All language subtitles for Miocardio (2024) [Bluray 720p][Esp]

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Original subtitles

Hola, hola.

1-2, 1-2-3-4, 1-2, hola, hola. ¿Miro a cámara?

No, mejor a mí.

La idea es tener una charla íntima, conocerla un poco mejor.

No sé si eso es buena idea.

Pues necesito el material, si no la cadena me mata.

Ah, bueno, si es por eso.

¿Por dónde empezamos?

Eh, no sé, por el principio.

Claro que sí, hombre.

Por el principio estaría bien.

Normalmente se piensa que lo difícil es dar con el final de las historias.

Pero es que lo complicado es encontrar el principio.

Una historia siempre empieza mucho antes de lo que imaginas.

Incluso puede que la historia haya ocurrido ya.

Porque las historias se repiten constantemente.

Y cuando pensamos que todo se ha acabado, de repente, ¡pam!, un

detonante. ¿Un detonante? Sí, hay un detonante.

Ocurre algo.

Una casualidad.

Un imprevisto. Puede ser algo forzado. A veces incluso parece un disparate, un

imposible.

¿Diga?

Perdón. Ana.

Sí, sí, sí, claro, claro, claro que me acuerdo.

Bien, bien, bien, bien, sí, bueno, tirando como todo el país, sí, sí. No,

no, no sé nada.

Está todo bien.

Pasa algo.

Pero en realidad, el detonante es necesario para que todo vuelva a

empezar.

Hola. Parece que no te alegras de verme.

Es un poco raro.

Pensaba que estas cosas no pasaban.

Ya, pues ya ves, pasan.

Ya veo, ya.

¿Qué tal estás?

Muy bien.

¿Y tú?

Bien también.

Se te ve que estás bien. ¿Ah, sí?

¿Y en qué se ve que estoy bien?

No sé.

Se te ve más relajada.

¿Relajada? Menos tensa. ¿Menos tensa?

Es algo... Lo digo en plapien, ¿eh?

Es algo bueno, es un piropo. Pues tú sigues igual.

¿Y eso es bueno?

No lo sé todavía, dame tiempo.

¿Puedo pasar?

Ay, qué casa más bonita.

Ay, hay goteras en el baño y las cañerías se atascan.

Da igual, sigue siendo bonita.

Invertí todo lo que gané con la novela. Pues parece que te fue bien.

Tuve buenas críticas, gané premios.

Oye, ¿por qué has dejado de escribir?

No lo he dejado.

Pensaba que sí. Pues no.

¿Cómo llevas tiempo sin publicar? Ya, bueno, solo ha sido un bache, un bache

muy pequeño, pero estoy dando clases.

Muy bien.

Sí, muy bien.

¿Y tu familia, todo bien?

Sí, bien.

¿Tu madre?

Muerta.

Desde que tenía 10 años.

¿No conoce a tu madre?

Imposible, un cáncer, con 40 años. ¿Y una señora rubia de ojos azules?

Mi tía.

¿Y cómo está?

Viva.

Ah, menos mal.

Y tu padre vive, ¿no?

En Murcia, con su segunda mujer.

No nos hablamos desde hace tiempo.

En realidad, nunca tuvimos buena relación, ¿sabes? Es que es como...

¿Tienes algo de beber? Estoy seca.

No tengo alcohol, lo he dejado.

No es que sea alcohólico.

No, es que no lo soy, no es eso. De verdad, que no pasa nada.

No, es que yo no tengo ningún problema con el alcohol. Ni yo tampoco.

Bueno, solo lo comento por si acaso. ¿Agua?

Con un poco de agua estoy bien.

Fría o del tiempo?

Del tiempo está bien.

Perdón.

Gracias.

Aunque lleves esas pintas, sigues teniendo la misma cara de niño.

¿Tú crees?

¿Qué pintas?

La pinta esa de estar hecho polvo y acabado.

Pues eso, que sigues teniendo la misma cara de niño.

No me libro de esta cara de chaval ni con 40 años.

Eres como esos bebés con cara de viejo.

¿Eso es un cumplido?

Era una broma.

Estoy más viejo, más gordo y con menos pelo.

En algunos hombres esa combinación es letal, pero en ti queda bien.

Esto sí es un cumplido.

Intento cuidarme.

¿Y cómo te cuidas? ¿Haces deporte?

No. Procuro mantenerme alejado de la humanidad.

¿Y te cuesta mucho?

¿Estar alejado del mundo? No, la casa, la casa.

Fue una ganga. La encontramos por una amiga de Pilar que trabaja en una

agencia. ¿Pilar?

Mi mujer.

Ah, ¿estás casado?

Tenemos que acabar con esto de una vez.

Ya hemos puesto todo en las partes posibles. Y yo no le veo esto. Cuando

dices esto, te refieres a nuestro matrimonio.

No desvíes el tema. No desvío nada. Sí, sí que lo haces.

Te quedas con una tontería, no paras de darle vueltas, nos mareamos y al final

seguimos igual.

Perdona, pero que definas nuestra relación con el pronombre demostrativo

de género neutro, esto, como si fuera algo indefinido, me parece importante.

Entonces creo que ya hemos puesto todos los parches posibles a esta, esta, esta

relación. ¿Te vale?

Bueno, tampoco es que sí.

Hemos pasado por baches y los hemos superado.

No los hemos superado.

¿No te das cuenta?

¿Y cuánto tiempo estuvisteis juntos?

Tres años de relación y cuatro de casados.

Siete años en total. Ya lo sé. La crisis de los siete años.

Bueno, realmente a los siete años lo que se tiene es una recaída. La crisis de

verdad es a los tres, cuatro años. Pilar y yo a los tres nos casamos. Lo mismo,

estabais en una crisis y se solucionó con una boda. No, no lo estábamos. A

veces pasa, ¿eh? No es muy consciente de que estás en una crisis. No, eso no

pasó. ¿Hay estudios?

Está demostrado, o sea, que es que... Pues no.

Muy bien.

Sí.

Muy bien.

¿Te importa si fumo? Es por la ansiedad. No, para nada, para nada.

¿Y desde cuándo no nos veíamos?

Desde que me dejaste.

No fue así.

Bueno, a ver, no... No me dejaste después de tres años. No llego a los

tres. Dos años y poco.

Y de repente un día me dijiste que te ibas y te fuiste. De repente no fue.

Antes hubo señales.

Señales de humo.

Las relaciones no terminan de repente y lo sabes.

Después de que lo dejáramos... ¡Me dejaras!

Después te llamé un montón de veces y nunca me respondiste.

¡Por supuesto que no!

Sí que estaba, pero no quería verte.

¿Hiciste eso?

A ver, ¿pero qué esperabas?

Me dolió mucho.

¿Y esa fue tu manera de gestionarlo? Sí, amputación, cortar por los anólogos,

quirúrgico. Me amputaste de tu vida. Tú me amputaste antes. Yo no te amputé. Sí

que lo hiciste.

¿No he sabido de ti en cuántos años? ¿Quince?

Más o menos, sí.

Y la última vez que nos vimos me dijiste que te impedía cumplir un sueño y que no

sabías si me querías. Claro que te quería.

Dije eso para alejarte.

Bueno, pues lo conseguiste.

¿Quieres más agua?

Siempre tenía la sensación de que te decepcionaba.

Creo que me exigías que te quisiera de una manera distinta, como lo hacía.

Yo tengo la culpa de que se acabara lo nuestro. No quiero decir eso.

Eso es lo que estoy entendiendo, así que explícate mejor. Vale.

Fui una imbécil contigo cuando tenía 20 años.

No sé, todo el mundo es gilipollas a los 20 años.

Muy, muy gilipollas. Vale, muy gilipollas. Pero mejor hacerlo a los 20

que a los 40, ¿no?

O sea, ¿me estás llamando gilipollas? Estoy hablando en general.

El agua.

¿Ves? Sigues igual.

¿Igual? A ver, ¿y el guante qué?

¿En serio? ¿Todo esto va en serio?

¿Después de tanto tiempo?

El hecho de que hayan pasado muchos años no impide que reconozcas que hiciste las

cosas mal.

En todas las historias hay matices.

Y tú decidiste no tener en cuenta ninguno de los míos.

¿Matices? Sí, matices. ¡Matices que amputaste!

Mira... Estoy un poco sorprendida, la verdad.

Ah, pues no sé. ¿De qué?

No esperaba esto.

¿Ah, sí? ¿Y qué esperabas? Pues otro recibimiento. Pero es que desde que he

llegado no paras de atacarme. ¿Que yo? ¿Que yo te ataco? ¿Que yo te ataco? Si

eres tú la que no has dejado de darme...

¡Caña, desde que has llegado! Eso no es verdad.

Que si soy un intolerante, que si te ataco, que si soy gilipollas, que si la

crisis de mediana edad, que si estoy hecho un desastre. Y no lo estás,

mírate. ¿Qué?

Vale, perdón, perdón.

Joder, cuando me pongo nervioso utilizo la ironía. Ya me conoces, ya está. Sí,

te conozco perfectamente y sé que tengo que tener cuidado contigo.

Guau.

¿Piensas eso?

Eres peligrosa, sí.

Solo intento disculparme. Ah, vale, perfecto, perfecto.

Hazlo.

Pero sinceramente tampoco creo que tú a mí me tengas que perdonar nada, porque

lo único que hice fue intentar vivir mi vida sin traicionarme. Fuiste una

egoísta. Egoísta yo. Sí, sí, solo pensaste en ti. A seguir contigo que

hubiese sido un acto de generosidad por mi parte. No estoy diciendo eso.

Perdona, pero ¿qué concepto más triste tienes de ti mismo si crees que alguien

está contigo por generosidad? O sea, es que no recordaba lo difícil que es

hablar contigo. También soy difícil.

Siempre igual, nunca conseguía explicarme como yo quería.

Hice las cosas lo mejor que supe. Tenía 20 años y mucho miedo.

Yo también tenía 20 años y no lo hice tan mal.

Tú eres mayor que yo, Pablo, y un poquito de autocrítica no estaría mal. A

ver, ¿qué hice mal? Eras muy demandante, Pablo.

Necesitabas cariño constantemente, como si estuvieras llenando un saco lleno de

agujeros. Es que hiciese lo que hiciese nunca era suficiente para ti.

Solo quería...

recibir al mismo nivel del que yo daba.

¡Ese es tu problema!

Siempre crees que mereces más de lo que recibes. ¡Eso es mentira! ¡No lo es!

Eres un creído y un soberbio. Irme de ahí fue lo mejor que pude hacer.

Guau.

¿Piensas eso?

¿Por qué has querido que nos viéramos?

¿Por qué has aparecido ahora?

Abro la puerta y sorpresa.

Es Ana fingiendo que todo está bien y que no ha pasado nada.

Creo que no ha sido buena idea que nos viéramos.

Va a ser mejor que te vayas.

No quería molestarte.

Joder. Hay un detonante. Ocurre algo.

Una casualidad, un imprevisto. Puede ser algo forzado. A veces incluso parece

un disparate, un imposible. Pero es necesario para que todo...

Vuelvo a empezar.

¿Cómo para que vuelva a empezar?

Pensaba que era para que la acción avanzara hacia adelante, hasta el final.

Vamos a ver, ¿el tiempo es lineal?

Bueno.

Es decir, ¿vamos de la A a la Z?

¿O el tiempo son ciclos que empiezan, terminan y se repiten?

Los días, por ejemplo.

Los días empiezan, terminan y vuelven a empezar.

Las semanas igual.

los meses, las estaciones del año, primavera, verano, otoño, invierno.

Todo empieza, termina y vuelve a empezar.

Entonces, ¿estamos condenados a vivir siempre lo mismo?

Vamos a ver, condenados no.

Tienes otra oportunidad.

Es otra oportunidad para hacer las cosas.

¿Quién es?

Sí, sí, sí, sí. Soy Pablo.

¿Y cuál sería nuestra responsabilidad?

Quiero decir, si sabemos que va a volver a ocurrir, ¿qué más da? Ahí está la

clave. Si vuelve a ocurrir, hay que intentar hacerlo cada vez mejor.

Hay que enamorarse mejor, desenamorarse mejor, volver a enamorarse mejor.

Es como el que ensaya una partitura musical.

Cada repetición sirve para hacer las cosas mejor que la vez anterior.

Hola.

Esto no esperabas, ¿eh?

La verdad es que es un poco raro.

Creía que estas cosas no pasaban.

Pues ya ves, pasan.

Pasan.

¿Cuánto hace que no nos veíamos?

20 años.

¿Tanto?

15.

15 años.

Ya, mucho tiempo.

Tú estás... igual, digo.

Sí, ¿tú crees?

Bueno, igual, pero... pero diferente, como más relajada, ¿no? Menos tensa.

Menos tensa.

Lo digo en plan bien.

Menos tensa en plan bien.

No te ha gustado, ¿no?

Tú tienes la misma cara de chaval.

Ya, ya sé, no me quito esta cara de chaval ni con 40 años. No, pero que no

lo... No, soy como uno de esos bebés con cara de viejo.

Es verdad.

Con una grima.

¿Me vas a dejar pasar o...? Sí, sí, sí, claro, claro.

Ay, qué bonita.

Hay humedades y las cañerías se atascan.

Bueno, también hace mucho calor en verano y en invierno te hielas. Pues

vaya timo, ¿no?

¿Y te salió muy cara?

No, la encontramos por una amiga de Pilar que trabaja en una agencia.

¿Pilar?

Mi mujer.

No sabía que estabas casado.

Ex-mujer.

Estoy en proceso de... De divorcio.

De eso también.

Bueno, como casi todo el mundo a los 40.

Mi primera novela funcionó bien e invertí todo en esta casa.

La he leído. ¿Te gustó?

A ver, puedes decirme lo que quieras, no me voy a molestar.

Me ha costado terminarla.

No era tan larga.

Los actores de tu generación os ponéis tan intensos. Os falta ligereza.

¿Intensos? Pues dijeron que era la nueva esperanza de la narrativa española.

¿Quiénes lo dijeron?

Pues... los que dicen estas cosas.

Oye, ¿cuándo se deja de ser una nueva esperanza?

Y... Pues me imagino que cuando tienes varias novelas.

¿Estás escribiendo otra?

Bueno, de... ¡Qué bien!

Pensaba que lo habías dejado porque estabas quemado y no se te ocurría nada.

¿Y de qué va?

Estoy tomando notas.

Hay unos temas que me interesan.

¿Lo mismo te puede ayudar?

No, no creo.

¿Es autobiográfica? La anterior sí lo fue.

No, lo fue. Era autoficción.

¿Autoficción? Sí, una ficción inspirada en la realidad o una realidad hecha de

ficción.

¿No es lo mismo?

En fin, todos los años hay una joven promesa, una nueva esperanza, y luego,

¿quién se acuerda de quién fue la nueva esperanza o la joven promesa de hace

diez años? ¿Sabes? Nadie.

Fui yo.

Joder, ¿llevas diez años sin escribir?

¿Me enseñas la casa?

Mi habitación.

El baño.

Es grande.

Sí.

Otra habitación.

Ah, mira. Es pequeña.

Nunca se piensa en los trasteros, pero siempre vienen bien.

No guardo nada. Lo tiro todo.

Voy a ver el horno.

¿Estás cocinando?

¿Quieres beber algo?

¿Whisky?

No tengo alcohol.

¿Nada? No bebo.

Pero todo el mundo bebe.

Lo he dejado.

¿Qué dices?

Nadie puede aguantar esto sobrio.

Un poco de agua.

¿Y cómo empezar una conversación?

¿Así? ¿No?

Pues no sé. Tú eres el escritor. Por algo fácil.

¿Sigues en contacto con alguien de aquella época?

Solo con Laura Blanco.

Mi amiga morena con un corte de pelo a lo francés, ¿te acuerdas de ella?

Éramos compañeras de piso, íbamos juntas a todas partes.

Claro que me acuerdo.

¿Y qué tal le va?

Es abogada laboralista muy buena. Se casó con su chica, tiene una niña.

Ah, pues qué bien, ¿no? Ha tenido suerte, sí. ¿Y tú?

¿Sigues en contacto con alguien?

A Germán. Lo veo de vez en cuando.

¿Te acuerdas de él?

Amigo rubio, alto, que estudiaba Derecho y quería ser ministro.

Seguro que te acuerdas de él. Te encantaba, Germán.

¿Qué dice? No me ha gustado ese gilipollas.

¿Te acuerdas de él, entonces?

¿Y cómo le va?

Se casó, tiene dos hijos y ahora la han ascendido en el ministerio.

Ha conseguido trabajar en el ministerio, ¿eh?

Bien por él.

No te rías. Gracias a él tú y yo nos conocimos. En su cumpleaños.

Sí, se celebraba en mi piso de malasaña.

¿No te acuerdas?

Es verdad.

para hacer fiestas.

Eres como el pringao ese del apartamento que deja el piso a los jefes.

No dejaba el piso solo por eso.

Yo también quería celebrarlas. Pablo, a ti nunca te han gustado las fiestas. No,

eso no es verdad.

A ver, eras un niño bien al que su padre le pagaba todo y solo pensaba en

escribir.

Estuve esperando horas a que te decidieras a hablar conmigo. Yo ya no

sabía qué hacer para llamar tu atención.

Ey, tú.

Que te vas a enamorar de mí lo vas a pasar fatal.

¿Qué?

Nada.

¿Cuándo volviste?

¿De dónde?

De América.

Ay, aquello.

Bueno, te recuerdo que me dejaste porque te fuiste a cumplir un sueño.

No lo dejamos solo por eso.

Lo dejamos, yo no dejé nada, fuiste tú quien lo dejó.

Bueno, teníamos 20 años.

Era más lógico que se acabara lo nuestro a no que siguiéramos juntos.

¿Tú crees?

A ver, las cosas no duran para siempre, Pablo.

Y aceptar que sea así es algo liberador.

Bueno, no estoy de acuerdo.

Claro, por eso no estamos juntos.

Después de nuestra última noche, no supe nada más de ti.

Fuiste tú quien no quiso saber nada más de mí, ¿eh?

No respondiste a mis mensajes, ni a mis llamadas, no quisiste verme, me

amputaste de tu vida.

Estaba muy dolido. Y yo triste.

Yo te quería mucho.

Yo también te quería.

Yo te quise más. No estoy de acuerdo.

Y el hecho de que seas escritor y hayas contado tu versión a un montón de gente

no significa que esa versión sea la real.

La historia también me pertenece.

¿De verdad no tienes nada más de alcohol?

Te busqué por las redes.

No tengo ninguna.

Ni siquiera de contactos.

Bueno, ahí solo hay colgados.

Eso no es verdad y de todo. Estamos muy solos.

Pero a mí me sentaba fatal estar en un catálogo.

Un día me pareció verte por la calle.

¿Y no me dijiste nada?

Es que no sabía si eras tú y me pareció tonto acercarme en plan fantasma del

pasado y preguntarte si te acordabas de mí.

Claro que me acordaba.

Bueno... Pensaba que te habías olvidado de mí.

¿Pero cómo te voy a olvidar?

Bueno, tampoco te creas que he estado pensando en ti todo este tiempo, ¿vale?

Eso espero.

¿Cuánto has sabido?

A ver, al poco de marcharte tú conocí a Clara, pero no duró mucho.

Me dejó porque no aguantaba mi melancolía. En realidad, estaba

deprimido porque seguía acordándome de ti.

Luego conocí a María.

una filóloga hispánica que estaba opositando, pero tampoco duró mucho,

porque entonces era ella la que no conseguía olvidar a su ex.

Luego conocí a Penélope, una asistenta social, una mujer muy interesante, pero

se enrolló con un vecino de mi edificio y, claro, tuve que dejar la relación y

mi piso. Y cuando apareció Pilar, tú ya estabas totalmente superada.

Podríamos hablarlo.

No quiero hablar más.

Hagamos un viaje juntos tú y yo. No quiero.

Podríamos vivir en el campo.

¿En el campo?

¿Quieres tener un hijo?

¿Cuándo te he dicho yo a ti que quiero tener un hijo? Podría ser nuestro

siguiente nivel.

¿Nivel? ¿Que seas tú un puto videojuego? A ver, lo mismo necesitamos dar ese

paso. No quiero un hijo.

Podrías haberlo pensado un poco, ¿no?

¿Pero tú crees que vamos a estar mejor tú y yo aquí con otra persona que

nosotros? Es que no entiendo cuál es el problema, de verdad.

¡El problema eres tú!

Estás amargado, Pablo.

Y yo me estoy amargando contigo.

Míranos.

Siempre acabamos así y yo estoy cansada de ser mala contigo.

Necesito salir de aquí.

Deja que me vaya.

Yo soy feliz y merezco serlo.

Me parece un buen plan.

Me entregué a ellas sin guardarme nada y a cambio nunca recibí lo mismo.

¿A cambio?

Que era un trueque.

Bueno, ya me entiendes.

Lo mismo quien hizo las cosas mal fuiste tú y no ellas, ¿no? ¿Y qué se supone que

hice mal? Pues quererte muy poco y mendigar cariño a Juanita, Pepita,

Antoñita. O a tus amigos, dejándoles tu casa para que hicieran fiestas.

Bendigando amor.

Ese va a ser el título de tu autobiografía.

¿O es autoficción?

De todas formas, siempre tuviste muy mal ojo con las chicas.

Sí, me fijé en ti.

Qué hijo de puta.

Después de estar contigo, tendría que haber previsto el infierno que me

esperaba. Mi matrimonio sí que fue el infierno.

¿Te casaste?

Sí, no sé, no sé nada original, soy un cliché. Pero si tú no creías en el

matrimonio. No creía en tantas cosas.

Ni en el matrimonio ni en el amor eterno. Y sigo sin creer en ninguna de

las dos.

¿Y por qué te casaste?

Pues porque estaba fatal.

Él era un tío con talento, sexy, seguro de sí mismo, fotógrafo. Y teníamos un

sexo brutal.

Follábamos de la hostia, vamos. Ya sabes que yo siempre he sido muy sexual.

¿Estoy siendo demasiado explícita?

No.

¿Y tu matrimonio por qué acabó?

No superamos la crisis de los siete años.

La crisis real es a los tres o cuatro años. A los siete años sería una

recaída. ¿Y el tuyo?

¿Qué pasó?

Se fue y llevó a su ayudante.

En realidad a su ayudante y a muchas más ayudantes.

Bueno, una gran cantidad de muchas más.

Pero eso no fue lo más importante.

Bueno, la fidelidad es importante.

Es más importante ser leal.

Fidelidad y lealtad no es lo mismo.

El sexo es sexo, Pablo.

No significa nada más que eso.

La deslealtad es otra cosa. Eso te puede destruir.

¿De dónde has sacado eso?

Es mío. ¿Qué pasa?

¿Y nuestro sexo?

¿Cómo era?

¿Cómo? ¿El sexo entre tú y yo? ¿Cómo era?

¿Qué pregunta es esa? Soy muy explícito.

No estaba mal.

No estaba mal.

¿Estuvo bien? Estuvo muy bien.

A ver, a ver, a ver, es difícil como calificar el sexo en sí, ¿no? Sí. Como

acto, porque, o sea, cuando estás en pareja, ¿no? Porque, claro, hay como un

elemento emocional que lo tiñe todo, ¿no? Entonces, como que no se puede

calificar con una puntuación objetiva, ¿sabes?

¿Eso también es tuyo?

No, eso lo leí en alguna parte.

Pensé que era bueno, de verdad.

A ver...

Éramos inexpertos, Pablo.

Estuvo bien, pero luego he follado con muchos tíos, Pablo.

Podrías haberme lo dicho.

Podría haber mejorado.

Porque yo tampoco sabía que era mejorable.

No recuerdo a muchos tíos con los que he tenido un sexo fantástico y, sin

embargo, a ti te guardo en el recuerdo con cariño.

Eso es importante, ¿no?

¿De verdad pensabas todo lo que escribiste sobre mí?

¿Y vamos a empezar por algo fácil?

Bueno, ya estamos en el segundo acto.

¿Pero realmente crees que yo era tal y como me describes en tu novela?

Es una obra de ficción.

Hay partes que no lo parecen.

De hecho, parece una interpretación selectiva de la realidad.

¿Has arrancado las páginas?

A ver, el libro pesaba mucho para llevarlo en el bolso.

No sé, tampoco me iba a poner a copiar las cosas en un papel.

¿Has arrancado páginas de la novela? Sí, lo he hecho, sí. Pero eso es un acto de

vandalismo contra mi novela. Tu novela, perdona, pero la novela es mía. No, no,

no, no es tuya. Sí, sí lo es, la he pagado yo.

Bueno, la he escrito yo.

Bueno, pero el contenido es tanto tuyo como mío. Es...

Autoficción. Hacer del yo un sujeto imaginario.

Salgo en esta novela.

La llamas Marina, pero es evidente que soy yo. Es un personaje imaginario. No

lo es, porque los hechos ocurrieron así. Bueno, si ocurrieron así, ¿por qué estás

molesta? No estoy molesta. Pues yo te veo molesta. Porque los hechos

ocurrieron así, pero las cosas no fueron de esta manera. A ver, es mi

interpretación de mi historia.

¡Ni una mierda! Es una venganza.

¿Una venganza? ¿Cómo puedes decir eso? Sí, sí, te has vengado de mí porque te

rompí el corazón.

La crítica dijo que eras un personaje fascinante.

Marina tenía una sonrisa que iluminaba cualquier estancia en la que estuviera.

Todo aquel que la conociera sabía que estaba predestinada a perdurar.

Los demás nos hundiríamos como las anclas de los barcos, pero Marina se

deslizaría sobre las olas del tiempo.

Nosotros conviviríamos con la mundanidad, pero ella se elevaría hacia

la magia.

Es bonito.

¡Me limpio el culo con esta mierda!

O sea, estás molesta porque he escrito cosas maravillosas sobre ti. ¡Que son

mentira! Te has vengado de mí contándole a millones de lectores que yo era

especial, mágica y una talentosa actriz que iba a triunfar en América.

¡Es una venganza maquiavélica!

¡Como la gota china!

Se nota que eres escorpio, ¿eh? Porque algo así solo se le puede ocurrir a un

escorpio. O sea, todo esto es muy loco, ¿eh? Bueno, soy una neurótica, ¿no? ¡Así

me has descrito en tu novela!

Me parecía bonito darte ese final, ¿vale?

Bonito y generoso por mi parte.

¿Generoso? Sí, generoso. ¡Hipócrita!

¡Hipócrita! No he conseguido nada en la vida de lo que has escrito en tu novela.

Mírame, soy una fracasada. Y ahora gracias a tu puta novela todo el mundo

va a saber que lo soy. Si por lo menos hubiese quedado un petit comité, no sé,

sería una fracasada. Pues eso, entre tú y yo. Nadie sabe quién eres. Lo sé yo y

lo sabes tú.

Y ese final, por favor, Pablo.

El momento de descubrir el nombre de Marina en las marquesinas como si fuera

una estrella de cine.

Venga, hombre, por favor.

¿Qué? Porque está muy trillado, Pablo.

Era la única manera de que todo tuviera sentido.

La vida no tiene sentido. Las cosas no tienen sentido.

Empiezan y terminan. Fin.

Lo nuestro no se terminó porque yo estuviese predestinada a triunfar o

porque era un ser como así infinitamente superior al resto, ¿sabes? No era

especial, Pablo. O sea, después de todo lo que pasó, escribí una novela sobre

nosotros donde todo el mundo terminó enamorándose de ti. Pero que es mentira.

Eso no existe. Y a cambio recibo esto. A cambio, otra vez, ¿no? Como con Juanita,

Pepita, Antoñita... O sea, no tienes ningún derecho a recriminarme nada.

Porque si alguien aquí puede sentirse ofendido, soy yo. ¿Ofendido de qué? ¡Te

recuerdo la última noche! Recuérdamela, por favor. Estoy deseando... ¡O sea, me

dejaste de querer!

¿En serio, Pablo?

¿En todos estos años no has aprendido nada?

Claro, la vida te ha tratado muy mal, ¿no?

No sé qué mierda hago aquí.

Va a ser mejor que me vaya.

¿Para qué has querido que viniera?

Yo no he querido.

¿Sabes? Mi padre...

Mi padre... siempre

me decía que yo era una fracasada y que nunca llegaría a nada en la vida.

Así que me convertí en esto.

¿Sabes por qué?

Porque siempre fui una niña obediente.

¿Tener otra oportunidad hasta llegar a la perfección? Yo creo que la perfección

no existe.

Digamos que es hasta hacerlo lo mejor posible y siempre, por supuesto,

mejorando la vez anterior.

Pero puede que esa otra oportunidad no aparezca. A veces pasa.

Las oportunidades siempre están ahí, siempre.

Solo tienes que permitírtelas, sobre todo a ti mismo. Y ahí es importante no

quedarse bloqueado, no quedarse paralizado, seguir adelante.

Y darse la oportunidad de estar vivo otra vez.

Sin miedo a que ocurra.

¿Sí? Diga.

Hola.

O sea, después de tanto tiempo solo vas a decirme hola.

Aunque estés hecha una mierda, sigues teniendo la misma cara de chaval.

Tengo 40 años y no lo parece.

Eres como estos bebés con cara de viejo.

Sí, a veces me miro en el espejo y me doy gritos.

Pobre.

No te rías, no te rías, que es dramático.

Pobre.

Tú estás fantástica.

¿Sí, de verdad?

Estoy más relajada, creo, menos tensa.

Menos tensa de... ¿Qué mierda?

¿Qué mierda es esa?

No tiene mucho sentido. No, no, mucho no, no.

Pero,

pasa. No te quedes en la puerta.

Ay, qué bonita.

Sí, todo lo que gané con mi primera novela está metido aquí.

Bueno, mi primera novela... Yúnica.

No he publicado más.

La he leído.

600 páginas, Pablo.

Siempre fui muy intenso.

Bueno, me compararon con Laurence Durrell. ¿Con quién?

Laurence Durrell, el cuarteto de Alejandría.

Ah, no la he leído. ¿Mola?

Bueno, también dijeron que era la nueva esperanza de la literatura

contemporánea. No puedo con esas cosas de la nueva esperanza, la joven promesa,

la revelación del año. No significan nada.

Bueno, para mí significó mucho.

Bueno, pero con la misma velocidad que dijeron eso, se olvidaron de mí.

¿Quiénes? Bueno, los que dicen estas cosas, los críticos, los guays, no sé.

No te creas todo lo que pienses.

¿Te molestó algo de la novela?

¿A la protagonista de tu novela soy yo?

No exactamente.

Esa autoficción es una versión ficticia de ti. ¿De verdad me veías así?

Ay, Pablo.

Nunca fui a una de esas chicas mágicas, chifladas y burbujeantes

cuya única meta en la vida es la de rescatar a hombres enfadados con ella.

¿Entiendes?

La realidad...

Era mucho más dura.

La crítica dijo que eras un personaje fascinante.

Seguro que eran hombres.

Suele pasar.

¿Desde cuándo no nos veíamos?

¿Desde que me dejaste y te fuiste a América?

Después intenté hablar contigo, pero no quisiste verme.

Me has odiado todo este tiempo.

¿Quieres ver la casa?

No me ha respondido.

Tiene sus cosas, pero es bonita.

¿Y la terraza?

Pero bueno, no la he utilizado mucho.

¿Ah, no? ¿Y eso?

Pues yo siempre he querido tener una terraza.

¿Y cómo la encontraste, la casa?

Por una amiga de mi exmujer que trabaja en una agencia.

¿Tu exmujer?

A ver, Pilar y yo no superamos la crisis de los siete años.

Bueno, en realidad la crisis de verdad es a los tres o cuatro años, a los

siete, se tiene una recaída.

Bueno, eso es una tontería, no está demostrado.

Puede, pero tengo que explicarlo de alguna manera.

¿Para qué?

Para encontrarle un sentido.

Ay, Pablo, esa manía tuya de buscarle un sentido a todo.

La vida no tiene sentido.

La vida es un caos.

Lánzate al caos.

Al caos.

Que me lance al caos. No dudes.

Lánzate.

Vale, vale.

Bajamos.

Pero si no creías en el matrimonio.

Y después de casarme con un sociópata narcisista, creo mucho menos.

¿Hijos? Un aborto.

Lo siento.

No quise tener un hijo con ese cabrón.

Bueno, él tampoco se opuso demasiado a que abortara.

¿Y por qué te casaste?

No sé.

Supongo que buscaba protección y esas mierdas patriarcales.

Pero menos eso tuve de todo.

En realidad estaba fatal.

¿Él? No, yo.

Bueno, él también, ¿eh?

Pero en este caso hablaban más de mí.

Solo era una chica indefensa buscando a un padre.

Y lo encontré, solo que uno exactamente igual de cabrón que el que ya tenía.

¿Whisky tienes?

Mi ex marido no solo me descubrió el infierno del matrimonio, también el del

whisky escocés.

Pero esto es otra historia, hay que tener cuidado contigo, que lo mismo

aparece en una novela.

No tengo alcohol.

Nada.

Estoy en tratamiento por depresión.

Ahora estoy enganchado al prazolán, a la paroxetina, al diazepam.

Bueno, con un poco de agua está bien.

¿Cuándo volviste de América?

Ese sueño es como de otra vida.

No fue como esperabas.

Realmente no sé si me fui yo o me echó ella, fíjate.

La marica entera.

Una parte de Huescón se me recuerda con cariño.

Podrías haber dado señales de vida.

No pensaba que querías verme.

Cómo me amputaste de tu vida.

Bueno, para qué seguir viéndonos, ¿no?

¿Me habías dejado de querer?

Eso no es verdad.

No dejé de quererte.

Lo que más me dolió fue dejar de ser tu amiga.

No supe gestionarlo.

Aunque me obligaba a pensar que eras una hija de puta, siempre

supe que eras buena persona.

¿Te estás disculpando?

¿Qué?

Dame pocas de las cosas más difíciles, sabes que estas cosas me cuestan.

Cuando volví a América no quise ver a nadie de los de antes.

Me había tocado el papel de perdedora y no quería que nadie lo viera.

Bueno, creo que ese papel también se repartió entre los que nos quedamos

aquí.

Has escrito una novela que fue un éxito, Pablo, y yo no he vuelto a actuar.

Aunque tampoco tengo muy claro que aquello fuese actuar. Bueno, a mí me

gustabas.

Tú no me vales. Bueno, soy un público con criterio. Eras un público que me

quería follar. O sea, a ver, ¿crees que iba a ver tus obras solo porque quería

follar contigo?

Bueno, a ver, según cómo lo enfoques puede ser, pero también lo hacía porque

te quería.

Follar.

O sea, no estoy... Tenía sentimientos. Bueno, da igual por qué lo hicieras.

Solo estás confirmando que aquellas obras eran una mierda. No, no, no, no

estoy diciendo eso. A ver, estoy diciendo que mis sentimientos me

empujaban a ver tus obras.

Además, tampoco eran tan espantosas.

¿Tan espantosas?

¡Ah!

Vale, o sea, partimos de la base del espanto, ¿eh?

En fin, es un capítulo cerrado.

Hasta creo que les hice un favor. ¿A quiénes? Pues al público.

A los que dicen lo de la nueva esperanza y la revelación del año.

Nadie me echa de menos.

De hecho, no creo que sepan ni que haya existido.

Dejé las artes y me convertí en una... efectiva administrativa.

Suena como a máquina, ¿no?

Administrativa.

¿Lo echas de menos?

¿Y tú?

Porque ya no escribes.

Ya no me quieren.

No escribes porque no te quieren.

¿Quiénes no te quieren?

Bueno, ya sabes, los que deciden, los críticos, los

guays, las corrientes, no sé.

Antes me querían, pero me echaron del grupo.

No escribes porque te han echado de un grupo de guays.

En mi cabeza es una vez mejor, te dije.

¿Desde cuándo no sales de aquí?

De todas maneras, plantearse estas cosas ahora no sirven de nada. No se puede

volver atrás.

Imagina que sí.

¿Estaría bien?

Volver a pasar por todo otra vez en la vida. No me refiero a repetir la vida,

sino a no tener miedo a que se repita. No sé si me explico.

El superhombre no puede sino desear vivir la vida que él considera perfecta

e inmejorable. También he leído a Nietzsche.

No tener miedo a repetirla significaría que tu vida ha merecido la pena.

Ha merecido la pena.

¿Te acuerdas de aquel viaje que hicimos juntos a Lisboa?

Nuestro primer viaje.

Todo el mundo iba a Lisboa.

Porque era barato.

Viajamos poco juntos.

No teníamos pasta.

Bueno, tú más.

Tu padre te lo pagaba todo. Ya no me hablo con él.

Yo llevo 20 años sin hablarme con el mío.

Ese viaje me lo pagué trabajando en Gravedad Cero. ¿Te acuerdas de ese bar?

Bueno, ahora es una tienda de ropa skate.

¿Ropa skate? ¿En serio?

¿Cómo es la ropa skate?

Grande y de colores.

Fuiste mi primer amor.

O sea, no me refiero a la primera chica con la que estuve.

Me refiero a la primera vez que sentí algo de verdad.

No espero que me digas que para ti también lo fue. Para mí fuiste una

persona muy importante.

Pero creo que vivimos nuestra relación de manera diferente.

De hecho, no sé si fue una relación sana.

Yo te quise mucho, pero... no sé si fui del todo sincera

contigo.

Creo que tú estabas en otro nivel de compromiso y yo me movía en una

nebulosa.

Yo también tendría que haber visto dónde estabas.

Y no haber sido tan demandante.

¿Pero qué íbamos a saber entonces, no?

Tampoco tengo la sensación de que ahora sepa mucho más, ¿eh?

Las cosas podrían haber sido diferentes.

No estuvieron mal.

Estuvieron muy bien.

¿Me fuiste infiel alguna vez?

¿Y esto?

Yo no lo fui.

Muy bien.

Te da igual.

Ya sabes lo que pienso de la fidelidad.

Sí, lo sé.

Pero tú lo fuiste.

Si lo hubieses ido, ¿qué cambiaría? No, por eso te lo digo. Puedes contármelo.

Pablo Díaz.

¿Quién? Pablo Díaz, el director de mi compañía de teatro.

¡Ese imbécil! No le insultes.

A ver, pensé que habías ido con Germán. ¿Qué Germán? Mi amigo alto, rubio, que

quería ser ministro y practicaba el trialdón. ¡Ese imbécil! No le insultes.

Por favor, ese tío era gilipollas, Pablo.

¿Y tú cómo has sabido eso?

Bueno, me lo contó cuando te largaste a América.

¿Hizo eso?

¡Qué hijo de puta! ¿Por qué hizo eso?

Te liaste con Germán y con tu director de teatro. No, lo de Germán no cuenta.

Fue al principio de conocernos tú y yo. Ni siquiera se nos podía reconocer como

pareja. Tú y yo éramos dos. Se nos reconocía perfectamente. En aquel

momento no éramos nada.

Perdona, perdona.

¿Nada? Tú y yo nos habíamos liado un par de veces y ya está.

Empecé a sentir cosas por ti e intentaba demostrarme a mí misma que era un asco

de persona.

Menos mal que se corrió antes de hacer nada. No me lo hubiera perdonado.

Menos mal. Lo digo en serio.

¿Le sigues viendo?

Bueno, de vez en cuando lo veo.

Aléjate de él, ¿eh?

Competía contigo todo el rato. Bueno, por eso quiso olvidarse conmigo.

Tus amigos me caían fatal.

No eran tan snobs como los tuyos.

Los míos eran actores de 20 años. Que fueran snobs era lo mínimo.

Vosotros erais unos capullos burgueses. Les caía fatal a todos.

Bueno, pero ¿qué esperabas? O sea... Me metías los cuernos con mis amigos y con

directores de teatro en gilipollas. ¡No le insultes! No, no. El director de tu

compañía de teatro era un baboso. No sé cómo te pudiste liar con él, de verdad.

Ya. Yo tampoco.

¿Y esto fue antes, durante o después de estar juntos?

Durante.

No me pudiste poner al mismo nivel que ese pedante, de verdad.

Ese pedante es ahora el director del Centro Dramático Nacional.

¿Por qué todos los gilipollas consiguen sus sueños?

A ver, Pablo, ¿tú has publicado una novela?

Sí, pero soy incapaz de publicar una segunda.

¿Crees que hemos cambiado?

¿Con respecto a...? Con respecto a hace diez o quince años.

No mucho.

Tenía la esperanza de que sí.

Mírate, por favor.

¿Qué pasa?

Estás fatal.

Ten un poquito de autocrítica, ¿no?

¿Y el poco cambio que hemos tenido, crees que ha sido para mejor o para

peor?

Creo que no hicimos los deberes.

Y por eso estamos así.

No somos los mismos, pero no creo que seamos mejores.

Yo soy la evolución natural de un principio desastroso.

Mira, solo puedes utilizar para tu novela.

No puedo escribir.

No sé hacerlo.

Sí sabes.

Tampoco sé si quiero seguir escribiendo.

Ya lo sé.

Y te entiendo.

¿Pasaría algo si no fuese escritor?

No pasaría nada.

Dicen que todos tenemos una historia que contar.

Creo que la mía ya la he contado.

Bueno, puedes seguir escribiendo sobre mí.

La última vez te fue bien, ¿no?

Pero esta vez cuenta la verdad.

No me idealices.

Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdóname. No, no, no, no, no pasa nada

de verdad. No, no, lo siento, es que pensaba... No, no, está todo bien, de

verdad, tranquilo. No, lo siento, me he dejado llevar.

Está todo bien, de verdad, de verdad, pero sabes perfectamente que esto no

puede ser.

Pero... había surgido algo.

Tú también lo has sentido, no lo niegues.

Perdóname si te he hecho pensar otra cosa, de verdad. No, no.

No te perdono.

Estoy harto de tener que perdonar a los demás.

No entiendo qué está pasando.

Porque la vida en realidad es eso.

Una continua reescritura.

Por eso la metáfora del corazón, ¿no?

¿Podemos grabarle leyendo el comienzo de la novela? Así, como recurso.

Sí, sí, claro.

El miocardio es el tejido muscular que rodea las paredes del corazón.

Tiene la función de generar las contracciones necesarias para que la

sangre llegue a todas las partes del cuerpo.

Funciona involuntariamente y por esto no se puede regular.

Se podría decir que aquello que se encarga de alimentar nuestro cuerpo...

lo hace de forma involuntaria.

Por lo tanto, vivimos involuntariamente.

El infarto de miocardio se produce cuando un coágulo de sangre obstruye una

arteria estrechada.

Si esto ocurre, el miocardio no recibe el oxígeno necesario y deja de bombear.

El principal objetivo es salvar la mayor cantidad posible de miocardio.

Hola.

¿Cómo estás?

Estoy una mierda.

Se nota, pero no quería decir nada por no ser maleducada.

¿Me vas a invitar a pasar?

A medida que pasa el tiempo, aumenta el riesgo de daño al músculo cardíaco.

Por lo que cualquier tiempo que se pierda es tejido que igualmente se ha

perdido.

¿Y cómo la encontraste?

Por una amiga de Pilar, mi exmujer.

¿Ah, tu exmujer?

Sí, que trabaja en una agencia.

La voy a vender.

Es que no quiero vivir en una casa tan grande, ¿sabes?

Pilar y yo estuvimos siete años, tres años de relación y cuatro de casados.

Siete años en total.

La crisis de los siete años.

En realidad, a los siete años se tiene una recaída. La crisis de verdad es a

los tres o cuatro años.

Al experimentar algún síntoma de que el corazón se ha parado, es preferible

pedir ayuda inmediata.

No se recomienda intentar conducirse uno mismo.

¿Quieres beber algo?

No tomo alcohol.

Antes de las comidas.

No bebo alcohol.

Tengo problemas con la bebida.

No sé... Hay que conseguir que el corazón vuelva a alimentarse y no se

produzca una necrosis.

El corazón no debe morir. Hace tiempo que perdí la ilusión.

¿Y cuándo te diste cuenta?

Cuando descubrí lo decepcionante que puede ser la vida.

¿Estás bien?

Creo que ya sé por qué has venido.

Después de Efímeras, aquí está su segunda novela.

Miocardio, el reencuentro de dos antiguos amantes.

¿Es una novela autobiográfica? No, no lo es.

Siempre he querido escribir una novela autobiográfica, pero me da mucho pudor.

Necesito la ficción para huir de la realidad.

Yo era una actriz hipersensible.

Cuando actuaba me emborrachaba con la emoción.

Me cargaba tanto que era incapaz de interpretar.

Me quedaba paralizada.

En medio del escenario, mirándome a mí misma y observando todo lo que me

estaba...

Entonces cuando parecía que iba a implosionar ahí en medio con todo eso,

escuchaba desde el patio de butacas a mi profesor de interpretación

que me gritaba ¡Actúa!

Y entonces podía seguir adelante con la función.

Tienes que salir de aquí.

Necesitas un bypass para que el músculo vuelva a funcionar.

Nada está saliendo como esperaba.

Tampoco está saliendo tan mal.

No lo ves porque estás enfadado.

No sé... No sé si quiero... seguir.

Siento que... que no voy a llegar al final.

Ya sabes por qué estoy aquí.

He venido para que continúes con la función.

Para que actúes.

¡Actúa!

¡Actúa!

¿Pero cómo hacerlo?

Haz las paces contigo mismo.

Sal de aquí.

Fuera de un sol maravilloso.

Créeme, estuve justo donde estás.

Pero ya no tenía a mi profesor para gritarme desde la última fila.

No había nadie, así que no pude continuar.

Falleció hace tres días.

La autopsia dice que por una sobredosis de barbitúrico es mezclada con alcohol.

Mañana es mi entierro.

Es que no pienso ir.

Mejor.

Eres demasiado sensible.

Bueno, pues ya estaría todo.

¿Ha sido una charla lo suficientemente íntima o a lo mejor queríais otra cosa?

Sí, sí, está bien.

Vale.

Gracias. De nada.

A ver si le gusta la cadena.

Bueno, pues eso espero.

Gracias. Gracias.

Oiga, ¿qué pasó realmente con ella?

Pero de verdad.

No fui yo quien te amó.

Fue mi amiga Laura Blanco, ¿te acuerdas?

Morena.

Con un corte de pelo a lo francés fuimos compañeras de piso y vamos juntas a

todas partes.

¿Diga?

¿Pablo?

Sí.

Soy Pablo, ¿quién es?

Soy Laura Blanco.

¿Perdón?

Laura Blanco, la amiga de Ana.

¿Ana?

Sí, Ana Fuentes. ¿Te acuerdas?

Sí, claro.

Claro que me acuerdo, sí.

Ha pasado mucho tiempo, lo sé.

¿Cómo estás?

Bien, bien.

Tirando, como todo el país.

Ya.

¿Y tú?

Te llamaba porque quería saber cómo estabas después de lo de Ana.

No sé nada.

¿No te has enterado de lo que ha pasado?

No. Pasa algo, está todo bien.

Ana... Ana ha muerto.

La encontraron en su habitación.

Hacía días que no sabían nada de ella.

Estaba sola, sin familia.

Realmente la echaba de menos.

Solo Laura Blanco la visitaba de vez en cuando. De hecho, fue ella la que me

contó todo.

Habría sido bonito que nos volviéramos a ver.

Sí.

Pero no fue así.

Nunca ha ocurrido.

Desde que se fue a América.

Me ha gustado verte.

No te preocupes que estoy bien.

Menos tensa.

No esperes un mensaje o una moraleja al final.

Esto no tiene sentido.

La vida es una comedia absurda.

No intentes entenderla.

Lánzate a ella.

Te recordaré tal y como estabas el día que nos conocimos.

En aquella fiesta en tu piso, ¿te acuerdas?

Quería pensar que te convertirías en un gran escritor.

Pero ella fue... el detonante para que yo

volviera a vivir, ¿sabes?

Y este es el final de la historia.

Claro que... estos finales no gustan a los críticos.

Ya, ya.

Te pediría que esto no saliera en el reportaje, por favor.

Tranquilo, no saldrá.

Bueno, pues vamos a la calle.

Que hace un sol maravilloso.

Claro.

Hola. Hola.

Qué sorpresa.

Pasaba por aquí y me ha parecido una buena idea.

Pasabas por aquí.

Un barrio muy bonito.

Sí, es tranquilo.

En casa todavía hay cosas tuyas.

Libros, fotos,

tus guantes de cocina rojos.

Pásate cuando quieras.

Me pasaré, gracias.

Me da pena que vendas la casa.

Te costó mucho.

Se cierra una etapa.

¿Cómo estás?

Estoy bien.

¿Y tú?

Bien también.

Se te ve bien.

¿Y qué tal el trabajo?

Bien, estoy empezando con la agencia nueva y ya sabes que los comienzos

siempre cuestan.

¿Qué tal tus clases?

Arranco la semana que viene.

Ya no estoy de baja.

He dejado de beber.

También he empezado terapia.

Me merezco ser feliz.

Me parece un buen plan.

He visto que la novela es un éxito, ¿no? ¿La has leído?

No, no, todavía no.

No me ha dado tiempo, no. Bueno, dime algo cuando la leas, ¿sí?

Claro.

Me voy a ir.

Porque voy a llegar tarde a una reunión.

Por supuesto.

Me ha gustado mucho verte.

Y a mí también.

Adiós, Pilar.

Adiós, Pablo.

Fue bonito, ¿no?

Sí.

Estuvo bien.

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