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Calculé que por cada 10.000 niños, puede haber ocho
con anticuerpos suficientes para convertirse en vacunas.
- Diremos que tenemos que evacuar a los menores.
- Salí vos. ¿Yo?
- Me parece muy buena idea.
- Un padre de familia dirigiéndose a las familias. Es perfecto.
¡No te muevas!
¡Tira la pistola o te corto el cuello!
Tráeme a Manuela y prométeme que harás lo posible por curarla.
¡Suélteme! ¿Dónde está Manuela?
¿Qué le habéis hecho?
- Sara. - No tiene casi fiebre.
No cierres la puerta.
Alma, tengo a tu hermano atado de manos y pies.
Te juro que lo voy a matar si no me devuelves a Marta.
Como le hagan algo a mi hermano, no verán a Marta en su vida.
Dentro de una hora, miembros de las fuerzas de seguridad
van a empezar a buscar a vuestros hijos.
Escondedlos, no los entreguéis.
No quieren protegerlos del virus,
quieren utilizarlos como conejillos de indias para salvarse ellos.
Id a por él. ¡Id a por él!
¡Policía, Policía!
Se acabó, Julia.
- Julia, así que eres la otra hermanita.
¡Vete a la mierda!
Les has ganado, papá.
No os confiéis, lo más difícil está por llegar.
¡Marta!
O me decís lo que tenés ahí dentro
o te lo arranco yo con mis propias manos.
"Ciudadanos de Nueva España.
Comparezco ante ustedes para decirles
que sé perfectamente cómo se sienten.
La noche de ayer ocupa ya su lugar en la historia de la infamia."
Sin embargo, la reacción de nuestro pueblo ha sido ejemplar.
La ciudadanía de este país, responsable y cabal como siempre,
mantiene la calma.
Y en las calles reina la más absoluta tranquilidad.
No les negaré, sin embargo, mi más profunda aflicción.
Este país,
su gobierno,
su presidente y todos sus habitantes
han sido vilmente traicionados por una persona
que utilizó su lugar de privilegio
para servir a oscuros intereses
y que ha tramado una red de falsedades y amenazas
para intentar engañar a la población.
Ese delincuente, ese traidor
se encuentra en busca y captura
y no tardará en caer en manos de la justicia.
Lo mismo ocurrirá con todos aquellos que le ayudaron
en su execrable complot.
Entre ellos, su cómplice principal: su propia esposa.
Estas personas que conspiraron contra la seguridad nacional
recibirán un castigo a la altura de sus terribles actos.
Este gobierno actuará ahora con más decisión que nunca
para mantener la paz que tanto tiempo y esfuerzo
nos ha costado alcanzar.
Es por ello que se declara el estado de excepción,
que se mantendrá durante el tiempo que sea necesario.
¡Julia!
Que los enemigos de la patria sepan que no tienen nada que hacer...
- ¡Álex! ¡Julia!
- ¡Álex! - Porque el nuestro
es un gobierno sólido.
Un gobierno que cuenta con el apoyo
de los sencillos hombres y mujeres de Nueva España.
Esta unión entre el gobierno y el pueblo
es nuestra fuerza
y eso nos hace invencibles.
Libertad, libertad.
Libertad.
Libertad, libertad,
libertad, libertad.
Recuerden.
El futuro nos pertenece.
♪ Y han florecido cipreses
♪ como gigantes cabezas
♪ que con órbitas vacías
♪ el horizonte contemplan.
♪ Salen los niños alegres ♪ de la escuela
♪ poniendo en el aire ♪ tibio del abril
♪ canciones tiernas. ♪
Estos hombres van a registrar la casa
y se van a poner a su entera disposición.
Nadie puede entrar ni salir y usted no puede ir sola a ningún sitio.
- ¿No te diga, comandante, al baño tampoco?
¿Tiene miedo de que me suicide?
- No les voy a dar ese gusto. - Déjeme terminar, por favor.
Y cuando el registro termine,
les acompañará a la Dirección General de Seguridad.
Empiecen por el despacho del ministro.
Revisen cada rincón.
Me sacan una copia del disco duro de su ordenador
y que no se nos pase nada.
Usted y usted, vayan a la primera planta,
no vaya a ser que quede gente. Acompáñeles.
- Señora.
Sígame.
El presidente está furioso contigo.
Cree que eres cómplice de tu marido.
- ¡Él también me traicionó! - Cálmate.
Solo quiero que entiendas cuál es tu situación.
- Estoy bien jodida, lo entiendo perfectamente.
- Alma.
Ahora tienes que tener paciencia.
- ¿Paciencia? - Sí.
- El presidente me ha acusado de traición
delante de todo el país.
¿Cuánto crees que tardará en ejecutarme?
- Esto no va a suceder.
Confía en mí.
- Volveré a por ti. - ¿Te vas a ir?
- La gente se ha sublevado por culpa de tu marido.
Tengo una rebelión que sofocar.
"Por su seguridad, les recordamos
que está prohibido circular por la calle,
salvo ciudadanos con autorización especial."
Vamos.
Bien.
Bien.
¿Cómo estás?
- Bueno... - ¡Manuela!
- Iván.
Iván.
- ¿Cómo estás?
- ¿Cómo estás? - Estoy bien.
Estamos bien.
- Lo siento, lo siento mucho, tendría que haber ido a por ti.
¿Qué pasa?
Tranquila.
¡No, no!
¡No la toques, no la toques!
¡Ah!
- ¡Es solo una niña! - ¡Quieta o te mato!
- ¡No! ¡Por favor!
La que se está montando, ¿no?
Pues no sé si va a ser suficiente.
Has hecho que la gente salga a la calle.
Y eso no hay quien lo pare, Luis.
¿Y eso?
¿No pensarás salir?
Sí, tengo algo que hacer ahora.
- Te gustan la Policía y el ejército.
Sí, lo sé.
Pero vuestra madre está detenida.
- Papá.
Mamá ha elegido.
Ya lo sé.
Yo he pasado con vuestra madre los últimos 25 años de mi vida.
Y con ella hemos tenido lo mejor que nos ha ocurrido: vosotros.
No puedo dejarla sola ahora.
Haz lo que tengas que hacer y vuelve.
Y mucho cuidado. No te preocupes.
- Voy contigo. No, no.
Es mucho mejor y más seguro si voy yo solo.
Te necesitamos aquí. Tranquilos, volveré.
Uno, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.
- Os traigo agua.
Mateo.
Escúchame bien.
Te voy a dar una orden y la tienes que cumplir.
Es muy importante.
Os voy a ayudar a salir de aquí,
pero tenéis que aguantar un poquito más.
Mateo.
Mateo, tú eres un valiente, ¿a que sí?
Tienes que cuidar mucho de tus amigas y tus amigos.
Tú sabes quien soy, ¿verdad?
Tú sabes quién soy, ¿a que sí?
¿Me das un abrazo?
Ten mucho cuidado, ¿vale?
Choca.
- ¡Vamos, chicos!
Arriba, que es hora de levantarse.
- Los bidones de agua, aquí están.
¿Qué te ha dicho ese señor?
- Nada. - ¿Qué te ha dicho ese señor?
- Nada.
- Alejo. - Hermana, ¿cómo estás?
Lo vi todo. ¿Dónde te tienen?
- En casa, no puedo hablar,
hay policías por todas partes. ¿Estás bien?
- Sí, estoy bien, en la DGS.
Nieves ya ha llegado, ya podemos empezar.
- No importa, da igual.
Los niños, la vacuna, todo se fue a la mierda.
El presidente me acusó de traidora.
¿Entendés?
No quiere hablar conmigo. Me van a encerrar.
- Escucha, encontré algo que puede ayudarnos.
- Por eso te llamo. - ¿Qué?
- Creo que tenemos la solución al virus.
Marta y su tía.
- ¿Cómo que su tía?
- Sí, su tía. Luego te cuento.
Lo importante es que tienen insertado un chip subcutáneo.
- Es ingeniería genética, Alma. - ¿Cómo que un chip?
- Juraría que son las repeticiones palindrómicas del virus.
Funcionan como un mecanismo de contención.
Por eso son inmunes.
- ¿Era eso?
Ay, qué maravilla.
- Alejo, tráemela, tráeme ahora a esa mujer.
Es mi única posibilidad con el presidente.
¿Te das cuenta lo que es el destino?
- ¡Señora! - Tengo que colgar.
Pronto, tráela pronto.
- Alma. Alma.
- ¡Señora! - ¡Enseguida salgo, teniente!
- Tiene que salir inmediatamente. - Sí, claro, por supuesto.
Sí, hola, disculpe.
Necesito información sobre Sara Pérez Nogal.
Póngase en la fila, pero no damos información sobre los detenidos.
Es importante, la acaban de traer detenida.
No damos información sobre los detenidos.
¡Por favor, haga una excepción! Policía, por favor.
Está bien, está bien.
Siguiente.
Siguiente.
¡Aaaah!
¡Corre, corre!
¡Ah!
¡Se escapa!
- Álvaro. - Comandante.
- A mi despacho en dos minutos.
Comandante, ¿puedo hablar un momento con usted?
Es importante.
- Dígame, enfermera.
- Es sobre uno de sus hombres.
Algo raro está pasando.
- ¿Qué está pasando?
- Le he visto ya dos veces en la zona de los niños.
Sin autorización.
Me atrevería a decir que tiene algún vínculo personal con alguno.
- Venga conmigo.
¡Despejado!
- ¡Despejado!
- ¡Altillo, despejado!
¡Ah!
Pero bueno, mira quién tenemos aquí.
Déjate de joder y vamos.
¡Vamos! ¡No me toques!
¡Eres un hijo de puta!
¿Qué me dijiste?
¡Mm!
¡Que qué me dijiste!
- Que eres un hijo de puta.
Carlos.
Carlos.
¿Estás bien, qué te han hecho? Estoy bien, sí.
Vámonos.
Vámonos.
Teniente, ¿podría salir a ver a mi criada?
- Depende. ¿Para qué?
- Supongo que quiere saber qué vamos a comer.
Por cierto, ¿ustedes se van a quedar?
Por favor.
- Déjalas.
Rosa.
¿Qué pasa, Rosa?
- Pase, señora.
- ¡Rosa!
Alma.
¡Hijo de puta!
Alma. ¡Hijo de puta!
¿Cómo pudiste?
¿Cómo pudiste traicionarme de esta manera?
No me dejaste otra opción, lo que pretendíais...
Lo sabías, era la única solución.
Un genocidio no es una solución.
¿Qué querés, a qué viniste?
¿Me vas a dar un discurso?
He venido a sacarte de aquí, a llevarte conmigo.
Con vos.
Con un traidor.
Lo que tenés que hacer es entregarte.
Devolveme a mis hijos.
¿Querés que los fusilen? Nunca les pondría en peligro.
Las veces que me lo dijiste.
Decime cómo...
¿Cómo está Iván?
Necesita beber mucha agua.
Iván está bien.
Y Daniela también.
Estoy furiosa con Daniela. La manipulaste.
¿Están preocupados por mí?
Claro que sí.
Ven.
Ven por ellos, te necesitan.
Alguien los va a tener que cuidar cuando a vos te maten.
¿Quién sos?
No te reconozco, no sé quién sos.
¿Qué te pasó?
¿Qué nos pasó?
Me he atrevido a mirar la realidad.
Lo que hemos hecho no está bien, Alma.
Todo eso que hemos construido,
el gobierno, el régimen, todo eso no funciona.
La mayoría de la gente vive en la pobreza, sin derechos.
Échate la culpa de lo que sea.
Yo he intentado salvar vidas.
Y lo voy a conseguir.
Es tarde, Luis.
Andate.
No, Alma.
No voy a irme de aquí sin ti.
Ven con nosotros.
Guardia.
¡Teniente!
¡Teniente!
- ¿Qué ocurre?
- Hay que hacer las cosas bien.
Creo que hay documentos en mi despacho
que me olvidé de entregarle.
- Vamos allá.
Quiero que peinen el edificio entero.
¡Y que encuentren a la rata que ha hecho esto!
- A la orden, mi comandante.
- ¡Vamos!
Señor. Señor.
¿Y el niño?
- Tío, estás aquí.
Baja la voz, baja la voz.
Claro que estoy aquí. He venido a buscarte.
¿Pensabas que te iba a dejar?
Antes, sí, pero ya no.
Anda, vámonos.
Rosa.
Venga con nosotros.
Gracias, señor.
Pero no me voy a marchar.
No puedo dejarla sola.
Vamos.
Ah.
Eh. Hugo.
Eh.
¿Cómo estás? Bien.
¿Qué te han hecho? Estoy bien, tranquilo.
Es Marta. ¿Qué?
La tienen aquí.
¿Dónde está? Tranquilo.
Tenemos ayuda.
¡Alto, quieto!
No disparen, hay un niño conmigo.
¡Arriba, vamos! ¡Rápido!
- Le estábamos buscando, señor ministro.
No se preocupe, que aquí está a salvo.
Vamos.
Quiero hablar a solas con la detenida.
¿Dónde estabas?
- ¿Pudiste hablar con el presidente? - Alma, escúchame.
- Dime. - Ha pasado algo.
- ¿Qué? - Es tu hermano.
- Lo estoy esperando. ¿Dónde está?
- Le han disparado.
No hemos podido hacer nada.
Está muerto.
- Lo siento. - No.
No, no es verdad.
- No puede ser. - Sí.
- ¿Dónde está?
- En la DGS.
- ¿Y con quién está?
¿Está solo?
¿Lo dejaron solo?
- Lo siento.
- Lo dejaron solo.
¡Ay!
Está solo.
¡Ay!
- Tengo que coger el teléfono.
Alma, lo tengo que coger.
¿Dígame?
- Comandante Jiménez.
¿Sabe quién le habla?
- Sí, claro, señor presidente. - ¿Es él? Déjame hablar con él.
- ¿Dónde está?
- Comandante. - Estoy en casa del ministro.
- Necesito verle inmediatamente. - Claro que sí, voy para allá.
- Necesito que se ocupe de unos asuntos de manera confidencial.
Por eso le llamo personalmente.
- ¿Entiende? - Claro que le entiendo.
Cuente con mi discreción. Voy para allá.
- Bien.
Me tengo que ir.
- Volveré a por ti, te lo prometo. - ¿Tosía?
Escuchaste que tosía, ¿no?
- Sí.
- Mírale las manos, el cuello, cualquier parte del cuerpo.
¿Vale?
¿Qué es todo esto? Son mis hombres, señor.
¿Sus hombres?
Han venido a ponerse a sus órdenes.
No les van a perdonar esta traición.
Estos hombres no quieren obedecer más
a un gobierno que les quita a sus hijos.
Yo he formado parte de ese gobierno.
Y yo también.
Pero usted nos ha dicho la verdad.
Y le creemos.
Gracias, ministro.
Hemos encontrado a los niños. ¿Dónde?
En la DGS, hay que ir a por ellos.
En la DGS. Sí.
Por fin, después de muchos años,
voy a volver a estar en el lugar correcto.
Estamos contigo, papá. Vamos.
- Compañeros, hay que llenar las furgonetas.
Los que estéis al fondo, a esa. Por aquí, compañeros.
El resto, por aquí.
¿Qué haces aquí?
Es que me he perdido. ¿Cómo has salido? ¡Guardias!
Cogedla.
¡Eh, eh!
¿Dónde está mi hija?
¿Dónde está mi hija?
En la tercera puerta.
Estate quieta, estate quieta.
¡Guardias!
¡Que te calles! ¡Guardias!
Calladita.
¡Papá! ¡Marta, cariño!
¿Cómo estás?
¿Estás bien? ¿Estás bien, cariño?
Sabía que volverías.
¡Hugo!
Sí. ¡Vamos!
No os preocupéis, mi papá os va a ayudar.
Comandante, pase. Le está esperando.
Señor.
- Comandante, iré directo al tema.
Necesito salir del país por un asunto político.
Es necesario que todo esto acabe antes de que yo regrese.
¡Vamos, vamos, vamos!
- Tiene mi respaldo para tomar las medidas necesarias
para salvaguardar el orden público.
¿Entiende?
- ¿Todas las medidas, señor?
- Con el propósito de mantener la legalidad vigente.
Pero sí, todas.
- Entendido, señor.
Ejecutar a cualquiera que intente cruzar.
Civil o militar.
Sí, señor.
- Hay algo más.
Es un tema muy sensible y quería hablarlo con usted a solas.
- Le agradezco la confianza, señor.
- Tengo entendido que aloja en la Dirección General
a un grupo de sujetos experimentales
que fueron recientemente trasladados.
- Los niños del CIM. - Sí, señor.
- Su existencia está relacionada
con el origen de nuestros problemas.
Al parecer, algunos ciudadanos se han alarmado pensando
que sus hijos, a los que creían muertos, no lo están.
- Efectivamente, señor.
- Pero este gobierno no miente.
Así que eso es imposible.
- Entiendo, señor.
Limpiad la zona.
Sin supervivientes.
- A la orden, señor.
¡Vamos, vamos, vamos!
Esta orden, la de limpieza de los sujetos del CIM,
entréguesela a Alma para que la firme.
Son su responsabilidad.
- Ya que lo menciona, señor,
la directora general insiste en verle.
- No ha lugar.
Comandante.
Precisamente, esto es algo que quería decirle.
Que se encargue usted de ella una vez que haya firmado.
- Disculpe, señor. - ¿Sí?
- ¿Su brazo izquierdo?
Ahí.
Unidad Alfa, verificando sectores 2 y 4.
Repito, Unidad Alfa, verificando sectores 2 y 4.
¡Va, va, va!
Fuera, fuera, rápido, rápido.
No hagáis ruido.
Vamos.
Objetivo localizado en sector 118. Repito.
Vale, ya están todos.
Vamos. Mierda.
♪ Llegará un día en que todos
♪ al levantar la vista
- ♪ veremos una tierra... ♪ - ¿Qué cojones es eso?
¡Veta ya a quitarlo! ¡Pégale un tiro a quien lo haya puesto!
¡Libertad, libertad, libertad!
¡Libertad, libertad, libertad!
¡Libertad, libertad!
¡Libertad, libertad, libertad!
¡Libertad, libertad, libertad, libertad!
¡Libertad, libertad, libertad, libertad!
¡Libertad, libertad, libertad!
¡Os lo advierto, no sigáis avanzando!
- ¡Tenemos orden de disparar! - Compañeros.
Compañeros, no disparéis.
No podéis disparar, estamos desarmados.
Vamos, vamos.
Vamos, niños.
Venga.
Vamos.
Estamos en la habitación. No hay rastro de los niños.
No venimos como policías ni como militares.
Venimos como ciudadanos, igual que vosotros.
Teniente, ¿sabe quién soy?
- Sí, señor.
Es usted un traidor, señor.
No quiero hablarle como político,
sino como ser humano y también como padre.
Usted debe tener la misma edad que mis hijos.
No asuma esta responsabilidad, teniente.
No dé la orden de disparar contra personas desarmadas.
¿Por qué cree que no están aquí sus superiores?
Toda esta gente solo quiere recuperar a sus hijos.
Abrazar a los que aún estén vivos.
Llorar por los que ya no están.
Yo he formado parte de este régimen y sé
que cuando se abra esa puerta,
que se va a abrir, más tarde o más temprano,
van a aparecer muchos cadáveres.
Este es mi marido Ramón.
Esta es mi hija, se llama Ana. Miradla.
- Este es nuestro hijo. Mateo.
- Lucas, mi hijo. - ¡Mi hija Alma!
- Este es mi hijo Fernando. - ¡Mi hija Adela!
¡Mi hijo Mario!
Se ha librado una guerra soterrada.
Una segunda guerra civil entre españoles.
Este régimen se ha sostenido
haciendo desaparecer, asesinando
a los que querían reclamar la vuelta de la democracia.
Teniente, probablemente usted
y muchos de sus hombres han perdido a algún familiar.
Y estoy seguro de que quieren recuperarlos.
Para enterrarlos dignamente.
¡Si da un paso más, abrimos fuego!
No dispare.
Yo solo cumplo órdenes.
¡Es mi última advertencia!
¡Tenéis cinco segundos para dispersaros o abrimos fuego!
- ¡A mi orden! - ¡No, no disparéis!
- ¡Cinco!
¡Cuatro!
¡Tres!
¡Dos!
- Hola.
Esos son mis papás.
- Anita, ven, cariño.
Por favor, por favor.
- ¡No podéis cruzar la valla!
- ¡Papá!
- ¡Recuperad las armas, mantened las posiciones!
- ¡Marta!
- ¡No podéis cruzar!
- ¡Abuela!
- ¡Recuperad las armas!
¡Marta! ¡No retrocedáis!
¡Preparados para abrir fuego, soldados!
¡Soldados, cumplid mis órdenes!
¡Soldados!
¡A mi orden!
- ¡Señor! ¡Luis!
Alicia.
- Mi amor.
Mi amor.
- Alicia.
Perdóname.
- Mi amor. - Perdóname.
- Te quiero, mi vida.
Te quiero.
Mi amor.
Mi amor.
Mi vida, te perdono.
- ¿Y Marta? - ¡Que me sueltes!
- Marta.
- ¡Sara!
- ¡Marta! ¡Se llevan a Marta!
¡ve a por ella! ¡Marta!
¡Vamos!
¡Venga, vamos!
¡Libertad, libertad, libertad!
- Ya están aquí, señor. - Por fin.
- ¿Cómo se encuentra, señor?
- ¿Es verdad que me puedes curar? - Absolutamente.
Acabo de hacerlo con mi hijo y estaba mucho peor que usted.
- ¿Es ella?
Encantado de conocerte.
¿Ha llegado el helicóptero?
- No, señor, ha habido un problema en la base de despegue.
¡Libertad, libertad, libertad!
¡Libertad, libertad, libertad, libertad!
¡Libertad, libertad, libertad, libertad, libertad!
¡Uno, dos, tres!
¡Uno, dos, tres!
No me importa que truene o nieve.
Quiero el helicóptero en menos de cinco minutos.
- Señor. - Sí.
- Salgan, el helicóptero está llegando.
- Gracias, comandante.
- Tú te vas con ellos. - No.
- Sé buena, no te va a pasar nada malo.
- ¡Mentira!
¡No quiero ir!
- Nosotras hablamos. ¿Te acordás?
O te portás bien o no volvés a ver a tus padres.
¡Uno, dos, tres!
¡No disparéis! ¡No disparéis!
¡Avanzad!
¡Libertad, libertad, libertad!
Os tenéis que ir, por favor.
- ¿Y vos?
- Yo me quedo aquí a cubrir vuestra salida.
Marchaos.
- Señor, tenemos que irnos.
- Alma.
- ¡Libertad, libertad!
- ¡Alma!
- Venga.
Vamos.
¡Libertad, libertad, libertad!
¡Libertad, libertad! Vamos.
¡Libertad, libertad!
¡Libertad, libertad, libertad, libertad!
¡Libertad, libertad!
¡Despejado!
- Vamos.
¡Libertad, libertad, libertad!
- Vaya usted delante, presidente. Nosotros le cubrimos.
¡No avancen más o disparamos! ¡Quietos, quietos!
¿Cómo está, señor?
- Quedaos aquí.
¡Devuélveme a mi hija!
Solo es una niña. Eso no va a suceder.
Y si no os retiráis de inmediato,
no me quedará más remedio que abrir fuego.
Os doy 10 segundos.
¡Vamos!
- ¡No!
- ¡Oiga, señor! - ¡Quieta!
¡Como no vengas conmigo, te mato!
¡El presidente ha muerto!
¡El presidente ha muerto!
¡Han matado al presidente!
¡Marta! ¡Abuela!
¡Ah!
Ah.
"¿Has visto, Ramón,
la cantidad de gente que viene a ponerte flores?
Y claro, cuando se pudren, hay que ponerlo todo limpio.
Pero no me quejo.
Soy tan feliz de tener por fin un sitio
donde venir a charlar contigo, mi amor.
Con lo que siempre nos ha gustado contárnoslo todo.
¿Te acuerdas cuando las niñas eran pequeñas?
Eran casi nuestro tema favorito de conversación.
Claro, que los padres primerizos son así.
Y tú estabas como loco con tus hijas.
Decías que a través de su mirada,
tú podías volver a revivir tu propia vida.
Y la infancia".
No quiere, no quiere.
"Cuánto disfrutarías ahora como actor".
¡Álex, Daniela!
- ¡Hombre, el chavalote más guapo de Madrid!
"Porque Ramón, aunque yo te recuerdo
tan joven y tan guapo como siempre,
ya tenemos una nieta.
Marta.
Es preciosa.
Ella es la que te deja esos dibujos tan graciosos
en los que siempre estás fuerte, alto y sonriente.
Y eso es culpa de tu hija Julia,
que le habla de ti como del no va más".
Para mí, eres el no va más.
Lo sigues siendo.
Pero bueno, la culpa la tiene ella, qué te voy a contar a ti,
si era tu ojito derecho, tu Julia.
Con esa fuerza que tiene
y ese sentido de la libertad y la justicia.
Es más fuerte que ella.
Ahora quiere ir a recorrer el mundo y lo hará.
Y volverá.
Volverá no solo por ti y por mí,
porque hay una persona en la familia,
que es el marido de Sara.
El padre de Marta.
Pues él es un hombre
que es un pedazo de señor.
Me recuerda mucho a ti en muchas cosas.
Y creo que entre él y Julia
pueden darnos muchas alegrías.
Aunque yo creo que ellos ni lo saben.
Julia no lo sabe.
Estamos vacunando a la población.
Gracias a tu descubrimiento,
estamos salvando millones de vidas.
El que se ha encargado de todo esto ha sido Luis.
Nuestro amigo.
El que ha movido cielo y tierra estos meses
para que yo te encontrase.
A eso se dedica él ahora.
Está ayudando a la gente a recuperar a los suyos.
Y a que este país recupere una memoria que nos querían borrar.
Y va a haber elecciones, claro. Va a haber elecciones.
No sé si vamos a salir más de pobres todavía
ni si este planeta va a soportar el maltrato que le damos.
Con lo bello, hermoso y divino que es.
Pero bueno.
Lo más importante es que seremos libres.
Señora.
Está todo preparado.
¿Está todo bien, señora?
¡Presidenta, presidenta, presidenta, presidenta!
¡Presidenta, presidenta, presidenta!
¡Uno, dos, tres!
¡No, no, mi hija!
Y recuerden, el futuro nos pertenece.
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