All language subtitles for Velvet Colección - 01x06 - Escándalo.Netflix-DoN.Spanish.orig

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Original subtitles

[PALOMA] ¿Qué haces?

- Me vuelvo a Madrid. - [PALOMA] ¿Cómo?

Pero ¿qué estás diciendo? Si ayer mismo me dijiste...

Pues he cambiado de idea.

Tú no te preocupes, que puedes quedarte aquí.

No estoy entendiendo nada. ¿Es por mi culpa?

No digas bobadas.

No. Es que hace días que no sé nada de Mateo

y las galerías ya van solas, eso es todo.

Pero ¿cómo que eso es todo? ¿Y cómo que van solas?

Te necesitamos todos, Clara.

- Sergio está muy verde, lo dijiste tú. - Pues me equivoqué,

porque Sergio está más que suelto.

¿No será por los biquinis?

Paloma, déjalo.

Oye, que yo te conozco, Clara.

Y te voy a decir una cosa, a tomar viento los biquinis.

Si te tienes que ir tú por ellos, que se vayan los biquinis y te quedas tú.

He tomado una decisión. No me lo pongas más difícil.

Me vuelvo a Madrid.

Voy a las galerías y recojo lo que me queda de allí.

[GODÓ] Buenos días.

- ¿Cómo se han enterado? - [GODÓ] Te dije que era una estupidez

decírselo a Sergio. ¡Ahí tienes el resultado!

¡Los de Petrogal están que trinan!

Seguro que no ha sido él.

¡El que no lo ha publicado he sido yo, que llevo 30 años guardándote el secreto!

Otras veces se han publicado cosas y se han diluido con el tiempo.

Porque eran falsas. ¡Eran falsas!

¡Pero esta vez la noticia es real!

[pasos acercándose]

- [ROSER] ¿Qué significa esto? - Roser, hija,

dile a tus hermanos que bajen inmediatamente.

[MACARENA] Todos sois mis hijos.

Eso es lo más importante, que la familia siga unida,

independientemente de cómo pasó todo.

Pero ¿cómo pudiste hacerle esto a papá?

No sabes de qué hablas. Tienen que pasarte muchas cosas

- para comprenderme. - De eso no tengo la menor duda.

- ¿Quieres que te cuente? - [GODÓ] Vamos a ver,

agua pasada no mueve molino.

Centrémonos en la solución.

Esto no puede afectar al apellido, a lo que representamos los Godó,

a lo que sentimos que somos.

Debemos permanecer unidos.

¿Y ya está?

- Sí. - Llevo toda la vida engañado,

creyendo tener un hermano.

Y tienes un hermano. ¿Qué estás diciendo?

- Él no es un Godó. - No vuelvas a decir eso, Pau.

[SERGIO] Toda la vida intentando hacerme de menos y es la ocasión perfecta.

- ¡Vale, Pau! - ¡Pau, Pau!

- Sergio, no. - ¡Por favor!

[GODÓ] ¡Sergio, ya! ¡Quietos! ¡Ya!

Voy a investigar de dónde procede esta noticia.

Y como me entere de que alguno de los dos está detrás,

tendrá que enfrentarse conmigo. ¿Estamos?

- ¡Sergio! - No.

[portazo]

No, no. Si no digo que vengan a Barcelona.

Voy a buscaros al pueblo. Sí, a usted y a los críos.

Yo lo que digo es otra cosa. Que no, que yo...

- Se me cae el teléfono. - ¿Con quién hablas?

- Con mi suegra. - ¿La abuela?

¡Que tú no tienes abuela! No la llamo abuela.

- No, no. - Que tengo mucha hambre.

Un segundito. El desayuno, vas a la cocina y te lo haces.

- Así que venga. - Muy bien.

- ¿El qué? Si no le digo eso. - ¿Con quién hablas?

Mi suegra se quiere traer a los críos para ayudar con la mudanza.

- Pues tampoco es mala idea. - No le haga ni caso.

- ¿Y cuándo se desayuna? - Otro. Manolito prepara el desayuno.

- Ah, vale, venga. - Sí. ¿El qué?

¿Mañana? Mañana voy a buscarla a la estación. Venga, adiós.

- ¡Jovar! - Primo, no te pongas así.

Si ya lo sabes, solo quiere cotillearte la casa.

- Cuanto antes, mejor. - Sí.

- [MANOLITO] No, no, no... - [AMBOS] ¡Manolito!

- [JONÁS] ¿Qué haces? - ¡Cuidado!

[frases entrecruzadas]

- ¡A la basura, a la basura! - ¡Basta!

Pero bueno, cuidado.

Primer día y primer caos.

[JONÁS] Si vamos a vivir juntos, tenemos que marcar unas normas.

[PEDRO] Muy bien dicho. Unos tanto y otros tan poco.

¿A qué viene eso? No iba ni a tomar tostadas.

Tostadas no, pero armarios todos. No has dejado ni uno libre.

Si casi no tienes ropa.

- Yo tengo muchísima. - Serán pijamas,

porque, aparte del uniforme, lo de quita y pon.

No es ropa mía.

¿Y de quién es?

Da igual, yo quiero un armario.

- Va, mira. - ¿Qué?

Pones cinco normas y yo cinco más.

- El armario del pasillo para mí. - Escríbelo.

Oye, ¿y yo qué? ¿No pongo normas en esta casa?

Ve a por pan, que está churrascado.

¿Nosotros éramos así cuando éramos pequeños?

O peor.

- Manolito. - Buenos días.

Voy a comprar pan, por si...

- ¡Inés! - No, Manuel, no necesito nada.

- Gracias. - Déjame pasar, por favor.

- No es buena idea. - Llevo desde ayer

- tratando de localizarla. - No quiere hablar contigo.

Déjame intentarlo al menos.

Por favor.

- Pasa. - Gracias.

[MANOLITO] Hola, mi amor, ¿cómo estás?

Si estás así por lo que pasó ayer con Lourditas...

¿Lourditas?

¿Y qué me dices de Inesita?

Era el primer día en la escuela y quedaste en recogerme.

- El primero. - Se me fue el santo al cielo.

Es lo malo,

la cara de tonta que se me quedó al esperarte.

Con la ilusión que me hacía y tú pelando la pava con otra.

No pelaba la pava, la ayudaba con unas fotos.

Tú habrías hecho lo mismo. No te pongas así.

Mira, Manuel, en Alemania lo hacías cada día, como todos los novios,

pero desde que hemos venido no sé lo que está pasando.

[LLORA]

Mira, yo lo he dejado todo por ti, Manuel. Todo.

Y por ti llevo buscando trabajo durante meses como una loca

para que no te separes de tu padre.

Y me haces esto.

Tienes razón.

Soy un canalla, un insensible, un cretino y no te merezco.

- Pues eso es verdad. - Es verdad.

- Pero me tienes que perdonar. - Manuel, no sé.

Perdóname, por favor.

Inés, perdóname, porque si no me perdonas,

- mi vida no tiene sentido. - ¡Eso no lo digas ni en broma!

Entonces, ¿me quieres?

Pues claro que te quiero, si no, no estaría llorando.

Esa es la pena que tengo contigo.

Entonces, ¿me perdonas?

- No vuelvas a hacérmelo en tu vida. - En la vida.

Y tú no me llames Manuel así de seria, que me asustas.

Vale.

[en alemán] Te quiero.

[en alemán] Te quiero.

- [CLARA] ¿No hay asiento en ningún vuelo? - Para hoy, no.

Paloma, ¿no te lo estarás inventando?

¿Cómo me lo voy a inventar, Clara?

[PALOMA] ¿Qué esperas, con tan poca antelación?

- [CLARA] Mírame los trenes. - ¿No huirás?

- Chicas, ya estoy instalada. - Una que viene y otra que se va.

- [MARIE] ¿Qué pasa? - Pues que se vuelve a Madrid.

¿De verdad? ¿Por qué?

Pero no te preocupes.

Que nos va a echar de menos y vendrá a vernos.

O vendréis vosotras.

Se me ocurre algo. ¿Por qué no hacemos una despedida

- en mi casa esta noche? - [PALOMA] Eso sería maravilloso.

Clara, qué aguafiestas. Quién te ha visto y quién te ve.

Está bien. Hoy, noche de chicas.

- Pero búscame un billete. - Hecho.

[PALOMA] Qué bien. ¿Y tienes tu casa bien?

[PALOMA Y CLARA HABLAN]

- Elena. - [ELENA] Hola.

Estaba esperando a Sergio para avanzar con los biquinis,

pero todavía no ha llegado.

Sí, supongo que se lio en la fiesta más de lo debido.

También te invitaron, ¿no? Sí, pero se me complicó la noche.

Bueno, a mí me pasa de vez en cuando.

Si quieres, entra y vamos avanzando tú y yo.

¿No te quedabas al margen?

¿Pasas o no pasas?

Hasta luego.

- ¿Qué me traes? - Bueno...

Este es el muestrario internacional. Mira.

Estos tres colores

se venden prácticamente en todos los países.

Gran parte de su éxito es por su hechura

y también por el color. Eh...

¿Pasa algo?

- No. - Ah, no sé,

- es que como me iras así... - Ah, no, no.

Pensaba que tenemos la misma barra de labios.

Seguramente tenemos más cosas en común.

- ¿Tú y yo? - Sí.

Lo dudo.

A ver, vamos a centrarnos en el trabajo.

Sí.

[ELENA] Este es un catálogo más completo para que valores lo que tenemos en stock.

[CLARA] Ya.

Estos tejidos no son lo bastante buenos para Velvet.

Si lanzamos una colección de baño,

necesitamos género de una gama alta, no unos simples algodones.

Dispararía los precios.

¿He hablado yo de dinero?

Mira, en Velvet hacemos las cosas a lo grande.

No quiero un biquini más.

Quiero que inglesas, francesas y alemanas

vengan a España comprarlos,

porque aquí la moda que hacemos es única.

Al final, has apostado por él.

Lo mismo digo.

¿Cómo?

[CLARA] No, no, no.

Me parece fascinante haber dejado a alguien plantado en el altar

y presentarse a hablar de negocios como si nada.

¿Te doy explicaciones a ti cuando él no me las ha pedido?

[CLARA] No, no, por Dios, no.

Es más las sensación de fastidio por ese tipo de mujer caprichosa

que tira por tierra el trabajo de las demás para hacernos valer.

- Me... - Ya.

Mira, yo no sé qué tienes contra mí,

pero esto no tiene sentido. Si me perdonas...

¿Qué te ha pasado?

He tenido que entrar por detrás. La puerta está llena de periodistas.

- Menudo escándalo. - ¿Y ahora qué hacemos?

Nosotros callados, que no es asunto nuestro.

Si don Emilio estuviera...

¡Sshh! Eso ni se respira.

Aquí hablan de adulterio.

Nadie sabe nada más. Así que tú a lo tuyo.

- A lo mío, que es el flamenco. - Yo a lo mío. Debo preparar el nido,

que vienen hoy los mellizos.

- ¿No me digas? - Sí. Al parecer,

viajan con todo el equipaje de doña Concha Piquer.

- Todos los armarios son pocos. - No es ropa de los críos, es...

- Cosas mías. - ¿Tuyas?

¿Cambiarás de look?

Uy, yo eso del look, no, no. Yo estoy muy bien como estoy.

Bueno, sí,

con el uniforme de Velvet, muy bien. Pero en tu día a día,

¿qué tienes? Un traje. Y trabajas en la moda.

Ampliar el vestuario no te vendría mal.

- Estás pidiendo un cambio de look. - El pelo.

- Y los zapatos. - No me liéis, estoy muy bien.

- No, por favor. - Estás muy bien, pero ¿para qué?

¿Para enamorar a una pasiega?

Vamos a ver.

Tráeme la carpeta que tengo encima de la mesa.

- No, Jonás, que yo estoy muy bien. - [JONÁS] Podrías estar mejor.

[MARIE] Si se pone tacón, le acompaña.

Y si no se pone tacón, pues un dobladillo

y allons enfants de la patrie.

- ¿Qué tal va tu mudanza? - Pues terminada.

¿Terminada? Qué barbaridad.

- Tendrías que ver la nuestra. - ¿No va bien?

Bueno, no va. Ni bien ni mal, no va.

Entre que somos muchos, no nos ponemos de acuerdo,

- se nos queman las tostadas... - No, bien no suena.

Pero si necesitáis ayuda, ya sabes dónde estoy.

Hombre, con el lío que tenemos en la cocina

igual es buena idea que salgamos a cenar juntos.

- Tú y yo, me refiero. - ¿Hoy?

¿Y qué te parece mañana? Hoy vienen Clara y Paloma

- a tomar algo a casa. - Noche de chicas.

Eso es.

D'accord. Mañana.

Perfecto.

- Pedro, por favor. - Bueno, pero...

El de la carpeta. A buenas horas, mangas verdes.

Es que la quiero.

[RAÚL] ¿A quién?

¿A quién va a ser?

A la plus belle femme de París.

[RAÚL] ¿A qué esperas para declararte?

[RAÚL] Lo sabe todo el mundo, menos ella.

Es la mujer de mi vida.

¿Tanto se me nota?

No, qué va.

Si se me nota tanto y ella nada, es que no le gusto.

Mira, esto para ti.

[RAÚL] Jonás, ¿tú has visto cómo te mira?

Deja de enredar tanto la madeja y lánzate.

- ¿Esta noche? - [RAÚL] Esta noche, perfecto.

No puede, señor De la Riva. No te puedes precipitar.

Pero ¿qué precipitarme? Llevo tres años anhelando

el aroma de su perfume.

Mira, esta noche hay fiesta de chicas.

Me presento con cualquier excusa y se acabó.

Perfecto. Fiesta de chicas. Qué divertido. Estarán relajadas.

Superrelajadas. Me voy a trabajar.

[vehículo acercándose]

¡Es él, es el coche de Godó!

[PERIODISTA] ¿Qué hay de cierto en lo publicado, Sr. Godó?

[PERIODISTA 2] ¿Cuándo supo que Sergio no era hijo suyo?

[PERIODISTA] ¡Señor Godó, por favor!

[CLARA] Es mejor que te centres en el trabajo y que no te preocupes.

Bueno, yo no comparto ese criterio.

[CLARA] Es que tu criterio y el mío no tienen nada que ver.

- ¿Ocurre algo? - No.

No.

[llaman a la puerta]

Adelante.

Está aquí el señor Godó.

[CLARA] Que pase.

- Mis chicas favoritas. - [SERGIO] ¿Qué haces aquí?

Te hacía en la presentación de Petrogal.

- Te echamos de menos anoche, Clara. - Lo siento.

Es que estaba preparando mi vuelta a Madrid y tenía que organizarme.

[SERGIO] ¿Perdón?

- ¿Qué es eso de que te vas a Madrid? - [GODÓ] ¿Cómo es posible?

- Si aquí está todo por hacer. - Yo vine para arrancar la sucursal

y la dejo en buenas manos. Debo volver.

[CLARA] Tengo mucho que organizar en Madrid.

Pero vamos a ver,

la colección de biquinis

- aún está por diseñar. - [CLARA] ¿De biquinis?

Ah, sí, es que hablé ayer con Elena

- y la idea me parece fascinante. - [CLARA] Sí,

pero todavía está en una fase muy prematura.

[ELENA] No tenemos mucho que hablar.

Quiero decir, contigo, porque si te vas... ¿Cuándo te vas?

Bueno, ¿por qué no nos reunimos y lo dejamos todo aclarado?

Por supuesto.

Id pasando, os acompaño. Y ahora me reúno con vosotros.

- [PALOMA] ¿Y a qué hora vamos? - [MARIE] A las nueve.

[golpes]

¿Estás bien?

- Esa bruja se mete en todo. - [MARIE] ¿Quién?

Elena. La tiene atravesada desde el principio.

- Aunque tiene un estilazo. - Sí. Tiene estilo

para aprovechar su relación con los Godó y trepar.

Hombre, Clara, trepar, trepar, no sé si sería la palabra.

- Piensa que ellos antes eran familia. - Casi familia, de familia nada.

Pues una cosa,

si tan segura estás de que se aprovecha de la familia Godó,

ya tienes otro motivo para quedarte en Barcelona.

- ¿Nos traes unos cafés? - El de Elena con arsénico.

Uy, esta chica me gusta.

Le he dado a Paloma la dirección. ¿A las nueve?

- Perfecto. Allí estaré. - [MARIE] Bien.

Si no me detienen antes por homicidio.

[MARIE RÍE]

[GODÓ] No dejas de sorprenderme, Elenita, incluso aquel fatídico día.

Se han perdido las costumbres de esperar a que estén todos para empezar.

[GODÓ] Lo siento, Clara. En cualquier caso, estabas

al corriente de los detalles, ¿no es así?

[CLARA] Muy bien.

Yo no sé cuál será vuestra opinión, pero ya le he explicado a Elena

que el problema es la calidad de los tejidos.

Esto no está a la altura de Velvet.

- [GODÓ] ¿No? - No.

Yo pienso que si vamos a apostar, hay que apostar a lo grande.

No nos quedemos a medias tintas. Si va a ser la primera colección de baño,

recordemos que nuestras clientas compran alta costura.

No sé si serán ellas las que sucumban al biquini.

[CLARA] Ya, yo tampoco.

Pero aun así, si queremos apostar,

hay que hacer una colección de nivel.

Si no, no merece la pena.

Me da mucha pena

que teniendo las ideas tan claras te bajes del barco ahora.

Pero afortunadamente, Sergio sigue al mando.

Y con su buen gusto y mi experiencia, podemos conseguir el éxito.

Elena, eso no va a ser suficiente.

Ahora mismo, Clara es imprescindible en Velvet.

Te necesitamos, Clara.

Y a mí personalmente me encantaría que liderases esta colección.

Entiendo que eso está bajo mi responsabilidad.

[SERGIO] No. Tú nos has traído la marca más prestigiosa de Europa,

pero Clara ha conseguido que Velvet siga siendo un éxito

sin Ana al frente.

[SERGIO] Y creo que nadie conoce a las clientas como ella.

[SERGIO] Quédate, Clara.

Además, las dos juntas vais a hacer un gran equipo.

Reconozco que últimamente Sergio y yo no estamos de acuerdo en nada,

pero en esto estoy totalmente de acuerdo.

¿Qué me dices?

[RAÚL] Buenos días. Dejemos descansar el carboncillo

y seguiremos dibujando en otro momento,

porque hoy saldrán a la arena.

No me miren así,

un buen diseñador conoce sus materiales y sus técnicas,

pero un diseñador excelente conoce

a sus clientas. ¿Qué mujeres entran en Velvet?

¿Cuáles compran? ¿Qué compran?

¿Qué están buscando?

Y sobre todo,

¿qué comprarían si se lo ofreciéramos?

[NICO] Anticipar lo que aún no saben que van a querer.

[RAÚL] De eso trata el ejercicio de hoy. Van a conocer a sus clientas.

Observen, sonrían, pregunten,

gánenselas y, sobre todo,

descubran sus anhelos.

¡Síganme!

Manuel.

Tengo aquí unos anillos, y seguro que alguno de ellos

- le convence. ¿O no? - Manuel.

Manuel.

[MANOLITO] Son bonitos y a buen precio.

Nada, ¿no?

- ¿Qué pasa? - [INÉS] De la Riva nos ha puesto

- un ejercicio imposible. - Yo te ayudo. Dime cómo.

Debo saber qué quieren las clientas, qué buscan, todo eso.

No sé lo que quieren cuando hablan, como para saberlo cuando callan.

No me digas eso, que me da algo.

Cuando entran, ¿vale? Piensa en la primera imagen de ellas.

¿Qué es lo que ves de ellas?

Manuel.

- Manuel, mi amor. - Sí.

Un segundo.

Cuando entras en Velvet, cuando entras en la galería,

¿qué vas buscando? ¿Qué es lo que más te gustaría?

No, mejor, cuando me ves, antes de que te diga nada,

¿qué es lo que más deseas que te puedo dar?

Algo así.

Racial sí, rancio no. Quiero que en cada fotografía

esté el espíritu del flamenco, pero estilizado...

- Hola. - Hola.

Perdonad que os interrumpa. Necesito que hablemos.

A partir de esto, espero vuestras propuestas

a primera hora.

- ¿Y yo qué? - [ENRIQUE] Tú a trabajar también.

Elige entre los forillos de abajo los que más te gusten para la Cortés.

[ENRIQUE] Vamos.

¿Esto es lo que estabas esperando?

[ENRIQUE] ¿No pensarás que tengo algo que ver?

[GODÓ] Ya sé que no.

Pero querías que trabajáramos juntos. Esta es la ocasión.

Tú dirás en qué puedo ayudarte.

Tengo muchos enemigos, Quique.

No se llega tan alto como he llegado yo

siendo un alma caritativa.

Suena familiar.

¿Qué hay de cierto en eso?

Si quieres que te ayude, debo saber si estoy

ante el mártir de un bulo

o ante el mayor cornudo de España.

No te voy a consentir que vuelvas a repetir eso.

Mi ex mujer me abandonó por un tenista inglés.

Inglés.

Necesito crecer.

Quiero hacer la campaña más grande que jamás se haya hecho.

Dale la vuelta a esa situación y que ese titular

acabe convirtiéndome en alguien más grande aún.

Muy bien.

Pero para conquistar España, primero tienes que conquistarme a mí.

¿Qué saco yo de todo esto?

Dinero, Quique, mucho dinero.

Y está muy bien el dinero, pero no basta.

- ¿Qué necesitas? - Lo mismo que tú.

Poder.

Catalana, Bruguera, Seat, Danone...

Las mayores cuentas catalanas de publicidad.

No tienes escrúpulos.

Plantearme algo así en un momento como este...

Vamos, tú hubieras hecho lo mismo.

Muy bien.

Esas puertas solo se te abrirán

cuando mi campaña personal sea un éxito.

- Y lo será. - Eso espero.

Salud.

[teléfono]

[RECEPCIONISTA] Señor Lagasca,

siento no poder comunicarle, pero no contesta nadie.

Sí, por supuesto.

Deme un momento y tomo nota del mensaje.

Se lo daremos en cuanto venga.

[música alegre]

- Por las apuestas correctas. - [PALOMA] ¡Por la amistad!

Y por el amor.

Estoy tan contenta de que decidas quedarte...

- Sí. - Es que reconozco que me he picado,

no permitiré que esa se quede al mando.

Uy, menuda es Clarita.

Tú y yo, mejor de amigas que de enemigas...

Oye, que ya me he confesado.

Que ahora te toca a ti, Marie, cuéntanos, cuéntanos.

Pero ¿por qué has decidido quedarte, si tú tenías todo en París?

Eso, eso.

Bueno, a ver, es que estoy enamorada de Jota.

¡Te lo dije! ¡Te lo dije! ¿A qué esperas para decírselo?

Creo que no le gusto.

- No, qué va, qué va. Nada. - [MARIE] No.

Tiene tiempo para decir algo y no dice nada.

Eso les viene de familia. A los Infantes les cuesta decidirse

lo que yo te diga. Chicas, gracias por esta noche.

- Por más noches como esta. - Sí.

Y por los hombres, que nos complican la vida, pero nos divierten.

- [PEDRO] Primo, ¿me puedes...? - Calla.

[PEDRO] Que todavía tenemos que poner

el cartel de bienvenidos para los "mellis", hombre.

[JONÁS] Menuda fiesta tienen. ¡Y nosotros inflando globos!

Primo, por favor, conociendo a Marie,

yo la veo muy recatada.

Yo me la imagino en salto de cama,

poniéndose cremas, bebiendo licores...

Qué imaginación... Cuando las mujeres

hacen una fiesta así, hablan de sus cosas...

[música en el piso de abajo]

Pues yo creo que han cambiado de tema ahora.

- Yo no me voy a quedar con la duda. - ¿Cómo?

Ahora mismo voy a verlas. Dije que me declaraba hoy.

[PEDRO] No te declares. Hazlo si quieres, pero te digo una cosa:

si yo estuviese en salto de cama, no te abriría.

- Eso ya lo veremos. - [PEDRO] ¿Cómo?

Pero...

[portazo]

[música a todo volumen]

[llaman a la puerta]

[CLARA] ¡La Policía!

Pues a mí me encantan los uniformes.

- ¿Hay más champán? - [CLARA] ¡Baja la música!

- Ay, ¿qué hacemos? ¿Qué hago? - Abre la puerta, es tu casa.

- Vamos. - Sí.

Madre mía, que Marie se ha bebido hasta el agua de los floreros.

- Jonás. - Marie.

¿Qué haces aquí?

Bueno, que oí un ruido y creí que necesitabas ayuda.

No, estamos bien, sí.

La... la música,

- qué música. - Buena música. Gracias.

No, no, Marie, evidentemente, no estoy para ser comentarista.

A ver, yo lo que quiero, que llevo tiempo,

y mucho tiempo queriendo, queriendo y...

- Sí. - Y no puedo.

Y ahora digo: "Ahora sí que puedo".

Y yo lo que quiero es...

- Sí. - Sal.

Sal.

- Sal. - Sal.

Sal, sal,

para la vida, porque la vida sin sal es muy sosa.

¿Ahora?

- Si tienes un poquito... - Pues...

...voy a por ella.

Voy a por ella.

Ahí la tienes.

- Gracias. - Sí.

- Marie... - Sí.

Que... que...

Que siga la fiesta.

Gracias.

- Venga. - Adiós.

[AGUJA] ¡Paso al arte!

¡Olé!

Pues sí, es cierto.

¿Nos confirma que Sergio no es hijo del señor Godó?

Pero ¿qué dice este gachó?

Aquí no se habla de más hijos que el de mi padre.

Estamos aquí por el nuevo espectáculo de la Emperatriz.

¡La más grande, mi hermana! Ahí está.

Que estrena en el Olimpia del París de la Francia.

Espere, Carmela, ¿qué más nos puede contar?

El vestuario me lo hará Raúl de la Riva,

- otro grande, como yo. - Y "el Jota", que tampoco es manco.

Y espere. ¿Cómo se llamará el espectáculo, por favor?

Tronío.

Esta vez voy a llevar el flamenco a lo más grande.

Ahí es "ná".

- [PERIODISTA] ¿Y bailará sola? - No hay más preguntas.

[PERIODISTAS] ¡Por favor, Carmela! Carmela, una pregunta más.

[AGUJA] Buenos días,

maestro.

[RAÚL] ¿Qué haces aquí?

[AGUJA] He venido a que me tomes las medidas.

Para el traje.

No.

Quiero decir, que en 20 minutos tengo una clase,

me es imposible.

¿Cómo vienes solo?

- Nunca vienes solo. ¿Tu séquito? - Vengo solo para que me prueben.

Y "sequito",

"sequito", nunca.

Porque tú

me vas a probar.

¿O no?

Es lo que te estoy intentando explicar.

Que en 20 minutos vienen mis alumnos y no puedo...

Bueno, en 20 minutitos algo se podrá hacer,

digo.

Bueno, espérame en el probador de las galerías.

Voy a por algo de ropa, a ver qué puedo hacer.

- ¿Eh? - "Hechi".

- Salud. - Venga.

"Hechi".

- Dale ahí. - Paso.

"Hechi".

Hechicero.

Ya te contaré yo qué se puede hacer, figura.

[RAÚL] Por ahí.

Hechicero.

Ahora se cree que soy un toro.

No me gusta.

No me gusta.

Sí, me gusta.

Sí, ah.

Pero no me gusta que me guste. No me gusta que me guste.

Es todo lo que he podido encontrar en la hemeroteca.

¿Ahora te vas a dedicar a la política?

No. De momento.

¿Y para qué quieres todo esto?

Me gusta que te intereses por mi trabajo.

Qué guapo era Kennedy.

El líder perfecto: carisma, credibilidad, elegancia...

Fíjate en lo armónica que era su cara.

Eso crea confianza.

Ahora lo entiendo todo.

¿Puedo irme ya?

¿Tú sabes que hay gente que pagaría por estar a mi lado aprendiendo?

Pues enséñame qué estás haciendo,

que me tienes de un lado para otro y bastante es tener que estar aquí.

¿Te importaría implicarme más?

Tengo en mis manos poder salvar a un hombre de hundirse en el barro.

Interesante.

Sin duda, en eso tienes experiencia.

En sobrevivir al barro, quiero decir.

[ENRIQUE] Había pensado que intentábamos construir algo.

Si gano esta campaña,

voy a tener acceso a las cuentas más importantes del país.

Así que aunque solo fuera egoístamente, deberías interesarte.

Discúlpame. I'm so sorry.

Perdona.

¿Y quién es él?

Sería maravilloso que tu entusiasmo por ser padre hubiera sido el mismo

que muestras por tus campañas.

Me voy abajo, a preparar los forillos que he escogido.

Espera.

¡Lourdes!

Lourdes, espera.

Te he traído un poco de todo, para comprobar qué talla tienes,

diría que la 40.

Hay que ver qué es lo que mejor te sienta

y también con qué estás más cómodo,

porque no solo tengo que crear algo que te siente como un guante,

sino que puedas bailar con libertad.

¡Ay, madre mía!

¡Oh!

- Por eso te llaman el Aguja. - ¡Ea!

- Vivan los ojos que valen "pa" ver. - ¿Qué haces así vestido? Digo, desnudo.

[AGUJA] ¿Cómo vestido? No me voy a probar vestido.

Entre desnudo y vestido

existe el higiénico reino de la ropa interior.

Quita, quita, yo no uso de eso, que me oprime.

Esto es un alma libre.

Y tanto que libre...

Pero estas son unas galerías de categoría.

Aquí optamos mucho más por la sugerencia que por la ostentación.

Anda, métete ahí dentro y pruébate esto.

Como tú digas, maestro.

¡Alberto, canalla!

Ahora entiendo todo.

¡Qué exageración!

[MANOLITO] Tío Jonás.

- Tío Jonás. - ¿Qué?

Espere un momento, por favor.

Me tiene que ayudar con una cosa.

- ¿Ha pasado algo? - Sí. Ha pasado y mucho.

Llevo muchos días sin pegar ojo

con una angustia enorme en el pecho por... Inés.

- Embarazada. - No, peor.

- Mellizos. - No.

- Pues arranca, porque me da algo. - Sí.

Yo me vine de Alemania con ella para formar una familia,

- para casarme, porque la quería. - Un momento.

- ¿La querías? ¿No la quieres? - Por encima de todas la cosas,

pero es que no me quiero casar con ella.

¡La madre que te parió! Pero ¿tú te lo has pensado bien?

No lo sé.

Sé que es buena, cariñosa y la mejor madre para mis hijos,

pero yo para casarme necesito

- sentir algo más. - ¡Madre del amor hermoso!

[MANOLITO] Es que no sé qué voy a hacer.

Manuel, el toro por los cuernos.

Eso siempre. El toro por los cuernos.

Anda.

Así que es verdad que te vas.

¿Y tú qué?

¿Te vienes conmigo?

No bromees.

Entiendo que te vayas,

pero pondrás en evidencia a la familia.

No bromeo, mamá.

Ya has visto lo que dicen mis hermanos de mí:

que no soy un Godó.

Pues ya está.

- Esta ya no es mi casa. - No digas eso.

La vida rara vez te da una segunda oportunidad.

Y si me la da, no la desaprovecharé.

Ya. Y eso incluye también a Elena.

No te bastó con que te dejara plantado delante del altar.

Esta vez es algo estrictamente profesional.

¿Eso lo crees o lo quieres creer?

La otra noche vi cómo la besabas.

Elena ha sido la mujer de mi vida.

Y todos nos equivocamos.

- A lo mejor merece otra oportunidad. - O no.

¿Qué es esto?

Si no lo sabes tú...

[GODÓ] He invitado a la prensa a tomar un café.

Es evidente que esperan una respuesta por nuestra parte.

Y yo, en la paz de mi hogar y rodeado de mi familia,

se la voy a dar. Eso te incluye a ti, Sergio.

Quiero que te quedes.

No he sido convocado a este paripé y lo tengo todo listo.

- Lo siento, me marcho. - No puedes marcharte, Sergio.

La prensa te ha visto y tu ausencia daría credibilidad a lo publicado.

- Mamá... - Espera. Eduard...

¿Qué tienes en la cabeza?

Saldremos ahí fuera y tomaremos un café.

Les diremos que todo es falso

y que tú eres mi hijo.

Desde que naciste he estado a tu lado,

lo mismo que he hecho con tus hermanos,

tratando de educarte y formarte

para ser digno heredero del apellido Godó.

¿No es eso ser padre?

Tenemos que desmentir la noticia.

Cuando lo haga, espero tenerte a mi lado.

Bueno, eh...

Creo que está un poco

ceñido de más. Dudo que

puedas moverte con comodidad.

¿Qué? ¿Cómo me muevo?

[TARTAMUDEA] Muy bien.

Pues no has visto "ná".

[CARMELA] ¡Rafael! ¡Rafael!

¡Carmela, aquí!

Donde hay fuego.

¿Qué?

- ¿Cómo va la cosa? - [AGUJA] Ya lo tenemos todo

casi arreglado. ¿Verdad, maestro?

Eh... Hay...

Hay que afinarlo más, pero vamos bien, vamos bien.

Pues que corra el aire, que le toca a la Emperatriz.

Bueno,

ya que no viene Sergio, te lo enseñaré.

¿No?

Mira, te he traído algunas revistas

para que veas algunas campañas de otros años.

Velvet no copia campañas.

- Somos ejemplo de innovación. - No, no.

Solo son ejemplos.

Demasiado convencional, ¿no?

Clara...

¿Podríamos relajar un poco esta situación?

Porque tengo grandes ideas sobre quién podría ser la imagen.

- Pero si no normalizamos esto... - Velvet elegirá

a la persona que mejor encarne su estilo.

[intercomunicador]

Paloma, estoy reunida.

[PALOMA] Es Sergio, es importante.

Sí. Pásamelo.

[teléfono]

- Sergio. - Clara, lo siento, pero no podré acudir.

- Si te estamos esperando. - Ya.

Ya, ya lo sé,

mi padre ha convocado una rueda de prensa.

- ¿Cómo una rueda de prensa? - ¿Qué pasa?

Quiere que lo desmienta.

No, no, no, Sergio. No tienes por qué mentir sobre tu origen.

- Tú sé tú mismo. - Pero ¿qué estás diciendo?

¿Me dejas hablar un segundo?

Por favor.

Sergio, soy Elena. Antes de hacer nada, piensa en tus negocios.

- ¿Elena? - Menuda estupidez. Sergio...

- Clara. - Piensa en ti.

Piensa en ti. Olvídate de los negocios.

- ¿Qué tonterías dices? - ¿Cómo?

- ¿Te importa? - No.

Sergio, Sergio, cariño, van a empezar.

Chicas, os tengo que dejar.

¿Sergio?

Ha colgado.

Tú no conoces de nada a Sergio, no sabes nada de él.

¿Cómo le dices lo que hacer?

No le digo lo que hacer, eres tú quién no le conoce.

Mira, mejor vamos a hacer una pausa antes de continuar.

Sí, mucho mejor.

¿Todo bajo control?

Espero no arrepentirme de haberte hecho caso.

Yo también lo espero. Recuerda: tono serio,

algún gesto de camaradería con tu hijo

y no muevas mucho la manos.

[preguntas entrecruzadas]

Buenos días.

Gracias por asistir.

En esta casa

acostumbro a invitar a gente cuando tenemos algo que celebrar,

pero esta ocasión es especial.

No por ello vamos a dejar de tomar champán.

No se pueden ni imaginar

el dolor que ha sentido esta familia

al levantarse ayer con semejante titular.

Porque sí, y lo siento, señores,

además de empresario, soy persona

y tengo una familia.

Ahí la tienen.

Tres hijos maravillosos y una esposa que no me merezco.

La verdad es que estoy acostumbrado a que gente interesada

intente hacerme daño

para perjudicar la buena marcha de mis negocios.

Pero el titular que se publicó ayer

no mancha mi buen nombre,

sino el de mi esposa.

Ella, que ha bebido los vientos por mí

y por todos los de esta casa,

¿la creen ustedes capaz de semejante cosa?

Esta cita habría resultado conmovedora,

y le felicito por el champán,

pero resulta que el titular que ayer publicó mi cabecera,

lo filtró alguien con el apellido Godó.

¿Qué coño quiere decir?

Estoy hablando de Pau, Pau Godó.

- ¡No! - ¡Papá!

- ¡Papá! - Espera, espera.

- [ROSER] ¡Papá! - [SERGIO] ¡Un médico!

- [ROSER] Papá. - [MACARENA] ¡Eduard!

[ROSER] ¡Papá!

[SERGIO] ¡Suéltale, suéltale! ¡Un médico!

[SERGIO] ¡Pau, Pau! ¡Un médico!

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