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Hola, hijo.
Bueno, ¿te vas a quedar ahí parado?
¿O me vas a echar una mano con la compra?
Que moverte de vez en cuando no te cuesta trabajo.
¿Este es tu plan?
¿Levantarte a las tantas, dejar el desayuno a medias y encerrarte en esta
habitación? Pues eso parece, sí.
La verdad, papá, es que así no ayudas nada. Quiero que lo sepas.
Tienes 23 años. Te pasas la vida encerrado en esta habitación viendo
series y películas, perdiendo el tiempo. Si por lo menos regresas a la calle y te
diese un poco el aire... Y otra vez con lo mismo. Mira, ¿sabes qué?
Todo iría muchísimo mejor si dejaras de intentarlo todo el puto rato, porque
desde luego nunca vas a estar contento con lo que hago.
No te recupes, tonta.
Te espero a las seis a la salida de tu trabajo. ¿Te parece?
¿Qué tal, hijo?
Bueno, ahí ando.
Ya me ha contado papá que habéis tenido una pequeña discusión esta mañana. Es
que estoy un poco harto, la verdad.
Y todos los días lo mismo y hoy no me ha apetecido callarme. ¿Para qué
engañarnos, mamá? Bueno, Martín, ya sabes cómo es tu padre.
Él solo se preocupa por ti.
Te ha visto mal estos meses y no sabe qué hacer.
Lo único que quiere es, a su manera, pues conectar un poco con ti. Pues vaya
manera.
Bueno, que es complicado, ya lo sabes.
De repente siento como que... como que tengo que cambiar tantas cosas que...
Bueno, hijo, poco a poco.
Tú vas a poder con esto, yo lo sé.
Aún te queda muchísimo por vivir, ¿vale?
Gracias, mamá.
Bueno, ¿qué tal todo?
Ya sabes que el trabajo no me deja demasiado tiempo y siempre ando muerta
en vida.
Pero bueno, me alegro de que hayamos encontrado un hueco para ponernos al
día. Y yo, Cari, ya lo sabes.
Pues bueno, ahí ando.
Sin mucha novedad, la verdad.
Mi vida, lamentablemente, sigue siendo igual de emocionante. Madre mía, estás
hecha toda una drama queen, ¿eh?
Lo que tienes que hacer es no darle tantas vueltas a las cosas. No sé,
empezar a ver tu vida de una forma un poco más positiva.
Ay, Martín, no me pongas esa cara. Sabes que tengo razón.
Sé que estás pasando por una mala racha, pero en algún momento saldrás de ella.
Estoy segurísima.
El que no le gustaba la cerveza, ¿eh?
Mira, ¿sabes una cosa?
En cierto modo me das envidia.
Todo el rato de aquí para allá y yo... intentando protegerme de cualquier cosa
que me desestabilice un poco.
Es que siento que así no voy a ningún lado, tía. Estoy estancado. Bueno,
Martín, es una fase.
Tarde o temprano saldrás de ella. Y podrás hacer lo que te dé la gana.
Podrás ser ese director de cine que siempre has soñado ser.
Quizás todo esto te sirve de inspiración.
No sé, Tener tiene razón.
Mira, te digo una cosa.
Si algún día llego a ser alguien en el mundo del cine, ni de coña me pongo a
contar por ahí mis problemas.
Es que, vamos, cualquiera que haga eso tiene que ser un egocéntrico de mierda.
A veces tengo miedo, Alma.
Mi cabeza no funciona como lo hacía antes y... Y eso me da miedo.
Mucho miedo.
Pensar que no voy a volver a estar bien y que...
Ay, perdón, perdón. Es que tenía que contestar unos mensajes. ¿Qué me estabas
diciendo?
Nada, tontería supongo.
Bueno, déjame la carta que habrá que pedir algo de picar.
Dios mío, pesado de mierda, déjame puto en paz.
Ni en tus mejores sueños, gilipollas.
Pobre hombre.
Cállate, es un tipejo ridículo del Tinder.
Se me ocurrió darle el número y no me para de llamar todos los putos días para
follar.
Fui un día con él a tomar una cerveza y ahora se cree con el derecho a estar
dándome por saco.
Mira, Martín, yo no soy de las que bloqueo, ¿eh? Pero a este le bloqueo. Le
bloqueo.
Bueno, bebé, creo que me retiro por hoy.
Estás de coña, ¿no?
Sí, lo sé. Sé que te prometí que saldríamos de fiesta. Soy lo puto peor.
Te lo compensaré, te lo prometo.
Estoy flipando.
¿Qué?
Nada, no sé de qué me sorprendo, la verdad.
Siempre haces lo mismo, hija.
Pero bueno, no te preocupes porque ya tenía un plan alternativo. Como contigo
nunca se sabe.
Puede que ni siquiera te des cuenta, pero a veces eres un puto interesado.
¿De qué cojones estás hablando, Alma?
Eso no es verdad y lo sabes de sobra.
Bueno, a lo mejor tienes razón.
A lo mejor soy un puto interesado y un puto egoísta de mierda, pero es que
¿sabes qué?
Estoy harto de vivir para los demás.
Vete a la mierda, Martín.
No sé de dónde estás sacando todo esto. Creo que lo mejor es que me vaya.
Pues sí, creo que igual es lo mejor.
Bueno, ¿qué? ¿A dónde vamos?
Bueno, id entrando, que yo voy a hablar un momento con Martín.
Vale, pues os esperamos dentro.
Si necesitas algo de Martín, grita.
Y venimos corriendo. Anda, calla. Entrad, que ahora vamos.
¿Entonces que nada se puede saber qué te pasa con este?
¿Con qué? ¿Con elías?
Nada. No me pasa absolutamente nada.
Y no me mires así, que yo me vengo arriba enseguida, ya lo sabes.
Yo no digo nada, pero lo que veo yo lo ve todo el mundo.
Anda, calla.
¿Por qué me tienes aquí fuera?
Porque sé que te pasa algo.
Lo del día será asunto de extrema importancia.
Pero fíjate que lo que veo en tus ojos me parece aún más importante.
A ver, ¿qué coño te ha pasado con Alma? Porque yo encantada de que salgas de
fiesta con nosotros, pero no me cuadra.
Nada, tonterías.
Que me ha dejado tirado, como siempre, y yo...
Pues le he dicho cosas de las que posiblemente mañana me arrepienta.
Vamos, que soy un gilipollas.
Ya, Martín, pero es que tú no estás bien. No sé.
No sé, de hecho estoy hecho una puta mierda.
Y quizás el hecho de estar hecho una puta mierda es lo que me hace ser un
absoluto gilipollas.
Perdón.
Calla.
Mira, puede que no todo el mundo se dé cuenta.
Y no pasa nada.
Pero yo sí.
Yo te miro y te veo de verdad.
Detrás de todas esas ganas de salir de fiesta que nadie entiende, te veo mal.
Que tienes todo el derecho del mundo a estar mal.
Que se te meta en la cabeza. Tienes todo el derecho.
Y si alguien no lo entiende, pues es su problema.
¿Vale?
Porque la gente parece que no tiene tiempo para otro drama que no sea el
suyo.
Pero yo sé.
Porque yo te quiero.
Y siempre voy a tener tiempo para ti.
Siempre. Gracias.
Y ahora nos vamos a meter ahí dentro y nos lo vamos a pasar de puta madre.
Aunque solo sea por ahí, ¿vale?
Vale.
Ya estáis.
Bueno, tía, algunos nos vamos a la pista ya porque han tardado la vida en
traernos las copas y ya está el coño ya.
Oye, que... que si quieres ir pidiendo, voy pidiendo yo. ¿No te importa?
No.
¿Te importa que te acompañe?
No, tú mismo.
Un poco extraña tu elección, pero... es que no soy yo para juzgar, ¿no?
Me apetecía quedarme con ti.
Perdona, un roncola, porfa.
¿Por qué huyes?
¿No? Sí, ¿y tú?
Si no te gustó algo, también me lo puedes decir.
Aunque creo que no es el caso.
No.
Definitivamente no es el caso, pero... ¿Pero qué?
No te voy a hacer daño.
Es que no he tenido muy buen día.
Y no sé.
Me cuesta todo esto.
No sé muy bien qué hacer y... Lo sé.
Si ya nos hemos visto antes, Martín.
Lo he notado.
Gracias.
¿Por qué? Por darme una oportunidad.
Es que estoy acostumbrado a que todos, a que todo el mundo se vaya cuando me
comporto de esta forma.
Pues has tenido suerte.
Es que a mí me gusta así.
Gracias.
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