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Buenos días, cielo.
Te he preparado un zumito.
Desayuno en el bar.
También hay café y un cruasán de jamón york y queso.
- Me voy a ir al bar. - Siéntate y lo hablamos, por favor.
¿Y mi cartera?
En la chaqueta, seguro.
- No falta nada. - Claro, ¿por qué iba a faltar?
Ah, no sé. Que no te haya dado por robarme dinero,
además de esperma.
Venga, por favor.
No es época de naranjas.
No os arrepentiréis.
La verdad es que nos da pena venderla
- después de tantos años. - Bueno, "pena"...
Es una nueva etapa.
Entonces, ¿por qué la vendéis?
Bueno, nosotros hace ya unos años
que vinimos a vivir a un piso de Barcelona.
Como los niños empezaron en la universidad...
Y no tenía sentido conservar esa casa.
Teníamos ganas de teatro, conciertos...
Clubes de "swingers".
Mira tú.
Que para los críos es ideal, ¿sabéis?
¿No?
Ideal, sí, ideal.
Cinco habitaciones, patio, dos colegios...
¿Os hablé de La guineu de Vallcàrquera?
Sí, lo comentaste, sí.
Falta tu firma, cari.
- Venga. - Sí.
Es aquí, ¿no? Sí.
Aquí. Una...
Y la otra, ¿no?
- ¿Hay otra? - Y ahí. Sí, esa.
Hostia, una casa. Muy bien.
- Bueno, una casa... Una casita. - Sí, sí, una casita. Muy bien.
- ¿Y tú estás bien, en el centro? - Está claro que trabajar
en la privada tiene sus ventajas, ¿no?
Pues supongo, no sé. Llega una edad en la que hay que...
Vamos, es lo que nos toca.
Mira, Darwin decía una cosa:
"No sobrevive el más fuerte; sobrevive el que sabe resignarse".
- Era "adaptarse". - En tu caso es "resignarse".
Oye, tía, una cosa es tener ideales y la otra, ser idiota.
No hay que terminar bajo un puente por orgullo científico.
Entre un puente y una casita hay unos matices, ¿no?
Sí. Compartir piso con "expats" con 38 tacos.
Mira, Blanca, no me gusta compartir piso.
A mí también me gustaría tener una casa,
pero he pasado cuatro años trabajando para ti en tu proyecto.
Y podría haberme ido a trabajar en una gran empresa, tener casita...
Escu, lo siento mucho, de verdad.
O sea, me sabe muy mal haberte dejado tirada.
Lo siento mucho, es que no sé qué más puedo hacer.
Mira, Blanca,
¿quieres ayudarme?
Sí.
Vale, yo ya hace un tiempo que estoy trabajando en un proyecto.
- Ah, ¿sí? - En verdad es...
- Es un proyecto mío. - Ah, muy bien.
Sí. Y tenemos prototipos y permisos,
pero nos falta un lugar como el tuyo.
¿Un lugar? ¿La...? ¿La clínica?
Sí. Me dijiste que trabajabas en reproducción asistida.
- Sí. - Mientras que yo tengo que trabajar
con muestras descartadas.
- Ya, pero... - Pero tú podrías seguir colaborando
en la investigación.
¿Cómo se llama el proyecto?
- Útero en chip. - Patata chip.
La idea es reproducir el funcionamiento real
- de un endometrio en laboratorio. - Un útero artificial.
Un embarazo sin mujer.
No, a ver, no es un útero entero, ¿eh?
Solo se reproducen los tejidos.
A eso iba, que un embarazo sin mujer es imposible.
La idea es observar cómo responde a la medicación,
a cambios hormonales
o observar cómo interactúa con un embrión
en las primeras fases de la implantación.
- Con eso... - Blanca, "stop". "Stop".
¿Esto lo tienen otras clínicas?
No, seríamos pioneras.
Habría que cederle un espacio a los investigadores
- para sus pruebas. - Buah, será por espacio.
Y a alguna paciente pedirle que nos ceda
material genético descartado. Como Valèrie, por ejemplo.
- No creo que pusiera ninguna pega. - Y, ¿qué sacamos nosotros?
Porque yo, para tener aquí a cuatro chavales
ocupando un espacio que no hay, pues...
A ver, no son chavales, son investigadores,
y lo lidera una muy buena amiga mía,
Carla Escudero.
¿Esa no era la que se dedicaba contigo
a revivir muertos?
- Tejidos muertos. - Ah, los tejidos muertos.
Yo, sinceramente, si no sacamos nada,
- no veo que no... - Ángela, ya vale.
¿Qué pasa? ¿No te interesa que seamos pioneros
- y que tengamos nuestras patentes? - Absolutamente.
Yo estoy super a favor del progreso, pero a ver...
Muy bien, pues les vamos a ceder un espacio en el laboratorio
y no se hable más.
En el laboratorio ni de coña,
y menos sin mi validación de calidad.
Pues donde sea, pero que lo monten.
Tendría que ser un espacio cerca del laboratorio,
con buena conexión, enchufes preparados...
¿No estaréis pensando en mi consulta?
Sería provisional, hasta que entrásemos
- en el laboratorio. - Vale. Personas a favor del progreso,
que alcen la mano.
Gracias por ayudarme, ¿eh?
¿No te ha gustado que contara el currículum de tu amiguita?
Carla es una tía brillante. No sabes nada de ella.
Hace investigaciones precarias en la universidad.
¿No crees que si fuera tan brillante estaría en Boston
trabajando en Moderna o, al menos, en Stanford?
- Fijo que tú lo harías mucho mejor. - Es probable.
Y entonces, ¿por qué trabajas en una pequeña clínica de fertilidad
- en vez de trabajar en Stanford? - Porque yo no soy investigador.
¿Es posible que la pregunta fuera más para ti que para mí?
Blanca, hay una chica que pregunta por vosotros.
Está bien. ¿Cómo podemos ayudarte?
Hace un par de años que mi pareja vino
para congelarse el esperma en esta clínica y ahora yo...
Bueno, venía a ver cómo se puede utilizar.
¿Quieres quedarte embarazada con el esperma de tu pareja?
Sí.
Debería venir él también.
No, no puede venir.
Bueno, pues cuando pueda.
No, no podrá.
¿Por qué?
Porque Max falleció.
Se me hace raro decirlo, ¿sabes?
Le detectaron un cáncer fulminante.
Antes de empezar el tratamiento, nos dijeron que el esperma
queda dañado con la quimio
y que quedaría estéril.
Y nos comentaron que, si queríamos, podíamos sacar una muestra
por si todo salía bien y sobrevivía, pues,
en un futuro, poderlo aprovechar.
Max y yo teníamos planes para formar una familia,
pero no llegamos a tiempo.
Y ahora tú quieres ser madre con su esperma. Es así, ¿no?
Sí.
Pues yo no creo que haya ningún problema.
El consentimiento.
En casos así hay que firmar un consentimiento
para poder usar el esperma en caso de muerte.
- Aquí está. - Muy bien, perfecto.
Pero no está firmado.
- ¿Cómo? - ¿Max Valerià?
- Sí. - No lo firmó.
Pero no puede ser. Él...
O sea, los dos queríamos un hijo.
Seguro que sí, pero la firma es imprescindible por ley.
Hostia...
Debió de olvidarse. Es que los últimos meses
perdía mucho la memoria y no pensaba con claridad.
Pero yo sé que si hubiese sobrevivido...
Tranquila, Zoe. Veremos qué se puede hacer.
A ver...
- ¿Dónde lo quieres? - Más para allá, ¿no? Un poco.
No molestará tanto. Muy bien.
¿Y todo esto?
Instrumentos de investigación.
No, la doctora Veiga no me ha dicho nada de equipamiento.
¿Y todo esto?
Ay, usted debe de ser la doctora Veiga.
Carla Escudero. Encantada.
Muchas gracias, ¿eh? Por dejarnos el espacio.
Pero ¿todo esto tiene que quedarse aquí?
En principio sí.
Hemos hablado con el director
y me ha dicho que a usted no le importaba.
Al contrario, que está muy a favor de la innovación.
No, si yo estoy a favor de la innovación, pero...
Ay, es importante no tocar esto.
Si no, todo el tinglado no sirve para nada. Es el cerebro.
¿Y no tienes un cerebro más pequeñito?
Pues voy a traer el equipo que falta.
Ah, que hay más cosas, aún.
Adéu.
Hèctor, Zoe lo que quiere es ser madre
con el hombre al que quería y perdió. Es que...
Es que no es justo que no pueda solo por un tema burocrático.
No es más que un papel.
Prueba a decirle al notario
que tus arras no son más que un papel.
Mira, ya sé por qué estás aquí.
No es por vocación ni por pasión.
Es porque es cómodo, ¿no?
Estar encerrado en el laboratorio, trabajando de forma mecánica.
No haces más de lo que te toca. Como un funcionario, pero con bata.
¿Te hace gracia?
Pues a mí no, ¿vale?
No estamos aquí solo para juntar óvulos y espermatozoides
como quien hace tortillas.
Estamos creando vida, Hèctor.
Y por eso solo podemos hacer lo que toca.
No somos quién para tomar decisiones por otros
y menos sobre la vida humana.
Pero no estoy tomando ninguna decisión por ella.
- Zoe quiere ser madre. - ¿Y él?
¿Él también?
Estaba muy enfermo. Tal vez no pensara con claridad.
O tal vez sí. El problema es que ni tú lo sabes.
Mira, si te da palo decirle que no a la tal Zoe,
échame la culpa a mí
y así tú quedas como la salvadora que te gusta ser.
Dime, mamá.
¿No sabes dónde estás?
¿Un baño de bosque?
No, no, no, mamá. Envíame la ubicación.
Sí. No, no te muevas de ahí. Ya voy.
Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno.
- Isabel, ¿cómo estás? - Bien, muy bien.
Pues ya tenemos los resultados.
Vamos a revisar tu historial.
Aquí...
- ¡Coño! Ay, me cago en todo. - Doctora, ¿está bien?
- Sí, sí, sí, sí. - No, no, no, no, no.
- Es un golpecito. - ¿Seguro que está bien?
Sí, seguro. Cosas del progreso.
Pero es que le cae sangre de ahí.
Que sí, mujer, que sí. Que ya está.
Isabel, ¿cómo estás?
Ah, bien, yo bien. ¿Y usted?
Sí, tenemos ya los resultados. A ver.
Doctora, ¿traigo una tirita?
Por favor, Laura.
- Dime, Maite. - Una clienta pregunta por ti.
- Anna López. - ¿Anna López?
Sí, pero lleva esperando un buen rato, ¿eh?
No, pues no tenía citada a ninguna Anna López, qué va.
- Así que... - ¿Le digo que pase o no?
Bueno, que pase, que pase.
¿Qué?
- Anna López. - Si no, no me habrías recibido
- y Maite me ha ayudado. - Ya.
Llevas días sin hablarme.
Ignoras mis llamadas y mis mensajes y ya no puedo más.
Sé que no lo hice bien, ¿vale?
- Pero lo hice pensando en ti. - Mira,
ya que has entrado como clienta, te voy a contestar como abogado.
- ¿Qué? - Sí, mira, lo que hiciste
podría encajar en varios tipos legales.
El primero, naturalmente,
sustracción de material biológico sin consentimiento.
Y no me extrañaría que lo que hiciste
un juez lo viera como un delito contra la libertad sexual.
¿Libertad sexual?
Pero si yo solo quería llevarlo a analizar, ya está.
Querías llevarlo. Reconoces que querías hacer
un tratamiento ilícito con datos personales, sensibles.
Mira, si te pones así, me voy.
Tú me manipulaste, Cris.
Me engañaste.
Ya lo sé.
Lo siento mucho.
Claro.
Yo solo quiero entender por qué no podemos ser padres.
Imagínate que me hago esos análisis y no salen bien.
Entonces ¿qué? ¿Te quedarías tranquila?
No, claro que no.
¿Qué vendría después?
Más pruebas, probetas... ¿Y manipulación del material humano?
En China han encerrado a un médico por manipular los genes de dos bebés.
- ¿Qué? - Y un ruso
se puso a fecundar chimpancés con esperma humano.
- Un ruso. - Oye, pero ¿qué noticias lees tú?
Tú imagínate el mundo con bebés mutantes
- semichimpancés rusos. - Para, para, para.
- No quiero imaginármelo. - Pues claro, yo tampoco quiero.
Yo no voy tan lejos. Yo no pienso en bebés mutantes. Yo...
Yo solo veo un matrimonio que se ama, que cree en Dios
y que quiere un hijo.
¿Qué hay de malo en eso?
- Yo solo quiero... - Ser madre. Ya lo sé.
Y yo quiero ser padre.
Pero ya no lo tengo claro.
Si quieres hablo con él y se lo explico.
¿Tú? ¿Estás loca?
No sé, Cris, quiero ayudarte.
Perdona, Blanca, pero tú, ahora mismo, no.
- Te considera Satanás. - Pero ¿qué se cree?
¿Que celebro aquelarres en la clínica o qué?
Que solo es ciencia. Y la gente que viene es supernormal.
Ah, ya, ya lo sé.
¿Y qué? ¿Cómo te va?
Bien, la verdad es que me gusta.
Ahora estoy rayada porque tengo un caso de una chica
que quiere una inseminación con el esperma del marido muerto.
¡Guau! Gente muy normal, sí.
Sí, ya lo sé, este caso es un poquito particular,
pero es que yo a ella la entiendo.
Estaba superenamorada de su pareja.
Pensaban en tener hijos
y pam, el pobre se muere de un cáncer terminal
Ya.
¿Te ha hecho pensar en papá?
No.
Bueno, quizá sí, no sé.
Lo que me da pena es que no podrá hacerlo
porque él no firmó el consentimiento.
- ¿Porque no quería? - O se le olvidó.
No sé, no puedo saberlo.
Si encontrara una prueba que demostrase
que, en realidad, él sí quería...
Pues conmigo eso no te iba a costar nada.
En mi casa solo ves muñequitos, bodis y patucos
que compramos para el bebé.
Y allá están, cogiendo polvo.
Ay, no podemos seguir así, doctora Veiga.
¿Y qué quieres que haga?
¿Que admita que no estoy al día, y que no estoy a favor del progreso?
- ¿Puedes dejar de soplarme? - Ya, ya está.
No, no pienso darles esa satisfacción.
Pero ¿a quién le daría la satisfacción?
A todos. A Blanca, a Hèctor, a Andreu,
e incluso a la mosquita muerta de Sandra.
Si deberías verla cuando llego. "¿Cómo está, doctora Veiga?"
Bueno, la saluda, ¿no?
Con tonito de enfermera de geriátrico.
Ah, yo trabajé en uno.
Tienen mala fama, pero cuando te acostumbras
a la orina y a los gemidos de angustia
se está muy bien, porque la gente es muy simpática y hay buen rollo.
Me da igual cómo se esté en una residencia, Laura.
A mí me queda muy lejos, ¿sabes?
Aunque algunos me quieran jubilar
porque me ven completamente desfasada.
No, usted no está desfasada, señora Veiga.
Gracias, Laura.
Pero ellos no me ven como tú.
Bueno, si le pasase algo al cerebro ese...
¿Como qué?
Mire, a veces, en la vida,
hay accidentes.
Mamá. ¿Estás bien?
Ay, hola, hijo.
Gracias por venir.
Es que me he desorientado un poco
y no sabía si Barcelona caía hacia allí o hacia allí.
- ¿Qué has hecho esta vez, mamá? - Un baño de bosque.
Y un poquito de meditación chamánica del animal poderoso.
Joder, mamá.
Hijo, en serio, que no es como la sesión de ayahuasca
en la que me robaron el móvil.
Aquí la gente es muy seria. Lo hace Robert.
¿Robert? ¿Qué Robert?
¿Robert, el peluquero?
- ¿Qué has tomado? - Nada.
¿Qué has tomado?
Solo me he fumado un poquitín de un sapo de Arizona.
Hostia puta, mamá, ¿has tomado bufo?
Sí, pero es totalmente natural, ¿eh?
Te abre el tercer ojo y te conecta con la Mamapacha.
Hostia pu...
Mamá, ya puedes drogarte, ya puedes meditar,
y tener muchas conexiones espirituales,
pero Ivan no volverá.
Eso ya lo sé.
Pero hoy sí he visto a tu hermano.
He hablado con él.
- ¿Te cuento qué ha dicho? - No.
Mamá. Has sufrido una sobreactivación del córtex visual
y del sistema límbico. No has hablado con Ivan.
Has hablado con un simulacro
hecho por tu cerebro saturado de serotonina.
Sí. Ya lo sé.
- ¿Qué es lo que sabes? - No hablaba contigo.
Mamá, tenemos que irnos. Debo volver al trabajo.
Pero no querrás saltar del tren en marcha.
Ay...
Eh, nos bajamos aquí.
- ¿Ya? - Sí.
Vamos.
Venga.
Venga.
- ¡Hola, Blanca! ¿Qué tal? - Hola, hola. Muy bien.
Pasa.
Gracias por venir y traerme... ¿Qué era exactamente?
Nada, es un pequeño formulario.
- Es el protocolo. - Ah, vale. Está bien. Pasa, adelante.
¿Te apetece tomar algo?
- No, estoy bien. Gracias. - Muy bien.
¿Y habéis podido resolver mi tema?
Sí. O sea, no.
Lo estamos viendo, porque Hèctor, mi compañero,
es un poco cabezón.
- Ya. - Pero no te preocupes, que...
¿Eso es...?
Sí, me lo regaló mi padre cuando era pequeña.
Ah, vale. Yo creía que era...
Ah, para el hijo que queríamos, ya.
Vamos, siéntate aquí, quiero enseñarte una cosa.
Sí, aquí tengo esta caja.
Sí, todo esto lo empezamos a comprar
cuando Max aún estaba bien.
Mira.
¡Hola!
Y esto. Mira qué mono.
- Mira. - Precioso.
Sí, cuando enfermó, estas cosas nos daban fuerzas.
Era como nuestra forma de no pensar en la enfermedad, ¿sabes?
De proyectarnos en el futuro.
Max siempre decía que la ilusión era la mejor medicina,
pero
no lo fue.
Gracias.
Ay, mira,
aquí hay una foto de Max.
En el País Vasco.
Es muy presumido, ya lo ves.
¿Qué haces?
Falsificar firmas.
No sé de qué me hablas.
De que eres obsesiva y previsible.
Porque, una pregunta, ¿cómo se pasa tan rápido
de salvadora de la humanidad a criminal?
No me parece tan grave saltarme las normas
para ayudar a alguien.
Y si hubieses visto a Zoe esta tarde, lo entenderías.
Ah, que has ido a verla. Tremendo.
Cada vez más, vamos respetando la idea de distancia profesional
con las pacientes.
Estoy intentando ayudar a una persona,
a una mujer que ha perdido al hombre de su vida
y que quiere tenerlo presente de algún modo.
Es verdad, que revivir muertos es tu especialidad.
Es que no sé por qué me esfuerzo.
Es que es como hablar con una pared.
No tienes ni la más mínima empatía por el dolor de otros.
- ¿No has perdido a nadie? ¿Nunca? - Sí. A mi hermano.
Hace tres años.
Lo siento mucho.
Es parte de la vida,
pero hay gente que no lo acepta.
Se creen que esa persona sigue con ellos, que los acompaña,
que algún día se reencontrarán.
Es un engaño infantil.
Como esta chica,
quiere tener un hijo con alguien que no está.
Como si así no hubiera pasado nada de nada,
como si él no hubiera muerto.
Busca consuelo.
No sé si es buen motivo para tener un niño.
Pero ¿quién soy yo para juzgarlo?
Por eso hay mecanismos como el consentimiento.
Y no está firmado.
Hablaré con Zoe.
Muchas gracias por todo. Adéu.
- Adéu. - Hasta la próxima.
Vale.
Es el momento, doctora. Ya no hay más visitas.
- ¿Cómo lo hacemos? - Por favor, qué lío hay aquí.
Venga. Sí, se traba.
Fuerte. Fuerte, fuerte, fuerte.
No hay quién lo mueva.
- Póngase ahí, ahí, póngase ahí. - ¿Ahí?
Vamos a ver. Intentamos...
Yo empujando y usted tirando para allá.
Doctora Veiga, vamos, vamos.
- Tú, venga, va. - Fuerte. Fuerte, fuerte.
- Sí, venga. - ¡Venga! ¡Uno...!
Ay, Dios, ay, ay, ay.
Ay, Dios mío.
- Quítame esto de encima, por Dios. - Sí, sí, sí.
Quítamelo de encima.
¡Ay, qué...! ¡Ay, qué horror!
¡Quítamelo de encima!
Sí, ya está, ya está, ya está, ya está, ya está.
- Ay... - Ay, ¿cómo está?
- Bueno... - ¿"Bueno" qué?
A ver, que tampoco no...
¿Sí?
Hola, Zoe. Soy Blanca Salvador, de la clínica Ginestia.
Hola, Blanca. ¿Qué tal? ¿Has podido arreglarlo?
Lo siento muchísimo, Zoe, pero es que...
Yo lo he intentado, ya lo sabes, pero si no tenemos la firma no...
Es que no podemos.
Hostia, pero, Blanca, creía que...
- Que me entendías, que... - No, no, si te entiendo.
No sé, que me querías ayudar.
Es que quería ayudarte, y ojalá pudiera,
pero es que hay cosas que yo no puedo hacer.
Blanca, no me hagas esto.
¿Por qué me haces esto?
- ¿Hola? - Es que mi compañero de trabajo,
que manda él y ya te dije que es cabezón.
Es que no es la primera vez que lo hace.
¿Y si os trajera una prueba?
¿Una prueba?
¿Una prueba? ¿Cómo que una prueba? ¿Qué prueba?
No lo ha dicho, pero dice que seguro que nos convence
de que Max quería.
Venga, démosle una oportunidad.
¿Y si nos sorprende?
Me duele mucho, doctor.
Ahora va a ir haciendo efecto el antiinflamatorio.
Vamos a hacerle una placa,
pero ya os digo que no pinta muy bien.
¿Qué le ha pasado?
Fractura múltiple en el tarso, metatarso
y puede que en el calcáneo.
- ¿El calcáneo también? - También.
Lo siento mucho, doctora.
La buena noticia es que el cerebro funciona de maravilla.
Su pie ha amortiguado el golpe.
No sabes cuánto me alegro.
¿Y cómo ha caído ese trasto, exactamente?
- Un accidente. - Hombre, ya supongo
que no se lo has tirado encima a propósito, Laura.
- La máquina ha resbalado. - ¿La máquina ha resbalado?
- Un montón. - Recomiendo inmovilización
y reposo absoluto.
Y cuente por lo menos seis semanas de baja.
¿De baja? Yo no puedo estar de baja.
No puedo estar de baja.
No pasa nada por estarse un tiempo descansando.
Tranquila, Ángela. Yo creo que te conviene.
- ¿Por qué me conviene? - Sufre por la clínica.
- Venga, vamos, vamos. Vamos. - ¿Por qué dices eso?
No te preocupes, Ángela, tendrás la mejor suplente.
- ¿Una suplente? - Adéu, doctora Veiga.
- Ya verá que no es nada. Hasta luego. - Adéu.
- Aquí está. - ¿Sí? Pasa, pasa.
Gracias.
- Hola. - Hola, ¿qué tal?
¿Podéis apagar las luces un poco? Es que necesito como...
- Pues... sí. Sí, sí. - Perfecto.
Vale, unas cosas...
Muy bien.
Genial.
¿Estáis listos?
- Sí. - Muy bien.
Muy bien.
Pues venga.
Si podéis, por favor...
Poder del círculo, espíritu errante,
abre la puerta entre el mundo de los vivos
y el de los que ya no están.
Yo invoco el alma de Max con luz y verdad.
Si estás aquí, por favor, haz una señal.
Bueno. Ya está, ¿no?
- Hèctor, espera. - ¿Esperar a qué?
¿Que levite la mesa? Esto es una tontería, Blanca.
- Hèctor, un respeto. - ¿Respeto? ¿Por el espiritismo?
Puedo respetarla a ella, pero no tengo por qué tolerar
creencias ridículas y menos en mi despacho.
- Hèctor. - ¿Qué?
Es cierto.
Soy ridícula.
- No, Zoe, no es verdad. - Que sí, Blanca,
que estoy volviéndome loca. No sé qué me pasa.
Mira, si empiezas a oír voces,
yo te recomiendo que hables con un psiquiatra.
Hay antipsicóticos muy efectivos.
¡Hèctor, por favor! O sea, ni caso, Zoe.
Estás sufriendo la pérdida de Max. Es normal que quieras hablar con él.
- En serio, Blanca, no me jodas. - ¿Qué?
Yo también hablo con mi padre.
Murió cuando yo tenía ocho años.
Mi madre tenía el consuelo de la religión,
y mi hermana también, pero yo no...
Yo nunca he podido creer en Dios.
Y eso no significa que no necesitara hacer algo al respecto.
Y así empecé a hablar con él.
No, no porque creyera que estaba en forma de espíritu
ni nada de eso, pero
lo necesitaba y a mí me sirvió.
Zoe, cuando tú hablas con Max, ¿qué te dice?
Me dice que...
Me dice que sea feliz.
Gracias.
- Hola. - Ay, hola.
¿Qué son estas cajas?
Cosas para donar a Cáritas.
¿Qué? ¿Para donar a Cáritas? Pero, ¿lo ves necesario?
- ¿Donarlas? - Sí.
¿Por qué no? No las vamos a aprovechar.
- Tú no quieres. - No es que no quiera.
No lo tengo claro.
Pero a lo mejor de forma natural lo conseguimos.
Ya van dos años. Dos.
Dejé la notaría por eso.
Está claro que Dios no quiere y nosotros no podemos hacer nada.
¿No? Es mejor aceptarlo.
Yo, al menos, necesito tenerlo claro, porque...
Si quieres, vamos.
¿Qué?
Que vamos, si quieres.
¿Adónde?
¿Adónde? A la clínica.
Amor...
No sé...
- Te quiero. - A hacer pruebas.
- A hacer pruebas. Nada más. - Sí. Vale.
- Te quiero. - Lo sé.
Yo también, ¿vale?
Eh, Ivan. ¿Qué tal, tío?
Yo estoy bien.
Y quería decirte que...
Es una mierda, no funciona.
Qué detalle.
No comía churros desde...
Desde que los traías tú cuando éramos críos.
Es verdad, os traía churros.
Los domingos.
- ¿Qué te dijo? - ¿Qué?
Ivan, cuando lo viste.
¿Y por qué me lo preguntas, hijo? Si tú no crees en esas cosas.
No.
Solo quería...
No sé, no sé qué quería hacer.
Pues,
entre otras cosas, también me habló de ti.
Me dijo que eres así, tan frío y racional,
pero que es porque eres demasiado sensible
y es cómo te proteges.
Pero no acabo de entenderlo.
Creo que se sufre más pensando como tú,
pensando que no hay nada más, que nada de esto tiene sentido,
que vivimos un tiempo y después desaparecemos sin más.
¿No es muy deprimente?
Bueno,
de los millones de combinaciones de ADN posibles,
aquí estamos tú y yo.
E Ivan también estuvo un tiempo.
Morir es una suerte,
porque lo más probable es no haber nacido.
Caray.
Pues Ivan me dijo que la vida y la muerte es lo mismo,
que todo es un círculo.
Qué místico se ha vuelto.
Y que llegará una persona nueva, una criatura.
¿Una criatura?
Es lo que he entendido.
A lo mejor un día me das una sorpresa.
- ¿No tienes nada que contarme? - No.
Tú nunca me has hablado de tu vida sexual.
Por supuesto que no.
SI TE QUEDAS EN EL PRIMER PUERTO, TE PERDERÁS LA AVENTURA, PAPÁ
- Eh, Cris. - ¡Blanca! Por fin hablamos.
Oye, que Enric ha aceptado ir a la clínica.
- ¿En serio? - Sí, sí, sí. Estoy tan contenta...
Oye, que no sé qué hay que hacer ahora.
Si llamo, o pides hora tú...
No, no, no, que es sábado.
Ya, ya les digo que te llamen ¿el lunes por la mañana?
- Perfecto. - Cris, tía, ¡no me lo puedo creer!
Ya, ya, ya, ni yo.
Que a lo mejor lo consigo, Blanca.
Que, por cierto, no me has dicho
que vosotros también lo estabais intentando.
- ¿El qué? - Bueno, mamá dice
que habéis firmado las arras de una casa con Àlex,
que se lo ha dicho, que tiene terreno y cinco habitaciones.
Bueno, no creo que sea solo para vosotros dos, ¿no?
O sea, flipo. Vamos a ver,
¿por qué Àlex se lo cuenta todo a mamá?
Tía, que acabo de caer.
¿Y si nos quedamos embarazadas a la vez?
¿Por qué se llaman tanto?
Debo aprender a coser para hacer patucos
- y bufandas y gorros. - ¿Desayunamos?
He hecho "porridge" de avena integral y alga chlorella.
Para ir al baño es lo mejor.
Entonces ¿qué? ¿Te apuntas o...? Blanca.
¿Por qué os llamáis tanto con mi madre?
- Blanca, ¿me oyes? - ¿Yo? No.
FICHA MÉDICA, VITRIFICACIÓN DE ÓVULOS
DATOS DE LA PACIENTE EDAD: 30 AÑOS
ESTADO CIVIL: SOLTERA
DATOS DE LA PACIENTE EDAD: 29 AÑOS
DATOS DE LA PACIENTE EDAD: 32 AÑOS
ESTADO CIVIL: SOLTERA
¿Hola? Judit.
Mira, soy Hèctor, el embriólogo de la clínica Ginestia.
Perdona que te llame en fin de semana.
No sé si te acuerdas de mí.
Pues mira, voy a serte sincero.
Cuando viniste a vitrificar los óvulos,
me pareciste una persona
simpática, inteligente.
Ya, ya sé que esto no es muy habitual,
pero pensaba
que si un día te apetece tomar algo conmigo,
a mí me encantaría.
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