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¿Ve? Nada más hacía falta que se bañaran para vivir la utopía de la igualdad con
estos.
¡Ay, qué calor! Y ni un refresco le invitan a uno.
¡Pídete algo para todos de tomar!
¿Puedes ver qué está pasando con estos?
Muchachos, cálmalos.
Pásele, pásele, pásele.
Eso.
Señorita, llevamos cuánto tiempo esperando y no le ofrece nada a uno.
Sí,
está bien.
¿Qué pasa?
No sé.
Bernie, no te preocupes.
Magdaleno ya fue a buscarla. Pues ya es muy tarde. Sí, ya es tarde, pero bueno,
voy a buscar, voy por ella.
Tranquilo.
Bueno, pues salud por valiente, ¿no?
¡Salud! Ay, cabrón.
Mira, Lichita, mi cielo, lo que vaya a tronar, que truene, pero que sea en pos
de la libertad, carajo. A huevo. Salud.
¿Cómo que no me puedo bajar si es mi boda?
Morgana, por favor, tranquilízate, hija, ¿sí?
No me digas que me tranquilice cuando a ti no te está apretando este vestido,
papá. Bueno, ¿qué quieres que haga? Yo no puedo hacer nada. Tu hermano Bernardo
está hace rato en el altar esperando.
¿Cómo que esperando?
¿Qué está pasando?
Nadie sabe dónde está Francisco.
¿Cómo que nadie sabe dónde está Francisco?
Así es, nadie sabe dónde está Francisco, ni Alma.
Eso es lo que pasa.
¿Alma?
¿Alma?
Hija.
Hija.
Hija.
¿Qué estás haciendo aquí?
Buscando a Alma.
Pero muévete, ¿no?
Muévete. Porque alguien la tiene que encontrar.
Y ese vas a ser tú.
¿Verdad? Sí, sí, sí.
¡Ahí viene Francisco!
¡Ese es!
¡Cucarachos! ¡Arránquense con algo!
¡Eso! ¡Olé!
¡Eso! ¡Estamos!
¿Qué pasó, banda?
El segundo más guapo de los valientes.
Hermoso, mi poco.
Precioso. Pérez, Pérez.
Tenemos que hablar.
No tengo nada que ver contigo.
Es Alma.
Ven.
¿Qué chingado dijiste, Alma? ¿Dónde está?
¿Quieres contarme?
Estás muy guapo.
Gracias, hija. Tú estás hermosa.
No sé, papá. Estoy confundida con todo lo que siento. Lo que sienta Alma es
nuestro problema, no tuyo, cabrón. ¿Qué quieres?
Estar confundido es parte de estar vivo, hija.
Yo también lo estaba cuando me casé con tu mamá. ¿De verdad?
Guau.
La verdad es que... no sé qué hacer.
Tenemos que hacer lo correcto. A ver, tú me vas a decir qué es lo correcto,
cabrón. Tú, no mames.
Lo único que sí sé es... que no quiero lastimar a nadie.
Quiero estar tranquila, quiero estar en paz.
Por favor, ¿sabes cuántas veces ha llorado ella por tu culpa, cabrón? Tú no
te mereces nada, pendejo, nada.
A ver, yo lo único que estoy diciendo es que estamos a tiempo de hacer las cosas
bien, cabrón. Pues hagámoslas bien, como tiene que ser, ¿no?
Hija, la pasión no dura para siempre.
Es algo que debes saber.
Ya, vamos.
Ya no jodas y vamos. Ya.
Vamos.
Hasta Dios mismo estaba dudando que esta boda doble fuera a suceder. Y yo
también, ¿eh?
La verdad.
Estábamos tan cerca y a la vez tan lejos.
¿Para eso sirve tu pinche radio?
Estaban hablando por teléfono.
Luego salieron huyendo como si alguien las hubiera amenazado.
¿Tenemos autoridad para confiscarles sus teléfonos a todos?
¿Quiere quitarle sus teléfonos celulares a las personas más poderosas de San
Vicente? Sí, lo necesitamos.
Necesitamos ver con quién llamaron, con quién cruzaron mensajes.
Necesitamos ver todo.
Nat, ¿cuál era el nuestro?
No lo estarán vigilando, ¿no?
¿Es en serio que nos vamos a ir así?
¿Sin que nos paguen la última parte del dinero que nos prometieron?
No. Nada más no me lo vayan a perder, ¿eh?
Sabe que es un abuso, ¿no?
Son policías, somos ladrones. Me lo van a robar. Es una orden, señor. Por favor,
dáselos ya. Si se te pierde, consigo otro.
Mire, Angulo, a usted se lo doy porque lo conozco.
Pero a este... Yo nada más se los doy para que vean que no oculto nada.
¿Qué?
A ver, soy el gobernador, pendejos.
¿Qué? ¿Les tengo que explicar mi fuero constitucional o qué chingados?
En este momento, señor gobernador, todos son sospechosos. Ya, ya, ya, sobres. Se
lo doy solamente porque no quiero más escándalos, ¿eh?
Claro.
Lo dejé en la mesa.
Voy a buscarlo.
¿Aceptan defender y cuidar su amor siempre y ante cualquier amenaza?
Sí. Sí.
¿Los anillos?
Felicitaciones. Gracias.
Gracias. Gracias.
Gracias. Es que estoy muy nervioso.
Yo también.
Esperado tanto tiempo este momento que... ¿Qué pasó? El anillo. A ver,
a ver.
El anillo se me cayó.
Aquí está.
Gracias.
Bueno, después de este inconveniente, acepto. Dámelo.
Sí, por supuesto.
Sí, por supuesto que sí.
Acepto.
Acepto. Los declaro maridos y mujeres.
Pueden besar a las novias.
Voy a hacer un brinque, voy a hacer un brinque.
Su atención, por favor.
Quiero agradecerle su presencia en este humilde hogar.
Hoy estoy muy feliz porque mi hija ha tomado la mejor decisión de su vida.
Hija, es el sueño de toda madre ver a su hija casada con un hombre bueno,
fiel y guapo.
No la oigo, guapa.
¿En qué íbamos?
En lo de guapo. Ah, guapo, claro.
Bueno, yo también tengo un guapo aquí.
Y estamos iguales, hija. Dos hombres buenos.
¡Salud! ¡Y vive el amor!
¡Bravo!
¡Salud! Por el amor.
Por el amor.
Por nuestro amor.
Por el amor.
¿En serio me vas a hacer esto el día de hoy?
¿Hacerte qué?
Este showcito, Francisco. Mira, lo único que te voy a hacer es que te voy a sacar
a bailar a ti, a mi bebé y a mí cuando suene una buena rola, ¿eh?
Eso es lo que vamos a hacer.
¡Órale, metateños, a lo que le cruce!
¡Vamos!
Ahí viene toda la raza. Ven, claro, ven.
¿Bailamos hoy, verdad? Vamos a bailar.
¡Venga!
¡Vamos, vamos!
¡Venga, vámonos!
¿Eres feliz, abuelo? ¿Te la estás pasando bien?
Al parecer, más que tú.
Y en tu propia voz, ahí.
No sé.
No sé si esto esté bien.
¿Cómo estás?
A tu hija se la está llevando el tren.
Claro.
Don
Benustiano.
Felicidades.
¿Cómo te las ingeniaste para perderla a él?
El pinche destino, don Venustiano.
El pinche destino y su mal timing.
Yo solo quiero que sean felices.
Cada quien por su cuenta.
¿Disfrutando? Sí, bastante.
¿Sí?
Pues no se nota mucho.
Sabes, ya los unió Dios, así que ¿por qué no disfrutas a mi hermano y dejas en
paz a mi familia?
Va a ser mixto, mamá, porque siento que es importante que los
hombres sean parte de esto.
Ellos también son responsables. Pues sí, les encanta serlos, mi hijita.
Pero cuando el bebé llora en la madrugada, se desaparece. Si tu papá se
hacía el dormido y cuando le decía, a ver, cambian la niña, me dan arcada, se
hacía el burro.
Así que viva las nanas, ¿verdad, Andrea?
Sí, sí, señora. Gracias, mamá.
Es justo lo que quería escuchar.
Pero es la realidad, mi hijita.
Bueno, ¿y por qué no simplemente puedes estar feliz de que vas a ser abuela y
ya? Pero estoy contenta. ¿Sí? Pues sí, mira, todo lo que mandé a traer de
París. Por tus amigas.
Que te encanta quedar bien con ellas, ¿no? Te encanta quedar bien con ellas.
Igual que tu papá y que toda su parentela.
A ver, trépese en la silla y me cuelga todas las guirnaldas. Pero no se vaya a
caer, que me sale carísimo el hospital.
Por favor.
No te hagas valiente.
Es que, Domenico, no sé de qué me está hablando.
¿Yo cuándo le he fallado al barrio? Dígame.
Encima que te estás apañando toda el agua, nos la vas a cobrar.
A ver, es que esto tiene que ser un malentendido.
Primero, no me estoy apañando el agua y segundo, no les quiero cobrar
absolutamente nada.
Esto lo vamos a resolver. No se preocupen, esto es un malentendido.
Déjenme hacer una llamada, ¿eh?
Tío, ¿dónde estás?
¿Dónde estás, Francisco?
La gente del Metat está toda bien encabronada.
Ah, chinga.
Pues, aquí también, cabrón.
¿Y yo qué, güey?
Vente para acá.
Está bueno, pues.
Ya no mames, cabrón.
Realmente estuvo bien el trato con Ocaña.
Primero los matan de sed y luego le sueltan el agua.
Vas a quedar como un héroe.
Ah, un líder joven, carismático.
Con potencial como para ganar las elecciones, ¿o no, hijo? Claro.
No suena mal, pero un candidato sin familia no es confiable.
Está en eso.
Sabe que su carrera depende de tener un bebé o dos.
O tres.
Baroncitos, ¿no?
¿Cierto, hijo?
Sí, cuando no estoy con ustedes, yo estoy tratando de embarazar a mi mujer.
Salud, salud.
¿Qué pasó?
Agárrate.
Es por acá.
Sí, pero aquí se bifurca.
Viene el canal y de un lado el agua se va para la gente de San Vicente y del
otro lado para la gente del Metate.
Claro, aquí está el pedo, porque este terreno no es mío. Pues sí, qué bueno
que conozcas tus terrenos, querido sobrino.
Efectivamente, este no te pertenece.
Una vecinita que es chismosa me contó que la dueña de ese terreno es una
tal... Irina Dimitrev.
Dimitrev, me suena.
Así es, me habló de ella.
Me dijo que era una rusa que está casada con Ocaña, una morra que nunca sale.
Pues si es rusa, por eso no sale.
Esas no tienen llenadera.
Una vez vino un circo ruso, ¿no te acuerdas? Estaba chiquillo.
Y traían una contorsionista de Leningrado.
Los talones le llegaban a la nuca, daba tres, un maroma. Como seis veces me dejó
con un dolor de lumbago que me duró tres semanas. No manches.
Pues... Pues entonces me va a tocar hacerle la visita a la mujer. Pues sí, a
ver si la convences y te comes algo de allá de Siberia. Yo me encargo de calmar
a la banda del metate. Tú ve con la rusa.
Órale.
Nos escondemos.
Ay, no, ya.
Hola.
¿Cómo está mi princesa?
¿No tenías que trabajar todo el día? Sí, pero ninguna reunión es más importante
que estar contigo.
¿Y el regalo?
¿Qué regalo?
El de Morgana, el del...
Baby shower, lo hablamos ayer, Bernardo.
Amor, llevamos meses casados y no hemos tenido ni una noche de bodas.
¿Qué pasa? ¿Dónde está esa alma divertida, la de Londres, que la
pasábamos bien? ¿Qué pasa? Ya, no es eso. Es que tú puedes escoger mejor el
regalo para Morgana y para la bebé. Yo, pues, no sé. Claro, claro, el bebé,
Morgana, el club, las amigas. ¿Y nosotros qué?
A ver, ya.
Si consigues ese regalo,
Te prometo que tú y yo nos portamos mal.
¿Va? ¿Sí? ¿Va?
Bueno, pero es que soy. Yo lo consigo, lo voy a traer. Es que soy.
Créeme que lo voy a traer. ¿Cómo lo vas a conseguir? Te lo prometo que lo voy a
traer, te lo juro que lo voy a traer, un regalote.
Buenos días.
Buenos días.
Soy Francisco Valiente. Creo que no había tenido el gusto de conocerla,
¿verdad? Yo soy su vecino.
Ok.
¿Todo bien?
Sí, es que no recibo muchas visitas. Ah, no, no se preocupe, no le voy a quitar
mucho tiempo. Es por algo muy específico. En el terreno de ustedes es
donde pasa el agua y de ahí se surte hacia el metate. Pero de un momento a
otro cortaron el paso y ya no está llegando agua al metate. Quería hablar
con ustedes para resolver este tema y ver qué podemos hacer y organizarnos,
¿no? De eso se encarga mi marido.
Ah, pues, si quiere, hable de... Con permiso.
¿Bueno?
No.
Estoy sola.
Sí, sí, claro. Tú sabes que siempre hacemos lo que tú dices.
Ok.
Bueno.
Chao.
Si hubiera podido advertirle a esa chiquilla lo que vendría después.
Perdón, no quise... No, no te preocupes.
¿Cuántos años tenías aquí?
15.
Eso fue chaica.
Perdón, fue mi debut en teatro con la gaviota de Chekhov.
Hacía de Nina, una joven que sueña con ser actriz.
Qué buenas fotos, ¿eh?
Mira, todas estas reseñas, portadas que tienes, ¿eh?
Esas críticas sí que me hicieron creer que tenía talento.
Sí. ¿Por qué hablas en pasado, eh?
Mira, aquí dice, Dimitri se fusiona con sus personajes como si habitara su alma.
Ah, y esta, esta es mi última presentación en Moscú, La Tormenta. Se
trata de una mujer que se ve obligada a someterse a su marido.
Eso la lleva al suicidio.
Qué tragedia, ¿no?
¿Así son los rusos de trágico siempre o qué?
Pero ¿sabes qué es lo bueno?
Que toda tragedia se puede cambiar.
Siempre.
No puedes cambiar un plástico.
Es Astrovsky.
¿Y qué chingados?
Estamos en México y aquí se puede cambiar todo.
Podemos hacer lo que queramos.
Y además en la vida uno...
Pues tiene que intentar ser feliz.
Por cierto, ¿cómo se dice hay que intentar ser felices en la vida?
Siempre. Hay que tratar de ser feliz siempre.
A ver, pero despacio para aprendérmelo. ¿Cómo es?
Sigda. Qué bonita te ves cuando dices eso, ¿eh?
Gracias.
Señora. Por favor.
La llama en general.
Ya voy.
Creo que es mejor que te vayas.
Sí.
Un gusto conocerte, ¿eh?
¿Ah? Y vuelvo después para que hablemos del tema del agua, ¿eh?
Mucho gusto.
Sí. Buen día.
Le traje lo que me encargó.
Eres el mejor, ¿eh?
Resolvíle. Permiso. Gracias.
Oye, amor.
¿Qué volé?
¿Vas a comer conmigo? Porque ya está lista la comida. ¿Sí?
¿Sí? Sí, sí.
¿Y esto?
No sabía que eras del club de pan de la vecina.
Es un trabajo de investigación, mi amor. Nada más.
¿De investigación?
Ajá.
Pues mejor investigame a mí, ¿no?
¿Con quién?
Sí, lo que pasa es que ahorita estoy ocupado, tengo que hacer un chingo de
cosas, pero después, ¿no?
Ya.
Es que después, después y después nunca llega.
Pero quédate a investigar a tu actriz.
Y ni te molestes en venir a comer, ya se me quitó el hambre.
Oye.
Ay, háganse esta madre.
Ay,
está lo máximo.
Para que lo puedas ver. Esos cuando eras bebé no existían. Ay, para eso existían
las niñeras, ¿no?
Qué padre.
¿Lo cuidas?
Siento un poquito más. ¿Cómo crees que es así? A ver, a ver, ¿quién le va a
poner el pa... Ay, así me caigo. No estoy bien. El pañal al bebé. A ver,
vamos a quitar esto para el bebé.
Vamos, va.
Jacinto.
¿De plano ya no vas a saludarme?
Hola. No, espera, espera.
Quiero saber cómo estás.
Bien. Es que te extraño.
Muy cabrón.
Te extraño.
Francisco.
Es el baby shower. Yo, yo, yo, me toca a mí, me toca a mí, yo se lo pongo, yo se
lo pongo, van a ver que yo se lo pongo. Yo se lo voy a poner, van a ver que bien
pongo pañales yo.
Se lo pones acá, aquí le subes las piernas.
Ay, no, no, no.
Irina.
Irina. ¿Qué pasa?
Tú dime.
¿No me dijiste que tuviste visitas?
No fue nada importante.
Ven acá.
Ese cabrón estuvo aquí 30 minutos.
¿Y no hablaron de nada?
Vio algunas fotos.
Me preguntó de mi vida en Rusia y ya.
Y tú, feliz, sintiéndote la estrellita, ¿no?
No eres nadie.
Terminaste.
¿Qué haces todavía aquí?
Estoy aquí viendo las instrucciones del monitor para el bebé.
Bueno, si quieres jugar con algo, puedes jugar conmigo allá arriba, ¿no?
Eso puede esperar un poquito. Digo, llevas meses sin tocarme.
Ya te extraño.
Sí, mi amor, yo también. Lo que pasa es que acuerdas de que el doctor dijo que
es un embarazo de alto riesgo y que es mejor cuidarte, así que...
Te espero arriba.
Es que... no tienes idea de la forma en la que se veían entre ellos dos.
Y este idiota diciendo que no me quiere tocar, que porque quiere ser buen papá.
Hazme el favor.
A mí.
Morgana.
No.
No me digas que a ti tampoco te está dejando alma que la toques.
Si es que es cierto lo que dicen.
La vida sexual se acaba con el matrimonio. Es que... ¿Tienes idea cómo
me caga que me quiera ver la cara de pendejo?
O sea, me caga.
¿Y a ti?
¿Tú qué crees?
¿Hay que hacer algo?
No sé, pero hay que hacer algo ya.
Pero piensa algo.
También piensa.
Yo estoy pensando.
No te voy pensando.
Bueno, me tardo un poquito.
No.
Después de que hable contigo, me di cuenta que mi vida es un desastre.
Y no puede seguir así.
Renuncié a todo por él. A ser quien soy.
A tener amigos.
A vivir.
Qué bueno que estás pensando así porque tú tienes que volver a ser tú.
Tienes que empoderarte otra vez. Tienes que perseguir tus sueños.
Gracias.
Gracias.
Y en agradecimiento tengo que darte una información.
¿Sí?
Los terrenos los puse a mi nombre.
Está haciendo una represa para hacer un negocio sucio con el gobernador. Por eso
no hay agua en el metate.
Una fichita a tu marido, ¿eh?
Dímelo a mí.
Pero ¿sabes qué?
Te tengo una sorpresa que te va a hacer sentir bien.
Pero tienes que cerrar los ojos.
Cierra los ojos.
Confía en mí. Cierra los ojos.
No los vayas a abrir, ¿eh?
Mira.
Abre los ojos.
¿Dónde los conseguiste?
No, no, no me preguntes, porque no sabes lo difícil que fue conseguir todo esto,
¿eh? Y mira, tus películas también.
Mira, mira, mira esto.
Recuerdo esta foto.
¿Sí? Wow.
¿Sabes qué es lo mejor de todo esto?
Dímelo. Que nunca es tarde para perseguir los sueños.
¿Tú crees? Nunca es tarde.
Es más, ¿cómo se dice nunca es tarde en ruso?
No comiences otra vez. Dime, por favor. ¿Cómo se dice nunca es tarde?
Eso. A ver.
Me cayó el dinero.
¿Qué?
¿Cómo?
Nada mejor que irse de aquí con unos cuantos bitcoins en la cartera.
Cecilia, ¿qué te pasa?
Creo que... yo no voy.
¿Eh?
Este cabrón lo voy a dejar como lo que es.
No, no, no, no.
No, por favor.
Un pinche monstruo. Por favor, no le dispares a mi papá.
Quítate. Por favor, no le dispares a mi papá, te lo pido. Te lo pido, por favor,
no le dispares. ¡Que te quites!
A veces la opción peligrosa es la única y no queda más que atreverse.
Sí, yo estoy bien.
Francisco.
Si fuera por mí, ya estarías patitas
en la calle.
Yo no sé nada, señora.
Permiso.
Bueno, aquí ya estás a un pasito de la libertad, ¿eh?
Gracias.
Yo también te tengo un regalo.
¿Sí?
¿Y esto?
Son las escrituras de los terrenos que están a mi nombre.
Ahora son tuyas.
Gracias.
De verdad, muchas gracias, Lara.
La gente del Metate te lo va a agradecer mucho.
Me alegro.
Pero gracias a ti por devolverme la confianza.
Esa luz que siempre has tenido, la has tenido ahí adentro, dormida.
Pero ahora es el momento de renacer, ¿eh?
A volar.
¿Cómo no te conocía antes, Desierto?
¿Qué es eso?
Cumplimos cuatro meses de casados.
Ay, es verdad.
Voy a traer un poquito el feeling londinense que ya extrañaba tanto.
Bueno, espero que no te hayas traído el mal clima también porque qué horror.
Se ve rico.
Gracias. Yo no te preparé nada.
Sé que no soy la mejor esposa, pero te juro... A ver, tranquila. Un día a la
vez.
¿Me vas a contestar? Nada, qué hueva.
¿Qué tal? ¿Qué es el bebé?
Los hijos.
Bueno. Soy una pendeja.
Ey, tranquila, ¿qué pasó? ¿Qué tienes?
Por supuesto que no podía vivir sin cogerse lo que sea que se mueva. A ver,
relájate, respira. ¿Por qué mejor no te vas a casa de mis papás y ahí descansas,
sí? ¿Estás loco?
¿Quieres que vaya para allá? ¿Estás bien?
No, no, no, estoy bien.
Relájate un poquito, descansa.
y me hablas cualquier cosa, ¿va? Ajá.
¿Está todo bien?
Pues, ¿qué te digo?
Ya sabes, Francisco y su incontinencia sexual, que no se la puede dejar
guardada en el pantalón.
Problema de ellos, ¿no?
Ellos sabrán cómo arreglarla.
Ándale, sóblale, venga.
Sóblale, que no me gusta con la cera, se va a derretir la cera.
¿Qué tienes?
Felices cuatro meses.
¡No!
Ay, sinvergüenza, dime qué sientes Si este amor ya no es suficiente Para qué
vuelves hoy a buscarme Si al final vuelves a marcharte Ay, sinvergüenza,
qué mala suerte Si nos queremos tan locamente Amar así nos duele y nos hiere
Y al final quién sabe quién pierde
Él le promete que todo ha cambiado, ella le cree aunque sabe el pasado.
Baila en la cumbia entre dudas y besos, como si el mundo se hubiera olvidado.
Pero la luna con su luz callada, sabe el secreto que nadie contaba.
Dos corazones atados por fuego, solo en cenizas acaba su juego.
Porque la piel no miente, aunque el alma se quiebre.
y se pierde ay sinvergüenza dime que sientes si este amor ya no es suficiente
para que vuelves hoy a buscarme si al final vuelves a marcharte ay
sinvergüenza que mala suerte si nos queremos tan locamente amar así nos
duele y nos hiere y al final quien sabe quien pierde
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