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Bien, llévaselo al editor.
Estate tranquilo, Alfonso. Se lo daré hoy mismo.
¿Cómo te encuentras? Estoy bien, no te preocupes.
Mañana volveré.
Adiós. Mientras tanto, intentaré acabar otro capítulo.
¿Ves a dónde te ha llevado tu arrogancia, viejo presuntuoso?
No, no ha sido así.
Sí he sido recluido en prisión.
Ha sido porque he intentado abrirle los ojos a la gente, pero no me han creído.
Tu culpa ha sido haber dado desahogo sin retención alguna a tu líbido, a tus
perversiones. No, no es verdad.
He levantado el velo que oscurecía los ojos y la mente de la gente, y les he
demostrado la verdad, diciendo que solo hay un principio que regula la vida.
El instinto. Y que hay un único objetivo a perseguir. El placer. La vejez puede
que te haya vuelto loco, aunque eso sucedió cuando descubriste el sexo
femenino.
Alfonso, ya sabes que no debes espiarme.
De verdad que eres un marrano, jovencito.
¡Fuera! Le diré a mi mamá que me has pegado. Te despedirá.
¿Quieres verme desnuda? Sí. ¿Sí? Entonces mira.
¿Te gusta mi culito?
Lo que tengo entre las piernas es mi chachito.
Míralo. ¿Ves?
Mira.
Es todo en color de rosa.
¿Te lo puedo tocar?
Cuando seas mayor dejaré que lo toques.
¿Qué estáis haciendo vosotras dos ahí? Venid aquí.
Disculpe, señorito.
Nosotras, la verdad... Adelante, venid.
No queríamos molestarle, señor.
Pero qué molestia. No os preocupéis.
Confesadlo.
Queríais esto, ¿eh?
Sujétala. Yo acabo de lavarme.
Un último aclarado. ¿Por qué no empezáis a desnudaros?
Quítate la falda.
Quiero veros desnudas.
Va bien así, señora.
Tienes las tetas de una vaca.
Muchas gracias.
¡Oh!
¡Gracias!
Gracias.
¡Oh!
¡Oh!
No sé.
¿Estás preparada?
A sus órdenes.
Hoy jugaremos a un juego.
Será un juego muy divertido.
Estoy seguro de que te gustará. No deberás hacer nada más que aquello que
te diga que hagas, ¿de acuerdo?
Mira, aquí tengo un regalito para ti.
Podrá ser tuyo sin ninguna dificultad.
Son monedas contantes y sonantes. Gracias. ¿Las quieres?
Sí.
Son bonitas, ¿verdad que sí?
Debes ganártelas.
Una aquí.
Será fácil, ya verás.
Otra aquí.
Son muchas.
Y el montoncito más grande lo pondremos más adelante.
Así.
Y el resto lo pondremos aquí.
Y ahora te diré lo que debes hacer.
Quítate el vestido. El vestido. Me lo quito. Sí.
Tienes un cuerpo precioso, querida. Me gusta mucho.
Quítate también el resto.
¿Es todo?
Tienes una piel tan fina.
¿Así?
Ahora ven aquí.
Agáchate.
Sí, así. Muy bien.
Abre bien las piernas.
Y ahora quiero que te mees y las monedas que consigas mojar serán todas tuyas.
¿Qué te parece?
De acuerdo.
Yo me esfuerzo, pero es que... Adelante, venga, mea.
Vamos, vamos.
Alto, meate encima de la primera.
Qué bonito.
Venga, va.
Concéntrate. Trata de llegar menos hasta aquí.
Ánimo, no te rindas. Vamos adelante. Venga, te falta poco para conseguirlo.
Está demasiado lejos.
Quiero ser magnánimo.
Vamos, no te rindas.
Un último esfuerzo.
Venga, mira, te regalo otra moneda. Aunque esta no te hago que la mojes.
Toma.
Nada que hacer, ¿eh?
Entonces te daré otra posibilidad.
Abre la boca.
Toma. Bebe.
Bebe mi orina, puta.
¡Tenito! ¡Bébetela!
¡Bébetela toda!
¡Toda, ñorina puta!
¿Te gusta que te meen la cara, verdad, pequeña cerda?
Toma, bebe, bebe más.
Así, bebe toda mi mirada entera.
¿Quieres más?
Toma, bebe, bebe más.
Toma, así, chupa, chupa mi merda, pa mi polla, así.
Gracias.
Gracias.
Todas las veces que he poseído a una mujer de un modo tan feroz, he tenido
una prueba de que mis teorías eran exactas. El dolor provoca placer a quien
lo da y a quien lo recibe.
La violencia alimenta la lujuria.
La perversión quema la carne y con ella el alma.
¡No te vayas!
¡Espera!
¿Qué estabas haciendo allí?
Pues... Yo, la verdad es que estaba buscando a mi hermana. Y sin querer he
entrado donde estabas tú. Perdona.
¿Cómo te llamas?
René de Montreil.
¿Sabes que eres muy guapa?
La cena está lista, Marqués.
¿Has preparado algo bueno?
Jóvenes y bellas chicas de Provenza fustigadas.
Eres el perfecto criado, Gastón.
Gracias.
¿De qué se trata, señor?
Y esto es todo.
Espero que se escantarida.
Una droga que se extrae del cuerpo disecado de ciertos escarabajos y parece
que tiene unos extraordinarios efectos afrodisíacos. Sí, señor.
Bastan... tan solo unos pocos granos.
Quiero probarla inmediatamente.
Haz venir a las más.
Enseguida.
Aquí están las otras, señor.
Estupendo. Acomodaos sobre la cama.
Prueba este buen vino de Provenza. Tú también.
Gastón, trae una copa también para mí.
¿Queréis saber de qué se trata? Claro.
Probaréis cosas nunca probadas.
Sensaciones nuevas.
Toda vuestra piel y también vuestro cabello serán partícipes del placer.
Su vino, señor.
Gracias, Gastón.
Ahora ponte allí y obedece. Muchas gracias. Sí, Marqués. Y ahora brindemos
por el placer a un desconocido por otros y que nosotros probaremos.
Gracias.
Adiós.
¡Oh!
ah ah
¡Gracias!
Vamos.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Pásalo todo.
Apoya.
Gastón, ven aquí.
¿Qué pasa?
Eres la vergüenza de la familia, Alphonse. La gente habla de ti como de
un perverso libertino, siendo tu tío. Y también en mi calidad de juez de la alta
corte, me siento en la obligación de advertirte que te verás en problemas si
no te decides a llevar una vida más moderada.
Nuestro tío tiene toda la razón.
Con el fin de acabar con los cuchicheos, debes casarte, mi querido primo.
Tranquilo, querido primo.
Seguro que me casaré cuando encuentre a la mujer ideal, aquella que todavía
estoy buscando.
Nosotros somos tus parientes más cercanos, querido Alfonso, y tenemos el
deber de pensar en tu moralidad. Por eso hemos elegido para ti una dama casta y
moderada.
¿Moderada, dices?
Exactamente, y te está esperando fuera.
Oh, entonces podemos brindar. Seguramente un buen matrimonio.
Creo que es lo que más le conviene. La situación es extraña. Muy extraña. Todo
esto es muy raro, muy raro.
Verdaderamente me ha sorprendido hasta a mí.
Es una vergüenza.
Madre mía, sí, Dios mío.
La nuestra es una familia de antigua tradición.
Nunca ha tenido ningún problema en ninguna época. ¿Señora Marquesa? Sí.
Gracias.
Para usted.
Gracias. ¿Señor Marqués? No, gracias.
Marquesita. Gracias.
¿Señor Marqués? Sí.
Marqués. Gracias, Gastón.
Marquesa. Gracias.
Sí, eso es. Marquesina.
Gracias.
Bien, ¿qué os parece si ahora brindamos por mi esposa, casta y pura?
¡Felicidades! ¡Salud!
¡Delicioso, primo!
¡Qué calabro!
¡Qué calabro!
¡Qué calabro!
¿Se está desnudando?
¡Esto es increíble!
¡Dios mío! ¡Qué cerdo! ¡Qué infranidad! ¡No puedo más!
¡Esto!
¡Esto es sopa y pomorra!
¡Gracias!
No te habéis dado, primo.
Adiós, primita.
¿Adónde vas, Alfonso? Tengo que hacer.
Pues igual no sabrás, ¿eh?
Hay alguien que me espera.
¡Gracias!
Ya viene, ya viene.
¡Qué placer, sin igual!
Sí, soy yo.
¿Eres mi prometida esposa?
Puede que encuentres un poco extraño que haya sido elegida justamente yo, pero te
diré la verdad.
Me he ofrecido yo a casarme porque admiro mucho tu filosofía de vida.
Querida, ¿estás dispuesta a explorar conmigo los caminos más oscuros del
amor?
¿Estás completamente segura?
Sí.
Podías haber sido feliz con ella. ¿Por qué has continuado con tanto ahínco
buscando el placer más extremo?
El rey me envió a Lyon.
Estaba lejos de René. Y el incansable demonio de la lujuria renació de nuevo.
¡Oh, qué piel tan deliciosa, querida!
Y pensar que estas son las damas a las que le gustan los brazos musculosos de
los hombres.
No saben qué quiere decir.
Amar verdaderamente. Ven, quédatelo todo.
Conocerás otras sensaciones que te turbarán.
Ahora estírate.
He sabido por una de mis primas que dentro de poco llegará una nueva
doncella.
¿Eres tú la nueva doncella?
Ven.
¿No quieres unirte a nosotras?
Es guapa, ¿eh? ¿No te parece?
Yo no perdería tiempo y la desnudaría.
Sí, es guapa.
Es bella y apetitosa.
Gracias.
Gracias.
1, 2, 3.
¡Gracias!
¡Muy bien!
Gracias.
Sí.
Y cuéntame qué hay de bueno por París. Quién sabe cuánto te habrás divertido.
No es verdad.
Una vida solitaria. ¿Por qué no conoces la monotonía de la vida que se hace
aquí? Pero este es un lugar precioso.
Sí, ya te aburrirás.
Perdóname un momento.
¡Alfonso!
¡Alfonso!
Sí, exactamente así, Gastón.
Buenos días, señor Marqués. Buenos días. Es algo increíble.
Ya no sé qué más hacer, señor Marqués.
Debe creerme. Te creo. Si quieres hacerla volver, finge que no te gusta.
¡Alfonso!
Es mi fiel Gastón.
¿Señora?
Señor, si me permite, me retiro.
Puede retirarte.
Gracias a vuestro servicio, señora.
René, qué maravillosa sorpresa. ¿Pero qué haces en Lyon?
En París tus enemigos te acusan de lujuria y libertinaje.
He corrido a advertirte que el rey ha decidido instar procedimiento contra ti.
Oh, querida, no te preocupes. Son tan solo rumores, chismes, vulgares
cuchicheros. Pero déjame verte, cada día estás más guapa.
Amor mío, cuánto te he echado de menos.
Pero, pero, ¿qué haces, Alfonso?
Aquí es más excitante. Sí.
¡Gracias!
Un saludo.
Gracias.
Gracias.
Por desgracia, René tuvo que irse muy pronto.
Y yo, sin su amor, me precipité de nuevo en el abismo de mis perversiones.
Vete a saber que tendrá el marqués preparado para nosotras esta vez. Ha
hablado de una nueva experiencia, de algo espeluznante. A veces ese hombre me
da miedo.
Calla, que llega.
¡Marqués!
Queridas, ¿estáis preparadas? Sí, marqués.
Estupendo. Muy bien.
Ahora, dejad que os cubra los ojos con una venda, pero no debéis quitaros la
pase lo que pase.
De acuerdo. Gastón.
Os recuerdo que no debéis quitaros la pase lo que pase.
Estate tranquilo.
Quiero que saquéis fuera lo mejor de vuestra lujuria, sin ningún freno, sin
ningún reparo.
Lujuria.
¿Podemos empezar?
Sí.
Bien.
Gastón.
Quiero que chupéis a este atleta de pies a cabeza.
Terminad de desnudarlo.
Acércate más.
Sacádsela fuera.
Vamos, sacádsela fuera.
Métetela en la boca.
Vamos.
Tú también.
Así.
Vamos, vamos.
Chupársela.
Así.
Haced que le crezca.
Adelante.
Lávenle todo el cuerpo, vigoroso.
Venga.
Sí.
Venga. Sí.
Vamos. El cuerpo.
Vamos. Tú también.
Venga, devoradle la polla.
Hacedlo gozar como nunca ha gozado.
Vamos, vamos.
Hacedle la polla.
Así. Así.
Hacela entera.
Vamos. Así, así. Así. Bien.
¡Chúpasela! ¡Excitaos!
¡Venga!
¡Miradle ahora!
¡Miradle! ¿No es excitante? ¡Venga, continuad, continuad! ¡Vamos!
La repugnancia que os provoca se convertirá en el más grande placer.
El mundo me recordará por estas cosas. ¡El maqués de Sade vivirá eternamente!
¿Qué pasa?
No, no, no.
Donatiana Alfons, marqués de Sade, en nombre del rey le declaro arrestado por
libertinaje, por expresa orden de su majestad, Luis XVI, seréis conducido a
la cárcel de la Bastilla y deberéis ser guillotinado. Seguidme, vamos.
Alfonso. René.
Esto es muy irregular, señora. Estoy corriendo un gran riesgo.
Toma.
Dese prisa.
He pedido al rey que te conceda el suplicatorio de tu gracia, pero no me ha
respondido. Todavía no.
...tenerte en mis brazos y no me arrepiento de lo que he hecho. He
combatido contra la hipocresía en nombre de la libertad.
Te amo, René.
¿Qué pasa?
¡Oh!
No.
y y
y
¡Oh!
Gracias.
Gracias Es la hora
Ha sido dada ejecución a la sentencia emitida por el Tribunal Real contra el
Marqués Donatian Alfonso de Sade.
Espere, verdugo.
En acogimiento a la súplica presentada por la condesa Renée de Montreuil, la
sentencia de muerte ha sido suspendida. El condenado cumplirá su pena en la
cárcel de Charenton hasta el fin de sus días. ¡Viva el conde de
Charenton!
¿Qué puede hacer un...
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