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MERCADO MALIK
¡Ladrones!
¡Ladrones! ¡Maleantes!
- Una guitarra, ¡una! - Un jarrón a juego, ¡uno!
Un espejo antiguo, ¡uno!
¿Total?
- ¡Diez mil! - ¡Muy caro!
- ¡Nueve! Mi última oferta. - Ocho.
Las cuentas bien hechas, amigo.
Mariposa verde.
Colócate y haz la entrega.
Aquí Gus. Hago la entrega.
De acuerdo.
¡Frankie! ¿Qué te pasa?
Déjame. Soy experto en barriles.
- ¿Seguro que estás bien? - Sí, ya está.
Me has asustado.
Qué majos. A lo mejor es cerveza.
Una cerveza en barril de abeto con crisantemo.
Son flores bonitas.
Pero son tristes.
¿Cómo?
No quieren que abramos la discoteca.
- Igual ha sido un accidente. - Vamos a denunciar.
¡Si hay que dar, se da!
Hola, caballero.
¿Qué ocurre?
Nos han dejado esto en la puerta y nosotros no tenemos alcohol en casa.
¡Yo le habría dado!
ESTA NOCHE APERTURA
¿Y ese? Estaba roto, ¿no?
Frankie, ¿qué hago con esto?
Ponlo donde quieras.
- ¡Qué bonita! - No estaba mal de precio.
Mira mi espejo.
- Qué feo. - A currar.
Esta noche abrimos.
QUE CAIGAN LAS BRAGAS, NO LAS BOMBAS
¡Joder! El martillo y los clavos, ¡venga!
Dame un cigarro.
¿Está bien el proyector?
Un poco más a la derecha.
Oye, Frankie, no hay bodega.
- ¿Y qué? - Una discoteca tiene que tener bodega.
En mi edificio hay.
Aunque mi madre es portera.
- ¿Sí? - Sí, conserje.
Pero tenemos un cuartito.
Eso no es una bodega.
Tiene que haber bodega.
Vamos a buscar una. La encontraremos.
La entrada suele estar tras la barra.
Mira, ahí a lo mejor.
Puede ser.
Agujeros…
Están haciendo agujeros.
Agujeros…
Agujeros…
BLUE BIRD GARAJE
¡Jefe!
¡Agujeros!
Están haciendo agujeros. A golpes.
- ¿A golpes? - Sí.
- ¿Dónde? - En la bodega. Encima de nosotros.
Esta juventud…
Llevo dos años preparando este golpe. Miles de millones.
Mi golpe más importante.
Lo tenía todo previsto…
Meticulosamente previsto…
El lugar ideal, lejos de París.
Retirado, tranquilo…
El Blue Bird junto a un garaje abandonado con una rampa que baja a la bodega
que hay bajo esta casa, el 27. ¿Gus?
¿Por qué no compraste la casa?
No me la quisieron vender.
- ¿Quién? - Pues el muerto.
- ¿Qué muerto? - El padre del heredero.
- ¿Heredero? - El de la disco.
¡Basta!
No te limpies las uñas en mi cara, es asqueroso y antihigiénico.
Un heredero sin herencia ya no es heredero.
- ¿Lo entendéis? - No.
Sí.
Te he dicho que no toques mis vasos con esas manos.
Repletas de microbios.
Vais a ir a buscarlos
y les haréis una oferta.
Si no están de acuerdo, es su última oportunidad.
Allá ellos.
¿Entendido? No quiero más problemas.
Con nadie.
QUE CAIGAN LAS BRAGAS, NO LAS BOMBAS
Parad, muchachos.
¿Buscáis a alguien?
¿Quién está al mando aquí?
¡Da la luz!
- ¿Qué queréis? - Ver al jefe.
- ¿Para qué? - ¿Eres tú el jefe?
- Sí y no. - ¿Quién es, entonces?
Depende. ¿Quién lo pregunta?
Qué graciosos.
Aquí somos todos jefes.
Traemos una propuesta.
- ¿De qué tipo? - Honesta.
Bueno, vamos a escucharla.
Este local no encaja en el barrio.
Nos gusta este barrio.
No por mucho tiempo.
No nos gusta el ruido.
¿A quién?
¿Y a ti qué coño te importa?
Este local no encaja en el barrio.
Así que, venga, largaos.
¿Es Morelli?
Teme por sus clientes.
Tenemos cagaderos en el Blue Bird.
No te pongas nervioso.
Te devolveremos tu dinero.
¿Cuánto ha costado todo esto?
Quinientos billetes.
¿Y bien?
Métetelos por el culo.
Creo que es un buen precio.
Déjalo.
¿Y bien, chiquitín?
¿Lo intentamos?
Dejadnos, no molestamos a nadie.
Solo queremos pasarlo bien.
Vale, pero hacedlo en otro sitio.
Os hemos hecho una oferta,
no os la repetiremos.
Y ahora largaos. ¿Os queda claro?
Clarísimo.
No me das miedo. Ni tú…
- Ni tus esbirros. - Pobre.
¿Gus?
¡La cabeza!
Así, perfecto. Ahora, a la basura.
Qué rico está.
¿Cómo los atacas tú solo?
¿Con quién estabas tú?
REPRESIÓN DE LA EMBRIAGUEZ PÚBLICA
¿Atacáis a la gente en sus casas?
No nos hemos movido de aquí.
- No. - ¿Y eso?
- Una cuerda de la guitarra. - Muy gracioso.
Me vas a sacar un ojo.
- No seas idiota. - Rick.
¿Idiota?
¡Joder! ¡Estoy hasta los huevos de los "No seas idiota"
y de los "Por favor"!
¡Morelli no hace las leyes!
Nadie nos impedirá abrir esta noche.
- ¡Nadie! - ¿Nadie?
Un testarudo, un chulito, un cabezota.
Mucho mejor, me gusta.
Entonces, ¿abrís?
Sí, señor. Digo, comisario.
Tendréis autorización del ayuntamiento.
Tenemos todos los papeles en regla.
Perfecto. Enséñamelos.
Licencia, seguro, daños por agua, responsabilidad civil.
Identificación y cartillas.
Certificado de seguro, carné de conducir.
¿Tienes carné pero no pegatina de circulación?
- No tengo coche. - Ese no es motivo.
Lo comprobaremos todo en comisaría.
Oye…
O pasado mañana.
- ¿Te gusta? - No está mal.
Una pena que tengas que declararlo.
Llenaremos a diario.
Bueno, si es que abres…
- Ya lo verás mañana. - Me sorprendería.
¿Y eso? ¿Tienes plan?
Te olvidas de Morelli.
Es verdad, tienes problemas con él.
Tranquilo, te ayudaremos.
Oye, muchacho,
me has entendido muy bien.
Morelli es un tiburón.
Cuando ve pececillos, se los zampa.
Pero nosotros le daremos indigestión.
¿Tienes miedo de Morelli?
Yo, no. Pero por vosotros sí.
Gracias por preocuparte.
Es un asistente social.
- Un cura obrero. - Del ejército de salvación.
Perdonadme, me he equivocado totalmente.
Me hago viejo.
Es verdad, no tenéis nada que temer.
Morelli no está a la altura.
- Ciao. - Oye, estamos de broma.
Él no lo está.
Si se decide a echaros,
os echará.
- Si tú estás con nosotros, no. - Yo tengo cosas que hacer.
Muchachos, no toquéis a Morelli.
Saldréis perdiendo siempre.
Pero lo haremos a lo grande.
Buena suerte.
Esta es la tiara de los Borgia.
Actualmente está expuesta en el museo.
Solo los diamantes cuestan una fortuna.
Será el golpe del siglo.
Pero estará vigilada día y noche, jefe.
Mandarán policías, antidisturbios, cuadrillas.
Toda la parafernalia.
Por no hablar de la alarma electrónica
conectada con la comisaría.
¡Es verdad! ¿Lo ves, jefe?
Nadie…
Nadie tiene la mínima oportunidad de acercarse a la tiara.
Probablemente.
Pero nosotros la cogeremos.
¿Cómo? Es imposible.
La exposición termina en dos días.
El embajador de Italia llevará la tiara a Roma.
La guardarán en un cofre,
el cofre en un furgón blindado.
Mira esto, imbécil.
Y lo escoltarán hasta Orly.
Y ahí intervendremos nosotros.
- No puede ser. - Sí, Gaston…
Gaston ha construido una réplica del furgón blindado.
En el momento oportuno haremos el cambio.
- ¿Lo veis? - No, es…
- Sí. - No es posible.
- ¡Sí! Gaston, ¿está listo el furgón? - Casi. Los chicos nos han retrasado.
Bueno, eso da igual.
Les han precintado la discoteca.
Ahí has estado rápido, jefe.
Imbécil.
¿Y si los polis hubieran metido las narices en nuestros asuntos?
Nosotros no los llamamos, jefe.
Solo queda solucionar unos detallitos y estaremos listos.
No puede ser.
- ¿No puede ser? ¿Seguro? - Sí.
Con los detallitos seguro que todo va bien, jefe.
Vengo a ver a Morelli.
Me estás tocando los huevos. Es una discoteca, vuelve por la noche.
De acuerdo.
Dale mi tarjeta.
Que me avise.
No te preocupes, ya se lo digo yo.
- ¿Qué quieres? - 5000 dólares por la entrega de armas.
Pero no se entregaron.
Sí, a los pececillos y yo soy el que ha mordido el anzuelo.
Una auténtica pieza de museo.
Es lo único que he podido salvar de la entrega.
Una artimaña muy elaborada la tuya.
Recibes 400 000 dólares por unas armas ultra modernas,
y tú les das un lote de chatarra vieja.
Te las apañas para que la policía lo deje correr y yo cargo con la culpa.
Pero, lo que pasa, Morelli, es que mis culpas las elijo yo mismo.
¡Eva!
¡No me gusta que vengas!
Perdona, me he quedado sin manzanas para el zumo.
- Por eso… - No le quedaban manzanas…
Si hubiera sabido…
¿Saber qué? ¿Os conocéis?
De vista.
Hablamos de negocios.
Perdón. Espero volver a verte, Ric.
Me sorprendería.
El señor Benton se marcha de París.
Eso depende de ti, Morelli.
Si no acaban su trabajo, afectará a mi reputación.
Y si permito que me pasen por encima, afectará a la mía.
¿Cómo lo harás?
¿Destrozándome?
¿Cobraré antes mi pasta?
¿Quién se enfrentaría a mí?
Escucha, Aldo, me vas a pagar.
Activo el contador. Cuanto más esperes, más caro será.
Voy a acabar con tus trucos uno a uno.
Si te gustan los marrones, conmigo quedarás satisfecho.
Aquí estás a salvo.
Contigo sería la primera vez.
Ay, Ric.
No te imaginas cuánto me alegro de volver a verte.
- Ya me creía que… - ¿Que estaba muerto?
¿Qué te parece mi cadáver?
Todavía está caliente.
Deja que se enfríe, solo estoy de visita.
¿Por qué eres así conmigo, Ric?
Maracaibo, ¿no te suena de nada?
Sí, claro. Hacía calor.
Yo no me di cuenta.
Pescaba pececillos en el mar de las Antillas
gracias a ti.
- ¿A mí? - Sí.
Solo tú sabías que había cambiado el rumbo del cargamento,
la única que sabía de la cita.
Y se lo soltaste todo a Morelli.
¿Yo? ¿Cómo iba a hacerte eso a ti?
Tú sueñas.
Despierto…
"Oh, Ric, te amo.
Te adoro.
Te esperaría para siempre, siempre estaré aquí".
Y, cuando volví,
tú ya habías elevado el ancla.
Morelli no significa nada para mí.
Si se lo conté todo
fue únicamente para saber cuándo volverías.
Sí, con los pies por delante.
No podía saber que él quería acabar contigo.
¿Consigues llorar sin que se te corra el rímel?
No tienes remedio.
Me conoces como si me hubieras fabricado.
Eso no me hace más joven.
Sí, es verdad. No sabía si te la jugaría, pero sí que saldrías adelante.
Y que yo te sería útil a su lado.
En resumen, ¿lo has hecho por mí?
¿No me crees?
Muy bien.
Haz lo que quieras. Vete…
Siguen ahí.
¿Tanto de disgusta quedarte conmigo?
Es solo hasta que no haya moros en la costa.
Me disgustaría mucho si te pasara algo.
Están tardando mucho.
Se les paga para eso.
- Espero que bien. - Muy bien.
Bueno, me voy.
Espera.
Voy a ver.
Siguen ahí.
Es verdad, siguen ahí.
¿Dónde?
Aquí, como antes.
No te vayas, Ric.
Déjalo, corazón, es un error.
Lo nuestro se acabó.
Un momento de debilidad
que no cambia nada, puedes olvidarlo.
Jamás, Ricky.
Te dejo con tus recuerdos.
- Adiós. - Ciao.
Hasta pronto.
No te olvides de respirar mientras esperas.
¡Eva!
¿Eva?
¿Eva?
¿Eva?
¡Eva!
¿Eva?
Eva…
Me has asustado.
¿Ha venido la poli?
- ¿La poli? - ¿Y este desorden?
¿Eso? Ha sido Ric.
- ¿Lo has escondido? - ¿Yo?
- Te has asustado. - Qué tonto.
No levantaría ni un dedo por él.
- ¿Qué es esto? - ¿Esto?
Me ha mordido.
Parece que te ha gustado.
- Es un bruto. - Ya veo…
Solo le importa el dinero.
No es el único.
Bailaría sobre la tumba de su madre por dinero.
No conocía esa faceta suya.
Si no lo detienes arruinará tu plan.
- ¿Tú crees? - Estoy segura.
Te tiene completamente confundida.
- Necesitas un poquito de estimulante. - Gracias.
Hay que darle una buena lección.
¿Lo mandamos al hospital a que reflexione unos días?
Qué rico. Toma, pruébalo.
Exquisito.
Tengo una idea mejor.
Voy a hacerle el vacío.
Si Ric encuentra ayuda
dejaré de llamarme Morelli.
Toma, ya no te queda.
Mil dólares…
Es un dinero.
¿A quién hay que darle?
A Morelli.
Morelli.
Lo haría encantado, pero estoy de baja.
No me puedo mover.
Los de la Seguridad Social son muy estrictos.
Lo siento, Ric.
Por 3000 dólares,
¿serías capaz de beber agua durante 24 horas?
Lo intentaría.
¿Cómo se llama mi cliente?
¡Estás bebido!
Por 7000 dólares me haría marica.
¿A quién hay que darle?
- Jacqueline. - Pierrot.
- Barboute. - Ange.
- Delicado. - Espárrago.
- Marco. - ¿Esto es lo que tienes?
Las apariencias engañan. ¿Delicado?
Asustaría en el museo de cera,
la cosa es que Morelli no es un monigote de cera.
Y sus hombres no son un trabajo en cadena.
Son especialistas.
Se van a partir de risa con vuestros tirachinas.
Una pelea no es un congreso.
Hay que saber cuándo, dónde y a quién golpear.
- ¡A quién golpear! - ¡Y cuándo!
¿Cargamos una máquina IBM?
¿Y cuándo nos toca el biberón?
Tenéis razón.
No he debido trataros de cobardes.
No se hable más, y sin rencores.
No es leche, muchacho,
pero te refrescará las ideas.
Así aprenderás a no dar la mano a cualquiera.
¿Así defiendes a los tuyos?
Yo…
Tenemos que aprender.
¿Y bien?
Me has vuelto a pillar.
Los puñetazos no están mal, pero eso también es necesario.
Tienes razón.
Aún tienes trucos que enseñarme.
Lo pillas rápido.
Bueno, no tan rápido.
Vuestra discoteca tiene un valor de 50 000 dólares.
Vale. ¿Tienes comprador?
Sí.
Tengo comprador.
Está ahí.
Es el señor Ric Benton.
¿La conoces?
Un poco.
Y creo que sé por qué está aquí.
Escuchadla bien.
No hay nadie mejor que ella para engañar a alguien.
Para ella no hay límites.
Morelli le debe 50 000 dólares al señor Benton
por un trabajillo que le hizo.
No quiere dárselos y nadie ayuda a Benton a obligarlo.
Así son las cosas.
¿Trabajas para Morelli?
Trabajo para mí.
Vaya con tu amigo.
Qué va, el único amigo de Ric es él mismo.
Lo has conseguido. ¿Contenta?
Bueno, ciao.
Ay, Ric… ¡Espérame!
¿De verdad pensabas joder a Morelli con esos payasos?
- Aún lo pienso. - Morelli ha dado orden de liquidarte.
No es la primera vez.
- Me encanta tu optimismo. - Es necesario para estar contigo.
- Siempre tan agradable. - Así soy yo.
Estás volando demasiado bajo.
Usa las alas de vez en cuando.
Elévate un poco.
Pero… tengo miedo.
Tengo vértigo.
Es una pena, me caía bien Ric.
Claro, ha tenido un flechazo contigo.
Bueno, muchachos,
¿le regamos el jardín?
Toma, ¿quieres?
Mira lo que has hecho.
¿Lo que he hecho?
- Espero que Morelli te haya pagado. - No nos matarías gratis.
Tenéis ideas de bomberos.
- Si trabajara con él no estaría aquí. - Nunca se sabe.
Jamás te oculté que tenía mis cosas con Morelli.
No.
Entonces no ha cambiado nada.
Seguimos todos con nuestras mierdas.
Podemos matar dos pájaros de un tiro.
Bueno, vamos.
¿Dónde vas?
A joderles su discoteca.
¿Eso te devolverá la tuya?
No, pero me quedaré tranquilo.
- Tienes mejores cosas que hacer. - Te escucho.
Cambia eso por botellas llenas.
¿Y dónde encontraremos botellas llenas?
Pues donde están llenas.
CERVECERÍA IMPORTADORES
GRANDES VINOS Y CERVEZAS EL MEJOR CHAMPÁN
¿Reggie?
¡Soy yo!
Estamos solos y nos quedaremos solos.
Estoy harto de encontrarme contigo.
Así es como está planeado. Paga y me iré.
Me parto de risa.
¿Te ha parecido divertido?
¿Crees que me impresionas?
Era una simple muestra.
Hasta dentro de muy poco.
Más te vale parar el contador. La tarifa de noche es el doble.
- ¿Tienen reserva? - Claro.
- ¿Qué nombres hay? - Discúlpenme, pero…
No, discúlpanos tú.
- Pero… - ¿Tienes reserva?
- ¿Yo? - Sin reserva no hay mesa.
Pero ahí hay una.
- Pero… - Está pillada.
Sí, por nosotros.
Buenas noches.
- Mesa para el señor Duval. - Por supuesto.
- ¿Nos vamos? - Esperad.
Son clientes, que empiecen a comer.
¿Y bien, Ric?
Están en su casa, que empiecen a comer.
- Béatrice, ¿quieres bailar? - ¡Claro!
- ¿Me permite? - ¿Tú qué dices?
Como quieras.
¡Pues sí! ¡Me lanzo!
¿Señorita?
¿Vives con tus padres?
Mis padres viven conmigo.
- ¿Puedes poner algo más movido? - Vale.
¡Me encanta!
¡Lo siento!
Un poco de cuidado, ¿no?
Un poco de educación, ¿no?
- ¿Y esta quién es? - Está con ellos.
Oye, abuelita…
¡Habla con educación!
- ¿Y este quién es? - Está con ellos.
Es mi mujer.
No presumas tanto.
¿Y tú vas a presumir de esto?
No, señora…
¡Pero de esto, sí!
¡Albert!
¿Y de esto?
¿Y de esto?
¿Está bien frío el champán?
¡Te voy a dar yo a ti frío!
¡Mamá!
¿Y este quién es?
- ¡Mi hijo! - ¡Papá!
¡Me han pegado!
¡Ni hablar!
¡Toma!
Una discoteca muy escandalosa, ¿no?
- Sí, bastante. - Sí.
- ¿Nos largamos? - ¡Mamá!
- ¡Mamá! - ¡Cabrón! ¡Suéltalo!
- Mirad. - Esperad…
- Ven, cariño, nos vamos. - ¡Albert!
Señores, por favor…
¡Barboute!
Ven, pequeño, ven.
Vamos, ven…
Con cuidado, muchacho.
- ¡Arriba! - ¡Venga!
Qué cabrones.
- ¡Mata si no quieres que te maten! - ¿Profesor?
- ¿Orgulloso? - Sí.
Menos mal que estaba la vieja…
Tendremos que contratarla.
Me voy.
¿Te vas sin mí?
- Jacqueline, ¿nos vamos? - Sí, ya voy.
- ¿Vienes, Ric? - No, me quedo aquí.
- ¿Por qué? ¿Qué pasa? - Con Morelli nunca se sabe.
Pues me quedo contigo.
No necesito a nadie, ciao.
Me necesitas a mí.
Ya te llamaré…
- No tengo teléfono. - Pídelo.
¡Vale, ya lo pillo!
Eres un solitario.
Cuando te canses de estar solo no vendré a distraerte.
¡La virgen!
- Podría ser tu padre. - Es un hombre, no un crío.
No se desmaya si se le insinúan.
Te molesta que se resista.
¡Me enervas! Es porque sabe lo que quiere.
¿Puedo ir contigo?
¿No se va contigo?
¿Ves como es bueno? Se queda.
Es maravilloso, extraordinario.
Ve con él y déjame en paz.
¿Qué coño te pasa?
Estoy harta de tu Ric.
Ric esto, Ric lo otro.
Nos lleva al matadero, pero es un héroe.
Te molesta que no tontee contigo.
No sería difícil.
Inténtalo y nos reímos.
¿No se va contigo?
Menudo día…
- ¿Diga? - Ric no está en su habitación.
Búscalo. Apáñatelas, pero tráemelo.
¿Qué haces aquí?
Por poco… ¿qué quieres?
Vengo a hacerte compañía y así no te aburres.
Qué detalle.
- ¿Ric? - Dime.
¿No me ofreces una copa?
Estás en tu casa.
- ¿Y Frankie? - ¿Qué?
¿Dónde está Frankie?
No lo sé.
Además, me da igual.
- ¿Ric? - Dime.
Bésame.
Me gustan las mujeres decididas.
Los jóvenes de hoy en día no tenéis complejos ni problemas.
Eso me gusta. Trae.
Me gusta, sí.
Tranquila, bonita, has venido para esto…
¡No!
No puedo.
Querías que Frankie se cabreara conmigo.
Te falta malicia para eso.
¿Nos quieres ayudar?
- Sí. - Pues vete de aquí.
Deja que lo hagamos a nuestra manera.
Vale. Y ahora, vete a casa.
APERTURA MAÑANA POR LA NOCHE
Cuando se apague la luz, entráis.
Igual sospecha si te ve apagar la luz.
¿De qué?
Eso, ¿de qué?
No te pongas nervioso.
Tengo que hablar contigo, Ric.
Eva…
Bésame.
- ¿Ya? - ¡Vamos!
Enciende.
Enciende.
- Apaga. - Enciende.
- ¡Sí! - No.
Enciende.
La luz es la señal para los tíos de Morelli.
- Tengo que informarle. - Ya lo sé.
¿Cómo?
No has venido para deshojar la margarita.
Ay, Ric…
Pero me interesa ver a Morelli.
Tienes algo en mente.
No, en la cabeza.
- ¿Qué? - La tiara de los Borgia.
¿Quieres la…? ¿Quieres que yo…?
Descubras el itinerario exacto del furgón.
Ric, cómo nos entendemos.
- ¿Ya? - No hay tiempo.
- ¿Eso qué es? - Y yo qué sé.
Igual es un problema de corriente.
Vamos…
A Morelli no le va a gustar…
Está equivocado.
¡Por aquí!
Ya está bien la bromita. Largo.
Sabes cuál es mi tarifa.
Te daré la mitad. Y si no te sirve…
Si me ofreces la mitad es porque vale el doble.
Pero tengo prisa.
Acepto con una condición: deja en paz a los chicos.
¿Te pones sentimental?
Así es el contrato.
¡Está bien!
Tendrás tu dinero.
De acuerdo.
Pero no entiendo que seas tan complaciente.
Digamos que…
me viene bien.
Pero si tú no quieres…
No he dicho eso.
Hola.
Qué listo…
¿Estás bien, Ric?
Perfectamente.
- Déjalo. - ¿Qué?
Se acabó la guerra. Déjalo.
¿Lo habéis solucionado?
Sí, y tú harás lo mismo.
Yo voy a joderlo.
Podrás abrir la discoteca.
Es lo que querías.
Y a ti te ha dado tu pasta.
Lo que tú querías.
- Nunca te lo he ocultado. ¿Te molesta? - Me da igual.
- Dame eso, anda. - No.
- Tú te vas, yo me quedo. - No seas idiota.
Y que te jodan a ti también.
Te equivocas.
- Morelli está dispuesto a hablar contigo. - Sí.
Ellos te acompañarán al aeropuerto.
Pues nada.
No le guardes rencor.
Gracias a él, lo nuestro está arreglado.
Lo ha exigido así.
No te equivoques, es tu amigo.
Te tiene mucha estima.
Porque eres valiente.
A mí también me gusta.
No he sido amable contigo, pero me lo has devuelto bien.
Y ahora, si…
Si tus colegas se comportan, no habrá más historias entre nosotros.
¿Y los tuyos?
Yo respondo por ellos.
Bueno…
¿Sin rencor?
¿Charlie?
Mantenlo fresco.
Y coge su moto, la ha dejado fuera.
AEROPUERTO DE PARÍS
Dime, Reggie…
¿Por qué Japan Air Lines?
Porque le encanta Japón.
- ¿Lo entiendes? - No.
No me extraña.
Este es el furgón blindado.
Y esta la tiara que llevan en el furgón.
Aquí, los policías en moto.
¿Gus?
¡Gus! ¿Qué ruta llevan?
"La orilla del Sena, la Bastilla y la Patte d'Oie,
al cementerio de la mafia".
Pobre Gigi. No somos nada bajo tierra.
Yo empecé con él.
- Hay que ir a su entierro. - ¡Tenemos trabajo!
Al menos le pones el coche fúnebre.
Será el tuyo si jodes el plan.
Lo he repetido diez veces.
- Veinte. - ¡Veinte!
¡El plan! ¡Claro!
- Este es el furgón blindado. - ¡No!
La zanahoria no.
El tomate es el furgón.
Perdona, jefe. Es que es complicado.
- A ver, el guisante es la tiara. - Sí.
El tomate, el furgón.
- Sí. - Vale, y…
¡Perfecto! Te estás comiendo una moto.
Perdón.
Repugnante.
El furgón blindado entra en el túnel
detrás de las motos de la policía,
y seguido del grupo del Vaticano.
El coche fúnebre, amañado por Gaston,
viene por ahí.
Pero la mesa no va a soportarlo.
¡Evidentemente que no!
¡Es esto! ¿Ves? ¡Sí que lo soporta!
¿El coche fúnebre no era el tomate?
¡No! ¡El tomate es el furgón!
El coche es la cebolla.
A ver, el furgón blindado está aquí.
Bloqueamos la carretera aquí…
Entonces salimos de la cebolla y…
¿Y qué?
Y el coche fúnebre tiene bloqueado al furgón.
Cogemos el coche blindado
y dejamos el coche fúnebre.
Pero van a ver que es una cebolla.
No si está pelada.
Gaston, ven.
Adelante.
Con esto colocaremos los paneles
en el furgón blindado de verdad con la tiara.
¿Qué verá la poli salir del túnel?
Un coche fúnebre inofensivo.
¿Y qué encontrarán en el túnel?
Una cebolla pelada.
Exactamente.
Es un plan sin fisuras.
EXPOSICIÓN DEL TESORO DE LOS BORGIA
El guisante sale en el tomate.
Aquí el huerto: llamo a la cebolla.
- Colócate en tu sitio. - La cebolla va de camino.
Siempre pasa algo, ¿verdad?
- ¿Al cementerio? - De vuelta.
¿Y las flores?
No las quieren.
El mío estaba montado en el dólar.
¿Has visto a la familia?
Mira.
¡Gus!
¡Kiki!
¡Gus!
¡Kiki el Estefanés!
¡Gus, pedazo de loco!
¡Lucienne!
¡Mi Lucienne! ¿Qué tal?
¡Berthe!
- ¿Sigues en la Madeleine? - En Batignolles.
Siempre fiel a tu puesto.
Cuánto me alegro de veros.
- ¿Aún con Morelli? - Sí.
¿Y tú con Gigi?
DE MI GIGI, PARA SIEMPRE
Ay, perdón.
Me he enterado, sí. Una pena.
¡Anda! ¡Pero si es Poupette!
¡Gus!
¡Qué alegría!
- Perdón. - No pasa nada.
Es muy triste.
Es tan solo un mal rato.
Ya, pero aun así…
Gus, es el tercero que se me muere.
Además, no es nuestro trabajo.
- Es del sacerdocio. - El sacerdocio…
Yo debía estar ahí para meterlo en el agujero.
- Ya lo sé. - Gigi era mi amigo.
Empecé con él, ¿sabes?
Lo sé, te tenía cariño.
Yo también le tenía cariño.
Pobre Gus.
Por favor, es su último paseo.
- A ver. - Cuenta conmigo.
- ¿Los vais a enterrar aquí? - No.
¡Pues venga!
Y tú, venga, deprisita.
Mierda.
Se han equivocado.
- ¿Qué pasa? - Se ha averiado.
No sé qué le pasa, disculpe.
- Él también va tarde. - ¡Despeje!
- Voy a ver. - ¡Rápido!
Yo no veo nada.
- ¿Será la caja de cambios? - No sé, pero despeje ya.
No puedo empujar solo.
- Echadnos una mano. - Ayuden a empujar.
¿Listos? Venga, muchachos.
¡Vamos!
Venga, ve.
¿Listos?
- ¿Listos? - Listos.
- ¡Rápido! - ¡Ya!
No dijimos nada de ataúdes.
- He confundido los tomates. - Cebolla.
Eso, cebolla.
¡Adelante!
Ve a ver.
- ¡Venga! - ¡Sí!
¡Vamos!
Me dicen que hace unos minutos
han robado la tiara de los Borgia
que se transportaba del Louvre a Orly.
Han huido en un coche fúnebre
y no se les ha encontrado.
Nos indican que la…
Un golpe maestro, jefe.
Ya lo sé…
Más despacio, que no es una ambulancia.
El huerto llamando a la cebolla.
Te recibo, jefe.
Digo, verdura, remolacha… Mierda.
- ¿Qué pasa? - Me lío con tanta ensalada.
No sé si es apio o remolacha.
No te recibo, cebolla.
No te recibo.
¡No soy una cebolla!
- Soy un tomate. - ¿Qué le ha pasado a la cebolla?
No he podido pelarla. Ya te contaré.
¿Tienes el guisante?
¡Sí! El guisante está en su caja.
Daros prisa.
¿Qué dice?
- Prioridad. - No te metas.
Quita tu tartana, tenemos prisa.
- Gendarmes. - ¿Gendarmes?
Polis.
¿Qué dice? No somos polis.
Voy a llamar a un poli.
¡Anda! You americano, no te entiendo.
- No hablo tu idioma. - Sí.
Y yo no hablo franchute.
Yo tener prioridad.
Prioridad, pero pasad vosotros.
¿Tú no hablar francés?
- Pues que te jodan. - Eso, que te jodan.
Que os jodan a los dos.
- Conseguido. - En todos los sentidos.
Un trabajo impecable.
¿Sabes lo que nos podremos permitir con todo esto?
Lo que te podrás permitir.
No, no es un regalo. No lo acepto.
- Lo compartimos. - Claro.
Y luego cada uno con lo suyo.
Ya entiendo…
Ahora entiendo la jugarreta a Frankie.
- ¿Cómo? - ¿Crees que soy idiota?
Has jodido pero bien a Frankie.
- ¿Qué? - El golpe de la amistad. Chapeau.
Morelli te lleva ventaja.
Tiene al muchacho en el frigo.
¿Ha encerrado Frankie?
Él mismo se lo ha buscado.
Así aprenderá la lección.
La próxima vez solo pensará en él.
- Como yo. - Como tú, corazón.
No vamos a quedarnos aquí parados. Vamos.
Dame eso.
¿Y bien?
- ¿Y bien? - Pues…
No hemos pelado la cebolla, pero ha ido bien.
¿Y la tiara?
- ¿La tiara? - Sí, sí.
Está ahí.
Me he encargado yo.
Como los paneles no caían, la he cogido y nos hemos ido.
¡Aquí está!
Mierda, es Gigi.
- ¿Y la tiara? - No lo sé.
¿Y la tiara?
- Gus, ¿y la tiara? - No sé.
- Gigi, ¿y la tiara? - ¡Es de locos!
Claro, con tantas cebollas y tomates.
¿Pero quién tiene la tiara?
- ¡El americano! - O la pandilla de Gigi.
Han sido ellos. ¡No cambias!
Han sido ellos. Los encontraré.
Voy a buscarla, jefe. ¡En seguida!
- ¿Qué americano? - Uno con otro coche fúnebre.
¡Ric! Por eso estaba tan complaciente.
Estaba negociando con los mocosos, ¿me oyes?
¿Dónde está Ric?
¿Dónde está Ric?
No lo sé.
¿Dónde está?
Que te jodan.
¿Dónde está?
¿Dónde está?
Tengo la tiara.
- Voy a buscarla. - ¡Tira!
SE RUEGA DEJAR EN LA ENTRADA LAS HERRAMIENTAS DE TRABAJO
¡Bébert!
¡La otra!
Vaya tela.
JOJO LA METRALLA MUERTE ACCIDENTAL
SUS COLEGAS
SABU EL TALADRO RECUERDO
IN MEMORIAM DÉDÉ EL CANTERO
RITON EL CANTERO MOMO EL CANTERO
QUE NOS DEJARON EN UN AJUSTE DE CUENTAS
¡Vámonos!
¡Este es el mío!
Y este el tuyo. Voy a coger el mío.
- ¿Qué está pasa? - Nada.
Han traído a vuestro amigo.
Entonces podemos salir.
- Me llevo al chico, Morelli. - Buena idea.
- Inténtalo. - Pagaré con una tiara.
Está bien.
- ¿Dónde está? - Cerca.
De acuerdo.
Qué bonita es la amistad, ¿no?
Miserable.
¡Venga!
Él o la tiara, ¿verdad?
Él no está metido.
Sí lo estoy.
Por tu culpa, cabronazo.
- No podía saberlo. - ¡Y una mierda!
¿Gus? ¿La has encontrado?
¡Sí, jefe! ¡Esta vez de verdad!
- Venga. - La tengo de verdad, jefe.
Está aquí.
La puerta está atascada. Ya está.
Mierda…
Calma, tranquilos.
Tranquilo, Gus. Mi pequeño Gus.
- Tranquilo. - Sí.
- Con calma, Gus. - Sí.
- ¿Y la tiara? - La tiara, pues…
- En el cementerio está. - Vamos.
Tú te vienes y te quedas allí. ¡Vamos!
Te traemos a tu hombre.
Ay, Morelli,
no vengas a crear problemas.
Solo te pedimos que nos dejes enterrar a nuestro muerto.
Vamos.
Un momento, por favor.
Gigi no está en esa caja.
Me está empezando a hartar.
¿No es mi pobre Gigi el que está en la caja?
Enterrémosle, rápido. Rápido.
Un momento.
¿Podemos echar un ojo?
Es Gigi.
Ve a por la tiara.
- No te metas, Benton, no es cosa tuya. - ¿Que no?
¡Eso no pinta bien! ¡Vámonos!
FAMILIA MORELLI
¡Morelli!
¡Y Ric! Casi me olvido de Ric.
¿Petróleo?
¿Petróleo? ¡Petróleo!
¡Somos ricos! ¡He encontrado petróleo!
¡Esperad! ¡Esperad, somos ricos!
¡Esperad! ¡Petróleo!
¡He encontrado petróleo!
¡Esperad, parad!
- ¡Soy rico! - ¿Eres rico?
¡No me cree, jefe!
¡He encontrado petróleo! ¡Somos ricos!
¡Ayúdame! ¡Vamos, Gus!
Cuidado, jefe, no me pises el huerto.
¡Cuántas veces te he dicho que no quiero que fumes!
¡Estoy harto de tus órdenes! Ay, perdona.
Es lo que querías, ¿no?
Ya da igual.
No merece la pena.
¡Viva la amistad!
Yo no tengo amigos.
Estás bien jodido.
Me las apañaré.
Nos las apañaremos juntos
y devolveremos la tiara.
Venga, ve.
¡Bravo, Charlie!
¡Tiene la tiara!
¡La tiara!
- Vamos. - Esta vez no puede fallar.
GENDARMERÍA
¡Esperad! ¡Ya voy!
Subtítulos: María Cárcamo Ramos
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