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Original subtitles

Reconozco que me sorprendió tu llamada.

No es habitual que te pida salir el médico que te congeló los óvulos.

Embriólogo. Y no, no lo es. De hecho es ilegal.

¿Cómo?

No podemos usar la información de las usuarias

con finalidades personales.

Si esto pudiera quedar entre nosotros...

No te preocupes, no me parece mal que hayas cometido

un pequeño delito para verme.

- ¿No? - No.

Ah, qué bien.

Pues lo que más me gusta de ti son tus óvulos.

- ¿Qué? - Tus óvulos son realmente preciosos.

Pues porque no me has visto el hígado.

No, no, no, no, de verdad. Tienen una forma esférica perfecta,

con una primera célula polar intacta,

y la zona pelúcida tiene el grosor óptimo

para la penetración.

Hace mucho que no quedo con un tío, ¿eh?

Pero, no sé, antes me alababan los ojos, los labios, las tetas...

No. Ay, no, no, no. Perdona, ha habido un malentendido.

No quiero enrollarme contigo.

- Ah, ¿no? - No.

Lo único que quiero es que seas la madre de mi hijo.

- Creo que me voy. - No, espera. No, no, no.

Ya sé que suena raro, pero si lo piensas bien,

tiene mucho sentido.

- ¿Qué sentido? - La mayoría primero se enamora

y luego, cuando deciden tener un hijo,

ven que son incompatibles, que sus óvulos son de mala calidad,

que su semen es vago...

E infinidad de problemas que se resolverían

haciéndolo al revés.

Primero comprobamos que tenemos una genética afín

y luego ya vemos qué pasa.

Ya, pero es que tú no sabes si yo quiero un hijo o no.

¿Quieres?

- A tu edad deberías ir decidiéndote. - Me voy.

No, no, no. Piensa que te ofrezco un eyaculado normozoospérmico

de alta calidad, sin alteraciones patogenéticas,

para que puedas tener una criatura sana, fuerte

- y, siendo honestos, guapa. - Ya, a ver si lo he entendido.

O sea, estás usando información confidencial

para buscar a la mujer con el óvulo,

más "pelúdico" con la que tener un hijo

sin conocerla de nada.

Conozco lo más importante, Judit, la genética.

Lo demás se haría como cualquier pareja separada normal.

Un día el niño contigo, otros conmigo, fiestas alternas...

- Ya. - Vale, las fiestas siempre contigo.

Mira, tal vez no lo sepas, pero hay cosas

que importan mucho más que los genes.

¿Qué cosas?

Tenéis que verla como pensando en Le Corbusier.

- ¿Le Corbusier? - Corbusier.

Mi idea es poner grandes ventanales.

A mí me recuerda a la casa de los pitufos.

Esa con forma de seta.

Ah, ¿sí?

A mí no.

Es verdad que tiene un punto rústico, ¿no?

Pero mi idea es tirar paredes,

hacerlo todo más abierto, más diáfano.

Deberíamos irnos, ¿no?

Si tenemos mesa a las dos, para entrar en Barcelona, no...

Sí, que estamos a tomar por culo.

Son 25 minutos, ¿no?

Las cosas hay que verlas con buenos ojos, ¿no?

Mirad, mirad, fijaos qué terracita. Mira, mira. Mira qué virguería.

- Mira, mira, mira. - Sí, la terraza está bien.

- Esto es otra cosa. - Hombre, aquí, hacer barbacoas...

- Eso es cierto. - Es una maravilla.

- Está bien. - Eva, casi que mejor ahora, ¿no?

- Sí, sí, venga. - Tenemos que contaros algo.

- ¿Qué pasa? - Ay, ay, ay, ay.

Uy, no, no, no, no, no, no, no.

Pere y yo nos separamos.

- ¿Qué? - A ver, es coña, ¿no?

No, no, no, no es coña.

Lo hemos meditado, lo hemos hablado,

y creemos que es lo mejor para los dos.

Hombre, ¿estáis seguros?

A veces, es solo una crisis, que esas cosas pasan.

No, no, si hemos tenido muchísimas crisis.

Pero esta vez es diferente.

Hemos visto que entre nosotros ya no hay lo que había,

y que estamos juntos por estar.

Joder, me he quedado...

Entre eso y la casa de los pitufos...

Es que no, no. No tiene ningún sentido.

O sea, lleváis juntos toda la vida.

Estabais haciendo un tratamiento in vitro

para tener un hijo.

O sea, ¿qué ha pasado?

- Nada. - ¿Cómo que nada?

No, solo que hemos visto

que no éramos felices y que podíamos serlo más.

Pero ¿tenéis en cuenta el contexto?

O sea, los procesos de fertilidad desgastan muchísimo

a las parejas, pero no significa que no se pueda trabajar

- o hacer terapia, si eso. - Blanca, lo tenemos muy claro.

¿Seguro? Porque os pregunto qué ha pasado y decís que nada.

No me estáis dando un argumento sólido.

¿No te basta que digamos que no somos felices?

No, claro. Y no tenéis que darnos más explicaciones. ¿Vale?

- Vamos a comer, venga. - Vamos, sí. Vamos a comer.

Buenísima la banda esa que me pasaste.

- ¿Ahora queréis ir a comer? - Sí.

¿En serio?

Blanca, cariño, estamos bien, ¿eh?

Pere y yo nos queremos.

Pero preferimos seguir caminos separados. Ya está.

¿Ya está? Es que no se entiende.

O sea, ¿de quién soy amiga ahora?

¿Con quién voy a ir ahora al Cruïlla?

No sé, dime que te pone los cuernos, que te trata muy mal

o que se lleva mal con tus amigos,

pero ¿que la relación ya no es lo que era?

No sé, a mí me suena a tirar la toalla.

Blanca, todas las parejas se separan.

No es verdad. Hay muchas que duran toda la vida.

Y las que no se separan no es por falta de ganas,

sino porque se han tragado el mito del amor romántico

e ignoran al cerebro cuando les dice: "¡Huye de aquí!"

Si todos pensasen como tú, a la humanidad

- le quedarían dos días. - ¿Por qué?

Hay muchas formas de tener un hijo.

Mira, ahora yo estoy haciendo uno.

No estás haciendo un hijo.

Estás facilitando que una pareja que se quiere muchísimo

pueda tener una criatura.

Sí, y seguro que esta mujer y su donante de esperma

se aman muchísimo.

- No lo entiendes. - No hace falta que haya amor

para tener un hijo. Lo que hace falta es un gameto,

un vientre y, sobre todo, un abogado

para hacer un contrato donde esté todo estipulado.

¿Has oído hablar de la coparentalidad?

- No me digas que es lo que quieres. - Claro.

Ahora estoy en el proceso de selección de un óvulo

compatible conmigo.

Hèctor, pero ¿tú te oyes?

¿Cómo te referirás a la madre de los niños?

¿Como la de los folículos?

Seguirá siendo su madre, pero entre ella y yo no habrá sexo,

ni amor, ni ningún tipo de afecto.

- Es perfecto, ¿no crees? - No.

Yo prefiero pensar que soy fruto del amor entre mis padres

y, que si algún día tengo hijos, lo haré por amor, por amor al otro.

Pues que te vaya muy bien.

Cuando os pongáis a discutir para ver

con quién hace cagar al tió, echarás en falta

el contrato de parentalidad que yo habré firmado

desde el principio.

Qué debate tan interesante, ¿no?

Amor sí, amor no...

Precisamente, mi investigación puede hacer posible

- la gestación en úteros externos. - Pero, ¿cuánto rato llevas aquí?

Desde las siete de la mañana. Había que mover las cosas.

Para mí, mejor el cambio, ¿eh?

Ahora lo tengo todo más a mano. Estoy acompañada.

Por cierto, cuando podáis,

¿me daríais una alícuota de suero de Valérie?

Cuando podáis, ¿eh?

Y aquí llegamos a la joya de la corona,

la sala de transferencias.

Con un regulador de luz para crear un ambiente más cálido.

Vale.

Guau.

Sí, y un monitor para ver todo de los embriones...

Se puede poner una musiquita tranquilita.

Vamos, lo que haga falta

para que la experiencia sea lo más agradable posible.

Y es esa, ¿no? Mi filosofía.

Crear un buen ambiente, familiar, donde todos nos sintamos iguales.

Ya.

"Any question?"

Sí. ¿Cuánto tiempo va a estar Ángela de baja?

Uy, Ángela. Piensa que se ha triturado el pie.

Sí, pobre. Sí.

No, como mínimo, dos, tres meses bien buenos.

- Ah, genial. - ¿Genial?

No, vamos, que yo lo siento mucho por ella, claro, pero...

Es broma, es broma.

Tranquila. Le irá bien parar un poco.

Lo que pasa es que es adicta al trabajo.

- Ya. - ¿Quién es adicta al trabajo?

Ángela, ¿tú por aquí?

Vengo a darle la bienvenida a Sílvia,

que las sustituciones son muy frías.

- Sílvia, ¿no? - Sí.

Cualquier cosa, de verdad, cualquier cosa que necesites,

- aquí me tienes. - No necesito nada, pero gracias.

Lo que no entiendo es cómo una vida humana

puede ser concebida en un lugar así.

Los niños se hacen en casa.

Mis seis hermanos y yo fuimos concebidos todos

en la misma cama. Mi padre siempre lo cuenta.

Sí, la cama centenaria donde nació tu abuela, ¿no?

Y donde murió, sí. Y mi bisabuela también.

- Ah, ¿sí? - Sí.

¡Hola!

Siento la espera. ¿Cómo estáis?

- Bien. - Bien.

Enric, gracias.

Ya sé que no es fácil para ti estar aquí,

pero créeme, valdrá la pena.

¿Vamos al grano, por favor?

Y nos dices lo que hay que hacer.

Sí, vamos a ver.

Los análisis de Cristina y la ecografía,

para su edad, están dentro de los parámetros normales.

O sea, el problema es mío.

Aún no lo sabemos, Enric, pero...

Tenemos que hacerte una analítica y un seminograma.

Y a ti, Cris, si te parece bien, voy a recetarte unas hormonas.

Tienes la reserva ovárica un poquito baja.

No es grave, pero con la estimulación ovárica

aumentarían las posibilidades.

O sea, ¿con las hormonas podría funcionar?

¿Me quedaría embarazada?

Sí, hay casos en los que con estimulación ovárica funciona,

pero hay otros en los que no.

Así que vamos a empezar con eso y, si no funciona, os iré guiando

- paso a paso. - No, si no funciona

lo dejaremos ahí, Blanca.

Gracias, ¿eh? Pero una cosa son pastillas, hormonas,

análisis, de acuerdo, pero no vamos a hacer, ¿no?

Experimentos de niños probeta. Eso no.

Tienes que empezar con la medicación

el día 2 o 3 del ciclo menstrual.

La estimulación de ovarios se hace con unas hormonas inyectables

- que se llaman "gonadotorpinas". - Gonadotropinas.

Eso he dicho.

El fármaco se llama Donigin y es muy sencillo:

una inyección diaria en el vientre.

Yo iba a recetarle Gestina, que es más completo.

¿Gestina? ¿Estamos locas?

Si ella tuviera 20 años, vale, pero con casi 40,

- ¿qué quieres, matarla? - Tengo 33.

- ¿Ha dicho "matarla"? - No.

Tú dale la pauta de Donigin.

- Con permiso. A ver... - ¿Lo hago yo?

Sí, claro.

Apunta. Una inyección diaria unos diez días,

y sobre el quinto cicloriético también.

Es para que no ovule antes de tiempo.

Bueno. A mí diez días me parece excesivo.

Aquí lo único que es realmente excesivo

son las faltas de ortografía.

En catalán, "injecció" lleva tilde cerrada en la o,

y "òvuls" la lleva abierta.

Y que esto te lo tenga que decir una gallega...

¡Eva! ¿Qué haces aquí?

- ¿Habíamos quedado? - No, soy tu paciente.

¿Lo has arreglado con Pere?

Ay, tía, qué alegría me das.

Blanca, no, no. Yo quiero ser madre, pero sola.

- ¿Sola? - Sola.

Pero si te acabas de separar.

¿Y qué? Llevo meses preparando el endometrio.

Los embriones ya están.

- Ya, pero... - Tengo la transferencia lista

para la semana que viene.

¿Tengo que mandarlo a paseo por haberlo dejado con Pere?

- ¿Tienes café? - Sí, sí, sí, sí.

Pero ¿él ya lo sabe que quieres hacerlo sola?

Es que mis embriones no son de Pere.

Legalmente sí, pero se usaron mis óvulos

y el esperma de un donante.

Además, lo he hablado con él

y ha autorizado que me los implanten.

Y no quiero hacerlo en la otra clínica, que acabé harta.

Quiero hacerlo contigo.

Solo habría que pedir los embriones a Natalab.

- Puede hacerse, ¿no? - Sí, sí.

Pues ya está.

Pero es que, Eva, yo creo que estás precipitándote.

Lo siento. No puedes tomar esta decisión en caliente,

- después de una ruptura. - Tengo 40 años.

No puedo esperar más.

¿Que me gustaría tenerlo con alguien al lado? Sí.

Pero sé que ahora es el momento.

Pero ¿tú sabes lo que supone?

Porque cuidar de un hijo tú sola es durísimo.

Pensemos juntas. O sea, no tienes días de descanso,

eres su único referente,

tu hijo, hija, hije descargará todas sus frustraciones en ti.

Perdona, Blanca, ¿eh? Pero ¿cuántos hijos has tenido sola?

Ninguno, pero yo he sido esa niña.

Y mi madre nos crió sola y ya la conoces.

O sea, no para de quejarse de que le hemos amargado la vida,

que ojalá no nos hubiera tenido.

- Fue todo muy duro para ella. - Ya sé que no va a ser fácil,

pero estoy decidida.

- Ay... - Ay, es que acabo de tener

una idea buenísima. ¿Has oído hablar de la copaternidad?

No, mamá, que no me interesa tu profe de yoga.

Me da igual que sea muy elástica.

Te pierdo. Te pie...

Hèctor, ¿estás ocupado?

No, estoy descansando sobre el microscopio.

Te presento a Eva; es una amiga mía que está buscando copadre.

No, perdona, yo no busco copadre.

Quiero ser madre sola, pero Blanca quiere que te conozca.

- Hola. - Hola.

Creía yo que coparentar era tu última opción.

¡Faltaría más!

Su última opción es ser madre sola, pero coparentar va justo antes.

Pues, Eva, lo siento mucho, pero no va a poder ser.

- Ay... - No acepto óvulos de más de 35 años.

Te entiendo muy bien.

Yo tampoco quiero esperma de un pollavieja.

- Mi límite está en los 25. - Pues estás de suerte,

porque me congelé el esperma justo a esa edad.

¡Qué casualidad!

Yo me vitrifiqué los óvulos a los 35.

Me salieron muchos, ¿eh?

De algunos hicimos embriones hace poco.

- ¿Y los otros? - Están vírgenes.

Muy bien, ¿no? Pues os podéis dar los teléfonos.

Y podéis veros una mañana para charlar un poco del contrato,

- de cómo iría... - También podemos ir ahora mismo

- a tomar una cerveza. - ¿Ahora?

Sí, podemos.

A ver, creo que estas cosas es mejor no hablarlas con alcohol,

sino con un abogado, de día, que os oriente

y os guíe un poco, ¿no?

No sé por qué me entran muchas ganas

de tomarme una cerveza fría. ¿A ti no?

- Sí. - Vale, como queráis.

Recordad el objetivo del encuentro,

- que es hablar del bebé... - Hasta mañana.

- Adeu. Trece, ¿eh? - Sí.

El día que nací yo. Es una señal.

- Aquí hay tomate, ¿no? - Escu, vaya susto.

Perdón, perdón.

¿Podrías pasarme las imágenes y el "timing" de desarrollo

- de los blastocitos de Valérie? - Sí. Hostia, mi madre.

- Es que me irían bien. Para... - Sí, mañana lo tienes.

¿Ves, Núria?

Tiene esas entradas de luz

que pueden recordar un poco a Le Corbusier.

Corbusier.

Se parece a la caseta de herramientas

que tenía mi padre en Cubelles.

¿No te acuerdas, niña?

Donde guardabais las bicis.

Sí, sí, pero ¿te gusta la casa, mamá?

Mientras tengáis un buen matarratas.

¿Qué quieres decir? ¿Que hay ratas?

- Caquita seguro. Mira, mira. - Hosti, sí.

En la casa de Cubelles había ratas tan grandes

que parecían nutrias.

Las niñas les tenían un miedo tremendo

e iba yo con la escoba y las mataba a palos.

- ¿Te acuerdas, niña? - ¿Eh? Sí.

Eso a ti no te pasará porque, claro, tienes a Àlex que las matará por ti.

También están esas trampas con queso

- que dicen que van muy bien. - Yo...

Yo, como estaba sola con dos niñas, tenía que hacerlo todo, ¿sabes?

- Hacer de padre y de madre. - Va siendo hora de volver, ¿no?

Sí. Sí, sí, sí, sí.

Oye, hoy podríamos salir a tomar algo, ¿verdad?

No, tenemos judía perona en la nevera. Se estropeará.

Ya, ya, pero lo digo porque Eva y Hèctor han quedado

y, nada, preguntan si nos apuntamos.

Pero, a ver, ¿no habían quedado para hablar de la copaternalidad?

Exacto. ¿Y no te da mucha curiosidad saber cómo les va?

- La verdad es que no. - ¡Ay, venga!

Nos vamos a divertir. Y así nos da el aire.

Y hacemos algo distinto tú y yo.

- A mí me dejáis en casa, ¿no? - Sí, sí, mamá.

Cariño, yo estoy cansado.

A ver si en vez de copadres, se enamoran

y quieren ser padres a secas.

¿Iremos tú y yo allí a cortar el rollo?

¿Qué dices? ¿Cómo van a enamorarse?

- Se acaba de separar, ¿eh? - Estas cosas pasan, cari,

nunca se sabe.

Venga, Núria, vamos.

- Mira. Mira, mira. - ¿Qué?

Más caquitas.

Madre mía, qué asco da esto. ¡Hay que ver!

¿Pública o concertada?

Hombre, la educación siempre pública.

Y la sanidad, también.

Los sábados, "scouts" y extraescolar de circo.

- Y de robótica. - Y de danza contemporánea.

- Matemáticas. - ¿Matemáticas? Pobre criatura, ¿no?

Hay que exprimir todo su potencial.

- Móvil a los 16. - O a los 20.

Y, sobre todo, tendrá un nombre de dos letras,

- máximo tres. - No, eso sí que no.

- ¿Por qué no? - No.

- Iu, Lia... - ¿Qué pasa con los nombres largos?

Por favor. A mí me gusta Prudenci o Virgili...

- Roc. - Caterina.

- Riu. - Valentina.

- Pol. - Estanislau.

No vamos a ponernos de acuerdo, ¿eh?

No, tal vez no.

Al menos en lo de la coparentalidad, pero...

Tal vez en otra cosa...

Tal vez sí, pero para.

Paro.

Bueno, ya tenéis la casita.

- ¿Y los niños cuándo? - ¡Ay, mamá!

¿Qué "ay, mamá, ay mamá"?

Mira tu hermana, la pobre, con esa casa tan grande y sin niños.

Aunque ahora le vas a echar una mano.

Porque tú, eso, lo sabes muy bien, que si esperáis tanto,

después podéis tener problemas.

¿Tú sabes que Blanca por poco no nace?

- ¿Sí? - Se le enredó el cordón en el cuello

y no había cómo sacarla.

Eso no tiene que ver con la edad, mamá.

Ay, de verdad, Blanca, a un hombre como Àlex,

si no le das un hijo ya, te dejará.

No, hombre, no. Eso no, pero...

Además, los hombres de ahora ya no son como los de antes.

Ahora se ocupan de los críos.

Que yo veo padres que con sus hijos en el parque,

los llevan colgando de aquí, los llevan al médico.

Tu padre no sabía ni el nombre de tu pediatra.

Bueno, papá hacía muchas cosas con nosotras.

- Íbamos de excursión... - Sí.

- Nos llevaba en barca. - Sí, pero ¿prepararos la cena?

¿Ir a buscaros al cole? ¿Lavaros la ropa?

¿Cuidaros cuando estabais con fiebre?

Vale que después el pobre hombre se murió,

pero, bueno, que yo os crié sola desde que nacisteis.

Eva, guapa, ¿cómo os va?

Supongo que bien, porque no me contestas.

Una cosa, que, nada, que lo he pensado mejor

y que, no sé, tal vez lo de la copaternidad con Hèctor,

que no es muy buena idea, ¿no?

Porque es que creo que sois muy diferentes.

Y es que, es que me he flipado, porque en realidad

tú ya tienes tus embriones.

Así que si de verdad quieres ser madre soltera, puedo ayudarte.

Lo hacemos juntas.

Y nada, que a dormir, ¿eh?

Que es tarde. Besitos.

Blanca, ¿puedes controlar un momento las judías?

Perdona.

¿Qué tal con Hèctor?

- ¿Qué? - Que si follasteis.

No. Y mira que lo intenté, ¿eh?

Pero después vi que él no terminaba de...

Además, Blanca, a mí, ahora, sinceramente,

ya no me interesan ni Pere, ni Hèctor,

ni los hombres en general, ¿eh?

¿Es normal que tenga que estar así, encarada a la puerta?

Lo que pasa es que he tenido que mover la silla de sitio

porque la doctora se ha lesionado.

Pero tranquila, aquí nunca entra nadie.

Ya estoy aquí. Ay, perdona.

Debería entrar por el otro lado, pero no paso.

Laura, no sé, igual tengo que probar con las muletas.

- ¿Cómo estás? - Bien.

- He seguido la pauta que recetó y... - ¡Muy bien!

Pues a ver cómo están esos folículos.

Pero tendrás que bajar más el culo.

Es que me he lesionado el pie, ¿sabes?

Y puedo hacerlo todo perfectamente, aunque haya quien crea que no.

El culo más abajo, más abajo.

Guau. Ha habido un cambio de hora. ¿Se lo digo a Sílvia o a usted?

A mí, a mí, a mí.

La paciente de las cuatro viene a las cinco.

- Muy bien. - ¿Cerramos la puerta, por favor?

Sí.

Eso es capacitismo.

Pensar que, como voy en silla de ruedas,

ya no puedo trabajar. Perdona,

¿es que no hay ginecólogas paralíticas?

- Con diversidad funcional. - Y de esas, también.

- ¡Hostia puta! - Perdón.

¿No me dijisteis que la primera visita era a las 9:30?

Cada día me cambiáis las horas.

- La sustituta. - Lo siento,

pero las cosas no se hacen así, ¿eh?

- Bon dia. - Bon dia.

- Hola. - Hola.

Soy Enric Ostenc.

Vengo a "hacerme" una muestra.

¿Qué muestra?

- Una... Una muestra. - A sacarse.

Ah, sí, sí, claro. Es por aquí. Cuando quiera, puede acompañarme.

- Muy bien. - Nos vemos en un rato.

- Sí. - Que vaya muy bien.

- Aquí, el botecito. - Vale.

En la tele hay doce canales con diferentes temáticas.

- "Threesome", "foursome"... - No hará falta.

- "Fivesome". - "Fivesome" tampoco.

Como quieras.

Ya, y bueno, lo hacen todos aquí, ¿eh?

Es la sala de muestras.

Y se sientan aquí, ¿no? Y...

Aquí tienes una vagina electrónica con bluetooth.

- Unas anillas por si... - No, no, no va a ser necesario.

Al terminar, recuerda meterlo todo en el botecito.

- ¿Sí? - Sí.

Sobre todo, es muy importante tener la mayor cantidad posible.

Vale. Yo estoy aquí. Me avisas cuando estés.

- Genial. - Perfecto.

- Adéu. - Muy bien.

Gracias.

A ver. Han llegado tus embriones de Natalab.

Vamos, que podemos mantener la transferencia para mañana,

dentro de tu ciclo.

Cinco blastocitos son viables y eso es muy buena noticia,

porque tienes cinco intentos para quedarte embarazada.

Ya.

Pero solo voy a poder intentarlo una vez.

- ¿Por qué? - Porque ya me he gastado

más de 12 000 euros que no tengo en tratamientos.

Y he echado cuentas y ya no me da para más.

Pero, Eva, sabes que, con la edad que tienes,

las posibilidades de éxito son reducidas.

Vaya mierda, Blanca.

Tanto tiempo intentándolo con Pere y, al final...

Al final, Blanca,

pues que tengo solo una oportunidad.

A ver, hay una prueba,

que es el diagnóstico genético preimplantacional.

Que determina cuál de los cinco embriones

tiene más probabilidades de éxito.

Pero cuesta tres mil euros. Y, bueno, no los tienes, ¿no?

Qué va, pero da igual, ya está.

- Que tengo un intento, ¿no? - Sí, a ver...

Pues ya está.

Venga.

Mira... Yo te hago la prueba gratis.

- ¿Ya está? - Sí, no puedo.

- ¿Qué? - No, no puedo.

No me sale. No sé qué me pasa.

- Amor, tienes que relajarte. - ¿Qué?

- Y si el lugar no te ayuda... - No, no es...

Si la vagina te constriñe mucho, pues vamos a casa y...

Cristi, no es el lugar ni la vagina.

¿Qué te pasa?

¿Y si el problema es mío?

Y si no puedo tener hijos, ¿eh?

Tengo seis hermanos y 22 sobrinos.

En casa todos esperan que tenga tres, cuatro hijos,

como los demás. "Eh, creced, multiplicaos".

¿Te suena?

Si no puedo engendrar un hijo, no sé cómo se lo voy a contar.

Pero esas cosas pueden pasar.

Y cada vez es más común tener problemas de fertilidad.

En mi familia no.

- Ya. - Yo no quiero ser el tío sin hijos.

- ¿Qué? - No quiero que me metan

en la mesa de los niños a comer.

Pero, precisamente, hemos venido para que nos ayuden.

- Tengo miedo, Cris. - Yo también tengo miedo.

Mira todo lo que tengo que meterme.

25 jeringas, pastillas...

Y esto que no sé qué es.

Y yo no soy capaz de hacerme una triste paja.

Y una mierda.

Deséame suerte.

Suerte.

Hola, Hèctor.

¿Cómo va?

- Mira, pues... - ¿Qué tal?

Bien, bien, bien.

¿Qué te cuentas?

Nada.

Habría que hacer un DGP a los embriones de Eva.

- ¿De Eva? - De Eva.

Imposible.

La transferencia es mañana. No da tiempo.

¿Y no nos pueden dar un resultado urgente?

Podríamos hacer una selección morfocinética

con "timelapse" y priorizar el blastocito

- con mejor pronóstico, pero... - Perfecto.

Pues venga, ¿no?

¿Andreu ha dado el okey?

Andreu no lo puede saber.

Hay que hacerlo gratis, como un favorcito.

Gratis y a escondidas.

La combinación perfecta para perder el curro.

Hèctor, por favor.

- Eva solo tiene una oportunidad. - ¡Que no, Blanca, que no!

Además, la biopsia debería hacerla yo,

porque tú no sabes.

Y tendría que pedirle un superfavor a Mario, de GeneXalab,

para que nos lo analice, e ir hasta el 22@ y...

Yo lo siento, Eva me cae muy bien,

pero tendrá que bastarle un intento.

Me estás diciendo que le diga que se podría hacer,

pero que no se hará porque no tiene pasta. ¿Es eso?

- Qué putada. - ¡Hostia! Escu...

¿Podrías ponerte en un lugar más visible?

Pero si no me muevo de aquí.

¿No me podrías comprobar

los códigos de los "criologs" de la serie CL07?

- Sí. - Gracias.

- ¿CL cero...? - Siete.

- La papelera. - ¿La papelera?

- Sí. - Pongo la pa...

- ¡La papelera! - Sí, ya te la traigo.

No, coño, la puerta, que no se abre.

¿Qué haces? ¿Qué haces?

¿Estás bien?

- Sí. - Sal, sal. Sal de aquí.

- ¿Estás bien? - Sí, ¿por qué?

Nada, se estaban llenando los depósitos de nitrógeno

y el puto pulsador de la puerta no va, no se abre desde dentro.

Y ya se lo dije a Andreu, pero...

Yo pongo siempre la papelera como cuña.

- ¿Y qué podría pasar? - Nada,

que podrías quedarte sin oxígeno y morirte.

Gracias.

De nada.

¿Sí?

Lo he llenado hasta arriba.

"La ginecóloga es una loca controladora

que está más preocupada por su ego que por las pacientes.

Una estrella".

- ¿Cómo sabes que habla de mí? - A ver, otra. Uy, esta me encanta.

"Me han hecho la exploración ginecológica

agachada en el suelo para que la doctora

en silla de ruedas pudiera hacer la eco transvaginal.

Le pongo una estrella ¡porque cero no me deja!" ¡Ole!

Esa mujer es capacitista.

¿"Capa" qué? Ángela,

en dos días hemos pasado de una nota de un 4,7 a un 2,7.

- Díselo también a Sílvia, ¿no? - Se lo diría, claro,

pero ya no está porque ha presentado la renuncia.

Mira, Ángela,

te juro que intento ver tu valor en la clínica,

pero, hostia, es que... Es que no me lo pones fácil.

Es que cada vez es peor. ¿Y qué se supone

que tengo que hacer? Dime, ¿qué hacemos?

- ¿Quién visita a las pacientes? - Yo.

¡No, tú no!

Andreu, ya andaré en muletas y yo te prometo

que no va a haber más problemas.

Es que los problemas no tienen nada que ver

con tu pie, Ángela, tienen que ver con tu actitud,

que no tratas bien a la gente, ¡coño!

Claro que trato bien a la gente, yo...

¿Quieres que te lea lo que ha escrito Sílvia

en su dimisión? A ver, dónde está, joder.

No, no, no. No hace falta, no hace falta, por favor.

No hace falta, Andreu, no hace falta, no hace falta.

Me quedaré en casa.

Supongo que me cuesta porque llevo 30 años

trabajando en esta clínica

y no quiero que falle nada porque...

La quiero.

Igual que la quería tu padre.

Cómo cambia todo.

Está bien.

Está bien.

Quédate si quieres, pero no quiero oír ni una,

ni una sola queja más, ¿estamos?

Y, oye, sobre todo, no hagas más ecos vaginales

delante de la puerta abierta, por favor. Te lo pido. ¿Sí?

- ¿Ya os vais? - Sí.

Yo me quedo un ratito.

- Entonces, ¿cierras tú? - Sí. Sí, sí.

Fins demà.

Fins demà.

Sí, ¿Mario?

Hola, me llamo Blanca, de la clínica Ginestia.

Te llamo de parte de Hèctor.

Venga, Blanca, tú puedes.

Que no es más que una vida humana.

Mierda.

Mierda, mierda, mierda.

Venga, Blanca, esta vez sí.

Te has cargado un embrión, pero tranquila.

Aún te quedan cuatro.

¡Hostia!

Eres un caso. Tú sola no puedes hacerlo.

Eso está claro. Ni llamar a Mario en mi nombre,

ni usar los recursos de la clínica sin permiso.

- Lo sé, pero... - Dame.

¿Cómo sabías que...?

Porque ya te voy conociendo.

Cuidado, que lo he hecho así antes...

¿Nos callamos?

Mira.

Eh, hola, Mario.

- Hola. - Aquí lo tienes.

Hay entre tres y cinco células por embrión.

- Se hace rápido, ¿no? - Sí, hombre, lo que haga falta.

- Eso sí, los favores me los cobro. - ¿Tú te acuerdas de Pau?

Tu hijo, que te lo hice en el laboratorio.

Vaya favoraco. Seis mil euros me cobrasteis.

- ¿Cuánto tardas? - Cuatro horas. ¿Va bien?

Yo, a tu hijo, lo hice más rápido.

¿Sabes lo que tardé en llenar el bote?

Vale, cuatro horas.

Cuatro horas.

Es muy divertido.

Bueno, no sé.

Después me voy a sentir culpable,

pero no sabes lo que disfruto con estas mierdas.

¿Y qué? ¿Ya tienes a la madre de tus hijos?

Todavía no.

Hostia, Àlex.

¡Àlex! Perdón, lo siento, lo siento.

Ya, tenía que haberte avisado.

No, he tenido que quedarme en el trabajo.

Sí, perdón.

Nada, tres horitas máximo.

Lo siento. Sí, sí.

Sí. Adéu, adéu. Perdona.

¿El futuro padre de tus hijos?

Sí, supongo, no sé.

Os acabáis de comprar una casa.

Ya, él tiene muy claro que quiere tener hijos conmigo.

Quiere tenerlos ya, pero yo no...

Siempre he pensado que quería ser madre,

pero me falta eso, ¿sabes? No...

No lo siento como mi hermana,

que ella está obsesionada desde los tres años, y...

No sé, yo siempre me había imaginado

teniendo hijos, pero no lo entiendo, porque Àlex es buen tío, me cuida,

llevamos juntos mil años. Ha hecho terapia.

Y, no sé, me ha estado ayudando mucho

durante los años que he estado investigando

- y no cobraba ni un duro. - Es la declaración de amor

más apasionada que he oído jamás.

Pero tengo 37 años, Hèctor.

No sé.

Puede que mi vida con Àlex no sea exactamente

la que me imaginaba, pero no sé, tampoco me veo de pronto sola.

Ha sonado fatal, ¿no?

No. Ha sonado sincero.

No sé. Es que ¿cómo se está segura de eso? Es...

No puedes.

El deseo de tener hijos no es algo racional.

Es un programa escrito en los genes para reproducirse.

No hay nada menos racional que el sexo o que la atracción.

Tú...

¿No te comes el dúrum?

Toma.

Hèctor.

Blanca. Venga, despierta.

Has tardado, cabrón.

Vete a casa, ya me quedo yo.

No, no, si estoy bien.

Hazme caso.

Solo hay dos transferencias esta mañana.

Valérie y Eva. Basta con un embriólogo

- para hacerlas. - ¿Y el doble "check"?

Vete, venga, que aún tienes dos horas al menos

para llegar a Vallcàrquera.

Calla, aún no vivo ahí.

- Oye. - Dime.

Gracias.

¿Por?

Por ayudar a Eva.

No. De nada.

Adéu.

Adéu.

- ¿Sí? - Hèctor,

- ¿tenéis los embriones listos? - Sí.

Primero va Eva y luego Valérie, ¿vale?

Perfecto.

Hola.

No me aguanto.

A ver, no me extraña.

Te juro que no entiendo que tengas que hacer

tanto sacrificio por este trabajo. No sé, antes, con la investigación,

dices "mira, pues vale", pero ¿ahora?

Supongo que te lo pagarán bien, ¿no?

¿Estás bien?

La verdad es que no, no, Àlex.

¿Qué pasa?

Quiero que nos separemos.

- ¿Sí? - Cambio de planes.

Primero va Valérie, que ya está en la sala.

- ¿Lo tienes? - Sí.

Aquí tenemos el embrión.

¿Preparada, Valérie?

Venga.

Aquí está bien.

Ya está.

- ¿Está dentro? - Está dentro.

Respira, mujer, que te va a dar algo.

¿Ya?

- Es... - Es tu embrión.

Ya lo tienes, Eva.

- El catéter está limpio. - Gracias, Hèctor.

Hostia puta.

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