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Con más ganas, Karim.
Si no están contentos con nosotros, son capaces de echarnos.
Ectus de pasión.
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¿Por qué estás llorando, Patsy?
El rey de España quiere casarte.
No quiero ser la reina de un país de barbaros.
¡Patsy!
Su Majestad, el rey de España.
¡Qué maldito es!
¿No ves lo maldito es?
No es tan malo.
¿Está llorando, Villarrotia?
Es por la emoción, majestad, que de mano lloraría cuando le va a pedir la mano al
rey de España.
Y al hogar que no, que me ha dicho que no.
Coño, que le ofrezco ser la reina de España, no una mercería en lavapiés.
Nos advirtieron que Lady Cannot tiene un carácter inestable.
Pues lo podía haber dicho antes y me ahorro el viajecito.
Pero en fin, vamos dentro.
Que la fiesta es en mi honor y tampoco es cuestión de ser maleducados.
Sabias palabras, majestad. Y calma.
¿Habéis venido para encontrar una bella dama como esposa? Y aquí no faltan.
Bellas damas hay muchas, que pueden ser reinas, pocas.
No sabes lo estricta que es mi madre con estas cuestiones, amigo mío.
¿Quién es aquella dama tan hermosa? ¿Cómo es que nadie baila con ella?
Es la princesa Ina, nieta de la reina Victoria.
Pues aún entiendo menos que esté tan sola.
¡Qué piel tan blanca!
Al ser su padre hijo de un matrimonio desigual entre un príncipe y una
condesa, en fin, que Ina es considerada de segunda
fila.
Vos sabéis mejor que nadie de estas cosas.
Curiosamente, su madrina de bautizo es española, Eugenia de Montijo, la que en
su día fue... Emperatriz de Francia. Sí, sí, sí.
Creo que voy a bailar un rato con Cenicienta.
Debo marcharme.
Perdón.
Je devrais y aller maintenant.
Je t'écrirai pour que tu ne m'oublies pas.
Il est impossible de plaire un roi.
Buen trabajo, Villalobar.
Vamos bien, vamos bien.
Solo estamos al principio del camino, majestad.
Va a ser difícil.
Yo nací en Granada el año del gran terremoto. Y aquí estoy.
Eso sí que es difícil, Villalobar. Eso sí que es difícil.
Llegar a ser emperatriz de Francia tampoco debió ser sencillo.
Es más sencillo ser emperatriz que dejar de serlo.
Vamos a sentarnos.
¿Qué tal, Suárez?
Como la seda.
Un milagro.
Gracias a vos, tengo las piernas que Dios no quiso concederme al nacer.
Dios está muy ocupado, está en todas partes y a veces se despista. Entonces,
¿aparezco yo?
¿Cómo ahora? ¿Con vuestra hijada?
Esa chiquilla será reina de España.
Como que me llamó Eugenia.
Estoy harta de ti.
Pero si no he hecho nada, madre.
¡De rodillas! Y las manos debajo.
Vas a saber qué es la penitencia.
Maldita la hora en que la nodriza te cambió.
Tú no eres mi hijo.
Reza al Padre Nuestro.
Padre Nuestro, estás en el cielo.
Santificado seas.
¿No te oigo?
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el... ¡Más alto!
Acercaos. Venid.
Acercaos. Hay pan y caldo para todos.
Adelante.
Para vosotros, comed tranquilamente.
Pasad, pasad. De verdad.
Tranquilo.
Hijo, ¿se puede saber qué haces?
Doy de comer a nuestros trabajadores.
¿Y quién paga todo este dispendio? La empresa.
Faltaría más.
Ya les damos un sueldo para que se procuren su propio sustento.
Padre, es un sueldo tan miserable que no les alcanza ni para un mendrugo de pan
duro y un cuenco de sopa al día.
Ese no es nuestro problema. No, no, se equivoca, sí lo es. Sí lo es.
Hoy se ha desmayado el operario de la aisladora. No tienen fuerza. Si queremos
que sean eficientes, tienen que estar sanos y tienen que estar bien
alimentados.
¿Qué estás oyendo? Pareces un anarquista.
Solo pienso en términos de productividad y de dignidad humana.
Con el dinero que has dilapidado en esta tontería, podrías comprarte un traje
decente. Por Dios, pareces un obrero.
¿Qué pasa, mamá?
Es...
Es
en francés.
Un souvenir para la princesa Xena de los hermosos días que ha pasado en Londres,
signado Alfonso.
¿No estás feliz por mí? Me temo que serás solamente decepcionada.
¿Por qué?
Porque nunca serás reina, Ina.
Hay muchas otras princesas con mejor posibilidad de casarse con un rey.
Bueno, veremos.
Tengo que ayudarte.
¿Qué pasa?
¿No te gusta mi dibujo?
Sí, lo hago. Es hermoso.
¿Alfonso también te lo escribió?
Sí.
Pero no te preocupes, no lo he respondido.
Y no lo responderé.
¿Por qué me estás
ayudando?
Si Alfonso también está floteando contigo.
Porque cuando pasen los siglos,
nadie recordará a los reyes, ni sus logros, ni las
guerras que han sufrido o perdido.
Porque los libros históricos repetirán solo 1.000 veces lo más importante.
Ustedes todos podrían serlo.
Díganme.
Este Alfonsito es igual que su padre. Le gustan todas.
Tendremos que hacer algo, no sé, empujarlo un poquillo.
¿Qué os parecería que toda España conociese a Ina?
Excelente idea.
Lo único es el nombre. Para los españoles Ina va a ser un nombre
apropiado para las mascotas.
Vos fuiste su madrina de bautizo.
¿Cuál era su nombre completo?
Victoria por su abuela.
Eugenia por mí.
Julia por su otra abuela. E Ina... porque les gustaba a sus padres, aunque
en realidad ese va en escocés.
Niña, cambia esa cara, que parece que has mordido un limón.
No es para
tanto, ¿eh?
Que la barbilla muy de diosa griega no es.
Pero qué pelos, virgen santa, si es que parece un nido de golondrinas.
Maetius, enséñame los dientes.
Sonríe un poquito.
Con todo mi respeto, majesté, estamos intentando cazarla, no venderla en una
feria de ganado.
No crea que es tan diferente, caro mío.
No lo creo.
A partir de ahora en España te vas a llamar Victoria Eugenia, que es un
nombre que tiene muchísimo más empaque.
No traduzcas nada, que ya se enterará.
Mister, que es para hoy, ¿eh? Que es para hoy.
Niña.
¿Y esta quién es?
Ina.
Perdón. Ina.
Ina.
Es la hija de Eugenia de Montijo.
Y nieta de la reina Victoria.
Tiene varias nietas. No sabemos nada más de ello.
Bueno.
Por suerte tu tía Eulalia está en Londres.
Ella sabrá informarnos como Dios manda.
Ahora tengo dos reinas inglesas en mi corazón.
Ina y Victoria Eugenia.
Creéis que estáis en el paraíso, cuando en realidad solo sois unos esclavos.
Mirad, podéis conseguir condiciones laborales dignas, pero debéis manteneros
unidos. Porque una cosa os digo, nadie os va a regalar nada.
Los derechos sociales no se piden, los derechos sociales se toman. Páguenos más
dinero y terminamos antes. Eso es.
Muy bien dicho.
Momento. No es tan fácil. Yo también tengo las manos atadas.
Si queremos cambiar las cosas, tenemos que trabajar unidos. ¿Unidos el patrón y
los obreros?
Lo que hay que oír.
Eso ya lo han dicho en otras fábricas. Echan el discursito y al que se lo cree,
luego lo despides.
Valiente patrañas esta.
Eres un burgués liberal y nunca dejarás de serlo.
Como tu familia.
Es verdad, soy un burgués.
Pero quiero cambiar las cosas.
¡A callar!
¡Todo el mundo a su puesto de trabajo!
¡Cabo en la puta!
¿Por qué me haces esto?
¿Qué es, una especie de venganza por no haberte protegido de tu madre?
Nada tienen que ver las injusticias de esta sociedad con los delirios de una
pobre mujer enloquecida por la religión.
Hasta aquí, Mateo.
No me queda otra que pedirte que te vayas.
Se te compensará con generosidad. Gástate el dinero en lo que te dé la
gana. Pero no quiero volver a verte.
Ina, en tu última carta me decías que en Londres hacía calor, pero supongo que no
tanto como en España.
¿Por qué eres tan fría conmigo?
No me importa el calor que haga en Londres, porque mi corazón arde de deseo
por ti.
Ina, anoche soñé contigo y me desperté abrazado a mi almohada.
Ina, Ina, lo que a mí me gustaría es estar entre tus brazos.
Ina. Ina.
Anoche salí contigo.
¿Qué tal la cacería, hijo?
Magnífica. No he dejado escapar una sola pieza.
Pues me temo que esta no te la vas a cobrar.
Carta de tu tía sobre tu enamorada.
¿Sobre Ina?
¿Y qué dice?
Curras, calamidades, por otra parte, nada que no supiéramos.
Primero, su padre es hijo de una condesa de poca importancia.
Segundo, no tiene dote ni dónde caerse muerta. Y tercero, es anglicana, hijo.
¿Y dónde está el problema?
La sangre y el dinero ya los pongo yo.
Ella lo único que tiene que hacer es convertirse en la verdadera religión.
Hay otro tema, digamos, de índole médico.
Estoy todavía tratando de aclarar, pero hasta que no tenga todos los informes,
te ruego que dejes de comunicarte con esa joven.
Me lo ruegas, madre. Te lo ruego, hijo.
Francesc, un joven ha venido a verle.
Parece que no puede esperar.
¿Qué puede ayudarle, joven?
Necesitaría hablar con usted.
¿Tan urgente es?
Sí, señor.
Tengo toda mi atención.
Me llamo Mateo Morral Roca. Estoy buscando trabajo.
Y un lugar donde dormir también.
Domino el alemán, el francés, el inglés.
Soy disciplinado.
Bueno, muy interesante todo esto que me estás diciendo, pero... ¿Por qué he
venido precisamente aquí y no he ido a cualquier otro lugar?
Eh... Pues porque he intentado cambiar el mundo dialogando y nadie
me escucha.
Y porque no puedo seguir viviendo en medio de tanta ignorancia, que es la
madre de todos los malos.
He visitado una fábrica y...
He tratado a mis trabajadores con respeto, pero solo he conseguido que me
insulten y que se enreden de mí.
Mire, señor Ferrer.
Mi padre me ha desagradado.
Ahora mismo no tengo nada.
Solo tengo mis convicciones.
Pero es que... Comienzo... Comienzo a desesperarme, ¿sabe?
Y estoy sintiendo como que fallo. Por eso necesito saber qué podemos hacer.
Necesito saber qué se puede hacer para cambiar esta sociedad que es arcaica y
embrujada y que lo soluciona todo rezando a un Dios que no existe.
¿Usted me puede ayudar?
Bienvenido, Mateo Morral.
El señor Ferré me ha dicho que hable con usted.
Puedes empezar por tutearme. Me llamo Nora.
Mateo.
Esté tranquila, Alteza.
Carta le llegará a la reina lo antes posible.
Señor embajador, ¿qué se le ofrecía a la infanta doña Eulalia?
¿Quiere hacerle llegar un informe a la reina por valija diplomática?
Parece urgente.
Me ha llegado a decir que está en juego el futuro de la monarquía.
Con todos mis respetos, la infanta siempre ha sido muy dada a la
exageración. Ya, pero es la tía del rey Alfonso.
No me gustaría tener problemas con ella.
Déjemelo a mí.
Ya me hago cargo yo.
Usted ya tiene demasiadas preocupaciones.
En conclusión, la enfermedad ni siquiera tiene nombre, aunque parece evidente que
la transmiten las mujeres y la padecen los varones.
Todo indica que su Alteza, la Princesa Victoria Eugenia, podría ser portadora.
Puedo seros sincero. Debe ser sincero. Conmigo siempre.
Temo...
Estarle siendo desleal a mi rey.
Mala sangre.
Sangre débil.
Idiosincrasia hemorrágica hereditaria.
Esta enfermedad es una amenaza real.
En todos los sentidos.
Tampoco será para tanto, si ni siquiera saben cómo llamarla.
Todo forma parte de una campaña de desprestigio contra la pobre Ina.
No soportan que sea la última nieta de la reina Victoria.
A mí me pasó lo mismo cuando iba a casarme con Luis Napoleón.
Toda la prensa se echaron encima, como los buitres.
Lo importante ahora es que Alfonso vuelva a interesarse por Ina.
Y estoy segura de que ya se le ha ocurrido algo.
Por supuesto, Majesté.
Salud.
Majesté, salud.
El pueblo elegido ha ganado INAH por 5.000 votos de diferencia.
Sí, muy simpático el concursillo este, sí.
Pero se nota que ni los periodistas ni sus lectores saben nada del estado de
salud de la familia de ese joven.
¿Ha recibido ya el informe que tanto espera, madre? No, todavía no.
Pero sabes perfectamente de lo que te hablo, ¿verdad?
Madre... Soy un burbón.
Y además tengo baraca.
Baraca. Es como llaman los moros a la buena suerte en la batalla.
Sí, ya lo sé, hijo. Sé lo que es baraca. No soy idiota.
Tú entiendes que esto nos puede destruir, ¿no?
Lo que puede destruirnos es tener en contra al pueblo.
Y el pueblo ha hablado y resulta que opina lo mismo que yo.
¿Qué más puede pedir un rey?
Alfonso, no te he escuchado por un rato.
Alfonso.
Alfonso.
Alfonso, necesito escucharte.
Y sí, quiero que me quieras tanto como me quieres.
¿Miss Cochrane?
Es oficial, Ina.
El rey de España quiere que te engañes.
Su majestad.
¿Por qué tuviste que huir de Rusia?
Chornesname significa bandera negra. ¿Lo conoces?
¿El grupo anarco-comunista?
Sí. Sí, sí, claro. Son los únicos que sostienen la lucha armada contra el
imperio zarista.
¿Pero tú estás con ellos?
Estaba.
La policía secreta del SAR descubrió mi célula.
Todos ejecutados.
Sin juicio.
Yo puedo escapar.
Estás viva de milagro.
Ojalá tuviera el valor que tú tienes.
Me he pasado toda mi vida filosofando.
Cada uno tiene su oportunidad.
Y la tuya llegará.
Solo tienes que estar preparado.
Pero ¿cómo voy a saber que estoy preparado?
¿Cómo sabré que ha llegado mi momento?
¿Estás seguro de dar el paso?
Sí, sí.
Conocí a un español en París, ministro de la República.
Un gran hombre.
Podría ayudarte a aclarar tus ideas.
Si quieres, ¿puedo preparar una entrevista?
Sí.
Sí, por favor. Muchas gracias.
Eres muy tímido, Mateo.
Sí, ¿por qué lo dices?
Porque quieres besarme y no te atreves.
Tranquilo.
¿Y no? No existe.
Me hace muy feliz que por fin estés aquí.
Felicita. Bueno.
Nada, está la boda. Lo entiendo.
Mamá se está esperando, Alfonso.
Bienvenida, Ina.
Gracias.
Qué alegría que estés aquí.
Es un gran honor, Majestad.
Bubi es encantadora.
Se hasta intenta hablar en español.
Bueno, si os queréis casar, tenéis mi bendición.
Pero el anuncio oficial nos hará esta pasada la ceremonia de juración.
Y cuando por fin
seas católica, podrás llamarme mamá.
Y ahora toca pasar para la prensa.
Pasemos al jardín en orden, por favor.
¿Al jardín?
Hace viento, madre.
He dicho al jardín y será en el jardín.
Dese prisa, caballero, o echamos a volar.
Un, dos, tres.
Un honor que haya accedido a recibirme, señor Esteban. Con Nicolás basta, mi
joven amigo.
Perdone, ¿eh?
Pero usted ha sido... militar y ministro al servicio de España, con todo mi
respeto no entiendo que España se haya olvidado de usted.
Este exilio suyo tan precario me parece una ofensa.
No quiero ni una peseta de un gobierno corrupto.
Me consolaría pensar que lo que yo les ahorro renunciando a mi pensión lo
emplearía en ayudar a los desfavorecidos, pero estoy seguro de que
va a engordar aún más los bolsillos de los políticos, los nobles y, cómo no, de
la iglesia.
La República del 73 nos hizo soñar con un cambio profundo, real.
Pero los militares nos cortaron las alas.
En España mandan los mismos desde los reyes católicos. No hay nada que hacer.
Pero usted no puede darse por vencido. Hay que seguir luchando.
No puede ser que unos vivan en el lujo y la opulencia más obscenos.
Y los otros en la absoluta miseria.
Los de arriba cada vez tienen más y los de abajo no pueden ni dar de comer a sus
hijos.
¿Sabe cuál es el problema?
Que hay tantas cosas que cambiar que ya no sabe uno por dónde empezar.
Lo que sí sé es que ya no sirven de nada las palabras ni los discursos.
Esta mal llamada democracia es un sistema trucado para favorecer a los
poderosos. Los partidos políticos son inútiles. La masa, cobarde y egoísta.
Entonces, ¿qué? Tenemos que poder hacer algo, ¿no?
Si hay alguna esperanza de salvación, reside en una tremenda sacudida.
A veces la dinamita es más elocuente que la palabra.
¿Aconseja usted emplear la dinamita?
Y la cordita, y la balistita, y la roburita, y la espirita, y la melinita,
y la panclastita, lo que sea.
Tu matrimonio va a ser muy desagradable, Ina.
El rey de España es un niño desagradable.
Y una mujer como su padre.
Y España es un país inseguro, desagradable y pobre.
Muy lejos de una gloriosa Gran Bretaña.
¿Quieres ser la reina de un país como este?
Sí.
Quiero casarme con Alfonso, Su Majestad.
Así que tienes mi permiso.
Pero no vuelvas con tu cabello entre tus pies.
Yo, Victoria Eugenie of Battenberg, reconozco que nadie puede ser
salvado sin la fe de la una, santa, católica y apostólica Iglesia
y declaro que la admito porque es la única Iglesia verdadera en
la Tierra.
José Náquens.
Depende. ¿Es usted policía? No, no, no, nada de eso.
Tranquilo, era una broma.
¿Por qué quiere verme?
Soy Mateo Morral.
Vengo de parte de Francesc Ferrer y de Nicolás Esteúnez.
Excelentes referencias.
¿A qué viene usted a Madrid, joven?
Turismo.
¿Y ya tiene usted dónde dormir?
Una pensión en la calle Mayor.
Te presento a Miguel.
Él te enseñará la ciudad y cualquier otra cosa que necesites.
Suerte.
Miguel, pero todos me dicen Dinamita.
¿Eso por qué?
Porque nunca me falta.
Esos cables...
Esos cables pueden ser un problema, ¿eh?
¿Se te ocurre algo?
Sí.
Vamos a dar un garbeo.
Venga.
Aguanta mi mano.
Espérame.
¿Estás bien? ¿Estás bien?
Vamos a hacerlo al mismo tiempo. A la derecha.
A la derecha.
A la derecha. A la derecha. A la derecha. A la derecha.
A la derecha.
A la derecha. A la derecha. A la
derecha.
¡Pero bueno!
Seguid, seguid.
Está colorada, estás guapa, Ina.
Te presento...
a la princesa Beatriz de Sajonia, Coburgo y Gozá.
Él es Alfonso de Orleans y Borbón, es mi primo Ali.
Ali, ella es Bea, es la prima de Ina.
Enchanté.
También es un bellezón, ¿eh?
Desde luego.
Me las apañaré para que en el banquete te la sienten cerca.
¿Grecia?
El rey de Lega, su hijo Andrés.
Bélgica. Viene el príncipe Alberto.
Mónaco. El príncipe Luis.
Pero si dicen que está encamado con una vulgar lavandera.
Esto es humillante, Romanones.
No viene nada más que segundones.
Lo siento, majestad.
Todos los cortes saben que la boda no cuenta con el apoyo del rey de
Inglaterra.
Queda por decidir si se invita a su majestad imperial, Eugenia de Montijo.
Por encima de mi cadáver.
Decidido, pues.
Majestad, otra cuestión.
Los hoteles de Madrid no dan abasto, no quedan plazas.
Que la aristocracia colabore.
Si algo sobra en este país son nobles ociosos y palacios vacíos.
No le entiendo.
Hable con los Alba.
Con los Aliaga, con la duquesa de Bailén, con todos.
Que alojen a los invitados que no quepan en los hoteles.
Romanones, usted se esconde, ¿verdad?
Sí.
Pues a oficiar de posadero.
Con gusto, majestad.
Una cosa más.
Mucho ojo con la seguridad.
No nos podemos permitir ningún incidente.
Lo último que nos faltaba es hacer el ridículo delante de toda la realeza
europea. Tranquila, a parte de nuestros efectivos han venido agentes de
Inglaterra y de Francia para reforzar la vigilancia.
Bien.
Date prisa, la gente mira.
Que miren, esto ya casi está.
¿Qué te parece sensato firmar con tu apodo?
Es un hombre de guerra.
Solo lo conocen los camaradas.
¿Tú te vas a chivar?
Yo no soy un chivato.
Pues estupendo entonces.
Venga, vamos a comprar unas naranjitas.
¿Naranjitas?
No, no tengo hambre.
Yo no he dicho que fueran para comer.
Oiga, ¿se puede saber qué está haciendo?
Deje de tirar de rejitas ya, hombre.
Disculpe.
Disculpe.
No llores, Ina.
Nadie debe saber de tu dolor.
Y no ríes.
Nadie debería saber de tus emociones.
Pero no vuelvas con tu cabello entre tus pies.
Porque nunca serás reina, Ina.
Hay muchas otras princesas con mejor posibilidad de casarse con un rey.
Sí, quiero.
¿Qué ha ocurrido? Han intentado matar al rey, pero está vivo.
Gracias a Dios.
Nos habían dicho que habíais muerto.
Tiene sangre en la cara.
No es mi hermana.
Creía que te había perdido.
¿Va a ser verdad que tienes baraca?
Tranquilo.
Tranquilos, tranquilos.
¿Hay algún detenido?
Todavía no, majestad. ¿Y Romanones? Eso me gustaría saber a mí.
Habrá que suspender la celebración. No, de eso nada.
Pero, madre, hay muertos y heridos.
Es en estos momentos cuando hay que mostrar entereza, hija.
El pueblo está llegando para aclamar a su majestad. Tengo que dar la cara.
Voy a asearme.
No, espera.
Sale así, tal y como estás.
Que vean que el rey de España también sabe sufrir.
Y la reina también.
Que abra las puertas del balcón.
Vine.
Ve con tu esposo.
Tienes que empezar a trabajar
Debo salir de Madrid.
Mañana.
Miguel tiene un plan.
Hoy dormirás en casa de uno de mis linotipistas.
Es de fiar.
Vamos. Te encuentro por el camino.
Compañero, he fallado.
Ha sido mala suerte, Mateo.
Vamos. Lo importante, amigo mío, es que le has echado cojones.
Por cierto, ¿Sabes disparar un arma?
¿Y esto qué es?
My wedding cake.
Hijo, sal y di unas palabras. Esto parece un velatorio.
Delante de ustedes un dulce que espero que alivie un día tan amargo.
Es un wedding cake, ¿no? Es un pastel de bodas, una costumbre inglesa que mi
querida esposa ha traído a España.
Cuando me dijo de traer algo inglés le dije que encantado mientras no fuese su
clima.
Hoy me ha recordado un buen amigo que...
Justo hace un año sufrí mi primer atentado en París.
Fue mi bautizo de sangre.
Hoy lo ha sido el de la reina.
Muchos son los que se casan a los 20 años, pero la verdad es que pocos podrán
decir lo que mi esposa y yo, que se han casado...
en el mismo día en que han vuelto a nacer.
Gracias. Tiene una pinta deliciosa.
Por aquí no se ve gente así vestida.
Y el acento de fuera.
Levanta la mano y tira para el cuartelillo.
¿No es mejor que demos aviso? Con este me basto y me sobro, Fermina.
Tú pierde cuidado.
Venga, arrea o te abro un agujero aquí mismo.
¡Riel! ¡Qué alegría!
No es personal.
El pajarito muerto es el único que no canta.
Vamos. ¡Vamos!
Mucha cara de terrorista lo tiene.
Ni manos.
Observe.
Uñas limpias y cuidadas.
Ningún callo.
Este, este no ha dado golpe en su vida.
Según el informe y la declaración de los testigos, mató al guardia y después se
suicidó. Las heridas no dicen eso, señor ministro.
Si hubiera apoyado el cañón de la pistola en su pecho tal que así, la ropa
estaría quemada. En cuanto a la bala, el calibre simplemente no concuerda. Lo
mataron con un arma de mayor calibre, una carabina, tal vez... Caragatelas,
dése prisa en preparar el cadáver. Vamos a exponerlo.
Para que todo el mundo se dé cuenta de la eficacia de su gobierno y de la
policía.
Es hermoso. ¿Te gusta?
¿Te gusta?
Este se llama La Granja.
La Granja. La Granja.
Está inspirado en Versailles.
¿Versailles? Sí, Versailles.
jajaja
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