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"El amor es un niño gitano.
Jamás, jamás ha conocido la ley.
Si tú no me amas, yo te amo..."
¿Qué ha sido eso? -No lo sé.
Aparca ahí.
Rueda delantera pinchada.
Venga, chicas, ayudadme.
Manivela, gato, rueda de repuesto.
¡A operar!
Oye.
¿Puedes ir tú? A mí no me viene muy bien.
¿De qué hablas?
Coge la rueda de repuesto.
Vaya. Solías ser más eficiente.
Qué dices, no he dormido.
Mi hermano e Iggy no dejan de gritarse.
Y, además, a Pierre casi no lo veo.
Pierre... Entonces, ¿os va todo bien?
Genial, salvo que nunca nos vemos.
Ten cuidado. Si quieres que dure, debes reservar tiempo e intimidad.
Bueno, tampoco soy la más indicada para hablar.
Tómate tu tiempo.
Oye, ¿qué le pasa últimamente? -Yo qué sé. Espera.
Es mi hermano. Toma, coge esto. -No, no.
Toma. -Ya era hora.
A ver, ¿a ti qué te pasa? Estás rara.
¿Rara? No estoy rara, no.
¿Quieres que comamos juntas? -Comer al mediodía...
¿Comer, hoy? -Sí.
Bueno, creo que no porque al mediodía no voy a poder.
Toma, coge esto. -¡Pero no, no!
¡Corre!
Chicas, os dejaré en el instituto.
Han encontrado un cuerpo.
Bueno, no saben si es un cuerpo o dos. Hay que darse prisa.
Vale, hazlo tú yo ya no puedo más.
"La hermafrodita".
Es ahí. -Gracias.
Lo han encontrado allí detrás. -Vale.
¿Está bien?
Sí, estoy bien, ¿por qué?
Es que la veo un poco delicada estos días.
Pues no, estoy bien, de verdad.
¿Duerme bien?
Sí, gracias, mamá.
Y con su amigo el larguirucho, ¿va en serio?
Pues eso espero.
Ya, pero desde que sale con él, tiene usted un aspecto horrible.
Vaya, qué amable, gracias.
Entre usted y yo, es un poco rarito ese tío.
Además, hay que ser retorcido para hacer su trabajo.
Pues tienes razón, Théo.
Hay que ser muy retorcido para ocuparse de los muertos.
Hola. -¿Cómo estás?
¿Aún sigue aquí? -Pues sí.
Pero dentro de nada, él será la menor de tus preocupaciones.
Vamos a empezar a realizar la autopsia
de dos mitades de un cuerpo,
pegadas una a la otra.
El primer cuerpo
es un torso de mujer blanca joven, de unos 20 años.
El aspecto general de la dermis es extraño.
Su cadáver fue cortado por debajo del abdomen.
En los bordes de la lesión, los tejidos se calentaron.
Hay microquemaduras,
seguramente causadas por un aparato en rotación.
La segunda parte es la de un hombre negro,
cuyo cuerpo fue seccionado a la altura de la pelvis.
Diría que usaron una amoladora de disco fino,
de dos milímetros de espesor como mucho.
Identidad desconocida.
¿Qué le ocurre, jovencito? ¿La Dra. Ehle lo molesta?
No, es ese cuerpo, esos cuerpos... Me cuesta acostumbrarme.
Ha escogido el mejor trabajo. -Sí.
Ya.
¿Y bien? Cuéntame.
Se llama Lola Berthier, 27 años.
Trabajaba en el restaurante propiedad de su pareja.
Denunció su desaparición hace tres semanas.
Pero de él aún no tenemos nada, no se ha podido identificar.
¿Qué puedes decirnos?
Según su dermis, tiene sobre 50 años.
Mala circulación sanguínea. Tenía un trabajo sedentario.
Y sus pies tienen un olor característico a cuero.
Calzaba zapatos de marca.
Viene sin duda de un entorno social alto.
¿Y sabes más o menos la fecha de su muerte?
A él lo mataron recientemente, diría que ayer.
Y a ella hace dos o tres semanas.
Pero por la conservación del cuerpo, el asesino la metió en la nevera.
Y la conservó hasta que mató a la segunda víctima.
Hay cada chiflado...
Y debió de guardar el resto del cuerpo.
¿Y la causa de la muerte? -No se aprecia lesión aparente.
No hay golpes, ni heridas, ni marcas de estrangulamiento.
Tampoco signos de asfixia, no.
Por el momento, es un misterio total.
¿No los cortaría estando aún vivos? -No.
Hola, soy Bruno Adrian, el novio de Lola Berthier.
Vengo para identificarla, me dijeron que quizás...
No, no es posible. No, no puede.
Lo siento, intenté impedírselo, pero...
No entiendo.
¿Por qué están así?
Juntos.
No sé.
Sus piernas ¿dónde están? -No lo sé.
¿Y la otra mitad?
Vamos a... Bueno...
La investigación policial nos lo dirá.
No quiero enterrarla así.
Vamos a hacer lo posible para que la vea como antes.
Sr. Adrian, soy el comandante Doisneau.
Venga conmigo, lo llevaré a la comisaría para interrogarlo.
Vale.
¿Cuánto hace que conocía a Lola?
Casi un año. Once meses.
¿Sabe si hay un hombre negro en su entorno
que se corresponda con la segunda víctima?
No, ella no se relacionaba con mucha gente.
El restaurante no nos deja tiempo. -Ya, entiendo.
Pero ¿ella quedaba con otras personas?
Es decir, además de usted. -Llamaba a su madre casi a diario.
Y era amiga de la otra camarera del restaurante, Louise.
¿Podría hablarme de ella, de su carácter?
En apariencia...
...era una chica muy graciosa.
Habladora y risueña.
Pero a veces podía encerrase,
ponerse muy melancólica.
¿Por qué?
Me habló de una ruptura dolorosa.
Gabriel, creo.
Solía tener pesadillas. -¿Pesadillas?
¿Y qué tal estaba últimamente?
Puede que...
Puede que un poco estresada, la veía cada vez más torpe.
Se le caían los platos, las fuentes...
¿Y eso era nuevo?
Era nuevo, sí. La veía menos motivada.
Si se le rompía algo, me cabreaba.
Si lo hubiera sabido...
...le diría que daba igual todo.
La vajilla, los clientes...
Dime. Ludivine se está volviendo completamente loca, ¿no?
¿Te has dado cuenta tú también?
¿Has visto? Aun así tienen algo en común:
como si hubiera dos capas.
Sí, ya lo he visto.
Hay lesiones recientes, pero tienen otras más antiguas.
Sí, y él tiene este bulto extraño aquí.
Como si la piel se hubiera hinchado.
Como si en algún momento de sus vidas,
sus órganos hubieran sufrido de forma anómala.
Los dos tienen muchas marcas.
Mira, ella se rompió un incisivo.
La boca está en muy mal estado, muy deshidratada.
Ya, y los órganos están peor.
Tiene lesionados el hígado y los riñones.
Ya sabemos cómo murió: el asesino la mató de sed.
Y en él, los músculos sufren un déficit de oxígeno: hipoxia.
¿Intoxicación con monóxido de carbono?
¿Neumopatía? -No.
Exsanguinación.
Como si el asesino le hubiera vaciado toda la sangre.
Se desangró hasta morir y se murió de sed.
Tenemos dos víctimas que murieron de formas diferentes
y no al mismo tiempo. No tiene sentido.
Sobre todo con muertes tan violentas.
Ya, pero acabar de ese modo, pegados el uno en el otro...
Está claro que deben de estar relacionados.
Adrian me habló de una ruptura que pudo traumatizarla.
Ella tenía pesadillas con un tal Gabriel,
pero su madre asegura que nunca salió con ningún Gabriel.
Sin embargo, quizá tenga algo que te interesa.
Justo antes de desaparecer, dicen que se volvió de pronto muy torpe.
Se le caía todo: la vajilla...
¿Qué pudo haber provocado esa torpeza?
Según Adrian, estaba distraída.
El le reprochaba que siempre estaba en el ordenador
en vez de con los clientes.
¿Tienes el ordenador? -No.
Lo examinamos, pero ya se lo he devuelto.
Lo necesitaba, era del restaurante. -¿Nada sospechoso?
No, algunos correos, pero no había ninguna pista seria.
Ya... Bueno, me voy.
Si tenían algo en común,
sus cuerpos nos lo dirán.
Hasta luego. -Ya...
Mira esto.
Creo que ya sé por qué se le caía la vajilla.
Pues sí, claro, es evidente.
Disculpe, no tengo ni idea.
El cabello tiene una concentración de mercurio superelevada.
Y cuando absorbemos demasiado mercurio,
se nos empieza a nublar la vista, notamos malestar
y perdemos la coordinación. En mi opinión, tenía temblores.
Pero no se habría muerto de eso. -No.
Además, el mercurio puede pasar muchos años en el organismo.
¿Pudo haberlo tragado hace mucho tiempo
y no tener síntomas hasta ahora? -Exactamente. Pero podremos datarlo.
El cabello crece sobre un centímetro al mes, así que es muy fácil.
¿Y eso qué nos dirá? -Pues lo averiguaremos.
Porque está claro que no es posible
que fuera en su casa o en el restaurante de su novio
donde se intoxicó así.
¿Dónde podría haber sido?
En un lugar próximo a una planta de tratamiento de residuos,
de una mina de oro...
Deberíamos hacernos con su ordenador.
Yo siempre pongo fotos de lo que hago, de lo que veo,
de lo que como, de adónde voy...
¿Tienes hambre? -Pues, no, la verdad.
Te invito al restaurante.
Pero son las tres y media.
Gracias.
¿Saben ya qué van a tomar? -Sí, voy a tomar...
Es usted Louise, ¿no? ¿Conoce a Lola?
Sí, ¿por qué? -Porque soy amiga suya.
Me llamo Florence y este es mi hijo Mathurin.
Perdimos el contacto el año pasado, cuando me mudé a Dreux.
¿Cómo está? ¿Está bien?
No sabemos nada de ella.
El Sr. Adrian incluso denunció su desaparición.
Ah, ¿sí?
Pero a mí me dijo que había conocido a alguien.
Quizá se fue con él, ¿no? -A mí no me dijo nada.
Sí. Alto, negro, de unos 50,
muy elegante, ¿no le suena? -No estoy al tanto.
Disculpen, vuelvo en dos minutos.
Vamos.
Pero espere. Tengo hambre, ¿no comemos?
No entiendo por qué me ha hecho pasar por su hijo.
No es nada creíble.
Usted parece muy joven y a mí todos me echan entre 30 y 35 años.
Ya, y 40 también. -Pues... ¿Lo ve?
Sería mejor que me hiciera pasar por su marido.
Sería más lógico. La próxima vez... -Toma.
¿Ha robado el ordenador del restaurante?
Siempre presentas los hechos de una forma muy melodramática.
Es un poco molesto, ¿sabes?
¿Y si Pincé se entera? -¿Se lo dirás tú?
¿No? Entonces, ¿cómo quieres que se entere?
Ya, pero...
Según el cabello, absorbió el mercurio hace un año y medio.
Pues justo en esa época, dejó de publicar fotos durante 6 meses.
A pesar de que solía subir cualquier cosa.
Ella al despertarse, al acostarse,
en la peluquería, con un plato de patatas...
Vale, me hago una idea.
Pero desde hace unos cuantos meses, empezó a meterse en muchos grupos.
Cosas muy raras.
Terapia zen, meditación naturista, abrazoterapia...
Puede que sea en uno de esos grupos donde conoció a la otra víctima.
Aquí sale un tío que contactó con ella
en una página de naturopatía.
Se llama Robinson Laurent.
Ella le habló de una gran depresión debida a un trauma.
¿Qué tipo de trauma?
Eso no lo específica, solo habla de la pérdida total de autoestima.
¿Y Robinson?
El intentó ayudarla.
También le habló de episodios depresivos
y le contó que sufrió una conmoción y decidió cambiar de vida,
renunciar al dinero, a los bienes materiales.
Tuvieron una cita el 15 de enero.
¿El 15 de enero? Según Ludivine, fue cuando murió.
Vale.
Es un poco drástico su rechazo de los bienes materiales.
Es increíble lo que tira la gente.
Allí. ¿Lo has visto?
¿Lo has visto? -Sería mejor que volviéramos, ¿no?
Es decir, no es muy sano respirar todos estos miasmas.
Ya, pero he visto a alguien ahí.
Yo no. Tendría que ser un mutante para vivir aquí.
Ah, sí, lo he visto.
Yo me quedo aquí, ¿vale? -¿Señor?
¿Señor?
Nos moriremos aquí.
¿Robinson Laurent?
Hola, me llamo Dora.
No hablo con polis. -No soy poli.
¿Entonces qué es?
Cazatalentos, en el campo de la botánica.
Caramba, es impresionante.
Vivo casi de todo esto.
La gente tira cosas increíbles, auténticos tesoros.
Pero no están aquí para hablar de reciclaje.
No, más bien de Lola Berthier.
¿De quién?
Según sus conversaciones, es de los últimos que la vio con vida.
¿Está muerta? -La han asesinado.
Despareció el día que habían quedado en verse.
La vi una vez. Hablamos de recuperación, reciclaje...
Quería cambiar de vida. Me pidió consejo.
¿Cambiar de vida? ¿Y le dijo por qué?
No sé, estaba harta de la sociedad capitalista.
O puede que hubiera conocido a alguien.
¿No?
Parecía tener miedo. -¿De qué?
No sé. Me preguntó si conocía a alguien que hiciera papeles falsos.
¿Papeles falsos?
¿Y usted la ayudó?
La gente como nosotros no necesita papeles.
Porque somos invisibles.
Ella debía de saber que el asesino la buscaba y quiso escapar.
Eso significaría que lo conocía. ¿Qué piensa usted?
Pues yo creo que Robinson me inspira.
Su sistema de recogida de aguas es muy ingenioso.
No hablaba de eso.
¿Querías verme?
Date prisa. Tengo una reunión en el instituto de Iggy.
Lola Berthier quería documentación falsa.
¿Documentación falsa? ¿Para qué? -No lo sé.
Querría empezar de nuevo, eludir una amenaza...
¿Cómo has averiguado tú eso? ¿Lo has leído en sus intestinos?
Al parecer, uno de los últimos que la vio con vida
es una especie de inconformista que vive en un basurero.
Se comunicaban por una página de naturopatía.
Gracias por la información.
Mándame los detalles para enviar a alguien a interrogarlo.
¿Y qué quería ella de él?
Consejos para rehacer su vida.
¿Qué quieres decir? ¿Que se sentía amenazada?
Estaría bien saber si él también,
pero no va a ser fácil, su ADN no concuerda.
Ya averiguaremos quién es.
Ni impresión dental, ni huellas dactilares...
¿Tiene clavos? ¿Alguna prótesis? -No, nada.
Olvidémonos de los números de serie.
¿Y qué nos queda?
Ella.
Ha hecho un buen dosier. La misión ha sido un éxito.
Muchas gracias.
Podrá coger unos días libres bien merecidos.
Se acabó.
¿Cómo que se acabó?
Tenemos con qué suspenderlos a los dos. Puede estar orgullo.
Es que de la Dra. Ehle seguro, pero...
Pero ¿qué? -De Doisneau, tengo menos.
Ha fotografiado a la Dra. Ehle en la casa de numerosos testigos.
No pudo saber las direcciones sin que se las filtrara Doisneau.
Podría haber sido cualquier otro. -Sabemos que fue él.
Eso no llega.
Tiene sus movimientos. Se reúnen y después ella interroga
a un sospechoso del que no sabía su identidad.
Siempre podrían decir que hablaban de otras cosas.
Es muy severo consigo mismo.
Y yo tengo fama de ser implacable. -Tengo un plan.
Pero necesito poder intervenir sus teléfonos.
Intervenir el teléfono de un policía es un riesgo.
Y no creo que necesitemos pruebas adicionales.
Nunca se tienen bastantes.
¿Está seguro? -Al 100%.
Vale.
Para él pediré una orden judicial. Ella se queda fuera.
Es médica, no nos compete, ¿está claro?
Cuidado, comisario Pincé.
No lo tome como algo personal.
Está bien cenar en tu casa por una vez.
Cambia un poco. Hay más intimidad.
Antoine está en el instituto de Iggy
y después la llevará a la pizzería para celebrar sus notas.
Sinceramente, estoy muy feliz. La chica lo está superando.
Gracias a ti. -Pues no, gracias a mi hermano.
Para ella soy más bien una mala influencia.
Pero ¿qué quieres?
Estoy a favor de la libertad, la mía y la de los demás.
Pues disfrutemos de nuestra libertad.
La reunión y el restaurante, ¿cuánto tiempo nos dejan?
Unas dos horas. -Dos horas.
Eso da para hacer muchas cosas.
Al mismo tiempo, pasan muy rápido. -Por nosotros.
Por la libertad.
¡Estoy harto de tu actitud! ¿Cómo confiar en ti después de esto?
Me da igual. -¡Te da igual! Pues ¿sabes qué?
Muy simple, te quedarás sin salir. -Me largaré por la ventana.
¡Iggy! ¿Podrías dejar de hacer tonterías?
¡Iggy! Te aviso...
La pizzería se ha anulado. -Sí, eso me temo.
Voy a dejaros en familia. -No.
Pues tenías razón, dos horas pasan muy muy rápido.
La próxima vez estaremos solos, te lo juro.
Eso espero.
No importa, iré al cine con una amiga.
Que vaya todo bien. -Gracias.
¿Qué ha pasado aquí?
Que la señorita ha falsificado su boletín de notas.
No veas el lado malo de las cosas. Eso prueba que es muy ingeniosa.
Estoy harta de tus críticas de poli.
Mi madre no me montaba tantos pollos.
Tu madre no está, te ha dejado.
Se ha ido a la otra punta del mundo. Solo faltaba que se entrometiera.
Tú también me abandonaste y ahora te metes en todo.
Es como si estuviese detenida.
Alex, ¿podrías tomarte esto en serio, joder?
A mí no me riñas. No soy ninguna cría.
¿En serio?
¿Ves? Al menos ella no dispara pelotas de goma.
¿Te quieres reír de verdad? Te voy a contar su última broma.
Debe hacer prácticas en una empresa y no tiene nada. ¡Cero!
¡No ha enviado ni un currículum!
¡Lo siento, mi madre se ha largado y mi verdadero padre es madero!
Estoy un poco trastornada.
Por Dios. ¿Estás oyendo lo que dice?
Todo se arreglará.
¿En qué campo te gustaría hacer las prácticas?
No sé...
En algo periodístico o en la moda.
Pues genial, no hay problema.
De la moda, olvídate, pero tengo un amigo periodista deportivo.
El rugby te gusta, ¿no?
¿Ves? Arreglado.
¿Y cuándo tienes que hacer las prácticas?
Mañana por la mañana.
¿Mañana? -Sí, mañana.
¿Qué te parecería hacerlas en medicina legal?
Alex, ¿te ríes de mí? -¿Qué pasa?
¿Descuartizando cadáveres? -Pues sí.
Guay.
¿Algo mejor?
Tienes razón, estoy un poco nervioso ahora mismo.
Parece que los problemas aparecen uno tras otro.
Tenemos un asesinato doble por un chiflado.
Véronique está en pie de guerra. Iggy...
Bueno, es Iggy.
Y Pincé creo que no prepara nada bueno.
El resto lo entiendo, pero con Pincé ¿no crees que dramatizas un poco?
Tampoco somos el centro de su vida.
¿Y qué crees que hay en su vida?
Además de una anciana madre que disecó en su sótano.
A veces me parece que me lee la mente, el tío.
Estás paranoico.
Puede ser, pero con él siempre me espero lo peor.
En cualquier caso, lo siento.
Te hemos estropeado lo de Pierre. Disculpa.
No pasa nada. -¿Va todo bien entre vosotros?
Genial. Bueno, eso pensaba.
Hace un rato me dijo: "No pasa nada, me iré al cine con una amiga".
¿Crees que debería enfadarme?
Confías en él, ¿no?
Porque salgáis juntos, no tiene que dejar de quedar con amigas.
¿Sabes qué? Nunca hemos dicho que estemos juntos.
Eso no se dice. Esas cosas se sienten.
No me vas a creer, pero todavía no hemos hecho nada.
Para, Alex. Es demasiada información.
¿Qué? Es natural, es muy sano.
Alex, por favor, no te pases. Demasiada información. Gracias.
Tiene razón Iggy. Estás demasiado tenso.
¿Y con Véronique qué tal?
Mejor vamos a hablar de tu vida sexual, ¿eh? Sí, mejor.
Venga, date prisa.
¿Para qué? Están muertos. No tienen prisa.
Ellos no, pero yo sí.
¡Mola, mi primera autopsia! ¿Puedo sacarme un selfi?
¡No! -No.
Sujétale la cabeza.
¡Esto es asqueroso!
Ayúdala, por favor.
No...
¿Iggy?
Y Ludivine, ¿no está?
No ha llegado.
Ya, pero quizá nos estamos imaginando cosas.
¿Decías algo?
No, nada. Es oficial: está muy rara.
Sí. Tengo la impresión de que nos estás escondiendo algo.
Hay algo que no nos cuenta. Una lío con un casado, por ejemplo.
¿Tú crees? Pero ¿quién?
Habla mucho de tu hermano últimamente.
¿Ludivine? ¿Mi hermano?
¿Por qué te inventas cosas tan retorcidas?
Está solo, ella también. Es guapo, ella también.
Es simpático, ella también. No es retorcido, es razonable.
Vaya gilipollez.
Como quieras...
Bueno, no puedo más. Hay algo que se nos escapa.
Por lo menos tienen cicatrices comunes, antiguas lesiones.
Eso no prueba nada. No explica los vínculos que tienen ahora.
No.
Pensemos de otro modo. Volvamos atrás.
Algo se nos ha escapado, cierto.
¿Es así tu curro?
Pues sí. -¿Y te gusta?
Me gusta estar en contacto con profesionales extraordinarias.
Con médicas competentes, bellas,
inteligentes también...
Ya. Estás aquí porque estás pillado por Alex.
De los muertos, pasas.
Digamos que ella ayuda a que me gusten.
¿No te dan ganas de potar?
Sí, un poco.
No me encuentro bien. Creo que me falta oxígeno.
¡Iggy!
Tienes que hacerme el boca a boca. Si no, la palmaré.
Ah, ¿sí?
¡No! Para, está mal.
¿Estás mejor?
Théo, ¿te ocupas de ella?
Es una cuestión de confianza.
Sí, sí...
Tengo una idea. -¿Cuál?
¿Has visto su cara cuando estábamos pegados?
No. -Sí, era forzada.
Ah, ¿sí?
¡Totalmente! ¿Ves lo que tienes que hacer?
No.
Ponerla celosa.
Ah, ya...
¿Y cómo?
Fingiendo que sales conmigo.
Mierda.
¿Hurgando en mis cosas? -Solo le he tomado prestado un boli.
La confianza es muy importante.
Viniendo de usted, no me fío.
Lo tomaré como un cumplido.
Théo, ¿tienes tiempo ahora?
¿Ves? Funciona. Quiere separarnos. -¿Tú crees?
Claro, está supermolesta, ¿no la ves?
¡Ya voy!
Hazla esperar un poco, en plan "estoy con mi chica".
Ah, vale. Es que Iggy y yo estamos...
Bueno, es decir, estamos en medio de... una cosa.
Lo siento mucho, pero ven en cuanto puedas.
¿Qué hacemos? -Pues investigamos.
Vale.
¿Qué investigamos? -Su secreto.
Su secreto.
La verdad...
Hay algo que es a la vez bonito y atroz
en el rompecabezas.
Es como si el asesino hubiera querido recrear
el hermafrodita de Platón.
El ser perfecto,
a la vez hombre y mujer.
Ya está. Leishmaniosis.
Ahí está el vínculo: leishmaniosis.
¿Qué es? ¿Una ETS?
No, es una enfermedad parasitaria transmitida por una mosca hembra.
Eso es lo que provocó que se le hincharan la piel y los tejidos.
¿Y es contagioso? -No.
¿Se puede transmitir? -No entre humanos.
¿Y por qué dice que es su vínculo? -Porque no es común.
Quiere decir que estuvieron juntos en el mismo lugar y al mismo tiempo.
Pero ¿dónde?
Le preguntaré a Ludivine. Ella es la especialista en bichos.
¿Te he asustado? -No, claro que no. Para nada.
¿Sabes? Yo también estoy tensa. Esos cuerpos, mi hermano e Iggy...
Y además me estresa lo de Pincé.
¿Por qué me hablas de Pincé a mí?
Antoine cree que prepara algo malo y yo creo que tiene razón.
¿Sabes? Piensa que sabe adónde va, como si tuviera un radar.
Yo no le he dicho nada. Básicamente porque no lo conozco...
¿Por qué lo conocería?
Bueno, lo vi allí, como todo el mundo.
Pero no lo conozco. Tan solo lo conozco de eso.
Cambiando de tema...
¿Conoces la leishmaniosis?
Claro.
Soy la cabeza de tu antigua novia, dame un besito, dámelo..
Venga, se acabó el recreo.
Tenemos trabajo para vosotros, jovencitos.
Quiero que hagáis un mapa de la leishmaniosis.
Perdona, ¿el qué?
Las dos víctimas resultaron infectadas por el mismo parásito
que migró hacia los órganos vitales.
Está claro que lo cogieron lejos de aquí.
Podrían ser especies localizadas en América Central
o en América del Sur. Tengo que analizar ese tipo de parásito...
Y ya.
Mierda. Olvidé que tenía una cita con mi hermano.
¿Tu hermano? Espera, tu hermano, pero ¿estará él solo?
Pues no, estaré con él. -Ah, vale, por supuesto.
¡Hola!
¿Te gusto? ¿Soy sexi? ¿Soy lo bastante sexi para ti?
Deja eso. Eso está mal.
El vínculo entre Lola Berthier y la segunda víctima
puede que ya no exista, pero sí que existió.
Es decir...
Ambos fueron infectados por el mismo parásito. Una cosa superrara.
¿Y eso a dónde te lleva?
A que puede que estuvieran en el mismo lugar, al mismo tiempo.
Pero ¿dónde y cuándo?
No sé, pero deberíamos profundizar.
Además, está la historia del mercurio.
¿Has encontrado mercurio también en su cuerpo?
No, pero pueden pasar años antes de que aparezca,
así que no es relevante.
Bueno, yo me pondré con los viajes de Lola,
pero no son muchos.
¿No es Pincé aquel? Mira. -¿Dónde?
¡Allí!
No.
No, no me ha seguido, lo habría visto.
Debemos dejarnos de paranoias.
Pues lo habré soñado.
Aquí estamos tratando con leishmaniosis visceral,
una forma grave de la enfermedad.
Esta infección podría haberse transmitido en México,
en el Amazonas, en Venezuela... Perdonad.
Disculpad, os dejo un momentito. Es mi carnicero.
Es por las... chuletas.
Para mis bichos.
Ya, está pilladísima. -¿Quién, Ludivine?
No la conoces. No es su estilo.
¿Estar enamorada? -No. Ludivine es un poco monja.
Es como una monja entregada a sus bichos.
Puede que haya decido estudiar el cuerpo de los vivos, por cambiar.
Eres bastante madura para tu edad. -Aún no has visto nada.
He ido a muchas clases de anatomía con tíos. ¿Quieres que repasemos?
No, gracias. No soy mucho de corromper a menores.
Ya, pero ya tengo 17 años.
Y si quieres poner celosa a Alex celosa, debe ser creíble.
Te propongo que le demos un repaso esta tarde.
¿Esta tarde? -Esta tarde.
Un poco rápida...
Yo también.
Sí.
Para...
No, ellas no saben nada, seguro.
Sí, seré prudente...
¡Abuelita! Sí, abuelita.
Te dejo, abuelita, tengo que irme.
¡Besos!
Besos, besos.
Era mi abuela. Hablaba con mi abuela.
La llamo todos los viernes para animarla un poco, ya sabes.
¿Tu abuela la que se murió del síndrome de Lowe hace 3 años?
Sí.
Pues sí, sí, pero yo hablo de mi otra abuela.
Es la madre de mi padre.
Es una mujer admirable.
No está nada muerta.
Va a tope mi abuelita.
Oye, ¿no aparcas?
No, tengo una cita con Pierre y esta vez espero que podamos...
Para, para. Gracias por los detalles, pero...
Y tú, ¿no me cuentas nada?
¿De qué?
No sé, algo que hubieras olvidado contarme
o un secreto que no me dices.
No entiendo tus indirectas. ¿Me lo preguntarías directamente?
¿Hay una nueva mujer en tu vida?
Pues sí. Iggy.
Y, créeme, es suficiente para un solo hombre.
¿Qué estáis haciendo?
¡Ay, vale! Nos estamos morreando, es todo.
Además, estamos vestidos.
En realidad, creíamos que sería la Dra. Ehle.
¿Qué? Somos mayorcitos.
¿Qué os pasa a todos con exhibir vuestra vida amorosa?
Precisamente, queríamos que la Dra. Ehle nos viera.
No entiendo nada de vuestras historias.
Ya, tú no entiendes nada del amor.
Puede ser, pero esta tarde vais a amaros cada uno en su casa.
Théo, ¿te importaría desaparecer? -Disculpe.
Y tú directa a tu habitación.
Y las prácticas de mañana, cambias de sitio.
Las harás conmigo, ¡en la comisaría! -¿Poli, yo? ¡Nunca!
Me tienes harto, Iggy. ¡A tu habitación!
¿Has tenido un buen día? -No.
Pero ahora he quedado con alguien que me gusta.
¿Y qué vas a hacer con ese que te gusta?
Lo que realmente me gustaría.
Espera... ¿Qué te gustaría realmente?
Bueno, son cosas muy simples.
¿Como una copa de vino? -Exactamente.
Y si ese alguien que te gusta tanto te propusiera un beso...
Sinceramente, nunca se me habría ocurrido.
Pero si esa persona me lo pidiera, seguro que diría que sí.
Lo siento, pero que llame Diane a estas horas es muy raro.
¿Diga? -"Alex, ven. He encontrado algo".
Vale. Voy.
Lo siento, Pierre, pero... -Sí, lo he oído.
Sé que no ha pasado en el mejor momento, pero...
No pasa nada.
¿No te enfadas? -No, no te preocupes.
Buscaré algo que hacer.
Hasta luego.
Algo me tiene preocupada. -Ya...
El diente roto y estas lesiones en la boca.
Me preguntaba qué lo provocaría.
La glotis también sufrió muchas lesiones
porque alguien la forzó a tragarse esto.
¿Un dedo?
El anular izquierdo de un varón caucásico.
Entonces, no es el de la segunda víctima.
No tenemos dos muertos encajados, sino tres.
¿Diga?
Dime.
Ah, sí. voy. También tengo cosas que contarte.
Mi hermana ha descubierto un tercer cadáver.
¿Quiere venir conmigo al forense?
No, les dejo en familia.
¿Y tú?
No colaboro con las fuerzas policiales.
Vale, entonces no insistiré. -No.
Bueno, en fin, me he informado. De nuevo, tenías razón.
Según su madre, Lola hizo un viaje a la Guayana hace un año y medio.
Pues encaja.
La leishmaniosis es muy frecuente en la selva amazónica.
Y por culpa del lavado de oro en el que se vierten
cantidades astronómicas de mercurio en el río Oyapoque,
eso explicaría la concentración de mercurio en el cabello
y en el cerebro de Lola Berthier.
Aunque hablé con Bruno Adrian y dice que ella nunca mencionó ese viaje.
Ya, pero ella le mentía siempre. -Sí, quizá.
Aun así, ¿su trauma no sería por su ruptura?
No, creo que era otra cosa. -Bueno, en cualquier caso,
se supone que eran seis los que fueron a la Guayana.
Y entre ellos había un hombre negro de 46 años.
Sabemos que era juez de familia. Se llamaba Francis Kanté.
Su mujer vendrá aquí para identificarlo.
¿Y tú? ¿Qué más?
Bueno, esto.
Un dedo de hombre, blanco. -¿Blanco?
De unos 40 años,
pero vista la putrefacción, es difícil de asegurar.
Y si no estaba fichado, va a resultar difícil identificarlo.
No, pero mira. La primera falange está gangrenosa.
Todo por culpa de este corte de aquí que propagó la infección, ¿ves?
Ya, y eso desinfectarlo en pleno Amazonas es más complicado.
Sobre todo porque además era hemofílico.
Hay alguien que quiere verlos en la entrada.
¿Señora Kanté?
Vengo a reconocer el cuerpo.
Sé lo que me espera. Me han advertido.
Necesito verlo.
¿Por qué los encontraron juntos?
No lo sabemos. Creemos que viajaron juntos.
A la Guayana, ¿no? -Sí.
Su marido estaba desaparecido... -Desde hace dos días.
No denunció su desaparición.
Perdone que se le pregunte, pero ¿atravesaban una crisis?
Sí, desde que volvió de la Guayana.
¿Puede explicármelo?
Fue una excursión un poco especial,
de sensaciones fuertes.
¿Se fue por mucho tiempo?
Iban a ser tres semanas y se quedó dos meses.
Lo hospitalizaron un mes en Kourou por deshidratación.
Fue a verlo, me imagino.
Me lo prohibió.
Dijo que no quería que lo viera así, pero yo sentía que había algo más.
Cuando quise conocer más detalles, se cerró en banda.
A partir de ahí empezamos a distanciarnos.
Ya no hablaba.
Se debió de imaginar muchas cosas.
Al principio pensaba que era una aventura.
"Luego entendí que había pasado algo mucho más grave".
Voy a comer. No le pediré que me acompañe.
No.
Perfecto.
Le rogaría, eso sí, que no toque nada,
que no mueva nada y que no se acerque a mis cosas.
Todo gira en torno a ese viaje a la Guayana.
He telefoneado a la agencia
y me han dado la lista de participantes en la expedición.
Voy a llamar al hospital de Kourou, a ver qué saben.
Sí. -Espera.
¿Diga?
Sí, dime.
Vale, ¿estás seguro?
Vale.
Del ADN del dedo tenemos algo: está fichado.
El tío se llama Gabriel Tourneur. 45 años. Ingeniero forestal.
Oye, ¿Gabriel no es el nombre
que gritaba en pesadillas Lola Berthier?
Pues sí.
Mi hijo murió hace un año y medio, en la Guayana.
Se cayó al río Oyapoque.
Una panda de lunáticos. Querían vivir como salvajes.
Unos estúpidos. No me sorprende que acabara mal.
¿Qué fue lo que pasó?
Todos volvieron muy enfermos, tenían disentería.
Dijeron que se habían perdido. No tenían nada que comer.
Gabriel quiso pescar
y se lo llevó la corriente.
¿Conoció a los demás participantes de la expedición?
Recuerdo sobre todo al juez Kanté.
Estaba totalmente aturdido.
Todos me recordaban a Gabriel. Unos estúpidos idealistas
incapaces de calcular los riesgos.
Se diría que la relación con su hijo estaba un poco tensa.
¿Me equivoco?
Nos enfadamos, pero tenía que ver cómo era él.
Nunca ha sido como los demás.
De pequeño se quedaba en una esquina tramando sabe Dios qué.
Se dejaba pegar y después se chivaba,
en vez de arreglarlo como un adulto.
Intenté que se hiciera más fuerte,
pero no funcionó.
Dicen que los niños sin madre acaban siendo balas perdidas.
¿Qué tal mi sobrina?
Yo la adoro.
De verdad, lo nuestro va genial.
Es emocionante.
Una simbiosis.
Me alegro mucho por vosotros, sinceramente.
Creo que Iggy merece un poco de felicidad.
Oiga, pero es en serio, yo la adoro de verdad.
Eso es genial.
¿No le importa?
¡Pues claro! Por eso te digo que me alegro tanto.
Ya sé algo más.
Cuando se fueron, eran seis personas con el guía local,
pero solo volvieron cinco.
Gabriel Tourneur murió ahogado durante el viaje.
El caso quedó archivado.
Pero ¿por qué el asesino conservó su dedo
para vincularlo a los dos cuerpos?
¿Qué hizo con el resto del cuerpo?
¿Y por qué solo un dedo?
No lo sé. Pero tengo los nombres de otros dos senderistas.
Están vivos. Vamos a interrogarlos.
Puede que entre ellos encontremos al asesino o a su próxima víctima.
Pues sí.
Sí, te escucho. -"¿Qué me das por un chivatazo?"
"¿De qué hablas? ¿Qué chivatazo?" -Algo sobre Pincé.
"A tus soplones, ¿cuánto les sueltas?"
No eres una soplona, estás de prácticas,
así que me das gratis la información.
Empieza por mi recompensa: 10 clases de tiro.
"Una". -Nueve.
Vale, cerramos esto ya: cinco.
"Ocho". -Vale, está bien.
Pincé te espía: te ha puesto un micro en alguna parte.
¿Cómo? ¿Estás segura? -"Segurísima".
Tiene grabaciones de tus llamadas telefónicas. Y no es todo.
"Os sigue con un GPS".
Hay un puntito azul para ti y uno rojo para Alex.
"Por Dios, no puede ser". -Ah, ¿no?
Ahora mismo estáis en una comarcal que va hacia el bosque de Auges.
Joder, mierda. -Mierda.
Pues eso.
Tíralo, tíralo.
Será cabrón.
Cabrón. -¡Cabrón!
Joder.
Mira esto.
Ya está, listo.
Bueno, así no podrá ni seguirnos ni oírnos,
pero si nos vigila hace tiempo, tiene con qué destruirnos.
Ya lo habría hecho. -Debe de faltarle algo.
Puede ser. Nos las arreglaremos para que no lo tenga.
Sí.
Joder. No me lo puedo creer. -Ya.
¿Sophie Legrand? -¿Sí?
Esa expedición fue la experiencia más horrible de mi vida.
Lo sabemos. Gabriel Tourneur se ahogó.
Cuéntenos.
Es todo lo que sé.
Ya ha habido tres muertes.
Lola Berthier, François Kanté y Gabriel Tourneur.
¿De qué han muerto? -Han sido asesinados.
Hay que parar esto. Ayúdenos, por favor.
Todo es culpa de Vincent.
Velasquez.
"Una bestia.
Quería vivir su mejor experiencia, como decía.
Rechazó seguir el itinerario del guía
e insistió para que tomáramos otros caminos,
aún sin explorar.
Por su culpa, pasó lo que pasó".
Se perdieron. -Sí.
Nos quedamos sin agua ni comida por las tonterías de Vincent.
Y empezaron a beber el agua del río Oyapoque.
Estábamos todos hechos polvo.
Y Gabriel se hizo una herida que nadie pudo desinfectar.
¿Cómo sabe eso?
Al principio, no era para tanto.
Solo era un pequeño corte.
Pero con la humedad, la herida se infectó.
"Se volvió morada y luego negra.
Después empezó a tener fiebre. Tuvimos que cargar con él.
Quería volver, quería curarse, pero estábamos perdidos".
Cuéntenos lo que pasó en realidad, Sophie.
Vincent...
...nos propuso votar.
Si le abandonamos, lo condenamos a morir.
Ya está condenado a morir.
Y si nos lo llevamos, nosotros también.
¿Os veis viviendo con su muerte en la conciencia?
Siempre tendremos la duda.
Que habríamos podido salvarlo, haberlo conseguido.
Es verdad. Creo que yo no podré.
Pero es él o tú.
Muy bien. Tiene hambre y solo tú tienes comida.
Venga, ve a dársela, ¡venga!
No sé. Yo ya no aguanto más.
No tenemos elección.
¿Quién vota por dejarlo aquí?
Lola, no.
Estaba herido.
Casi inconsciente.
Y lo abandonamos.
Yo le dejé la comida que me quedaba.
Vincent volvió allí.
Oímos un grito.
Y como si cayera al agua.
Bueno, o es ella, aunque por lo que nos ha dicho lo dudo,
o nuestro asesino es Vincent Velasquez.
Vaya, para odiar tanto a los polis, tienes mucho olfato.
Lo sé, se llama "estilazo".
¿Cómo lo has hecho?
¿Cómo has adivinado lo del micro y el localizador?
Pincé estaba muy contento.
Se largó y hurgué en su ordenador.
Pues sí que empiezan bien las prácticas.
¿Me harás un superinforme? -Por supuesto. Más que eso.
¿Sabes que estamos reclutando ahora?
Ni lo sueñes.
No me puedo creer que estés aquí. Te he esperado una hora.
Mierda, el restaurante. No me ni di cuenta.
¿Por qué no me dijiste que no tenías tiempo en tu vida?
Claro que lo tengo. Quizá haya perdido la costumbre.
O las ganas. -¡Sí que tengo ganas!
Tu familia absorbe todo tu tiempo.
Cuando no es tu familia, es tu trabajo.
Y cuando por fin estamos juntos, tu teléfono suena y te largas.
Y tú, ¿seguro que tienes tiempo para mí en tu vida?
¿De qué hablas?
Pues de los mensajes que envías, de ir al cine con tus amigas...
¿Cuántas tienes exactamente? Por cierto, ¿soy tu novia o amiga?
No me has dicho si estamos saliendo y nunca hemos hecho el amor.
Ahora sí, chapó.
Sí, chapó. Me dejas plantado y en vez de disculparte
me montas una escena de celos.
Muy bien. Muy bien, acabas de convertir
la mala fe en arte mayor.
Bravo.
Y gracias.
Pero qué imbécil, joder, qué imbécil.
¿Pierre?
Pierre, espera.
¿Pierre?
¿Pierre?
Esto no estaba aquí.
Te estás volviendo paranoica.
Hola. ¿Qué te pasa?
La cagué con Pierre. -Pero ¿mucho?
Habíamos quedado y me olvidé. -Mierda.
Y cuando vino a buscarme, voy y me pongo toda celosa.
¿Cómo se te ocurre? -Yo qué sé. Se me fue.
Me sentía tan mal entonces que no sé, metí la pata.
Hasta el fondo, tal cual. -No me ayudas.
Mira, mándale flores. Una disculpa y flores, no hay más.
¡Yuju, niños! -Esa mujer respetable es tu abuela.
No lo olvides cuando quieras estrangularla.
Hola.
Mamá. -Hola, querido.
¿Cómo estás? -Muy bien.
¿Y usted?
Está de prácticas conmigo en la comisaría.
Creí que era otra de tus amigas de las pompas fúnebres.
Ah, no. Es una adolescente, es lo mismo.
Bueno, ¿entramos?
Te la presentaré más tarde, si te parece.
¿Tu hijo está bien? -Sí, está bien, muy bien.
¿Tu hijo está bien? -Sí, está bien, muy bien.
¿Y Véronique sigue sin curarse esa gripe?
No, aún no. Viene fuerte este año.
Ya, ¿y qué? Tres semanas.
Tu mujer no es una flor delicada. Es más bien una mujer luchadora.
Es verdad, muy luchadora.
Alexandra, ¿sabes algo de tu marido?
¡Ya no estamos juntos, mamá! -Pero ya sabes lo que se dice.
"Los hombres, al final, siempre cambian de opinión".
Samuel me dejó así de repente. Te lo prometo, si lo veo, lo mato.
Ya estamos exagerando.
Así que usted ¿quiere ser policía, señorita?
Seguro, sí. Ser poli es mi vocación desde pequeñita.
Exagera. No le hagas caso. -Por Dios, déjala hablar.
Es apasionante.
Policía es el mejor trabajo del mundo.
Era también la profesión de mi marido.
Ya veo, sí. Poli de padre a hijo es muy original.
Entonces, usted, Inès, sus padres... -Iggy.
Sí, Ingrid.
Iggy, como Iggy Pop, el cantante.
Lo he oído, señorita. No estoy sorda, ni senil.
Bueno, ya está. ¿Sus padres?
Pues mi madre es una jipi total.
Hace yoga, fuma hierba y vive de la pensión de sus ex.
¿Y su papá?
¿Mi padre?
Es... una larga historia.
Es un hombre muy estricto, de una forma enfermiza.
Me prohíbe todo. Me prohíbe salir, amar...
Es increíble lo que me dice. -Sí, es horrible.
Tengo un poco de calor, voy a tomar el aire.
Entonces es un hombre muy duro. -Muy duro, sí.
Cruel.
Retraído, mezquino, intolerante...
Es tan terco que una vez se volvió loco del todo.
Bueno, voy a ver si Alex necesita algo.
Ahora es un vegetal. Vive en su silla hasta arriba de calmantes.
¿Y va a verlo de vez en cuando? -Sí, de cuando en cuando, sí.
Vas a tener que decírselo, ¿eh?
¿Qué Iggy es mi hija y que Véronique me ha dejado?
La mataría o ella a mí.
Bueno, así no seré la única a la que han dejado.
Ya, pero entre tú y yo, ya está acostumbrada... o casi.
¿Fumáis?
¿Os estáis quedando conmigo?
La abuela es superenrollada.
No ha dejado de poneros a parir. Es malvada, me encanta.
Ya, bueno. Típico de ella.
¿Ves? Ha sido un éxito que se conocieran mamá e Iggy.
Se adoran. -Verás cuando sepa que es su nieta.
Es capaz de suicidarse con la aguja. -O puede que no.
¿Te acuerdas? Al final se encaprichó con mi marido
y, la verdad, su pinta y formas... -Ya. Disculpa.
¿Diga?
Vale, muy bien, voy.
Han detenido a Vincent Velasquez, me voy.
Vale. Yo me voy al instituto. -Vale, adiós.
Gracias.
No tengo mucho que contar. -Ya...
Gabriel nos retrasaba a todos.
Siempre estaba enfermo, quejándose.
Uno cambia cuando quiere salvar su pellejo.
Yo solo quise salvar el mío y el de los demás.
Y votó por abandonarlo.
En cualquier caso, no habría sobrevivido.
Pero volvió a su lado. ¿Por qué?
Tuve remordimientos.
Es ridículo, pero quería dejarle un cuchillo para que se defendiese.
Sophie Legrand le oyó gritar y caerse.
Sí.
Tenía hambre.
Tendría alucinaciones y cuando llegué allí
vio que algo se movía y se tiró al agua.
Usted es de los pocos supervivientes de esa expedición.
¿Qué quiere decir? No entiendo. -Todos han sido asesinados.
Todos.
Salvo Sophie Legrand y usted. En su opinión, ¿por qué?
¿Me acusa de haberlos matado?
No, yo no acuso a nadie. Digamos que es una posibilidad.
¿Por qué lo haría? -No sé.
Puede que pasara algo muy grave en esa expedición.
Puede que uno de los miembros le hiciera confesar.
Puede que, por ejemplo,
usted matara a Gabriel Tourneur.
No.
No lo maté.
No quise hacerlo.
¿Cómo que "no quiso"? ¿De qué habla?
Se lo he dicho, quería darle un cuchillo.
Pero, cuando llegué allí, cuando volví a su lado,
recuperó el conocimiento y estaba como loco.
Me agarró por el tobillo e intentó hacerme caer. Forcejeamos.
Y perdió el equilibrio. Se cayó en el río.
Fue en legítima defensa.
Fue en legítima defensa.
Se lo juro.
Velasquez ha confesado que tiró a Gabriel Tourneur al agua,
pero alega legítima defensa.
Ya. Este dedo no ha pasado mucho tiempo en el agua.
Si no, la piel estaría descamada y la uña se habría caído.
No. Gabriel se lo cortó
para que la gangrena no se extendiera.
¿Adónde quieres llegar?
Velasquez creyó haber matado a Gabriel, pero no está muerto.
Es la única solución.
¿Puedo?
Hola, Emilien. Hola, Emilie. -Hola.
¿Ya estás aquí?
Pero ¿ha pasado la noche aquí?
Sí, mi hermano tiene dos sospechosos detenidos,
pero creo que los dos son inocentes.
¿Y quién es el culpable?
El.
¿Un dedo?
No lo entiendo, usted dice que el dedo es el culpable,
pero el dedo no puede... -A ver, confía un poco en mí.
Alex.
Pues justo ahora iba a mi...
curso de costura, porque me ha dado por la costura, ya ves.
Ah, ¿sí? -Sí, me ha dado por la costura.
¿Puedes esperarme un segundo en el coche? Ahora voy.
Vale.
Uno: la Ludivine que conozco no va a costura.
Dos: ¿eso no es más bien para tejer?
¿Qué es lo que ocultas?
Estoy con alguien. En fin, con un hombre.
No me atrevía a decíroslo.
Pero qué tonta. ¿Por qué no nos dijiste nada?
Porque es alguien muy cercano a ti.
Ah, ya. Así que Diane tenía razón.
¿Estás enfadada?
Estoy un poco sorprendida, pero no puedo enfadarme.
Es guapo, es fuerte, es inteligente, es generoso...
Madre mía. Me encanta que te lo tomes así.
Pensaba que no te caía bien.
Mujer, discutimos de vez en cuando, es normal, pero nos queremos.
¿Tanto?
¡Es el mejor poli de Francia!
Sí, sí, sí.
El único problema es que me dejo todo el sueldo en Angora.
Ese es su lado fetichista.
Ah, ¿sí? De eso no sabía nada.
Normal, ¿cómo podrías saberlo? -Pues lo conozco desde hace tiempo.
Desde hace unos meses, ¿no?
Espera, ¿de quién estás hablando?
¿Vamos los dos solos? -No. Antoine,
"nos vemos en el basurero, rápido".
Ven armado, ya te lo explicaré.
¿Armado? -Vamos.
A buen entendedor...
¿Cómo puede estar tan segura de que es él?
Para empezar, porque tiene la piel envejecida,
como Lola y Kanté.
Porque cuando lo vimos, llevaba guantes
y no pudimos verle los dedos.
Y porque fue el último que vio con vida a Lola Berthier.
¿Suficiente?
Y como fue abandonado por sus compañeros de expedición,
eso le dio un supermóvil para vengarse.
He encontrado una motosierra.
No, es una amoladora de disco fino.
¿Qué ha sido eso? -Hay sangre.
¿Es usted Gabriel?
¡No se mueva! ¡Manos arriba!
No te muevas.
¿Estás bien? ¿Théo?
Por una vez me alegro de verlo.
Es recíproco, pero no por las mismas razones.
Manos arriba también, Dra. Ehle. -¿Cómo?
Llame a una ambulancia para el joven.
Alexandra Ehle, queda usted detenida
por un montón de motivos que no tengo tiempo de enumerar.
Oiga, pero qué hace. No.
Sí.
Ya está: los chanchullos, las falsas tarjetas de poli,
las usurpaciones de identidad...
Mi jefa nos espera. Por fin acabaré con usted.
Pasen.
Pongamos las cartas sobre la mesa.
Comisario Pincé, su turno.
Tengo varias fotos donde la Dra. Ehle interroga a testigos,
roba pruebas, se cuela en la casa de varios sospechosos,
sale por la ventana,
hace pasar a una viva por muerta... Todo tipo de cosas.
Sí, es verdad. Pero fui yo sola, mi hermano no lo sabía.
Aquí tengo pruebas de lo contrario.
Son unas fotos con su hermano.
Cuando fueron a interrogar a un testigo, juntos.
Sophie Legrand, ¿verdad?
Nos vemos en el juicio.
Disculpe, me cuesta imaginar a Asuntos Internos
espiando a una médica.
Se sale un poco de su papel, ¿no?
Más bien sería
el de velar por la buena conducta de la policía.
¿Podría mostrarme la orden judicial
que les permite intervenir el teléfono de mi hermana?
No la tiene.
Solo he pedido la autorización para el comandante Doisneau.
Nunca he puesto un micrófono a la Dra. Ehle.
Miente. Tengo pruebas.
Son conversaciones privadas.
Pero ¿cómo las ha conseguido?
Nunca acostumbro a revelar mis fuentes.
Oigámoslas.
"Piensa en algo para sacar a Iggy y a Monsieur de casa esta noche,
porque a Pierre y a mí nos gustaría..."
Sería una pena enterarse de que Asuntos Internos escucha a civiles
fuera de todo marco legal.
Entró en mi oficina sin mi consentimiento. Y no lo soñé.
No tiene ninguna prueba. En cambio, yo tengo este dosier
y le costará explicar por qué robó el ordenador de Lola Berthier.
Y a usted, por qué compartió información secreta con su hermana.
Te atacaré por realizar escuchas. -Pero ¿qué escuchas?
¿De qué grabaciones habla?
¿Esto?
Ah, se ha roto. Pues sí. Se siente.
Comisaria, permítame que me vaya.
Doctora, comandante,
nos veremos ante el juez.
"Sobre Lola Berthier, se inventó lo de la documentación
para que siguiéramos una pista falsa".
Usted es el único que cambió de identidad.
Desapareció de los registros.
Era fácil, a ojos de todos estaba muerto.
Usted era el más débil y se convirtió en cabeza de turco.
Todos votaron para dejarlo morir, salvo Sophie Legrand.
¿Por ese motivo la perdonó?
Alex...
A ver, vale ya.
Dejó a Francis Kanté sangrando hasta morir después.
Lola Berthier se murió de sed delante de usted.
Y le introdujo el dedo gangrenoso hasta el fondo de la garganta.
Pues sí, ojo por ojo y diente por diente.
Eso es mío.
Lo siento, tenía mucha sed.
Por favor. Ayúdame, te lo ruego.
Me moriré.
No puedo, debemos seguir.
Por favor.
Venga, debemos hacerlo.
Ayudadme. Me moriré.
Si lo abandonamos, se morirá. -Ya está condenado a morir.
¿Quién vota por dejarlo aquí?
Luego Vincent Velasquez volvió.
Espera, ¿qué haces?
Me empujó y caí por el precipicio hasta el Oyapoque.
Unos indígenas me salvaron.
Y ellos ni siquiera me buscaron.
Esos cobardes merecían morir.
¿Y Velasquez?
Quería que supiera de la muerte de los otros.
Que se cagara de miedo.
Estaban todos traumatizados por lo que hicieron.
Lola Berthier tenía pesadillas todas las noches.
Estaba yendo a terapia para olvidar. -Lo sé.
Me lo contaba mientras se moría de sed.
Y Kanté, cuando me reconoció, solo dijo:
"Al fin".
¿Dónde está el resto de los cuerpos?
Amorcito.
Diane me ha dicho que esposaste a Alex.
No lo entiendo.
En los últimos meses, ha sido culpable de tantas...
No me interesa. -Tiene que dejar de ejercer.
¿Nos vemos a diario y no me dices nada?
Secreto de sumario.
¿Secreto de sumario?
Ludivine, entiende que tu colega actúa siempre fuera de la ley.
Alex no es solo una colega, es mi amiga, ¿vale?
Cuando trabajo, dejo mis sentimientos aparte.
Ah, ¿sí? Pues yo no puedo dejarlos aparte.
Lo daría todo por Alex y si me amas, tú también.
Eso es chantaje.
Bueno, llámalo como quieras: tómalo o déjalo.
Mira esto.
Hola. -Hola.
¿Te acompaño a tu casa? -Sí, si quieres.
¿Estás bien?
Sí, bueno, soy un poco como un milagro.
¿Tuviste miedo? -No, para nada.
Pero cualquiera habría quedado impresionado,
porque el tío se me tiró como una hiena.
Al principio intenté defenderme, pero estaba armado, así que...
Oye. No te emociones, no estamos juntos.
Claro, solo aparentamos. -Justo, solo aparentamos.
Por la futura mejor policía de Francia.
No es un curro tan malo, la verdad.
En cualquier caso, tienes un don.
Sí. No sé, debe de ser genético.
Seremos una gran familia de polis.
Mi padre, yo, tú.
Siento mucho todo lo que pasó.
Cuando me encariño con alguien, tiendo a hacer tonterías.
Por supuesto que puedes tener todas las amigas que quieras.
Y es verdad que mi familia me roba todo mi tiempo,
pero voy a hacerte un hueco, te lo prometo.
¿Al menos dos horas?
Sí, o toda la noche.
¿Me traes crisantemos? -Sí.
Samuel.
¿Samuel?
¿Qué haces aquí? -Es una larga historia.
Ya... -En realidad, mi barco naufragó.
Bueno, era un bote que había cambiado por mi barco
porque perdí a las cartas en Macao.
Eran unos tramposos, dicho sea de paso.
Me desplumaron.
Se quedaron con mi barco, mi reloj y un diente de oro.
Tuve que tomar prestado un bote. Tenía que volver.
Así que aquí estoy.
¿Cómo te va? Un placer verte.
Ya, sí...
¿Alex no está?
No, Alex no está.
Es que no tengo dónde dormir y...
No quiero molestar, pero me encantaría volver a verla.
¿Tienes su número?
Creo que me ha metido en contactos no deseados.
Ya.
Entiendo que esté enfadada, pero puedo explicarle todo.
Es muy simple...
Es mejor que se lo expliques a ella, cuando la veas.
Solo por una noche, mañana me voy a un hotel.
No quiero estar molestándoos.
Bueno, vale. Está bien. -Es fantástico, gracias.
Estaba seguro de que dirías que sí y no me equivoqué.
¿Entro o...? -Pues sí, conoces el camino.
Hola.
¿Quién eres tú? -Y tú, ¿quién eres?
El marido de Alex. -El exmarido de Alex.
El ex, el futuro... Pues eso. Va, viene, es...
Sí, son raritas vuestras historias.
Bueno, ¿qué, tomamos algo?
¿Una cerveza? -Sí.
Pues yo soy Iggy.
Samuel.
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