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- Ahora, probablemente se pregunten:
"¿Cómo es que Gabby logra que los vasos
giren a la vez?".
- ¿Cómo y también por qué?
- Porque, Steve, cada cantinero
necesita su sello personal.
Y yo he averiguado la manera de servir y mezclar tres bebidas
a la vez usando la fuerza centrífuga,
lo que según un video que vi, no es un mito.
- Podría funcionar. Podría no funcionar.
De cualquier manera, nos dará un pequeño show.
- Aún no he elegido un nombre, pero tengo propuestas.
El Nuevo Giro, el Sistema Giratorio.
- Cristal-trofe.
- Lo siento, Gabby. Me encanta el entusiasmo,
pero no lo que haces con él.
- Sí. ¿Sabes qué? Tienen razón.
Cristalería giratoria-- qué idea tan tonta.
Supongo que ya me tocaba una.
- Me alegra que la detuvieras
para que yo pueda seguir siendo la jefa divertida.
- Tenía que hacerlo.
La última vez que le di rienda suelta a Gabby
tuve que detenerla con un doble nelson. Así...
- Sabes, no era el mejor momento
para trabajar en mi sello personal de todas maneras.
Mi mamá vendrá a hablar
sobre cómo vamos a decorar la casa y tengo que prepararme.
- ¿Cristales? - Sí, sí.
Mis ideas se basan en las vibras,
pero eso es porque vivo con una mujer
que tiene malas vibras emanando de ellas como Cochino
de "Charlie Brown".
- Hola a todos.
Veo que trajiste tus rocas especiales.
- Son cristales curativos, mamá.
- Claro que lo son.
Por eso los usan en hospitales de todo el mundo.
["Happy's Place" de Reba McEntire sonando]
♪ ♪
- Algunos llamarían chillón a este patrón.
Yo le llamo "sin remordimientos".
Entras a un comedor con este empapelado
y sabes que la conversación será
igual de picante que el pollo vindaloo.
- Sí, lo que tú digas. Okay.
Mira, mamá, solo quiero que algunos cuartos
sean un poco más serenos, ¿sabes?
Pon algunos tonos tierra y luz natural,
muchas plantas, pufs de suelo.
- Si voy a prosperar, necesito vivir en una casa
que refleje mi personalidad: colorida, atrevida,
un signo de exclamación decorativo.
- Como un grito. - Sí.
- La mamá de Gabby la está arrollando.
Debe ser difícil saber que tú fuiste la que sugirió
que vivieran juntas en primer lugar.
Te amo.
- Tenía buenas intenciones.
Pero como era de esperar, ese camino las llevó
directo al infierno.
- Muy bien. Voy a buscar muebles.
- Bueno, espera, ¿debería-- debería ir contigo?
- Te diré algo.
Elegirá los muebles, los entregarán en la casa,
los veremos y en algún punto te acostumbrarás a ellos.
- Suena perfecto.
[gruñe]
- Gabby, ¿por qué dejas que tu mamá tome todas las decisiones?
También es tu casa.
- ¿Es tu casa si no tienes la llave?
- Okay, espera un minuto.
¿Cuándo empezaste con los cristales y todo eso?
- Cuando me di cuenta de que su maldad solo podría ser vencida
por otro poder supernatural.
- Entonces toma tus rocas especiales
y ve a hablar con tu madre.
- ¿Sabes qué? Tienes razón.
Lo haré.
¿Entonces tú también crees en los cristales?
- No.
[música animada]
♪ ♪
- Steve, ¿me enviaste por email las propuestas de servicio
para electricistas del bar clandestino?
- ¡Aún no, pero lo haré!
¿Isabella miró hacia atrás cuando dije eso?
¿Cuál fue su reacción? Cuéntamelo todo.
- Caminó y luego se fue.
- Maldita sea.
Mi terapeuta dice que he hecho gran progreso con mi TOC.
- Eso es genial.
- Pero nunca es suficiente para ella.
Ahora quiere que practique
que no me importe cómo reacciona la gente ante mí.
- ¿Por eso fuiste grosero con Isabella?
- Sí, para obtener una reacción y reaccionar a su reacción
de una manera consciente.
Oye, ¿cómo lo haces tú?
Tú siempre estás muy zen
sin importar cómo la gente reacciona ante ti.
- Soy muy tranquilo.
- ¿Puedes invocar suficiente energía para decirme?
- Cierro los ojos.
Visualizo a la persona que me molestó.
Le deseo lo mejor y luego lo dejo ir.
- ¿Lo dejas ir? - Lo dejo ir.
- No puedo hacer eso. Pienso demasiado.
No quiero decir que tú piensas muy poquito.
Piensas la cantidad perfecta.
Si tus pensamientos fueran un plato de avena,
Ricitos de Oro-- me estás dejando ir, ¿verdad?
- Ya te fuiste.
♪ ♪
[suena timbre]
- Ya llegó la pizza.
¿Gabby?
- Hola.
Hice lo que me aconsejaste. Hablé con mi mamá.
Me defendí.
Ambas partes dijimos palabras duras.
Y decidimos que debería irme de la propiedad esta noche.
- ¿Tu mamá sabe que estás aquí? - ¿Quién crees que me trajo?
♪ ♪
[música animada]
- Por Dios, estoy tan cansada.
¿Quién habría pensado que Gabby podía roncar así?
Supongo que no me sorprende.
Es ruidosa cuando está despierta.
- Puse una almohada sobre mi cara para no escucharla.
Luego pensé: "¿Por qué no poner la almohada sobre su cara?".
- Aún así, su mamá la echó de la casa.
Me siento mal por ella.
- Lo sé. Hablaré con Val.
- Gran idea. - Sí.
- Pensaba que alguien debería hacerlo
y esperaba que no fuera yo.
Sigo esperando tu email, Steve.
- ¡Lo haré cuando pueda!
- Okay. Brusco.
- Déjala ir. Déjala ir.
Déjala ir.
Te llamó "brusco". Caray, ya lo tenía listo.
Dios.
- Sé que me arrepentiré, pero...
[suspira] Hola, Steve. ¿Cómo estás?
- Estoy practicando no abrumarme
por lo que sienten los demás sobre mí.
- Eso es admirable. ¿Y cómo te va?
- Es abrumador.
No sé cómo lo haces tú.
A ti te importa un bledo cómo te vean.
- Gracias.
Es porque vivo mi vida haciendo mi mejor esfuerzo
y me olvido de todo lo demás.
- Yo no puedo hacer eso.
- Claro que puedes.
Cuando la gente te molesta, solo imagina que eres
el muro de un castillo y todas sus palabras
rebotan contra ti.
- Para ti es fácil.
Tú ya pareces un muro.
Yo soy un trapo en un tendedero.
- Quizá te sorprendas. Mira,
muéstrame tu mejor cara de muro.
Okay, vamos a trabajar en eso.
- Hola, cariño.
Anoche se te olvidó tu ungüento para el trasero.
Y no quería que un sarpullido fuera la razón
por la que regreses a casa demasiado temprano.
- Gracias.
Y gracias por anunciar el ungüento para el trasero
frente a todo el local.
- Val, ¿puedo hablar contigo?
- Seguro que puedes, pero quizá quieras decir:
"¿Me permites?".
- Sí, aún quiero hablar contigo.
- Vaya, qué oficina tan encantadora.
Sabes, hay libros enteros sobre cómo eliminar el desorden
en tu vida.
Pero tú te mantienes en tus trece y te felicito.
- Sí, pensé que podríamos hablar de Gabby.
- Muy bien. Sí, comparemos notas.
- Muy bien.
Sé que es un poco complicado,
porque es una relación entre madre e hija.
- Es un trabajo de jornada completa sin paga
y aún espero los beneficios.
- Me parece que podrías ser más paciente con Gabby
en vez de solo echarla por tierra todo el tiempo.
- Disculpa. Estoy confundida.
¿Tienes un problema con la manera en que la trato?
- Pues sí.
- Tú la tratas de la misma manera.
- ¿Cómo? - Y te aplaudo.
Creo que somos un buen equipo.
Yo la mantengo bajo control en casa
y tú la mantienes bajo control en el trabajo.
Somos las guardianas de Gabby.
- Ay, no, no, no.
Yo-- yo no hago eso.
A veces la guío para que no haga ciertas cosas,
pero eso es solo porque no quiero darle--
ambas: Rienda suelta.
[ambas resuellan]
- ¡Tú también usas esa frase!
[ríe] Qué divertido.
- Eso no significa nada.
Son dos palabras sin sentido que juro nunca volver a usar.
- Vi cómo la detuviste y que no hiciera su truco de circo
con los vasos giratorios.
Yo tuve que hacer lo mismo cuando decidió fumigar
nuestra casa con salvia.
Bobbie, tú y yo nos entendemos.
- No quiero entenderte.
- No luches contra ello.
La conexión es demasiada fuerte.
Ven acá, hermana. - Ay, no.
- Ven acá.
Dios mío.
Tengo la misma blusa.
♪ ♪
- ¡Hola!
¿Qué hacen?
- Nada, me preparo para la cena.
- Y tanto. Ocupado, ocupado, ocupado.
Sí.
- ¿Estás bien? - ¿Yo? Sí, estoy bien.
Bien, sí.
Acabo de hablar con Val. - Lo siento.
- Pobre de ti.
- Dijo que somos iguales,
porque tratamos a Gabby de la misma manera.
[risita] Dijo que somos las guardianas de Gabby.
- Digo, ambas la vigilan
para asegurarse de no darle-- ¿cómo le dices?
¿Rienda suelta?
- He dicho eso quizá unas seis veces,
¿y ahora es un lema?
[gruñe]
Oye, Gabby, he estado pensando...
- ¿Es sobre mi sarpullido?
Es como un incendio forestal
y solo he contenido el 25%.
- He sido muy rápida
para echar abajo tu sello personal de cantinera.
Podría ser la cosa que este lugar necesita.
¿Quieres mostrarme?
- ¿En serio? O sea, ¿ahora? ¿Frente a los clientes?
- ¿Por qué no? [ríe]
- Okay.
- Quizá quieran alejarse un poquito.
- Okay, okay. Guau.
Muy bien.
Damas y caballeros,
les presento por primera vez en la historia,
¡el Gabra Kadabra!
Aún no estoy segura del nombre.
[todos gritan]
Du, du y du y luego...
[tronido]
[aplausos y aclamaciones]
Revueltos autónomamente y listos para servirse.
- Gabby, eso fue increíble.
Perdón por dudar de ti.
- Sí, sí, sabía que funcionaría.
[susurra] Ay, Dios.
Dime, ¿qué te hizo cambiar de idea?
- Hablé con tu mamá.
Y ella cree que te tratamos de la misma manera.
- ¿En serio? - Ajá.
- No recuerdo que tú me hayas dejado a una cuadra
de la primaria para que no te diera vergüenza.
- No, pero sí echo abajo muchas de tus ideas,
incluso las que funcionan.
- Sí, pero es tu trabajo. Eres mi jefa.
- También soy tu amiga.
Y nunca quiero hacer nada para hacerte sentir
como ella te hace sentir.
- Tú nunca me harías sentir mal.
- Quiero que te sientas genial.
Gabby, eres una persona rara y especial.
Iluminas y haces reír a todos los que conoces.
- [voz temblorosa] Okay.
Guau.
Guau, me siento increíble.
- Ahí está. - Sí.
Siento que podría derribar a King Kong, ¿sabes?
O hasta a mi madre.
- [ríe] ¿Qué haces?
- Hora de empezar a hacer lo que yo quiera.
¿Y sabes cuál es el primer paso?
¡Iré a casa y echaré salvia a más no poder!
- Gabby, te quedan tres horas en tu turno.
- ¡Gracias, Bobbie!
♪ ♪
- ¿Que él hizo qué?
¡Steve!
- Quería hacer algo bueno.
- No puedo creer que retuvieras intencionalmente
un email de trabajo y que fueras grosero conmigo
como parte de un experimento.
- No era un experimento.
Necesitaba que alguien tuviera una reacción negativa
para practicar que no me importe.
- Oh. Pues felicidades.
Acabas de ganarte la lotería.
- Lo siento, ¿okay?
No funcionó de todas maneras.
Al final del día, siempre me importará
lo que otros piensen de mí.
- No te importa.
- Sí me importa.
Quizá no lo parezca, pero soy una persona muy sensible.
- [carraspea] ¿Y qué hay de la vendedora
que trató de convencerte de que eras una persona otoño?
- [se mofa] Por favor.
No sabría quién es un otoño
incluso si le vomitaran hojas encima.
- ¿O el conductor que te cerró y te mostró el dedo?
- No era una persona, era un animal.
- No te importó lo que esa gente pensaba de ti.
- Está bien, pero siempre me importarán las opiniones
de las personas que me caen bien.
- A mí también.
También a cualquier persona que no sea un sociópata.
- ¿Cuál es tu punto?
- No creo que tu terapeuta quisiera decir
que no te debería importar la opinión de cualquier persona.
Solo que no te obsesiones tanto con las opiniones de personas
que no te importan.
- Creo que puedo hacer eso. - Sé que puedes.
Ahora, envíame el email
o te doblaré como un pedazo de origami.
- No me importa si lo haces.
Es broma.
♪ ♪
[suena timbre]
- Llegó la comida china.
Gabby.
Oh, y Val.
- ¿Les digo yo o mejor tú?
- Yo les diré.
- El incienso de Gabby empezó un incendio.
- ¿Qué? ¿Todo está bien?
- No, no, no se preocupen. La casa está bien.
Solo hubo daños por el humo
y los bomberos recomendaron dejar orear la casa
durante la noche.
- También pensaron que éramos hermanas.
- ¡Dios mío!
♪ ♪
- Bueno, adelante.
Están en su casa.
- Antes de que dejen entrar a mi hija,
¿seguras que esas cortinas son resistentes al fuego?
- Vamos, Val.
Sé que están un poco alteradas, pero mejor no hagamos que Gabby
se sienta peor de lo que ya se siente.
- No, Bobbie. Está bien. Me lo merezco.
- No te culpes por completo, cariño.
Creo que podemos extenderle un poco de culpa
también a Bobbie.
- ¿Disculpa?
- No quería que Gabby incensara con salvia.
¿Dónde quedaron las guardianas de Gabby?
Recuerdo que dos mujeres con mucho en común
estableciendo vínculos en una oficina abarrotada.
- No establecimos vínculos y no tenemos mucho en común.
- Ay, deberías sentirte halagada
de que te comparen a mí.
En todo caso, yo debería ser la molesta.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Bueno, si te soy sincera,
a menudo me pareces inculta y maleducada.
- Inculta significa que no tienes cultura.
- ¡Lo sé!
- Ella dijo incultamente.
- ¡Okay, basta! - Gracias, querida.
- No, tú.
Es una cosa cuando me haces a mí sentirme mal.
Pero no se lo harás a mis amigas.
- Después de toda esa terapia del habla,
aún escupes cuando hablas.
- ¿Y sabes qué?
Tampoco dejaré que me hagas sentir mal.
[suspira]
Mami,
querida,
estoy harta de siempre tener que aceptar tus deseos.
No puedes seguir echándome abajo.
- Trato de mantenerte viva.
¿O se te olvidó que ahora olemos a salvia,
humo y la colonia de un bombero hermoso?
- [olfatea] ¡Huele a libertad!
- [se mofa]
- Y de ahora en adelante, las cosas entre tú y yo
serán diferentes.
- ¿Qué significa eso?
- Eso significa que tú
no siempre te saldrás con la tuya.
- [se mofa]
- Voy a decorar parte de la casa,
te guste o no.
¡Habrá pufs!
- ¡Sí!
Díselo, Gabby. - ¡Sí! ¡Sí!
- Temo esos ojos de tiburón.
- [suspira] Está bien.
Pero no la sala de estar ni el comedor
ni el cuarto familiar ni la cocina.
Pero quizá dejaré que conviertas la cochera
en tu propia isla de serenidad.
ambas: ¿La cochera?
- Me dio la cochera.
♪ ♪
Aquí vamos.
- Uh, ojalá tuviéramos palomitas.
- Uh.
- Decidí usar el incienso Palo Santo.
¿Por qué hacerlo con cautela?
Aquí viene Cruella de Vil de regreso
de la granja de cachorros o de donde haya ido.
Okay, lo que no vieron es que ella me asustó
y el Palo Santo cayó en una caja de trapos.
¿Por qué tenemos una caja de trapos?
Adelantamos, adelantamos, adelantamos.
Y aquí empuja a su hija hacia las llamas
para que agarre el cargador de su teléfono.
Está bebiendo vodka o sangre de chivo.
Ya saben, lo que la mantiene viva.
Adelantamos. Bla, bla, bla.
Adelantamos, adelantamos, adelantamos.
Ahí está mi mamá coqueteando con el jefe.
Hizo un chiste sobre su manguera.
- No sabía que el peligro real estaba afuera de la casa.
- Gabby, te mereces un trago por revivir esto.
- Amén.
- ¿Sabes qué? Todas merecemos uno.
Servidos a la vez.
[ríe]
Cortesía de mi nueva movida, la Rienda Suelta.
[aplausos y aclamaciones]
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