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(Música cabecera)
(VOZ EN OFF) "Campos auríferos australianos, 1854".
(Ladridos)
(Música)
Rápido, baja el equipaje.
(Continúa la música)
(Risas)
-Hola.
(Música)
-¡Eh, chino! ¡Malditos bastardos!
Aquí eres tú el único bastardo. ¿Qué te pasa, escarabajo?
¿Acaso eres amante de los culos amarillos?
-¡Quieto, quieto! Nunca me sujetes cuando peleo
si no quieres ser tú el que recibe.
Aunque lo hagas con buena intención.
¿Quién es ese hijo de perra? Wendlan.
¿Wendlan? ¡Dios mío!
Tienes el genio de los irlandeses.
Por mis venas corre sangre de los Mac.
Ese bastardo es un soplón, ¡un soplón de la policía!
¡Eso es lo que es!
El fue el que denunció a esos pobres...
que estaban excavando sin licencia.
Lo sé porque yo lo vi. ¡Me las va a pagar!
¿Estás seguro de eso? Sí.
Es una grave acusación. Sí.
¿Cómo te llamas? Morgan.
Yo me llamo Martin. Es una acusación muy seria, Morgan.
Ya lo sé, pero es verdad. Yo le vi, Dios es testigo.
Me las pagará.
Bueno, háblame de ti. ¿A dónde te diriges?
Hacia Chinatown. ¿Qué?
Sí, allí hay mucha más diversión.
No lo dudo, pero... santo cielo, Morgan,
ya sabes lo que opinan por aquí de los chinos.
Ayer enterraron a dos de ellos vivos.
Igual los tenemos enterrados aquí mismo, bajo nuestros pies.
Hay cosas más fuertes que la cerveza, ¿sabes?
¿Por qué no vienes conmigo? Anda, vamos...
¡Vamos!
¿Estás seguro de que esto que hacemos está bien?
Yo creo...
que este es el mejor remedio...
para un buscador que no ha encontrado oro.
(Gritos)
(Música tensión)
Salgamos de aquí.
-¡Bastardos, cara de luna! ¡No dejéis ni uno solo vivo!
(Gritos)
(Disparos)
¡Quemadlo todo! ¡Que no quede ni rastro!
(Disparos)
(Gritos)
-Maldito amigo de los chinos.
(Música tensión)
(Pájaro)
(SILBA)
¿A qué pájaro estás llamando?
A Guillermo Aguzanieves.
Barry, no es esa la llamada.
La llamada es... (SILBA)
No, no. Esa es para el Pequeño Emperador.
Dios mío, ya es hora de regresar a Castleman.
He de presidir un juicio en la Corte esta mañana.
A propósito, juez, quería decirte cuánto admiro...
la severidad de tus sentencias. Por el amor de Dios,
Cobham, no seas ingenuo, mis sentencias...
son severas para poder tener gente que construya nuestros caminos.
(SILBA)
(Disparo)
¡Que nadie se mueva! He dicho: "quietos".
Entregadme todo lo que tengáis.
No pretendo hacer daño a nadie.
Soy un buscador de oro y estoy arruinado.
No, no quiero solo vuestro dinero.
Quiero vuestra ropa. No la que lleváis puesta, sino otra.
Y las sábanas también.
Os ataré con ellas.
¡Vamos, date prisa!
No me gustaría que murierais de frío y que vuestras familias
no os volvieran a ver.
Por el grave delito de salteador de caminos,
condeno al procesado...
John, John Smith, señoría. Condeno al procesado...
John Smith, a 12 años de trabajos forzados.
Los dos primeros los cumplirá encadenado.
No permitiremos actos delictivos en Victoria.
El siguiente caso, por favor.
Abajo, bien abajo. A los infiernos. Allá los envío.
-Fijaos bien en vuestro nuevo hogar. La cárcel Éxito.
-¡A de la barca!
-Un guardián y tres prisioneros. -Adelante, guardián.
Puedes desembarcar.
-Un prisionero intenta escapar desde tierra, señor.
¡Va a lanzarse al agua!
Muy valiente, muy valiente.
¡Estate quieto!
Si quiere escapar, que escape.
Nadie lo consigue.
-¿Eres nuevo, chico?
Yo... ¿qué hago aquí?
(RÍEN)
-¿Sabes leer, muchacho? Sí, señor.
¿Qué letra es esta? Es una M, señor.
M, de malhechor.
Aquí os marcamos como al ganado.
Para que no se os olvide lo que sois el resto de vuestra vida.
¿Qué eres tú, muchacho? Soy un malhechor, señor.
En tu comportamiento detecto un cierto aire irlandés.
No lo soy, señor, pero usted tal vez sí lo sea.
¡Cobarde!
No sería tan valiente... si no me tuviera así atado
como a un cerdo.
¡Ay! ¡Asqueroso hijo de perra!
Le marcaremos la mano derecha.
Eh, muchacho...
Te darás cuenta de que aquí no hay lugar para los bravucones.
(GRITA) -¡Ah!
¡Dios! ¡Ah!
¡Dios mío!
-Bienvenido a Éxito.
-¿Te duele?
Dejadme en paz. Dejadle en paz.
No le hagáis daño. ¿Qué te pasa? Iros a la mierda.
-¿Tu carnecita tierna está dolorida?
¿Por qué os burláis de mí? (RÍEN)
¡Carne fresca! -¡Sí!, carne fresca.
¡Ayuda! ¡Ayuda, por favor!
¡Ayúdenme! ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Ayuda!
¡Ayúdenme, por favor! ¡Que alguien me ayude!
¡Socorro! ¡Socorro!
¡Van a matarme! ¡Socorro!
¡Socorro! ¡Ayúdenme! ¡Ayuda!
¡Van a matarme! ¡Ayúdenme, por favor!
¡Socorro! ¡Ayuda!
(RÍEN)
No le matéis...
Tendréis problemas.
-Descanso para beber.
¡Descanso para beber!
¡Ay!
Descanso para beber.
Malditos...
Un día os aplastarán.
¡Allá va!
¡Listos!
¡Tronco va!
-John Smith, serás puesto en libertad por tu buen comportamiento.
Has cumplido seis años de tu sentencia
y hemos querido darte la oportunidad de que te reintegres a la sociedad.
Hoy saldrás en libertad condicional, pero deberás permanecer
en el distrito policial.
Te presentarás cada vez que seas requerido.
¿Lo has comprendido bien?
¿Lo has comprendido bien, Smith?
Sí, señor.
Señor, ¿puedo preguntarle una cosa? ¿Qué pregunta, Smith?
Señor...
Eso parecen calaveras de gorila y las otras de hombre...
Si no le importa, me gustaría saber por qué las tiene usted aquí,
en su despacho. Los oficiales asistirán hoy
a una conferencia que dará el profesor Hallford
sobre la relación entre el hombre y el mono..
Estas son sus pruebas fehacientes.
Ah, ya. Esto es todo, Smith.
Y no olvide que está en libertad bajo palabra.
Ah, no lo olvidaré.
No lo olvidaré.
Gracias, señor.
(VOZ EN OFF) "Tres años después".
(Truenos)
Mira, Evans...
Ya tenemos al ladrón.
Voy a arrancarle su asquerosa cabeza.
¿Sabes? Ya estoy harto de esos malditos ladrones de caballos.
¡Vamos!
Mira allá.
¿Qué crees que estarán haciendo esos ahí?
Quieto, Evans, me parece que ha sacado una pistola.
¡Oh, sí! ¡Lleva un arma!
Dispárale, Evans. ¿Que le dispare?
Dispara. ¡Oh Dios!
¿Quiénes sois?
¿Qué es lo que queréis? Tú, tú, tú le disparas
mientras yo le distraigo, ¿vale? ¡Dispara, maldito cobarde!
Tengo el mismo derecho a estar aquí que vosotros.
¿Tienes miedo de un ladrón de caballos?
¡Dame eso y lárgate si quieres! ¡Si intentáis algo, os volaré
la tapa de los sesos! ¡Basta, en nombre de la reina!
¡Te digo que no dispares! ¿Acaso eres un loco?
¡Os acordaréis de mí, hijos de perra!
¿Seguro que le has dado? Bah, ¡vamos!
¿Crees que haya podido escapar?
(Música tensión)
(Música)
¡Oh, madre!
¡Madre!
¿Dónde estoy?
¿Qué me pasa?
Por favor...
Necesito que alguien me ayude.
(Música)
Madre...
Madre...
¿Quién eres?
¿Cómo...?
¿Cómo te llamas? Billy.
Bienvenido, Billy.
Madre... Madre... Gracias.
Quiero cruzar el río y vivir en Nueva Gales del Sur.
Y no regresar hasta estar fuerte.
Billy...
¿Quieres venir conmigo?
Billy.
(Música)
(Instrumento)
¿De dónde vienes, muchacho?
No lo sé, realmente.
Creo que mi padre era blanco.
Lo sospecho...
porque ellos aniquilaron a mi tribu.
Pero algunos nos salvamos.
(Música)
¡Bien! (RÍE)
Yo lo haré.
¿Seguro que tienes sangre blanca? Sí.
Déjame a mí.
Estoy mejorando.
Y viví con ellos en aquellos bosques,
pero los de otras tribus intentaron matarme.
Tuve que huir durante la gran estación.
Entonces...
me vine a estos bosques.
Billy,
te aprecio, ¿sabes?
Siempre seré tu amigo.
Voy a comprobar cómo sigue mi brazo.
¡Ay!
Bien, tu brazo está curado.
¡El dinero o la vida! ¡Es una orden!
El dinero o la vida.
¡El dinero o la vida!
(Música)
¡Alto!
Entregadme todo lo que llevéis.
¡El dinero o la vida!
Me gustaría parecerme a este hombre. Me agrada su rostro.
Me gustaría parecerme a él...
Sí.
Vaya que sí.
¡Quieto ahí!
Si, por casualidad, él falla el disparo,
yo te machacaré la cabeza.
La descripción de Daniel Morgan nos ha llegado a través
del informe de cuatro testigos presenciales
que le han visto dirigiendo y tomando parte en cuatro asaltos a mano armada
en esta región.
El sargento Smith, de la policía montada,
ha sido enviado para perseguir la pista del tal Morgan que,
según el informe, va fuertemente armado.
Yo lo atraparé.
(Música)
¡Ajá, señor Boomerang! ¡Boomerang!
¿Me asesinarán la próxima vez? Ha sido una demostración de caza.
Pero muy peligrosa. Podría haberle matado.
Maldita sea, soy el magistrado de Wagga Wagga.
Es usted el señor Wagga Wagga, ¿eh?
Vaya...
Esperaba que tuviera usted mucho más dinero para mí.
Puede marcharse tranquilo, como si nada hubiera pasado.
Si algún día los ponen delante de mí, tendré que cumplir con mi deber.
No tiene por qué decir que nos ha visto.
No puedo ocultar lo que ha ocurrido. Siempre cumplo con mi deber.
Y yo siempre cumplo con el mío.
Esto es un ultraje. Buenos días.
¡Un ultraje! Buenos días, señor Boomerang.
Hace una semana que tratamos de detener a ese Morgan.
Es una presa difícil, señor Baylis. Le ayudan muchos viajeros
y campesinos. -¡Malditas ayudas!
-Ese bastardo... -Y el terreno...
-Es un peligro para la población y los caminos.
¿Tiene buenos rastreadores? -Pues no.
-Pero yo poseo experiencia como rastreador, inspector.
Puedo acompañarle mañana. Hemos de acabar con esto.
-Puedo ir yo también, señor. Me gustaría fotografiar
a un fuera de la ley. -¿Quién es ese?
-Soy Roget. Un fotógrafo extraordinario.
-Borracho y alborotador.
(Música)
-Sr. Baylis, hemos hecho cuanto hemos podido.
Llevamos tres días y ni el menor rastro de ellos.
-Perseverancia, señor.
Nos concederemos un día más.
-Hola.
Estamos buscando a Daniel Morgan.
-Señor...
No he visto ningún forastero por aquí desde hace muchos días.
-Ayudar y esconder a un bandido es un delito grave.
-No he visto a nadie.
Ahora que recuerdo...
Me pareció oír...
unos caballos esta mañana. -¿Por dónde?
-Al nordeste, hacia el interior. Unas dos millas adentro.
(Música)
-Estas huellas son recientes.
Vamos a buscar en círculo.
Tal vez hayan acampado por aquí.
Si no, las seguiremos a partir de este punto.
(Música tensión)
¿Continuamos esperando?
Sí, pero muy poco.
(Disparos)
-Dios mío.
¡Maldito idiota!
(Disparos)
(SUSURRA) "Billy...".
Es Morgan, Morgan.
Te han dado, Billy. No te preocupes por mí.
Yo te ayudaré. Acaba con ellos,
que no quede ni uno. El muy estúpido...
¡Vamos! Salgamos de aquí.
¡Buenos días, señor!
Buenos días, señor. ¡Buenos días, señor!
Tenemos un buen día, ¿verdad, señor?
Mira qué cielo. No he sido yo.
¿Cómo dice, señor? No, Morgan, no... ¡No he sido yo!
¡No he sido yo! ¡No he sido yo! ¡No, no!
Nadie ha dicho que fueras tú. ¡Cochino bastardo!
¡Cochino y asqueroso bastardo!
Sabías lo que hacías, ¿verdad?
(GRITA) ¡Ah!
(LEE) "Se le busca vivo o muerto.
200 libras de recompensa por Daniel Morgan".
Una bonita recompensa...
Quiero darte esta piel.
Oh...
Es muy bonita, Billy.
200 libras de recompensa, vivo o muerto.
(Música)
Esto es el Buckingham Palace.
-¿Dónde está la reina?
-Aquí la tiene.
-Por aquí no podrá hacer fotografías como esta, amigo.
-Deseo fotografiar lo exótico de sus tierras.
Su lobo carnicero, sus "yermos" salvajes...
(HABLA EN FRANCÉS)
De momento, confórmese con Daniel Morgan.
Siempre eres bienvenido a tomar un trago, Morgan.
Aquí nadie querrá cobrar esa maldita recompensa.
-Quiero hablar con Manton.
Conoce este terreno como la palma de su mano.
Si Morgan anda por aquí, seguro que él lo sabe. ¡Vamos!
Me gustaría fotografiarle, señor Morgan.
Pues hágalo aquí mismo y ahora. Rodeado de mis amigos.
Oh, no. No, aquí no hay bastante luz.
Es mejor hacerlo en la calle. ¿Se trata de la luz, eh?
-"Oui, monsieur". Ah, bueno,
pues me la hace mañana al mediodía. ¿De acuerdo?
¿Qué os parece? En Wodonga, ¿entendido?
Muy bien. -¡Tú aquí no puedes entrar!
¡Viene conmigo!
No se te ocurra hacerle daño. Es mi amigo.
Vienen policías. ¡Bien! Me ha gustado veros.
Y a nosotros.
Nos vamos porque rondan policías por esta zona.
Y no quiero problemas.
¡Vuelve pronto, muchacho! -Adiós.
¡Amigos!
Hasta siempre. "Au revoir, monsieur".
-Ese hombre tiene unas pelotas como un caballo.
-¿Y las tuyas?
-¡Igual que estas! (RÍEN)
(RÍE)
-Me han dicho que Daniel Morgan tomó esta dirección.
(RÍEN)
-¡Muy bien, amigo!
Dígame Sr. Gibson, ¿es un talonario de cheques lo que tiene usted ahí?
Sí. Bien.
Quiero que me extienda ahora mismo ocho cheques de 30 libras cada uno.
Yo hago lo que quiero y cuando quiero.
Ningún ladrón me dice lo que he de hacer.
¡Voy a sacarle los sesos y esparcirlos por todo el granero!
¡Escriba!
Bien, ¿a nombre de quién? ¡Sin nombres!
La cantidad y su firma.
Sois unos cobardes. -¡Es Morgan, Sr. Gibson!
¡El sanguinario!
Con que soy un sanguinario... Tú y yo hablaremos más tarde.
Reparta los cheques, ¡bastardo!
Y no me ponga nervioso porque le meteré una bala en la oreja.
¿Sabe lo que quiero decir?
¿Ha visto alguna vez la cabeza de un hombre...
a quien le han volado los sesos? ¿Lo ha visto alguna vez?
¡Billy!
Quema el cobertizo.
¡El cobertizo no, Morgan! Dígaselo a sus amigos los policías.
El cobertizo no... ¡Préndele fuego, Billy!
¡Préndele fuego! ¡Destrúyelo!
¡Fuego! Vosotros, largaos.
¡Destrúyelo! ¡Que arda!
Se va a quemar todo el cobertizo. Vámonos.
Vamos, vamos.
¡Buenos días, monsieur! Hola.
Soy el fotógrafo, ¿me recuerda? Sí, querida. ¿Dónde vive usted?
En Brownhill Station, monsieur. En este momento,
estoy un poco ocupado. No puedo atenderle, adiós.
"Bonjour, monsieur".
¡Mierda!
-Morgan. -Bien, no te preocupes.
Hola a todos. Hola.
Desmonta.
So, quieto, quieto...
Ven.
Hemos venido a ver al francés. Se marchó esta mañana.
¿Tú eres Morgan? Sí, soy Daniel Morgan.
¿Sabes que...
la policía os está buscando? -Tranquilízate.
¿Qué está diciendo?
Digo que se larguen, que la policía les busca.
¿Alguna otra novedad?
No venimos a matar a nadie.
Hemos venido a que nos fotografíen.
Escuche, yo quiero conservar mi cabeza, señor Morgan.
¿Le apetece un trago? ¿Un trago? Estupendo. Sí.
Por ti.
Eres un maldito canalla, Morgan. Tienes cagados de miedo
a los terratenientes de esta zona. Bueno...
Eso es lo que pretendía. Has demostrado que la policía
no es más que una pandilla de incompetentes.
Oye, ¿qué es aquello? Ese animal, ¿qué es?
Es un animal en extinción, Morgan. Como tú.
¿Qué tiene que ver eso conmigo? Te han puesto un precio
vivo o muerto. Eso tiene que ver.
¿Sabes? Intentan convertirme en un asesino.
Pero...
No, no lo conseguirán.
No pienso ser un asesino.
¡Eh, Morgan!
¡Morgan!
No vayas a robarme nada.
(BORRACHO) "Soy el mejor". ¿Seguro?
"¿Quieres verlo?".
"Mira, fíjate bien".
"¿Lo ves?".
(RÍEN)
Está demasiado borracho... ¿De quién te estás riendo?
Estás borracho. ¿Dónde robaste esas...?
¡Suelta el caballo!
¡Cuidado, Morgan!
¿Qué haces?
¡Ese ladrón me ha herido en la mano!
¡Maldita sea! ¡Me has herido en la mano!
¡Estás loco, Morgan!
Muchacho, échate, échate y habla. ¡Échate!
¡Te digo que te eches!
¿Quién ha disparado contra mí?
Nadie te ha disparado, Morgan. ¡Loco estúpido!
Me han disparado. Fue tu arma la que se disparó.
Ha sido un maldito rebote. Un desgraciado rebote, amigo.
Asqueroso borracho. ¡Eh! ¡McLean!
Ve a Wagga Wagga y tráete al doctor.
Si avisas a la policía...
Si das parte a la policía...
te mataré, ¿entendido? Sí.
¿Lo has entendido?
¡Vamos, muévete! ¡Rápido! ¡Muévete!
Tranquilo.
Tranquilo.
¿Quién me disparó? ¡No te disparó nadie!
¿Quién? ¿Quién disparó contra mí?
Será mejor que volvamos a la cueva.
McLean irá a la policía. ¿Quién me disparó?
¿Quién me disparó?
Puedes detenerle en Pinegard.
(Música)
¡Alto, McLean!
¡Alto McLean!
¡Detente o disparo!
Oye,
has sido un loco.
Te dije que te detuvieras.
Me has matado. Te lo advertí.
Te advertí que no fueras a la policía.
Ha sido en el estómago.
¿Sabes? Han oído decir que ese asesino andaba por aquí.
-¡Bah! Todo eso es bazofia. Algún borracho se habrá inventado
que ha visto a Morgan. -No, Maginnity, he leído el informe.
Dos de cada tres personas lo han visto varias veces.
-¿De veras?
-¿Billy? Mierda.
¡Billy!
¡Mierda! ¡Quedas arrestado!
No...
Tuve que huir, sargento, porque se me encasquilló el arma.
Será usted degradado y juzgado por cobardía
y abandono de servicio.
La policía de Nueva Gales del Sur
se ha convertido en el hazmerreír de todos y no pienso tolerarlo.
(LEE) "El gobierno de Nueva Gales del Sur ofrece 1000 libras
por la captura de Daniel Morgan".
-Gracias, sargento.
-Vamos, muchachos, a por esas 1000 libras.
-Sargento, ¿puedo acompañarles?
-Me temo que no, Sr. Roget.
Es demasiado peligroso.
(Música)
¡Quitaos de en medio!
-No me gusta como habla a mis muchachos, Smith.
No le han hecho ningún daño. -Lo sé, me molestaban en el camino.
-Se ha quedado en el pasado, Smith. El presidente Lincoln
está liberando actualmente a todos los esclavos.
-¿Quién?
-El presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln.
-¿Te refieres a esa guerra en la que están metidos?
Pues que tengan suerte.
Mi guerra se llama Morgan.
-¿Cómo? -Sabes muy bien a quién me refiero.
Morgan, el maldito bandido que ha matado al sargento Maginnity.
-¿Y por qué diablos habría yo de saber yo eso, sargento?
-Pregúntaselo a tus pequeños.
-Morgan...
¿Le conocéis?
No podemos ayudarle, lo siento, sargento.
-No vuelvas a pedirme nunca ningún favor.
Hay una recompensa de 1000 libras por la cabeza de Morgan.
Si descubrís algo, estaremos acampados en Toongable Station.
He de capturar a ese bandido.
A nadie le conviene que una basura como esa
se burle de las fuerzas de Su Majestad.
-Podéis ir a dar un paseo, muchachos.
Creo que tenéis noticias para el Sr. Morgan.
-Enciende fuego. Tengo apetito.
-Disculpe, sargento, pero ¿lo cree prudente
sabiendo que el bandido Morgan anda por estos alrededores?
-No somos niños muertos de miedo. Aquí no hay sitio para los cobardes.
Enciende fuego.
-Cobardes...
Siempre la misma canción.
Nos pone de cebo para conseguir un ascenso.
-Estoy harto de este trabajo. Se me caen ya hasta los pantalones.
Quiero que me envíen otra vez a Sídney y me pongan a mano
a una mujer.
-¡Maldito!
¡Soy Morgan!
La policía del otro lado del río es absolutamente incompetente.
En nuestro territorio no toleraremos la anarquía.
Si Morgan cruza el río, no sobrevivirá ni 24 horas en Victoria.
Será abatido inmediatamente y sin piedad.
Destruido y olvidado. Una vez esparcidas al viento sus cenizas...
Espero que ustedes, representantes de la prensa,
hagan correr el mensaje por toda la región,
hasta la otra orilla del río, para que nuestras mujeres
puedan dormir en paz sin el temor de ver asesinados a sus maridos.
(Música)
Todos hablan de lo mismo.
Que no vivirás ni 24 horas...
en Victoria.
¿Ni 24 horas? ¿Eso dicen?
Y dicen más...
Un pastor de Run Station.
Es un gran cazador. Jura que te arrancará la piel.
¿Cómo se llama?
Simon.
Simon.
Simon, el desollador de Morgan.
"Jia, jia, jia, jia".
¡Simon! ¡Morgan!
¿Tú eres Simon, verdad? He venido a decirte una cosa.
¡Eh!
¡Piedad, Morgan! ¿Ahora, piedad?
¿No querías arrancarme la piel? ¡Piedad!
Me dijeron que me arrancarías la piel.
¡Qué!
Has perdido la ocasión de ganarte 1000 libras.
Pero yo te daré una por el mensaje que vas a llevarme.
Diles...
Diles... que tú te largas.
Y diles que yo cruzaré el río.
Sargento, el animal Morgan, tal vez cruce el río
y entre en Victoria.
Si se empeña, lo conseguirá.
Póngase en comunicación con el teniente Winch.
Dígale que todos y cada uno de los miembros de la policía
estén alertados.
Quiero que concentre a los mejores oficiales
entre Beechworth y Bethanga.
Quiero los mejores jinetes, los mejores caballos.
Y si Morgan cruza ese río, quiero verle muerto.
Ahora tengo una cita para almorzar con el coronel.
Volveré después y me dará usted cuenta de todo.
Sí, señor.
Dígame una cosa,
¿qué cree usted que origina un monstruo como ese Morgan, doctor?
Bueno, su aspecto físico tiene algo que le asemeja al del gorila.
Al profesor Hallford le gustaría estudiar su esqueleto.
Probablemente, le daremos ese gusto muy pronto.
¿Cree que vendrá por aquí? Se rumorea.
Muy bien.
Ya sabe que Hallford trabaja en un estudio comparando la anatomía
del hombre con la del gorila.
Si Morgan tiene antecedentes de gorila, él lo certificará.
Dígame, ¿cree usted que Morgan pudiera ser mitad hombre
y mitad animal?
¡Por el amor de Dios! Yo no creo en esas absurdas teorías
de Charles Darwin. En absoluto. ¡Oh! El origen de la especie.
Sí, eso, el origen de la especie. Sí, el origen de la especie.
Morgan, como casi todos los criminales,
en mi opinión, tiene un retroceso hacia el hombre primitivo.
Yo de eso no entiendo nada.
Pero una cosa sí sé, doctor. Y es que cuanto más conozco
a los hombres más me gustan los perros.
Tu irás hacia Wangaratta.
Nos interesa saber cuáles son las posiciones de la policía.
Yo haré el camino a Melburne.
Y no porque allí haya dinero. No, no... claro que no.
Es que hay allí unos asuntos que he de solucionar.
Tengo unas cuentas... Unas viejas cuentas...
que quiero dejar saldadas.
Anda vete ya, déjate de zalamerías, vete.
¿Dónde nos encontraremos?
En Mendgantree, a medianoche. ¿Entendido?
Y ten cuidado.
(IMITA PÁJARO)
¿Sabes una cosa?
No me creo en absoluto que tu padre fuera blanco.
(Música)
(Relinchos)
Fuego, señor Evans. ¡Hay fuego! Despierte, señor Evans.
Señor Evans. ¡Hay fuego!
¡Un hombre está prendiendo fuego al pajar!
-¡Dios mío!
¡Corre, ve al barracón y avisa a los demás!
Despiértalos a todos, el granero está ardiendo.
-¡Fuego, fuego! ¡Quietos, quietos todos!
Poneos ahí y no os mováis. ¡Todos con las manos arriba!
¡Venga, todos!
Las manos arriba, todos juntos y quietos.
Eso es.
El primero que se mueva es hombre muerto.
¿Qué haces? Quieto, estúpido.
Es solo un muchacho, señor Morgan. Ponte con los demás,
por poco te mato.
¿Están todos aquí?
Sí, creo que sí, excepto mi mujer,
que está en casa.
¿Dónde está ese bastardo de Evans?
Intentó matarme hace cuatro años, ¿saben?
No está, Morgan. Y tardará en volver.
Y tú, ¿quién eres? Soy su hermano.
Si me engañáis...
¡os lo destrozaré todo! No está, Morgan.
Qué mala suerte.
He de matar a ese cobarde.
Me gusta vuestra expresión alegre.
¿Alguno de vosotros ha visto mi esfinge en el museo de Melburne?
¿Quizá, tú? Yo la he visto, señor Morgan.
¿Y qué? ¿Qué opinas ahora que me ves en persona?
No sé qué decirle. ¿Qué significa "no sé qué decirle"?
¿No dices que me has visto?
Eras más alto... más alto.
Menos mal que lo que yo busco no son precisamente personas inteligentes,
estaría arruinado.
Tú te vienes conmigo, Evans.
¡Vamos!
Andando.
¿Habéis visto cómo me miraba? Dios, me ha desnudado con los ojos.
Tendré pesadillas el resto de mi vida.
La idea de que pudiera besarme o tocarme...
Qué horror, qué asco. -¿Doy parte a la policía?
-Sí, claro. Anda, corre.
(LEE) "Morgan se ha llevado a Evans como rehén".
Telegrafíe a todos los destacamentos.
Que la rabia e indignación les llegue a sus oficiales.
Quiero ver su cabeza sobre mi mesa a la puesta del sol.
Nos separamos aquí, Evans. A ti no te guardo rencor.
(INTENTA HABLAR)
Pero le dirás a ese condenado hermano tuyo
que me ha de saldar unas cuentas.
(INTENTA HABLAR)
También me ocuparé de Bond.
Buenos días.
Hola.
Quiero comer y beber algo. ¿Huevos?
Sí, huevos, me apetecen.
Oye, ¿esto lo regentáis vosotras solas?
Sí, nosotras. Vaya...
Qué bien.
¿Tienes whisky irlandés? Sí.
Tráeme una botella mientras yo descanso un poco.
Creo que mirando mapas, no se consigue atrapar a los zorros.
Pienso que se dirige a casa de Bond. Le juró venganza.
Ya ha incendiado Wildfiled. Ahora le toca a Bond.
No estoy de acuerdo. ¿Por qué?
Pues porque... Quiero que le detengas antes
de que encuentre a Bond.
Supongo que se percibe un cierto aroma...
(RÍE)
No sabría qué hacer, pequeña...
Nunca he tenido la oportunidad de estar con una mujer.
La única que conocí fue mi madre.
Eres preciosa.
Y deseable, pero yo...
soy un cansado forastero. No eres forastero.
Eres Daniel Morgan.
¿Sabes mi nombre?
Gracias.
Gracias.
¿Dónde está Manwaring? -Allí.
-El teniente Winch desea que regrese conmigo.
¿Por qué? ¿Qué diablos ocurre?
Morgan ha sido localizado en Winton. Estuvo en la posada de Witty.
¿Dónde está ahora? No lo sé, señor.
Ha vuelto a desaparecer.
Conseguirá su permanencia de 24 horas.
¿A dónde cree que se dirige? ¡Morgan solo puede ir al infierno!
"¿Cómo se dice 'no llevo dinero'?".
"Niente, niente".
¿Usted, usted llevarse el carro?
No,
sería demasiado pesado, mi pobre amigo.
¿Eh?
Te voy a dar una libra.
Y solo por una razón.
Porque tal vez tenga ocasión de volver a quitártela.
"Grazie, signore. Grazie".
¿Vino?
No, no quiero beber contigo.
Solo he venido aquí para decirles a esos cochinos y sucios policías,
que no estoy dispuesto a aceptar lo que quieren hacer conmigo.
Además, les voy a dar la oportunidad de ganar dinero.
¿Cómo se llama, signore? Llámame: señor Daniel Morgan.
¡Acércate y que te vea las manos! No te preocupes, amigo,
soy un simple viajero.
Me has dado un buen susto.
¿Qué haces por aquí? ¿Eres de esta zona?
Llevo casi 2 años recorriendo los dominios de Morgan.
¿Dominios de Morgan? No es como en los viejos tiempos,
cuando los forasteros eran bien recibidos. Ahora...
Morgan ha llenado de miedo sus vidas y están tan asustados
que hasta te niegan el alimento. Y ese Morgan... ¿qué aspecto tiene?
Es un tío estupendo y la policía nunca conseguirá atraparle.
Duerme con un ojo abierto. Gracias, amigo,
es bueno saber eso.
Puedes compartir mi fuego esta noche.
(Música)
¿No duermes?
Tú eres Morgan, ¿verdad?
He visto la marca en tu mano y en tus armas.
Que Dios te proteja de los enemigos, hijo.
Rezo por ello día y noche.
Aquí no estás seguro, Morgan.
Hay policías por todas partes. Ha corrido el rumor
de que has venido. ¿Por qué lo has hecho?
Dios mío, para... ¡vengarme!
Estaba en las afueras de Wangaratta espiando a los soldados.
Seguro que es un hombre de Morgan. No sé de qué está hablando.
Pequeña basura, ¿dónde está Morgan? No sé de quién me habla.
No conozco a ningún Milan. ¡Milan no! ¡Morgan!
Estás mintiendo. Suélteme.
Suéltele, señor Montford.
No hay por qué tener miedo.
Ha habido denuncias de unos 20 asaltos de Morgan
en el camino a Melburne.
Si intenta cruzar el río es hombre muerto.
Tengo a mis hombres situados en ambas orillas.
Hoy se nos ha escapado, pero ya lo tenemos en la red.
Me parece que le subestima.
Hace años que intentan cazarle en el otro lado.
Ha conseguido ridiculizar a toda la policía.
No paran de dar vueltas.
Hay que adivinar cosas que no ven nuestros ojos.
Tonterías. Me gustaría visitar...
la posada de Witty.
(Música)
Hola, patrón.
-Llega con un día de retraso, oficial.
-Tenemos cubierta toda el área. No podrá escapar..
Creo que su hija le vio cara a cara. Sí, robó comida
y unas botellas de whisky.
¿En qué condiciones estaba su caballo?
Acabado.
Necesitará encontrar otro, si no lo ha hecho ya.
¿Teniente Winch? -Sí, ¿que pasa?
-Mensaje desde Glenrowan, señor.
Morgan fue visto hace unas horas por un empleado de la estación
llamado Bussy. Tres millas al norte de Glenrowan.
Morgan le preguntó el camino hacia Taminick.
Y salió en esa dirección... Me lo imaginaba.
¡Vámonos! ¡En marcha!
¡Adelante!
Me pidió que le prepara comida, estaba hambriento.
Eh, Bob, ven aquí.
-Sí, señora.
-Bob, cuando le diste el caballo a Morgan,
¿te pidió alguna dirección? -Sí, señora, me pidió que le indi...
-Vamos, Bob, es muy importante. -Collendina Boyards.
-Collendina Boyards. Eso queda a seis millas, al norte,
en la ribera del río. Hacia allá va.
Me juego la cabeza. Solo les lleva una hora de ventaja
y parecía muy cansado. No me extraña.
Ha recorrido media Victoria, señora. ¡Qué valiente!
-Ese valiente significa 1000 libras y tiene las manos bañadas en sangre.
Pero, esta vez, le tenemos.
(Ladridos)
Malditos cables.
Habláis demasiado.
No le dais descanso a mi caballo.
Vamos amigo, los cortaremos.
Quieto, cuidado con el hacha.
Oh, los polis...
Sucios polis. Te libras de ellos si eres hábil.
Quieto, estate quieto. ¡Quieto ahí o te corto la cabeza!
Escúchame con atención, óyeme bien.
Lo hago por ti, muchacho. Con esto se comunican.
Nos ganarán aunque seas el mejor de los caballos de carreras.
¿Comprendes lo que te digo, amigo?
Oh, los polis, sucios polis, sucios polis...
Te libras de ellos si eres hábil, si eres hábil.
Como nosotros.
¿Qué ocurre ahora? No lo sé, superintendente.
He perdido contacto.
¡Mierda!
(Piano)
(Aplausos)
(Llaman a la puerta)
Gideon, ve a ver quién es. Perdona, Gladis, puedes continuar.
-Tienes bestias que saltan, pero no corren,
árboles que dejan caer no sus hojas, sino su corteza.
Y esa magnífica bestia...
-Creo que una bestia forastera sigue estando libre.
Qué extraño tener visitas a estas horas.
-¿No esperaba usted a nadie? ¿Está el dueño de la casa?
-Gideon. -Sí, señor.
-¿Quién es? Llevadme con él.
Sí. Vamos.
¿Ocurre algo? Venga.
Venga.
Soy Morgan.
Supongo que han oído hablar de mí.
Sí, desde luego.
No tiene por qué preocuparse.
Vamos, caminen. Siéntese, joven.
Vamos, vamos.
Pido disculpas por mi aspecto. Estoy un poco cansado del viaje.
Señor MacPherson.
He oído decir que es usted muy amable con los viajeros
y yo soy un viajero. Siéntese, por favor,
póngase cómodo.
No aparece.
Habrá ido por otro lado.
Sr. Morgan, por favor,
tengo una criatura enferma en la habitación,
déjeme ir a verla un momento. -Es verdad, señor Morgan.
Déjela ir. Por favor. Puedes ir,
pero si tardas en volver... Anda, ve.
La que se va a poner enferma vas a ser tú.
Pero ¿qué pasa? ¿Acaso estamos velando un cadáver?
(Música)
¡Peechelba!
Se dirige al norte.
Estoy seguro...
de que se detendrá en Peechelba para cambiar de caballo.
Ni rastro de Morgan, teniente. -Llévese a estos dos hombres
y vaya a Peechelba.
Casi lo estoy oliendo.
Oí música cuando venía hacia aquí.
Me pareció un órgano. Era un piano.
¿Tocaba usted, señor?
Lo tocaba yo. ¿Usted?
La vi... la vi al entrar.
Señor, ¿da usted su permiso para que siga tocando?
Me gusta mucho la música. Me gusta, sí.
Por favor.
McIntosh, ven aquí. -¿Qué ocurre, Alice?
-Morgan está en la casa. Tiene al amo y a los demás
retenidos en el salón. Ve a decírselo al Sr. Rutherford
y que venga con hombres armados. Por favor.
¡Por favor!
Es tan bonita la música.
(Piano)
Estamos pasando una velada maravillosa.
Esta es una noche tan hermosa... La temperatura es tan agradable.
Estamos muy a gusto, ¿verdad? Gracias, gracias por permitírmelo.
Yo nunca... nunca había pasado un momento así,
pero podía imaginármelo. Sabía que alguna vez lo viviría.
Sí, lo sabía.
Me dijeron que nunca aprendería a leer, pero aprendí un poquito,
¿sabe? Aprendí un poquito.
Tampoco sabía escribir.
Me he equivocado tantas veces en mi vida, señor.
He cometido tantos errores... He fallado en tantas cosas, señor.
Y no me gusta ponerme sentimental.
¿Sabe lo afortunado que soy de llamarme Dan Morgan, señor?
¿Sabe la suerte que tengo de ser Dan Morgan, señor?
Yo... yo.
Bueno...
Solo se vive una vez, como dicen, ¿verdad?
A propósito, su whisky irlandés está muy bueno.
¡Fuera!
Esta es la silla del Sr. MacPherson.
¡Señor Rutherford!
-¡Alice! ¿Por qué tanto alboroto?
-¿No ha venido McIntosh a explicarle lo de Morgan?
-No, ¿qué pasa? ¿Qué ocurre?
¡Por la familia!
No soy tan malo como dicen. ¡Soy peor!
Soy un perro rabioso.
¡Soy un perro rabioso!
Pero algún día tendré servidores y me tratarán con cariño.
Las señoras y los muchachos pueden irse a acostar.
Vamos, muévanse.
A la cama.
Señora MacPherson, gracias...
por su amable compañía. Buenas noches, Sr. Morgan.
Buenas noches.
Me gustaría pegarle un tiro ahora mismo a ese diablo.
No, si fallara habría una masacre ahí dentro.
Le detendremos cuando salga.
(Música)
Venimos de Wangaratta.
Estos son voluntarios. ¿Cuál es la situación?
-Sigue ahí dentro. -¿Tienen armas?
--Sí. Distribuiré a los hombres...
...cerca de la casa. Permaneceremos ocultos.
-¿Quiénes?
(Música)
Me tienen rodeado.
Los muy bastardos ya están aquí. (RÍE)
¡Que no se mueva! ¡Maldita sea!
-Sr. Rutherford, podría acercarme más.
¿Lo intento?
-¡Por Dios! Lo van a fastidiar todo, ¡deténgales!
(Música)
¿Quién tiene el mando aquí?
Un alguacil que ha venido de Wangaratta.
-Y están a punto de estropearlo todo.
Como oficial más antiguo, asumo el mando de la situación.
Hay dos puntos que quiero dejar bien claros
y que deseo comuniquen a todos.
Incluso a los voluntarios civiles.
En primer lugar, quiero capturar a Morgan con vida.
Segundo.
Si nos vemos obligados a disparar, se le disparará directamente
a las piernas.
Repito, quiero a Morgan con vida.
Y que nadie entre en la casa.
Esperaremos a que él salga. ¡Esperaremos!
Me gustaría lavarme la cara y las manos.
Tengo una cosa en mi silla de montar.
Se trata de una piel.
Es una piel sagrada,
de un animal extinguido.
Quiero que me la vayan a buscar.
Bien, enseguida daré la orden.
Alguacil Percy.
Comunique la orden a todos los hombres.
Quiero a Morgan vivo. Bien.
Señor... Señor.
Ayúdeme Sra. MacPherson. Cúbrame con ella, por favor.
Gracias.
(TARAREA)
(Música)
¡Un día muy hermoso!
Sí...
Un día muy hermoso.
Tienen que sonreír.
Ni siquiera mira a su alrededor.
No dejen de sonreír porque...
hace un día hermoso.
Qué día tan hermoso.
(Disparo)
(TODOS) ¡Bien!
¡Morgan ha muerto!
¡Vaya a buscar al médico! ¡Deprisa!
¿Quién puede atenderle?
Creo que lo mejor será llevarle a casa del herrero.
¡Escuchad!
Tú, tú y tú,
llevadle a casa del herrero.
No tiene salvación.
¿Sufre mucho?
(INTENTA HABLAR)
¿Le gustaría rezar conmigo?
-¿Nos está oyendo?
Ha muerto.
(Música)
¡Dejad a los muertos en paz!
¡Respetad a los muertos!
¡Ahora es solo un cadáver! ¡Basta! ¡Basta!
¡No tenéis ningún derecho a tocarlo! ¡Maldito bastardo, hijo de perra!
¡Hijo de perra! ¡No, no!
¡Fuera! ¡Fuera!
La bala, disparada por Wendlan, fue efectiva,
aunque prematura, porque impidió que la policía
le arrestara con vida, cosa que casi había conseguido.
En sus ropas fueron halladas 100 libras en metálico
y dos relojes.
Se le trasladó a casa del herrero. Y tendido sobre un colchón,
se negó a hablar y a tomar medicamento alguno.
Luego, llegó el médico de Wangaratta,
quien le administró toda la ayuda posible.
Murió sobre las dos de la tarde.
Dense prisa.
(Disparo cámara)
Ya está. Bien.
Ahora váyase y tráigamelas lo antes posible.
Usted puede irse también, Wendlan.
Doctor Henry, ¿le importaría arrancarle la barba y entregármela?
No estará hablando en serio, señor.
¿Quién es el primer oficial en esta región?
Usted, señor. Gracias.
Doctor Henry, sírvase quitarle la barba al cadáver de Morgan
y córtele también el escroto.
Puede resultar una bolsa de tabaco muy original.
Utilice esto. Buenos días.
-Buenos días.
-Superintendente Cobham, desapruebo esto.
Que pase un buen día, sargento.
Superintendente,
¿recuerda que le hablé de un tal doctor Hallford, de Melburne?
¿Un experto en el estudio de esqueletos de gorila?
Sí, claro que lo recuerdo, claro.
Sería de máximo interés enviarle el cráneo de Morgan
para que lo examinara. ¿Daría usted su permiso
para realizar esa diligencia? Naturalmente,
haríamos una reproducción exacta antes de enviarlo a Melburne.
Francamente, considero a Morgan un ser casi inhumano.
Por lo tanto, no creo que estamos obligados a tener con él
las consideraciones propias de los otros cadáveres,
incluidos los asesinos. Córtenle la cabeza.
Y no olviden el escroto.
(IMITA PÁJARO)
(Música créditos)
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