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[música]
[música]
[música]
[música]
[música]
[música]
[música]
pod
[música]
Gloria.
[música]
[música]
¿Está [música]
[música]
listo el Tribunal Mayor para dictar
sentencia?
Estamos listos.
¿Cuál es vuestro fallo?
Este tribunal os condena a morir en el
potro duquesa de Alfaro como culpable de
traición a su majestad el rey de España,
a quien Dios guarde muchos años.
[música]
[música]
[música]
Soy un hombre con suerte, Luisa. Su
excelencia nos invitó a visitarlo, pero
no imaginaba que estuvieras aquí. Creo
que el birrey trama algo. Lo veo muy
contento.
Él sabe que eres la hija del marqués de
Olivares y que tu madre fue su esposa.
Y que hay de malo en que a mi madre se
le reconozca el título de Marquesa de
Olivar.
Que tal vez eso no se pare. No olvides
que yo soy solamente un soldado.
Para mí lo eres todo, Carlos.
No te cambiaría ni por un duque.
La juventud es el tesoro más preciado
del mundo. Ahí tenéis un ejemplo.
Jóvenes y enamorados, ¿qué más le pueden
pedir a la vida, excelencia?
Yo lo único que quiero es la felicidad
de mi Luisa
y estoy segura que vuestro hijo podrá
dársela.
Carlos es un buen muchacho, pero yo creo
que son demasiado jóvenes los dos.
Mientras los jóvenes sueñan con el amor,
nosotros trataremos de asuntos más
importantes.
¿Acaso hay algo más importante que el
amor, excelencia?
Bueno, pero como rey de la Nueva España,
a mí me interesa mucho más el bienestar
del pueblo.
Veo que seguís preocupado con lo de la
conjura, excelencia.
Pero muerto el conde de Pineda y
condenada la duquesa de Alfaro, el
peligro ya no existe. Estáis en un
error, caballero. Ellos eran las cabezas
de la conjura, pero seguramente hay
muchos más.
Será cuestión de averiguar sus nombres y
acabar con todos.
Dadle gracias a Dios que tenéis a
vuestro servicio hombres como el
caballero de Araujo.
Si su excelencia me lo permite, asistiré
esta tarde a la ejecución de la duquesa
de Alfaro. Tal vez al verse el potro se
decida darnos el nombre de sus
cómplices.
No es mala idea, capitán. Siempre he
sido enemigo de los tormentos que aplica
la Santa Inquisición, pero en este caso
quizás no se evite más dolores de
cabeza.
¿Puedo
[música]
saber qué busca por aquí su señoría?
a celda donde se encuentra la duquesa de
Alfaro. Vengo a oírla en confesión.
Por aquí, padre. Sígano.
[música]
Cuando termine, me golpea fuerte en la
puerta para abrirle.
Está bien, hijo. Yo te llamaré.
[música]
Triste lugar para una persona
acostumbrada a todas las comodidades.
Odio la coniseración
y no pienso confesarme.
Retírese.
Nadie debe rechazar la ayuda de un
amigo. El viraino,
¿cómo pudiste llegar hasta aquí?
Supe la Vera Cruz que la conjura contra
el birrey había fracasado por culpa del
capitán Oordaz y he venido a tratar de
ayudarte.
Primero la traición de Hordaz,
luego la intromisión de un joven llamado
Carlos de Arago.
Ellos fueron los culpables.
Malditos.
Te advertí que tu plan era demasiado
ambicioso y no quisiste hacerme caso.
No vale la pena lamentarse.
Intenté apoderarme de la Nueva España
y fracasé.
¿Queda alguna esperanza de salvarme?
Ninguna. Todos tus servidores huyeron
por temor a la Santa Inquisición. Solo
José, tu mayordomo, sigue oculto en mi
casa.
¿Y cuándo será la ejecución?
Dentro de unos minutos. Yo suplanté al
fraile de que venía a confesarte. Tuve
que matarlo.
No tengo miedo a la muerte, Macrino.
Lo que me aterra es que me destroen mi
cuerpo.
Solo hay un camino, Elvira, y yo puedo
ayudarte.
No importa lo que sea, Macrino,
tú has sido mi único amigo.
Siempre quise ser algo más que amigo,
pero tú nunca me tomaste en cuenta.
¿Para qué recordarlo ahora?
Dame el veneno.
No sentirás ningún dolor
y no les daré el gusto de destrozarme el
cuerpo.
[música]
[música]
[música]
[música]
Padre nuestro
ave María
por las ánimas del purgatorio.
[campana]
[música]
Brindemos por su majestad el rey,
a quien Dios conserve por muchos años.
Por su majestad, su majestad
y por el caballero de Araujo que parte
en una misión especial.
Es una verdadera sorpresa, padre. ¿Y se
puede saber cuándo es el viaje?
En cuanto su excelencia lo disponga,
estoy esperando órdenes.
Mañana mismo sale para la Villa Rica de
la Veracruz. Ya tengo listas las cartas
para el gobernador.
Porque la ausencia del caballero sea
breve.
El clima de la Nueva España es
delicioso. Salgamos al jardín.
[música]
[música]
[música]
[música]
Os traigo malas noticias, excelencia.
¿Qué ha sucedido, capitán?
Cuando llegamos a la celda de la duquesa
de Alfaro
estaba muerta.
¿Estáis seguro? ¿Cómo es posible que eso
haya ocurrido?
Lo ignoro, excelencia. Tal vez un veneno
el que lo ocasionó la muerte.
Eso quiere decir que no sabemos quiénes
eran sus cómplices. La tarea que os
espere es doblemente difícil, caballero.
Nunca esperé que la duquesa de Alfaro
nos dijera nada. Excelencia.
Era una mujer peligrosa, padre,
y muy hermosa,
solo que tenía una belleza
diabólica.
El caballero de Arajo sale mañana hacia
la Veracruz.
¿Queréis que le acompañe?
No. El capitán de Hordaz despertaría
sospechas. Mejor que parta solo. Nadie
sabe que está a mi servicio. Mientras
dura la ausencia de tu padre, el capitán
de Hordaz será tu compañero, Carlos.
Será como lo ordene, su excelencia.
Me olvidé preguntaros qué hacemos con el
cuerpo de la duquesa. Los inquisidores
quieren exhibirlo en la Plaza Mayor y un
fraide caritativo piensa darle cristiana
sepultura.
No veo la razón para exhibir esa infeliz
mujer que ha muerta. Excelencia,
la señora está en lo justo.
No hay por qué exhibirla.
Muy bien, excelencia. Buenas noches,
[música]
Pobre duquesa, jamás pensó morir tan
joven. Cállate y déjame solo. Oh.
[música]
Así no eres capaz de rechazarme,
pero tampoco es posible que me quieras.
[música]
[música]
[música]
[música]
[música]
[música]
[música]
[música]
Tranquilízate, Elvira. Has muerto para
todos, pero estás viva.
Nos iremos a vivir lejos, donde nadie
sepa quiénes somos.
Estás loco, McN.
Si lograste burlar a los inquisidores,
no tengo por qué huir.
Es que tú ya no existes, Elvira, y todos
los bienes de la duquesa de Alfaro están
ahora en poder del virrey. Recuérdalo.
Pero yo puedo recobrarlos.
Con tu ayuda volveré a ser poderosa.
Entiéndeme. Todos tus hombres han huído
a excepción de José. Nada podemos hacer
solos.
Te equivocas, Macrino.
Conozco a los hombres.
Y sé cómo ganarme nuevamente la gracia
del virrey,
pero antes acabaré con mis enemigos.
Pensé que al revivirte olvidarías tus
sueños de grandeza.
Tú y yo juntos podemos llegar muy lejos,
Macrina.
O es que ya no me quieres.
Más que a mi propia vida. ¿Por qué
tienes que dudarlo?
Entonces, ayúdame.
Podemos ser felices cuando llegue a ser
alguien.
Mi voluntad es la tuya. Haré lo que tú
quieras.
Desde hoy seré Lucía de Alfaro,
hermana de la difunta duquesa de Alfaro.
En la celda me dijiste que mi mayordomo
estaba escondido aquí en tu casa. Quiero
verlo. Necesito darle algunas órdenes.
José, ven acá.
Acércate, José.
No tengas miedo.
Perdón, señora.
Esta tarde supe que habíais muerto y y
hace unos minutos
la duquesa ha revivido, pero este es un
secreto que debe quedar entre nosotros.
Soy como un alma en pena, ¿comprendes?
Y ahora escúchame bien. Necesito que
busques seis hombres dispuestos a hacer
lo que se les ordene. ¿Entendiste?
Sí, señora.
Vete y avísame cuando los tengas
y que no sepan quién los contrata.
¿Puedo
saber qué es lo que piensas hacer?
Vengarme de mis enemigos.
Carlos de Araujo y el capitán Oordaz
deben morir.
A vuestra salud, capitán, por el gusto
de habernos conocido.
Me salvaste la vida en una ocasión.
Nunca lo olvidaré. Salud. Salud.
¿Acaso
no fue tu padre quien os invitó a beber?
Qué bien se ve que no lo conocéis
todavía.
Hey, caballero,
ten calma, rapaz. Solo me estoy
despidiendo.
Os están aguardando, caballero.
Te juro que llevaré tu imagen grabada en
mi corazón.
Cuídate de engañarme con otro.
¿Qué esperanzas?
Soñaré contigo siempre hasta que vuelva.
Porque vuestras gestiones en la Veracruz
tengan éxito, caballero.
Gracias, capitán.
Sé que os une a mi hijo una amistad
inquebrantable y quisiera suplicaros un
favor.
Os ayudaré gustoso, caballero de Araujo.
Es la primera vez que nos separamos y no
sé cuánto tarde en volver. Puedes irte
tranquilo, padre. Recuerda que ya no soy
un niño.
Ah, para ciertas cosas sigue siéndolo.
Carlos
os ayudaré gustoso en lo que sea
necesario, caballero.
Bien. Durante mi ausencia me pidió el
virrey que Carlos permanezca a su
servicio.
Esa es una gran noticia, padre.
Mi enhorabuena, Carlos.
Ahí es donde empieza vuestra ayuda,
capitán. Alguien tiene que orientarlo en
su trabajo.
Os garantizo que el muchacho hará
carrera.
Yo me encargaré de guiarlo. Siempre
esperé que algún día entraré al servicio
del birrey.
Os prometo que cumpliré fielmente
desde esta noche quedas al servicio de
su excelencia el virrey de la Nueva
España y de su majestad el rey, a
quienes defenderás con tu propia vida si
es necesario.
Así lo haré, padre.
Nuestro buen amigo, el capitán Orda será
tu guía y consejero.
Lo juro.
Capitán,
salud. Salud.
[música]
¿Os
gusta con azúcar, excelencia?
Gracias, lo prefiero solo.
Tú, Luisa, igual que tú, mamá.
Agradezco mucho vuestra compañía,
señora. Quiero contaros algo muy
importante.
Noos habéis colmado de atenciones
inmerecidas, excelencia,
por nuestro amigo el caballero de Arajo.
Supe lo que os sucedió en Toledo hace
muchos años.
Todo eso ya está olvidado, señor.
No, conocer de una mala acción y no
tratar de corregirla es tanto como
participar en ella. Ayer envié una carta
a su majestad contándole vuestra
historia y suplicándole que se haga
justicia.
Para mí no deseo nada. Silencia,
pero ella es la única heredera del
marqués de Olivares y no tenéis derecho
a sacrificarla.
[música]
Buenas tardes, capitán.
Buenas tardes.
Creí que no vendríais.
Acompañamos a mi padre hasta Teothuacán.
Vamos a informar a Luis Rey. [música]
El caballero de Araujo viaja hacia la
Veracruz. Excelencia.
Muy buenas tardes, señora.
Bien, por hoy han terminado vuestras
obligaciones. Podéis retiraros a
descansar.
Si su excelencia da su permiso, le
serviré un poco de café.
Por mi parte, encantado, señora. Muchas
gracias. Acepto.
Yo serviré el de Carlos.
Eres genial, Macrino.
Nadie podrá reconocerme ahora. Y te ves
preciosa. Si tu ropa fue lo único que
pudimos rescatar.
Muy pronto seré rica de nuevo
y recompensaré todos tus sacrificios.
Solo te pido un poco de cariño.
Entiéndelo.
Paciencia.
Primero tengo que vengarme de ellos.
Parece que la visita al virrey os dejó
preocupado, Carlos. Así es, capitán. Su
excelencia cree que nada más tiene
enemigos en la Veracruz, pero algo me
dice que el peligro está aquí. Es mejor
que te olvides de eso [música] y pienses
solamente Luisa.
Bien, Carlos, te veré mañana a las 10.
Tienes razón. Trataré de soñar con ella.
Buenas noches.
Ahí viene. Vamos.
Las calles son para transitar,
caballeros,
no para estorbar el paso.
¿Por qué no intentas pasarnos? ¿Tienes
miedo?
Tanto que estoy temblando. ¿No me ves?
No queremos matarte. Es inútil que
oponga resistencia. Es mejor que
entregues tu espada.
¿Por qué no vienes por ella?
es de acero toledano y sabe responderle
a los cobardes.
[música]
[música]
[música]
[música]
¿Qué te hizo regresar en mi ayuda,
capitán? Las órdenes de su excelencia y
la promesa que le hice a tu padre de
velar por ti.
Bendito sean el virrey y mi padre. Me
salvaste la vida.
Me la pagarás con un vaso de vino en la
posada.
Nos tomaremos un barril entero.
Por favor, Lucía, cálmate.
Déjame castigarlo. No sirve para nada.
Él no tiene la culpa de haber fracasado.
Compréndelo.
¿Y quién ser responsable? Dímelo.
La culpa es solo tuya. Le ordenaste que
trajera vivo al caballero de Araujo.
Y entre los seis no pudieron traérmelo.
Son unos imbéciles.
Tengo entendido que Carlos de Araujo es
gran espadachín. Además, alguien le
ayudó anoche.
Eso no los justifica.
Seis contra dos y salieron derrotados.
No abuses de la violencia cuando puedes
usar la inteligencia, Lucía.
Tengo que ver a Carlos de Araujo
arrastrándose a mis pies, implorando
misericordia.
Yo puedo proporcionarte un medio más
seguro de vengar.
Tienes que hacerlo.
No descansaré hasta no ver cumplidos mis
deseos.
Siendo que todo lo habéis hecho por mí,
su excelencia, pero tengo miedo de
perder a Carl.
¿Quieres decir que si su majestad te
reconoce como la única heredera del
marqués de Olivares, Carlos no se casará
contigo?
Su excelencia conoce a los de Araujo
tanto o más que nosotras. ¿Por qué te
mortificas?
Porque conozco a Carlos y sé que se
alejará de mí.
Estoy en deuda con ese joven. Descubrió
la conspiración que había fraguado la
duquesa de Alfaro para darme muerte y
quiero pagarla en alguna forma.
Carlos es un muchacho inteligente y
heredó todas las cualidades de su padre.
El muchacho está ya al servicio de su
majestad y puede hacer una brillante
carrera.
Tal vez logre ganarse un título y eso lo
acercará más a ti.
Dios te oiga, madre.
[música]
Tienes que ser muy sincera.
Descuida.
Vas a verlos llorar.
Excelencia, si hemos solicitado esta
audiencia es con el objeto de pediros
justicia.
Es parte de mis obligaciones, caballero.
Es asombroso el parecido de esta dama
con alguien que conocí.
No os extrañe, excelencia. Doña Lucía es
hermana de la difunta duquesa de Alfaro.
Su parecido es sorprendente.
Increíble. Solo que ella era morena.
Creo que usted es más bonito. Teníamos
algo diferente,
por eso vivimos separadas.
Esta es la razón que nos trajo hasta su
excelencia.
¿En qué puedo serviros?
Sé que mi hermana conspiraba en contra
de su majestad y que fue condenada a
morir en las mazmorras de la Santa
Inquisición,
pero ella prefirió envenenarse.
Desgraciadamente así fue. Los
inquisidores la encontraron muerta.
Quizás involuntariamente
su excelencia cometió una injusticia.
Me gustaría saber cuál fue, caballero.
Sé que mi hermana era culpable,
pero yo no debo pagar por sus errores.
Como humano puedo equivocarme, pero no
sé en qué pude haberos perjudicado.
Todos los bienes de la duquesa de Alfaro
fueron incautados por órdenes de la
Santa Inquisición. La mitad de ellos,
por lo menos, pertenecen a esta infeliz
mujer, cuyo único delito es haber sido
su hermana. Estoy segura que su
excelencia sabrá comprenderos.
Desde luego, nunca supe siquiera que
existierais.
Su excelencia es incapaz de haceros
daño.
Ahí viene Carlos.
Son ellos
malditos.
Contrólate.
No se trata de ninguna aparición,
caballera. Esta dama es hermana de la
duquesa de Alfaro y viene a reclamar sus
bienes.
Es mucho el parecido entre las dos.
Yo diría que vuestra hermana tenía una
belleza diabólica.
La vuestra es angelical.
Agradezco la galantería.
Con permiso, excelencia.
¿Tenéis alguna buena nueva, capitán?
Ninguna excelencia. Tal parece que a
todos los conjurados se los ha tragado
la tierra.
Quizás el caballero de Araujo logre
averiguar algo en la Veracruz.
Ojalá. Estoy seguro que la conspiración
tenía muchos adeptos.
Quizás yo pueda haceros útil en algo.
Os quedaría eternamente agradecido.
En alguna ocasión oí a mi hermana
mencionar el lugar donde se reunían.
Me parece que era Teotihuacán.
Teotihuacán.
Ya tenéis por donde empezar, capitán.
Podéis iros tranquila. Yo me encargaré
de vuestra petición.
Siempre tuve confianza en la bondad de
su excelencia.
Gracias, monseñor. Yo sabía que haríais
justicia. Dentro de algunos días habrá
corregido el error, caballero.
Extraña criatura vive Dios.
En verdad que es hermosa.
¿Por qué revelaste lo de Totihuacán?
para ganarme la confianza del virrey. Ya
oíste,
será bueno avisarles.
¿Estás loco? Ahí solo se reúnen unos
cuantos,
pero los matarán.
¿Y eso qué importa?
Y el birrey considera que harás una
carrera a su servicio.
A mi padre siempre lo ha tratado como un
amigo y me gusta su forma de mandar.
Ah, estoy feliz. Con el tiempo podrás
llegar a tener un título.
¿Un título de qué?
¿De conde o de Marqués? Solo Dios dirá,
Carlos, esta misma noche iremos a
Teotihuacán.
Así que fue la hermana de la duquesa
quien les dijo del escondite.
Ajá.
Es una mujer encantadora, ¿no te parece?
Lo que me parece es que te has enamorado
como un tonto. [risas]
Entonces ya somos dos los tontos.
Es mejor que dejemos aquí los caballos.
A pias será más fácil seguir.
Alto. ¿Quién va?
Oro y guarda. Ja.
[música]
No veo para qué [ __ ] seguimos. Aquí
deberíamos largarnos cada quien por su
lado.
Ya te dije que tenemos que esperar
órdenes.
¿Pero de quién?
Eso no les importa. Se les paga para
servir, no para que hagan preguntas.
Hace varios días que no hay paga. Yo no
trabajo por nada.
Lo que se les ofreció se les pagará,
pero tienen que esperar.
Ese era el servidor de la duquesa de
Alfaro. Pero muerta a ella, ¿quién es
ahora el jefe?
Eso es lo que tenemos que averiguar.
¿Quién anda?
Oh.
[música]
[música]
¿Qué haces aquí? ¡Lárgate! Tu guardia
termina hasta la medianoche.
Dense presos en nombre del birrey de la
Nueva España.
Ese es Carlo de Araujo.
Pero él solo no puede apresarnos.
No es uno. Somos dos y están cubiertos.
Colóquense todos de cara a la pared.
Vamos.
[música]
[música]
[música]
[música]
No me mate, no me mate. Todos ustedes
conspiran contra el birrey. ¿Vas a
decirme quién es tu jefe?
No lo sé, lo juro.
Pero sí sabes de dónde vienes. Dínoslo.
Salimos de la Veracruz hace 8 días y en
Cholula nos ordenaron que esperáramos
aquí.
¿Quién les dio la orden en Cholula?
Contesta
el patrón de la posada.
¿Qué fue lo que les dijo?
Que siguiéramos hasta Teothuacán y que
aquí nos pagarían.
Vamos a Cholula. Camina.
[música]
[música]
[música]
Creí que habías terminado.
Ya es más de medianoche.
Preparar algo que produzca la locura
repentina no es una cosa fácil. ¿Te
fijaste cómo veía esa damita a Carlos de
Araujo?
Se lo comía con los ojos.
Yo solamente vi cómo te miraba el
capitán Hortas.
Voy a hacer que se maten ellos mismos.
Esa será mi venganza.
¿Por qué tratas de ocultar tus
sentimientos?
Amas a Carlos de Araujo y crees que lo
odias con toda tu alma.
Te he dicho que lo odio.
Carlos es un obstáculo para tus planes.
¿Por qué no lo eliminas? Con unas gotas
de esto puedo hacerlo.
Quiero ver a Carlos arrodillado a mis
pies y sin más voluntad que la mía.
¿Quién
llama?
Ábreme, Macrino.
Fue Carlos de Araujo
y el capitán de Hordaz
nos sorprendieron
en Teotibacar.
Los mataron a todos.
No,
uno se salvó
y les dijo lo hecho Lula.
¿Te das cuenta de lo que has causado por
informarles del lugar donde se reunían
tus hombres?
Nunca pensé que esto sucedería.
Creí que los matarían a todos.
Fue usted.
Usted.
¿Qué más saben las gentes del virrey?
¿Qué más saben?
En tres días
llegarán
otros
a Cholula.
[música]
José era uno de tus más fieles
servidores
y tú misma lo mandaste a la muerte.
Él sabía que yo era la duquesa de
Alfaro.
Tenía que morir.
[música]
En ese caso, yo también te estorbo.
Quizá quieras matarme.
José no hubiera podido guardar mi
secreto.
Tú sí,
porque me quieres.
Pero, ¿hasta dónde vamos a llegar?
Olvídate de esa conspiración y
confórmate con vivir como cualquier
mujer.
Yo no soy una mujer como las otras.
Seré la reina de la Nueva España.
Debo estar loco para seguir haciéndote
caso.
Ahora, ¿qué haremos?
Viajaremos hasta donde se encuentran
Carlos de Araujo y el capitán Hordaz.
[música]
Si me uní a ustedes es porque ya me
cansé de ser pobre. Con nosotros harás
fortuna. Yo te vi manejar la espada en
Veracruz.
Pero, ¿quién diablos es el que nos
contrata? Porque hasta ahora solo he
visto los 100 escudos que me diste de
adelanto.
Esta noche hablaremos con el jefe en
Cholula.
Así es mejor. Me gusta saber para quién
trabajo.
[música]
Dos días sin ver a la dama de tus
pensamientos te han de parecer una
eternidad, pero tendrás que
acostumbrarte.
Tienes razón. Extraño mucho a Luisa,
pero más extraño a mi padre. Ojalá que
el caballero de Araujo logre saber algo
a la Veracruz.
Mira quién llega.
Cuando menos tienes razón ya para estar
contento.
Bienvenidos a este humilde posado.
Queremos una buena cena y dos
habitaciones.
Qué pequeño es el mundo, caballeros.
Y qué afortunado el mortal que tiene la
dicha de contemplaros nuevamente.
Oh, siento interrumpir vuestra cena.
Será un placer hacerlo en vuestra
compañía.
Acércate, Macrino. Cenaremos con estos
caballeros.
Buenas noches, caballeros.
Buenas noches.
Un vaso de vino. Quitará el cansancio
del viaje.
Es un placer encontrar gente conocida.
Nos dirigimos a la Villa Rica de la
Veracruz en viaje de negocios.
Su excelencia prometió devolverme los
bienes que me corresponden y parte de
esas propiedades están en la Veracruz.
El birrey es una excelente persona, no
podría negarse a vuestra petición.
Brindemos por su excelencia el virrey de
la Nueva España
y porque pronto sepamos quiénes son los
jefes de la conspiración que hay en su
contra.
A ver si sirves esa cena, posadero. No
sabes atender a una dama.
No me dijiste que veríamos al jefe en
Cholula esta noche. ¿Qué pasó?
No te impacientes. A medianoche
estaremos con él.
Iremos todos,
¿no? Solo cuatro de nosotros.
Creo que para estar al servicio del
virrey es necesario tener mucho valor,
¿no es verdad, caballeros?
Bueno, hay muchos riesgos en nuestra
profesión,
pero también hay satisfacciones.
Es lógico. La vida tiene sus pros y sus
contras. Vuestra conversación es muy
interesante, pero no para una mujer.
Tiene razón, doña Lucía.
Olvidémonos de los conspiradores y
hablemos de algo que agrade
Así hablo un caballero.
Brindemos por el amor que es el
complemento de la vida.
Mi padre tiene un concepto muy especial
del amor. Considera que el hombre cuando
es joven no debe enamorarse.
Es que vuestro padre es un imbécil.
[música]
Somos muy amigos, Hordaz,
pero no voy a permitirte que hables así
de mi padre.
Tú y tu padre son unos canayas. Por su
culpa, el virrey me retuvo aquí.
Estás borracho. No sabes lo que dices.
Lo que yo digo, mi espada lo sostiene.
Levántate.
[música]
Es mejor que te vayas a dormir.
[música]
[música]
¿Qué diablos te ha pasado? Escúchame. Ya
me cansé de ser tu niñera.
Defiéndete.
[música]
Tú y yo somos amigos. No quiero matarte.
Pero yo sí, cobarde.
[música]
[música]
[música]
Ah.
[música]
Ya tenemos un enemigo menos.
Abero, busca un médico rápido.
¿Estás seguro que esta es la Iglesia del
Cristo? Sí, es el Cristo del Cerrito.
[música]
[música]
Perdone, padre.
Nos informaron que se encuentra aquí un
servidor del birrey que está muy mal
herido. Se llama Carlos de Arauco. No
está muerto, ¿verdad?
Aún no.
Seguid.
Ya es hora. Vamos.
[música]
[música]
[campana]
[música]
Puedes pasar, Macrino.
Ya llegaron. También di tus órdenes al
tuerto.
¿Estará todo listo?
Tal como lo pediste.
Di al posadero que entregue esto a
Carlos de Araujo dentro de media hora.
¿Estarás lista en ese tiempo?
Saldremos en 15 minutos. Espérame
afuera.
Ya estamos por llegar. Pónganse esto.
¿Por qué diablos tenemos que cubrirnos
la cara?
Eso no nos importa. Son órdenes del
jefe.
Estamos listos. Bueno, vamos.
Me satisface mucho haberte recuperado.
Antenoche creí que te morías.
Tuvo mucha suerte. En 8 días podrá
levantarse.
Gracias,
gracias, doctor. Si vuelve a tener
fiebre, lo llamaré.
¿Lo
oíste? En ocho días estarás bien.
Aún no puedo recordar cómo me hiieron.
¿Quieres decírmelo?
En verdad no recuerdas lo que sucedió.
Te juro por mi honor que no recuerdo
nada.
Me parece que
estábamos cenando con doña Lucía.
Pero después,
no sé,
no sé,
hay algo extraño en todo esto.
De repente actuaste como un loco.
Como un loco.
insultaste a mi padre y trataste de
matarme.
A ti.
Tuve que defenderme, ¿entiendes?
Debo haber perdido la razón.
Adelante.
Un desconocido me entregó esto para
usted, caballero.
Está bien.
Escucha esto. Sé que a usted le interesa
conocer al jefe de la conspiración
fraguada contra el virrey de la Nueva
España. Vaya a medianoche a la Iglesia
del Cristo y sus deseos serán
satisfechos.
¿Qué te parece?
Puede ser una celada. Tú sabes que ese
posadero es un traidor.
Tal vez sea una celada, pero tengo que
asistir a la cita.
Sería una locura. Tú solo no puedes
hacer nada.
Tengo que intentarlo. Deséame suerte.
Avisa su excelencia y espera que manden
soldados. Escúchame, Carlos. Carlos.
Carlos.
[música]
Aquí estoy, caballero.
Doña Lucía,
¿qué objeto tiene ese disfraz? Doña
Lucía no existe. Carlos,
¿ya te olvidaste de la duquesa de
Alfaro?
¿Acaso tenéis pacto con el [ __ ]
señora?
La duquesa de Alfaro está muerta.
Mírame bien.
Solo hay una duquesa de Alfaro
y está viva.
El capitán Ordas vio vuestro cadáver.
Yo pude volver del más allá para
vengarme.
¿De quién?
De ti y del capitán Hordaz.
Yo puse en su vino la bebida que le
ocasionó la locura.
¿Comprendes?
Tendré que llevarte ante el virrey.
Antes tendrás que matarme.
Me conformaré con desarmarte. No me
gusta luchar contra mujeres.
[música]
Como mujer eres hermosa, como espadachín
pésima.
Voy a matarte.
La primera parte está cumplida.
Los inquisidores se encargarán del
resto. Vamos.
Aún no estoy vencida, Carlos.
No sé quién pueda salvarte.
Alguien que quieres mucho y que yo tengo
en mi poder.
No te creo.
Juré que te vería de rodillas
y voy a cumplirlo.
Pareces muy segura.
¿Cómo vas a lograrlo?
Sígueme y te convencerás.
El de adelante es el jefe
por las tripas del [ __ ] Pero si es
una mujer, los escudos que nos pagan no
tienen sexo.
Ahí tienes la prueba,
Luisa.
Luisa, mi amor,
está muerta.
Yo también estuve muerta en las
mazmorras de la Inquisición,
pero este hombre me volvió a la vida.
¿Quieres decir que
puede revivirlas?
Están dormidas bajo mi poder. Podrían
ser enterradas como muertas sin que
nadie se diera cuenta de que aún viven.
Su vida está en tus manos. Tú puedes
salvarlas.
¿Qué tengo que hacer? Dímelo.
Yo necesito hombres como tú, cuya espada
es casi invencible. Quiero tenerte a mi
servicio y que me jures fidelidad hasta
la muerte.
Eso sería traicionar al virrey
y no puedo hacerlo.
Para él eres un simple soldado.
Conmigo puede ser muy poderoso.
Lo que me pides es imposible.
Yo no puedo traicionar a su excelencia.
Piénsalo.
De tu decisión depende la vida de esas
mujeres.
¿Y qué pensará después Luisa de un
traidor?
La perdería.
De todos modos la perderás.
Ella es la heredera del marqués de
Olivares y tú eres un simple soldado sin
fortuna,
un plebello.
En verdad eres diabólica.
Has pensado en todo.
Cuando se quiere algo, se lucha para
obtenerlo.
Y la nueva España es riquísima.
Debo aclarar al caballero que mis
poderes no son eternos.
El estado cataléptico tan parecido a la
muerte debe acabar en un término
prudencial
y el tiempo apremia.
Ya lo oíste,
tienes que decidir.
No es tan fácil.
Nunca ambicioné el poder y no me importa
el dinero.
Pero tú y yo podemos ser felices. No
habrá quien se interponga entre
nosotros. ¿Comprendes?
¿Quieres decir que
siempre creí odiarte,
pero estaba equivocada?
Te convertiré en el hombre más poderoso
de estas tierras y juntos disfrutaremos
de todo.
Y si me niego a tu proposición,
sería una lástima.
Esos cuatro hombres te darían tortura
hasta convencerte y mientras tanto ellas
morirían.
Entonces solo me quedan dos caminos.
Traicionar al virrey para gozar de tus
favores y así salvar a esas mujeres
o dejarlas morir con la seguridad de que
tus esbirros me torturarán hasta
matarme.
Así es, Carlos. Tú escoge el camino que
quieras.
Bien.
Prefiero el segundo. Moriré junto con
ellas.
Bravo, hijo. Somos dos en la pelea.
Mátenlos. Acaben con los dos.
Me engañaste, canal. Traidor.
[música]
Malditos. ¿Cómo estaba el padre entre
los nuestros?
[música]
[música]
[música]
[música]
Tienen pacto con el [ __ ] Hullamos.
[campana]
[música]
[música]
Huyeron, padre, por el túnel. Síguenos.
[música]
[música]
Busca los otros y que vengan pronto.
¿Para qué? Estamos perdidos.
Haz lo que te ordeno.
No, Elvira, ya me cansé de ser tu
lacayo.
¿Por qué dices eso?
Soy un hombre y solo has jugado conmigo.
No hablemos de nosotros.
Hay cosas más importantes.
Lo único importante para mí era tu
cariño.
¿Dónde están mis hombres?
Todavía podemos salvarnos. Olvida tus
sueños de grandeza.
Eres un viejo imbécil.
No sé cómo pudiste pensar que yo podría
quererte.
Tienes razón.
Soy un pobre viejo, pero no voy a
permitir que quieras a otro.
Detente, det
[música]
regresar conmigo.
[música]
Tienes que volverlas a la vida. Vamos.
No, no. Los inquisiciores me
destrozarían en pedazos,
pero ellas morirán.
Te importa, déjalas.
No, no, no. Ah.
[música]
Dios todopoderoso hecho el milagro.
Estaban como muertas.
¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Carlos?
¿Qué hacéis aquí, caballero?
Cumplir las órdenes de su excelencia.
[música]
[música]
Quise vencerte,
pero fuiste más listo que yo.
Por eso me gustabas.
Tal vez te hubiera querido
en otras condiciones.
[música]
Gracias.
Eres un caballero.
[música]
[música]
[música]
¿Y Carlos, ¿dónde está?
Nos dijeron que estaba mal herido y
venimos a buscarlo.
Solo fue un engaño de la duquesa de
Alfaro. A Dios gracias. Mi hijo goza de
perfecta salud.
Entonces no está herido. Tranquilízate,
hija.
El caballero de Arauojo nunca miente.
Bueno, solo cuando es muy necesario. Ahí
lo tienen,
Carlos.
Dios oyó mis plegarias.
[música]
El birrey puede vivir tranquilo.
La duquesa de Alfaro y Macrino el
alquimista han muerto.
Creo que es tiempo de ir informar a su
excelencia.
[música]
[música]
[música]
[música]
[música]
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