All language subtitles for Nicolas Le Floch SO1E02 L'énigme des blancs manteaux

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Original subtitles

EL ENIGMA DE LA CALLE BLANCS-MANTEAUX

-Me empuj�! -No. Fue usted!

Si no estuvi�ramos aqu� lo retar�a a duelo!

No hemos venido a querellarnos.

Descare! Infame! Era usted!

Tiene relaciones ileg�timas con mi mujer.

Con su mujer? Con ella, todo el mundo...

tiene relaciones ileg�timas, Lardin!

Mi mujer, que es su prima. Descare!

Su propia prima! Miserable!

Ya basta, se�ores!

Comisario, ser polic�a...

no lo autoriza a la violencia en mi casa.

Y usted reserve ese instrumento a sus infortunados pacientes.

Infortunados, seguro.

Se�or Cirujano de Marina...

qu� sabe de tener fortuna o no?

-Mucho m�s que usted. -Basta!

Aqu� no hay m�s infortunados que nuestro comisario.

Pues lo que yo s�, Scemacgus...

es que usted tambi�n estuvo con Lardin.

Es una hermosa pieza.

Se�ores! Les ruego que se retiren los tres en este instante.

En mi casa, la moderaci�n es regla.

Sabr� de m�.

No le temo, se�or.

V�yanse!

Dr.Descare, tambi�n puede retirarse.

A divertirse! Que siga la fiesta!

Saint-Louis!

Saint-Louis!

Medianoche.

Habr� olvidado mis �rdenes?

Un coche conducido por un hombre negro.

Esta noche?

Suele ser puntual.

Ya lo encontrar�. Suba, se�or.

Est� triste como la muerte, se�or.

A qu� le debo el placer?

Esta noche, unos se divierten y otros no.

Razones policiales, se�ora.

No lleva m�scara.

La fiesta ha terminado. Hay que quitarse las m�scaras.

Sabemos de su mesa de juegos.

Los dados no deber�an estar arreglados.

Sabemos de sus muchachas de su comercio...

el cual no deber�a ser un fraude.

Tiene a mi persona en sus manos.

De usted depende que su peso sea mayor.

El juego es leal...

y mis muchachas, limpias.

Qu� espera de m�?

Que me diga lo que sabr� m�s tarde...

y a pesar de usted.

Es una tarea de soplona.

Un altercado f�cil de resolver.

Tres hombres ebrios.

El motivo del altercado?

Lo de siempre, tres hombres cod�cian la misma presa.

Peleaban por una mujer.

Comenzaron a empujarse.

Tuve que rogarles que se marcharan.

Qui�nes eran?

C�mo saberlo? A�n no era medianoche.

-Nuevas pensionistas? -Una que capta clientes en mi casa...

pero no consume aqu�.

Es muy codiciada...

y mientras todos ganen...

Le dicen la Satin.

Y ya es una experta.

No s� d�nde vive.

Frecuenta la comedia Italiana?

Vamos!

El hacha.

No me reconoce se�or...

Eso ser� dif�cil, se�ora...

Se�orita, por favor...

Supongo que esta es su obra..., se�orita.

En efecto se�or, en efecto.

Y venga...

Vamos...

Ya que usted no me reconoce, an�mese a hacerlo...

...venga a conocerme...

Vamos..., venga!

Vamos se�or...

Tengo la experiencia necesaria.

Vamos...

Venga pues, se�or.

Usted conoce reediciones bastante m�s penosas.

No ahora.

Tendremos despu�s nuestro momento.

Es usted.

Si, soy yo.

Marie de Longrun...

..la ex de la Bicheliere...

...que oficia ahora...

...seg�n el vocablo (la advocaci�n?) de la "zeta"...

...sigue c�mo?

c�mo?

...gracias a la avidez del poder...

...a la credibilidad de las mujeres...

...a la benevolencia de algunos hombres...

Lo percib� en la calle...

No hizo falta insistir...

Est�s arrepentido Nicol�s...?

El Sr. Le Floch debe ver con urgencia al Sr. de Sartine.

No olvido que saqu� a una de mis criaturas...

de las garras del deseo.

No lo olvide, joven Adonis.

Usted tiene sus informantes yo tengo los m�os.

El Rey tiene una polic�a que el mundo le envidia.

Me hizo venir para alabar la excelencia de nuestra polic�a?

Qu� sabe del comisario Lardin?

Qu� puedo decir?

Por sugerencia suya fue mi mentor cuando llegu�.

Era un excelente polic�a...

y experto en juegos de azar.

Un buen padre de familia y de buena posici�n.

De qu� origen?

Hasta donde me han dicho...

en el palacete Lard�n...

la fortuna viene de su mujer.

Louise Lardin. Descare, de soltera.

Una bella mujer, al parecer.

-Qu� sabe de Louise Lard�n? -No faltar� al decoro.

Calma, calma.

Es in�til dejarse llevar por la ira.

S� que es un hombre gentil insensible al sexo y al dinero.

Una �ltima pregunta.

En su opini�n...

Lardin es un hombre honesto?

S�. Tan honesto como se puede ser en los juegos de azar.

Responder�a por �l con su persona?

Lardin habr�a sido asesinado esta noche.

No debo hablar de un caso...

que interese directamente al Rey.

Es in�til.

No puedo ni debo decir m�s.

o lo que deb�amos encontrarnos al alba.

por un motivo importante, y no fue.

Su misi�n es simple, y se limita a establecer claramente...

los hechos y las condiciones de la desaparici�n de su colega.

Puede proceder, se�or comisario.

Nadie lo retiene.

Calle Blancs-Manteaux

D�os m�o! Nicol�s.

Usted aqu�.

Disculpe por no invitarlo a sentarse.

Descuide, se�ora.

Ha cambiado, Nicol�s.

Ahora es m�s maduro, m�s hombre...

m�s fuerte y m�s distante.

Ser polic�a no incita a la ternura.

Recuerda las fiestas que organiz�bamos aqu�?

La m�sica? Ah� hab�a un clavec�n.

Tocaban obras de Rameau, de Lully.

Las velas, la m�sica, las risas...

el vino en abundancia.

Hubo que venderlo todo despedir a la cocinera...

y reducir el servicio a un mayordomo.

Qu� ocurri�?

El comisario Lardin se hizo jugador.

Es el efecto corruptor...

de la perversidad que �l ten�a que combatir.

Y provoc� la ruina de la casa Lardin.

Pero usted, Nicol�s...

Recuerdo cuando lleg� a esta casa.

Recuerdo cu�ntas esperanzas puse en usted.

No las defraud� todas.

Era joven, con un ardor...

que solo pod�a desahogarse.

Estoy aqu� por trabajo, se�ora.

No ha cambiado en nada.

Siempre tan fogoso y rebelde.

Qu� quiere saber? D�nde est� el comisario Lardin?

S�.

No tengo la menor idea.

Mi esposo ya no me informa lo que hace.

La amargura no le sienta.

La amargura?

No moderemos el golpe, Nicol�s.

Somos adultos la verdad no nos atemoriza.

Anoche, el comisario ten�a cita con la Paulet...

en el Delf�n Coronado que frecuentaba asiduamente.

Ignoro las razones.

Deb�a temer alg�n peligro pues hab�a llevado su porra.

No quiero ocultarle nada el comisario estaba convencido...

de que yo le era muy infiel.

No niego que, a veces una mujer desamparada...

se reconforta en otros brazos.

No lo acompa�ar� a la puerta.

Marie?

Ya eres una jovencita!

No tiene que escucharnos.

Tanto la odias?

Como solo se odia a una madrastra.

Cada ma�ana mi padre ven�a a visitarme.

Pero hoy no. Es un mal presagio.

Crees en los presagios? Yo no.

No temas, aqu� estoy.

Me lo di� para usted...

-Por si un d�a desaparec�a. -Por qu� a m�?

Sab�a que usted me quer�a como una hermana menor.

No!

O sea que Lardin ha desaparecido.

"De tres, un par".

Y quienes los encierran, se entregan".

No tiene sentido.

No creo en ella como una pobre mujer.

La ca�da de la casa Lardin me intriga.

S� que �l es brutal e inescrupuloso...

pero tambi�n prudente y poco sujeto a los arrebatos.

El juego es una de las siete plagas.

Y esa sequedad astuta de Sartine.

No me gustan las verdades retorcidas ni las misiones a tientas.

La monarqu�a tiene sus razones.

Un informe de la comisar�a del Templo:

"Interrogada al alba la Sra. �milie...

vendedora de ropa y remendona...

mujer ligera y ca�da en la miseria fue sorprendida...

llevando grandes porciones...

de carne podrida hurtada a unos v�ndalos.

Declara haber hallado en el camino...

restos humanos en estado de deterioro".

Qu� vi� usted?

Dos hombres alumbr�ndose con un farol.

Vaciaron un tonel con una materia sangrienta...

y algo de ropa.

Los v� encender el fuego y quemar algo.

-Podr�a reconocerlos? -No, se�or.

La bruma estaba demasiado espesa. Por aqu�.

Eran esos?

Este cad�ver destripado es de un hombre peque�o.

La mand�bula est� quebrada.

Restos de carne.

Este palo con empu�adura cobriza...

es la maza del comisario Lardin...

su arma favorita.

Tambi�n el jub�n.

Lo v� usar este cuero grueso.

Lo usaba para protegerse de cuchillos y punzones.

Ll�vense los restos.

Y la vieja �milie �la arrestamos?

No. Su�ltenla.

Cre� que no estimaba a Lardin.

Scemacgus? Qu� hace all�?

Como Di�genes, busco a un hombre.

Mi cochero deb�a esperarme a medianoche...

cuando terminara una fiesta.

No apareci�. Tampoco esta ma�ana.

Teme lo peor?

Tengo razones para temer, s�.

La cabeza fue presa de alima�as.

La mand�bula fue triturada por dientes de perro o lobo.

Estos fragmentos fueron ro�dos por dientes de rata.

En los ojos la huella de un pico de cuervo.

Suponemos que muri� hace pocas horas.

No es raro que en tan poco tiempo...?

Qu� las bestias hayan hecho tanto trabajo?

No. Me extra�a que su rapacidad...

no haya provocado a�n m�s.

Pero los par�sitos no devoran el cabello...

y puedo afirmar que el hombre era calvo...

como los iroqueses lo que no explica...

esa mancha en lo alto del cr�neo.

Scemacgus podr�a darnos su opini�n.

Lo acabo de ver aqu�.

S�. Buscaba a su cochero.

Estamos frente a un individuo calvo.

Maduro, un hombre bajo y de fuerte musculatura.

Lardin.

Cuando abandonaron el cuerpo ya hab�a sido desmembrado...

porque no hab�a sangre en el suelo.

Lo asesinaron en otro lugar...

con ayuda de un instrumento cortante o punzante, y lo abandonaron...

en las primeras brumas del carnaval.

Las primeras brumas? Era cerca de la medianoche.

No s� como agradecerle.

Ya lo hizo, escuch�ndome y estrechando mi mano.

Se�ores, me despido y quedo a su servicio.

Fue una experiencia dif�cil. Ese Sans�n me sorprendi�.

Resolvi� todo en un dos por tres.

Hombre calvo, maduro la maza, el jub�n.

Todo concuerda. Se trata de Lardin, verdad?

Es un pu�ado de presunciones...

que nos lleva a esta hip�tesis.

Se ha vuelto prudente.

A qu� se debe?

A un inter�s m�s atento que el suyo al jub�n del muerto.

Una ficha comprada a la directora.

Se entrega al consumir una botella.

Una ficha del Delf�n Coronado.

La misiva fue escrita por la Paulet.

Har� una visita...

que me aclarar� sobre un don del destino.

Abus� de m�!

Lo contrario ser�a menos hiriente.

De m� depende que cierren esta casa.

Tiene miedo y con raz�n.

Qu� es lo que tem�a tanto?

Al comisario Lardin.

Al comisario lardin?

Controla los juegos de azar.

Controla?

Su jefe, el Sr. Sartine le di� nuevas funciones.

Ya no tiene que temerle.

El comisario Lardin muri�. Encontraron sus restos.

Entre las tres m�scaras de la pelea estaba Lardin?

Contra qui�n?

-El Dr. Descare. -Por qu� raz�n?

El mal comportamiento de su mujer.

Bien. Qu� m�s?

La tercera m�scara.

Su gran amigo Scemacgus.

Casi no se separaba de esa maza.

Tampoco de ese jub�n.

Y est� muerto.

Todo lleva a suponer eso.

Su desesperaci�n no tiene l�mites, se�ora.

Es porque s� contenerme, se�or.

Aparte de llanto... qu� espera de m�?

Quiero su opini�n.

�Qui�n tendr�a la intenci�n...

las ganas o la necesidad de matar a su marido?

No tengo la menor idea.

Su primo, el doctor Descare?

Descare?

Dios m�o, no. El pobre ladra mas de lo que muerde.

Abejorro arrogante y venenoso...

cuya lanceta que blande m�s que el resto...

es apenas un dardo.

Esa noche, tuvo un altercado con su esposo.

Se le ocurre otro pretendiente suyo?

Sobrepasa los l�mites. No soy una mujer f�cil.

En mi calidad de viuda deber�a respetarme...

Quisiera ver a su hijastra Marie.

Est� en la vigilia.

Mi marido tendr� sepultura cristiana.

Quiero que pronto me entreguen sus restos.

Tendr� que esperar que cierren la investigaci�n.

Se�ora.

El pez mordi� el anzuelo. Ahora hay que pescarlo.

Adem�s, se interesa demasiado por la jovencita.

Habr� que ocuparse de ella ahora.

No!

Vamos!

Qu� l�stima no poder disfrutar de la belleza cruel...

de la putrefacci�n.

Pero imagino que el mal olor alcanza.

Se sirve a su gusto. Venir a mi casa as�!

Presume demasiado, se�or cirujano.

Lo har� prohibir!

Un hombre que rehusa la sangr�a.

-Y atiende sin t�tulos. -Cambio mis t�tulos por los suyos.

En cuanto a la sangr�a...

usted es un fruto seco de doctrinas viejas.

Insulta a Hip�crates y Galeno!

La ense�anza es fuente de vida.

La suya es fuente de muerte.

Blasfema contra las Santas Escrituras!

Ya basta!

Debatir�n otro d�a.

Doctor Descare.

El Sr. de Sartine, Teniente del Rey...

me mand� investigar la desaparici�n del Sr. Lardin.

Y bien se�or?

Fue uno de los �ltimos que lo vieron.

S�, cen� en casa de los Lardin hace 10 d�as.

No lo volvi� a ver?

Lo ha visto?

No. Qu� significa esta interpelaci�n?

Doctor, es suficiente. Sus dichos ser�n verificados...

y un magistrado lo interrogar�...

sobre la desaparici�n de Lardin.

A sus �rdenes.

"He sido la verguenza de mis vecinos...

y he horrorizado a quienes conozco".

Ese Cristo en su mesa... Sab�a que Descare era jansenista?

No. O es algo reciente de lo que saca provecho.

Inter�s, mentira y calumnia suelen rimar con devoci�n.

Lo s�, amigo m�o.

Qu� hac�a en su casa?

Es un tono muy oficial.

-Buscaba a mi cochero. -Aqu�?

S�. Hace poco, diciendo que Saint-Louis le robaba cerezas...

Descare le dispar� y le quebr� el f�mur.

Sin mi experiencia de cirujano el infeliz habr�a quedado lisiado.

Pero Saint-Louis no robaba sus cerezas.

Tuvo la mala suerte de ser negro y de pasar por all�.

Descare odia a los negros. Los toma por seres...

diab�licos que ensucian la tierra.

Estaba en casa de la Paulet.

-S�. -Descare discuti�...

con Lardin y usted tambi�n, Scemacgus.

Sab�a que Lard�n hab�a muerto?

-No, hasta hace poco. -No lo conmueve.

Habl� de desaparici�n y no de muerte.

Entonces, Lardin est� muerto?

Tambi�n sospecha de m�?

S�, a menos que tenga una coartada...

entre su salida del "Delf�n" y el hallazgo del cad�ver.

No tengo nada que justificar.

Le tengo el afecto que se le tiene a un joven hermano.

Pero me temo que ahora tendr� que conformarse con mi palabra.

Y, para un polic�a vale menos que el pan duro.

Comisario.

-Buenas noches, Nicol�s. -Buenas noches.

Las angustias de un terrible ataque de gota.

Amigo m�o, se lo ve bastante triste.

Tal vez la presencia inoportuna de alguien del sexo d�bil.

Sab�a de la desaparici�n de Lardin?

Claro que no! No hubo pre�mbulos.

La noticia de su muerte se expandi�.

Que yo sepa el hombre no es muy a�orado.

Pero entiendo su pena.

No es agradable...

perder a aquel en cuya casa uno dio sus primeros pasos.

�Sab�a...

que el Sr. de Sartine le confi� la direcci�n de juegos de azar?

Lo sab�a. Comprendo su estupor.

Se�or.

Resp�ndame sin rodeos con toda sinceridad.

Pondr�a las manos en el fuego por Scemacgus?

Scemacgus...

Es de car�cter vigoroso.

Su vigor lo expone al sexo d�bil.

No sabe resistir y arremete con toda su fuerza...

a veces, sin pensar.

Se dice que manten�a una relaci�n con la Sra. Lardin.

Diablos! Ser�a in�til preguntarle de d�nde lo sabe.

Pida que lo aparten de la investigaci�n.

No me gusta retroceder ante los obst�culos.

Otro car�cter vigoroso.

Deber�a descansar.

No dicen que la noche trae consejo?

Se�or Comisario! Hablando de las primeras armas...

�Sab�a que antes de seducir al comisario Lardin...

y demostrar una virtud casi sin falla...

la Sra. Lardin se hab�a iniciado en la galanter�a...

en casa de la Paulet en el Delf�n Coronado?

Una curiosa conversaci�n fue interceptada en un caf�...

entre dos v�ndalos con los bolsillos llenos de oro.

Son figuras conocidas?

No. Escoria de la peor especie.

Antiguos mercenarios o desterrados.

Su amo les pag� caro...

por descuartizar un cuerpo...

y llevarlo a Montfaucon.

A Montfaucon?

Uno dice ser un antiguo artillero de marina.

Tiene una pierna de madera de la cual est� muy orgulloso.

Debo encontrarlos, Tirepot.

Esta muerte no le concierne. Ni se meta.

De nada sirve buscar las causas de su muerte.

Dios m�o! Se�or Comisario...

El Sr. de Sartine est� visible?

Est� en una audiencia.

Conoce la situaci�n, Pondich�ry cay� en manos del enemigo.

No lo ignoro.

Si obtiene las cartas ser� desastroso para el rey.

-C�mo sigue? -Puse a alguien en el caso.

No sabe lo que busca. Es perro y liebre.

La ventaja es que ignora los detalles.

Se presenta aqu� sin anunciarse!

Est� ebrio o se volvi� loco?

No. Son los deberes de mi cargo.

Qu� le sucedi�?

Atentaron contra mi persona aqu� mismo.

De sabueso a presa.

Vista la imprudencia ilimitada el caso es de importancia.

Qu� escuch�?

Nada que merezca ser repetido.

Ignoraba que este caso tuviera muchas caras.

Es porque la raz�n de Estado se mezcla con la de los hombres.

No agregar� nada.

Lardin est� muerto?

Todo indica que s�.

Por motivos que est�n aclar�ndose.

La Sra. Lardin estaba en un tri�ngulo peligroso.

Como muchos tri�ngulos. Problema de mujeres...

que sucedi� en mal momento.

Que sabemos sobre el resto del tri�ngulo?

El propio primo de la Sra. Lardin el Dr. Descare.

El Dr. Descare y luego Scemacgus...

cirujano, capaz de desmembrar un cuerpo.

El inspector Bordeau trae un mensaje para el comisario Le Floch.

Bien, que pase.

Perd�n. Algo grave me lleva a interrumpir.

Quer�a informarle que el Dr. Descare muri� asesinado.

Todo lleva a pensar que el Guillaume Scemacgus es el asesino.

Se�or Comisario.

S�lo le queda una punta a su tri�ngulo.

Me gustar�a saber...

la raz�n de su presencia en este lugar.

Una misiva que la v�ctima me envi�...

invit�ndome a visitarlo de inmediato.

Los cre�a en malos t�rminos.

Yo tambi�n.

Se�or, quiero que me muestre esa misiva.

�Creer�a en mi palabra...

si le dijera que la perd� en el camino?

Que se lleven el cuerpo...

para proceder a su examen.

Haga las requisas y ponga los precintos.

Se�or Scemacgus...

acomp��eme a la prisi�n donde quedar� en secreto...

hasta la conclusi�n del caso.

Sus instrucciones han sido ejecutadas.

"De tres, un par. Y quienes los encierran, se entregan".

Lardin se obsesionaba con los secretos y los criptogramas.

C�mo se comporta su amigo Scemacgus?

Como un hombre resignado al encarcelamiento...

que guarda silencio.

Investigu� en varios lugares.

S� de su amistad con Scemacgus.

Pero entre los pretendientes de la Sra. Lardin...

el menos ardiente no era el cirujano de marina.

Su relaci�n pretend�a ser discreta pero estaba llena de sobresaltos.

Un marido.

Dos amantes.

Descare suprime a Lardin.

Scemacgus suprime a Descare.

O Scemacgus suprime a los dos...

con la excusa del esc�ndalo del Delf�n Coronado.

Si no lo uniera la amistad al Sr. Scemacgus...

Ver�a alguna objeci�n a esta hip�tesis?

Lamentablemente, no.

Tengo una nueva misi�n para usted.

Una misi�n importante que compromete mi vida.

Decididamente �pretende instalarse aqu�?

La silla del comisario todav�a est� tibia le resulta apetecible?

A menos que se trate de m�.

S� todo lo que hay que saber sobre usted.

En cuanto al resto no cambiar�a mi lugar por el suyo.

Descare est� muerto. Dec�an que era su amante.

Si lo fue, no guardo ning�n recuerdo malo.

Qu� m�s insin�a, se�or?

Que mantiene relaciones ad�lteras con un cierto Scemacgus.

Relaciones que su primo Descare no ignoraba...

y las revel� a su marido en la casa de la Paulet.

La conoce? Sol�a mostrarse all�.

Se excedi� en sus derechos y conozco los m�os.

Fuera!

Me oculta parte de la verdad...

o la verdad entera, estoy seguro.

No es ajena a la desaparici�n de su marido.

Podr�a obligarla a confesar.

Es un asunto importante. Podr�a.

Es un imb�cil.

Conozco sus m�todos. Eran los de mi marido.

Podr�a, pero necesitar�a una orden de su superior...

el teniente general.

Dudo que el Sr. de Sartine acepte. Fuera!

Calma, se�or!

Segu� al rufi�n. Tom� un complicado trayecto hasta aqu�.

Quiz� me descubri�. Lo perd� cerca de la casa de Lardin.

Cuando pas� por aqu�, lo v� salir.

Su hombre pudo acceder por una puerta oculta.

Para asegurarse, habr�a que entrar...

y temo que ser� imposible por el momento.

De Sartine no juega limpio.

No quisiera que las cosas se complicaran a�n m�s.

El animal sale de aqu�.

-Tiene olfato e instinto. -No lo dudo.

Intent� disuadirlo sobre la muerte de Lardin, pero no pude.

Estamos solos, se�ora. A qu� le teme?

La odiosa sombra de su marido volviendo del fondo del infierno?

Hay que suprimir al comisario antes de que comprometa todo.

Encontr� esas cartas?

No.

L�stima que Lardin fuera tan tenaz...

pues nos habr�a aclarado las cosas.

Descare no sab�a nada. Aunque cobarde, no dijo nada.

Lardin abusaba de su poder...

pero solo lo utilizaba para hacer chantaje.

Tal vez conservaba un resto de lealtad?

Vuelva a buscar. Necesitamos esas cartas.

No tenemos los escr�pulos de Lardin.

Complotar contra Francia no nos molesta.

Hay muchos clientes para esas cartas.

Necesito vigilar el hotel y sus alrededores.

As� se har�. Y m�s, si es necesario.

Es in�til. Mis tropas son como yo.

Viven del aire y del viento.

Me dir�s de d�nde vienes?

Dudo que la cuesti�n tenga alguna importancia.

La lanceta cerca del coraz�n no pudo causar el deceso.

El pobre ya hab�a muerto.

El cuello fue roto por manos muy fuertes.

Estas marcas aparecen despu�s de morir.

No se salv� ning�n hueso, ni miembro.

El Dr. Descare fue torturado mucho tiempo...

hasta que sus verdugos lo mataron.

Para hacerlo hablar?

Es posible.

O para inflingir el mayor sufrimiento al paciente...

para darle un anticipo del infierno.

Cree que Scemacgus fue capaz?

Tiene la fuerza...

y los conocimientos para causar violentos dolores.

Puede haber plantado la lanceta para evitar las sospechas.

Un informante dice que registraron la casa de Descare.

Rompieron los precintos. Todo est� en desorden.

Evidentemente, alguien busca algo.

Pero �qui�n? �Para qu�?

Ya ve, Bordeau.

Uno de los hombres nos dej� su firma.

Es imposible ser m�s prudente ni ser mejor chaper�n.

A su servicio, se�or.

Se�or!

Se�or, reaccione! Se�or!

Tuvo suerte.

Golpe� la cabeza contra el empedrado

Sin el tricornio y su duro cr�neo bret�n...

ya no estar�a con nosotros.

Diablos! Debo estar muy grave para recibir su visita.

Comprendo su irritaci�n, Nicol�s...

porque no fu� sincero.

Pero usted corre menos riesgos que el Rey.

Ya veo.

Al fin acepta aclararme una parte!

Lardin me ten�a en sus garras.

Poco importan los detalles le explicar� a grandes rasgos.

Al morir un embajador extranjero se hizo el inventario de sus bienes.

No dir� de qui�n, ni de qu� se trata.

Pero durante el inventario que era en su jurisdicci�n...

el comisario Lardin intercept� el correo, las cartas.

Documentos sumamente comprometedores para el Rey.

que pon�an en peligro la defensa del Reino.

Por eso lo nombr� jefe de la polic�a de juegos de azar.

Se meti� en la boca del lobo. Y llev� a su familia a la ruina.

No se enga�e. Lo que perd�a, lo recuperaba.

Regenteaba una casa de apuestas.

-Usted lo permiti�? -Me ten�a acorralado! Y al Rey!

No perd�a dinero pero su casa est� vac�a...

y el servicio reducido a su m�nima expresi�n.

A d�nde iban sus ganancias?

Lardin desapareci� �qui�n lo tiene ahora en sus garras?

Nadie, que yo sepa, ha dicho nada.

Tal vez Lardin tom� alguna precauci�n.

Que esas cartas vayan al enemigo me causa angustia.

Por eso le pido que las recupere...

por cualquier medio a la mayor brevedad.

A�n le duele el cr�neo?

Perfecto.

As� puede imaginar el tormento que me consume...

al pensar en el peligro que amenaza al Rey.

Me alegra verlo con vida.

Vaya a la casa de Lardin. Hay movimientos extra�os.

La esposa entr� y sali� muchas veces.

Un se�or sali� dos veces pero no lo vimos entrar.

Y dos hombres salieron de la nada.

C�mo eran?

Uno, grandote y siniestro como un soldado alem�n.

El segundo es bajito y tiene un abrigo oscuro.

-Pero no disimula su pata de palo. -Pata de palo?

Amigo m�o, su cara... p�lida como la muerte.

-En qu� caso est� metido? -No es peor que el suyo, Scemacgus.

No se compadezca. Es el mejor albergue.

La comida es buena. La bebida, abundante.

En suma, s�lo me falta la libertad.

Aceptar�a mi hospitalidad, amigo m�o?

Qu� sabe del caso Lardin?

-Nada �til. -Y de su cochero Saint-Louis?

Nada, lamentablemente. Es mi principal preocupaci�n.

-A decir verdad, temo lo peor. -Deber�a temer por usted.

Es sospechoso de asesinar al comisario.

-La raz�n? -Su relaci�n carnal con la esposa.

-Es rid�culo! -Por eso mismo...

m�s otros motivos que lo hac�an detestarlo...

asesin� a Descare.

Es tambi�n rid�culo!

Descare... �Qui�n pretender�a acabar con �l?

Pudo servirse de la complicidad de unas manos poderosas.

-Un hombre que hizo el trabajo sucio. -Saint- Louis, No?

Su cochero y su coche desaparecieron antes que Lardin.

Usted reapareci� al otro d�a.

Estaba en la morgue! Me vi�.

Un juez notar� la habilidad del criminal...

que basa su coartada en el testimonio del investigador.

Nicol�s, �me cree capaz de esa perfidia?

No me piden que lo crea sino que lo pruebe.

Amigo, este caso nos excede.

Se lo suplico, perm�tame ayudarle.

�Qu� pretende ocultar con su imprudente obstinaci�n?

No tengo nada m�s que decir.

Como dije, soy ajeno a esos cr�menes y no s� qui�n los cometi�.

En ese caso, no envidio su muerte.

El comisario Lardin regenteaba aqu�...

una mesa de juegos sin que yo lo supiera.

Lardin se val�a del Sr. de Sartine.

Invoc� instrucciones del teniente general...

y lo nombr� jefe de la polic�a de juegos de azar. No pude oponerme.

Eso lo autorizaba a tener una mesa de juegos?

Esta misiva, de su letra...

muestra que invit� a Lardin al baile del carnaval.

No lo niegue. La encontr� en el jub�n de �l.

Puede consider�rsela c�mplice de su muerte...

ya que �l vio a su asesino gracias a esta invitaci�n.

Qui�n la incit� a escribir esta misiva?

El mismo comisario Lardin.

Me orden� escribir otras dos.

Una al Dr. Descare y la otra a su gran amigo, Scemacgus.

Y para terminar...

el comisario Lardin encarg� las capas y las m�scaras...

para preservar su anonimato y el de sus invitados.

Las capas y su ropa casualmente, son de Vachon.

Mi sopa ser� poco abundante, Nicol�s.

Pero espero que el espect�culo de su apetito...

sepa llenar las vanas expectativas del m�o.

�C�mo est� su amigo Scemacgus?

Dicen que guarda secreto por orden de Sartine.

Para alguien cuyo silencio arriesga la tortura, est� bien.

La tortura?

Si se obstina, no veo c�mo salvarlo.

Esas famosas cartas que ten�a el comisario Lardin...

El rey siente un gran pesar que alimenta su melancol�a...

y su hast�o de la humanidad.

Algo me intriga.

Usted, que no ignora nada...

de la corte y de la ciudad...

acusar�a al difunto Dr. Descare de jansenismo?

A ese medicucho sin fe ni ley? Qu� lo hace pensar eso?

La osad�a de un Cristo en su mesa.

Entonces, sospeche de m� tambi�n como jansenista.

Venga.

Su gabinete de curiosidades.

El mismo...

id�ntico al que v� en casa de Descare.

-C�mo lo obtuvo? -Un mensajero...

me lo trajo para sumarlo a mis curiosidades.

La pieza es notable y el trabajo, muy original.

-Y el donante? -Tan an�nimo como el mensajero.

Como no tengo gran estima por las figuraciones tr�gicas...

lo dej� en un rinc�n.

Tambi�n hab�a una misiva que guard� en este caj�n, creo.

S�.

"Es para abrirlos mejor y poder ver las palabras".

Lardin.

Se�ora, debo entrevistarme con �l.

-D�nde est� su marido? -A esta hora, con el diablo, seguro.

Qu� le hace pensar que no?

Su marido no perd�a en el juego.

Su aparente ruina prepar� la desaparici�n de �l, y la suya.

Est� alucinando.

Admit�moslo. El comisario Lardin es el diablo.

Est� en una iglesia!

Ambos buscamos lo mismo.

Lo mismo.

Esas cartas, se�ora.

Las cartas a las cuales su marido atribu�a un enorme precio.

Trabajemos juntos en lugar de combatir.

Usted, Nicol�s? Usted, enfermo de codicia?

Un modelo de integridad para mi marido.

Lo cual, por cierto lo volv�a sospechoso.

Usted, cuya falta de inter�s por el dinero parec�a absoluta?

Como cre�a en mi falta de inter�s por las mujeres.

Ambos conocemos la realidad.

No ha perdido su poder de seducci�n.

Desde luego, se�or.

Pero no creo en conversiones tard�as.

Lo lamento por usted, se�ora...

pues el tiempo urge.

Ni el tiempo ni los hombres pudieron alterar su gran belleza...

que destacan los atav�os de la viudez.

Pudo gozar, como pretend�a de los beneficios de la oraci�n?

-Hay beneficios menos inciertos. -La prefiero menos austera.

No le conoc�a ese pudor.

No lo ten�a cuando trabajaba con la Paulet.

Es una ramera y la utilizar� como tal...

lo cual no suele desagradarle.

Pero me pagaban caro. Los precios han subido.

Salga, antes de que se me ocurra plant�rsela en el coraz�n.

La v�bora atac� finalmente?

�La Lardin le dijo que...

cuan Esp�ritu Santo, el comisario la visit� mientras rezaba?

La noticia vale algunas monedas se�or.

Rapaz tambi�n merecer�a su generosidad.

Mi fiel asistente muestra mucho afecto hacia usted.

Dos hombres valen m�s que uno...

y no abundan, hoy en d�a.

Son dos, se�or.

Rapaz es un viejo soldado sin regimiento...

que tuvo que hacerse carnicero.

El segundo, Bricart, es...

un antiguo ca�onero de la Marina.

Puede romper cadenas con los pu�os...

tan f�cilmente como si estrangulara un buey.

-Me conviene. -Lo reconocer�.

Perdi� una pierna cuando luch� contra los ingleses y tiene una pata de palo.

Es perfecto.

D�nde los encontrar�?

Por la noche van a un bar de mala muerte...

cerca del cementerio al cual le ruego no ir...

sin un escuadr�n robusto...

y dispuesto a todo.

Lo necesito, Bordeau. Estamos cerca.

Cree en las profec�as, inspector? -No m�s que usted, se�or comisario.

El lugar esta junto a los muros del cementerio.

Debimos traer unos guardias.

Imposible. Hay que pasar desapercibidos.

Esper�moslos aqu�.

Seamos discretos.

Ah� vienen.

Habr�a preferido hacerlo con un grupo de guardias!

Somos dos contra dos y llegamos por sorpresa.

Es el diablo en persona, si se resiste.

Cuidado se�or!

Jardi�, mendigo!

Una pata de palo puede destrozar un cr�neo!

Interrogaremos a su amigo para que nos diga lo que sabe.

El coche de Scemacgus.

Se�or comisario.

Tengo algo para hacerlo hablar.

Es tan sensible!

�talo, para que hable antes de desangrarlo.

Calma, bonito, calma!

Cr�eme, est�s perdido.

Habla o te arrancar� la lengua.

Adelante, muchachos!

Abrieron las puertas del infierno!

-Eres t�? -Soy yo, se�or.

No se preocupe.

Este hombre tendr� mejor suerte...

de la que sufren los ni�os en sus garras.

Nos raptan para vendernos.

D�jelo.

No puedo. Es parte de la investigaci�n.

Nunca v� tanta ferocidad.

Bordeau, �tele las manos nos lo llevaremos.

Mediod�a o medianoche?

Medianoche parece m�s conveniente.

-Qui�n le encarg� esta emboscada? -No dir� nada.

Y no puede hacer nada contra m�.

Cierto, exceptuando la tortura.

No obstante, creo poder probar...

que estaba usted en el lugar al que llevaron los restos humanos.

En Montfaucon.

Demostrar� que fue a casa de Descare antes y despu�s de su muerte.

Y probar� que ve�a a la Paulet en ocaciones, en sus aposentos.

Bricart, camine.

Camine y apoye con todo su peso.

Vamos, Bricart!

Asunto conclu�do.

A qui�n responde?

La noche del carnaval...

un desconocido nos present� a tres enmascarados.

Uno encarg� la muerte de un hombre.

-La del comisario Lardin. -No sab�a qui�n era.

-Usted lo mat�? -No!

Nosotros ten�amos que desmembrar el cuerpo...

Y llevar los restos al camino de Montfaucon...

con su porra, y algunas cosas suyas.

El negro lo mat�.

El negro?

El negro.

Fue el cochero por orden de su patr�n...

pues se interpon�a en su historia con una mujer.

De los tres enmascarados no me dir� nada?

Qu� remedio? La tortura lo har� hablar.

Pens�ndolo bien...

creo haber reconocido...

entre ellos, una voz de mujer.

Una voz de mujer?

Se�or comisario...

el teniente general lo llama con urgencia a su despacho.

Se rumorea que el caso de la muerte del comisario...

ahora deber�a llamarse...

el caso de los documentos de Lardin.

El secreto que quer�amos preservar ha sido revelado.

Si mi extra�a bondad hacia Lardin se diera a conocer...

mi posici�n se volver�a insoportable.

Mi posici�n se volver�a insoportable...

y la suya, precaria e insegura.

Nadie ignora que trabaja para m�.

La polic�a del Rey se volver� hacia los intrigantes...

dejando al soberano al descubierto.

Descanse, se�or comisario pues ma�ana...

Ma�ana?

Ya no hay tiempo que perder.

Por el inter�s de todos...

tenemos que actuar r�pido sin perdernos en rodeos.

Dispone de un sospechoso el cirujano.

Scemacgus?

Ma�ana por la ma�ana ser� torturado.

Tomando en cuenta la gravedad del caso...

deber� ser testigo del trabajo del verdugo...

y anotar los detalles as� como el resultado.

No le deseo buenas noches. Puede retirarse.

No duermes?

Te encuentro bastante triste...

y apesadumbrado.

Qu� puedo hacer que a�n no haya hecho?

Me temo que no puedes hacer nada.

�Piensas en la dolorosas hebras que tejen la trama de nuestra vida?

Trato de evitarlo.

Ma�ana torturar�n a un hombre cuya amistad valoro.

Pronto, pues ya casi amaneci�.

Un hombre que me quiere como hermano y no puedo hacer nada por �l.

Se�or! Temo por su vida.

Lo buscaron por doquier. Bricart ha muerto.

El carcelero lo descubri� al alba en el piso, fr�o y r�gido.

-C�mo es posible? -Lo ignoro.

Hice transportar el cuerpo a la morgue y orden� a Sanson que lo examine.

-Y Scemacgus? -Su amigo Scemacgus est� bien.

Desayun� con gran apetito.

La tortura. Es eso?

Por �ltima vez, diga lo que sabe.

No puedo decir nada m�s que esto:

Le juro que soy inocente de todo.

El resto, tal vez lo escuche en mi conversaci�n con Sans�n.

-Si hubiera alg�n abuso, prometo... -No prometa nada.

Nada, amigo m�o, que no pueda cumplir.

Mis manos tiemblan...

pero no mi coraz�n, ni mi esp�ritu.

Vamos, se�or, cambie esa cara.

No es a usted a qui�n van a torturar.

-Por �ltima vez... -Reconozco al bret�n terco y tenaz.

Reconoce esto?

Sin duda. Es mi reloj.

-D�nde lo encontr�? -En su coche.

En los cojines manchados de sangre...

en una granja refugio de unos bandidos.

Uno lo acus� de encargar el asesinato de Lardin.

Era mi reloj, deber�a decir.

Se lo d� a mi cochero en su d�a libre...

para que gozara de su libertad y midiera su tiempo.

Saint-Louis?

La muerte de este hombre parece natural.

Fue golpeado repetidamente con instrumentos contundentes.

Debo guardar esto como prueba.

Le rompieron las costillas.

Sin duda, por el dolor no tuvo cuidado.

Un movimiento, y se le perfor� la pared del pulm�n.

El derrame de gran cantidad de sangre provoc� la defunci�n.

No tiene nada que reprocharse. Llevaba la muerte a sus espaldas.

-Lleg� el momento. -No, se�or!

Quiero hacer otro examen de los restos del supuesto Lardin.

La fractura que ve aqu� yo mismo la atend�.

No hay duda.

No es Lardin, sino mi cochero...

el pobre Saint-Louis, miren.

Esta marca negra.

Saint-Louis se hab�a hecho mahometano.

Ten�a el cr�neo afeitado salvo por una mecha...

para que su dios lo jalara el d�a de su muerte.

La vieja �milie vi� encender el fuego.

El comisario Lardin era calvo.

Para hacerlo pasar por Lardin...

esa marca deb�a desaparecer.

Es curioso, mi fiel amigo aunque la muerte te enmudece...

tu testimonio silencioso demuestra mi inocencia.

A�n no, Scemacgus.

Pero lo protege provisoriamente de la tortura.

Vuelva a su celda y yo a mi investigaci�n.

-O sea que Lardin no es Lardin. -No.

Lardin no es Lardin.

Confirmar� su sospecha de que no est� muerto.

No, Bordeau.

Lamentablemente, no.

Dos hechos lo contradicen:

El interrogatorio inhumano del Dr. Descare antes de morir...

y la minuciosidad de la b�squeda en su despacho.

Si Lardin viviera no necesitar�a buscar...

lo que �l mismo escondi� con tanto esmero.

Y de qu� cosa se trata?

Cartas.

Ni usted, ni yo debemos ver su contenido, si las recuperamos...

pues de ellas depende la tranquilidad del Rey...

Y la vida de Scemacgus.

Carta para el Sr. Le Floch.

De una dama de una gran belleza resaltada por su luto...

que se march� de inmediato.

"Usted sabe d�nde y cu�ndo".

Se cierra el cerco, se�ora. Se cierra sobre usted.

Los restos no son de su marido.

-Estoy jugando limpio. -Es incapaz de eso!

D�game la verdad!

La verdad del hombre que la defiende.

La inocencia de Scemacgus!

A cambio, le dar� lo que busca...

y podr� negociarlo a un alto nivel.

Las encontr�?

S�.

No fu� dif�cil.

Y bien, se�ora?

Y bien, se�or entr�gueme esas cartas sin demora.

No est� en posici�n de negociar.

Le falta una pieza de la que dispongo a mi gusto...

y aceptar� intercambiarla o, de lo contrario, deber� destruirla.

Marie Lardin, se�or...

por quien siempre tuvo un profundo afecto.

En su lugar, no lo dudar�a.

No dicen que la inocencia no conoce precio?

No ha triunfado! No he terminado con usted.

Se�or comisario. A qu� debo el honor de su visita?

Puede explicarme la raz�n de su agitaci�n?

Imperiosas razones que ser�a largo de detallar.

Lo escucho, se�or sea r�pido y preciso.

Nos acercamos a la meta.

Debe darme una orden de allanamiento.

Parece importante.

-Un allanamiento, �d�nde? -En casa de la Sra. Lardin.

Diablos! La Sra. Lardin?

Entiendo sus dudas.

No obstante...

Este objeto mide el transcurso de un d�a.

Pasado ese plazo no contar� con un instante m�s...

para ejecutar mis �rdenes y torturar a Scemacgus.

El joven dice que hall� lo que buscamos.

No le doy m�s cr�dito que usted.

Pero le afect� que tengamos a la jovencita.

Dir�jase adonde est� retenida. Prot�jala usted mismo.

Hay tareas m�s ingratas.

Y bien, Mauval �qu� espera para obedecerme?

Nicol�s.

-M�s tarde, se�orita! -Esc�cheme!

-Est� en juego la inocencia. -La inocencia?

Me educaron como novicia antes de llegar al Delf�n Coronado.

No soy afecta al remordimiento pero s� a la piedad.

Los hechos, por favor.

Desesperada, la pobre quer�a hacerme caso.

Pero cuando la Paulet la presion� m�s rudamente...

me confi� su nombre...

y me rog� que viniera en su auxilio.

-Su nombre? -Marie.

Marie?

Me llamaba se�or?

S�. Para una tarea policial urgente que necesita todas nuestras fuerzas.

Haga venir a todos los agentes.

Tienes una espada?

Tengo tanto derecho como usted.

Hay momentos que requieren el filo de una buena hoja...

y hay que ser idiota para no sacarle provecho.

Ese hombre me ten�a acorralada!

-Qui�n? -Mauval, el diablo de la Lardin.

-Y la muchacha? -Abajo, en una celda, con �l.

Tenga cuidado, Mauval es peligroso.

-El comisario Lardin le tem�a. -Debi� temerle m�s. Yo no le temo.

A veces, parec�as contenido y sin querer liquidarlo.

La cautela casi te cost� la vida.

Es que lo necesitaba vivo!

Querido Nicol�s!

"Buscadas incansablemente.

Y todo debido al Rey".

No se ofusque, se�ora.

Su c�mplice Mauval ha muerto...

y tengo una orden del Sr. de Sartine...

para registrar su casa y mis hombres ya est�n haci�ndolo.

Estaba en el pasaje que une la b�veda...

con un jard�n vecino fuera del palacete.

Venga a ofrendar una �ltima visita a su difunto marido.

Lamento esta prisa, pero hay urgencia.

No hay problema.

Las ocaciones de salir de la morgue son pocas y las aprovecho plenamente.

Entonces, se�ora �reconoce su obra?

Mi obra? Eso lo tendr� que probar.

Ll�venla al Ch�telet sin tardanza donde la encarcelar�n.

As� explicamos las apariciones y desapariciones.

Desde aqu�, una galer�a estrecha lleva a un jard�n...

y la calle Blancs-Manteaux, donde el hombre al que segu�a, se me escap�.

Al devorar la carne las ratas facilitaron mi examen.

Esto es un om�plato. Mire el corte.

S�lo pudo hacerlo una s�lida espada.

Una estocada sobre un v�ctima ya en el piso.

Como orden�, la Sra. Lardin fue llevada a una mazmora...

propicia a la meditaci�n y a la retrospecci�n.

La penunbra, la paja mohosa y las ratas...

la har�n reflexionar.

Esto no tiene sentido.

Algo est� claro las tres misivas son de Lardin.

Lo asist� lo suficiente como para reconocer su letra...

sin la menor duda.

Dos misivas acompa�an a los Cristos.

Una en casa de Noblecourt la otra en casa de Descare.

La tercera, remitida por Lardin...

a su propia hija encargada de entreg�rmela...

en caso de desgracia.

Mire, Bordeau.

Lo ve? Es un acr�stico.

Qu� lee, Bordeau?

-Descare. -Descare, en efecto.

Es la pieza que nos faltaba.

Qu� sabemos de la sucesi�n de Lardin?

Nada. A pesar de mi insistencia el notario sigue mudo como una tumba.

Soy notario, se�or comisario...

y mis obligaciones me exigen una total discreci�n...

incluso con un oficial del Rey.

No veo que argumentos me llevar�an...

a decirle lo que no le dije a su subalterno.

Tengo un argumento para proponerle:

La tortura.

Lo escucho, se�or.

El Dr. Descare dej� instrucciones muy claras:

Si �l desaparec�a, expreso ante m� y a trav�s de actas autenticadas...

que toda su fortuna fondos, muebles y residencias...

no fueran para su prima Louise Lardin...

sino a su heredera m�s joven Marie Lardin.

-El Sr. Lardin conoc�a esa voluntad? -S�. Es su hija.

�C�mo explica la prodigalidad de Descare...

con una joven de parentesco distante?

Marie naci� de un primer matrimonio y su madre muri� al dar a luz.

Aunque Lardin lo ignoraba y am� a su hija con el mayor afecto...

la joven no era hija suya sino del Dr. Descare.

Debo afirmar que repruebo los m�todos de su gente...

y que soy inocente de todo.

No creo mucho en la inocencia...

y menos cuando quiere disfrazar la delincuencia.

Comience, se�or comisario.

Ser� breve aunque el caso sea complejo.

Estamos ante un caso con dos aspectos.

Primero, el comisario Lardin urdi� su propia desaparici�n...

para hu�r c�modamente con sus ganancias il�citas.

No desentra�aremos sus motivos...

debidos a la codicia y el hast�o de sus funciones.

Tampoco desentra�aremos las circunstancias...

que le permitieron, a ojos de todos regentear una casa de apuestas.

Al conocer sus intenciones o tal vez ella lo instig�...

la Sra. Lardin colabor� en el subterfugio.

El altercado en el "Delf�n" era una trampa.

Esas afirmaciones no tienen base alguna.

Por favor, si�ntese y d�jelo proseguir.

Lardin previ� que se sospecharan de sus rivales, el Dr. Descare...

o el cirujano de Marina Scemacgus, aqu� presente.

Necesitaba un cuerpo para sustituir al suyo.

Y el pobre Saint-Louis cochero de Scemacgus, fue la v�ctima.

Sus restos, y no los de Lardin son los que hallaron en Montfaucon...

con la porra y otros efectos del comisario...

para acreditar su muerte.

Hasta aqu�, el difunto Lardin es el principal acusado...

y no parece haber cargos salvo la complicidad, contra su mujer.

A eso iba, se�or, a eso iba.

La segunda parte del complot...

nos lleva a la galer�a donde hallamos los restos de Lardin.

En ese lugar subterr�neo interviene la Sra. Lardin.

Si a Lardin se le cre�a muerto �por qu� matarlo de verdad?

�Y por qu� motivo?

Muchos motivos y cada uno tiene explicaci�n.

Su natural perfidia agudizada por la avidez...

y su profesi�n tan antigua que nadie ignora, con la Paulet.

Y qu�? Mucha gente mejora su posici�n social.

Usted, se�or, frecuentaba...

La codicia, se�ora, y la ocaci�n de deshacerse de un viejo marido...

que no la satisfac�a, se sabe.

Sobre todo, la ambici�n de apoderarse de eso que hac�a impune a su marido.

Nicol�s, basta!

Las cartas que pose�a Lardin...

y que, por un extra�o escr�pulo se negaba a negociar.

Cartas que ten�an un comprador.

Son mentiras, se�or.

Cartas por las cuales no dud�...

en hacer torturar y matar a su primo, el Dr. Descare.

Pruebas, se�or.

Por las cuales tampoco dud� en torturar abominablemente y matar...

a su marido, Lardin.

-Pruebas! -Las hay, se�ora.

S� que el espect�culo y el olor de la descomposici�n le molestan...

pero es un elemento de prueba.

Mire bien.

Observar� que la hoja y el corte en el om�plato...

coinciden perfectamente.

El comisario Lardin fue asesinado en el suelo...

con esta espada de una estocada en la espalda...

con extrema violencia.

Hab�a otro hombre...

codicioso, aventurero y sin escr�pulos.

Temible espadach�n y aventurero.

Usted conoce mis limitaciones.

Mauval es mucho m�s fuerte que yo. Esto no prueba nada.

Mauval ha muerto, se�ora.

Mauval ha muerto y la verdad est� marchando.

Pues tengo un testigo.

Testigo de sus maquinaciones y cr�menes.

Bricart el antiguo ca�onero de Marina.

Habl�, y su paso es la se�al de que se acerca la verdad.

Su testimonio avalar� que la torturen si insiste en negar todo.

Ir� a la c�rcel, si sobrevive.

Adi�s a su belleza, se�ora.

Sus encantos se pudrir�n en el fondo de un horrible calabozo.

Yo mat� a esa bestia inmunda.

Eso aclara todo.

A Descare tambi�n otra bestia inmunda.

Sufrieron el justo castigo...

por los crueles tormentos que me hicieron padecer.

Pues, a sus ojos nunca fu� m�s que una ramera...

de la cual dispon�an a su gusto.

No me pudrir�, se�or.

No me pudrir�.

No comprend� su mutismo.

A pesar de su sagacidad hay cosas que no comprendi�.

Su relaci�n con la Sra. Lardin era notoria, �en qu� la compromet�a?

-La amaba, le d� mi palabra. -Su palabra.

No ped� que me creyeran sino que reconocieran mi inocencia.

No creo en la justicia de las confesiones...

y ten�a una gran confianza...

pues la inocencia no se afirma se prueba.

Contaba con usted para ello.

Su confianza en el hombre me alegra y me consterna.

-Se arriesg� mucho. -Esa confianza no se aplicaba a m�.

Tal vez, bajo tortura habr�a dicho lo poco que sab�a.

Gracias, Nicol�s.

El se�or de Sartine quiere unas aclaraciones.

Descare.

Puede leerlo usted mismo.

Lardin ten�a una mente tortuosa y le gustaban estos juegos.

Conserv� las cartas para protegerse no como para venderlas...

o las habr�a negociado hac�a mucho.

Una investigaci�n revel� que hizo fabricar dos crucifijos...

entregados an�nimamente, uno a Noblecourt y otro al Dr. Descare.

Combin� esa pista con tres misivas...

que mencionaban al poseedor de las cartas.

La tercera pieza estaba a mi alcance en casa del Sr. de Noblecourt.

Y Marie Lardin guardaba en su pecho...

una misiva para alertarme si Lardin desaparec�a.

Extra�a perversi�n, confiar su protecci�n a su enemigo.

O un admirable ardid.

Qui�n buscar�a en este objeto algo que causaba sufrimiento y muerte?

Por una extra�a raz�n, Lardin decidi� devolv�rselas al Rey.

Nadie es tan malo como se piensa.

Ni tan bueno tampoco.

Debemos restituirlas y no volver a perderlas.

La situaci�n es dif�cil. El Rey est� inquieto.

Querr� conocer detalles de la investigaci�n.

Sugiero que mitigue algunos aspectos.

Y adem�s, agregue cierta ligereza en su relato.

Ligereza?

Las tiene Sartine?

Son disparates, en verdad.

Aunque provengan de mi mano.

Son disparates pero si no tenemos cuidado...

pueden provocar guerras.

Nada peor que la guerra, Sartine.

Las guerras que libr� fueron contra mi voluntad...

y s�lo trajeron muerte ruina y desolaci�n.

Afirman, Sr. Marqu�s que un Rey sin diversi�n...

es un hombre triste.

Eso dicen, en efecto.

Divi�rtame.

Divi�rtame, Sr. Marqu�s.

Screen Version: DVDrip.FR.XviD.[toubib12] Subtitles: http://enalgun-lugardeltiempo.blogspot.com.ar Translate: Zenobia de Palmira (Arg.) & Bea /

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