasas a tomarte un café con ella.

Mira, yo soy Onofre, soy periodista.

Y ella es Loli.

Te queríamos preguntar unas cosillas.

Vale. Son casi medio kilo las dos cebollas.

- ¿Le va bien así? - Sí, muy bien.

Hemos visto tu firma

en el registro de entrada y salida de calabozos de un detenido.

De Santiago Corella.

Perdón, perdón.

Es que estamos investigando lo que le pasó al chaval.

Pero no te preocupes,

lo que hablemos se queda entre nosotros.

¿Le pongo también unas hojitas de laurel?

Sí, unas poquitas está bien.

Va a ser nada, unos dos minutos.

Alguien escribió "RIP" en ese registro.

Y luego lo borró.

¿Fuiste tú?

¿Viste salir al Nani?

¿Lo viste salir y escribiste "RIP"?

Pero lo borré.

¿Por qué?

- ¿Por qué qué? - Las dos cosas:

por qué lo escribiste y por qué lo borraste.

El chaval entró ya mal.

Le habían caneado.

Pero ¿tú lo viste salir?

Según la Policía, lo llevaron a Vicálvaro y se dio a la fuga.

Mire, yo no soy médico.

Pero para darse a la fuga no estaba.

Lo llevaban a rastras.

Y si no estaba muerto, le faltaba poco.

Pero ¿entonces quién firmó por él?

Uno de los inspectores.

Pero... no recuerdo cuál.

- ¿Y por qué...? - Bueno, ya está.

Toma.

Lo paga la casa.

Pero no quiero veros más por aquí.

Y por supuesto negaré haber dicho nada de todo esto.

¡La siguiente!

Es horrible, ¿no?

Una vive pensando que lo normal es eso.

Una vida tranquila, una casa bonita...

Pero resulta que no, que eso no es lo normal.

Que la gente vive de otra manera.

Bueno, ¿te acerco a tu casa?

No.

Te acompaño a Vicálvaro.

¿A Vicálvaro?

¿Tienes otra cosa mejor que hacer?

¿Y la fabada?

Ya para el fin de semana, que es de digestión pesada.

¿Es que queréis llegar a viejos como yo?

Sin un puto duro.

Vais a seguir siendo unos muertos de hambre.

Sin dinero para poder pagar un buen médico para tu familia.

Durmiendo en comisaría.

Gestionando...

15 atracos a la semana.

Sin una palmada en la espalda.

Sin una puta palabra de ánimo, "¡Os lo habéis currado, joder!".

Mientras ratas como Melero

se forran a manos llenas sin dar un palo al agua.

¿Queréis a vuestras viudas vendiendo Avon por las casas?

Como la de Ferrera.

¿Qué pasa aquí?

Cierra.

Escucha.

- Y, según tú, la alternativa es... - La alternativa es

lo que cualquiera con dos dedos de frente haría.

Ese gilipollas tiene montado un chiringuito

con el que se está sacando una pasta a nuestra costa.

¿Y tú propones...?

¿Qué propones?

Que le dejemos seguir con su negocio.

Y llevarnos una parte.

Pero ¿qué dices?

¿Qué dice este?

Espera un momento.

¿De qué nos sirve tener a ese idiota en la cárcel?

¿Qué ganamos?

La verdad es que estamos

comiendo mierda por todas partes.

Habría que ir con mucho cuidado.

Te puedes ir a casa.

¿Cómo?

No te vamos a denunciar.

Tú sigue con lo tuyo.

Organizas los palos, reclutas a los chorizos,

colocas el material.

Y repartes los beneficios.

Vamos, lo que venías haciendo hasta ahora.

Solo que a partir de hoy, el negocio tiene nuevos socios.

¿Alguna duda?

No, no.

Lo único, que tenemos un jefe que nos pide resultados

y no podemos volver con las manos vacías.

Danos algo.

¿Algo como...?

- ¿Dinero? - No, eso ya llegará.

Danos un nombre.

Muy bien, muy bien.

Sigue recto, sigue recto. Muy bien.

Ahí, ahí, ahí.

- Dale, dale. - Santiago Corella.

Policía.

Te tienes que venir con nosotros.

- Pero... - ¿Tienes algo?

- No tengo nada. - Venga, la manita detrás.

- La manita, muy bien. - Tío.

La otra.

Ahí está, ya sabes cómo va.

Tranquilo, Santi, no pasa nada.

- ¿Qué pasa? - Charo, llévatelo a casa.

- ¡Tranquilo, Santi! - Venga, vamos.

...los agentes que...

A las tres de la mañana,

los agentes llegan con el detenido a Vicálvaro

para buscar unas armas

que el detenido asegura haber enterrado

en un descampado en el kilómetro 27

del Camino del Fontarrón.

O sea, aquí.

Al bajar del vehículo,

el detenido se da a la fuga en dirección Coslada.

Para allá.

Aprovechando la presencia de un pequeño bosque.

Sigo.

Sí, pero ahórrate la prosa policial, por favor.

En resumen, se escapa.

Realizan varios disparos al aire, seis o siete.

Pero el terreno es abrupto.

Está oscuro.

Y hay tanta niebla

que el detenido desaparece entre los árboles.

Espera aquí.

De acuerdo.

Bueno, puede nada, muchísimas...

Venga.

El Ceporro, el dueño de la casa.

¿Se llama así?

Bueno, así se llamaba su padre.

Este es el Ceporro hijo.

Le he preguntado por la noche del 12 de noviembre del 83.

¿Y?

Pues del 12 de noviembre justamente no se acuerda.

Pero dice que tiene insomnio crónico

y que no ha escuchado siete disparos en su vida.

¿A ti te parece muy abrupto el terreno?

No mucho.

Y según el parte meteorológico de aquel día, de niebla nada.

Luna llena total.

Otra más para el juez.

Vámonos.

No sé si es suficiente.

Señoría, con la venia.

No hace falta que hable así, que no estamos en un juicio.

El testimonio de los policías sobre la fuga es falso.

La firma del Nani también es falsa.

Alguien escribió "RIP" en el registro de salida.

Ya, pero esa es una prueba que no serviría en un proceso.

Porque la han manipulado

y la han conseguido de manera ilegal.

Bueno, pues consígala usted con una orden.

Haga que sea legal, llámelos a declarar.

Calma.

Estamos en el mismo bando.

No lo parece, Miranda.

¿Qué más quiere que hagamos?

Pues, por ahora, lo que mejor sabe hacer:

escribir.

A ver si conseguimos ponerlos un poco nerviosos.

Oye, ¿te queda mucho?

Un poco.

Quiero terminar esto.

Es que hace mucho frío en la cama.

Ahora voy, ¿vale?

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