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"Me encargaron diseñar un protocolo de seguridad
que se llama proyecto Alejandría."
El proyecto Alejandría es un proyecto de supervivencia
que se pondría en marcha si el acelerador de partículas fracasara.
¿Quién diseñó ese puñetero proyecto Alejandría?
Alguien que calculó los siete puntos en el planeta
donde el cataclismo no afectaría. -Ese genio tiene nombre.
"Ahora me llamo Roberto Schneider." Abandono el barco.
¿Cómo que te vas? Me voy.
Aún no me ha explicado cómo sobrevivió una semana
en la balsa salvavidas a la deriva.
¿Dónde coño estamos?
Si fuera un submarino nuclear, explicaría muchas cosas raras.
La herida del disparo está perfectamente cicatrizada.
¿De dónde has sacado una manzana?
Dime quién te gusta que yo, celestino.
Vilma, me pareces preciosa.
Es Mari Mar. Era mi novia.
"Navegas en un barco que, si sale bien, llegará a tierra
y yo sé dónde está.
Así que tenemos una cita."
Estas son las coordenadas de la tierra.
Para asegurarnos de que regresará a por mis compañeros
su hija se quedará en el edificio.
Cambio de planes. Ainhoa zarpará rumbo a tierra
y yo me voy a esperar aquí hasta que vengáis a por nosotros.
Capitán, el Estrella Polar listo para zarpar.
Tripulación, ponemos rumbo a tierra.
-Roberto, ¿en serio no te acuerdas de mí?
-No me acuerdo.
Necesito gente de confianza, amigos.
-Te estás ablandando, Gamboa.
-¿Quién coño eres? -Tu superior.
Tu secreto sigue a salvo. No hay más copias,
ni negativos, ni archivos digitales.
Ve y vive feliz con tu chica.
Dile que la quieres cada día al despertar
y que no existen secretos entre vosotros.
Esta chica entró en el barco con la intención de matarnos a todos.
Tú la conocías y no le dijiste nada a nadie.
Noticia: parece que tienes un nuevo enemigo.
Siento haberos separado. Tú no nos has separado, tranquilo.
¿Quién eres? ¿Cómo te llamas de verdad? ¿Quién cojones eres?
"Buque Estrella Polar, cuaderno de bitácora.
Hora solar: 06:30.
Capitán Ricardo Montero.
Día 132 de travesía.
Tripulación: 19 marineros,
17 alumnos y cinco pasajeros.
41 almas.
41 desconocidos hace solo unos meses,
hoy convertidos en una auténtica familia."
Buenos días.
"Gente con sueños,
con ilusiones, con deseos.
Gente con frustraciones,
con vacíos, con miedos.
Gente desengañada.
Gente enamorada."
Buenos días.
"Todos montados en el mismo cascarón,
todos con un mismo rumbo,
con un mismo destino."
¿Qué hace en pijama, capitán?
Salomé dice que si sales así a cubierta,
te acatarras y luego vienen los mocos.
"Día 132 de travesía."
¿De qué se ríe?
"Hora solar: 06:39 de la mañana.
Por fin el Estrella Polar avista tierra."
Tierra.
Tierra. ¡Tierra! ¡Tierra!
¡Tierra!
¡Tierra!
¡Tierra!
¡Tierra, tierra, tierra!
¡Tierra a la vista!
¡Tierra!
¡Tierra! ¡Tierra!
¡Tierra! ¡Tierra!
¡Tierra!
¡Tierra! ¡Tierra!
¡Tierra a la vista!
¡Tierra, tierra, tierra!
¡Tierra, tierra, tierra!
¡Tierra, tierra, tierra!
-¡Tierra, tierra, tierra!
¡Tierra, tierra, tierra!
Comprueben el estado de todas las tiendas de campaña
que se van a bajar a tierra. Ya sabéis, las lonas,
los vientos y las piquetas. Chequeen linternas,
impermeables, herramientas y bengalas.
Quiero todo listo para el desembarque en 20 minutos.
Ricardo, no me hagas esto.
Me cago en la madre que te parió. Joder, 20 años juntos
y ahora me mandas a tierra. Es que no...
Que yo soy un bicho de mar, no de secano.
Necesito a alguien que capitanee el equipo de avanzadilla y compruebe
que la tierra es segura. Hay que instalar el campamento provisional,
recolectar alimentos, buscar agua, organizarlo todo de cero.
Lo harás muy bien, Julián. Debes ser tú el capitán en tierra.
Que no. Que bajes tú, copón.
Joder, a navegar y a hacer nudos no me gana ni Cristo, coño,
pero organizar, poco. Tú sabes de eso. Ve tú, ¿no?
Julián, sabes que no puedo.
El capitán es el último en abandonar el barco, recuérdalo.
Además, también va a bajar Salomé.
-Bueno, y otra cosa.
Los cubiertos los tenéis en el segundo cajón, ¿vale?
Las tijeras, importante. Los trapos de cocina.
En cuanto estén sucios, a lavar.
Los platos no se pueden quedar mucho tiempo sin lavar,
porque se pega la mugre y luego no hay quien la quite.
-A ver, chicos, que estoy haciendo una porra.
A ver quién echa el primer casquete en tierra firme.
Vilma, tú y el chinorris vais en cabeza con 12 votos.
Vilma, yo he votado por vosotros.
Cho, "the number one", ¿eh?
"The first".
Ainhoa, no te pongas ahora celosilla.
Si quieres arrebatarles el título, yo me ofrezco voluntario
para darte un revolcón en cuanto pisemos tierra.
¡Vilma!
-No vas a necesitar eso.
-Permíteme que no esté de acuerdo.
Llegamos a un terreno inexplorado y no sabemos qué podemos encontrar.
Un arma evita cualquier riesgo.
-Me refería a tu mochila de "boy scout".
No la necesitas, te quedas en el barco.
-Y la plancha. La plancha solo se limpia con vinagre.
La deja como los chorros del oro.
-Salomé, ya. Ven aquí.
Vamos a estar a menos de una milla.
Así que si no encontramos la sal o lo que sea, te damos una voz.
-Mis niños...
¿Seguro que estaréis bien sin mí? -Claro que sí.
Además, mañana mismo, si todo sale bien, estaremos con vosotros.
¿A que sí?
-Prometerme que cuidaréis del capitán y de Valeria,
y de mi Burbuja.
Ya os estoy echando de menos.
-Bueno, bueno. Venga, venga.
-Hola, lorito.
Vienes de tierra, ¿a que sí?:45,080 (PÍA)
¿Estás bien?
Sí.
¿Sí?
No sé, es que llevo tanto tiempo pensando en el momento
en el que pisaríamos tierra por primera vez...
No sé, en todas las imágenes estaba Ulises a mi lado y ahora...
Bueno, si te sirve de consuelo, en las mías estaba Piti y ahora
pagaría para que lo encerraran en el cuarto de las escobas.
Te lo juro.
-Mirad, es un lorito.
Como el de los piratas.
Ha venido desde la isla a darnos la bienvenida.
Habrá que buscarle un nombre.
-¡Ay! Por favor, que me da mucho miedo.
-Es una cagueta.
Julián, tienes que bajar a tierra;
pero no porque yo te lo ordene, tienes que bajar por los chicos,
por Valeria. No me jodas, hombre.
No me saques a la niña. Claro que te la saco.
A la niña y a vuestro bebé.
Tú y yo podíamos haber vivido en este barco
toda nuestra puñetera vida, pero ¿y ellos?
Ahora tienen la posibilidad de subirse a un árbol,
de tener un futuro.
La tierra está ahí, delante de nuestras narices.
Hay que joderse contigo, Ricardo.
A sus órdenes, capitán.
A sus órdenes, capitán.
-Eso no era lo previsto. Según el protocolo, cuando llegásemos
a tierra yo debería recorrer el perímetro de la isla y...
-El protocolo no está por encima de una orden directa.
Te quedas en el barco,
vigilándole.
Gamboa, es de vital importancia que él no pise esa tierra,
¿entendido?
-¿Qué soy ahora, una niñera?
-Tú serás lo que yo diga que seas.
Gamboa, no olvides lo que haces aquí y,
lo más importante, que lo haces por ella,
para que siga con vida.
Ya llegan.
Ya estamos en tierra, capitán. Proceda al desembarque, capitán.
-Vamos para allá. -¡Un momento, un momento!
-¿Qué pasa?
-¿Este momento no debería ser más épico?
El primero que toque esta tierra
va a ser el Neil Armstrong del Nuevo Mundo.
Neil Armstrong no tocó la Luna y se echó un pedo.
Coño, hizo algo que pasó a la historia,
hubo un antes y un después. -Mira, no me toques las narices.
-Julián, Piti tiene razón, esto es un momentazo.
-Claro. Podía decirnos unas palabras o algo, Julián.
No bajan, ¿qué pasa?
¿Qué ocurre, Julián, por qué no desembarcáis?
Por nada, Ricardo, espera un poco. -Los chavales tienen razón,
¿cuánto hace que esperamos este momento?
-Si ya... -¿Qué cuesta decir unas palabras?
Venga, va.
¿Se puede saber qué ocurre? Nada, coño, no pasa nada.
¡Me cago en mi santa estampa!
¿Queréis un discursito? Venga, va, un discursito, cojones.
Yo siempre soñé con tener un mechero,
de los buenos,
los de gasolina recargables,
de esos que solo la piedra cuesta una pasta.
El caso es que un día me lo regalaron,
¿y qué hice, usarlo?
Pues no,
lo guardé en un cajón para no gastarlo.
Pues esta tierra es como ese mechero.
-¡Bravo!
-¡Uh!
-¡Eso!
-Venga, coño, ya te has salido con la tuya, pues venga.
Todos para abajo, coño. A desembarcar.
El que no lo haga lo desembarco a gorrazos, ¿estamos?
Han pisado.
¡No, no!
¡Bravo!
Sí!
¡Tierra!
Doctora. Capitán, ¿noticias de tierra?
Todo tranquilo.
Julián va a hacer un perímetro de seguridad
en torno a las tiendas de campaña y va a organizar expediciones
por grupos. ¿Qué lleva ahí?
Creo que sé dónde estamos.
La isla podría ser uno de estos atolones
que rodeaban el archipiélago, en el antiguo mar del sur de China,
concretamente aquí.
Realmente estoy impresionado, doctora.
Con Julián en tierra voy a necesitar otro primer oficial
para cuando zarpemos. Ajá.
¿Le interesa el puesto?
Pues me parece una propuesta muy interesante, la verdad.
Aunque pienso que usted y yo solos en el puente de mando
podemos hacer cualquier cosa menos zarpar.
¿Como qué cosa? ¿Y este termómetro?
¿Te encuentras mal? No, es para Valeria,
creo que tiene unas decimillas. Le voy a contar un cuento.
Luego nos vemos en el puente.
Burbuja. Julia, mira lo que sabe hacer.
Toma. Se lo he enseñado yo. Y también le he puesto nombre,
se llama Pedro.
Pedro, esta es Julia.
Encantada, Pedro.,000 (EL LORO HABLA EN FRANCÉS)
Ha hablado.
El lorito habla.
Es francés.
Eso significa que su dueño era francés.
No solo significa eso, Burbuja,
significa que o esta isla estaba habitada
o no somos los primeros en llegar.
-¡La madre que lo parió! ¿Dónde se cree que está, Piti,
en Torremolinos? -Vale, ya paro.
-No estamos de vacaciones en la playa,
tenemos trabajo que hacer.
Bien, vamos a ver, nuestra misión aquí es verificar la seguridad
de esta zona de la isla y después establecer
un campamento provisional para que el resto de la tripulación
pueda desembarcar también.
Mañana van a bajar a tierra 30 personas que tienen que tener
dónde dormir, comer y cagar. Lo primero es encontrar un sitio
donde asentar el campamento, Piti.
Venga, arreando. Esto de aquí se viene con nosotros también.
Ya está, a ver.
¿Por qué me tengo que acostar ya? Aún es de día.
Ya, cariño, pero va a anochecer muy pronto y tienes unas décimas.
Te tienes que poner buena;
si no, ¿con quién jugaré mañana en la playa
y hacer castillitos de arena? ¿Te cuento un cuento?
Vale. ¿Me cuentas el del pirata bueno?
Muy bien. El pira... Capitán, le reclaman en el puente.
Es urgente.
Ya. Acuéstate y te lo cuento luego. Venga.
-¿Me lo cuentas tú?
-No sé contar cuentos. -Todos los papás y mamás
saben contar cuentos; si no, la cigüeña no te trae al bebé.
¿Tus hijitos no te pedían que les contases cuentos?
-No. -¿Cómo se dormían entonces?
Yo no me duermo sin que me cuenten un cuento.
-Ellos sí. -Ya sé lo que te pasa,
que te da vergüenza.
Como cuando yo me disfracé de seta en el festival de fin de curso.
Había mucha gente mirándome y yo no quería salir.
¿Sabes lo que podemos hacer? Te lo voy a contar yo a ti.
Ven. Ven.
Siéntate. Siéntate.
¿Preparado?
Érase una vez un pirata bueno
que había perdido su navío.
Y había quedado abandonado a su suerte...
"El pirata malo había dormido a la princesa..."
-Esto te va a doler un poco.
El que te sacó la bala no era un profesional del bisturí,
eso es evidente.
Pero te salvó la vida.
-¿Qué tal está?
-Bien.
Cicatrizará bien.
-No me refería a la herida.
Necesito verla.
Te lo ruego.
-Tu hija sigue sin respuesta a estímulos,
estable, pero sin cambios.
El golpe que le dio la furgoneta afectó al parietal
y al lóbulo temporal.
Fue un milagro que sobreviviese al atropello.
Y es un milagro que haya sobrevivido a seis años de coma.
Nadie podrá despertarla nunca.
Pero el pirata bueno dijo que él no entendía de nuncas.
-¡Oh, oh!
-Piti, ten cuidado, tío. -Perdona, perdona.
Ahora vengo.
-¿Marcando territorio?
No, no, es una alarma para la noche.
Así, si se acerca un animal o algo más de lo debido al campamento,
el sonido de las latas nos alertará.
No sabía que eras tan precavida. ¿Lo eres con todo?
Sí.
Con los bichos,
con los chicos rubios con perilla...
Bueno, es algo que me enseñó mi papá desde pequeña.
-Aquí Estrella comunicando con playa, ¿me escucháis?
Hay una comunicación del rascacielos para Ainhoa.
¿Me recibís?
Una chica quiere hablar con ella.
-Hombre, oficial.
-Coño, Piti, qué susto me has dado, cojones.
Y llámame, capitán, haz el favor.
-Está bien, capitán.
¿Qué? ¿A plantar el primer pino del nuevo mundo?
Pues a ver quién planta el primero, si usted o yo.
Tenga cuidado con las ortigas que tiene a su derecha,
que yo he estado a puntito de dejarme el culo como un mandril.
-No seas cochino, hombre. ¡Coño! -Que se lo estoy diciendo.
Aquí Ainhoa Montero contactando con el rascacielos,
¿me reciben?
¿Hola? Hola.
Mira, voy a ir al grano.
Te he llamado para decirte que Ulises se ha olvidado de ti.
-Bueno, ¿y ahora qué? Poner el marcador a cero, ¿no?
Tiempo de darse segundas oportunidades.
Que ya le he visto cómo sigue echándole el ojo a Salomé, ¿eh?
-¿Tenemos que hablar de esto cuando estoy con los pantalones
por las rodillas? -Venga, oficial...
-Capitán.
Sí, bueno, puede ser.
Perdona, pero es que no te entiendo. ¿Quién eres?
Eso a ti te da igual.
Solo te llamaba para que te quede claro
que Ulises ya no quiere nada contigo.
Así que déjale en paz, ¿está claro? Mira, no sé de qué va esto,
pero me estoy empezando a preocupar un poco.
¿Le ha ocurrido algo a Ulises?
¿Hola?
¿Quién eres?
-La chica que ahora le agarra de la mano.
A la que le da besos todas las noches y duerme a su lado,
su novia.
Ah, por cierto, llevo puesta la camiseta gris del león.
Sí, esa que le regalaste.
La uso de pijama. Dice que me queda supersexy.
-Pues van segundos en la porra.
-¿De qué me está hablando? ¿Qué porra?
-Una porra que estamos haciendo los chavales para ver quién hecha
el primer casquete en tierra firme.
Vilma y yo los primeros con 15 votos, los tíos.
Pero usted y Salomé van segundos, que sin ser pareja de facto,
tienen sus cinco votitos, oye.
Ahora que le voy a decir otra cosa,
creo que vamos a tener parejita sorpresa en nada, vamos.
-¿Parejita sorpresa? ¿Qué parejita?
Mira, me alegro mucho de que estéis juntos
y estéis bien, de verdad,
pero me gustaría hablar ahora mismo con Ulises.
¿Está por ahí? ¿Me lo puedes pasar, por favor?
Pero ¿es que no te enteras, chavala? ¡Que le dejes en paz!
No quiere hablar contigo.
Que ya ni eres su novia ni eres nada,
así que déjale en paz. Ni le llames ni te acerques a él
y ni le mires, si te lo cruzas.
¿Sabes por qué? Porque te arranco los ojos.
¿Oye?
¿Hola? Oye, ¿me estás escuchando?
¿Va todo bien?
-Ainhoa y Max. Salta a la vista, oficial.
Entre esos dos hay química, se lo digo yo.
Sí, sí, todo bien. Gracias.
-¿Ya se va?
-¡Max!
¡Ven aquí! -Perdón.
-Tú, te vuelves al barco. Cagando leches, además.
Te coges la neumática y te tiras para el Estrella.
Es que no te necesito aquí, chico. ¿Qué le vamos a hacer?
-Esas no son las órdenes del capitán.
-No, ya, son las mías. Y ya lo has oído,
te coges el petate y te largas de aquí.
-El capitán y yo tenemos un trato. Yo les decía dónde estaba tierra,
a cambio de que me trajeran con ustedes.
Pero si quiere, llame al capitán
y dígale que rompemos nuestro acuerdo.
-Muy bien, hombre, muy bien.
Te quedas. Voy a dejar que me ayudes.
Ahora te coges la mochilita y la linterna
y te vienes conmigo a inspeccionar por ahí,
¿te parece?
Ahora que tú no vas a joder a mi hijo.
Él está con Ainhoa.
Y aunque no esté ahora aquí, su padre sí que está.
Que no se te olvide.
-Mi nombre es Burbuja.
Si le hablo en su idioma, igual nos cuenta más cosas.
Funciona. Funciona, ha vuelto a hablar.
"Bienvenu à l'Étoile du Nord".
-Étoile du Nord. Eso es Estrella del Norte.
Como Estrella Polar.
Étoile du Nord es uno de los barcos del proyecto Alejandría,
una goleta idéntica a esta
y al barco ruso que está allí.
El barco francés.
Exacto.
El Étoile du Nord partió del puerto de Brest
unos días antes que el Estrella, destino al mar Tirreno.
Pero si han pasado por esta isla,
¿por qué no hay ni rastro de ellos?
-"Bienvenu à l'Étoile du Nord".
-¡Cho! ¡Cho, la zódiac!
¡Joder!
Cho, ¿estás tonto?
Amarra la zódiac, que se la lleva la marea.
La neumática, atolondrado.
Píllala, coño, que nos cortan las pelotas.
Joder, lo que ha tardado el chino. ¡Coño!
Cho, así no.
Cho, nadando, cabezón.
¡Cho, "swimming"!
¡"Swimming"!
Cho. Cho, no me toques las narices, ¿eh?
Cho.
Cho.
Cho, me cago en la puta de oros.
¡Cho, Cho, Cho!
¡Cho!
Aguanta, Cho.
Aguanta.
-¡Eh!
-Cho, aguanta.
-Cho.
-Vilma, ayúdame.
Ayúdame.
-¡Eh!
Eh, ¿estás bien?
¿Qué ha pasado, Piti? -Yo qué sé.
La lancha, que se ha soltado.
He mandado a por ella y, cuando me he querido dar cuenta,
el agua se la había tragado, Vilma.
-Tranquilo.
Perfecto, Piti.
Tenías que decírselo al único que no sabe nadar. Genial idea.
Casi se ahoga.
¿Estás bien?
Yo no lo sabía.
Te juro que no vuelvo a caminar descalzo por las rocas en la vida.
Esos cortes son demasiado limpios para habértelos hecho en las rocas.
Las piedras desgarran, no cortan como cuchillas.
¿Por qué te los has hecho?
Y si vas a inventarte una excusa, más vale que sea buena.
No puedo ir de expedición con De la Cuadra.
Ainhoa, yo ya tengo una misión en esta isla:
evitar que se maten.
-Pero, bueno, ¿qué mierda es esta?
¿Qué hacéis con el botiquín, qué ha pasado?
¡Que qué ha pasado, cojones!
Se ha cortado con las rocas en el pie.
Sí, me temo que no podré ir de reconocimiento con usted, capitán.
Tiene la planta del pie en carne viva.
Y, si anda, corre peligro de que se le infecte.
Es una locura, tío Julián.
Bueno, pues muy bien.
Vas a hacer tú el petate, te vas a venir tú conmigo. ¿Estamos?
Y no me llames tío Julián, coño; capitán, soy tu puñetero capitán.
-Julián. -¿Qué?
-Deja en paz a la niña.
Yo voy contigo, mi capitán. -Pero ¿qué tonterías dices?
Que tú no estás para andar por ahí.
-Venga, camina. Qué tosco eres, ¿eh?
¿Se puede saber qué está haciendo aquí?
Se ha dormido
cuando el pirata malo estaba a punto de raptar a los niños.
Vamos.
Gamboa,
no sé a qué demonios está jugando, pero no me gusta.
Mire, he tenido que aprender a convivir con usted,
pero de esa puerta para afuera.
Se lo advierto, no vuelva a acercarse a mi hija nunca más.
¿Está claro? Nunca más.
El amor por nuestros hijos
es el instinto más grande que podemos tener.
Haríamos cualquier cosa por nuestras crías.
Mi mujer me lo recordaba cada minuto.
No sabía que hubiera estado casado.
Casado y con dos hijos.
Y yo sé lo que es estar dispuesto a dar tu vida
para que no les duela un diente de leche.
Estamos dispuestos a cualquier cosa.
Incluso a enfrentarnos a la persona equivocada.
Le ha subido la fiebre.
No creo que sea nada, pero contrólela.
Tus amigas del cole te echan de menos.
Y te han hecho unos dibujos.
El de Gladys está chulísimo.
Y mamá los ha colgado en la nevera con un imán
para que tú los puedas ver cuando estás desayunando, ¿eh?
¿Te conté que salió una nueva peli de "La sirenita"?
Bueno, pues cuando despiertes,
vamos a ir al cine tú y yo.
Nos pondremos en primera fila, cogeremos unas palomitas
y un refresco gigante.
Evelin.
¿Me oyes?
Di que me oyes, princesita, por favor.
Dímelo.
Evelin.
¡Víctor!
¡Víctor!
Uf, yo no sé qué tipo de fauna habrá en esta puñetera isla,
pero desde luego esto lo ha hecho un pedazo de bicho.
-La verdad es que pequeño no es.
-Podría ser un jabalí, qué coño.
Que los hay que llegan a los 300 kilos.
Nos embiste un bicharraco de esos y apaga y vámonos, te cruje.
Así que mejor nos volvemos al campamento
y dormimos con los chicos.
Y mañana será otro día, ¿no?
-Ya. Otro día, ¿eh?
Y otro día para poder hacer de policía con el pobre Max, ¿no?
-Cojones. ¿Se puede saber a qué viene esto ahora?
-No me vengas con historias, Julián,
que te quieres volver al campamento para vigilar a Ainhoa y a Max.
Le estás aguantando la vela a tu hijo,
pero no hay vela que aguantar.
Lo de Ulises y Ainhoa está finito.
-Tú qué vas a saber lo que está finito y lo que está infinito,
coño.
-¿Quieres saber cuántas veces ha llamado Ulises a Ainhoa
desde que zarpamos del rascacielos?
22 veces.
¿Sabes cuántas veces se ha puesto Ainhoa a la radio?
Cero, ninguna.
Haciendo de policía no les estás haciendo ningún favor,
ni a Ainhoa ni a tu hijo.
Parece que va a llover.
Si te quieres volver al campamento, allá tú.
Yo voy a plantar la tienda de campaña ahí delante.
Tú mismo.
¿Me vas a contar ahora por qué tienes que evitar que nos maten?
Verde.
-Verde, muy bien.
Eh...
Esto.
-"Lojo".
-Rojo.
-Rojo.
-"Very good".
Eh...
La caja.
-A... Azul. -¡Muy bien!
Bueno. Pues mañana hacemos los números, ¿vale?
Ya verás, tú en cuatro semanas me hablas español
como si fueras de Fuengirola.
-Fuengirola.
-Fuengirola.
¿Has oído hablar del proyecto Alejandría?
Entonces sabrás que era un proyecto pensado por varios países
para la supervivencia de la especie.
Pues todo eso ahora ha cambiado.
El proyecto Alejandría se ha corrompido,
ha perdido su esencia.
¿Cómo que se ha corrompido?
¿Por qué?
Todo empezó en el Estrella Shirra, el barco ruso.
El barco donde estuviste con Ulises dos semanas.
Antes de que le encontrarais, hubo un motín.
Un motín que fue aplacado con una contundencia extrema.
Y eso lo cambió todo.
El proyecto Alejandría pasó de ser un proyecto humanista
a convertirse en una cacería.
"Bonne nuit", Pierre.
(LORO) "Bonne nuit", Marimar.
Marimar, Marimar...
¿Has...?
¿Has dicho Marimar?
"Bonne nuit", Marimar.
-Marimar es mi novia.
Aquí todo bien, Ricardo.
El campamento está bastante avanzado y la zona parece segura.
Yo creo que mañana a mediodía vas a poder dar orden de desembarcar.
Oído, Julián.
Parte de la tripulación desembarcará con vosotros,
el resto partiremos mañana por la tarde rumbo al rascacielos
para recoger a esa gente.
Bueno, y para traer de vuelta a Ulises, ¿eh?
Oye, te dejo, que tengo a Valeria malita, ¿vale?
Aquí os esperamos, amigo.
Feliz primera noche en tierra. Cambio y corto.
No será nada lo de Valeria, ya verás.
-Julián.
¿De qué será ese rastro?
-No tengo ni puñetera idea.
Pero tú no te preocupes.
Ya me quedo yo con un ojo abierto.
¿Vale? Duerme tranquila.
-Buenas noches, Julián. -Buenas noches.
A ver, no somos los primeros en llegar a esta isla.
Otra goleta del proyecto llegó antes que nosotros.
Y ahora esta isla es una ratonera.
Pero ¿por qué? Porque es que no lo entiendo.
No puedo contarte más.
Confía en mí.
Ya, pero es que esta es la única tierra que hemos visto.
¿Esto es lo que queda del mundo?
¿Por qué no podemos hablar con ellos y llegar a un trato?
No, no, no. No podemos. No podemos.
Eso es lo que intentaron en el barco ruso y ahora están muertos,
así que no podemos.
¿Tú cómo sabes todo esto?
"Ainhoa, aquí tu tío Julián. ¿Me recibes?"
¿Ainhoa? Si me estás escuchando, contesta.
Sí... Sí, sí, le recibo, capitán. ¿Ha pasado algo?
No me llames "capitán", llámame "tío Julián".
Además, ahora no te llamo como capitán; bueno, ni como tío.
Te llamo como suegro; o sea, como... Bueno, como lo que sea.
¿Sigues ahí? Sí, sigo aquí.
Bueno, pues eso. Solo decirte que...
Que tanto si estás con Ulises como si no,
que tú para mí siempre vas a ser mi sobrinita,
a la que le sonaba los mocos cuando era pequeña, ¿te acuerdas?
La que el día de su bautizo se hizo pis en mi traje de rayas
y nos bautizamos los dos.
Pues eso, mi familia.
Ahora y para siempre, ¿eh?
Cambio y corto.
Aún no me has contestado.
¿Por qué sabes que nos quieren matar?
Porque yo fui uno de ellos.
Por eso lo sé.
-¿Interrumpo, pareja? -No, para nada.
-Cho.
Esto para ti, para que aprendas a nadar.
Te he hecho unos manguitos, ¿eh? Manguitos, con bambú.
Después de haber estado a punto de ahogarte,
pues es lo menos que podía hacer.
-Hombre, Piti. -¿Qué te parece?
-Me parece un detallazo, pero esto del bambú, no sé,
¿no es un poco peligroso? -Hombre, Vilma, vamos a ver,
homologados, lo que se dice homologados, no están,
pero el bambú hace de cámara de aire y el aire tira para arriba,
en el viejo mundo y en este. Es de cajón, Vilma.
Cho, para ti, para que aprendas a nadar.
Yo te enseño, ¿vale? "Swim, swim", nadar.
-Nadar. -Eso, nadar.
-Gracias. -De nada.
-De nada.
Qué ha sido eso?
-Son las ristras de latas, Vilma.
Ahí fuera hay alguien.
Piti, deja ya de hacer el idiota, ¿vale?
Ainhoa, que no he sido yo.
Vale, vale, yo también he visto "La bruja de Blair".
Pero es que esto no hace ni puta gracia, ¡ya está bien!
¡Que no, Ainhoa, que Piti no ha sido, que está aquí en la tienda,
con nosotros!
-De la Cuadra y Salomé tampoco son, han acampado a cuatro kilómetros.
¿Crees que pueden ser ellos? Los del proyecto Alejandría.
No. Si fueran ellos, ya estaríamos todos muertos.
Entonces, ¿quién está ahí fuera?
No lo sé.
-Marimar.
¿La conoces?
Es mi novia.
Íbamos de la mano a todas partes.
Y recuerdo que me ponía bien el flequillo.
¿Qué haces, Burbuja? ¿Aún sigues aquí?
Pierre conoce a mi novia y dice su nombre. Mira.
Pierre, dilo.
"Marimar."
Tú sabes dónde está, ¿verdad?
¿Dónde está?
¿Dónde está? Pierre, ¿dónde está Marimar?
¿Dónde está? Burbuja, cariño, eh...
Mira, entiendo que quieras pensar que Pierre conoce a tu novia,
pero puede ser otra Marimar. No.
Sí, además, Pierre no va a poder nunca responderte.
¡Ya lo sé!
Pero a lo mejor Marimar fue quien le enseñó a hablar,
a lo mejor Marimar está en el barco francés
o en la playa.
Yo le prometí que iríamos a buscarla.
Yo siempre cumplo una promesa.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres?
-¡No se abre!
-¡Cho, no, no, no! ¿Vale?
Déjame a mí.
-¡Piti, que no! -¡Que me dejes, Vilma!
-¡Que no, tío! -¡Que me dejes, Vilma!
Vale ya, joder! Que no abras!
-¡No encuentro la puta navaja!
-¡Fuera, fuera! -¡Que te pires, coño!
¡Que te pires! ¿Max?
¿Max?
Vaya, Gamboa, primero descubro su faceta familiar
y ahora le pillo cocinando a escondidas.
¿Cuántos secretos más guarda?
Bueno, sé hacer que el pilpil no repita
y que el ceviche tenga su punto justo de acidez.
Si se refiere a mis secretos no culinarios,
le garantizo que no quiere conocerlos.
Creo que tiene razón.
Haríamos cualquier cosa por nuestros hijos.
A mí me resulta muy fácil levantarme por las mañanas,
porque tengo un motivo: mis hijas.
¿Qué motivo tiene usted, Gamboa?
Seguir amargándole la vida, mi capitán. Ese es mi motivo.
¿Sabe lo que creo? Que es usted todo fachada.
Tiene mano con los niños, les cuenta cuentos para dormir...
Quiere ir malo, pero...
no es ni la mitad de malo de lo que quiere aparentar.
Es una cataplasma.
En Colombia lo utilizamos cuando los niños sufren de bronquitis
o tienen una infección pulmonar.
Póngaselo a Valeria en el pecho y mañana se despertará como nueva.
Gracias.
Y, capitán, no se equivoque conmigo.
Contarle un cuento a una niña no me convierte en mejor persona.
Si tuviera que matarle, lo haría sin pestañear.
"-Estoy aquí. Pero no te vuelvo a dejar sola, ¿vale?
-Responde a estímulos visuales, hay actividad cerebral.
-Es una gran noticia.
-Es un milagro.
-Ernesto...
Necesito que vuelvas.
-Eh... No puedo volver...
Mi hija va a despertar, ella me necesita.
-Yo te necesito en el Estrella Polar.
Mira, vas a salir de esta habitación, vas a recuperarte.
Y cuando estés bien, volverás al barco del capitán Montero.
Les contarás que has estado a la deriva un par de semanas
y luego la corriente te devolvió al barco.
Un milagro.
-Un milagro es que mi hija haya recuperado la consciencia,
Alexander. Yo no puedo ir al Estrella,
no puedo ir a ningún sitio. -Tú y yo hicimos un trato, Ernesto.
Tú cuidabas de mi hija y yo de la tuya.
-Alexander, lo siento, no puedo. No.
-Me temo que no sería muy justo por tu parte
cambiar ahora las condiciones de ese trato.
¿No te parece?
Muy bien, Ernesto.
Volverás.
-Hemos encontrado a Gamboa. Todavía no ha explicado
cómo sobrevivió una semana en la balsa salvavidas a la deriva."
-¡Max!
-No hay nada.
-Max, ¿estás seguro? Échale...
Échale otro vistacito, anda, que más vale prevenir que curar.
-Estoy seguro. Fuera lo que fuera, se ha largado.
¿Por qué has tardado tanto?
Para asegurarme de que estaba todo en orden.
-No hay peligro. -No hay peligro, no hay peligro...
Yo no me fiaría, ¿eh? Chicos, ¿por qué no armamos algo de escándalo?
Cantamos, gritamos... Yo qué sé.
Hacemos una cacerolada, que el ruido es como el fuego,
ahuyenta a los animales. -¿Y si no se trata de un animal?
-¿Y qué va a ser, Vilma? -Una persona.
¿Qué sentido tiene que sea una persona?
-Asustarnos.
Bueno, entonces, ¿qué hacemos? -Hacer guardia. Yo me ocupo.
Ten cuidado.
-No te preocupes.
-Cierra la tienda, coño.
Ainhoa, ¿me estabas metiendo mano?
No pierdes el tiempo, ¿eh?
Sí. Es que no me podía aguantar, Piti.
Tampoco te ilusiones mucho, que casi no me gustas.
Vaya...
¿Vale? Así.
Así, así.
Eso. Te suelto, ¿eh? A la de una, dos y tres. ¡No!
¡Buenos días!
Venga, venga, venga... ¡No!
-¡Cho! Muy bien, muy bien, sigue así.
Agárrate bien a los flotadores de Vilma, que sí están homologados.
-¡Vete a la mierda, Piti!
Oye, ¿has visto a Max? No.
(RECUERDA) "Te quedas en el barco vigilándole."
-Un chapuzón después de una buena tormenta, ¿no?
Abróchate bien el neopreno, que el agua, a estas horas del amanecer,
no supera los 15 grados. ¿Adónde vas?
-Voy a buscar a mi novia a la isla.
"Gamboa, es de vital importancia que él no pise esa tierra."
-Porque Pierre ha dicho su nombre, y si él estuvo ahí,
Marimar también. -Muy bien, Burbuja.
El amor es la fuerza que mueve el mundo.
Es lo que tú decías antes de tener el accidente
que te produjo la burbuja.
Una vez me enamoré de una chica muy linda, era bellísima.
Rubia, ojos claros, tez blanca... Un ángel.
Estuve mirándola un buen tiempo sin atreverme a decirle nada.
Cuando lo hice, resultó que era sordomuda, hablaba como aullando.
-¿Y qué pasó?
-¿Qué pasó?
Amigo, nos educaron en una sociedad donde las taras son
algo parecido a una lacra, algo de lo que hay que huir
como la peste. Eso hizo, huir.
Pero bueno, tú tienes suerte.
Las mujeres son menos prejuiciosas que los hombres.
-Lo dices por mi burbuja, ¿verdad?
-No, no, no, Burbuja.
La burbuja es parte de ti y eso es lo que te hace especial.
A nadie le importa que tú tartamudees, seas lento,
que tu mejor amiga sea una niña de seis años, a nadie.
La gente te quiere a pesar de todo.
-Gamboa, el capitán quiere hablar con usted.
-Voy.
Te va a ir muy bien, aunque un hombre nunca sabe
cómo una mujer va a reaccionar. Son un misterio.
Buena suerte, amigo.
¡Vilma! ¿Has visto a Max? -No.
No lo hemos visto.
-Ainhoa.
¿Qué pasa? ¿Qué es esa mierda?
Es la mochila de Max.
-Ah! Está como pringoso.
¡Joder! Es como... Es como si un bicho le hubiese mordido, ¿no?
-Piti, ¿qué pasa?
-La mochila de Max.
-¿Quería verme, capitán? La cataplasma que me dio
para Valeria funcionó, está mejor. Desapareció la tos y la fiebre.
Gracias. ¿Para eso me ha hecho venir,
para darme el parte médico de su hijita?
No. Zarpamos esta misma tarde rumbo al edificio para recoger
a los que dejamos allí. Con De la Cuadra en tierra,
necesitaré otro primer oficial. Me gustaría que fuera usted.
Max, ¿me recibes?
Max, ¿me escuchas? ¿Dónde estás?
¿Lo has visto? No.
Es que no lo entiendo, ¿dónde se ha metido?
No sé.
Cuando estabais en la tienda, ¿pasó algo? ¿Te contó algo...?
No. No, no me contó nada.
¡Chicas, venid, que Cho ha encontrado algo! ¡Venid!
Vamos, deprisa.
-¿Qué clase de huellas son estas?
-Son como cuatro veces más profundas que las mías,
así que debe ser cuatro veces más grande que yo.
Humano no es desde luego. Y el rastro va hacia el campamento.
-Es lo que casi se lleva por delante nuestras tiendas.
-Y lo que se ha comido la mochila de Max, seguro.
Capitán, ¿está de broma?
Para usted he sido como un grano en el culo durante estos meses de
travesía, me tiene por un mentiroso y probablemente por un asesino.
¿Por qué quiere que sea su primer oficial?
Porque es usted un superviviente. Y en este mundo desolado,
la supervivencia es lo único que cuenta.
Dígame, ¿acepta el cargo?
Acepto.
Ulises, repite, por favor. No se entiende nada,
se escucha muy mal. Repite. ¿Ulises?
Capitán, me oye?
Ulises, te pierdo, cambio.
Oye... De un barco... ¿Me oye?
Ulises, no entiendo nada de lo que dices.
¿Qué está pasando, Ulises?
"Tiene que volver... Un barco... Matarnos, capitán."
Ulises?
Ulises, ¿me recibes? Cambio. Ulises, ¿me oyes?
Ulises, ¿qué es lo que has dicho? ¿Quién os quiere matar, Ulises?
Capitán, son 10 días de travesía.
Zarpamos en 15 minutos rumbo al edificio. Dispóngalo todo, oficial.
Tío Julián, Salomé, me recibís?
Tío Julián, ¿me recibís?" Ainhoa, dime.
Tío Julián, esta noche han atacado el campamento.
Han roto la ristra de latas y casi se llevan una de las tiendas
por delante. Ha sido un bicho enorme, Julián,
enorme. Un monstruo de una tonelada o más.
-¡Coño!
Piti, el monstruo se está comiendo ahora mismo la mochila de Salomé.
Es una vaca.
-Una vaca...
-Con las ubres del tamaño de dos balones medicinales.
Chicos, hoy barra libre de leche para todos.
-Bueno, un monstruo no es.
-Pero, oye, que me quitas la mochila, ¡oye!
Tío Julián, hay algo más.
Max ha desaparecido.
Max lleva más de una semana ahí dentro, tenemos que ir.
Ni de coña vamos a ir.
-¿Qué es eso? -Sangre.
-El tiburón muerde el anzuelo.
-¿Qué tiene que ver la sangre con el proyecto Alejandría?
-Julián nos sigue mintiendo.
-Hay una pequeña cámara web y está emitiendo, capitán.
Julia?
Toma.
-Ainhoa, llevaos la pistola.
-¿Conoces...? ¿Conoces a mi padre?
-El cuadro del pulpo, detrás del cuadro hay algo escondido.
-¿Ves como sí sabías dónde estaba la carpeta roja?
-¿Qué es eso que flota delante? -Coño, en esta isla hay gente.
¡Corred! ¡Ainhoa!
-El edificio está en un radar.
-Como usted y yo sabemos, cuando lleguemos al edificio,
se acabaron las risas.
No estamos solos en esta isla.
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