All language subtitles for El Barco S03E08 Quien es quien SPN

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Original subtitles

-¿Habéis oído hablar del proyecto Alejandría?

Es un proyecto de supervivencia.

-¿Por qué nosotros somos elegidos? O casi todos.

¿Quién diseñó ese proyecto?

-Alguien que se dio cuenta de que el acelerador podía fallar.

-Pues ese genio tiene nombre, el doctor Schneider.

-Tú y yo ya no somos hermanos.

Aunque me pase algo, prométemelo.

-¿Entonces es verdad lo del otro día?

Que me habías querido siempre. -Sí.

-Yo los declaro marido y mujer.

-Usted le habla a Salomé de pisos imaginarios

y de traer niños sin decirle que está enfermo.

-Estoy embarazada de ti y tú te morías en secreto.

No puedo estar con un hombre que me ha mentido.

Me he enamorado de usted.

Me encantaría conocerle más, pasar más tiempo con él,

desayunar con él, reírme con él... Creo que lo quiero.

¿Quiere casarse conmigo? Sí quiero.

-¡Que vivan los novios!

-Ha sido un beso de distracción. -Y sin sentimientos.

-Eso.

-¿Por qué pudiendo ser el chico tierno que cuida a un bebé

te empeñas en ser el idiota que se disfraza de médico

para ver tetas? -Es más fácil ser idiota que héroe.

-Bienvenidos al You Hao, el último hotel del mundo.

-Max nos salvó la vida.

-Te estás ablandando.

-¿Quién coño eres? -Tu superior.

Julia guardaba informes de todos.

Si entraste aquí como polizón, ¿cómo puede haber informes tuyos?

Me llamo Roberto Schneider. Soy Ulises.

Garmendia. ¿Nos conocemos?

No. ¿Qué es esto?

Julián de la Cuadra, formas parte de un proyecto llamado Alejandría.

¿Qué buscas? A mi padre.

-Una goleta que se llama Estrella Polar.

Ahí encontrarás a Julián de la Cuadra.

Si nuestros caminos se vuelven a cruzar,

harás como si no nos conocieras. Bienvenido al proyecto Alejandría.

Tu secreto sigue a salvo. No hay más copias ni archivos.

Ve y vive feliz con tu chica. Dile que la quieres cada día

y que no existen secretos entre vosotros.

Esta chica entró en el barco con la intención de matarnos

y tú la conocías y no le dijiste nada.

-Parece que tienes un nuevo enemigo.

-Recibimos una señal de radio de un avión.

Estas son las coordenadas de la tierra.

Para asegurarnos de que regresará su hija se quedará en el edificio.

Cambio de planes.

Ainhoa zarpará en el Estrella rumbo a tierra

y yo me esperaré aquí hasta que vengáis a por nosotros.

¿Me escuchas? Solo quería decirte adiós.

-Me subí a este barco por error. Yo no debería estar aquí.

-Todo irá bien.

-Capitán, el Estrella Polar listo para zarpar.

Tripulación, ponemos rumbo a tierra.

Cuando estás a punto de morir no se te pasa la vida por delante

ni ves un túnel de luz.

Estás demasiado ocupado buscando la forma de sobrevivir.

Cuando estás a punto de morir

las cosas suceden en un orden claro.

Primero te resistes y luchas con todas tus fuerzas,

después el cerebro toma el control y después nada.

Lo peor de la muerte se queda para los vivos,

ellos son los que repasarán tu vida,

los que llorarán tu muerte

y los que te recordarán durante días por los pasillos

para bien o para mal.

En mi caso, lo triste es que nadie me recordará.

Nadie sabe cómo soy, qué me gusta

ni cómo me llamo de verdad.

Voy a morir, todos van a llorar a otra persona

y mi lápida llevará otro nombre.

-Buenos días.

Buenos días.

¿Me pasas la cuchara, por favor? Una cuchara.

Buenos días, chicos.

-¿Vienes de colega o qué?

Ulises, nuestro amigo,

se ha quedado en el edificio por tu puta culpa.

-La has jodido, pero bien.

Aquí somos una familia.

-Si creías que tendrías un billete de primera,

lo llevas claro. Que te aproveche ahí solito.

-Joder.

¿Qué? Vamos.

¡Joder! -Qué susto.

-Anda que yo. -¿Qué haces? ¿Ha pasado algo?

-No, ¿qué va a pasar? -¿Y qué haces aquí?

-Como siempre estás por la cocina a estas horas y no te he visto

he dicho: "A ver si le pasa algo". Ya veo que no.

Pues me subo.

-Tú no has venido a ver si estoy bien.

-¿Cómo que no? -Que no.

-Claro que sí. ¿A qué iba a venir si no?

-Has venido a hacer caca.

-¿Qué?

Con la de baños que hay voy a venir a tu trono.

-Julián, que nos conocemos. No pasa nada.

Si tú no haces caca si no es en tu baño

y este lleva siendo tu baño 18 años.

-Pues ya no. -Pero tú vienes todas las mañanas.

No todos los días funciona la cerilla.

-Somos animales de costumbres y yo el más animal de todos.

Ya me busco otro. -¿Por qué?

-A todo se acostumbra uno. -No hace falta.

Tú puedes entrar y salir sin pedir permiso.

-¿Sí? -Ya son muchos años.

-Demasiados. Demasiadas manías y costumbres.

Demasiados recuerdos, ¿eh?

Es más difícil pasar por delante de este camarote y no entrar.

-Pues no dejes de hacerlo.

Aunque no seamos pareja, somos una familia.

No tiene por qué ser todo o nada. Anda, tira.

-Bueno.

-Ya que te dejo el baño, un favor. -¿Qué?

-Súbeme la cremallera.

-Ainhoa, es Ulises, está en la radio.

Quiere hablar contigo.

Dile que no me has visto. Bueno.

-Lo primero que haré en cuanto lleguemos a tierra

es enterrarme en la arena, hasta el cuello,

lejos del agua y de la orilla. ¿Y tú?

-Pues yo me acabo de dar cuenta

de que nunca lo he hecho en una playa.

Lo he hecho en un ascensor, encima de una lavadora,

en un camarote con espíritus, pero no en un playa.

Creo que será llegar y... -Tampoco es tan grave.

Además, si te consuela, yo nunca lo he hecho.

-¿Qué dices? -En ningún sitio.

-¿En serio? ¿Nunca de nunca?

No puede ser, te estás quedando conmigo.

-¿Qué pasa? ¿Que no parezco virgen? -Que no pasa nada.

Yo fui virgen hasta los 15 y no pasa nada.

No lo entiendo, o sea,

tú estás buena, eres simpática, molas...

¿Por qué eres virgen? -Pues porque no se ha dado.

No ha aparecido esa persona que te hace sentir especial,

que hace que el momento sea perfecto y que todo encaje.

Que no tengo prisa, seguro que llega.

-Chicos, ¿un bañito? -Voy.

-¿Piti? -Sí, voy.

-Vamos.

-Sol, ¿tú no te vienes? ¿No?

Hay que limpiar esto. Ahora no puedo.

Hay que limpiarlo. Pero ahora no puedo.

¿Estás enfadada porque la gente que se quiere está junta

y Ulises se ha quedado en el edificio

y te ha dejado aquí, sola?

Es más complicado que todo eso, Burbuja.

La gente que se quiere no se guarda secretos

y Ulises tiene uno muy grande,

entonces es mejor que estemos un tiempo separados...

Espera. No, yo.

Aquí hay algo, parece un libro de Salomé.

Se le va a estropear.

Mira, "La aceleración de partículas

y los agujeros negros"

y lo ha escrito Roberto Cardeñosa.

Se llama como yo.

A lo mejor lo escribí yo cuando era listo

y no me acuerdo.

Trae, sabes que a Salomé le enfada que toques sus cosas.

No es de Salomé, es mío. Lo pone aquí.

Mira, aparece mi foto.

Es mío.

Hay algo escrito.

"Con todo mi cariño, a mi hermana Salomé."

¿Salomé es mi hermana?

¿Por qué nunca me lo ha dicho?

¿Eh?

-Chicos, esta noche voy a entrarle a Sol.

-No vas a dejar una viva, ¿eh?

-Que me está poniendo las largas, os lo juro.

-Piti, tienes algo negro ahí en el pecho.

-Venga, que ese truco lo he inventado yo.

-Y en el brazo también. -Hostia, chapapote.

-Ramiro, tú también estás pringado.

-¿Qué pasa? Que esto está vivo. -¿Qué dices?

-¡Vamos!

-¿Qué significa un nudo? Más fuerte.

En un barco, un nudo es la diferencia

entre seguir en cubierta o caer al mar en una tormenta.

Es la diferencia

entre seguir viviendo o morir ahogados.

¿Le hace gracia, señorita Torres?

¿Cree que exagero?

Un cabo como ese soporta una tonelada.

Ustedes pesan, más o menos, 50 kilos.

Los anudados, échense atrás para comprobar el nudo.

-Ah.

-¿Estás bien? -Sí.

-Estela, ¿estás bien? -Sí, sí.

-Señorita Torres, ¿sigue pensando que estamos de vacaciones?

Acá, vamos.

En cubierta, su torpeza le hubiese costado la vida.

¿Le hace gracia ahora?

-Lo siento mucho.

-Con un "lo siento" no se hacen nudos.

Lleva cuatro meses para aprender a hacer un as de guía.

Hoy ha sido Estela, pero podría ser cualquiera.

Podría ser yo. -Confundí las vueltas.

-Ya da igual.

No pienso jugármela por compartir barco con una inútil como usted.

¿Lleva lentillas?

No recuerdo que conste en su expediente

y los exámenes médicos eran obligatorios antes de subir.

Tiene 48 horas para aprender todos los nudos

y presentarse ante mí y hacerlos uno a uno.

Aplíquese si no quiere ser una inútil en esta vida.

Recojan las cosas, la clase ha acabado.

-"Touchée".

-Me has empujado.

-¿Qué dices, Elena? Has perdido el equilibrio.

Cuando marchas arrastras el pie

y al romper no flexionas las piernas.

Te pueden las ansias de ganar. -Déjate de lecciones, Sol.

Quiero la revancha. -No puedo, he quedado con Dani.

Ha conseguido dos entradas para el concierto de REM.

Lo dejamos para mañana.

-Sol, llegaremos tarde al concierto.

-Los teloneros no me gustan, tenemos tiempo.

-Eh.

Buenos días, señor Montero. Buenos días, señora Montero.

Es la segunda vez que se le cae este tirante esta mañana.

Va a tener que arreglarlo.

Como me vuelva a hablar de usted

le juro que me lo arreglo y me pongo jersey de cuello alto.

Ricardo, no te lo vas a creer. Perdón, ¿interrumpo algo?

-No. Qué vas a interrumpir?

¿Seguro?

Sí, estábamos aquí haciendo la cama.

Coge eso para allá. Me tengo que acostumbrar

a que aquí vive un matrimonio y hay que llamar a la puerta.

En serio, si molesto, me voy. Que no.

No molestas, esa puerta está abierta para ti siempre.

Además, yo tengo un trabajo infinito.

Adiós.

La próxima vez que... A ver cómo te lo cuento.

Salomé me está mandando señales.

¿Señales para qué?

¿Para qué? Para que vuelva con ella.

Dos señales.

La primera: dice que no tengo que llamar a la puerta.

La segunda: también dice que puedo cagar en su baño.

¿Tú qué ves ahí? No sé.

Que el hecho de que te deje entrar en su cuarto de baño

tampoco es una señal de amor, si me apuras, de cariño,

y tampoco quiere decir que quiera volver contigo.

Vamos a ver, que no es el váter, que no es eso,

es compartir una intimidad.

Eso es más que compartir la cama. Eso se sabe.

Yo sé reconocer las señales y ahí hay una.

Además, que ya he puesto una pica.

¿Una pica?

Le he dejado mi colonia en la repisa del baño.

Esas cosas hay que hacerlas poco a poco.

Primero la colonia, luego el cepillo de dientes...

Mientras no diga nada, paso a paso me meto en el cuarto

y volvemos a ser una familia.

¿Qué? Ojalá, Julián.

Solo te digo que vayas con cuidado.

Tú no sabes cómo está esa herida para andar poniendo picas ahí.

Venga. Escucha.

¿Qué?

Que uno de los dos puede hacerse daño.

Que no. Gracias.

¿Por qué nunca me ha dicho Salomé que es mi hermana?

Yo no me acuerdo por la burbuja,

pero ella sí se tiene que acordar

y tiene este libro y lo pone claro.

A lo mejor no sabía cómo decírtelo

porque, cuando estabas en el hospital,

eras tú quien no se acordaba de ella.

Pero ella sí se acordaba de mí,

pero ahora se avergüenza.

No. Se avergüenza porque soy tonto

y no sé hablar bien.

Nadie quiere un hermano

tartamudo y tonto.

Burbuja, mírame, mírame, mírame.

Tú no eres tonto. No, no eres tono.

Hablas despacio. ¿Y qué? ¿Tú me has visto cuando bostezo?

¿Me has visto que me pongo bizca?

Y a Piti le huelen los pies.

Porque cada uno tenemos lo nuestro y es así.

¿Y si no se avergüenza, por qué no me dice nada?

A ti cuando te preguntan quién es Valeria tú dices:

"Mi hermana, la mejor del mundo". ¿A que sí?

No sé por qué Salomé no te lo ha dicho,

lo que sí sé es que ella te quiere. ¡No me quiere!

La gente que se quiere no tiene secretos.

Tú lo has dicho antes.

Y Salomé nunca me ha dicho que era mi hermana.

Son sanguijuelas, una especie marina,

pero muy similar a la de ríos y charcas.

No son venenosas

y mientras no estén en contacto con zonas delicadas no hay peligro.

Tranquilos.

¿Cómo vamos a estar tranquilos? Me está chupando la sangre.

Y nosotros arropándolas con la gasa.

¿Les damos besitos también? Quiero que me las arranques.

Ni se os ocurra. En la boca tienen anticoagulantes,

si tiráis de ellas, la herida os sangrará semanas.

Eso sin contar el riesgo de que el conducto bucal

se os quede dentro y se os infecte.

-¿De qué te quejas? Si tu sueño se ha hecho realidad.

Una hembra chupándote entero. -Estás graciosito últimamente.

Chicos, subid a la cocina. Empapad las gasas en vinagre.

El ácido las matará y en unos días caerán por sí solas.

-¿Vinagre?

-Yo me iría despidiendo de la cita con Sol.

A no ser que le guste el trío.

-Ni hablar. Hay trenes que solo pasan una vez.

Que una tía te diga que es virgen,

no te está informando, se está insinuando.

-Si Sol te dice que es virgen no es porque esté buscando sexo.

Se cree que eres su amigo. -Vamos a ver, padre,

nadie se confiesa si no tiene pecados,

eso es así.

Después de una confesión siempre viene una consumación.

Por eso tú eres cura y yo Piti,

porque tú solo ves las señales de Dios,

las de las tías ni las hueles. -Bueno, bueno...

-No, no, no.

¡Chicos, que tengo una sanguijuela en las pelotas!

Coño, joder.

Julia.

¿Por qué tiendes aquí en vez de en cubierta?

¿Te pasa algo? Julián es lo que me pasa.

Pensaba que las cosas estaban claras,

he intentado ser amable, le dejo el baño para sus cosas,

pero se ha confundido.

Ha dejado su colonia en el camarote.

Lo mismo la ha dejado a modo de ambientador.

No saques las cosas de quicio.

No, cariño, tengo más de 40 años.

Hoy es la colonia, mañana el cepillo de dientes

y de ahí a creerse que volvemos a estar juntos

hay un suspiro.

No, las cosas están bien así, yo no quiero volver con él.

¿Y por qué no hablas con él? A lo mejor te equivocas.

¿Y si tengo razón? No quiero hacerle daño.

Salomé. Cariño.

¿Puedes venir un momento, por favor?

Dame esto. No, ya termino yo.

Tenemos un problema. ¿Qué ha pasado?

Pero...

-¿Qué?

Joder, 500 millones de kilómetros de agua

y se tiene que amorrar en mis cojones.

¿Está en lo que es el arcén o en toda la calzada?

-Está en toda la mediana de la autopista.

-A mi perro le quitamos las garrapatas frotándolas

con un pañuelo empapado en gasolina, si quieres...

-Mi tío las quemaba con un cigarro. -Ni hablar.

A mis huevos ni se les prende fuego ni se les frota con gasolina

ni se les echa sal y vinagre. ¿Estamos?

A partir de hoy, Max dormirá con ustedes.

-Capitán, con todos mis respetos,

no compartiré camarote con un chantajista

que nos obligó a cambiar las coordenadas por Ulises.

Max es un miembro de la tripulación desde que lo subí a mi barco.

He dicho que duerme con ustedes en la litera que queda libre.

-Esa es la litera de Ulises.

Es la litera de quien me salga de las narices.

Que yo sepa, Ulises no está. ¡Cuádrense, cojones!

El plante del comedor es lo más miserable que he visto.

No consentiré que en mi barco unos niñatos humillen a nadie.

¿Entendido? Yo se lo agradezco, pero no...

¡Cállese!

Esto no tiene nada que ver con usted.

Es una cuestión de disciplina entre la tripulación y el capitán.

Se queda a dormir aquí porque es una orden.

Dormirá en la litera de Ulises. ¿Queda claro?

-Muy bien, pues el capitán ha dado una orden

y el señorito dormirá en la litera de Ulises,

pero a mí nadie me obliga a dormir con él aquí,

así que chao.

-¿Donde vais? ¿Vais de acampada?

-Nos hemos fugado. Esta noche dormimos con vosotras.

-¿Os importa? -Tu padre, que nos ha ordenado

que le dejemos la litera de Ulises al nuevo

y hemos decidido dejarle todo el camarote.

¿Habéis dejado a Max solo? -Sí.

¿No ha sido suficiente con el desplante de esta mañana?

-Chicos, en el suelo os vais a quedar fríos.

-Piti, si quieres, puedes dormir conmigo.

-No, que a mí dormir en el suelo me viene bien para la espalda.

-Además, los tres ibais a estar apretados.

Pues yo no pienso dejar solo a Max. No se lo merece.

-¿Que no se lo merece?

Es tu novio quien se ha quedado tirado en el edificio.

No tenéis ni idea, ninguno, no sabéis nada.

Fue Ulises quien se quiso quedar en el edificio.

Él eligió quedarse y eso no es culpa de nadie.

Llevamos tres días navegando con viento de través,

hacia unas coordenadas

fiándonos de que encontraremos tierra.

Cómo me pone que te pongas tan serio.

¿Qué te dije de las señales?

Perdón, perdón, vuelvo luego o mañana.

Es que no me acostumbro que esto es un camarote familiar.

Qué tontería. Ya te he dicho que no molestas.

Si hubieras molestado ya hubiéramos cerrado con llave.

Además, este camarote es de pasen y vean.

Como el metro en hora punta.

¿Qué pasa con las señales?

Que ya no son señales, son neones como los de la Gran Vía.

Que le he dejado el cepillo de dientes

y no ha dicho nada. A lo mejor no se ha dado cuenta.

No puedes ver en cada gesto una insinuación.

Todo lo contrario, cada gesto es una insinuación.

No seas ingenuo.

No sé, pero creo que estás forzando la cosa.

Estás yendo demasiado rápido.

Que ya tengo 43 castañas y no estoy para ir despacio.

Lo que me pide el cuerpo es ir a por ella,

trincarla por la cintura y decirle: "Rubia, cásate conmigo otra vez".

Nos casamos mil veces si hace falta.

No puedo esperar. Mañana le digo que vuelva conmigo.

Espera. ¿O no?

Sí.

-¿Las cosas en el barco?

Bien, me han aceptado como uno más.

De hecho, creo que me están buscando un mote.

Me alegro por ti, pero no dejes que nos olviden.

Aquí la gente sueña que os ve en el horizonte

Joel, tranquilo, nos queda una semana de travesía.

Os di mi palabra,

volveré a por vosotros, aunque sea remando.

Joel, tengo que dejarte.

Mañana tendré la radio encendida a la misma hora.

Oye, ¿quieres que llamen a Ulises, para que puedas hablar con él?

No.

Joel, eso es todo. Mantén a la gente animada, ¿vale?

Ya queda un día menos. Cambio y corto.

¿No quieres hablar con Ulises? Seguro que estará despierto.

No.

Mírate, agarradita a la almohada.

Es difícil dormir cuando tienes la pareja lejos, ¿no?

Siento haberos separado. Tú no nos has separado, tranquilo.

Ten paciencia con mis amigos, ¿vale? Son buena gente,

pero es que Ulises es muy querido en el barco.

Dales tiempo para que te acepten. Esto en tierra sería fácil,

con un par de copas se arregla, aquí es más difícil.

Igual puedo invitarles a un par de rondas de algas.

"No ha dormido en el camarote,

voy a ver en bodegas, a ver si se ha escondido allí."

Gracias, mi vida, gracias, cariño. Burbuja, por favor, ¿dónde estás?

Burbuja, por favor, contéstame, necesito saber que estás bien.

-¿Por qué nunca has dicho que somos hermanos?

-Qué bien que escucho tu voz, mi vida.

Llevo mucho rato buscándote, ¿dónde estás, amor? ¿Dónde estás?

Por favor, ¡dime dónde estás! -No te lo digo.

-Cariño, cariño mío,

pero ¿qué haces subido ahí? Baja, que tienes que estar cansado,

que sé que has pasado la noche ahí. Baja, para que podamos hablar.

-¿Para qué quieres hablar, para que me mientas?

Yo tengo una burbuja en la cabeza que no me deja recordar quién era,

pero tú sí que te acuerdas de mí y nunca me lo has contado,

nunca me has recordado cómo yo era de pequeño,

si me gustaba jugar al balón,

si llevaba aparato en los dientes,

nunca me has hablado de papá

ni de mamá.

Perdí mis recuerdos y los tenías tú,

te los quedaste para ti sola, egoísta.

-No me hables así, mi vida, es mucho más complicado

de lo que tú te imaginas. -No, no es complicado.

Eres como mi burbuja, que no me deja recordar.

Yo no quiero ser tu hermano ni tu amigo ni nada,

yo ya no te quiero, Salomé. -Cariño...

-Yo ya no te quiero.

-Gamboa me odia. Nunca le he caído bien

y voy yo y casi le abro la cabeza a su novia.

-No te hagas mala sangre, ¿eh? Gamboa odia a todo el mundo.

-Vilma, ¿de verdad crees que somos unos elegidos,

que alguien nos escogió para que estuviéramos en el barco?

-Chica, pues no lo sé, pero vamos,

el que me escogió a mí se cubrió de gloria,

porque embarazada, 1,60 metros raspaditos

y las hormonas a mil.

¿A qué viene eso, Sol?

-Que yo no soy una elegida.

-Te voy a decir una cosa.

Tú eres una elegida para mí, por mí,

para ser mi amiga y mi compañera de penas.

"Dime que me quieres, que me quieres más que a nadie.

Dímelo, por favor. -Tú no eres Sol.

Elena, ¿qué coño estás haciendo? ¿Te crees que soy idiota?

¿Te parece gracioso hacerte pasar por Sol?

Estás mal de la cabeza. ¿Por qué haces esto?

-Dani, ¿por qué la elegiste a ella y no me elegiste a mí?

Pero ¡si somos iguales y nos conociste a la vez!

¿Por qué la elegiste a ella? -¡Y yo qué sé!

Porque me enamoré de ella, no existen razones.

-¿Por qué, Dani, por qué ella es mejor que yo?

-¿Sabes por qué? Porque ella no es una loca

que se hace pasar por nadie para besarse con un tío."

-¿A que vosotros también lo visteis?

Que me pidió que me metiera en su cama.

Eso ya no es una insinuación, es una declaración de guerra

en toda regla, vamos. Eso es elegir profilaxis y litera.

-Piti, que eso te lo dijo para que no durmieras en el suelo.

-Pero ¿qué dices en el suelo? -A ver, aunque no fuera así,

hay veces que querer dormir con alguien en la misma cama

no es sexo, es querer sentir su piel debajo de la sábana,

oírla respirar toda la noche a tu lado, estar ahí,

sentir a alguien que te abraza y que te quiere.

Y eso no es sexo, Piti. -Vale, lo que tú digas.

Venga, vamos, que los bichos estos

no soportan bien los cambios de temperatura,

así que un buen baño turco y las sanguijuelas se sueltan

como las hojas en otoño. -Piti, el agua está hirviendo.

-Ramiro, no se gana ninguna guerra sin perder algún soldado,

así que venga, vamos. Vamos.

Y tú dame la manita, que te necesito.

-Sí, pero tú no estás haciendo esto de escalfarte los huevos

solo para acostarte con ella. -¿Eh?

-Que no, que Sol te gusta. -¿Qué?

-Y bastante.

-Venga. -¿Te estás enamorando?

-¡Cómo me voy a enamorar! Venga, a lo que estamos, venga.

Joder!

-Burbuja, soy Sol. Ainhoa me lo ha contado todo.

Y yo también tenía una hermana, gemela.

¿Y sabes qué? Que la odiaba.

-¿Y por qué la odiabas?

-Porque era mucho mejor que yo en todo,

era más lista, era más divertida y, aunque teníamos las mismas pecas

en los mismos sitios, a ella le quedaban mejor que a mí.

Siempre nos estábamos peleando, los hermanos siempre se pelean.

-Pero tú hablas de ella y no te avergüenzas,

Salomé sí se avergüenza de mí.

-Burbuja, yo me he avergonzado de mi hermana millones de veces

y ella de mí también,

pero eso ahora no importa porque no está.

Yo no tengo hermana y tú sí.

Sois de los pocos hermanos que quedan en el mundo, Burbuja,

y si dejas de querer o de hablar a Salomé,

se acabarán los hermanos para siempre,

y eso es mucho más grave que cualquier cosa que pueda pasar.

Porque los hermanos discuten, se roban la ropa,

se dejan de hablar, pero también se perdonan,

siempre se perdonan.

Como hacía mi hermana conmigo,

que me quitaba el pelo de la cara suavemente,

me decía: "Todo va a salir bien".

-Salomé. -Sí.

-¿Tienes un minutín? -Sí.

-¿Pasa algo? -Lo de Burbuja, que estoy ahí...

Tengo una cosa ahí en el pecho... -Ya bajará, ya sabes cómo es.

-Ya bajará. Dime. -Pues mira, Salomé, que...

He visto las señales que me haces y, hombre,

que yo no soy bueno con esto... -Me quitas un peso de encima

porque no sabía cómo decírtelo, porque lo de la colonia vale,

pero el cepillo dental dentro del vaso...

Digo: "Este señor es capaz de presentarse con unas flores".

Entonces sí que tierra, trágame. -¿Flores?

Claro, y unos bombones con lacito también.

Tienes unas cosas, mujer. Hoy me he acordado del cepillo

y me he dicho: "A ver, Julián, que la vamos a liar,

que esta mujer se va a pensar que estás montando la reconquista".

Y mira, mira. -Pues perdóname,

me he hecho yo la película de pensar que habíamos vuelto.

-Ni perdona ni gaitas. Asunto zanjado,

ahora mismo voy, recojo el cepillo, la colonia

y, de paso, echo un vistazo por ahí,

no sea que me haya dejado la cabeza también.

¿Eh? Venga, ahí te dejo. Vamos, arriba, rubia.

-Creo que ya sé hacer todos los nudos.

-Siéntese, por favor.

Según su informe, no tiene problemas de vista,

pero sí una tesina sobre la química del carbono.

No le será muy difícil responder a ese examen.

Son preguntas de 1.

-Pero ¿qué tiene que ver todo esto con los nudos?

-No, la pregunta es: ¿qué tiene que ver esto contigo?

Porque si tú fueses Sol Torres,

responderías a estas preguntas.

Pero no lo eres.

Y yo creo que todo lo que has dicho y hecho

desde que te subiste a este barco es mentira.

¿Cuál de las dos eres?

Porque si tú no eres Sol,

entonces tenemos un problema.

Bueno, tú tienes un problema.

"-Elena...

Jamás te he visto un día entero contenta,

siempre buscas alguna excusa para cabrearte

y que todo te parezca una mierda. Es que no te entiendo.

-Claro que no lo entiendes, ¿y sabes por qué no lo entiendes?

Porque eres más lista, más simpática, más divertida,

si hasta naciste primero, Sol.

Eres asquerosamente perfecta, ¿no te das cuenta?

-Ya, pues.. pues Dani dice que besas mejor que yo.

-Sol, perdóname.

Y dile a Dani que me perdone, lo siento mucho.

No voy a poder volverle a mirar a la cara.

Me voy a encerrar en casa dos meses, hasta que se le olvide.

-¿Y por qué no dos meses en un barco?

-Sol, ¿te han dado la beca? -Sí.

Pero ¿por qué no vas tú? A mí los barcos me marean

y el mar me da miedo y a ti te encanta.

-Pero ¿cómo voy a ir yo, Sol, si yo no soy tú?

-Te pones lentillas y dices que te llamas Sol.

Nadie notará la diferencia; si no, pregúntaselo a Dani.

-Ya, ¿y si hacen exámenes y te bajo la media?

-Pues da igual, solo van a ser dos meses.

¿Qué me dices? -Gracias, Sol.

-Todo va a salir bien, ya lo verás."

-Chicos! -Eh!

-Vale, vale, tranquilos, tranquilos.

¿Habéis visto a Sol? -Ha empezado la nochilla

y se te está escondiendo, ¿eh? -Te voy a decir una cosita,

doctor House, a mí a lo mejor se me esconden,

pero contigo solo hace falta que echen a andar, que no llegas.

Palomares, si la ves, dile que la espero donde le dije, ¿vale?

-Piti...

-Enhorabuena, Max, ya tienes su litera.

Mira, ahí, ahí tienes su taquilla, su desodorante

y te puedes poner los gayumbos y quizás puedes parecer Ulises.

-Basta ya, tío, basta ya, ¿no?

Yo no vengo a ocupar el lugar de nadie,

ni de Ulises ni de nadie.

Y tampoco a quitaros vuestro camarote.

Si estoy aquí es porque 178 personas

confiaron en mí para que, pasase lo que pasase,

volviese con este barco a buscarles.

Sí, estoy aquí porque me escogieron y no porque quise.

Eloís y su hija Priscila.

Tom y Pat Simon.

Irún y Rashid.

Olivia, Tenén, el pequeño Nicolás.

Todos, chicos, todos me dieron una foto,

para que no me olvidara de sus caras,

para que no me olvidara de por qué estoy aquí.

¡Joder! Y si Ulises se quedó fue por lo mismo,

para demostrar que no les abandonáis,

que vais a volver aunque sea solo por él.

Sí, vosotros habéis dejado a uno de los vuestros, lo sé;

yo he dejado 200 de los míos.

Tranquilos, os dejo vuestro camarote.

Sé que la orden era dormir ahí, pero en bodegas hay un colchón.

Así todos salimos ganando.

-Burbuja, cariño, sé que estás ahí, te he oído entrar.

Háblame, por favor.

Tengo un nudo en la garganta y no me deja respirar.

Vengo a devolverte algo que es tuyo.

Ábreme, cariño. -No, no, no quiero.

¡Vete!

El niño que está llorando eres tú.

Es el día que le íbamos a dar la carta a los Reyes Magos.

Podías llorar cuatro horas seguidas,

te asustaba mucho ese día.

Ahí estamos con papá y con mamá.

Ahí donde me ves, había roto la ventana del salón jugando,

y cuando vino papi, le dijiste que habías sido tú

y te castigó una semana entera sin ver la tele.

Pero así eres tú, cariño.

Esta es del día de mi no boda.

Me hiciste un favor muy grande, fuiste la única persona del mundo

que te diste cuenta de que me iba a casar

con un hombre al que no quería y lo impediste,

y te estoy tremendamente agradecida.

Y esta última, cariño, es del día más feliz de mi vida.

Ese día el médico me dijo que habías estado cuatro minutos

debajo del agua, sin oxígeno,

y que habías sufrido daños cerebrales irreversibles,

pero abriste los ojos

porque seguías vivo, cariño, y supe desde ese momento

que siempre íbamos a estar juntos, que siempre ibas a estar a mi lado.

Hola.

-¿Es para mí?

-Claro, una para ti. Y otra para mí.

-¿Has traído pajita? -Siempre.

¿Chin? -Sí.

Tenemos un problema.

Este barco es parte de un proyecto más grande lo que tú te imaginas

y todos los que están en él son elegidos.

Tu hermana era una de las elegidas,

pero tú no, tú sobras. Ayúdame.

Sin embargo, ahora que el mundo ha desaparecido

y que nadie nos escucha, ¿a quién le importa quién seas?

¿Verdad? A lo mejor eres tan buena como tu hermana,

puede que hasta mejor.

En el informe pone que tu hermana practicaba esgrima,

supongo que tú también.

Tú eres la que siempre perdía, me imagino.

Ahora que tu hermana no está,

demuéstrame que has dejado de ser su sombra,

demuéstrame que te mereces estar aquí tanto como ella.

-Pero ¿tú de qué vas, tío?

Cuando el capitán da una orden, en este barco se obedece, ¿estamos?

Y te ha dicho que duermas con nosotros, ¿no?

Y si te gusta dormir en bodegas, pues dormimos todos en bodegas.

Claro, aquí la tradición con los nuevos es así, Max:

por la mañana, el desayuno, y por la noche, fiesta del pijama.

-O fiesta del calzoncillo, ¿eh? Que seguro que te quedan muy bien.

Ha cambiado el tiempo, llegaremos antes de lo que pensaba.

Había perdido la esperanza

de que Valeria volviera a ver un árbol.

Se acabó la guardia,

se acabaron los vientos, la tierra, el walkie.

Se acabó el capitán,

porque si me vuelvo a soltar los tirantes de este vestido,

me lo quitaré del todo, estés o no estés.

Voy a apagar el teléfono,

la radio, el despertador,

para que no suene ni la alarma, voy a coger una botella de vino

y nos vamos a encerrar en el camarote con llave.

¿Va todo bien?

Es que creo que un amigo lo está pasando mal

porque le han roto el corazón. Ya.

Pues... ve. No.

Sí, ve, yo dejaré la luz encendida para que no entres a oscuras, ¿sí?

Lo siento. No, no, de verdad,

es una de las razones por las que me casé contigo,

porque serías incapaz de dejar a un amigo tirado.

Te quiero.

Ha cambiado el viento, ¿eh?

Así es el mar.

Uno tiene claro que viene el viento de popa

y, de repente, calma chicha

y te pilla con todas las velas desplegadas.

Y con un ramo de flores.

Nunca está de más desplegar las velas,

aunque solo sea por lo bonito que se ve el barco.

Tenía que intentar volver con Salomé.

Tenía que intentarlo.

-¿Por qué nunca me has dicho que eras mi hermana?

-Porque tú me hiciste prometer que no se lo podía decir a nadie.

Querías protegerme porque pensabas que podía estar en peligro.

-¿Y por qué ibas a estar en peligro?

"-¡Roberto!"

-No lo sé, cariño, de verdad que no lo sé.

¿No tenías que estar durmiendo con Julia?

Te pasas las horas muertas conmigo, aguantando mis señales.

Ya, bueno, pero hoy ha tenido un día muy duro

y me ha dicho que se quería acostar pronto.

Y yo, entre la última guardia y la copita, me he desvelado.

Entonces tomamos la última y no te molesto más.

La penúltima, Julián, la penúltima.

Y tú no me molestas nunca.

¿Quieres otro? Pon otro.

-Podemos hacer una cosa:

seguir siendo hermanos en secreto.

¿Qué te parece?

-¿Y qué hacen los hermanos en secreto?

-¿Pueden dormir juntos si hay tormenta?

-Claro que sí, que pueden dormir juntos si hay tormenta,

y si no la hay, también.

Y pueden comer chocolate a escondidas del capitán.

-Muy bien.

Has superado un trauma infantil, ya eres tan buena como tu hermana.

-Vamos a ser hermanos secretos.

-¿Coco? -Coco.

Va a ser nuestro secreto.

-Toma.

Es una pena, pero esto no funciona así,

ser tan buena como tu hermana no te convierte en ella.

-Este barco es solo para elegidos

y tú no lo eres, tú no puedes estar aquí.

Ya. Te voy a estrangular y no es culpa tuya,

no es culpa de nadie. Tranquila, tranquila.

No te muevas, no quiero que sufras. Tranquila.

Vas a sentir un leve cosquilleo en los dedos.

La sangre quiere llegar al cerebro, pero no puede.

El corazón bombea más rápido, se te nubla la vista.

Sientes algo muy parecido a tener sueño.

Déjate dormir. Lo has hecho muy bien, Elena.

¿Cuánto hace que nadie te llamaba así?

Tranquila, no se lo voy a contar a nadie.

Lo triste es que nadie me va a recordar,

todos van a llorar a otra persona y mi lápida llevará otro nombre.

Sol!

Estamos buscando a Sol y no aparece.

Mañana volveremos a poner rumbo a tierra.

-No me pienso quedar de brazos cruzados.

Si cayó en el agua, no está viva.

-¿Sabes lo que le pasó a Sol? -Lo que saben todos.

-Sé que tú la has matado.

¿Qué es eso que hay ahí?

Valeria tiene un osito muy parecido.

-Se llama Bobby. -Que aparezca un Bobby es normal,

pero dos es casualidad y tres es un patrón.

-¿Qué haces?

Estelita me enseña a bailar merengue.

Le voy a decir por dónde meterse el merengue.

Está claro?

-42 días, eso me queda de vida.

-Abuelo, dijiste que nunca te morirías, ¡eres un mentiroso!

-No soy de liarme a puños sin motivos.

-¿El profesor de supervivencia es ahora budista?

No viene mal el contacto físico. Enfrente de Gamboa, sí.

-¿No confías en mí?

-¡Eh! ¿Qué haces?

-Roberto, ¿en serio no te acuerdas de mí?

-Necesito gente de confianza, amigos.

-Capitán, ¿este humo es peligroso? Es un gas mortal.

No puedo respirar. ¿Cuánto tiempo tenemos?

Lo sacamos en dos minutos o Palomares está muerto.

Y le voy a hacer la de la avispa,

¿y qué hace la avispa? Pica y sale por patas.

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