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Original subtitles

- Tome los papeles. - Gracias.

Abra la puerta.

♫Cinco mujeres audaces♫

♫Cuál es su destino♫

♫Cinco mujeres audaces♫

♫de camino a la penitenciaría♫

♫Una era una mujer de mala reputación♫

♫Otra, una que apuñaló a su patrón♫

♫Cinco mujeres audaces de la ciudad♫

♫Otra era una mujer que mató a su hija, a la que adoraba♫

♫Otra, una mujer terriblemente cruel y salvaje♫

♫La última, una mujer que disparó a un agente de la ley♫

♫Nunca serán libres. Tiraron la llave♫

♫Cinco mujeres audaces♫

♫de camino a la penitenciaría♫

♫Cuál es su destino♫

♫Cinco mujeres audaces♫

♫Cinco mujeres audaces♫

Bien, abajo de una en una.

Y poneos delante de la carreta.

Ahí tiene a sus chicas, Marshall.

Muy bonitas, ¿eh?

Sí.

También las serpientes de vaca, pero... no dejas que te muerdan.

¿Qué estáis mirando? ¿Monos?

¡Cállate la boca!

¡Bien, dije que os alineaseis, no os lo volveré a repetir!

¿Srta. Connley?

Aquí están sus convictas, Marshall. Traeré sus expedientes.

Gracias, Srta. Conley.

¿Debo presentar a las mujeres, Marshall?

A la izquierda, Pearl Jackson.

Conocida como Big Pearl.

Robo a mano armada y asesinato.

Cadena perpetua.

Kitty Brewster.

Crimen pasional.

Le faltan ocho para cumplir los diez.

María García, homicidio involuntario.

Le faltan dos para cumplir los cinco.

Hannah Gates, estranguló a su propia hija.

De buena educación.

y al final de la fila, Ellen Downs.

Ya conozco a la Srta. Downs de Queens.

¿Las ha registrado?

No encontrará ni una lima de uñas en ellas.

- ¿Han sido alimentadas? - Sí, señor.

¿Llamas a esa porquería comida?

- ¡Te dije que te callaras! - Trata de obligarme.

Ahora están bajo mi custodia.

Yo decidiré cuándo necesitan un castigo.

En ese caso, firme el recibo de su entrega.

Claro, señorita.

Le agradecería la llave de los grilletes.

No irá a soltarlas.

Se lo advierto por su propio bien, Marshall.

No se deje engañar porque lleven faldas.

- Son peligrosas. - Excepto yo, Marshall.

Soy una dama.

Tendré en cuenta su advertencia, señorita.

Será su funeral.

La Srta. Conley cree que pueden manipularme por ser un hombre.

Yo no contaría con ello.

Si alguna de ustedes se sale de la raya aunque sea una sola vez,

les vuelvo a poner los grilletes para el resto del viaje.

Con su permiso, esta es su... prisión sobre ruedas.

Bien. Dentro de la diligencia.

Ya, querida. Todo está bien.

No quería hacerte daño. Solo intentaba darte tu bolso.

No se da cuenta que le aterran los indios.

Se pondrá bien.

Ella no intentaba escapar.

Llevadla de vuelta.

¡Eh, Marshall! ¡Marshall Reed!

- Hola, Bigfoot. - Hola.

Solo reorganice su tiempo, Marshall.

Le agradecería que me dejara acompañarle hasta la estación.

Es muy urgente.

No estorbaré. Me instalaré arriba con Bigfoot.

Bien, supongo que me vendrá bien otro ayudante.

Te presento a mi nuevo ayudante, Tom Ames.

Dick Forrest.

Nunca te había visto por estos lares, Tom.

- No, acabo de conseguir el trabajo. - Tom es de Houston.

Ah, del Este.

Eh, Tom.

Quédate ahí, en primera línea, con Bigfoot y Forrest.

No quiero a nadie dentro con él.

No me imagino al gran agente de tierras del ferrocarril

rebajándose a montar en mi ratonera.

Espero que por última vez, viejo.

Quizás te interese saber que hemos avanzado

con las vías unas millas al este de Del Río.

Te doy un año, Bigfoot.

Tanto tú como la diligencia os quedareis sin negocio.

¡Ah! Sube a bordo.

¿Cuánto tiempo te lleva el viaje desde aquí hasta Del Rio, Bigfoot?

Tres o cuatro días, espero.

Sin retrasos.

¿Qué tipo de retrasos?

Nunca se sabe. Esto es territorio comanche.

La construcción del ferrocarril

los está poniendo un poco nerviosos e inquietos.

¿No le parece, Sr. Forrest?

Ah, eso era de esperar.

El precio que pagas por la civilización.

No vale la pena.

Rostro viejo imperturbable.

Se puede derretir.

No he conocido un caballero que no se pudiera cambiar.

No este Marshall. Nada lo puede cambiar.

No tiene sentimientos.

¡Así que él es el hombre de la ley que te dio lo que merecías!

No te preocupes, querida.

Antes de que este viaje haya terminado, estará contigo.

o dejaré de llamarme Big Pearl.

¿Qué se te está pasando por la cabeza, Big Pearl?

Nada... todavía.

Pero ya pensaré algo.

Mientras tanto, no estaría de más ganarse el favor

de ese joven ayudante.

Aún es inexperto.

Estoy seguro de haber visto a esa Big Pearl antes.

¿No te acuerdas? La diligencia de Virginia City.

Sí, nos mantuvo en la cuerda floja.

Me despojó de mi reloj dorado.

Odio haberlo perdido. Era un regalo de mi esposa.

Pero ya había disparado al conductor. Y yo no iba a correr ningún riesgo.

Hola. Me alegro de verle.

Mi caballo se desplomó a unas diez millas atrás.

Ha sido duro ir sediento.

Gracias.

Mejor que sidra fresca.

¿De dónde viene?

He estado cuidando vacas en la hacienda de los Swanson,

en el Panhandle.

Pero he oído que el ferrocarril pagan tres dólares en Del Río.

Eso es para mí.

Oiga... ¿Qué tal un sitio? Puedo pagar mi pasaje.

- Suba a bordo, Sr... - Me llamo Clayburn.

Jim Clayburn.

Pero manténgase alejado de las mujeres, Sr. Clayburn.

Son convictas.

¿Convictas?

Lo tendré en cuenta, Marshall Reed.

¿Cómo sabe quién soy?

Porque todo el mundo por aquí ha oído hablar del Marshall Reed.

¡No, amigo!

Lo llevaré por usted.

¡Eh, Bigfoot!

Supongo que si no estuviera conduciendo los caballos

tendría que ceder mi asiento en esta diligencia.

¡Eh, Marshall!

¡Chimney Springs está cerca!

Pararemos allí para abrevar los caballos y descansar un rato.

¡Madre mía, señor caballo!

Sin duda cometería un gran crimen.

Sólo por acabar en esa prisión llena de piojos con ellas.

Mira ese viejo verde.

Le estamos dando un espectáculo gratis.

Déjale que disfrute.

Es bueno saber que aún tengo lo que él necesita.

He estado encerrada tanto tiempo que casi lo había olvidado.

A ver si logro sacar de quicio a mi viejo amigo.

Bailando la danza de los siete velos.

No lo creo.

Ni un incendio en la pradera lograría subirle la temperatura.

Mira esa chica. Tiene lo necesario para hacer feliz a un hombre.

Sí, es una verdadera lástima tenerla encerrada.

Sobre todo con lo reducido de este trayecto.

Dime el secreto.

Esa mujer es Del Faraón, el garito de juego más corrupto de Frisco.

¡Terminó el disfrute!

Desafortunadamente, su verdadero amor y pareja

se escapó con la caja del dinero

y una de las chicas de la casa de placer de al lado.

Ella lo encontró en el Salón El Paso.

Le quitó a pistola a un hombre en el bar y le disparó seis veces.

No falló ni una vez.

Me parece que lo tenían preparado.

Puede que sí, pero... lo único delicado en ella son sus dedos

cuando enseña sus cartas.

¿Me lo enciende, Marshall?

Gracias, Marshall.

¡Eh, ustedes! ¡Esto no es un picnic!

¡Subid a bordo!

¡Perder el tiempo! ¡Perder el tiempo!

Tendré suerte si llego a Gonzales a medianoche.

¡Vamos!

¿A dónde va?

Es Missouri Kid. Y ella es su esposa.

- ¡Missouri Kid! ¡Seré...! - Cojo tu caballo, ¿Te importa?

¡Sírvete tú mismo!

Esa Ellen, vaya si me engañó.

Me alegro que no dijera que conocía a Missouri Kid hasta que se fugaron.

Esos, tranquilos, lo harán todo el tiempo.

Deberían habernos incluido en sus planes.

¿Crees que lo lograrán?

¡Bah!, a quién le importa.

Aún estamos encerradas.

Deberías poder alcanzarlos, Kirk. Su caballo lleva doble carga.

- ¡Tom! - Sí, Sr. Reed.

Encárgate de las prisioneras hasta que yo vuelva.

- Sí, señor. - Vuelve a ponerles los grilletes.

Si alguna causa problemas, no te preocupes porque sean mujeres.

- Duro con ellas. ¿Entendido? - Sí, señor.

Pero, hazlo.

- Quedas nombrado ayudante. - De acuerdo.

Vaya, ahí vienen los grilletes otra vez.

Un blanco perfecto.

¿No irás a matarle?

Te inculpó, ¿no?

Eso no es ni la mitad de malo que lo que tú me hiciste.

He recorrido más de mil millas para verte, ¿no?

Con cuatro años de retraso.

No estarás resentida conmigo,

por no haber hablado en tu defensa durante el juicio.

Sabes que no podía dejarme ver por la ciudad con un precio por mi cabeza.

Me habrían ahorcado allí mismo.

De todas formas...

No podía imaginar que un jurado que se preciara de tal,

no creyera en una chica tan dulce y guapa como mi Ellen.

Basta con mirarte una sola vez para saber

que serías incapaz de hacer algo malo.

Y aún así, dejaste que la gente creyera que lo hice.

- Dejaste que me encerraran en una... - Sus malditas y sucias mentiras.

Pensó en usarte para tenderme una trampa.

Pero fui más listo que él.

Hace mucho tiempo te escribí desde la prisión

que no quería volver a verte otra vez.

¿No recibiste mi mensaje?

Entonces, Tom...

¿Por qué viniste a buscarme?

Porque no pude evitarlo. Tú tampoco puedes.

Sabes que nos pertenecemos el uno al otro.

Cada uno estamos en la sangre del otro.

En lo único que pensaba el tiempo que estabas fuera

era cuando volveríamos a estar juntos.

En cómo podría compensarte.

Olvida el pasado, cariño.

Empezaremos de cero, nada nos detendrá.

No podrán hacernos nada una vez que hayamos cruzado la frontera.

Tengo suficiente dinero ahorrado para el resto de nuestras vidas.

Vivirás como una reina.

¿Con dinero manchado de sangre?

Nunca he matado a nadie, a menos que tuviera que hacerlo.

Ahora vas a matar al Marshall.

- Porque tienes que hacerlo. - Es él o nosotros, ¿no?

Solo estás cansada del viaje.

Te sentirás diferente una vez que crucemos el Río Grande.

Vete hacia allá. Estarás fuera de la línea de fuego.

¡Cuidado, Marshall!

Bueno, eso acabó con él.

Debería acabar contigo, maldita traidora.

Eso no es ir por el camino.

¿Piensa dejarlo ahí?

¿Sin enterrarlo?

Se quedará hasta por la mañana. Vamos.

¿Seguro que no quiere comer un poco?

Le he dicho que no tengo hambre.

Quiero darle las gracias por haberme avisado.

Probablemente ha salvado mi vida.

Mire, no vale la pena llorar por él.

No estaría en esta situación si no fuera por él.

Sabía que era Missouri kid.

Lo reconoció desde el momento en que alcanzó al carruaje.

¿Sí?

Bastante parecido.

¿Por qué no lo arrestó de inmediato?

No contaba con que hiciera un movimiento tan rápido.

Supuse que tenía un cómplice y que esperaría hasta reunirse con él.

Podría atrapar a los dos.

Sí, fui descuidado.

Pero lo reconocí.

Estaba nervioso.

Nos quedaremos aquí esta noche.

No puedo arriesgarme.

No después de haber intentado escapar.

No debería haber intentado escapar.

Un año más y su tiempo habría acabado.

Ahora no se sabe cuántos años añadirá el juez a su condena.

No intenté escapar. No tuve nada que ver con eso.

¿Su marido se topó con el carruaje por casualidad, no?

Cualquiera pudo ver que había venido a buscarme,

pero yo no lo había mandado llamar.

No he tenido contacto con él desde el día en que me arrestó.

Después de lo que me hizo, lo odio.

Claro, por eso está de duelo por él.

Una vez lo amé.

Fue mi marido.

Puede que el juez la crea, o puede que no.

Si testifica en mi contra, como en el juicio, no hay ninguna posibilidad.

Solo conté lo que vi.

¡Tenía en la mano el rifle que mató a mi ayudante

cuando la partida irrumpió en la cabaña!

¡Pero no lo disparé!

Solo lo usé para amenazar a mi marido

cuando intentó obligarme a ir con él.

Pero el jurado no la creyó.

Sabía que no lo haría.

No la palabra de la esposa de un forajido

frente a la de un íntegro Marshal.

Sabía que iban por sangre desde el principio. ¡Contaba con ello!

¡Los hechos la condenaron, no yo!

Miente, Marshall.

Usted me presionó.

Le jodió que Missouri kid escapara cuando casi lo tenía acorralado.

Fue una mancha en su historial.

Entonces vio la oportunidad de redimirse

metiéndome a mí en la cárcel.

Era inevitable que apareciera tarde o temprano.

Funcionó, Sr. Marshall.

Cazó a Missouri Kid gracias a mí.

Vuelve a ser de nuevo el mejor, y recibirá la recompensa.

¿Por qué no puede estar satisfecho con eso?

¿Por qué tiene que seguir acosándome?

¡Me gustaría matarle!

¿Qué le he hecho yo?

Lo siento.

Ha huido.

No se lo tome tan a pecho, Marshall.

Al fin y al cabo, ha recuperado a su prisionera.

Por supuesto, no recibirá ninguna recompensa por mí.

No llegará muy lejos.

No en su estado.

No se asuste, señora.

Estaba buscando oro en las montañas.

Los indios me atacaron.

Me alcanzaron en el brazo.

Entre.

Gracias, señora.

Sobre lo de anoche...

No fue mi intención.

Quiero decir que no tenía intención de molestarle.

Puede que el juez le crea... o puede que no.

¿Qué juez?

Al que pedirá que amplíe mi condena por intentar escapar.

Intente presionarme de nuevo...

y ya puede ir tirando su insignia, Marshall.

La gente no permitirá que un agente de la ley abuse de su prisionera.

Sra. Downs...

sé que olvidé a qué había venido, y lo siento.

Pero no me amenace.

Oh, vaya, esto sienta muy bien.

Oiga, Sr. Bigfoot.

¿No ves que estoy ocupado?

He oído que una vez estranguló a un oso con sus propias manos.

Un poco exagerado, señora. Llevaba puestos los guantes.

Dicen que puede con un montón de indios fácilmente.

¿Qué es lo que buscas?

- Uno de los que fumas. - ¿Estás segura?

Aquí lo tienes.

¿Quieres probarlo?

Gracias. Sr. Ames.

¿Adónde vas?

Estamos solas. Quédate un rato.

Así que estáis solas.

Tenía un caballo al que vi destrozar una litera de hierro.

¿Qué esconde detrás de esa compañía tan sociable?

Así que es eso.

Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.

Imaginad un romance con nosotros,

nos ablandáis un poco,

y luego termináis en México.

Podéis olvidaros.

Ese carruaje llegará hasta Del Río,

con Marshall o sin Marshall.

¡Eh, Bigfoot, el Marshall ha vuelto!

Este caballo, sin duda, lleva una bonita pareja.

Parece que no traes al acompañante de la dama, Kirk.

Se escapó.

¡Sí, señor! ¡Bien por él!

- Ya nunca lo atrapará. - Eso es seguro.

¡Está bien, sabandijas! ¡Subid a bordo!

¿No me habéis oído? ¡Directas adentro!

Tom, amárralo detrás.

Entre.

Eh, ¿Tenemos que viajar con estos grilletes puestos?

Deberías llevarlos puestos alrededor del cuello.

Ames, quítaselos.

Un comienzo muy íntimo.

Estar junto al Marshall bajo las estrellas.

Ya te lo he dicho, él me los quitó.

Apuesto que lo hizo.

Oh, si hubiera estado en tu lugar,

me habría dejado puestos esos grilletes toda la noche.

¿Sabes cuánto tiempo hace que no he estado tan cerca de un hombre?

¡Oh, vamos, cálmate!

Oye, ¿Qué tal algunos detalles?

No quiero hablar de ello.

Tienes razón. No hay nada que contar.

No lo hice con esa intención.

No digo que lo hicieras, pero te va a pasar igual.

Mi consejo es que elijas un terreno

donde para el ferrocarril, surgen ciudades...

florecen industrias...

Cualquier hombre puede ganar una fortuna.

¡Qué pesado! ¡Caballos, salid de aquí!

Ha sido más que amable, señora.

Nada en absoluto.

Ojalá hubiera alguna forma de recompensarla.

No quiero oír hablar de eso.

Mire, cuando llegue a casa de Pablo dejaré este caballo allí.

Confiaré en usted. Tiene cara de generoso.

No hay luz.

Supongo que Pablo y su buena esposa se han acostado.

Iré a despertarlos.

¡Todas fuera!

¡Eh, Pablo!

¡Pablo!

¿Estás ahí, amigo? ¡La diligencia está aquí!

¡Pablo, saca tu perezoso y sucio culo aquí fuera!

¿Qué diablos está pasando?

¡Pablo, como te ponga las manos en el cuello

ya verás lo que te va a pasar!

¡Maldita sea!

¿Cómo esperas que un hombre lleve una diligencia sin ayuda?

¡Pablo!

¡Eh, Kirk, entra!

Toma mi cuchillo.

¡Vamos a ponerlo en el banco!

¡Malditos comanches!

¡Montoneros!

Treinta contra un solo hombre.

¡Así serán buenos, hijos de...!

Suficientes comanches.

Treinta, quizás cuarenta. Se quedaron tres días.

Se fueron justo antes de la puesta de sol.

Se emborracharon tanto con jugo de mezcal que lo destrozaron todo.

No me explico por qué no le prendieron fuego también.

¡Virgen santísima!

Retirad la mesa.

¡Juanita!

- ¡Juanita! - ¡Se pondrá bien, Pablo!

Juanita.

Mi mujercita del alma.

Abre tus ojitos.

Mírame.

Soy yo, tu Pablo.

No me dejes.

¡Yo te juro... que esos malditos me las pagarán!

Pero no me dejes.

Háblame.

- Juanita. - Se pondrá bien, Pablo.

¿Dónde duerme ella?

¡Echadme una mano!

No hay nada de comer.

¡Todo se lo tragaron esos demonios!

Solo dejaron frijoles.

Y un poco de café.

Dice que no han dejado prácticamente nada.

Se comieron casi todo.

Tal vez unos pocos frijoles y un poco de café.

¿Dónde está Hannah?

¡Hannah!

¿Dónde está?

A mí no me mire, Marshall.

¿O cree que la llevo en el bolsillo?

- Tal vez se ha escapado. - Oh, te equivocas.

Hannah no intentaría escapar. Está demasiado enferma.

Lleva años mal de la cabeza.

Tom.

Cuida de las mujeres hasta mi regreso.

Iré contigo.

No, no sirve de nada estar los dos vagando en la oscuridad.

Tal vez lo que le pasó a la esposa de Pablo la alteró otra vez.

¿No habéis oído su historia?

Vio cómo los shawnees mataban a su madre delante de sus ojos.

La gente pensaba que lo había superado.

Estaba casada y tenía una hija.

Una noche, mientras su marido estaba fuera buscando provisiones...

Se le metió en la cabeza que los indios estaban atacando su casa.

Se volvió completamente loca.

Mató a su hija y luego intentó cortarse la garganta.

Si, Virgencita de Guadalupe, nadie más que tú

puede sacarnos con bien de nuestros apuros.

Tú, Morenita del Tepeyac

que eres la reina de los mejicanos

y tanto quieres a tus hijos

dale salud a Pablo y a su esposa.

¡Oh, Sr. Ames!

Creí que estabas dormida.

Rezaba una pequeña oración por esa pobre mujer.

¿Por qué suspiras así?

Es difícil creer que una chica joven y dulce como tú...

Mate a un hombre.

Sí, al dueño del rancho.

Mi padre trabajaba de vaquero para él.

No tienes por qué contármelo.

Me sentiré mejor si lo hago.

Tenía 16 años.

Me puso a trabajar en la casa grande.

Una noche, cuando le llevaba la cena...

Intentó forzarme.

Tuve que defenderme.

¿Es por eso que te metieron en prisión?

- Sí. - ¡Pero eso es defensa propia!

¡Cualquier mujer en tu lugar habría hecho lo mismo!

- ¿Eres tejano? - Así es, señorita.

Entonces sabes del prejuicio contra los mexicanos.

Y el dueño... era muy poderoso.

¿Adónde vas?

A tomar un poco de aire. No puedo dormir.

Puedes mantener el arma apuntándome.

Confío en ti si prometes no huir.

¿Con los comanches a nuestro alrededor?

Ellen.

No, no soy un fantasma.

Soy duro de matar.

No pareces alegrarte de verme.

¡Ha sido una tontería venir aquí! ¡Ahora te atraparán! ¡Vete!

No sin ti. Vamos.

No servirá de nada. Te dije que no quiero esta clase de vida.

A partir de ahora será el tipo de vida que te guste, Ellen. Lo juro.

No te creo. Es demasiado tarde para que cualquiera de los dos cambie.

No, no has cambiado.

¡Vamos, date prisa!

Hay más cosas en la vida que el sexo.

No voy a ir. Buena suerte.

No sabes lo que estás diciendo. Vamos.

¡Por favor, no!

Está bien, Downs.

Tira el revólver.

Quítate el cinturón.

Estás en el extremo de la soga, Downs.

Todo está bajo control. Ponle los grilletes.

¡Me quedo de una pieza! ¡Missouri Kid!

Nos alegra tenerte de vuelta con nuestro pequeño grupo de viaje.

Enhorabuena, Kirk, esta vez sí que has dado en el clavo.

No creí que fueras tan imprudente.

Supongo que no eres el primer hombre que ha sido atrapado

por su amor a una mujer.

¿Encontró a Hannah?

No.

¿Se está rindiendo?

Creo que tendré que hablar claro.

Somos pocos frente a un grupo de comanches asesinos.

Pablo dijo que se retiraron a la puesta del sol.

Eso significa que no pueden haber acampado lejos.

Si empezamos a jugar a la gallina ciega a oscuras,

les estaremos invitando a una masacre.

Me pregunto si se rendiría tan fácilmente

si hubiera una recompensa por su cabeza.

Como Missouri Kid.

¡Llevadlo dentro!

Deja de empujar, estúpido.

¿Dónde vas, Pablo?

Voy por el doctor porque Juanita está muy mala.

Va a buscar un doctor para su esposa.

Acompáñame un momento.

- Hola, doc. - Hola, Marshall.

- Hola, Bigfoot. - Hola, doc.

Así que esos demonios rojos están atacando de nuevo.

- ¿Ha telegrafiado a Fort Clark? - Claro. Acabo de enviar el mensaje.

Gracias, doctor.

No te pongas nervioso, Pablo. Ya empiezo.

Será mejor empezar. No les digas qué problemas nos esperan.

Me ocuparé de los caballos.

Forrest...

- Los demás. - Encantado, Marshall.

No quiero que hables con las mujeres.

¿Entendido?

Y para asegurarme que no lo hagas...

Oh, ¿Por qué hace eso?

Ahora no tenemos a nadie con quien hablar.

De todos modos, nunca dijo algo que valiera la pena escuchar.

Está bien.

Todos fuera.

Hanna Gates. Apenas con vida.

Es una de nosotras. Nos ocuparemos de ella.

Supongo que es lo mejor.

Tom.

- Voy a echar un vistazo. - Bien.

Me parece que será mejor fijar bien nuestras cabelleras.

¿Alguna señal de indios?

Esa es señal suficiente. Están en algún lugar de las colinas.

Será mejor ponerse en marcha.

No está en condiciones de moverla.

Nos encargaremos de eso.

No lo entiende. ¡Moverla podría matarla!

Es usted quién no lo entiende.

Quedarnos aquí podría costarnos la vida a los demás.

¡Forrest, échame una mano!

¡Aparta!

Llevémosla al carruaje.

Entrad.

Tom...

No hay espacio dentro. Ponte arriba con Downs.

Podrían saltar sobre nosotros en cualquier momento.

Sí, y podríamos quedarnos aquí preocupados por eso.

Tiene razón. De nada sirve darles nuestras cabelleras.

- ¡Sube a bordo! - Podría ser más prudente regresar.

Las dos opciones son las mismas. Seguiremos avanzando.

Ni un solo un comanche a la vista en todo el día.

¿Te hace sentir importante intentar asustarnos?

No está de más asustarse un poco, pero no demasiado.

Mantiene a un hombre alerta.

¿Los indios imitan a veces las voces de los animales?

Es sólo un coyote.

Sigue.

Aunque camine por un valle de sombras,

no temeré mal alguno...

porque estás conmigo.

Es todo lo que sé.

Que en paz descanses, Hannah.

Seguro que te lo mereces...

después de todo lo que has sufrido en la tierra.

Amén.

Amén.

Era una buena mujer.

Vino de Texas con su marido.

No como algunas que conozco.

Para engañar a los incautos o vivir a costa de algún hombre.

Sino para construir el país.

Por supuesto que se equivocó al matar a su propia hija.

Pero en ese tiempo había perdido la cabeza.

Y si el Todopoderoso es...

todo sabiduría y todo comprensión...

No obstante, ya ha dejado de sufrir.

Esperemos que tenga un trato mejor arriba...

del que tuvo abajo.

♫Oh, dulce Jesús♫

♫Eso salvó a una desgraciada como yo♫

♫Una vez estuve perdida♫

♫Pero ahora he sido encontrada♫

Huellas de caballos.

De ponis sin errar.

Sí, parece que Halcón Rojo llegó antes que nosotros.

Eso explica por qué no nos atacaron en el paso.

Probablemente se dirijan a México.

Simplemente pensaron que no valía la pena quedarse

y conseguir unas cuantas cabelleras más.

¿Qué tiempo crees que tienen esas huellas?

Un par de horas. Medio día como máximo.

Eso significa que acampan en algún lugar entre aquí y el Río Grande.

Por la mañana podrían haber cruzado la frontera.

Tiene sentido.

No es prudente dudar de los comanches.

♫Él seguro está lejos♫

♫Su Gracia Divina me guiará a casa♫

♫Cuando nosotros♫

Será mejor retroceder

y dirigirnos hacia el sureste, a Fort Clark,

y conseguir una escolta de soldados.

Eso nos desviaría unas 25 o 30 millas de nuestra ruta.

Está bien por aquí, caballeros.

En mi opinión, tu mejor opción para seguir avanzando

y ser capaz de recorrer varias millas hasta la línea férrea,

si han seguido avanzando al mismo ritmo que antes.

El este de Del Rio, la última vez que estuve allí,

me parece una buena apuesta.

Sí, a menos que Halcón Rojo tenga a sus guerreros preparados

para atacar con el ferrocarril.

En cualquier caso, no tiene sentido seguir adelante esta noche.

Podríamos toparnos con él.

Es una oración realmente bonita, Kitty.

¿Dónde la aprendiste?

Mis padres me criaron de manera estricta.

Tom...

Quédate aquí esta noche.

Las mujeres se refugiarán en el carruaje.

Ata a Downs a una rueda.

Espere. Lamento el retraso.

Me refiero a enterrar a Hannah.

No había nada más que pudiera hacer.

Lo siento por perder el control.

Oh...

Disculpe.

¡Con delicadeza! ¡Con delicadeza!

Si te vistieras bien para viajar, no tendrías estos problemas.

Parece que nuestro valiente Marshall se está ablandando con Ellen.

- Ella me lo ha quitado. - ¿Un hombre de la ley?

Cualquier hombre se ve bien por fuera.

Además, a ese hotel al que nos llevan,

podemos llamar y llamar hasta cansarnos

y ningún botones vendrá corriendo.

¿Y sabes una cosa?

Creo que está empezando a quererle.

¿Por qué no?

Missouri Kid ya no puede hacerle ningún bien.

Me duele el brazo.

¿Te importaría dejar que mi esposa cambie el vendaje?

Sra. Downs, puede atender a su marido si quiere.

Será mejor limpiarla.

Está vacía. ¿Puedo ir a llenarla?

¡Eh, chica!

- ¿Sí? - No me mires, solo escucha.

Estamos a solo 30 millas de la frontera.

No me estás diciendo nada que yo no sepa ya.

A solo 30 millas de la libertad.

De todos los hombres que quieras.

De todo el whisky y tequila que puedas beber.

¿En qué crees que he estado pensando?

Me está volviendo loca.

¿Estás preparada para intentar escapar?

Kid, eres un pichón muerto.

Seguro, pero tú no.

Ahora escucha con atención, tengo un plan.

Si eres la mitad de dura de lo que dicen,

esto debería ser pan comido.

¿Qué pasa con Ellen?

Te dije que escucharas.

Hoy, poco antes del amanecer,

cuando todos los demás estén dormidos.

¡Tom!

Sí, señor.

Ve por él. Yo vigilaré.

Tú también.

Necesito dormir tan pronto como me beba un poco de este brebaje.

¿Qué crees que estás haciendo?

¡Tom!

Mantén los ojos abiertos.

¿Qué te parece?

Una chica ni siquiera puede atender una llamada de la naturaleza

sin que el Marshall la acompañe.

Por cierto...

Me dijo que si estabas despierta quería hablar contigo.

¿A esta hora de la mañana?

Ahora. Nos vamos pronto.

¿De qué quiere hablarme?

Él no confía en mí, querida.

Tal vez quiera pedirte perdón.

¿Puedo hacer algo por usted, señora?

Quiero ver al Marshall. ¿Dónde está?

¿Qué estás haciendo aquí?

Big Pearl me dijo que quería hablar conmigo.

¿Yo? ¿No he mencionado tu nombre.

Debe haberme gastado una broma.

¡No, espera!

He intentado hablar contigo.

¿Sobre qué?

Bien...

Sobre ese Missouri kid que vino por ti.

No tienes que preocuparte de que presente cargos.

Creo que sucedió como dijiste.

Espabila. Tenemos trabajo que hacer.

¿Qué te hizo cambiar de opinión sobre mí?

Bueno, cuando tu marido vino por ti por la segunda vez...

supongo que oí lo suficiente para darme cuenta

de que no tenía derecho a hacerlo.

Mira, a ti y a él os ven como dos de la misma calaña

simplemente porque fuiste su esposa.

¿Qué está pasando aquí?

¡Cállate! Estás encañonado, por delante y por detrás.

¿Alguna vez has oído hablar de Lawrence, en Kansas?

He oído hablar.

Mi marido luchó junto al capitán Quantrill.

Entonces sabes lo que le hicieron a esa ciudad.

Mis padres murieron en ese ataque.

Con razón la habías tomado con Missouri kid.

Ahora, coge las armas.

Vamos.

Escápate ahora, cara chata.

Ya sabes lo que tienes que hacer.

Tenía solo 15 años cuando me uní al ejército del Sr. Lincoln.

Una buena edad para luchar, supongo.

Después de la guerra, no tenía a nadie con quien volver.

Todo lo que sabía era luchar.

Entonces debes haberte sentido muy solo también.

No sientas lástima por mí.

No quería esta misión, pero tenía que hacerla.

Si las cosas fueran diferentes...

Si las cosas fueran diferentes, ¿qué?

¿De qué sirve...?

Nunca podrías preocuparte por mí como lo haces por Kid.

Tú misma dijiste que no era eso lo que querías.

Lo único que podría pedir sería el derecho a protegerte...

y darte un hogar.

O, tal vez, tú podrías darme un hogar a mí.

En realidad, nunca tuve uno.

Siento interrumpiros, tortolitos.

¡Levántelas, Marshall!

¡No lo intente!

Quítese el cinturón del revólver.

Ponle los grilletes, Ellen. Deme las llaves.

Supongo que os entiendo a los dos, querida.

Ponga las manos detrás.

Vamos, ya la oído.

Hay que reconocértelo, querida.

Cuando se trata de mantener a un hombre ocupado,

eres toda una Dalila.

- ¡Kirk...! - ¡Cállate!

Ahora tal vez sepa que hablo en serio, cara chata.

Estoy orgullosa de ti, Big Pearl.

Está bien. Vamos.

Vamos.

¡Ay, Virgen purísima!

¿Te ayudo, chiquita?

Ven acá.

¡Pronto!

Tú, hombre...

Os creéis más listos que nosotras, las chicas.

Ahora las tornas han cambiado.

No tenemos intención de pasarnos la vida en la cárcel.

Es malo para el cutis.

Así que cualquiera que intente detenernos

se encontrará con el Creador... realmente pronto.

¿Comprendido?

Eso es hablarles claro, Big Pearl.

Ahora, si no te importa quitarme estos grilletes.

Pensaba que era de los comanches de quién teníamos que preocuparnos.

Yo mismo no hubiera hecho un trabajo mejor.

Gracias, Pearl.

Yo me encargo ahora.

Oh, no, tú no.

Lo conseguí yo y es mío.

Claro, Perl, con tal de que lleguemos al viejo México.

Estoy sediento de tequila.

Está bien, soltad las armas o dispararé. ¡A matar!

Eso te incluye a ti, Sr. Downs.

¡Oh, Kirk!

Estoy bien.

Solo me rozó.

Ahora tal vez entendáis que no estoy bromeando.

Está bien, María, vamos.

No.

Me parece bien.

Si quieres pudrirte en ese antro de mala muerte, allá tú.

Oye, María, quítale los grilletes a los caballeros.

Puede que necesites un par de brazos libres para mantenerte caliente.

¿Qué haces ahí parada? ¡Vamos!

Yo no voy.

Sí vienes. Sube al carruaje.

¡Has vuelto, Ellen!

Por si acaso hay coyotes.

¡Méjico, ahí vamos!

Olvídalo, es demasiado tarde. Desátanos.

Bien, Sr. Forrest, ¿Qué piensa ahora del sexo débil?

Consiguió convencerlas. Sin duda, hizo un trabajo exhaustivo.

- No los volveremos a ver. - Puede que sí.

¿Hay algún telégrafo de campaña operando en la estación?

Así es, Marshal.

Podríamos intentar avisar a la estación de la frontera.

¡Eh, Kid, tengo noticias para ti!

¡Comanches!

No han llegado muy lejos, ¿verdad?

Deben de haberse tropezado con esos honorables diablos.

En verdad, siento lástima por la Sra. Downs.

Ella no quería ir.

¿No hay nada que podamos hacer?

Nuestra única oportunidad es cubrirnos tras esas rocas. ¡Vamos!

Esos tequilas mexicanos parecen estar muy lejanos ahora.

De todos modos, teníamos una oportunidad con él.

¿Cuál, querida?

¡Ahí tienes, diablo rojo!

¿Cómo estás de munición, Big Pearl?

- Esa era la última. - Yo no tengo ninguna.

La única forma de salir vivos de aquí es con esos caballos de ahí abajo.

Bajar de uno en uno e intentar desengancharlos.

- ¿Y qué? - Es un sálvese quien pueda.

Está bien, Kitty, ponlo en marcha.

- ¿Yo? - Sí.

Allá voy.

- Buena suerte. - Oye, qué silencio de repente.

¡Vaya, quién lo diría! Los chicos de azul al rescate.

No puedo creerlo. No hay moros en la costa.

¿A qué estamos esperando? Vamos.

Quedaos aquí. Yo me encargo de esto.

Deshazte de esas armas.

Hola.

- ¿Están bien? - Sí, señor. Gracias a ustedes.

Habríamos estado perdidos

si no hubieran llegado cuando lo han hecho.

¿Es usted el Marshall Reed?

Sí, yo soy.

El mensaje del telégrafo decía que escoltaba a cinco prisioneras.

¿Dónde están las otras dos?

Los comanches atraparon a dos de ellas en Chimney Springs.

También mataron al conductor de la diligencia.

Siento oír eso.

Estaré encantado de ayudarle en la búsqueda.

No es necesario, podemos arreglárnoslas bien.

El camino debería ser seguro ahora.

Pero estaríamos encantados de acompañarles hasta Del Río.

Su palabra es suficiente para mí, capitán.

Muy bien, señor.

Nos aseguraremos de que esos comanches regresen al campamento.

- Adiós, y buena suerte. - Hasta la vista.

Hay que reconocerle una cosa: es inteligente.

Por poco no lo contamos.

Vamos, movamos esos troncos.

Si nos damos prisa, llegaremos a la frontera antes del anochecer.

¡Alto ahí!

¡Todos!

¡Tira el revólver!

¡Date la vuelta!

El próximo irá justo entre los ojos.

Lo siento, Kirk.

Ojalá las cosas hubieran sido diferentes.

Te quiero.

Bien...

Vamos.

Hannah, sé como te sientes.

Pero el duelo no la traerá de vuelta.

Y tal vez te sirva de consuelo saber que...

creo que te dieron un trato injusto y voy a hablar

con el gobernador para pedirle el indulto.

¡Vaya!, ¿Quién lo diría?

El viejo cara chata por fin se ablandó.

¿Quieres saber algo?

Estás besando al hombre equivocado.

Sí.

Lleva razón.

Debería poneros un ronzal a las dos

y amarraros detrás del carruaje durante el resto del camino.

- ¡Subid a bordo! - ¿Por qué no te atragantas?

¡Rápido! ¡Vámonos! ¡Me estás haciendo perder el tiempo!

¿No vamos a llegar nunca a esa terminal ferroviaria?

Estoy empezando a creer que esos comanches se han tragado las vías.

Han llegado para quedarse, viejo. Cuanto antes lo aceptes, mejor.

Me preguntaba cuándo empezarías a darme la lata

otra vez con esos terrenos.

Bueno, nunca se sabe. Tal vez me compre uno.

No dejo de pensar en ellos, pobres y desdichados amantes.

Sabes, algún día escribirán canciones sobre ellos.

No dejo de pensar que si ese Missouri Kid

hubiera dejado tranquila a Ellen,

ella podría haber sido muy feliz con el Marshall.

¿De qué lado estás?

De ninguno.

Es triste.

La prisión no será la misma sin ella.

Sí.

Ella dio un toque de distinción al viejo pabellón de celdas.

Bueno...

De vuelta a donde empezamos.

No dejes que eso te deprima.

No hay cárcel lo suficientemente grande para retenernos.

♫Cinco mujeres audaces♫

♫Solo tres de vuelta♫

♫Las otras dos mujeres♫

♫están enterradas en la tierra♫

♫El chico de Missouri está muerto y llegó a ser♫

♫el diablo, y sus ángeles, y nunca más serán libres.♫

♫Cuál es su destino♫

♫Cinco mujeres audaces♫

♫Cinco mujeres audaces♫

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