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NETFLIX PRESENTA
Una persona sabia dijo sobre el amor:
"Vivimos en un universo gobernado por el caos y el azar,
donde sólo se necesita un momento de mala suerte
para que todas nuestras esperanzas y sueños se vayan por el retrete".
Puedes hacerlo. Sólo bésala.
Sólo...
Le gustas, ¿sí?
Sí, creo que sí.
No, no le gustas. Sí le gustas.
Pasaste todo el fin de semana posponiendo esto
y ahora ya no tienes tiempo.
Literalmente, no queda tiempo.
Es ahora. Este es tu momento. Es...
¿Cuánto tardarás?
¡Un segundo!
De acuerdo.
Sí.
- Hola. - Hola.
- ¿Todo bien? - Sí, me dolía la barriga.
- Me preocupaba que perdieras tu vuelo. - No, tengo unos minutos.
¿Puedes creer la suerte que tuvo tu hermana?
La envían a Roma por trabajo,
y a mí a infiernos destrozados por la guerra.
Supongo que si vas a ser periodista de guerra,
eso es más o menos lo que esperas.
De acuerdo, sabelotodo.
Este ha...
Este ha sido un fin de semana muy especial.
Sí.
Debo admitir que cuando Hayley me dijo que su hermano
vendría a visitarla el mismo fin de semana que yo, me desanimé bastante,
pero resulta que no eres tan irritante como pensé.
Creo que eso es lo más lindo que me han dicho.
Eso es lo más lindo que le he dicho a alguien...
- Me siento doblemente honrado. Gracias. - De nada.
Pero en serio, gracias por...
un tiempo increíble.
Creo que nunca había conocido a nadie como tú.
Eres un halagador.
No, te prometo que no. Soy terrible.
Sólo soy sincero.
Entonces...
Entonces...
¿Jack? ¡Amigo!
¡Qué casualidad! ¿Qué haces aquí?
- ¡Greg! - ¡Sí, Greg!
Me acuerdo.
Lo siento.
- Hola. Dina. - Mucho gusto.
Igualmente.
Compartíamos dormitorio en la universidad.
Le decíamos Señor Pajas.
Se masturbaba mucho.
- Creo que no era yo. - No, definitivamente eras tú.
En fin,
tengo que volver a Londres.
- Voy al aeropuerto. - ¡Yo también!
- Cállate. - Literalmente me estoy yendo.
- Podríamos irnos en mi auto. - ¿En serio?
Sí.
No hay problema.
Entonces, ¿ya te vas?
Sí.
Supongo que...
ya me voy.
De acuerdo.
Sólo quiero despedirme...
Ya sabes...
No sé cuándo volveremos a vernos...
Por supuesto, adelante.
Gracias...
de nuevo por un increíble...
- fin de semana. - Sí, fue...
- Lo siento. Pensé que... - Bueno.
Sí.
- Mucho gusto. - Igualmente.
Esto está pasando.
- Vamos, Pajas. - Sí.
- ¿Puedes creer la suerte que tuvimos? - No, no puedo.
Y así, con la aparición casual de un idiota del pasado,
llega el azar y le da al amor una enorme patada en los huevos.
Como diría una persona sabia:
"El azar puede ser un verdadero cabrón".
3 AÑOS DESPUÉS
Listo.
Con cuidado.
Está bien para mí.
Está bien.
- Eres hermosa. - Es perfecta.
¿Estás emocionada?
¿Está bien? Listo.
Es perfecta.
- Gracias. - De nada.
¡Felicidades!
Adiós.
Todo estará bien. Perfectamente bien.
- Buenos días. - Buenos días.
¿Hayles?
¿Hayley?
Sí, un segundo.
¿Estás bien?
- Sí, estoy bien. - ¿Qué sucede?
Casarse es estresante, ¿no?
La única razón por la que dormí es porque tomo
una gotas para dormir que podrían noquear a un caballo.
¡Dios! ¿Me veo bien?
Te ves maravillosa.
La vida es aleatoria, ¿no?
Un minuto estoy insultando a un extraño en un estacionamiento,
y al siguiente, seis meses después, estamos enamorados y casándonos.
Ojalá mamá y papá estuvieran aquí.
Ya sé.
Sí.
- Está bien. - Sí.
¿Hay una novia en la puta casa?
¡Dios mío, Hayley!
Te ves increíble.
Gracias, Bryan. ¿Todo bien? ¿Sabes qué hacer? ¿Estás bien?
- Sí. Genial. - ¿Sí?
Sólo un par de preguntas.
¿Podemos llamarlo "hombre de honor" en lugar de "dama de honor"?
No. ¿Segunda pregunta?
Sólo porque soy hombre, obviamente...
Segunda:
¿me voy a sentar junto a Vitelli?
- No. - De acuerdo.
¿Por qué no?
Está haciendo un casting para una nueva película.
¿Tienes idea de lo que significaría para mi carrera?
- ¿Tendrías una? - Exactamente.
Reuní a todos los ingleses, pero no te preocupes.
- Te presentaré. Lo prometo. - Bien.
Es tu día. Siempre y cuando no esté al lado de Rebecca.
No soporto que se aferre a mí toda la noche, ella...
- Perdón. Me callaré. - Sí, bien.
Creo que estoy lista.
¡Dios mío!
¡Esto está pasando! ¡Mi hermana se va a casar!
¡Sí!
Los veré ahí. Debo cortarme el pelo.
¿Ahora? Llegarás tarde a la ceremonia.
Sí. ¿Bryan?
¿Hace cuánto que nos conocemos? Y aún no confían en mí, ¿verdad?
- No. - En absoluto.
Conoceré a Federico Vitelli. Con este pelo, no puedo.
Vete. No tardes, ¿de acuerdo? ¡Es mi boda!
- No llegues tarde, Bryan. - Es mi boda, Bryan.
- Llegará tarde. - Vamos.
- Hayley, sólo una cosita. - ¿Sí?
Amanda no está en la mesa inglesa, ¿no?
- Sí que está. - Escucha.
Lo siento. No tuve opción.
¿Está bien?
¿Está bien sentarme junto a mi pesadilla de exnovia un día entero?
Está bien. Todo va a estar bien.
Te diré algo. No quiero una boda en el extranjero.
No he dicho que sí a que nos casemos.
Lo sé muy bien, créeme.
Es una locura que no aceptaras de inmediato.
Pasar el resto de tu vida con alguien es importante.
No lo voy a decidir de inmediato.
Te lo pedí hace seis meses.
- Aquí vamos. - ¡Amanda!
Eso...
Aquí tienes, amigo.
Yo pensaba que "penne" era "pene" en italiano, por su forma de tubo pequeño.
Pero en realidad, significa "penne".
- ¿Compraste eso para hacerme enojar? - No, me lo puse porque es genial.
Pareces un maldito mago.
¿Cómo...?
Me costó tres mil.
¡Dios mío! ¡Amanda, hola!
- Estás hermosa. - Gracias, amor.
- ¿Habrá un espectáculo de cabaret? - No. Soy el novio de Amanda.
- ¡Y actúas en el cabaret! ¡Increíble! - No.
No sabía que tenías un nuevo novio. Qué bueno.
Me da gusto que ya no estés con ese otro tipo.
¿Cómo era? ¿Chaz? La última vez que la vi, dijo:
"Estoy saliendo con un imbécil".
No, yo soy Chaz.
- ¿Qué? - Yo soy Chaz...
¡Dios mío!
¿Saliste con dos Chazes seguidos?
Es un nombre singular. Qué locura.
¿Sidney? Sidney, ¿eres tú? ¡Sidney!
Dios, no sabía que...
Ahí voy. Disculpa.
Chaz, cariño, él es Sidney.
- Hola. - Nuestro antiguo compañero de casa.
Está usando una falda escocesa, aunque no es ni remotamente escocés.
Sí, lo hice...
Ya me arrepiento un poco.
Es un tartán muy pesado,
y ya está empezando...
a rozarme un poco en la ingle...
y esa zona.
Los testículos.
- ¿Entramos? - Sí.
Sí, entremos.
- ¿Hace cuánto te dedicas al cabaret? - Soy productor musical.
- ¿Quién diablos es ese otro Chaz? - No te preocupes.
Mis queridas bolas. Creo que estarán bien.
Debo encontrar la forma de manejarlas.
¿Estás lista?
Sí, creo que sí.
Vamos.
Espera, Jack.
- Mira, yo... - ¿Qué pasa?
Tú sabes que yo habría dado lo que fuera por que papá estuviera aquí.
Pero que tú me acompañes al altar
es lo siguiente mejor que podría pedir...
¿Puedes cuidar mi bolsa de pastillas, por favor?
Gracias.
Claro.
Vamos a que te cases.
¡Me caso!
- Vamos. - De acuerdo.
- ¿Dónde está Bryan? - Ya llegará.
¿Por qué se fue a cortar el pelo ahora? ¿Qué le pasa?
¡Dios! ¿Por qué decidí hacer esto?
Porque lo amas.
¿De acuerdo?
Sí.
De acuerdo. Hagamos esto.
Casi olvido decírtelo.
¿Recuerdas a Dina, mi amiga que conociste en Roma?
- Sí. - Está aquí.
- ¿Qué? - Sí.
Lo siento, espera.
Dijiste que no vendría, y además, tiene novio, ¿no?
Sí, bueno, resulta que sí pudo venir y dejó a su novio.
- Sí. Vamos. - Espera.
De acuerdo.
Bien.
Sí.
¡Dios mío!
Sean todos bienvenidos.
Estamos aquí reunidos para unir
a Roberto y Hayley.
Damas y caballeros...
Perdón. Te dije que llegaría.
Andrea, él es mi hermano, Jack. Y mi dama de honor, Bryan.
- Ciao. - Ciao.
Ella es Sophia, la madre de Roberto.
Hola.
Hola.
Bien.
Mucho gusto.
- Me besó en la boca. - A mí también.
Creo que usó la lengua.
Entonces, no haces cabaret.
Pero me encanta tu traje.
- Bien, ¿no? Gracias. - Sí.
Mi sobrino de seis años tiene uno exactamente igual.
- Sobrino de seis años. - Parece un chico genial.
Excepto que su pantalón está unido a su camisa
y tiene una pequeña solapa para sacar su cosita. Adorable.
No, el mío tiene una cremallera.
Debería ir a hablar con mis nuevos parientes.
Ve, anda.
- No te pongas sensible. - No lo haré.
Cielos.
- Se ve muy feliz. - Sí.
¿Te cortaste el cabello?
- Se ve exactamente igual. - Claro que no.
- Sí. - Es redondo.
- Amigo... - Es más redondo, Jack.
Calor.
- Sí, hace mucho calor. - Mucho.
Pero es bonito.
¡Qué vestido!
- Muchas gracias. - Hermoso.
Gracias. El tuyo también. Digo, no es un vestido.
Es una falda escocesa.
Sí, lo sé. Sí.
Vestido tradicional escocés.
- Claro. Lo sabía. - Sí.
No soy escocés.
- ¿No? - No.
¿Y por qué te vestiste así?
El viejo sol italiano.
Liquen.
¡Mi Dios!
No creo que...
No creo que debas...
¿Dónde está tu otra mitad?
No hay otra mitad.
Sólo soy media persona hoy.
- Yo soy media persona. - ¿Sí?
Bueno...
- ¿Trato? - Trato.
Amigos de boda.
¿Ese fue el trato que hicimos?
- Hicimos un trato. - Nos dimos...
¿Qué hacen los amigos de boda?
Pasamos el rato.
- ¿Quieres un trago? - No...
Son gratis.
- ¿Dos champañas? - Sí, son gratis, pero...
- Ya vuelvo. No te vayas. - No, estoy bien.
- Dios, ahí está. - ¿Quién?
Vitelli.
- Vaya. - Sí.
Él hace estrellas de cine.
¡Estrellas de cine!
Tengo una oportunidad de impresionarlo.
Tal vez puedas hacerlo con tu discurso.
Sí.
¿Qué discurso?
Tu discurso de dama de honor.
Nadie me dijo que debo dar un discurso.
- Sí, está en el programa. - No, creo que no.
¡No!
¡No tengo nada preparado!
Todo estará bien.
- No va a estar bien. - ¡Improvisa!
- Mierda, ahí está Rebecca. - Fluye.
No me dejes sólo con ella. Se aferra.
- No puedo escapar. - ¡Chicos!
- ¡Hola! - ¡Vaya! ¡Aquí estamos!
¿Saben qué es eso?
Es el auto divertido, listo para recogerlos.
Gracias.
¡Diversión, diversión!
El tren de la diversión.
- Suban a bordo. - Ahí está.
- Te ves increíble. - Gracias.
- Sí. Fantástico. - Tú también.
Qué bueno verte.
- Te ves muy bien. - Gracias.
- Voy a... - ¿Estás más alto?
- ¿Llevas tacones cubanos? - Sí...
- ¿Jack? - Un segundo.
- ¿Jack? - ¿Sí?
- Oye, yo... - Te ves increíble.
- Gracias. - Amo tu traje.
Gracias, sí. Creo que voy a buscar un trago.
Sí, por favor.
¿Jack? ¡Dios mío!
- Jack. - Hola.
Hola.
- Hola. - Me da gusto verte...
Hola.
- A mí también. - ¡Dios...
Sí, yo...
¿Estás bien?
- Sí, bien. - Bien.
Sí.
Te ves genial.
Gracias.
No puedo creer que me hicieras venir para ver al tipo que te tiraste dos años.
Deja de mirarlo.
Conseguiste una mejora.
- ¿Qué mejora? - ¿Cómo?
Soy más apuesto que él, soy más alto y mejor en la cama.
¿Cómo sabes? ¿Te acostaste con él?
Bueno, no. Es obvio, míralo. Es sólo...
¿A qué te refieres?
¿Dices que él es mejor en la cama?
No he tenido tiempo para un análisis completo.
¿No? Pues yo sí. Literalmente he preguntado
y todas han dicho: "Sí, eres genial. Salud, amigo".
- Ve y párate ahí, por favor. - ¿Qué?
Más lejos
¿Aquí está bien?
Perfecto.
¿Estás bien?
Sinceramente, es un poco abrumador.
No, estoy bien. Estamos bien.
Te amo tanto.
Sólo quiero que tengas el mejor día.
Nada podría arruinar este día.
Estaba en mi auto en un estacionamiento vacío.
Créanme, no había nadie.
Y Hayley se acercó a mí y me dijo...
Joder.
¿Qué dijo?
Lo siento...
- Regreso en un segundo. - Sí.
Eso sí lo entendí.
No, eso no es lo que intentaba decir.
- Hola. - Marc.
¿Qué cojones haces aquí?
¿Te sorprende verme?
Sí, un poco. Todos los demás fueron invitados.
¿Qué quieres?
¡Lo sé!
Sentías que debías continuar con esta farsa.
Pero ya estoy aquí.
Y estoy listo para que seamos una pareja feliz.
¿Qué?
Ya tengo una pareja feliz con mi esposo,
que está en el cuarto de al lado.
- ¡Hola! - Hermosa boda.
Qué amable. Iré a buscarte en un momento.
Te lo he dicho muchas veces, yo no...
- Felicidades. - Gracias.
- No estoy interesada. - Lo sé.
Porque pensaste que no te amaba de verdad,
pero ahora estoy demostrando que sí, con un gesto romántico.
Esto no es romántico, ¡esto es psicópata!
Por favor, Marc, vete.
- Vete, por favor. - Acabo de llegar.
Si no te vas, llamaré a seguridad.
¿Por qué no lo intentas? Veremos qué pasa.
- Escúchame, idiota... - Hayley.
- Hola. - Roberto.
¿Es de tus amigos ingleses de los que siempre hablas?
Hola, soy Roberto.
Sí. Él es...
Él es Marc.
Acaba de llegar y, lamentablemente, no puede quedarse.
- Sí, puedo. - No, no puedes, porque...
No tienes dónde sentarte, para empezar.
No hay problema.
Tu prima, Laura, no pudo venir, podemos ponerlo en la mesa inglesa.
Ahí tienes. Perfecto.
- Ven. Lo organizaré. - Súper.
Roberto, sólo...
Sí...
¡Joder!
- ¿Y tú? Tenías novio. - Sí. Pero ya no.
Pensó que era buena idea acostarse con casi todo su personal.
- Ay. - Sí.
Entonces, podía venir a la hermosa boda de Hayley en Roma,
o ir a casa a darle una paliza.
Aún estás a tiempo.
Siempre puedes golpearlo cuando regreses. Lo mejor de ambos mundos.
Regreso el martes. Puedo darle una paliza ese día.
Antes de que...
¿Sí?
Solía preguntar por ti...
todo el tiempo.
Yo también preguntaba por ti.
¡Ahí está!
- ¡Hola! ¡Te ves hermosa! - Tú también. Qué bueno verte.
Lo tomaré prestado sólo un segundo. Ya regresamos. Perdón.
No pierdas la idea, por favor. Espera.
Dios mío, Hayles.
Es más hermosa de lo que recuerdo.
Mira, sé que estás ocupada,
pero dijiste que había una mesa inglesa. ¿Ella está en esa mesa?
¿Puedes callarte un momento? Sólo escúchame
porque tengo un problema.
- Bien. ¿Qué pasa? - Marc Fisher está aquí.
- ¿El bicho raro de la escuela? - Sí.
¿Por qué diablos lo invitaste?
No lo invité, sólo vino.
Dile que se vaya.
No se va a una boda sin invitación.
Jack, no entiendes.
Dice que está enamorado de mí
y amenaza con volverse loco y arruinar mi boda.
- ¿Él está qué? - Lo sé. Está loco.
¡Y está completamente drogado!
Bien. No te preocupes. Yo lo sacaré.
¡No puedes! Es inestable. No sé cómo reaccione.
- Bueno. ¿Entonces qué? - ¡No lo sé!
¡Dios! ¿Tienes mis pastillas?
Vamos. Gracias.
- No vas a vomitar, ¿verdad? - Ojalá tengas una cubeta.
¡Joder!
- ¡Dios mío! - ¿Qué?
Sí.
Esta es mi medicina para dormir.
Un par de gotas lo dejarían inconsciente.
Es muy fuerte.
Perdón, ¿qué?
Y Roberto lo puso en tu mesa. Dios mío, es perfecto.
Sólo pon un par de gotas en su copa de champaña.
Será perfecto.
Pero úsalo con moderación porque es lo último que queda.
- Ponlo en tu bolsillo. - Sólo una duda.
¿Sí?
¿Estás loca?
No voy a drogar a Marc Fisher.
Escucha, Jack.
Marc está lo suficientemente loco como para arruinar la boda
y humillarme frente a mi nueva familia,
muchos de los cuales ya creen que soy una idiota.
- Debe haber otra forma. - No.
- No. Por favor. - Sí.
- No hay otra forma. - ¡Debe haber otra forma!
Jack...
¡Hayley! ¿Por qué sigues desapareciendo, mi hermosa?
Tenemos que tomar las fotos.
- Hola. - Hola.
Tu hermana es un ángel, ¿no?
- Sí. - Sí.
Ven.
Hayley...
¿Hayles?
¿Hayles?
¡Hayley!
Es tu hermana.
De acuerdo.
Ciao.
Me debes una, Hayley.
¿Saben de cuántas maneras pueden sentarse ocho personas en una mesa?
No, no intenten resolverlo. Son matemáticas complicadas.
No podrán resolverlo.
Pero hay miles.
Confíen en mí.
Luego lo investigan.
En fin, algo tan insignificante como el lugar en una mesa
es la suerte, que decide si el amor tendrá éxito
o fracasará.
Signore e signori, damas y caballeros...
Por favor, tomen asiento. Servirán el almuerzo.
Vamos.
Sólo es un hombre. No es diferente a los demás.
Un hombre apuesto, imponente y exitoso.
Pero está bien. Ve a saludar, por Dios.
"Hola, soy Bryan".
¿Ves? ¡Es fácil!
Sólo es humano.
Va al baño como cualquier otro.
Imagínatelo desnudo.
Sí, un hombre desnudo.
Un hombre desnudo cagando en un baño.
Nos sentaron juntos. ¡Qué divertido!
Excelente.
Gracias.
Gracias.
Más, por favor.
Hola.
Hola.
Yo estoy aquí. Y tú estás...
- Ahí. Bien. - No...
De acuerdo.
Podemos saludarnos.
- Hola. - Hola.
- Hola, soy Bryan. - Dina.
Espera.
Un momento...
Oye, amigo...
Mira, ¿puedo...?
Salud.
Su pene no es más grande que el mío.
Puede ser más grueso, pero no más largo.
¿De verdad sigues hablando de esto?
Pues, sí.
Para tu información, más grueso es igual de importante.
No quieres un pene largo y delgado como un lapiz.
- ¿Tengo un pene de lápiz? - ¿Puedes parar?
- Eres como un niño. - No estoy equipado como niño.
No. Pero tienes el cerebro de uno.
Bueno...
- Hola. - Hola.
Tienes que estar bromeando.
Genial. Ni siquiera me siento contigo.
- Debo sentarme con gente que no conozco. - ¿Qué estaba pensando tu hermana, Jack?
No tengo ni idea.
- Hola. - Hola.
Esto es genial, ¿no?
Estamos destinados a estar juntos.
Eso parece.
- Hola a todos. - Hola, amigo.
¿Qué hace Marc Fisher aquí?
Te explico luego.
¡Damas y caballeros, el señor y la señora Carboni!
Salud, chicos. Marc.
Bienvenidos a la mesa cuatro.
- Por la mesa cuatro. - Salud.
- Salud. - Salud.
Salud.
- Por nosotros. - Salud.
Podría ser.
Gracias.
¿Cuánto tiempo llevan juntos tú y Amanda?
Hace un año que estoy con ella.
Y prefirió sentarse junto a su exnovio en lugar de con su novio...
Qué grosero, ¿no?
Sobre todo si consideras qué clase de relación tenían.
- ¿A qué te refieres? - Todo era muy físico.
Personalmente, no creo
que se forme una relación significativa con tanto sexo,
así que es raro que se sienten juntos.
Sí. Es más como... y menos como...
- ¿Sabes a qué me refiero? - Sí.
Mucho sexo, pero muy poca charla.
¿Sabes dónde terminan esas cosas?
Disculpa, amigo, ¿me sirves un trago?
Todo sobre el... y no sobre el...
- ¿Sabes a qué me refiero? - Sí.
Veo que llevas los gemelos que te compré.
Sí.
Eran los únicos que tenía, así que...
Vete a la mierda.
Oí que eres periodista.
- Sí. - En periodismo.
Sí, así es.
Sí, le atiné.
¿Y qué es eso? ¿Cosas de moda?
No, soy periodista de guerra.
Creo que me lo dijeron.
¿Te secuestraron?
Sí.
Ay.
- Sí, ay. - Un gran "ay". No...
Qué descuido. Bueno, no.
- No fue un descuido. - ¿Qué pasó?
Estábamos haciendo un reporte en Afganistán...
Ese es tu primer error.
Afganistán, por favor.
¿Y qué pasó? No me digas.
Los talibanes...
- Los talibanes, qué sorpresa. Sí. - Sí.
Sí, las fuerzas talibanes entraron a nuestro espacio...
¿Sin invitación?
- Sí. - Claro que sí.
- Claro. - ¿Por qué invitar a los talibanes?
Estábamos haciendo un reporte en Afganistán,
y las fuerzas talibanes vinieron y nos sacaron,
- nos apuntaron a la cabeza... - ¿Qué vestías?
- ¿Qué? - ¿Qué llevabas puesto?
Porque, obviamente, esto no sería...
para ellos.
Allá no les gusta que expongan...
los pechos.
No digo que estés expuesta. Estás...
Esto es... Sí...
Absolutamente, muy bien elegido.
Yo te secuestraría.
Probaron, pero al final, cortaron.
No, porque ella no deja de hablar de su enorme pene...
- ¿En serio? - Sí, el mío es grande, así que...
- ¿Cuánto? - Más grande que el de él, probablemente.
¿De qué hablas? ¿Cuchara o tenedor?
- Ambos. - ¿Puedes indicar de qué tamaño?
Ambos. Juntos.
- ¿Esos dos juntos? - Sí.
- ¿Quién es la estadounidense? - Es la amiga de Hayley, Dina.
La mujer que conociste en Roma de la que no parabas de hablar.
No hablaba tanto.
Siempre tenías una excusa para hablar de ella.
Estuvimos ahí muchos días.
No sabíamos si era de día o de noche en ese momento y...
Yo vendo seguros de autos.
- ¿Qué? - Vendo seguros de autos.
- Está bien. - Sí está bien.
De acuerdo.
No es tan aburrido como suena, gracias.
- Lo siento. Adelante. - Está bien. Sí,
trabajo con un par de tipos llamados Jim y Jeff.
Yo lo llamo Jeff. Jim lo llama Jeffrey.
Jim comenzó en el 2001.
Y luego Jeff comenzó...
- Encantador. - Gracias.
Grazie.
- Grazie. - Eso es.
Y luego Jeff comenzó un par de años después de eso...
Pensé que tenía novio.
Bueno, ya no tiene.
Resulta que la engañó de una forma horrible.
Eso es genial, amigo.
Es genial. Deberías intentarlo esta vez.
Bueno, eso intento.
Sí, Jim y Jeff son graciosísimos.
Dios, estás bebiendo sin control, ¿verdad?
- Si la situación lo requiere. - Claro.
Y así es.
¿Te dejaban beber cuando te secuestraron?
En otro momento. Debo decirte esto.
Estacioné mi bici, era primavera.
Le puse el candado, entré,
abrí la puerta,
y jarabe.
- ¿Qué? - Jarabe.
- ¿Jarabe? - En el picaporte.
Había jarabe hasta el piso.
- En la alfombra. - ¿Otra broma de Jeff?
Jim. ¿Qué, Jeff?
"Otra broma de Jeff", como...
No, no es Jeff. Esto es antes de Jeff.
Lo siento, yo...
Sí, tienes razón, es...
Es Jim. ¿Estoy hablando sólo?
No.
Jeff empezó hasta 2008.
No, espera un minuto.
Me deshice de la bici,
así que él habría empezado en la primavera
de...
dos mil y...
espera...
- ¿Sabes qué? No te preocupes. - Puedo acordarme.
Bryan.
Bryan, ¿me haces un favor, amigo?
¿Podrías vigilar a Marc? Si se mueve, ve por mí.
Voy a hacer mi jugada.
Deséame suerte.
Fue en 2006, en...
Sí, en 2008. Sí, aquí está.
- Lamento interrumpir. - Hola.
Bien, viejo. Me preguntaba si quieres tomar algo en el bar.
- Me encantaría. Con permiso. - Eso suena fantástico.
De acuerdo.
- ¿Vienes, Jack? - Sí. Claro.
Ay, Vitelli.
- ¿Qué? ¿Adónde vas? - Vitelli.
- ¿Quieres que vaya contigo? - Dios, no.
Genial.
Te lo dije...
Señor Vitelli.
- ¿Sí? - Me llamo Bryan.
Encantado de conocerte.
¿Bryan?
Lo siento.
¿Le molestaría si me siento?
Sólo quiero sentarme.
- Está bien, Bryan. ¿Puedo ayudarte? - Sí.
¿Sí?
Señor Vitelli, sólo quería decir que soy un gran admirador.
- Muchas gracias. - No, de verdad.
Y me encantaría saber de dónde saca...
las ideas para sus películas.
- ¿Las ideas? - Sí.
Bueno...
Lo que pasa con las ideas es que...
no se crean.
Te llegan como...
accidentes felices.
¿Sabes? Ya las tienes dentro. Es así...
Están dentro, en un lugar secreto, oscuro...
- Un lugar oscuro. - Y ciego dentro de ti.
Eso es genial.
Oye, amigo.
Vitelli.
- De acuerdo, gracias por venir. - Gracias.
Gracias.
- Fue un placer hablar contigo. - Gracias.
Sí.
Gracias.
¿Cómo te fue?
- Con Vitelli, ¿cómo te fue? - Sí, muy bien.
Dios mío, lo sabía.
Qué historia. Qué noche.
Eso es una locura. Te veo muy emocionado.
Jeff estaba riéndose. Seguía con el guante puesto.
Riendo detrás del guante.
Y también seguía con el traje morado.
Y yo: "Sí, así estaba planeado".
Sidney, lo siento.
Odiaría sonar grosero, pero...
Esperaba tener
una charla privada.
Sólo nosotros dos.
De hombre a hombre.
¿Te importaría?
De acuerdo, ¿Sidney?
- ¿Sí, Jack? - Me refería...
Me refería a Dina y a mí.
¿Y yo adónde voy?
Bueno, no lo sé.
¿Por allá?
- ¿Por allá? - Sí.
Me iré.
Sí, eres genial. Nos vemos en un rato.
- Tú también eres genial. - Bueno.
Me siento horrible.
Eso se sintió horrible.
Mírate, un donjuán.
Estás relajado. Me encanta. Eres increíble.
Sí, creo que eres increíble.
Pero da igual.
Te ama.
Es tuya.
Tú puedes.
Sí. Definitivamente te ama.
Rápido, antes de que Sidney regrese. Dime qué has hecho.
¿Rápido? Te digo...
Dime qué hiciste en tres años en diez segundos.
- Sólo... - Sid puede.
Desde la última vez que te vi, tuve una relación fallida.
Amanda, que está sentada a mi lado.
Luego fui a Asia, viajé,
me dio una enfermedad horrible, regresé,
y recientemente me gradué como ingeniero estructural...
por fin.
¡Fueron ocho segundos!
¿Estabas contando?
Te quedan dos segundos, pero no tienes nada con qué llenarlos.
No, de verdad que no. Es una confesión muy triste.
Digo, eso es muy...
- Hola. - Disculpa un segundo.
Estás despierto.
Claro que estoy despierto.
¿Por qué no estaría despierto? Tenemos que hablar.
Claro. Sí.
Siempre y cuando no digas que nuestro destino es estar juntos.
- Nuestro destino es estar juntos. - ¿En qué planeta vives, Marc?
¿Quieres que me lo tatúe en la frente?
Amo a Roberto.
No.
¿Cómo que no?
La conexión entre nosotros es innegable.
Tienes miedo de decirle a Roberto, pero está bien.
Él tiene que saberlo, así que dile o lo haré por ti.
Signore e signori, damas y caballeros...
Ahora tendremos nuestro primer baile con Hayley y Roberto.
Quédate aquí.
Vamos. Tu turno.
Era corresponsal extranjero, como recordarás.
Fui a lugares horribles.
Vi cómo le disparaban a mucha gente. Me secuestraron.
Volví a casa.
Mi mamá se enfermó y murió.
Y descubrí que mi novio
ama tener sexo con cualquier cosa con un orificio disponible, así que...
Eso...
Eso es todo.
Sí.
Lo siento.
Sí, está bien. Así es la vida.
No, lo lamento, fueron 12 segundos.
Y...
Perdiste.
Bueno,
esperemos que haya buena suerte a partir de ahora, ¿no?
Sí, crucemos los dedos.
- ¡Tu vestido! - ¡Lo siento!
- ¿Adónde vamos? - Aquí está bien. Aquí.
- ¿Estás bien? - No.
- ¡Marc sigue despierto! - ¿Qué? ¿Cómo?
Jack, era un plan sencillo.
¿Cómo pudiste arruinarlo?
¡Oye!
¿Sí sabes que es la primera vez que adultero una bebida?
- Ya me siento mal por eso y ahora... - Sí, lo sé.
Por favor, ¿puedes asegurarte de que no se acerque a Roberto?
Debo ir a hacer algo.
- ¿Qué tienes que hacer? - ¡Más malditas fotos!
¿Cómo va todo con Dina?
Sí, va bien.
- Va bien. - Genial.
¿Sabes qué? Es como decía mamá.
Te preparas para lo peor, pero esperas lo mejor,
y siento que este es nuestro momento.
- Este es... - Sí, es genial.
Hola, huevos.
Hola.
- Hola. - Hola.
- Soy Cristina. - ¿Puedes sostener eso, Cristina?
Necesito hacer un poco de...
administración.
La falda. Espera.
Lo siento.
Bajo el...
¿Cómo rayos hacen esto?
Están envueltos como nunchakus.
Desenvuelvo.
Listo.
Gracias. Soy Sidney.
Bueno.
Bueno.
Está bien.
Y ahí va.
Hola.
Bueno, quería felicitarte.
¿Perdón?
Por cómo planeaste sentarte junto a Amanda en la boda.
¿Crees que quería sentarme junto a mi exnovia?
No soy masoquista.
- Mucha coincidencia, ¿no? - ¿Sí, lo es?
Sí. Sabes que sí.
Mira, amigo...
Amanda y yo terminamos por completo.
Salimos dos años,
pero al final, básicamente nos odiábamos.
¿Estás diciendo que la odias?
- "Odio" es una palabra fuerte. - Acabas de decirlo.
Definitivamente no me gusta.
Ten cuidado, amigo.
Porque estás hablando de mi futura prometida.
- ¿En serio? - ¿Como que "en serio"?
¿Qué? ¿Porque no tengo eso? ¿Sí?
¿No pude llenar esas botas? ¿Qué acaba de pasar por tu mente?
"Este tipo frente a mí
tiene un pene muy raro y pequeño del que todos se ríen".
Claro que no. Se ríen de ti.
Porque tú eres el bicho raro que va con un gran pene.
"¡Mírenme! ¡Estoy en una boda con un gran pene!
¡Todos me respetan por mi gran pene!
¡Es muy ancho! ¡Qué te guste, por favor!".
- Lo siento, me perdí por completo. - Exactamente.
Aléjate de ella.
- De acuerdo. - Bien.
- Lo haré. - Bien.
- Sí. - Sí.
- Buena charla. - Sí, gran charla.
- Sí. - Sí.
- Muy bien. - Sí.
Hola.
- Hola, tú. - ¿Está todo bien?
Sí.
- ¿Quieres un trago? - En serio que sí.
Creo que podría cambiar el vino por un gin...
Joder.
Un segundo.
Quiere un Gin Joder, por favor. Gracias.
Es broma.
¿Qué haces?
Lo siento mucho.
Lo siento.
¿Por qué...? No, está bien.
Espera un segundo.
Lo siento.
Sé que sientes algo por Hayley,
pero ella no siente lo mismo, así que debes aceptarlo.
Ah, ¿sí?
Entonces...
¿Por qué follamos hace tres semanas?
- ¿Qué? - Así es.
Follamos.
Sólo...
No sé está pasando aquí,
pero sí sé que ella es feliz.
Por favor, no lo arruines.
De acuerdo,
¡pero yo la haré feliz! ¡Idiota!
No...
está bien.
Dios, esto está sucediendo.
Lo siento mucho.
- Ahora, Jack... - ¡Sidney!
Volveré al hotel, me voy a poner pantalones.
- La falda es demasiado. - ¡Genial!
¿Podrías ayudarme un segundo? ¡Sidney!
- ¡Sidney! - Sí, Jack.
- ¡Sidney! - Sí, ya voy.
- Debo encontrar un cuarto. - Sí, ¿qué pasa?
Te lo explicaré después.
- Soy Federico Vitelli. - Dina.
- Dina, encantado de conocerte. - Mucho gusto.
Amo tu trabajo.
¡Estamos adentro! Muy bien.
- ¿Sidney? - ¿Sí?
- El armario. - Sí.
- ¡La otra puerta! - ¿Ambas puertas?
Eso es. Bien.
- ¡Por favor, no me metas al armario! - ¡Adiós!
- Creo que Jim tiene esa pintura. - ¡Sí!
Muy bonito.
¡Por favor! ¡Ayuda!
Hola.
¿Me acompañas un segundo?
Sí, claro.
Disculpen.
Disculpen.
¿Jack?
Muy bien.
Quiero una respuesta y la quiero ya.
¿De qué, Chaz?
De todo eso del matrimonio.
¿Es por tu exnovio? ¿Ese es el problema?
¡Dios! ¡No seas ridículo!
Muy bien, porque dijo que te odiaba, así que...
Está muy bueno.
¿Él qué?
¡Ayúdenme!
¡Estoy en el armario!
¡Hola!
¿Qué?
Acabo de escuchar algo un poco raro.
Al parecer, follaste con Marc Fisher hace tres semanas.
¿Él dijo eso?
Es increíble. ¿Cómo se atreve?
¡Dios mío! ¡Eres la peor mentirosa del mundo!
¿En qué estabas pensando?
Ya sé, la cagué. Fue un accidente.
- Hola. - Hola.
¿Cómo diablos tienes sexo con alguien por accidente?
¿Cómo pasa eso?
Por favor. Te explicaré.
Vine a Londres hace unas semanas y estaba muy estresada por la boda.
Fui a un bar, bebí un par de chupitos
y de repente llegó Marc Fisher.
Comenzamos a hablar, tomamos unos shots,
y de la nada, una cosa llevó a la otra.
Pero no significó nada, Jack.
Claro, resulta que está obsesionado conmigo desde que teníamos 15 años.
Quince, Jack, y nunca pasó nada.
Sí, nos besamos un par de veces. Quizá tocó mis senos. No sé.
- Tal vez nos frotamos. - No necesito los detalles.
Perdón.
Por Dios, Hayley. Creí que amabas a Roberto.
¡Dios mío! Sí lo amo.
Lo amo. Más que nada.
No puede enterarse nunca.
Eso lo mataría.
Damas y caballeros,
ahora tendremos el discurso de la dama de honor, Bryan.
¿Dónde está Bryan?
Bryan.
Oye, mira, amigo.
Muy bien.
- Te están llamando para tu discurso. - ¿Discurso?
Tu discurso para la boda, ¿recuerdas?
- ¿Qué boda? - Esta boda.
En la que estamos, la de Hayley. Eres dama de honor.
- Hombre de honor, sí. - Sí, claro.
Querías impresionar a Vitelli, ¿recuerdas?
Sí, Vitelli.
¿Dónde está?
¿Por qué me mira toda esta gente?
Este sueño se vuelve cada vez más raro.
Hasta Vitelli.
El director de cine italiano.
Es apuesto, ¿no?
Me gusta un poco, pero...
Ni siquiera soy gay, pero...
igual lo haría.
Ojalá me diera un papel en una de sus películas.
Sólo un papel.
Sólo un pequeño papel.
Lo haría bien.
Lo haría bien por ti.
¡Dame un papel, desgraciado!
Es pastel.
Pastel de sueños.
Bryan...
- Sólo voy a... - ¡No!
Te voy a llevar al baño, ¿sí?
Un aplauso para la dama de honor.
Sí.
¡Ayuda!
¡Ayuda!
¡Oigan!
Gracias.
Ese hermoso pastel.
¿Qué? ¿Qué pasa?
¡Dios mío! Tengo una crisis en el trabajo. Debo irme.
- Podemos ir en mi auto si quieres. - Eso sería increíble.
- Muchas gracias. - Sí. Vamos.
Te veo afuera.
Hayley, hola. Scusi.
Debo irme. Lo siento mucho.
- ¡No! - Es de trabajo.
De acuerdo. No te preocupes.
Ya se va Dina. Ve.
- Bien. - ¡Dios!
Sí, siéntate, Bryan.
¡Dios mío!
Bien.
Adiós, Bryan.
Adiós.
¿Dina?
Jack. Hola. Te estaba buscando.
- No te vas, ¿o sí? - Lo sé. Lo siento.
Quería despedirme. Hubo un huracán en México.
Debo regresar, mi editor se intoxicó.
Es una larga historia. Lo siento.
Pero tal vez podamos vernos en otro momento o...
¿Irás a México o a Guadalajara pronto?
Sólo tengo que decir algo.
Sí.
Escucha. Yo...
¡Ahí está!
- Entonces, ¿me odias? - ¿Qué?
- Chaz me dijo que me odias. - No dije eso.
Sí lo dijiste...
Bueno, sí lo dije, pero lo cambié.
Sí, a "no me gusta".
Qué amable de tu parte, Jack.
A ti tampoco te gusto.
¿Por qué tenemos que fingir que nuestra relación no fue una miseria?
- ¿No? - De acuerdo. Sí.
Supongo que tienes razón.
- Gracias. - Sí.
Sólo una cosa más.
- ¿Qué? - ¡Dios mío! ¡Jack!
¡Eres una mierda!
Jack, ¿estás bien?
¡Dios mío! Jack, espera.
Sí, me casaré contigo, Chaz.
Sí, no sé si yo...
Déjame...
La nariz sangra todo el tiempo.
¡Hayley y yo follamos!
- ¿Qué dijo? - ¡No!
Pero ¿qué está haciendo?
Perdón, pero es verdad, Hayley y yo follamos y nos amamos.
Vamos, Hayley. Diles.
Lárgate del escenario.
¡Hayley!
- No, ve a salvar al mundo. - Lo siento mucho.
Siempre sangra.
Está bien.
Ve.
- Te escribo. - Sí.
- Maldita sea. - Ve. Sí, estoy bien.
¡Hayley!
¡Hayley!
¿Es verdad?
Escucha...
No...
Bueno.
Vamos, siéntense.
Vitelli...
Dame un papel, desgraciado.
Mierda.
Roberto, por favor.
Por favor, háblame.
No puedo creerlo. ¿Cómo pudiste hacerlo?
- Es una puta pesadilla, Hayley. - Lo sé.
Fue un gran error, y lo siento mucho, y te amo más que...
No, se acabó.
- Por favor, déjame explicarte. - No. No quiero hablar contigo.
Nunca más. Se acabó.
- ¡Se acabó la boda! - ¡Roberto!
¡Dios mío!
Y ahí vamos.
Un poco de mala suerte y todo se jode.
¿Y si todo hubiera sido diferente?
¿Recuerdan lo que decía sobre las miles de formas
en que ocho personas pueden sentarse en una mesa?
Salud.
Salud.
Y finalmente,
hay una última esperanza de que todo salga bien.
Hola a todos.
Mierda.
- ¿Qué pasa? - ¡Mierda!
¿Jack?
¡Mierda!
- Jack, ¿qué...? - Yo no debería estar aquí.
¿Qué? Jack.
Perdón.
¡Mierda!
Disculpen. Scusi.
¿Qué demonios estás haciendo?
Acabo de tomar un sedante muy fuerte.
Qué raro que hayas hecho eso en la boda de tu hermana.
¡No lo hice a propósito, idiota!
Basta, Jack. Me está dando asco.
¡Por Dios! ¿Cómo vomitas con los dedos?
No puedo hacerlo.
Ayúdame. Méteme los dedos en la garganta.
- ¿Qué? - No puedo hacerlo sólo...
Necesito que lo hagas por mí, ¿sí?
Tus dedos son grandes, largos y raros.
Llegarán más abajo en mi garganta.
Debo impresionar a Vitelli. No puedo involucrarme en esto.
¿Qué pensará Dina si me duermo en la mesa?
- ¡Va a pensar que soy un completo idiota! - Sí.
Por favor, Bryan, por mí.
- No quiero. - Necesito que hagas esto por mí.
De verdad no quiero.
Por favor, es la boda de Hayley.
- De acuerdo. - De acuerdo.
Pero quiero que recuerdes qué buen amigo soy.
Sí. Gran amigo.
- Mejor amigo. - Mejor amigo. Eres mi mejor amigo.
Damas y caballeros, el señor y la señora Carboni.
¿Cómo quieres que...?
- ¡No! - Dame tus malditos dedos.
- Bueno. - Mantenlos rectos.
Eso hago.
¡No!
¡Dios! Este es el peor momento de mi vida.
¡No!
Lo siento, yo sólo...
Sólo quería ver si estaban bien. ¿Están bien?
¿Bien?
Sí, voy a buscar... Sólo voy a...
Voy a buscar algo...
Genial. Gracias.
¿Podría traerme...
unos cafés?
- Gracias. - No tengo idea.
Desearía que nunca...
¿Podemos fingir
que lo que viste no pasó nunca?
Es una imagen duradera.
Difícil de olvidar.
Claro. No.
Hay una explicación...
totalmente razonable para eso.
Es una historia graciosa.
De verdad. Muy graciosa.
Y te la contaré, pero no hoy.
¿Podríamos olvidarlo?
Sí, puedo intentarlo.
- Bien. - De acuerdo.
Eso fue raro.
Sí. Lo sé.
- Pero... - Lo siento. Vamos.
Estabas a punto de decirme
lo que has hecho desde la última vez que te vi.
Bueno, supongo que lo principal ha sido el trabajo.
Se llevó todo.
Honestamente. Digo, sólo me detuve cuando mi mamá se enfermó.
¿El cáncer de mi mamá te está aburriendo?
No. Para nada.
Continúa.
- ¿Seguro? - Sí.
De acuerdo.
Sabes, yo...
Sé que te dije que ella y yo éramos muy unidas, y...
Bueno, ya sabes...
Todo el asunto fue un golpe fuerte, la verdad.
No puedo superarlo, fue algo inesperado.
¿Por qué ella?
Sí, ¿por qué?
Yo no...
Yo normalmente no...
hablo con la gente sobre esto porque se siente muy raro, pero...
Estoy devastada.
No creo que lo haya superado...
La verdad es que no creo que lo supere, ¿sabes?
¿Estás bromeando?
Lo siento. Un segundo.
- ¿Por qué estás despierto? - ¿Por qué no estaría despierto?
¡Shots!
- ¿Shots? - ¡Shots!
- Está diciendo shots. - ¡Shots!
Denle un shot a esta mujer.
Muy bien.
- Maddie Richards. - ¿Qué?
Maddie Richards nunca se quejó de mí en la cama.
Siempre decía que era un sólido 7,5 de 10.
Y muchas veces ni siquiera tenía una erección completa,
así que imagínate lo que a ti te toca.
Tengo mucha suerte, ¿no?
Bien hecho.
Sí, bueno, tienes suerte y...
deberías sentirte afortunada.
Vamos.
Sólo ve a saludar por el amor de Dios.
Bryan, lárgate.
Jack.
¡Jack!
¿Qué pasó?
Chaz me pidió que me casara con él.
Dije que Chaz me pidió que me casara con él.
Felicidades.
Joder.
¿Qué quieres?
Amigo.
No arruines la boda de mi hermana, ¿sí?
No está bien.
No voy a arruinar nada.
La estoy salvando.
Signore e signori, damas y caballeros...
No, Marc.
Ahora tendremos nuestro primer baile con Hayley y Roberto.
Jack.
- Vamos. - Hola, Bryan.
Levántate, Jack.
¡Dios mío!
Jack, vamos.
Jack.
Jack.
¡Jack!
- ¿Qué haces? - Intento ayudarte.
¿Golpeándome en la cara?
Bueno. Duérmete, entonces. Yo sólo...
No, mira, lo siento.
Lo siento. Sé que intentas ayudar.
Sólo estoy muy estresado.
Hayley está en un gran lío.
Siempre estás sacando a Hayley de desastres.
Bueno, sí, es mi hermana. Me necesita.
Además, creo que Dina me odia.
¿Por qué?
Me estaba quedando dormido mientras me contaba que su mamá estaba muriendo.
Cielos.
Sí.
Soy un imbécil.
No eres un imbécil, Jack.
- Lo soy. - No lo eres.
Creo que eres la mejor persona que conozco.
Pero no puedes seguir poniendo a los demás primero.
Estoy preocupado por ti.
Sí.
Te quiero, amigo.
- Sí, está bien. - No, digo... No.
Te quiero de verdad.
Más que a un amigo, ¿sabes?
Sí.
Oye.
- ¿Ya le dijiste a Roberto? - No. Lárgate.
Te doy tiempo hasta el pastel.
¡Dios mío!
Jack, ven conmigo.
- Vamos. - Estoy muy cansado.
Párate. Vamos.
Te tomaste las gotas para dormir, ¿verdad?
¡Jack!
Eres un tonto.
- Por favor, despierta. - Estoy muy despierto.
- ¡Camina! - Estoy caminando.
- De verdad. - Estoy caminando.
- ¿Adónde me llevas? - A un lugar privado.
Esto es muy privado.
Jack, por favor.
- ¿Por qué todos me golpean? - Te necesito.
¿Por qué?
Digo, ¿de verdad esto es tan importante?
¿No podemos relajarnos y dormir?
Marc le dirá a Roberto que tuve sexo con él.
¿Cuando eras más joven?
- ¿Hace cuánto? - Hace unas semanas.
¡Dios!
¡Roberto me va a dejar y me lo merezco!
¡Porque arruino todo!
- Claro que no. - ¡Claro que sí!
¡Soy una perdedora colosal!
No eres una perdedora.
¿De acuerdo?
Eres mi hermana.
Y eres la persona más divertida, brillante y cariñosa del mundo.
Y si resulta que Roberto no te puede perdonar por un estúpido error...
- ¡Jack! - No, escucha.
Mira, si no puede perdonarte...
Yo seguiré aquí.
Yo siempre estaré aquí.
Podemos ser perdedores juntos.
Oye.
Creo que tú y yo tenemos el mismo problema.
¿Sí?
Tenemos miedo de tener una relación real
porque sabemos lo fácil que es perder a los que amamos.
- Jack. - Estoy despierto.
- Estoy despierto. - Por favor.
- Por favor. - Estoy aquí.
¿Café?
- Sí. - Bien.
Así que volví a mi escritorio y encontré que...
Habían roto mi computadora.
¿Jim y Jeff?
Una computadora vieja. No la principal.
Jim y Jeff suenan como unos imbéciles.
Una computadora vieja.
Dios mío, tengo que decirte algo.
- Ellos no son tus amigos. Salud. - Salud.
- ¿Vas a beber eso? - Estoy bebiendo esto.
Dios, necesito pan.
¡Hola!
Te ves muy guapo de azul.
- ¿Rebecca? - ¿Sí?
¿Por qué te gusto?
Quiero decir, soy un desastre obsesionado con mí mismo y neurótico.
Sí. Pero yo...
Supongo que no me molestan esas cosas de ti.
Pero ¿no crees que soy un poco idiota?
Sí.
Digo, eres un gran idiota. Sí.
- Sí. - Bueno, sí.
Pero supongo que hay una o dos personas que dirían que yo soy una gran idiota.
Entonces, que tú seas un gran idiota es, más o menos,
lo que más me gusta de ti.
Lo que estoy diciendo es que me gustas por como eres.
Eso...
Creo que nunca le había gustado a nadie por ser como soy.
Normalmente les gusto por lo que finjo ser.
A veces.
Bueno,
conmigo no tienes que fingir.
Gracias.
No, gracias a ti.
- Perdón, eso... No sabía esto... - No.
- No, yo no... - Es que yo...
Yo definitivamente no.
Porque es...
- ¿Te molesta si lo intentamos otra vez? - Estaría bien.
- ¿Sí? - Sí.
Es tuya.
- ¡Marc! - ¿Qué quieres?
- Sólo quiero hablar contigo. - No hay nada de qué hablar.
Marc, por favor.
Sólo escucha.
Sé lo que sientes por Hayley.
Pero hay cosas que no están destinadas a suceder.
- Esto no. - Sólo...
Lo que sí sé es que Hayley merece ser feliz.
Sí.
Pero es feliz con Roberto.
Si realmente la quieres, por favor, déjala ir.
De acuerdo.
Jack.
Sidney,
- no estoy en mi mejor momento. - Jack, eres bueno con las chicas,
y me preguntaba si tenías algún consejo.
Créeme, no soy la mejor persona a quien pedirle consejos sobre nada.
- Sí lo eres, Jack. - Ahora no.
Sé que no soy tan sexy como...
Brad Pitt.
Pero me preocupa que quizá...
Quizá lo pienso demasiado...
¿Soy aburrido?
¿Jack?
¿Jack?
- ¿Sidney? - Lo siento, Jack.
Continúa.
Mira.
- Intenta escuchar más. - Sí. Porque eres bueno en eso.
- No. - Tú...
Sí.
- Intenta... - Dejas que la gente hable.
- Sidney... - Creas una vibra.
Sólo escucha más a la gente.
Y sé que son tus amigos, pero...
deja de hablar de Jim y Jeff.
No los conozco tan bien.
¿Y por qué hablas de ellos?
Para parecer más popular.
No funciona.
No.
- ¿Definitivamente no? - Es...
Dejar de hablar de Jim y Jeff.
Y por el amor de Dios...
escuchar.
Buena suerte.
- Adelante. - Sí.
Signore e signori, damas y caballeros,
ahora tendremos el discurso de la dama de honor, Bryan.
- ¿Adónde vas? - Mierda, ese soy yo.
Ese eres tú.
¡Oye!
Hola a todos.
Perdón por no hablar italiano.
El amor es algo raro, ¿no?
A veces es impredecible,
confuso.
Pero creo...
que lo más importante...
es que la persona con la que estés...
te ame por ser tú mismo.
Tú eres suficiente.
Y que tú los ames por ser ellos mismos.
Y eso es lo que Hayley y Roberto tienen.
Y eso es lo que yo tengo con Rebecca.
¡Animal!
Lo siento mucho. ¡Dios mío!
Te quiero muchísimo, Hayles, y...
me alegra que seas feliz.
Espero que dure para siempre.
Hayley y Roberto.
¡Hayley y Roberto!
Gracias.
¿Estuvo bien?
Me pareció brillante. Estuviste muy bien.
- Traeré otra copa. - Sí.
Hayley y yo...
Hayley y...
Hayley...
Hayley...
Hayley...
Hayley...
y...
Roberto:
Espero que...
sean muy felices juntos.
Gracias.
Ahora vuelvo, ¿sí?
- Iré a hablar con él. - Bueno.
- Aquí tienes. - Gracias.
Marc.
Hola.
Hola.
Estuve pensando.
Nosotros...
Quizá no deberíamos casarnos.
Porque, digo,
claramente no estás enamorada de mí y...
eso no funcionaría, ¿no?
¿No?
Alguien en algún lugar tendrá mucha suerte de tenerte.
Sí.
Sobre todo con esos increíbles genitales.
Lo sabía.
Pero es amable de tu parte que lo confirmes
porque no me lo he podido sacar de la cabeza.
Sí.
No, tus sandías tienen demasiadas semillas.
Ahí es donde te equivocas.
Está mal. En Estados Unidos no nos gustan.
Las hacemos sin las semillas.
Ni siquiera sé cómo.
- Hola. - Hola.
- Me llamo Cristina. - ¿Cristina?
- Cristina, sí. - Me llamo Sidney.
- Hola, Sidney. - Hola.
- ¿A qué te dedicas, Sidney? - Seguros de autos.
No es tan aburrido como suena.
Trabajo con un par de...
Háblame de ti. ¿Tú qué haces?
- ¿Yo? - ¿Qué haces? Sí.
- Trabajo en una oficina de correos. - ¿En el correo?
- Sí, en Roma. - Estás bromeando. Vaya. ¿En Roma?
- Tengo una amiga. - Muy exótico. Continúa.
- Trabaja conmigo. Julia. - ¿Julia?
- Julia. - Sigue hablando.
- Sí, es una mujer muy loca. - Mujer loca.
- Graciosa. - Sí, fantástico.
- Sí. - Suena increíble.
- Me encanta tu falda. - ¡Cuidado!
Primero invítame a cenar.
¿Viniste sólo?
Sí, vine sólo.
¿Tú viniste sola?
Sí, estoy sola.
¿Qué hora es?
No lo sé.
No lo sé.
- ¿Vives en una caja? - Sí.
Porque no tiene semillas.
Mierda.
Dios, debo irme.
Ciao. Muy bien.
¡Hayley!
- Hola. Lo siento. - Hola, Dina.
Te ves hermosa. Estoy muy feliz por ti.
Te llamaré, tengo que irme a algo de trabajo.
- ¿Ahora mismo? - Sí, perdón.
Te quiero, cariño. Adiós.
¿Dina?
Miren quién se despertó.
Hola.
Sí, lamento lo que pasó antes. Yo...
Esta noche no salió como la había planeado.
¿Sí? Bueno,
¿qué sale en la vida como se planeó?
Sí, supongo.
- Mierda. - Entonces, ¿te vas?
Sí, debo irme.
Tengo 16 llamadas perdidas del trabajo y estaba muy borracha como para notarlo.
Yo...
Yo estaba...
a punto de besarte...
esa noche.
Yo...
Sentí que había algo especial entre nosotros.
Y sé que esto parece una locura
porque sólo nos conocemos de un par de días, pero...
Nunca había sentido una conexión así.
Ni desde entonces.
Y sentí que sentías lo mismo.
Sólo quiero...
Sólo necesito saber...
si me lo imaginé.
No te lo imaginaste.
Supongo que perdimos nuestro momento.
- ¡Dios! - Claro.
Claro.
Yo...
Sí.
Claro.
Sí. Gracias.
Grazie.
Hola.
Entonces, ¿tú y Rebecca?
No lo sé.
No lo sé. No sé cómo pasó eso.
- ¿Dónde está la estadounidense? - Se fue.
Lo siento.
Algunas cosas no están destinadas a funcionar.
Cierto.
Como yo y la actuación.
- ¿En serio? - Sí.
Me di cuenta de que no necesito actuar. Estoy bien siendo sólo yo.
Eso es todo...
Eso es todo.
Listo. Ya no más.
Tienes que cambiar en algún momento, ¿no?
- No puedes seguir... - Aquí estás.
- Hola. - Hola.
Me conmovió tu discurso.
- ¿En serio? - Sí.
Muchas gracias.
- ¿Eres el amigo actor de Hayley? - Sí, lo soy.
Haré mi nueva película.
¿Por qué no tomas mi tarjeta y le llamas a mi asistente mañana?
- Sí. - Vamos por un café.
- Sí, súper. Lo haré. - Muy bien.
- Me encanta el café. - Nos vemos. Adiós.
¡Dios mío!
- Eso fue increíble. ¿Qué acaba de pasar? - No lo sé.
Pensé que ibas a dejar de actuar.
No, eso es mentira. Amo la actuación.
Al menos uno de nosotros tuvo suerte.
¿Qué? Todos somos afortunados.
¿Lo somos?
¿Has pensado en qué pequeña es la probabilidad de que naciéramos?
Si hubiera cambiado algo en la historia,
si uno de tus millones de ancestros
no hubiera cruzado caminos en el momento exacto en que lo hizo,
entonces no existirías.
Nunca habrías vivido ni un sólo día.
- ¿Acabas de inventarlo? - No.
Es una cita de una de las películas de Vitelli. Pero es cierto.
Sí.
Digo, es aterrador,
pero siendo honestos,
todo se reduce al azar.
Y supongo que la vida
se trata de aprovechar esas oportunidades cuando se presentan.
¿Puedo llamarte en un rato?
Gracias.
Hola.
Hola.
¿Saliste a correr?
¿Dina?
- Hola. - ¡Dios mío!
- ¿Te conozco? - Nos conocimos en el...
Lárgate.
En serio, lárgate.
De acuerdo.
Hola a todos.
Espera. No deberías estar sentado ahí, ¿no?
Creo que sí.
¿Qué mierda haces? ¿Por qué hiciste eso?
Es el mejor actor que has visto.
- No lo sé. - No, sí lo es. Es brillante.
- Sí. - Gracias.
Y tú serías un...
Serías un idiota si no lo incluyeras en una de tus películas.
- Un verdadero idiota. - Cálmate.
Si estuviera más obsesionado, sería un acosador.
- No soy un acosador. - No lo es.
- Soy un observador. - Pero es como un fan loco.
Te sorpenderá en la ducha: "Quiero ver tus películas".
- ¡No! - Gracias.
Lo siento, señor. ¡Dios mío!
- ¡Fue un accidente! - ¡Aquí tienes!
¡Pensé que preferías tener frío que calor!
Espero que no se haya quemado el pene.
- Hola. - Hola.
¡Gracias!
No sale nada. Sólo es aire.
¡Bryan!
¡Hay un lobo lamiendo el ano de un bebé!
No me gusta.
Me salió un sarpullido por la falda escocesa.
¡Aquí está!
¡Tu pene!
- Sácalo. - ¿Disculpa?
¡Miren, todos! ¡Jack se va a sacar la polla!
¿Qué estás haciendo?
¡Estos británicos están locos!
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