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Agua.
No, espera, vuelve.
Por favor, por favor.
La lista de enfermos de hoy.
Empiezan a desbordar la enfermería.
¿La X significa que trabajan?
Significa que han muerto.
Tienen sed, pero al darles agua...
La botan por doquier hasta morir.
Rompe los tanques de agua.
Estamos escasos de agua.
Rómpelas, Dutch.
El agua nos está enfermando.
La sequía hace que las alimañas vayan a los tanques.
Podría haber cólera.
¿Y la solución, Bohannon?
Agua. Limpia y clara. Cura el cólera. La encontraré.
¿Qué esperas que hagamos?
Pues trabajar, si están bien. A la enfermería si no. Rieguen la voz.
Rayos.
Vean sus manos antes de trabajar.
Si están así, amarillas, vayan a la enfermería.
Ven, vamos.
¿Y trabajar sin agua?
¿Con este calor?
¿O morir en la enfermería? ¿Son las opciones?
Los tanques estarán llenos. Lo aseguro.
No mandaré a 100 de mis mejores hombres a la enfermería.
Ya perdí mucho con este maldito ferrocarril.
¿Puedo ver sus manos, Sr. Bohannon?
Hay mucha agua en Omaha, Sr. Hersch, si eso es lo que quiere.
El buen Señor
fue tan amable de dejarme los pulgares.
Y el del gatillo.
Dale un boleto a Omaha y media paga.
Felicidades, Sr. Quinn, ahora es capataz.
¿Dónde rayos hallaremos agua por aquí?
El río más cercano está a cinco días en carreta.
Los trabajadores no durarán tanto.
Durant tiene agua en Cheyenne.
No nos la entregará.
Se lo pediré con educación.
Has visto fotos de barcos alineados en los muelles
arriba y abajo del río Támesis, ¿cierto, Nathan?
Imagina. Un tren tras otro
esperando en los ramales.
Al norte, sur, este y oeste.
Llenando Cheyenne de trenes
como los barcos llenan el puerto de Londres.
¿Así es como te imaginas que será esta ciudad?
Imaginar, planificar, construir.
Es lo que hacemos los forjadores de imperios.
Construimos un imperio de la nada.
Y eso es justo lo que tienes aquí. Nada.
En el medio de la nada.
Mi control mayoritario en Credit Mobilier lo logrará.
¿Despilfarrarás lo único de valor que tienes en este patético apeadero?
No, se acabó, Thomas.
Hemos perdido.
El gobierno envió un mensaje. Auditan mis cuentas.
Debo volver a Boston la semana que viene
y las arcas deben estar llenas para entonces
o si no veré el mundo desde prisión.
Todo lo que tengo está invertido aquí. Ni si quiera podría...
Excepto tu participación mayoritaria en Credit Mobilier.
¡Nathan!
¡Espera, Nathan!
Traje a la junta de la Union Pacific hasta aquí.
Traje al próximo presidente de los Estados Unidos hasta aquí
para tu genial jugada, Thomas, y fallaste.
¡Te hice rico!
Y me cuesta todo.
Tú y tus promesas no son más que aire caliente,
como esta agobiante habitación que predigo que será tu mausoleo.
Eso es cómico viniendo de un imbécil vanidoso como tú.
¿Dónde están los certificados?
- No. -¡Vas a firmarlos hoy!
¡No lo haré!
Entonces me ocuparé de que vuelvas a la cárcel
y no a la de Hudson,
sino a alguna de mi estado
donde, de vez en cuando, te llegue un viejo periódico
y puedas leer sobre Collis Huntington, y la gloria que pudo...
no, que debería haber sido tuya cuando termine el ferrocarril.
No me presiones, Nathan.
Amenazas vanas, Tom.
Valen tanto como tu pueblo de fantasía.
- No. - Vas a firmar...
¿Sr. Durant?
Dios mío.
¿Qué has hecho?
¿Qué he hecho?
CASA PALMER
¿Durant?
Cullen Bohannon. Vengo por negocios.
¿Durant?
¡Bohannon! ¿Qué quiere?
- Negocios. - Baje.
Vengo por agua.
La que pueda venderme.
Construí esta ciudad en medio de tres arroyos.
Esos arroyos son arena ahora.
Más de la mitad el precio de mercado, en efectivo.
-¿Qué le pasó? - Este ferrocarril nunca será hecho.
Déjeme en paz.
Me robaré el agua, si es necesario.
¡Inténtelo!
Abriré los tanques y correrá por la calle
antes de que dispare una vez.
Sí.
Sí, haría eso, ¿verdad?
Por supuesto que lo haría.
Miserable.
Sean.
Hola, Michael.
Michael, ¿no?
¿Qué tan malo es esta vez?
Mucho.
- Eva, ¿te sientes mal? - No.
Mantente alejada de aquí como puedas.
Este lugar ha acabado conmigo, Eva.
No puedo beber whisky... ni agua.
La providencia me pide que tome un tren a casa.
Quiero ir a Nueva York con usted.
Cual sea la razón...
es lo mejor.
La niña no sobreviviría aquí.
¿Qué opina el Sr. Ferguson?
- Nos vemos a bordo del último tren. - Eva...
Gracias.
Alto.
¿A dónde rayos se van, Dutch?
Nos prometió agua para el almuerzo. Nunca llegó.
Hay muertos por docenas y no seremos los próximos.
¿Es deserción, entonces?
Nos vamos al fuerte mormón.
Tienen agua, comida y mujeres casaderas.
- A dos días. -¿Quién dice?
Sus jinetes vinieron ayer.
Los caballos y carretas son de la compañía. Bájense ya.
Sr. Bohannon, no llegaremos al fuerte caminando con este calor.
Van a la trinchera de nuevo o se van.
Ustedes escogen.
No estoy preguntando, Dutch.
Prefiero morir intentándolo que quedarme aquí.
Demonios.
-¿Quiénes son esos mormones? - Ya los he echado un par de veces.
No se quedará nadie sin tener agua.
¿Conseguiste algo de Durant?
Estamos solos. Mira esto.
Según los topógrafos...
debería haber un arroyo aquí.
Eso está a 16 km.
Y parece una gota de tinta.
Debe ser un arroyo.
Desear que lo sea no lo convertirá.
¿Y cómo traerás el agua hasta aquí?
Con un molino de viento hecho por partes y en un vagón.
Busca a todos los carpinteros y fresadores. Hazlo rápido.
¿A dónde vas?
A ver si es una pozo de agua o una gota de tinta.
No te ves bien. ¿Bebiste del agua contaminada?
Quizá. Pero esta es buena.
Nunca encontrarás agua si te da cólera.
Si no vuelvo en dos días, recoge todo y dile a Durant que tenía razón.
Muy bien.
Toma.
¿Hueles algo?
Harán dos o tres años que no sentía un calor tan fuerte.
Se siente como en Alabama.
No hace calor para quejarte, negro.
No me oirás quejarme. Nací para esto.
Florecí en esto.
Vivo por ello, ¿me oyes?
He sentido cada tipo de calor que existe.
Calor seco, calor húmedo...
ventoso, calmado.
- Demonios, hasta calor frío. -¿Qué diablos es el calor frío?
Lo sabrás cuando lo sientas.
Sí.
Sí, lo he sentido desde que nació la bebé.
¿No lo sabías? Eso siempre pasa. Los bebés cambian las cosas.
Cásate...
y todo se arreglará. Tendrás calor caliente.
Mira, asiéntate, bautiza a la bebé, ponle un nombre,
y todo estará bien.
Ojalá tengas razón.
¿Cómo la bebé no tiene nombre?
Cada vez que le pongo nombre a algo, alguien me lo arrebata.
Vamos, viejo.
Te sientes mal por toda esta enfermedad.
Nada va a pasarte a ti, ni a mí,
ni a Eva, ni a la bebé.
Sí.
¿Sabes qué?
Cólera sería un buen nombre si no significara lo que significa.
Estás loco.
Siempre he querido llamarla Rose.
¿Rose?
Es bonito.
Rose.
- Hola. - Hola.
Qué calor.
Psalms y yo construimos un molino de viento.
-¿Sí? -¿Sabes algo? Va a funcionar.
Sí. El viento hará girar las aspas...
el pozo bombeará el agua y el agua brotará.
Llegó esta brisa mientras lo probábamos.
Suena como mi hermana saltando la cuerda
en nuestro patio.
¿Sabes cómo?
¿Cómo es ese sonido?
Tú lo sabes.
Dímelo.
¿Qué?
Te quiero mucho.
Yo también.
¿Me quieres sin importarte cómo soy?
Te quiero seas como seas.
¿Sin importar qué?
Sin importar qué.
Tómale de los pies.
¿Vas a ayudarme o no?
¿Estás inmiscuido?
Entré en la habitación y ya había ocurrido.
- Durant me entregó el arma. -¿Y tú la tomaste?
¡Mi jefe me la entregó!
Durant me contrató para ayudarlo, y eso es lo que estoy haciendo.
¡Te está culpando de esto!
¿A quién crees que le creerán?
¿A él o a ti?
¿Crees que vendrá la ley?
Es un senador de los Estados Unidos.
De Massachusetts.
¡Donde está Boston!
¿Lo has pensado?
- Ayúdame. Me ayudarás. -¡Me cansé de esto!
¡Me cansé de arreglar tus líos!
No arreglaré los de nadie más.
Mick, por favor, no me abandones ahora.
Tengo entendido que necesita un buen mago.
Alguien que haga que todos sus problemas...
desaparezcan.
Sé cómo se siente ahora mismo.
Acaba de matar a un hombre.
Y no sabe qué hacer.
Sus piernas casi le sostienen.
No puede comer.
No puede dormir y...
el whisky...
el whisky parece no producir efecto alguno.
Desaparece, Sean. Ve arriba.
Ordena la habitación del Sr. Durant.
Ahora, no va a huir.
No llamará la atención de nadie.
Hará exactamente lo que diga, ¿me escucha?
¿Que sí te escucho?
Pero tú eres...
eres un cantinero, un proxeneta...
Tú diriges un burdel, por amor de Dios.
¿Por qué debería escucharte?
Él era...
él era mi amigo.
Por ahora, ese es mi trabajo.
Y será uno difícil.
Pero todo va a ir bien.
Claro, es América.
Quizá no es el primero en dispararle a un senador del país.
No importa. La magia...
Eso le salvará esta vez.
Está bien.
Está bien.
¿Ves?
¿De dónde sacaste esto?
Hay otro más para el fuego.
Toma sus piernas.
Gracias.
Mickey.
No quiero...
volver a verte en mi vida, Sean.
Nunca.
-¿Joseph Dutson? - Obispo Dutson. Por favor.
Perdóneme, obispo. Lo esperábamos hace semanas.
Los ancianos nos enviaron para volver seguros al campamento.
Infieles.
Atacaron a mi familia.
Se llevaron a mi esposa.
A mi hijo.
Había... demasiada sangre.
Intenté salvarlos, pero...
Mi hijo...
tenía solo ocho años.
Qué horrible.
Vayamos al campamento, ¿sí?
- Mira. -¡La encontré!
Suéltalo. Córtalo.
No está girando.
Bien. Allá vamos.
-¡Ahí va! - Sí.
Está bombeando.
Está bombeando.
- Vamos. - Así es.
Vamos.
Sí.
Está bombeando. Vamos, vamos.
Vamos.
Entra directamente.
Sí, señor.
Vamos. Vamos.
Vamos.
Aún está bastante sucia.
Aquí viene.
- Aún no. - Lodo.
- Sí. Ahí viene. - Sí.
Agua fresca. Vamos, agua fresca.
Agua fresca, agua fresca.
Vamos. Agua fresca.
Gracias, Señor.
¡Sí!
¡Quítense de ahí! ¡Atrás, atrás!
- Llévale esto. - Sí.
Un poco de agua fresca para usted, Sr. Bohannon.
¡Llenen los tanques!
¡Llénenlos!
¿Qué diablos se supone que haremos con un niño en un lugar así?
Esperaba que lo supiera.
¿Estás bien?
Estás bien.
¿Son tus cosas?
Sí.
También fui de pocas palabras.
De acuerdo.
¿Sabes cómo les llamamos?
La Biblia del Ferrocarril.
¿Te gustan?
Sí.
Dicen que la suerte es el único Dios aquí.
Creo que tú fuiste mi suerte hoy.
¿Qué, quieres jugar?
Soy muy bueno en esto.
¿Estás seguro de esto?
Eres rudo.
Bien, al mejor de tres.
Eres brutal.
Te va a gustar la ciudad.
Sr. Toole, cuídela mucho.
¿Me escucha?
¿Tú no vienes?
Eva...
Adiós.
Ni siquiera sé su nombre.
Rose.
Se llama Rose.
¡Todos a bordo!
Eastbound.
Primera parada, Omaha.
Todos los destinos al este. Todos a bordo.
Subtítulos: César Milano
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