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Estoy empezando a perder la paciencia.
Al menos contesta cuando te hable.
¡Haz el favor de salir!
Joder.
Llevas dos horas ahí metida.
Te doy diez minutos para salir.
Si no, te juro que llamo a la policía.
Te lo digo muy en serio, Manuela.
¡Salo, llamo a la policía!
Eres un cabronazo.
¿Cómo he podido vivir contigo durante cinco años sin percatarme de lo cabrón
que eres?
La amistad para mí es una prioridad en la vida.
Y si quieres el divorcio con tus condiciones, tendrás que hacer lo que yo
te diga. De lo contrario, lo dejaré en manos de mi bufete de abogados.
Tengo que respetar mi código deontológico.
Además, Manuela es mi amiga y no puedo traicionarla.
Lorenzo también es mi amigo y lleva un año viviendo un infierno por culpa de
esa mujer.
Pero tú te has dado cuenta cómo está.
No puedo abandonar a un amigo.
Si quieres que acepte tus condiciones de divorcio, tienes que ayudarle.
Mira, no podemos seguir así.
Esta mañana te he pedido cita con Serena. Te espera en su consulta esta
tarde a las cinco.
Yo no necesito una psicóloga.
Solo estoy un poco deprimida.
Sí me pasará.
Amor, no sabes lo que dices. Tu problema es mucho más serio.
Claro que es un problema muy serio.
¿Te crees que ya he olvidado lo que me ocurrió?
¿Pero es que de verdad tú crees que una mujer puede olvidar alguna vez que la
han violado?
Lo siento.
Se ha abierto una herida que sangrará de por vida.
Pero hay algo que todavía no has entendido.
Yo no necesito un psicólogo. Yo te necesito a ti.
Solo te necesito a ti.
Amor, he hecho todo lo que he podido, pero lamentablemente no consigo darte lo
que tú quieres.
Serena es nuestra amiga, además de una gran profesional.
Ya verás cómo te ayudará a superar este mal trago.
El delirio del alma
Hace años que nos conocemos y no te niego que hablarte como profesional no
me resulta fácil.
Pero lo que te ocurrió el año pasado ha abierto en ti una herida muy profunda
que yo puedo ayudarte a cerrar.
Pero para eso te necesito a ti.
Necesito que colabores.
La vida me ha dado todo aquello que una mujer puede desear.
Dinero.
éxito y un marido espléndido, al que he querido con toda el alma.
Pero un día, de repente, me lo arrebataron todo.
¡Qué velada tan fantástica! Hacía meses que no me divertía así.
Sí, es cierto.
¿Te has fijado en la mujer del ministro con el penacho ese en la cabeza?
¡Parecía un índio!
¡Qué mala eres!
Ella no tiene la culpa de que la madre naturaleza no haya sido tan generosa con
ella como contigo. ¿Ah, sí? ¿Y qué me ha dado a mí la madre naturaleza?
La belleza, la inteligencia y un marido que te ama con toda su alma.
Fue una noche fantástica.
Nada podía presagiar lo que ocurriría poco después.
Hola, amiguitos. Calladitos, ¿vale? Vamos arriba a dar un paseíto. ¿Quiénes
son?
¿Qué quieren? ¿Las joyas? ¡Cállate, puta!
No queremos limosnas. ¿Dónde están las llaves de la caja de seguridad?
Vamos, danos las llaves de la caja que tienes en el banco o te mato. Hablo en
serio, la puta llave o te mato.
Esos cabrones lo sabían todo.
¿Quién sabe?
A lo mejor alguien les había dado la información sobre el banco.
Obligaron a Lorenzo a que les diera la llave de la caja de seguridad del banco.
Dos se quedaron conmigo y uno se fue con Lorenzo.
¿Qué guardabas en aquella caja? El dinero de la venta de mi casa en el lago
Como.
Dos millones de euros en billetes de 500.
Habíamos decidido dejar el dinero en la caja de seguridad para evitar problemas
fiscales. Pero si la caja estaba a tu nombre, ¿cómo pude abrirla, Lorenzo?
Estaba autorizado por mí.
Pero, ¿acaso eres psicóloga o investigadora privada?
Discúlpame.
Manuela, si te he preguntado todo esto ha sido para retrasar lo más importante.
Sé que es difícil para ti, pero tienes que contarme todo lo ocurrido.
Con ellos iba una mujer.
Ella y el jefe se quedaron conmigo.
Amenazaron a Lorenzo con que me matarían si no hacía todo lo que le pedían.
¿Lo ha entendido o no? Si antes de la una no llama a mi amigo, tendré que
matarla.
Mi marido hará todo lo que le pidan.
Eso espero.
Pero después...
Prometanme que nos dejarán en paz.
Verás, señora.
Prometer, yo no prometo nada.
¿Qué quieres decir?
Quiero decir que si todo va bien, todavía tendremos que pasar un buen rato
juntos. Y no tengo ninguna ganas de aburrirme.
Al cabo de un rato, su cómplice llamó a casa diciendo que todo había ido bien.
Pero eso a ellos no les bastó.
Y sin dejar de amenazarme con hacerme daño, abusaron de mí.
Tienes que contarme todo lo que pasó.
Es difícil, Serena.
Ellos... No, Serena.
No. No puedo.
Me cuesta demasiado hablar de eso. Fue terrible.
No puedo, Serena.
Intenta calmarte.
Ya me lo contarás la próxima vez.
Tú decides cuándo.
Ahora te mandaré unas pastillas.
Y después... Me gustaría que vinieras a cenar a casa.
Esta noche Fabio va a jugar a cartas con los amigos y estaré sola.
Muy bien, estaré encantada. Voy a llamar a Lorenzo para avisarle.
Voy a cenar con Serena. Nos veremos luego.
Llámame si quieres.
Necesitamos que firme esos poderes. De lo contrario, estamos acabados.
He hablado con Serena. Ella es la persona más adecuada para convencerla.
¿En qué ha quedado lo del divorcio?
Tenemos cita con el juez la semana que viene. Si hace lo que yo le pido, yo le
daré lo que él me pide.
¿Y si no?
Lo dejaré todo en manos de mis abogados.
Cuando hablas así...
Hasta yo confío en ti, y eso que te conozco desde que éramos pequeños.
Eres una persona única, irreemplazable.
Hola.
¿Dónde estabas?
He salido tarde del trabajo. Al llegar me he hecho algo de cenar.
¿Por qué no me has llamado?
No quería molestarte.
¿Cómo ha ido con Serena?
Muy bien.
Me ha mandado unas pastillas y me ha dado cita para mañana.
Bien. Ahora voy a darme un baño caliente. Estoy tan cansada.
¿Dónde estás?
Hace una hora que te dejé y ya me echas de menos.
Ella ya ha vuelto y no me ha dicho nada de los poderes.
¿Estás seguro de que se lo ha dicho?
Vamos, Lorenzo.
No te precipites, Serena. Es una auténtica profesional.
Ya verás cómo hace lo que tiene que hacer.
Tienes razón. Disculpa, soy yo el que está muy alterado.
Venga, va.
Descansa bien. Y no pienses más, ¿eh?
Sabes que te llevo en el corazón.
Y yo a ti. Un beso.
Adiós.
No puedo, ¿sabes?
No puedo.
No puedo repetir lo que ocurrió aquella noche. Es como si algo me lo impidiera
dentro de mí.
Te entiendo, pero tienes que intentar recordar.
Es muy importante.
Mira, Manuela, el camino hacia tu curación será largo y difícil,
pero estoy segura de que lo lograremos.
Pasará tiempo, pero no puedes seguir viviendo así.
Sé que tienes muchas obligaciones laborales.
Quizá deberías firmarle unos poderes a tu marido.
Tienes demasiados negocios. No puedes hacerte cargo de todo.
Sí, lo sé.
Es cierto, Lorenzo también me ha dicho muchas veces que le firme unos poderes.
Hace tiempo que lo vengo pensando y creo que voy a hacerle caso. Porque en estos
momentos no tengo la cabeza para trabajar.
Ya verás que pronto pasará todo.
De momento, si quieres, te invito a tomar un buen café.
De acuerdo.
Muchas gracias.
Me ha llamado Serena.
Estaba en mi casa con tu mujer.
Dice que lo de los poderes está hecho.
Maravilloso. Nos espera un futuro fantástico.
¿Desde cuándo me saluda sin darme un beso?
Perdona, amigo.
No vuelvas a llamarme amigo.
¿Está claro?
¿Está claro?
Oye, ¿puedo hacerte una confidencia?
¿Como amiga o como psicóloga?
Desde que me violaron, no he podido volver a hacer el amor con Lorenzo.
Y ya ha pasado casi un año.
Él se acerca para tocarme, pero en ese momento siento como unas
náuseas.
Es difícil de explicar, Serena, pero es como si me diese asco. Por una parte,
necesito dejarme llevar, necesito disfrutar.
Pero por otra, en cuanto se acerca a mí, me pongo tensa.
Es una patología normal en todas las mujeres que han sido víctimas de abusos
sexuales.
Pero a veces me masturbo.
Y lo hago recordando lo que me pasó.
¿Eso también es normal?
Claro.
A veces en la vida nuestros peores miedos se transforman en placer.
Es puro masoquismo.
Pero es una teoría demasiado larga de explicar.
Creo que lo que tienes que hacer es encontrarte a ti misma.
A través de la dulzura y la comprensión de quien tengas a tu lado.
Como yo en este caso.
Qué buena eres.
Esta noche me gustaría que me acompañases a un sitio muy especial.
Mientras no me lleves al infierno.
No, no te preocupes. Es el local de un amigo que a veces frecuentaba con Fabio.
¿Qué tipo de local es?
No seas impaciente.
Espera y verás.
¿A dónde me has traído?
Vamos, relájate.
Ven aquí.
Chúpala un poquito.
Ven aquí.
Así.
Eso es. Muy bien.
Así. Vamos.
Sigue.
Muy bien.
Eso es.
¿Te gusta?
Vamos.
¿Estás bien?
Eso es.
Tranquila, tranquila.
Así. Muy bien.
Eso es. Así, tranquila, tranquila. Muy bien.
Así, muy bien.
¿Qué pasa?
Oh, oh, oh.
¡Oh, no!
Eres una tía realmente... extraordinaria. Y tú lo sabes bien,
¿verdad?
Bien. Ya tenéis vuestra parte. Ahora, largaos y desaparece.
Y recordad que mañana iré a hacer la denuncia.
¡Amor! Amor, ¿dónde estás?
Estoy aquí.
¿Qué coño haces con esa pistola?
¿Estás de broma?
No, no estoy de broma. Eres un cabrón.
Cállate y no te muevas o te mato.
Aquellos hombres lo sabían todo porque estaban compinchados contigo.
Sabían lo de la caja de seguridad porque tú se lo habías dicho.
Tú dejaste que entraran en casa.
Dejaste que me violasen. Y todo porque querías quitarme mi dinero.
¡Quieto!
¡Quieto! ¡No te muevas! ¿Cómo has podido?
¿Cómo has podido hacerme pasar por esto? ¡Por dinero!
¡Me haces morir, cobrón! ¡Trae!
No te he querido nunca. Me casé contigo solo por tu dinero.
Una parte ya te la he quitado. Y ahora me firmarás un poder y podré completar
mi gran obra.
Tú solita te has condenado, Manuela.
Todos saben. que estás deprimida y no me costará mucho hacerles creer que te maté
en defensa propia.
¿Y cómo piensas defender tú a Fabio?
Deja la pistola.
No lleva balas.
Hace tiempo que Fabio me confesó su homosexualidad.
Pero nunca imaginé que tú fueras su novio.
Lo teníais todo perfectamente planeado.
El dinero que le robasteis el día de la violación no os bastaba.
Lo queríais todo.
Por suerte he logrado que Manuela recuerde algo muy, muy importante.
Algo que acabará para siempre con tu vida.
Muy bien.
¿Quieres llevarte a esa chica al huerto?
No hay ningún problema.
Pero a cambio haremos un trato.
Dime.
Yo te sirvo a mi amiga en bandeja y tú me dejas libre toda una noche.
El Pacto
Me casé con ese cerdo solo por dinero.
Pero a cambio he tenido que entregarle mi vida, mi libertad.
Todo eso no me lo devolverá este pacto.
Pero al menos por unos instantes me volveré a sentir libre.
Al menos por una noche.
Chau.
Un saludo.
¿Estoy bien?
Espléndido. Oye, amor, me voy porque el chofer me está esperando aquí abajo, ¿de
acuerdo?
Acuérdate de que hemos quedado con Franco y Patricia para ir al cine.
Ah, tienes razón. Se me había olvidado.
Oye, que te pasen a buscar porque yo llegaré tarde, ¿de acuerdo? Me voy.
Adiós.
Adiós.
Adiós.
Adulterio en el cine.
Aquí me tienes.
Capitán Lorenzo a sus órdenes.
Llegamos tarde. Nos están esperando.
Lo siento, amor, pero esta noche no voy a poder acompañarte. Tendrás que ir sin
mí. Lo lamento mucho.
¿Cómo?
¿Puedes explicarme al menos por qué?
Verás, esta mañana he visto en el periódico que esta noche dan una
especial de dos horas sobre el ejército italiano y como comprenderás, pues yo...
En tu vida solo hay dos cosas importantes, el ejército y la
televisión. Me gustaría que al menos por una vez te acordases de que yo también
existo. Amor, esta es mi debilidad.
El ejército es toda mi vida. No puedes obligarme a renunciar a las cosas que me
interesan. Además, no vas a ir sola al cine. No veo cuál es el problema.
El problema es que no te das cuenta de que tu trabajo está acabando poco a poco
con nuestro matrimonio. Y yo ya estoy harta.
¡Que te diviertas!
Hola, siento el retraso.
¿Dónde está tu marido?
No ha podido venir porque tenía algo importante.
A ver si adivinas.
Ah, claro, el documental ese dedicado al ejército italiano.
Si me llego a imaginar que casarse con un militar era esto, no lo habría hecho
en la vida.
¿Qué te parece si cambiamos de planes y nos vamos a ver una peli porno? ¿Cómo?
¿Te da miedo ver una peli porno?
Sí, diga.
Compruebo gratamente que has tenido la misma idea que yo. Por supuesto, ya me
conoces. Lo primero siempre es lo primero.
Yo solo espero que las señoras no nos echen demasiado de menos.
Tranquilo, en el cine no se hablan. Ya verás cómo no se aburren. Oye, ahora te
tengo que dejar porque está a punto de empezar el especial. Nos vemos mañana,
¿de acuerdo?
Adiós.
Estos cerdos como nos miran.
Cuando mi marido no está, a menudo invito a casa a sus amigos.
Son todos un encanto.
Pero ninguno tiene prejuicios a la hora de follarse a la mujer de un amigo.
Tengo que decir que alguno de ellos además es muy, pero que muy buen amante.
¿Qué tal? ¿Cómo ha ido la película?
Normal. Y tu documental.
Bueno, ha sido una pasada. He comprobado que nuestro ejército está destinado a
convertirse sin lugar a dudas en el mejor ejército del mundo. Ya.
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