Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Recuerdos inmorales de Mario Salieri.
Buenos días, señor Salieri. Hola, Walter.
Ha sido muy puntual.
Ahí en el suelo, a tu derecha, verás una maleta.
Dentro hay una cámara y una máquina fotográfica. Te serán útiles.
Vas a tener que documentarte de todo.
Pero, ¿por qué me elige a mí para este trabajo, señor Salieri? Te he elegido
como representante ideal de mi público porque posees las características
psicosomáticas que buscaba. Estoy seguro que alcanzarás los objetivos que te he
marcado. Y ahora vete, Walter.
Nos veremos aquí mismo cuando lleves a cabo tus obligaciones.
Hasta la vista.
Bien. Mirad a la cámara, por favor.
Eso es, chicas.
Muy bien.
Eso es exactamente lo que quiero. Vamos.
Sonrisas.
Así.
Qué mirada.
Eso es, tócale el muslo.
Me la chupan, ¿no?
Bien. Tranquilo, ahora te toca a ti.
Así.
Mirada a la cámara.
Lo adoro.
Muy bonito.
Hacérselo bien, chicas.
Muy bien.
Eso es.
Tú sigue masturbándote con el palo.
Buen trabajo.
Jugad un poco con la lengua.
Con pasión, ¿eh?
Sé que os gusta.
Vamos. Sobre todo quiero mucha pasión.
Vamos allá.
Eso es.
Hay que mover la lengua.
Así me gusta.
Me vuelven loco.
Muy bien, Erika. Tesoro, mira al objetivo, por favor.
No olvides mirar al objetivo.
Así.
Laureta, tú también.
Chupa y mira.
Así.
Está quedando precioso.
Un festival de coños y lenguas.
¿Sabéis lo que os digo?
Me voy a unir a vosotros. ¿Qué os parece?
Es magnífico.
Vaya, qué suave.
Eso es.
Chúpate el dedito, nena.
Me encanta.
Así, con fuerza.
Está quedando perfecto.
Eso es.
Ahora vuelve a meterlo dentro.
Chúpalo y mételo.
Así.
No dejéis de mirar a la cámara.
Sí. Me encanta.
Eso es.
Con convicción, ¿eh? Vamos allá.
Qué lengüitas.
Eso es.
Chupa el dedito.
Vamos, nena, pórtate bien.
Chupa el dedito, ¿eh? Tú también, vamos.
Así. Dame la lengua.
Dámela. Vamos.
Pórtate bien. Así.
Vamos.
Esto es auténtico.
Vale.
Un poco más de esfuerzo.
Así.
Me gusta. Está quedando magnífico.
Muy bien.
La escena final.
Jesús, no quites la cara.
Que te caiga encima.
Está bien, basta.
No, John G., sigamos.
Hagamos un juego.
Hagamos una entrevista como las que se hacen a las estrellas de cine.
¿Me haces una nueva toma?
¿Cómo dices?
Ah, sí, claro.
¿Hasta aquí? Sí, es un buen primer plano.
Ahora mira el objetivo y ríe.
Camina lentamente.
Bien. Pareces una verdadera estrella.
Sigue mirando la cámara.
Dime tu nombre. Yonji.
Yonji.
Perfecto. Empezamos la entrevista. Pero, ¿dónde vas?
Para, soy un periodista de la televisión italiana. Pero no corras así, imbécil.
¿Así es como os comportáis vosotros con los periodistas? Sin nosotros ni
siquiera existiríais.
Vosotros estrellas de cine. ¡Qué vergüenza!
¡Estúpida! ¡Estúpida! ¿Y por qué el señor Storys siempre quiere filmar los
encuentros en los que toma parte?
Para venderlos a un tal Walter, un cliente con el que trata desde hace
tiempo. Un gran hombre de negocios que tiene obsesión por las jovencitas. ¿Y tú
crees que gana dinero con eso?
Sí, mucho dinero.
Storys ya tiene cierta posición.
Nuestra parte de ganancias es chatarra.
Mario, he visto el vídeo que nos has traído. Quisiera comentarte que has
estado muy bien.
Y creo que aquella jovencilla es perfecta.
Tendrás la cantidad que me pediste si me aseguras su entera disponibilidad.
¿Ha quedado claro?
Sí, no hay ningún problema.
¿Siempre estás con esa cámara?
Hola.
Únete a nosotros.
También te hará feliz a ti.
Es tan dulce.
Tiene una carita estupenda.
Y también tiene otras cosas.
Y pensar que solo tiene 18 años.
Pero ya es una pudilla.
Qué boca tienes.
Chupa. Chupa.
¿Qué pasa?
¿A qué se debe el placer de esta grata visita?
Estoy aquí... para comunicarle los saludos de Storage y también para
informarle que tiene para usted algo que le interesa mucho y que no debería dejar
pasar. ¿Y de qué se trata?
De una joven muy bella.
Tiene solo 18 años, pero tiene la experiencia de una señora que frecuenta
la vida alegre. Si lo desea, ella está dispuesta a todo. ¿Y cuál sería el
precio?
Debe usted considerar que está el factor edad. Es una chica muy joven.
El negocio se puede cerrar con una cifra de 30 millones.
30 millones.
Sí.
Sí, podría ser.
Pero en esta ocasión, quiero algo más. Dígaselo a Storys.
No será difícil.
Verás, en un par de horas se acabó. Me importa un bledo. Ya te he dicho que
estoy cansada.
Escucha, tenemos la posibilidad de ganar cinco millones.
Y es una ocasión que no pasa todos los días. No me seas imbécil. No soy una
imbécil. Me he equivocado contigo. Ya no quiero el dinero.
Lo necesitamos para casarnos.
Considerando que ahora estoy sin empleo, la única forma de hacer dinero es esta.
Es que no lo entiendes.
Haz un intento por evitar que no me cabree demasiado.
Podría hacerte daño.
¿Has ido a ver a Walter?
Sí, todo salió como me dijiste.
Me ha entregado un anticipo. El resto lo traerá cuando venga esta tarde.
¿Cómo? ¿Por qué le has dicho que venga?
Nosotros solo debemos entregar los vídeos a nuestros clientes. No pueden
contactar con las chicas. Esta vez será distinto, ¿vale?
Él no es un cliente como los demás.
Quiere asistir a las escenas conmigo. Si no, manda el negocio a rodar.
Pero, ¿tú estás seguro que esta tarde irá todo bien?
Claro, porque todos mis colaboradores son gente muy seria.
Procura ser más desenvuelta, corazón.
Ves a sentarte con él. Anda, vamos, no seas tímida.
Sí, está adentro.
Chúpalo, putita.
Vamos, chúpalo.
Apriétame bien la boya. Eso es.
Vamos. Así.
Lo haces muy bien. Vamos.
Se llama Rita.
Tiene 18 años y acaba de entrar en la facultad.
Una chica muy introvertida, pero que sabe ser cariñosa.
Esta es Daniel, 19 años.
Exuberante y dispuesta.
Tiene un cuerpecito de fábula.
Si te interesa, creo que cerraríamos el trato.
Y aquí tenemos a Emi, una joven jamaicana que hace poco llegó a Italia.
Realmente bella.
Es muy interesante.
¡Qué labios!
Mario, esta es la que estoy buscando.
Dime, ¿qué hace en Italia?
Por ahora trabaja de canguro.
Bonitos ojos.
Vaya.
¿Y dónde la has conocido? ¿Me lo puedes decir?
En una discoteca.
Se sentía muy sola y no tuve gran dificultad para hacerme amigo suyo. Creo
que con una importante oferta puedo llegar a convencerla.
Mario, ¿qué edad tiene?
Dieciocho y algo.
¿Dieciocho? ¿Una chiquilla? Sí.
La quiero a cualquier precio.
Es tuya.
Bien, esta es mi modesta casa.
Espero que os guste. Es muy bonita.
Mario, si quieres, puedes marcharte. Sí, claro. Nos vemos mañana.
Adiós. Hasta mañana, Amy. Adiós, Mario.
Ven, acómodate, por favor.
Eres muy guapa.
Sí, gracias por venir.
Oye, más que guapa, eres perfecta.
Eres exactamente lo que buscaba.
Tu piel es tan suave.
Y tus ojos son dos perlas.
Y yo te he podido comparar.
¿Lo ves en la vida?
Todo tiene un precio.
Y quien puede pagar puede conseguir lo que desee.
Chúpame el dedo.
Vamos, mastúrbate, pequeña.
Acarícate el seno.
Hazlo despacio.
Eso es, abre los muslos.
Un poco más, por favor.
Sigue acariciándote.
Vamos, ahora coge mi dedo y chúpalo, por favor.
Eso es, tranquila.
Vamos allá.
Sí.
Eres muy obediente. Parece mentira que seas tan joven y tan puta al mismo
tiempo. No me lo puedo creer.
Vamos.
sigue chupando el dedo eso es
Chupa.
Mírame a los ojos.
Así, mírame.
Sigue.
Te gusta por el culo. Vamos, disfruta ahora.
Sé obediente.
Casi lo olvido. Hoy me ha telefoneado a la oficina Paolo Silvestri.
Y amablemente nos ha invitado mañana por la tarde a un cóctel en su casa de
Poenza. Pero Paolo Silvestri no se había marchado a Brasil. Sí, pero volvió hace
unos dos meses.
Parece ser que allá tuvo ciertos problemas con aquella sociedad.
Bueno, decía que como se tardan unas siete horas para llegar a Poenza, pienso
que podríamos salir a las diez.
Por mí no hay ningún problema.
Ya he dado órdenes a Caterina para que me prepare las maletas antes de
acostarse. Estará bien, aunque tendré que hablar con tu hija.
Esta mañana se ha despertado con nervios y asume comportamientos más bien
insoportables.
Bueno, ¿qué pasa? ¿Hay algún problema?
¿Quieres contármelo?
Sí, papá, os lo he dicho ya cien mil veces. Yo con vosotros me aburro.
¿Y qué es lo que haces aquí siempre sola?
Pareces una monja.
Escucha, cogemos la barca y nos vamos dos días. Hace un tiempo muy bueno y
esta es una de esas raras ocasiones en las que podemos estar todos juntos.
Sería una lástima que no vinieras. Pero yo ya había organizado con mis amigas un
torneo de damas para mañana por la tarde y es importante para mí.
Basta de decir tonterías.
Tienes 18 años y en lugar de estudiar, salir con amigos, ir a la discoteca,
estás perdiendo el tiempo con jueguecitos de niños.
Las damas no es un jueguecito, mamá. Sabes que llevo entrenando dos meses, lo
sabes. Quiero llegar a participar en el torneo nacional.
¿Solo porque has aprendido a mover dos fichas? ¿Crees que participarás en un
torneo donde te enfrentarías a los mejores jugadores de Italia?
Mamá, ahora sí que me he cansado ya de ti.
Escucha, Walter, dile tú algo porque si no yo le daré un bofetón que... Sí, pero
tú quizá deberías ser más paciente. Natalia solo tiene 18 años.
No es más que una chiquilla. Sí, puede que sea una chiquilla, pero yo no tolero
este comportamiento. Está bien, está bien. Más tarde hablaré con ella, cuando
haya comido. Ya verás cómo se calma.
Espero que ahora estés más calmada.
Debes agradecer a tu padre el que ayer no te diera una bofetada.
Tienes un carácter insoportable y estás muy maleducada. ¡Y deja ya el maldito
juego de las damas! ¡Ignorante asquerosa! ¡Y tú, una imbécil malcriada!
¿Hacia dónde nos dirigimos, comandante?
Vamos hacia el Golfo de Poenza.
Tenemos un amarre reservado, muy tranquilo y seguro.
Ah, bien.
¿Y hasta cuándo estaremos anclados?
Lamentablemente, solo hasta pasado mañana.
¿Le apetece algo de beber, comandante?
Sí, tráigame una cerveza, por favor.
De acuerdo.
¿Has visto a mi hija?
No, no la he visto. Lo siento.
Natalia, ¿has visto qué día hace?
Vamos, déjalo ya. No pongas esa cara.
Intenta en cambio ser más educada y amable conmigo.
Hacemos las paces como quieras.
¿Me prometes que durante estos días nos reñiremos?
Bien.
Tesoro, vamos a ponernos el bañador. Hace un sol estupendo.
Francesco, ¿qué quieres? Muévete, vamos.
El señor quiere una cerveza. ¿Una cerveza?
Sí. Bien.
Una buena cerveza.
Sí, la más fresca.
¿Dónde vamos?
A Poenza.
Estaremos hasta pasado mañana.
Ah. Toda la familia ha sido invitada a casa de unos amigos. Dice que
atracaremos en un amarre tranquilo donde descansaremos hasta la vuelta.
¿Pero qué haces?
Estúpido. Gracias.
Comandante, su cerveza.
Ah, gracias.
¿Todo bien?
Ah, sí. El bote ya está en el agua. Esperamos la orden para partir.
¿Y Natalia? ¿Dónde está?
Tal y como dijo, no quiere venir.
Está leyendo en la proa. Iré a hablar con ella.
¡Natalia!
¿Estás segura de que no quieres venir a Poenza con nosotros?
Lo siento, pero prefiero no ir. Perdóname.
Está bien. Me fío de ti.
Sé buena.
Y...
Ya nos veremos a la vuelta.
Adiós.
Ana, ¿cómo es que no ha venido Natalia?
Verás, a mi hija se le ha metido en la cabeza que tiene que participar en un
importante torneo de damas. Siempre ha sido una niña introvertida. Quizá ese
juego la gratifique.
Así que se ha quedado en la barca y se pasa el día entrenando. ¿En la barca
entrenando sola?
Además, nuestra hija, ¿sabes? Es muy, muy seria.
Como su madre.
Eso es verdad.
A propósito, ¿por qué has vuelto tan pronto de Brasil?
Bueno, primero porque los negocios eran un verdadero desastre y segundo porque
el clima húmedo no me gusta.
No creía que fueras tan sensible.
No me pareces un tipo que se asuste por un mal negocio o tema a un cierto clima,
la verdad.
Sí, es cierto.
Tienes razón.
Te diré la verdad.
Las brasileñas son demasiado calientes para mí.
Ese es un clima que a mí me iría bien.
Walter, ¿pero qué estás diciendo?
Por favor, a tu edad el único placer que te queda es comer y dormir.
Olvida lo demás.
Y bien, ¿me vas a decir qué vas a hacer este fin de semana?
Creo que iré a buscar otro trabajo.
Hace dos años que trabajo para este capullo y ya me he cansado, ¿sabes?
¿Pero de qué te lamentas? No salimos al mar casi nunca.
Y el viejo nos paga lo mismo sin tener que pegar ni golpe.
Eso mismo es lo que no aguanto.
Tener que quedarnos en esta barca mientras ellos ahí fuera se divierten.
Estamos aquí sin hacer nada, solo por un pedazo de pan.
Ya, pero cuando la chiquilla está a bordo es diferente, ¿no?
Oye, tú ya sabes que a mí las mujeres me encantan, pero es una pequeña viciosa
que se lo cree demasiado para mi gusto.
A mí, sin embargo, las mucosas como ella me gustan. Son verdes y curiosas.
Hacen que me hierva la sangre en las venas. Ahora mismo voy a ver qué está
haciendo, ¿vale? Hasta luego.
¡Paul! ¡Estás totalmente loco!
¿Sigues entrenando sola?
Sí.
¿Eres buena con las damas?
Claro.
Echemos una partida.
¿Bromeas? Yo no suelo jugar con principiantes.
Escucha, jugamos una partida y quien pierda paga algo, ¿de acuerdo?
Si tú quieres, pero a una sola partida.
Bien, acepto.
¿Y a tu hijo dónde lo has dejado?
Ah, el niño está con la canguro en casa.
Aunque sea madre, me gusta tener mi propia vida.
Michelle, estoy de acuerdo contigo.
Haces bien dejando al niño en casa. Vosotras las mujeres debéis estar
siempre a nuestra disposición. A mí me parece que te equivocas, verás.
Yo creo que tú y yo no pensamos igual, pero por favor, no hablemos de ello
ahora.
Simplemente es algo natural.
Nosotros tenemos el derecho de hablar.
Y vosotras, el deber de permanecer en silencio y escuchar. Vamos, Walter, qué
exagerado. Mira, te conozco de sobra. Y te aprecio, y tú lo sabes, pero no estoy
en absoluto de acuerdo con lo que has dicho.
Pero dejadlo ya.
Al final de todo...
Walter no piensa de verdad así.
A su edad es una persona buena, tranquila, casi diría inocua.
Se acabó. Has perdido.
Ahora te toca pagar tu deuda.
¿Qué quieres que haga?
Esas ropas son feas.
No me gustan. No estás a la moda.
Vístete como una mujer de verdad.
Ponte una falda.
Sí, dígame, sí.
Claro, claro, bien, sí, ningún problema.
Escucha. Como nos han invitado a cenar aquí... Sí, llegaremos un
poco tarde.
Bien.
¿Le parece bien que vayamos a recogerle?
No, he dicho que no. No vengáis a recogernos. Nos acompañará un amigo con
su barca. ¿Entendido?
Sí, entendido. Está bien. Cuando me vaya a dormir dejaré las luces del barco
encendidas. No, no. No te preocupes por las luces.
Llevo el mando a distancia.
Vale. Sí, sí. Hasta luego.
¡Guau!
Estás genial.
¿Sabes que vestida así pareces otra mujer?
¿Por qué siempre llevas esos vaqueros descoloridos y deformados?
Deberías aprender a vestir...
Como tu madre.
Cállate. Ahora tienes que darme la revancha.
Bien. Pero ten cuidado, porque esta vez la pena será mucho más cara.
Francesco.
Escúchame un momento.
Si vieras llegar al doctor o a su mujer, avísame porque estaré en la cabina de
mando con Natalia, ¿de acuerdo?
¿Natalia? ¿Qué vas a hacer con ella? Lo digo porque si viene su padre se arma
una buena.
Eso no te importa. Ya me las arreglaré. Es mi problema, ¿de acuerdo?
No tienes más que advertirme. Si por casualidad los ves llegar al comandante
o a la señora, gritas, me llamas, ¿de acuerdo? Ya te contaré.
¡Paul, estás loco!
Vamos, abre las piernas.
Eso es, vamos.
No te cortes, nena.
Abre las piernas.
Muy bien.
Muy bien, sigue.
¿Te gusta mamar, la verdad, putilla?
Así continúa pequeña Ramona.
¿Cómo es Natalia?
Esclavo negro.
Bébela.
Debes dejar de ser tan vulgar, al menos cuando estemos con nuestros amigos.
Es que no tengo derecho a hablar con mis amigas sin que tú me fastidies la noche.
Tú te lamentas de tu hija, Natalia.
Pero por educación deberías aprender de ella. Me ha rebajado delante de todos,
dejándome como un imbécil.
Lo he hecho solo a causa de tu vulgaridad, como habría hecho cualquier
otra señora con un mínimo de orgullo. Te lo he dicho muchas veces. Estoy harta de
todas tus impertinencias. ¡No me hables así!
¡Y que sea la última vez que me ofendes delante de nuestros amigos!
Joder. Es un cretino.
Sí. Gritaba como un cerdo al que de huella.
Ya lo creo. Qué riña.
¿Sabes cuál es su problema?
Su mujer es demasiado joven para él y él se cabrea.
A ella le hace falta un macho joven, alguno que tenga un buen pedazo de
polla. Tienes razón.
Imagínate que se enterara que te has hecho a su hija. Soplaría como un toro.
Después te metería los cuernos por los ojos.
jajajaja
¡Ah!
Esta noche he hecho diana.
¿Te has follado a la señora? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? Estaba en el puente
porque tenía calor. He visto que se masturbaba.
La he observado un poco, después me he acercado y le he metido la polla en la
boca.
Así dormirán tranquilas las dos.
Oye, dime una cosa. ¿Cómo un simple marinero como tú ha podido ganar a
Natalia, a las damas? Dime.
Antes de trabajar aquí, fui campeón mundial de damas. ¿No entiendes ahora?
Aquí está. Esta es la cinta.
Gracias.
Esta es su tarjeta de visita con la dirección y el teléfono. Así no te
equivocarás.
Y ahora estate muy atento.
Si quieres esa mujer, yo debo tener al niño.
Sin problemas.
Y recuerda que no debes nunca mencionar mi nombre.
Sí, claro.
Me alegra que confíe en mí. Gracias. Muchas gracias.
Cuéntame.
¿Cómo fue el fin de semana en la barca de Walter?
Bien, han sido solo dos días, pero llenos de cosas interesantes. ¿Qué me
intentas decir con eso de cosas interesantes?
¿De verdad quieres saberlo? Claro. Bien, anoche me divertí mucho con la señora
mientras su marido dormía y mi amigo se ha hecho a la pequeña Natalia.
No. Sí, sí. Sabía que Ana era una puta.
Pero nunca hubiera imaginado que la hija también era como la madre.
Pues también ella. Pero lo mejor viene ahora. A la pequeña la tenemos con
nosotros. Tiene mucho miedo de su padre. Y por eso he logrado convencerla para
que venga aquí con una amiga suya.
¿De verdad?
¿Estás seguro de lo que dices? Sí, sí.
No me lo puedo creer.
No, no, no. Tienes que decirme cómo lo has conseguido.
Bien, muy simple.
Le he hecho entender que sé callarme ciertas cosas.
Claro está, si ella me concede algunos favores, es lo justo, ¿no? Eres un hijo
de puta.
Fácil, ¿eh?
¿Sabes qué, Franco?
Yo encuentro a Walter y a Ana muy simpáticos. Es cierto que él a veces es
un poco pesado, pero creo que es porque está celoso de su mujer.
Claro. A su edad ya habrá entendido que si una mujer joven y bella como Ana está
aún con él, es solo por dinero.
Sí, sí, seguro.
Dígame.
Hola, Miquela.
Soy yo.
Perdón, ¿quién es?
Yo. ¿Me conoces?
Acabo de volver de mi barco. Perdón, no entiendo.
Escucha, es inútil que finjas.
Toda mi vida estará dedicada a ti, quieras o no.
Oiga, señor, no sé quién es. No entiendo lo que dice. Y tampoco me interesa.
¡Cuelgue!
¿Quién era?
No tengo la más mínima idea.
No lo sé. Un idiota que decía tonterías.
Sería una broma.
Natalia, oye, mándame un beso. Un beso de amor.
Vamos. Ahora gira la cabeza un poco arriba. Más arriba. Y ahora mándame un
beso. Así, hacia atrás.
Ve un poco hacia atrás. Así. Ve con ella.
Muy bien. Ahora sujétale la cabeza y mira el objetivo.
Muy bien. Así.
Vuelve con Natalia, por favor. Así. Muy bien. Y tú hazme un movimiento erótico.
Sexy. Quiero ver erotismo en tus ojos, en tu cara. Muy bien.
Muévete. Muy bien. Arquea la espalda.
Así. Muy bien.
Bien. Oh, qué culito más hermoso. Muy bien. Sí. Me gusta. Ve con Natalia. Por
favor, apriétate las tetas. Sí. Así. Muy bien. Mira el objetivo.
Muy bien.
¿Sabías que tu coñito sabe a fresa? Es como meter la lengua en una copa de
fresa con nata.
Eso es.
Oye, Miquela, ¿por qué no has hablado con tu marido de esas llamadas tan
raras?
Sabes, cuando me llamaron la primera vez, mi marido estaba en casa.
Yo creí que era una broma, pero más tarde, cuando han continuado todos los
días, he preferido callármelo.
Franco es un tipo muy nervioso y no sé cómo podría reaccionar. Bueno, pero
quizá podría haberte ayudado.
Perdona un momento.
Dígame.
¿Puedo hablar con Miquela?
Está ahí, ¿no? ¿Miquela?
Sí, está aquí. Un segundo.
¿Has dado el número del móvil a alguien? No, ¿bromeas?
¿Quién es?
Es inútil que confíes en tu amiga.
Ella no puede ayudarte.
Os he visto mientras hablabais en el bar.
Os he grabado con la cámara.
Mañana por la noche, ponte un vestido elegante y recógete el pelo.
Pasaré a recogerte.
¿Pero qué quieres de mí? Yo ni siquiera te conozco.
Ya está bien.
Ahora escúchame.
Mañana no intentes engañarme. No te conviene.
Te daré un consejo.
Intenta dar una ojeada al carrito de tu hijo.
Esta vez solo he metido un paquete de tabaco.
Mañana, quién sabe... ¿Cómo? ¿Serías capaz de hacerle daño? ¿Quién es?
¿Pero quieres decirme qué significa todo esto?
Dios mío.
Ha amenazado a mi hijo.
No sé qué hacer.
Tengo mucho miedo.
Ahora, Miquela, mírame.
Vamos, Miquela.
Mira la cámara.
Vamos.
Así.
Muy bien.
Así. Eres superior.
Qué ojos más bonitos.
Eres rabiosa. Muy bien. Así. Gira la cara a la izquierda. Así.
Muy bien. A la izquierda.
Así.
Bien. Sube la cara.
Así. Mira la cámara.
Bien. Muy bien. Ahora a la derecha. A la derecha, Miquela.
Así. ¡Qué hembra!
Ahora mírame.
Más intensa la mirada. Piensa en una polla enorme, hinchada.
Ahora ábrete.
Muy bien. Mueve ese culo así.
Arriba, abajo.
Muy bien. Muévete, muévete. Así.
Para, para.
Muy bien.
¡Qué culo! Es maravilloso. Es un culo de gran premio. Así, muévete. A
la derecha.
Así. Muy bien.
Muy bien, muévete ahora. Vamos.
Así.
Me gusta.
Así, arriba, abajo.
Muy bien.
Mírame a los ojos.
Eres muy guapo.
Si participas, mantendré la promesa. Te dejaré en paz para siempre.
Ahora sé buena y déjate llevar.
Déjate llevar.
Así, más tuerte.
Vamos, vamos.
Así. Muy bien.
Muy bien.
Cómo me gusta.
Vamos.
Muy bien, Miquel.
Lo estás haciendo.
¿Vamos? ¿Eres el eco? ¿Qué pasa hoy? ¿Estás nerviosa?
No, pero sabes, no hago más que pensar en la historia de Miquela.
No es una broma, ¿entiendes?
Ese tipo ha llegado a llamar aquí y ha amenazado al niño. Es algo serio.
Algo serio, algo serio. Mira, querida, mi opinión. La única cosa seria, y quizá
la más grave...
Será el recibo de teléfono que deberá pagar ese tío, ¿no crees? No querrás
ponerte en su piel.
Vosotros los hombres todos lo tomáis a pitorreo.
A mí me da pánico.
¿No eres capaz de entender que puede que sea una situación verdaderamente
peligrosa? ¿Pero qué sabrás tú lo que es el riesgo?
Sabes muy bien que toda mi vida la he pasado entre riesgos. Y uno de ellos es
el haberme casado contigo.
Frankino. Dime.
¿Cómo está el caldo? Muy bueno.
Hay algo que debo decirte.
¿Problemas? Sí.
Ya notaba algo en el ambiente. Dime.
¿Te acuerdas de aquella llamada?
Sí, aquella de la broma.
Pues... bien.
Aquel hombre volvió a llamar. Ha sido terrible. Me amenazó a mí y también a
nuestro hijo.
¿Qué me estás contando? No entiendo nada de nada.
Quiero decir que he estado con ese hombre.
¿Qué coño has hecho? ¿Y por qué no me has dicho nada?
Bien, Miquela.
Eres una puta.
Joder, seguro que te aconsejó esa zorra de Selene.
A partir de ahora, si no quieres que me lleve al niño, deberás hacer todo lo que
yo te diga. Sí, sí.
Bien, Girasol, bien.
Eres muy buena.
Hola.
Hola.
¿Puedo presentarle a Paolo Silvestri? Ya nos conocemos.
Walter es un buen cliente de Stories.
El gran Stories.
Ha sido un error el no confiarme tu pasión. Pero te aseguro que estoy en
disposición de ofrecerte mejor material.
¿Y por qué no me lo has ofrecido antes?
Más vale tarde que nunca, ¿verdad?
Ahora mismo tengo algo especial.
Nuestro amigo se acordará de ti.
Puedes tratar con él la forma de pago, a menos que no quedes del todo satisfecho.
Cree que tú has sido la que me convenció a hacerlo.
Y no tuve el coraje suficiente para contarle lo ocurrido.
Sí, pero oye, ¿por qué no llamas ahora mismo a la policía? ¿Sabes quién es?
¿Dónde vive?
Sí, ya lo sé, pero estoy segura de que no serviría de nada. No tengo ninguna
prueba contra él.
¿No grabaste las llamadas?
No, ni siquiera lo había pensado.
Pero ahora tengo otro problema.
Franco me ha dicho que quiere dejarme.
Dice que quiere llevarse al niño.
¿Cómo?
¿Qué voy a hacer?
Ayúdame, por favor.
¿Qué quieres de ella, Walter? Quiero que me dé un beso a esta imbécil.
Bésale, Diana.
Vamos.
Eso es.
Muy bien.
Así.
Bésame.
Bésame.
Bésame. Vamos, bésame.
Vamos a ver
¡Ah!
Sí.
Sí.
Sí, vamos.
Sí, vamos.
Vamos, sí, vamos.
Ya está hecho todo el trabajo. Este es el material que tengo.
Ya no me interesa tu material, amigo mío.
¿Cómo? ¿Qué significa que no te interesa? Eso es algo que a ti no te
importa, ¿sabes? Tú ya has hecho un gran servicio a mí y a todo mi público.
¿Cuál? El de haber sido uno de los protagonistas de los recuerdos inmorales
de Mario Salieri.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.