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Zulu
Sí.
Sí.
Papá, ¿no me estás contestando?
Sí, que lo he hecho.
Bueno, vale.
Estoy terminando unas cosas aquí y después iré para allá. ¿Te acuerdas que
he llegado hoy, verdad?
Sí, lo sé.
En fin, termino esto rápido y voy a preparar todo para ella.
Ya me ocupo yo.
¿Lo vas a hacer tú?
Tendré que ir a arreglarle el cuarto.
Ya lo he hecho.
Sí, ya las he puesto.
Sí.
Bueno, pues entonces iré a recibirla.
Puedo hacer eso también.
No habla español, papá.
Supongo que entenderá cómo funciona un dedo señalando.
Seremos bien.
Hola, soy Yuki y estoy muy emocionada de conocerte.
Arriba.
Gracias.
Bueno, bueno, qué mañanita estamos teniendo hoy en Radio Valla y estaremos
aquí con vosotros, queridos oyentes, durante la próxima hora con la mejor
música y la mejor conversación.
Buenos días a todos. Buenos días, Carlos.
Buenos días, Jesús.
Buenos días. Qué noche para el Atlético de Madrid, ¿verdad? Qué partidazo. Sin
encambio, para el Valencia esto no fue tan bueno.
Bueno, a mí no me habéis preguntado, sino os diría que este partido no
debería de haber sucedido. Venga, no vamos a discutir esto ahora.
Que ayer ya pasamos todo el día con esto.
Todos modos, parece que te escucharon, ¿no?
Sí, bueno, parece que el GZF y el Sevilla no van a jugar. Vale, vale,
vale. No nos está saliendo bien. Yo no sé para qué quedamos antes de antena
para decir que íbamos a estar positivos y ahora nos sale esto.
Venga, vamos a reenfocar.
Centremos el tiro. A ver, nos estás pidiendo demasiado con la que está
cayendo, ¿eh? Es que ni el clima acompaña. Bueno, sabes que aquí en un
par de horas sale el sol.
Deja de forzar las cosas, ¿vale? Bueno, mira, si él no lo hace, lo digo yo.
Vamos a intentar forzar esto de la positividad con una canción que eleve un
poquito el ánimo y nos dé un poco de respiro a todos.
Os dejo con la música.
Gracias.
Buenos tardes.
¿Quieres un poco de salsa con esto?
Puede traer un poco de sabor.
Y ya estamos de vuelta. El sol brilla en esta hermosa mañana.
¿Verdad que es una alegría de día?
Las cosas simples, amigos.
Las cosas simples.
La vida se trata de las cosas simples. Pero tú, ¿desde cuándo te has vuelto
alguien positivo?
Solamente estoy feliz de que todo esté normal.
He aprendido a extrañar las cosas simples.
Mira, una cosa curiosa.
¿Sabéis que estamos en una fecha muy especial?
Pasarán 200 años hasta que tengamos una fecha igual.
Este es el día que tiene más números doses de la historia.
Seis. Seis números dos.
Las pequeñas cosas, las pequeñas cosas, ¿ves? ¿Pero qué pequeñas cosas?
¿Pero qué es una fecha? ¿Que no va a hacer que sea diferente de otro día?
Dentro de 200 años, un día como este, ya estaremos muertos.
Estamos viviendo en la historia.
Mágico. ¿Pero qué pequeñas cosas?
A ver, ¿qué es una fecha? ¿Que no va a hacer que sea diferente este día de otro
día? Ya, pero piénsalo, piénsalo.
Es que hasta dentro de 200 años esto no va a suceder más.
Es que estaremos todos muertos. Es que es algo histórico, es mágico.
Mira, espero que tengas razón con lo de mágico porque necesitamos un milagro
para que esta noche el Atlético de Madrid... Bueno, bueno, bueno, ya me lo
has cabreado. Ya me lo has cabreado. Y es que otra vez la burra del trigo. No
podemos hablar de otra cosa que no sea fútbol.
Venga, por favor.
No, no, no, no, no, no, no.
Me gusta tocar la guitarra.
Me gusta mirar la televisión por la noche.
Me gusta estudiar los sábados.
Me gusta cantar en el coche.
Me gusta hablar por teléfono.
Sí, cariño, ya lo sabe.
Dice que no entiende por qué tengo que hacer yo un curso de cocina.
Pero le ha encantado tu cartera.
¿Quieres hablar con él?
Vale.
Se lo diré.
Hasta luego, cariño.
¿No quiere hablar conmigo?
¿Quieres hablar con ella? Llámala.
Estoy segura de que te cogerá el teléfono.
De verdad que sois iguales, ¿eh?
Tal para cual.
Es que...
Con lo riquísimo que tú cocinas, no entiendo por qué tienes que hacer un
curso.
Seguro que lo que quiere es que le prepares de esas cosas raras que tanto
le gustan sin tener que hacerlas.
Déjala, que le hace mucha ilusión hacerme este regalo.
Además, ella sabía perfectamente que yo quería hacer este curso.
Bueno, pues lo probamos. Y si no está bueno, para los gatos.
Para los gatos.
Los gatos son mucho más exquisitos que tú, te lo aseguro.
Siempre estás diciendo que no te importa lo que comas, así que aprenderé para los
gatos.
Al gato no le gusta la comida.
De forma afirmativa, al gato le gusta la comida.
I don't get it. How can the food be the one that likes him instead of him liking
the food?
This doesn't make sense.
Vale, vale, vale. No habíamos quedado en que íbamos a ser positivos. Yo estoy
siendo positivo.
A ver, ¿desde cuándo un cambio no es positivo?
¿Llamas a esto un cambio?
A ver, que no todos los cambios son positivos, ¿eh? Si, por ejemplo, yo voy
a la cárcel, ¿es un cambio? Sí. ¿Es positivo?
No. Bueno, no para ti, pero sí para nosotros.
Vale, Carlos, tío, ahí te has pasado.
Y Jesús, lo que Carlos está tratando de decir es que ahora vamos a tener...
Un poquito más de tiempo para dedicárnoslo a nosotros mismos, estas
cosas que se nos han quedado por el camino que durante el día a día no
podemos hacer.
Simplemente está tratando de ser un poquito positivo.
Vamos a ver, pero sabéis que no hablamos de vacaciones, ¿no? Bueno, para mí,
siempre que no tengo que verte, sí que lo son, Jesús.
Bueno, todavía tienes que hablar conmigo, que seguimos haciendo el
programa, ¿eh?
Ya, pero no tengo que verte. Bueno, vale, Carlos, ahora tienes razón. Eso es
una ventaja. ¿Ves, Diego?
Te dije que estoy siendo positivo.
Tope positivo. Así que vamos a dejarlo aquí en todo lo alto y dentro música.
Lo siento mucho, pero no creo que pueda ir.
Quieren hablar conmigo y no sé si es algo bueno.
No creo que nadie se dé cuenta de lo que hago aquí.
La mitad de ellos fijen que me escuchan para ver si les doy una oportunidad
conmigo y la otra mitad directamente ni me escuchan porque ya les he rechazado.
No sé.
No pinta bien.
Así que... Eso que lo siento mucho, ¿vale?
Es una cebolla tan buena.
Así es como sabes que es una buena cebolla.
Y no te preocupes por llorar. Yo creo que llorar es bueno porque es una manera
de limpiarte por dentro.
Y es necesario, al menos una vez al día hay que llorar. Es como la ducha.
Esta cebolla... Está bien, pero tienes que aprender a cortar mejor. No te
preocupes.
Me encanta este curso porque...
Es cocinar sin receta. Y a mí me encanta experimentar y ver cómo los alimentos
congenian y al final sacas platos súper guays.
Te lo vas a pasar genial.
Y bueno, yo ya no sé qué estoy haciendo. ¿Qué estás haciendo tú?
No importa.
No importa lo que haga, solo tiene que estar bueno.
No es para mí.
A mí no me importa lo que como.
Te entiendo perfectamente.
Yo no cocino para mí. A mí me encanta cocinar para mi madre, por supuesto.
Porque sé que lo va a disfrutar más que yo.
¿Para quién cocinas?
¿Es tu mujer?
Estoy aprendiendo para los gatos.
La ganadería, la carnicería.
Ya que hablaremos la próxima semana, tengo unos días libres y puedo ir a
veros.
Yuki parece estar bien, no me lo esperaba.
Pero si necesitáis que vaya...
Puedo hacerlo. De todas formas, avísame.
Depende ya de ti. Ni hablaremos.
El cereal.
Desayuno, el cereal.
La leche.
Desayuno, leche.
Parece que ella te tiene cariño.
Dijo que te pareces a su padre, pero...
Gracias.
Había hecho.
Había comido.
Habías hecho.
Habías comido.
Voy bastante liada en el trabajo.
Tal vez me quede aquí esta semana y ya iré a la siguiente.
¿Necesitas que esté antes?
¿Necesitas algo?
Bueno pues... Ya hablaremos.
Repite el siguiente vocabulario de comida.
El pollo.
Sé que dije que iría el fin de semana pasado, pero... No sé ni qué decirte.
Avísame si necesitáis algo.
¿Por qué vas a clases de cocina?
No me lo esperaba.
De todas formas, dime tú, ¿cómo estáis?
Si necesitáis algo... No sé.
¿Qué haces?
Abogado. Enfermero.
Arquitecto.
Sé que...
Dice Yuki que estáis bien.
Me alegra escuchar eso.
Siento no poder ir.
Ya hablaremos.
Y otra vez giro a lo negativo.
¿No pensáis que estamos en el día de la marmota?
A eso lo estoy diciendo, que no se pueda hablar como si supiéramos lo que nos
espera.
¿Acaso sabéis lo que va a pasar?
A ver Jesús, yo no lo sé, pero sé que tienes que siempre vivir tu vida
fingiendo que lo sabes.
¿De qué estás hablando?
Mira, si no pretendemos saber qué va a pasar mañana, entonces, ¿cómo vas a
hacer planes para mañana?
Bueno, haces planes basándote en lo que hiciste hoy o la semana pasada.
Exactamente. Entonces, ¿ves? Ya estás fingiendo, porque mañana va a ser como
hoy o ayer, no sé.
Ya estás fingiendo que sabes lo que va a pasar.
Mira, no había caído yo en eso.
Pero, Carlos, a ver, honestamente, ¿puedes decir que mañana, sabiendo lo
que sabemos hoy, lo que ha pasado hoy, y estoy hablando solo del día exacto de
mañana, ¿puedes decirme, honestamente, que puedes pretender saber qué va a
pasar? A ver, es que tengo que hacerlo, Jesús.
Todos deberemos.
¿No deberíamos hacerlo?
Bueno, y esto es lo que tiene que hablar del viernes 13.
Que nadie sabe lo que va a pasar.
Bueno, eso es muy americano, ¿eh? Viernes 13.
Estamos en España. En España es martes 13.
¿Qué haces?
Se te quemaba la sartén.
Pero sí, todavía no ha empezado.
Pero la clase ha terminado.
Esto no está hecho para mí, ¿eh?
Ya, me he dado cuenta.
A ver, Gaby, es que siempre dices lo mismo, que solo quieres hacer una cosa,
una cosa que esté buena.
El problema es que la comida buena nunca es la que tenemos delante hasta que se
vuelve recuerdo, y ahí es cuando te gusta.
Y siempre que intentas hacer una receta, estás intentando recrear un momento.
y volver a saborear lo que recuerdas que era.
Yo suelo maldear las instancias, pero me preocupas.
Esto es cocinar sin receta, sin intentarlo.
A mí me gusta disfrutar el momento ahora porque sé que llegará el día en el que
se vuelva recuerdo y lo eche de menos.
Pero así es como vivimos, intentando volver al pasado mientras nuestra vida
sigue adelante.
Para acabar un día queriendo estar donde estamos ahora.
Hemos quedado para tomar algo. ¿Quieres venir?
No. ¿Estás seguro? Gracias.
Siempre juntos, amor, hasta el final,
como la misma eternidad,
jugando entre los días, como
la tierra y el sol, siempre juntos, amor,
y sin dudar.
Dos amas que se cuidarán
recorriendo un camino
de pasión.
Y no hay nada que lo pueda eclipsar, nada de nada.
El corazón late fuerte, late...
y las estrellas son testigos de este amor
buscando
una aventura en cada respiración
siempre juntos amor
Estefina, como...
¡Hola, Gabriel!
¿Quién te ha dicho que podías tomar esto?
No lo podías tocar.
Lo tocas todo, lo desenchufas.
Lo mueves todo del lugar.
Las cosas tienen su sitio. ¡Ella las dejó allí!
Haces ruido todas las mañanas.
Te debería haber parado la primera vez que lo moviste.
No era para ti, no era para ella, no era para los putos gatos, era para mí. ¡Ella
lo dejó para mí!
¿Qué tocan mis cosas, eh?
¿Te gustaría que yo arruinase tus cosas?
¿Eh?
¿Te gustaría que yo cogiese tus cosas y las tirase?
Bueno, mira, yo ya desisto. Es decir, simplemente conduce hacia la luz. Vamos
a buscar una salida. Estoy de acuerdo que de alguna manera necesitamos algo
positivo. Y realmente veo lo que habéis intentado hacer aquí.
Pero es que digo, de verdad, es que simplemente no quiero fingir. Pues
entonces cree.
No nos metamos en los rogarines. ¿Cómo es exactamente eso de no fingir? No lo
es. Si realmente crees que las cosas van a estar bien, entonces eso es la verdad
para ti.
Y la verdad, pues, no es fingir, Jesús.
A ver, si es verdad para ti, ¿no lo hace verdad? Porque obviamente puedes estar
equivocado. Sí, sí, sí. Si por eso tenemos tantas verdades. El problema con
la verdad es el artículo que va antes de ella.
La. Es el la.
Mira, lo siento, pero es que en este momento la verdad me suena igual que
fingir. Esto de verdad que es demasiado filosófico para estas horas de la
mañana. Vamos a volver al fútbol, que al final la jornada de ayer no fue tan
desastre. Menos que sea fan del Valencia. Vamos a parar esto antes de
que se nos deprima la audiencia. El sol ha salido, es un buen momento, vendrán
días mejores y qué mejor que empezar escuchando este clasicazo.
Vale, cariño. No te preocupes, no pasa nada.
Yo iré a verte.
Hasta luego.
Gracias.
Solo es una niña, papá.
Podría haber ido a la policía.
Mañana iré a comprarle uno nuevo.
Encima dice que eres buena persona.
Ya le expliqué el por qué te cabreaste tanto por esto.
¿Hay algo que quieras decirme?
¡Pero háblame ya, joder!
¡Dime algo!
Me quedaré esta noche a ver qué tal se levanta Yuki mañana.
Yo también la echo de menos, ¿sabes?
La echo de menos por tantas cosas.
Sus tuppers solo era una de ellas.
Pero ¿sabes qué es lo que más echo de menos?
Poder hablar contigo a través de ella.
Ya te he dicho que mañana temprano.
No,
no te preocupes, cariño. Ya cojo yo un taxi.
Que por lo que oigo, no creo que esta noche te vayas muy temprano a la cama.
Lara,
cariño, ¿qué te pasa?
Lara, cariño, lleva mucho cuidado que hay muchos gérmenes pululando por ahí.
¿Te acuerdas cuando me fui a París con el equipo de natación?
Cuando llegué te escribí un mensaje para avisarte de que habíamos aterrizado.
Y me dijiste, lo sé.
De alguna manera mi mente pensó que vendrías a sorprenderme.
Estaba tan ilusionada.
Y cuando llegué, no estabas ahí.
Estúpida, ¿no?
Pensar que estarías ahí.
Sabes que si me hubieras pedido que fuese, habría ido.
Lo sé si siempre lo hacías.
Pero no me estás entendiendo.
Me siento como una mierda cada vez que tengo que pedirte que hagas un esfuerzo.
Cuando estaba ella lo solía hacer.
Hablábamos a través de ella.
Tú hablabas con ella, yo hablaba con ella.
Pero entre nosotros nunca hablábamos, papá.
Nunca hablamos.
¿De qué quieres hablar?
Me siento culpable, ¿sabes?
Si ella no hubiera venido a visitarme jamás la habría pillado.
¿Lo ves?
No podemos hablar.
Voy a despedirme de Yuki y me voy.
¿Sabes por qué está Yuki despierta ahora?
Es por la diferencia horaria.
Y es el único momento en el que puede hablar con su padre.
Bueno, ya... Ya hablamos.
Le he dejado comida en el congelador.
Imagino que será suficiente hasta que vuelva. Sí, ya me las arreglaré.
Le deberías llevar los tuppers a Lidia, a todos.
Si ya sabes que a mí no me importa lo que coma.
Siempre estás diciendo lo mismo.
Es que es cierto.
Y lo que no entiendo es por qué no viene a recoger los sellos. ¿Por qué tienes
que ir tú?
Bueno, pues porque está ocupada, le han ascendido, no puede venir.
Pues precisamente, si le han ascendido debería venir a festejarlo con su
familia, ¿no?
¿Qué pasa?
¿Que ahora me vas a echar de menos?
Mucho.
De todas formas, yo cocino para los gatos.
Y si queda algo, te lo comes tú.
¡Ay, qué mal!
Vamos a disfrutar todos de este día tan mágico con una de mis canciones
favoritas. Uy, otra vez no.
Cosas pequeñas, amigo.
Déjalo disfrutar. Mira, extraño los días en los que no tenía que verte.
Nada, que no lo podemos conseguir. A ver si yo también os pierdo de vista hasta
dentro de 200 años, hasta el 22 de febrero del 2222.
Y sin dudar, dos amas que se
cuidarán recorriendo
un camino de pasión.
Y no hay nada que lo pueda eclipsar, nada de nada.
El corazón late fuerte.
Bueno, querida audiencia, hemos llegado al final de nuestro programa y no
sabemos qué va a pasar ni cuánto tiempo estaremos fuera de antena.
Podemos fingir, podemos creer o simplemente quedarnos quietos.
No es algo normal. Es una de esas cosas en las que no puedes hacer otra cosa
excepto detenerte y esperar hasta que retomes tu vida de nuevo.
Y créanme, no hay nada vergonzoso en ello.
Estos hemos sido Carlos, Jesús y Diego deteniéndonos por hoy.
Buena suerte a todos.
Hola, voy.
¿Quieres ayudarme a cocinar?
Te puedo enseñar dónde comprar comida como la de tu casa.
Podemos practicar español.
Hola, buenos días.
Hola, buenos días.
Mira, mi mujer solía venir aquí a comprar y se llevaba algún pescado, pero
no sé muy bien cuál era.
¿Quién es su mujer?
Alicia. Es bajita, con el pelo corto rubio.
Es que aquí viene mucha gente.
Foto. Foto a Alicia.
Mire. Ella es mi mujer.
Sí, sí que la conozco.
Lo siento.
Muchas gracias.
Mira, ella venía aquí a comprar doradas.
Ajá.
Y en la paradita de Philly compraba calabaza. Ellos te sabrán decir más lo
que compraba. Muy bien, gracias. ¿Me la pones? Sí.
Lara me ha dejado entrar.
¿Estás bien?
Pensé que podíamos comer juntos.
He traído la comida.
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