Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Ah, por fin lo he terminado. Mi nuevo invento. El super analizador de animales
salvajes. Apunto esto hacia cualquier miembro del reino animal e
inmediatamente traduce los pensamientos de la criatura en lenguaje humano.
Ya se está volviendo loco mi papá.
¿Qué fue lo que oí? ¿Qué fue lo que dijiste, hijo mío?
Que te creí muy poco, papá.
Ah, pues se lo voy a demostrar.
Fíjense bien en Alfie y en Spot.
En verdad, Spot, no es cierto que los perros llevemos la vida de perros.
¿Quién inventaría eso de silencio ranas que va a predicar el sapo? Pues fueron
las ranas pronto.
Ay, papá, es fantástico.
Y revolucionario, porque al fin el hombre podrá comunicarse con sus
hermanos del reino animal.
Cielos, papá, no sabía que fueran nuestros familiares. Gelatina, el hombre
desciende del mono, pero tu hermano debe descender del burro. Santo cielo,
hablando de burros, eso me recuerda que...
El señor Blunderpuss se pondrá furioso si llego tarde al trabajo.
Adiós.
Jerry, espera, hijo.
Es tarde, papá. Se ha ido. ¡Qué barbaridad! Y se ha llevado el
analizador de animales.
Hoy presentamos Cuidado con el Rinoceronte.
Recuerde que estamos aquí para servirle. ¡Hasta luego!
Señor Blunderbush, no entiendo por qué está usted tan feliz.
Es el juego de golf, Rhonda.
Me hace un hombre nuevo.
¿No será mejor que vaya a donde hay aire fresco? ¿Para qué quiero aire fresco? Lo
que me reconforta es esto.
De esta forma, calmo mis nervios.
Buenos días, señor Blocker.
¡Bush! ¡Luis, eres un inepto!
Te despediría si no fuera porque necesitan un nuevo conserje en el
zoológico. ¿Quiere decir que...? Sí, te quedarás con ese empleo. ¿Y qué? ¿Tendré
que entrar a las jaulas de los animales salvajes? ¿Pueden comerme?
Sí, eso espero.
Sí, ya me voy, señor Planter Sponge.
Hasta luego, Ronda.
Adiós, Jerry.
Renuncio, este pelín no me tiene aterrorizado.
Pero Clancy, no puedes renunciar, comprende. Tienes que seguir siendo
conserje del zoológico.
Pues lo siento, me voy de aquí. Quiero seguir teniendo la cabeza en su lugar.
Un día me la va a arrancar de un zarpazo.
¡Ve por qué lo digo!
¡Adiós! Tiene razón, pobre hombre.
Espero que el nuevo conserje sepa tratar a los animales.
Hola, señor. Soy Jerry, el nuevo conserje. Yo soy el señor Frevy, jefe
del zoológico. Mucho gusto en conocerlo, joven.
Igualmente, señor. Venga esa mano.
Esa preciosa bestia es Leo y tiene mucho gusto en comérselo. Digo, en conocerlo.
Ahora veo por qué dicen que Leo no es como lo pintan. No diga usted eso, que
es lo que más lo enfurece. Si ese león es un malvado, es un canalla.
Está molesto por algo. Si pudiera hablar, nos lo diría. Aquí está el
invento de papá. Con él lo haré hablar.
Ya le voy a sacar la espina, señor León. Ya no le dolerá más.
¿Cómo se siente? Yo me siento tan bien que de gusto te daría un beso. Pero
podrían pensar mal. Mejor te la... Ay, calma, que acabamos de conocernos.
Me hace cosquillas con su lengua.
Esto es un milagro.
Lo veo y no lo creo. Este joven es maravilloso.
Tal parece como si se comprendieran el uno al otro.
Sí. Y hasta puede decir que hablamos el mismo idioma.
¿En qué estado se encuentra esta jaula? Parece una saúrda.
¿Y dónde esperabas que yo viviera en el palacio de Buckingham?
No tiene por qué molestarse, señor.
¿Sabes una cosa?
Aunque pobre, no me gusta hablar con desconocidos.
Pues hay un refrán que dice, la pobreza no está reñida con la limpieza.
Pero qué desastre. Sé que los elefantes tienen buena memoria, pero este ha
olvidado limpiar su casa.
No me digas que tú sabrías hacerlo mejor.
Préstame tu trompa y aspira.
Yo quise esconder la basura debajo de la alfombra, pero como no hay, la escondí
entre su trompa.
Jerry, quiero darte una buena noticia. Nuestro zoológico recibirá un animal
sumamente raro. Un rinoceronte completamente blanco.
Blanco, ¿eh? Ojalá que no tenga el alma negra. Lo traen en avión. Llegará en
cualquier momento al zoológico. ¡Mira, ahí viene!
Pero si es nada menos que mi tío el varón, el as del espacio.
Y trae el rinoceronte blanco.
¿Qué les parece el más grande héroe de la Segunda Guerra Mundial entregando
rinocerontes? Se me cae la cara de vergüenza.
Pero los tiempos no están como para ser muy exigente.
El rinoceronte se ha salido del avión. No quiero mirar, se va a hacer papilla.
Tío, tío, se ha caído el rinoceronte.
¿Quién dice tío, tío?
No, tío, que has perdido tu carga.
Que tengo la cara larga, pero qué atrevimiento de decirme eso a mí, a las
del espacio.
¡Qué individuo más torpe lanzarse al vacío sin paracaídas! ¡Oh, pero yo
conozco esa cara! ¿Dónde la he visto antes?
¡Se parece al rino! ¡Oh, pero ¿dónde está el rinoceronte? ¡Se bajó sin
avisarme!
¡Justo a tiempo!
Ya puede mirar, señor Frevich.
El rinoceronte se ha salvado.
Señor Frevich.
Pero qué señor más inconsciente.
Mientras el rinoceronte estaba en peligro, él se pone a dormir.
Levántese, por favor, señor Brevis. Mi tío está a punto de aterrizar.
¿Qué? ¿Que va a aterrizar? ¡No lo creo!
¡No podrá evitar estrellarse!
Recurriré a un amigo.
¿Pero qué es lo que va usted a hacer, hombre de Dios?
Lo verá en un momento, señor Frevich.
No lo creo, no lo creo.
Esto no sucede ni en las películas. Muchas gracias, señora Anaconda. Muy
amable.
firmada y entregada.
Es increíble, un verdadero rinoceronte blanco.
Después de volar con este chiflado, cualquiera no se pone blanco.
¿Rinoceronte blanco?
Creí que era un ratón albino con un chichón en la cabeza.
Oiga, joven, ¿su cara me es familiar?
Claro que sí, tío. Soy tu sobrino, Jerry.
Por las alas de mi biplano, tienes razón.
Bien, sobrino, me voy.
Debo ir al Congo para llevar 10 gorilas a Brasil.
¿O será al revés? Ya no sé de dónde son los gorilas.
¡Bien! ¡Bon voyage!
¡Horror! Se dirige a donde están las aves exóticas.
Justamente a la jaula del halcón emplumado.
Lo dejó en traje de Adán.
No quiero que pierdas de vista al rinoceronte. Es un animal sumamente
valioso. No, señor. Lo cuidaré muy bien.
Ten muy en cuenta que existe gente que no se detendría ante nada para
apoderarse de tan raro espécimen.
No se preocupe. Lo cuidaré bien.
Si algo le ocurre, tú serás el responsable directo.
No se preocupe, señor Frevis. Le aseguro que nadie va a tomarme el pelo.
Nosotros se lo tomaremos, ¿verdad, Rocky?
Claro, jefe.
Con el tonto de mi sobrino vigilando al rinoceronte.
Será sumamente fácil que nos apoderemos de él. Sí, tan fácil como quitarle un
dulce a un niño. Sí, ahí viene.
Ponte de nuevo la cabeza de gorila, sovestia.
Tío Ralph Rotten, ¿qué te ha traído al zoológico?
Es que tengo un pequeño negocio. Sí, la operación rinoceronte.
¿Quién dijo eso, eh?
Dijo que... Yo no oí que nadie dijera operación
rinoceronte.
Un momento, ¿qué es eso?
Pues no sé, estaba en la jaula del rinoceronte.
Te lo he dicho cientos de veces.
Fíjate dónde te sientas. Mira nada más lo que has hecho.
Ay, pues no me fijé.
El señor Freddy se pondrá furioso cuando lo sepa.
Definitivamente el próximo domingo comienzo mi dieta.
Ese pobre demente habla con los animales.
Esto va a ser más sencillo de lo que pensé.
Quítale las llaves, Rocky.
Sí.
El rinoceronte blanco pronto será mío. Oye, ¿por qué haces eso?
No entiendo lo que dice. Conectaré el analizador de animales y así los sabré.
Qué raro, no lo traduce. ¿Qué será lo que quiere decirme esta pobre criatura?
El rinoceronte. Sus huellas van hacia allá.
Querido sobrino, veo que volvemos a encontrarnos.
Tío Ralph, ¿has visto al rinoceronte blanco? No, sobrino. Solamente he visto
esta vaca suiza que llevo al supermercado. ¿Al supermercado? Claro,
así me devolverán el importe del envase al comprar un litro de leche.
Pero, ¿dónde estará el rinoceronte? Si no lo encuentro, perderé el empleo. Las
cosas que tiene uno que hacer para ganarse la vida.
Cielos, creo que mi carrera como conserje del zoológico está a punto de
terminar.
No era una vaca suiza, es el rinoceronte blanco. Este tonto sabe demasiado.
Líquídalo, Rocky.
Será un placer.
Te amo si funciona en el cerebro de pájaro de mi sobrino.
Seguramente le hubiera gustado ser una gallina.
O un pájaro carpintero.
Quizás mejor una vez.
No pudo esconder la cabeza y se golpeó en el cemento. Te dije que esto sería
muy fácil. Ahora vámonos de aquí pronto.
El tío Ralph ha secuestrado el rinoceronte. El analizador de papá me
ayudará a recuperarlo.
Al fin lo tengo. Ahora podré recuperar al rinoceronte blanco.
Vamos, muévete, bodoque.
Ya lo tengo y vale una fortuna.
Ahora buscaré a Rocky para que nos larguemos de aquí.
Ahí estás, Rocky.
Ya quítate ese disfraz de gorila. Ya no es necesario. ¡Y ya deja de comer
bananas!
¡No me discutas! ¡Quítate ese ridículo disfraz y salgamos del zoológico
enseguida!
¡Jefe! ¡Me estaba buscando!
¡Vámonos!
En buen lío nos hemos metido, jefe. Sí, este ha resultado un asunto muy
espinoso.
Felicitaciones, Jerry.
Gracias a ti, el rinoceronte blanco está tras las rejas.
Sí.
Igual que el tío Ralph y su cómplice.
Aún no comprendo cómo te comunicas con los animales.
¿Puedes explicármelo?
En realidad cualquiera puede hacerlo con el invento de papá. Voy a demostrárselo
con el hipopótamo.
Observe.
Con lo que aborrezco a los animales gordos y me tocó ser un hipopótamo.
Tiene mucha razón.
Yo pienso lo mismo que él. Dicen que dos cabezas piensan más que una.
Luis, sin duda alguna engañaste al señor Prebys con esa tontería del analizador
de animales. Pero yo creo que todo lo lograste con un golpe de buena suerte.
La verdad, señor Blunderpush, todo se lo debo a este aparato. ¿Qué hizo mi papá?
Jerry, no me importa cómo lo hiciste mientras sigas siendo el muchacho más
simpático que existe.
¡Gracias!
visión.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.