All language subtitles for Artigas.S01E04.720p.HDTV ES

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

La lucha de Artigas por la libertad de sus compaisanos entra en su último acto.

Sus tropas han sido derrotadas y ahora son perseguidas por sus antiguos aliados.

La revolución sacrificó a sus mejores hombres.

¿Dónde está Artigas? ¿Dónde está?

O lo que es peor, los ha convertido en enemigos a muerte.

¡Artigas! ¡Artigas!

Soy John Roberts, comerciante, financista y escritor escocés.

Pero durante varias décadas trabajé en Sudamérica como espía para la corona británica.

Una de mis misiones fue seguir los pasos de Artigas.

Para muchos, una amenaza.

Para otros, un líder único.

Lo cierto es que estaba haciendo una revolución dentro de la revolución.

Pero en 1820, traicionado y derrotado, se pierde para siempre en Paraguay.

Veinte años más tarde, voy tras sus huellas, internándome en el corazón de la selva guaraní.

¡¿Tanto tiempo, Chambio Inglés?!

¿Qué hace Inglés?

¿Para qué carajo vino?

Para entender quién era este personaje tan polémico,

y por qué sus ideas molestaban tanto,

entrevisté a lo largo de varios años a colaboradores, familiares, amigos,

pero también a sus enemigos.

Por lo general, los personajes oscuros e intrigantes como Artigas

siempre son devorados por sus antiguos aliados.

Francisco Ramírez era su mejor heredero.

El más heroico, el más brillante, casi un hijo de Don Pepe.

Estaba destinado a ser el hombre más importante del litoral,

pero le hervía demasiado la sangre.

Ojalá Ramírez hubiera sido un poco más Artiga.

Y Artiga un poco más Ramírez.

Hacía falta un asesino de su propia calaña

para cortarle la cabeza a la serpiente artiguista.

Lástima que después se la cortaron a él.

¿Usted es el caporal de bandidos José Artigas?

No.

Yo soy el rey de España.

Artigas es ese negro rotoso que está del otro lado.

¿Qué hace Islés?

No me diga que se quedó.

Por mí.

Todo este tiempo.

¿Cuándo fue la última vez?

Un mes.

Un mes.

Variás, compadre.

Clara es una excelente casinera, pero...

un Mespresso

es un condimento muy bueno.

Muy bueno.

¿Me trajo carta?

Del Consiglio López,

del Fructuosa Rivera

hasta del General San Martín.

¿Y quién eres de Correntino te verá ahí?

José Artigas

es, tal vez,

el comandante más noble y dotado que tuvo la Revolución.

en 1816

era un verdadero dolor de cabeza.

El panorama era desolador.

Rondó

había perdido el Alto Perú en el desastre

en el de Cipe-Cipe.

Mientras en las provincias del litoral

la intransigencia de Artigas

y de sus caudizos locales

habían generado una guerra terrible con Buenos Aires.

en medio de todo eso

había que declarar la independencia.

Si no lo hacíamos

las Provincias Unidas se iban a perder

para siempre.

La patria estaba dividida en dos.

Si a último momento Córdoba no se aleja de Artigas

y decide enviar sus diputados al Congreso de Tucumán

hubiera sido muy difícil declarar la independencia.

El Congreso de Tucumán

tenía demasiadas contradicciones.

Mientras declaraba la independencia

miraba impasible

cómo los portugueses invadían Montevideo.

Invasión que fue muy bien recibida

por los comerciantes ricos de la ciudad

que estaban hasta las narices de Artigas.

de Artigas

Los únicos

que se quedaron rechazando la invasión

fueron las milicias de Don Pepe

que no paraban de recibir instrucciones

desde su cuartel.

Las ideas del Artiguismo

se expanden

como reguero de pólvora

y por eso

es necesario

combatirlas

con una guerra total.

El ejército del Imperio de Brasil

entra sangre y fuego

a la Banda Oriental.

Mientras en Santa Fe

las tropas porteñas

avanzan sobre las provincias del litoral.

En Buenos Aires

un viejo aliado de Artigas

es nombrado director supremo

José Rondó

El jefe de los orientales

tiene la esperanza

de llegar a un acuerdo

para poder frenar

el baño de sangre desatado.

Pero Rondó

tiene un solo objetivo

aplastar al federalismo artiguista.

¿Reconoce esta carta?

Sí.

Se la envía

a Manuel García

nuestro embajador

en Rio de Janeiro.

¿Puede leerla?

No hay medio de conciliación

para unas fieras

a quienes no animan

otras ideas

que las del horror

sangre y disolación.

Se han tentado todas vías

para inducir

a la concordia

de esos monstruos.

¿Los monstruos serían?

Los artiguistas.

He propuesto al varón

de la laguna

que acometa con sus fuerzas

y persigue al enemigo común

hasta el Entre Ríos

y Paraná

obrando

en combinación

con nosotros.

¿Usted le está pidiendo

al comandante

de los portugueses

que se haga cargo

de Artigas?

Sí.

En ese momento

mi deber

era frenar

a López y Ramírez.

Si no tomaba

una solución

drástica

en seis meses

lo tenía en Buenos Aires.

¿Y no fue eso

lo que pasó?

Sí.

El problema

es que

los orientales

eran una fuerza invencible

y mi deber

era pararlos.

¿Está arrepentido?

Un militar

no tiene remordimientos

y si lo tuviera

jamás

lo salvaría

de la antigüedoria

de Pingles.

Mire si había sido

canalla

que no solo

nos entregó

a los portugueses

sino que les ordenó

a Belgrano

y a San Martín

que dejen

sus posiciones

para venir

a combatirnos.

¿Por qué llamó

a Belgrano

y a San Martín

para combatir

a los federales

del litoral?

Porque si perdíamos

no solamente

iba a caer

Buenos Aires

sino también

todo el proyecto

de las provincias unidas.

San Martín

no obedeció

y Belgrano

lo hizo a medias.

Si San Martín

hubiera aceptado

¿usted lo hubiera

enfrentado?

por seguro

si alguien

se levanta

contra el pueblo oriental

no hay San Martín

ni tanta Dios

que valga.

Jamás

jamás me atrevería

a mover mis tropas

para enfrentar

al hombre

que resistió

cuatro años

la invasión portuguesa

que enfrentó

un ejército

de 15.000

veteranos

de las guerras

napoleónicas

con un ejército

formado por indios

gauchos

mujeres

y niños.

¿Por qué aceptó

luchar

contra los seguidores

de Artigas?

¿Por qué vamos a perder

todo lo sembrado

por culpa

de las guerras internas

que él provocó?

La carta que le dije

se le mandó

un conocido suyo

en marzo

de 1819

pero

sus enemigos

porteños

la interceptaron

y nunca le llegó.

Lea mirá

por favor.

Puedo levantar

un arado

pero no sé distinguir

un burro

de un alazán.

Noticias

que he recibido

de Cádiz

e Inglaterra

aseguran

la pronta venida

de una expedición

de 16.000

hombres

contra Buenos Aires.

Bien poco

me importaría

que fueran

20.000

con tal

que estuviésemos

todos unidos.

No puedo

ni debo

analizar

las causas

de esta guerra

entre hermanos.

Creo debemos

cortar toda diferencia

y dedicarnos

a la destrucción

de nuestros

crueles enemigos

los españoles

quedándonos tiempo

para tranzar

nuestras desaveniencias

sin que haya

un tercero

en discordia

que pueda aprovecharse

de estas críticas

circunstancias.

cada gota

de sangre

americana

que se vierte

por nuestros

disgustos

me llega

al corazón.

Paisano mío

hagamos un esfuerzo

trancemos

todo

y dediquémonos

únicamente

a la destrucción

de los enemigos

que quieran

atacar

nuestra libertad.

correntino

tenía que ser

ñandí gente.

el capítulo

final del

artiguismo

comienza

los primeros días

de 1820

cuando

en Tacuarembó

las últimas

fuerzas orientales

libran

su última

batalla

contra el

poderoso

ejército

imperial

del

Brasil.

Hoy

probablemente

nos alcance

la derrota

y tal vez

sea la derrota

final

porque

nosotros

no vamos

a ver

los frutos

de esta lucha

y nuestros hijos

tampoco.

¿Lo de qué sirve

tener sangre

en las venas

si no es para

derramarla

por la libertad?

El hombre

nació para ser

libre, carajo.

¡Sumir!

¡Sumir!

Y nosotros

no vamos

a ser

esclavos

ni sumisos

nunca más.

Entonces

cuando venga

el enemigo

a cuchillarnos

como perros

miremoslo

a los ojos

y que sepan

que tienen

enfrente

a un pueblo

de hombres

y mujeres

libres

y que lo último

que veamos

de este mundo

sea el infinito

resplandor

de la libertad.

La derrota

es total.

Artigas huye

con los pocos

sobrevivientes

de la masacre

cruza el río

Uruguay

hacia Corrientes

en busca

del apoyo

de sus aliados

pero las antiguas

alianzas

están quebradas

Ramírez

y López

tienen sus propios

planes

y si bien

peleábamos

juntos

con Ramírez

teníamos

proyectos

muy distintos

él quería

formar

su propia

liga oriental

pero sin

Montevideo

y tenía

un plan

medio delirante

de anexar

el Paraguay

a su dominio

¿y usted?

yo

yo no quería

que mi provincia

siguiera

desangrándose

en la guerra

contra Buenos Aires

y quería

una constitución

republicana

y federal

una constitución

artiguista

sí

ambos firman

con Buenos Aires

un tratado

que pone fin

a la lucha

y convoca

a un congreso

para la unión

nacional

detrás del tratado

de Pilar

está un viejo

enemigo

de Artigas

que acaba

de ser

designado

director

supremo

el acuerdo

incluye

pagos

secretos

a los caudillos

del litoral

y no establece

la declaración

de guerra

al imperio

portugués

la banda

oriental

se pierde

para siempre

y Artigas

queda

totalmente

solo

y ahí

es cuando

empieza

el último

acto

de la vida

militar

de Artigas

la guerra

con Ramírez

el frente

federal

se parte

en dos

la unión

de provincias

libres

y autónomas

no logra

borrar

los recelos

y las ambiciones

personales

de los caudillos

ninguno

quiere ser

menos que el otro

es momento

de sacarse

de encima

al viejo

Artigas

y pasar

al frente

muchos se preguntan

por qué Ramírez

le declaró

la guerra

a Artigas

algunos dicen

por ambición

otros por

sus ardores

típicos

de hombre

de la selva

pero todo

es fruto

de una larga

venganza

la mía

mucho antes

de mi regreso

al poder

pedí a mis aliados

Salvear

y Carrera

que se ganen

la confianza

de Ramírez

ellos le mostraron

un tratado secreto

o un tratado

firmado en 1817

entre Buenos Aires

y Portugal

ah sí

que decía

el tratado

que el ejército

brasileño

con tal

de derrotar

a Artigas

estaba autorizado

a ocupar

las provincias

de Entre Ríos

y Corrientes

es decir

Entre Ríos

no iba a ser libre

hasta que Artigas

estuviera muerto

o derrotado

ese era

el dilema

de Ramírez

por eso

no diría

que es un traidor

lo hizo

lo hizo

por miedo

no quería

dejar

a su provincia

librada

a ese ejército

de bestias

que eran

los portugueses

no lo conmueve

tanto patriotismo

Francisco Ramírez

su hijo político

su heredero

perseguirá

sin piedad

al jefe

de los orientales

el sueño

de una república

de iguales

comienza

a desmoronarse

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

¿dónde está Artigas?

Escuche lo que le voy a decir.

Yo digo, Rosa.

Nunca conocí un hombre

con tanto poder

como don Pepe Artigas.

Es que nunca un líder

llenó caló tan hondo

en el alma de la paisanada.

Y a la vez, inflexible,

testarudo, jodido,

viejo loco.

Era grande.

Era grande, lúcido, sabio.

Todo lo que estábamos debajo de él,

sabíamos que nuestro destino era traicionarlo.

Él engendró, él encendió una llama de poder entre todos los caudillos del litoral y él podría así, tarde o temprano, si no se reparte, engendra traidores.

Con la caída de Artigas, Buenos Aires, Buenos Aires logra dividir y enfrentar a los caudillos del litoral.

En una batalla con las tropas de López, Ramírez es degollado.

¿Por qué lo sacrificaron a Ramírez?

Porque con una Artigas le era suficiente.

Montevideo, cargue todo eso para ahí.

¡Venga, Paisano!

Esto va para Don Eusebio, urgente.

Esto va para Don Eusebio, urgente, ¿eh?

Esto va para Don Eusebio, urgente.

Esto va para Don Eusebio, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente, urgente.

De ahí en más, la historia de Artigas se iba a hundir en un largo crepúsculo.

No vencido y sin ejército que comandar, se esconde para siempre en Paraguay, junto a su fiel compañero, Ancina.

Antes de subirse al bote, le dio todo su dinero, una bolsa con 4.000 patacones y 25 onzas de oro, a un chasqui.

¿Para qué?

Para que los pocos que no me traicionaron pudieran seguir la lucha.

Estaban presos en Brasil, en la isla de las Cobras.

Y con ese dinero iban a poder negociar su libertad.

Estaban la Valleja, sus hombres.

Y mi más preciado hijo, Andresito.

Él fue mi sueño más grande.

Fue el primer gobernador indio en esta parte de América.

¿Se imagina a los correntinos teniendo que obedecer a un indio guaraní?

Pero Andresito no se tomó el barco a Montevideo.

Quiso quedarse.

Dicen que...

murió en Río de Janeiro, en una riña callejera.

Borracho, solo, pobre.

Y si él no quiso volver,

¿para qué voy a volver yo?

Porque usted es una leyenda.

Un símbolo.

Basta con decir su nombre para movilizar a miles de paisanos.

Ese es Artigas.

Un hombre.

Yo soy un viejo decrépito que lo único que quiero es morir en paz.

Hay un filósofo alemán

que decía algo así como

que el verdadero drama

no está en elegir entre el bien y el mal,

sino entre el bien y el bien.

Ese fue el drama de los pueblos americanos.

Enfrentó a hombres justos

que solo querían el bien y la libertad,

según su propia visión.

Si ve a alguno de mis hombres,

dígale que no me encontró.

Que soy

una sombra perdida en la selva paraguaya.

La verdadera es que no me ha gustado.

Al comandante José Artigas.

Después de tantos años de andar por la América del Sur,

he vuelto a mi hogar

donde espero terminar mis días.

¿Quién era Encina?

Echecaballo.

Trajeron carta de su amigo Inglé.

Léala.

En todos estos años de trajinar

entre patriotas, mercenarios y traidores,

jamás escuché tantas infamias

sobre un mismo hombre.

Y al mismo tiempo,

nadie despertó tanto amor entre sus paisanos.

Ningún otro americano dejó una huella tan profunda

en la conciencia de su pueblo como usted, amigo Artigas.

Si bien mi última voluntad en la conciencia de su hijo,

no hizo falta hacerlo desistir de su exilio.

En Montevideo, en Montevideo,

en Montevideo, Paisandú, Arroyo de la China, Yapeyú o las misiones,

usted todavía cabalga junto a sus orientales.

Por eso, muera tranquilo, comandante Artigas,

que ganó la batalla más grande

que es la del tiempo.

Su honor

y su grandeza

se han sido restaurados.

Traiga mi caballo.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.