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Te he dado todo lo que me has pedido. Ahora quiero que sea mía.
¿De verdad crees que puedes comprar a la gente con cuatro pastillas de éxtasis?
Sabes que a mí me importa un huevo. Si no te parecen bien mis condiciones,
devuélveme de inmediato toda la droga. O si no, págamela.
Son sólo 1.500 euros.
Me hablas así porque sabes que ya no tengo la droga y que no tengo dinero
para pagarte.
De todos modos, quedamos así.
Hablaré con ella. Ya te diré algo.
A ver qué puedo hacer.
Si puedo, te la enviaré a la discoteca.
¿Lo haré?
Adiós. Ya no soporto a la profesora Sebi Chelsea.
Y creo que a ella le pasa lo mismo conmigo. Es una mierda.
Tienes que hacer un esfuerzo por ponerle buena cara. De lo contrario, seguro que
te suspende.
No sabes lo que me pides.
Esa mujer me pone enferma.
No puedo con ella. Es odiosa.
Vamos, lo único que tienes que hacer es hacerte la loca cuando ella te hable.
Bueno, ahora te dejo que Francesco me está esperando.
Oye, nos vemos mañana en la disco, ¿de acuerdo?
Muy bien.
Adiós. Adiós.
Hola.
Disculpa el retraso, pero me he quedado hablando con Paula. No, no te preocupes.
He llegado hace poco.
¿Mañana por la noche puedo salir? ¿Estarás libre?
Yo para ti siempre estoy libre. Mira, he conseguido que mi padre me deje el
coche.
Fantástico. Pero ahora acompáñame a casa. Es que se ha hecho tarde. Sí,
cariño.
Si no mejoras en ciencias, me veré obligada a llamar a papá y contárselo
todo.
Tú no eres mi hermana.
Eres una víbora.
Vamos, no la pagues con ella.
Entiende que tu hermana es responsable de lo que tú hagas si te hubieses
quedado en Torino.
Serían tus padres los que se ocuparían de tus notas.
He venido a Roma porque pensaba que mi hermana tendría una amiga que escuchase
mis problemas y no me amenazase.
Si me llego a imaginar esto, me habría quedado en casa sin molestar a nadie.
Sabes muy bien cuánto te queremos tu hermana y yo. Si te amenaza es
simplemente por tu bien.
No entiendo nada. Siempre has sido una chica encantadora. Nunca habías dado
problemas. ¿Cómo puede ser que lo eches todo a perder por una profesora
chiflada?
¿Qué? ¿Vamos a bailar? No sé.
Pensaba en ir a donde Antonio.
Francesco, no me apetece nada encerrarme en una casa. Además, Antonio no me cae
bien. Amor, ¿y entonces qué hacemos?
En el coche no podemos hacerlo porque es peligroso.
En un hotel tampoco porque te piden el DNI.
Al menos en casa de Antonio no hay nadie y podemos hacer lo que queramos.
Amor, llevo toda la semana encerrada en casa. Quiero divertirme.
Te propongo algo. Vamos un par de horas a su casa, escuchamos un poco de música
y después te prometo que te llevo a bailar.
¿Vale? Vale.
Está bien.
Bueno, ¿te has calmado?
En ningún momento he perdido la calma. Es solo que me gustaría que me tratases
de otro modo.
Entiende mi situación.
Le he prometido a papá y a mamá que estaría pendiente de tus notas. Soy
responsable de tus actos. Y lo único que quiero es que todo vaya bien.
Tú me conoces y sabes que nunca habría llamado a papá.
¿Hacemos las paces?
Si me das permiso para ir a la disco y volver a las doce, hacemos las paces y
te doy un beso.
Idiota.
Toma, aquí tienes las llaves de casa.
¡Está en el salón! ¿Tú qué rayos le has vendido, eh? ¿Cómo me tengo que
comportar? Dime.
No te preocupes, vaciega perdida. De coña.
Oye, niña, ¿sabes que bailas muy bien?
Gracias. Mañana me gustaría hacerte una prueba para que hagas de gogó.
Te pagaría hasta 300 euros por noche.
No me tome el pelo. No te estoy tomando el pelo.
Ya lo verás.
Oye, te aviso que Antonio va en serio. Si te lo ha dicho, lo cumplirá.
Sí, ¿y quién se lo dice a mi hermana? ¡Esa me mata!
¡No se lo digas!
Le dices que te vas a la discoteca.
Tú te diviertes y de paso ganas 300 euros.
¡No seas capulla!
Vision Control, this is Jupiter One. The Robinsons are all tucked in. We are
ready to fly.
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Ay, Dios mío.
¡No, no, no!
He decidido salir solo un par de horas. No me parece una tragedia.
Paolo no volverá hasta el domingo. Y no tengo la menor intención de quedarme
aquí sola.
Hermanita, eres una mujer casada.
Deja ya de comportarte como una cría miedosa. Si no llego a estar aquí, ¿qué
habrías hecho?
Me habría ido con Paolo.
Como he hecho siempre hasta que tú has llegado.
Que te den por culo.
Oiga, no puedo ir porque el marido de mi hermana está de viaje de negocios y a
ella le da miedo quedarse sola en casa.
Bueno, si quieres puedo ir yo a tu casa.
¿Está loco? ¿Y qué le digo yo a mi hermana? ¿Que viene un hombre a hacerme
una prueba para hacer de gogo?
Puedes decirle que soy un profesor del instituto y que vengo a darte clases
particulares. Nos encerramos en tu habitación y me enseñas todo lo que
sabes hacer.
Sí, con la música a tope.
No seas estúpida. Para enseñarme que sabes moverte bastará con un poco de
música bajita.
Habla con tu hermana y me dices algo.
Adiós. Adiós.
No sabía que Paula tuviese una hermana tan simpática y tan guapa.
De lo contrario, me habría ofrecido antes para darle clases particulares.
Cuidado, profesor, que mi hermana está casada. ¡Oh, yo no soy celoso!
Sí, diga.
Perdonad un momento.
¿Puedo coger un bombón? Sí.
Gracias.
Estoy debajo de tu casa. Por favor, ¿puedes bajar? Tengo que hablar contigo
urgentemente. ¿Ha pasado algo grave?
Por favor, baja ya.
Vale, ahora mismo bajo. Adiós.
Adiós.
¿Usted qué ha estudiado?
He estudiado medicina. Perdonad, me ha llamado una compañera de clase.
Está aquí abajo y dice que tiene que decirme algo muy importante.
¿Puedo bajar un momento?
Dile que suba.
No seas así.
Conozco bien a tu hermana. Es una chica equilibrada, seria. No creo que haya
ningún problema en que baje un momento. Así podremos quedarnos solos.
Está bien, pero no tardes.
¿Sabe que no me la imaginaba tan severa?
¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme?
Lo he dejado con Francesco.
¿Lo has dejado con Francesco? ¿Por qué?
Ese hijo de puta abusado de mí.
Cálmate. ¿Qué quiere decir que ha abusado de ti?
Me ha drogado y me ha obligado a hacer algo que me da vergüenza hasta decírtelo
a ti.
Vale. Ahora cálmate.
Y cuéntame... Dámelo absolutamente todo.
Sabe que es usted extraordinaria.
Usted, en cambio, es demasiado osado. No olvide que estoy casada.
¿Qué quiere decir con eso de que está casada?
Desde que la he visto he sentido una fuerte atracción. Y si mi experiencia
con las mujeres no me traiciona, diría que a usted tampoco le soy indiferente.
¿No le parece que es un poco presuntuoso?
Ah, solo se vive una vez y hay que divertirse. Su marido está de viaje y no
tiene por qué enterarse de nuestra historia.
Además, a todos nos va bien un poco de transgresión.
¿Y mi hermana?
Si quieres, esta noche a la una en punto, deja la puerta de casa entornada.
Te vuelves a la cama y yo entraré sin que tu hermana me oiga.
Tú tranquila. Nadie se enterará de nada.
Ahora tengo que irme. Se ha hecho tarde.
Dile a tu hermana que yo recuperaremos la semana que viene.
Tengo la sensación de que me estás escondiendo algo.
Está bien, no importa.
Pero recuerda que Francesco no es el único chico del planeta.
Eres muy guapa y puedes aspirar a algo mejor.
Perdona. ¿Podemos hablar un segundo?
Ahora vuelvo.
Dime. Si te dice algo malo de mí, no la creas. Está muy celosa porque quería
trabajar de gogó en la discoteca.
Tenías razón, tu hermana es un poco severa.
Dice que subas ya.
¿Cómo hacemos para lo de la prueba?
Si quieres esta noche, deja la puerta de la calle entreabierta a la una y media.
Y la de tu cuarto abierta del todo. Me colaré en tu cuarto sigilosamente y tu
hermana no se enterará de nada.
Vaya, qué gran idea.
Tú te cuelas en casa de mi hermana a la una y media.
Yo te espero en mi habitación.
Encendemos la música a todo volumen y después me haces la prueba.
¿Estás loco? No te hagas la estúpida.
Sabes muy bien que lo de la prueba es solo un pretexto.
Yo ya te he visto bailar. Podría firmar el contrato ahora mismo.
Pero antes de hacerlo quiero algo tuyo, y tú sabes muy bien qué es exactamente
lo que quiero.
Aquella noche con las dos hermanitas fue la mejor noche de mi vida.
Fue magnífico.
Menudo regalo llegar a aquella casa y encontrarme con todas las puertas
abiertas de par en par.
Espera un segundo, voy al baño a refrescarme, ¿vale?
No tardes, mi hermana podría levantarse. Tranquila.
Disculpa el retraso.
Diga. ¿Está ahí, bambola?
No, se equivoca de número.
Ah, perdone.
¿Qué te pasa en la cabeza?
¿Estás loco?
No hables.
Diga. Hola, amor.
Espero no despertarte.
¿Cómo es que llamas a estas horas?
Sabes que no puedo pasar más de un día sin oír tu voz.
¿Qué estás haciendo?
¿Qué crees que puedo estar haciendo a las dos de la madrugada?
Estaba durmiendo.
Perdona, no quería despertarte.
Solo quería decirte que te amo.
Yo también te quiero. Te quiero tanto.
Te llamo mañana.
Buenas noches.
Adiós.
Lo que tú quieras, sí.
Sí, sí.
Mientras follaba con la hermana grande, sabía que la pequeña me esperaba y eso
me volvía loco.
Sí, ya voy.
Solo quería decirte que salgo. ¿A dónde vas? A casa de una amiga.
Vale, pero vuelve temprano. Muy bien.
Hola, ¿hace mucho que esperas? No, acabo de llegar.
Ya no puedo seguir esperando.
Necesito urgentemente ese dinero, y tú lo sabes.
A cambio, estoy totalmente a tu disposición.
¿A mi disposición?
¿Para qué? No entiendo.
Sé que sientes mucha simpatía por mi mujer.
A cambio del dinero, podría convencerla para que pase una noche contigo.
Sé que no se negará.
Una mujer en venta.
¿Quieres salir del puñetero baño? Llevas media hora ahí dentro.
¡Estoy cagando!
Si quieres que esté lista para las nueve ya puedes darte prisa.
¡Cinco minutos!
¡Joder! Ya sabes que necesito al menos una hora. Tengo que ducharme y
arreglarme.
¡Ya te he oído!
Esta es mi mujer, una tocapelotas que amo locamente.
La idea de habersela vendido por una noche a Gino me hace enloquecer de
placer. Todavía tengo en mente la historia de Ana y Rita, dos amigas suyas
que se prostituyeron por dinero a sabiendas de sus maridos.
Cada vez que me acuerdo, tengo que masturbarme.
Sí, sí.
Así, así.
Muy bien.
Buen masaje, sí.
Movimiento, sí.
¿Así?
¿Sigue?
Eso es.
¡No me toques los huevos!
¡Cotorra!
¿Pero qué haces?
El dinero. No me interesa. Solo quería tener el placer de disfrutar de una
mujer tan deseada.
Ya llevamos casados un año y no he conseguido que supere su maldito vicio
de mirar.
Yo en la cama y él delante de la televisión masturbándose mientras veo
una peli porno.
Es una situación increíble que tiene que cambiar.
Y para ello pondré todo de mi parte.
Los estrellas.
¡Ah!
¡Oh, oh!
¡Ah!
Le he pagado a estas dos putas porque a partir de hoy solo quiero que me mire a
mí. En el fondo, una mujer enamorada es capaz de todo por su marido. ¿No creéis?
¡Oh!
¡Ay! ¡Ay!
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