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Hola. ¿Qué tal? Soy la inspectora Castro.
La conozco, es inspectora jefe del grupo de Homicidios.
¿Y tú eres? Ágata Díaz, oficial de archivo.
Tenemos tres casos que podrían estar relacionados.
Otro médico se ha prendido fuego esta mañana en un parque.
Este alcaloide en la dosis correcta
puede llevar a la víctima a un estado de sugestión
en el que se vuelve muy vulnerable.
¿Se puede saber qué haces tú en el archivo?
Tendrías que estar en mi equipo.
¿Quieres ayudar en el caso? Ella no me entiende.
Pues explícaselo. No puedo.
En la comisaría no lo pueden saber.
¿Saben si entró alguien más en la habitación?
Ese día no. ¿Ese día?
Iba allí con otras mujeres, ¿no?
Adicción al sexo.
Hemos revisado todas las cámaras de seguridad
y anoche estuvo en la escena del crimen.
Escúchame. Lola, tenemos que empezar.
Ágata, mira.
Solo queremos saber
lo que estabas haciendo en la escena del crimen, ya está.
¿Qué están haciendo? Tienes que pararlo.
Tranquilízate, Lola. Para esto.
Ha venido voluntariamente.
No voy a pararlo, Lola.
Mira esas imágenes.
Ágata en un aparcamiento.
No, es un aparcamiento, es el escenario de un crimen.
Que sabemos que es un crimen gracias a ella.
Si no, seguiríamos pensando que fue un suicidio.
Porque nos ocultó que el doctor Otero era su médico.
¿Qué?
Por favor, haz el favor de mirarla, Andrés, está bloqueada.
Mira, tenemos todo el tiempo del mundo,
así que cuando quieras, nos dices lo que tú quieras
y ya está. No sé, ¿quieres que te traigamos un...?
¿Estás bien, cariño?
Gritan mucho.
A mí a veces también el ruido me molesta.
Nos pasa a todos.
¿Sabes lo que puedes hacer? Cuando necesites relajarte,
cierras los ojos.
Te tapas los oídos.
Y ahora simplemente respira.
¿Mejor?
Bien.
¿Nos está vacilando?
Lola, solo le están haciendo unas preguntas.
Encima a Ágata, qué...
¿Qué pasa con Ágata?
Nada.
Lola, escúchame. No enredes.
Déjalos que terminen.
Nico, ven un momento.
Déjame a mí, por favor. Lola, no.
Déjame.
Venga.
Hola, Ágata.
Gracias.
Ágata.
Escúchame, Ágata.
Ya está.
Estamos solas, ya pasó.
¿Pero cómo que es la hija de Díaz?
¿Tu compañero de Madrid, el de Antiterrorismo?
¿El que...? Sí.
¿Y qué hace en el archivo?
Su primer operativo, después de salir de la academia,
no le fue muy bien, se bloqueó. Pero eso le pasa a muchos.
Ya, pero ella se preocupó, fue a ver a un especialista.
Su neurotipo entra dentro del espectro autista.
¿Ágata es autista? Entra dentro del espectro.
Entonces es autista.
Ágata es la primera de su promoción, de las diez últimas promociones.
Coño, Salgado, pero es autista.
¿Cómo estás?
Muy enfadada.
Ya. Lo siento, no he podido venir antes.
No estoy enfadada contigo, estoy enfadada conmigo.
¿Y contigo por qué, si tú no has hecho nada?
¿Te parece normal dejarme grabar como una idiota?
Tenía tantas ganas de unir los casos que ni lo pensé.
No te preocupes, mujer.
Mírame a mí, yo la pifio todo el rato.
Yo no soy tú.
Y encima no encontré la estampita.
¿Qué estampita?
En el escenario de los dos primeros suicidios
había una estampita, como esta, un San Antonio de Padua.
Pensaba que en el parking habría otra
y que sería el link definitivo entre los tres casos.
¿El marcapáginas del libro?
Y la nota de suicidio del doctor Muñoz.
¿Cómo?
¿Muñoz escribió su nota de suicidio en una de estas?
¿Y eso estaba en el expediente? ¿Y por qué no lo vi yo?
Porque no lo estabais buscando.
O porque no te fijas bien en los informes que escribes.
Ágata, eres muy buena. ¿Lo sabías?
Y esto se lo tenías que haber contado a Nico,
que lo habría entendido.
¿Y cómo le explico que además fue mi médico?
Bueno, pues eso ya depende.
¿Por qué dejó de serlo?
No me gustaba.
Bueno, pues así.
Castro.
Ven un momento.
Oye, ¿qué hace Salgado ahí?
¿Se puede saber qué pasa?
Lola, no puedes hacer esto,
no puedes meterla en la investigación.
¿Por qué no? Ella es la que ha conectado los casos.
Me acaba de dar otra pista.
No puedo explicártelo, pero no puedes hacerlo y punto.
Ya hablaremos.
Así que San Antonio.
Oye, ¿el coche sigue en el parking?
Lola, allí no había ninguna trampita.
Que sepamos.
Es que a lo mejor este caso
no está relacionado con los otros dos.
A lo mejor. Pero Ágata piensa que sí y yo también.
Entonces vamos. Ajá.
Venga.
Oye, que no era nada personal, ¿eh? Ya.
A Barreiro también le pareció sospechosa.
Ya, todo lo distinto nos parece sospechoso.
Lo siento.
No evalué las consecuencias.
No, Ágata, tú no tienes culpa de nada.
La inspectora conoce perfectamente el procedimiento
y nunca debió meterte en esto.
Ella no me pidió que fuera a la escena del crimen,
fui yo porque ni lo pensé.
Cualquiera que te conozca un poco
sabe que no puedes dejar un misterio sin resolver.
No sabía si vendrías. ¿Pero cómo no voy a venir?
¿Subes mucho aquí arriba?
Hay menos ruido.
Me gusta.
Te lo voy a copiar.
¿Te acerco luego a casa?
No.
Después del mal trago que pasaste...
Siempre voy en el barco.
Como tú prefieras.
¿Comemos juntos el domingo?
¿Pero vas a hacer pizza otra vez?
Pero si están deliciosas.
Es que la masa siempre te queda cruda
y me da unas arcadas.
Vale, pues hago otra cosa.
¿Pero el qué?
No lo sé. Ya lo pensaré.
Escríbeme. Te escribo.
Un mensajito.
Buenos días. ¿Qué pasa, Elías?
¿Qué tal? ¿Va el depósito?
De momento, sí.
¿Esos son los efectos personales de la víctima?
Los que había en el coche. Déjame ver.
¿Y no hay nada más? ¿Un santo? ¿Un qué?
Una estampita de un santo. ¿No había?
No.
Vamos a echar otro vistazo, ¿vale? Claro.
Lola. Espera un momento.
Lola, ¿quieres parar un momento, por favor?
Hay cámaras de seguridad.
Si el tipo hubiese venido aquí a dejar la estampita,
estaría en las grabaciones.
La cuestión es:
¿y si el tipo no hubiera venido a dejar la estampita?
Supongamos que el doctor Otero ya tenía la estampita encima
cuando llegó aquí.
Vale, muy bien.
Entonces San Antonio se achicharró con el doctor Otero.
Ya, puede que sí.
O puede que no.
¿Me dejas un momento? Sí.
Hola.
¿Qué haces aquí?
¿Vas a coger el barco?
Me gusta pasear por el muelle.
Mira, se me dan fatal estas chorradas.
No es una chorrada, es el enigma de nueve puntos.
Hay que unir los nueve puntos con cuatro líneas rectas
sin levantar el boli del papel. Lo resuelve un niño de diez años.
Eso dice mi hijo. Claro, que mi hijo es un niño de diez años.
Así cualquiera.
Tenías tú razón, Ágata.
No, no, Lola, no quiero hablar de tus casos.
No me hace bien.
Dime que te gusta lo que haces en el archivo,
que estás contenta allí. Dímelo y te juro que te dejo en paz.
Estoy contenta ahí.
Anda ya, no te lo crees ni tú.
Pues estoy contenta ahí.
Ágata, yo te he visto investigar.
Eres brillante, ves cosas que nadie más ve.
Y además, disfrutas como una niña.
Es que no soy yo, inspectora, eres tú.
Eres irritante, estresante, desesperante...
Espeluznante.
¿Espeluznante?
Y yo lo que necesito es orden, control, rutina, método.
¿Sabes?
Entiendo.
Pero que sepas
que había un San Antonio de Padua en el aparcamiento.
En la funda del móvil del doctor Otero.
Tenías tú razón, siempre tienes razón.
Mira, mi vida últimamente se parece bastante a este acertijo.
Tengo tres médicos suicidas, tres estampas de un santo,
una droga alcaloide
y no tengo ni idea de cómo unir los puntos,
ni con cuatro rayas ni con mil.
En fin, si no podemos investigar juntas,
espero que al menos podamos ser amigas, ¿no?
Que tengas buena mar.
Hola. Hola.
¿Me ayudas con esto, porfi? ¿Qué tal, cariño?
Bien.
Voy.
¿Qué tal con papá?
Bien. Le he dado una cerveza.
Ah, muy bien.
Oye, una pregunta, Mateo.
¿Sí?
¿A ti te parece bien pinchar a alguien
para que haga algo que no quiere hacer,
aunque en el fondo le gustaría,
pero lo que pasa es que no se atreve?
Uf.
Pongo un ejemplo.
A ver.
Por ejemplo, tu amigo Raúl.
No tiene ganas de salir
porque no tiene muy claro que se lo vaya a pasar bien,
pero tú le insistes y le insistes tanto
que al final le convences y sale.
¿Y se lo pasaría mal?
No, se lo pasa bien, se lo pasa muy bien.
Entonces hice bien.
Ya.
¿Y si se lo pasa mal?
Entonces fui un capullo.
Oye.
Quiero decir un amigo regulero.
No, hijo, no lo rebajes. fuiste un capullo.
Un capullo integral.
¿Y si dejamos a Raúl en paz
y que decida él?
Tarde.
Me temo que ya es tarde, hijo.
♪ Acepté esta dualidad.
♪ Singularidad.
♪ Despierta en mi mente,
♪ me siento presente,
♪ en un instante.
♪ Mi luz vibrante
♪ sale ante ti
♪ y antes de ti.
♪ Antes de mí.
♪ Ante todo.
♪ Antes de ti, antes de mí,
♪ miento.
♪ Estoy yo. ♪
La oficial Díaz no está preparada para el trabajo operativo.
Está preparadísima para cualquier cosa.
¿No la has visto investigar?
Te faltan datos, Lola. Ah, ¿sí?
Estoy deseando oírlos. Ágata es autista.
Ágata es brillante, eso es lo que es.
Y yo la quiero en mi equipo.
Lo que tú quieras no importa.
Esa chica necesita calma, estabilidad.
¿Por eso está en el archivo?
La diagnosticaron después de jurar el cargo.
Tuvo una crisis durante un operativo,
ni siquiera ella lo sabía.
Si alguien se entera de que es autista...
Ya, ya, podrían inhabilitarla, lo sé,
pero yo, por supuesto, no se lo voy a decir a nadie.
¿Y Salgado? ¿Qué pinta en todo esto?
Era el compañero de su padre cuando los dos trabajaban en Madrid.
¿El padre de Ágata era policía? Alberto Díaz Santos.
Murió hace unos seis años durante una operación policial,
un tiroteo durante una detención.
¿Y Salgado se ocupa de ella?
Es la única familia que tiene.
¿Y cuándo has hecho todo esto?
Me cuesta dormir
cuando tengo algo urgente que resolver.
Yo no tengo ese problema. ¿Te lo explico?
Bueno, creo que podría llegar a entenderlo yo sola,
pero ¿para qué arriesgar?
Empecé con los móviles de los tres médicos.
Revisé mensajes, llamadas, correos, fotografías, enlaces, descargas...
Buscando coincidencias. Buscando coincidencias.
¿Y sabes qué encontré? ¿Qué?
Nada.
¿Y eso qué tiene de bueno?
Esa es la coincidencia, Lola, que no las haya.
Tres médicos gallegos, dos de Vigo, de la misma especialidad.
¿Y no se conocen, nunca se han encontrado,
no se tienen en las agendas?
Bueno, podría ser, ¿no? Podría.
Y también podría ser que lo ocultasen,
que por algún motivo que desconozco no quisieran que se les relacionase,
que borrasen
cualquier contacto directo entre ellos.
Así que ordené los datos con diferentes criterios
que se me iban ocurriendo y encontré la evidencia
de que cogieron el mismo avión hace cuatro años.
¿La evidencia qué es, que encontraste los billetes?
No, eso debieron borrarlo, pero encontré el registro
de las llamadas a los taxis que los llevaron al aeropuerto.
El mismo día casi a la misma hora. Eso no puede ser casualidad.
Así que comprobé los vuelos con el registro de las llamadas
y vi que solo había una posibilidad,
que es que cogieran un chárter a Willemstad, capital de Curazao.
¿No me vas a preguntar qué pasó en Willemstad,
capital de Curazao?
¿Qué pasó en Willemstad, capital de Curazao?
Ese día nada.
Fue dos días después.
Otero, Pardo y Muñoz.
Encontré esta foto
del Tercer Congreso Internacional de Medicina en Curazao
en la página web de BCR, Agencia de Planificación de Eventos.
¿Esa empresa está en Vigo? Ajá.
Mira esta foto.
Otero, Pardo y Muñoz.
¿Cómo lo haces?
¿El qué?
Ver lo que nadie ve.
Anda, ven conmigo.
¿A dónde?
Coge tus cosas y ven conmigo.
Hola, buenos días. Buenos días.
¿El CEO, el director, el jefe de todo esto?
Le aviso. Si se esperan un momento...
Claro. Gracias.
Oye, ¿tú estás segura de que no me puedes echar una mano
con esto de los nueve puntitos dichosos?
Podría, pero no le haría ningún favor
a tu desarrollo cognitivo, Lola.
Tampoco me caes tan bien, que lo sepas.
¿Un congreso de médicos?
En Willemstad, Curazao, hará cuatro años.
Podría ser. Tendría que consultarlo.
¿Se encarga usted personalmente?
Pues no lo sé, tendría que consultarlo.
Pues hágalo, sí.
Y pida también un listado de los congresistas
y los organizadores de aquel evento, nos vendría muy bien.
Ningún problema.
Si pudiera ser ahora...
Ya, pero no se puede, hay una ley de protección de datos.
Pero no se preocupe, porque nuestro departamento legal
se pondrá en contacto con ustedes en cuanto le sea posible.
Ya, claro, tiene sentido.
Espero que le den prioridad, es importante.
Bueno, si no necesitan nada más,
aquí les dejo mi tarjeta personal para lo que ustedes quieran.
Lo que necesiten.
Mario Cabrera, para servirlas.
Lola.
¿Puedo hacerle una pregunta? Sí, claro.
¿Puedo hacerle una pregunta?
Por favor.
¿Cabrera es su primer apellido?
Sí. ¿Por?
¿Desde siempre?
Desde siempre, que yo sepa, claro.
¿Por?
No, por nada.
¿Vamos?
¿Lo he hecho bien?
No le he dicho a lo bruto lo que estaba pensando.
¿Qué estabas pensando?
Que este señor no se apellida Cabrera.
O no se apellidaba Cabrera hace unos años.
¿Y cómo se apellidaba?
Mario Terrón.
Cabrera es su segundo apellido.
Procesado por agresión sexual.
La víctima retiró la denuncia.
Y la cosa quedó en nada.
El muerto del hotel era adicto al sexo, ¿verdad?
Y Curazao no es Disneylandia,
está en todas las listas de turismo sexual.
Poco sólido.
Lo suficiente como para volver a hablar
con Mario Cabrera, para servirlas. Vámonos.
¿Cómo lo supo?
¿Eh?
Ágata.
¿Cómo supo que se había cambiado el orden de los apellidos?
Se acordaba del expediente, de cuando lo digitalizó.
¿En serio?
A mí no me mires, que yo también flipo bastante.
Sabía que al final te animarías.
Solo la estoy ayudando con este caso.
Sí, sí, ya, ya.
Oye, que si tienes prisa, lo podemos dejar para otro momento.
Pero los viernes comemos juntas.
Anda, vete ya.
Es viernes.
Que te vayas, que te vas a atragantar.
Que te estoy viendo.
Venga.
Celia.
Pero nos vemos el finde.
Que sí.
(Música electrónica)
Vamos, rápido, a su casa.
No lo sé, Vidal, unos días.
¿De acuerdo?
Tú cúbreme con los socios y ya vamos viendo.
Pues invéntate algo, ¿eh?
Les dices que tengo una madre que es muy mayor
y que está muy enferma, por ejemplo.
Que sí, que te llamo en cuanto pueda.
¿De acuerdo?
Venga, adiós.
Lola.
Estamos yendo a su casa, no estaba en la empresa. Pero dime.
(Sirena)
Ágata. Que alquilaron un yate entre cuatro en Curazao.
Como Terrón sea el cuarto, ya tenemos un sospechoso.
¡Hostias!
No me jodas. ¿Qué pasa?
Mierda. Corre. Ahora te llamo.
Necesitamos refuerzos.
Para calle García Olloqui, 8. Un sospechoso a punto de tirarse.
Rápido, García Olloqui, 8.
Su puta madre.
¡Hostia!
¡Mario!
Solo queremos hablar contigo.
¡Mario!
(Sirenas)
Inspectora.
Ágata.
Gracias por venir.
Pasa. Y sube conmigo.
¿Pero yo puedo subir ahí?
No lo sé, pero no lo voy a preguntar.
Lola, ¿qué haces?
Tú déjame, tranquilo. Vamos.
Ven, pasa.
Conocía a su asesino.
Sí, la puerta no está forzada.
Lo conocía o le robó las llaves.
Hola. Sí.
Estamos con la inspectora Castro.
En cuanto tengamos todas las pruebas, os las enviamos.
Sí, claro.
Sí, sí, para hoy, para hoy.
Mandamos una patrulla ahora.
Lo conocía.
Y os ponéis al lío.
Ok.
Sí, sí, sí, quedamos a la espera.
Y aquí le sopló la escopolamina.
Mario Terrón estaba sentado en el sofá, así.
Eso han dicho los de científica, sí.
Y luego fue hacia el balcón y saltó.
¿Estabas abajo?
Sí.
Pero estoy bien.
Inspectora.
Bingo.
Aquí está.
He estado investigando, es un santo portugués muy milagrero.
Bueno, esto ya lo sabrás tú.
La cuestión es que no tengo ni idea de lo que pinta en esta historia.
Son azucenas.
¿Y eso qué quiere decir?
No lo sé. Una azucena es una azucena.
¿Podemos hablar con el portero? Ya lo ha hecho Nico antes.
¿Podemos hablar con el portero?
Ya se lo expliqué a su compañero.
La chica viene a limpiar dos veces a la semana,
pero hoy no le tocaba.
Y entonces, ¿por qué vino?
No vino.
Sí vino.
Y dejó la casa a medio limpiar y la fregona sin guardar.
¿Usted sabe por casualidad cómo se llama la chica?
Dime, Jacobo. Tenemos una coincidencia de huellas.
¿Ya. Segura, ¿no?
- Sí, sí, seguro. - Sí.
Alguien que estuvo en la escena de este crimen
estuvo también en la del Hotel Bahía.
¿Tenemos algún nombre? Briseida Rodrigues.
Vamos. Sí, es una de las limpiadoras
que encontró el cuerpo del doctor Pardo. Venga, vamos.
Esta misma mañana ha dejado el trabajo.
¿Cómo? ¿Así, de repente?
Yo tampoco lo entiendo.
Mencionó algo sobre volver a casa.
¿A casa? A Haití.
Tú no sabrás por un casual dónde vive, ¿verdad?
Yo no, pero seguro que en recepción tienen su dirección.
Vamos. Muchas gracias.
Llama a Aduanas y a todas las compañías aéreas.
Mira a ver todos los pasajeros
que tengan vuelos con conexión a Haití.
Sí, Haití.
No, no, nosotros vamos ya camino para allá.
Id yendo vosotros, ¿vale? Venga, adiós.
(Timbre)
Hola, buenas tardes. Policía Nacional.
¿Briseida Rodrigues vive aquí?
Sí.
Pero está en el baño.
¿Podemos pasar? Sí, claro.
Ah, perdón. Sí, pasad.
Gracias. Gracias.
¡Corre, corre! ¡Por allí, por allí!
¡Para, para, para! Eh, ¿dónde vas?
Ya, ya está, ya está. Ya está, tranquila. Eh, eh, venga.
Venga, tranquila. Ven aquí, ven aquí.
Tranquila, venga, no pasa nada, ¿eh?
Venga.
¿Me enseñas el resto de la casa?
Sí, claro, por supuesto. Por aquí, por favor.
Sois compañeras de piso, entiendo.
Desde que Brisa llegó de Haití, no tenía dónde vivir.
¿Ha hecho algo malo?
Ay, Dios mío, de verdad.
¿Puedo? Claro.
Es San Antonio de Padua, ¿no?
Brisa muy devota.
Bueno, es muy devota de San Antonio aquí en España.
Y de Eleguá en Haití.
En la santería yoruba son equivalentes.
¿Equivalentes en qué?
Eleguá es quien abre y cierra los caminos,
es el que guarda el paso de esta vida a la siguiente.
O el que impide
que los muertos cabreados vuelvan para vengarse.
Pues sí, también.
Anda ya.
¿En serio, denunció esto?
¿Y nadie hizo nada?
Era una cría. Y no tenía pruebas, la verdad.
Aparte, los denunciados eran turistas,
ya se habían ido del país...
En fin, ya sabes cómo funciona esto, ¿qué te voy a contar?
La policía de Curazao, que nos pide disculpas,
que se ponen a nuestra entera disposición.
Lo que necesitemos, dicen.
Que le devuelvan su vida a esta chica,
eso es lo que necesitamos.
Vamos.
Hola, Briseida.
Sabemos por qué lo hiciste.
Yo no he hecho nada.
Sabemos que os compraron, que os subieron a un yate,
abusaron de vosotras...
Y que mataron a tu hermana.
Bueno.
Si todo eso hubiese pasado,
la policía ya les habría detenido, ¿no?
Para eso está la policía, ¿no?
¿Por qué no nos cuentas lo que pasó?
Ustedes ya tienen su historia.
Cuéntanos la tuya.
Pues un día estaba con mi hermana pequeña
en el colegio en Haití y al día siguiente
estaba con mi hermana pequeña en un burdel en Curazao.
Eso pasó. Y nadie nos echó de menos.
¿Y lo del yate?
Lo del yate...
Lo del yate es muy común entre los turistas.
Pagan por ti, te suben al yate,
hacen contigo lo que quieren y luego te devuelven al burdel.
Aquí es que se les fue un poco de las manos.
Porque había mucha droga en el camarote.
Y a la mañana siguiente mi hermana no se despertó.
Y antes de que ellos se despertasen, yo tuve que saltar al agua.
¿Y cómo diste con ellos?
Sabía que eran médicos, estaban en el congreso.
Se hacían las rayas de coca con las tarjetas del hotel,
el Bahía este.
Y se fueron mucho de la lengua esa noche,
así que fui tirando del hilo y di con ellos.
Y otra cosa, lo de la escopolamina.
¿Con qué lo mezclaste para conseguir...?
Bueno, para conseguir lo que ya sabes que conseguiste.
Que se matasen solos.
Oye, ¿se puede saber qué hace Ágata en el despacho de Barreiro?
¿Ágata? - ¿Está con él?
¿Pero ha venido ella o la ha llamado él?
Ah, ni idea.
Hola, Ágata.
¿Qué tal? Bien.
¿Algo que yo deba saber?
No.
¿Y qué tal la experiencia?
Bien.
¿No te apetece seguir investigando con nosotros entonces?
Yo trabajo en el archivo, inspectora.
Pero a ver, Ágata, espera un momento.
Pues me puedes dejar que te invite a un café
para celebrar que hemos resuelto el caso, ¿no?
¿Pero cuándo? ¿Ahora?
¿Tienes algo que hacer?
Tengo muchas cosas que hacer. Tengo que hacer unos recados,
luego he quedado con Celia, tengo que coger el barco,
cruzar la ría, llegar a mi casa, hacer unos ejercicios...
Era una forma de hablar, Ágata.
Pero si no quieres, no nos lo tomamos.
Vale.
¿Sí? ¿En serio?
Genial. Pues vamos. Aunque no deberías tomar café.
En determinadas circunstancias,
adquiere unas propiedades laxantes devastadoras.
Lo sé por experiencia propia.
(RÍE) Muy bien.
Pues nada, me tomaré un agua. Mejor.
¿Y esta mesa en concreto?
¿Por qué? Porque es la mejor.
No hay ruido, no hace calor
y no llega el olor a frito de la cocina.
¿Aunque hagan falta 20 minutos para que se quede libre?
Pero has dicho que no tenías nada que hacer.
Bueno, ¿de qué quieres hablar? ¿Yo?
De nada.
No, de nada no, yo no sé hablar de nada.
A ver, Ágata.
Yo no quiero ser pesada,
pero tú tienes un don y no deberías desaprovecharlo.
¿Y qué don tengo?
Pues que ves las cosas de otra manera.
Te sales del cajón.
Para pensar, para hablar, para investigar...
Lo haces todo saliéndote...
¿Del qué?
Lo haces todo saliéndote del marco, Ágata.
Tú ves las cosas desde otra perspectiva.
Y lo haces todo saliéndote del marco.
No me lo puedo creer. La madre que me parió.
Solo hacía falta salirse del cuadrado.
(RÍEN)
Ay, Ágata. Muy bien.
Celia.
Ágata.
Habíamos quedado a y media. Sí, sí.
¿Pero de dónde vienes?
He ido a tomar un chocolate con Lola.
Ah. ¿Y habíais quedado o...?
No, he improvisado.
Vale.
Hemos ido a celebrar que hemos resuelto el caso.
¿Que hemos?
Pensaba que la estabas ayudando solo.
Sí, eso he hecho.
Ah, bueno. ¿Y qué, te ha gustado?
Sí. ¿Sí?
(Puerta)
Hola.
Hola, pequeñajo. ¿Cómo estás?
Bien.
¿Qué tal tu día? Bien.
¿Bien?
Oye, ¿y esto?
¿Lo has sacado y lo has preparado tú todo?
Tienes suerte de que te haya esperado.
Pues sí, la verdad es que sí. Tengo mucha suerte, sí.
Mamá.
¿Cenamos? Sí, claro. Ahora voy.
A ver qué te parece.
¿Qué? ¿Aprobado?
Le falta sal.
Pero está mejor cocinado que la pizza.
Ayer me llamó Barreiro.
Le impresionó mucho lo bien que te desenvolviste en el caso.
Lo sé. También habló conmigo.
Me dijo que sin ti no lo habrían resuelto.
No era fácil relacionar esos tres casos.
Se me da bien relacionar patrones.
¿Te lo estás pensando?
¿El qué?
Volver a Homicidios.
Yo trabajo en el archivo.
Hemos quedado para comer.
Se ahogó. Cianosis en los dedos, hinchazón en los párpados
y espuma alrededor de las fosas nasales.
Un ahogamiento requiere de agua, Lola. Y aquí está todo seco.
Tiene razón, pero se ahogó.
Yo solo creo lo que puedo probar científicamente.
¿Tú estás segura de lo que estás haciendo?
¿Qué estoy haciendo? Meterte en un lío, Lola.
Y lo que es peor, meter a Ágata.
Podrían inhabilitarla.
Y a ti expedientarte por andar enredando.
Sé lo que intentas, Lola.
Y si vuelves a hacer, me voy a enfadar.
Sientes curiosidad por el caso, no me digas que no.
Ágata, formamos un gran equipo juntas.
Bueno, podríamos formarlo si tú quisieras.
¿Lo pensarás?
Can't find what you're looking for?
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