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Original subtitles

(Música)

Si tuviera algo importante que decir...

De joven sí hubiera podido contar cosas.

De la guerra...

Y de antes también.

Pero he olvidado casi todas.

Algunas no, porque andan por ahí dando vueltas.

Tienes pastillas para elegir, Lucas.

Verdes, amarillas, rojiblancas.

100 gramos, ¿eh?

(Gaviotas, barco)

(Puerta)

Aquí jefe de expedición a campamento base. Cambio.

Aquí campamento base, cambio.

Estamos viendo la cumbre. Estamos cerca ya.

¿Qué tal la enfermería?

Es un jolgorio esto.

¿Y la comida? Caviar, como siempre.

¿Cómo vinimos aquí, María?

En autobús.

Yo no tengo dinero para el autobús. Quiero ir a casa.

¿Comiendo caviar y quieres volver a casa?

Tengo un amigo que conduce tranvías. Llámale sin miedo.

Tú aguanta hasta que te echen.

Claro, que igual...

Matías no podrá traer el tranvía hasta el hospital, ¿no?

(Acordeón)

"Bromes", "Hanad". Sí, Lucas...

Oye...

Tú también estuviste en la guerra, ¿verdad?

Sí, Lucas. Ayer me preguntaste lo mismo.

Antes de ayer igual.

Descansa entonces. Mi casa...

(Acordeón)

Ay, qué a gustito.

María...

¿Cuándo me van a quitar el suero? El suero...

Ayer te quitaron el suero.

Hola.

María, ¿podría hablar un momento contigo?

Verás, María.

Tu hermano nos ha aburrido ya.

Quiero verle fuera en tres horas. Vete cambiándole.

La verdad es que vosotros también me habéis aburrido a mí.

Pero ¿va a quedar bien?

Por la operación no tienes por qué preocuparte.

Es su cabeza la que... Sí, sí. Eso ya lo sé.

¿Pero todavía en la cama, so vago?

El médico me ha dicho que se acabó lo que se daba.

Que ya ni caviar ni nada. A casa.

Vaya juerga, ¿no?

Te he comprado una revista de monte. Del Shisha Pangma.

Déjame verla. No, no, no.

Cuando llegamos a casa.

(Música)

¿Hoy no viene Rosa? No, no creo, Lucas.

Mañana. O pasado.

Me voy.

No vuelvas.

Mira.

Ahí están.

Déjame ver.

Tirando córneres en la playa.

Matías era el mejor del mundo.

Un día nos marcó un gol.

Y dos...

Tres goles olímpicos nos marcó Matías.

¡Tres goles, tres goles, tres goles! ¡Sí!

Pero lo mejor de todo

fue bañarse después en el mar.

¿Te acuerdas de Matías, Rosa?

Qué bien jugaba al fútbol.

Dos cabezas tienes tú.

La de ahora y la de hace 60 años.

Oye, ¿el tranvía va a llegar hasta aquí?

Pero si hace 50 años que quitaron el tranvía.

No, como han puesto los raíles... Eso son farolas, Lucas.

Farolas para don Rodrigo.

(Música)

Es la cosa más bonita que he visto en mi vida.

Rosa subiendo a un tranvía.

(Acordeón)

40 días. ¿Cómo estará la pobre?

Por lo menos el viento no se la ha llevado.

¿Atacamos la cumbre? Atacamos la cumbre.

Me parece que has dejado la radio encendida.

¿Qué radio? La de casa.

¿Este quién es?

No les voy a hacer nada. Me voy. No se asusten.

¿Aquí quién se ha asustado? ¿Te has asustado tú?

Es que pensaba que estaba vacía, pero...

Estén tranquilos, que me voy. No, espera, espera, espera.

¿Adónde vas a ir, a ver?

No lo sé.

¿Has estado a gusto aquí? Sí.

¿A qué huele?

La cena...

Yo tengo hambre, ¿eh?

Huele a quemado.

Pero si esto se está quemando.

¿Y esto qué es?

Estoy aprendiendo a hacer comida japonesa.

Qué bien, qué bien.

Ya estaba cansado de comer comida para enfermos.

Ya con esto te puedes quedar a dormir.

¿Pescado crudo? Es sushi. Comida japonesa.

Esta comida no tiene más que plato. Ya verá cómo le gusta.

A ti también te gusta el currusco, ¿verdad?

Las pastillas...

¿Te importaría traerlas?

Están en la maleta. En el bolsillo de fuera.

Claro.

Aquí hay un montón de pastillas.

¿Las llevo todas? Sí, todas.

Todas, claro.

¿Está bueno?

Distinto

(Cuco)

¿Todavía levantado?

Últimamente me cuesta dormir.

¿Cómo entraste en casa?

Abrí la puerta.

¿Y tu casa? ¿No tienes casa?

Sí, la tuve. Pero me harté y me fui.

No eres de aquí, ¿verdad?

Mi madre es de aquí.

Antes veníamos en verano. Me gusta mucho.

¿Y no tienes otros parientes aquí? Sí, una tía.

Tiene un restaurante en la montaña.

Pero no sabe que estoy aquí. Nadie lo sabe.

Estarán preocupados.

Voy a la cama. Buenas noches.

Marcos.

Necesito que me hagas un favor.

Quiero que me acompañes a la iglesia de San Nicolás

a subir la escalera.

¿Adónde vas?

Lo más lejos que pueda. ¿Cómo yo?

Voy a subir el Shisha Pangma.

8025 metros.

Por eso quiero subir las escaleras de San Nicolás.

Para entrenarme.

Mira, por allí se fue mi hermano Ángel.

Era marino, ¿sabes? Segundo oficial.

Nunca le gustaba hablar de carpintería.

Pero le gustaba como manera...

No como un oficio, como un trabajo.

Realmente lo hacía con amor. Esa es la palabra, amor.

Y cada cosa que hacía era como si le brotara.

Una mesa, una silla, un banco, un armario.

Todo surgía producto de ese amor.

Yo aprendí muchísimo con él.

Evidentemente el amor no, pero el oficio...

Mira, mira.

Repartidores nepalíes.

(Claxon)

Déjalo que pite. Estoy viejo.

¿Qué? ¿No han visto el semáforo? No, no veo bien.

Ah, ¿y tampoco ha oído los pitidos? ¿Qué pitidos?

Bueno, ¿y usted?

Este se nos ha metido en casa. En mi casa.

Mira.

En esa heladería conocí a Rosa.

Han puesto esta porquería.

(Música)

Estaba con su madre, imagínate.

Con un helado de limón.

¿Quiere algo? Chocolate.

Chocolate, chocolate.

¿Tienes novia?

No.

A mí, cuando vi a Rosa se me doblaron las piernas.

En la mejor de la vida se te doblan las piernas.

Cuando encuentres novia la traes a casa, ¿vale?

Que yo la vea.

Es una pena que Rosa no esté.

A ella la gustaban muchas cosas.

¿Quieres?

Ya hemos llegado a la SP.

¿Qué SP?

SP, Shisha Pangma.

Hasta luego, gracias.

Hasta luego.

5,70 m.

El francés va a saltar 5,90. No, no.

El francés mucho más. 5,95.

(Puerta)

Hola, Marcos. Hola.

¿Cómo te ha ido? Bueno...

¿Sabes? Hay alguno de tus temas que no me disgustan.

Gracias.

¿Se ha tomado las pastillas? No, ¿las tomé?

Se me habían olvidado.

Ven aquí. Ven. Vamos a ver las olimpiadas.

(SUSPIRA)

(AHOGÁNDOSE)

¿Qué pasa? ¿Has llamado?

Solo estaba hablando.

Me cuesta respirar.

Cuando hablo, respiro mejor.

Antes de morirse,

mi hijo me tocó así, con el dedo.

Todavía no hablaba.

Las cosas las decía a su manera.

Me ha hecho muy bien verte. ¿Ves?

Ya se me ha pasado el ahogo.

Y trátame de tú, ¿eh? ¿Con quién hablabas?

Con mi hermano Ángel.

¿Y Matías también es tu hermano?

Matías era el novio de María. Conducía tranvías.

Ahora está trabajando.

Hablaba con mi hermano Ángel.

Discutíamos mucho.

Una vez hicimos un bote para salir a pescar.

¿Qué colores has pintado? Este es el color.

Pero Lucas... Hay que pensar.

No puedes estar todo el día...

Todo el día pensando en esa chica.

Al final, ni para ti ni para mí.

Cogimos la sierra y recortamos el bote en dos.

Ya te puedes llevar tu parte.

Al día siguiente ya éramos amigos otra vez.

Cómo nos reímos cuando se lo contamos a los amigos.

Tuvimos que hacer otro bote, claro.

Ahora tenemos tres botes.

Me hizo un bastón. Era marino, segundo oficial.

Pero le gustaba la carpintería.

Antes de zarpar me hizo el bastón.

Vamos a ir un día a coger el bastón. Claro.

Me vendrá muy bien.

Venga, vete. Vete a dormir, anda.

No, me quedo aquí, que estoy mejor.

Tú lo que tienes que hacer es ir al monte.

Salir un poco a la calle, por lo menos.

Mira...

Ahora te van a poner dos farolas bien grandes ahí abajo.

Pues aprovechas.

Hola, Marcos.

¿Con quién hablabas?

(RÍE)

Con Rodrigo...

¿Sabes qué dice?

Que eres demasiado joven para vivir en esta casa.

¿Y tú qué le has dicho?

Que tienes humor y que la edad no importa.

Dile que no se preocupe. Me voy a quedar poco tiempo.

¿Vas a tocar? Más que a tocar a...

No te vayas muy lejos. Quédate por aquí.

Pensaba ir a la plaza San Nicolás.

Por cierto, ¿podría coger un libro para leer?

Son de María. Era Maestra, ¿sabes?

Escribía. Cuando era joven, claro.

Ahora ya... Gracias.

Gracias por lo de anoche.

¿De joven escribías? Bueno...

¿Y ahora?

Por favor...

(Acordeón)

(Maullidos)

Los ciclistas pasan muy rápido, ¿eh, Lucas?

¿Por qué no te quedas a verlos en la tele?

En la tele solo se ven a los que ganan.

¿A quién quieres ver tú?

A mí... A mí me gustan los últimos.

Los que llegan fuera del control.

Y los que se ahogan en los puertos. Esos me gustan.

Me gustan mucho, mucho.

Para ver a esos vas a tener que esperar,

y con este bochorno...

A ti no te sienta bien el calor. Pero dan refrescos.

¿Vienes, Marcos? No, voy a tocar.

Quédate.

¿Dónde vas con esto?

Es que luego va a refrescar, María. Sí, y nevar...

Con este calor...

Marcos, Marcos, mira.

Cerrar una puerta.

(Música)

Casi llega el tranvía antes que tú.

Es que hay mucho trabajo en la carpintería.

Desde que Ángel se ha ido no doy abasto.

¿Llevas mucho tiempo esperando?

Otro, otro, otro.

Después, en casa.

¿Qué? ¿Ya vienen? ¿Quiénes?

¿Cómo que...? Los canalistas.

Pero bueno, hombre... En Moscú deben estar ya.

¿Y quién ha perdido?

Es para ponerlo en la vitrina de mi casa.

¿Qué tal, Rosario?

¿Me lo llenas, por favor?

Te veo muy bien, muy bien, Rosario.

Yo, en cambio, cada día estoy peor.

No me llamo Rosario. Me llamo Maite.

Bueno.

El caso es que yo no vine aquí solo para llenar el bidón de agua, ¿eh?

¿Tú te acuerdas que tu padre sufría de corazón?

Un día vino a nuestra casa. Nosotros vivimos en la planta baja.

Vosotros en el piso donde vivo yo ahora.

Tu padre le propuso a mi padre cambiar de casa.

Por el asunto del corazón.

Mi padre aceptó. Cambió de casa.

¿No te acuerdas?

El caso es que yo vengo a pedirte el mismo favor.

Quiero que me cambies tu casa por la mía.

Yo me llamo Maite y vivo en un sexto con ascensor.

Piénsatelo, Rosario. Piénsatelo.

Pero no te lo pienses mucho porque mira cómo estoy.

¿Qué haces? Medirme.

Y con esto quiero decir

que todo aquel que haya participado en unas olimpiadas

sabe perfectamente que es mucho más valioso un segundo olímpico

que un segundo manchando un calcetín, por ejemplo.

Por eso es recomendable que vayáis a ver

"Los cielos de Katmandú".

Hola, Marcos.

¿Tú conoces "El cielo de Katmandú"?

Todavía no. Las pastillas.

¿Qué te pasa, Marcos?

A mí me parece que estás demasiado tiempo en el baño.

Encima, cuando sales, no das ninguna explicación.

Quería lavarme los pies.

Hoy he mojado los pantalones.

Mira, que no le he dicho nada a María, ¿eh?

No te preocupes.

Vamos a la carpintería, Marcos. ¿Ahora?

Ahora, sí.

Con estos pies nuevos voy a ir a la carpintería.

Y sí, a subir escaleras.

Y hago lo que me dé la gana.

Rosario. ¿Lo has pensado ya?

En el purgatorio no hay ni sofás.

¿Quién es?

La vecina.

¿Qué vecina si no hay vecinos?

Deja, deja.

Sales un poco joven, ¿eh?

¿Y tú no tienes fotos? Aquí no.

Cuando me muera,

quiero que coloquen esta foto en mi esquela.

Y María quiere un ataúd rosa.

(Música)

Lucas, el bastón.

Gracias, hermano.

Voy a comprar pan.

Qué envidia me da, Marcos. Qué envidia.

La verdad es que todo lo que veo ahora me da envidia.

¿Tú te imaginas que de repente alguien me quitara

50 o 60 años?

Lo primero que haría sería coger a Rosa de la cintura

y pedirla un baile. Un vals.

No, no. Un tango, un tango.

Eso... Un tango.

Luego nos iremos a la habitación, claro.

Rosa no me iba a decir que no.

¿Tú crees que me diría que no?

No me diría que no, no.

Sobre todo después de haber estado tantos años muerta.

Anda, vamos al cementerio.

No, no, no. Estoy muy cansado.

Además, quiero terminar la revista. Y ver televisión.

Pasan un documental de olimpiadas.

No te preocupes. Tienes muchos días para ver olimpiadas.

No, no, no.

A Ángel le gustará que vayamos a verle.

Que no...

María.

María. ¿Qué?

Tengo ganas. ¿No puedes aguantar?

Lucas.

¡Lucas!

Está aquí.

Lucas.

(Música)

¿No estás cansada, Rosa?

¿A casa, Lucas? A casa.

¿No quieres que vayamos a ver a Rosa?

Rosa no está aquí.

(Música)

Hijo, ¿eres tú?

(Acordeón)

¿Roma? Roma.

Hola.

Soy Lucas.

Hola. Mi hermana, María.

Hola. Roma.

Ven a cenar a casa. Vivimos allí, mira.

Hoy no puedo. Tengo que ir a trabajar.

¿Mañana? ¿21:30?

¿21:30?

21:30.

(Música)

(Puerta)

¿Qué? ¿Cómo qué?

He empezado con un cuento.

¿Y?

¿Sale Matías?

Me dijo Lucas que tenías un novio que se llamaba Matías.

¿Qué pasó? Se ahogó.

Lo siento.

Hace ya muchos años.

¿Qué pongo para cenar?

No te preocupes. Me encargo yo.

Voy a hacer comida japonesa.

La va a encantar.

Pobre Marcos.

Dile que tienes descomposición.

¿Nos puede traer más pan, por favor?

Mira un poco raro, me parece.

Gracias.

Rosario. Esta es mi hermana, María.

Me llamo Maite. Yo María.

Miren, yo el piso no se lo puedo cambiar.

Además, tengo mal la espalda y no me convienen las escaleras.

Así que lo siento, pero no va a poder ser.

Oye, Lucas... ¿Y esta quién es?

Tú come.

(Tormenta)

Vamos a casa, que va a llover.

Vamos, venga.

Perdona,

pero es que esas primas mías son muy habladoras.

¿Ha llegado tu amiga? No.

Mira qué cosa más buena.

Yo tengo descomposición. Yo también.

Debe ser un virus.

De vez en cuando hay que probar cosas nuevas, ¿eh, María?

(Timbre)

¿Y esto qué es? Es un regalo para ustedes.

¿Para nosotros? Es un cuadro. Muy vistoso.

Gracias.

Vamos a cambiarnos, que estamos mojados.

Llévatelo, llévatelo.

Llévatelo, anda. Llévatelo al salón.

Siéntate. No, aquí, aquí.

(Tormenta)

¿Y vosotros no cenáis?

No, ya nos ha dado Rosario.

El que come currusco tiene que guiño.

Así que eres vecina.

Desde hace cinco meses.

¿Vives sola? Sí.

¿Y tus padres? Bien. Viven en la ciudad.

Tenía ganas de independizarme y hacer mi vida.

¿Y dónde trabajas?

En el hospital. Soy auxiliar de enfermería.

No, no. Voy yo.

(CHISTA) Se ha ido la general.

Hay unas velas en el cajón de la televisión.

¿Qué es?

El cielo. El cielo de Shisha Pangma.

Rosa y yo nos vamos de vacaciones allí en un tranvía.

Y Marcos también, ¿verdad?

Oye, ¿y tú no tienes fotos?

Pues creo que alguna tengo.

Déjame, déjame.

Sí.

Mira. Este es mi padre y esta mi madre.

Tienen una tienda de ropa.

¿Y tú no tienes fotos, Marcos? Aquí no tengo.

¿Por qué no te quedas a dormir?

Con esta tormenta no te puedes ir a tu casa.

No sé... Bueno...

Yo puedo dormir en el sofá.

¿En el sofá? Como quieras.

¿Qué te pasa, Lucas?

¿Qué es esto, María?

Chocolate...

Perdón, ¿me puedo sacar una foto con ustedes?

¿Qué haces?

La pata de la mesa de la cocina. Cojea.

Mira.

Mi hermana y mis padres.

La tenía por ahí, pero no lo encontraba.

¿Dónde está Roma? Trabajando.

Muy agradable Roma, ¿eh? Sí.

(Música)

Estoy soñando cosas raras. ¿Qué cosas?

Sueño que Rosa está muerta.

Ya está, ya está.

(Cuco)

Buenas noches.

(Música)

¡Eh! (CHISTA)

¿Ha vuelto Marcos? No.

Me voy a San Nicolás a subir escaleras.

Eso está muy lejos, Lucas. ¿Por qué no te quedas más cerca?

Vete al mirador.

Antes te gustaba mucho ir allí y ahora no vas nunca.

El mirador es para sentarse. Pues te sientas.

Otro, otro. Otro, Rosa.

Luego, en casa.

(Timbre de bici)

Hola, Matías. Hola, papá. ¿Qué tal?

Bueno, ¿qué tal está María? Bien.

Pero últimamente se pasa todo el día en la bañera.

Qué joven estás, Matías.

Claro, es que fui el primero en morirme.

Y por eso os he escrito unas instrucciones

para que sepáis lo que tenéis que hacer.

Lo primero es comprobar que estoy muerto de verdad.

Lo segundo es que vayáis al funeral en calzoncillos.

(RÍE) Y a ser posible de colores.

¿Y tus tías? Eso es lo mejor.

La cara que pondrán mis tías. (RÍE)

Hola, ¿qué hay? (AMBOS) Hola.

Ah, y por supuesto, después de misa jugaréis

un partido de fútbol en la playa.

- Buenos días. - Buenas.

¿Cuándo has llegado? Ahora.

Yo me estoy acordando mucho de los bailes de la República.

¿Cómo se llamaba esa chica con la que bailabas, Lucas?

Rosa. Rosa.

Yo bailaba con Marga.

- Era un vicio de chica Marga, ¿eh? - Y olía de maravilla.

- Pero solo bailaba con Tomás. - Pues se marchó con un holandés.

Se fue Marga, y se fue la República.

Por culpa del holandés.

Oye, ¿Roma te da todos los besos que quieres?

(CARRASPEA) Sí.

Eso está bien, ¿eh? Muy bien, muy bien.

A mí Rosa me escatima un poco.

Igual es que no te conformas con nada.

Igual, igual.

¿Tú sabías que el tranvía va a pasar por aquí?

No.

Tengo que ir a ver a Rosa.

Es una cosa bien bonita. Rosa subiendo a un tranvía.

Venga, vamos.

Hasta luego.

Mira, tu padre.

Adiós, Martín. Adiós, Lucas.

¿Qué, salió bien la foto?

Sí, sí. Ah.

Un montañero nunca le va a decir a otro lo que tiene que hacer.

Se tiene que dar cuenta solo.

No se puede subir al monte sin dormir.

(CARRASPEA)

(CONTESTADOR) "Esta es la casa de Artur, Dolores y Marcos.

Deja tu mensaje".

Roma, sube un momento.

Lucas.

Ven.

¿Qué pasa, te vas?

¿Te acuerdas de la pareja en el bote, Lucas?

¿Esos que no se decían nada?

Mi casa ha sido igual.

Todos los días, 25 años así.

Por eso me fui, no lo soportaba.

Pero quiero ir a verles. Quiero que sepan que estoy bien.

No saben dónde estoy y no puedo dormir.

Y sin dormir no se pueden subir montañas, ¿verdad?

Volveré pronto. Espera un momento.

(Reloj de cuco)

Ya te puedes ir.

Con esto se acabó la cojera de la mesa.

(TELEVISIÓN) El Shisha Pangma, el 8000 más pequeño del mundo.

Este viernes a las 12:00 de la mañana.

¡María!

Recuerdos de Matías.

Shisha Pangma. Espere, espere, espere.

¿Qué, jefe, a dónde vamos?

A dónde vamos a ir, al Shisha Pangma.

El hotel nuevo este, ¿no? Se llama campamento base.

En marcha.

Lucas.

(Campanas)

(JADEA)

(Viento)

Lucas. María.

¿Ha llegado Marcos? No.

Cuando venga hay que decirle

que el Shisha Pangma va a salir por televisión.

(TOSE)

Ya me quedo yo.

Estás a gusto con Marcos, ¿verdad? Sí.

¿Sabes qué me ha dicho? No.

Que tú le das todos los besos que él quiere.

Eso te ha dicho, ¿eh?

¿Tú me darías un beso a mí?

Las cosas que he hecho contigo

solo las he hecho contigo, Rosa.

(Música)

¿Te acuerdas?

¿Aquella vez que te puse la mano debajo de la falda en el tranvía?

Fíjate que no fue más que un segundo.

Pero no fue un segundo normal. Porque fue un segundo distinto.

Un segundo olímpico.

(Música)

Marcos.

(Música)

¿Qué tal ha ido en la montaña? Cambio.

Como siempre. Más silencio que en la cumbre del Shisha Pangma. Cambio.

Pero dormiremos mejor, vuelvo al campamento base.

Cambio y corto. Ven, ven conmigo. Ayúdame.

Ven, Marco, ven. Dame.

Ponte aquí, ponte aquí. Eso es, ahí, ahí.

Shisha Pangma va a salir por la televisión el viernes.

Ven, Roma. Ven tú. Eso es, ven aquí.

Ahí está. Gracias, Lucas.

Esto hay que celebrarlo, ¿no? (RÍE) Claro.

Vamos al monte, hay que soltar a don Rodrigo, tiene que ver mundo.

Lo que tú quieras. ¿Yo?

Yo quiero oír el cuco.

Pues ya sé a dónde vamos a ir a comer.

Aquí, aquí, aquí, aquí, aquí.

Bueno, Rodrigo, ahora sí, ¿eh? Vas a conocer la madera de verdad.

¡Hop! A vivir.

Adiós, don Rodrigo.

Adiós no, hasta luego.

Cuando se canse, volverá a casa, verás.

Es que es muy cobarde don Rodrigo, mucho, mucho.

¡Chis!

A ver si escuchamos el cuco, a ver.

¿Qué te pasa, Lucas?

Estoy tan cansado...

¿Cansado?

¿Cómo puedes estar cansado todo el día sentado?

No es eso.

Estoy cansado.

Lo que quiero decir que...

Estoy como para morirme.

Para morirme ya, ¿eh? Ahora.

No anteayer, ni ayer... Ahora, ahora, ahora.

Tengo que morirme ahora.

¿Ahora? ¿Y la comida?

Claro, antes vamos a comer, claro.

¿Cómo puedes estar tan seguro?

Porque lo sé.

Porque...

Mira.

Parecido voy a estar igual. Vivo que muerto.

Pero muerto, mejor.

Mejor, porque... No tendré dolor.

Y a estar más tranquilo.

¿Y tú qué tal? ¿Duermes bien? Mejor.

(Cuco)

Escucha.

(Cuco)

Marcos. Hola, tía.

Ya era hora de verte, ¿eh?

Mira, esta es María, Roma y Lucas.

¿Qué tal? ¿Qué tal? Yo Manolita.

Ya ves, a celebrar la boda. ¿La boda?

Sí, la boda de estos dos. Tu sobrino, la nuestra...

¿No te ha dicho nada? Nada.

Pero Marcos, ¿cómo no me has avisado? Es que no avisa de nada.

¿Y tus padres? Ya me comentaron que fuiste a verles.

Me alegré mucho, estaban muy disgustados.

Les parece bien.

Pues encantada. Igualmente.

Bueno, pues ya preparemos algo, ahora mismo mesa para cuatro.

No, para ocho, para ocho, que estoy esperando unos amigos.

¿Qué tal? Muy bien, muy bien.

¡Vivan los novios! ¡Viva!

(RÍE) Viva. Viva.

- Ya ves. - Hola.

Qué bueno.

A ver. Pues ya estamos todos aquí.

(Música de acordeón)

Salud.

(RÍEN)

(Continúa la música)

¿Qué día es mañana? Viernes.

Hay que decirle a Marcos que vea la televisión.

Shisha Pangma. Sí. Ya se lo diré.

(Música)

Voy a hacer la compra.

¿Has acabado el cuento? No.

¿Sabe Matías?

Por eso. He decidido que no lo voy a acabar nunca.

(Música)

Va a empezar.

El cielo de Katmandú.

Tienes que venir a verlo, Marcos.

Ya me gustaría.

Mira, ahí está Rosa. ¿La ves?

¿Si la veo? Qué joven está.

Me ha visto, ¿eh? Me ha visto.

Está esperando.

Ahí está el tranvía que lleva arriba.

Hasta la cumbre del Shisha Pangma.

(Música)

Es una pena que no estéis aquí para verlo.

Ya estamos Rosa y yo al pie del tranvía.

Voy a dejar que suba primero.

Es una cosa bien bonita.

Rosa subiendo a un tranvía.

Ya echamos a andar.

Hemos empezado a subir.

(Música)

De pequeño fui a la escuela, y de joven a la guerra.

Pero la guerra no era un buen sitio para estar.

Luego volví para empezar en la carpintería.

En la carpintería había más sosiego.

No se moría nadie.

Después me casé con Rosa.

Especialidad de Rosa era subirse a los tranvías.

Pero se murió.

Ahora vivo con mi hermana y con un personaje

que se nos ha metido en casa, con Marcos.

También se murió mi hijo.

Y mi hermano Ángel.

Yo no tardaré en morirme. Pero pienso avisar.

Se lo diré a Marcos, que es el que más tiempo está conmigo.

Le diré: "Marcos, voy a morirme esta semana".

Así le diré.

A la escuela iba feliz.

Aprendimos mucha ortografía en la escuela.

Ahora bien a gusto me comería yo un poco de chocolate.

(Campanilla)

(Música)

(Música créditos)

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