All language subtitles for Femmes - Mujeres - Women (1983)

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Original subtitles

Alexandra, amor mío, cuánto me has enseñado.

Desde mi marcha de tu isla maravillosa he hecho escala en infinidad de países

lejanos, pero tu recuerdo, la nostalgia de tu espléndida belleza no me han

abandonado jamás.

El bajo relieve que te llevé en mi última visita simboliza el ideal que

nosotros compartíamos, la total libertad de nuestros sentidos.

En la antigüedad, los dioses y diosas del amor ignoraban el instinto de

propiedad, de dominación y la noción de pecado carnal que aniquila la pasión

humana. Es posible que las mujeres y los hombres de hoy reencuentren ese

privilegio, si estoy seguro.

He escrito la historia de nuestra experiencia común en testimonio de mi

profunda fe en ese ideal.

Recuerdo como si fuera ayer mi última visita a tu isla de ensueño.

En el curso de uno de mis viajes por Oriente, Había descubierto unos antiguos

manuscritos que desvelaban los ritos secretos para conseguir la paz y la

armonía entre el espíritu y la carne.

Ansiaba descifrarlos con el propósito de compartir contigo sus enseñanzas.

Al echar el ancla bajo la luna llena y remar hacia la costa a bordo de mi bote,

me invadió una extraordinaria vitalidad.

Acababa de pasar unas semanas con la sola compañía del viento silbando entre

las velas, el rumor de las olas acariciando el casco de mi embarcación y

el graznido de las gaviotas.

Oía mis pasos crujir sobre la arena brillante y respiré el perfume familiar

de la isla.

Un saludo.

¡Helmut!

Qué hermosa estabas dormida.

No quise despertarte.

Hacía tiempo que no venías. ¿Pero cuándo?

No recuerdo.

¿Varios años?

Tuve el presentimiento de que ibas a volver.

Aquí me tienes.

Unos días.

¿Dejas todas las noches una luz en el patio?

Te esperaba.

¿Tienes sed?

Cuéntame tus aventuras, tus viajes.

Sería muy largo.

Te diré que...

me

alegra volver a verte.

Te escucho.

Estuve en Extremo Oriente.

Y allí encontré un antiguo manuscrito en sánscrito. Vale una

fortuna. Tú podrías descifrarlo.

Mi sánscrito es muy limitado.

¿Ah, sí?

Tú me enseñaste lo que sé.

Eres mi profesora.

¿Recuerdas?

Intuición. Intuición.

Armonía. Armonía.

Éxtasis. Éxtasis.

Fortuna y amor sin barreras.

Helmut.

Vamos a ver, ¿qué elegirías?

¿La fortuna o el éxtasis?

Todo.

¿Y en nosotros?

¿Has pensado?

¿En nosotros?

¿Quieres más vino?

Sí, ¿por qué no?

Te he traído un regalo.

Está en el barco.

Vamos por él.

Es un bajo relieve.

¿Un bajo relieve?

¿Dónde lo has encontrado?

Eres maravilloso.

Fantástico.

Espero que de usted.

Dime la verdad.

¿Lo has encontrado en algún templo? Pudiera ser.

He tenido que ir muy lejos para conseguirlo.

Contiene un mensaje para ti. Qué belleza.

Es realmente soberbio.

Esperaremos a que amanezca para poder verlo bien.

¿Las mujeres no veis bien de noche?

No soy un gato.

Si supieras cuánto te he echado de menos.

Lo que he pensado en ti.

Te tengo que un cuento tiempo.

Mi querido amante vagabundo.

Siempre estaré contigo.

¿Qué tal estás?

Te encuentro muy bonita.

¿Qué es esto?

Un regalo para tu madre.

Me pregunto cómo has podido encontrar esa talla.

Es un secreto.

¿Qué secreto?

Ya lo comprenderás.

Helmut reconoce que te encantan los misterios.

No me gusta cómo está el cielo hoy.

Este sol es para volverse loco.

Lea.

Debes estar cansado.

Vamos, regresemos a casa.

Todo sigue igual.

Pero diferente.

Alexandra se había mostrado ardiente y tierna, pero por primera vez tuve la

impresión de que algo la preocupaba.

Había hallado un broche en forma de mariposa para Lea.

A menudo le traía pequeños regalos.

Aquella mañana descubrí que ya no era una niña.

sino una inquietante adolescente y por temor a provocar en ella una reacción o

un deseo imprevisibles decidí no entregárselo

¿Por qué llevas ahí una mariposa?

Porque me gustan las mariposas.

¿Te acuerdas de la mía?

Sí, ¿la llevas todavía?

Es la guardiana de mi corazón.

Ha crecido.

Es muy divertido.

¿Quiénes son?

Mujeres.

¿Seguro? Una es Globarni.

Claude, la superestar.

Nosotros la llamamos la divina. La otra es Claire.

Se adoran.

Ya lo sé.

Anoche las vi.

Hay un hombre en la casa. Lo noto. ¿Cómo puedes notarlo?

Tiene razón.

Llegó durante la noche.

¿Es tu hombre?

No, él es de todo el mundo.

Oh, mi pequeña Lea.

¿Cómo se llama?

Helmut.

Cuando yo era niña, vivía en casa de mi tío.

Un día, tendría 14 años, llegó mi primo.

Se llamaba Helmut también.

Tenía 20 años y era un muchacho muy guapo.

Dimos un paseo hasta el pueblo y de pronto le tomé la mano.

La tenía caliente.

Imaginé que eran nuestros corazones que ardían.

Inmediatamente él se soltó.

Le habían hecho la cama en el despacho de mi tío.

Al día siguiente de su llegada me atreví a entrar en su habitación.

Era muy temprano.

Su cama estaba derecha.

Estaba sola en la habitación.

Me deslicé entre las sábanas. Me quedé allí sin moverme. Las sábanas eran

suaves. Ya estaban frías.

Enseguida sentí que me invadía su presencia y el olor de su cuerpo, de

sus cabellos. Experimenté algo que nunca había imaginado.

Y supe que le deseaba.

Había descubierto el deseo de poseer.

Buenos días.

Y el día de su partida le dije, quiero atarte a un árbol en lo más

oculto del bosque para que nadie pueda encontrarte jamás.

Excepto yo.

Y solamente cuando yo quiera.

De esa manera.

Tienes los ojos brillantes.

¿Eres tú quien ha traído este calor? Si quieres, me responsabilizo.

Chloe ha venido a visitarme por unos días.

Ha aceptado ser mi modelo.

Trabajo en una nueva serie.

Los siete centros vitales. Me obliga a poses realmente complicadas.

Chloe presume de un extraño sentido del humor.

¿No te parece?

A propósito de Chloe.

A ella le gusta contar historias.

No ha tenido nunca un primo llamado Helmut.

No creas ni una palabra de lo que cuenta.

Siempre está soñando.

¿Por qué tendré que buscar siempre mis defectos?

Debería aprender a mirarme sin prejuicios, tal como soy.

Si no, no sabré nunca lo que hay más allá de la mirada.

¿Me comprendes?

No tiene importancia.

Quizá no soy muy perfecta, pero no estoy mal.

Vuelvo a verte tal como eras, Claire.

Tus ansias de posesión y dominio se disimulan tras los pozos oscuros de tus

ojos.

Y Claw no es más que tu reflejo, que temes conocer.

Es tu doble que se te escapa.

Hay cosas que todos podemos hacer para sentirnos mejor dentro de nuestra piel.

Pero no son fáciles.

Es muy bonito.

¿Verdad que sí?

Lo escogí para Chloe.

Suelo hacerle regalos a ella.

Pruébatelo.

Déjame ayudarte.

Estás muy guapa con este vestido.

Siento su perfume.

¿Te gusta?

Sí. Espera.

Me recuerda a los mangos.

¿Te gustaría quedarte con él?

Pero si es de Klee.

Desde este momento es tuyo. ¿De verdad?

Te sienta de maravilla.

Y te gusta tanto como a mí o más.

Quédatelo.

Gracias, Klee.

¿Qué pretendes?

Que te amo.

¿Puedo ayudarte?

Espera un momento.

Mírala.

Está viva.

Es increíble.

Me habías prometido ayudarme a poner la mesa.

Ahora mismo.

Procura mantenerte quieta durante cinco minutos, ¿eh?

Lo titularé El poder de la serpiente.

Ok, un descanso para comer.

La comida está servida.

¿Claire?

¿Claude?

¿Lea?

Lea, los higos me recuerdan un viejo film inglés.

Os haré una escena de hijos.

Es muy erótico, ¿no?

No, es asqueroso.

¡Asqueroso!

Dame.

¿Nadamos o hacemos el amor?

Se pueden hacer las dos cosas.

No me la devuelvas muy tarde.

Necesito a mi modelo.

No reproches a Lea su actitud.

Lea... ya no es una niña.

No seas cruel con ella, Helmut.

Es muy frágil.

Te amo.

Me gusta mucho decirte que te amo.

Aunque no sepa muy bien lo que es el amor.

Sé que te amaré hasta el final de mi vida.

Incluso más allá de la muerte.

Y sé que todas las noches, en el momento que voy a dormirme,

solo pienso en ti.

No importa que no me oigas.

Colo.

Quisiera que tu corazón latiera solo para mí.

Que tu cuerpo y el mío se fundieran. Que no amaras a nadie más.

Voy a volverme loca.

Pero necesito ser tu dueña.

Tú eres mía.

Quisiera poseer tu cuerpo y tu espíritu para siempre.

Claire, me das miedo cuando dices eso.

Sabías que no dormía.

Es más fácil decírtelo cuando tus ojos están cerrados.

Tu silencio es terrible.

Háblame, querida.

Siempre me estás agobiando.

¿Qué te parece Helmut?

Su presencia me incomoda.

¿Por qué no te gustan los hombres?

A ti tampoco.

Desde luego que no.

¡Lea!

¿Sigues enfadada?

No, ya no.

Voy a enseñarte una cosa.

Es precioso.

Este es mi escondite.

Bienvenido.

¿Escuchas las voces de la gruta?

Ven, quiero que lo veas todo.

Y si Helmut se convierte en el amante de Lea, tendré que tolerarlo.

¿Qué idea tan...

Lea escogió la antigua cascada como lugar para el sacrificio de su

virginidad, pero no tuve la insolencia de satisfacer su ilusión en un paraje

que parecía más propicio para el recogimiento del espíritu.

¿Te gusta así?

Yo soy la diosa del sexo.

Kali.

Kali que da la vida.

Y la destruye.

No.

Soy la llama que danza, que

abraza y que devora.

Chloe, eres imposible. Deja ya de moverte.

Lea.

Estoy enamorada.

Ven, mi pequeña Lea, ven conmigo.

Soy una mariposa y estoy libre.

¿Pero qué quieres? Es que yo quiero ir.

Anda, ven, ven conmigo.

Acompáñame, ¿eh? No.

Y cuéntame, ¿qué has dicho?

Vaya, ¿te has manchado el vestido? No, no, mamá, déjame.

Anda, ven, no seas tonta. No.

Vamos.

Oh, estas flores son muy bonitas.

Vamos,

entra. No.

Yo pertenezco a la naturaleza. Vuelo.

Obedece. No estás bromeando.

Vamos a hablar.

Estoy harta de no ser yo misma.

¿Por qué no soy nunca sincera?

¿Por qué no digo nunca las palabras que quisiera?

Quisiera ser tan simple como Claire.

Es posible que tenga miedo de su pasión por mí, pero lo dice.

Es honesta.

Yo no digo nunca una frase sin haberla preparado.

Voy a terminar odiándome.

El ocio es una pérdida de energía.

Debes utilizar esa energía solo para liberar tu cuerpo.

¿Dónde conociste a Helmut?

Aquí, la primera vez que él vino a esta isla.

Hace mucho tiempo.

¿Estabas enamorada?

Todavía lo estoy, Lea.

Lo comprendo. Lo mío es diferente.

Me iré con él en su velero.

¿Helmut te lo ha pedido?

No, todavía no. Pero sería lo natural.

Yo no soy como tú, mamá.

Quiero quedarme con él para siempre.

Quiero un hijo suyo.

Quiero... Quiero, quiero.

Se quiere todo cuando se tiene tu edad.

Solo tienes 15 años.

Vamos, no te preocupes. Todo irá bien.

Ahora quítate esta ropa.

Mamá.

Sé feliz conmigo o con quien sea.

Pinta solo en ti.

¿Quieres que hable con Helmut esta tarde? No, no.

Bueno, volvemos al trabajo.

¡Lea! ¡Lea!

¡Lea! ¿Qué te pasa?

Helmut y Chloe. Le odio. Me ha traicionado.

Siempre que sufre por alguna cosa, se escapa.

Volverá, no te preocupes, Alexandra.

Esta vez es diferente.

Es algo más serio.

Vamos, ven conmigo.

La espontaneidad de Claude, su confianza en mí y su pasión.

Me sorprendieron agradablemente.

Yo no tenía más interés que ayudarla a superar sus inhibiciones y a desvelar

sus fantasmas eróticos.

¿Sigues aún la comedia?

¿Alguna novedad en ese amor loco y sin medida?

Yo creía que necesitabas conocer bien a tus perteneces antes de retozar. No ha

sido una comedia.

Deseaba Helmut.

Y si yo te dijera que también le deseo.

A ti no te gustan los hombres, los aborreces.

¿Me reproches que viva como yo creo que debo hacerlo?

No, claro.

No juzgo a los demás si ellos hacen lo mismo conmigo. Yo soy feliz y quiero que

tú también lo seas.

Chloe.

Tú y yo... juntas hemos intentado descubrir todos los placeres de la vida.

Entonces, ¿por qué no haces como yo?

Helmut, Lea ha desaparecido.

¿Qué dices?

Alexandra está preocupada.

¿Por qué razón?

Date prisa. Debemos buscarla inmediatamente.

Voy a preguntarle a esa mujer.

De acuerdo.

Yo buscaré por la playa. Nos encontraremos junto al olivo.

¿Ha visto a una chica?

¿Que si ha visto usted a una joven?

¿Cree que cambiará el viento?

Habrá tormenta.

Habrá tormenta.

Y el hombre que se embarca durante una tempestad, o es un loco o

es un sabio.

¿Qué ha ocurrido entre tú y ella?

¿Con Chloe?

No, con Lea.

No es cosa tuya.

No me soportas, ¿eh?

¿Por qué dices eso?

Me gustan tus pechos.

Tu piel.

¿Notas ahora la diferencia?

Mi mirada también es diferente.

Sí.

Y... Si pongo la mano aquí...

¿Lo que sientes ahora también es diferente?

Sí. Sé que eres tú, Inoclo.

Tu mano es fuerte y dulce. Me da miedo.

Es diferente.

Muy diferente.

Conseguiré que te olvides de Chloe.

¡Oh!

Fuiste tú, Claire, la que olvidó a Claude.

Ella dejó de existir para ti cuando te abandonaste a un hombre.

Sin embargo, deseo que puedas gozar de nuevo los placeres que compartías con

ella. Que aproveches las dos facetas de tu sensibilidad.

En realidad, lo que tú buscabas era a la mujer que había en ti y no a Lea.

¿Entonces me pongo este?

¿Ese vestido?

Es un poco exagerado. Es para la cena que se da esta noche para despedir a

Helmut.

¿Helmut te ha transformado?

En cierta manera, sí.

Él ha conseguido... liberarme.

Y... y satisfacerme.

¿Ya te gustan los hombres?

Lo que me gusta es la libertad.

La libertad contigo.

La libertad con Helmut.

¿Y por qué no contigo y con Helmut?

¿Pero Helmut se va?

Sí, pero no será el único.

Tendremos experiencias con otros hombres.

Las tendremos juntas.

¿Estás inquieto?

No.

¿Helmut?

Claire, esperemos un poco más, por favor.

El pescador tenía razón.

Dijo que habría tormenta.

La campesina también lo dijo.

Alexandra, voy a comprobar si el barco está bien anclado.

Helmut, te acompaño. Quiero ir contigo.

Volveremos enseguida.

¿Quieres que comencemos?

Yo tampoco

Vamos

con ellos

Antes de cenar, noté que mi chaqueta había desaparecido.

Estaba seguro de que Lea se había escondido en mi embarcación, pero no

dije nada para no acrecentar la angustia de Alexandra.

La práctica de la vela no tenía secretos para Lea, pero aquella noche el viento

había cambiado repentinamente y la tormenta se hacía cada vez más

amenazadora. Yo estaba inquieto por Lea.

El bote ha desaparecido. Espera, Alexandra.

Tu barco va a la deriva.

Lea estará dentro.

No podrá resistir la fuerza de la corriente. Se irá a mar adentro.

Cálmate. Helmut, sálvala, te lo ruego.

Fracasé varias veces intentando acercarme a mi embarcación.

Cuando lo conseguí, encontré a Lea que dormía en la cabina.

Parecía agotada.

La desperté.

Y le hice ver que era urgente regresar a la isla junto a su madre.

Al alba, la tempestad se había alejado.

Reemprendí mi viaje.

Qué suave es tu piel.

¿Es posible tener esta misma complicidad con un hombre?

Claro que sí.

Solo que ellos tienen otra sensibilidad.

Lea.

La única llave del amor, de todos los amores, está en nosotros mismos.

Mamá. Sí.

Amo a Helmut.

A partir de entonces, Alexandra y Lea me esperaban. ¿Pero volvería alguna vez?

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